UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE LA CIUDAD DE MÉXICO
Cuento II (Semestre 5º)
Asesora: Adriana Azucena Rodríguez
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Cubículo: E-033
Evaluación
5 cuentos con elementos relacionados con el programa (intensidad, monólogo
interior, narrador avec, segunda persona, narrador dinámico o estático, primera
persona, narración enmarcada o en abismo, prolepsis y analepsis). Avances a lo
largo del trimestre.
Una poética que incluya los términos y las explicaciones del programa:
estrategias narrativas, punto de vista y narrador, estructuras.
Dos lecturas para el taller, como mínimo.
El taller tiene como propósito fundamental la lectura de los cuentos. Por lo tanto,
se programan dos lecturas por sesión, el resto de la sesión estará dedicada a los
elementos del cuento previstos en el programa y un ejercicio de escritura.
Unidad 1: Estrategias narrativas.
Propósito: Que el estudiante reconozca las diversas estrategias narrativas y pueda utilizarlas
en su propia obra.
1.1.- Descripción
1.2.- Narración sintética
1.3.- Narración encarnada
1.4.- Diálogos
1.5.- Monólogos y soliloquios.
Unidad 2: Puntos de vista y voces
Propósito: Que el estudiante reconozca los diversos puntos de vista y voces que operan en la
narrativa a través de las personas gramaticales y pueda utilizarlas en su propia obra.
2.1. Tercera persona.
2.1.1. El narrador omnisciente.
2.1.2. El narrador con
2.1.3. La falsa tercera persona y El narrador por fuera
2.2. Segunda persona
2.2.1. La segunda plena y la segunda aparente.
2.2.2. El espejo y la conciencia
2.2.3. El narrador guía y el que se dirige al lector.
2.3. Primera persona
2.3.1. Narrador dinámico y Narrador estático
2.3.2. El yo público, el yo privado y el yo íntimo
2.3.3. El monólogo interior
Unidad 3: Estructuras narrativas.
Propósito: Que el estudiante reconozca algunas de las estructuras narrativas de uso más
frecuente y pueda utilizarlas en su propia obra
3.1.- Narración lineal
3.2.- Narración enmarcada
3.3.- Prolepsis y Analepsis
3.4.- Narración pendular
3.5.- Narración en tiempos simultáneos
3.6.- Narración en abismo
Estructura por sesión:
1. Tema teórico y ejercicio creativo
2. Taller o tema teórico
3. Taller o tema teórico
BIBLIOGRAFÍA:
ANDERSON IMBERT, Teoría y técnica del cuento, Barcelona, Ariel, 1999.
BERISTÁIN, Helena, Diccionario de retórica y poética, México.
BORGES, José Luis, [Link], Antología de la Literatura Fantástica, Buenos Aires, Hermes, 1990
BORGES, Jorge Luis y Adolfo Bioy Casares, Cuentos Breves, Buenos Aires, Losada, 1997
BRIZUELA, Leopoldo (Selecc.) Cómo se escribe un cuento, Buenos Aires, El Ateneo, 1993.
CALVINO, Italo, Cuentos fantásticos del XIX Tomos I y II, Madrid, Ediciones Siruela, 1988.
CALVINO, Italo, Seis propuestas para el próximo milenio, Madrid, Ediciones Siruela, 1989.
DELUCCHI, Silvia y Noemí Pendzik (sel., pról. n. y propuestas de trabajo), En frasco chico:
antología de microrrelatos, Buenos Aires, Colihue, 2004.
EGRI, Lajos, Cómo se escribe un drama, México, CUEC-UNAM, s.f.
HERNANDEZ, Felisberto, Obras completas vol.2, México, SXXI, 1989.
HUERTA, David (comp.), Relatos vertiginosos. Antología de cuentos mínimos, México,
Alfaguara, 2000
IMIZCOZ, Teresa, Manual para cuentistas. El arte y el oficio de contar historias, Barcelona,
Ediciones Península, 1999.
LOVECRAFT, H.P. El horror de Dunwich y otros relatos de los mitos de Cthulu, Madrid, EDAF,
1999.
LOVECRAFT, H.P. y August Derleth, La habitación cerrada y otros cuentos de terror, Madrid,
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MARTINEZ, Jose Luis, El mundo antiguo I. Mesopotamia/Egipto/India, México, SEP, 1976.
MILLAN, María del Carmen, Antología de cuentos mexicanos, Tomos I y II, México, Editorial
Nueva Imagen, 1997.
MENTON, Seymour, El cuento hispanoamericano, Antología crítico-histórica, México, FCE,
2007.
RICO, Eugenia, Juan Cruz y Francisco Javier Rodríguez, Saber narrar, México, Santillana,
2012.
ROJAS, Emilio, (Comp.), Mitos, leyendas, cuentos, fábulas, apólogos y parábolas. Antologías I
y II, México D.F., EDITER, 1996.
SAMSO, Julio, (Selecc.), Antología de las Mil y Una Noches, Madrid, Alianza Editorial, 1975.
STERNBERG, Jacques, et al., Ciencia ficción, México, D.F., Ciencia y desarrollo, CONACYT,
1980
TIMBAL-DUCLAUX, Louis, Escritura creativa. Técnicas para liberar la inspiración y métodos de
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Saunders Jean, Cómo crear personajes de ficción, trad. Silvia Adela Kohan, Alba, Barcelona,
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TODOROV, Tzvetan, Introducción a la Literatura Fantástica, México, Premia Editora, 1987
TORRI, Julio, Antología del Cuento Universal Tomos I y II, México, Océano, 1999.
VALADEZ, Edmundo, (Antol.) Cuentos mexicanos inolvidables, Tomos I y II, Ediciones
conmemorativas del día Nacional del Libro, México, D.F., Asociación Nacional de
Libreros, A.C., 1993-1994.
VALENZUELA Navarrete, Gabriela. “Todos por el cuento: un panorama de las antologías de
cuento mexicano contemporáneo.” en AlterTexto No. 10, Vol. 5, Año 2007
VARGAS LLOSA, Mario, La verdad de las mentiras, México, Editorial Planeta, 1994.
ZAVALA, Lauro, Paseo por el Cuento Mexicano Contemporáneo, México, Nueva Imagen, 2004
ZAVALA, Lauro, Teorías del cuento, México, UNAM-Difusión Cultural, 2008.
-Revisa los decálogos. Subraya las pautas con las que estás de acuerdo. Comenta las que no
te resulten muy claras.
-Redacta un decálogo para el Taller de Cuento
-Comenta el cuento “Número equivocado” de Édgar Omar Avilés en relación con los decálogos.
Decálogo para cuentistas
Julio Ramón Ribeyro
I
El cuento debe contar una historia. No hay cuento sin historia. El cuento se ha hecho para que el
lector pueda a su vez contarlo.
II
La historia del cuento puede ser real o inventada. Si es real debe parecer inventada, y si es
inventada, real.
III
El cuento debe ser de preferencia breve, de modo que pueda leerse de un tirón.
IV
La historia contada por el cuento debe entretener, conmover, intrigar o sorprender, si todo ello
junto, mejor. Si no logra ninguno de estos efectos, no sirve como cuento.
V
El estilo del cuento debe ser directo, sencillo, sin aspavientos ni digresiones. Dejemos eso para la
poesía o la novela.
VI
El cuento debe solo mostrar, no enseñar. De otro modo sería una moraleja.
VII
El cuento admite todas las técnicas: diálogo, monólogo, narración pura y simple,
epístola, collage de textos ajenos, etc., siempre y cuando la historia no se diluya y pueda el lector
reducirla a su expresión oral.
VIII
El cuento debe partir de situaciones en las que el o los personajes viven un conflicto que los
obliga a tomar una decisión que pone en juego su destino.
IX
En el cuento no deben [sic] haber tiempos muertos ni sobrar nada. Cada palabra es absolutamente
imprescindible.
X
El cuento debe conducir necesaria, inexorablemente a un solo desenlace, por sorpresivo que sea.
Si el lector no acepta el desenlace es que el cuento ha fallado.
Dodecálogo de un cuentista
Andrés Neuman
I
Contar un cuento es saber guardar un secreto.
II
Aunque hablen en pretérito, los cuentos suceden siempre ahora. No hay tiempo para más y ni
falta que hace.
III
El excesivo desarrollo de la acción es la anemia del cuento, o su muerte por asfixia.
IV
En las primeras líneas un cuento se juega la vida; en las últimas líneas, la resurrección. En cuanto
al título, paradójicamente, si es demasiado brillante se olvida pronto.
V
Los personajes no se presentan: actúan.
VI
La atmósfera puede ser lo más memorable del argumento. La mirada, el personaje principal.
VII
El lirismo contenido produce magia. El lirismo sin freno, trucos.
VIII
La voz del narrador tiene tanta importancia que no siempre conviene que se escuche.
IX
Corregir: reducir.
X
El talento es el ritmo. Los problemas más sutiles empiezan en la puntuación.
XI
En el cuento, un minuto puede ser eterno y la eternidad caber en un minuto.
XII
Narrar es seducir: jamás satisfagas del todo la curiosidad del lector.
Decálogo, Margaret Atwood
I
Lleva un lápiz con el que escribir en los aviones. Los bolis gotean. Pero si el lápiz se rompe, no
puedes sacarle punta en el avión, porque no puedes llevar cuchillos contigo. Por tanto: lleva dos
lápices.
II
Si ambos lápices se rompen, puedes hacer un afilado bruto con una lima de uñas de metal o de
cristal.
III
Lleva algo sobre lo que escribir. El papel va bien. En un aprieto, trozos de madera o tu brazo
servirán.
IV
Si estás usando un ordenador, siempre protege el texto nuevo con un pen drive.
V
Haz ejercicios para la espalda. El dolor distrae.
VI
Mantén la atención del lector (es más fácil que esto funcione mejor si puedes mantener la tuya
propia). Pero no sabes quién es el lector, así que es como disparar a los peces con un tirachinas en
la oscuridad. Lo que les fascina a unos aburrirá completamente a otros.
VII
Seguramente necesites un diccionario de sinónimos, un libro elemental de gramática y una
sujeción a la realidad. Esto último significa: nada es gratis. Escribir es trabajo. También es
apostar. No necesitas un plan de pensiones. Otra gente te puede ayudar un poco, pero
esencialmente estás por tu cuenta. Nadie te obliga a hacerlo: tú lo elegiste, así que no te quejes.
VIII
Nunca puedes leer tu propio libro con la expectación inocente que tienes con esa primera página
deliciosa de un libro nuevo, porque tú la has escrito. Has estado entre bastidores. Has visto cómo
los conejos fueron introducidos en el sombrero. Por tanto, pregunta a uno o dos amigos lectores
para que le echen un vistazo antes de dárselo a nadie del negocio editorial. Este amigo no debe
ser alguien con quien tengas una relación romántica, a no ser que quieras romper.
IX
No te sientes en mitad de un bosque. Si estás perdido en la trama o bloqueado, desanda lo andado
hasta donde te desviaste. Entonces coge otro camino y/o cambia la persona. Cambia el tiempo
verbal. Cambia la primera página.
X
Rezar puede funcionar. O leer otra cosa. O una visualización constante del Santo Grial, que es la
versión acabada y publicada de tu resplandeciente libro.
Número equivocado
Édgar Omar Avilés
Los cinco años de Carlitos se estremecen bajo las cobijas; sus desesperados manoteos
tejen telarañas de angustia con los hilos del llanto… Pero el furioso timbre del teléfono
lo despierta.
Asustado, volteaba a todas direcciones, asimilando el mundo más allá de la
pesadilla. Luego, al dirigirse a contestar, se tambalea a cada paso, porque su
cuerpecillo, enfundado en pijama con motivos de Star Wars, carga el plomo del sueño
fundido por la adrenalina.
—Bueno —dice Carlitos entre un tímido sollozo, tomando el auricular con las dos
manos—, ¿mamá?
—No, niño. Pero justamente la busco a ella. ¿Me la pasas? —responde una voz
ronca de hombre.
—No, no está… —al comprender que aquella es información peligrosa, añade,
sorbiendo el alma del llanto—: Pero no tarda en llegar —aunque sabe bien que su
madre regresará hasta la mañana, pues todos los sábados cubre jornada nocturna en el
hospital.
—¿Y por qué lloras? ¿Te doy miedo?
—Soñé que me mataban…, señor… —responde entre atropellados balbuceos,
mientras apoya el auricular en su hombro para liberar una mano y enredar los dedos en
el cordón.
—Los sueños nos juegan malos ratos, hijo. A todos nos pasa.
—Sí, pero llegaban dos hombres y…, y…, y me daban de balazos… —Carlitos
desata un espeso llanto cuajado de sentimiento.
—Un mal sueño, sólo fue eso —la poderosa voz se dulcifica, como si el
aguardiente se convirtiera en chocolate.
Carlitos sorbe las raíces del llanto, pero no consigue arrancarlas.
—No te preocupes. Yo he soñado cosas aún peores y nunca pasan —el hombre
esboza una sonrisa torcida que Carlitos siente como una caricia en la oreja—. ¿Está tú
papá?
—No tengo papá…
—Tu mamá se llama Maricela, ¿verdad? —frunce su ya cuarteado entrecejo.
—No, señor… Así no se llama…
Extrañado, el hombre carraspea.
—¡Joder…! Sabes, mi celular está fallando. Ayer marqué para pedir unas tortas y
me contestaron de Japón o de un lugar parecido…
—¡Ah! —exclama Carlitos, porque nunca había escuchado la palabra “celular”.
—Bueno, niño, tengo que colgar —la voz del hombre delata urgencia, pero no
quiere ser grosero—… ¿Sabes?, mi mamá también me dejaba solo…
—¿Los hombres malos van a regresar…? —pregunta con labios temblorosos.
—Luego de quedarme muchas veces sólo, aprendí a ser fuerte, y las pesadillas se
fueron. ¿Tú serás fuerte?
—Seré fuerte, señor —los nerviosos dedos de Carlitos giran el disco marcador del
teléfono, reconociendo algunos de los números que le han enseñado en el jardín de
niños.
—Duérmete, ya es muy noche. Y no le abras a extraños. Tampoco platiques con
ellos…
—Sí, sí…
El hombre termina la llamada, contrariado. Nunca había sido paciente con los
niños, pero aquél le recordó que a esa edad las pesadillas son terribles cuando mamá
está trabajando y papá no existe. Para su fortuna, el tono del celular lo espabila justo a
tiempo, antes de que los ojos se le ahoguen en lágrimas.
—¡Sal por la ventana!
—Te estaba llamando, Maricela, pero me equivoqué de… —el hombre está
aturdido.
—¡Sal por la ventana! No hay tiempo: te encontraron… —la mujer lo interrumpe
con la urgencia de un avión en picada.
—Lo del decomiso no fue mi culpa… —el vértigo de su corazón le ensanchan las
venas de las sienes.
—¡Sal por la ventana! Ellos no lo van a entender… ¡Por qué no contestaste
antes…! —la mujer aprieta y agita el celular, como si lo exprimiera para hacer jugo.
—¡Cómo chingados iba a saber que…! —lo interrumpe la puerta de su
apartamento que de súbito se abre tras un golpe que rompe la cerradura.
—¿Carlos?, contéstame, ¡Carlos…!
Pero no puede contestarle; dos hombres le firman la muerte con ráfagas de
metralleta.
Édgar Omar Avilés, No respiramos: inflamos fantasmas. 2.0, México, Ed. Resistencia,
2020.
Ejercicio de escritura:
Construye a un personaje que se encuentra consigo mismo en su infancia.
Imagina el lugar y condiciones de ese encuentro.
Decide el efecto que tendrá ese encuentro: ¿la muerte?, ¿la salvación?
Organiza el cuento y redáctalo.