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Solo Cristo

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SOLO CRISTO

INTRODUCCIÓN.

La humanidad ha tenido avances importantes. Hay más educación, más civilización, grandes
descubrimientos en la medicina, el hombre está ahora investigando y viajando a las estrellas, etc.
Sin embargo, la triste realidad es que los seres humanos no han superado su gran problema, el
pecado.

Los seres humanos se siguen matando, esclavizando el uno al otro, ¿por qué? Porque su corazón
sigue corrupto, ni siquiera la educación lo ha mejorado del todo. Aún así, millones en el mundo
han dado testimonio que cuando tuvieron un encuentro con Jesucristo por medio de la fe, su vida
cambió totalmente. Por primera vez tuvieron verdadera fe. Creyeron en Cristo. Otro lema de la
Reforma Protestante fue Sólo Cristo.

1. EN ESTE MUNDO NADIE MÁS PUEDE SALVAR (Hch.4:12).

La ICR siempre ha sostenido que el Papa es el vicario de Cristo, esto significa que el Papa es el
representante de Cristo en la tierra. Pues ante esta afirmación no queda otro remedio que acudir a
él. La Reforma protestante dejó claro que la salvación es mediante Solo Cristo. ¿Por qué
afirmamos que solo Cristo es suficiente para nuestra salvación? ¿Quién lo puede mejorar a usted?
No hay nadie por más importante que sea, o por más santo que pretenda ser, o por más famoso,
todos lo seres humanos son inferiores, nada se puede comparar a la persona de Jesús, a su
nombre, su sacrificio, su justicia. Nadie sobre la tierra. Él es la persona que Dios ha dado para la
salvación, por eso es su nombre el que es predicado como el único Salvador, no hay otro.

2. EN ESTE MUNDO NADIE NOS PUEDE RECONCILIAR CON DIOS (1 Timoteo 2:5)

2.1. Solo Cristo es nuestro mediador.

Un mediador es alguien que sirve de puente entre dos partes. Está en la mitad y busca es unir a las
partes para que haya paz entre ellos. Las dos partes son por un lado Dios y por el otro cada
creyente.

La revelación de la Palabra nos muestra que usted y yo hemos vivido lejos de Dios, y hemos sido
enemigos de Dios, hemos violado su ley y hay una demanda penal contra nosotros y tenemos que
enfrentar su justicia.

Cristo reconcilia a los pecadores, vuelve a conectarlos con Dios, y hace la paz mediante la sangre
de su cruz, cumpliendo la ley, y satisfaciendo la justicia para ellos; en consecuencia Él se presenta
ante el tribunal del cielo, intercede y suplica por nosotros, como nuestro abogado, y hace que
recibamos las bendiciones del nuevo Pacto porque él es el Mediador.

2.2. Llegando a ser verdadero hombre. “Jesucristo, hombre…”

El es verdaderamente Dios, pero aquí se enfatiza “hombre”. Entre los años 150-160 d.C. hubo un
hombre llamado Marción que escribió su propio evangelio. Dijo que Jesús parecía hombre pero en
realidad no lo era, era una “apariencia” un fantasma. Él decía que el Cristo no podría haber venido
a encarnarse en la materia porque la materia es corrupta.
Sin embargo, la Escritura nos habla de Jesucristo hombre. Si Jesús no hubiera sido verdadero
hombre tampoco nos hubiera podido salvar. No hubiera podido morir en una cruz, no hubiera
podido compartir la miseria humana. Si no hubiera sido humano ¿cómo podría Él entendernos?

Debido a que Él fue un hombre, fue la persona apropiada para ofrecerse en sacrificio, y fue capaz
de obedecer, sufrir y morir y hacer plena satisfacción ante la justicia divina por nuestros delitos y
pecados, aunque Él nunca cometió pecado. Para ser mediador entre Dios y el hombre, asumió una
naturaleza humana como la nuestra, y como Mediador Él es único diferente a otros mediadores

La Reforma dejó claro que sobre la tierra Jesucristo es el único Mediador.

En el siglo XVI se venía enseñando que Cristo no es el único mediador. Que uno puede ser salvo a
través de otros mediadores. Entonces surgió la idea que María es también mediadora entre Dios y
nosotros.

Tomás de Aquino decía que María era mediadora secundaria. El papa Pablo VI fue mucho más
lejos al decir que: “La Virgen desde el cielo en su calidad de Madre espiritual de todos los
hombres, más que la mejor de las madres, conoce todas las necesidades materiales y espirituales
de sus hijos y, en especial, de todo lo que se relaciona con su salvación eterna. Por su inmensa
caridad ruega por nosotros y, como es todopoderosa ante el corazón de su Hijo por el mutuo amor
que les une, nos obtiene todas las gracias que recibimos, todas las gracias que llegan a quienes no
quieren obstinarse en el mal (cfr. Pablo VI, Exh. Ap. Signum magnum, 13•V•1976).

Con esta declaración, prácticamente se dice que María es igual a Dios puesto que se le atribuyen
atributos divinos, por ejemplo se le atribuye el atributo divino de la omnisciencia, la
omnipresencia puesto que está en todas partes para escuchar a todos y domina el corazón de
Jesucristo a través de su amor. Así las cosas pues entonces es mejor pedirle a ella primero y no ir
directamente a Él, todo lo cual es una mentira que no está en las Escrituras.

3. SOLO EL NOS PUEDE REPRESENTAR ANTE DIOS (Heb. 2:14-18). Es nuestro representante (v.17).

A cada segundo debemos tener presente que Cristo está a la derecha del Padre intercediendo por
nosotros, su pueblo. Nos representa ante Dios. Más adelante (Heb. 6:24-25) Jesucristo es alguien
que se compadece de nuestros problemas porque como humano experimentó las angustias de
nuestra existencia terrenal. Él sabe por experiencia propia lo que es la tentación, el sufrimiento.
Por eso él es misericordioso y compasivo. Cuando nos sucede algo malo debemos recordar que no
existe nada que el Hijo de Dios no haya experimentado y por eso nos entiende, nos comprende.

3.1. Él es nuestro sumo sacerdote sin pecado.

Fue tentado por Satanás, pero no cometió pecado. Cuando el diablo nos tienta, muchas veces nos
refriega nuestros pecados, pero cuando el Diablo tentó a Jesús, perdió, porque no pudo encontrar
ningún pecado en Él. El Padre celestial lo pasó por duras pruebas pero nunca pecó ni en
pensamiento, ni en palabra o hecho (1 P.2:22). Él era santo, bondadoso, e inmaculado; y éste es el
sacerdote que tenemos, el cual Dios aprueba, y está ahora mismo intercediendo por nosotros
como nuestro abogado (1 Jn.2:1)

3.2. Es un sacerdote para siempre. Hebreos 4:14


¿Qué significa penetró los cielos? Cristo el Hijo de Dios vino a este mundo, encarnándose como
hombre, murió y resucitó, luego con su naturaleza humana transformada ascendió a los cielos.

Nunca cambia (Heb. 7:25). Cristo es el Dios viviente; y aunque murió como hombre, Él resucitó de
entre los muertos, y no volverá a morir; ahora Él es nuestro mediador y redentor, y muy
especialmente es nuestro sacerdote. Está permanentemente orando por nosotros, y su ministerio
es eficiente; y él vive para nosotros, y como nuestro representante, hace que recibamos los
beneficios de la salvación y los disfrutemos.

4. SOLO CRISTO ES EL OBJETO DE NUESTRA FE.

Los reformadores dijeron, Jesucristo solo es el objeto de la fe. En él debemos confiar para nuestra
salvación, no en lo que dicen los papas, o los curas, o los concilios, etc.

La Biblia nos lleva a Cristo. De nada sirve creer en la Biblia si no confía en Jesucristo como su
salvador. ¿Por qué razón? Porque él es nuestro mediador ante Dios, porque es el único que nos
salva de nuestros pecados (1 Tim. 2:5-6).

Así que la fe en Cristo consiste en apoyarse en El, es descansar en El para nuestra salvación.

CONCLUSIÓN

En este mundo hay muchas religiones, hay muchas personas que pretenden servir de mediadores
entre nosotros y Dios, pero no lo pueden salvar.

Dejó la gloria, y vino y se encarnó, llegando a ser hombre como nosotros para salvarnos.

Él es la propiciación por nuestros pecados, no hay otro.

INVITACIÓN. ¿Tiene usted depositada toda su confianza en Jesucristo como su salvador? No


puede haber dudas. Tenemos que apoyarnos en Él ahora y en la hora de nuestra muerte.

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