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Pobreza, Carcel y Balas

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POBREZA, CARCEL Y BALAS

EN LA SENDA HACIA EL NEOCOLONIALISMO


(*) Isaac Grober
Carácter y ruta de la crisis del capitalismo argentino. Plan de acción de la ultraderecha para
cristalizar un régimen neocolonial. Implicancias de un eventual reordenamiento económico-social.
Requisitos para una respuesta reparadora y de transformación.

El contexto.
La asunción al gobierno de la extrema derecha en diciembre de 2023 vino precedida y enmarcada por una
profunda e inédita crisis. Es la que brota del capitalismo argentino en el marco de la crisis general del
sistema capitalista mundial.
Crisis incubada aquí por el terrorismo de Estado y madurada a lo largo de los sucesivos gobiernos que lo
siguieron, salvo pocas excepciones, y con particular virulencia por los abrazados a la melodía neoliberal.
Fue un proceso con el que esa dictadura logró imponer, mediando el terror, la cooptación del Estado por
un nuevo poder, el conformado por el capital concentrado y entrelazado con el capital financiero mundial. Y
es por esa vía con la que impuso el cambio del patrón de acumulación, el que da primacía a la valoración
financiera del capital y la subordinación de toda la economía a los objetivos y necesidades de ese capital:
la especulación y el negocio financieros.
Nuevo poder y nueva lógica de funcionamiento que explica el desinterés por la inversión productiva y por
ello el estancamiento relativo, el desempleo y crecimiento del empleo precario, la decreciente participación
de los salarios en el ingreso nacional, el deterioro del mercado interno y la fuga al exterior de los
excedentes. La suba desbocada de precios, la inflación, la pérdida de reservas internacionales, el
crecimiento de la deuda externa y la aceptación de sus condicionamientos no son otra cosa que la
consecuencia del nuevo poder y del proceso que puso en marcha.
Por eso la creciente diferenciación social. Una pobreza cada vez más extendida y que a la vez se
profundiza, mientras los oligopolios, de origen preferente extranjero o con su participación, dominan todas
las ramas y sectores relevantes de la estructura económica nacional. Por eso la mayor concentración y
centralización del capital, que contó además con el concurso de las corporaciones mediáticas y parte del
poder judicial.
Por eso también más precarias la independencia económica, la soberanía política y la calidad de la
democracia
Es una nueva base material cuyo desenvolvimiento terminó generando una nueva subjetividad, potenciada
por los medios, en el marco del desencanto, de una sensación de desesperanza y pesimismo que
atraviesa transversalmente a gran parte de la sociedad, porque además de padecer las desventuras
vividas, cundió la sensación de un futuro incierto, la de un futuro sin horizonte.
Frustraciones y desilusiones que contrastan con las favorables expectativas depositadas en los gobiernos
de Macri y de Alberto Fernández al inicio de sus respectivas gestiones, para terminar en cambio con
inauditos índices de inflación, precariedad laboral, cierre de empresas, crecimiento de la pobreza, deterioro
de la calidad de vida del pueblo, endeudamiento feroz y privaciones.
Son realidades a las que se suma una mayoría de la dirigencia política y sindical desvinculada de sus
bases, al punto de que éstas ya no la reconocen como tal, como sus representantes. No se ven reflejadas
en ella, lo que denota la existencia de una dirigencia que mantiene una imagen negativa a los ojos de
quienes debería representar. Es parte de la crisis, expresada como crisis de representatividad.
Es también un escenario en el que se aprecia que el campo nacional y popular tiene pendiente una mayor
presencia con un claro discurso diferenciador y que por lo propositivo entusiasme a las masas. En
contraste, el poder real, contando con el concurso de la corporación mediática, avanzó con falacias en la
denostación del kirchnerismo, de todo lo que beneficiara a los sectores vulnerables y logró a la vez
avances en la aceptación por parte importante de la ciudadanía del discurso neoliberal y conservador,
intercalado también con mentiras, para explicar y enfrentar la realidad. Prendió aquello del “ cambio”,
aunque para concretarlo sea necesario al principio padecer un tiempo de sufrimiento. Fundamentalismo
ultraliberal abrazado como cuestión de sentido común.
La gestión libertaria
Milei es parte de la oleada de la ultraderecha global y él, con su discurso y millas recorridas, no hace más
que reafirmar su pertenencia y la autopercepción de líder mundial.
En lo estratégico tiene como objetivo la reconfiguración regresiva del país en lo económico. en lo político,
social y cultural. Una contrarreforma integral de la sociedad.
En lo económico su meta está contenida en la Ley Bases y en particular en el Régimen de Incentivos a las
Grandes Inversiones (RIGI) con el que aspira, concordando con los declarados intereses de [Link]. y los
de los conglomerados capitalistas del mundo, a promover una economía extractivista asentada en la
minería, agua, energía, petróleo, gas y en lo agropecuario, sin obligación del aporte adicional de valor, sin
apalancamiento en la industria local, ni la incorporación y difusión de tecnología. Con ventajas impositivas,
cambiarias, aduaneras y la libre disponibilidad de los excedentes y las divisas generadas. Proyecto de
concepción colonial, como quedará reconfirmado al exponer los restantes componentes de su estrategia.
Más aún. No sólo aportará poco y nada de positivo al desarrollo del país, sino que apunta a la destrucción
de la industria, a desindustrializar y extranjerizar eslabones que como la energía atómica, la producción de
reactores nucleares y de satélites (ARSAT e INVAP) destacan a Argentina dentro de un reducido círculo
mundial. Lo ilustran también los casos de Industria Pescarmona S.A y ENARSA.
Es un proyecto neocolonial que se refuerza con el alineamiento incondicional del país con los [Link]. e
Israel, incluso en el plano militar, en una etapa en que el primero disputa la hegemonía mundial y su
economía se manifiesta en pleno repliegue, exacerbando por eso los focos de guerra y el riesgo de
hecatombe nuclear. Lo ilustra la renuncia del gobierno argentino a incorporarse a los BRICS, la aceptación
de presiones para degradar las relaciones con China, la decisión de trasladar nuestra embajada de Tel
Aviv a Jerusalén, la adhesión de la Argentina al Grupo de Contacto para la Defensa de Ucrania, la solicitud
de ingreso como miembro de la OTAN y la OCDE, entre tantos ejemplos. Los desplantes y agravios de
Milei contra los gobiernos y personalidades progresistas del mundo, AMLO, Lula, Petro, etc., según cree,
sirven para mostrar a las cabezas del capitalismo mundial tener aptitudes para ser el contrapeso de
aquellos y a la vez contar con la capacidad de generar condiciones para el retorno de la ultra derecha a los
gobiernos, en especial Méjico, Brasil, Colombia, Venezuela.
En lo inmediato tiene y se propuso solucionar dos urgencias. Una, el tradicional problema inflacionario,
acrecentado durante la gestión albertista, a la que explica desde la perspectiva monetarista. La otra, la
acumulación de reservas internacionales, tareas que además encara con contradicciones. Todo imbuido de
la concepción ultraliberal, otorgándole valor supremo a las fuerzas del mercado, a la libertad de empresa.
La inflación
Potenciada desde el inicio del gobierno de LLA por la megadevaluación del 118 % y la desregulación y
liberación de los precios internos, la inflación es justificada por los libertarios con el argumento del
excesivo involucramiento del Estado en la gestión pública y por ello la generación de gastos que, al
superar los ingresos, derivan en déficits fiscales financiados con emisión monetaria.
Para enfrentarla impone un ajuste feroz desguazando al aparato estatal, desmantelando organismos y
servicios, “la motosierra”, el despido de miles de trabajadores, clausurando así, de hecho, la cobertura de
derechos sociales conquistados por el pueblo tras largas y a veces dolorosas luchas; se dispone la
caducidad del financiamiento por el Estado nacional a la obra pública y se recortan las transferencias a las
provincias, algunas incluso reguladas por leyes. Se desfinancia la salud pública, se destruyen las obras
sociales y hasta se restringen prestaciones por parte del PAMI.
Caen en la picota el financiamiento a la educación pública, la ciencia, la tecnología y la cultura en todas
sus manifestaciones. Se reducen y hasta suprimen subsidios al transporte, a los servicios públicos de
agua, luz y gas y a los combustibles, a la par que impone restricciones a las actualizaciones salariales y
las jubilaciones. Lo obsesiona la subsistencia de derechos laborales y la existencia misma de las
organizaciones populares a las que intenta debilitar y de ser posible exterminar. Por ello las reaccionarias
reformas al derecho laboral.
Todo en aras de la “eficiencia” y de construir – dicen - un resultado fiscal equilibrado, el déficit cero, aún si
para lograrlo se dejan de pagar deudas.
“No hay plata” es el lema y la justificación arbitraria, por discriminatoria, contra todo reclamo que se haga,
a veces con muestras de una escalofriante y cruel perversidad, como el veto a la módica actualización de
los paupérrimos haberes jubilatorios o la negativa a la entrega de medicamentos para enfermos
vulnerables y con alto riesgo de vida o de distribución de alimentos y mantas para los merenderos y
comedores comunitarios, contrariando incluso intimaciones judiciales sobre miles de toneladas
almacenadas en depósitos del Ministerio de Capital Humano.
El enfoque clasista de esta política para “destruir al Estado desde adentro” tiene un explícito
reconocimiento presidencial: “vinimos a achicar al Estado para agrandar el bolsillo de ustedes”,
pronunciado ante la crema del empresariado en ocasión del Día de la Industria y al que desde Davos en
adelante condecoró como “Héroes”. De paso se encubre el saqueo de los ingresos de los sectores
populares, que se transfieren a sectores del poder económico, creando a la vez condiciones para
acrecentar el desempleo y la precarización total.
Con el pretexto de evitar la repercusión sobre los precios, mantiene prácticamente “planchado” al tipo de
cambio oficial con lo que, por el ascenso que de todos modos tienen los precios, se transfiere
monumentales ganancias en dólares al capital financiero, otro de los soportes de este modelo que lo
disfruta pedaleando con el carry trade.
Lo que decanta de este enfoque monetarista no podría ser otro que lo que exponen los resultados:
expansión acelerada del empobrecimiento de trabajadores activos y pasivos y de la clase media,
crecimiento exponencial de la indigencia y de personas en situación de calle, caídas a pique de las ventas
y la producción en todos los rubros, desindustrialización, cierre de empresas, mayor precarización laboral y
desempleo y una profunda y prolongada recesión.
Con el pretexto de incentivar la competencia y reducir los precios y en el marco de una feroz recesión,
pese a la insuficiencia de divisas, se habilitan importaciones, camino a la apertura total de la economía.
Política que va a contramano de la actual orientación de los países centrales, ahora de regreso de las
prácticas globalizadoras, con proteccionismo y acentuada intervención estatal.
La consecuencia de esta apertura irrestricta del comercio sólo redundará en el cierre de más empresas
industriales, sumado al riesgo de forzar con ello la interrupción, a veces irreversible, de cadenas de
producción.
Resultados
Según datos del INDEC al cabo del primer semestre de 2023 los pobres representaban el 41.7 % y los
indigentes el 11.9 % de la población. A junio de este año estos han trepado al 52 % (casi 25 millones de
personas) y 17.9 % (8.5 millones), respectivamente. UNESCO denunció que un millón de niños y niñas se
acuestan todas las noches sin cenar y 4.5 millones de adultos se ven obligados a saltear diariamente una
comida.
Desde la asunción de LLA se perdieron hasta junio 136.370 puestos de trabajo registrado en el sector
privado, nivel que asciende a los 182.547 cuando se le agrega el sector público. Los datos
correspondientes al ámbito informal son inciertos.
Aunque la inflación (IPC) se desaceleró producto de la violenta caída del consumo y la demanda, se
mantiene estabilizada desde mayo, pero en un altísimo nivel del orden del 4/5% mensual y no se preven
mejoras para los próximos meses. El IPC acumulado en este año, hasta agosto, es del 94.8 % y llega a
236.7 % en los últimos 12 meses. De lo que resulta que una familia tipo requería (INDEC) un ingreso
mensual de $ 939.887 para no ser pobre, nivel que para CELAG incluye al 73.3% de la población cuando
incorpora a quienes están apenas por encima de ese nivel de ingresos, es decir los que están en el borde.
Si además para no ser indigentes se necesitan $ 421.474, compárese con los $ 304.000 que en concepto
de haberes de la mínima perciben en septiembre cerca de 5 millones de jubilados.
Todas muestras que allanan el tránsito hacia el mentado objetivo estratégico de reorganización total de la
sociedad, la neocolonia. Ajuste que concluyendo en un absoluto fracaso en cuando a sus propósitos
explícitos – control de la inflación -, es además económica y socialmente insostenible en el tiempo: la
fenomenal caída de la actividad derivará en el deterioro de la recaudación tributaria y con ello en la
necesidad de volver a ajustar y su resultado, más recesión. Ajuste que de verdad no es para equilibrar
cuentas, es para generar, vía recesión y por ello baja de importaciones, saldos para pagar los servicios de
la deuda. El costo para el país y para la calidad de vida de las mayorías, es y será demoledor.
La acumulación de reservas internacionales
La urgencia en este caso está abonada por el actual exiguo nivel de reservas, la magnitud y cronología de
los vencimientos de la deuda, por el poder económico y político de los acreedores internacionales y el
agravante de las tensiones que genera todo paso que se articule para allegar divisas al BCRA en el marco
irrestricto y prioritario de libertad para las fuerzas del mercado.
Considérese de arranque que con reservas netas negativas rondando los U$S 5.000 millones, sólo en
concepto de servicios por la deuda deben abonarse desde setiembre hasta fin de año U$S 2.770 millones
y U$S 13.500 millones en el curso de 2025 y valores superiores en los próximos años, a los que deben
agregarse las amortizaciones del capital adeudado. Sumas que ponen en evidencia la inconsistencia de
las promesas y expectativas por la abolición del cepo. Más aún, considerando que el BCRA vuelca divisas
al mercado para achicar la brecha entre los precios de dólar oficial y el del financiero (CCL).
También es ilusorio el acceso al mercado internacional de capitales. Con un riesgo país que ronda los
1500 puntos, se hace insostenible la refinanciación de la deuda, a lo que se suma la no disposición del
capital financiero mundial, entre ellos el FM.
Súmese que en razón de la baja del precio internacional de los cereales y del retraso cambiario, los
agroexportadores retienen millones de toneladas (equivalentes a U$S 12.000 millones) a la espera de una
significativa devaluación del tipo de cambio, que también exige el FMI, hecho que colisiona contra los
precios internos , retraso que además resta competitividad a la exportación industrial; o la exigencia de
eliminar las retenciones a la exportación, pues de hacerse efectiva significaría la caída de ingresos
fiscales, poniendo por ello en cuestión la meta del déficit cero.
Insuficiencia de divisas y contradicciones cuya persistencia se explica por una parte, por la tolerancia al
alto grado de concentración de capitales en el manejo del comercio exterior de la producción
agropecuaria y minera (sobre y subfacturación y contrabando, entre otras), junto a la titularidad de los
puertos en manos privadas, todos canales para la fuga de divisas. Y por otra, la subsistencia del poder
de los que son el soporte del régimen de valorización financiera del capital y trafican con el carry trade:
los fondos de inversión internacionales (Black Rock, Vanguard Group, Templeton, entre otros) y los
bancos privados más importantes, a quienes con inflación, en el ejercicio de la bicicleta financiera y
aún con tasas de interés bajas, los beneficia extraordinariamente la estabilidad del tipo de cambio.
Son éstos los tenedores de títulos públicos que hoy, con una cotización al 50%, serán tomados por el
Estado pero a su valor nominal, en pago de los recursos naturales puestos en venta en el marco del
proyecto neocolonial (RIGI).
Punitivismo y la confrontación social.
Nada de lo que los libertarios se propusieron resultó como esperaban. Al cabo de nueve meses de
gestión, no lograron controlar la inflación, no hubo avalancha de inversiones, ni asistencia del crédito
externo, ni reactivación, ni aumento de reservas. Sólo más pobreza y ricos más ricos. Y sí, el anticipo de
Milei en su discurso de presentación de la ley de Presupuesto 2025: más de lo mismo, pero intensificado,
al punto de señalar como prioritario un superávit primario suficiente como para cubrir los servicios
incrementados de la deuda, cualquiera sea el nivel de los recursos fiscales. Cueste lo que cueste. La
consideración del gasto público es secundario.
De todo lo hasta aquí expuesto queda en evidencia que este es un modelo inviable por donde se lo mire y
por ello el “in crescendo” de la movilización popular, incluyendo las manifestaciones críticas de parte no
desdeñable del empresariado: Es muy difícil exportar y la caída de las ventas internas no encuentran piso.
Sospechando de antemano la aparición del repudio social, se intensifica el perfil autoritario del Estado,
como cuando a menudo se recurre a los DNU, prescindiendo del Congreso, sancionando a veces normas
contrarias a la Constitución Nacional; “no hay plata”, pero si la hay para asignar fondos reservados por
$100.000 millones a la SIDE con el claro propósito de hacer inteligencia política interna, garantizar de
cualquier modo el funcionamiento del sistema político y alimentar al ejército de trolls; el decreto que
restringe el acceso a la información pública, en clara violación a una práctica republicana; cierran
instituciones y clausuran políticas defensoras de la mujer y de las diversidades; desfinancian la asistencia
social, para debilitar y de ser posible exterminar las organizaciones que agrupan a trabajadores y sectores
vulnerables que la reciben; la reforma reaccionaria del Derecho Laboral; el llamado Protocolo del
Ministerio de Seguridad, verdadero instrumento de provocación y represión policial en contra de quienes
se movilizan y reclaman por sus derechos y en el marco de una guerra psicológica tendiente instalar la
idea de “terroristas” adosado a los militantes populares y de “terrorismo” al propósito de sus luchas. Así
queda ratificado que la persecución, la criminalizacion de la política y la acción violenta contra el pueblo es
consustancial con este modelo. Necesita el terror para doblegar a las organizaciones populares y si
sobreviven, sólo a la defensiva.
Escenario que le justifica a ciertos libertarios sostener la delirante idea de involucrar a las [Link]. en tareas
de seguridad interior o, en otras palabras, en sacar al ejército a la calle.
Proyecto descabellado que “se olvida” que la capacitación y equipamiento militar de estas fuerzas está
orientado a la guerra y no a enfrentar al ciudadano: que los países que recurrieron a sus [Link]. (Méjico,
Perú. Colombia) para las tareas de seguridad interior han provocado la descomposición al interior mismo
de sus fuerzas, con casos de corrupción e indisciplina; y en particular, en el caso argentino, está
incorporado en las actuales generaciones de militares el rechazo a verse involucrados algún día como
artífices del terrorismo de Estado y tener que dar respuesta ante la justicia. ¿Hay alguna relación de este
temor con la actual campaña de exaltación de los militares de la dictadura cívico militar o las visitas a los
genocidas por parte de los diputados para la foto y elaborar proyectos de excarcelación? Todos
fundamentos por los que, según ha trascendido, los militares se opusieron y detuvieron por ahora la
ejecución del proyecto.
De todos modos estos son sólo una reseña de los peligrosos avances del fascismo y del riego de graves
atentados a la institucionalidad. Para algunos una dictadura disfrazada.
Construyendo la esperanza
Estamos en presencia de un inédito y peligroso escenario y de impredecible final. Ante él hay diversas
formas de enfrentarlo.
Una de ellas descansa peligrosamente en la espera de que por la persistencia de su política, madure el
deterioro del gobierno libertario, que “se caiga sólo”, con la convicción de que entonces el conglomerado
nacional-popular ineludiblemente recogerá los frutos o alternativamente supone que ello ocurrirá al
momento de las elecciones. Con este diagnóstico la preocupación esencial está puesta hoy en el 2025 y/o
2027 y en los candidatos.
Es una línea de conducta política que da por sentado sucesos cuya ocurrencia no está contemplada en
ningún evangelio y en lo fundamental, ninguna elección garantiza por sí misma una perspectiva de cambio
transformador, cuando lo que debe estar en cuestión no es sólo el gobierno, sino el poder. Las
experiencias del pasado dan suficiente testimonio hasta de gobiernos olvidables presididos por
“compañeros” o de “compañeros” a presidirlo.
Lo que el momento exige no es esperar. Es - desde ahora - luchar con unidad y coordinación entre las
organizaciones populares. Lucha por la satisfacción de las reivindicaciones inmediatas pero con
perspectiva de transformación para antes y después de una elección. Con una nueva dirigencia surgida
desde abajo y desde la lucha. Con un programa alternativo mínimo que sea expresión de las necesidades
y anhelos de las bases, que haga sentir a cada uno la gratificación por ser militante de una lucha por la
concreción de objetivos que lo incluyen y por eso lo enamora, que apunte a construir colectivamente una
hegemonía de lo popular para concretar una sociedad de nuevo tipo, con vigencia de una democracia
participativa, de protagonismo real. Es la única vía para derrotar al fascismo anarcocapitalista y al de
cualquier otro ropaje.

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