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SUCESIONES

Sucesiones Generalidades

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UNIVERSIDAD MARIANO GALVEZ DE GUATEMALA

FACULTAD DE CIENCIAS JURIDICAS Y SOCIALES

Licda: Susana Elizabeth de León Cifuentes


Curso: Derecho Romano y Español
ll Ciclo, Sección “D”´

Integrantes: Carné:
María Gabriela Chiroy Bulux 5011-23-9747
Sulmi Elizabeth Tum Bol 5011-23-10817
Billy Joel Tzoc Cahuil 5011-23-20203
Juan Sion Lobos 5011-24-22939

11 de Octubre de 2024
El presente trabajo de investigación tiene como objeto el tema de sucesiones, la
cual se puede definir como el proceso de transmisión de bienes, patrimonio, deberes
y obligaciones de una persona fallecida deja a sus herederos o familiares. De esto
mismo en se encuentran las partes más importantes de esta abarcando tanto los
elementos de la sucesión, su importancia y la evolución que esta ha tenido desde
la antigüedad hasta el día de hoy.

Cuando una persona muere, se pone en marcha el proceso sucesorio, todos sus
bienes, derechos y obligaciones incluidas las deudas quedan sin titular y pasarán a
otras personas, sus sucesores, que normalmente serán alguien de su familia. Tan
sólo quedan excluidas algunas obligaciones personalísimas que se extinguen por el
fallecimiento (acciones de filiación, aspectos morales: protección del honor,
intimidad. El derecho de sucesiones es la parte del ordenamiento jurídico que regula
estas cuestiones: tipos de sucesión, requisitos y formalidades de los testamentos,
a quién y cómo se transmitirán los bienes de una persona si fallece sin testamento.

La sucesión es el proceso de trasmisión de los bienes de una persona fallecida


dentro de esta existen dos tipos de sucesiones: Sucesión intestamentaria, es la
regulada por la ley porque la persona que falleció no hizo un testamentario. Esto
podría ir hasta en contra de la voluntad del difunto. Se debe acudir con un Notario.
Si los posibles herederos son mayores de edad y todos están de acuerdo, el Notario
se encargará de llevar el procedimiento. Si los posibles herederos no son mayores
de edad o no están de acuerdo, deberán llevar un proceso ante un Juez Familiar
competente.

Sucesión Testamentaria: es la sucesión que reconoce los deseos de la persona


fallecida porque los describe en su testamento. En este caso deberás ir con un
Notario para que se encargue de buscar el testamento y realices los trámites
necesarios para la transmisión de los bienes.
SUCESIONES
Generalidades
Definición
El verbo latino succedere, sinonimo de subire, no significa simplemente seguir, sino
seguir o continuar en una situación, donde importa más la carga asumida por el
sucesor que el posible beneficio obtenido.

Succedere no es término expresivo de una derivación o dependencia: el sucesor


entra succedit en una posición, lisa y llanamente.

En el campo juridico, succedere no indica el traspaso de un derecho, sino la entrada


en una relation. Tanto en el Derecho publico piénsese en las magistraturas, como
en el derecho privado de la herencia, successio no significa otra cosa que reemplazo
en la position jurídica.

Antecedentes históricas
En consecuencia, el Derecho Sucesorio o Hereditario siempre se desarrolló en el
ámbito de la familia y su evolución fue desenvolviéndose al mismo tiempo que
evolucionó la concepción de la misma, esto es, como grupo comprendido
principalmente por vínculos agnaticios o civiles hacía la transformación de la familia
como grupo en el que los vínculos de sangre o cognaticios comenzaron a ganar
protagonismo. Por ello, si en un principio los mores maiorum fue la principal fuente
de regulación de la familia, en la medida que el poder público asume
progresivamente su regulación -limitando los poderes al pater mediante normas
escritas- la sucesión y la herencia también se verían reguladas por el derecho
escrito. Sin embargo, esta evolución fue lenta, aunque progresiva. Concretamente,
podemos señalar tres grandes etapas o periodos de evolución en su regulación
jurídica:

1º) Un Derecho hereditario regulado por el ius civile, de carácter formalista, en


un ámbito de familia agnaticia cuyo patrimonio se asentaba en la propiedad quiritaria
y las personas y cosas estaban sometidas a la potestas, manus y mancipium del
paterfamilias, como jefe supremo del grupo. Al morir el paterfamilias debía sustituirle
al frente de la familia un heredero (heres) o continuador en los cultos y en las
relaciones personales y patrimoniales. De ahí que, en primer lugar, eran llamados
los sui o hijos en potestad, después el agnado próximo o pariente varón más
inmediato y, después de éste, los gentiles.
2º) Posteriormente, a partir de la República y durante el periodo clásico, se
produce un dualismo entre el ius civile y el ius honorarium, de manera que el pretor
-sin contravenir ni derogar al ius civile- interpreta y moldea sus instituciones creando
un Derecho sucesorio honorario que suavizará el formalismo y rigidez del antiguo
ius civile. Prueba de ello es que el llamado a participar del patrimonio del difunto por
el pretor no es un heres (heredero), ni su adquisición constituye una hereditas
(herencia), ya que el Derecho pretorio u honorario se limita a designarle poseedor
de los bienes del difunto (bonorum possessor) y a someterle en esta situación
(bonorum possessio) que le ha sido prometida por el edicto.

3º) La última etapa la representa el Derecho justinianeo, desapareciendo la


anterior dualidad (ius civile y el ius honorarium), el Derecho sucesorio o hereditario
se muestra con unas características similares que se han mantenido en el tiempo a
través de los actuales Códigos civiles.

Para comprender esta evolución histórico-jurídica debemos comenzar por el


significado de la palabra successio, ya que tiene un significado técnico-jurídico que
nace en el Derecho romano y se mantiene en el tiempo.

En un sentido amplio, la palabra successio significa traspaso de derechos, es decir,


la adquisición por parte de una persona (adquirente) “sucesor” de aquellos derechos
enajenados o transmitidos por otra (enajenante o causante), ”precesor” de manera
que el adquirente sucede al transmisor haciendo que aquél ocupe la posición de
éste, ya sea por actos inter vivos o por actos mortis causa, dependiendo de que
el motivo de la sucesión no sea o sea el fallecimiento del que transmite.

Por otro lado, la sucesión puede ser a título universal (cuando el adquirente obtiene
el conjunto o totalidad de derechos correspondientes a una persona, es decir,
adquiere su patrimonio en bloque) o a título particular (cuando el adquirente obtiene
derechos singulares, determinados y separados de la totalidad de un patrimonio).
En el Derecho romano antiguo y clásico no se concibe otra forma de successio, ya
sea inter vivos, ya mortis causa, que la sucesión universal. La sucesión universal
inter vivos tiene lugar en casos típicos y determinados." La sucesión universal mortis
causa se realiza por la herencia.

Las características fundamentales de ambas formas de sucesión universal pueden


resumirse en los siguientes términos:
1. El sucesor se coloca en la misma position juridica del antecesor.

2. El sucesor adquiere un patrimonio en bloque y de modo mediato, esto es,


como consecuencia de la adquisición de una potestad manus, patria
potestas, dominica potestas o de un título el título de heres.

3. Del antecesor pasan al sucesor toda suerte de derechos, incluso los que
de otro modo serian intransmisibles.

La sucesion particular no existe, ni inter vivos, ni mortis causa. Cuando se transmite


una cosa singular, en una u otra forma, no cabe hablar más que de adquisición.

El adquirente de cosa singular no reemplaza al transmitente en su posición jurídica.

El legatario, en efecto, no es sucesor, sino adquirente directo.

En los antiguos tiempos romanos hereditas y familia se muestran en intima relation.

El heredero no es más que un sucesor en el ius, en la posición jurídica unitaria que


asumía el antecesor respecto de la familia.

Tal posición juridica se cifra en una potestad, indistintamente ejercida sobre


personas y cosas, colectivamente vinculada a relaciones patrimoniales y
extrapatrimoniales.

El patrimonio, que solo se adquiere en virtud de la successio, no es allí lo relevante.


En efecto, puede existir un heredero, puede darse una situation sucesoria, en el
sentido dicho, cuando el antecesor carece de activo patrimonial, o solo tiene pasivo,
o, en fin, ha donado a un tercero el entero patrimonio.
El heredero clásico es sucesor, mientras que el legatario es adquirente.

Por eso, este no responde de las deudas, sino que lo hace el heredero, cual
respondería el antecesor.

El legatario se coloca frente al heredero en la misma situation en que estaria frente


al difunto.

El legatario clasico no succedit, como no sucede nadie que no sea heredero.

El legatario clasico adquiere del heredero, lithe y verdadero sucesor en el genuino


sentido romano.

Y «no sucede ni al heredero ni al difunto, porque la sucesión a titulo singular es un


concepto extra lio a los jurisconsultos romanos››.

Concretamente, eran intransmisibles:


✔ Las pertenecientes al Derecho público Magistraturas u otros cargos
públicos del difunto
✔ Algunas de Derecho privado
✔ La relaciones jurídico-familiares (manus, tutela,); algunas de carácter
patrimonial (usufructo, uso, habitación, las obligaciones del antiguo
sponsor y fidepromissor, las derivadas de la obligaciones ex delicto,
las del contrato de sociedad, mandato, las obligaciones del locator en
la locatio conductio operarum y la del conductor en la locatio conductio
operis, ni la condición de precarista, ni las obligaciones nacidas de
stipulationes faciendi).
✔ Existían también ciertas relaciones o elementos extrapatrimoniales
que se consideraban como parte de la herencia: Los cultos familiares
o sacra vinculados a los miembros de la familia, imponiéndose su
respeto y aceptación para aquellos herederos extraños que recibían
algo del causante y que debían contribuir con su sostenimiento. El ius
sepulchri referido a los sepulchra hereditaria vinculados a la familia y
comprendidos en la herencia. Sin embargo, no formaban parte de la
herencia los sepulchra familiaria ya que se regían por las reglas de la
fundación sepulcral. El derecho de patronato pasa a los hijos (heres
sui et necessarii) pero no a los herederos extraños (heres extranei o
voluntarii). El testador puede instituir uno o varios herederos.

FUNDAMENTO LEGAL.
LIBRO TERCERO
DE LA SUCESION HEREDITARIA
TITULO I
DE LA SUCESION EN GENERAL

917. Sucesión hereditaria.


La sucesión por causa de muerte se realiza por la voluntad de la persona,
manifestada en testamento y, a falta de éste, por disposición de la ley. La primera
se llama testamentaria y la segunda, intestada, comprendiendo en uno y otro caso,
todos los bienes, derechos y obligaciones que no se extinguen por la muerte.

ARTICULO 918. Transmisión de la herencia. Los derechos a la sucesión de una


persona se transmiten desde el momento de su muerte; y la sucesión puede ser a
título universal y a título particular.

ARTICULO 919. Herencia y legado. La asignación a título universal se llama


herencia, la asignación a título particular se llama legado. El título es universal,
cuando se sucede al causante en todos sus bienes y obligaciones transmisibles, a
excepción de los legados. El título es particular cuando se sucede en uno o más
bienes determinados. La sucesión puede ser en parte testada y en parte intestada.

ARTICULO 920. Responsabilidad limitada del heredero. El heredero sólo


responde de las deudas y cargas de la herencia hasta donde alcancen los bienes
de ésta. El legatario sólo responde de las cargas que expresamente le imponga el
testador.

ARTICULO 921. Legatarios considerados como herederos. Cuando toda la


herencia se distribuya en legados, los legatarios serán considerados como
herederos.
ARTICULO 922. Derechos del heredero. Cada heredero puede disponer del
derecho que tiene en la masa hereditaria, pero no puede disponer de las cosas que
forman la sucesión.

ARTICULO 923. Ley que rige la capacidad para suceder. La capacidad para
suceder se rige por la ley del domicilio que tenga el heredero o legatario al tiempo
de la muerte del autor de la sucesión, cuando se trate de bienes situados fuera de
la República.

CAPITULO II
DE LAS INCAPACIDADES PARA SUCEDER
ARTICULO 924. Incapacidades para heredar, por indignidad. Son
incapacidades para suceder como herederos o legatarios, por causa de indignidad:
1. El que haya sido condenado por haber dado, mandado o intentado dar
muerte a la persona de cuya sucesión se trate, o a los padres, hijos, cónyuge,
conviviente de hecho, o hermanos de ella. Esta causa de indignidad
subsistirá no obstante la gracia acordada al criminal o la prescripción de la
pena;
2. El heredero mayor de edad que, siendo sabedor de la muerte violenta del
autor de la sucesión, no la denunciare a los jueces en el término de un mes,
cuando sobre ella no se hubiere procedido de oficio. Si los homicidas fueren
ascendientes o descendientes, cónyuge o conviviente de hecho, o hermanos
del heredero, cesará en éste la obligación de denunciar;
3. El que voluntariamente acusó al autor de la herencia, de un delito que
merezca por lo menos la pena de un año de prisión;
4. El condenado por adulterio con el cónyuge del causante;
5. El pariente del autor de la herencia si, habiendo estado éste demente y
abandonado no cuidó de él, de recogerlo o asilarlo en establecimiento
público, si hubiere podido hacerlo;
6. El padre o la madre que haya abandonado a sus hijos menores de edad o
que los haya corrompido o tratado de corromper, cualquiera que sea la edad
de los hijos;
7. El que con dolo o coacción obligare al testador a hacer testamento, a
cambiarlo o revocarlo;
8. El que por iguales medios impidiere a otro hacer testamento o revocar el que
tuviere hecho, o suplantare, ocultare o alterare otro testamento posterior; y
9. El que ejerciere violencia sobre el notario o testigos, para impedir el
otorgamiento del testamento, o para conseguir que se teste a su favor o a
favor de otra persona.

ARTICULO 925. Cuándo no se aplican. Las incapacidades enumeradas en el


artículo anterior no se aplican cuando el causante así lo dispone en disposiciones
testamentarias posteriores a los hechos que las hayan producido.

ARTICULO 926. Incapacidades para suceder por testamento. Son incapaces


para suceder por testamento:
1. Los ministros de los cultos, a menos que sean parientes del testador;
2. Los médicos o cirujanos que hubieren asistido al testador en su última
enfermedad, si este falleciere de ella, salvo que sean parientes del
testador;
3. El notario que autoriza el testamento y sus parientes, y los testigos
instrumentales;
4. El tutor, el protutor y los parientes de ellos si no se hubieren aprobado las
cuentas de la tutela, a no ser que fueren parientes del pupilo; y
5. Las instituciones extranjeras, cualquiera que sea su finalidad.

ARTICULO 927. La indignidad de los ascendientes no daña a sus


descendientes. La indignidad del padre o de la madre o de los descendientes, no
daña a sus hijos o descendientes, ora sucedan por derecho propio o por
representación. En este caso, ni el padre ni la madre, tienen sobre la parte de la
herencia que pasa a sus hijos, los derechos de administración que la ley reconoce
en favor de los padres.

ARTICULO 928. Acción por indignidad. Sólo puede deducirse acción, para
declarar la indignidad del heredero, dentro de dos años de que el indigno esté en
posesión de la herencia o legado. No se podrá intentar esta acción contra sus
herederos, si no se ha iniciado durante la vida de éste. No produce efecto la acción
de indignidad contra tercero de buena fe.

CAPITULO III
REPRESENTACION HEREDITARIA
ARTICULO 929. Casos en que hay representación. Derecho de representación
hereditaria, es el que tienen los descendientes de una persona para heredar en
lugar de ella, si hubiere muerto antes que su causante. Igual derecho existe cuando
el heredero ha renunciado la herencia o la ha perdido por indignidad. En estos
casos, los hijos o descendientes tendrán derecho a heredar representando al
repudiante o al excluido. La persona que por indignidad perdiere el derecho a
heredar, en ningún caso tendrá la administración de los bienes de los que entren a
representarlo.
ARTICULO 930. Representación en línea colateral. En la línea colateral
corresponde la representación solamente a los hijos de los hermanos, quienes
heredarán por estirpes si concurren con sus tíos. Si los sobrinos concurren solos,
heredarán por partes iguales.

ARTICULO 931. No hay representación en la línea ascendiente ni de ningún otro


pariente fuera de los mencionados en los artículos anteriores.

ARTICULO 932. Siempre que se herede por representación en la línea recta


descendente, la división de la herencia será por estirpes de modo que el
representante o representantes no hereden más de lo que heredaría su
representado si viviese.

ARTICULO 933. Representación en herencia testamentaria. Las disposiciones


de este capítulo rigen para la sucesión intestada y testamentaria; pero la
representación en caso de testamento, sólo se efectuará cuando los herederos y
legatarios sean parientes del testador.
La Herencia Yacente

La herencia yacente hace referencia al periodo que va desde la apertura de la


sucesión mortis causa tras el fallecimiento del causante hasta la aceptación de la
herencia por parte de los herederos. Durante esta fase del proceso sucesorio, los
herederos aún no han entrado en posesión de la herencia. En otras palabras, la
herencia yacente es la situación en la que se encuentra el patrimonio de la
persona fallecida desde que ocurre el deceso hasta que los herederos aceptan o
renuncian a la herencia.

Durante este periodo, la herencia no tiene un titular específico, por lo que el


patrimonio que la compone se considera como herencia yacente. Es importante
destacar que la indeterminación del titular es transitoria, ya que una vez que el
heredero acepta la herencia, se convierte en titular con efectos retroactivos desde
el momento del fallecimiento del causante. En resumen, la herencia yacente es una
fase necesaria para dar continuidad al patrimonio hereditario hasta que se
determine su titular. El plazo para aceptar la herencia puede variar, pero la
jurisprudencia ha establecido un límite de 30 años desde el fallecimiento, aunque
ciertas personas interesadas pueden solicitar al heredero que manifieste su decisión
antes de ese plazo.
Que es la Herencia Yacente

La herencia yacente es una fase más de la sucesión que se inicia en el momento


en el que la persona causante fallece y se mantiene hasta que los herederos tomen
la decisión de aceptar o renunciar a su herencia. Esto implica que en este periodo
yacente no existe un titular de los bienes de esta.

Actualmente, el Código Civil no regula plenamente este impás temporal y legal.


Únicamente se ha referencia a él artículo 1934 en relación a su periodo de vigencia
y prescripción.

La prescripción produce sus efectos jurídicos a favor y en contra de la herencia


antes de haber sido aceptada y durante el tiempo concedido para hacer inventario
y para deliberar.Art 1934. Código Civil.

La herencia yacente existe tanto cuando hablamos de una sucesión con


testamento como si se trata de una solución intestada (sin testamento).

Como se gestiona

Desde que se produce el fallecimiento hasta que los herederos aceptan o renuncian
a la herencia, el patrimonio, bienes, derechos y posibles deudas se denomina
herencia yacente. Nuestros abogados especialistas en herencias en Madrid aclaran
a continuación todos los aspectos que rodean a esta figura legal durante la
resolución de una herencia en Derecho Sucesorio.
Componentes de la Herencia Yacente

Hablamos de herencia yacente cuando nos referimos a todo el patrimonio del


fallecido en el momento de la defunción. Esto incluye tanto los bienes muebles, los
inmuebles, los derechos y las posibles deudas que permanezcan vigentes a fecha
de la muerte. Hasta que se designa un heredero legal y este acepta o declina su
derecho a ella, la titularidad de la herencia queda vacante (situación yacente).

¿Qué ocurre si nadie acepta la herencia?


¿Queda permanentemente como herencia yacente?
No, ni mucho menos. Esta figura legal se entiende como temporal, de modo que
cuando se da la circunstancia de que o no existe heredero o este renuncia a su
derecho, es el Estado quien asume la titularidad del patrimonio, dando así fin a la
situación yacente.

¿Durante cuánto tiempo se puede mantener una herencia como yacente?


Dado que no existe una regulación específica de esta figura sucesoria, se toma
como referencia el plazo de prescripción de reclamación de una herencia. Este es
de 30 años.

No obstante, en caso de que no exista resolución por ausencia de decisión de un


heredero conocido se puede instar a este para que declare su renuncia inequívoca.

Diferencias con comunidad hereditaria

La herencia yacente es el periodo de tiempo que transcurre entre la muerte del


causante y la aceptación de la herencia, en tanto que la Comunidad
Hereditaria alude a que el fallecido lega sus bienes a más de un heredero sin hacer
un reparto del patrimonio, aceptándolo estos sin una atribución concreta de los
bienes, derechos y deudas.
Quien administra la Herencia Yacente

Si bien en la propia naturaleza de la herencia yacente subyace que no existe un


titular del patrimonio, la figura del administrador de la herencia yacente tiene por
función supervisar y garantizar la conservación de los bienes y derechos hasta que
se designe un heredero.

¿Quién administra el patrimonio durante la fase yacente de la herencia?


Existen tres tipos de administradores, si bien se entiende que en caso de que el
finado nombre un albacea, este será el oficial, de modo que los otros supuestos se
activan cuando no hay designación y los herederos llamados no lo ejerzan y lo
soliciten a la autoridad judicial -al Juzgado de Primera Instancia de la localidad del
fallecido:
● La administración derivada de la Ley.
● Un administrador nombrado por un Juez a instancias de las partes.
● Albacea testamentario elegido por el propio fallecido.
Durante el tiempo en que la herencia no ha sido aceptada, la función
del administrador es clave para la conservación íntegra del patrimonio.

¿Qué ocurre con la herencia yacente si existen deudas vigentes?


En esta situación, los acreedores tienen reconocido el derecho a reclamar la deuda
pendiente en tanto que el fallecimiento no la extingue.
En estos supuestos entra en acción el artículo 6.4 de la Ley de Enjuiciamiento Civil
que establece la potestad de los acreedores a acudir a los tribunales civiles para
demandar a la herencia yacente la deuda correspondiente.
Para ello, será necesario acreditar el fallecimiento mediante certificado, aportar el
certificado del Registro de Actos de Últimas Voluntades e indicar si se conoce la
identidad y domicilio de los potenciales herederos.
Si las partes demandantes no aportan la documentación por desconocimiento o dar
la identidad de ninguno de los administradores o herederos se ha de acudir al
Letrado de la Administración de Justicia para instar que se averigüe el domicilio de
alguno de ellos.
Del mismo modo, cualquier acreedor puede reclamar la deuda contra los herederos
yacentes. Si no existiera testamento, albacea o administrador, serán los posibles e
ignorados herederos, denominados herederos yacentes, quienes deban responder.
Tributación de la herencia yacente
¿Qué impuestos paga una herencia yacente?
Si bien no posee personalidad jurídica, a esta figura del Derecho Sucesorio se le
reconoce capacidad procesal y obligaciones tributarias.
De hecho, la propia Agencia Tributaria puede asignar un NIF a la herencia yacente
a fin de que pueda cumplir sus obligaciones tributarias, aunque la ejecución le
corresponde al administrador designad o al albacea.
● Presentar la declaración del IRPF hasta la aceptación de la herencia,
incluidas las liquidaciones pendientes con los bienes de la herencia.
● Impuesto de sucesiones, que debe pagarse en un plazo máximo de 6 meses
desde la fecha del fallecimiento. El administrador puede requerir una
prórroga de otros 6 meses, aun cuando tendrá que abonar entonces los
intereses.
● Plusvalía e IBI.

En el caso de que sean varios lo titulares de elementos patrimoniales, cada uno


debe responsabilizarse de su parte proporcional de los tributos de la herencia.
Si hubiera bienes inmuebles dentro del patrimonio, los herederos yacentes se harían
cargo de la tributación en partes proporcionales, pero en caso de tener que emitir
facturas deberá contar con un único NIF.

El estado y la herencia yacente


El caso de que una herencia yacente no sea reclamada o no haya herederos,
heredará el estado (Art. 956 del Código Civil).
¿Significa esto que no se puede reclamar?
No.
Existe el denominado “derecho a premio” que reconoce la potestad a quien tenga
conocimiento y notifique la herencia sin reclamar, el derecho a reclamar una
compensación sobre la misma. Esta gratificación consiste en 10% del valor del
caudal hereditario.
Que exista la figura no implica que sea fácil: la ley marca una serie de requisitos a
cumplir y unas pautas muy concretas en cuanto a formas que exigen la concurrencia
de un abogado de Herencias con experiencia para asesorar al interesado. Son
muchas las denuncias que por no justificar un requisito o por un defecto de forma
no han salido adelante.
La Comunidad Hereditaria

Es la situación jurídica en la que se encuentran los herederos de una persona


fallecida, en la que todos ellos tienen un derecho proindiviso sobre todos los bienes
y derechos de la herencia.

En el caso de las acciones, la comunidad hereditaria se aplicará cuando el fallecido


era titular de acciones de una sociedad anónima o de una sociedad limitada. En
este caso, los herederos se convertirán en copropietarios de las acciones, con un
derecho proindiviso sobre cada una de ellas.

El uso de las acciones en comunidad hereditaria se rige por las siguientes reglas:

 Los herederos tienen derecho a usar y disfrutar de las acciones de manera


conjunta.

 Los herederos pueden vender, donar o hipotecar las acciones, pero para ello
deberán contar con el consentimiento de todos los demás herederos.

 Si uno de los herederos quiere vender sus acciones, los demás herederos
tienen derecho de tanteo y retracto.

En cuanto a la transmisión de las acciones en comunidad hereditaria, se aplicarán


las siguientes reglas:

 Si un heredero muere, sus acciones se transmitirán a sus herederos, quienes


se convertirán en copropietarios de las mismas.

 Si un heredero vende sus acciones, el comprador se convertirá en


copropietario de las mismas junto con los demás herederos.

En caso de que los herederos no lleguen a un acuerdo sobre el uso o la transmisión


de las acciones, podrán acudir a los tribunales para que resuelvan el conflicto.
A continuación, se presentan algunos ejemplos de cómo se aplica la comunidad
hereditaria a las acciones:

 Un padre deja en herencia a sus dos hijos un paquete de acciones de una


sociedad anónima. En este caso, los dos hijos se convertirán en
copropietarios de las acciones, con un derecho proindiviso sobre cada una
de ellas.

 Un hermano hereda las acciones de su padre, que eran propiedad de una


sociedad limitada. En este caso, el hermano se convertirá en copropietario
de las acciones, con un derecho proindiviso sobre cada una de ellas.

 Una empresa es heredada por varios socios. En este caso, los socios se
convertirán en copropietarios de las acciones de la empresa, con un derecho
proindiviso sobre cada una de ellas.

Es importante tener en cuenta que la comunidad hereditaria puede ser una situación
compleja, por lo que es recomendable consultar con un abogado especialista en
herencias antes de tomar cualquier decisión sobre las acciones que forman parte
de una herencia.

Evolución histórica de las sucesiones

La evolución histórica de las sucesiones en el derecho romano se puede dividir en


las siguientes etapas:

 Derecho romano arcaico: En esta etapa, las sucesiones se regían por el


principio de la sucesión por línea masculina. El único heredero legítimo era
el hijo varón, y en su defecto, el padre.

 Derecho romano clásico: En esta etapa, se produce una evolución en la


regulación de las sucesiones, con la introducción de nuevos institutos, como
el testamento, la sucesión testamentaria y la sucesión intestada.
 Derecho romano justinianeo: En esta etapa, se produce una codificación
del derecho romano, que incluye una regulación detallada de las sucesiones.

Principales cambios producidos en la regulación de las sucesiones en el derecho


romano

A lo largo de la evolución histórica del derecho romano, se produjeron diversos


cambios en la regulación de las sucesiones, entre los que destacan los siguientes:

 Introducción del testamento: El testamento es un acto jurídico por el cual


una persona dispone de sus bienes para después de su muerte. En el
derecho romano arcaico, el testamento no existía, por lo que la sucesión se
producía de forma automática, siguiendo el orden establecido por la ley.

 Admisión de la sucesión intestada: La sucesión intestada es la sucesión


que se produce cuando el difunto no ha otorgado testamento. En el derecho
romano arcaico, la sucesión intestada solo se producía en caso de que el
difunto no tuviera hijos varones. En el derecho romano clásico, se admitió la
sucesión intestada para todos los casos en los que el difunto no hubiera
otorgado testamento.

 Evolución del orden de llamamiento de los herederos: En el derecho


romano arcaico, el orden de llamamiento de los herederos estaba basado en
el parentesco. En el derecho romano clásico, se introdujo un orden más
flexible, que tenía en cuenta diversos factores, como la capacidad de los
herederos para recibir los bienes.

La regulación de las sucesiones en el derecho romano ha tenido una gran influencia


en el derecho moderno. La mayoría de los ordenamientos jurídicos modernos se
basan en el derecho romano, y por ello, mantienen muchos de los principios e
instituciones que se desarrollaron en el derecho romano.

Importancia de las sucesiones

 Garantizar la continuidad del patrimonio familiar: La sucesión es el


mecanismo legal que permite que el patrimonio de una persona fallecida
pase a sus herederos. Esto es importante para garantizar que el patrimonio
familiar se mantenga intacto y se transmita a las siguientes generaciones.
 Evitar conflictos familiares: La sucesión puede ser un momento de tensión
y conflicto entre los herederos, especialmente si no hay un testamento claro.
Un testamento bien redactado puede ayudar a evitar estos conflictos y
garantizar que la sucesión se lleve a cabo de forma ordenada y justa.
 Garantizar el cumplimiento de las obligaciones fiscales: La sucesión está
sujeta al pago de impuestos, como el Impuesto sobre Sucesiones y
Donaciones. Un testamento bien redactado puede ayudar a los herederos a
cumplir con sus obligaciones fiscales.
En la actualidad, las sucesiones son cada vez más complejas, debido a factores
como la globalización, la multiculturalidad y el aumento de la longevidad. Por ello,
es importante contar con el asesoramiento de un profesional especializado en
derecho de sucesiones para garantizar que la sucesión se lleve a cabo de forma
correcta y justa.

Ejemplos de la importancia de las sucesiones en la actualidad:

 Una persona que fallece sin testamento puede dejar su patrimonio a sus
herederos legales, que pueden ser sus hijos, padres, cónyuge o hermanos.
Sin embargo, si los herederos no están de acuerdo sobre cómo repartir el
patrimonio, pueden surgir conflictos familiares. Un testamento bien redactado
puede ayudar a evitar estos conflictos.
 Una persona que tiene un patrimonio importante puede querer garantizar que
sus bienes pasen a sus herederos en el momento de su muerte, sin tener
que pasar por un proceso judicial. Un testamento bien redactado puede
ayudar a que la sucesión se lleve a cabo de forma rápida y eficiente.
 Una persona que tiene obligaciones fiscales pendientes puede querer
garantizar que sus herederos no tengan que pagar impuestos adicionales
sobre su patrimonio. Un testamento bien redactado puede ayudar a los
herederos a cumplir con sus obligaciones fiscales.
Acciones

Las acciones se refieren también al proceso legal mediante el cual se distribuye el


patrimonio de una persona fallecida entre sus herederos o legatarios.

Las acciones se incorporan a la masa hereditaria una vez que los herederos aceptan
la herencia, integrándose con los demás bienes del difunto. En ausencia de un
testamento que especifique lo contrario, en caso de pluralidad de herederos las
acciones se distribuirán equitativamente entre ellos. Por ejemplo, hay 100 acciones
y dos herederos, cada uno recibirá 50 (si son acciones de la misma empresa y del
mismo valor nominal).

Con un testamento, es posible designar específicamente quién heredará las


acciones, incluso permitiendo la opción de legarlas a alguien ajeno a la familia
mediante el tercio de libre disposición.

El artículo 660 del Código Civil establece que los bienes de una persona que fallece
se transmiten a sus herederos desde el momento de su fallecimiento. Es decir,
podemos entender que la transferencia de propiedad es inmediata a su
fallecimiento.

1. Apertura de la Sucesión: Esto ocurre automáticamente con el fallecimiento de


una persona. Es necesario determinar el lugar de apertura, que generalmente es
donde el fallecido tenía su último domicilio.

2. Testamento y Herederos: Si el fallecido dejó un testamento, este documento


dictará cómo se distribuyen sus bienes. En ausencia de testamento, se aplica la
legislación de sucesiones del lugar, que generalmente sigue el principio de herencia
legítima, donde los familiares directos (como hijos, cónyuge, padres) suelen ser los
herederos.

3. Legalización del Testamento: Si existe un testamento, debe ser legalizado o


confirmado por un tribunal.
4. Inventario y Avalúo: Se debe hacer un inventario de los bienes del fallecido, así
como su evaluación económica, para determinar el valor total del patrimonio.

5. Pago de Deudas: Antes de distribuir los bienes, se deben saldar las deudas que
el fallecido pudiera tener, utilizando los bienes de la sucesión.

6. Partición de la Herencia: Una vez que se han pagado las deudas, los herederos
pueden proceder a repartir los bienes conforme a lo estipulado en el testamento o
la ley.

7. Impuestos de Sucesión: Dependiendo de la jurisdicción, puede existir un


impuesto sobre la herencia que debe ser considerado y pagado por los herederos.
Para concluir lo expuesto podemos ver que el proceso de declaratoria de herederos
tiene varias etapas. En particular, si bien el Código Civil establece que la herencia
se transmite automáticamente con el fallecimiento, para que los herederos puedan
disponer de la misma requieren de un título; esto es, ya sea que hayan sido
nombrados como herederos vía un testamento o que sean declarados como tales
en un proceso de declaratoria de herederos, que puede ser judicial o notarial.

Ello implica que, en la etapa inicial, en tanto los herederos no hayan sido aún
declarados como tales, no podrán disponer de la herencia. En nuestro caso significa
que, hasta que no sean declarados herederos, no pueden ser registrados como
accionistas en la matrícula de acciones. De este modo, es posible que durante esta
etapa las acciones heredadas queden sin representación en las juntas generales de
accionistas que sean convocadas.

El inconveniente en dicha situación es la descrita, es decir que, hasta que no se


obtenga la declaratoria de herederos, las acciones podrían quedar sin
representación en las juntas generales de accionistas que puedan ser convocadas.
El tiempo durante el cual las acciones queden sin representación se podría reducir
mediante el otorgamiento de un testamento por escritura pública, indicando a quién
se adjudicarán las acciones y, en todo caso, cómo se dividirán y representarán.
ALBANESE, B., “La sucessione ereditaria in diritto romano antico”, en Annali
Palermo, 20 (1949), pp. 127 ss.

AMBROSINO, R., “Successio in ius”, “successio in locum”, “successio”, en SDHI,


11 (1945), pp. 66 ss.

AMELOTTI, M., Il testamento romano attraverso la prassi documentale, I. Le forme


classische di testamento, Firenze (1966); “Il testamento romano classico alla luce
di nuovi documenti”, en Estudios d’Ors, 1, Pamplona (1987), pp. 151 ss.

ANKUM, H., “La classicité de la separatio bonorum de l’heres necessarius”, en


Studi Grosso, 2, Torino (1968), pp. 565 ss.

ARANGIO-RUIZ, V., “Appunti sui giudizi divisori”, en Scritti, 1, Napoli (1974), pp.
491 ss.

TEXTO GUIA Derecho Romano pp.389 ss. DERECHO ROMANO HISTORIA E


INSTITUCIONES Juan Iglesias

CODIGO CIVIL, de la República de Guatemala. (tercer libro)

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romano-sucesiones

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