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Claroscuro de la política educativa indígena y lingüística mexicana... / Antonio Romero y Saúl García / pp.

79-107

Claroscuro de la política educativa


indígena y lingüística mexicana1

Saúl Alejandro García


Universidad Pedagógica Nacional (UPN),
Toluca sede regional Ixtlahuaca 151, México
Correo electrónico: [email protected]

Antonio Romero Hernández


Posgrado en Estudios Mesoamericanos,
Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), México
Correo electrónico: [email protected]

Resumen
La educación hacia los pueblos indígenas en México nace en el siglo
XX como un proyecto estatista con el cual se buscó la integración de los
pueblos indígenas y comunidades rurales a los proyectos nacionalistas
desarrollistas. En este proceso, las comunidades originarias sufren un
proceso de aculturación y de imposición lingüística del español que ha
vulnerado la identidad cultural y las lenguas autóctonas. Sin embargo, en
los últimos años la política indigenista y lingüística ha tenido respiros y
reorientaciones propiciadas en gran medida por los movimientos sociales
y políticos de los pueblos indígenas, más que por iniciativa del Estado. El
propósito de este trabajo es describir el proceso histórico que ha tenido
la política educativa indígena y lingüística en México.
Palabras clave: Política indigenista, lingüística, pueblos origi-
narios, interculturalidad, educación.

Yo jña’a2
Un sjorü ko tee a d’año jñiñi a meb’ondo o pjürü o jizhijiñe o kjajijan-
go o jyodüji ra chjetjobi ñe ra kjijni nza ko tee a meb’ondo nza kja ko
tee ko ña’a jñangicha nza kja o jyoküji ra kjaji textjoji ko tee a b’ondo

1 En este artículo estamos usando el sistema de referencias de las Normas APA.


2 Resumen hecho en lengua mazahua (Jñatjo) del estado de México, México.

Revista semestral de la Asociación Latinoamericana de Antropología (ALA) Plural 79


PLURAL. ANTROPOLOGÍAS DESDE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE
Año 2, Nº 4. Julio-Diciembre, 2019. ISSN: 2393-7483, ISSN en línea: 2393-7491

ngek’ua ra noküji textjo a teeji a b’ondo. Nu b’epjijnuko o kjaji, ko jñiñi


ko jñaji jña’a a meb’ondo ya o chambajiñeje o jizhiji un jña’a ñangicha
ñeje nuko o potü ja ba mi mbeñeji ñeje jaba mi kjiñiji un xoñijomü.
Mbe, nuko kjëdya, un ko b’epji ko pjos’ü ko jña’a un tee a meb’ondo ya
ba kjaji dadyo b’epji ko ra jyokü in zakü na joo, yo b’epjiyo o kjaji ko
tee ko ya mi nee ko in jñaa meb’ondo ñeje ko tee a in jñiñitjo. Nu ko
ri nee ra kjaji un b’epjijnu nge ra dyopjüji in ñaa jñatjo nuko ja ba kjaji
ko tee ko xompü ko tee a meb’ondo ñe ko tee ko jizhiji ko ñaji jñatj o o
na d’año jñaa a B’ondo.
Yojña’a: B’epji ko ñaji tee meb’ondo, d’año jña’a, jñiñi meb’on-
do, d’año kjinchi ko tee, sjorü.

Introducción

La historia de la educación de los pueblos originarios indí-


genas de México ha sido asediada por una violencia simbólica y
cultural que se traduce en un proceso de aculturación que ha sido
plasmada en diferentes proyectos políticos nacionales que van des-
de la época colonial hasta nuestros días.
Desde la colonia, independencia, reforma y siglo XX, los in-
dígenas desaparecieron del escenario nacional y local. Fueron in-
visibilizados y mimetizados con los campesinos en una situación
de marginación al ser aislados en diferentes regiones geográficas.
En este sentido, la educación indígena fue limitada y en muchos
casos los indígenas fueron insertados en programas nacionales que
tuvieron la intención, al menos en el siglo XX, de integrarlos a
programas de educación nacional.
El interés del gobierno durante el siglo pasado fue la apuesta
de incorporar a los indígenas a los modelos de desarrollo, y así,
incentivar el progreso de las diferentes regiones del país a través de
la llamada política indigenista, esta entendida como la acción del
Estado hacia los pueblos indígenas de México.
En sus inicios y hasta la conclusión del siglo XX, la política
indigenista en materia educativa tuvo un carácter focalizado en
tener programas y acciones dirigidos a la castellanización de los
grupos indígenas. No obstante, la política indigenista en la década

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Claroscuro de la política educativa indígena y lingüística mexicana... / Antonio Romero y Saúl García / pp. 79-107

de los noventa del siglo XX cambió en gran medida por presiones


sociales y políticas de los propios pueblos en el período del go-
bierno de Vicente Fox3, lo cual dio origen a algunas instituciones
como el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI) que
impulsó los derechos lingüísticos de los pueblos indígenas.
Estos son los claros que ha tenido la política educativa indí-
gena. Sin embargo, desde el presidente Fox hasta el período de go-
bierno de Enrique Peña Nieto en el 20184 la educación indígena
ha pasado nuevamente por retrocesos y avances tanto en materia
de educación indígena como lingüística, por esta razón, el pre-
sente escrito tiene como objetivo reflexionar sobre los procesos
(claros y oscuros) que ha tenido la educación para los pueblos in-
dígenas y las políticas lingüísticas del país, desde sus inicios hasta
el establecimiento de las políticas educativas interculturales.
Para tal efecto, el presente escrito está estructurado de la si-
guiente manera: a) Formación del indigenismo y educación en
México; b) El reconocimiento a la diversidad y la educación indí-
gena en el marco del neoliberalismo; y c) De la multiculturalidad
a la interculturalidad.

a. Formación del indigenismo


y educación en México

Después de la conquista de México, la educación indígena


estuvo en manos de la Iglesia, Gall (2001) indica que existieron
tres modos de control de los grupos autóctonos: la catequización,
la evangelización y la visión de que los indígenas son seres infe-
riores, propiciando la actitud paternalista de los frailes, quienes
vieron a los nativos como a un menor de edad que había que
“proteger” y la mejor forma era segregarlo por su “propio bien”.

3 El periodo de Vicente Fox Quezada fue del 2000 al 2006, primer presidente de
México de alternancia política por el Partido Acción Nacional (PAN).
4 Vicente Fox Quezada (2000-2006) y Felipe Calderón (2006-2012) son del Partido
de Acción Nacional, el expresidente Enrique Peña Nieto (2012-2018) del Partido
Revolucionario Institucional (PRI). Actualmente se encuentra el presidente Andrés
López Obrador (2018-2024) del Movimiento de Regeneración Nacional (MORE-
NA).

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En este sentido, la educación hacia los pueblos indígenas se centró


en la enseñanza de artes y oficios que permaneció a lo largo de los
siglos XVI y XVII.
Después de la independencia de México en 1821, las comu-
nidades indígenas vivieron un proceso complicado al ser ignora-
das porque el país se encontraba en una pugna por el poder entre
las fuerzas ideológicas conservadoras y liberales. Pero habiendo
ganado parcialmente los liberales, estos promulgaron leyes que de
alguna manera afectaban los intereses de los pueblos originarios.
El ejemplo más claro fue la ley Lerdo5 (1856) que tenía como
propósito la supresión de la propiedad comunal de las tierras y de
prácticas comunales de los pueblos originarios (Gall, 2001, p.92).
Para el siglo XX y con el ascenso al poder de Porfirio Díaz, los
indígenas pasaron a ser de un pueblo marginado e ignorado a un
problema de carácter nacional. En estos momentos el presidente
Díaz buscaba la modernización del país, y para él los indígenas re-
presentaban un obstáculo que evitaba el desarrollo y crecimiento
de México.
Resultaba irónico que aun cuando Díaz tenía ascendencia
indígena oaxaqueña, este renegaba de sus raíces y aseguraba que
tenía más valor el indio muerto que el vivo; aquel era grandioso
porque había construido los grandes templos prehispánicos y este,
el vivo, representaba los residuos de aquellas culturas y simbo-
lizaban un lastre para el desarrollo de México. Había nacido el
“problema indígena”6 como un verdadero problema nacional que
frenaba el desarrollo nacional.
Por su parte, las comunidades indias se encontraban aún en
un estado de letargo, por lo que permanecieron encerradas en un
círculo espacial y temporal, donde el tiempo y la vida cotidiana
se regían de acuerdo con sus usos y costumbres. Algunos pueblos

5 Su nombre completo es Ley de Desamortización de las Fincas Rústicas y Urbanas


de las Corporaciones Civiles y Religiosas de México.
6 Se le conoce como el “problema indígena” a la situación en que vivían los pue-
blos indígenas y cuya condición social, cultural y económica no permitía que los
pueblos pudieran involucrarse en los proyectos gubernamentales para el desarrollo
regional y del país.

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Claroscuro de la política educativa indígena y lingüística mexicana... / Antonio Romero y Saúl García / pp. 79-107

vivieron de manera aislada, otros tuvieron un proceso distinto:


fueron presa de las injusticias por parte de algunos hacendados
que les quitaron sus tierras de manera violenta, lo que dio origen
a la Revolución mexicana. Un ejemplo de ello fue Emiliano Zapa-
ta, guerrillero del estado morelense quien luchó por recuperar las
tierras en manos de estos hacendados.
Una vez que el conflicto armado se va diluyendo en el pe-
ríodo posrevolucionario7, el tema de los indios seguía siendo
recurrente. Andrés Molina Enríquez (1909) escribió en el libro
Los grandes problemas nacionales que un problema que evitaba el
desarrollo del país era la población indígena y rural en México.
Su dispersión hacía difícil la integración económica y política del
país, por lo que era necesario cambiar costumbres e iniciar nuevas
formas de integración. La solución que él proponía era la mezcla
de razas para hacer una sola: la mestiza. Esta idea la retomaría José
Vasconcelos en 1925 en su ensayo “La raza cósmica” donde el
mestizaje se convierte en la solución para alcanzar el desarrollo y la
unidad nacional. Como comentario, en varios países de América
Latina el Estado-nación promulgó el mestizaje como una forma
de terminar con la “barbarie” y entrar a la civilización, idea evi-
dentemente positivista y de blanqueamiento racial, y una forma
era lograr el mestizaje para absorber a las comunidades indíge-
nas. Esta idea la podemos ver en la historia latinoamericana en las
obras de Mariátegui, así como de otros autores como Robichaux
(2008), Stavenhagen (1981), entre otros.
Retomando la idea anterior, en el año de 1913 se pretendió
aplicar el programa de Educación Integral Nacionalista que bus-
caba aplicar la enseñanza directa del español sobre los indios ya
que solo de esta forma se podría lograr la transformación de estos
en ciudadanos nacionales (Martínez, 2011, p.1).
El mestizaje como ideología pretendía homogenizar a las dis-
tintas regiones indígenas y no indígenas del país. En este contexto,

7 El México posrevolucionario es un período de la historia de México que compren-


de entre 1917 y 1940, cuando el país buscaba una estabilidad política que permi-
tiera establecer proyectos nacionales y de desarrollo.

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los intelectuales Molina Enríquez, Manuel Gamio8, José Vascon-


celos y Moisés Sáenz9, se pronunciaron por establecer un proyecto
de integración hacía los pueblos indígenas desde la visión estatal.
Fue así que nace el indigenismo como política de Estado y encamina-
do a la educación como una estrategia para “ayudarlos” a salir de la
condición en la que se encontraban. Se crea la Secretaria de Edu-
cación Pública (SEP) con el propósito de impulsar la integración
del país bajo la dirección de José Vasconcelos en 1921. Su máxima
preocupación fue impulsar la asimilación del indio y de las regio-
nes rurales al desarrollo nacional mediante una ardua campaña de
alfabetización (Oehmichen, 1999).
Poco después se crea el Departamento de Educación y Cul-
tura para la raza Indígena, posteriormente nombrado Departa-
mento de Cultura Indígena, y este a su vez inauguró el trabajo
de misiones culturales que agregó el binomio alfabetización y
castellanización, eje rector de la integración indígena, además de
la instrucción sobre trabajo agrícola y aspectos de salud (Pellicer,
1996, pp.94-95).
Para establecer el plan de integración nacional, Vasconcelos
impulsó la creación de las casas del pueblo y las misiones cultu-
rales. Estas tenían el propósito de enseñar a los pueblos a leer y a
escribir, pero a partir del español como lengua única. Posterior-
mente, se crearon otras instancias dirigidas a servir a los pueblos
indios y a toda la población en general, como la creación de la Se-
cretaria de Salud Pública en 1934 (De Gortari y Ziccardi, 1998).
Uno de los intelectuales que contribuyó a la construcción
de un nuevo modelo indigenista fue Moisés Sáenz10. Él fungió

8 El caso de Manuel Gamio es interesante, porque él es uno de los principales ideó-


logos posrevolucionario y su formación antropológica (discípulo de Franz Boas) le
permitió aproximarse a la problemática indígena. Él propuso integrar a los pueblos
indios a la civilización y con ello, quitar la imagen de que el indio es un freno para
el desarrollo del país.
9 Como mencionamos en párrafos anteriores, para estos intelectuales el término “in-
dígena” fue entendido como una postura ideológica que buscaba la reivindicación
del indio y siempre estuvieron encaminados a integrar a los indígenas al desarrollo
nacional.
10 Además, Moisés Sáenz contribuyó al impulso de las Escuelas Centrales Agrícolas,
las Normales Campesinas y las Escuelas Rurales (Bertely Busquets, s.f.).

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Claroscuro de la política educativa indígena y lingüística mexicana... / Antonio Romero y Saúl García / pp. 79-107

como subsecretario de Educación y en 1932 estableció una es-


tación experimental de incorporación del indio en la Cañada de
Once Pueblos en Michoacán, misma que funcionó hasta 1934.
El proyecto consistió en impulsar el desarrollo local a través de la
educación y la introducción de servicios como infraestructura y
atención médica (Oehmichen, 1999).
La experiencia obtenida por Sáenz sirvió como fundamento
para la creación del Departamento Autónomo de Asuntos Indí-
genas (DAAI) en 1936 durante el período del presidente Lázaro
Cárdenas (1934-1940) con el objetivo de integrar al indio en los
planes nacionales de desarrollo. Es así que da inició a la política
indigenista oficial articulada con el discurso científico de la antro-
pología social y a la ideología nacionalista posrevolucionaria (Me-
dina, 2000). La política indigenista de este período tuvo como
soporte teórico el asimilacionismo que más tarde se transformaría
en el integracionismo (Korsbaeck y Sámano-Rentería, 2007).
El DAAI se encargó de coordinar las misiones culturales fa-
cultadas de alfabetizar a los indígenas. Tarea que ya era realizada
por el Instituto Lingüístico de Verano (ILV)11, el cual firmó un
convenio en 1935 con la SEP. El ILV diseñó los primeros alfabetos
en lenguas indígenas.
Los materiales del ILV son muy diversos: van desde diccio-
narios especializados, vocabularios, hasta gramáticas descriptivas y
un tipo de gramática popular que es lo más cercano a una gramá-
tica pedagógica, sin contar con las cartillas para alfabetizar, las bi-
blias y los folletos religiosos. La gramática popular presenta la es-
tructura básica de una lengua en una forma accesible para los que
no son lingüistas. Se usa un mínimo de explicación y una amplia
gama de ejemplos. Se adapta en todo lo posible a la terminología
que se usa en las escuelas primarias y secundarias para describir la

11 El ILV es una dependencia de una organización protestante de Oklahoma, la Wy-


cliffe Bible Translators, que busca enseñar la Biblia en diferentes partes del mundo.
En México funcionó un par de años y fueron expulsados del país en 1979 por su
postura ideológica y haber originado confrontaciones religiosas al interior de co-
munidades indígenas (Oehmichen, 1999).

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gramática de la lengua nacional y se organiza de acuerdo con las


partes tradicionales de la oración (Hollenbach, 1999, p.1).
Entre las primeras acciones del indigenismo en el período
de Lázaro Cárdenas está la promoción de la Primera Asamblea
de Filólogos y Lingüistas, en 1939, en la que “[…] se expuso el
fracaso reiterado de la inmersión del niño indígena a un proceso
escolar ajeno a su lengua materna y se llegó a la decisión de que se
alfabetizara haciendo uso de ella” (Pellicer, 1996, p.96).
Otra acción trascendental en estos años fue el primer Con-
greso Indigenista Interamericano que se llevó a cabo en la ciudad
de Pátzcuaro, Michoacán (1940). En este se fijaron diversas postu-
ras en torno a la aceptación del concepto de indio, que daría pau-
ta a los proyectos de indianidad o indianismo (Gutiérrez, 2000).
Como resultado del congreso se crea el Instituto Indigenista Inte-
ramericano (III) que estaría bajo la dirección de Manuel Gamio
hasta su muerte en 1960.
Después del sexenio del presidente Lázaro Cárdenas, el in-
digenismo toma otros rumbos, incluso se cuestiona el tipo de ac-
ción que había estado desempeñando y recibe fuertes críticas por
intelectuales de prestigio como el antropólogo Gonzalo Aguirre
Beltrán, por lo que finalmente el Departamento Autónomo de
Asuntos Indígenas desaparece para incorporarse a la SEP en 1946.
Las acciones que venía realizando el DAAI se reestructuran
por la intervención de un grupo de destacados antropólogos en-
cabezados por Aguirre Beltrán, Julio de la Fuente, Carlos Basauri,
Calixta Guiteras, Vicente Casarrubias, entre otros. Sus posturas
influenciarían para la creación de una nueva institución; el Insti-
tuto Nacional Indigenista (INI) en 1948.
La manera operativa del Instituto fue a través de la creación
de los llamados centros coordinadores; el primero en establecerse
fue el Centro Coordinador Tzetzal-Tzotzil en 1951, el segundo
fue fundado en 1952 en la región Tarahumara en Guachochi y el
de la región Mazateca en 1954 (Gutiérrez, 2000).
La estructura de los Centros Coordinadores Indigenistas
(CCI) estaba constituida por técnicos y por una figura importan-
te: un asesor bilingüe que servía de puente para negociar entre au-

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Claroscuro de la política educativa indígena y lingüística mexicana... / Antonio Romero y Saúl García / pp. 79-107

toridades locales y las instancias de gobierno. Las acciones del INI


se encaminaron a dotar de infraestructura a las comunidades, pro-
gramas de salud y agrarios, comunicaciones y, lo más importante,
programas de educación. En este sentido, uno de los objetivos del
INI fue revertir las tasas de analfabetismo y romper con el mono-
lingüismo que impedía la comprensión de los valores nacionales,
por ello estableció en todo el país albergues para los niños.
Debemos destacar que ya para entonces la postura del INI
se centró básicamente en la integración del indio, pero a través
de la inducción del cambio cultural12 con la que el indio debía
de conservar solo aquellas costumbres que lo identificaban como
miembro de un grupo y desterrar aquellas que lo mantenían
“oprimido”.
A pesar de los esfuerzos del Estado por impulsar el desarro-
llo local, los propios indígenas cuestionaron el modelo de desa-
rrollo implementado, por lo que generaron movimientos sociales
independientes que buscaron, ante todo, la reivindicación de los
indios. Perseguían varias cosas: reconocimiento identitario, el de-
recho a ser tomados en cuenta en el diseño de las políticas públicas
y la lucha por las tierras. Muchas de las comunidades indígenas en
las décadas de los setenta y ochenta del siglo pasado empezaron a
generar movimientos locales y regionales en defensa de las tierras,
los bosques, el agua y de los caciques, principalmente en el sur del
país (Sánchez Aguilar, 2009).
Los movimientos sociales de pueblos indígenas darían forma
a organizaciones sociales que influyeron en asambleas y congre-
sos que las instituciones oficiales organizarían más adelante. En
este sentido, la transformación de la política indigenista en los
años setenta fue inevitable, debido a una serie de hechos; por una
parte la muerte de Alfonso Caso, director del INI y responsable
de la aplicación de la política estatal, y la llegada de Aguirre Bel-

12 Nosotros definimos al cambio cultural como el proceso de desplazamiento de va-


lores, pautas y normas que tiene un grupo social y que son desplazados por otras
pautas y valores de otro grupo. En las sociedades indígenas, los valores culturales y
pautas son transformados a partir de la influencia de la sociedad mayoritaria mes-
tiza o bien inducida por el Estado.

Revista semestral de la Asociación Latinoamericana de Antropología (ALA) Plural 87


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trán como director del Instituto, ideólogo y teórico que planteó


el integracionismo, pero con un modelo muy desgastado, lo que
lo llevó a tener que renunciar en 1977 tras el segundo encuentro
indigenista en Barbados (Medina, 2000).
En todo este tiempo, las políticas educativas indigenistas
estuvieron ceñidas a ciertos criterios cuyos alcances justificaban
los proyectos de integración de los indígenas. En otras palabras,
podemos decir que la política indigenista era oficialmente inte-
grativa en la lógica correspondiente con la vocación unitaria de
la sociedad nacional. La acción indigenista era simplemente un
catalizador del proceso totalizante implicado en el modo de pro-
ducción capitalista y hegemónico de ese momento.
La política indigenista que hasta estos momentos se había
implementado fue objeto de críticas por parte de las organizacio-
nes sociales debido a la política integracionista que el INI había
llevado a cabo. En 1971 en la nación insular de Barbados, una
comisión de pueblos indígenas de México participa en un foro
con otros indígenas de Latinoamérica para criticar y juzgar el mo-
delo integracionista. Para 1975 se hace en Pátzcuaro, Michoacán,
una reunión nacional de pueblos indios para discutir la postura
de los pueblos originarios frente al Estado. Como un resultado
de este encuentro, se crea el Consejo Nacional de Pueblos Indios
(CNPI) que desaparecería en 1987. Este consejo planteó un sinfín
de reuniones en distintas sedes de las regiones indígenas y siempre
se pronunció por una nueva política indígena y por una relación
distinta con el Estado: ahora querían más participación de gente
originaria india en el INI y otras dependencias (Medina, 2000;
Gutiérrez, 2000).
Los principales logros del CNPI fueron en dos aspectos:
en materia de educación, en la que se reconocen la labor de los
maestros bilingües en las comunidades indígenas, sobre todo en
la creación de alfabetos para la enseñanza de la lengua indígena.
El otro rubro es el reconocimiento de algunas formas de gobierno
tradicional.
Una forma de otorgar cierto reconocimiento a estas autori-
dades locales fue a través de la creación de los consejos supremos,

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Claroscuro de la política educativa indígena y lingüística mexicana... / Antonio Romero y Saúl García / pp. 79-107

consejos de ancianos, entre otras formas de autoridad local. Un


ejemplo de esto fue en el Estado de México donde el proyecto
se cristalizó con los consejos otomíes y mazahuas, además de la
construcción de sus centros ceremoniales. Parecía que las acciones
encaminadas por el Estado giraban en torno al reconocimiento
de los pueblos indígenas y a una política de indianización. Lo
cierto es que esta política consolidó los movimientos indigenistas,
entre ellos las asociaciones de los maestros bilingües: la Asociación
de Profesionistas Indígenas Nahuas A.C. (OPINAC), y la Alianza
Nacional de Profesionales Indígenas Bilingües (ANPIBAC).
La presión de las organizaciones indígenas en materia educa-
tiva, originó la promoción de la educación bilingüe en la educa-
ción básica, normal y universitaria. Se creó en 1978 la Dirección
General de Educación Indígena (DGEI), lo que desarrolló el mo-
delo educativo bilingüe bicultural. A partir de estos momentos
surgieron dos grandes posturas del indigenismo en México: por
una parte, el indigenismo institucional encabezado por el INI y
por otra, en el campo educativo, las posturas de los maestros bi-
lingües de la DGEI, quienes fueron duramente criticados por or-
ganizaciones civiles, y de espacios académicos que cuestionaban el
modelo educativo de la DGEI (Muñoz, 2005; Rebolledo, 2001).
En 1978, la DGEI configuró un proyecto que conservó el
nombre de Educación Bilingüe y Bicultural, el cual ya se había
empleado en su antecesora Dirección General de Educación Ex-
traescolar en el Medio Indígena. Esta idea pretendía incorporar en
el sector escolar de forma oficial las lenguas indígenas y el español
como segunda lengua. Esta política no solo exigía una didáctica
particular sino implicaba el reconocimiento de las otras lenguas
maternas de los mexicanos (Pellicer, 1996, p.98).
La DGEI fue la responsable de impulsar la escuela bilingüe
y bicultural en esa etapa. Los objetivos principales eran mantener
la identidad de la diversidad lingüística a través de estrategias de
una incipiente oficialización de las lenguas mediante la traduc-
ción de materiales literarios y manuales para alfabetizar, así como
la producción de obras bilingües. Los participantes del proyecto
bilingüe y bicultural no tuvieron el tiempo que requería el soporte

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Año 2, Nº 4. Julio-Diciembre, 2019. ISSN: 2393-7483, ISSN en línea: 2393-7491

lingüístico de los programas, “fueron sometidos a presiones de


orden político que exigían a corto plazo la publicación de textos
en lenguas indígenas” (Pellicer, 1996, pp.99-100).

b. El reconocimiento a la diversidad
y la educación indígena en el marco
del neoliberalismo

La década de los ochenta representó un cambio de modelo


económico que impactó de una manera desigual en los grupos
sociales de México y el resto de América Latina. En el caso mexi-
cano, a los grupos y pueblos indígenas les implicó un proceso de
integración más económico que cultural. Incluso muchas de las
demandas de los pueblos indígenas giraban en torno a programas
de carácter económico para mitigar la pobreza y la marginación
debido a la crisis agraria y falta de apoyos gubernamentales.
En este contexto, el partido oficialista (Partido Revoluciona-
rio Institucional, PRI) establece, bajo principios neoliberales, una
búsqueda por restablecer relaciones sociales con los grupos menos
favorecidos tanto en el campo como en la ciudad. De ahí que la
apuesta de los gobiernos de Miguel de la Madrid (1982-1988),
Carlos Salinas de Gortari (1988-1994) y Ernesto Zedillo (1994-
2000) fuese resarcir la confianza entre el gobierno y la sociedad
civil debido a la poca credibilidad de honestidad, de justicia y de
los fraudes electorales.
En esta tesitura destacó el indigenismo impulsado por el sa-
linismo que adquirió otros rumbos; la orientación indigenista fue
la participación y la autogestión. Bajo la dirección del antropó-
logo Arturo Warman, el INI buscó desarrollar el indigenismo de
participación a través de las experiencias del etnodesarrollo.
Al mismo tiempo, Salinas de Gortari reconoció a los indíge-
nas como los portadores de las tradiciones del pueblo mexicano,
cuyas formas de trabajo compartidas, como el tequio, las faenas y
la mano vuelta, serían el mejor ejemplo de organización y de pro-
greso para la población. De ahí “que el gobierno pone el material
y el pueblo la mano de obra” (Oehmichen, 1999, p.41).

90 Plural Revista semestral de la Asociación Latinoamericana de Antropología (ALA)


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Pero, sin lugar a dudas, el cambio más trascendental para los


pueblos indígenas fue una serie de reformas constitucionales del
Estado en materia indígena; estos consistieron básicamente en las
iniciativas de los artículos 413 y 27 a partir de que México ratifi-
có el convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo
(OIT).
El artículo 4º constituyó de alguna manera la esencia por la
que los indígenas habían luchado: reconocimiento a los pueblos,
usos y costumbres en materia de derecho y tierras. No debemos
soslayar el hecho de que el reconocimiento de la pluralidad y de
la diversidad cultural no es un acto de justicia social que el Esta-
do haya propiciado para saldar cuentas con las primeras naciones
mesoamericanas. Es más bien la lucha que habían gestado los pro-
pios pueblos indios a través de diversos movimientos y demandas
sociales, entre ellos el zapatismo14.
Fue así que parte de la esencia del nuevo indigenismo en el
salinismo está constituido por los cambios en los artículos men-
cionados, que además constituyeron las líneas de acción del Insti-
tuto Nacional Indigenista.
La acción que determinó los cambios constitucionales fue el
convenio 169 de la OIT que hace referencia al derecho que tienen
los pueblos indígenas en cuanto a asumir su propio desarrollo, al
control de sus instituciones sociales, formas de vida, desarrollo
económico, preservación de la lengua, costumbres y tradiciones,
así como a fortalecer sus identidades. Todo ello en el marco de las
constituciones locales y nacionales.

13 Al artículo 4º constitucional se le adiciona el reconocimiento de carácter pluri-


cultural de la nación y a los pueblos indígenas que había en ella. Este se pública
el 28 de enero de 1992. Posteriormente en el 2001 se llevó a cabo una reforma
constitucional en materia de derechos y cultura indígenas en la que se modifican
los artículos 1, 4, 18 y 115 (Zolla y Zolla, 2004, pp.1994-1997).
14 El zapatismo es un movimiento guerrillero (Ejército Zapatista de Liberación Nacio-
nal, EZLN) que busca en sus orígenes el reconocimiento de los pueblos indígenas y
su autonomía. Con el pasar de los años, el movimiento se transforma en una orga-
nización política que sigue luchando por el bienestar de las comunidades indígenas
y por que se lleven a cabo los acuerdos de San Andrés Larrainzar, Chiapas. Para
ahondar más, ver la entrevista de Nájar Alberto (2019) al subcomandante Marcos,
del EZLN) en: https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-46724967
(consultado en febrero del 2019).

Revista semestral de la Asociación Latinoamericana de Antropología (ALA) Plural 91


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Año 2, Nº 4. Julio-Diciembre, 2019. ISSN: 2393-7483, ISSN en línea: 2393-7491

Estas demandas tuvieron eco en los legislativos mexicanos de


ese momento y a través del INI se formó un comité con grandes
personalidades para la realización de una propuesta constitucional
donde se indicaran los aspectos más importantes a modificar en la
Constitución Política de México.
Fueron diferentes aspectos que la Comisión Nacional de Jus-
ticia para los Pueblos Indígenas de México (así fue nombrada)
tomó en cuenta. Y la resolución a la que llegaron fue reformar
el artículo 4º (que para 1994, éste artículo paso a ocupar el 2º
constitucional, donde se reconoce la diversidad cultural). Este
artículo reconoce la composición pluricultural sustentada en los
pueblos originarios y al mismo tiempo reconoce los valores cul-
turales como la lengua, usos y costumbres, entre otros aspectos,
relacionados con el territorio y la organización social y política15.
En materia de justicia, la aprobación de esta ley en 1992 per-
mitió en materia de justicia que los grupos étnicos fueran juzga-
dos únicamente bajo usos y costumbres de la etnia y en el caso de
delitos de determinadas características el proceso y juicio debería
de contar con un intérprete indígena (por si los implicados, no
hablasen español). En este sentido, se logró la liberación de pre-
sos que habían sido sentenciados sin tomar en cuenta las circuns-
tancias antes mencionadas y, en materia agraria, dar solución a
conflictos agrarios (Espinosa, 1994). Debemos hacer notar que
una de las tareas del INI fue la formación de los actores de estas
transformaciones, por lo que parte de la política del Instituto fue
capacitar a indígenas en esta materia. Otro aspecto importante
que se logró fue la creación de consejos estatales indígenas que
tenían la orientación de proteger la cultura, la lengua y variables
dialectales, aspecto que sería considerado en la Constitución más
adelante.
Al final de la gestión de Salinas, un hecho opacaría su trayec-
toria política: a inicios de 1994 se da el levantamiento armado del
Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en Chiapas. El

15 Para mayor profundidad en torno a este artículo ver http://www.diputados.gob.


mx/LeyesBiblio/pdf/1_270818.pdf.

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Claroscuro de la política educativa indígena y lingüística mexicana... / Antonio Romero y Saúl García / pp. 79-107

movimiento zapatista encabezado por el “subcomandante Mar-


cos” (nombre para la lucha armada de Rafael Sebastián Guillén
Vicente) exigía la rendición del gobierno federal y el reconoci-
miento de los pueblos indígenas como pueblos autónomos e inde-
pendientes del Estado. No cabe duda que el movimiento zapatista
ponía en la mesa nacional el problema de los indígenas que para
muchos mexicanos había pasado desapercibido.
Al comienzo del sexenio de Ernesto Zedillo, la situación eco-
nómica era delicada debido a la devaluación de la moneda y la
alta inflación, además de los conflictos sociales que se originaron
por el surgimiento del EZLN. Esto obligó una reestructuración
en las instituciones políticas y sociales, y además, Zedillo se vio
en la necesidad de desligarse de su predecesor sin abandonar al
neoliberalismo como estrategia económica.
De 1994 a 1995 las demandas de los zapatistas seguían sien-
do la modificación de algunas leyes, entre ellas el reconocimiento
a la autonomía y la libre determinación. Después de una serie de
negociaciones entre el Ejecutivo y el Congreso, se creó la Comi-
sión de Concordia y Pacificación (COCOPA)16 que buscó mediar
en el conflicto chiapaneco.
En este marco, con respaldo de la Ley para el Diálogo, la
Conciliación y la Paz Digna, en Chiapas se llevaron a discusión,
en San Andrés Sacam Ch’en, los términos de la nueva política de
respecto a la diferencia cultural (Pellicer, 1996, p.101).
A lo largo de las diferentes fases de la mesa de trabajo so-
bre Derechos y Cultura Indígena, las propuestas en materia de las
lenguas aportaron elementos que encontraron apoyo en el debate
internacional sobre los derechos lingüísticos en la educación.
Pellicer (1996, p.102) reconoce que el llamado a una cultura
de la pluralidad y la tolerancia no debe interpretarse como una
indulgencia sino como la asignación de nuevos roles para la socie-
dad mexicana y también para la sociedad mestiza. El nuevo rum-

16 La COCOPA es instalada de manera oficial en marzo de 1995 y estuvo integra-


da por parlamentarios de los cuatro partidos (Oehmichen, 1999). Además de la
existencia de otros interlocutores como Manuel Camacho Solís y el obispo de San
Cristóbal de las Casas, Samuel Ruiz.

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bo que se perfila se refiere a la participación de toda la sociedad


mexicana, no solamente de la indígena (aparentemente debido
a que es un diálogo dirigido por el gobierno federal en una sola
voz). En este diálogo se planteó la consideración de derechos indi-
viduales en oposición a derechos colectivos. Los primeros estuvie-
ron relacionados con el área política del municipio, los segundos
vinculados al principio de territorialidad del pueblo indígena.
Todo pueblo indígena se asienta en un territorio que cubre la
totalidad del hábitat que los pueblos indígenas ocupan o utilizan
de alguna manera. El territorio es la base material de su reproduc-
ción como pueblo y expresa la unidad indisoluble ser humano-tie-
rra-naturaleza. (Pellicer, 1996, p.103).
Las consideraciones sobre educación apuntaron hacia medi-
das orientadas a posibilitar un cambio en la conciencia nacional,
con el cual se buscaba elevar a rango constitucional el derecho de
todos los mexicanos a una educación pluricultural que recono-
ciera, difundiera y promoviera la cultura de los pueblos indígenas
(Pellicer, 1996, p.105).
En términos de la enseñanza de las lenguas indígenas, en los
diálogos de San Andrés, se realizó un planteamiento educativo.
Se encontró que en el documento de los asesores e invitados del
EZLN, en la mesa de Derechos y Cultura Indígena, se hicieron
tres propuestas en noviembre de 1995, a saber: que se enseñe en
la primaria a los niños en su propia lengua, que se enseñe en la
secundaria y niveles superiores el español sin dejar de estudiar su
propio idioma, y que los mestizos tengan la obligación de obtener
un conocimiento básico de la lengua indígena hablada en la zona
donde viven.
El espíritu de los diálogos relacionados con “el derecho de
todos los mexicanos a una educación pluricultural” privilegió la
bilateralidad. Es decir, esa “educación pluricultural” fue una pre-
rrogativa compartida por indígenas y mestizos. Esta postura, den-
tro del debate actual de los derechos lingüísticos, revela un avance
conceptual en la percepción del problema político e indígena. Un
aspecto muy plausible de esta reforma de la ley es que brinda a

94 Plural Revista semestral de la Asociación Latinoamericana de Antropología (ALA)


Claroscuro de la política educativa indígena y lingüística mexicana... / Antonio Romero y Saúl García / pp. 79-107

las lenguas indígenas un estatus de lenguas nacionales, y con ello


supone un ambiente de pluralidad.
A pesar de los nuevos cambios que se realizaron en la Cons-
titución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en materia
indígena seguía la ausencia clara de una política educativa y lin-
güística de los pueblos. Afortunadamente la voz de académicos y
de comunidades indígenas del sureste y otros grupos originarios,
buscaban el impulso de crear un modelo educativo intercultural
en el cual se tomara en cuenta el valor de la lenguas y la cultura.
Utopía que parecía ser posible gracias a la transición y la alternan-
cia política del año 2000.

c. De la multiculturalidad
a la interculturalidad

En las elecciones del año 2000 por vez primera y después


de 70 años del PRI17 en el poder, el Partido Acción Nacional lle-
ga a la presidencia con Vicente Fox Quezada (2000-2006). Este
hecho representó para algunos sectores de la sociedad un verda-
dero cambio que rompería con viejos esquemas e impondría una
nueva manera de gobernar. El propio presidente recién electo se
autonombraba como el gobierno del “cambio”. Sin embargo, el
famoso “cambio” solamente fue un espejismo que terminó por
romperse y que no definió una posición política y económica a
seguir. Más bien, fue el seguimiento de una política dibujada de
los gobiernos neoliberales priistas.
En el sexenio de Vicente Fox hubo una reorientación al in-
digenismo, desaparece el Instituto Nacional Indigenista y se crea
un nuevo organismo institucional, la Comisión Nacional de De-
sarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) en mayo del 2003.

17 Al triunfo de la Revolución mexicana se fueron perfilando fuerzas políticas que se


afianzaron en el poder. En esta tesitura nace el Partido Mexicano de la Revolución
(PMR), que después evolucionó al Partido Nacional Revolucionario y finalmente
se transformó en el Partido Revolucionario Institucional (PRI), cuyo poder fue
creciendo a través de la negoción, la corrupción y los privilegios a los líderes sindi-
cales. Vargas Llosa llamó al PRI como la “dictadura perfecta” (ver en https://www.
laotraopinion.com.mx/vargas-llosa-de-la-dictadura-perfecta-a-la-democracia-pop-
ulista/).

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Las funciones sustanciales de la CDI fueron las de coordi-


nar otras secretarías del gobierno y crear algunos programas que
atendieran las demandas históricas de los pueblos indígenas en
materia de justicia, cultura y educación. Sin embargo, hay que
destacar que muchos de estos proyectos los han hecho por décadas
los propios pueblos indios.
Estos programas de la CDI estaban dirigidos en la imple-
mentación de apoyos dirigidos exclusivamente a las mujeres, a los
consejeros indígenas18 y programas educativos.
La participación de las mujeres fue algo nuevo que empezó a
romper esquemas al interior de ciertas comunidades. Tradicional-
mente las mujeres indígenas en algunas comunidades han estado
subordinadas a los hombres y la implementación de estos pro-
gramas modificó las estructuras organizacionales al interior de las
familias y de las comunidades. En efecto, las mujeres adquirieron
un mayor protagonismo social al ser ellas quienes tuvieron y ad-
ministraron los recursos económicos.
El sello distintivo de esta política fue el económico, al tratar
de dinamizar pequeños talleres y cooperativas comunitarias en los
mercados locales y regionales. Los créditos obtenidos tenían que
ser pagados y había cierto condicionamiento para acceder a los
recursos. La obsesión del gobierno fue incorporar a los grupos
originarios al mercado, ya sea con productos (que por lo regular
terminaban en manos de intermediarios) o mano de obra.
Para este presidente el único camino de acceder a la justicia
y superar la exclusión era el mercado. Estos rasgos es lo que Kors-
baeck y Sámano-Rentería (2007), Hernández, Paz y Sierra (2004)
llamaron neoindigenismo19.

18 Los consejeros indígenas fueron una figura que el gobierno foxista creó y consistió
en crear un consejo consultivo con voz, pero sin voto, de representantes de cada
grupo étnico del país. De los pueblos originarios con mayor densidad de hablantes
como el náhuatl o el otomí hasta dos representantes existieron.
19 El neoindigenismo es entendido como la pretensión de renovación del discurso
oficial (en torno al indigenismo) y la realidad de continuidad que se encuentran en
las nuevas instituciones creadas en el gobierno de Fox, como la Comisión Nacional
para el Desarrollo de los Pueblos Indios (Hernández, Paz y Sierra, 2004, p.11).

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Claroscuro de la política educativa indígena y lingüística mexicana... / Antonio Romero y Saúl García / pp. 79-107

En cuanto a materia de educación, fue la presión social de


los propios pueblos y de movimientos sociales como el zapatismo,
además de académicos, la que empujó un reconocimiento pleno a
las comunidades y sus sistemas tradicionales culturales, políticos y
sociales. Por lo que, para dar respuesta a estas demandas, el gobier-
no hizo suyos algunos “acuerdos” legales en torno a ley COCOPA
y las reestructuraciones, reacomodos y ajustes del artículo 2º y de
otros en materia indígena.
De esta manera, se logró la expedición de la Ley General de
Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas (LGDLPI), que
permitió reestructurar la Dirección General de Educación Indí-
gena (DGEI) y se crea la Coordinación General de Educación
Intercultural Bilingüe en la SEP20, además del Instituto Nacional
de Lenguas Indígenas (INALI).
Desde su creación, el INALI tiene como objetivo promover
el fortalecimiento, preservación y desarrollo de las lenguas indíge-
nas que se hablan en el territorio nacional, además de proponer
los criterios generales para realizar evaluaciones de proyectos, pro-
gramas y materiales académicos, de difusión y divulgación relati-
vas a la revitalización, fortalecimiento y desarrollo de las lenguas
indígenas. El INALI también proporciona atención a la población
indígena, principalmente a los hablantes de las lenguas indígenas
nacionales, con pertinencia lingüística y cultural, aplicando los
enfoques intercultural y del multilingüismo, prioritariamente en
los sectores responsables de la educación, la salud y la procuración
e impartición de justicia.
En su artículo 14º del documento de creación, sostiene que
el objetivo central del INALI es “promover el fortalecimiento,
preservación y desarrollo de las lenguas indígenas que se hablan
en el territorio nacional, el conocimiento y disfrute de la riqueza
cultural de la Nación, y asesorar a los tres órdenes de gobierno

20 La Coordinación General de Educación Intercultural Bilingüe (CGEIB) impulsa


el modelo de educación intercultural en el nivel básico y al mismo tiempo funda
las universidades interculturales que tienen como propósito impartir carreras pro-
fesionales en las regiones indígenas.

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para articular las políticas públicas necesarias en la materia” (LG-


DPI, 2003, p.4).
La mejor manera de conocer la realidad sociolingüística de
cada lengua originaria es realizar estudios minuciosos sobre vi-
talidad lingüística. De esta manera se podrá proponer la acción
pertinente y acorde a las necesidades de los hablantes.
Entre el legado más importante de los derechos lingüísticos
es el reconocimiento que tienen (según el documento de creación
del INALI, en su artículo 3º): “Las lenguas indígenas [como] par-
te integrante del patrimonio cultural y lingüístico nacional. La
pluralidad de lenguas indígenas es una de las principales expre-
siones de la composición pluricultural de la Nación Mexicana”.
Lo que se patentiza en el artículo 2º del citado documento donde
se establece que: “Las lenguas indígenas que se reconozcan en los
términos de la presente ley y el español son lenguas nacionales
por su origen histórico, y tienen la misma validez en su territorio,
localización y contexto en que se hablen” (LGDPI, 2003, p.1).
Además el INALI propone y opera mecanismos de coordi-
nación para la elaboración de programas, contenidos y cursos de
capacitación sobre lengua indígena, esto en conjunto con áreas
competentes de la secretaría y autoridades educativas locales. Adi-
cionalmente, colabora en procesos que fortalezcan la educación
indígena, la formación, la capacitación docente, así como los con-
tenidos en materiales de apoyo didáctico en lenguas originarias.
Por otra parte, apoya y acompaña procesos de creación de nuevas
instituciones de educación media superior, y superior con base en
los principios de la interculturalidad (LGDP, capítulo III, p.3).
El INALI entre otras cosas promueve normas pedagógicas,
contenidos, planes y programas de estudio, así como métodos,
materiales auxiliares didácticos e instrumentos para la realización
de cursos de capacitación en lingüística aplicada relativos a lengua
indígena.
Todo ello busca que los sectores de la sociedad sean partíci-
pes en la construcción y desarrollo de proyectos, que posibiliten
el uso, preservación, conocimiento, fortalecimiento y disfrute de
las lenguas indígenas mexicanas en distintos ámbitos de la vida

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Claroscuro de la política educativa indígena y lingüística mexicana... / Antonio Romero y Saúl García / pp. 79-107

nacional, aunado a promover el conocimiento y aprecio de la plu-


ralidad lingüística de la nación y el respeto de los derechos lingüís-
ticos de los pueblos indígenas mediante acciones de educación y
capacitación. Para finalizar, la cuestión lingüística como política
educativa se relaciona con el derecho que tiene cada hablante en
cuanto a ser escuchado y preservar su lengua. El establecimiento
del INALI ha permitido, y en mucho, establecer y poner las len-
guas indígenas como lenguas nacionales. Lamentablemente no ha
habido desde la creación del INALI una estrategia que les permita
tener o establecer didácticas en los niveles nacional, regional o
local para la revalorización de las lenguas indígenas, lo anterior
porque no existe interés por parte de la sociedad mayoritaria ha-
cia los pueblos originarios, por la exclusión cultural, y a esto le
agregamos un desinterés de jóvenes indígenas que reniegan de su
cultura.
Quizás el legado más importante en materia indígena en el
período de Fox fue la creación de un sistema de educación uni-
versitaria indígena con el sesgo del modelo intercultural. Estas
universidades interculturales nacieron con el propósito de atender
la demanda de estudiantes indígenas con bajos recursos y que di-
fícilmente irían a las ciudades a seguir con sus estudios. Así mismo
como una demanda social y de justicia.
Los currículos de estas universidades fueron orientados para
rescatar, revalorar y “salvar” las lenguas indígenas y sus culturas.
Para tal fin se crearon licenciaturas que respondieron a las realida-
des locales, con el firme propósito de incentivar el desarrollo local,
al mismo tiempo de evitar la migración de los jóvenes.
En efecto, estos cambios beneficiaron a los pueblos indíge-
nas, pero el tema de la “autonomía” no quedó claro y asimismo,
el reconocimiento a la diversidad cultural ha sido poco reconoci-
do al seguir excluyendo a los pueblos de proyectos económicos y
sociales que lejos de beneficiar, vulneran el espacio y territorio de
las comunidades, como en el caso de grandes proyectos carreteros;
obras de impacto o abuso de empresas privadas en la explotación
de sus recursos naturales.

Revista semestral de la Asociación Latinoamericana de Antropología (ALA) Plural 99


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En los último dos sexenios presidenciales (el del presidente


Felipe Calderón, del 2006 al 2012, y del presidente Enrique Peña
Nieto, del 2012 al 2019), la política educativa hacia los pueblos
indígenas se ha centrado en dos vertientes: en la educación bási-
ca (que va desde el jardín de niños, primaria, secundaria y ahora
bachillerato) en la que los maestros bilingües enseñan la lengua
indígena de manera limitada: los maestros destinan a la semana
tres horas para la enseñanza del idioma dentro de un ciclo escolar
de 250 horas. En este espacio, los niños y niñas aprenden un poco
de escritura indígena y el valor de la cultura (porque muchos ni
siquiera saben de la lengua que se hablaba antes). Esta asignatura
se llama “Lengua Indígena” y en escala nacional la coordina el
Departamento de Educación Indígena, del que hay uno en cada
estado. Estas dependencias locales o estatales generan sus propios
materiales con apoyo de los maestros en servicio. Otra manera
de fortalecer el reconocimiento cultural comunitario es a través
de algunas actividades tal como la celebración de día de muer-
tos, o actividades relacionadas con las bellas artes (danza y música
por ejemplo)21. La formación de estos profesores indígenas vienen
de dos centros importantes, la Universidad Pedagógica Nacional
(UPN) y en el último decenio de este siglo de las Universidades
Interculturales (UI).
La Licenciatura en Educación Indígena nace en el seno de
la UPN en 1982 (Tirzo, 2013) y con ello varias generaciones de
maestros que vienen trabajando desde hace más de 30 años. Estas
licenciaturas se ofrecen en diferentes estados del país, junto con
otras licenciaturas como pedagogía o psicología educativa.
Su plan curricular lleva dos adecuaciones; el plan 1990 y el
plan 2011, pero a pesar de tener enfoques interculturales, la rea-
lidad es que se pone en evidencia la urgencia de establecer una
revisión exhaustiva de la estructura curricular para adecuarlas a los
tiempos que viven las comunidades indígenas actuales, de hecho,

21 De manera personal, a través de trabajos de investigación y de asesoría de tesis de


estudiantes de educación indígena nos hemos percatado del proceder y la forma de
trabajo de maestros en el medio indígena. Valdrá la pena en algún otro escrito des-
cribir las didácticas de los profesores y del trabajo con los niños y niñas indígenas.

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Claroscuro de la política educativa indígena y lingüística mexicana... / Antonio Romero y Saúl García / pp. 79-107

hay pocos trabajos que dan cuenta del impacto que generan los
maestros indígenas (Tirzo, 2013).
Un problema que se suscita en las sedes regionales de la UPN
es la fragilidad laboral y académica que tiene el profesorado y que
impacta en la formación de los alumnos. Un claro ejemplo de ello
es la injerencia de los sindicatos de la educación (sea del Sindicato
Nacional de Trabajadores de la Educación o de la Coordinadora
Nacional de Trabajadores de la Educación) que, al controlar plazas
y espacios para el ámbito laboral, limitan el establecimiento de
cuerpos académicos y de investigación que ayuden a establecer
propuestas y modelos educativos que fortalezcan al sistema edu-
cativo, a excepción de la UPN unidad Ajusco (Ciudad de México)
ya que su estructura administrativa es diferente. Las universidades
deberían, en nuestra opinión, ser las motoras para recuperar la
memoria histórica de los pueblos, reivindicar las culturas ances-
trales, detonar flujos comerciales de mercados justos, además de
incentivar el respeto hacia la tierra y sus formas de concebirla, a las
lenguas, pero sobre todo a la libre determinación.
En cuanto a las universidades interculturales, estas nacen por
decreto nacional en el 2002. Actualmente existen catorce univer-
sidades interculturales en todo el país que tienen como propósito
crear licenciaturas orientadas a fortalecer la relación cultural, so-
cial y económica de la región. Entre ellas fortalecer la identidad
comunitaria y la lengua.
Debemos soslayar dos situaciones que acontecen en las uni-
versidades interculturales: la primera es el atino en cuanto a ofrecer
licenciaturas con calidad, con profesores de experiencia, centradas
en la enseñanza y revalorización de las lenguas, y por último la
malla curricular que permite la vinculación con las comunidades
indígenas. Esto coloca en Latinoamérica una perspectiva de posi-
bilidades que tienen las universidades para ser polos de revitalidad
cultural, de economías solidarias y acceso a la justicia. La segunda
situación es que las universidades, al depender directamente de
los gobiernos estatales en cuanto a situaciones administrativas, se
vuelven presa de rectores o directores identificados con los parti-
dos políticos en turno. Esto no ha permitido que existan poten-

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PLURAL. ANTROPOLOGÍAS DESDE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE
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cialidades de revitalidad cultural en las regiones, y que se refleje en


indicadores de calidad de vida en las localidades.
Si bien es cierto que la política educativa y lingüística ha teni-
do un avance significativo en los últimos años, también hay estan-
camientos que no han permitido el crecimiento y la valorización
de la cultura al interior de los propios pueblos indígenas. Una
de las razones es la discriminación xenofóbica por parte de una
sociedad mayoritariamente mestiza, así como la falta de políticas
públicas que no solo resuelvan problemas de infraestructura sino
reconozca a los pueblos como sujetos de derecho público y ante
todo, con libre determinación para construir proyectos sociales y
culturales comunitarios.
En el último sexenio de Enrique Peña Nieto, la realidad de
los pueblos indígenas y las comunidades afromexicanas22 no ha
sido muy alentadora. De acuerdo con datos del Programa Especial
de los Pueblos Indígenas (PEPI) 2014-2018, para el año 2010 la
población de pueblos indígenas era de 11.132.562 habitantes: de
esta población 6.695.228 hablaban la lengua indígena. En materia
de educación 3.072.160 asistían a la escuela y al menos 1.303.700
completaron la instrucción secundaria (Comisión Nacional para
el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, 2014).
Imperante es mencionar que el Consejo Nacional de Evalua-
ción para las Políticas Públicas (CONEVAL) contempla una ca-
tegorización de los municipios y localidades con mayor índice de
pobreza y desigualdad, existiendo en el año 2010 339 municipios
de mayor pobreza, de los cuales 271 eran municipios indígenas
(PEPI, 2014, p.19).
En este mismo tenor, la pobreza ha impactado en la educa-
ción en el que el índice de rezago es alto:

22 En el 2018 el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED) y


el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI) publicaron un documen-
to para identificar la población de origen afrodescendiente y así perfilar los rasgos
geográficos y económicos para el diseño de políticas públicas. Ver https://www.
conapred.org.mx/userfiles/files/FichaTematicaAfrodescendientes%20(1).pdf.

102 Plural Revista semestral de la Asociación Latinoamericana de Antropología (ALA)


Claroscuro de la política educativa indígena y lingüística mexicana... / Antonio Romero y Saúl García / pp. 79-107

En 361 localidades de 50 y más habitantes indígenas, se tuvo el más alto


rezago. Desde hace décadas en la población indígena se observan bajos
niveles de logro escolar, altos niveles de deserción escolar y bajo rendi-
miento académico. Al respecto, las modalidades educativas como prima-
ria general, educación bilingüe y bilingüe intercultural no han podido
reducir de manera significativa las brechas entre la población indígena y
la no indígena, sobre todo al medir las tasas de continuidad educativa y
rendimiento escolar (PEPI, 2014, p.32).

Para las comunidades indígenas en México, el ser indígena


es objeto de marginación y exclusión. Esta concepción ha con-
llevado a acelerar la pérdida de la lengua y una transformación
de la identidad cultural, lo cual se refleja en las aulas de niños y
niñas indígenas del nivel básico. El rezago educativo es más que
una condición académica; es un reflejo profundo de desigualdad
social donde los enfoques educativos debieran contribuir a reducir
esta brecha. Lo anterior tiene una implicación que contribuye a la
pérdida de la lengua, lo cual pone en riesgo no solo su extinción
sino de un bagaje de conocimientos y cultura.
El INALI realizó en el año 2012 un trabajo de investigación
a fin de determinar la vulnerabilidad y el riesgo de algunas lenguas
originarias. Los datos consideran que existen 64 variantes lingüís-
ticas en comunidades de menos de 100 hablantes que están en
muy alto riesgo de desaparecer, 43 variantes donde son pocos los
niños hablantes, [menor a un 25%] lo cual indica la extinción de
muchas lenguas originarias (INALI, 2012, p.21).
La preocupación del gobierno peñista estuvo enfocado para
las comunidades indígenas en atender la alimentación, la salud, la
productividad económica y la educación, pero la educación en un
sentido de mantener matrículas y eficiencia terminal, más que fo-
mentar un sistema educativo intercultural en el que la diversidad
sea la palanca para establecer una sociedad con mayores oportuni-
dades de igualdad y justicia.
En este contexto, la educación de los pueblos indígenas y
de una política intercultural y lingüística quedó limitada al no
fomentar o establecer estrategias educativas para los pueblos indí-
genas con un carácter intercultural. Prueba de ello fue la reforma
educativa que se impuso en el 2014, con la que se pretendió im-

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pulsar una educación de “calidad” y “excelencia” bajo estándares


internacionales y vulnerando los intereses de los gremios magiste-
riales. En esta reforma no hubo planteamientos para la educación
de las comunidades indígenas, sino solo seguir los mismos linea-
mientos del sistema educativo nacional. Más bien han sido algu-
nas comunidades, profesores indígenas, estudiantes, académicos y
organizaciones de la sociedad civil quienes han impulsado algunas
acciones por mantener y revalorizar el patrimonio cultural, como
la danza, las artesanías y la lengua indígena como sistemas de edu-
cación comunitaria. Hay que decir que algunas personas indíge-
nas no quieren seguir conservando sus raíces. Muy lamentable.
El reto para la implementación de una política de educa-
ción indígena y lingüística radica en conocer las experiencias de
las propias comunidades, ante todo, reconocer valor que tiene la
lengua como eje para cimentar las cosmovisiones aún existentes
para después volcar en planes de estudio de educación de todos los
niveles. Importante es reeducar a la población mayoritariamen-
te mestiza porque al final quienes deberían aprender el valor de
las lenguas y las culturas no son las comunidades indígenas, sino
aquellas que no lo son.
A manera de conclusión y cierre de este escrito, podemos
decir que las políticas educativas para el medio indígena y la lin-
güística, han tenido importantes avances y logros: en materia
constitucional hay un reconocimiento legal de los pueblos origi-
narios y afrodescendientes, lo que, en teoría, permite vivir a los
pueblos bajo el respeto de sus instituciones y formas de mirar al
mundo. Sin embargo, la realidad es que aún se siguen reprodu-
ciendo esquemas colonialistas que, en vez de fortalecer, debilitan
las instituciones tradicionales. El mejor ejemplo es la educación
ya que resulta contradictorio tener un profesorado o profesionales
que tienen una formación intercultural, y que sean las institu-
ciones gubernamentales las que limiten o no tomen en cuenta la
matriz cultural para establecer programas o estrategias acorde con
sus realidades.
Necesitamos establecer nuevos pactos sociales, políticos y
económicos que permitan el reconocimiento de lo que aún vive.

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Claroscuro de la política educativa indígena y lingüística mexicana... / Antonio Romero y Saúl García / pp. 79-107

No es suficiente el reconocimiento de las lenguas indígenas o tener


modelos de educación indígena que atiendan a las comunidades.
Se tiene que hacer un esfuerzo por establecer modelos educativos
y lingüísticos que impliquen la participación social y comunitaria,
de lo contrario todo lo logrado será letra muerta.

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Fecha de culminación: 25-11-2018 / Fecha de envío: 30-11-2018


Fecha de recepción: 03-12-2018 / Fecha de aceptación: 20-08-2019.

SAÚL ALEJANDRO GARCÍA es antropólogo y maestro en Estudios Regio-


nales por el Instituto Mora. Es profesor investigador en la Universidad
Pedagógica Nacional sede regional Ixtlahuaca, dependiente de la Unidad
151 en Toluca, estado de México. Desarrolla las líneas de investigación
en interculturalidad, sustentabilidad y educación para la paz en regiones
indígenas.

ANTONIO ROMERO HERNÁNDEZ es lingüista por la Universidad


Autónoma Metropolitana-Unidad Iztapalapa (UAM-I), México. Doc-
torando en Estudios Mesoamericanos en la Universidad Autónoma de
México (UNAM). Investigador y traductor-intérprete de la lengua maza-
hua. Desarrolla las siguientes líneas de investigación: fonética, fonología,
morfología y sintaxis del mazahua, traducción de textos en el ámbito de
procuración de justicia en mazahua, materiales para enseñanza de la len-
gua mazahua (gramáticas pedagógicas en lengua indígena).

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