0% encontró este documento útil (0 votos)
14 vistas4 páginas

Tentaciones Mortales en el Liderazgo

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
14 vistas4 páginas

Tentaciones Mortales en el Liderazgo

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

3 grandes trampas en el

liderazgo
EL COSTO DE UN LIDERAZGO AL
ESTILO DE JESÚS
Durante los 30 años que he pasado conociendo a Dios y dejándome conocer por Él, he
dedicado 25 de ellos a servir en diferentes áreas del ministerio.

 Aunque en el camino he aprendido de pastores, empresarios y líderes cristianos que lideran


con destreza y gracia, debo reconocer que el liderazgo tiene un precio elevado y no siempre
es una tarea fácil.
 En ocasiones, me he sentido luchando por mi vida, los enemigos han sido más numerosos
que los aliados, y el terreno sobre el que estaba parado era como un campo minado que
cambiaba constantemente, haciendo que me sintiera, literalmente, en una trinchera en medio
de la batalla.

Si quieres ser productivo para Jesús, habrá dolor y muerte.

También he visto que quienes lideran bien, lo hacen desde un enfoque de servicio bíblico.
Aquellos que eligen servir a los demás en lugar de usarlos, saben que el esfuerzo y el
desgaste suelen ser mayores que las recompensas, pero deciden servir de esta forma porque
no hacerlo sería traicionar su llamado y negarles la posibilidad a otros que buscan conocer a
Dios a través de su mensaje y llamado para la vida (Jn. 12:24).

Es esencial tener en cuenta que, aquellos que desean servir al Señor en el ministerio, se
enfrentarán a las mismas tres tentaciones mortales que Jesús experimentó antes de
comenzar su ministerio público. Esto es vital para evaluar el costo del llamado y el liderazgo
que le agrada a Dios (Mt. 4:1-11).
1. LA TENTACIÓN DE COMPLACER A LA GENTE Y
EL COSTO DE LAS PROYECCIONES DE LAS
PERSONAS
Jesús fue tentado a usar su poder para satisfacer sus propios deseos y los de los demás,
cuando el tentador le dijo: «Si eres el Hijo de Dios, ordena a estas piedras que se conviertan
en pan» (Mt. 4:3). Sin embargo, Jesús rechazó la tentación y respondió: «La gente no vive
solo de pan, sino de cada palabra que sale de la boca de Dios» (Mt. 4:4 NTV).

 En muchos lugares, el liderazgo se enfoca en complacer a la audiencia, pero el liderazgo al


estilo de Jesús nos enseña que se trata de entender realmente las necesidades de las
personas.
 Jesús se alimentó del maná del cielo, la Palabra de Dios, y encontró su seguridad, fuerza y
aprobación en el amor del Padre, y esto le permitió comprender mejor las verdaderas
necesidades de la gente a la que quería servir.

📝 También los líderes de la iglesia, al ocupar posiciones de autoridad, enfrentamos momentos


difíciles, al ver que algunas personas suelen proyectar sus traumas, fracasos o relaciones
rotas del pasado sobre nosotros. Es importante aprender a manejar estas situaciones
comprendiendo que no se trata de nosotros, sino del proceso de sanidad y liberación que
cada persona está experimentando en su relación con Dios. Es nuestra responsabilidad liderar
de manera sensata y comprensiva en estas situaciones (Rom. 15:1)

2. LA TENTACIÓN DE SER HEROICO Y EL COSTO


DE DESAGRADAR A LOS DEMÁS
Una vez más, Satanás tentó a Jesús para que ministrara a partir de sus fuerzas y
autosuficiencia: «Si eres el Hijo de Dios, tírate abajo.

 Porque escrito está: “Ordenará que sus ángeles te sostengan en sus manos, para que no
tropieces con piedra alguna”» (Mt. 4:6).
 En otras palabras, «¡Salta del templo! ¡Haz algo espectacular para impresionar a la gente!».
 Jesús resistió esto también.
 Se negó a realizar cualquier tipo de manipulación de lo sagrado, no quiso «intentar ajustar» el
mover de Dios para impresionar a nadie, eligiendo en su lugar vivir solo por la palabra de
Dios: «También está escrito: “No tentarás al Señor tu Dios”» (v. 7 RVC).

📝 Los pastores o líderes de ministerio, al igual que Jesús, a menudo nos enfrentamos a la
presión de cumplir expectativas poco realistas de algunas personas. Muchas veces, estas
expectativas no tienen nada que ver con nuestro llamado o servicio para la obra de Dios. Sin
embargo, como líderes, debemos estar dispuestos a aceptar las consecuencias de no cumplir
con tales expectativas, incluso si eso significa desagradar a algunas personas.

 Vivir para impresionar a los demás solo se convertirá en un yugo y una carga muy pesada de
llevar.
 En nuestro servicio a Dios, debemos desligarnos de aquellos que nunca estarán satisfechos
con nuestro desempeño, independientemente de lo que hagamos.

El yugo que estamos invitados a llevar es el de Cristo (Mt. 11:29), no el de Faraón.

3. LA TENTACIÓN DE SER PODEROSO Y EL


COSTO DEL AGOTAMIENTO
Hay tantas clases de poder como de personas, lo cierto es que la tentación del poder se
refleja cuando el líder utiliza su propio poder o limita el poder de los otros para hacer que
sucedan las cosas, en particular aquellas que giran en torno a sus intereses personales.

 Jesús fue tentado a usar la fuerza para controlar a los reinos del mundo (Mt. 4:8-9), pero en
lugar de ceder a la tentación, decidió confiar y someterse a la autoridad de Dios y el poder de
Su Reino: «Vete, Satanás! — le dijo Jesús—.
 Porque escrito está: “Adora al Señor tu Dios y sírvele solamente a él”» (Mt. 4:10).

📝 Como líderes en el ministerio, es común sentirnos también agotados y hasta deprimidos


debido a la cantidad de frentes que debemos atender, y en ocasiones todos al mismo tiempo.
Es importante aceptar que estamos expuestos a ataques espirituales y sentimientos de
depresión si no tomamos tiempo suficiente para descansar y alejarnos de aquellos a quienes
servimos. Como siervos de Dios, debemos tener en cuenta el costo de la fatiga en nuestro
servicio y aprender a prevenirla (Sal. 23:1-2).

También podría gustarte