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TEORÍA DE LA CONSTRUCCIÓN SOCIAL DE LA REALIDAD

Esta teoría tiene sus raíces en el pensamiento sociológico clásico, mejor vistas en las ideas de

Emile Durkheim, quien destacó el papel de las estructuras sociales en la formación de la conciencia

individual. En el año 1966, los psicólogos Berger y Luckmann crearon la “la teoría de la

construcción social de la realidad” teniendo como enfoque principal que la realidad es construida

a través de las relaciones humanas y los procesos de socialización esto causando un gran impacto

en la psicología. En primer lugar, esta teoría ha sido fundamental para comprender fenómenos

como la formación de grupos, la conformidad, la influencia social y la construcción de identidades

(García & García, 2024), desafiando así los enfoques tradicionales y abriendo nuevas vías de

investigación y práctica. De hecho, se ha demostrado, a través de diferentes investigaciones, que

la percepción que llegamos a tener sobre el mundo no es precisamente la realidad. A través de

este ensayo exploramos el impacto positivo como negativo que llegó tener esta teoría en la

psicología y de qué formas y en qué medida la sociedad influye en nuestra forma de ser y si esto

tiene una repercusión social mayor a la del individuo.

La Teoría de la Construcción Social de la Realidad nos muestra que la sociedad influye en nuestra

forma de ser de varias maneras, moldeando nuestra identidad, comportamientos, creencias y

valores. Estas influencias no solo afectan a los individuos, sino que también tienen un impacto

significativo en la estructura social en general; mediante el cual las personas internalizan los

valores, normas y expectativas de su cultura. Esto comienza en la infancia y continúa a lo largo de

la vida a través de instituciones como la familia, la escuela, los medios de comunicación, el entorno

laboral, entre otros. Se puede decir qué comportamientos son aceptables y cuáles no, moldeando

nuestras acciones en función de las normas y valores prevalentes. De igual forma, esta teoría

subestima la influencia de factores biológicos y genéticos en la formación de la experiencia

humana centrándose en la interacción social. También puede llegar a tener dificultades para
explicar el cambio social radical y la universalidad de ciertas realidades, como la experiencia del

dolor o necesidad de alimento. (Guzmán Martínez, 2018; Libretexts, 2022)

En la psicología, permite ver a la identidad humana como algo en constante cambio y desarrollo

en respuesta a las diferentes interacciones que tiene con el mundo ya sea culturales o sociales. Esto

es muy importante para la psicología ya que ayuda a poder comprender cómo es que las personas

suelen adaptarse y tener distintos cambios en diferentes contextos. Además, esto ayuda en las

terapias a poder desarrollar con facilidad el fortalecimiento del autoestima y autoeficacia,

examinando las consecuencias que puede tener este en su entorno. Tras esta teoría cuestionar las

normas y los estereotipos de cualquier clase ha ayudado a una mejor aceptación de la diversidad y

ha promovido la inclusión en el ámbito clínico y académico ayudando a los psicólogos llevar

enfoques más inclusivos y culturalmente sensibles. Por otro lado, esta teoría impulsa una revisión

más firme de las prácticas clínicas para que lleguen a ser más igualitarias y consideradas

identidades diversas. Incluyendo un mejor desarrollo de terapias que consideran la identidad de

género no binaria, multiculturalidad y la diversidad sexual.

Otro aspecto por considerar es que permite como los contextos sociales y culturales suelen afectar

a la salud mental y el bienestar, eludiendo diagnóstico inflexibles o universales y fomentando una

comprensión más holística de los problemas psicológicos. Por ejemplo, considerar

comportamientos como patológicos mientras que en otros contextos no. Esta perspectiva facilita

la creación de intervenciones personalizadas, mejorando los tratamientos al considerar las

diferentes circunstancias de cada persona.

A pesar de esto, la teoría tras destacar la identidad como realidad subjetiva influenciada por

diversos contextos, puede llevar a una indeterminación extrema que dificulta la creación de normas

y criterios para la investigación y prácticas clínicas complicando la estandarización de diagnósticos


y terapias, generando intervención de cuándo y cómo participar, ya que empieza establecer límites

difusos en lo que se considera normal o patológicos en los diferentes contextos.

El lenguaje como herramienta de construcción:

El lenguaje es mucho más que una herramienta para comunicar ideas; es un instrumento

fundamental para construir la realidad. A través de él, creamos y compartimos significados,

tejiendo una red de entendimiento que nos permite interactuar con el mundo y con los demás.

La construcción de significados compartidos

Cada palabra es una unidad de significado, un concepto abstracto que representa una realidad

tangible o intangible. Al combinar palabras, creamos frases que expresan ideas complejas,

emociones y experiencias. Este proceso de construcción lingüística nos permite:

- Categorizar y ordenar el mundo: El lenguaje nos proporciona un sistema para clasificar y

organizar la información que recibimos. Los nombres que damos a los objetos, las acciones

y los conceptos definen nuestra percepción de la realidad.

- Compartir experiencias: El lenguaje nos permite transmitir nuestras vivencias,

pensamientos y sentimientos a otros. Al hablar o escribir, transferimos nuestra propia

interpretación de la realidad a la otra persona.

- Crear una identidad colectiva: Las lenguas son más que un sistema de comunicación; son

un elemento central de la cultura e identidad de un grupo. Compartimos un lenguaje,

compartimos una historia, una visión del mundo y un conjunto de valores.

La influencia del lenguaje en la percepción de la realidad


El lenguaje no solo refleja la realidad, sino que también la moldea. La forma en que hablamos

influye en la forma en que pensamos y percibimos el mundo. Algunos ejemplos de esta influencia

son:

- Palabras cargadas de significado: Las palabras no son neutras. Cada término tiene una

historia, una carga cultural y emocional que puede influir en nuestra percepción. Por

ejemplo, las palabras "terrorista" y "combatiente de la libertad" pueden referirse al mismo

individuo, pero evocan emociones y juicios muy distintos.

- Las metáforas y los símiles: Las figuras literarias como las metáforas y los símiles nos

permiten comprender conceptos abstractos a través de la comparación con elementos

concretos. Estas figuras lingüísticas influyen en nuestra forma de pensar y de entender el

mundo.

- La gramática y la sintaxis: La estructura gramatical de una lengua también puede influir en

la percepción de la realidad. Por ejemplo, en algunas lenguas, la dirección del movimiento

se expresa en el verbo, lo que puede llevar a una mayor atención a la dirección del

movimiento en la percepción del mundo.

El poder del lenguaje: construir puentes o crear muros

El lenguaje es una herramienta poderosa que puede utilizarse para construir puentes de

entendimiento o para crear muros de incomprensión. Es crucial ser conscientes de la influencia del

lenguaje en nuestra percepción de la realidad y utilizar este poder con responsabilidad, buscando

la comunicación clara y el respeto por la diversidad de perspectivas.

· El futuro y su estudio
El futuro ha sido una preocupación inherente a los seres humanos desde el inicio de los tiempos.

Decouflé (1974) nos propone tres alternativas básicas de representación del futuro a lo largo de la

historia de la humanidad: el futuro como destino, como porvenir y como devenir. El primero es

producto del contexto mágico–religioso, en donde el futuro ha sido escrito por alguna divinidad o

ser superior y, por lo tanto, las prácticas de la adivinación y la profecía son los medios para

descubrir o descifrar ese futuro. Luego, la aproximación del futuro como porvenir surge ante

determinadas situaciones de inconformismo social que permite pensar que la situación futura

puede ser mejor o más deseada respecto a la situación presente. Esta concepción nos plantea la

posibilidad de usar la imaginación para crear futuros distintos del momento presente. Finalmente,

a mediados del siglo XX, surge la idea de futuro como devenir, lo que implica el entrelazamiento

entre el pasado, el presente y el futuro. Esta percepción busca incorporar el largo plazo en el

análisis del cambio social con el objetivo de guiar y orientar la acción presente en el sentido

deseado. En línea con lo anterior, los estudios de futuros como campo disciplinar de las ciencias

sociales son un mosaico de enfoques y marcos de aproximaciones al futuro, que están en diferentes

etapas de evolución (Kuosa, 2011). Como en cualquier otra disciplina ha habido intentos por

ordenar o clasificar las diversas perspectivas y corrientes de los estudios de futuros (Mannermaa,

1986; Gidley, 2013). Entre ellos Kees Van der Heijden (2009) plantea la posibilidad de analizar

los estudios de futuro desde diferentes paradigmas entre los que se encuentran: a) el racionalista,

con un enfoque estático que genera una observación y reflexión distante acerca el futuro; b) el

procesual, que comprende las estructuras históricas y prueba las implicancias.

· El papel del poder en la construcción social

El papel del poder en la construcción social es fundamental, ya que el poder influye en la forma

en que se estructuran las relaciones sociales, las instituciones y las normas que rigen a una
sociedad. En este contexto, el poder puede entenderse como la capacidad de ciertos individuos o

grupos para influir en las decisiones, las acciones y las creencias de otros, moldeando así la realidad

social.

El poder opera a través de diferentes mecanismos, como el control de los recursos económicos, la

autoridad política, la influencia cultural, y el uso del conocimiento o la información. Estos factores

permiten que ciertos grupos sociales dominen la narrativa y establezcan las reglas del juego, lo

que puede dar lugar a la reproducción de desigualdades sociales, económicas y políticas. Por

ejemplo, las instituciones, como el Estado, las corporaciones o los medios de comunicación, juegan

un papel crucial en la perpetuación de ciertos sistemas de poder al legitimar y normalizar ciertas

creencias y comportamientos.

Además, el poder no siempre es coercitivo; también puede ser persuasivo y simbólico, logrando

que los individuos acepten voluntariamente las normas y estructuras que les son impuestas. Esto

se ve claramente en el concepto de hegemonía, donde las ideas de los grupos dominantes son

aceptadas como naturales y universales, minimizando el cuestionamiento de las estructuras de

poder existentes.

En resumen, el poder es un eje central en la construcción social porque define quién tiene el control

de los recursos, qué normas se implementan, cómo se distribuye la riqueza, y quiénes tienen voz

en la toma de decisiones. Sin embargo, también es dinámico y puede ser desafiado por

movimientos sociales, cambios culturales o transformaciones políticas que buscan una

redistribución más equitativa del poder en la sociedad.


Institucionalización de la realidad:

La institucionalización de la realidad es un concepto sociológico que describe cómo las acciones

repetitivas y compartidas por un grupo se solidifican en normas, costumbres y estructuras sociales.

Este proceso, según Berger y Luckmann, se desarrolla en tres fases:

- Externalización: Las personas crean significados y acciones que se comparten con los demás.

- Objetivación: Estos significados y acciones se convierten en realidades objetivas, independientes

de los individuos y con una apariencia de permanencia.

- Internalización: Los individuos aprenden y aceptan estas realidades objetivas como propias,

integrándose a su forma de pensar y actuar.

La legitimación del conocimiento:

La legitimación del conocimiento es un proceso social complejo mediante el cual ciertas ideas,

teorías o conocimientos adquieren el estatus de válidos y confiables dentro de una determinada

comunidad o sociedad. Este proceso se encuentra influenciado por una variedad de factores, entre

los cuales destacan:

- Contexto histórico y social: Las creencias, valores y normas culturales dominantes en una

época y lugar específico condicionan qué conocimientos son considerados legítimos.

- Intereses de grupos sociales: Los grupos sociales con mayor poder e influencia pueden

promover o suprimir ciertos conocimientos para perpetuar sus intereses y mantener su

posición dominante.
- Métodos y criterios de validación: Las distintas disciplinas, como la ciencia, la religión

y la filosofía, establecen criterios y métodos específicos para evaluar la validez y

confiabilidad del conocimiento.

Algunos de los interrogantes clave que surgen en torno a la legitimación del conocimiento son:

- Relativismo versus absolutismo: Se plantea la cuestión de si existen verdades universales

o si el conocimiento es siempre relativo al contexto histórico, social y cultural en el que se

produce.

- Relación entre poder y conocimiento: Se analiza cómo el poder influye en la producción,

difusión y legitimación del conocimiento, a menudo favoreciendo a ciertos grupos y

perspectivas en detrimento de otros.

- Diversidad de formas de conocimiento: Se explora la relación entre el conocimiento

científico y otras formas de conocimiento, como el religioso, el artístico o el popular, y se

cuestiona la jerarquía establecida entre ellas.

- Descolonización del conocimiento: Se reflexiona sobre cómo las perspectivas coloniales

han influido en la construcción del conocimiento y se busca promover una descolonización

epistemológica que reconozca y valore las diversas formas de saber.

La realidad en crisis: desinstitucionalización y cambio social:

La realidad, lejos de ser un concepto estático e inmutable, se configura como un tejido dinámico,

en constante construcción y reconstrucción. Las crisis sociales, lejos de ser meros momentos de

ruptura, se erigen como catalizadores de transformación, desafiando la construcción de la realidad

establecida y dando lugar a nuevas formas de conocimiento e institucionalización. Este análisis se

adentra en la complejidad de este proceso, explorando la desinstitucionalización como un motor


de cambio y cómo este proceso puede generar nuevas formas de conocimiento e

institucionalización.

Desinstitucionalización: La Erosión de lo Establecido

La desinstitucionalización, un proceso que se desarrolla en paralelo a las crisis sociales, representa

la erosión o debilitamiento de las instituciones sociales existentes. Estas instituciones, como la

familia, la religión, el sistema educativo, el gobierno y el sistema económico, actúan como

estructuras que proporcionan normas, valores y prácticas que dan forma a la realidad social. Son

los cimientos sobre los que se construye el orden social, estableciendo un marco de referencia para

la interacción humana y la organización de la vida social.

Las crisis sociales, como las económicas, políticas, sociales o tecnológicas, pueden acelerar el

proceso de desinstitucionalización. La pérdida de confianza en las instituciones tradicionales, la

incertidumbre económica, la polarización política, la disrupción tecnológica y la creciente

desigualdad social pueden erosionar los cimientos de la realidad establecida, generando una

sensación de fragilidad e inestabilidad. La desconfianza en las instituciones tradicionales se

traduce en una disminución de su legitimidad, lo que debilita su capacidad para regular la vida

social y generar consenso.

La Crisis como Motor de Reflexión y Cambio

La crisis, lejos de ser un momento de caos, se convierte en un catalizador de reflexión crítica. La

desilusión con las instituciones existentes y la búsqueda de respuestas a los problemas que las

aquejan generan un espacio para el cuestionamiento y la búsqueda de alternativas. Este proceso de

reflexión crítica, que se intensifica en momentos de crisis, puede conducir a la emergencia de


nuevas formas de conocimiento, desafiando las estructuras de poder y las formas tradicionales de

pensar.

Las nuevas formas de conocimiento que surgen en este contexto pueden ser:

- Alternativas: Surgen nuevos movimientos sociales, grupos de autoayuda, organizaciones

comunitarias y formas de organización horizontal que buscan soluciones a los problemas

que las instituciones tradicionales no han podido resolver. Estos movimientos, impulsados

por la necesidad de cambio y la búsqueda de alternativas, suelen estar caracterizados por

un fuerte sentido de comunidad, una visión crítica de las estructuras de poder y una

búsqueda de soluciones basadas en la participación ciudadana.

- Subversivas: Se cuestionan las normas y valores establecidos, lo que puede llevar a la

aparición de nuevas ideas, prácticas y formas de vida que desafían el orden social

establecido. Este cuestionamiento puede manifestarse en la creación de nuevos modelos de

organización social, la exploración de nuevas formas de expresión artística, la búsqueda de

nuevas formas de relacionarse con el entorno natural y la construcción de nuevas formas

de identidad.

- Emergentes: Se desarrollan nuevas tecnologías, formas de comunicación y plataformas

digitales que permiten la creación y difusión de conocimiento de manera descentralizada,

desafiando los modelos tradicionales de producción y control del conocimiento. La

proliferación de información y la democratización del acceso a la tecnología han generado

un cambio radical en la forma en que se produce, se consume y se difunde el conocimiento.

La Institucionalización de Lo Nuevo: Un Proceso de Transformación


Las nuevas formas de conocimiento que emergen en un contexto de crisis no se limitan a ser un

simple desafío a lo establecido. Pueden, a su vez, dar lugar a nuevas formas de institucionalización,

transformando el tejido social y dando forma a una nueva realidad. Este proceso de

institucionalización puede manifestarse a través de:

- Movimientos sociales: Los movimientos sociales que buscan cambios sociales pueden

convertirse en instituciones políticas o sociales, transformando el panorama político y

social. Los movimientos sociales, a través de la movilización social, la presión política y

la construcción de alternativas, pueden lograr cambios profundos en las estructuras de

poder, las políticas públicas y las formas de vida.

- Nuevos sistemas de valores: Las nuevas formas de conocimiento pueden generar nuevas

normas, valores y prácticas que se institucionalizan a través de la educación, la cultura, las

leyes y las formas de vida cotidianas. La transformación de los valores y las normas

sociales puede llevar a la creación de nuevas formas de organización social, nuevas formas

de relacionarse con el entorno y nuevas formas de entender la justicia, la igualdad y la

solidaridad.

- Tecnologías emergentes: Las nuevas tecnologías pueden crear nuevas estructuras de poder

y formas de organización social, que pueden dar lugar a nuevas instituciones. La

tecnología, como fuerza transformadora, puede generar nuevas formas de organización

social, nuevas formas de producción y consumo, nuevas formas de comunicación y nuevas

formas de entender la realidad.


Conclusiones:

Finalmente, la teoría nos muestra un lado positivo y negativo tanto en la psicología como en el

desarrollo del individuo. Por un lado en psicología abrió puertas nuevas perspectivas para un

profundo entendimiento en el constante desarrollo y cambio que vive una persona, ayudando a

tener un mejor diagnóstico para las patologías que puede presentar.

La sociedad moldea profundamente nuestra forma de ser, no solo al nivel de las experiencias

individuales, sino también al influir en el comportamiento colectivo y las estructuras sociales. Esta

influencia tiene una repercusión social que va más allá del individuo, afectando la continuidad o

transformación de las instituciones, las normas y los sistemas de poder. El cambio individual puede

contribuir al cambio social, pero es en la interacción y el conflicto entre individuos y sistemas

donde se generan las transformaciones más profundas.

En general, esta teoría propone un análisis colectivo de las sociedades existentes y su repercusión

en la individualidad de sus integrantes, dicho análisis nos permite formular nuevas herramientas

que puedan serle útiles al individuo en su respectivo entorno social. De esta forma el estudio de

las masas aporta en el desarrollo del individuo, desarrollo el cual influirá nuevamente en la

sociedad que habita, buscando siempre la mejora individual como base de la mejora colectiva.

Pero este mismo enfoque se aleja del desarrollo individual de la persona, subestimando el

autodesarrollo y el cuestionamiento natural del individuo ante su sociedad, temas sumamente

importantes
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