LAS CRUZADAS
Estas comenzaron a finales del siglo once y continuaron durante casi trescientos años.
Desde el siglo cuarto en adelante, incluso hasta el tiempo actual, multitudes realizaron peregrinaciones hasta Tierra
Santa. Alrededor del año 1000 d.C., el número de peregrinos aumentó de forma considerable cuando se esperaba casi
universalmente el fin del mundo y la venida de Cristo. Incluso después, cuando esos acontecimientos no ocurrieron, las
peregrinaciones continuaron. Al principio, los gobernantes musulmanes de Palestina favorecieron las cruzadas. Sin
embargo, más tarde los peregrinos sufrieron opresión, robo y algunas veces hasta la muerte. Al mismo tiempo, los
musulmanes estaban amenazando al debilitado Imperio Oriental y el emperador Alejo le pidió al papa Urbano II que
enviase a los guerreros de Europa en su ayuda. Por todas partes, en Europa se despertó el espíritu de libertar Tierra
Santa del dominio musulmán y de este impulso resultaron las cruzadas
Las cruzadas principales fueron ocho, además de muchas otras expediciones de menor importancia a las que
también se les dio este nombre.
Las cruzadas fueron emprendidas para liberar los «Lugares Santos», es decir, las regiones donde vivió Jesucristo, de la
dominación musulmana. Sus orígenes se remontan a 1095, cuando el emperador bizantino Alejo I solicitó protección
para los cristianos de oriente al papa Urbano II, quien en el concilio de Clermont inició la predicación de la cruzada.
Posiblemente, las motivaciones de quienes participaban en ellas fueron muy diversas, aunque en muchos casos se
puede suponer un verdadero fervor religioso. Se arguye, por ejemplo, que fueron motivadas por los intereses
expansionistas de la nobleza feudal, el control del comercio con Asia y el afán hegemónico del papado sobre las
monarquías y las iglesias de Oriente, aunque se declararan con principio y objeto de recuperar Tierra Santa para los
peregrinos, de los cuales los turcos selyúcidas y zanguíes, una vez conquistada Jerusalén en 1076, abusaban sin piedad, a
diferencia de la época de los Califas fatimíes (909-1171) cuya regla fue la libertad de pensamiento y la razón extendida a
las personas, que podían creer en lo que quisieran, siempre que no infrinjan los derechos de otros.
los caballeros templarios
La de los caballeros templarios fue una de las órdenes militares cristianas más poderosas de la Baja Edad Media.
La orden fue creada en 1118 por Hugo de Payens y otros ocho caballeros franceses en la ciudad de Jerusalén, luego de la
Primera Cruzada. El Papa aprobó oficialmente su creación en 1129, durante el Concilio de Troyes.
El patriarca latino de Jerusalén, Garmond de Picquiqny, le impuso la llamada Regla latina, que era la que regía a los
canónigos agustinos del Santo Sepulcro.
Luego de que el rey latino de Jerusalén, Balduino II, los instalara en un palacio cercano al antiguo templo de Salomón,
adoptaron el nombre de Orden de los Pobres Caballeros de Cristo del Templo de Salomón, también conocida como
Orden de los Caballeros del Templo.
El signo distintivo de los templarios era un manto blanco, símbolo de pureza y castidad, con una cruz de color rojo
bordada a la altura del pecho, justo encima del corazón. Su patrono era el monje cisterciense francés San Bernardo de
Claraval.
Los templarios tuvieron una destacada participación durante la Segunda Cruzada, durante la cual protegieron al rey Luis
VII de Francia. También participaron de la Tercera Cruzada, cuando apoyaron a Ricardo I de Inglaterra, que llegó a un
acuerdo con el sultán Saladino para convertir a Jerusalén en una ciudad libre para el peregrinaje.
Además de actuar en Tierra Santa, los templarios estuvieron presentes en la península ibérica, donde tomaron parte de
la Reconquista española.
La pérdida de la ciudad de San Juan de Acre, en manos de los turcos, en 1291, marcó el declive de los caballeros
templarios, que debieron retirarse de Tierra Santa e instalar su cuartel general en la isla de Chipre.
La orden fue disuelta por el papa Clemente V en 1312, a instancias del rey Felipe IV de Francia, que estaba fuertemente
endeudado con los templarios.
La misión primordial de los caballeros templarios consistía en proteger a los cristianos que peregrinaban a Jerusalén y
otros lugares de Tierra Santa.
Esa misión original pronto dejó lugar a otra: los templarios se transformaron en el brazo armado de la Iglesia católica,
siendo la fuerza de choque en las batallas decisivas de las Cruzadas. Así, por ejemplo, en 1177 durante la Batalla de
Montgisard, 500 caballeros templarios ayudaron a derrotar al ejército de Saladino, compuesto por más de 25.000
soldados.