Roj: STS 2628/2023 - ECLI:ES:TS:2023:2628
Órgano: Tribunal Supremo. Sala de lo Penal
Sede: Madrid
Sección: 1
Nº de Recurso: 10526/2022
Nº de Resolución: 458/2023
Fecha de Resolución: 14/06/2023
Procedimiento: Recurso de casación penal
Ponente: LEOPOLDO PUENTE SEGURA
Tipo de Resolución: Sentencia
Resumen:
Abuso sexual. Presunción de inocencia. Declaración testifical única de quien se presenta
como víctima. Es exigible una motivación fáctica reforzada que muestre la ausencia de
fisuras de fuste en la credibilidad del testimonio. En ese marco de referencia encaja bien el
triple test que se establece por la jurisprudencia para valorar la fiabilidad del testigo víctima
-persistencia en sus manifestaciones, elementos corroboradores, ausencia de motivos de
incredibilidad diferentes a la propia acción delictiva-. No se está definiendo con esa tríada de
características un presupuesto de validez o de utilizabilidad. Son orientaciones que ayudan a
acertar en el juicio. Son puntos de contraste que no se pueden soslayar. Pero eso no significa
que cuando se cubran las tres condiciones haya que otorgar "por imperativo legal" crédito al
testimonio. Ni, tampoco, en sentido inverso, que cuando falte una o varias, la prueba ya no
pueda ser valorada y, ex lege, por ministerio de la ley -o de la doctrina legal en este caso-,
se considere insuficiente para fundar una condena.
Encabezamiento
TRIBUNALSUPREMO
Sala de lo Penal
Sentencia núm. 458/2023
Fecha de sentencia: 14/06/2023
Tipo de procedimiento: RECURSO CASACION (P)
Número del procedimiento: 10526/2022 P
Fallo/Acuerdo:
Fecha de Votación y Fallo: 13/06/2023
Ponente: Excmo. Sr. D. Leopoldo Puente Segura
Procedencia: T.S.J.CAST.LA MANCHA SALA CIV/PE
Letrada de la Administración de Justicia: Ilma. Sra. Dña. María Josefa Lobón del Río
Transcrito por: ASO
Nota:
RECURSO CASACION (P) núm.: 10526/2022 P
Ponente: Excmo. Sr. D. Leopoldo Puente Segura
Letrada de la Administración de Justicia: Ilma. Sra. Dña. María Josefa Lobón del Río
TRIBUNAL SUPREMO
Sala de lo Penal
Sentencia núm. 458/2023
Excmos. Sres. y Excma. Sra.
D. Julián Sánchez Melgar
D. Antonio del Moral García
D.ª Carmen Lamela Díaz
D. Leopoldo Puente Segura
D. Javier Hernández García
En Madrid, a 14 de junio de 2023.
Esta Sala ha visto por infracción de ley interpuesto por la representación legal del
condenado DON Juan, contra la Sentencia núm. 52/2022, dictada el 26 de julio, por el
Tribunal Superior de Justicia de Castilla La Mancha, Sala de lo Civil y Penal, en el rollo de
apelación 32/2022 , en el que se desestiman los recursos de apelación interpuestos por el
más arriba mencionado y por el Ministerio Fiscal contra la sentencia núm. 80/2022, de 4 de
marzo, dictada por la Audiencia Provincial de Albacete, sección segunda , por la que se
condenó al recurrente como autor penalmente responsable de los delitos de abuso sexual,
con acceso carnal, previsto en los arts. 181.1 y 4, con la concurrencia de la circunstancia
agravante de discriminación por razón de género; maltrato de obra en el ámbito familiar,
previsto en el art. 153.1; quebrantamiento de medida cautelar, previsto en el 468.2;
maltrato de obra en el ámbito familiar con quebrantamiento de medida cautelar, previsto en
el art. 153.1 y 3; amenazas en el ámbito familiar con quebrantamiento de medida
cautelar, prevista en el art. 171.4 y 5; y delito leve de injurias y/o vejaciones injustas
previsto en el art. 173.4, todos ellos del Código Penal , y se le absolvió del delito de
agresión sexual del que venía siendo acusado. Los/a Magistrados/a componentes de la Sala
Segunda del Tribunal Supremo que al margen se expresan se han constituido para la
deliberación, votación y fallo bajo la Presidencia del primero de los indicados.
Han sido partes en el presente procedimiento el condenado, DON Juan, representado
por la Procuradora de los Tribunales doña Victoria Cañizares Coso y defendido por el Letrado
don Miguel Ángel Panero Juan. Como partes recurridas doña Elsa, representada por la
Procuradora de los Tribunales doña Ana de la Corte Macías y bajo la dirección técnica del
Letrado don Carlos Besteiro de la Fuente;y ejerciendo la acción pública el MINISTERIO
FISCAL.
Ha sido ponente el Excmo. Sr. D. Leopoldo Puente Segura.
ANTECEDENTES DE HECHO
PRIMERO.- El Juzgado de Violencia sobre la mujer núm. 1 de Albacete incoó
procedimiento núm. 1/2021, por presuntos delitos de maltrato de obra en el ámbito familiar,
agresión sexual, quebrantamiento de medida cautelar, vejaciones injustas y amenazas,
contra don Juan. Una vez conclusas las actuaciones las remitió para su enjuiciamiento a la
sección segunda de la Audiencia Provincial de Albacete que incoó PO 72/2021 y con fecha 4
de marzo de 2022, dictó Sentencia núm. 80, que contiene los siguientes HECHOS
PROBADOS:
"PRIMERO.- El procesado, Juan, con D.N.I. nº NUM000, nacido el NUM001 /1989, de
nacionalidad española, mayor de edad y con antecedentes penales no computables a
efectos de reincidencia en esta causa, mantuvo una relación sentimental durante dos
semanas, aproximadamente, con Elsa, relación que iniciaron nada más conocerse a finales
de agosto o primeros de septiembre de 2020, y durante la cual no hubo convivencia. Elsa
vivía en la calle y Juan, aunque seguía viviendo en casa de su madre, pasaba el tiempo con
ella en los distintos espacios públicos de la ciudad de Albacete que frecuentaba,
fundamentalmente en el parque que se encuentra ubicado en las inmediaciones de la
Comisaría del Cuerpo Nacional de Policía en Albacete. Fruto de tal relación sentimental no
tuvieron descendencia en común.
SEGUNDO.- Durante la relación, un día no concreto y, en todo caso, anterior al 7 de
septiembre de 2020, el procesado, Juan, llevó a Elsa al parque situado frente a la Comisaría
cuando estaba anocheciendo. Se quedaron un rato en el parque y en un momento dado Elsa
quería marcharse, si bien Juan le pidió que se quedase con él y la convenció. Juan le dijo que
la quería y le manifestó su deseo de mantener relaciones sexuales, a lo que Elsa le expresó
categóricamente que no tenía ganas por lo que le había hecho por la calle. El procesado le
dijo que no pasaba nada, que se sentara. Elsa se sentó y Juan empezó a darle besos, a lo
que ella le pidió que se quitara, reiterándole que no tenía ganas. El procesado, desoyendo y
no respetando la decisión de su pareja sentimental, actuando con ánimo libidinoso, y en
actitud de reafirmación de su posición de superioridad como varón sobre ella, sometiéndola
a su exclusiva voluntad y deseo de satisfacer sus instintos sexuales, la tumbó y se colocó
sobre ella, ante lo cual Elsa le volvió a decir que no quería. Aun así, el procesado continuó
quitándole los pantalones y las bragas, y acto seguido, sin usar preservativo, le introdujo el
pene en la vagina hasta que alcanzó la eyaculación. Al terminar Elsa le dijo que le había
dicho que no quería, a lo que el procesado le contestó que le daba igual.
TERCERO.- El día 7 de septiembre de 2020, sobre las 2.00 horas, el procesado, Juan,
hallándose en compañía de su pareja sentimental Elsa en la calle Federico García Lorca, a la
altura del número 28, de la localidad de Albacete, inició con ésta una discusión de contenido
y causas no suficientemente aclaradas, en el transcurso de la cual, guiado por el propósito
de menoscabar la integridad física de aquélla, la zarandeó, le dio tortas en la cara, la cogió
del pelo y la tiró al suelo donde le pisó alguna parte de su cuerpo, sin que conste que, a
consecuencia de estos hechos, Elsa sufriera lesión alguna al no haber acudido a ningún
centro médico para ser asistida.
Los agentes se personaron en el lugar y procedieron esa misma noche a la detención
del procesado. Fue puesto a disposición del Juzgado de Instrucción nº 2 de Albacete en
funciones de guardia el día 8/09/2020, quien dictó Auto de la misma fecha en el
procedimiento DP 863/2020 (pieza de Situación Personal Orden de Protección nº 16/2020)
en el que acordó, como medida cautelar, imponer a Juan la prohibición de aproximarse a
menos de 300 metros a Elsa, a su domicilio y lugar de trabajo y cualquier lugar frecuentado
o en que se encuentre la misma, y de comunicarse con ella por cualquier medio, directo o
indirecto, verbal, escrito, telefónico, telemático o cualquier otro, todo ello hasta la
terminación de la presente causa.
Dicho Auto fue notificado al procesado y requerido para cumplimiento el mismo día,
con apercibimiento expreso de que el incumplimiento de las prohibiciones de aproximación y
comunicación acordadas podría dar lugar a responsabilidad criminal y a la incoación de un
procedimiento por quebrantamiento de medida cautelar.
CUARTO.- El procesado, Juan, siendo perfectamente consciente del contenido de
tales prohibiciones y de que las mismas estaban en vigor, fue al lugar donde se encontraba
Elsa, se acercó y habló con ella en, al menos, (en) dos ocasiones.
La primera se produjo entre el día 8 de septiembre, tras la puesta en libertad del
procesado, y el día 12 de septiembre. El procesado fue a ver a Elsa con la que estuvo
hablando diciéndole que quería estar con ella.
La segunda, se produjo el día 12 de septiembre de 2012, cuando el procesado fue
hasta el parque ubicado en las inmediaciones de la Comisaría del Cuerpo Nacional de
Policía, donde se encontraba Elsa, y con la que, sobre las 15:00 horas, inició una discusión
de contenido y causas no aclaradas, durante la cual, con ánimo de menoscabar la integridad
física de su pareja sentimental, le propinó tortazos en la cara y en la boca, sin que, a
consecuencia de ello, se haya acreditado que Elsa sufriera lesiones.
Como quiera que terceras personas presenciaron lo ocurrido y trataron de mediar
para el procesado cesara en la agresión, el procesado sacó un cuchillo de unos 15 cm de
hoja una bolsa de deporte de su propiedad, con el que se dirigió a aquellos para asustarlos y
evitar que se inmiscuyeran, consiguiendo que se alejaran. Acto seguido, actuando con
ánimo de amedrentar a Elsa, se dirigió a ella con el cuchillo en la mano diciéndole que si lo
denunciaba la iba a matar, al tiempo que de forma despectiva le decía puta, calificativo que
también le había proferido en ocasiones anteriores durante la relación.
Momentos después se personaron en el lugar agentes de la Policía Nacional que
encontraron en el lugar a Elsa sentada en el suelo, nerviosa y llorando, y, junto a ella, al
procesado, procediendo a su detención.
QUINTO.- El Juzgado de Violencia sobre la Mujer nº 1 de Albacete, al que el Juzgado
de Instrucción Nº 2 de Albacete inhibió las DP 863/2020, dictó auto de 14 de septiembre de
2020 acordando la prisión provisional del procesado, situación personal en la que
permanece desde entonces.
La perjudicada reclama por los hechos descritos anteriormente".
SEGUNDO.- La Audiencia de instancia dictó el siguiente pronunciamiento:
"FALLAMOS:
Absolvemos a Juan de la acusación del delito de agresión sexual de los arts 178 y
179 del CP ; con todos los pronunciamientos favorables.
Condenamos a Juan como autor penalmente responsable de los delitos que se
exponen, y a las siguientes penas:
A) Un delito de abuso sexual, con acceso carnal, previsto en el art. 181.1 y 4 CP ,
con la concurrencia de la circunstancia agravante de discriminación por razón de género, a
la pena de 7 años y un día de prisión, con la accesoria de inhabilitación especial durante el
tiempo de condena, y la medida de libertad vigilada por tiempo de 6 años, posterior al
cumplimiento de la pena y con el contenido que en ese momento se determine.
Se le impone la prohibición de aproximarse a Elsa y a su domicilio, lugar de trabajo,
centro de estudios y cualquier otro en que se encuentre o sea frecuentado por ésta a una
distancia inferior a 1.000 metros, y comunicarse con ella por cualquier medio o
procedimiento, directamente o a través de terceros, por un periodo de nueve años.
B)Un delito de maltrato de obra en el ámbito familiar, previsto en el art. 153. 1 CP ,
sin la concurrencia de circunstancias modificativas de la responsabilidad criminal, a la pena
de seis meses de prisión, con la accesoria de inhabilitación especial para el ejercicio del
derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de condena; la privación del derecho a la
tenencia y porte de armas por un periodo de un año y un día; y la prohibición de
aproximarse a Elsa y a su domicilio, lugar de trabajo, centro de estudios y cualquier otro en
que se encuentre o sea frecuentado por ésta a una distancia inferior a 1.000 metros, y
comunicarse con ella por cualquier medio o procedimiento, directamente o a través de
terceros, por un periodo de un año y seis meses.
C) Un delito de quebrantamiento de medida cautelar, previsto en el 468.2 CP, sin la
concurrencia de circunstancias modificativas de la responsabilidad criminal, a la pena de
prisión de seis meses, con la accesoria de inhabilitación especial para el ejercicio del
derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de condena.
D) Un delito de maltrato de obra en el ámbito familiar con quebrantamiento de
medida cautelar, previsto en el art. 153.1 y 3 CP , sin la concurrencia de circunstancias
modificativas de la responsabilidad criminal, a la pena de prisión de nueve meses y un día,
con la accesoria de inhabilitación especial para el ejercicio del derecho de sufragio pasivo
durante el tiempo de la condena; privación del derecho a la tenencia y porte de armas por
un periodo de dos años y un día, que comporta la pérdida de vigencia del permiso o licencia
para la tenencia o porte de armas, y prohibición de aproximarse a Elsa y a su domicilio,
lugar de trabajo, centro de estudios y cualquier otro en que se encuentre o sea frecuentado
por ésta a una distancia inferior a 1.000 metros, y comunicarse con ella por cualquier medio
o procedimiento, directamente o a través de terceros, por un periodo de un año y diez
meses.
E) Un delito de amenazas en el ámbito familiar con quebrantamiento de medida
cautelar, prevista en el art. 171, apartados 4 y 5 párrafo segundo, CP , sin la concurrencia
de circunstancias modificativas de la responsabilidad criminal, a la pena de prisión de nueve
meses y un día, con la accesoria de inhabilitación especial para el ejercicio del derecho de
sufragio pasivo durante el tiempo de la condena; privación del derecho a la tenencia y porte
de armas por un periodo de dos años y un día, que comporta la pérdida de vigencia del
permiso o licencia para la tenencia o porte de armas; y prohibición de aproximarse a Elsa y a
su domicilio, lugar de trabajo, centro de estudios y cualquier otro en que se encuentre o sea
frecuentado por ésta a una distancia inferior a 1.000 metros, y comunicarse con ella por
cualquier medio o procedimiento, directamente o a través de terceros, por un periodo de un
año y diez meses.
F) Un delito leve de injurias y/o vejaciones injustas previsto en el art. 173.4 CP , a la
pena de 5 días de localización permanente en domicilio diferente y alejado al de la víctima,
y la prohibición de aproximarse a Elsa y a su domicilio, lugar de trabajo, centro de estudios y
cualquier otro en que se encuentre o sea frecuentado por ésta a una distancia inferior a
1.000 metros, y comunicarse con ella por cualquier medio o procedimiento, directamente o
a través de terceros, por un periodo de seis meses.
G) Condenamos al acusado a que, en concepto de responsabilidad civil, indemnice a
Elsa en la cantidad de 6.000 euros, más los intereses previstos en el art. 576 de la LEC .
Se imponen al acusado las costas del juicio, incluidas las de la acusación particular.
Se acuerda el comiso del cuchillo intervenido, dándole el destino previsto en la
normativa legal.
Se abonará al penado el tiempo que ha permanecido en (prisión) provisional por esta
causa.
Contra la presente resolución cabe interponer Recurso de Apelación para ante la
Sala Penal del Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha, previa su preparación ante
esta Audiencia, por medio de escrito autorizado con firma de Letrado y Procurador, dentro
de los diez días siguientes a la notificación.
Notifíquese esta resolución observando lo prevenido en el Art. 248-4º de la Ley
Orgánica del Poder Judicial 6/85 de 1º de Julio.
Así, por esta nuestra Sentencia de la que se llevará certificación al rollo de su razón,
lo pronunciamos, mandamos y firmamos".
TERCERO.- Notificada en forma la anterior resolución a las partes personadas, la
representación legal del condenado y del Ministerio Público presentan recursos de apelación
con base en los motivos expuestos en sus respectivos escritos ante la Sala de lo Civil y Penal
del Tribunal Superior de Justicia de Castilla La Mancha, formándose el rollo de apelación
32/2022. En fecha 26 de julio de 2022 el citado Tribunal dictó sentencia núm. 52, cuyo fallo
es del tenor literal siguiente:
"Que DEBEMOS DESESTIMAR Y DESESTIMAMOS los recursos de apelación
interpuestos por la representación procesal de Juan y por el Ministerio Fiscal contra la
Sentencia de referencia que confirmamos en todos sus términos. Sin expresa imposición de
las costas procesales.
Notifíquese la presente a las partes, A TRAVÉS DE SU RESPECTIVA REPRESENTACIÓN
PROCESAL, SIN QUE SEA NECESARIO HACERLO PERSONALMENTE (conforme con la doctrina
contenida, entre otros muchos, en AATS 5/12/20 -Recurso: 2286/2019 - y 1/12/20 -Recurso:
20109/2020 - y todos los que en ellos se citan); haciéndoles saber que no es firme y que
contra la misma cabe recurso de casación de conformidad con el artículo 847 de la LECRIM,
cuya preparación debe solicitarse dentro de los cinco días siguientes al de su última
notificación, a tenor de los artículos 855 y 856 de la referida Ley .
Así lo acuerdan y firman el Excmo. Sr. Presidente y los Iltmos. Sres. Magistrados
expresados al margen. Doy fe".
CUARTO.- Contra la anterior sentencia, la representación procesal de don Juan
anunció su propósito de interponer recurso de casación por infracción de ley, recurso que se
tuvo por preparado remitiéndose a esta Sala Segunda del Tribunal Supremo las actuaciones
y certificaciones necesarias para su sustanciación y resolución, formándose el
correspondiente Rollo y formalizándose el recurso.
QUINTO.- El recurso de casación formalizado por el aquí recurrente se basó en
los siguientes motivos:
Motivo primero.- Al amparo del art. 849.2 de la LECrim ., por error de hecho en la
apreciación de la prueba, en concreto, según el recurrente observa, por vulneración del
derecho a la presunción de inocencia del artículo 24.2 de la Constitución española .
Motivo segundo.- Al amparo del art. 849.2º de la LECrim ., por error en la valoración
de prueba documental.
SEXTO.- Por diligencia de ordenación de 22 de diciembre de 2022, con motivo de
la entrada en vigor de la Ley 10/2022, de 6 de septiembre, y de conformidad con lo previsto
en la Disposición transitoria novena de la Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre del
Código Penal , se da traslado a la parte recurrente por término de ocho días, por si interesa
adaptar su escrito de formalización del recurso de casación interpuesto a la nueva Ley.
No habiéndose presentado por la parte recurrente ningún escrito en el plazo de ocho
días, se le tiene por decaído en el trámite conferido, mediante diligencia de ordenación de
24 de enero siguiente y, se da traslado al Ministerio Fiscal y a la parte recurrida, por el plazo
común de 8 días, por si tuvieran que alegar algo respecto a la aplicación de la Ley Orgánica
10/2022 .
La parte recurrida se da por instruida del recurso de casación interpuesto y solicita la
desestimación íntegra con base en las alegaciones manifestadas en su escrito de fecha 23
de febrero siguiente. Respecto a la posible aplicación de la Ley 10/22, entiende que su
aplicación sería más gravosa que la legislación que le ha sido aplicada.
SÉPTIMO.- Instruido el Ministerio Fiscal del recurso interpuesto estimó
procedente su decisión sin celebración de vista, e interesó la inadmisión y subsidiariamente
su desestimación, en razón a las consideraciones expuestas en su informe de fecha 26 de
enero de 2023. Respecto a la posible aplicación de la LO 10/2022 , considera el Ministerio
Público que la misma resultaría para el acusado menos beneficiosa y, en consecuencia, que
no debe ser aplicada.
OCTAVO.- Por diligencia de ordenación de 27 de febrero siguiente se tienen por
incorporados los anteriores escritos y se da traslado a la parte interesada por plazo de tres
días conforme al artículo 882.2º Lecrim .
NOVENO.- Por providencia de esta Sala de fecha 27 de abril de 2023 se señala el
presente recurso para deliberación y fallo el próximo día 13 de junio de 2023.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
PRELIMINAR.- 1.- Formalmente, el recurso se articula sobre la base de dos
motivos de impugnación. Ambos pretenden canalizarse por el cauce que ofrece el artículo
849.2 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal . Es claro, sin embargo, que se trata de un
planteamiento técnicamente defectuoso. Aunque es verdad que la parte refiere en el motivo
segundo de su recurso, como elementos de contraste, el contenido de ciertos documentos
(atestado policial de fecha 7-IX-2020, los Informes Forenses de Valoración Integral y el
Informe del Equipo Psicosocial, ambos respecto de Doña Elsa ), no lo es menos que ninguno
de ellos colma las exigencias que jurisprudencialmente se han venido señalando para que
dicha protesta pueda progresar planteada de este modo.
Así, resulta obligado recordar que la muy frecuente invocación del canal impugnativo
que ofrece el artículo 849.2 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal , solo en singularísimos
supuestos se ve coronada por el éxito. Basta para comprobarlo ojear cualquier repertorio de
jurisprudencia. Esta falta de correspondencia resulta de sencilla explicación. La simple
lectura del precepto referido, enriquecida por la invariable y constante doctrina de este
Tribunal al respecto, sirve para comprender que el motivo de queja, también invocado aquí,
se orienta a corregir palmarios errores en materia de valoración probatoria, con sujeción a
determinadas y específicas condiciones de las que, por algún motivo, gusta prescindirse en
el foro.
El error en la valoración de la prueba que así se denuncia, tiene que aparecer
evidenciado por algún documento (error, dice el precepto, "basado en documentos que
obren en autos" ). De este modo, el documento o documentos, que ineludiblemente
deberán ser citados en los pormenores que contradigan lo proclamado en el relato de
hechos probados de la sentencia impugnada, deberá resultar, por sí mismo, sin necesidad
de valoraciones o argumentaciones más o menos complejas (con literosuficiencia),
demostrativo del error que se denuncia, en el sentido de resultar incompatible con lo que el
factum proclama, ya sea por incluir éste algún hecho que el documento por sí mismo
desmiente, ya sea porque ponga de relieve algún extremo relevante y omitido en aquél.
Y aún con lo anterior no es suficiente. Resulta preciso también que la valoración
probatoria efectuada en la sentencia que se impugna acerca del extremo controvertido no
resulte razonable consecuencia del resultado de otros medios probatorios. Por descontado,
el precepto que aquí se comenta no otorga a la prueba documental un particular vigor,
resistencia o superioridad frente a lo que los demás medios probatorios pudieran haber
puesto de manifiesto, ni viene a establecer, entre nosotros, una suerte de regla de prueba
tasada (frente al sistema de libre valoración de la prueba que preside nuestro enjuiciamiento
criminal). "Sin resultar contradichos , --dice la norma--, por otros elementos probatorios".
Hemos tenido también ocasión de explicar repetidamente que la prueba pericial, de
naturaleza personal, no es un documento, por más que el dictamen rendido por los expertos
haya sido plasmado, como es lo más frecuente, en forma escrita y defendido después en el
acto del juicio por su emisor, sometiéndose a las preguntas que las partes pudieran
formularle en ese acto. Ello no obstante y por excepción, este Tribunal ha observado
también que la prueba pericial podrá ser reputada hábil en lo que ahora importa, siempre y
cuando no existan pericias contradictorias sobre un mismo extremo (en cuyo caso, el
Tribunal no podría valorar la prueba y determinar lo que ha de tenerse por acreditado, sin
apartarse, al menos, de lo defendido en una de las pericias); y siempre que la única o
unánime conclusión pericial aparezca ignorada por el Tribunal, apartándose de ella sin
fundamento justificativo alguno (al cabo, es al órgano jurisdiccional y no al perito al que se
encomienda la trascendente función de determinar qué es lo que ha de tenerse o no tenerse
por probado). Las pericias no vinculan en su labor al órgano jurisdiccional, pero sí
determinan, como particularizada consecuencia del deber de motivación de las resoluciones
judiciales, la necesidad de justificar sus decisiones valorativas cuando resuelvan separarse
de lo informado por el o los expertos/as.
Solo entre las más recientes y en este mismo sentido pueden citarse nuestras
sentencias números 212/2023, de 23 de marzo ; 131/2023 y 136/2023, ambas de 1 de
marzo ; 121/2023 y 125/2023, ambas de 23 de febrero ; 113/2023, de 23 de febrero ;
83/2023, de 9 de febrero ; 56/2023, de 3 de febrero ; 54/2023, de 2 de febrero ; 31/2023,
de 25 de enero ; 1011/2022, de 12 de enero de 2023 ; 974/2022, de 19 de diciembre ;
950/2022, de 14 de diciembre ; 946/2022, de 13 de diciembre , y otras muchas.
2.- Es evidente, en cualquier caso, --así llega la parte a explicitarlo en el
encabezamiento de su primer motivo de casación--, que las quejas del recurrente se
concretan en considerar que, a su parecer, la sentencia impugnada habría vulnerado el
derecho fundamental del acusado a la presunción de inocencia ( artículo 24.2 de la
Constitución española ). Debió invocar, en buena técnica casacional, las previsiones
contenidas en el artículo 852 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal , que concreta, para la
jurisdicción penal, lo proclamado ya en el artículo 5.4 de la Ley Orgánica del Poder Judicial .
En ello habremos de centrar nuestra atención sobreponiéndonos a la formalmente errónea
presentación del motivo.
Argumenta, en síntesis, quien ahora recurre que la condena "no resulta aquí
consecuencia de una actividad probatoria, mínima y suficiente razonablemente de cargo y
revestida de todas las garantías constitucionales y procesales que la legitimen, apta para
enervar el Derecho Fundamental a la Presunción de Inocencia de mi mandante" , para
añadir después que, al contrario, las conclusiones que impugna obedecen a las que califica
como "meras especulaciones, suposiciones o conjeturas".
Por otro lado, apartándose de su anuncio inicial, --relativo a que "Esta defensa no
tiene intención de utilizar este trámite casacional para entrar a valorar la prueba, puesto
que es sabedora de que cualquier juicio valorativo de esta índole es competencia exclusiva
del Tribunal "a quo"--, observa también que, a su parecer, existen numerosas
contradicciones en el testimonio rendido por quien aquí se presenta como víctima, sin que
llegue a identificar, o lo haga de manera errática, el momento en que el delito (contra la
libertad sexual) habría tenido lugar, expresándose de manera dubitativa e inconstante
acerca de la fecha en que se produjo. Reprocha también que la sentencia impugnada omita
considerar, de forma que el recurrente considera como "ciertamente sorpresiva", que la
testigo aseguró que los hechos se cometieron en un parque público, en pleno verano y
"cuando estaba anocheciendo" (sic). Y destaca que, sin embargo, no existió ningún testigo
de los mismos, añadiendo: "algo que resulta inverosímil con lo manifestado por la
perjudicada (sic) , que unido a las numerosas contradicciones relatadas en su declaración,
hacen que desde el punto de vista de esta defensa, no puedan ser tenidas en cuenta como
única prueba de cargo capaz de desvirtuar la presunción de inocencia de mi representado".
Concluye el recurrente que, en el caso que nos ocupa, no se colmarían las
exigencias jurisprudenciales relativas a los "requisitos" (sic) para que el testimonio único, --
en particular cuando procede de quien se presenta como víctima y aun ejercita en el
procedimiento la acusación particular--, pueda reputarse apto para enervar la presunción
interina de inocencia. Así, observa quien aquí recurre que en ninguno de los informes
periciales obrantes en las actuaciones resulta que la denunciante presentara ninguna clase
de secuela, física o psíquica, consistente con la realidad de los hechos que describe. Por eso,
en el segundo de los motivos de su recurso, tras invocar el resultado de los informes
Forenses de Valoración Integral y del emitido por el Equipo Psicosocial, observa, llegado el
momento de desarrollar esa queja: "Se renuncia al presente motivo dado que ha sido
desarrollado con anterioridad".
3.- Una última consideración inicial: aunque a lo largo de su recurso se refiere la
parte de forma genérica, meramente enunciativa, a la totalidad de los delitos por los que el
acusado resultó condenado en la primera instancia, el desarrollo de sus quejas concierne, en
exclusiva, al delito de abusos sexuales. No podía ser de otro modo en la medida en que,
como certeramente observa la sentencia impugnada, aquellos otros pronunciamientos, no
recurridos en apelación, han ganado firmeza. Es claro, en consecuencia, que ninguna
protesta relativa a los mismos podría ser ahora recuperada "per saltum".
PRIMERO.- 1.- Reconducidas así las quejas del recurrente a la eventual
vulneración del derecho fundamental a la presunción de inocencia, con relación al delito de
abuso sexual por el que resultó condenado, importa perfilar nuestro cometido de la mano de
la doctrina que, por todas, recuerda nuestra reciente sentencia número 196/2023, de 21 de
marzo : <<[L]a misión de esta Sala casacional frente a las sentencias de los TTSSJ que
resuelven recursos de apelación, es verificar un control que se limita a la corrección de la
motivación utilizada en la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Justicia para rechazar
la vulneración de la presunción de inocencia denunciada en la segunda instancia y que se
reproduce en esta sede casacional. En nuestro caso, cuando se trata del recurso de
casación, la valoración de la prueba efectuada por la Audiencia Provincial ya ha sido
previamente revisada por el Tribunal Superior de Justicia al resolver el recurso de apelación.
En consecuencia, ya se ha dado cumplimiento a la exigencia contenida en el artículo 14.5
del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos , que reconoce el derecho de toda
persona declarada culpable de un delito a someter el fallo condenatorio y la pena a un
Tribunal superior. De otro lado, la Sentencia contra la que se interpone el recurso de
casación es la dictada por el Tribunal Superior de Justicia, que no ha presenciado la práctica
de la prueba y, por lo tanto, no ha dispuesto de la inmediación que sí ha tenido el Tribunal
de instancia. Desde esta perspectiva, el control que corresponde al Tribunal Supremo,
cuando se alega vulneración de la presunción de inocencia, se concreta, en realidad, en
verificar si la respuesta que ha dado el Tribunal de apelación ha sido racional y ha respetado
la doctrina del Tribunal Constitucional y de esta Sala Segunda sobre el alcance de la revisión,
sobre la motivación y sobre la validez de las pruebas.
En definitiva, se concreta en cuatro puntos: a) en primer lugar, si el Tribunal Superior
de Justicia, al examinar la sentencia de la Audiencia Provincial se ha mantenido dentro de
los límites de revisión que le corresponden; b) en segundo lugar, si ha aplicado
correctamente la doctrina de esta Sala y del Tribunal Constitucional sobre la necesidad de
motivar la valoración de la prueba, tanto al resolver sobre la queja de falta de motivación,
en su caso, como al fundamentar sus propias decisiones; c) en tercer lugar, si ha respetado
la doctrina de esta Sala y del Tribunal Constitucional acerca de las garantías y reglas
relativas a la obtención y práctica de las pruebas, con objeto de determinar su validez como
elementos de cargo; d) en cuarto lugar, si el Tribunal de la apelación ha resuelto las
alegaciones del recurrente sobre la existencia de prueba de forma racional, es decir, con
sujeción a las reglas de la lógica, a las máximas de experiencia y a los conocimientos
científicos.
Nuestra jurisprudencia considera que el control del respeto al derecho a la
presunción de inocencia autoriza a comprobar, de una parte, la existencia de prueba de
cargo -lo que incluye su licitud- y, de otra, su suficiencia.
Está también fuera de duda que el control de la racionalidad de la inferencia no
implica la sustitución del criterio valorativo del Tribunal sentenciador por el nuestro; el juicio
de inferencia sólo puede ser impugnado si fuese contrario a las reglas de la lógica o a las
máximas de la experiencia ( STS 70/2011, de 9 de febrero )>>.
2.- En el caso, ya la resolución dictada en primera instancia por la Audiencia
Provincial deja sentado que la declaración testifical de quien se presenta aquí como víctima
resulta, con relación al delito contra la libertad sexual que se atribuye al acusado, la única
prueba directa de cargo, habida cuenta de que los hechos tuvieron lugar, --con
independencia de que sucedieran en un parque público y fuera una u otra la hora en la que
acaecieron--, en ausencia de terceras personas que pudieran haberlos presenciado. Explica,
sin embargo, las razones por las que considera dicha prueba, --válidamente obtenida y
regularmente practicada--, suficiente para enervar la verdad interina de inocencia. Y
recuerda que, conforme reiteradamente ha proclamado este Tribunal Supremo, el testimonio
único, incluso cuando procede de quien se pretende víctima del delito, de quien también lo
ha denunciado, e incluso de quien ejercita además en el procedimiento la acusación
particular, resulta potencialmente apto para ese fin.
Es verdad que este Tribunal Supremo reiteradamente ha insistido en la necesidad de
que a ese efecto se proceda a tomar en consideración una serie de elementos, que
conforman ya el conocido en la práctica como "triple test", que ayudarán a determinar la
eficacia o rendimiento probatorio de dicho testimonio, a acertar en el juicio. Pero también
hemos repetido que dichos aspectos o elementos no pueden ser entendidos como
"requisitos" , como condiciones de posibilidad, de modo tal que solo colmados en su
totalidad sea posible considerarlos aptos para justificar el dictado de una sentencia de signo
condenatorio y necesariamente insuficientes en caso contrario. Así lo recuerda, nuevamente
con pleno acierto, la sentencia que es ahora objeto de este recurso. En efecto, por todas,
nuestra sentencia número 569/2022, de 8 de junio , destaca, con cita de otras anteriores y
por lo que ahora importa: <<La testifical de la víctima, así pues, puede ser prueba suficiente
para condenar. Pero es exigible una motivación fáctica reforzada que muestre la ausencia de
fisuras de fuste en la credibilidad del testimonio. En ese marco de referencia encaja bien el
triple test que se establece por la jurisprudencia para valorar la fiabilidad del testigo víctima
-persistencia en sus manifestaciones, elementos corroboradores, ausencia de motivos de
incredibilidad diferentes a la propia acción delictiva-. No se está definiendo con esa tríada de
características un presupuesto de validez o de utilizabilidad. Son orientaciones que ayudan a
acertar en el juicio. Son puntos de contraste que no se pueden soslayar. Pero eso no significa
que cuando se cubran las tres condiciones haya que otorgar "por imperativo legal" crédito al
testimonio. Ni, tampoco, en sentido inverso, que cuando falte una o varias, la prueba ya no
pueda ser valorada y, ex lege, por ministerio de la ley -o de la doctrina legal en este caso-,
se considere insuficiente para fundar una condena.
Ni lo uno ni lo otro.
Es posible que no se confiera capacidad convictiva de forma razonada a la
declaración de una víctima (porque se duda del acierto de su reconocimiento, v.gr), pese a
que ha sido persistente, cuenta con elementos periféricos que parecerían apuntalarla y no
se ha identificado ningún motivo espurio que ponga en entredicho su fiabilidad; y, según los
casos, también es perfectamente imaginable que una sentencia condenatoria tome como
prueba esencial la única declaración de la víctima ayuna de elementos corroboradores de
cierta calidad, que ha sido fluctuante por ocultar inicialmente datos o por cambios o
alteraciones en las diferentes declaraciones; y pese a detectarse una animadversión
dilatada en el tiempo entre víctima y acusado, siempre que el Tribunal analice cada uno de
esos datos y justifique por qué, pese a ellos, no pueden albergarse dudas sobre la realidad
de los hechos y su autoría (aunque no es lo más frecuente, tampoco es insólito encontrar en
los repertorios supuestos de este tenor)">>.
3.- La resolución impugnada se ocupa, de un modo pormenorizado, además con
elegante prosa y particular sensibilidad hacia la situación social y personal en la que se
hallaba Elsa, de todas y cada una de las objeciones, entonces articuladas a través del
recurso de apelación, que se reproducen ahora ante nosotros por la defensa del acusado.
Fiscaliza y enriquece las consideraciones ya tomadas en cuenta en la resolución recaída en
la primera instancia. Y así, primeramente, comienza por afirmarse que los Magistrados
integrantes del Tribunal Superior de Justicia han tenido oportunidad de observar el desarrollo
del juicio oral, a través del soporte audiovisual en el que se dejó debida constancia del
mismo. Compartiendo, tras ello, "plenamente las consideraciones sobre la suficiencia y
racionalidad de la valoración fáctica realizada por la Audiencia Provincial, sobre la fiabilidad
del testimonio y en último término sobre su credibilidad".
Observa al respecto la resolución ahora impugnada que no se advierte motivo
alguno para vislumbrar la existencia de cualquier clase de propósito espurio que pudiera
estar animando la declaración testifical de Elsa. Antes al contrario, la misma no procedió a
denunciar siquiera de manera espontánea ninguno de los hechos después objeto de juicio,
tampoco, desde luego, el abuso sexual del que fue víctima. Es la intervención de terceros,
trasmitiendo el correspondiente aviso a la policía, la que determinó en sucesivos episodios la
intervención de los agentes, y es en ese contexto que Elsa reveló haber sido víctima, unos
días antes de la primera intervención policial, del abuso sexual sobre el que ahora se
discurre. "Una manifestación espontánea, --explica el Tribunal Superior de Justicia--, que
refirió a los agentes de policía que intervinieron a consecuencia de estos hechos y que
reflejaron en el atestado y luego motivaron el interrogatorio posterior en la Comisaría de
Policía. Según los agentes la víctima refirió que el acusado la había forzado sexualmente.
Pero no quería denunciar ni recibir asistencia sanitaria". Mal puede atribuirse
razonablemente la intención de perjudicar de manera injusta al acusado a quien no solo no
quiso en su momento denunciar los hechos, sino que rehusó también hacerlo con
posterioridad y recibir, por ese y por otros hechos, asistencia médica. Además, pondera la
sentencia impugnada que Elsa reconoció paladinamente haber mantenido en otras
oportunidades relaciones sexuales voluntarias (consentidas) con el acusado, expresándose
así con naturalidad acerca de cuantos aspectos, lo mismo favorables que desfavorables para
aquél, fueron objeto de su interrogatorio.
En otro orden de consideraciones, se valora también en la resolución recurrida que el
testimonio de Elsa resultó coherente, sostenido y consistente con una experiencia realmente
vivida. Tomamos, de nuevo, la literalidad de las reflexiones efectuadas al respecto: "No hay
más que escuchar a la víctima en su manifestación en el juicio oral para percatarnos de que
dicho relato, expresado de forma que permite interiorizar un rechazo a una relación no
deseada y la repugnancia expresada por ese sentimiento de íntima vulneración de su
dignidad como mujer frente a la imposición de la voluntad del varón. Le dijo que no tenía
ganas por lo que "había pasado por la mañana", en referencia al hecho de que le había
pegado. Rechazó en tres diferentes ocasiones la petición insistente del procesado de tener
relaciones sexuales. Primero cuando le dijo lo que quería, luego cuando le empezó a besar y
a tocar, le pidió que se quitara, y también cuando la tumba en el suelo y se coloca sobre
ella. Por último al finalizar el acceso carnal por vía vaginal cuando le reprochó que "no
quería".
Discurre la resolución impugnada acerca de que, efectivamente, Elsa se expresó en
el acto del juicio oral, puestas sus declaraciones en relación con otras igualmente prestadas
por ella a lo largo del procedimiento, de manera vacilante respecto a la fecha exacta en la
que los referidos abusos tuvieron lugar. Se pone el acento, sin embargo, en que, más allá de
lo anterior, los hechos que la testigo describe aparecen debidamente contextualizados en
términos espaciales (en cuanto al lugar en el que se produjeron) y conforman un relato
suficientemente rico en detalles, con relación a todos los cuales las diferentes declaraciones
ofrecidas por Elsa resultan contestes. Así, se explica: "La declaración incriminatoria de la
víctima es absolutamente persistente. Desde un primer momento afirmó que había sido
"forzada" sexualmente por el procesado, y tanto en su declaración ante la Policía como
luego posteriormente ante el Juzgado de Violencia sobre la Mujer y finalmente en el juicio los
extremos nucleares del hecho, del desarrollo del episodio de relación sexual impuesta o no
consentida han sido uniformes, persistentes y reiterados.
El lugar del escenario: el parque que existe en las inmediaciones de la Comisaría
de Policía Nacional, de noche, o anochecido, en el lugar donde pernoctaban, en la soledad.
La forma de desarrollarse la misma en todas las ocasiones: el procesado pese a la
intención de ella de marcharse a otro sitio le pide que se quede con él. Ella ya sospechaba
algo malo.
Él le solicita y manifiesta su deseo de mantener relaciones sexuales y ella -molesta
por el hecho de que en la mañana el procesado la había pegado- le manifiesta que no
quiere, pese a lo cual insiste acercándose a ella y tratando de besarla, cosa que ella
rechaza, insistiendo en su deseo el procesado pese a la rotunda negativa de la mujer, a la
que procede a tumbar en el suelo, y colocándose sobre ella le quita los pantalones y la ropa
interior pese a las insistentes negativas de ella, y procede a penetrarla vaginalmente hasta
alcanzar la eyaculación. Tras finalizar él ella le vuelve a insistir que no quería y él le
manifiesta que "le da igual">>.
Con buenas razones, considera el Tribunal Superior de Justicia que las dudas o
vacilaciones expresadas por la testigo acerca de la exacta fecha en la que dichos abusos se
produjeron, no resta en absoluto crédito alguno a su relato. Las severas circunstancias
sociales y personales de Elsa (pernoctando en la calle, en situación de extrema indigencia,
siendo objeto de repetidas agresiones y habitual consumidora de sustancias tóxicas)
permiten comprender sin dificultad que, entre las sucesivas tragedias que le venían
impuestas, perdiera toda capacidad o interés por "agendarlas". En cualquier caso, lo cierto
es que habiéndose producido la primera intervención policial el día 7 de septiembre de
2020, la misma expresó a los agentes que el ataque contra su libertad sexual había tenido
lugar unos días antes. Y así es como, razonablemente, se declara probado en la sentencia
recaída en la primera instancia. Por otro lado, es claro que si, distintamente, el propósito de
Elsa hubiera sido el de faltar a la verdad de forma deliberada en su narración, sin particular
dificultad se habría limitado a reproducir una fecha cualquiera de manera invariable. Sus
vacilaciones acerca de la fecha concreta en la que se produjo el abuso, más impresionan
como las propias de un relato realmente vivido.
Finalmente, la resolución impugnada no elude ponderar que, en el caso, las
corroboraciones objetivas que pudieran consolidar el relato de la testigo, resultan escasas.
Elsa no acudió a ningún centro sanitario, ni recibió asistencia médica como consecuencia de
ninguna de las agresiones de las que fue víctima. Por otro lado, el contenido de los informes
periciales rendidos en el procedimiento (por los forenses y por el equipo psicosocial adscrito
a los Juzgados) resultan, es verdad, inconcluyentes. Aunque en ellos no se contemple la
efectiva existencia de "daños psíquicos o alteraciones clínicas" específicamente derivadas
de una situación de violencia vivida en la pareja, sí se consigna un "deterioro social,
personal y funcional consecuencia del consumo de drogas y marginalidad en la que vive".
Nuevamente con toda razón, el Tribunal Superior de Justicia concluye: "Por lo tanto se trata
de informes que no confirman la credibilidad del testimonio pero tampoco la excluyen. Es
más en todo caso sí aconsejan medidas de protección a la víctima y una situación de riesgo
para la pareja cuya entidad y gravedad puede valorarse más que por los informes
expresados, por los propios actos y conducta del procesado en episodios evidenciadores de
su personalidad agresiva y violenta y del patente riesgo al menos para la integridad física de
la víctima, en cuanto acreditan los malos tratos, vejaciones y amenazas a que sometió a la
mujer en el breve período de tiempo que duró la relación sentimental entre ambos, al
menos después del día 7, y que constituyen hechos probados acreditados no solo por la
declaración de la víctima sino por prueba directa y personal de terceros, de alguno de los
testigos y de los agentes de policía que tuvieron que intervenir a raíz de las llamadas y
denuncias en Comisaría de Policía de terceras personas, alguna de las cuales -singularmente
el taxista que presenció los malos tratos- declaró en el juicio y por tanto es testigo directo
del episodio del día 7 o bien de referencia como los agentes de policía que participaron en
las actuaciones; o el desprecio del procesado por las medidas cautelares de protección -
alejamiento- adoptadas judicialmente, justificando ello claramente la necesidad de la
adopción de la medida cautelar de prisión provisional".
Y es que, ciertamente, el relato de Elsa, sí aparece confirmado, en cuanto a la
totalidad de los demás ilícitos penales a los que se refería, por estos otros medios
probatorios que la sentencia impugnada invoca, sin que exista motivo alguno para
considerar que, únicamente con relación a este, --el abuso sexual--, y por alguna razón que
ni siquiera se barrunta, pudieran apartarse de lo verdaderamente sucedido. Incluso, la
sentencia impugnada se entretiene en señalar que el carácter violento del acusado, en
particular con respecto a Elsa, y el modo grosero en el que despreciaba su voluntad y la
sojuzgaba (muy consistente con la reiterada manifestación de Elsa relativa a que después
de utilizarla sexualmente, y tras ratificar ella que no quería, él respondiere un tan lacónico
como expresivo: "me da igual" ), se revela no solo de sus antecedentes y de las distintas
agresiones de las que la hizo objeto sino, incluso, de la conducta que "exhibió durante el
juicio interrumpiendo de forma continua la declaración de la víctima, visiblemente
amedrentada por aquél, y llevando a cabo continuas manifestaciones de desacato a las
órdenes del Tribunal, hasta el extremo de pronunciar expresiones del tenor de que "a él no
le mandaba callar ni su madre" cuando le llamaba al orden la Presidenta del Tribunal".
En definitiva, consideramos que las razones expresadas en la sentencia dictada en
primera instancia, debidamente revisadas por el Tribunal Superior de Justicia, vienen a poner
de manifiesto la existencia de prueba de cargo válidamente obtenida, practicada de forma
regular, y suficiente para que pueda reputarse desvirtuado el derecho fundamental del
acusado a la presunción de inocencia.
El recurso se desestima.
SEGUNDO.- Tras la entrada en vigor de la ley orgánica 10/2022, de 6 de
septiembre , se dio traslado a las partes al efecto de que expresaran lo que considerasen
procedente, respecto a la eventual incidencia de la misma en las penas que aquí resultaron
impuestas. Nada observó al respecto la defensa del acusado, considerando la acusación
particular que la nueva legislación prevé unas sanciones más graves y, en consecuencia, no
resulta de aplicación.
El Ministerio Público, en informe más detallado cuyas consideraciones hacemos
nuestras, observa con toda razón que los hechos, tras la entrada en vigor de dicha
modificación legal, deberían calificarse a la luz de lo dispuesto en el artículo 179 del Código
Penal (agresión sexual), previendo una pena abstracta de entre cuatro y doce años de
prisión, que debiera ser aplicada en su mitad superior, conforme a lo que determina el
artículo 66.1.3ª del mismo texto legal , al concurrir en el acusado, con relación al delito
contra la libertad sexual, la agravante prevista en el número 4 del artículo 22 de dicho texto
legal (mitad superior que se extiende entre los ocho y los doce años de prisión), superior,
en todo caso, a la impuesta en la sentencia recurrida con aplicación de las normas vigentes
a la fecha de los hechos. No estamos, pues, ante una regulación legal posterior más
favorable.
TERCERO.- De conformidad con lo establecido en el artículo 901 de la Ley de
Enjuiciamiento Criminal corresponde imponer las costas de este recurso a la parte que lo
interpuso.
FALLO
Por todo lo expuesto, en nombre del Rey y por la autoridad que le confiere la
Constitución, esta sala ha decidido
1.- Desestimar el recurso de casación interpuesto por la representación procesal de
Juan contra la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Justicia de Castilla La Mancha,
Sala de lo Civil y Penal, número 52/2022, de 26 de julio , que desestimaba los recursos de
apelación interpuestos por aquel y por el Ministerio Fiscal contra la pronunciada por la
Audiencia Provincial de Albacete, Sección 2ª, número 80/2022, de 4 de marzo .
2.- Imponer las costas de este recurso a la parte que lo interpuso.
Notifíquese esta resolución a las partes haciéndoles saber que contra la misma no
cabe recurso. Póngase en conocimiento del Tribunal Superior de Justicia y de la Audiencia
Provincial de los que proceden las actuaciones e insértese en la colección legislativa.
Así se acuerda y firma.