ENERGIA
La energía es la capacidad de una fuerza de generar una acción o un trabajo. El término
proviene del vocablo griego enérgeia, que significa “actividad”, y se usa en diversas áreas
del conocimiento como son la física y la química. Toda fuerza que realiza un trabajo sobre un
objeto provocará un cambio de energía en él.
Existe un principio fundamental en física que se conoce como el principio de conservación de
la energía, que establece que la energía no puede crearse ni destruirse sino que solo puede
transformarse. Por ejemplo, un objeto que cae de cierta altura con una velocidad inicial igual
a cero, transforma toda su energía potencial gravitatoria en energía cinética a medida que va
ganando velocidad al acercase al piso. El principio de conservación de la energía rige
absolutamente todos los fenómenos físicos, desde la caída de un objeto hasta la formación
de una estrella.
La energía también puede almacenarse para ser usada cuando se la requiere. Por ejemplo
las pilas o baterías son elementos que almacenan energía química y la transforman
en energía eléctrica. Incluso los seres vivos almacenan energía a través de lo que
conocemos como “grasa” (lípidos) o azúcares. Mediante diversos procesos, el organismo
transforma la energía química de estas sustancias en otros tipos, como puede ser la energía
calórica necesaria para mantener la temperatura corporal.
ENERGIA RENOVABLE
Las energías renovables son un tipo de energías derivadas de fuentes naturales que llegan a
reponerse más rápido de lo que pueden consumirse. Un ejemplo de estas fuentes son, por
ejemplo, la luz solar y el viento; estas fuentes se renuevan continuamente. Las fuentes de energía
renovable abundan y las encontramos en cualquier entorno.
Por el contrario, los combustibles fósiles, como el carbón, el petróleo y el gas, constituyen fuentes
de energía no renovables que tardan cientos de millones de años en formarse. Los combustibles
fósiles producen la energía al quemarse, lo que provoca emisiones dañinas en forma de gases de
efecto invernadero, como el dióxido de carbono.
La generación de energías renovables produce muchas menos emisiones que la quema de
combustibles fósiles. Una transición de los combustibles fósiles, los cuales representan en la
actualidad la mayor parte de las emisiones, a energías renovables resulta fundamental para
abordar la crisis producida por el cambio climático.
Hoy en día, las energías renovables son más baratas en la mayoría de los países y generan tres
veces más puestos de trabajo que los combustibles fósiles.
A continuación, se indican algunas fuentes habituales de energías
renovables:
ENERGÍA SOLAR
De todas las fuentes de energía, la energía solar es la que
más abunda y, además, también puede obtenerse aún con el
cielo nublado. La velocidad a la que la Tierra intercepta la
energía solar es aproximadamente 10 000 veces superior a la
velocidad con la que la humanidad consume la energía.
Las tecnologías solares pueden producir calor, refrigeración,
luz natural, electricidad y, también, combustibles para multitud
de aplicaciones. Las tecnologías solares convierten la luz solar
en energía eléctrica, ya sea mediante paneles fotovoltaicos o a
través de espejos que concentran la radiación solar.
Aunque no todos los países se ven igualmente favorecidos por
la luz solar, sabemos que en cualquier país sería viable una
importante contribución de la energía solar al conjunto de
todas sus fuentes de energía.
El coste para la fabricación de los paneles solares ha descendido estrepitosamente durante la
última década, haciendo que sean, además de asequibles, a menudo la forma más económica de
producir electricidad. Los paneles solares tienen una vida útil de alrededor de 30 años y existen
en una gran variedad de tonalidades en función del tipo de material usado durante su fabricación.
ENERGÍA EÓLICA
La energía eólica aprovecha la energía cinética del
aire en movimiento gracias al uso de enormes
turbinas eólicas ubicadas en superficies terrestres,
en alta mar o en aguas dulces (sobre la superficie
acuática). La energía eólica se ha usado durante
milenios, pero las tecnologías, tanto terrestres
como sobre el agua, han evolucionado en las
últimas pocas décadas hasta convertirse en una
potente forma de producir electricidad gracias a
turbinas más altas y a unos rotores que poseen
diámetros de mayores proporciones.
Aunque las velocidades eólicas promedio varían
marcadamente dependiendo de cada ubicación, el
potencial técnico mundial respecto a la energía
eólica supera la producción global de energía
eléctrica, teniendo en cuenta, además, el potencial
en la mayoría de las regiones del planeta para
permitir un despliegue importante de esta energía basada en el viento.
En muchas zonas del mundo nos encontramos vientos fuertes con velocidades muy altas; sin
embargo, los mejores lugares para generar esta energía se localizan, algunas veces, en los sitios
más remotos. La generación de energía eólica en zonas acuáticas supone un destacado
potencial.
ENERGÍA GEOTÉRMICA
La energía geotérmica utiliza la energía térmica
disponible del interior de la Tierra. El calor se extrae
de unos depósitos geotérmicos a través de pozos u
otros medios.
Los depósitos con estas temperaturas lo
suficientemente elevadas y permeables de forma
natural se denominan depósitos hidrotermales,
mientras que los depósitos que cuentan con el
suficiente calor, pero que utilizan medios de
estimulación hidráulica, se llaman sistemas
geotérmicos mejorados.
Una vez en la superficie, pueden utilizarse fluidos a
varias temperaturas para generar la electricidad. Esta tecnología, que consiste en la generación
de electricidad por medio de depósitos geotérmicos, ya resulta madura y fiable, y lleva más de
100 años utilizándose.
ENERGÍA HIDROELÉCTRICA
La energía hidroeléctrica aprovecha la energía que
produce el movimiento del agua cuando se eleva o
desciende de forma pronunciada. Puede generarse a
partir de embalses y ríos. Las plantas hidroeléctricas
de los embalses se valen del agua almacenada y
estancada, mientras que las plantas hidroeléctricas
fluviales utilizan la energía que se produce gracias al
flujo de agua en un río.
Los embalses hidroeléctricos suelen tener múltiples
aplicaciones, llegando a producir agua potable, agua
para regadíos, un control ante inundaciones y
sequías, servicios de navegación y también este
suministro de energía que indicamos.
La energía hidroeléctrica supone en la actualidad la mayor fuente de energía renovable dentro
del sector de la electricidad. Se basa en patrones generalmente estables de pluviosidad y puede
verse negativamente afectada por sequías causadas por el cambio climático, o incluso por los
cambios en los ecosistemas, que también produce este problema y que llega a afectar en estos
patrones de precipitaciones.
La infraestructura necesaria para crear hidroelectricidad también puede provocar cambios en los
ecosistemas de formas muy negativas. Por esa razón, hay muchos que defienden esta fuente de
energía a pequeña escala como opción más respetuosa con el medioambiente y especialmente
adecuada para las comunidades situadas en lugares muy remotos.
ENERGÍA OCEÁNICA
La energía oceánica deriva de las tecnologías que
utilizan las energías térmicas del agua marina, las olas
o las corrientes de agua, por ejemplo, para producir
electricidad o calor.
Los sistemas de energía oceánica se encuentran
todavía en una etapa inicial de desarrollo y con una
variedad de dispositivos de conversión del oleaje y las
corrientes de las mareas en fase experimental. El
potencial teórico de la energía oceánica supera
cualquier necesidad energética actual en los seres
humanos.
BIOENERGÍA
La bioenergía se produce a partir de diversos materiales
orgánicos, denominados biomasa, como la madera, el
carbón, el estiércol y otros abonos utilizados para la
producción de calor y electricidad, y los cultivos agrícolas
destinados a biocombustibles líquidos. La mayor parte de
la biomasa se utiliza en las zonas rurales para cocinar,
aportar iluminación y calor en estancias, y por parte de las
poblaciones más desfavorecidas en los países en
desarrollo.
Los sistemas modernos de biomasa incorporan árboles o
cultivos específicos, residuos provenientes de la agricultura
o los entornos forestales, así como flujos de desechos
orgánicos.
La energía creada a partir de la quema de biomasa forma
emisiones de gases con efecto invernadero, aunque a niveles más bajos que la combustión de
los carburantes fósiles, como pueden ser el carbón, el petróleo o el gas. Sin embargo, la
bioenergía debe aplicarse únicamente en ciertas situaciones puesto que sus impactos
potencialmente negativos para el medioambiente se relacionan con un aumento a gran escala en
las plantaciones de bioenergía y bosques, algo que genera una deforestación y un cambio en el
uso de las áreas de tierra.
ENERGIA NO RENOVABLE
Se denomina fuentes de energía no renovables a aquellas que se encuentran en la
naturaleza en cantidades limitadas. No se regeneran o lo hacen en forma extremadamente
lenta.
Fuentes de energía no renovables son los combustibles fósiles y los isótopos radiactivos
utilizados en la energía nuclear.
La energía nuclear es aquella que resulta del aprovechamiento de la capacidad que tienen
algunos isótopos de ciertos elementos químicos (radiactivos) para experimentar reacciones
nucleares y emitir energía en la transformación.
Son combustibles fósiles el carbón, el petróleo y el gas natural. Provienen de restos de seres
vivos enterrados hace millones de años. El combustible fósil puede utilizarse directamente,
quemándolo (combustión) para producir calor en hornos, estufas, calderas o movimiento en
los motores. También pueden usarse para obtener electricidad en las centrales térmicas o
termoeléctricas, en las cuales, con el calor generado al quemar estos combustibles se
obtiene vapor de agua que, conducido a presión, es capaz de mover un generador eléctrico,
normalmente mediante una turbina de vapor.
La combustión de combustibles fósiles produce la emisión de gases contaminantes hacia la
atmósfera.
EL PETRÓLEO
Es un recurso natural no renovable, y
actualmente es la principal fuente de energía.
El petróleo está formado por hidrocarburos,
que son compuestos de hidrógeno y carbono,
junto con cantidades variables de derivados
hidrocarbonados de azufre, oxígeno y
nitrógeno.
Se extrae mediante la perforación de un pozo
sobre el yacimiento que se conecta mediante
una red de oleoductos hacia su almacenamiento, su transporte mediante buques petroleros y
su refinación posterior.
Los componentes químicos del petróleo se separan y obtienen por destilación mediante un
proceso de refinamiento. De él se extraen diferentes productos, entre otros: propano y
butano, gasolina, keroseno, diesel (gasoil), aceites lubricantes, asfaltos, carbón de coque,
etc.
EL GAS NATURAL
El gas natural es una mezcla de gases que se
encuentra frecuentemente en yacimientos fósiles,
solo o acompañando al petróleo o a los depósitos
de carbón.
El gas natural que se obtiene debe ser procesado
para su uso comercial o doméstico.
Puede utilizarse en centrales de generación térmica
electricidad, en la industria, en el hogar y también
en el transporte.
EL CARBÓN MINERAL
El carbón es un mineral combustible de origen
orgánico, de color negro.
Se cree que la mayor parte del carbón fue formada
hace 280 a 345 millones de años.
El carbón suministra el 25% de la energía primaria
consumida en el mundo, sólo por detrás del petróleo.
Además es la primera fuente de electricidad, con 40%
de la producción mundial. (Cifras de 2006)
Puede ser utilizado para calefacción o para la
producción de electricidad en centrales térmicas.