MARX
BIOGRAFÍA.
Hablar de Karl Marx es hablar de uno de los grandes pensadores
contemporáneos, y sin lugar a dudas, el más importante en el terreno de la filosofía
política y económica. Las sociedades actuales no serían las mismas sin su
pensamiento. Muchos regímenes políticos han sido deudores de su pensamiento.
Karl Heinrich Marx, nacido el 5 de mayo de 1818 en Tréveris, en lo que hoy
es Alemania y entonces era Prusia. Aunque su familia fue originariamente judía, se
habían convertido al protestantismo.
Estudió en Berlín, Bonn, y Jena. Se doctoró en Filosofía, e hizo una tesis
sobre Epicuro y Demócrito. Y aunque se le considera un pensador económico,
realmente jamás estudió economía, sino Derecho y Filosofía. Esto se debe a que
escribió una obra que ha sido considerada una de las grandes de la economía, El
Capital, o también llamada Contribución a la crítica de la economía política.
En 1843 se casó con Westphalen, cuyo padre le inició en las ideas
socialistas. Y también en esa época entabló amistad con Engels. Va a ser
considerado el padre del materialismo científico, junto a este pensador, Friedrich
Engels. Un socialismo que busca criticar y transformar las estructuras
económico-políticas burguesas.
Es importante matizar esto, porque no es el fundador del socialismo, hubo
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socialismo antes de Marx. Por ejemplo, el socialismo utópico de Owen, Saint Simon,
o Fourier, entre otros. El pensamiento de Marx y Engels logró integrar estas formas
de socialismo anteriores. Eran considerados utópicos porque no se basaban en
análisis científicos de la sociedad, y por tanto, eran irrealizables.
Otra de las influencias de Marx es Hegel. Los descendientes de Hegel,
hegelianos de derechas y de izquierdas, mantuvieron posturas enfrentadas. Los de
derechas eran los viejos hegelianos que habían monopolizado las universidades;
eran los que creían en la compatibilidad entre las tesis hegelianas y el cristianismo,
por lo que eran considerados más espiritualistas. Los hegelianos de izquierdas eran
los jóvenes, que no creen en ningún espiritualismo ni compatibilidad entre
cristianismo y hegelianismo, y además, concebían la dialéctica en su aplicación a la
realidad, como método de comprensión y transformación social. La dialéctica dice
que todos los fenómenos cambian constantemente. Por tanto, Marx concibió que la
sociedad cambia, se transforma constantemente. Y esto lo trasladó a su concepción
de la lucha de clases, como veremos.
Marx y Engels, escribieron también el Manifiesto Comunista, en 1848, en el
que expusieron estas ideas, la dialéctica, la lucha de clases, la transformación del
mundo, y la revolución del proletariado con el objetivo de lograr una sociedad
comunista.
Su obra posterior, en 1867, fue El Capital. La realizó estando en Inglaterra, y
es un análisis muy completo de la economía capitalista.
Marx militó en la liga comunista, y después en ámbitos algo clandestinos,
para finalmente, integrarse en la Asociación Internacional de los Trabajadores (AIT).
Esta sería conocida como 1ª Internacional, pero debido a problemas de la Comuna
de París, la Asociación terminó por hundirse y fue sustituida por la Segunda
Internacional.
Sus seguidores, en esta 2ª Internacional se integrarán en el partido
socialdemócrata alemán. Muerto Marx, siguió Engels el legado.
Tras su muerte, el socialismo se escindió en dos ramas, una reformista, más
moderada, y otra más radical, comunista, que buscaría la revolución. Estos
revolucionarios serán los que hagan la revolución bolchevique dando origen a lo que
en tiempos se conoció como la Unión Soviética. En otros países ocurrió lo mismo.
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1. METAFÍSICA.
1.1. Materialismo.
Hablar de metafísica en Marx no es lo acertado, porque su filosofía podría
considerarse de antimetafísica. Por lo tanto, estudiar la metafísica de Marx es
estudiar su antimetafísica.
Podemos considerar la filosofía marxista con el nombre de materialismo
histórico y dialéctico, dos tipos de materialismo juntos, claramente antimetafísicos.
El materialismo de Marx es antimetafísico, y esto significa que busca liberar a
los seres humanos de las cadenas dogmáticas, de las imposiciones culturales y
religiosas. Por lo tanto, todo se reduce a materia, no existen espiritualismos.
Y es más, todos los saberes (religión, filosofía, derecho), según Marx, derivan
de las condiciones materiales de la existencia humana.
En general, aunque Hegel -una de las grandes influencias de Marx- fuera
idealista, Marx invirtió el pensamiento de Hegel, lo “puso de pie”, cuando estaba “en
bocabajo” es en el sentido de que trajo sus tesis a la tierra, y por tanto se alejó de
toda concepción filosófica idealista. Fue, en definitiva, una filosofía práctica, tal y
como Marx sostiene en su Tesis 11 sobre Feuerbach, en la que dice “los filósofos se
han dedicado hasta ahora a interpretar el mundo y de lo que se trata es de
transformarlo”.
Desde el punto de vista de Marx, solo hay dos formas de filosofía: el
idealismo (Platón, Hegel, Berkeley) y el materialismo (Demócrito, Hobbes, Marx). El
idealismo es primacía del espíritu sobre la materia, y el materialismo es la primacía
de la materia sobre el espíritu.
Para Marx, las condiciones materiales de la existencia influyen en los
cambios sociales. Por ejemplo, la invención de la máquina de tejer (condición
material) supuso un cambio en las condiciones de vida. Y muchas condiciones de
vida cambian de acuerdo a las necesidades.
1.2. Dialéctica e historia.
La dialéctica es un concepto heredado de filósofos clásicos como Heráclito y
Platón, y de modernos como Hegel.
La dialéctica es la técnica retórica de dialogar y discutir para encontrar la
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verdad, tal y como ya propuso también Sócrates, mediante su método socrático,
buscando la verdad escondida en uno mismo. Platón siguió esta estela de su
maestro, componiendo diálogos en los que exponía su filosofía mediante este
método. Y Hegel, quien recuperó la dialéctica, que consistía en la tesis, antítesis y
síntesis de la idea y su concreción.
Marx recupera este método a raíz de los hegelianos de izquierda con los que
se codea, y la aplica a la historia.
El objetivo de la dialéctica marxista será abordar el estudio de la naturaleza y
la sociedad científicamente, estableciendo modos de acción. Aplicó este método
porque era consciente de que la historia era dialéctica, es decir, se producen
constantemente cambios debido a diferentes antagonismos sociales (nobles y
campesinos, burgueses y proletarios, etc.).
Como dice en su Manifiesto Comunista, el motor de la historia es la dialéctica
de las clases sociales, el cambio de una clase sobre otra.
Marx es historicista porque es un hombre de su tiempo, y en esta época se
tenía la idea de que el futuro ya estaba escrito, podía ser predicho conociendo la
historia. Se solía decir que “el capitalismo está embarazado del socialismo”.
También existía la idea de progreso constante, como ya decían otros autores
como Condorcet o Comte. La humanidad mejoraba constantemente a través de
varios estados progresivos, como dice precisamente este último.
1.3. Materialismo científico.
El materialismo científico de Marx ha influido en las concepciones científicas
de Estados socialistas como la Unión Soviética, en la que incluso se negaron a
impartir física cuántica por considerarla una ciencia idealista y burguesa.
El materialismo científico defiende los datos y resultados obtenidos de forma
empírica. Tal y como dijo Engels, en el espacio y el tiempo, todo lo que sale de estos
marcos no puede ser concebido.
Marx y Engels también criticaron el materialismo mecánico de Feuerbach en
una obra llamada Tesis sobre Feuerbach, 11 tesis en las que criticaban a este autor
por ser un materialista influido por el idealismo, o lo que es lo mismo, un materialista
metafísico, idealista en la concepción de los fenómenos sociales, porque no veía la
base material de la sociedad.
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En definitiva, el materialismo científico de Marx está basado en las ideas de
historicismo, progreso y método científico.
Finalmente, la ciencia era el único método válido, por lo tanto, y cómo tal,
debía basarse en la materia, en la verdadera sustancia de la realidad, no en ideas y
conjeturas.
En las condiciones materiales de producción interactúan dos elementos:
fuerzas de producción y relaciones de producción. Para él, son las fuerzas de
producción las que condicionan las relaciones de producción, no al revés.
Estas condiciones de producción han cambiado dialécticamente a lo largo de
la historia. Estas condiciones mueven la historia. Marx detecta tres más un último
modelo futuro:
● Esclavista.
● Feudal. (señor feudal y campesinos)
● Capitalista. (empresarios y asalariados)
● Socialista (futura propiedad colectiva de los medios de producción).
2. ANTROPOLOGÍA.
Comprender la antropología marxista es conocer sus primeros escritos
humanistas. Se tiende a interpretar que existen dos Marx, el primero, humanista, y el
segundo, más científico.
Concretamente, la división se establece a raíz de dos obras, Manuscritos
económicas y filosóficos, de 1844, o La ideología alemana, de 1848 (época
humanista) y El Capital, de 1867, a partir del cual surge el Marx más científico,
explorando temas de economía y política.
Los temas centrales de la antropología son la teoría de la alienación, la
ideología y la esencia humana.
Debe matizarse que la interpretación humanista del marxismo es posterior,
concretamente pertenece a los años 50, con Marcuse, Bloch, Erich Fromm. Esta
concepción se opone a la doctrina ortodoxa del régimen soviético. Siempre había
sido interpretado como materialismo histórico, como doctrina científica de las
sociedades humanas.
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2.1. Esencia del hombre.
El humanismo, como doctrina, centra su interés en el hombre, y lo pone como
origen y objetivo de su proyecto. Para Marx, en Manuscritos, el hombre es un ser
natural, dotado de fuerzas naturales, pero la naturaleza humana no es igual que
para los animales y plantas, el hombre proyecta en la naturaleza su fin y realización,
su transformación. Pero la diferencia fundamental del hombre con los animales es la
capacidad de trabajo, la transformación. Por tanto, la esencia humana no es como
había dicho el humanismo tradicional, algo inalterable, inmortal, si cabe, sino algo
transformador, en evolución. El hombre, por tanto, es un ser material, social,
dinámico, histórico, y práctico.
Esta concepción es radicalmente diferente de la hegeliana, porque no somos
seres meramente contemplativos, espirituales, sino que nuestra esencia está
determinada por nuestra actividad física. Es decir, Hegel interpreta el hombre como
producción teórica, y Marx, como praxis y trabajo. O también, para Hegel lo
importante es la conciencia, y para Marx, las condiciones materiales.
La praxis es la forma mediante la cual el hombre se entrega al mundo y a los
demás. Mediante ella configura la vida social y alcanza el verdadero saber.
2.2. Ideología.
Antes de hablar de la alienación, conviene hablar de la ideología. Ambos
conceptos están relacionados. Y es que Marx es uno de los “filósofos de la
sospecha” (en términos de Paul Ricoeur), junto con Nietzsche y Freud. Todos ellos
desconfían de la razón y critican la Ilustración; básicamente creen que existe una
base oculta, y un fenómeno superficial, siendo en Marx la economía (base oculta) y
teoría racional (fenómeno superficial). Es decir, las condiciones materiales crean la
ideología, actualmente burguesa, según Marx.
Explora este tema en una de sus obras, La ideología alemana. Si recurrimos
a Althusser, en La revolución teórica de Marx, denomina ideología al sistema de
representaciones dotado de existencia y función en la sociedad. En el sentido
epistemológico o negativo del término, para Marx y Engels, la ideología es una falsa
conciencia, creer que los pensamientos y creencias son productos libres de la
conciencia, pero muchas veces, como ocurre a los trabajadores en el sistema
capitalista, la relación de opresión aparece ocultada, por lo que el obrero no es
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consciente de su condición de clase ni de su situación de alienación.
Los humanos hacemos una representación del mundo basándonos en las
condiciones materiales. En este sentido, la ideología no es más que un sistema de
representación del mundo (filosofía, ciencia, religión, etc.) que utiliza la clase
dominante para dominar el mundo. Engels decía “todo lo que mueve a los hombres
tiene que pasar por su cabeza”. Evidentemente, todo lo que nos mueve pasa por la
ideología. Y la clase dominante va a imponer la ideología que más le conviene. Así,
es la burguesía la que impone su modelo de mundo, y además, lo hace con
pretensiones de objetividad, como si fuera el único modelo posible.
Ahora bien, existe una concepción o interpretación marxista de la ideología
más neutra, no tan negativa, que dice que precisamente en la ideología también
existen las posibilidades de emancipación, que la ideología también puede ser un
conjunto de valores que nos animen a lograr el cambio social.
2.3. Alienación.
En este contexto, aparece el término de alienación o enajenación, en relación
clara con la ideología.
Este concepto significa “colocarse fuera de sí”, ser ajeno al propio ser. Marx
percibe varios tipos de alienación en el hombre, pero la principal es la económica, de
la que las demás son secundarias. La social, política, filosófica, dependen de la
económica.
La alienación económica en el proceso de producción capitalista es la que el
trabajador desposee su propia esencia porque su producto, su trabajo, propio de su
esencia transformadora, no le pertenece, es desposeído por el capitalista. Esta es la
más destacable. Esta es la alienación que “cosifica” al hombre, lo convierte en
mercancía. Esta alienación económica es de tres tipos:
● Al trabajador se le quita su producto de trabajo, pero también su
plusvalía, es decir, el valor que se le añade en el mercado al trabajo
realizado. La plusvalía es el elemento que permite a los empresarios
obtener un beneficio. Este valor no es pagado al obrero.
● La alienación por no satisfacer las necesidades. Es decir, en el trabajo
no se satisfacen las necesidades básicas, es fuera del mismo donde
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se produce el alimento, la socialización, el sueño, y el sexo. En
definitiva, es un medio para obtener algo fuera del trabajo.
● Alienación de la libertad y creatividad humanas. Es decir, el hombre no
puede ser el mismo en el trabajo, no puede ser realmente libre,
espontáneo, creativo, porque debe obedecer a otros.
Existen otras formas de alienación no económicas:
La social, se manifiesta en forma de lucha de clases.
La política, como separación entre la sociedad civil y el Estado opresor.
La filosófica, como visión ideológica del mundo. Toda filosofía es una
producción del cerebro humano, y por tanto, la teoría no es lo importante, sino el
trabajo, lo único posible de transformar nuestras condiciones materiales y liberarnos.
La religiosa como el opio del pueblo. De hecho, Marx, sigue a Feuerbach en
su crítica a la religión como creación humana alienada. La idea de un mundo del
más allá es una ficción, y es alienadora porque saca al hombre de su esencia
práctica y material, y la lleva a un mundo inmaterial. La religión es un instrumento de
dominación.
Por tanto, según se observa en la interpretación humanista marxiana, el
hombre no es una esencia fija, sino dada en la historia, la transforma. El trabajo es la
esencia humana, su praxis, por la que se abre al mundo, desarrolla su ser en la
historia, y configura la vida social.
En definitiva, el marxismo es humanista porque critica la alienación en todos
los niveles, y el hombre es sujeto creador de la historia. Es la afirmación de la
praxis, instrumento que humaniza lo real del hombre, su voluntad y su esencia
basada en el trabajo.
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POLÍTICA ECONÓMICA.
En su obra El capital, o también llamada Contribución a la crítica de la
economía política, estudia las características económicas y políticas del capitalismo.
Puede decirse que es la obra más profunda y concienzuda sobre el sistema
capitalista. Su objetivo no es otro que transformar la economía y la sociedad. La
economía política, según la define su colega Engels, serían “las leyes que rigen la
producción y el intercambio de los medios materiales de vida en la sociedad
humana”.
Y el fundamento del análisis marxista es precisamente comprender la
economía, saber cómo se reproduce el capital, como se mantiene la rentabilidad y
cómo se produce la crisis. Hay autores que piensan que el marxismo subsume los
problemas políticos bajo temas de índole económica.
En esta obra critica a los economistas clásicos, para quienes las fuentes de
riqueza eran tres:
● Naturaleza: explotación de la tierra.
● Capital: bienes de producción (dinero, maquinaria, metales, acciones,
etc.).
● Trabajo: la transformación de los bienes y servicios.
Para Marx, al contrario de los economistas clásicos, la riqueza no la da la
naturaleza, porque si no es trabajada, es estéril. El capital tampoco genera riqueza,
porque no deja de ser trabajo acumulado, es ahorro, atesoramiento. Para Marx, sólo
el trabajo genera riqueza, y esta riqueza se la quedan unos pocos, no llega a todos,
y mucho menos a los que la generan realmente: los trabajadores.
Según David Ricardo, el beneficio era el objetivo del capitalista al invertir su
dinero, se obtenía como consecuencia exclusiva de la circulación de mercancías.
Según Ricardo, solo una organización económica sometida a leyes de intercambio
eran igualitarias, libres de aceptar o no un contrato, de abrir o cerrar negocios, ley de
intercambio de valores equivalentes. Pero Marx se preguntaba lo siguiente: si todo el
beneficio surge del intercambio de valores equivalentes ¿de dónde surge realmente
el beneficio? El beneficio, dice Marx, surge al tratar la fuerza de trabajo del
asalariado como mercancía, cuyo valor de uso es producir valor de cambio.
El valor es la cantidad de horas de trabajo invertidas (condiciones de
equilibrio). Y la plusvalía es la diferencia entre el precio de compra y venta. Esta
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plusvalía se la queda el patrón.
Se obtiene por un triple paso:
1º. El obrero vende su fuerza de trabajo, como mercancía, y su valor está
determinado por el tiempo de trabajo.
2º. El capitalista usa la mercancía comprada, y la utiliza para producir otras
mercancías, el periodo de tiempo es superior al tiempo de trabajo socialmente
necesario para producir la fuerza de trabajo.
3º. El capitalista lleva esas mercancías al mercado y las vende por su valor
equivalente, consiguiendo un beneficio, la plusvalía.
Existe otro fenómeno económico pernicioso en el capitalismo: la ley de cuota
decreciente de ganancia, en la que el capitalista trata de mantener la plusvalía a
través de la mecanización y la reducción de costes en producción en competencia
con otros capitalistas.
Pero aunque se maximice la eficiencia de los procesos, el margen es
decreciente, lo que lleva a periodos de crecimiento lento y crisis. Se desincentiva la
acumulación y la inversión, se producen crisis de stocks, pesimismo, disminución de
la ganancia, despidos de los trabajadores más baratos y menos productivos, y tras la
crisis, los que poseen mayor capital pueden invertir en adquirir nuevos activos. El
estado debe intervenir, pero la intervención es insuficiente. Al final, tras varias crisis,
se produce una crisis generalizada en la que los obreros se hacen conscientes de su
pertenencia de clase y logran organizarse para cambiar el sistema.
Su idea es que el capitalismo estallará y llegará el comunismo.
Lo hará mediante tres etapas:
1. Democrática: dictadura del proletariado.
2. Socialista: riqueza social.
3. Comunista: abolición de las sociales y extinción del Estado.
El proceso es el siguiente, primero la clase obrera toma el poder mediante la
revolución y crea un Estado socialista. Esta etapa llegó a materializarse en la Unión
Soviética y otros estados socialistas. En esa primera etapa, se instaura una
dictadura, porque es la clase proletaria la que se erige en superior sobre la clase
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burguesa. Es decir, resulta que son los trabajadores los que acaban dominando a los
empresarios. Esto es así porque para Marx la existencia de cualquier tipo de Estado
implica una dictadura de unos sobre otros. Al principio, Marx y Engels creían que
esta etapa se lograba al introducir en las estructuras de poder a los trabajadores,
pero tras la Comuna de París (primer gobierno socialista de la historia), llegan a
decir que es necesario acabar primero con el Estado burgués previo.
La segunda etapa es la socialista, en la que se empieza a distribuir la riqueza.
En esta etapa los medios de producción son gestionados por el Estado y la clase
obrera, el Estado regula toda la economía y la sociedad, y planifica todas las
necesidades de producción.
Finalmente, en la tercera etapa, la del comunismo, los bienes son de
propiedad común y ya no existen clases sociales, ya no hay una dictadura de una
clase sobre otra, ni siquiera de los proletarios sobre los empresarios. Desaparece
también el dinero y las divisiones en el trabajo. Es una etapa en la que todos los
bienes y servicios llegan a la totalidad de la población.
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