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Propiedades y Estructura del Texto

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INSTITUTO DE EDUCACIÓN SUPERIOR PEDAGÓGICO PRIVADO

“DON JOSÉ DE SAN MARTIN” – YUNGUYO

EL TEXTO Y SUS PROPIEDADES


1. El texto
1.1. ¿Qué es?
El texto es una unidad total de comunicación –oral o escrita- emitida por un hablante en unas circunstancias
determinadas y como tal reúne tres características:
1. Obedece a una intención precisa por parte del emisor: ofrecer información, convencer, mover a la
acción…
2. Se produce en una situación que viene definida por un entorno físico concreto y unas determinadas
relaciones sociales entre el emisor y el receptor al que el texto se destina.
3. Provoca determinados efectos en el receptor: modifica sus creencias, aumenta su información, impulsa
la realización de acciones...
Lógicamente, los textos tienen una extensión variable. Una sola palabra como ¡Fuego! es un texto, puesto que
es un mensaje completo mediante el cual el hablante pretende informar y mover a la acción a los receptores de
ese mensaje. Y también son textos un cuento, una novela extensa o una conversación telefónica en la que los
interlocutores se alternan en los papeles de emisor y de receptor.

1.2. Contexto verbal


Además de ser la unidad superior de comunicación, el texto es también una unidad lingüística, puesto
que en general los enunciados que componen un texto solamente adquieren significación plena en relación con
los demás enunciados de ese texto, de tal manera que a lo largo del texto se va creando un contexto verbal,
formado generalmente por lo dicho hasta ese momento. Y ese contexto verbal es imprescindible para
comprender muchos enunciados. Observemos el siguiente enunciado:

Pero al final tuvo que llamarla para anular la cita porque en el


taller le dijeron que tardarían aún una hora en acabar de
repararlo.
Si lo leemos aislado, este enunciado es escasamente comprensible porque contiene diversas referencias que no
podemos interpretar mientras desconozcamos el contexto verbal en que el enunciado se inserta. Entre estas
referencias tenemos las siguientes:
• Pero: Indica contraposición a algo que desconocemos.
• al final: Expresa cierre de un proceso cuyo principio desconocemos.
• llamarla: la se refiere a una persona cuya identidad ignoramos.
• la cita: El artículo la indica que se trata de una cita de la cual se ha hablado ya.
• le dijeron: Le se refiere también a una persona desconocida.
• repararlo: Lo se refiere a un objeto también desconocido, probablemente un coche, pero pudiera ser
cualquier otro objeto como, por ejemplo, un teléfono o un televisor, Observemos ese mismo enunciado dentro
del texto al que pertenece:

Juan fue a recoger su coche después de trabajar. Había prometido pasar a recoger a María para ir
al cine. Pero al final tuvo que llamarla para anular la cita porque en el taller le dijeron que
tardarían aún una hora en acabar de repararlo.
Como puede verse en este caso, los dos primeros enunciados han creado el contexto verbal suficiente para
que el tercer enunciado sea comprensible. De ese contexto verbal podemos obtener la siguiente información:
• Pero: Se contrapone a la promesa que Juan había hecho a María.
• al final: Está en correlación con la promesa efectuada y con el hecho de ir a recoger el coche.
• llamarla: La se refiere a María.
• la cita: Se refiere al encuentro acordado entre María y Juan.
• le dijeron: Le representa a Juan.
• repararlo: Lo representa al coche.

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1.3. Texto y enunciado. Diferencias


Por tanto, un texto tiene las siguientes características que lo distinguen de un fragmento o de los simples
conjuntos de enunciados:
1. El texto es un mensaje que se presenta como completo, y ello a pesar de que pueda ser ampliado.
Así, en el ejemplo (B) tenemos un texto completo, aunque podríamos ampliarlo diciendo que el coche
que compró Pedro sufrió una avería y finalmente Pedro no pudo realizar su viaje por Europa.
2. El texto es un universo lingüístico cerrado en el sentido de que todos y cada uno de los enunciados
que lo componen adquieren significación en el propio texto y no dependen, por tanto, de otros
enunciados ausentes de él.
3. El texto tiene unidad temática, de modo que sus diferentes enunciados están al servicio de un tema
común. Esta unidad temática dota de coherencia al texto.
4. El texto muestra una cohesión interna derivada de la interrelación entre los enunciados que lo
componen. Esta interrelación o interdependencia hace que cada enunciado de un texto se perciba como
parte de un todo único.

1.4. Partes de un texto


Cuando un texto es muy amplio se divide en partes o capítulos. Éstos, a su vez, se pueden fragmentar en
apartados y en párrafos.
• El párrafo, unidad parcial del texto.
Los párrafos son las partes o ideas parciales de que se compone cada texto. Son unidades del texto que
contienen una idea completa, aunque parcial. El comienzo del párrafo se indica por el sangrado de
la línea; el final por el punto y aparte. En el lenguaje oral se separan los párrafos mediante pausas
prolongadas.
• La oración, unidad menor del texto.
Los párrafos, a su vez, se componen de unidades menores de sentido, que son las oraciones o enunciados.
Un texto coherente y correctamente construido no es una simple suma de enunciados. De hecho, los
enunciados no se presentan en el texto de la misma manera que podrían presentarse aislados, sino que
experimentan determinadas variaciones. Veamos un ejemplo:

• Enunciado l: Los días laborables, Ana dedica toda la tarde a estudiar. Enunciado 2:
Los días festivos, Ana se va de excursión a la sierra.
Texto: Los días laborables, Ana dedica toda la tarde a estudiar. En cambio, los días festivos
se va de excursión a la sierra.

En este ejemplo podemos observar que el enunciado l ha permanecido invariable en el texto. Por el
contrario, el enunciado 2 ha experimentado dos variaciones:
• Se ha introducido la expresión en cambio para contraponer la actividad de Ana en los días festivos a la
que desarrolla ella misma en los días laborables.
• Se ha suprimido el sujeto Ana debido a que ya estaba explícito en la oración anterior.

2. Propiedades textuales
2.1. La adecuación Grupo 1
La adecuación es la propiedad textual que se refiere a la adaptación del texto a la situación comunicativa.
Viene dada por la relación existente entre el emisor y el receptor, la situación comunicativa en la que se produce
el texto y la finalidad del mensaje.
Se percibe en estos aspectos:
1. La intención comunicativa: Es la finalidad que pretendemos con un texto o una comunicación: informar,
ordenar, instruir, convencer, entretener... Desde esta perspectiva los textos se clasifican en informativos,

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prescriptivos, argumentativos, expositivos, informativos, lúdico-estéticos… El emisor del mensaje debe


adaptarse a la intención con la que escribe el texto.
2. El enfoque del tema: Es el tratamiento que le queremos dar a la información que transmitimos: general,
específico, divulgativo, técnico...
3. Relación con el receptor: Es la relación que mantenemos con los destinatarios de nuestras
comunicaciones. Para ello se tendrán en cuenta factores como la familiaridad, los papeles asumidos
(profesor/alumno, conferenciante/público, periodista/lector…) o el nivel cultural o idiomático esperado.
Esta relación se manifiesta en los tratamientos, las formas de cortesías y el registro empleado.
La adecuación comunicativa es el resultado de una serie de elecciones que el hablante o autor ha de llevar a
cabo teniendo en cuenta las características concretas de los diferentes factores o elementos que intervienen en
la comunicación:
• Función del lenguaje: el emisor ha de elegir la función del lenguaje que va a predominar en su texto
dependiendo fundamentalmente de cuál sea la intención comunicativa del emisor. Por ejemplo, si el
texto que se va a producir es un examen, la intención comunicativa es mostrar los conocimientos de una
asignatura, por lo que lo adecuado sería producir un texto donde predomine la función referencia. El
emisor debe seleccionar los recursos lingüísticos mediante los cuales se realiza cada función. En el
ejemplo del examen: oraciones de modalidad enunciativa, con verbo en indicativo, léxico denotativo
claro y preciso, ausencia de elementos que impliquen subjetividad, etcétera.
• Elección del canal comunicativo adecuado: el emisor ha de elegir la elección del canal comunicativo
adecuado. Dependiendo de la situación comunicativa se elegirá una comunicación oral o escrita; se
elegirá el código verbal o no verbal, etc. En el ejemplo del examen, se elegirá la comunicación escrita
y el código castellano y quedará excluida la utilización de códigos no verbales: gestos, etc.
• Variedad idiomática: el emisor ha de elegir la variedad idiomática (lengua culta, registro formal o
coloquial, etc.) según la situación comunicativa. En el ejemplo del examen debe elegir la lengua culta
en su registro formal.
• Variedad del discurso: el emisor ha de elegir la variedad del discurso que va a emplear:
narración, descripción, exposición, etc. Lo adecuado en un examen es el texto expositivo o, en su caso,
argumentativo.
• Género: relacionada con la forma del lenguaje está la elección del género concreto que el emisor vaya
a utilizar, literario o no literario, con sus correspondientes subgéneros. El emisor debe ceñirse al género
que impone la situación comunicativa y seleccionar los mecanismos y recursos textuales adecuados a
ello. Será inadecuado, en un examen, responder a un test con un desarrollo extenso o hacer un esquema
cuando se pide una respuesta breve.

2.2. La coherencia: el texto como estructura semántica grupo 2


Llamamos coherencia a la propiedad que tienen aquellos textos que pueden ser percibidos por su receptor como
un todo estructurado, es decir, como una unidad de contenido cuyas partes intervienen de manera relevante en
el significado global. Podemos decir que es el entramado de relaciones entre las ideas presentes en el texto,
tanto entre ellas como con el marco comunicativo en que se encuentren emisor y receptor. La falta de relación
entre las ideas, la mala organización de las mismas, o su falta de relación con el mundo real del receptor pueden
hacer que un texto resulte incomprensible y, por tanto, incoherente.
La coherencia viene determinada, pues, por la estructura semántica —es decir, la red de significados del
contenido— y se manifiesta en diferentes niveles:
 La totalidad del texto (coherencia global)
 Sus partes constitutivas (coherencia lineal)
 Los diversos enunciados (coherencia local)
2.2.1. Niveles de coherencia textual y elementos determinantes
a) Coherencia global. Asunto y tema

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Para que pueda decirse que una sucesión de enunciados constituye un texto, tiene que poseer un núcleo
informativo fundamental, que denominamos asunto.
Llamaremos tema, por otra parte, a la idea que resume el sentido de cuanto se dice en el texto. El tema
incluye tanto aquello de lo que trata el texto (es decir, el asunto) como la intención que el autor tiene al
producir el discurso y su actitud ante los hechos de los que habla.
La mera determinación de un asunto y un tema concretos supone la aceptación de un marco de referencias
significativas, en el que se entreteje una compleja red de presuposiciones, de implicaciones y de
conocimientos compartidos, a los que nos referiremos más adelante.
Ejemplo de asunto: la guerra.

- Concreción del tema: denuncia y expresión del horror por la matanza de inocentes en la guerra
de…
Ejemplo de asunto: el amor.

- Concreción del tema: descripción un tanto humorística de los sentimientos y efectos


enloquecedores y contradictorios provocados por el enamoramiento.
Cuando se rompe la coherencia global del discurso, es decir, cuando el conjunto de enunciados carece de
un tema general capaz de relacionar sus significados parciales, el texto deja de ser comprensible. La
comunicación entonces no se produce y, en último término, la secuencia de enunciados acaba
convirtiéndose en un no-texto.

Ejemplo de texto coherente


Había un hombre sentado en un banco con un cigarrillo sin encender en la boca. Se levantó y se acercó a
un señor que paseaba por allí. Le pidió fuego, pero el señor no fumaba. El hombre le dio las gracias y
volvió a sentarse. El otro señor siguió su camino.
Ejemplo de texto incoherente
Había un hombre sentado en un banco con un cigarrillo sin encender en la boca. No he vuelto a ver a
Matilde. La cosa pública quedaba entonces exclusivamente en manos de la clase política y, en estos nuevos
modelos lingüísticos, sintaxis, semántica y pragmática van a la par.

b) Coherencia estructural o lineal. La progresión temática


Si el texto es suficientemente extenso, el tema aparece articulado en diferentes secuencias de significado
(o de ideas), cada una de las cuales adquiere sentido en relación con el significado general. Estas secuencias
de significado, que a menudo se corresponden con partes más o menos definidas del texto (capítulos,
episodios, párrafos, etc.), mantienen relaciones de significado unas con otras y tienen unidad también en sí
mismas por lo que es posible descomponerlas en otras más pequeñas y más concretas. De esta manera, se
puede decir que el contenido de un texto forma una estructura.
El concepto de progresión temática, fundamental para la coherencia estructural del texto, está relacionado
con la unidad temática y con la estructura del contenido. Cada uno de los enunciados que componen el
texto introduce información relacionada con su tema. Por eso decimos que el tema está presente, de manera
explícita o implícita, en todos los enunciados del texto.
Pero ello no significa que contengan la misma información: al contrario, cada enunciado implica — y, en
parte, repite— información anterior y añade alguna información nueva.

Las fuertes lluvias se prolongaron durante semanas. El fenómeno ocasionó importantes


pérdidas en la agricultura. También provocó situaciones de riesgo y, en ocasiones, obligó
a evacuar varios pueblos concretos. Por eso, la policía y el cuerpo de bomberos tuvieron
que realizar numerosos salvamentos.

(fuertes lluvias) + (fuertes lluvias + pérdidas) + (pérdidas + situaciones de riesgo)


+ (situaciones de riesgo + salvamentos)

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También se pueden producir rupturas de la coherencia estructural o lineal que amenacen la


comprensibilidad del texto y, en consecuencia, el éxito de la comunicación.
• Errores en la selección de las ideas:
• Exceso de informaciones (bien porque sean reiterativas y no permitan la progresión
temática, bien porque constituyan digresiones que se alejan innecesariamente del tema,)
pueden restar coherencia al texto.
• Escasez de información, de modo que se escatime la información fundamental para la
comprensión del texto.
• Inadecuada organización y jerarquización de las ideas principales y secundarias,
incluso aunque estas estuvieran bien seleccionadas. Existen ciertos principios de
ordenación lógica que es necesario mantener en el texto, y que tienen que ver, en unos
casos, con nuestra manera de percibir las cosas y los hechos y, en otros, con los principios
de construcción que afectan a determinados géneros o tipos de textos.

Ejemplo de texto con incoherencia en la organización de las ideas

Bécquer nació en Sevilla en 1836. Escribió las Rimas. Pertenece al llamado


Posromanticismo. También es autor de las Leyendas. El Romanticismo es un movimiento
cultural y artístico que afecta a toda Europa. Las Rimas fueron publicadas por sus amigos
después de su muerte. Era hijo de un pintor sevillano, y su hermano también era pintor.

c) La coherencia local.
Entre los distintos enunciados, y también dentro de cada uno de ellos y de sus constituyentes sintácticos,
los elementos lingüísticos establecen entre sí relaciones de significado. Estos elementos han de ser
coherentes unos con otros si se quiere que el texto pueda ser entendido en todas sus partes por el oyente o
lector, es decir, si se quiere que la comunicación tenga éxito.
De lo que enunciamos el receptor deduce implicaciones y establece presuposiciones:
• Las presuposiciones de un texto son el conjunto de proposiciones implícitas, es decir, aquellas que el
emisor supone que su receptor conoce. Por ejemplo, en el libro de texto de nuestra asignatura existen
presuposiciones sobre los conocimientos que debe poseer un alumno de 1º de Bachillerato. El emisor
puede presuponer conocimientos que el receptor no posee y emitir un enunciado coherente desde su
perspectiva, pero incoherente para el destinatario.
• Las implicaciones son las informaciones adicionales de un enunciado. Por ejemplo, si alguien dice
“Cierra la puerta”, implica que a) hay una puerta; b) está abierta, y c) el receptor puede cerrarla. Si no,
el enunciado sería incoherente.
En la coherencia de un enunciado influyen otros dos factores:
• Conocimiento del mundo. El emisor y el receptor poseen un determinado conocimiento de la realidad.
Desde esta perspectiva, un enunciado como “El gato volaba cantando una canción” resulta incoherente.
• Marco del discurso. Engloba el tipo de texto, la finalidad y la situación comunicativa en que se emite
un texto. Así, la incoherencia de la oración “El gato volaba cantando una canción” puede neutralizarse
en un discurso como el literario.
Ejemplos de incoherencias en el nivel del enunciado
- Le he vendido el libro a Juan, pero Juan se lo ha comprado a Luis.

- Puede que sea Lucas quien ha llamado por teléfono, pero no ha llamado nadie.

- La última mosca ha leído todos los libros y sabe la hora que es. La última mosca ha
agotado todo el repertorio de la cocina burguesa. La última mosca sabe escuchar en las
calvas el eco y el rumor de los pensamientos.

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En ocasiones, el emisor puede construir un texto voluntariamente incoherente, como hace Julio Cortázar
en estas célebres “Instrucciones para subir una escalera”, en las que prescinde de toda la red de
implicaciones, presuposiciones y conocimiento compartido del mundo
Para subir una escalera se comienza por levantar esa parte del cuerpo situada a la
derecha abajo, envuelta casi siempre en cuero o gamuza, y que salvo excepciones cabe
exactamente en el escalón. Puesta en el primer peldaño dicha parte, que para abreviar
llamaremos pie, se recoge la parte equivalente de la izquierda (también llamada pie,
pero que no ha de confundirse con el pie antes citado), y llevándola a la altura del pie,
se le hace seguir hasta colocarla en el segundo peldaño, con lo cual en éste descansará
el pie, y en el primero descansará el pie. (Los primeros peldaños son siempre los más
difíciles, hasta adquirir la coordinación necesaria. La coincidencia de nombre entre el
pie y el pie hace difícil la explicación. Cuídese especialmente de no levantar al mismo
tiempo el pie y el pie).

2.3. La cohesión grupo 3


Ya queda dicho que un texto es una unidad de significado: tiene unidad temática y constituye una estructura,
puesto que se compone de distintas partes organizadas jerárquicamente y relacionadas entre sí por su contenido.
Esta estructura semántica se manifiesta mediante elementos lingüísticos diversos, que constituyen la estructura
sintáctica del texto. Las relaciones sintácticas que se establecen entre los distintos elementos lingüísticos hacen
perceptible el significado de una oración y permiten al oyente comprender la información que se le transmite
sin lugar a equivocaciones. De igual modo, en los textos, la unidad temática, las secuencias de ideas, la estructura
de los contenidos y, en definitiva, la coherencia textual se hacen patentes y perceptibles para el oyente o lector
porque se manifiestan mediante elementos lingüísticos. El análisis de estos elementos resulta por ello esencial
para la comprensión y el comentario de los textos, y de ellos se ocupa la cohesión textual.
Así, se denomina cohesión textual a la red de relaciones entre los distintos elementos y mecanismos formales
que manifiestan lingüísticamente la coherencia global y lineal de las ideas de un texto. Analizar los mecanismos
lingüísticos que dotan al texto de cohesión nos permitirá percibir las relaciones entre las ideas, la estructura y la
unidad del mismo.

2.3.1. Relaciones gramaticales entre enunciados


Algunas de las relaciones gramaticales entre los enunciados de un texto pueden manifestarse a través de dos
fenómenos concretos: la elipsis y la deíxis.
a) Elipsis
Llamamos elipsis a la supresión de algún elemento léxico del enunciado sin que se altere su sentido. Los
elementos léxicos omitidos pueden ser palabras, sintagmas u oraciones. Por lo general, la elipsis se deduce
lógicamente de la información precedente que indica que se ha omitido algo. Lo que se ha suprimido -el
contenido de la elipsis- no siempre carece de importancia. De hecho, esta supresión se realiza frecuentemente
en dos circunstancias:
o Cuando un elemento léxico ha aparecido antes en el texto y es fácilmente identificable. Este es
el caso, por ejemplo, de la omisión del sujeto en una oración cuando en ella se sigue hablando
del mismo sujeto de las oraciones anteriores. Ejemplo:
La profesora llega al instituto. Deja el bolso en la sala de profesores y entra en el aula. o Cuando
un elemento léxico se deduce fácilmente por el contexto verbal. Ejemplo: Ya sabes, despacito y
en voz bien alta. (habla)
En una lengua como el español, que marca el sujeto en la desinencia verbal, la elipsis más frecuente es la del
sujeto.
Carlos tiene l8 años. Desde que (Carlos) era pequeño, asiste a clases de ballet y actualmente
es un magnífico bailarín.
b) Deíxis

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La deíxis es la función representada por ciertos elementos lingüísticos, que consiste en señalar o designar algo
presente entre los hablantes o en el enunciado.
- Yo me llamo Juan: El pronombre “señala” a un elemento personal NO TEXTUAL (el hablante).
- Voy a mi casa. Allí estaré más a gusto: El adverbio “señala” a un elemento espacial DEL TEXTO (casa).
- Nací en 1963. Entonces aún gobernaba Franco: Se “señala” un elemento temporal DEL TEXTO.
Los deícticos se usan con mucha frecuencia, tanto en el discurso oral como en el escrito, de manera que aparecen
en más del 90% de las oraciones de cualquier lengua. Existen diversos tipos de deíxis según el término al que
se refieran. Podemos encontrar deíxis personal, de lugar y de tiempo, dependiendo de a qué elemento se haga
referencia. Fundamentalmente se entienden dos tipos de elementos deícticos: algunos determinantes y las
llamadas “proformas”.
• Determinantes demostrativos: Señalan la distancia temporal o espacial entre el hablante y el
sustantivo al que acompaña: Estos libros no son míos (cercanía); aquellos bolígrafos, sí
(lejanía).
• Determinantes posesivos: Ponen en relación al sustantivo con las personas del discurso (1ª, 2ª
o 3ª): Mis padres (relación con la 1ª pers.) no conocen a tus tíos (relación con la 2ª pers.).
• Proformas: (En general, son sustitutos de diferentes categorías gramaticales). Son los
pronombres y los proadverbios.
 Pronombres: son sustitutos de sustantivos o segmentos de oración7. Con ellos se
establecen relaciones anafóricas y catafóricas con otros elementos del discurso:
“Ayer hablé con mi abuela. La encontré animosa, lo cual es muy extraño” “Eso es lo
que vale: que tengas voluntad de estudiar”.
 Proadverbios: son adverbios de significado ocasional que sustituyen en el enunciado
en el que se encuentran a elementos con función adverbial que han aparecido en
enunciados anteriores:
“Fuimos a casa. Una vez allí se nos ocurrió llamarte”.
“Dieron las tres. Entonces se marchó”.
 Proformas léxicas: Palabras de significado muy amplio que se usan como
“comodines”, es decir, como sustitutos de términos de significado preciso: los verbos
hacer, pasar, suceder…; los sustantivos cosa, persona…:
“Pasó sin saludarnos, cosa que nos molestó mucho.”

La deíxis funciona a través de dos mecanismos distintos, la anáfora (o deíxis anafórica) y la catáfora (o deixis
catafórica); ambos se utilizan en el discurso para hacer referencia a algún elemento presente en el mismo.
• Denominamos anáfora al fenómeno por el que una palabra remite a un elemento anterior
del discurso, al cual representa. Ejemplo:

Tenemos un nuevo compañero. Esto es una alegría para todos y vamos a recibirlo con un aplauso.

Las palabras anafóricas son unidades gramaticales sin significado propio. Su significado viene dado,
precisamente, por el elemento léxico al que hacen referencia. Así, en el ejemplo anterior, esto remite a
tenemos un nuevo compañero y lo remite a un nuevo compañero. Las palabras que con mayor frecuencia
funcionan como términos anafóricos son los pronombres personales, algunos demostrativos y
posesivos, los relativos y los adverbios que tienen un valor referencial (aquí, allí, entonces... esto es,
situacionales de tiempo y lugar).
• La catáfora es el fenómeno que consiste en anticipar una parte del discurso aún no
anunciada. Ejemplo:
Me dijo lo siguiente: que renunciaba a su cargo por presiones de su partido.
En este ejemplo, lo siguiente adelanta al receptor información que aparece después.

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Se introduce con:
• Las mismas categorías gramaticales que en el caso de la anáfora.
• Expresiones del tipo: lo que sigue a continuación, veamos un ejemplo..., etc.
Ejemplo:
Hay otros factores que condicionan el interés: por ejemplo, la proximidad de las noticias.
Habían nombrado una fonda y recordé que ésa era mi primera necesidad, hospedarme en alguna
parte.
Otros y ésa anticipan el referente, que aparece después.

2.3.2. Relaciones léxico-semánticas entre enunciados grupo 4


Desde el punto de vista del significado, las palabras que componen los enunciados se relacionan de muy diversas
maneras. Se pueden sustituir con el fin de dar mayor variedad a la expresión de un mismo concepto o repetir
para dotar al texto de unidad; se puede hacer referencia a nociones contrarias, volver a usar la misma estructura
sintáctica, recurrir a términos que remitan a una noción más general… Los procedimientos más usuales son los
siguientes:
a) Recurrencia léxica
Consiste en la repetición de una determinada palabra o de un determinado lexema en diferentes
enunciados.
Había un hombre sospechoso en la puerta. El hombre llevaba gabardina y un sombrero calado hasta
los ojos.
En ocasiones no es exactamente la misma palabra la que se repite, sino que se trata de otra relacionada
léxicamente con ella, por ejemplo, una palabra derivada o compuesta que comparte el mismo lexema.
- No seas nunca violento. La violencia no lleva a ninguna parte.
- De la cantera, los bloques de piedra salen sin desbastar. Son los picapedreros quienes los labran.
b) Recurrencia semántica:
Consiste en la aparición reiterada de términos que están relacionados por su significado. Esta relación puede
ser de diferentes tipos:
Sinonimia: los términos tienen el mismo o parecido significado (Había algunas estatuas en el jardín.
Eran esculturas modernas). Hemos de recordar la doble tipología que de términos sinónimos
conocemos:
- La sinonimia absoluta, total o conceptual, aquélla en que los términos tienen exactamente el
mismo significado porque se podrían intercambiar siempre y en cualquier contexto, lo cual es
extraordinariamente poco usual: balonvolea y voleibol, ordenador y computadora.
- La sinonimia parcial, relativa o contextual, muchísimo más frecuente, aquélla en que los
términos tienen un significado similar y se podrían intercambiar sólo en determinados
contextos, pero no siempre: fuerte y alto –No pongas la música tan alta/fuerte-, jugar y echar
–¿Echamos una partida de ajedrez?-), dentro de la cual se puede hallar la llamada sinonimia
referencial (unidades léxicas de distinto ámbito semántico pueden designar en el texto
idéntico referente infundiendo cohesión a las secuencias):
Juan entró en el despacho del jefe. El señor López alzó la vista y miró a
su subordinado con desprecio: aquel jovenzuelo le resultaba antipático al
anciano).
A su vez, dentro de ese tipo especial de sinonimia nos encontramos con la sustitución por
proformas léxicas (cosa, hacer), ya mencionadas.
• Antonimia: relación entre palabras de significados opuestos (Su padre quería una casa grande. Él
prefería una pequeña). Recordemos los tres tipos distintos de relaciones de antonimia que un par de
términos pueden presentar:

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- antónimos complementarios cuando la negación de un término implica necesariamente la


afirmación del otro (terrestre – extraterrestre, nacional – foráneo, leal – desleal, etc.);
- antónimos propiamente dichos en el caso de que los términos estuvieran incluidos en una
escala de valores (blanco – negro, alto – bajo, gordo- fino, etc.);
- antónimos recíprocos, si para que se dé la existencia de un término se requiere la existencia
de su contrario (alumno – profesor, sonar – oír, pagar – cobrar, etc.)
• Jerarquización de significados: La jerarquización incluye las nociones de hiperonimia y de
hiponimia: las relaciones entre un término incluyente (hiperónimo)y los términos incluidos en su
significado (hipónimos).
o Hiperonimia: a veces, para referirse a algo que ya ha aparecido antes, se evita utilizar la
misma palabra y se recurre a otra cuyo significado incluye el de la sustituida (“Llevaba unas
rosas en la mano. Dejó las flores en un jarrón y se acercó”).
o Hiponimia: la palabra que funciona como sustituto tiene una amplitud semántica menor que
la sustituida, es decir, su significado se incluye en el de la primera (“Este calzado me aprieta.
Voy a tener que cambiar de zapatos”).
• Asociaciones pragmáticas: las palabras también se relacionan unas con otras si existe relación entre
los referentes a los que designan. Semánticamente hablamos de campo asociativo (palabras que no se
relacionan por su significado pero que pertenecen a la misma parcela de realidad) y de campo
semántico (un grupo de términos que tienen en común, al menos, un rasgo significativo -o sema-).
Así, la aparición en una secuencia de texto de una serie de palabras como las siguientes, contribuirá a
darle cohesión y permitirá percibir cuál es el asunto del que trata:
Un coche... su conductor... aparcamiento... tráfico intenso. > C. asociativo de tráfico
A su comunión no invitó ni a los tíos ni a los primos ni a los abuelos > C. semántico de parentesco
• Meronimia (y holonimia): la meronimia es la relación que se establece entre una parte y el todo en
que se integra. Se denomina merónimo (del griego “méros”, parte, miembro) a la palabra cuyo
significado constituye una parte del significado total de otra palabra, denominada ésta holónimo (del
griego “hólos”, entero). Por ejemplo, dedo es merónimo de mano y mano es merónimo de brazo; a su
vez, brazo es holónimo de mano y mano es holónimo de dedo. Página o cubierta son merónimos del
holónimo libro

2.3.3. Otras formas de recurrencia grupo 5


• Recurrencia fónica
La repetición intencionada de determinada serie de fonemas en partes distintas del texto puede ser
utilizada también como procedimiento cohesivo. El ejemplo más claro es el de la rima en los textos en
verso, aunque también habría que hacer mención a la aliteración y a los efectos fónicos provocados por
otras formas de repetición, como la repetición léxica o el paralelismo sintáctico.
• Recurrencia sintáctica (paralelismo):
La repetición de una misma construcción sintáctica en partes distintas del texto permite establecer
conexiones de significado entre dichas partes. En ocasiones, puede revelar la estructura misma del
contenido:

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De haber tenido un hijo no en los libros y en los muros[...]


lo habría llamado de modo que las lluvias limpiaran sus
ni mario ni orlando ni hamlet[...] palabras defendiéndolas[...] de haber
más bien le habría colgado un tenido un hijo acaso no sabría qué hacer
monosílabo algo así como luis o blas con él salvo decirle adiós cuando se fuera
o juan o paz o luz si era mujer
con mis heridos ojos por la vida
de manera que uno pudiera convocarlo
(Fragmentos de “El hijo”, de Mario
con solo respirar[...] de
Benedetti)
haber tenido un hijo le
habría enseñado a leer

2.3.4. Relaciones discursivas: los marcadores discursivos


En gramática del texto, reciben el nombre de marcadores discursivos los nexos de cualquier tipo que marcan
explícitamente relaciones lógicas entre el discurso y los elementos que integran la situación en que se
inserta el propio discurso o entre partes del discurso. Tendremos por tanto dos tipos diferentes de
marcadores:
- aquellos que relacionan el discurso con los integrantes del momento comunicativo (emisor, receptor,
canal…) o marcadores de función pragmática, y
- aquellos que relacionan entre sí las diferentes oraciones o los diferentes párrafos o las diferentes ideas
del propio discurso, llamados marcadores supraoracionales, marcadores de la función textual o,
simplemente, conectores discursivos.

a) Marcadores de función pragmática:


Constituyen referencias a los elementos del discurso: se refieren al receptor los vocativos y las apelaciones;
al canal suelen referirse aquellos elementos con función fática; los adverbios y sintagmas preposicionales suelen
informar de la actitud del emisor, lo mismo que las interjecciones, marcas todos ellos de la función expresiva
de los textos; etc. Sintácticamente los hemos estudiado en 1º de Bachillerato con la denominación general de
“complementos oracionales”:
• Vocativos: se refieren al destinatario. Ejemplo: Juan, no te quedes ahí,
• Apelaciones o llamadas de atención al oyente: Mira, Luis está llegando ahora.
• Elementos con función fática: sirven para abrir o mantener abierta la comunicación. Ejemplo:
Bueno, a mí me gustaría un helado ¿no?; pero, en realidad, me da lo mismo.
• Modificadores oracionales son, sobre todo, adverbios — o unidades equivalentes— mediante los
que el hablante informa de su actitud ante la idea enunciada. Ejemplo: Por fortuna, no pasó nada
grave; también informa de su actitud ante la enunciación misma: Ejemplo: Sinceramente, no sé qué
es lo que pretendes.
• Interjecciones: marcas de función expresiva de los textos.
b) Marcadores de relaciones textuales o conectores: grupo 6
Las relaciones textuales o supraoracionales pueden ser tanto de coordinación como de subordinación. En unos
casos los conectores enlazan proposiciones para generar oraciones compuestas. En otros casos, los conectores
enlazan oraciones para formar secuencias de oraciones, actuando, pues como elementos de nexuación
supraoracional. Además, también pueden enlazar los contenidos semánticos globales que pueden ser
inferidos de conjuntos de secuencias, párrafos, etc.
Son un grupo muy heterogéneo, tanto por la categoría gramatical a la que pertenecen (adverbios, conjunciones,
locuciones de distinto tipo, etc.) como por la variedad de significados que pueden aportar al discurso.
Los conectores son elementos de enlace que explicitan las relaciones entre las ideas. Con mucha frecuencia, los
conectores se comportan como enlaces entre dos oraciones. Ejemplo:
Dicen que se van a templar algo las temperaturas. No obstante, seguirá haciendo frío.

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La función de conector es típica de las conjunciones (y, ni, o, pero,..) y de locuciones conjuntivas (no
obstante, sin embargo, por consiguiente...); pero también pueden funcionar como conectores algunos adverbios
(primero, luego, finalmente, entonces, así...) y algunas expresiones (en primer lugar, acto seguido, como
consecuencia de esto, en conclusión...).
Siguiendo a Calsamiglia y Tusón (1999: 245-247), hemos dividido el análisis de los marcadores discursivos
según la función que cumplen en un espacio discursivo intratextual o extratextual de la siguiente manera:

- Conectores textuales: ponen en relación lógico-semántica segmentos textuales sean enunciados o


conjunto de enunciados. Se pueden llamar más propiamente conectores.
Aditivos o sumativos (de Y, además, encima (intensificación), incluso (culminación);
aprobación, asentimiento, asimismo, también, tal como, del mismo modo
intensificación, culminación (comparación), en efecto, por descontado (asentimiento),
de acuerdo, bien (aprobación).
y comparación).
Contrastivos o Pero, en cambio, sin embargo, ahora bien (oposición);
contraargumentativos sino, en lugar/ vez de, por el contrario, antes bien,
(adversativos y concesivos) contrariamente... (sustitución); excepto si, a no ser que ...
(restricción); de todos modos, sea como sea, en cualquier
caso, a pesar de, no obstante, con todo, aun así, después de
todo, así y todo, con todo (y con eso) ... (concesión).
De base Causativos A causa de ello, por eso, porque, pues, puesto que, ya que,
causal dado que, por el hecho de que, en virtud de, gracias a...
Consecutivos De ahí que, pues, luego, por eso, de modo que, de ello
resulta que, así que, de donde se sigue, así pues, por (lo)
tanto, de suerte que, por consiguiente, en consecuencia, en
efecto, entonces...
Condicionales Si, con tal que, cuando, en el caso de que, según, a menos
que, siempre que, mientras, a no ser que, siempre y
cuando, sólo que, con que...
Finales Para que, a fin de que, con el propósito/objeto de, de tal
modo que...
Temporales Cuando, de pronto, en ese momento, entonces, luego, más
tarde, mientras tanto, una vez, un día, en aquel tiempo, de
repente, enseguida...
Espaciales Enfrente, delante, detrás, arriba, abajo, al fondo, a la
derecha, a la izquierda, a lo largo, a lo ancho, por
encima...

- Conectores metatextuales o de orden: Los conectores metatextuales son elementos lingüísticos


orientados a la organización del discurso. Focalizan la atención del lector hacia el desarrollo de la
enunciación, es decir, dan pistas sobre cómo el escritor ha organizado el discurso, desde el punto de
vista de la distribución de la información, en relación con la estructura textual y con las nociones de
espacio y tiempo.
Iniciadores Para empezar, antes que nada, primero de todo, de
entrada
Distribuidores Por un lado, por otro; por una parte, por otra;
éstos… aquellos…
Ordenadores Primero, en primer lugar, en segundo lugar…
De transición Por otro lado/ parte, en otro orden de cosas…

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Continuativos Pues bien, entonces, en este sentido, el caso es


que, a todo esto…
Aditivos Además, igualmente, asimismo…
Digresivos Por cierto, a propósito…
Espaciotemporales Anterioridad Antes, hasta el momento, más arriba, hasta aquí…
Simultaneidad En este momento, aquí, ahora, al mismo tiempo,
mientras, a la vez…
Posterioridad Después, luego, más abajo, seguidamente, más
adelante…
Conclusivos En conclusión, en resumen, en suma, en resumidas
cuentas, total…
Finalizadores En fin, por fin, por último, para terminar, en
definitiva…

- Conectores de operaciones discursivas: indican la actitud del emisor ante lo que emite o el tipo
concreto de tratamiento de la información.

de expresión de un En mi opinión, a mi juicio, a nuestro entender, desde mi


punto de vista. punto de vista, a mi parecer, tengo para mí, por lo que a mí
respecta...
de manifestación de Es evidente que, es indudable, todo el mundo sabe, nadie
certeza puede ignorar, es incuestionable, de hecho, en realidad,
está claro que...
de confirmación En efecto, por supuesto, desde luego, por descontado,
efectivamente...
de tematización Respecto a, a propósito de, por lo que respecta a, en cuanto
a, referente a, con referencia a, en lo que concierne, en/por
lo que se refiere a...
de reformulación Esto es, es decir, en otras palabras, quiero decir, o sea, a
saber, bueno, mejor dicho, en particular, en concreto...

de ejemplificación Por ejemplo, a saber, así, en concreto, pongamos por caso,


sin ir más lejos...

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Clasificación de textos
Un texto tiene unas características particulares, que lo diferenciarán de otros parecidos; sin embargo, al comparar
diversos textos, se observan ciertas regularidades -pautas- que permiten agruparlos, esto es, clasificarlos en unos tipos
generales de textos.
Los textos pueden clasificarse desde puntos de vista muy diversos, y en cualquier caso, nunca se trata de clasificaciones
cerradas y bien definidas. A continuación, te proporcionamos un resumen clasificatorio, que en los próximos epígrafes
desarrollaremos.

CRITERIO TIPO DE TEXTO


• Informales: se dan en una situación en la que emisor y receptor se conocen; utilizan,
por ello, un registro informal en el que predomina la familiaridad (tuteo, léxico de
confianza, frases incompletas, tono exaltado…). Ej.: una conversación entre dos
Según la situación amigos.
• Formales: emisor y receptor no están en el mismo nivel (léxico más cuidado,
tratamiento de usted y fórmulas de cortesía, tono moderado…). Ej.: una instancia.

• Orales: se transmiten de viva voz; son más espontáneos y expresivos que los escritos
Según el canal y se apoyan en la entonación y en los gestos y en la situación compartida entre emisor
y receptor; por ello suelen ser menos explícitos. Ej.: una conversación, un debate.
• Escritos: se transmiten transcritos bien en papel o en formato electrónico. Son menos
espontáneos, más elaborados y explícitos. Ej.: una carta, una noticia, un ensayo.
• Informativos: pretenden facilitar nuevos conocimientos: una noticia, una
definición…
• Persuasivos: inducen con argumentos a creer o a hacer algo: anuncios publicitarios,
discursos de los políticos…
Según su intención • Prescriptivos: buscan guiar la acción del receptor: manual de instrucciones, recetas
comunicativa de cocina…
• Literarios: crean un mundo de ficción insistiendo en la belleza del mensaje. Pueden
ser a su vez narrativos, líricos y dramáticos: una novela, una poesía, una obra de
teatro.
• Narrativos: cuentan hechos reales o ficticios sucedidos a unos personajes en un
tiempo y en un espacio: un cuento, una noticia.
• Descriptivos: muestran los rasgos que caracterizan a seres, objetos, lugares…
• Dialogados: muestran un intercambio de información con otro u otros interlocutores:
Según su forma
una entrevista, un cómic.
(=modos de discurso)
• Expositivos: explican hechos, conceptos o fenómenos de forma clara y ordenada. En
ellos predomina la función representativa del lenguaje.
• Argumentativos: defienden razonadamente una opinión. En ellos predomina la
función apelativa del lenguaje.
• Periodísticos: son los generados por los medios de comunicación social a través de
la prensa, la radio, la televisión e Internet. Su finalidad es informar de forma rápida
sobre los hechos de actualidad, formar y entretener.
• Científicos: textos que tratan sobre las diversas ciencias (biología, medicina,
Según el ámbito con
el que se geología…). Son textos escritos en un registro formal con corrección, precisión
terminológica y claridad expositiva. En ellos predomina la objetividad y, por tanto,
relacionan la función representativa del lenguaje. Destacan por el uso de tecnicismos.
• Humanísticos (ensayísticos): tratan sobre temas relacionados con las humanidades
y las ciencias sociales (filosofía, filología, historia, sociología…). Los modos de

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discurso más importantes en estos textos son la exposición y la argumentación.


Utilizan un lenguaje culto, adecuado a los temas tratados con predominio de
sustantivos abstractos. Destaca en ellos la función representativa, pero también están
presentes la expresiva, la poética y la apelativa. Entre los textos humanísticos destaca
como género peculiar el ensayo.
• Publicitarios: son textos fuertemente connotativos en los que se pretende convencer
al receptor de que consuma un determinado producto de forma breve, atractiva y
extraña. Por eso, predomina la función apelativa o conativa, pero también están
presentes las funciones representativa y poética (se usan, por ejemplo, muchas
figuras retóricas propias del lenguaje literario). Están diseñados pensando en un
receptor o público determinado y combinan códigos verbales y no verbales
(imágenes, música, sonidos, movimientos de cámara) con la finalidad de sugerir al
público unos valores con los que se identifique. A veces pueden usar un registro
coloquial.
• Jurídicos-administrativos (leyes, decretos, sentencias, instancias, certificados…)
son textos de carácter preceptivo relacionados con el Derecho y con la
Administración. Por eso predomina en ellos la función apelativa o conativa. Su
finalidad es regular la vida social. Aunque deberían ser precisos claros y objetivos, a
veces presentan un estilo alejado de la lengua común, debido al uso de arcaísmos y
al uso de formulismo y cliclés.
• Literarios: en los textos literarios (narrativos, líricos, dramáticos) predomina la
función poética, pues la lengua se usa con voluntad artística. Se usa un lenguaje
“desviado” que altera los usos habituales de los diferentes niveles fónico,
morfosintáctico y léxico-semántico a través de las llamadas figuras retóricas y en
algunos casos de la utilización del verso. Utilizan un lenguaje abierto a la evocación
y a la sugerencia, es decir, fuertemente connotativo y subjetivo.

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