Tipos de Actos Jurídicos y Hechos Jurídicos
Tipos de Actos Jurídicos y Hechos Jurídicos
Existen dos clases de hechos Hechos simples o materiales: Constituidos por los
fenómenos de la naturaleza o por actos del hombre
que no producen consecuencias jurídicas
Hechos jurídicos: Son fenómenos de la naturaleza
o actos del hombre que producen consecuencias
Jurídicas.
✓ Por ejemplo, la caída de una piedra puede ser un hecho material, si no produce daño a nadie,
pero si la piedra cae sobre una persona o sobre un vehículo con personas dentro, podría
transformarse en hecho jurídico, como la hipótesis prevista en el artículo 2328 C.C
✓ Los hechos jurídicos humanos voluntarios pueden ser lícitos (como los cuasicontratos,
por ejemplo, artículo 2290 C.C, o ilícitos (como los delitos y cuasidelitos civiles y
penales). Si bien el autor actúa voluntariamente o negligentemente, la consecuencia
jurídica, esto es, la indemnización de perjuicios y la pena, no se produce porque él lo
quiera, sino que es impuesta por el derecho (art 2314 C.C).
✓ Los actos jurídicos, en cambio, son hechos jurídicos humanos voluntarios en que los
actos voluntarios del hombre son realizados con la intención de producir
consecuencias jurídicas.
Concepto
Acto jurídico: Se refiere a toda declaración de voluntad encaminada a producir consecuencias jurídicas,
consistentes en la adquisición, modificación o extinción de una relación jurídica.
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✓ En el acto jurídico tal como en el hecho jurídico humano voluntario, el acto es voluntario, pero
la diferencia es que en los actos jurídicos la voluntad está encaminada a producir
consecuencias jurídicas que son perseguidas por el autor o las partes.
✓ El acto jurídico se caracteriza porque es un acto voluntario, lo que lo diferencia de los hechos
de la naturaleza y de los hechos jurídicos humanos involuntarios. El acto jurídico es realizado
con la intención de producir consecuencias jurídicas, lo que lo diferencia de los hechos
jurídicos humanos voluntarios que se realizan sin buscar tales consecuencias.
El Código Civil no define acto jurídico, pero sí el legislador entrego normas que sirvieran como base
para entender el acto jurídico en general. Así se señala en el libro IV, denominado “de los actos y
declaraciones de voluntad” y del artículo 1445, inciso 1°, que expresa que “para que una persona se
obligue a otra por un acto o declaración de voluntad es necesario: …”
Actos jurídicos unilaterales o propiamente tales: Son aquellos que para cuya formación se requiere
una sola parte llamada autor, como la renuncia de un derecho, el reconocimiento de un hijo, el
testamento, la repudiación de una herencia o legado, etcétera. En los actos jurídicos unilaterales, el
dolo vicia la voluntad si es obra de un tercero, porque carece de sentido la exigencia de que sea obra
de la otra parte, desde el momento de que hay solo una. El articulo 1782 por ejemplo, señala que
según el cual la renuncia de los gananciales por parte de la mujer o sus derechos (acto jurídico
unilateral), puede rescindirse cuando hayan sido inducidos a renunciar “por engaño” (dolo)
Actos jurídicos bilaterales o convenciones: Son aquellos que se requiere que concurran a lo menos dos
partes para la celebración de un acto o un negocio jurídico. (cuando se trata de dos o más partes son
pluripersonales). Son actos jurídicos bilaterales, por ejemplo, los contratos, la convención, el pago, la
tradición, etcétera. A este acuerdo de voluntades se le denomina consentimiento. En los actos jurídicos
bilaterales, uno de los requisitos necesarios para que el dolo vicie el consentimiento, es que sea obra
de la otra parte. Artículo 1458 inciso 1ro “El dolo no vicia el consentimiento, sino cuando es obra de
una de las partes, y cuando además aparece claramente que sin él no hubieran contratado”.
Ejemplo de un acto jurídico plurilateral: La novación por cambio de deudor.
Por tanto, un acto jurídico bilateral es el concurso de las voluntades de dos o más partes encaminadas
a producir consecuencias jurídicas que pueden consistir en la adquisición, modificación o extensión de
un derecho (o de una relación jurídica).
Parte: Significa una o más personas, ya que una parte puede estar constituida por una o varias
personas que persiguen un mismo objetivo jurídico (artículo 1438 C.C)
Contrato: Es un acto jurídico bilateral o convención que consiste en un acuerdo de voluntades entre
dos o más partes, encaminada a producir efectos jurídicos, tales como; adquirir, modificar o extinguir
derechos y obligaciones.
***Cuando se trata de extinguir una obligación estamos en presencia de una convención. No obstante,
nuestro Código Civil hace sinónimas las expresiones “convención y contrato” en los artículos 1437 y
1438.
Articulo 1437 “Las obligaciones nacen, ya del concurso real de las voluntades de dos o más personas,
como en los contratos o convenciones; ya de un hecho voluntario de la persona que se obliga, como
en la aceptación de una herencia o legado y en todos los cuasicontratos; ya a consecuencia de un
hecho que ha inferido injuria o daño a otra persona, como en los delitos y cuasidelitos; ya por
disposición de la ley, como entre los padres y los hijos sujetos a patria y potestad”.
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Articulo 1438 “Contrato o convención es un acto por el cual una parte se obliga para con otra a dar,
hacer o no hacer alguna cosa. Cada parte puede ser una o muchas personas”.
Se habla de acto jurídico o negocio jurídico como sinónimos, ya que la palabra “acto” proviene del latín
“negotium”. Es la doctrina italiana la que introduce el concepto de negocio jurídico, que corresponde a
lo que la doctrina chilena denomina negocio jurídico, esto es, una declaración de voluntad de una o
más partes encaminadas a la adquisición, modificación o extinción de una relación jurídica.
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✓ Los actos jurídicos de familia: Son aquellos relativos a las relaciones que provienen del
matrimonio, por ejemplo, la convivencia, el parentesco y la adopción, como el matrimonio y el
reconocimiento de un hijo.
La diferencia entre los actos jurídicos patrimoniales y los actos jurídicos familiares, es que en los
primeros la o las partes pueden determinar las consecuencias jurídicas del acto, mientras que, en los
actos jurídicos de familia, en general, la voluntad se limita a manifestarse y es la ley la que determina
las consecuencias jurídicas del acto, por ejemplo, en el matrimonio (art 102, 1717 del C.C., etcétera).
Actos jurídicos entre vivos y actos jurídicos por causa de muerte “mortis causa”:
✓ Los actos jurídicos entre vivos: Son aquellos que para producir efectos plenos no requieren de
la muerte de su autor o de una de las partes, como la hipoteca, la compraventa, el mutuo,
etcétera.
✓ Los actos jurídicos por causa de muerte o mortis causa: Son aquellos que para producir la
plenitud de sus efectos requieren de la muerte de su autor o de una de las partes, por ejemplo,
el testamento, según el artículo 999 C.C “El testamento es un acto más o menos solemne, en
que una persona dispone del todo o de una parte de sus bienes para que tenga pleno efecto
después de sus días, conservando la facultad de revocar las disposiciones contenidas en él
mientras viva”.
También es un acto jurídico por causa de muerte, el mandato destinado a ejecutarse después de la
muerte del mandante, así lo señala el artículo 2169 “No se extingue por la muerte del mandante el
mandato destinado a ejecutarse después de ella. Los herederos suceden en este caso en los derechos
y obligaciones del mandante”. Este artículo quiere decir que el mandato no se extingue por la muerte
del mandante, ya que está destinado a ejecutarse después de la muerte de aquel.
Artículo 2116 C.C “El mandato es un contrato en que una persona confía la gestión de uno o más
negocios a otra, que se hace cargo de ellos por cuenta y riesgo de la primera. La persona que confiere
el encargo se llama comitente o mandante, y la que lo acepta, apoderado, procurador, en general
mandatario”.
Actos jurídicos puros y simples y actos jurídicos sujetos a modalidades:
✓ Actos jurídicos puros y simples: Son aquellos que producen sus consecuencias normales u
ordinarias.
✓ Actos jurídicos sujetos a modalidades: Son aquellos cuyas consecuencias normales han sido
alteradas mediante clausulas especiales que introducen en ellos modalidades. Las modalidades
constituyen elementos accidentales de los actos jurídicos, es decir, que se agregan por medio
de cláusulas especiales. Artículo 1444 C.C “Se distinguen en cada contrato las cosas que son
de su esencia, las que son de su naturaleza, y las puramente accidentales. Son de la esencia
de un contrato aquellas cosas sin las cuales o no se produce efecto alguno, o degenera en
otro contrato diferente; son de la naturaleza de un contrato las que, no siendo esenciales en
él, se entienden pertenecerle, sin necesidad de una cláusula especial; y son accidentales a un
contrato aquellas que ni esencial ni naturalmente le pertenecen, y que se le agregan por
medio de cláusulas especiales”. En un sentido estricto, son modalidades la condición, el plazo
y el modo, y según algunos la representación….
✓ Atos jurídicos causados: Son aquellos para cuya eficacia se requiere de una causa que los
justifique y constituyen la regla general. El artículo 1467 señala que “No puede haber
obligación sin una causa real y licita; pero no es necesario expresarla. La pura libertad o
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beneficencia es causa suficiente. Se entiende por causa el motivo que induce al acto o
contrato; y por causa ilícita la prohibida por la ley, o contraria a las buenas costumbres o al
orden público. Así la promesa de dar algo en pago de una deuda que no existe, carece de
causa; y la promesa de dar algo en recompensa de un crimen o de un hecho inmoral, tiene
una causa ilícita”.
✓ Actos jurídicos abstractos: Son aquellos que no expresan la causa del negocio ni la llevan
incorporada entre sí.
En consecuencia, los actos jurídicos causados y abstractos no pueden invalidarse por ausencia de
causa, reforzándose así la situación del acreedor. Por ejemplo, el cheque, la letra de cambio y el
pagare; la delegación en la novación (art 1631 N°3 inciso final y el art 1638 del C.C), fianza, prenda e
hipoteca constituidas por un tercero, etcétera.
Actos jurídicos típicos o nominados y actos jurídicos atípicos o innominados:
✓ Actos jurídicos nominados o típicos: Son aquellos que tienen una individualidad acusada y por
lo mismo un nombre y reglamentación legal.
✓ Los actos jurídicos de condición: Consisten en que la voluntad es solo la base del negocio
porque el contenido o parte importante de él, viene dado por la ley de manera inderogable,
como ocurre en el matrimonio.
La clasificación de los elementos del acto jurídico en general, la encontramos en el artículo 1444 del
C.C que trata sobre los contratos y que señala lo siguiente:
“Se distinguen en cada contrato las cosas que son de su esencia, las que son de su naturaleza, y las
puramente accidentales.
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Son de la esencia de un contrato: Aquellas cosas sin las cuales o no produce efecto alguno, o
degenera en otro contrato diferente.
Son de la naturaleza de un contrato: Las que, no siendo esenciales en él, se entienden pertenecerle,
sin necesidad de una cláusula especial.
Son accidentales a un contrato: Aquellas que ni esencial ni naturalmente le pertenecen, y que se
agregan por medio de cláusulas especiales”.
La denominación “elementos” del acto la efectúa la doctrina, toda vez que el artículo 1444 alude a las
“cosas” que se distinguen en cada contrato. En verdad, como indica el profesor Vial del Rio, solo son
propiamente “elementos” constitutivos del acto los de su esencia, porque los denominados
“elementos” de la naturaleza y accidentales del acto, dicen relación más bien con sus efectos que con
su constitución.
❖ Elementos esenciales: Son elementos de la esencia del acto jurídico aquellos sin los cuales o
no produce efecto alguno, o degenera en otro acto diferente.
Pueden ser:
a) Elementos esenciales generales.
b) Elementos esenciales especiales, particulares o propios de cada acto.
Elementos esenciales generales: Son aquellos que deben concurrir en todo acto jurídico y pueden
inferirse del artículo 1445 C.C que señala lo siguiente:
“Para que una persona se obligue a otra por un acto o declaración de voluntad es necesario:
1. Que sea legalmente capaz.
2. Que consienta en dicho acto o declaración y su consentimiento no adolezca de vicio.
3. Que recaiga sobre un objeto lícito.
4. Que tenga una causa lícita.
La capacidad legal de una persona consiste en poderse obligar por sí misma, y sin el ministerio o
la autorización de otra”.
Son elementos esenciales y comunes a todo acto jurídico:
1. La voluntad.
2. El objeto.
3. La causa.
Elementos esenciales especiales: Son los propios de cada acto determinado, como la cosa y precio en
la compraventa y en el arrendamiento de cosas; la gratuidad en el comodato; la affectio societatis en
la sociedad; el plazo o condición en el contrato de promesa, etcétera.
Si no concurren los elementos esenciales especiales, el acto no produce efectos o degenera en
otro acto diferente. Así, por ejemplo, la compraventa en que falta el precio, podría degenerar
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en una donación; o un comodato en que se cobra por el uso, en un arrendamiento. Este
fenómeno se relaciona con la denominada conversión del acto nulo.
❖ Elementos de la naturaleza: Son elementos de la naturaleza del acto jurídico, los que, no
siendo esenciales en él, se entiendan pertenecerle, sin necesidad de una clausula especial.
Aunque las partes nada digan se entienden incorporados en el acto jurídico mediante leyes
supletorias de la voluntad de las partes. Pero las partes pueden abolirlos. Así, por ejemplo, son
elementos de la naturaleza; la obligación de saneamiento en la compraventa (art 1837 C.C), la
condición resolutoria tacita en los contratos bilaterales (art 1489 C.C), el plazo en el mutuo (art
2200 C.C) y en las operaciones de crédito de dinero.
❖ Elementos accidentales: Son elementos accidentales al acto jurídico aquellos que ni esencial,
ni naturalmente le pertenecen, y que se le agregan por medio de clausulas especiales. Por
ejemplo, normalmente las modalidades como la condición, plazo y modo y, según algunos
autores, la representación.
REQUISITOS DEL ACTO JURIDICO (pág. 19 apunte) Comentado [LAC1]: Capítulo IV Requisitos del acto
jurídico, página 19, se termina en la página 39. Libro Eduardo
Court Murasso
La doctrina distingue dos clases de requisitos del acto jurídico, es decir, requisito de existencia y de
validez.
1.- Requisitos de existencia del acto jurídico: Son aquellos necesarios para que el acto se genere o
nazca a la vida del derecho, de manera tal que si falta alguno de ellos el acto jurídico no nace, es decir,
es jurídicamente inexistente. Los requisitos de existencia coinciden con los elementos de la esencia
(generales) del acto jurídico.
Son requisitos de existencia:
1. La voluntad.
2. El objeto.
3. La causa.
4. Las solemnidades prescritas por la ley, en su caso.
Respecto de la solemnidad se debe tener presente que no todos los actos jurídicos son solemnes. Para
muchos autores la solemnidad es la forma como se expresa la voluntad de los actos solemnes, de
manera que quedan comprendidas en el requisito de voluntad.
2.- Requisitos de validez del acto jurídico: Son aquellos necesarios, para que el acto jurídico sea válido,
es decir, para que nazca sin vicios, de manera tal que, si falta alguno de ellos, el acto jurídico nace, pero
viciado y puede pedirse la declaración de su nulidad.
Son requisitos de validez:
1. La voluntad exenta de vicios.
2. La capacidad del autor o de las partes.
3. Un objeto lícito.
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4. Una causa lícita.
Requisitos internos y requisitos externos: Se distingue entre los requisitos internos (o de
fondo), del acto jurídico y los requisitos externos (o de forma), constituidos por las
solemnidades. El articulo 17 del Código Civil alude a la distinción.
Artículo 17 C.C “La forma de los instrumentos públicos se determina por la ley del país en que hayan
sido otorgados. Su autenticidad se probará según las reglas establecidas en el código de
enjuiciamiento. La forma se refiere a las solemnidades externas, y la autenticidad al hecho de haber
sido realmente otorgados y autorizados por las personas y de la manera que en los tales
instrumentos se exprese”
Requisitos generales de los actos jurídicos: Si combinamos los anteriores, podemos decir que
para que un acto sea valido y nazca a la vida del derecho, es necesaria la concurrencia de los
siguientes requisitos:
1. Voluntad no viciada.
2. Capacidad del autor o partes.
3. Objeto lícito.
4. Causa lícita.
5. Solemnidades prescritas por la ley, en su caso.
Según la RAE la voluntad es “la potencia del alma, que mueve a hacer o no hacer una cosa”. Puede
decirse que es la aptitud para querer algo. La voluntad en el acto jurídico es preponderante porque sus
efectos se van a producir precisamente porque el autor o partes lo desean.
En los actos jurídicos, en realidad la voluntad del autor o partes busca estos fines económicos o
prácticos, que dentro del ordenamiento jurídico determinan la adquisición, modificación o extinción de
un derecho o de una relación jurídica. Aunque en el acto jurídico se persiga una finalidad de orden
practico, la voluntad juega un rol diferente que, en los hechos humanos voluntarios, como, por
ejemplo, en los delitos y cuasidelitos civiles, en que no se puede decir que la voluntad persiga un efecto
en derecho. Ahora bien, el concurso o acuerdo de voluntades entre dos o mas partes en los actos
jurídicos bilaterales se denomina consentimiento.
La posibilidad de que las personas puedan crear derechos subjetivos o que el ordenamiento jurídico
actúe conforme a la voluntad de las partes que intervienen en un acto jurídico encuentra su explicación
en el principio de autonomía de la voluntad, en virtud del cual, las personas pueden concluir las
relaciones jurídicas que deseen y en la forma y condiciones que igualmente estimen, con limite a las
normas de orden publico que tiene el carácter de irrenunciables, inalienables, imprescriptibles,
inmodificables, y a toda norma que sea contraria a la costumbre, al orden publico y que alteren la
seguridad nacional. Por tal motivo se dice que en el derecho privado las personas pueden hacer lo que
desean, salvo aquello que se les prohíbe.
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El principio de autonomía de la voluntad es importante en materia de obligaciones, contratos
patrimoniales, en el ámbito en que los sujetos pueden celebrar los contratos y asumir las obligaciones
que deseen, aunque aquellos no estén tipificados por la ley, como lo son los contratos atípicos o
innominados. En materia patrimonial contractual la mayoría de las normas son supletorias de la
voluntad de las partes. En cambio, en el ámbito del derecho de familia este principio se encuentra
reducido, porque la ley entra a reglamentar las instituciones mediante leyes imperativas y prohibitivas
por regla general, por tal motivo se le ha negado al derecho de familia el carácter de derecho privado.
Existe una trilogía de artículos que versan sobre el principio de autonomía de la voluntad, los cuales
son; artículo 12, 1545, 1560 y 1567 inciso 1ro del Código Civil. De estos artículos se desprende que:
1. Las personas son libres para obligarse o no (nadie está obligado a contratar).
2. El hombre es libre para renunciar o no a un derecho.
3. Las personas son libres para determinar el contenido de los actos y contratos que ejecuten o
celebren.
4. Cuando haya que interpretar un acto jurídico debe recurrirse a la voluntad del autor o
intención de las partes (articulo 1560 C.C)
5. Las partes pueden libremente dejar sin efecto por su mutuo consentimiento los actos o
contratos que hayan celebrado.
Artículo 12 C.C “Podrán renunciarse a los derechos conferidos por las leyes con tal que solo miren el
interés del renunciante y que no esté prohibida su renuncia”
Artículo 1545 C.C “Todo contrato legalmente celebrado es una ley para los contratantes y no puede
ser invalidado sino por su consentimiento mutuo o por causas legales”.
Artículo 1560 C.C “Conocida claramente la intención de los contratantes, deberá estarse mas a ella
que a lo literal de las palabras”.
Artículo 1567 inciso 1ro C.C “Toda obligación puede extinguirse por una convención en que las partes
interesadas, siendo capaces de disponer libremente de lo suyo, consienten en darla por nula”.
Limites al principio de la Autonomía de la Voluntad
La intervención del Estado en este principio, da origen a una nueva categoría contractual que limita el
principio de autonomía de la voluntad, denominada contratos dirigidos, que son aquellos
reglamentados y fiscalizados por el poder público, ya sea en su formación, ejecución o duración a fin de
evitar que una parte se aproveche de la debilidad económica de la otra, un ejemplo clásico es el
contrato de trabajo.
La autonomía de la voluntad también se ve limitada por la existencia de los denominados contratos por
adhesión, que son aquellos en que una de las partes “dicta” todas las condiciones del contrato
quedando la otra parte solo aceptando lo establecido o no contratar, por ejemplo, un contrato de
préstamo bancario, un contrato de estudios universitarios y todos aquellos relativos al suministro de
agua, luz, telefonía, cable, gas, etcétera.
También constituyen una limitación a este principio los contratos forzosos o impuestos, que son
aquellos que la ley obliga a celebrar o dar por celebrados, de manera que no existe libertad inicial para
contratar o no. Hay veces en que las partes tampoco tienen la libertad para elegir a la contraparte ni
para determinar el contenido del contrato (contratos forzosos heterodoxos).
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Otra limitación la constituye la lesión enorme que, en el ámbito de los contratos, se traduce a una
desigualdad económica entre las prestaciones de las partes que, cuando es muy grande, puede
acarrear incluso la anulación del contrato u otras consecuencias previstas por la ley.
Por último, constituye una limitación a este principio la llamada teoría de la imprevisión que opera
cuando circunstancias posteriores a la celebración del contrato e imprevisibles hacen excesivamente
oneroso para una de las partes el cumplimiento fiel del contrato el tal evento, el juez puede dejar sin
efecto el contrato (resolución por excesiva onerosidad sobreviviente) o al menos puede revisarlo, para
buscar una formula que establezca la equivalencia de las prestaciones de las partes.
Requisitos que debe reunir la voluntad: Para producir efectos jurídicos, la voluntad debe ser seria,
sincera, manifestada y libre.
1. Seriedad de la voluntad: Que la voluntad sea seria significa que quien la manifiesta tenga
intención de obligarse o de producir un efecto en derecho. Así no es seria la voluntad
manifestada en broma, por mera cortesía, como, por ejemplo, la manifestada en una clase o
conferencia. Por lo mismo el legislador en el articulo 1478 CC niega el valor a las condiciones
meramente potestativas que dependen de la sola voluntad del deudor, como, por ejemplo, si
una persona le dice a otra: “te regalo mi casa, si quiero””. Artículo 1478 CC “Son nulas las
obligaciones contraídas bajo una condición potestativa que consista en la mera voluntad de
la persona que se obliga. Si la condición consiste en un hecho voluntario de cualquiera de las
partes, valdrá”.
2. Voluntad sincera: Que la voluntad sea sincera quiere decir que el acto que se celebra
corresponda a la realidad, esto es, que no se trate de un acto simulado por las partes.
4. Voluntad libre: La voluntad no solo debe manifestarse, sino que esta manifestación de
voluntad debe ser libre, es decir, no viciada o exenta de vicios. Los vicios de la voluntad son el
error, la fuerza y el dolo. Artículo 1451 CC “Los vicios de que puede adolecer el
consentimiento son error, fuerza y dolo”.
LA MANIFESTACION DE LA VOLUNTAD
Para que la voluntad cobre relevancia en el derecho, es necesario que se exteriorice, que se manifieste,
porque mientras ella permanece en el fuero interno de la persona es irrelevante para el derecho. (al
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derecho no le interesa el fuero interno, sino la exteriorización de los actos). Por regla general la
voluntad puede manifestarse de forma expresa o tácita y aún, en ciertos casos excepcionales, el
silencio puede significar manifestación de voluntad.
Voluntad expresa: Es la que se manifiesta de manera formal o explicita, verbalmente o por escrito. El
declarante debe hablar claro (artículo 1560 CC).
Voluntad tácita: Tiene lugar cuando se ejecutan ciertos hechos de los cuales se desprende la voluntad
de realizar un acto jurídico. Por ejemplo, en los establecimientos de comercio, que venden al publico
existe una oferta tácita de vender, en el transporte colectivo de pasajeros, existe una voluntad tácita
de transportar, etcétera. En nuestro Código Civil existen diversas disposiciones que reconocen la
voluntad tácita, por ejemplo, los artículos 1230, 1241, 1244, 1449, 1654, 2124, etcétera. Sin embargo,
la ley exige se manifieste la voluntad en forma expresa, como ocurre por ejemplo en los casos de los
artículos 1023, 1060, 1511 inciso final, 1635, etcétera.
Efectos jurídicos del silencio: El problema consiste en determinar acaso una persona guarda silencio
frente a ciertos actos o interrogaciones, ese silencio puede estimarse como manifestación de voluntad
en algún sentido. Por ejemplo, un establecimiento nos envía determinados bienes, nos señala su precio
y agrega que si no damos respuesta en un plazo se entenderá que aceptamos comprar estos bienes.
En el silencio, y para el caso que pudiere significar manifestación de voluntad, esta se desprendería de
una actitud pasiva frente a ciertos actos o interrogaciones. La regla general es que el silencio no
constituye manifestación de voluntad en ningún sentido, porque ante el derecho no rige el refrán
“quien calla otorga”. Nadie puede, mediante su declaración unilateral de voluntad, pretender que el
silencio de la persona a quien el se ha dirigido constituya manifestación de voluntad en algún sentido,
de manera que, si guardamos silencio en el caso del ejemplo anterior, no se entenderá que aceptamos
la oferta de venta, porque en el derecho no rige el refrán “quien calla otorga”.
En materia del derecho del consumidor, sobre protección de los derechos de los consumidores, según
última modificación introducida por ley N° 19,955, de 14 de julio de 2004, confirma esta regla general
en su artículo 3°, letra a. “Son derechos y deberes básicos del consumidor: la libre elección del bien o
servicio. El silencio no constituye aceptación en los actos de consumo”. Pero excepcionalmente el
silencio puede producir efectos jurídicos, ello ocurre en los siguientes casos: si la ley atribuye efectos
jurídicos al silencio. Esto sucede cuando la ley nos impone pronunciarnos en algún sentido, como en los
siguientes casos:
Artículo 1233. El asignatario constituido en mora de declarar si acepta o repudia, se entenderá que
repudia.
Articulo 2125. Las personas que por su profesión u oficio se encargan de negocios ajenos, están
obligadas a declarar lo mas pronto posible si aceptan o no el encargo que una persona ausente les
hace; y transcurrido un termino razonable, su silencio se mirara como aceptación. Aún cuando se
excusen del cargo, deberán tomar las providencias conservativas urgentes que requiera el negocio que
se les encomienda”.
Ausencia total de la voluntad: Cabe distinguir la ausencia total de voluntad de aquellas situaciones en
que la voluntad solo esta viciada, porque, en doctrina, en el primer caso el acto es inexistente y en el
segundo caso hay nulidad del acto, esto es, el acto existe, pero puede ser anulado.
Causas que suprimen totalmente la voluntad: Según la doctrina son dos:
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1. La privación de razón (actos de los dementes e impúberes y en el caso de los actos ebrios,
hipnotizados, los sonámbulos).
2. El error esencial, que es aquel que recae sobre la especie del acto o contrato que se ejecuta o
celebra, o sobre la identidad de la cosa especifica de que se trata (art 1453 CC).
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La importancia de esta clasificación consiste en que las ofertas a personas determinadas obligan al
proponente en forma condicional; en cambio, las ofertas a personas indeterminadas no lo obligan,
según da cuenta el articulo 105 del Código de Comercio.
Articulo 105 del Código de Comercio “las ofertas indeterminadas contenidas en circulares, catálogos,
notas de precios corrientes, prospectos, o en cualquiera otra especie de anuncios impresos, no son
obligatorias para el que las hace. Dirigidos los anuncios a personas determinadas, llevan siempre la
condición implícita de que al tiempo de la demanda no hayan sido enajenados los efectos ofrecidos, de
que no hayan sufrido alteración en su precio, y de que existan en el domicilio del oferente”.
• 3.- Oferta expresa, que es aquella que esta formulada en términos formales y explícitos,
verbalmente (mediante palabras o gestos) o en forma escrita; y oferta tacita que es la que se
deduce en ciertos comportamientos.
• 4.- Oferta completa, es aquella que señala los elementos esenciales del acto propuesto, de
manera que basta la aquiescencia del ofertado; y oferta incompleta que no señala los
elementos esenciales del acto propuesto, de manera que no basta la aquiescencia del
ofertado.
• 5.- Oferta dirigida a persona presente y oferta dirigida a persona ausente. Pese a los términos
en que esta clasificación se formula, la distinción apunta mas bien al tiempo que media entre
la oferta y la aceptación. Así, estimamos que una oferta por teléfono, radio o vía internet
puede perfectamente ser considerada una oferta entre.
2.- La aceptación: Es un acto jurídico unilateral por el cual la persona a quien se ha dirigido la oferta le
da su conformidad.
Clasificaciones de la aceptación
Se clasifica en:
1. Aceptación expresa y tacita y
2. Pura y simple y condicional.
Aceptación expresa y tacita: La aceptación expresa es la que se manifiesta en términos formales y
explícitos (verbalmente o por escrito); y tácita, la que podemos deducir de ciertos comportamientos
del ofertado que revelan su intención de aceptar. De conformidad al articulo 103 del Código de
Comercio que señala que “La aceptación tácita produce los mismos efectos y esta sujeta a las mismas
reglas que la expresa”.
Aceptación pura y simple y condicional: La aceptación pura y simples aquella en que el ofertado
manifiesta su conformidad con la oferta en los mismos términos en que se formuló. La aceptación
condicional es aquella en que el ofertado introduce modificaciones a la oferta o solo se pronuncia
parcialmente respecto de ella.
Requisitos que debe cumplir la aceptación para formar el consentimiento:
1.- Debe ser pura y simple (art 101 y 102 del Código de Comercio).
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Artículo 101 Código de Comercio “Dada la contestación, si en ella se aprobare pura y simplemente la
propuesta, el contrato queda en el acto perfeccionado y produce todos sus efectos legales, a no ser
que antes de darse la respuesta ocurra la retractación, muerte o incapacidad legal del proponente.
Esta regla tiene una excepción en el articulo 105 del Código de Comercio: Si la oferta se encuentra
contenida en catálogos o avisos y es hecha a personas indeterminadas, no obliga al oferente, y si se
hace a personas determinadas solo obligan al proponente bajo condición. En efecto, esta oferta “lleva
siempre la condición implícita de que al tiempo de la demanda no hayan sido enajenados los efectos
ofrecidos, de que no hayan sufrido alteración en su precio, y de que existan en el domicilio del
oferente”.
Artículo 102 del Código de Comercio “La aceptación condicional será considerada como una
propuesta”
2.- Debe darse en tiempo oportuno, es decir, dentro del plazo legal o del señalado por el oferente.
Plazo legal para la aceptación: Hay que distinguir si la oferta es verbal o escrita. Si la oferta es verbal
(por teléfono o radio), debe ser aceptada en el acto de ser conocida por la persona quien se dirige:
Artículo 97 del Código de Comercio “Para que la propuesta verbal de un negocio imponga al
proponente la respectiva obligación, se requiere que sea aceptada en el acto de ser conocida por la
persona a quien se dirigiere; y no mediando tal aceptación, queda el proponente libre de todo
compromiso.
Si la oferta es escrita debe ser aceptada o rechazada dentro de 24 horas, si la persona a quien se ha
dirigido residiere en el mismo lugar que el proponente, o a vuelta de correo, si estuviere en otro
diverso:
Artículo 98 inciso 1ro del Código de Comercio “La propuesta hecha por escrito deberá ser aceptada o
desechada dentro de 24 horas, si la persona a quien se ha dirigido residiere en el mismo lugar que el
proponente, o a vuelta de correo, si estuviere en otro diverso”. Comentado [LAC3]: Se sigue en la página 30 del apunte…
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