DERECHO INTERNACIONAL PÚBLICO
ETAPAS DE ELABORACIÓN DE LOS TRATADOS
Introducción
Con respecto a la formación de los tratados, dicho proceso se encuentra
desarrollado en la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados, la cual
pasaré a comentar brevemente a continuación.
A modo de introducción, corresponde mencionar que en materia de Derecho
Internacional y a diferencia de otros derechos primitivos, este se destaca por no
poseer excesivas diligencias o solemnidades, según desarrolla Eduardo Jiménez de
Aréchaga (Tratado de Derecho Internacional Público, TOMO I).
1. Negociación
Una primera etapa es la negociación, donde aquellos interesados negocian y
establecen por escrito las cláusulas del futuro acuerdo internacional.
2. Adopción del texto
Pasamos al siguiente paso, en donde la negociación culmina en la adopción del
texto definitivo del tratado. Aquí citamos en artículo 9 de la Convención en estudio,
el cual reza “La adopción del texto de un tratado se efectuará por consentimiento de
todos los Estados participantes en su elaboración”, para luego establecer en su
inciso dos una excepción a dicha regla de acuerdo unánime como requisito, al
expresar que “La adopción del texto de un tratado en una conferencia internacional
se efectuará por mayoría de dos tercios de los Estados presentes y votantes, a
menos que esos Estados decidan por igual mayoría aplicar una regla diferente”.
Concluimos entonces con esta etapa de autenticación, donde el art. 9 fija la pauta
para su aprobación, que es el acuerdo unánime en cuanto a consentimiento del
texto definitivo por parte de todos los Estados participantes, exceptuando aquella
adopción en una conferencia internacional donde se tiene por aceptado aquel texto
cuya aprobación sea expresa por mayoría de dos tercios de los Estados presentes.
3. Autenticación
Se llega entonces al momento en que es necesaria la autenticación del texto
precedentemente adoptado, la cual, normalmente se lleva a cabo con la firma en el
tratado de aquellos representantes autorizados que participaron en la etapa de
negociación, o conferencia, u órganos donde se elaboró.
Aquí tiene lugar el artículo 10 de la Convención, el cuál establece que el tratado se
tiene por auténtico mediante el procedimiento que se describa en él o que
convengan los Estados partícipes, o a falta de descripción, se requiere de la firma
“ad referéndum” o la rúbrica puesta por los representantes de los Estados en el
texto del tratado o acta final de la conferencia en la que figure el texto.
Además, la firma tiene ciertos efectos importantes, por ejemplo, implica el deber de
abstenerse de actos que afecten sustancialmente el valor del instrumento firmado.
No puede de mala fe llevar a cabo conductas cuyo efecto u objetivo sea privar a la o
las otras partes de alguna ventaja legítima que se esperaba tener con la entrada en
vigor del Tratado. Los Estados deben actuar de buena fe, incluyendo el intervalo de
tiempo entre la firma y la ratificación.
4. Ratificación
“La redacción y firma de un acuerdo internacional son los actos por medio de los
cuales se expresa la voluntad de los Estados contratantes; la ratificación es el acto
por el cuál la voluntad así expresada es confirmada por la autoridad
competente, con el propósito de darle fuerza obligatoria” (Basdevant).
El artículo 14 inciso 1 establece los casos en que el consentimiento de un Estado se
manifestará mediante ratificación. Esto es: cuando lo disponga el propio tratado,
cuando conste de otro modo que los Estados han convenido en ello, cuando el
representante de un Estado haya firmado bajo reserva de ratificación o cuando esta
intención se desprenda de los plenos poderes o se haya manifestado durante las
negociaciones, sostiene Jiménes de Aréchaga.
En el caso de nuestro país, es pertinente el artículo 85 de la Constitución, el cual en
su inciso 7° sostiene que es competente el Poder Legislativo para aprobar o
reprobar por mayoría absoluta de votos del total de cada cámara los tratados de
cualquier naturaleza que celebre el Poder Ejecutivo con potencias extranjeras.
La práctica habitual, dice Daoiz Uriarte, es que la ratificación se otorga en forma de
ley formal, aunque no es verdaderamente una ley. Se trata de una ley que posee un
artículo único lo cuál habilita al Poder Ejecutivo (aunque no lo obliga) a ratificar el
tratado luego de obtener esa aprobación. Concluímos entonces que, cumplida la
aprobación por el Poder Legislativo, corresponde la ratificación del tratado y el
depósito de la ratificación cuando se trata de tratados multilaterales o el canje de
ratificaciones si fuera bilateral. Pero, normalmente, el tratado no entra en vigencia
de forma automática sino que requiere para ello que se alcance un determinado
número de ratificaciones previsto en el mismo, lo que nos lleva al siguiente paso; la
entrada en vigor.
5. Entrada en vigor
Sobre esta etapa del procedimiento regla el artículo 24, cuyo texto establece que un
tratado entrará en vigor según se disponga en su texto, o a falta de esto, cuando
haya constancia del consentimiento de todas las partes en obligarse, que cuando el
consentimiento de una parte se haga constar en una fecha posterior a la de la
entrada en vigor, entrará en vigor para dicha parte en esa fecha, y que determinadas
cuestiones instrumentales (autenticación del texto, constancia de consentimiento,
etc.) y otras que se susciten antes de la entrada en vigor, se aplicarán desde el
momento de la adopción del texto.
6. Adhesión
Un procedimiento distinto de entrada en vigor de un tratado multilateral para el
Estado que no ha firmado ni ratificado es la adhesión o accesión, es decir, la
declaración formal mediante instrumento escrito de que el tratado es obligatorio para
él. (Esto es posible si el tratado lo permite, y por supuesto, dentro de las condiciones
y plazos que permita).
7. Registro y publicación
El artículo 80 de la Convención establece que los tratados, después de su entrada
en vigor, se transmitirán a la Secretaría de las Naciones Unidas para su registro o
archivo e inscripción, según el caso, y para su publicación.
Sostiene Aréchaga que este requisito no tiene carácter esencial ni constituye una
exigencia “ad solemnitatem”.
En la práctica, esta disposición demostró constituir una obligación imperfecta
desprovista de sanción efectiva, además, la Corte Permanente de Justicia
Internacional en más de un caso ha tomado en consideración tratados no
registrados.
Bibliografía
- EDUARDO JIMÉNEZ DE ARÉCHAGA, HEBER ARBUET-VIGNALI,
ROBERTO PUCEIRO RIPOLL (Tratado de Derecho Internacional Público,
Tomo I, Fcu).
- DAOIZ URIARTE (Curso de Derechos Humanos y sus Garantías, Tomo I,
Fcu).