Prevención del Sobrepeso Infantil
Prevención del Sobrepeso Infantil
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PREVENCIÓN DEL SOBREPESO
Y LA OBESIDAD EN LOS
PRIMEROS AÑOS DE VIDA
// DRA. JULIETA HERNÁNDEZ*
DRA. VERÓNICA GARRIDO*
Médicas Pediatras especialistas en Nutrición Pediátrica.
Médicas de Planta del Servicio de Nutrición.
Hospital Sor María Ludovica. La Plata. Buenos Aires.
PEDRO, 6 MESES
Nació a las 40 semanas con peso adecuado para la edad gestacional. Es el primer hijo.
Concurre a la consulta con Ivana, su mamá de 22 años. Se alimenta con lactancia materna
exclusiva. Tiene que comenzar con alimentación complementaria. Ivana tiene muchas du-
das y miedos ya que en la familia hay muchos antecedentes de obesidad y diabetes. Usted
examina a Pedro y lo encuentra muy bien, con pautas madurativas acorde a edad.
OBJETIVOS
u Definir sobrepeso y obesidad en los primeros años de vida.
u Realizar el diagnóstico a partir de la evaluación antropométrica,
la utilización de indicadores y la realización de la historia clínica detallada.
u Realizar los diagnósticos diferenciales.
u Evaluar en cada paciente los factores de riesgo para sobrepeso y obesidad.
u Prevenir el sobrepeso desde edades tempranas incorporando estrategias
y herramientas específicas en la consulta clínica con niños, niñas y sus
familias.
ESQUEMA DE CONTENIDOS
Prevención del sobrepeso en los primeros años de vida
Diagnósticos
Políticas y acciones Diagnóstico
diferenciales
Antropometría
Factores de riesgo Indicadores
Historia clínica
Anamnesis
Examen físico
Exámenes complementarios
Estrategias de
prevención temprana
Rol del Pediatra
Prevención Herramientas prácticas
para las intervenciones
en el consultorio
76 // PREVENCIÓN DEL SOBREPESO Y LA OBESIDAD EN LOS PRIMEROS AÑOS DE VIDA / J. HERNÁNDEZ, V. GARRIDO
INTRODUCCION
La Obesidad fue caracterizada como enfermedad por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en
1997. Es multifactorial e involucra aspectos biológicos, psicológicos, sociales y culturales. En el mun-
do se ha convertido en un problema generalizado de la salud pública, ya que ha crecido de manera
alarmante y la importancia central radica en su relación con el desarrollo de enfermedades crónicas
no transmisibles. El principal riesgo asociado es la presencia de alteraciones clínico-metabólicas.
Trabajos en Argentina mencionan la falta de percepción materna del sobrepeso en niños de jar-
dín de infantes, los profesionales de la salud deberían tener una conducta más agresiva con el fin
de diagnosticar el sobrepeso a una edad más precoz y aconsejar adecuadamente a la familia sobre
los hábitos alimentarios y la actividad física.
En Latinoamérica, aunque los datos son escasos y limitados, las estadísticas reflejan un aumento
progresivo y preocupante del sobrepeso/obesidad.
Argentina ocupa el segundo lugar regional en obesidad en menores de 5 años, con cifras cer-
canas al 10%. La prevalencia de la obesidad en la adolescencia se duplicó en sólo cinco años: del
3,2%, en 2007, al 6,1%, en 2012, datos de la Encuesta Mundial de Salud Escolar.
Los datos recabados por el Programa SUMAR (cobertura de prestaciones a embarazadas, niños y
adolescentes hasta 19 años, mujeres y varones hasta los 64 años, sin cobertura social) durante el
año 2016 indican que, entre los niños y adolescentes bajo la cobertura del programa, el 34,5%
tenía sobrepeso y obesidad.
Un estudio realizado por el Programa Nacional de Salud Escolar (PROSANE) en 2019, describe las
variaciones de datos antropométricos en una cohorte retrospectiva de 10.961 niños y niñas que
fueron controlados en 1°grado (2012) y 6° grado (2017) y los resultados indican que el sobrepeso
aumentó 21,1% a 26,6% y la obesidad de 14,5% a 22,7%.
La Encuesta Nacional de Nutrición y Salud (ENNyS), nos proporciona información sobre aspectos
relacionados con la nutrición a través de la evaluación de numerosas dimensiones, entre otras: la
frecuencia de consumo de diferentes grupos de alimentos, los hábitos alimentarios de la población
argentina, la ingesta de alimentos y nutrientes a través de un recordatorio de 24 h, y lactancia ma-
terna. También indaga sobre alimentación, los entornos escolares, políticas alimentarias, etiquetado
nutricional, publicidad de alimentos, y sobre actividad física, enfermedad celíaca y vacunas. Aporta
información sobre índices antropométricos (peso y talla) y otras variables objetivas y bioquímicas
para evaluar el estado nutricional de la población, la ingesta de sodio y la función renal.
4 La primera ENNyS 1 fue realizada entre los años 2004 y 2005 en los niños
mayores de 6 meses a 5 años, embarazadas y mujeres en edad fértil.
4 La ENNyS 2 en 2018-2019 fue realizada en niños, niñas y adolescentes (NNyA)
de ambos sexos de 0 a 17 años, y en adultos de 18 años y más.
entre sexos y tampoco para los dos grupos de edad (6 a 23 meses y 24 a 72 meses). La prevalen-
cia de sobrepeso en el país era de 31,5% (IC 95% 30,2 – 32,9) y esta proporción no variaba
con la edad. Así aproximadamente 3 de cada 10 niños y niñas tenían sobrepeso.
Los niños obesos entre los 9 y los 24 meses, tienen tres veces más probabilidades de mantener
este sobrepeso a los 4 años. Los niños con sobrepeso a los 5 años tienen cuatro veces más proba-
bilidades de desarrollar obesidad antes de los 14 años.
Si bien en las últimas décadas, el enfoque en salud ha cambiado, y el sobrepeso y obesidad han
pasado a ser una de las prioridades, los esfuerzos aún son insuficientes para lograr un des-
censo en la prevalencia de sobrepeso y obesidad.
DIAGNÓSTICO
Para definir sobrepeso y obesidad como la condición en la cual el exceso de tejido adi-
poso afecta de manera adversa la salud y el bienestar, se debe estimar el porcentaje de
grasa corporal, medir este parámetro no es fácil a nivel individual y poblacional. Por la dificultad
planteada se definirá sobrepeso y obesidad con datos antropométricos y se determinaran índices,
es una alternativa no invasiva, de aplicación universal y bajo costo.
Los esfuerzos para obtener información más detallada sobre la composición corporal se han visto
obstaculizada durante mucho tiempo por dos desafíos. En primer lugar, se ha tardado en desa-
rrollar métodos para medir la composición corporal pediátrica. Sólo en la última década, técnicas
como la absorciometría de rayos X de energía dual (DXA), la pletismografía por desplazamiento de
aire, el análisis de impedancia bioeléctrica (BIA) y la dilución de isótopos se vuelven ampliamente
aplicados en la población pediátrica en estudios de investigación. En segundo lugar, aun cuando
MÓDULO 2 / CAPÍTULO 3 // 79
Antropometría
Mediante la antropometría se debe determinar el peso, la talla (longitud corporal y estatura según
la edad), la circunferencia de cintura, perímetro braquial, de cuello y pliegues cutáneos, todos
estos datos suman para el diagnóstico.
NIÑAS NIÑOS
kg cm kg cm
3 3 0,94 50,3 5 0,93 53,1
4 10 1,29 53,3 10 1,21 55,6
5 14 1,75 56,3 17 1,56 58,0
6 11 2,32 59,2 17 1,97 60,4
7 12 3,03 62,0 21 2,46 62,9
8 11 3,88 64,7 15 3,02 65,3
9 28 4,87 67,3 13 3,64 67,7
10 14 5,99 69,6 17 4,34 70,1
11 18 7,24 71,8 25 5,08 72,4
12 15 8,59 73,8 25 5,86 74,7
13 29 9,99 75,6 36 6,65 76,9
14 25 11,40 77,0 22 7,43 79,0
15 23 12,76 78,3 27 8,18 81,1
16 26 14,02 79,1 19 8,86 83,1
17 17 15,10 79,8 14 9,45 84,9
18 11 15,97 80,1 6 9,92 86,7
19 11 16,57 80,1 13 10,25 88,4
1 Los puntos de corte están calculados en el punto medio de la edad (ejemplo: 8,5 a para 8 años).
2 Puntaje Z 1 cada edad y sexo. 3 Mejor punto de corte (percentilo 80mo).
Fuente: Taylor RW, Jones IE, Williams SM, Goulding A. Am J Clin Nutr 2000;72(2):490-95.
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Varones Mujeres
Precentilo 10º 25º 50º 75º 90º 10º 25º 50º 75º 90º
Edad
años
2 43,2 45,0 47,1 48,8 50,8 43,8 45,0 47,1 49,5 52,2
3 44,9 46,9 49,1 51,3 54,2 45,4 46,7 49,1 51,9 55,3
4 46,6 48,7 51,1 53,9 57,6 46,9 48,4 51,1 54,3 58,3
5 48,4 50,6 53,2 56,4 61,0 48,5 50,1 53,0 56,7 61,4
6 50,1 52,4 55,2 59,0 64,4 50,1 51,8 55,0 59,1 64,4
7 51,8 54,3 57,2 61,5 67,8 51,6 53,3 56,9 61,5 67,5
8 53,5 56,1 59,3 64,1 71,2 53,2 55,2 58,9 63,9 70,5
9 55,3 58,0 61,3 66,6 74,6 54,8 56,9 60,8 66,3 73,6
10 57,0 59,8 63,3 69,2 78,0 56,3 58,6 62,8 68,7 76,6
11 58,7 61,7 65,4 71,7 81,4 57,9 60,3 64,8 71,1 79,7
12 60,5 63,5 67,4 74,3 84,8 59,5 62,0 66,7 73,5 82,7
13 62,2 65,4 69,5 76,8 88,2 61,0 63,7 68,7 75,9 85,8
14 63,9 67,2 71,5 79,4 91,6 62,6 65,4 70,6 78,3 88,8
15 65,6 69,1 73,5 81,9 95.0 64,2 67,1 72,6 80,7 91,9
16 67,4 70,9 75,6 84,5 98,4 65,7 68,8 74,6 83,1 94,9
17 69,1 72,8 77,6 87,0 101,8 67,3 70,5 76,5 85,5 98,0
18 70,8 74,6 79,6 89,6 105,2 68,9 72,2 78,5 87,9 101,0
Se utilizaron datos del NHANES III: muestra nacional representativa de 9.713 niños y jóvenes afroamericanos, europeo-americanos y
méxico-americanos entre 2 a 18 años.
Fuente: Fernández JR, Redden DT, Pietrobelli A, Allison DB. J Pediatr 2004; 145:439-44.
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La CC debe medirse con el individuo de pie, en posición a anatómica, con ambos brazos a los
costados del cuerpo, al final de la espiración. Sugerimos:
Estas mediciones deben ser integradas al resto de la información para evaluar el estado nutricional.
Pliegues Cutáneos. Los pliegues cutáneos también son una herramienta de medición de la masa
grasa en niños. El estudio multicéntrico de la OMS publicó valores normales de pliegues tricipitales
y sub-escapulares para niños y niñas entre 3 meses y 5 años de edad. Para niños entre 0 y 19 años
de edad, se disponen también de las gráficas de percentiles de pliegues tricipital y sub-escapular
de Tanner (1975). Consultar libro verde de SAP.
Indicadores
Índice de masa corporal (IMC) se calcula como peso (en kg)/Talla2 (en m), se lo utiliza para
pesquisa, el diagnóstico y el seguimiento de sobrepeso y obesidad porque se correlaciona con el
grado de adiposidad.
En la infancia y adolescencia los valores varían según la edad y sexo, y se siguen estudiando. Se
utilizan como referencia los valores límites según OMS (tabla 3). Contamos en nuestro país,
también, con las gráficas de referencia publicadas en el libro verde 2021 donde sobrepeso
de 0 a 5 años se define como IMC entre percentilo 85 y P 97 y obesidad mayor de 97 y en niños
de 5 a 19 años, sobrepeso en P 85 a P 97 y obesidad mayor a P 97.
Estudios recientes demostraron que el IMC/E aún en lactantes es mejor predictor de sobrepeso y
obesidad severa en niños que el peso para la talla. En los controles en salud de los lactantes se debe
continuar el seguimiento longitudinal a través de las curvas del peso y de talla y evaluar el IMC/E.
El puntaje Z (PZ) define la distancia a la que se encuentra un individuo determinado del centro de
la distribución normal en unidades estandarizadas, llamadas PZ. Permite cuantificar la gravedad.
Se determina el puntaje Z para, peso para la edad, longitud/talla para la edad, peso para la longi-
tud/talla e IMC. (Fuente: software OMS Anthro). Ver gráficos de IMC en Anexo 1.
82 // PREVENCIÓN DEL SOBREPESO Y LA OBESIDAD EN LOS PRIMEROS AÑOS DE VIDA / J. HERNÁNDEZ, V. GARRIDO
El IMC debe ser complementado e interpretado con otros datos: la anamnesis completa, ca-
racterísticas de alimentación, historia de la conducta alimentaria, el examen físico y los exámenes
complementarios. También son importantes los datos sobre antecedentes familiares de enferme-
dades crónicas no transmisibles y ambientales.
Otros indicadores antropométricos: medición de la grasa corporal. Se puede cuantificar a través de:
Historia clínica
Anamnesis
Antecedentes perinatales Peso materno previo al embarazo y aumento de peso y
y del primer año de vida complicaciones. Presencia de Tabaquismo. Peso al nacer y edad
gestacional. Lactancia (presencia, exclusiva y duración).
Momento de incorporación de mamadera y duración.
Incorporación de semisólidos: edad, y calidad de los alimentos.
Antecedentes patológicos Alteraciones del crecimiento y desarrollo, desarrollo puberal.
Lesiones hipotalámicas: tumores (craneofaringioma), post
MÓDULO 2 / CAPÍTULO 3 // 83
Examen físico
4 Frecuencia cardíaca y tensión arterial, interpretada según las tablas para la
edad, sexo y talla. Se considera elevada cuando es igual o mayor al percentil 95
evaluado en tres oportunidades.
4 Evaluar presencia de hipertrofia amigdalina para descartar causa de ronquido
y síndrome de apnea obstructiva. Ante antecedentes de cefalea o visión borrosa,
realizar fondo de ojo, pensando en complicación de pseudotumor.
4 Evaluar la distribución de la grasa central (abdominal), periférica, mixta y en el
cuello.
4 Piel, detectar la presencia de acantosis nigricans, engrosamiento y oscurecimiento
en superficie dorsal del cuello, axilas y pliegues. Hirsutismo. Estrías nacaradas o
rojizas que acompañan el síndrome de Cushing, acné, palidez y xantelasma
(evaluar la presencia de dislipidemia).
4 Abdomen, descartar hepatomegalia por esteatohepatitis no alcohólica.
4 Desarrollo puberal, ver estadios de Tanner. La ginecomastia en los varones
puede ser debido a que el tejido adiposo causaría el aparente desarrollo o podría
ser por la conversión local de precursores estrogénicos a estrógenos.
4 Osteoarticular, se deben evaluar la columna, caderas, rodillas y tobillos, ver las
limitaciones del movimiento y/o presencia de dolor.
4 Tiroides, evaluar el tamaño.
84 // PREVENCIÓN DEL SOBREPESO Y LA OBESIDAD EN LOS PRIMEROS AÑOS DE VIDA / J. HERNÁNDEZ, V. GARRIDO
Exámenes complementarios
Se deben solicitar en pacientes con sobrepeso que presenten factores de riesgo o complicaciones
médicas y a todos aquellos con obesidad.
El sobrepeso y la obesidad infantil cuentan con una base genética, con mayor o menor impreg-
nación sobre la predisposición a desarrollar obesidad, y son los escenarios medioambientales des-
favorables (obesogénicos) los que impactarán finalmente en el balance energético en el 95-97 %
de los casos de los niños y adolescentes, solo en un 3-5% de los casos la obesidad es secundaria.
Se deben evaluar con precisión los antecedentes en la historia clínica, y signos y síntomas
peculiares como:
1. Aparición de obesidad antes de los 5 años y/o progresión rápida, especialmente
en asociación con indicios que sugieran causas secundarias (es decir, formas genéticas).
2. Ganancia de peso continua y/o rápida asociada con velocidad de altura reducida
o baja estatura.
3. Retraso en el desarrollo cognitivo.
4. Rasgos dismórficos.
5. Uso de fármacos que inducen hiperfagia (es decir, corticosteroides, valproato de
sodio, risperidona, fenotiazinas, ciprohepatadina).
MÓDULO 2 / CAPÍTULO 3 // 85
DIAGNÓSTICOS DIFERENCIALES
Es importante poder diferenciar la obesidad primaria de la secundaria, para realizar un correcto
acompañamiento al individuo y familia.
Enfermedades endocrinológicas:
insulinoma, poliquistosis ovárica,
deficiencia GH, síndrome de
Cushing, pseudohipoparatiroidismo
Las formas monogénicas, aunque poco comunes, son sin embargo las causas más frecuentes de
obesidad de inicio temprano en comparación con las formas endócrinas y sindrómicas y se deben
a circuitos de saciedad del hambre desregulados. Ciertas formas monogénicas se caracterizan por
una estatura alta o normal. La sospecha de formas sindrómicas o monogénicas se confirma me-
diante investigaciones genéticas.
FACTORES DE RIESGO
4 Factores genéticos.
4 Factores epigenéticos.
4 Los primeros 1000 días.
4 Ganancia de peso durante el embarazo.
4 Alimentación temprana – Lactancia materna y alimentación complementaria.
MÓDULO 2 / CAPÍTULO 3 // 87
Factores genéticos: como venimos mencionando, la obesidad en la infancia surge como un com-
plejo fenotipo, modulado por las interacciones de genes y ambiente que ocurren en periodos de
vida permisivos para la programación de la obesidad. Los componentes genéticos contribuyen en
un 40 a 70% a la variación interindividual en la obesidad común. Abarcan la pequeña contribu-
ción de múltiples únicos polimorfismos genéticos, por eso se la considera poligénica (a diferencia
de las raras formas monogénicas en las que se encuentra afectado un único gen). Los estudios
de asociación genómica (GWAS) han identificado numerosos genes asociados a fenotipos con
afectación de la adiposidad, la evidencia más robusta es para las variantes loci FTO y el MC4R-por
citar algunos-. Sin embargo, cada uno de estos alelos explica solo una porción muy pequeña de la
variabilidad interindividual en el IMC.
Factores epigenéticos: la expresión de los genes puede alterarse por factores ambientales y
modificar el fenotipo de un individuo a través de modificaciones genéticas. Es decir que sucede
una modificación transcripcional. Diversos estudios animales han mostrado que los individuos
genéticamente idénticos expuestos durante la vida intrauterina a dietas maternas diferentes pre-
sentan fenotipos distintos. Los ratones expuestos a dietas maternas ricos en colina, ácido fólico y
B12, presentan fenotipos magros. En cambio, los que tienen dietas ricas en grasa se asocian con
alteración de la expresión de genes relacionados con el metabolismo de las grasas, la glucosa y el
apetito de las crías.
Los primeros 1000 días: (hipótesis del epidemiólogo Inglés David Baker) desde la concepción
hasta los 2 años, es un periodo que representa una ventana de oportunidad única para el creci-
miento físico, la programación metabólica, el neurodesarrollo y la maduración inmunológica. Tam-
bién es una ventana crítica, con potenciales consecuencias desfavorables en el niño y en las ge-
neraciones futuras. Una nutrición óptima durante este periodo es clave para la salud a lo largo de
la vida, por lo cual ofrecen una oportunidad única para contribuir a la prevención de la obesidad.
El crecimiento y desarrollo de un individuo está determinado desde la etapa embrionaria por su
genética y los factores ambientales con los que interactúa. Los riesgos para la salud infantil y adul-
ta pueden programarse durante las etapas fetal-neonatales y esta programación metabólica pre-
coz puede llevar al desarrollo posterior de enfermedades como la obesidad y otras enfermedades
no transmisibles (ENT) asociadas, conocida como “programación de desarrollo”.
Se han definido tres hipótesis claves:
1. In útero mediada por el combustible, sugiere que la exposición intrauterina a un
exceso de combustibles, especialmente glucosa, causa cambios permanentes en
88 // PREVENCIÓN DEL SOBREPESO Y LA OBESIDAD EN LOS PRIMEROS AÑOS DE VIDA / J. HERNÁNDEZ, V. GARRIDO
Los mecanismos que determinan que la nutrición temprana pueda causar la programación de la
obesidad están en investigación, pero podrían estar asociados con el desarrollo alterado de órga-
nos, estructura o alteraciones persistentes a nivel celular.
El creciente número de mujeres con sobrepeso y obesidad al iniciar la gestación tiene una fuerte expre-
sión en la actual epidemia de obesidad, que lleva a tener hijos con mayor peso y masa grasa superior a
la del promedio, pero también con riesgo de tener prematuros o recién nacidos pequeños para la edad
gestacional. Ambas situaciones se asocian con sobrepeso y obesidad en niños y adolescentes.
El estudio de Hawkins y colaboradores encontró que los hijos de madres con sobrepeso previo al
embarazo tenían 1,37 veces más probabilidad de tener sobrepeso a los 3 años que los hijos de
padres con peso normal.
También la mayor ganancia de peso y el tabaquismo durante el embarazo se relacionó con mayor
riesgo de sobrepeso infantil. Las mujeres con sobrepeso u obesidad que planean quedar embara-
zadas deberían reducir su peso antes de la concepción.
Alimentación temprana - Lactancia materna: para el niño, la leche materna es el alimento por
excelencia ya que contiene componentes biológicamente activos con efectos beneficiosos para la
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salud y contribuye en el proceso de colonización intestinal del lactante, al favorecer tanto el equili-
brio de la microbiota intestinal como el desarrollo de un sistema inmune y metabólico saludable. El
tipo de lactancia, la duración y el momento de la introducción de la alimentación complementaria
son factores cruciales con efectos sobre el crecimiento, el neurodesarrollo y la preferencia hacia
ciertos tipos de alimentos, modulando los hábitos alimentarios futuros. La variedad de sabores
que la madre ingiere se transmite al líquido amniótico y a la leche humana, lo que genera
experiencias innatas a los sabores básicos con impacto en el desarrollo de los sentidos
que interactúan en la vida temprana y que tendrán sus efectos a largo plazo.
Si bien hay evidencia que puede encontrarse contradictoria, existe un consenso generalizado sobre la
valoración de la lactancia materna como factor protector. Se asume una reducción del 20-30% de las
posibilidades de padecer sobrepeso y obesidad en niños amamantados. El efecto protector se basa
en dos aspectos fisiológicos: la autorregulación de la ingesta por señales interoceptivas de hambre
y saciedad y, la experiencia de sabores intrauterinos. Weyermann y col encontraron una disminución
significativa en las probabilidades de sobrepeso a los 2 años cuando los niños fueron amamantados
durante más de 6 meses, en comparación con los que fueron amamantados menos de 3 meses.
La mayor ganancia de peso durante el primer año de vida, sobre todo en aquellos niños
con menor peso al nacer, es un factor de riesgo para obesidad futura. Girard y Dubois de-
mostraron que los niños en el quintil más alto de aumento de peso mensual, desde el nacimiento a
los 5 meses de edad comparado con los del quintil más bajo de aumento de peso mensual, fueron
3,9 veces más propensos a tener sobrepeso a los 4-5 años.
estudios de comportamiento alimentario que sugieren que, si uno o ambos padres tienen obesidad,
el riesgo de episodios de descontrol alimentario en sus hijos es superior durante la adolescencia.
Numerosos trabajos publicados sugieren que la microbiota, y más concretamente sus variaciones
en la composición y diversidad, desempeñan un papel importante en el desarrollo de trastornos
metabólicos, especialmente diabetes y obesidad. La composición de la microbiota tendría varia-
ciones respecto al peso en niños con sobrepeso y obesidad a temprana edad, ese desequilibrio en
relación con las proporciones de Firmicutes y Bacteroidetes es uno de los rasgos más notificados
en la obesidad, con reducciones de Bifidobacterium y aumento de algunas especies de Lactoba-
cillus. Existen numerosos estudios que reportan diferencias significativas en el microbioma entre
niños obesos y saludables. La microbiota regula la inmunidad innata y adaptativa e influirá en la
inflamación crónica asociada a la obesidad, al metabolismo de los hidratos de carbono, gasto me-
tabólico, y la resistencia a la insulina. Ante la problemática mundial del sobrepeso y la obesidad en
adultos y niños, es de importancia científica que los expertos hayan dirigido sus investigaciones al
papel que tiene en la obesidad y sus comorbilidades.
Las madres restrictivas se asocian con hijas con mayor adiposidad, mientras que modelos positivos
en relación a la ingesta de frutas y verduras y al desarrollo de actividad física producen el efecto
opuesto. Cuando la percepción parental del sobrepeso del hijo es menor a lo real, aumenta el
MÓDULO 2 / CAPÍTULO 3 // 91
riesgo de ganancia rápida de peso en los primeros años de vida y obesidad en edad preescolar.
Además, es importante tener en cuenta el estilo parental (es decir el modo de ejercer la pater-
nidad/maternidad). El estilo parental es una influencia muy importante en el contexto primario
emocional en el que se ejerce la educación. Determina una estructura en el niño que influirá en el
modo de desarrollarse en sus actividades y en su conducta alimentaria. Es en la familia donde se
aprende a comer, a regular la saciedad, a relacionarse con los alimentos y el movimiento. También
se adquiere un modo determinado de afrontamiento de las emociones; todo esto impacta en el
riesgo de tener sobrepeso (SP) y obesidad (OB).
Ese estilo va a depender de muchos factores: la personalidad de los padres, experiencias de vida,
educación, habilidades para resolver problemas, temperamento del niño, medio cultural - social; y
un dato interesante es que tiende a mantenerse estable en el tiempo.
Se clasificaron en función del tipo de respuesta de los padres hacia los hijos, es decir si existe la
sensibilidad y compromiso emocional a través del afecto y la contención. También en función de
las expectativas de autocontrol o demanda de los padres sobre sus hijos: si hay presión, control-su-
pervisión, reglas, límites, disciplina. Los chicos con padres autoritarios, permisivos o indiferentes
poseen mayor riesgo de sobrepeso que los que tienen padres democráticos.
Actividad física: la actividad física hace referencia a todo movimiento, incluso durante el tiempo
de ocio, para desplazarse a determinados lugares y desde ellos, o como parte del trabajo de una
persona. La OMS define la actividad física como cualquier movimiento corporal producido por los
músculos esqueléticos, con el consiguiente consumo de energía.
Se debe tener en cuenta según las edades la cantidad de horas de pantalla, el tiempo de juego, la
actividad física que realiza el niño/a y la intensidad, las horas de descanso y los horarios de dormir.
La actividad aeróbica o actividad de resistencia, mejora la función cardiorrespiratoria.
Escolaridad: la escuela como ambiente donde los niños pasan varias horas puede constituir un
ambiente promotor o protector, según la oferta que se le dé al niño, según la presencia de kiosco
y comedor con la oferta de alimentos saludables. Educadores que promuevan la alimentación
saludable.
Sueño: una menor duración en el tiempo de sueño puede ser un factor de riesgo para obesidad,
diabetes tipo 2, enfermedad coronaria, hipertensión arterial, probablemente se debe a que la falta
de sueño condiciona mayor ingesta calórica, y menor actividad física.
Para lograr detener el avance de esta epidemia es necesario un compromiso político sostenido y la
colaboración de las partes interesadas, tanto públicas como privadas, para la creación de entornos
saludables y lograr cambios de hábitos sostenidos. Es una prioridad de salud pública donde en un
MÓDULO 2 / CAPÍTULO 3 // 93
contexto ideal, los científicos, el gobierno y la industria deberían trabajar aportando soluciones
desde su lugar. Es necesario un equipo y tiempo.
El objetivo principal es promover un estilo de vida que incluya una alimentación saluda-
ble y variada y un patrón de actividad física regular para todo el grupo familiar.
La prevención realizada por el pediatra va a contribuir a evitar el arrastre a la obesidad del adulto.
El pediatra tiene un papel fundamental en la atención y prevención primaria. Es funda-
mental tener en cuenta todas las poblaciones de riesgo y los grupos vulnerables, detectar tempra-
namente los factores de riesgo y actuar sobre ellos.
La evidencia sugiere que el peso a los 5 años es un buen indicador de la salud futura de un
niño y que la obesidad durante la infancia aumenta el riesgo de obesidad en el adulto. El riesgo
que tiene un niño con obesidad de convertirse en un adulto obeso es de un 25% antes de los 6
años de edad.
Ambos aspectos, a su vez, pueden estar condicionados por muchos otros factores, como el nivel
cultural de los padres, la situación estructural de las familias y sus condiciones externas, como la
falta de tiempo de los padres o cuidadores o la dificultad para introducir cambios en los hábitos
familiares, así como la capacidad profesional y motivadora de los equipos pediátricos.
Los componentes del tratamiento basado en cambios de estilo de vida para el abordaje de las
familias de niños con sobrepeso y obesidad son:
Siempre introducir cambios de forma progresiva, procurando que sean realistas, que no tengan
efectos negativos en las relaciones sociales y que respeten la cultura familiar.
Estrategias de actividad física y control de pantallas según grupo de edad. Siempre esti-
mular la actividad física, aumentar el ejercicio, deporte, movimiento cotidiano.
Lactantes menos de 1 año Realizar actividades físicas varias veces al día, especialmente
mediante movimiento con juegos interactivos en el suelo, esto
incluye al menos 30 minutos en decúbito prono (tiempo boca
MÓDULO 2 / CAPÍTULO 3 // 95
Otras ideas de cómo fomentar el gusto por los alimentos saludables y la regulación del
apetito:
4 Siempre ofrecer en el ambiente familiar alimentos listos al alcance que ya estén
lavados y listos para comer como frutas y vegetales (ejemplos tomatitos, bastones
de zanahoria, variedad de frutas).
4 Aprovechar vegetales congelados si se requiere de porciones pequeñas para no
generar desperdicio, insistir en cantidades pequeñas para que se familiarice con
ese alimento. Luego se aumenta porción.
4 Pasar la comida a diferentes platos: ejemplo 1er plato de vegetales para que no
compitan con los otros alimentos de mayor densidad calórica que irían en el 2do
plato.
4 Si presentan alteración de la saciedad: repartir el plato en 2 porciones, separarlos
en dos con diferencia de 5-10 min entre una y otra para que perciba las señales
de saciedad. Elegir alimentos que exijan mayor masticación, estrategias para
reducir la velocidad para comer, reducir la tentación de repetir el plato.
4 Marcar horarios en los que se come.
4 Evitar distractores a la hora de comer.
4 Distinguir entre hambre y sed, preguntar ¿cómo sientes el estómago? antes y
después de comer.
Ideas para apoyar la autonomía para desarrollar esta apreciación por el gusto por alimen-
tos saludables:
4 Felicitarlo porque pudo probar y apoyar que estuvo bien en animarse a probar un
alimento nuevo.
4 Introducir juegos o lecturas que tengan que ver con estos alimentos saludables.
4 En los chicos que tienen grandes aversiones para introducir un alimento,
estimular sentidos como olfato y el tacto, taparse los ojos y adivinar que fruta es
la que toca y huele.
4 Involucrarlos en la compra y elaboración de esos alimentos, darles a elegir entre
dos opciones saludables.
4 Hacer un plato divertido, con formas de animales etc.
4 Crear huerta en la casa, si no se tiene lugar, en macetas.
4 Si tiene baja sensibilidad al azúcar hacer disminución gradual. No sacar de golpe.
Evitar uso de edulcorante porque altera el umbral del dulzor.
4 Enseñarles a leer etiquetas para identificar grasas ocultas etc.
POLÍTICAS Y ACCIONES
El 89% de los gobiernos informan que tienen unidades dedicadas a reducir las enfermedades no
transmisibles (incluida la obesidad).
El Plan nacional de prevención del sobrepeso y obesidad en niños niñas y adolescentes (2019-
2023) tiene como objetivos:
El Marco NOURISHING, creado por el World Cancer Research Fund International, se identifica tres
amplios dominios que cubren diez áreas en las que se pueden efectuar acciones y políticas.
Autoevaluación
Lea cada uno de los enunciados y marque V si considera que es Verdade-
ro y F si es Falso.
Enunciados V F
4. Aunque el sobrepeso y la obesidad infantil tienen una base genética, son los
escenarios obesogénicos los que impactarán finalmente en el balance energético
en el 95-97% de los casos de los niños y adolescentes.
1. PEDRO, 6 MESES.
Relea el caso de Pedro del inicio del capítulo. Tomando en cuenta la preocupación de Ivana, ¿qué reco-
mendaciones le daría sobre la alimentación complementaria?
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MÓDULO 2 / CAPÍTULO 3 // 99
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d) Sugiera un plan de evolución a 6 meses respecto de lo que sería su peso y talla. Justifique.
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100 // PREVENCIÓN DEL SOBREPESO Y LA OBESIDAD EN LOS PRIMEROS AÑOS DE VIDA / J. HERNÁNDEZ, V. GARRIDO
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MÓDULO 2 / CAPÍTULO 3 // 101
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102 // PREVENCIÓN DEL SOBREPESO Y LA OBESIDAD EN LOS PRIMEROS AÑOS DE VIDA / J. HERNÁNDEZ, V. GARRIDO
CONCLUSIONES
El sobrepeso y la obesidad son una enfermedad compleja y multifactorial como tal necesitan un
abordaje interdisciplinario. Se deben poner los esfuerzos en la salud del paciente, y hacer énfasis
en que se requiere un tratamiento a largo plazo.
Involucrar a las familias en hábitos de vida saludables donde la alimentación, actividad física, las
horas de descanso adecuadas sean objetivos para mantener el crecimiento adecuado de sus hijos.
Las familias son un pilar fundamental en el seguimiento de estos niños y deben involucrarse para
obtener mejores resultados.
LECTURAS RECOMENDADAS
• Recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para prevenir el sobrepeso y la obesidad infantil en
https://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/206450/9789243510064_spa.pdf
• González Hernández N, López Robles G, Prado López L. Importancia de la nutrición: primeros 1,000 días de vida.
Acta Pediátrica Hondureña 2016; 7(1): 597-607. http://www.bvs.hn/APH/pdf/APHVol7/pdf/APHVol7-1-2016-13.pdf
• Pediatrics. 2011 Mar; 127(3): e544–e551. Published online 2011 Feb 7. doi: 10.1542/peds.2010-0740PMCID: PM-
C3065143PMID: 21300681 Timing of Solid Food Introduction and Risk of Obesity in Preschool-Aged Rev. Hosp.
Niños (B. Aires) 2014;56(255):219-220.
• Miriam Tonietti, Laura Beatriz López, Berta Gorelik, Adriana Roussos, Lilia Arias, Chuan Chuan Lin. Situación nutricio-
nal en los primeros 1000 días del ciclo vital: una puesta al día de los datos disponibles en Argentina. Revista San Vol
23. N°2. Abril-Junio de 2022.
• Charlotte M Wright, Tim J Cole, Mary Fewtrell, Jane E Williams, Simon Eaton, and Jonathan C Wells. Body compo-
sition data show that high BMI centiles over diagnose obesity in children aged under 6 years. Am J Clin Nutr 2022;
116:122–131.
MÓDULO 2 / CAPÍTULO 3 // 103
CLAVE DE RESPUESTAS
Lea cada uno de los enunciados y marque V si considera que es Verdade-
ro y F si es Falso
1. Verdadero.
2. Falso. No hay consenso en cuanto al lugar de medición. Se puede medir en cuatro sitios diferentes:
borde superior de cresta ilíaca, punto medio entre cresta ilíaca y décima costilla, usar el ombligo como
punto de referencia y la cintura mínima. En un mismo paciente se debe medir siempre en el mismo sitio
para seguir la evolución, registrar valor y sitio donde se midió y usar la tabla de referencia correspondien-
te al sitio de medición.
3. Verdadero.
4. Verdadero.
5. Verdadero.
1. PEDRO, 6 MESES
a) Estado nutricional: Talla/edad PZ+0,11 - Percentilo 55 - IMC 21,8- PZ + 3,51. Circunferencia cintura P >
80 (según tablas de Taylor). Clasificación de estado nutricional según OMS: OBESIDAD severa (IMC PZ >+3),
con distribución central.
c) Modelo de día alimentario: 4 comidas diarias (desayuno, almuerzo, merienda y cena). Estimular el
desayuno. En desayuno y merienda lácteos descremados con algo para comer (porción adecuada a edad de
cereales, pan, evitar galletitas dulces). En almuerzo y cena medio plato de verduras y resto dividir con carnes
y cereales. Agua potable. Estimular consumo alimentos elaborados en la casa. Informacion sobre etiquetado
froEn menores de 2 años se recomienda considerar el peso/edad y la talla/edad evaluando si ambos
están acelerados (si cruza percentilos hacia arriba). Si el niño no tiene baja talla y es menor de 2 años puede
utilizarse el peso/talla considerando que la puntuación PZ +2 o el percentil 97 son signos de alertantal.
Ingesta de energía (Kcal/día) recomendada según sexo, edad y nivel de actividad. VARONES
Edad sedentario mod activo activo
2 1000 1000 1000
3 1000 1400 1400
4 1200 1400 1600
5 1200 1400 1600
6 1400 1600 1800
7 1400 1600 1800
8 1400 1600 2000
9 1600 1800 2000
Fuente: Guías alimentarias 2015-2020 de EE.UU.
MÓDULO 2 / CAPÍTULO 3 // 105
El cálculo de porciones de alimentos a ingerir por día se hace en base a la edad, sexo y nivel de actividad
física. En primer lugar, se determina el requerimiento de energía (Ingesta de energía (Kcal/día) recomendada
según sexo, edad y nivel de actividad.
Cereales total: pasta, pan, copos, cereal/por día 90 g 120 g 150 g 150 g 180 g
Integrales: cantidad por día 45 g 60 g 75 g 90 g 90 g
Refinados: cantidad por día 45 g 60 g 75 g 60 g 90 g
ANEXO 1
Gráfico 1. IMC (percentilos). Niñas Nacimiento - 5 años