Tesis
Tesis
Esperanza, Santa Fe
2016
ii
Dedicada
Agradecimientos
A todas las personas que nombro a continuación por su apoyo y
colaboración para la realización de esta tesis… y a muchas que aún
sin nombrarlas fueron parte importante en distintos momentos en
este camino.
ÍNDICE
Página
LISTA DE TABLAS xv
RESUMEN xviii
SUMMARY xx
Introducción General 1
Antecedentes 2
Hipótesis 14
Objetivo General 14
Objetivos Específicos 15
-Análisis estadístico 28
Resultados y discusión 34
Caracterización agrometeorológica 34
Balance hídrico 38
Resultados y discusión 85
Caracterización agrometeorológica 85
Balance hídrico 90
Conclusiones 118
Bibliografía 136
viii
LISTA DE ABREVIATURAS
AF área foliar
B biomasa
BT biomasa total
C carbono
CV coeficiente de variación
Dp densidad de partículas
G grano
IC índice de cosecha
MF madurez fisiológica
MO materia orgánica
MS materia seca
N nitrógeno
NC nivel de compactación
NF nivel de fertilización
NG número de granos
P fósforo
Pe precipitación efectiva
pout frecuencia que el contenido de agua del suelo permanece fuera IHO
PR productividad de la radiación
PT porosidad total
Rdto rendimiento
S soja
SD siembra directa
T trigo
LISTA DE FIGURAS
Capítulo I Página
Capitulo II
Figura 2-1. Cociente fototermal (Q) durante el período crítico y llenado de granos 88
del cultivo de trigo en campañas 2009, 2010 y 2011.
Figura 2-2. Evolución de las temperaturas medias, máximas y mínimas y de las 89
precipitaciones durante el ciclo del cultivo de trigo 2009.
Figura 2-3. Evolución de las temperaturas medias, máximas y mínimas y de las 90
precipitaciones durante el ciclo del cultivo de trigo 2010.
Figura 2-4. Evolución de las temperaturas medias, máximas y mínimas y de las 91
precipitaciones durante el ciclo del cultivo de trigo 2011.
Figura 2-5. Variación del almacenaje de agua total del suelo y precipitación 93
efectiva acumulada (Pe) en función de los intervalos de medición para las
campañas de trigo 2009, 2010 y 2011 según los diferentes tratamientos.
Figura 2-6. Evolución del fósforo extractable (P) en ppm, según nivel de 97
xiv
LISTA DE TABLAS
CAPITULO I Página
Tabla 1-1. Lluvias desde noviembre a abril para las campañas de soja 2008/09 35
(C1), 2009/10 (C2) y 2010/11 (C3).
Tabla 1-2. Fechas de ocurrencia de los distintos estadíos fenológicos reproductivos 38
del cultivo de soja para las campañas 2008/09, 2009/10 y 2010/11.
Tabla 1-3. Precipitación efectiva, evapotranspiración de referencia, coeficiente de 38
cultivo, evapotranspiración de cultivo y balance de agua del cultivo de soja para las
campañas 2008/09 (C1), 2009/10 (C2) y 2010/11 (3).
Tabla 1-4. Evapotranspiración ajustada del cultivo de soja para las campañas 42
2008/09 (C1), 2009/10 (C2) y 2010/11 (C3) según los factores fertilización y
compactación.
Tabla 1-5. Fósforo asimilable (P, ppm), materia orgánica (MO, %), nitrógeno total 43
(Nt, %), azufre (S, ppm) y pH del suelo al inicio de cada campaña de soja (0-20 cm
de profundidad) en cada tratamiento.
Tabla 1-6. Análisis de la varianza para las variables densidad aparente, resistencia 44
a la penetración, porosidad de aireación y densidad de suelo relativa según nivel de
fertilización y de compactación, año y sus interacciones.
Tabla 1-7. Variables densidad aparente suelo (Ds, g cm-3), resistencia a la 45
penetración (RP, MPa) y porosidad de aireación (Pa, %) a dos profundidades
[superficial (de 0-7 cm) y subsuperficial (de 8-12cm)] según nivel de fertilización
[NF, alta (A) y baja (B)] al inicio del ensayo C1: 2008-09.
Tabla 1-8. Parámetros de ajuste de la curva de resistencia a la penetración para 53
suelos descompactados (d) y sin descompactar (sd) para la profundidad superficial
(0-7 cm) y sub-superficial (8-13 cm).
Tabla 1-9. Contendio hídrico del suelo (θ) e intervalo hídrico óptimo (IHO) según 53
densidad del suelo (Ds) para los tratamientos descompactados y sin descompactar a
nivel superficial y subsuperficial.
Tabla 1-10. Análisis de la varianza del índice de área foliar (IAF), porcentaje de 56
radiación interceptada (% RI) y biomasa total (g m-2); en diferentes estados
fenológicos del cultivo de soja (R1= inicio de floración; R4= plena fructificación;
R6= máximo tamaño de semilla; R8=plena madurez) según nivel de fertilización
(NF), de compactación (NC), año y sus interacciones.
Tabla 1-11. Tasa de crecimiento del cultivo (TCC, g m-2 día-1) y duración del área 59
foliar (DAF, m2 día-1) en el período de crecimiento R4-R6 de soja, según los niveles
de fertilización [NF, alta (A) y baja (B)] y de compactación [NC, sin descompactar
(sd) y descompactado (d)], año y sus interacciones. Análisis de varianza.
Tabla 1-12. Análisis de la varianza para Rendimiento (Rdto) y sus componentes 61
[Nºpl m-2= número de plantas m-2; NºV m-2= número de vainas m-2; NºG m-2=
número de granos m-2; P1000= peso de mil granos]e índice de cosecha (IC%) según
los niveles de fertilización [NF, alta (A) y baja (B)] y de compactación [NC, sin
descompactar (sd) y descompactado (d)], años 2008/09 (C1), 2009/10 (C2) y 2010-
11 (C3) y sus interacciones.
Tabla 1-13. Densidad longitudinal radical en el surco (S) y entresurco (ES) (cm cm- 66
3
) del cultivo de soja C1:2008/09 en distintos momentos (V3, R3 y R6) según el
nivel de compactación (NC) sin descompactar (sd) y descompactado (d) y el nivel
de fertilización (NF) alta (A) y baja (B) y la interacción de los factores (NF*NC).
Tabla 1-14. Área bajo la curva de la densidad longitudinal de raíces (ABC δlr cm2) 67
xvi
para los distintos tratamientos [Ad (alta fertilización descompactado), Asd (alta
fertilización sin descompactar), Bd (baja fertilización descompactado) y Bsd (baja
fertilización sin descompactar)] a distintas profundidades (15, 25 y 35 cm) y
profundidad total medida (0-35 cm)
Tabla 1-15. Análisis de la varianza para Radiación fotosintéticamente activa 69
interceptada acumulada durante el ciclo (RFAi acum ciclo) y eficiencia de uso de la
radiación (EUR) [en función de la biomasa acumulada durante el ciclo total (EUR
BT ciclo ), biomasa acumulada en el período R4-R6 (EUR BT R4-R6) y
rendimiento en grano (EUR G)] del cultivo de soja, según los niveles de
fertilización [NF, alta (A) y baja (B)] y de compactación [NC, sin descompactar (sd)
y descompactado (d)], años 2008/09 (C1), 2009/10 (C2) y 2010-11 (C3) y sus
interacciones.
Tabla 1-16. Eficiencia en el uso del agua del cultivo de soja en función de la 73
biomasa total (EUA_BT, g m-2 mm-1) y de la producción de granos (EUA_G, g m-2
mm-1) para las campañas 2008/09 (C1), 2009/10 (C2) y 2010/11 (C3) según nivel de
fertilización (A= alta y B= baja) y de compactación (d= descompactado y sd= sin
descompactar) y sus interacciones.
Tabla 1-17. Fósforo absorbido total (P_abs total), eficiencia fisiológica (EFP_G) y 75
de uso (EUP_G) del P en grano, eficiencia de recuperación de P en planta (EFR_ P)
y balance de P (P aplicado en fertilizante – P exportado en grano) para las campañas
2008/09 (C1), 2009/10 (C2) y 2010/11 (C3) según nivel de fertilización (A= alta y
B= baja) y de compactación (d= descompactado y sd= sin descompactar) y sus
interacciones.
Tabla 1-18. Análisis de la varianza para concentración en % de P en grano (%P G) 78
y P en rastrojo soja (mg kg-1) para las campañas 2008/09 (C1), 2009/10 (C2) y
2010/11 (C3) según nivel de fertilización (NF A= alta y B= baja) y de compactación
(d= descompactado y sd= sin descompactar) y sus interacciones.
Tabla 1-19. Matriz de correlación: coeficientes de correlación de Spearman entre 79
variables de suelo y cultivo campañas 2008/09, 2009/10 y 2010/11
Tabla 1-20. Matriz de correlación: coeficientes de correlación de Spearman entre
variables de suelo y cultivo campañas 2008/09 y 2010/11. 80
CAPITULO II
Tabla 2-1. Lluvias desde mayo a noviembre para las campañas de trigo 2009 (C1), 87
2010 (C2) y 2011 (C3).
Tabla 2-2. Detalle de fechas de ocurrencia de las distintas etapas fenológicas del 87
cultivo de trigo para las campaña 2009, 2010 y 2011.
Tabla 2-3. Temperatura media y radiación fotosintéticamente activa incidente 88
promedio mensual e histórico para las campañas de trigo 2009, 2010 y 2011.
Tabla 2-4. Condiciones ambientales durante el desarrollo del cultivo de trigo en las 92
campañas 2009 (C1), 2010 (C2) y 2011 (C3).
Tabla 2-5. Evapotranspiración ajustada o real del cultivo de trigo para las campañas 94
2009 (C1), 2010 (C2) y 2011 (C3) según nivel de fertilización, nivel de
compactación y su interacción (NF*NC).
Tabla 2-6: Análisis de la varianza para Materia Orgánica, pH, fósforo asimilable, 97
azufre, nitrógeno de nitratos y nitrógeno total al inicio de cada campaña de trigo
según los distintos tratamientos.
Tabla 2-7 Densidad de suelo, densidad relativa, resistencia a la penetración y 98
porosidad de aireación a dos profundidades para las campañas 2009 (C1), 2010
xvii
CAPITULO III
Tabla 3-1. Productividad del agua en grano y en biomasa total, eficiencia de uso del
agua en grano y en biomasa total, eficiencia de uso del agua en equivalente glucosa 126
y eficiencia de captura del agua según nivel de fertilización, nivel de compactación
y su interacción (NF*NC) en la secuencia de cultivos soja-trigo/soja-trigo/soja-
trigo.
Tabla 3-2. Productividad de la radiación en grano y en biomasa total), eficiencia de 127
uso de la radiación en grano y en biomasa total, eficiencia uso radiación en
equivalente glucosa y eficiencia de captura de la radiación según nivel de
fertilización, nivel de compactación y su interacción (NF*NC) en la secuencia de
cultivos soja-trigo/soja-trigo/soja-trigo.
Tabla 3-3. Matriz de correlación entre variables de suelo y de cultivo para la 129
secuencia de cultivos en las campañas 2008/09, 2009/10 y 2010/11. Coeficientes de
Spearmann.
Tabla 3-4. Producción de biomasa aérea total de trigo, soja y de trigo-soja, aporte 131
de rastrojos al suelo de trigo, soja y de trigo-soja; aporte de carbono a través de los
rastrojos según nivel de fertilización, nivel de compactación y sus interacciones en
la secuencia de cultivos soja-trigo/soja-trigo/soja-trigo.
Tabla 3-5. Balance de carbono del suelo para la secuencia de cultivo soja- 132
trigo/soja-trigo/soja-trigo según factores principales y sus interacciones.
Tabla 3-6. Carbono orgánico total y carbono asociado a la materia orgánica 133
particulada de la secuencia trigo/soja según el nivel de fertilización y el nivel de
compactación.
xviii
RESUMEN
Palabras clave: trigo, soja, propiedades físicas del suelo, fertilización, eficiencia uso recursos
xx
SUMMARY
Soil degradation in central-north region of Santa Fe province and the consequent loss
of productivity of the agricultural systems is attributed to two main factors: soil compation
due to tillage and machinery traffic, and loss of chemical fertility because the extensive
extraction of nutrients by the crops. The technological practices of decompaction and
fertilization has been propoused to revert these problems, to increase the resourses use
efficiency and, consecuently, the dry matter production end crop yields. The aim of this study
was to evaluate changes in soil chemistry and physical quality and in the ecophysiological
variables of wheat and soybean under field conditions due to the application of strategies of
decompaction and fertilization, and to determine whether any of theecophysiological
variables can be used as an indicator of changes in soil quality.
The experiment was conducted in Esperanza, Department Las Colonias, Santa Fe,
Argentina (31º25’35.05’’S 60º59’30.36’’W) during the 2008/2009, 2009/2010 and 2010/
2011) in sequence soybean-wheat/soybean-wheat/soybean-wheat on an aquic argiudoll soil.
The experimental design was randomized complete block factorial arrangement and three
replications. Each treatment resulted from the combination of two factors and two levels: (i)
fertilization (high and low) and (ii) soil compaction (decompacted 'd' and without
decompacted 'sd'). Different scenarios differed from the view point of water; where they
could be mentioned as: (i) C1 for very dry to dry soybeans and wheat; (ii) C2 wet for soybean
and good water reserve in the soil for wheat; (iii) C3 moderately dry to wet to soy and wheat.
The results indicate the persistence of the residual positive effect of the initial
decompaction on soil resistance penetration (SR) and soil aeration porosity (Ap). In soybean
soil compaction was more important as a limiting factor for performance and biomass
production of the chemical fertility; d soils achieved 16,4%, 21% and 12% more total
biomass, water use efficiency and radiation respectively and yield response was conditioned
per year.
In wheat fertilization in high doses relative to the low yields of biomass produced
higher (+ 9,7%) and yield (+13%) and increased tolerance to higher compaction on water use
efficiency and total biomass production. In the level 'd' yield was 4.7% higher than in 'sd'. Soil
fertilization with P increased the P content of the soil by 9.5 and 94% for low and high
fertilization respectively.
In the sequence of crops as a whole SR variable soil depth was associated negatively
and significantly with the variables of crop, radiation use efficiency for biomass production
xxi
(RUE_B), water use efficiency for biomass production (WUE_B), wather capture efficiency
(WCE) and radiation capture efficiency (RCE), indicating the strong influence that this
property has to reduce productivity crop. In this study it was found that the plots d at the
beginning of the trial with high and low fertilization incorporated more carbon to the soil
(+3%) with respect to the sd.
Keywords: wheat, soybean, soil physical properties, fertilization, resources use efficiency.
1
INTRODUCCIÓN GENERAL
En general, se acepta que el deterioro químico del suelo puede resolverse con prácticas
adecuadas de fertilización, mientras que el deterioro físico no está debidamente solucionado.
Se sabe que dentro de estas limitantes físicas la compactación del suelo es un problema que se
puede intensificar por el sistema de labranza, el tránsito de la maquinaria, el pisoteo de los
animales y el fuego (Jorajuría & Draghi, 1997; Botta et al., 2006) afectando la porosidad, la
densidad, la resistencia mecánica, la conductibilidad hidráulica y la infiltración del agua entre
otros. Estas propiedades impactan directa e indirectamente sobre el crecimiento de las plantas
y, como consecuencia, sobre la productividad y eficiencia de uso de los recursos agua,
radiación y nutrientes. A pesar de que existen algunas opciones de manejo tales como incluir
gramíneas en las rotaciones, aumentar el contenido de materia orgánica, tránsito controlado,
control presión de neumáticos, la descompactación mecánica, entre otras, se requiere mayor
estudio para la región.
Algunos trabajos que aportan conocimientos sobre el tema han sido realizados por
Pilatti et al. (1988) e Imhoff et al. (2004). Sin embargo, todavía se carece de información
sobre la interrelación cultivo-suelo-clima-manejo para el área que comprende el límite norte
de la Región Pampeana y comienzo del Espinal (departamentos Las Colonias, La Capital, San
Justo; provincia de Santa Fe, Argentina), donde las características de suelo (Molisoles, salvo
áreas sódicos-salinos) y clima subhúmedo-húmedo templado con temperaturas promedio
anuales de 19 a 20 ºC y lluvias de 800 a 1000 mm anuales, difieren con respecto a la Región
Pampeana. Durante los últimos años se produjo la transformación de sistemas productivos
mixtos (ganaderos-agrícolas) a sistemas netamente agrícolas que adoptaron el monocultivo de
soja en siembra directa (SD). Este sistema está produciendo una rápida disminución de los
niveles de carbono orgánico del suelo con la consecuente degradación físico-química que se
asocia a dicho proceso.
2
Se sabe que el incremento del contenido de carbono orgánico en el suelo puede ayudar
a mejorar su calidad físico-química y a reducir el impacto del efecto invernadero generado por
el aumento de dióxido de carbono en la atmósfera. Diversas alternativas de manejo
relacionadas con distintas rotaciones de cultivos y prácticas mecánicas han sido propuestas
para aumentar la calidad productiva de los suelos. Sin embargo, para la región de interés hay
ausencia de conocimiento.
ANTECEDENTES
son necesarios para mantener el flujo de oxígeno en niveles óptimos para las raíces de
especies sensibles, como es el caso de la soja.
A medida que la proporción de agregados de tamaño pequeño y la densidad del suelo
aumentan, el contacto entre las partículas se incrementa. Del mismo modo, el secado del suelo
produce un acercamiento de sus partículas y favorece la formación de nuevas conexiones
entre ellas y entre los microagregados del suelo, lo que incrementa la energía de retención del
agua por la matriz del suelo (potencial mátrico). En estos casos, la resistencia del suelo puede
atribuirse al efecto del potencial mátrico sobre los puentes inter-partículas e inter-agregados,
proceso conocido como estrés efectivo (Mullins & Panayiotopoulos, 1984). El estrés efectivo
para suelos no saturados define la presión con la cual el film de agua une a las partículas del
suelo (Vepraskas, 1984) y es responsable por la mayor resistencia del mismo (Mullins &
Panayiotopoulos, 1984). De esta manera, la densidad del suelo y el contenido hídrico o
potencial mátrico del suelo afectan la resistencia.
Si la contribución de cualquier proceso que afecta la resistencia a la penetración
aumenta o disminuye de forma continua con la actividad del agua del suelo, el contenido
hídrico o potencial mátrico pueden utilizarse en la estimación de la resistencia a la
penetración. Sin embargo, ciertos procesos influenciados por el menisco que liga las
partículas del suelo pueden requerir ambos términos -humedad y potencial- para representar
adecuadamente la resistencia del suelo (To & Kay, 2005). El estrés efectivo presenta relación
lineal positiva con resistencia del suelo y varios autores lo utilizan como indicador de calidad
física del suelo (Vepraskas, 1984; Giarola et al., 2003; To & Kay, 2005; Whalley et al.,
2005).
La impedancia mecánica puede ser la mayor limitación para el crecimiento de las
raíces en suelos tan húmedos como -100 kPa, debido al incremento en estrés efectivo entre las
partículas del suelo resultante de la tensión en los films de agua entre las partículas (Whalley
et al., 2005). Este efecto puede exacerbarse por el incremento de la compactación (Bengough
et al., 2011) asociada al tránsito de la maquinaria y de los animales.
Álvarez et al. (2009) encontraron en suelos de la Pampa ondulada valores de
resistencia mecánica por encima de los umbrales críticos mínimos definidos por la literatura
(Glinski & Lipiec, 1990) que varían de 1,5 a 2,0 MPa medidos a 7 y 20 cm de profundidad.
Estos valores se atribuyen a la organización de partículas finas que resultan del proceso de
endurecimiento (“hardening”) de los suelos (Taboada et al., 2008a). Este proceso es muy
importante en los suelos limosos de la Región Pampeana Argentina por la forma y origen de
las partículas de limo, principalmente fitolitos (“phytoliths”) (Cosentino & Pecorari, 2002).
5
Este material se asoció a la inestabilidad estructural de los Argiudoles (Sasal et al., 2006;
Taboada et al., 2008b).
Los suelos de la región centro-norte de la provincia de Santa Fe tienen
mayoritariamente un horizonte A desarrollado (25-30 cm), en el cual el limo representa 60-
70% de la granulometría y la arcilla 25-35%, con un 2-3% de materia orgánica. Estas
características los tornan muy susceptibles a la compactación (Botta et al., 2004) y poco
resilientes (Cosentino & Pecorari, 2002; Pilatti et al., 2006; Taboada et al., 2008b). Estos
suelos presentan además un límite bastante abrupto con el horizonte B textural (INTA, 1991).
Este horizonte, que posee textura arcillosa u arcillo-limosa con predominio de arcillas
expansivas, presenta fenómenos de expansión y contracción notables, que dan origen a una
estructura tipo prismática o en bloques. Ambas clases de estructura se tornan muy duras
cuando el suelo se seca y pueden limitar drásticamente el crecimiento de los cultivos (Pilatti
& Orellana, 2000; Orellana et al., 1982).
encontraron que en promedio los rendimientos del cultivo de soja no se ven modificados por
el sistema de labranza.
Efectos de la compactación del suelo sobre la absorción de nutrientes y sistema radical de los
cultivos
En general se informa acerca de descensos en la absorción de nutrientes en cultivos, en
respuesta a reducciones de enraizamiento a causa de la compactación. La absorción depende
del tipo de nutriente y del modo en que esos elementos son absorbidos. El fósforo y el potasio
llegan a las raíces por difusión, por lo que su absorción depende fuertemente del tamaño del
sistema radical. Por el contrario, nitrógeno y calcio llegan por flujo masal, por lo que su tasa
de absorción depende de su concentración en la solución. Sin embargo, cualquier restricción
del crecimiento radical en suelos compactados que represente una caída en la absorción de los
nutrientes puede ser parcialmente compensada por una mayor absorción en partes de suelo
con menor compactación o por una mayor cantidad de nutrientes aportados por el fertilizante
(Taboada et al., 2008a).
Una buena nutrición mineral es necesaria para que los cultivos alcancen un óptimo
crecimiento y rendimiento (Andrade et al., 2000). Debido a que la siembra directa genera una
menor disponibilidad de nitrógeno para el cultivo y, al efecto que dicho nutriente posee sobre
el índice de área foliar (Novoa & Loomis, 1981; Uhart & Andrade, 1995), la cantidad de
radiación interceptada por el cultivo es menor, en caso de no recibir fertilización nitrogenada.
Por lo tanto, y dado que la tasa de crecimiento de los cultivos está directa y estrechamente
relacionada con la intercepción de la radiación por los mismos (Gardner et al., 1985a), el
rendimiento del cultivo se verá afectado si esta condición persiste durante el período crítico de
determinación del mismo. Las mermas de rendimiento se encontrarán directamente
relacionadas con el estrés de nitrógeno, siendo necesaria la aplicación de fertilizantes para
revertir dicha situación.
La producción de materia seca y grano depende de la habilidad de los cultivos en
capturar y usar los recursos. La captura de recursos es proporcional al tamaño, actividad y
duración del canopeo y del sistema radicular. Este último sistema es muy sensible a cualquier
estrés impuesto por el suelo, pudiendo emitir señales inhibitorias a la conductancia del
cultivo, la expansión de las células, la división celular y a la tasa de aparición hojas de las
plantas (Scott et al., 1994; Sadras & Milroy, 1996; Masle, 1998; Passioura, 2002). Las raíces
que experimentan impedancia mecánica requieren fuerza para desplazar las partículas del
suelo y para su elongación. A medida que aumenta la fuerza que hacen las raíces para
8
desplazar las partículas del suelo y poder crecer, la tasa de elongación de las raíces decrece.
Esto restringe la habilidad del sistema radical en acceder al agua y los nutrientes de las capas
de suelo más profundas (Brown et al., 2006).
de aeración (Pilatti & Orellana, 1993; Da Silva et al., 1994). El límite inferior (más seco) es
definido por el máximo valor de humedad en el suelo entre dos valores: i) humedad en el
punto de marchitez permanente (Da Silva et al., 1994) o en el límite inferior de agua
fácilmente disponible (agua retenida hasta 1 bar) (Pilatti & Orellana, 1993) y ii) humedad que
corresponde a un valor de resistencia mecánica que limita el crecimiento de las raíces (varía
con la especie entre 2 a 4 MPa).
El intervalo hídrico óptimo permite identificar la propiedad física que actúa como
limitante a medida que la compactación del suelo aumenta. Este enfoque distintivo
incorporado por Da Silva et al. (1994) muestra como las distintas variables y el intervalo
hídrico óptimo -resumido en un solo número- cambian con la densidad del suelo a medida que
el mismo se compacta, hasta definir la densidad de suelo crítica para el crecimiento vegetal;
es decir, el valor de densidad del suelo en el que el intervalo hídrico óptimo es cero.
Este indicador es lo suficientemente sensible para ser utilizado como criterio de
evaluación de la calidad estructural del suelo para la producción de cultivos en diferentes
sistemas de manejo, en el campo y en condiciones controladas, para monitoreo de la
compactación y también indirectamente de las emisiones de C-CO2 desde el suelo (Tormena
et al.,1998,1999; Zou et al., 2000; Benjamin et al., 2003; Araujo et al., 2004; Lapen et al.,
2004; Beutler et al., 2005; Bengough et al., 2006; Kay et al., 2006; Leão et al., 2006; Freddi
et al., 2009; Kaiser et al., 2009; Lima et al., 2009; Reichert et al., 2009; Olibone et al., 2010;
Petean et al., 2010; Medeiros et al., 2011).
Sin embargo, Reichert et al. (2009) concluyeron que los valores de densidad crítica
basadas en el intervalo hídrico óptimo no necesariamente restringen el crecimiento de las
raíces en sistemas de siembra directa. Posiblemente, en esos sistemas mejoró la continuidad
de los macroporos y surgió un menor límite crítico de porosidad de aeración. Las redes de
bioporos estables permitieron el crecimiento de la raíz aún en altas resistencias de suelo. Otra
posible explicación es que la raíz crezca en canales by pass (Bengough et al., 2011).
Mohammadi et al. (2010), basados en propiedades físicas del suelo y fisiológicas de la planta,
redefinen el límite superior del intervalo hídrico óptimo. Predicen este límite a partir del
conocimiento de la curva característica de retención hídrica del suelo, la profundidad de las
raíces de las plantas y la tasa de consumo de oxígeno. Por otro lado, el intervalo hídrico
óptimo puede estimarse a partir de funciones de edafotransferencia (Da Silva & Kay, 1997b;
Imhoff et al., 2012). Estos últimos autores, en suelos argiudoles y hapludoles determinaron
que el intervalo hídrico óptimo se relaciona positivamente con el carbono orgánico y,
negativamente con la densidad del suelo y con el contenido de arcilla.
11
El suministro de agua es, a menudo, el factor limitante más crítico para el crecimiento
y rendimiento de los cultivos en las regiones de secano (Abbate et al., 2004). El contenido
hídrico en el suelo en estas regiones depende de la ocurrencia de precipitaciones (McKenzie
et al., 2009); su magnitud y distribución anual determinan, como consecuencia, la ocurrencia
de situaciones de estrés por déficit o exceso de agua.
Los cultivos que crecen en suelos con intervalo hídrico óptimo estrechos son más
vulnerables a las sequías y precipitaciones elevadas que aquellos que crecen en suelos con
intervalo hídrico óptimo más amplios. Esto se comprueba a partir de la estimación de la
frecuencia con que el contenido de agua del suelo permanece fuera del intervalo hídrico
óptimo (pout) (Da Silva & Kay, 1997a). Da Silva & Kay (1996) concluyeron que la tasa de
crecimiento vegetativo del cultivo de maíz fue menos restringida durante dos estaciones de
crecimiento cuando el contenido hídrico del suelo estuvo más frecuentemente dentro de los
límites del intervalo hídrico óptimo. Específicamente, el crecimiento de la parte aérea de las
plantas correlacionó negativamente con pout.
Otro indicador que permite cuantificar los desvíos de la humedad en el suelo respecto
de los límites del intervalo hídrico óptimo es el índice de días de estrés por agua (WSD, water
stress days) (Benjamin et al., 2003). Estos autores demostraron que la correlación entre el
rendimiento de maíz con índice de días de estrés por agua fue mayor que con la densidad del
suelo o con el intervalo hídrico óptimo. Dicho índice (WSD) fue eficiente para evaluar
cambios en el suelo debido a diferentes prácticas de manejo y para detectar los períodos
críticos de estrés por agua ocurridos durante la estación de crecimiento del cultivo que afectan
el rendimiento. El estrés por deficiencia de agua ocurre cuando el sistema radical del cultivo
no es capaz de extraer agua a la tasa que demanda la atmósfera. El cociente entre la
evapotranspiración actual (ETc) y la potencial o demandada por la atmósfera (ETo), es decir
ETc/ETo, cuantifica la magnitud del estrés (Brown et al., 2009). Si dicho cociente es menor
que uno (ETc<ETo) el cultivo estará bajo estrés por deficiencia de agua y, la producción de
MS será menor que la potencial (Texeira et al., 2008).
La eficiencia de captura de los recursos es definida como la relación entre las salidas –
biomasa (B) y rendimiento- y las entradas anuales de radiación fotosintéticamente activa, las
lluvias o nutrientes que condiciona la productividad. Dentro de la estación de cultivo la pobre
captura y eficiencia en el uso del agua y de la radiación están asociadas con un bajo índice de
área foliar durante las fases tempranas del cultivo (Cooper, 1983).
La productividad estacional o anual del agua (materia seca por unidad de entrada de
agua) puede ser analizada como el producto de la eficiencia de captura del agua y la eficiencia
de uso del agua. La eficiencia de captura del agua es la relación entre la evapotranspiración y
la disponibilidad de agua. La eficiencia en el uso del agua es la producción de materia seca
por unidad agua evapotranspirada. La productividad del agua es similar a la eficiencia del uso
del agua como fue definido por Pierce & Rice (1988).
HIPÓTESIS
Este trabajo se sustenta en las siguientes hipótesis:
1- La atenuación de la compactación y la fertilización con nitrógeno y fósforo en los
cultivos de trigo (T) y soja (S) aumenta la captación y eficiencia de uso de nutrientes, agua y
radiación.
2- El aumento en la captación y eficiencia de uso de los recursos por los cultivos de la
secuencia trigo/soja causa un incremento en la producción de biomasa total y el rendimiento,
lo que promueve cambios en las propiedades físicas, químicas y stock de la materia orgánica
del suelo.
3- El análisis de las interrelaciones cultivo-suelo permitirá identificar las variables
ecofisiológicas del cultivo que pueden ser utilizadas como indicadores de cambios que
ocurren en el corto plazo en la calidad del suelo.
OBJETIVO GENERAL
Evaluar las alteraciones producidas por diferentes niveles de fertilización y
compactación del suelo sobre las propiedades físicas y químicas del suelo y sobre las
15
variables ecofisiológicas de los cultivos de trigo (T) y soja (S) para verificar si alguna de esas
variables puede ser utilizada como indicador de los cambios producidos en la calidad del
suelo.
OBJETIVOS ESPECÍFICOS
Evaluar propiedades físicas, químicas y contenido de materia orgánica del suelo en
situaciones con diferentes niveles iniciales de compactación y fertilidad química, y
verificar la evolución temporal de esas propiedades en una secuencia S-T/S-T/S-T de
tres años de duración.
Evaluar variables de crecimiento, rendimiento, captación y eficiencia en el uso del
agua, radiación y nutrientes en los cultivos de trigo y soja según nivel de
compactación y fertilización del suelo.
Relacionar variables ecofisiológicas del cultivo y las propiedades físicas, químicas y
carbono del suelo para detectar posibles interrelaciones.
16
azufre de sulfatos (S-SO4) por medio de la técnica turbidimétrica descripta por Maynard et al.
(1987). La misma emplea como extractante una solución ácida de acetato de amonio a pH 5.
En base a los resultados de los análisis químicos de dichas muestras, se realizó una
fertilización fosforada del cultivo de soja a la siembra, ubicando el fertilizante al costado y
debajo de la semilla. Para el cálculo de la dosis de P a agregar se fijó un Rdto objetivo de
4300 kg ha-1 con un 13,5 % humedad de grano. Por lo tanto, la extracción total por la soja
sería de 26 kgP ha-1, siendo necesarios 7 kgP para producir 1000 kg de grano (García &
Correndo, 2013). En los tratamientos de alta fertilización se aportó el fósforo necesario para
cubrir el extraído por el cultivo (criterio de reposición); en tanto que, en los de baja
fertilización se consideró un criterio de suficiencia o de “arranque” (método usado por el
productor medio en la zona de estudio en cuanto al manejo de la fertilización del cultivo de
soja) (Rubio et al., 2008). El fertilizante utilizado fue superfosfato triple de Ca -SPT- [20% P
(46% P2O5) – 13% Ca (CaO)].
El valor inicial de P para los tratamientos de alta fertilización promedio de los
tratamientos descompactados (d) y sin descompactar (sd) fue 7,3, 7,2 y 7,8 ppm para las C1,
C2 y C3, respectivamente. Se aplicaron 130 kg de fertilizante (SPT) por ha, aportando 26 kgP
ha-1. En tanto que, el P inicial en los tratamientos con baja fertilización promedio de los
tratamientos descompactados (d) y sin descompactar (sd) fue de 7,3, 7,1 y 8,8 ppm en C1, C2
y C3 respectivamente. Se fertilizó en la C1 con 80 kg de fertilizante (SPT) por ha y, en C2 y
C3 con 70 kg ha-1, aportando 16 kgP ha-1 en C1 y 14 kgP ha-1 en C2 y C3.
En el cultivo de trigo después de la cosecha de soja se determinó según análisis
químico de suelo i) MO total, por oxidación con dicromato de potasio; ii) pH actual (1:2,5);
iii) fósforo extractable (P), por el método Bray–Kurtz I; iv) N total, por método de Kjeldahl;
v) azufre de sulfatos (S-SO4) por medio de la técnica turbidimétrica descripta por Maynard et
al. (1987) a 20 cm de profundidad. La fertilización se realizó a la siembra, según el método de
balance de N y, se calculó en base a análisis químico a partir de muestras de suelos
disturbadas extraídas a 60 cm de profundidad (divididas en tres submuestras de 0-20 cm, 20-
40 y 40-60 cm). Se determinó la oferta de N-NO3- disponible a la siembra (0-60 cm) y se
estimó el aporte del N mineralizable (Nm) tomando como valor de coeficiente de
mineralización el 1% del N de la materia orgánica, siguiendo lo propuesto por Álvarez
(1998). Se tomó como demanda del cultivo un requerimiento de 30 kgN por cada 1000 kg de
grano producido, siendo el Rdto objetivo de 4000 kg ha-1 para los tratamientos de alta
fertilización. El fertilizante empleado (Nf) fue fosfato diamónico PDA (18-20-0) y urea (46-0-
0) para las C1 y C2 y sólo PDA en la C3.
19
En la C1 se aplicó 46 kgN ha-1 + 14 kgP ha-1 para los tratamientos de alta fertilización
y, 23 kgN ha-1 + 7 kgP ha-1 para los tratamientos de baja fertilización. Este aporte permitió
llevar el nivel de N disponible (N-NO3 + Nm + Nf) a 138 y 110 kgN ha-1 para los tratamientos
de alta y baja fertilización. Durante la C2 se fertilizó con 55 kgN ha-1 + 10 kgP ha-1 y 27,5
kgN ha-1 + 5 kgP ha-1 para los tratamientos de alta y baja fertilización, respectivamente. El
nivel de N disponible (N-N03 + Nm + Nf) en la C2 fue de 125 y 95 kgN ha-1 para los
tratamientos de alta y baja fertilización. Finalmente, en la C3 se aplicó 18 kgN ha-1 + 20 kgP
ha-1 en los tratamientos de alta fertilización y sin fertilizante (Nf= 0) en los tratamientos de
baja, logrando un nivel de N disponible de 130 y 105 kgN ha-1 para los tratamientos de alta y
baja fertilización, respectivamente.
Determinaciones físicas del suelo: densidad de suelo relativa (Dsr), densidad aparente
(Ds), resistencia a la penetración (RP) e intervalo hídrico óptimo (IHO).
El grado de compactación o densidad de suelo relativa (Dsr) después de la aplicación
de los tratamientos se determinó según el método propuesto por Hakansson (1990), siendo
definido como la relación entre la densidad aparente del suelo (Ds) y la densidad de referencia
del mismo. Para cuantificar la densidad de referencia se coloca tierra fina seca al aire
tamizada a 2 mm, en un cilindro de peso y tamaño conocido (7 cm diámetro por 2,5 cm
altura) hasta llenarlo y se pesa. Luego se calcula la Ds de la muestra (Ds= masa de
suelo/volumen cilindro) y la porosidad total [PT= (1-Ds/Dp)*100]; siendo Dp la densidad de
partícula (Dp= 2,58 g cm-3 para el suelo en estudio). A continuación se calcula el 95% de
porosidad total que corresponde a la cantidad de agua que se debe agregar para lograr que
aproximadamente 95 % del espacio poroso quede lleno con agua y 5 % del espacio poroso
quede con aire. La muestra se coloca en un recipiente (caja de petri) y se agrega lentamente el
agua al mismo para que ascienda por capilaridad. Luego, se cierra el recipiente y se deja
estabilizar por 24 horas. Posteriormente se coloca la muestra en un consolidómetro y se la
somete a 200 kPa de presión durante 1 hora. Este equipamiento registra automáticamente el
cambio de altura que sufre la muestra. Una vez que termina el ensayo, la muestra se coloca en
una estufa a 110 C° por 24 horas. A continuación se lleva a desecador donde se deja enfriar y
luego se pesa. A partir de la masa de suelo (en g) y el volumen (cm3) recalculado a partir de la
altura posterior a la compactación se obtiene la densidad de referencia. Para recalcular el
volumen se aplicó la Ecuación 1.
V = (Pi * D2/4) * (A) (1)
20
ecuación (2) para = -0,01 MPa y = -1,5 MPa, respectivamente. La ecuación (3) se utilizó
para determinar el contenido hídrico del suelo en que se alcanza un valor de RP= 2,5 MPa
(RP), considerado restrictivo para el normal crecimiento de las raíces de soja y trigo. El
contenido hídrico del suelo en que la porosidad de aeración es 10% (Pa), considerado
adecuado para el cultivo de trigo y soja, se determinó a partir de la ecuación general que se
utiliza para determinar la porosidad total del suelo, sustrayendo a dicho valor que debe
permanecer libre de agua (0,1) (ecuación 4),
Pa = [(1-Ds/Dp) - 0,10] (4)
Donde: Ds= densidad aparente de suelo (g cm-3) y Dp= densidad de partículas (g cm-3).
En este estudio su valor promedio fue Dp= 2,58 g cm-3.
El IHO se obtuvo calculando la diferencia entre el límite superior, definido como el
menor valor entre Pa y CC, y el límite inferior, definido como el mayor valor entre PMP y
RP, para cada valor de Ds. Además se determinó la densidad de suelo crítica (Dsc), es decir
la Ds en que el IHO=0.
La densidad aparente del suelo (Ds) se determinó al inicio y final de cada cultivo en la
secuencia S-T/S-T/S-T, para cada tratamiento y repetición, desde noviembre de 2008 (al
inicio del ensayo antes de la siembra de soja), hasta mayo de 2011 (luego de la cosecha de
soja 2010/11 a 2 años y medio de realizada la primera medición y 3 años de la labor con
paratill), tomando tres muestras de suelo no perturbadas distribuidas aleatoriamente (cilindros
de 5 cm de altura por 5 cm de diámetro) en el horizonte A, a dos profundidades (0-7 cm y 8-
12 cm). Estas muestras se secaron en estufa a 105 °C hasta alcanzar peso constante y, a partir
de la masa seca de suelo y del volumen del cilindro se determinó la densidad aparente del
suelo (Blake & Hartge, 1986).
Determinación del rendimiento, materia seca total, tasa de crecimiento del cultivo,
duración e índice de área foliar
Para la caracterización del crecimiento se determinó la materia seca (MS) total en
cuatro momentos: en soja en los estadíos reproductivos R1, R4, R6 y R8 [según escala de
Fehr & Caviness (1977)] y, en trigo en inicio y en mediados de encañazón, en antesis+7 días
y madurez fisiológica [Z3.1, Z3.4, Z7.05 y Z9.0 según escala de Zadock et al. (1974)], en una
superficie de muestreo de 2 m2 y 0,7 m2 por tratamiento y repetición para soja y trigo
respectivamente. La tasa de crecimiento del cultivo (TCC) se calculó para el período crítico
22
del cultivo (R4 a R6 para soja y Z3.4 a Z7.05 para trigo) mediante la fórmula (MS2-MS1)/(t2-
t1); donde MS es la MS acumulada (g m-2) y t es el tiempo (días).
El área foliar (AF) se determinó como el producto de la MS foliar (g) por el área foliar
específica (AFE, cm2 g-1) en los estadíos R1, R4 y R6 para soja y, Z3.1, Z3.4 y Z7.05 para
trigo. Para ello se defoliaron cinco plantas en soja y las plantas de 1 m lineal para trigo por
cada repetición, considerando sólo las hojas con un área verde mayor al 50 %. El AFE se
determinó dividiendo AF de una alícuota de hojas por su peso seco, para lo cual se obtuvo el
AF de esa alícuota (aproximadamente el 50% del total de hojas) con un medidor de AF
continuo Li-Cor modelo 3000. Para el cálculo del índice de área foliar (IAF) se refirió el AF
en m2 de hoja por unidad de superficie de suelo (m2).
Para relacionar la producción de MS con el IAF, Watson (1947) integró el IAF en el
tiempo y lo llamó ‘duración del área foliar’ (DAF) mediante la fórmula DAF=
[(IAF1+IAF2)*(t2-t1)] / 2, dónde IAF1 y 2 es el índice de área foliar y t es el tiempo (días).
En soja se contaron el número de plantas m-2 en V1 y a cosecha. Se determinó en R8
el rendimiento (Rdto) corregido al 13,5 % de humedad, el número de vainas m-2, el número de
granos m-2 y el peso de 1000 granos (P1000). En trigo se determinó el número de plantas por
m-2 en Z1.4, el número de espigas m-2, el número de espiguillas por espiga, el número y peso
de los granos, el Rdto corregido al 14 % de humedad y el índice de cosecha. El tamaño de la
muestra y el número de muestras utilizado para realizar estas mediciones fue de dos
submuestras por repetición de 2 metros lineales cada una (0,7 m2).
Donde: Pt: precipitación total; Pe: precipitación efectiva, considerada como 0,8 de la
precipitación total cuando ésta supera 20 mm (Critchley et al., 1991); Es: escorrentía
superficial obtenida con el método de la curva número (CN) del Servicio de Conservación de
Suelos (USDA) adaptado por Vischel y Lebel (2007) en condiciones de suelo muy húmedo y
Pt acumulada en cinco días superiores a 100 mm; Etcaj: evapotranspiración ajustada del
cultivo; ΔAlm: variación del almacenamiento de agua en el suelo, estimado a partir del
procedimiento de plano de flujo cero. No se consideró el flujo subsuperficial debido a que la
superficie freática en el área se encuentra por debajo de los 6 m desde la superficie del terreno
(Marano et al., 2009).
La eficiencia del uso del agua para los cultivos de soja y trigo fue calculada como la
producción de B total -medida en R8 en soja (sin hojas) o MF en trigo- o Rdto por unidad de
agua evapotranspirada por el cultivo (ETcaj), según fue definido por Pierce & Rice (1988).
mineral, la que se disuelve con una solución de ácido clorhídrico, sobre la cual se cuantifica el
fósforo con la reacción de color del fosfomolibdato de amonio.
La biomasa del resto de la planta se estimó como la diferencia entre la B total y el
Rdto. El contenido de N o de P acumulado en grano y el resto de planta se calculó como el
producto de la B de cada fracción y la concentración de N o P; mientras que, el N o P total
acumulado se estimó como la suma de ambas fracciones.
La eficiencia fisiológica de uso de P (EFP) y la de N (EFN) se calcularon como el
cociente entre la B o Rdto y el N o P total absorbido en la planta en R8 sin hojas en soja y MF
en trigo.
Para el cultivo de soja la eficiencia fisiológica de uso de P para la producción de grano
(EFP_G [kg grano kg-1 P absorbido]) se calculó como el cociente entre el Rdto y el P total
absorbido en la planta en R8 (sin hojas); la eficiencia de recuperación del P (EFR_P) se
estimó como el cociente entre el P absorbido por el cultivo y el P aplicado con el fertilizante
(kg P abs kg-1 P apl), en tanto que la eficiencia en el uso del P para la producción de grano
(EUP_G [kg grano kg-1 P apl] ) se calculó como el producto entre la EFP (kg grano kg-1 P
absorbido) por la EFR_P (kg P abs kg-1 P apl) como una medida de productividad.
En trigo la eficiencia fisiológica de N en grano (EFN_G, kg_g kgN_abs -1) y en
biomasa total (EFN_B, kg_B kgN_abs-1) se calculó como el cociente entre el rdto o la
producción de biomasa total y el N total absorbido en MF. La eficiencia de recuperación del
N (ER_ N, kgN_abs kgN_disp-1) se estimó como el cociente entre el N absorbido total en la
planta y el N disponible. La eficiencia de uso del N en grano (EUN_G, kg_g kgN_disp -1) o
biomasa (EUN_B, kg_B kgN_disp-1) se calculó como el cociente entre el Rdto o biomasa
total y el nitrógeno total disponible (N del suelo+ N fertilizante+N mineralizado) como una
medida de productividad.
En este trabajo se priorizó evaluar la eficiencia de uso de P en soja y no la del N,
como una medida del efecto de la fertilización con P, si bien ésta como el nivel de
compactación del suelo pueden afectar los aportes de N por fijación biológica (FBN) y la
productividad del cultivo (Salvagiotti et al., 2013; Gerster & Bacigaluppo, 2004; Fontanetto
et al., 2004). En trigo se evaluó la EUN y no la del P, priorizando la respuesta del cultivo a la
fertilización nitrogenada.
análisis, ya que sintetiza los valores máximos y mínimos de la longitud lineal radical como así
también su estabilidad en el tiempo. El área debajo de la curva se llegó a partir de la siguiente
fórmula: ∑= [(δlri+ δlri+1)/2] x (ºCdía i+1-ºCdíai)
δlri: densidad longitudinal radical i (cm cm-2); δlr i+1: densidad longitudinal radical i
+1 (cm cm-2); ªC día i+1: Sumas térmicas i+1 ; ºC día i: Sumas térmicas i
Análisis estadístico
En el análisis estadístico de los datos registrados para los diversos tratamientos se
utilizó el programa INFOSTAT/Profesional, versión 2008p (InfoStat, 2008). Los datos de las
variables de cultivo y de suelo se evaluaron mediante ANOVA, las medias se compararon
según el test de mínima diferencia significativa (LSD, según sus siglas en inglés), con un
nivel de significancia del 5% (P ≤ 0.05). Además, se aplicaron técnicas de análisis
multivariado para analizar correlaciones entre variables y explicar interacciones entre
fertilización y compactación, tanto a nivel de crecimiento y Rdto del cultivo como a nivel de
eficiencia en el uso de los recursos (Balzarini et al., 2005).
29
CAPÍTULO I
INTRODUCCIÓN
En los últimos años del siglo pasado y en lo que va del presente se han producido
cambios profundos en el sector agropecuario promovidos, entre otras cosas, por el
crecimiento y la expansión del cultivo de la soja (Glicine max (L.)-Merr.). Entre los
principales países productores y exportadores de grano de soja en el mundo, Argentina ocupa
el tercer lugar y es el principal exportador de aceite y harina derivados de esta oleaginosa, con
un 63 y 44 %, respectivamente (Giancola et al., 2009). El aumento de producción del cultivo
de soja en nuestro país tuvo lugar especialmente a partir del 1991 y se debió básicamente a la
expansión de la superficie sembrada sobre áreas no tradicionales, avanzando hacia las
provincias de Santa Fe, Córdoba, Santiago del Estero, Tucumán, Chaco, Formosa, Salta y
Jujuy (Ramírez & Porstamann, 2008).
La provincia de Santa Fe, por su naturaleza y tradición agrícola, es una de las
principales productoras de soja con una superficie cosechada (promedio de las últimas
campañas: 2012/13, 2013/14 y 2014/15) de aproximadamente 3167839 has, una producción
de 10757451 tn y un Rdto medio de 3398 kg ha-1 (SiiA, 2015).
Del total de la siembra de soja de primera y segunda, el 89% es realizado bajo el
sistema de SD (Aapresid, 2012). Los suelos manejados con siembra directa suelen presentar
valores de resistencias a la penetración más elevados y, en algunos casos, aumento de la
densidad aparente (Álvarez et al., 2004; Díaz Zorita et al., 2002a). En los últimos años, la
compactación del suelo ha sido indicada como una de las causas más importantes de la
pérdida de productividad de los cultivos (Jorajuria & Draghi, 1997).
En sistemas de SD, con mínima remoción de suelo, se favorece la conservación de la
humedad del perfil y el aumento del contenido de MO, debido a la acumulación de rastrojos,
lo cual es de relevancia para lograr elevadas productividades. Sin embargo, por la ausencia de
remoción, sumado al tránsito sistemático de la maquinaria, puede promoverse la ocurrencia de
compactación excesiva (Tormena & Roloff, 1996), principalmente si se realiza en suelos que
presentan elevados contenidos de agua y de arcilla. La compactación producida puede ser
superficial y/o subsuperficial, siendo provocada por presión excesiva de los neumáticos y/o
30
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
1- Caracterización agrometeorológica
Las precipitaciones que caracterizaron cada una de las campañas de soja se encuentran
detalladas en la Tabla 1-1. Si se comparan las lluvias registradas desde un mes antes de la
siembra y durante el ciclo del cultivo hasta el mes de abril, con respecto a la media de los
últimos 15 años para el mismo período, podemos diferenciar distintos escenarios desde el
punto de vista hídrico: i) C1 -2008/09- muy seca; ii) C2 -2009/10- húmeda; iii) C3 -2010/11-
moderadamente seca.
35
Tabla 1-1. Lluvias (mm) desde noviembre a abril para las campañas de soja 2008/09 (C1),
2009/10 (C2) y 2010/11 (C3). Promedio años (1998 a 2011) y diferencia en mm con respecto
al promedio 1998-2011. (Dif.(+ -) H).
C1 C2 C3 Histórico
Mes lluvias (mm) (1998/2011)
Nov 74 210 55 139
Dic 16 302 100 158
Enero 22 142 185 128
Febrero 139 283 143 134
Marzo 198 133 120 201
Abril 21 77 127 162
Total 471 1147 730 922
Dif.(+-)H -451 224 -192 mm
La C1 presentó un déficit hídrico marcado en gran parte del período vegetativo del
cultivo, registrándose lluvias importantes en la primera semana de marzo a partir del estado
fenológico de R4. Las mismas permitieron la recuperación del cultivo, mostrándose
nuevamente condiciones de estrés térmico e hídrico en pleno llenado de granos (Figura 1-1).
FS R1 R4 R6
40 200
180
Temp.(ºC) RFA (Mj m-2 día-1)
35
160
30
Lluvias (mm)
140
25 120
20 100
15 80
60
10
40
5 20
0 0
30
10
20
30
10
20
30
10
20
10
20
30
10
20
30
10
20
30
FS R1 R4 R6
35 180
Temp.(ºC) RFA(Mjm-2 día-1)
30 160
140
Lluvias (mm)
25 120
20 100
15 80
10 60
40
5 20
0 D2 0
D1
D2
D3
D1
D2
D3
D1
D2
D3
D1
D2
D3
D1
D3
D1
D2
D3
nov dic enero febrero marzo abril
FS R1 R4 R6
Lluvias (mm)
25 80
20 60
15 40
10
5 20
0 D1 0
D2
D3
D1
D2
D3
D1
D2
D3
D1
D2
D3
D1
D2
D3
D1
D2
D3
nov dic enero febrero marzo abril
Condiciones ambientales adversas durante las etapas tempranas del cultivo pueden ser
compensadas si la calidad del ambiente mejora y el número final de granos no resulta
afectado. Sin embargo a medida que avanza el ciclo esta tolerancia disminuye. Por lo tanto es
importante el reconocimiento del período crítico para la definición del número de granos y de
la parcial compensación que pueda realizar el peso de los granos. En el caso del cultivo de
soja el período crítico se encuentra comprendido principalmente entre los estados fenológicos
de R4 y R6 (Board & Tan, 1995). Las fechas de siembra de segunda durante las tres
campañas expusieron al cultivo de soja a un conjunto de factores detrimentales: los
fotoperíodos más inductivos que aceleran el desarrollo acortando principalmente las etapas
reproductivas y condiciones menos favorables de radiación incidente y temperatura (desde los
primeros días de marzo hasta la primera década de abril). Dichos efectos, en conjunto,
disminuyen la intercepción de radiación, el crecimiento durante el período crítico y, por ende,
el Rdto final (Board & Tan, 1995). En la Tabla 1-2 se observa la mayor duración en días en la
C2 del ciclo total y del período R4 a R7 que comprende la fijación de vainas hasta madurez
fisiológica, acortándose marcadamente en las C1 y C3, principalmente la etapa final del
llenado de grano (R6-R7).
38
Tabla 1-2. Fechas de ocurrencia de los distintos estadíos fenológicos reproductivos del
cultivo de soja (R1= inicio de floración, R4= plenitud de fructificación, R6= plenitud de
llenado de granos, R7= inicio de madurez fisiológica), acumulación de sumas térmicas (en
ºC día-1), duración del ciclo y de etapas (en días) para las campañas 2008/09, 2009/10 y
2010/11. Temperatura base= 8 ºC.
Soja 2008/09 Soja 2009/10 Soja 2010/11
E. fenológico R1 R4 R6 R7 R1 R4 R6 R7 R1 R4 R6 R7
Fecha ocurrencia 10-feb 05-mar 07-abr 15-abr 05-feb 01-mar 29-mar 17-abr 01-feb 01-mar 02-abr 08-abr
S.T ºCd-1 (Tb 8ºC) 1054 1431 1926 2041 851 1315 1739 1946 967 1313 1741 1824
Duración ciclo (días) 68 91 124 132 62 89 117 136 56 84 116 120
S-R1 R1-R4 R4-R6 R6-R7 S-R1 R1-R4 R4-R6 R6-R7 S-R1 R1-R4 R4-R6 R6-R7
Duración etapas (días) 68 23 34 8 62 27 28 19 56 28 32 4
2- Balance hídrico
Las características del ambiente general de desarrollo y crecimiento del cultivo se
detallan en la Tabla 1-3. Corresponden al período comprendido entre la siembra (4, 5 y 6 de
diciembre) y madurez fisiológica del cultivo (15, 17 y 8 de abril) para C1, C2 y C3.
El requerimiento hídrico durante el ciclo del cultivo de soja representado por la ETc fue
de 483, 549 y 485 mm, en tanto que, la precipitación efectiva (Pe) fue de 334, 746 y 507 mm
para C1, C2 y C3, respectivamente. El balance de agua para todo el ciclo (Pe-ETc) fue
negativo para C1, positivo para C2 y levemente positivo para C3. Sin embargo, la distribución
de las lluvias y los momentos de ocurrencia del déficit o exceso de agua son los que
impactaron en mayor o menor medida sobre el crecimiento y componentes del Rdto.
250
Bd
50
Ad
0 1 2 3 4 5 6 7 8 9
Pe
9/2 24/2 10/3 17/4
14/1 27/1
-50 30/12 1/4
23/3
-100
-150
Fecha medición
Figura 1-4. Variación de almacenaje de agua en el suelo (Δalm, mm) y precipitación efectiva
(Pe, mm) en la campaña 2008/09 (C1) para los tratamientos alta fertilización descompactado
(Ad), baja fertilización sin descompactar (Bsd), alta fertilización sin descompactar (Asd) y
baja fertilización descompactado (Bd).
150
Δ Alm. mm (1,6 m profundidas) Pe
Ad
100 Bsd
Asd
50 R1 R4 R6 Bd
(mm)
Pe
0
-50
-100
Fecha medición
Figura 1-5. Variación de almacenaje de agua en el suelo (Δalm, mm) y precipitación efectiva
(Pe, mm) en la campaña 2009/10 (C2) para los tratamientos alta fertilización descompactado
(Ad), baja fertilización sin descompactar (Bsd), alta fertilización sin descompactar (Asd) y
baja fertilización descompactado (Bd).
41
120
60 Bd
40 Asd
20
(mm)
Bsd
0 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13
Figura 1-6. Variación de almacenaje de agua en el suelo (Δalm, mm) y precipitación efectiva
(Pe, mm) en la campaña 2010/11 (C3) para los tratamientos alta fertilización descompactado
(Ad), baja fertilización sin descompactar (Bsd), alta fertilización sin descompactar (Asd) y
baja fertilización descompactado (Bd).
Tabla 1-4. Evapotranspiración ajustada (ETcaj, mm) del cultivo de soja según los factores
principales fertilización [F, para cada nivel alto (A) o bajo (B)] y compactación [C,
descompactado (d) o sin descompactar (sd)] para las campañas 2008/09 (C1), 2009/10 (C2)
y 2010/11 (C3) y sus interacciones.
ETcaj (mm)
NF A 469,1 a
B 451,1 a
NC d 470,6 a
sd 449,7 a
Año 2008/09 432,2 a
2009/10 507,1 b
2010/11 441,1 a
Análisis de la varianza
NF ns
NC ns
Año <0,0001
NF*NC ns
NF*Año ns
NC*Año ns
NF*NC*Año ns
Letras diferentes, dentro de una misma columna, indican diferencias según el test LSD (P≤
0,05). ns: no significativo (P> 0,05).
región hacen falta más estudios para poder predecir la respuesta de soja basado en el análisis
de suelo. Si bien Divito y Echeverría, (2014) propusieron un umbral de 40 kg S ha-1 (0-60 cm)
El P extractable presentó valores muy por debajo de los críticos para soja -que varían
según los autores entre 13 a 17 ppm-, donde sería esperable una respuesta a la fertilización
fosforada superior a 300 y 400 kg de grano ha -1 cuando la disponibilidad de P es inferior a 10
y 8 ppm, respectivamente (Díaz Zorita et al., 2002b).
El nivel de P Bray se mantuvo en valores similares en C2 y C3, pudiéndose deber al
criterio de fertilización utilizado de reposición (26 kg P ha-1) o arranque (entre 12 a 14 kg P
ha-1) según nivel de fertilización A o B, respectivamente. En el Capítulo II se analizará la
evolución en el tiempo del nivel de P en la secuencia S-T/S-T/S-T.
Tabla 1-5. Materia orgánica (MO, %), fósforo asimilable (P, ppm), azufre (S-S04, ppm),
nitrógeno total (Nt, %) y pH del suelo al inicio del ensayo C1 2008, y en las campañas
siguientes C2 y C3 antes de la siembra de soja a 0-20 cm de profundidad según nivel de
compactación y fertilización y sus interacciones.
MO P S-S04 Nt pH
(%) (ppm) (ppm) (%)
Inicial C1 2008 2,5 7,3 13,1 0,147 6,1
NF A 2,5 a 8,3 a 16,6 a 0,152 a 6,1 a
B 2,6 a 7,4 a 16,9 a 0,154 a 6,2 a
NC d 2,5 a 8,1 a 16,5 a 0,153 a 6,2 a
sd 2,6 a 7,8 a 17 a 0,151 a 6,2 a
Año C2 2009-10 2,6 a 7,5 a 15,9 a 0,152 a 6,2 a
C3 2010-11 2,6 a 8,3 a 17,2 a 0,153 a 6,2 a
Análisis de la varianza
NF ns ns ns ns ns
NC ns ns ns ns ns
Año ns ns ns ns ns
NF*NC ns ns ns ns ns
NF*Año ns ns ns ns ns
NC*Año ns ns ns ns ns
NF*NC*Año ns ns ns ns ns
Letras diferentes, dentro de una misma columna, indican diferencias según el test LSD (P≤
0,05). ns: no significativo (P> 0,05); *diferencia significativa (P≤ 0,05).
significativas (P<0,05), no así las interacciones NF*Año y NF*NC esta última expresa el
efecto de los tratamientos.
En cuanto al NF las variables Ds, RP, Dsr y Pa mostraron diferencias significativas en
ambas profundidades. Del análisis del efecto principal del nivel de fertilización se observan
valores de Ds, RP 1,5 y 6,1% superiores y de Pa 5,9 % inferiores en el nivel de alta
fertilización, con respecto a los de baja fertilización en la capa superficial del suelo, con un
comportamiento similar subsuperficial (Tabla 1-6).
Teniendo en cuenta los valores de las variables de suelo medidas en la situación inicial
en la C1: 2008/09 (Tabla 1-7), el nivel de alta fertilización partió de valores de Ds, RP
mayores y Pa menores, superficial y sub-superficialmente con respecto a los de B fertilización
por lo que no se podría atribuir totalmente al nivel de alta fertilización los cambios en dichas
variables de suelo.
Si analizamos los valores de la tabla 1-6 relativos a la situación de partida o inicial
(Tabla 1-7) en el nivel de alta fertilización el porcentaje de aumento de la Ds, RP con respecto
a los de baja fue menor en un 1,5% vs 3,05% y 6,3% vs 7,8% respectivamente y el porcentaje
de disminución de la Pa un 6,1% vs 7,9%, en la capa superficial del suelo (0-7cm), con un
comportamiento similar subsuperficial (8-12 cm).
Una mayor fertilización de los cultivos puede incrementar la proliferación radicular y el
aporte de rastrojos de los sucesivos cultivos, aumentando la materia orgánica de los
horizontes superficiales y de ese modo la calidad física del suelo, al respecto Gou et al. (2014)
encontraron en experimentos de largo plazo en suelos vertisoles que aplicaciones de NPK más
el aporte de enmiendas orgánicas en cultivos de trigo, soja y maíz mejoraban algunas
propiedades físicas del suelo como Ds y Pa con respecto a la situación inicial. En este trabajo
teniendo en cuenta los valores relativos a la condición de suelo inicial de la Ds, RP y Pa el
efecto de la mayor fertilización con fósforo en soja y nitrógeno en el cultivo antecesor trigo
pudo haber contribuído a mantener una mejor calidad física del suelo.
Tabla 1-6. Análisis de la varianza para las variables densidad aparente suelo (Ds, g cm-3),
resistencia a la penetración (RP, MPa), porosidad de aireación (Pa, %) y densidad de suelo
relativa (Dsr, g cm-3) a dos profundidades [superficial (de 0-7 cm) y subsuperficial (de 8-12
cm)] según nivel de fertilización [NF, alta (A) y baja (B)] y de compactación [NC, sin
descompactar (sd) y descompactado (d)], año (2008/09, 2009/10 y 2010/11) y sus
interacciones.
45
Profundidad (0-7 cm) (8-12 cm) (0-7 cm) (8-12 cm) (0-7 cm) (8-12 cm) (0-7 cm) (8-12 cm)
NF A 1,33 b 1,4 b 1,90 b 2,23 b 18,6 a 12,5 a 87 b 92 b
B 1,31 a 1,38 a 1,79 a 2,08 a 19,7 b 13,7 b 85 a 90 a
NC d 1,28 1,34 1,42 1,68 21,28 15,78 84 88
sd 1,36 1,44 2,27 2,66 17,16 10,53 89 94
Año 2008/09 1,29 1,37 1,72 2,06 20,60 14,10 84 90
2009/10 1,33 1,40 1,90 2,24 18,50 17,30 87 92
2010/11 1,33 1,39 1,93 2,21 18,40 13,00 87 91
Análisis de la varianza
NF 0,0215 0,0093 0,0176 0,0181 0,0206 0,0064 0,0189 0,0093
NC <0,0001 <0,0001 <0,0001 <0,0001 <0,0001 <0,0001 <0,0001 <0,0001
Año 0,0005 0,0193 0,0007 0,0351 0,0004 0,0083 0,0008 0,0215
NF*NC ns ns ns ns ns ns ns ns
NF*Año ns ns ns ns ns ns ns ns
NC*Año 0,0001 0,0138 <0,0001 0,0325 <0,0001 0,0061 <0,0001 0,0156
NF*NC*Año ns ns ns ns ns ns ns ns
Valores P obtenidos según el test LSD (P≤ 0,05). ns= diferencias no significativas (P> 0,05).
Tabla 1-7. Variables densidad aparente suelo (Ds, g cm-3), resistencia a la penetración (RP,
MPa) y porosidad de aireación (Pa, %) a dos profundidades [superficial (de 0-7 cm) y
subsuperficial (de 8-12cm)] según nivel de fertilización [NF, alta (A) y baja (B)] al inicio del
ensayo C1: 2008-09.
-3
Ds (g cm ) RP (MPa) Pa (%)
Profundidad (0-7 cm) (8-12 cm) (0-7 cm) (8-12 cm) (0-7 cm) (8-12 cm)
NF A 1,31 1,39 1,78 2,20 19,8 13,3
B 1,27 1,35 1,65 1,92 21,4 15,1
1,4 A 1,5 B
1,36 b 1,37 b 1,34 a 1,44 b 1,44 b 1,45 b
1,30 a 1,32 a 1,37 a
Ds (g cm-3) 8-12 cm
1,4
Ds (g cm-3) 0-7 cm
1,3 1,34 a
1,31 a
1,21a 1,3
1,2 d d
1,2 sd
sd
1,1
1,1
1 1
2008-09 2009-10 2010-11 2008-09 2009-10 2010-11
Año
Año
Figura 1-7. Densidad aparente del suelo (Ds, g cm-3) a nivel superficial (de 0-7 cm) A y
subsuperficial (8-12) B, para las distintas campañas soja [2008/09 (C1), 2009/10 (C2) y
2010/11 (C3)] según los niveles de compactación [descompactado (d) y sin descompactar
(sd)]. Apertura de la interacción NC*Año. Letras distintas dentro de cada año indican
diferencias significativas P<0,05.
1964; Lal, 1979; Brown et al., 1985; Baker, 1987; Derpsch et al., 1991; Bravo, 1993;
Marcano et al., 1994).
Aunque algunas veces los resultados son contradictorios, muchos investigadores
coinciden que en aquellos sistemas donde se perturba el suelo con labranza convencional se
consiguen mejores propiedades físicas en la capa sometida a laboreo que en la mayoría de los
sistemas conservacionistas (mayor macroporosidad y menor Ds).
En la figura 1-8 A y B se muestra el valor de RP superficial y subsuperficial para las
distintas campañas de soja según el NC. En la C1: 2008-09, la RP fue superior en suelos sd
(2,30 y 2,64 MPa) respecto a los d (1,12 y 1,47 MPa); por lo cual la RP disminuyó luego del
pasaje del paratill en un 51 y 44 %, respectivamente con relación a los suelos sd. Sin
embargo, el efecto de la labranza vertical y profunda sobre dichas variables suele ser
transitorio; ya que, por ejemplo, por impacto de las gotas de lluvia, el suelo puede
recompactarse y disminuir la macroporosidad, lo cual tiene una influencia muy fuerte sobre el
comportamiento del agua del suelo (Adeoye, 1982; Lindstrom & Onstad, 1984).
En este ensayo se observó el efecto residual de la descompactación en las campañas
siguientes con valores de RP menores del suelo con respecto a los tratamientos sd, tanto
superficial y subsuperficial, en la C2: un 36 y 29 % y C3: un 25 y 39 % a un año y medio y
dos años y medio del pasaje del paratill respectivamente, siendo estas diferencias
significativas.
A B
3,0 3,0 2,63 b
2,64 b 2,7 b
2,5 2,3 b 2,32 b 2,2 b 2,5
RP (MPa) 8-12cm
RP (MPa) 0-7 cm
2,0 1,85 a
2,0 1,65 a 1,63 a
1,48 a d 1,47 a d
1,5 1,5
1,12 a sd sd
1,0 1,0
0,5 0,5
0,0 0,0
2008-09 2009-10 2010-11 2008-09 2009-10 2010-11
Año Año
Figura 1-8. Resistencia a la penetración (RP, MPa) del suelo superficial (de 0-7 cm) (A) y
subsuperficial (de 8-12 cm) (B) para las distintas campañas soja [2008/09 (C1), 2009/10
(C2) y 2010/11 (C3)] según los niveles de compactación [descompactado (d) y sin
descompactar (sd)] Apertura de la interacción NC*Año. Letras distintas dentro de cada año
marcan diferencias significativas P<0,05.
48
A B
30 30
24,4 b
25 25
20,3 b
Pa (%) 8-12 cm
19,0 a d
Pa (%) 0-7 cm
20 17,8 a 20 d
16,9 a 16,7 a 17,5 b
sd 15,7 b
13,9 b sd
15 15
10,6 a 10,7 a 10,2 a
10 10
5 5
0 0
2008-09 2009-10 2010-11 2008-09 2009-10 2010-11
Año Año
Figura 1-9. Porosidad de aireación (Pa, %) del suelo superficial (de 0-7 cm) (A) y
subsuperficial (de 8-12 cm) (B) para las distintas campañas soja [2008/09 (C1), 2009/10
(C2) y 2010/11 (C3)]. según los niveles de compactación [descompactado (d) y sin
descompactar (sd). Apertura de la interacción NC*Año. Letras distintas dentro de cada año
marcan diferencias significativas P<0,05.
respecto a los tratamientos sd, pero sí en la capa de suelo subsuperficial siendo 7,5 % y 7,3 %
menor la Ds y Dsr y 35 % mayor la Pa medida en la C3 respectivamente.
A B
100 94b 94b 95b
100 90b 90b 90a 88a
85a 87a 88a 85a
79a
80 80
60 60
d
d
40 40 sd
sd
20 20
0 0
2008-09 2009-10 2010-11 2008-09 2009-10 2010-11
Año Año
Figura 1-10. Densidad de suelo relativa (Dsr, %) superficial (de 0-7 cm) (A) y subsuperficial
(de 8-12 cm) (B) para las distintas campañas soja [2008/09 (C1), 2009/10 (C2) y 2010/11
(C3)]. según los niveles de compactación [descompactado (d) y sin descompactar (sd).
Apertura de la interacción NC*Año. Letras distintas dentro de cada año marcan diferencias
significativas P<0,05.
profundidades (Figura 1-11 y 1-12). La calidad física del suelo en ellos es diferente debido a
que la θPa y la θRP del suelo actúan como limitantes a valores de Ds diferentes.
A
B
0,50
Humedad cm3 cm-3
Rp 0,50
0,45 0,45
Humedad cm 3 cm -3
0,40 Rp
Cc 0,40
0,35
Dsc=1,56 g cm-3 0,35 Cc
0,30
pmp 0,30 Dsc=1,47 g cm-3
0,25
0,25 pmp
0,20
"Pa" 0,20
0,15
0,15 "Pa"
0,10
0,10
1,0 1,1 1,2 1,3 1,4 1,5
1,0 1,1 1,2 1,3 1,4 1,5
densidad de suelo g cm -3 densidad de suelo g cm -3
Figura 1-11. Variación del contenido hídrico volumétrico en el suelo (θ) con la densidad de
suelo (Ds) para θ críticos de porosidad de aeración (Pa), capacidad de campo (CC),
resistencia del suelo a la penetración (RP) y punto de marchitez permanente (PMP) en suelos
descompactados (A) y sin descompactar (B) superficialmente (0-7cm). Dsc= Ds crítica [IHO
(intervalo hídrico óptimo) =0]. Las líneas indican la Ds medida antes de la siembra de soja
en las distintas campañas (línea continua C1:2008/09, línea puntos C2: 2009/10 y línea
discontinua C3: 2010/11).
B
A
0,50
0,50 0,45 Rp
Humedad cm3 cm-3
Rp
0,45
Humedad cm 3 cm -3
0,40
0,40 Cc 0,35 Cc
0,35 0,30
0,30 Dsc=1,48 g cm-3 Dsc=1,43 g cm-3 pmp
pmp 0,25
0,25
0,20 "Pa"
0,20 "Pa"
0,15 0,15
0,10 0,10
1,0 1,1 1,2 1,3 1,4 1,5 1,6 1,0 1,1 1,2 1,3 1,4 1,5 1,6
densidad de suelo g cm -3 densidad de suelo g cm-3
Figura 1-12. Variación del contenido hídrico volumétrico en el suelo (θ) con la densidad de
suelo (Ds) para θ críticos de porosidad de aereación (Pa), capacidad de campo (CC),
resistencia del suelo a la penetración (RP) y punto de marchitez permanente (PMP) en
suelos descompactados (A) y sin descompactar (B) subsuperficialmente (8-13 cm). Dsc= Ds
52
crítica [IHO (intervalo hídrico óptimo)= 0]. Las líneas indican la Ds medida antes de la
siembra de soja en las distintas campañas (línea continua C1:2008/09, línea puntos C2:
2009/10 y línea discontinua C3: 2010/11).
ellas, y, entre las partículas y la raíz cuando éstas tratan de deformar la matriz del suelo para
penetrarlo (Vepraskas, 1984). Por otro lado, la RP decrece con el incremento de la humedad
del suelo debido a que la película de agua que envuelve las partículas facilita su movimiento
(Camp & Gill, 1969). En suelos muy duros, la absorción de agua y nutrientes puede
convertirse en limitante a causa de la dificultad que las raíces tienen para penetrar en el suelo
(Stirzaker et al., 1996; Brown et al., 2006; Bengough et al., 2011). Con respecto a θ Pa,
reemplazó a θ CC como límite superior del IHO en suelos d y sd, superficial o subsuperficial,
a partir de Ds mayores de 1,37 o 1,35 y 1,34 g cm-3. Estos datos indicaron que la falta de aire
puede, comprometer el normal intercambio gaseoso suelo-atmósfera resultando perjudicial
para el sistema radical, especialmente en suelos sd a mayor profundidad.
El comportamiento de RP con respecto a Ds y θ concuerda con lo reportado por varios
autores (Da Silva et al., 1994; Tormena et al., 1999; Imhoff et al., 2000; Leão et al., 2006). El
modelo ajustado (ecuación 3) explicó 88% y 80% de la variabilidad de los datos de RP para
suelos d y sd (Tabla 1-8).
En la Tabla 1-9 se observa los valores críticos de contenido hídrico del suelo θ para
RP, CC, PMP, Pa e IHO según la densidad aparente del suelo (Ds) al inicio de cada campaña
de soja, correspondientes a las figuras analizadas anteriormente (Figuras 1-13 y 14 A y B). El
θIHO fue mayor en los suelos d respecto a los sd en la capa de suelo superficial y sub-
superficial en un 46 y 90 % en C1; 18 y 88% en C2 y 18 y 100% en C3 respectivamente.
El contenido hídrico del suelo para mantener una RP= 2,5 MPa (θ RP) -por encima de
la cual se restringe el crecimiento radical-, fue mayor en los suelos sd con respecto a los d y
aumentó con la Ds. El indicador IHO permitió establecer que existen dos condiciones físicas
de suelo, un ambiente de mejor calidad física, constituido por los suelos d y, el otro de
inferior calidad física conformado por los tratamientos sd.
54
Tabla 1-9. Contendio hídrico crítico del suelo (θ) cm3 cm-3 [para RP (2,5 MPa)= resistencia
a la penetración, CC (0,01 MPa)= capacidad de campo, PMP(1,5 MPa)= punto de marchitez
permanente, Pa (10%)= porosidad de aireación] e intervalo hídrico óptimo (IHO) según
densidad del suelo (Ds) al inicio de cada campaña de soja (C1:2008/09; C2:2009/10 y
C3:2010/11) según el nivel de compactación (NC) descompactados y sin descompactar,
superficial (0-7 cm) y subsuperficial (8-13 cm).
Campaña C1: 2008/09 C2: 2009/10 C3: 2010/11
Profundidad (0-7 cm) (8-13cm) (0-7 cm) (8-13cm) (0-7 cm) (8-13cm)
NC d sd d sd d sd d sd d sd d sd
Ds 1,21 1,36 1,31 1,44 1,30 1,37 1,37 1,44 1,32 1,34 1,34 1,45
θ RP 0,19 0,28 0,26 0,34 0,24 0,27 0,27 0,34 0,25 0,27 0,27 0,35
θ CC 0,34 0,36 0,36 0,38 0,36 0,36 0,36 0,38 0,36 0,37 0,37 0,38
θ PMP 0,15 0,22 0,22 0,23 0,16 0,16 0,16 0,23 0,16 0,22 0,22 0,22
θ Pa 0,45 0,37 0,39 0,34 0,39 0,37 0,37 0,34 0,38 0,38 0,38 0,33
θ IHO 0,15 0,08 0,10 0,01 0,11 0,09 0,09 0,01 0,11 0,09 0,09 0,00
Los métodos de análisis del crecimiento son herramientas útiles para describir la
respuesta de las plantas a variaciones en el ambiente (Hunt, 1982), principalmente en las
etapas más críticas del cultivo donde se define el rendimiento, durante la fructificación e
inicio del crecimiento de los granos de soja (Jiang & Egli, 1995; Egli, 1997).
En la tabla 1-10 se presenta el análisis de la varianza de las variables de cultivo IAF,
%RI y Biomasa total en los estados fenológicos R1, R4, R6 y R8, en este último solamente
para biomasa. No hubo interacción entre los factores de tratamiento (NF, NC y Año) en la
variable IAF, biomasa total en R1 y R8, %RI en R4 y R6, por lo tanto se analizaron los
efectos puros de cada factor; en tanto que el % RI en R1 y biomasa total en R4 y R6 se
determinó interacción entre NF*Año (P < 0.0001, P 0.0365 y P 0.0301) respectivamente,
analizándose los efectos conjuntos de NF y Año.
Tabla 1-10: Análisis de la varianza del índice de área foliar (IAF), porcentaje de radiación
interceptada (% RI) y biomasa total (g m-2); en diferentes estados fenológicos del cultivo de
soja (R1= inicio de floración; R4= plena fructificación; R6= máximo tamaño de semilla;
R8=plena madurez) según nivel de fertilización (NF), de compactación (NC), año y sus
interacciones.
IAF %RI Biomasa total
R1 R4 R6 R1 R4 R6 R1 R4 R6 R8
NF A 3,5 b 5,1 a 3,2 a 84,3 92,5 a 75,06 b 463,8 b 665,5 915,7 872,3 a
B 3,0 a 5,4 a 3,1 a 75,9 91,5 a 71,2 a 425,7 a 623,9 837,6 842,8 a
NC d 3,2 a 5,4 a 3,4 b 81,9 b 94,7 b 75,18 b 468,6 b 651,3 926,8 b 922,4 b
sd 3,2 a 5,0 a 2,9 a 78,3 a 89,2 a 71,1 a 420,8 a 638,1 826,5 a 792,6 a
Año 2008/09 2,5 a 2,7 a 2,1 a 68,6 82,08 a 60,7 a 283,4 a 484,3 716,5 612,2 a
2009/10 3,3 b 7,5 c 4,6 c 91,1 97,8 b 85,3 c 557,6 c 781,2 1070,9 1195 c
2010/11 3,9 c 5,5 b 2,7 b 80,7 96,1 b 73,4 b 493,2 b 668,5 842,5 765,5 b
Análisis de la varianza
NF 0,0393 ns ns <0,0001 ns <0,0001 0,0334 0,023 0,0009 ns
NC ns ns 0,018 <0,0001 <0,0001 <0,0001 0,0002 ns 0,0001 0,0045
Año <0,0001 <0,0001 0,0001 0,0012 <0,0001 <0,0001 <0,0001 <0,0001 <0,0001 <0,0001
NF*NC ns ns ns ns ns ns ns ns ns ns
NF*Año ns ns ns <0,0001 ns ns ns 0,0365 0,0301 ns
NC*Año ns ns ns ns ns ns ns ns ns ns
NF*NC*Año ns ns ns ns ns ns ns ns ns ns
Letras diferentes, dentro de una misma columna, indican diferencias significativas según el
test LSD (P≤ 0,05). ns: no significativo (P> 0,05).
56
100 93 b 89 a 90 b
90
80 70 a 68 a 71 a
70
60
%RI R1
50 A
40 B
30
20
10
0
2008-09 2009-10 2010-11
Año
b) Tasa de crecimiento del cultivo (TCC) y duración del área foliar (DAF)
-2
Tabla 1-11. Tasa de crecimiento del cultivo (TCC, g m día-1) y duración del área foliar
(DAF, m2 día-1) en el período de crecimiento R4-R6 de soja, según los niveles de fertilización
[NF, alta (A) y baja (B)] y de compactación [NC, sin descompactar (sd) y descompactado
(d)], año y sus interacciones. Análisis de varianza.
Pe ríodo de cre cimie nto R4-R6
TCC DAF
NF A 8,0 129,8 a
B 6,8 127,3 a
NC d 8,7 135,7 b
sd 6,0 121,4 a
Año 2008/09 6,4 84,8 a
2009/10 10,3 168,9 c
2010/11 5,4 131,9 b
Análisis de la varianza
NF 0,0217 ns
NC <0,0001 0,0092
Año <0,0001 <0,0001
NF*NC 0,0278 ns
NF*Año ns ns
NC*Año 0,0271 ns
NF*NC*Año ns ns
Letras diferentes, dentro de una misma columna, indican diferencias significativas según el
test LSD (P≤ 0,05). ns: no significativo (P> 0,05).
59
En la figura 1-16 se presenta la TCC (R4-R6) para las distintas campañas según NC.
Las mayores tasas de crecimiento durante este período permitirían disponer de un mayor
establecimiento de granos y, por lo tanto, un mayor Rdto de grano.
En la C1: 2008/09 debido a las condiciones climáticas secas durante la mayor parte del
ciclo del cultivo, las TCC estuvieron por debajo de los valores alcanzables en años normales,
donde el nivel d presentó una TCC 53% mayor con respecto al nivel sd. Según Shibles &
Weber (1965, 1966) la TCC está estrechamente relacionada con la intercepción de radiación,
alcanzando su máximo valor cuando el canopeo es capaz de interceptar el 95% de la radiación
incidente (Gardner et al., 1985b). Algunos autores, como Board & Harville (1994), sugirieron
tasas de hasta 15 g m-2 día-1 entre R2-R5 para lograr rendimientos superiores a 4000 kg ha-1.
En la C2: 2009/10 los niveles d y sd presentaron las mayores tasas absolutas (10,8 y
9,9 g m-2 día-1 respectivamente) sin diferencias significativas (P > 0,05). En la C3 el nivel d
presentó una TCC 133% mayor con respecto al nivel sd siendo estas diferencias significativas
(P ≤ 0,05). Esto se debió a las condiciones de deficiencia de agua registradas en este período,
donde los suelos sd presentaron menor contenido hídrico en todo el perfil del suelo (0-1,6 m),
manifestando el cultivo una abrupta pérdida de AF, menor %IR y, por lo tanto, menores TCC.
En la figura 1-17 se presenta el efecto de los tratamientos (NF*NC). Para el NF A la
TCC fue un 62% superior en d respecto a sd, en tanto que, para el NF B no presentó
diferencias significativas según NC (d vs sd).
12 10,8 a 12
9,9 a 9,9 b
TCC ( g m -2 d-1 )
10 10
7,8 b 7,62 b 7,6a
TCC (g m-2 d-1)
8 8 6,1 a 6,1a d
6 5,1 a d
6
4 3,26 a sd 4 sd
2 2
0 0
2008-09 2009-10 2010-11 A B
Año NF
60
Para Rdto. y P1000 hubo interacción entre NC*Año, sin diferencias significativas
según NF. Las variables Nº G m-2, Nº Vm-2 y Nº plm-2 e IC (%) no presentaron interacciones,
por lo cual se analizaron los efectos principales de los factores NC, NF y entre los diferentes
años (Tabla 1-12).
El rendimiento logrado en C1 fue un 29% superior -53,8 g m-2- en los suelos d con
respeto a los sd, en tanto que en C3 esta diferencia debida al efecto residual de la
descompactación fue del 22% -43,7 g m-2- (Figura 1-20).
Tabla 1-12. Análisis de la varianza para Rendimiento (Rdto) y sus componentes [Nºpl m-2=
número de plantas m-2; NºV m-2= número de vainas m-2; NºG m-2= número de granos m-2;
P1000= peso de mil granos]e índice de cosecha (IC%) según los niveles de fertilización [NF,
alta (A) y baja (B)] y de compactación [NC, sin descompactar (sd) y descompactado (d)],
años 2008/09 (C1), 2009/10 (C2) y 2010-11 (C3) y sus interacciones.
61
Estos datos concuerdan con los hallados por Martino (1998); Bonel et al. (2005);
Bonel & Montico (2007) y Mon (2007), quienes argumentaron un aumento del rendimiento
debido a la descompactación profunda dada por el paratill. Terminiello et al. (2007)
determinaron sobre un suelo franco limoso que el pasaje de un descompactador mejoró el
Rdto de un cultivo de soja en un 16,3% conducido en SD, en condiciones de alta impedancia
del suelo.
Busscher et al. (2006) también informaron incrementos de Rdto en soja de 36 g m-2
para tratamientos d en relación a los sd en suelos franco-arenosos, donde la labranza fue más
dominante que el tipo de suelo. Para otros cultivos también se encontraron respuestas en el
Rdto. a la descompactación del suelo, Feldamn & Domier (1970) para maíz del 10-20%,
Botta et al. (2006) para girasol del 13-24%. Álvarez et al. (2009) encontraron que en suelos
franco-limosos la descompactación aumentó el rendimiento de maíz en un 5,5%, logrando
efectos positivos de corto plazo sobre la resistencia a la penetración, sin efecto residual sobre
el rendimiento de los cultivos subsiguientes, por otra parte Mon (2007) evidencia que los
tratamientos de subsolado en dos series de suelo con elevado contenido de limo, aún después
de tres años de aplicados presentan incrementos productivos importantes.
62
Figura 1-18: Rendimiento (Rdto. g m-2) para las distintas campañas soja [2008/09 (C1),
2009/10 (C2) y 2010/11 (C3)], según los niveles de compactación [descompactado (d) y sin
descompactar (sd)]. Apertura de la interacción NC*Año. Letras distintas dentro de cada año
indican diferencias significativas P≤0,05, según el test LSD (α= 0,05).
No se observó diferencia en Rdto según el nivel de fertilización con fósforo (P > 0,05)
(Tabla 1-12), por lo cual éstos resultados sugieren que la compactación del suelo fue más
importante como factor limitante del Rdto que la fertilidad fosfórica del mismo.
Por otra parte los niveles de respuesta en rendimiento a la fertilización con P dependen
del nivel inicial de P en el suelo, en este ensayo entre 7,3 a 8,3 mg kg-1, y las dosis aplicadas,
de 12 a 14 kg P ha-1 en baja y 26 kg P ha-1 en alta fertilización suficiente para sostener el nivel
de producción del cultivo en las distintas campañas. Máximas respuestas en rendimiento del
cultivo de soja se observaron con la aplicación de dosis de P entre 5 a 7 kg P ha -1 en suelos
con niveles por debajo de 12 mg kg-1 de P (Salvagiotti et al., 2013).
63
No se observó el efecto de los tratamientos (NF*NC, P > 0,05) sobre el Rdto., por lo
cual la falta de respuesta significativa a la fertilización con P fue independiente del nivel de
compactación del suelo. Esto difiere de lo reportado por otros autores, como Beutler &
Centurion (2004), que encontraron que la fertilización con P incrementó el rendimiento de
soja comparado con un testigo sin fertilizar para un mismo nivel de compactación, debido a
una asociación entre la acción del fertilizante fosforado y la disponibilidad del nutriente para
la planta facilitando la absorción por raíces más cortas.
Si bien el IAF, biomasa total y %RI en R1 fue mayor en el nivel de alta fertilización y
la TCC R4-R6 fue superior para el tratamiento Ad, esto no se tradujo en un mayor
rendimiento, debido principalmente a las condiciones de sequía durante la C1 y al estrés
terminal en C3 que afectó el número y peso de los granos.
El número de granos m-2 (Nºgr m-2) difirió significativamente según los años o
campañas. En la C2 este componente fue un 68% y 45% mayor a las C1 y C3,
respectivamente. El efecto residual de la descompactación se manifestó logrando un 9% más
de granos que los suelos sd, sin presentar diferencias según el NF.
El P1000 no mostró diferencias según el NC en C1 y C2, pero sí en C3, siendo un
16% inferior en los suelos sd con respecto a d (Figura 1-19). Esto se atribuye al estrés hídrico
ocurrido durante el estado de llenado de grano (cuando el número de granos ya se ha fijado),
que acortó la duración de esta fase al acelerar la senescencia foliar y la madurez fisiológica
(Tabla 1-2) reduciendo el peso de los granos y el Rdto. Este hecho se relaciona con la caída
de la TCC R4-R6 en sd (Figura 1-17).
80
60 d
40 sd
20
0
2008-09 2009-10 2010-11
año
Figura 1-19: Peso de mil granos (gramos) [P1000 (g)] para las distintas campañas soja
[2008/09 (C1), 2009/10 (C2) y 2010/11 (C3)], según los niveles de compactación
[descompactado (d) y sin descompactar (sd)]. Apertura de la interacción NC*Año. Letras
64
distintas dentro de cada año indican diferencias significativas P≤0,05 según el test LSD (α=
0,05).
5.2- Índice de días de estrés (WSD) y crecimiento radical del cultivo de soja
Según Benjamin et al. (2003) conocer la dinámica hídrica en el suelo y algunas
propiedades físicas de los suelos permite mejorar la predicción del Rdto. de los cultivos o
explicar los rendimientos obtenidos con distintas prácticas de manejo. Este autor demostró
que la correlación de Rdto. de maíz con el índice de días de estrés (WSD) fue mayor que con
Ds o IHO.
A través de un análisis de regresión los menores rendimientos se asociaron de manera
lineal a los mayores índices de estrés y a los tratamientos sd en las C1 (R2= 0,95) y C3 (R2=
0,93); en tanto que, los d mostraron menores índices de estrés.
La C2, caracterizada como año húmedo, presentó los mayores rendimientos y baja
relación con el WSD (R2= 0,27), para un rango de estrés similar con respecto a los
tratamientos d de las C1 y C3, esto se debe a que el índice se determinó para evaluar cambios
en el agua del suelo en sólo los primeros 20 cm de profundidad.
Para las tres campañas en su conjunto el valor de R2 fue de 0,53, indicando que
aproximadamente la mitad de la variabilidad del rendimiento es explicado por el índice de
estrés (Figura 1-20). Por los resultados de este estudio, el WSD fue eficiente para evaluar
cambios debido a diferentes prácticas de manejo, ocurrido durante la estación de crecimiento
del cultivo de soja que afectaron el Rdto.
460,5 Bd09 Asd 09
Ad09
Bsd09
345,4
Rdto (g m-2)
Ad10 Ad08
Bd08
230,3 Asd10
Bd10 Bsd10
Asd08
Bsd08
115,1
R2: 0,53
0,0
0,0 28,0 56,0 83,9 111,9
WSD (0-20cm)
Figura 1-20. Rendimiento (Rdto) en función del índice de días de estrés hídrico (WSD) para
las campañas de soja C1:2008/09 (08), C2:2009/10 (09) y C3:2010/11 (10) para los
tratamientos [Ad (alta fertilización descompactado), Asd (alta fertilización sin
65
Tabla 1-13: Densidad longitudinal radical en el surco (S) y entresurco (ES) (cm cm-3) del
cultivo de soja C1:2008/09 en distintos momentos (V3, R3 y R6) según el nivel de
compactación (NC) sin descompactar (sd) y descompactado (d) y el nivel de fertilización
(NF) alta (A) y baja (B) y la interacción de los factores (NF*NC). Análisis de varianza según
el test de LSD de Fisher LSD, *diferencia significativa (P<0,05).
66
Tabla 1-14 Área bajo la curva de la densidad longitudinal de raíces (ABC δlr cm2) para los
distintos tratamientos [Ad (alta fertilización descompactado), Asd (alta fertilización sin
descompactar), Bd (baja fertilización descompactado) y Bsd (baja fertilización sin
descompactar)] a distintas profundidades (15, 25 y 35 cm) y profundidad total medida (0-35
cm)
67
ABC δlr
Tratamientos 15 cm 25 cm 35 cm 0 - 35 cm
Ad 452,33 a 43 % 207,00 a 20 % 392,00 a 37 % 1051,33 a 100 %
Bd 700,00 a 43 % 584,00 ab 36 % 334,67 a 21 % 1618,33 a 100 %
Asd 427,67 a 17 % 1257,67 b 51 % 758,33 a 32 % 2444,67 a 100 %
Bsd 368,33 a 24 % 465,67 ab 31 % 675,37 a 45 % 1509,33 a 100 %
Letras diferentes, dentro de una misma columna, indican diferencias según el test LSD (P≤
0,05). ns: no significativo (P> 0,05); *: diferencia significativa (P≤ 0,05).
Los resultados del ABC δlr mostraron una correlación positiva (R2= 0,84) entre el
Rdto. y el desarrollo radical en el estrato superior del suelo (15 cm); sin embargo, en el estrato
inferior (35 cm), la relación fue negativa (R2= 0,89). En el estrato medio (25 cm) y la
profundidad total medida (0-35 cm), la correlación encontrada fue baja y semejante entre ellas
con valores de R2 de 0,198 y 0,204, respectivamente (Figura 1-21).
2700 3000
Rendimiento (kg/ha)
Rendimiento (kg/ha)
A B
y = 1,5874x + 1359,5
2500 R² = 0,8406 2500 )
2300 2000
2100 1500
1900 1000
y = -0,252x + 2291,1
R² = 0,1987
1700 500
1500 0
300 400 500 600 700 800 0 200 400 600 800 1000 1200 1400
Área debajo de la curva (cm2) Área debajo de la curva (cm 2)
3000
2700 C
Rendimiento (kg/ha)
Rendimiento (kg/ha)
D
2500
R² = 0,8919
)
y = -1,1486x + 2753,1 2500 )
2300 2000
2100 1500
y = -0,1974x + 2459,7
1900 1000 R² = 0,2048
1700 500
1500 0
0 200 400 600 800 0 500 1000 1500 2000 2500 3000
Área debajo de la curva (cm 2) Área debajo de la curva (cm 2)
Figura 1-21 Correlación entre el área bajo la curva de la densidad longitudinal de raíces y el
rendimiento alcanzado por el cultivo para diferentes profundidades [15 cm (A), 25 cm (B), 35
cm (C) y 0-35 cm de profundidad (D).
68
Letras diferentes, dentro de una misma columna, indican diferencias según el test LSD (P ≤
0,05). ns: no significativo (P > 0,05); diferencia significativa (P ≤ 0,05).
900
RFAi acumulada (MJ)
800
700 a a a a a a a a
600 a b b
500
400
300
200
100
0
sd d sd d sd d sd d sd d sd d
A B A B A B
NF NF NF
C1 2008/09 C2 2009/10 C3 2010/11
En la figura 1-23 se compara la EUR_BT (R4-R6) dentro de cada año según el NC (d,
sd) encontrándose diferencias significativas en las C1 y C3, donde la EUR en d con respecto a
sd fue un 31% (1,41 vs. 1,07 g MJ-1) y 131% (1,09 vs. 0,47 g MJ-1) superior respectivamente,
en tanto que para C2 estas diferencias no fueron significativas. Estos valores se encuentran
dentro del rango citado por Andriani et al. (1991) que reportaron EUR_ BT en R4-R6 de
1,07-1,50 g MJ-1 con sequía inducida. Si bien la EUR BT (ciclo) fue más baja en la C1,
debido al estrés hídrico, en el período de crecimiento R4-R6 la EUR en d fue alta (1,41 g m-2
MJ-1 ), debido a la llegada de las lluvias en R4 que permitieron al cultivo recuperarse.
71
1,6
1,41 b
1,4
1,6
1,37 b
1,4
Figura 1-24: Eficiencia uso de la radiación para el período de crecimiento R4-R6 [EUR (R4-
R6, g m-2 MJ-1)] para los niveles de fertilización [NF, alta (A) y baja (B)] según los niveles de
compactación [NC, descompactado (d) y sin descompactar (sd)]. Apertura de la interacción
NF*NC. Letras distintas dentro de cada NF indican diferencias significativas P≤ 0,05 según
el test LSD (α= 0,05).
Los valores hallados en este trabajo se encuentran dentro de los estimados por otros
autores. Micucci & Álvarez (2003) reportaron valores de 0,91 g m-2 mm-1 de EUA_G para el
cultivo de soja en Balcarce e intervalos de 0,5 a 1,1 g m-2 mm-1, así como valores entre 0,30 y
0,90 g m-2 mm-1 Kantolic (2009). Valenzuela et al., 2009, hallaron valores de EUA_BT y G
en cultivos de soja para la misma región de 1,8 y 0,55 g m-2 mm-1 respectivamente.
Tabla 1-16. Eficiencia en el uso del agua del cultivo de soja en función de la biomasa total
(EUA_BT, g m-2 mm-1) y de la producción de granos (EUA_G, g m-2 mm-1) para las campañas
2008/09 (C1), 2009/10 (C2) y 2010/11 (C3) según nivel de fertilización (A= alta y B= baja) y
de compactación (d= descompactado y sd= sin descompactar) y sus interacciones.
EUA_G EUA_BT
g m-2 mm-1 g m-2 mm-1
NF A 0,63 a 1,80 a
B 0,63 a 1,86 a
NC d 0,65 a 2,01 b
Sd 0,60 a 1,65 a
Año 2008/09 0,52 a 1,39 a
2009/10 0,87 b 2,36 c
2010/11 0,49 a 1,74 b
Análisis de la varianza
NF ns ns
NC ns 0,0025
Año <0,0001 <0,0001
NF*NC ns ns
NF*Año ns ns
NC*Año ns ns
NF*NC*Año ns ns
Letras diferentes, dentro de una misma columna, indican diferencias según el test LSD (P≤
0,05). ns: no significativo (P> 0,05).
En la Tabla 1-17 se observa del análisis de la varianza que el fósforo absorbido total
(P_abs total) y la eficiencia de uso del P en grano (EUP_G [kg grano kg-1 P aplicado]) no
presentaron interacciones significativas, por lo cual se analizó el efecto de los factores
principales (NF, NC ); en tanto que la eficiencia de recuperación de P en planta (EFR_ P [kg
P absorbido kg-1 P aplicado]), eficiencia fisiológica de P en grano (EFP_G [kg grano kg-1 P
74
Tabla 1-17. Fósforo absorbido total (P_abs total), eficiencia fisiológica (EFP_G) y de uso
(EUP_G) del P en grano, eficiencia de recuperación de P en planta (EFR_ P) y balance de P
(P aplicado en fertilizante – P exportado en grano) para las campañas 2008/09 (C1),
2009/10 (C2) y 2010/11 (C3) según nivel de fertilización (A= alta y B= baja) y de
compactación (d= descompactado y sd= sin descompactar) y sus interacciones.
P abs total EFP G EFR P EUP G Balance
-1 -1 -1
kg P kg kg Pabs kg Pabs kg Papl kg kg P apl P apl.-P exp. G
Letras diferentes, dentro de una misma columna, indican diferencias según el test LSD (P≤
0,05). ns: no significativo (P> 0,05)
respectivamente (Gutiérrez Boem & Salvagiotti, 2014) valores comparables con los de este
ensayo (Tabla 1-17).
180 a b
160 a a a
EFP G ( kg kg Pabs-1)
140 a
120
100 A
80 B
60
40
20
0
2008-09 2009-10 2010-11
Año
Figura 1-25: Eficiencia fisiológica del P para la producción de grano [EFP_G (kg de grano
producido por kg de P absorbido, para las distintas campañas soja [2008/09 (C1), 2009/10
(C2) y 2010/11 (C3)], según los niveles de fertilización [NF alto (A) y bajo (B)]. Apertura de
la interacción NF*Año. Letras distintas dentro de cada año indican diferencias significativas
P≤0,05 según el test LSD (α= 0,05).
2,5 2,14 b
EFR P (kg Pabs kg P apl -1)
1,5 A
1,13 b 1,05 a 1,13 b
1 0,68 a B
0,62 a
0,5
0
2008-09 2009-10 2010-11
año
Balance P (P aplicado-
10,0 9,0 a
8,0 6,3 a 6,6 a
6,0 8,0
Pexp. G)
d d
4,0 6,0
G)
sd 4,0 sd
2,0
0,0 2,0
-2,0 2008-09 2009-10 2010-11 0,0
-4,0 -2,0 A B
-3,1 a -3,9 a
-6,0 -4,0 -2,5 a -2,1 a
año NF
menor (0,51% vs. 0,52%) en suelos sd vs. d (P > 0,05). La bibliografía indica concentraciones
de P en grano de soja variables, desde 0,43 a 0,64% (Berardo, 2003).
%PG P rastrojo
mg kg-1
NF A 0,52 a 650,1 a
B 0,51 a 607,6 a
NC d 0,52 a 655,5 a
sd 0,51 a 602,3 a
Año 2008/09 0,52 a 652,6 a
2009/10 0,52 a 572,4 a
2010/11 0,51 a 661,6 a
Análisis de la varianza
NF ns ns
NC ns ns
Año ns ns
NF*NC ns ns
NF*Año ns ns
NC*Año ns ns
NF*NC*Año ns ns
Letras diferentes, dentro de una misma columna, indican diferencias según el test LSD (P≤
0,05). ns: no significativo (P> 0,05).
Rdto Nº Gm-2 P1000 EUAG EUABT EUR G EUR BT P abs t EUP-G Ds(sup.) Ds (prof) RP (Sup) RP(prof) Pa (sup)
Rdto.
Nº Gm-2 0,87*
P1000 0,75* 0,45*
EUAG 0,92* 0,81* 0,73*
EUABT 0,77* 0,73* 0,51* 0,75*
EUR G 0,88* 0,68* 0,86* 0,91* 0,62*
EUR BT 0,81* 0,73* 0,66* 0,8* 0,91* 0,74*
P abs total 0,93* 0,84* 0,7* 0,81* 0,83* 0,8* 0,89*
EUP-G 0,8* 0,72* 0,66* 0,82* 0,72* 0,75* 0,7* 0,71*
Ds (sup.) -0,28 ns -0,06 ns -0,13 ns -0,27 ns -0,26 ns -0,25 ns -0,23 ns -0,16 ns -0,14 ns
Ds (prof) -0,2 ns -0,11 ns -0,09 ns -0,06 ns -0,32 ns -0,14 ns -0,38 ns -0,34 ns -0,07 ns 0,48*
RP (Sup) -0,33 ns -0,14 ns -0,14 ns -0,26 ns -0,35 ns -0,25 ns -0,26 ns -0,26 ns -0,22 ns 0,96* 0,55*
RP (prof) -0,21 ns -0,02 ns -0,1 ns -0,12 ns -0,32 ns -0,21 ns -0,32 ns -0,26 ns -0,06 ns 0,77* 0,74* 0,84*
Pa (sup) 0,33 ns 0,15 ns 0,12 ns 0,26 ns 0,35 ns 0,24 ns 0,26 ns 0,25 ns 0,2 ns -0,96* -0,54* -1* -0,82
Pa (prof) 0,19 ns 0,01 ns 0,09 ns 0,1 ns 0,31 ns 0,19 ns 0,3 ns 0,25 ns 0,05 ns -0,77* -0,74* -0,84* -1* 0,83*
Tabla 1-20: Variables de suelo [densidad de suelo superficial y profunda (Ds , sup y prof);
porosidad de aireación superficial y profunda (Pa, sup y prof); resistencia a la penetración
superficial y profunda (RP, sup y prof)] y del cultivo de soja [eficiencia de uso de radiación
en biomasa total y en grano (EUR_BT y EUR_G); eficiencia de uso del agua en biomasa
total y en grano (EUA_BT y EUA_G); peso de mil granos (P1000); número de granos por m2
(Nº_G m-2); rendimiento (Rdto), fósforo absorbido total (Pabs t) y eficiencia uso del P para
la producción de grano (EUP_G)] para las campañas 2008/09 y 2010/11 (campaña seca y
moderadamente seca, respectivamente). Coeficientes de correlación de Spearman entre
variables de suelo y cultivo, (*P<0,05: correlación significativa ns: correlación no
significativa).
CONCLUSIONES
Tomando como base el rendimiento como variable de respuesta, el nivel de
compactación del suelo fue más importante como factor limitante que la fertilidad química
del mismo, debido a que la respuesta en Rdto del cultivo de soja fue mayor en los
tratamientos d vs. sd, en tanto que respecto a la dosis de fertilización fosforada, no fue
significativa. En los tratamientos d se verificó que, con el transcurso del tiempo, tanto la Ds
como la RP aumentaron mientras que Pa fue decreciendo, pero sin llegar a valores similares a
los tratamientos sd, destacando la persistencia del efecto residual de la descompactación
inicial sobre la Ds, RP y Pa.
No se encontraron correlaciones significativas entre variables de suelo y cultivo para
las tres campañas en su conjunto, pero sí para C1 (seca) y C3 (moderadamente seca),
poniendo de manifiesto que la limitante compactación estuvo condicionada por el contenido
hídrico del suelo.
81
CAPÍTULO II
INTRODUCCIÓN
El cultivo de trigo es el cereal invernal de mayor importancia en Argentina, tanto para
la alimentación básica de la población como para la producción. Es un eslabón fundamental
en la conservación del recurso suelo de los sistemas productivos, en los que domina el cultivo
de soja. En las campañas 2012 (C1), 2013 (C2) y 2014 (C3) se sembraron en promedio
4023744 ha de trigo en nuestro país y, 690604 ha en la provincia de Santa Fe, con
rendimientos promedios alcanzados de 2801, 2129 y 2775 kg ha-1, respetivamente (SiiA,
2015). El rendimiento (Rdto.) puede ser explicado por un modelo simple analizando sus
componentes numéricos, como son el número de granos (NG) y el peso final de los mismos,
producto de la tasa y duración del llenado. Numerosas evidencias han mostrado que de estos
dos componentes, el NG producidos es el que mejor explica las variaciones en el Rdto. final,
más que cualquier cambio en el peso individual (Slafer et al., 2003).
El Rdto. potencial del trigo, como el de cualquier otro cultivo, depende primariamente
de la radiación capturada y de la temperatura incidente para un genotipo determinado. En
condiciones de secano está limitado por el consumo de agua durante el ciclo, siempre que los
demás aspectos de manejo hayan sido cubiertos adecuadamente (nutrición, sanidad, siembra y
genética).
Comprender el desarrollo fenológico de un cultivo es un aspecto clave, no sólo para
establecer la adaptabilidad del mismo a distintos ambientes, sino también para identificar los
períodos críticos en los que se define el rendimiento (Miralles et al., 2007) y,
consecuentemente, desarrollar estrategias de manejo tendientes a cubrir los requerimientos de
agua y nutrientes.
Por lo expuesto, el manejo del agua previo a la siembra es de fundamental importancia
y requiere considerar aquellos factores que inciden tanto sobre la captación como sobre la
eficiencia de almacenaje y uso de la misma. Para mejorar la captación de agua debemos evitar
encostramientos superficiales, pisoteos, compactación subsuperficial, que fundamentalmente
limitan y afectan la infiltración de agua y la penetración radical (Glinski & Lipiec, 1990).
82
Por otra parte, por el tipo de cobertura y su distribución, al ser un cultivo que se
implanta en líneas cercanas (17 a 21 cm), presenta características favorables para sistemas de
SD continua por una mejor ocupación del suelo por las raíces.
La implementación de la SD puede mejorar las propiedades físicas, químicas y
biológicas de los suelos puesto que contribuyen, en general, a mantener o incrementar el nivel
de carbono orgánico (CO) del suelo (Franzluebbers et al., 1999; Dexter, 2004). Si bien, estas
labranzas conservacionistas son importantes para reducir la degradación del suelo, en algunas
situaciones pueden también conducir a un exceso de compactación, (Ferreras et al., 2000;
Schjønning & Rasmussen, 2000; Fabrizzi et al., 2005) aumentando la resistencia a la
penetración y en algunos casos la densidad aparente del suelo (Álvarez et al., 2004; Díaz
Zorita et al., 2002a) atribuible a la ausencia de remoción del suelo, sumado al efecto
compactante derivado del pasaje de maquinarias (Botta et al., 2004).
La biomasa producida por unidad de agua consumida expresa la eficiencia con la cual
un órgano o un cultivo fijan carbono en relación con el agua evapotranspirada y, se define
como EUA. En la región centro de la provincia de Santa Fe la EUA promedio para la
producción de grano de trigo fue de 8,5 kg_gr mm-1 de agua consumida o evapotranspirada
(ETc), si bien se pueden alcanzar elevadas eficiencias en el uso del agua que está acumulada
en el suelo (Villar, 2010). Ensayos de variedades de trigo conducidos durante varios años en
campos de productores en el sudeste de Córdoba y sur de Santa Fe, han permitido medir
eficiencias de entre 10 y 15 kg_gr mm-1 de agua total utilizada por el cultivo medida hasta 1,5
m. Para el caso de trigo, tanto el cultivo antecesor como el sistema de labranza modificarán la
acumulación de agua en el suelo durante el final del verano y el otoño y, por lo tanto, la
disponibilidad hídrica inicial del cultivo (Fraschina et al., 2005).
Otra variable importante es el momento en que ocurre un déficit de agua. Si el mismo
ocurre alrededor de floración afectará el NG, mientras que si el déficit se produce después de
floración lo que se afectará es el peso de los mismos (Miralles et al., 2003).
El desarrollo del sistema radical es uno de los factores más importantes en la captación
y EUA al incidir sobre la relación transpiración/evaporación (Amir et al., 1991). Otro factor
tendiente a optimizar esta relación es la cobertura del suelo, que, al reducir las pérdidas por
evaporación incrementa la EUA (Prasad & Power, 1991).
La EUA resulta condicionada por la disponibilidad de N del cultivo durante su ciclo.
El contenido de NO3 a la siembra es un aspecto a considerar, pero no menos importante es el
N que el suelo puede aportar por mineralización durante el período siembra-floración. En
dicha etapa el cultivo normalmente consume el 80% del total del N requerido. Por ello, la
84
estrategia de manejo del agua no puede limitarse sólo a captarla y almacenarla, sino que desde
un manejo estratégico de la nutrición existe la posibilidad de influir sobre la EUA (Quiroga et
al., 2003).
El Nitrógeno (N) es el principal elemento requerido para la producción de los cultivos
de granos. Deficiencias de este nutriente reducen la expansión foliar, provocan su prematura
senescencia y afectan la tasa fotosintética, dando como resultado una menor producción de
MS y grano (Echeverría et al., 2005). Villar (1999) señala que la absorción de N en el cultivo
de trigo es muy baja en sus primeras etapas de desarrollo y que una inadecuada sincronización
entre la oferta (suelo+fertilizante) y la demanda es una de las causas de baja eficiencia de uso.
Esto es particularmente importante en situaciones donde el costo de la aplicación de
fertilizante llega a representar la tercera parte de los costos de producción del cultivo. Este
autor indica además que existen estudios que muestran diferencias genotípicas en la absorción
temprana de N en trigo. La eficiencia más alta está asociada con una B aérea y radical mayor
(Golik & Chidichimo, 2007).
La eficiencia fisiológica con la que las plantas utilizan el N (EFN) depende de las
características de la especie y la disponibilidad de N. Para el trigo la EFN media está
alrededor de 30 kg_gr kgN_abs-1 (kg de granos por kg de N absorbido). Los coeficientes de
requerimientos de N que se utilizan en los modelos de balance son la inversa de esta
eficiencia, lo que da para trigo unos 30 a 35 kgN tn_gr (Echeverría & Videla, 1998). En
cuanto a la eficiencia de absorción o recuperación del N, el otro componente de la EUN, es
muy variable de acuerdo a las condiciones edafo-climáticas, del manejo del suelo, demanda
del cultivo y disponibilidad de N (N del suelo, mineralizado y aplicado con el fertilizante).
Por lo hasta aquí expuesto, el presente trabajo tuvo como objetivo aportar información que
contribuya a entender los efectos residuales de la descompactación del suelo y de la
fertilización nitrogenada sobre la calidad física del suelo y su relación con las variables
eficiencias de uso del agua, radiación y N y el Rdto en el cultivo de trigo.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
1- Caracterización agrometeorológica
En la Tabla 2-1 se presentan las precipitaciones que caracterizaron cada una de las
campañas de trigo. Si comparamos las lluvias registradas desde un mes antes de la siembra y
durante el ciclo del cultivo hasta el mes de noviembre, si bien durante noviembre las lluvias
no afectan al cultivo por encontrarse próximos a madurez fisiológica, con respecto a la media
de los últimos 15 años -para el mismo período-, podemos diferenciar distintos escenarios
desde el punto de vista hídrico. La C1 y la C3 presentaron valores de precipitaciones por
encima de la media histórica, mientras que la C2 estuvo muy por debajo, indicando
condiciones de escasa oferta hídrica proveniente de las lluvias.
86
Tabla 2-1. Lluvias (mm) desde mayo a noviembre para las campañas de trigo 2009 (C1),
2010 (C2) y 2011 (C3). Promedio histórico (1998 a 2011) y diferencia en mm con respecto al
promedio histórico [Dif.(+ -) H].
C1 C2 C3 Histórico
Mes lluvias (mm) (1998/2011)
mayo 24 56 66 51
junio 13 5 42 39
julio 68 10 13 26
agosto 3 8 32 30
septiembre 90 68 42 55
octubre 87 36 186 105
noviembre 210 54 143 139
Total 495 237 524 446
Dif.(+-)H 49 -209 78
Desde el punto de vista de la generación del Rdto el ciclo del trigo se puede dividir en
tres períodos: i) el de expansión del área foliar, ii) el de crecimiento de las espigas (PCE) y,
iii) el de llenado de granos. El primer período comienza con la emergencia, abarcando el
macollaje del cultivo hasta mediados de encañazón (E-ME). Durante el segundo período las
espigas (sin incluir granos) ganan la mayor parte del peso seco que alcanzan una semana
después de antesis, cuando queda definido el NG m-2 (Abbate & Cantarero, 2007), el cual se
delimitó desde ME (Z3.4) hasta A+7d (antesis más siete días) (Z7.05) y, por último, el
período de llenado de granos donde se define el peso de los mismos (Tabla 2-2).
En cuanto a la caracterización climática (Tabla 2-3) para la C1 podemos decir que las
condiciones fototermales fueron favorables para lograr altos rendimientos. Temperaturas
moderadas para la época durante el PCE y una oferta de radiación un 5 y 25% superior con
respecto al promedio histórico en el mes de septiembre y octubre respectivamente,
determinaron valores de cociente fototermal (Q) [Q= RFAi/(Tm-Tb), donde: RFAi= radiación
fotosintéticamente activa incidente, Tm= temperatura media, Tb= temperatura base] de 0,98
MJ m-2 día-1 ºC-1, tomando una Tb para el intervalo definido como crítico de 4,5 ºC (Fischer,
1985). Sin embargo, los últimos días de octubre se registraron temperaturas máximas por
encima de los 36 ºC que hicieron que el Q disminuya (Figura 2-1 y 2-2), incidiendo en la
etapa de llenado efectivo del grano. Ambientes de menor calidad por menores valores de Q
probablemente resultan en menores rendimientos. Esto ha sido confirmado por varios autores
(Fischer, 1985; Caviglia et al., 2001; Lázaro & Abbate, 2012), que indican que el Q da cuenta
de la mayor parte de las variaciones en el Rdto potencial del trigo.
87
Tabla 2-2. Detalle de fechas de ocurrencia de las distintas etapas fenológicas del cultivo de
trigo para las campaña 2009, 2010 y 2011. Fecha de siembra (FS). DDE: días desde la
emergencia del cultivo. Duración de las etapas en días: desde emergencia a mediados de
encañazón (E-ME), período de crecimiento de la espiga (PCE) y llenado de granos (LL).
Tiempo térmico TT (ºC día-1), temperatura base (Tb, ºC) y sumas térmicas durante el ciclo del
cultivo.
Trigo 2009 FS: 3/06/2009 Trigo 2010 FS: 11/06/2010 Trigo 2011 FS: 16/06/2011
E. fenológico Z3.1 Z3.4 Z6.5 Z 7.05 MF Z3.1 Z3.4 Z6.5 Z 7.05 MF Z3.1 Z3.4 Z6.5 Z 7.05 MF
Fecha ocurrencia 24-ago 18-sep 13-oct 20-oct 13-nov 06-sep 21-sep 15-oct 22-oct 19-nov 09-sep 23-sep 16-oct 21-oct 12-nov
DDE (días) 74 99 122 129 153 79 94 118 123 151 78 89 112 117 139
Etapas E-ME PCE LL E-ME PCE LL E-ME PCE LL
Duración etapas (días) 99 32 24 94 31 28 89 28 22
TT (ºC día) 980 383 313 844 395 309 824 388 270
Tb ºC 3,3 4,5 8,9 3,3 4,5 8,9 3,3 4,5 8,9
Suma térmica ciclo 1676 ºC día 1548 ºC día 1482 ºC día
Tabla 2-3. Temperatura media (Tx, ºC) y radiación fotosintéticamente activa incidente (Rad,
MJ m-2 día-1), promedio mensual e histórico (1934-2009) para las campañas de trigo 2009,
2010 y 2011.
2009 2010 2011 Histórico
Tx Rad Tx Rad Tx Rad Tx Rad
junio 11,6 5,2 12,5 4,4 12,2 3,8 12,9 4,1
julio 10,5 5,4 10,7 5,6 11,8 4,6 12,1 4,4
agosto 16,1 6,9 12,1 8,3 12,5 6,3 13,1 5,8
setiembre 13,6 8,2 15,7 8,6 17,2 9,1 15,6 7,8
octubre 19,2 11,5 17,7 11,2 18,5 9,6 18,7 9,2
noviembre 24 10,6 21,6 12,2 24,4 12,1 21,5 11,0
1,4
Q (Mj m -2 ºC día) Tb 4,5 ºC
1,2
1
0,8 Q 2009
0,6 Q 2010
0,4 Q 2011
0,2
0
10 20 30 10 20 31 10 20 30
Sept Oct Nov
Figura 2-1. Cociente fototermal (Q) durante el período crítico y llenado de granos del cultivo
de trigo en campañas 2009, 2010 y 2011.
88
35 140
Z 65
30 120
25 100
Lluvias (mm)
20 80
Temp. ºC 15 60
10 40
5 20
0 0
102030102031102031102030102031102030
Jun Jul Ago Sept Oct Nov
Lluvias Tmedia Tmax Tmin
Figura 2-2. Evolución de las temperaturas medias, máximas y mínimas (Temp.; Tmedia,
Tmáx y Tmín) y de las precipitaciones (Lluvias) durante el ciclo del cultivo de trigo 2009
(C1). La flecha indica la etapa fenológica de antesis (Z6.5, 50% de anteras visibles).
35 45
Z 65
30 40
35
25
Lluvias (mm)
Temp. ºC 30
20 25
15 20
10 15
10
5 5
0 0
10 20 30 10 20 31 10 20 31 10 20 30 10 20 31 10 20 30
Jun Jul Ago Sept Oct Nov
Lluvias Tmedia Tmax Tmin
Figura 2-3. Evolución de las temperaturas medias, máximas y mínimas (Temp.; Tmedia,
Tmáx y Tmín) y de las precipitaciones (Lluvias) durante el ciclo del cultivo de trigo 2010
(C2). La flecha indica la etapa fenológica de antesis (Z6.5, 50% de anteras visibles).
El balance general indicó un año con una oferta hídrica escasa, con demandas de agua
del cultivo insatisfechas en el período de llenado de grano. Esta última etapa es de menor
importancia relativa, ya que se define el componente de Rdto menos relevante (peso unitario
de los granos), mientras que el número de granos, que se determina durante el PCE, contó con
una adecuada oferta hídrica.
En la Tabla 2-2 se puede observar que la duración el PCE fue similar entre las C1 y
C2 y, levemente menor en la C3.
La temperatura media alrededor de antesis estuvo entre 15 y 18 °C (Figura 2-3),
valores reportados como óptimos para la definición del NG por espiga (Calderini et al., 1999;
Wardlaw et al., 1989; Ferris et al., 1998). Las condiciones fototermales fueron favorables
para lograr altos rendimientos, con temperaturas moderadas e inferiores a las esperadas para
la época durante el PCE y una oferta de radiación alta. Dicha situación permitió lograr altos
Q, con Q= 0,81 MJ m-2 día-1 ºC-1, al igual que durante la etapa de llenado donde los valores de
Q fueron superiores a las campañas C1 y C3 (Figura 2-1). Por lo tanto, ubicar el período
crítico en el mes de octubre (mes de mayor Q, s peligro de heladas) significó colocar al
cultivo en mejores condiciones para la obtención de altos rendimientos. Sin embargo, no
siempre las variaciones de rendimientos en trigo en condiciones no potenciales (sin riego) se
deben sólo a variaciones en el Q (Magrin, et al., 1993).
90
Durante la C3 se obtuvieron los menores valores de Q (Q= 0,69 MJ m-2 día-1 ºC-1) con
respecto al resto de las campañas para el PCE (Figura 2-1). Este valor coincide con el valor
medio para la zona de Rafaela (distante 50 km al oeste del lugar de realización del ensayo),
informado por Villar & Astegiano (2004) para el período 15/9 al 10/10, donde ocurre el
período crítico del trigo en dicha región.
Las lluvias de fin del verano y otoño permitieron comenzar el ciclo del cultivo con una
buena reserva de agua útil en el perfil (255 a 273 mm hasta 1,6 m de profundidad) (Figura 2-
4). Desde la siembra hasta encañazón las lluvias fueron escasas, aunque la oferta de agua fue
cubierta por las reservas del suelo hasta la etapa inicial del PCE. Desde antesis en adelante las
lluvias fueron buenas, con registros abundantes a fines de octubre las cuales permitieron
recomponer las reservas y llegar al fin del ciclo con buena disponibilidad hídrica. Esto último
no se tradujo en mayores rendimientos con respecto a las campañas anteriores, tema que será
abordado más adelante.
35 140
30 120
Z 65
25 100
Temp °C
Lluvias (mm)
20 80
15 60
10 40
5 20
0 0
10 20 30 10 20 30 10 20 30 10 20 30 10 20 30 10 20 30
Jun Jul Ago Sept Oct Nov
Figura 2-4. Evolución de las temperaturas medias, máximas y mínimas (Temp.; Tmedia,
Tmáx y Tmín) y de las precipitaciones (Lluvias) durante el ciclo del cultivo de trigo 2011
(C3). La flecha indica la etapa fenológica de antesis (Z6.5, 50% de anteras visibles).
2- Balance hídrico
Los datos de la Tabla 2-4 caracterizan el ambiente general de desarrollo y crecimiento
del cultivo. Corresponde al período comprendido entre la siembra (3, 11 y 16 de junio) y la
madurez fisiológica del cultivo (13, 19 y 12 de noviembre) para las C1, C2 y C3,
respectivamente.
91
Tabla 2-4. Condiciones ambientales durante el desarrollo del cultivo de trigo en las
campañas 2009 (C1), 2010 (C2) y 2011 (C3). Precipitación efectiva (Pe); evapotranspiración
de referencia (ETo); coeficiente de cultivo (Kc); evapotranspiración de cultivo (ETc); déficits
o excesos hídricos (Def. o Exc.).
Meses Jun Jul Ag Sept Oct Nov Total
Pe (mm) 19 44,3 0,4 61,9 58,2 109 292
ETo (mm)(*) 43,1 65,6 105 83,6 148 94,1 538
C1 Kc (**) 0,3 0,4 0,75 1 1,15 0,25
ETc (mm) 12,9 26,2 78,9 83,6 170 23,5 376
Déf. o Exc.
6,1 18,0 -78,0 -21,7 -111 86 -100
(mm)(***)
respectivamente. El balance de agua para todo el ciclo (Pe-ETc) fue negativo en todas las
campañas, donde la C2 mostró el mayor déficit (-167 mm) (Tabla 2-4). Estimaciones sobre la
evolución de la demanda promedio de consumo para el cultivo con una serie de 22 campañas
(1973/94) mostraron un déficit promedio de 161 mm de lluvias durante el ciclo (Villar, 2010).
El agua almacenada a la siembra en el perfil del suelo, la distribución de las lluvias y
los momentos de ocurrencia de los déficits o excesos de agua son los que impactaron en
mayor o menor medida sobre el crecimiento y componentes del Rdto como se discutirá más
adelante.
La ETcaj representa el consumo de agua en las condiciones del ensayo, la cual se
calculó para cada tratamiento como ETcaj= Pe±ΔAlm; donde: Pe= precipitación efectiva
acumulada entre intervalos de medición y ΔAlm= variación del almacenaje de agua en el
suelo para los intervalos de medición de humedad hasta 1,6 m de profundidad (Figura 2-5).
A
120
100
80
Var. Alm. agua (mm)
1,6 m profundidad
60
40
Pe (mm)
20
0
9/11/09
26/7/09
25/8/09
14/9/09
30/9/09
8/7/09
23/10/09
09 Aug 2009
-20
-40
-60
-80
Fecha medición
Bsd Asd Ad Bd Pe
B
40
Pe (mm) y Dif. alm. agua (mm) 1,6
30
20
10
mts prof.
0
21/06/10
26/07/10
04/09/10
14/09/10
24/09/10
03/10/10
12/10/10
18/10/10
26/10/10
12/11/10
17/11/10
17 Aug 2010
-10
-20
-30
-40
-50
Fecha medición
Bsd Asd Ad Bd Pe
93
C
150
Var. alm. agua (mm)
100
1,6 m profundidad
Pe (mm)
50
23/7/11
17/8/11
26/8/11
20/9/11
29/9/11
5/11/11
7/7/11
9/9/11
14/10/11
21/10/11
27/10/11
17/11/11
-50
Ad Bsd Asd Bd Pe
Figura 2-5. Variación del almacenaje de agua total del suelo (Var. Alm. Agua) y
precipitación efectiva acumulada (Pe) en función de los intervalos de medición para las
campañas de trigo 2009 (A), 2010 (B) y 2011 (C) según los tratamientos alta fertilización
descompactado (Ad), baja fertilización sin descompactar (Bsd), alta fertilización sin
descompactar (Asd) y baja fertilización descompactado (Bd).
En todas las campañas en general, la ETcaj estimada para cada tratamiento (Tabla 2-5)
fue similar o cercana a los requerimientos de agua del cultivo estimados (ETc) (Tabla 2-4).
Este aspecto también fue señalado por Camussi & Marano (2008), denotando la coincidencia
entre ETcaj y ETc cuando se analiza todo el ciclo del cultivo, debido principalmente al aporte
de agua almacenada en el suelo. El análisis de los datos de ETcaj mostró que no hubo
diferencias significativas según NF y NC ni interacciones significativas; solo diferencias
según el año (P<0,05). En la C3 se lograron los mayores valores de ETcaj, con 370,8 mm y en
la C2 se obtuvieron los menores valores (318,8 mm).
Estos datos concuerdan con los citados por Albarenque et al. (2010), quienes para un
suelo molisol simularon la ETcaj durante el período de crecimiento de un trigo de ciclo largo
calcularon, en promedio, 361 mm de ETcaj. Marano et al. (2004), para trigos de ciclo largo
sembrados en Esperanza Santa Fe, midieron ETcaj de 378 mm y Caviglia et al. (2004) para
trigos de ciclo corto en Paraná, 313 a 334 mm de ETcaj.
94
Tabla 2-5. Evapotranspiración ajustada o real del cultivo de trigo (ETcaj) para las campañas
2009 (C1), 2010 (C2) y 2011 (C3) según nivel de fertilización (A= alta y B= baja), nivel de
compactación (d= descompactado y sd= sin descompactar) y sus interacciones.
Etcaj (mm)
NF A 352,6 a
B 347,5 a
NC d 349,7 a
sd 350,4 a
Año 2009 360,4 b
2010 318,8 a
2011 370,8 c
Análisis de la varianza
NF ns
NC ns
Año <0.0001
NF*NC ns
NF*Año ns
NC*Año ns
NF*NC*Año ns
Tabla 2-6: Análisis de la varianza para Materia orgánica (%MO), fósforo extractable (P),
azufre (S-S04), nitrógeno de nitratos (kg N ha-1), nitrógeno total (Nt%) y pH al inicio de cada
campaña de trigo [2009 (C1), 2010 (C2) y 2011 (C3)] según los factores principales C
(compactación) y F (fertilización) en sus dos niveles d y sd (descompactado y sin
96
MO P S-S04 Nt N-NO3 pH
(%) (ppm) (ppm) (%) (kg ha-1)
NF A 2,5 a 9,9 a 11,7 a 0,147 a 59,3 a 6,2 a
B 2,5 a 7,7 a 10,3 a 0,148 a 64,4 a 6,2 a
NC d 2,5 a 9,6 a 10,9 a 0,146 a 61,7 a 6,2 a
sd 2,5 a 7,9 a 11,1 a 0,148 a 62,5 a 6,2 a
Año C1 2009 2,4 a 7,9 a 11,5 a 0,145 a 60,3 a 6,2 a
C2 2010 2,6 a 7,3 a 9,8 a 0,147 a 49,8 a 6,2 a
C3 2011 2,6 a 10,6 a 11,7 a 0,150 a 76,7 b 6,3 a
Análisis de la varianza
NF ns ns ns ns ns ns
NC ns ns ns ns ns ns
Año ns ns ns ns * ns
NF*NC ns ns ns ns ns ns
NF*Año ns ns ns ns ns ns
NC*Año ns ns ns ns ns ns
NF*NC*Año ns ns ns ns ns ns
Letras diferentes dentro de una columna indican diferencias entre tratamientos según el test
LSD (P≤ 0,05).
16,1
14,2
12,8
12,1
P (ppm) 0-20cm
8,8 9,1
8,3 7,9 8,1 8,0
8,1
6,4 7,8
7,6 7,1
4,0
A B
0,0
2009 2009-10 2010 2010-11 2011 Final
Secuencia
Figura 2-6: Evolución del fósforo extractable (P) en ppm, según nivel de fertilización A o B
en la secuencia de cultivo trigo 2009; soja 2009/10, Trigo 2010, soja 2010/11, trigo 2011 y
final ensayo. Profundidad de muestreo: 0-20 cm.
Tabla 2-7. Densidad de suelo (Ds), densidad de suelo relativa (Dsr), resistencia a la
penetración (RP) y porosidad de aireación (Pa) a dos profundidades [superficial (sup, 0-7
cm) y profunda (prof, 8-13 cm)] para las campañas 2009 (C1), 2010 (C2) y 2011 (C3) según
nivel de fertilización (NF, A= alta y B= baja) y nivel de compactación (NC, d=
descompactado y sd= sin descompactar) y sus interacciones. ANOVA= análisis de la
varianza.
Profundidad (0-7 cm) (8-12 cm) (0-7 cm) (8-12 cm) (0-7 cm) (8-12 cm) (0-7 cm) (8-12 cm)
NF A 1,32 a 1,39 a 1,84 a 2,19 a 18,3 a 12,6 a 0,87 0,91 a
B 1,33 a 1,39 a 1,90 a 2,11 a 18,8 a 12,9 a 0,86 0,91 a
NC d 1,29 1,36 a 1,54 1,80 20,20 14,3 b 0,84 0,89 a
sd 1,35 1,42 b 2,30 2,55 17,00 11,2 a 0,89 0,93 b
Año 2009 1,29 1,40 a 1,73 2,23 20,40 12,6 a 0,85 0,92 a
2010 1,36 1,37 a 2,07 2,25 17,21 12,0 a 0,89 0,92 a
2011 1,31 1,37 a 1,96 2,05 18,14 13,6 a 0,86 0,90 a
Análisis de la varianza
NF ns ns ns ns ns ns ns ns
NC <0,0001 0,0005 <0,0001 <0,0001 <0,0001 0,0002 <0,0001 0,0006
Año <0,0001 ns <0,0001 ns <0,0001 ns 0,0015 ns
NF*NC ns ns ns ns ns ns ns ns
NF*Año ns ns ns ns ns ns ns ns
NC*Año 0,0004 ns 0,0003 0,0003 <0,0001 ns 0,015 ns
NF*NC*Año ns ns ns ns ns ns ns ns
Letras diferentes dentro de una columna indican diferencias según el test LSD (P≤ 0,05). ns=
no significativo (P> 0,05).
La Ds, Pa y Dsr a nivel prof sólo presentaron diferencias por efecto del NC, donde los
tratamientos d lograron mejores condiciones físicas con respecto a los sd, siendo la Ds y Dsr
un 4,3 y 4,2% inferior respectivamente y la Pa un 27% superior (Tabla 2-7).
Se detectaron interacciones significativas entre NC*Año para las variables de suelo
Ds, Pa y Dsr a nivel sup y RP sup y prof. No se manifestó el efecto combinado de los factores
98
Pa (%) 0-7 cm
1,23 a
15
1,2 d d
sd 10 sd
1,1 5
1 0
2009 2010 2011 2009 2010 2011
Año
Año
C
1 0,89 b 0,88 a0,90 a 0,87a
0,80 a 0,85 a
0,8
Dsr 0-7cm
0,6 d
0,4 sd
0,2
0
2009 2010 2011
Año
Figura 2-7: Análisis de las interacciones entre nivel de compactación y año (NC*Año).
Densidad de suelo superficial (Ds sup) (A), porosidad de aireación superficial (Pa sup) (B),
densidad de suelo relativa superficial (Dsr sup) (C) en función de las campañas de trigo 2009
(C1), 2010 (C2) y 2011 (C3) según nivel de compactación (NC, d= descompactado y sd= sin
descompactar). Superficial: de 0-7 cm. Letras diferentes dentro de un mismo año indican
diferencias entre NC según el test LSD (P≤ 0,05)
1,65 a
RP (MPa) 8-13cm
1,9 a 1,8 a
1,5 d 2 1,71 a
1,18 a
sd d
1,5
1 sd
1
0,5
0,5
0
0
2009 2010 2011
Año 2009 2010 2011
Año
100
Figura 2-8: Análisis de las interacciones entre nivel de compactación y año (NC*Año).
Resistencia a la penetración superficial y profunda (RP sup y RP prof) (A y B) en función de
las campañas de trigo 2009 (C1), 2010 (C2) y 2011 (C3) según nivel de compactación (NC,
d= descompactado y sd= sin descompactar). Superficial: de 0-7 cm; profundo: de 8-13 cm.
Letras diferentes dentro de un mismo año indican diferencias entre NC según el test LSD (P≤
0,05)
En la figura 2-9 se muestra los cambios a través del tiempo y según la secuencia de
cultivos S-T/S-T/S-T de las variables de suelo Ds, RP y Pa sup y prof. Los suelos que fueron
descompactados con paratill (d) incrementaron con el transcurso del tiempo la Ds y la RP y
disminuyeron el %Pa tanto superficial como en profundidad en forma marcada desde S2008
hasta T2010 (a dos años del pasaje del paratill) para luego a partir de S2010-11 presentar
cierta estabilidad hasta el final del ensayo. En tanto que los suelos sd mostraron estabilidad en
los valores de Ds, RP y Pa sup y prof en los primeros años con tendencia de mejora al final
del ensayo.
La Ds sup y prof en los suelos d aumentó un 7,4 y 3,4% y en sd disminuyó un 2,2 y
4,1% respectivamente desde S2008 hasta el final del ensayo llegando a valores similares a d,
por lo cual la residualidad de la descompactación del suelo con paratill no se manifestó
(Figura 2-8 A).
La RP sup y prof en los suelos d aumentó un 46 y 20% y en sd disminuyó 1,3 y 11,5%
respectivamente desde S2008 hasta al final del ensayo, donde los valores en d (sup y prof)
fueron un 27,3% y 21,7% inferiores con respecto sd respectivamente, manifestándose el
efecto residual de la descompactación (Figura 2-8 B). Esto podría deberse al efecto de las
raíces del trigo sobre el suelo en la secuencia trigo/soja. Gerster et al., (2010) encontraron que
tanto la inclusión de gramíneas en la secuencia como la descompactación mecánica
disminuyeron la RP, manteniéndose el efecto residual hasta 3 años después de realizada la
labor, sin encontrar efectos directos o residuales de la descompactación sobre el rendimiento
del cultivo de soja.
Los tratamientos d presentaron desde S2008 los mayores valores de Pa sup y prof,
para ir disminuyendo a través del tiempo en un 21,7 y 18,1% al final del ensayo
respectivamente, sin llegar a ser limitantes según los valores críticos citados por Stirzaker et
al. (1996), quienes consideraron adecuado un valor de 13% de Pa. En los suelos sd la Pa sup
se mantuvo estable por encima de los valores críticos de 13% citado por Stirzaker et al.
101
(1996) y más recientemente por Kay et al. (2006) e Imhoff et al. (2010a), quienes indicaron
valores cercanos o mayores a 15% de Pa. En tanto que la Pa prof mejoró desde el inicio
(10,6%) hasta el final del ensayo (12,9%) en un 21,6%, siendo estos valores limitantes
teniendo en cuenta los umbrales citados anteriormente (Figura 2-8 C).
El incremento de la Pa juega un papel preponderante para el desarrollo del sistema
radical de los cultivos. La densidad radical del cultivo de trigo pudo determinar la existencia
de bioporos. La formación de estos bioporos en suelos compactados ha sido bien
documentada (Williams & Weis, 2004; Sasal & Andriulo, 2005) y su liberación, al
descomponerse las raíces originarias, explicaría la disminución de la RP y el aumento en la Pa
profunda.
1,29
Ds(g cm-3) 0-7 cm
1,31
1,23
1,21
1,20 1,24
1,10 1,12
d sd
d sd
1,00 1,00
S2008-9 T2009 S2009-10 T2010 S2010-11 T2011 S2008-09 T2009 S2009-10 T2010 S2010-11 T2011
1,8
RP(MPa) (0-7 cm)
0,61 0,7
d sd
d sd
0,00 0,0
S2008-09 T2009 S2009-10 T2010 S2010-11 T2011 S2008-09 T2009 S2009-10 T2010 S2010-11 T2011
Secuencia de cultivos
Secuencia de cultivos
18,8 17,6
C 25,8 24,4
23,7
15,2 15,8
20,4 14,0 14,4
19,1 19,1 13,3
19,4 17,9 14,1
16,9 17,3 16,8 12,9
17,8 17,2
10,9
%Pa (8-13 cm)
% Pa (0-7 cm)
6,5 4,7
d sd d sd
0,0 0,0
S2008-09 T2009 S2009-10 T2010 S2010-11 T2011 S2008-09 T2009 S2009-10 T2010 S2010-11 T2011
Secuencia Secuencia
102
A B
0,50
0,50
Humedad cm3 cm-3
Rp 0,45
Humedad cm 3 cm -3
D
C
0,50 Rp
0,50 Dsc=1,43 g cm-3
Humedad cm 3 cm -3
Rp 0,45
0,45 Dsc=1,48 g cm-3
Humedad cm 3 cm -3
0,40 Cc
0,40 Cc 0,35
0,35 0,30 pm
0,30 pmp 0,25 p
0,25 "Pa"
0,20
0,20 "Pa" 0,15
0,15
0,10
0,10
1,0 1,1 1,2 1,3 1,4 1,5 1,6
1,0 1,1 1,2 1,3 1,4 1,5 1,6
densidad de suelo g cm-3
densidad de suelo g cm -3
103
Figura 2-10. Variación del contenido hídrico volumétrico en el suelo (θ) en función de la
densidad de suelo (Ds) según θ críticos de resistencia del suelo a la penetración (RP),
capacidad de campo (CC) y punto de marchitez permanente (PMP) y porosidad de aeración
(Pa) para suelos descompactados y sin descompactar superficial (A y B) y
subsuperficialmente (C y D) en un cultivo de soja. IHO= intervalo hídrico óptimo. Dsc= Ds
crítica (IHO= 0). Líneas representan la Ds al inicio de las distintas campaña de trigo (C1=
2009 (línea continua), C2= 2010 (línea discontinua) y C3= 2011(línea de puntos).
Con base en el IHO y en la dinámica hídrica del período en que se desarrolló el cultivo
de trigo en las diferentes campañas se determinó para la profundidad de suelo de 0-20 cm, el
WSD. El valor resultó estadísticamente mayor en las parcelas Asd y Bsd con respecto a las
Ad y Bd (|-78,8| y |-82,6| vs. |-37,6| y |-38,0|) como promedio de las tres campañas (Figura 2-
12). Valores absolutos mayores de WSD indican períodos de mayor estrés por encontrarse el
contenido hídrico del suelo fuera de los límites del IHO.
Indice de estres segun tratamientos (3 campañas Trigo)
95,94
WSD (indice de días de estres)
B
B
71,95
47,97
A A
23,98
0,00
Bd Ad Asd Bsd
Tratamientos
Figura 2-11. Índice de días de estrés (WSD) en función de los distintos tratamientos [alta
fertilización descompactado (Ad), alta fertilización sin descompactar (Asd), baja fertilización
descompactado (Bd) y baja fertilización sin descompactar (Bsd)]. Letras diferentes entre
columnas indican diferencias significativas entre los tratamientos según el test LSD (P≤
0,05).
Tabla 2-8. Materia seca acumulada en diferentes momentos del cultivo de trigo [en inicio de
encañazón (MS I Enc -Z3.1-), en mediados de encañazón (MS M Enc -Z3.4-), en antesis más
siete días (A+7d -Z7.05-) y en madurez fisiológica (MS MF -Z9.0-)] y tasa de crecimiento del
cultivo entre I Enc y A+7d (TCC I Enc-A+7d) según el nivel de fertilización (A= alta y B=
baja), el nivel de compactación (NC, d= descompactado y sd= sin descompactar), año
(C1:2009, C2: 2010 y C3: 2011) y sus interacciones.
MS I Enc MS M. Enc MS Antesis +7d MS MF TCC g m-1 día -1
(g m-2) (g m-2) (g m-2) (g m-2) I Enc-Antesis +7d
NF A 197 b 454,4 a 1014 b 1084 16,4
B 162 a 421,7 a 753,1 a 988,1 11,8
NC d 190 b 458,6 a 896,9 a 1066,8 14,1
sd 168 a 417,4 a 871,2 a 1005,2 14
Año C1 2009 91,3 a 302,5 a 907,7 a 877,3 a 16,9
C2 2010 352,7 b 581,6 c 902,3 a 1136,1 b 10,7
C3 2011 94,4 a 429,9 b 842,3 a 1094,8 b 14,6
Análisis de la varianza
NF 0,0009 ns <0,0001 0,0012 <0,0001
NC ns ns ns 0,0331 ns
Año <0,0001 <0,0001 ns <0,0001 <0,0001
NF*NC ns ns ns 0,0404 ns
NF*Año ns ns ns ns ns
NC*Año ns ns ns ns 0,0209
NF*NC*Año ns ns ns ns 0,014
105
Letras distintas dentro de cada columna representan diferencias significativas según el test
LSD (P≤ 0,05). ns= no significativo (P> 0,05) y diferencias significativas (P≤ 0,05).
800
600 d
400 sd
200
0
A NF B
Figura 2-12. Apertura de la interacción NF*NC; Materia seca total a madurez fisiológica
(MS_MF) en función del nivel de fertilización (NF, A= alta y B= baja) según el nivel de
compactación (NC, d= descompactado y sd= sin descompactar) [letras diferentes dentro de
un mismo NF indican diferencias significativas entre NC (P≤ 0,05), según el test LSD (α=
0,05)].
Tabla 2-9. Radiación fotosintéticamente activa interceptada acumulada a lo largo del ciclo
(RFA int acum), índice de área foliar (IAF) y porcentaje de interceptación de la radiación
fotosintéticamente activa incidente (%RI) del cultivo de trigo en diferentes momentos [en
inicio de encañazón (I Enc -Z3.1-), en mediados de encañazón (M Enc -Z3.4-) y en antesis
más siete días (A+7d -Z7.05-)] según el nivel de fertilización (A= alta y B= baja), el nivel de
compactación (NC, d= descompactado y sd= sin descompactar) para distintos años 2009
(C1), 2010 (C2) y 2011 (C3) y sus interacciones.
Letras distintas dentro de cada columna representan diferencias significativas según el test
LSD (P≤ 0,05). ns= no significativo (P> 0,05). *= diferencia significativa (P≤ 0,05).
La C1 presentó los menores valores de IAF y %RI en todos los momentos medidos y
la menor acumulación de RFA interceptada debido a la baja densidad de plantas y a las
condiciones hídricas limitantes de la campaña. Los valores de IAF en I Enc fueron similares a
107
los publicados por Astegiano et al. (2003), quienes han encontrado valores entre 1,5 y 1,8
bajo condiciones de déficit hídrico. Mantener adecuados niveles de área foliar sana y
funcional, a partir de este período en el cual el tallo y la espiga crecen en forma conjunta y en
intensa competencia, es crucial para la determinación del NG por unidad de área. Esto es
fundamental para lograr altas tasas de fotosíntesis, permitiendo así una mayor disponibilidad
y partición de fotoasimilados hacia las espigas y, por lo tanto, un mayor NG (Calderini et al.,
1995).
100
b b
80 a a
a a
60
RI (%)
A
40
B
20
0
2009 2010 2011
Año
En forma general, los mayores valores de IAF se alcanzaron en los tratamientos con
alta dosis de fertilizante (a pesar de que sólo en A+7d las diferencias por NF fueron
significativas). Además, en ningún caso se llegó al valor de IAF que intercepta el 95% de la
radiación denominado como IAF crítico por la mayoría de los fisiólogos por dos razones: 1)
la intercepción de radiación se aproxima asintóticamente a un máximo, lo que significa que el
IAF para alcanzar el 100% de intercepción de radiación podría ser imposible de medir; 2) el
95% de intercepción bajo una máxima cantidad de radiación solar de 2300 μmol fotones m-2
seg-1 significa que la radiación en el nivel inferior del canopeo es 115 μmol fotones m-2 seg-1,
siendo éste el punto de compensación lumínica para la mayoría de las especies. Incrementos
del IAF por encima del 95% de intercepción resultaría en incrementos insignificantes de la
TCC. Para el cultivo de trigo el 95% de intercepción de la radiación se alcanza a un valor de
IAF de 4-4,5 (Gardner et al., 1985a). Si bien en la C2 se llegó a valores de IAF de 4,5 la
intercepción fue menor al 95%, la dificultad en lograr el IAF crítico podría deberse al menos
108
en parte, a la estructura de la planta de la variedad utilizada (menores valores k). Sin embargo,
Massaro et al. (2003), en un relevamiento de más de 70 lotes de trigo en espigazón- antesis
para un mismo espaciamiento entre líneas en el centro y sur de Santa Fe, encontraron que solo
el 5% de los cultivos llegaban a interceptar el 95% de la radiación, mientras que el 68% tuvo
valores entre 51 y 90% RI.
c- Componentes del rendimiento y rendimiento del cultivo de trigo
Tanto el NG m-2 como el Rdto presentaron respuestas similares y significativas según
los factores NF, NC y año. El mayor NG m-2 y Rdto se obtuvieron en las dosis altas de N
superando en un 14 y 13% los valores respecto a B, en tanto que según el NC en los suelos d
se incrementaron un 7 y 4,7% respectivamente. Durante la C2: 2010 el Rdto superó en un
31% a las demás campañas. El P1000 y el IC no presentaron diferencias significativas según
el NC del suelo siendo menores en la C3: 2011.
Tabla 2-10. Componentes del rendimiento [número de espigas por m2 (E m-2), número de
granos por m2 (NG m-2), peso de mil granos (P1000)], rendimiento (Rdto) e índice de cosecha
(IC) del cultivo de trigo según el nivel de fertilización (A= alta y B= baja), el nivel de
compactación (NC, d= descompactado y sd= sin descompactar) años 2009 (C1), 2010 (C2) y
2011 (C3) y su interacciones.
E m-2 Nº G m-2 P 1000 Rdto IC
-2
(g) (g m ) (%)
NF A 508,5 11596 b 29,9 346,2 b 32 a
B 433,3 10162 a 30,0 305,6 a 31 a
NC d 486,9 b 11224 b 29,7 a 333,4 b 32 a
sd 454,8 a 10534 a 30,2 a 318,3 a 32 a
Año C1 2009 363,8 10337 a 28,5 294,2 a 34 b
C2 2010 514,5 11300 b 34,3 385,8 b 34 b
C3 2011 534,3 11001 b 27,1 297,6 a 27 a
Análisis de la varianza
NF <0,0001 <0,0001 ns <0,0001 ns
NC 0,0172 0,0053 ns 0,0257 ns
Año <0,0001 0,0054 <0,0001 <0,0001 <0,0001
NF*NC ns ns ns ns ns
NF*Año 0,0001 ns 0,0424 ns ns
NC*Año ns ns ns ns ns
NF*NC*Año ns ns ns ns ns
Letras distintas dentro de cada columna representan diferencias significativas según el test
LSD (P≤ 0,05). ns= no significativo (P> 0,05), diferencia significativa (P≤ 0,05).
109
40 35 b
33 a
700 618 b
29 a 28 a 27 a 27a 600 542 b
30 487a 451 a
P 1000 g
500
A 365 a 363a
20 E m-2 400 A
B
10 300
B
200
0 100
2009 2010 2011
Año 0
2009 2010 2011
Año
con un 7% menos de E m-2 logradas en sd vs. d. El peso de los granos también fue similar a
los encontrados en la bibliografía, en trabajos como los de Astegiano et al. (2003) y
Imvinkelried et al. (2013) quienes obtuvieron valores entre 25 a 34 g en el P1000.
Para trigos en secano, Van Herwaard & Passioura (2001) y Passioura & Angus (2010)
mencionan un IC alrededor del 40% de la B aérea. En este trabajo el IC estuvo alrededor del
33%, excepto en la C3 donde los valores fueron menores -27%, aproximadamente-. Estos
datos de IC se asemejan a los reportados para esta región por Astegiano et al. (2003) -entre 30
a 40%-. La situación durante la C3 podría deberse a una menor duración del período de
llenado (Tabla 2-2), durante el cual las temperaturas medias de noviembre fueron más altas
(2,9 ºC por encima del promedio histórico) y, que el cultivo estuvo expuesto a 10 días
seguidos de temperaturas máximas superiores a 30 ºC.
Reducciones entre el 3 al 5% en el peso de grano se han reportado por cada grado de
aumento en la temperatura por encima de los 15 ˚C durante el período de llenado de grano, en
experimentos bajo condiciones controladas y a campo (Wardlaw & Wrigley, 1994). También
existe información que indica que los estreses térmicos son más negativos cuando ocurren en
etapas tempranas del período de llenado en comparación con etapas más tardías (Nicolas et
al., 1984; Stone & Nicolas, 1994). Aumentos en la temperatura media durante el período de
llenado determinarán un incremento en la tasa de acumulación de MS en el grano,
acompañada de una reducción más que proporcional en la duración del período de llenado,
disminuyendo el peso final de los granos (Slafer et al., 2003).
450
400
350
Rdto (g m-2)
300
2009
250
200 2010
150 2011
100 R2 0,01
50
0,00,01
0
0 20 40 60 80 100 120
WSD (0-20cm)
Figura 2-16. Rendimiento (Rdto) del cultivo de trigo en función del índice de días de
estrés (WSD) para las campañas de trigo 2009 (C1), 2010 (C2) y 2011 (C3).
La EUR suele ser un atributo menos variable en comparación con el IAF o RFA
int (Kiniry et al., 1989; Sinclair, 1993). Algunos autores demostraron que EUR puede ser
afectada por las condiciones ambientales y factores genéticos (Castellarín et al., 2005),
además de disminuciones en el EUR en respuesta a deficiencia de N (Caviglia & Sadras,
2001). Dicha situación coincide en lo sucedido en este ensayo, ya que los tratamientos
con baja fertilización presentaron una reducción en el IAF, en la RFA int acum y,
finalmente en una menor EUR_G, por lo que podría deberse a que el N disponible limitó
en parte a la expansión foliar, la cual es más sensible a un estrés que la tasa fotosíntesis
113
de la planta (Fitter & Hay, 2002). Según Amir et al. (1991) agua y N son los factores que
condicionan la EUR, ya que cuando son limitantes, el componente más afectado es el
NG por unidad de superficie, ya que el IAF y la EUR se reducen.
Los valores de EUR_B y de EUR_G obtenidos se encuentran dentro de los rangos
reportados en la bibliografía. Gregory et al. (1992) citan valores de EUR_B en Australia
para el período vegetativo de 1,46 g MJ -1. Para Argentina se citan valores, para el mismo
período, de 1,25 g MJ-1 y, para el período reproductivo de 1,02 g MJ -1 (Calderini et al.,
1997). Castellarín et al. (2005), trabajando con dos cultivares distintos, encontraron
valores de EUR_G de 0,6 y 0,9 g MJ -1, valores similares a los estimados por Sinclair &
Muchow (1999), de 0,73 g MJ-1. Caviglia et al. (2004) midieron valores de EUR_B de
2,30 y 2,38 g MJ-1 y de EUR_G de 0,72 y 0,64 g MJ-1 para dos campañas de trigo
diferentes.
Del análisis de la interacción NF*NC (figura 2-17), se observa que la EUA_G y
EUA_B en el NF alto no presentaron diferencias por cambios en el NC; mientras que en
el NF bajo, las mayores EUA se dieron en las parcelas d.
2,5
0,8
d 2,0 d
0,6
sd 1,5 sd
0,4 1,0
0,2 0,5
0,0 0,0
A NF B A NF B
Figura 2-17: Eficiencia de uso de agua en grano (EUA_G) (A) y en biomasa (EUA_B)
(B) del cultivo de trigo en función del nivel de fertilización (NF, A= alta y B= baja)
según el nivel de compactación (NC, d= descompactado y sd= sin descompactar).
Apertura de la interacción NF*NC. Letras diferentes dentro de un mismo NF indican
diferencias significativas entre NC según el test LSD (P≤ 0,05).
en los tratamientos sd, si bien pudo facilitar la difusión del P, no logró un aumento de la
absorción de iones por las raíces más cortas (Oliveira et al., 1998).
Se sabe que la nutrición del cultivo presenta un impacto positivo sobre la EUA
atribuido a una mejora en el crecimiento y en el Rdto. del cultivo a causa de la mayor
eficiencia fotosintética, como así también por incrementar la transpiración del cultivo y
disminuir la evaporación desde el suelo (Cooper et al., 1987). En contraste con los
efectos atmosféricos fuertes sobre la EUA transpirada no hay evidencia de los efectos
directos del manejo de los cultivos sobre la misma, excepto donde se fomenta un mayor
crecimiento durante épocas de bajo déficit de presión de vapor.
Para el N total absorbido por el cultivo (N_abs total), hubo interacción entre los
factores de tratamiento NF*NC por lo que se analizó en forma conjunta los factores
involucrados en la interacción. La EUN -en B total y en grano- y sus componentes
(EFN_B y ER_N) presentaron diferencias solamente según las distintas campañas, en
tanto que la EFN_G fue mayor en el NF A (Tabla 2-12).
El N_abs total por el cultivo de trigo fue un 18% y 23% inferior en la C1 con
respecto a C2 y C3 respectivamente con diferencias significativas, esto pudo deberse a
que la misma presentó un menor contenido hídrico en el suelo, lo que afectó la absorción
del N. Resultados similares encontraron López et al. (2002) en trigos bajo secano y riego
con distintas dosis de N.
al. (1997) reportaron absorción de 88 kg N ha-1 y EFN_G entre 31-38 kg_ kgN_abs-1, con
160 kgN ha-1 de fertilizante aplicado.
La ER_ N no presentó diferencia según el nivel de fertilización y compactación si
bien se observa una tendencia que a dosis menores de N y en los tratamientos
descompactados la ER_N fue mayor. Uribelarrea et al. (2007) sugirieron que elevadas
ER podrían estar fuertemente relacionadas con el tamaño y la actividad de las raíces y
que altas EF_N podrían estar más vinculadas a los componentes del Rdto del cultivo –NG
y peso de granos-.
Tabla 2-12. Nitrógeno total absorbido (N_abs total, kgN ha-1), eficiencia fisiológica de N
en grano (EFN_G, kg_g kgN_abs-1), eficiencia de uso del N en grano (EUN_G, kg_g
kgN_disp-1), eficiencia fisiológica de N en biomasa total (EFN_B, kg_B kgN_abs-1),
eficiencia de uso del N en biomasa total (EUN_B, kg_B kgN_disp-1) y eficiencia de
recuperación de N en biomasa total (ER_ N, kgN_abs kgN_disp-1) para el cultivo de trigo
según el nivel de fertilización (A= alta y B= baja), el nivel de compactación (NC, d=
descompactado y sd= sin descompactar) para las campañas 2009 (C1), 2010 (C2) y
2011 (C3) y sus interacciones.
140
115,0 a 117,7 a 112,2 b
120
98,2 a
N abs total (kg N)
100
80 d
60 sd
40
20
0
A NF B
Figura 2-18: Nitrógeno absorbido total (Nabs_total) del cultivo de trigo en función del
nivel de fertilización (NF, A= alta y B= baja) según el nivel de compactación (NC, d=
descompactado y sd= sin descompactar). Apertura de la interacción NF*NC. Letras
diferentes dentro de un mismo NF indican diferencias significativas entre NC según el
test LSD (P≤ 0,05).
CONCLUSIONES
La descompactación fue efectiva y se observó el efecto residual a través de la
variable de suelo RP, la cual mantuvo diferencias significativas al final del ensayo con
respecto a los suelos sd. Dichos tratamientos -sd- mostraron una tendencia de mejora
subsuperficial en los valores de Ds y RP, lo que podría deberse al efecto de las raíces del
cultivo de trigo sobre el suelo en la secuencia trigo/soja.
La mayor fertilización del cultivo tuvo un efecto positivo y superior sobre la
eficiencia en el uso de la radiación y rendimiento en relación a la residualidad de la
descompactación del suelo, si bien en condiciones de baja fertilización favoreció la
producción de biomasa total a madurez fisiológica del cultivo.
La fertilización con P en la secuencia de cultivos logró aumentar los valores de P
en el suelo.
119
Capítulo III
INTRODUCCIÓN
Durante los últimos 200 años el alto crecimiento poblacional aumentó
considerablemente la presión sobre las tierras productivas. La roturación de los suelos, la
disminución de la cobertura vegetal y el escaso retorno de restos vegetales propios de los
suelos agrícolas ha provocado la disminución del carbono orgánico en esos suelos (Lal,
2004). Las emisiones de gases con efecto invernadero provenientes de la agricultura
representan entre el 10 y el 12% de las emisiones totales.
Los suelos son el mayor reservorio de carbono en los ecosistemas terrestres
(Janzen 2004), por lo que existe un gran potencial para acumular carbono dentro de los
suelos como una forma de contrarrestar, al menos en parte, el aumento de las emisiones.
El carbono del suelo puede funcionar como fuente o destino, dependiendo del manejo
(Schimel et al., 2001; Lal, 2004). Para revertir las consecuencias no deseadas de la
producción agrícola se requieren manejos más conservacionistas, como son la reducción
de los laboreos y la siembra directa.
Estos manejos promueven una menor intervención sobre los suelos y permiten que
los rastrojos de la cosecha cubran el suelo, aportando materia orgánica y protegiendo el
suelo de la erosión eólica e hídrica según las características de la región. La adopción de
prácticas de manejo conservadoras en suelos agrícolas puede reducir la tasa de
enriquecimiento de CO2 atmosférico y tener impactos positivos sobre la calidad del
ambiente.
La acumulación de carbono en un agroecosistema, que depende de la diferencia
entre sus entradas y salidas, está correlacionada positivamente a escala regional con la
relación entre la precipitación y la temperatura (Álvarez & Lavado, 1998). A escala local
influyen la especie cultivada, el manejo de los residuos, las fertilizaciones y laboreos
sobre el lote (Viglizo et al., 2004). Además, la reducción de labores y fertilizaciones más
racionales disminuyen el consumo de combustibles y la emisión de óxido nitroso.
Para estimar el balance de carbono de un suelo hace falta determinar la cantidad
de carbono que ingresa con los rastrojos de los cultivos y la emisión de CO 2 a la
atmósfera por respiración microbiana. Por lo tanto, el aumento de la productividad de los
120
cultivos y de los recursos debe ser un objetivo a lograr en los sistemas agrícolas para
incrementar el CO del suelo.
La ausencia de cultivos invernales provoca una pérdida enorme de recursos (agua
y radiación solar) que no son aprovechados para producir B y/o granos (Caviglia et al.,
2008). En efecto, en regiones donde la estación de crecimiento es prolongada y la oferta
de recursos es favorable, se desperdicia una enorme cantidad de recursos que pueden
aprovecharse intensificando las secuencias de manera sustentable. La intensificación
sustentable, tiene por objetivo mantener o incrementar los actuales niveles productivos
con un uso más intenso de los recursos del ambiente (agua y radiación solar) y de las
tierras de mayor aptitud, a través de tecnologías de procesos con un uso racional de los
insumos.
Las propuestas basadas en la intensificación sustentable deben ser
económicamente viables, socialmente aceptables y ambientalmente sostenibles (Caviglia
& Andrade, 2010). Aunque el término intensificación puede asociarse con un incremento
en la productividad a través de un incremento en el uso de insumos, también puede
asociarse a un incremento en la captura de recursos disponibles (como radiación y agua)
y al mejoramiento en el Rdto de cultivos por unidades de tiempo y superficie (Caviglia &
Andrade, 2010).
En este sentido, el índice de intensificación de la secuencia (ISI) depende
básicamente del período del año ocupado por cultivos (con raíces activas) en cada
secuencia. Numerosas variables están implícitamente relacionadas con el ISI; como, por
ejemplo, la agregación, la distribución de poros por tamaño y la orientación o la
estabilidad de la estructura, que están afectadas por la cantidad y la calidad de los
residuos de cultivos, así como por el tipo y la distribución del sistema radical (Domzal et
al., 1991; Sasal et al., 2006).
En trabajos previos se encontró relación negativa entre el ISI y el escurrimiento o
la erosión hídrica y relación positiva con el contenido de C del suelo (Novelli et al. 2009;
Darder et al., 2010; Sasal et al., 2010). Las secuencias más intensificadas, con períodos
de barbecho despreciables, tuvieron los mayores valores de ISI que fueron asociados con
las menores tasas de escurrimiento y erosión hídrica. Por el contrario, el monocultivo de
soja tiene el menor valor de ISI=1. El doble cultivo trigo/soja de segunda es el cultivo
secuencial más difundido y ocupa una mayor proporción de la estación de crecimiento,
obteniendo una mayor y más eficiente captura de recursos con un mayor valor de ISI=2.
121
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Tabla 3-1. Productividad del agua en grano y en biomasa total (PA_G y PA_B, en g m-2
mm-1), eficiencia de uso del agua en grano y en biomasa total (EUA_G y EUA_B, en g m-
2
mm-1), eficiencia de uso del agua en equivalente glucosa (EUA_Eq.gl) y eficiencia de
captura del agua (ECA, en %) según nivel de fertilización (NF, A= alta y B= baja), nivel
de compactación (NC, d= descompactado y sd= sin descompactar) y su interacción
(NF*NC) en la secuencia de cultivos soja-trigo/soja-trigo/soja-trigo.
Tabla 3-3. Matriz de correlación entre variables de suelo [densidad de suelo superficial
y profunda (Ds, sup y prof), porosidad de aireación superficial y profunda (Pa, sup y
prof) y resistencia a la penetración superficial y profunda (RP, sup y prof)] y de cultivo
[productividad de la radiación en grano y en biomasa (PR_G y PR_B), productividad del
agua en grano y en biomasa (PA_G y PA_B), eficiencia de uso de la radiación en grano
y en biomasa (EUR_G y EUR_B), eficiencia de uso del agua en grano y en biomasa
(EUA_G y EUA_B), EUA y EUR en equivalente glucosa (EUA_Eq.gl. y EUR_Eq.gl.),
eficiencia de captura del agua (ECA) y eficiencia de captura de la radiación (ECR)]
para la secuencia de cultivos en las campañas 2008/09, 2009/10 y 2010/11. Coeficientes
de Spearman. ns: diferencias no significativas (P> 0,05);*: diferencias significativas (P≤
0,05).
Variables de suelo
RP
Ds (sup) Ds (prof) Pa (sup) Pa (prof) RP (sup)
(prof)
-0,51
PR_G -0,39 ns -0,45 ns 0,42 ns 0,46 ns -0,51 ns
ns
PR_B -0,60 * -0,62 * 0,64 * 0,67 * -0,71 * -0,72 *
-0,56
PA_G -0,43 ns -0,49 ns 0,49 ns 0,50 ns -0,57 ns
ns
PA_B -0,60 * -0,61 * 0,64 * 0,67 * -0,71 * -0,72 *
Variables de cultivo
-0,43
EUR_G -0,34 ns -0,37 ns 0,39 ns 0,37 ns -0,46 ns
ns
EUR_B -0,56 ns -0,53 ns 0,61 * 0,59 * -0,66 * -0,65 *
-0,55
EUA_Eq.gl. -0,42 ns -0,50 ns 0,50 ns 0,51 ns -0,56 ns
ns
-0,46
EUR_Eq.gl. -0,38 ns -0,44 ns 0,44 ns 0,42 ns -0,48 ns
ns
-0,48
EUA_G -0,32 ns -0,41 ns 0,42 ns 0,44 ns -0,49 ns
ns
EUA_B -0,53 ns -0,53 ns 0,59 ns 0,60 * -0,65 ns -0,65 *
ECA -0,50 ns -0,55 ns 0,48 ns 0,52 ns -0,57 ns -0,58 *
ECR -0,52 ns -0,59 * 0,53 ns 0,64 * -0,63 * -0,68 *
128
Tabla 3-4. Producción de biomasa aérea total de trigo (B T), soja (B S) y de trigo-soja [B
(T+S)], aporte de rastrojos al suelo de trigo [R (T)], soja [R (S)] y de trigo-soja [R
(T+S)]; aporte de carbono a través de los rastrojos [aporte C(R)] y aporte de C por año
(aporte C/Año) según nivel de fertilización (NF, A= alta y B= baja), nivel de
compactación (NC, d= descompactado y sd= sin descompactar) y su interacción
(NF*NC) en la secuencia de cultivos soja-trigo/soja-trigo/soja-trigo, expresado en g m-2.
Tabla 3-5. Aporte, Pérdida y Balance de carbono del suelo para la secuencia de cultivo
soja-trigo/soja-trigo/soja-trigo, total 3 años duración (Tn C ha-1), Toneladas de CO del
suelo a 30 cm (Ton COS) promedio de la secuencia y porcentaje de aumento o
disminución del CO respecto Ton CO suelo a 30 cm (%+ -); según NC (nivel de
compactación, d y sd ), NF (nivel de fertilización A y B) y NF*NC (Ad= alta fertilización
descompactado; Asd= alta fertilización sin descompactar; Bd= baja fertilización
descompactado; Bsd= baja fertilización sin descompactar).
Ton COS Aporte C Pérdida C Balance %+ -
NF A 51,8 a 9,81 a 8,87 a 0,93 a 1,79
B 50,9 a 9,29 a 8,72 a 0,57 a 1,11
NC d 50,2 a 10,1 b 8,58 a 1,51 b 3,00
sd 52,6 a 8,99 a 9,02 a -0,01 a 0,00
Asd 52,4 9,44 8,96 0,48 0,90
NF*NC Bsd 52,9 8,55 9,05 -0,5 -0,90
Ad 51,3 10,17 8,78 1,39 3,56
Bd 49,1 10,03 8,39 1,64 2,68
Analisis varianza
NF ns ns ns ns
NC ns * ns *
NF*NC ns ns ns ns
Letras diferentes dentro de una columna indican diferencias según el test LSD (P≤ 0,05).
ns: no significativo (P> 0,05); *: diferencia significativa (P≤ 0,05).
carbono al humus y en un caso obtuvo un incremento del contenido de carbono del suelo
bajo esta secuencia. A medida que se incrementó la proporción de soja en la rotación fue
más pronunciada la disminución del nivel de carbono del suelo.
En las parcelas con mayor fertilización hubo una pequeña mejora no significativa
con un balance más positivo respecto a B en el contenido de COS (1,79 vs. 1,11%), lo
que coincide con los resultados de otros autores que no siempre pudieron encontrar un
efecto positivo significativo del uso de fertilizantes sobre el balance de C en el suelo
(Gonzalez Montaner et al., 2004; Galantini & Rosell, 2006).
Esto lo atribuyeron a diferencias en la eficiencia en el uso del nutriente
adicionado, la que es determinante de la cantidad de biomasa producida y,
consecuentemente, del carbono que se adiciona al suelo (Galantini & Suñer, 2008),
teniendo en cuenta también el muy corto plazo del presente ensayo.
Tabla 3-6. Carbono orgánico total (COT) y carbono asociado a la materia orgánica
particulada a 10 cm de profundidad (C-MOP) al inicio (mayo 2009) y al final (mayo
2010) de la secuencia trigo/soja según el nivel de fertilización (NF, A= alta y B= baja) y
el nivel de compactación (NC, d= descompactado y sd= sin descompactar).
Mayo 2009 Mayo 2010
COT C-MOP COT C-MOP
-1
(%) (g kg ) % (g kg-1)
NF A 1,64 a 0,20 a 1,71 a 0,23 a
B 1,64 a 0,22 a 1,73 a 0,24 a
NC D 1,63 a 0,20 a 1,73 a 0,24 a
Sd 1,65 a 0,22ª 1,71 a 0,23 a
CV (%) 4,1 22 4,5 11
Análisis de varianza
NF ns Ns ns ns
NC ns Ns ns ns
Letras diferentes dentro de una columna indican diferencias según el test LSD (P≤ 0,05).
ns: no significativo (P> 0,05); *: diferencia significativa (P≤ 0,05). CV (%): coeficiente
de variación.
132
El C-MOP puede resultar en un indicador más sensible a los efectos del uso del
suelo que el COT, motivo por el cual puede utilizarse como indicador temprano del
efecto de la rotación de cultivos, de la fertilización o del sistema de labranza sobre la
calidad del suelo (Haynes, 2000; Six et al., 2002). Debido probablemente al muy corto
plazo (1 año) entre mediciones en este ensayo no se detectaron diferencias.
CONCLUSIONES
La productividad y eficiencia de uso del agua para la producción de grano y
biomasa total presentaron diferencias significativas a favor del suelo descompactado y
para el nivel alto de fertilización, principalmente por una mayor productividad del
cultivo de soja por efecto de la descompactación del suelo y del trigo por efecto de la
mayor fertilización nitrogenada.
La eficiencia de captura del agua (ECA) no mostró diferencias según nivel de
compactación y fertilización pero sí la eficiencia de captura de la radiación (ECR); la
diferente respuesta para el agua y la radiación y la correlación positiva entre ECA y la
ECR encontradas ofrecen ideas para el desarrollo de estrategias, basadas en la mejora de
captación de la radiación, para mejorar la productividad anual de agua de la biomasa y el
rendimiento en grano, ya que el agua puede ser parcialmente almacenada.
En la secuencia de cultivos en su conjunto la EUR_B, EUA_B, ECA y ECR, se
asociaron en forma negativa con la variable de suelo RP en profundidad, lo que señala la
fuerte influencia que esta propiedad tiene para reducir la productividad de los cultivos,
resultando ser estas variables de cultivo las más adecuadas para la detección de cambios
en el corto plazo de las propiedades del suelo.
El potencial de la siembra directa se vio limitado por una menor calidad física del
suelo en los horizontes superficiales en los tratamientos sin descompactar, aunque fue
atenuado por una mayor fertilización afectando indirectamente la eficiencia de uso y la
productividad de los recursos del sistema.
La mejora en la calidad física del suelo, debido a la descompactación y a la
persistencia de su efecto positivo, y de su fertilidad química, lograda mediante
fertilización estratégica, permitió incrementar la producción de biomasa y el retorno de
rastrojo al suelo a lo largo de los 3 años de la secuencia. Como consecuencia, ambas
prácticas tecnológicas contribuyeron a elevar el aporte de carbono al suelo y a potenciar
el efecto positivo de la siembra directa.
133
CONCLUSIONES FINALES
de los cultivos que permiten inferir los cambios que ocurren en la calidad del suelo. Esto
tiene gran importancia dado que midiendo pocas variables, en determinados estados
fenológicos de los cultivos, se puede inferir le evolución de la calidad del suelo.
Especulaciones agronómicas
La elección de cultivares y manejo para el doble cultivo T/S debería incluir
características y prácticas tecnológicas que permitan adaptar la fenología, su período de
crecimiento, con la oferta ambiental de recursos. La implementación de estrategias
productivas que se basen en la mejora de captación de la radiación y de la radiación
fotosintéticamente activa interceptada acumulada permite mejorar la productividad anual
del agua para la producción de biomasa y grano, debido a la asociación positiva entre la
eficiencia de captura de la radiación y el agua, y también aumentar el secuestro de
carbono en el suelo. Los hallazgos de este trabajo demuestran que no sólo la evolución
del rendimiento en el tiempo es un indicador adecuado del manejo de los cultivos y del
suelo; también las variables ecofisiológicas de los cultivos, como la eficiencia en el uso
del agua y la radiación, pueden ser utilizados como indicadores válidos para determinar la
necesidad de introducir correcciones en el sistema de manejo empleado (rotación,
fertilización, descompactación), con la finalidad de potenciar los beneficios de la siembra
directa en suelos limosos como los de centro-norte de la provincia de Santa Fe. Este tipo
de estudios deberían continuarse por más tiempo para ver si los resultados permanecen
estables en el largo plazo y con otras secuencias/rotaciones de cultivos con la finalidad de
establecer que variables ecofisiológicas pueden ser utilizadas como indicadores de la
evolución de la calidad del suelo para otras alternativas productivas.
136
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