Introducción
México necesita una escuela capaz de adaptarse a las realidades culturales, sociales y
económicas del país además que sea inclusiva, equitativa y flexible.
El sistema educativo mexicano necesita un cambio estructural no solo reformar el
currículo, sino también la forma en que se concibe el aprendizaje, incorporando las
experiencias y saberes de todas las comunidades del país así como enfrentar el desafío
de reconocer y valorar la diversidad cultural y de conocimientos que existe en el país.
Para avanzar hacia una educación con sentido humanista se deben mejorar las
siguientes áreas:
Currículo flexible y Formación Acceso y equidad Diversidad cultural
adaptado docente y lingüística
El currículo debe ser Es fundamental Mejorar la La escuela debe
menos rígido, fortalecer la infraestructura y los reconocer y valorar la
permitiendo integrar preparación de los recursos en zonas riqueza de
saberes locales y docentes en temas de marginadas, para conocimientos de las
preparar a los NNA inclusión, pedagogía asegurar una comunidades indígenas
para enfrentar los crítica y contextos educación de calidad y rurales promoviendo
desafíos de su entorno. locales, para que para todos, la educación
puedan abordar la especialmente en intercultural y el
diversidad en el aula áreas rurales e respeto a las lenguas
de manera efectiva. indígenas. maternas.
Los principales retos son reducir la desigualdad educativa, superar la centralización de
políticas que no reflejan las necesidades locales y lograr un mayor compromiso con una
educación que fomente la diversidad, el pensamiento crítico y la participación activa de
la comunidad en el proceso educativo.
Desarrollo. Conceptos de Epistemologías del Sur.
La propuesta de las Epistemologías del Sur, desarrollada por Boaventura de Sousa
Santos, ofrece un marco poderoso para repensar la educación en México,
especialmente en lo que respecta a la inclusión de saberes indígenas, comunitarios y
locales en el currículo escolar. Este enfoque desafía la hegemonía del conocimiento
occidental y nos invita a reconocer y valorar los múltiples saberes que han sido
marginados por el colonialismo y la modernidad. Desde mi perspectiva profesional y
mis ideales en torno a la justicia social, aplicar las epistemologías del Sur a la educación
en México es clave para crear una escuela más inclusiva, equitativa y diversa.
Epistemologías del Sur y la Inclusión de Saberes Indígenas y Comunitarios
Las Epistemologías del Sur proponen que no existe una única forma válida de
conocimiento y que es necesario reconocer la pluralidad epistemológica. En el
contexto educativo mexicano, esto implica cuestionar el predominio del conocimiento
científico y occidental, que ha sido históricamente considerado como el único válido
dentro del sistema escolar. Este enfoque ha tenido consecuencias profundas,
excluyendo los saberes de los pueblos indígenas, rurales y de otras comunidades
locales. Incorporar las epistemologías del Sur en la educación mexicana significa
reivindicar estos conocimientos como igualmente importantes y necesarios para el
desarrollo integral de los estudiantes.
1. Pensamiento Abismal en la Educación Mexicana
Sousa Santos señala que el pensamiento abismal establece una línea divisoria entre el
conocimiento válido y el no válido, marginando a los saberes no occidentales. En el
sistema educativo mexicano, esta lógica se manifiesta en la centralización de un
currículo que no reconoce los saberes indígenas y comunitarios. El currículo escolar, en
su mayoría, se basa en epistemologías eurocéntricas que desestiman los conocimientos
tradicionales sobre la tierra, la naturaleza, la medicina o la organización social. Este
abismo entre el conocimiento oficial y el saber local genera una ruptura identitaria en
muchos estudiantes indígenas y rurales, quienes sienten que su cultura y conocimiento
no son valorados ni pertinentes en la escuela.
Por ejemplo, en comunidades indígenas, donde los conocimientos sobre el uso de
plantas medicinales, las técnicas agrícolas tradicionales o la resolución comunitaria de
conflictos son fundamentales, estos saberes rara vez son reconocidos o integrados en
el aula. Este vacío crea un abismo cultural entre lo que se enseña y lo que se vive en las
comunidades, generando desinterés y baja motivación en los estudiantes, que no ven
su cultura reflejada en el sistema educativo.
2. Ecología de Saberes en el Currículo Escolar
La ecología de saberes de Sousa Santos ofrece una alternativa transformadora para
superar el pensamiento abismal. En lugar de jerarquizar o excluir formas de
conocimiento, propone un diálogo entre saberes, donde los conocimientos científicos,
tradicionales y populares puedan convivir y enriquecerse mutuamente. Aplicado a la
educación mexicana, esto significa un currículo más inclusivo y adaptado a las
realidades locales.
En las aulas mexicanas, esto podría traducirse en la integración de saberes indígenas y
comunitarios en las materias que tradicionalmente han estado dominadas por
enfoques occidentales. Por ejemplo, en las clases de ciencias, los estudiantes podrían
aprender sobre la biodiversidad de México no solo desde una perspectiva biológica
occidental, sino también desde el conocimiento profundo de las comunidades
indígenas sobre plantas medicinales y la ecología local. En las clases de historia, se
podría incluir la cosmovisión indígena y la historia oral de las comunidades rurales,
brindando a los NNA una visión más completa y plural de su pasado y presente.
Al crear una ecología de saberes en el aula, se abrirían oportunidades para que los
NNA comprendan el valor de los conocimientos locales y cómo estos pueden
complementarse con el conocimiento científico. Esto no solo enriquecería su
educación, sino que también contribuiría a una revalorización de sus propias culturas
y tradiciones, fomentando el orgullo y la identidad cultural.
3. Crítica a la Epistemología Dominante y la Descolonización del Currículo
La crítica a la epistemología dominante es otro aspecto clave de las epistemologías del
Sur que se puede aplicar al sistema educativo mexicano. La educación formal,
especialmente en países poscoloniales como México, ha sido históricamente un
instrumento de colonización cultural, imponiendo valores y conocimientos
eurocéntricos como los únicos válidos. Esta epistemología dominante ha minimizado o
invisibilizado las epistemologías indígenas, comunitarias y rurales.
Aplicar la crítica a la epistemología dominante en la educación implica descolonizar el
currículo escolar. Descolonizar no solo se refiere a incluir contenidos sobre culturas
indígenas o rurales, sino a cambiar la forma en que entendemos y valoramos el
conocimiento. Es necesario abrir espacios para que los estudiantes y maestros no solo
aprendan acerca de la ciencia occidental, sino que también experimenten y reconozcan
la validez de los saberes locales.
Por ejemplo, la enseñanza de la medicina tradicional o las prácticas de agricultura
sostenible de las comunidades indígenas puede ser una herramienta de
empoderamiento y transformación. Estas formas de conocimiento, que han sido
históricamente desvalorizadas, pueden no solo aportar soluciones a problemas locales,
como el cuidado del medio ambiente o la salud comunitaria, sino también enseñar a
los estudiantes la importancia de respetar y preservar los conocimientos ancestrales.
Reflexión
Transformar la educación en México para que sea más justa y acorde con las
epistemologías del Sur significa reconocer que no hay una única forma de saber o
aprender. Para lograrlo, es necesario un enfoque educativo que valore la diversidad
cultural y epistemológica del país, que promueva un diálogo de saberes y que forme
NNA críticos, capaces de enfrentar los retos de su comunidad y del mundo.
La NEM ofrece una base prometedora, pero se necesita un compromiso más profundo
con la descolonización del conocimiento y una mayor inclusión de las voces marginadas
para lograr una verdadera transformación educativa.
Para transformar la educación en México hacia un modelo más justo y alineado con los
principios de las epistemologías del Sur, es necesario reconfigurar el sistema educativo
para que reconozca y valore las múltiples formas de saberes que existen,
especialmente aquellos provenientes de comunidades históricamente marginadas,
como las indígenas, rurales y afrodescendientes.