Retiro mensual
Marzo 2023
Tema: Guiados por el Espíritu Santo
Contexto. Nuestro retiro de mes en Cuaresma. La imagen clásica por este periodo es Jesús en el desierto
por 40 días, dedicándose al ayuno y la oración, y así preparándose por su vida pública. Y Jesús se fue al
desierto precisamente le dejo ser guiado por el Espíritu Santo. Aquí está el texto de San Lucas.
Lc 4, 1-2: Jesús, lleno del Espíritu Santo, regresó de las orillas del Jordán y fue
conducido por el Espíritu al desierto, donde fue tentado por el demonio durante
cuarenta días. No comió nada durante esos días, y al cabo de ellos tuvo hambre.
El Espíritu Santo había descendió sobre Él en forma de paloma en su bautismo. Está lleno del
Espíritu Santo. Pero, tiene que estar atento y dócil a sus inspiraciones. Si está metido en muchas
actividades, no está presente a se mismo y escuchando su voz en su interior. Igualmente si su
interior está lleno de angustias, preocupaciones, miedos, rencores, enojos, mucho ruido interior,
tampoco va a escuchar su voz. Por último, tiene que ser dócil, decidido hacer la voluntad de su
Padre en todo.
1. Decisión de orar. Una muy determinada determinación (Santa Teresa). Quien toma este
camino de la oración.
2. Recogimiento. Apartarnos de las actividades para dedicarse a Dios. Estar presente a Dios
y a nosotros mismos.
3. Silencio interior. Un lugar de paz interior.
4. Docilidad. Se dejar ser conducido por el Espíritu Santo. ¿Mi voluntad o la voluntad de
Dios?
El Espíritu Santo quiere guiarnos. Quiere llevarnos al desierto. Quiere hablarnos.
El Espíritu Santo es una persona divina. Entonces, podemos tener una relación personal con Él,
como tenemos con el Hijo y el Padre.
Cuaresma es un tiempo para dedicarnos más intensamente a la oración. No necesariamente más
oración. Depende de cómo vamos.
No agobiarse. Una señora con novenas. Sentía una obligación para rezar todos. No.
¿Tengo mi programa para vivir la Cuaresma? ¿Qué quiero lograr? ¿Qué quiere Dios de mí?
Oración. Ayuno. Sacrificio.
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Las Tentaciones
El misterio de las tentaciones. ¿Qué son nuestras tentaciones en el desierto? ¿Por qué nos lleve
al lugar de la tentación?
Obviamente Dios no quiere vernos caer en la tentación. Pero, la tentación es una parte misteriosa
de su plan por nosotros. Oportunidad para crecer en virtud. Oportunidad para manifestar nuestro
amor a Dios.
Tentación no es pecado. Siempre mejor resistir desde el inicio, con firmeza, con calma, con
constancia. Este no.
Tenemos que habituarnos captar lo que sea una tentación. No simplemente actuamos según el
primer impulso. Discernir lo que está pasando en nosotros. Lo que sea una inspiración. Lo que
sea una tentación.
¿De dónde viene esta moción? Dejar de ir a misa por ejemplo. Un momento de ira o tristeza. Y el
demonio aprovechando las circunstancias para sembrar su cizaña.
Resistir la tentación con firmeza desde el inicio. Siempre mejor. No jugar con la tentación.
Siempre habrá tentaciones. Pero, también discernir los deseos santos del Espíritu Santo.
¿Qué significaba las tentaciones a Jesús?
Si tú eres Hijo de Dios, manda a esta piedra que se convierta en pan
Dice la Escritura: "El hombre no vive solamente de pan"
Te daré todo este poder y esplendor de estos reinos, porque me han sido entregados, y yo
los doy a quien quiero. Si tú te postras delante de mí, todo eso te pertenecerá.
Está escrito: "Adorarás al Señor, tu Dios, y a él solo rendirás culto"
«Si tú eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: "El dará órdenes a
sus ángeles para que ellos te cuiden". Y también: "Ellos te llevarán en sus manos para
que tu pie no tropiece con ninguna piedra"».
«Está escrito: "No tentarás al Señor, tu Dios"».
Una vez agotadas todas las formas de tentación, el demonio se alejó de él, hasta el
momento oportuno.
Jesús fue fiel, donde no estaba fiel Adán y Eva, o los israelitas, o nosotros.
Oración, meditación sobre la palabra de Dios, ayuno, sacrificio. Fue la manera que Jesús venció
las tentaciones.
Tentaciones de la sensualidad.
Tentaciones de la soberbia, poder, reinar. Sin cruz.
Tentaciones de la vanidad. Hacer algo en grande para llamar la atención de la gente.
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Jesús venció las tentaciones en el desierto, y ahora quiere vencerlas en nosotros.
Catecismo 521. Todo lo que Cristo vivió hace que podamos vivirlo en Él y que Él lo viva
en nosotros. "El Hijo de Dios con su encarnación se ha unido en cierto modo con todo
hombre"(GS 22, 2). Estamos llamados a no ser más que una sola cosa con Él; nos hace
comulgar, en cuanto miembros de su Cuerpo, en lo que Él vivió en su carne por nosotros
y como modelo nuestro:
«Debemos continuar y cumplir en nosotros los estados y misterios de Jesús, y
pedirle con frecuencia que los realice y lleve a plenitud en nosotros y en toda su
Iglesia [...] Porque el Hijo de Dios tiene el designio de hacer participar y de
extender y continuar sus misterios en nosotros y en toda su Iglesia [...] por las
gracias que Él quiere comunicarnos y por los efectos que quiere obrar en nosotros
gracias a estos misterios. Y por este medio quiere cumplirlos en nosotros» (San
Juan Eudes, Tractatus de regno Iesu).
Anticipar las tentaciones. Conocernos, para ver por donde viene las fleches del maligno. Conocer
nuestras debilidades. Un programa de vida, para fortalecer lo que es débil.
Soberbia – humildad
Vanidad – pureza de intención. Vivir cara a cara a Dios.
Sensualidad – templanza, fortaleza.
No podemos navegar la vida espiritual sin aprendiendo como discernir, caminar entre las
tentaciones del demonio y las inspiraciones del Espíritu Santo.
Lc 4, 14-15: Jesús volvió a Galilea con el poder del Espíritu y su fama se extendió en
toda la región. Enseñaba en las sinagogas y todos lo alababan.
Jesús fue conducido al desierto por el Espíritu Santo, y no solamente en este momento concreto.
Jesús va a realizar su misión paso a paso con la presencia y la acción del Espíritu Santo.
Lc 4, 16-19: Jesús fue a Nazaret, donde se había criado; el sábado entró como de
costumbre en la sinagoga y se levantó para hacer la lectura. Le presentaron el libro del
profeta Isaías y, abriéndolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: "El Espíritu del
Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. Él me envió a llevar la
Buena Noticia a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos y la vista a los
ciegos, a dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor".
Jesús cita una de las profecías mesiánicas, que dieron pie de la expectación de un hombre lleno
del Espíritu de Dios, un profeta, un sacerdote, o un rey. Los tres fueron ungidos con aceite para
simbolizar y invocar el Espíritu Santo. Pero, el Mesías va a recibirlo en su plenitud. Y así, Jesús
anuncia que esta profecía se cumple en Él.
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Seguramente Jesús encontró inspiración en el texto de Isaías sobre el contenido de su misión.
¿Qué va a hacer? ¿Qué es su misión? Su misión es llevar el Evangelio a los pobres, a anunciar la
liberación a los cautivos, a dar la libertad a los oprimidos etc....
Los cristianos reciban el don del Espíritu Santo en el momento de su bautismo. Es el momento
que son ungidos para una misión. Jesús se levantó de las aguas de bautismo para realizar su
misión en Galilea con el poder del Espíritu Santo.
Confirmación es nuestra pentecostés. Para la misión. Bautismo por nosotros y nuestra salvación.
Confirmación para la Iglesia, para servir y evangelizar.
¿Cómo ve mi misión como miembro del Regnum Christi en este texto de Isaías? ¿Qué es mi
relación con el Espíritu Santo? Reflexionando sobre mi vida espiritual, puedo notar su presencia:
cuándo fui conducido al desierto, cuándo me había dado poder para cumplir una misión, cuándo
me llenó de alegría, cuándo puso en mi boca un canto de alabanza?
En San Lucas
Ahora vamos a considerar otros dos textos de San Lucas.
Los setenta y dos volvieron y le dijeron llenos de gozo: «Señor, hasta los demonios se nos
someten en tu Nombre».
Lc 10, 18-22: El les dijo: «Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Les he dado
poder de caminar sobre serpientes y escorpiones y para vencer todas las fuerzas del
enemigo; y nada podrá dañarlos. No se alegren, sin embargo, de que los espíritus se les
sometan; alégrense más bien de que sus nombres estén escritos en el cielo». En aquel
momento Jesús se estremeció de gozo, movido por el Espíritu Santo, y dijo: «Te alabo,
Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los
prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido. Todo
me ha sido dado por mi Padre, y nadie sabe quién es el Hijo, sino el Padre, como nadie
sabe quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar».
Lo interesante aquí es que vemos una oración espontánea de Jesús, lo que sale de su corazón. Y
así, es como una venta a su interior, lo que vivía en su interior.
Se estremeció de gozo, movido por el Espíritu Santo. El Espíritu Santo le movió. Una alegría de
la cual se encuentra su origen en Dios. Una fuente interior, derramando sus aguas de alegría y
oración. Te alabo, Padre. Una oración de alabanza. Una unión, una comunión entre Jesús y el
Espíritu. Uno moviendo el otro. Hechos externas, circunstancias externas que Jesús pudo notar.
Jesús ve el plan de su Padre realizándose. Ve los discípulos llenos de alegría y entusiastas por
haber terminado su primera misión. La salvación está en marcha. Es una alegría por haber visto
avanzar el evangelio. Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas
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cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo
has querido.
Segunda parte del texto, igualmente sorprendente. La comunión entre el Padre y el Hijo,
acercándose algo al evangelio de San Juan. Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie sabe
quién es el Hijo, sino el Padre, como nadie sabe quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien
el Hijo se lo quiera revelar».
Lc 11, 9-13: También les aseguro: pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y
se les abrirá. Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le
abre. ¿Hay entre ustedes algún padre que da a su hijo una piedra cuando le pide pan?
¿Y si le pide un pescado, le dará en su lugar una serpiente? ¿Y si le pide un huevo, le
dará un escorpión? Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos,
cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a aquellos que se lo pidan».
El tema de la oración, y la confianza que debemos tener. Jesús dijo la misma cosa 6 veces. ¿Qué
más puede decir para convencernos? Pidan y se les dar, busquen y encontrarán, llamen y se les
abrirá.
Confianza. Clima de nuestra oración. Confianza – somos hijos. No somos huérfanos. Dios es
nuestro Padre. Tenemos un Padre en el cielo que nos quiere muchísimo.
Nuestra identidad es esto. Un hijo amado. Un hijo perdonado. Jesús lleno del Espíritu Santo,
salió las aguas del bautismo para escuchar su Padre decir: Este es mi hijo, muy amado. Este es
mi hijo.
Un hijo amado, que sabe que es amado es un hijo seguro. Lo llamo una estabilidad existencial.
Cuando un hijo, una hija no experimenta el amor, por papa y mama, ¿cómo sufre? No sabe quién
es. No sabe su valor. Quizás piensa que tiene que hacer cosas para ganar la atención, para
merecer el amor. No sabe que ante los ojos de Dios es la cosa más precioso en el mundo. Es un
hijo amado. Es un hijo perdonado. Es un hijo que Dios Padre alaba todos los días de su vida.
Este es mi hijo, muy querido.
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¿Cómo nos guía el Espíritu Santo?
1. Disposiciones interiores para recibir sus luces y mociones.
a. Necesitamos una apertura a Dios.
b. Una actitud de escucha.
c. Un deseo para recibir su ayuda.
d. La disponibilidad a la obediencia: un deseo de no negar a Dios nada. Silencio
interior.
2. La fidelidad a la gracia atrae otras gracias. Dijo san Francisco de Sales: “Cuando se
aprovecha bien una inspiración que el Señor nos da, nos concede otra, y así nuestro
Señor continúa otorgando sus gracias a medida que se aprovechan.”
3. Discernimiento de los espíritus.
a. Examinar el corazón. Son en principio tres posibilidades para los movimientos y
las luces: Dios-nosotros-Demonio.
4. ¿Cómo podemos discernir si una inspiración viene de Dios?
a. Coherencia con la Fe. La Palabra de Dios. La Iglesia. Algo bueno en si mismo.
b. Coherencia con el estado de vida.
c. El Espíritu Santo obra en alegría, paz, tranquilidad, dulzura, sencillez y luz. En si
mismo sus inspiraciones son así. A veces cuando resistimos sus inspiraciones no
sentimos esta paz, pero es por nuestra resistencia.
d. El espíritu del mal obra en tristeza, desconcierto, inquietud, agitación, confusión y
tinieblas. Quiere turbarnos. Quiere quitar la paz.
e. Silencio de las pasiones. Como con el agua turbia, no se ve las profundidades.
f. Tiempo. Dios no cambia sus ideas. Hay que esperar el tiempo debido para ver si
es de Dios o nosotros.
g. El Espíritu Santo infunde la humildad y la simplicidad.
h. No cambiar un buen propósito en momentos de desolación, aviso de San Ignacio.