RDTP, XLIX, 2, 1994 EMILIO BLANCO / RAMÓN MORALES
Etnobotánica
l. CONCEPTO Y DESARROLLO TEÓRICO Y METODOLÓGICO DE LA ETNOBOTÁNICA
La etnobotánica es una disciplina, a caballo entre la antropología y la
botánica, que estudia las plantas usadas por el hombre, para qué y cómo
son usadas, y el significado cultural de todo ello. Junto con la etnozoología
forma parte de la etnobiología.
Este término fue acuñado por Harshberger en 1896 en un artículo que
trataba acerca de los propósitos de la etnobotánica, resumen de la con-
ferencia dictada un año antes en la Asociación Arqueológica Universitaria
de la Universidad de Pensilvania, EEUU. Según él mismo cuenta, en la
Exposición Universal de 1893 fue expuesta una colección de objetos
obtenidos por los hermanos Wetherill en el cañón Mancos, Colorado,
EEUU. Según sus propias palabras, nunca antes en la historia de la arqueo-
logía americana se había dispuesto de una colección tan completa para
estudio y comparación. Ésta quedó depositada en la Universidad de Pensil-
vania. Dentro de ella había una buena representación de productos vege-
tales para alimentación, elaborados en forma de vestimenta o utensilios
caseros, además de objetos y herramientas que testificaban sobre una
agricultura incipiente.
Cuatro serían los objetivos de la etnobotánica: 1. Aclarar la posición
cultural de las tribus según el uso que hacen de las plantas para alimen-
tación, elaboración de vestimenta o refugios. 2. Aportar luz sobre la dis-
tribución de ciertas plantas en épocas pasadas, como el caso del maíz o
del tabaco. 3. Reconstruir antiguas rutas comerciales, a través de las cuales
se han difundido las plantas de uso ( utiliza el ejemplo del maíz y de su
difusión por toda América). 4. Sugerir nuevos usos de plantas. Finalmente
habla del gran valor que tendría establecer un jardín botánico de plantas
útiles, así como disponer de otras colecciones de referencia, como
herbarios o colecciones de semillas y frutos.
El interés por esta disciplina fue creciendo en Estados Unidos, en
donde en 1900 se publicó la obra de Barrows, Ethno-botbany of tbe
Coahuilla indians y en 1916 la de Robbins et al. sobre los indios Tewa.
Gilmore creó en 1930 el primer laboratorio de etnobotánica en la Univer-
sidad de Michigan, en donde fundamentalmente fueron objeto de estudio
los indios de Missouri. En 1939, Vestal y Schultes publican su trabajo sobre
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etnobotánica de los indios Kiowa. Estos autores utilizan por primera vez
el término botánica económica, que según la mayoría de los autores alude
a un concepto más amplio de uso en general de plantas en un ámbito
mundial, mientras que etnobotánica quedaría restringido al estudio de las
interrelaciones entre hombre «primitivo• y planta.
Como antecedentes sobre estudios de plantas útiles podemos
remontamos al botánico De Candolle, que en 1819, en su 7béorie élémen-
taire de la Botanique, dedica la tercera parte, •Botanique appliquée•, al
estudio de las relaciones entre los vegetales y la especie humana. Dentro
de ella trata de botánica agrícola, botánica médica, botánica económica e
industrial y botánica histórica. Su hijo, Alfonso P. De Candolle, escribió el
clásico tratado sobre el Origen de las plantas cultivadas en 1883.
Si quisiéramos dar algunas definiciones de lo que se ha entendido por
etnobotánica podríamos citar entre otras la de Rosseau (en Porteres, 1961):
estudio de la historia y del papel de las plantas en la civilización, o sea,
el lugar que han ocupado las plantas en ésta. Llega a hablar de la trama
vegetal de la historia de la humanidad. Porteres (1961) la define como
disciplina interpretativa y asociativa que investiga, utiliza e interpreta los
hechos de interrelación entre sociedades humanas y vegetales, a fin de
comprender y de explicar el nacimiento y el progreso de las civilizaciones,
desde sus comienzos totalmente dependientes del mundo vegetal hasta la
utilización y transformación de las plantas en las sociedades más o menos
evolucionadas. Es el estudio de las relaciones entre las sociedades huma-
nas y el mundo vegetal.
Según Franke ( 1989) es la ciencia de las plantas útiles. González Tejero
0985) la define como la ciencia que estudia el uso dado a las plantas,
silvestres o no, por parte de la cultura tradicional popular, alejada, por
tanto, del método y academicismo científicos, dentro del hecho coherente
que constituyen el hombre, su hábitat y la forma de vida condicionada por
éste.
Es indudable que las plantas han jugado un papel importante en la
civilización humana. El vegetal es uno de los elementos importantes en
la edificación de la civilización. Las culturas están inmersas, a veces incons-
cientemente, porque es lo natural, en un mundo vegetal que condiciona
gran parte de las actividades y el pensamiento humanos.
El objeto de estudio de la etnobotánica son las plantas, tanto autócto-
nas, como introducidas, y el uso que se hace de ellas en las diferentes
sociedades humanas; la importancia de las plantas como alimentos, medios
curativos, recurso industrial, y su incidencia en la vida espiritual del
hombre: plantas ornamentales, simbolismos vegetales, plantas en el pen-
samiento, como objeto de arte, en rituales religiosos o mágicos.
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ETNOBOTÁNJCA RDTP, XLIX, 2, 1994 207
Surge la necesidad, por lo tanto, de una clasificación de las plantas
según los usos, o según categorías antropocéntricas. Aunque hay muchas
posibilidades, las diferentes clasificaciones estarán condicionadas sobre
todo por la región geográfica, el tipo de flora y vegetación y el grado de
utilización de ésta. Desde una simple que dividiría las plantas en alimen-
ticias y de uso técnico; otra intermedia: de uso alimenticio, tecnológico,
higiénico, estético y psicológico, a la que se propone a continuación, que
pretende ser algo más amplia y a la vez lo más sintética posible:
1. Comestibles, especias y saborizantes, edulcorantes, oleaginosas.
2. Forrajeras, pratenses, melíferas, abonos verdes, malas hierbas.
3. Medicinales, drogas, estimulantes, narcóticos, tóxicas: venenosas o
urticantes, alergógenas, insecticidas, raticidas.
4. Ceremoniales, mágicas, emblemáticas, heráldicas.
S. Maderables o para construcción en general de edificios, embarca-
ciones, vehículos, máquinas agrícolas, muebles, herramientas, uten-
silios domésticos, cestería y artesanía.
6. Bioenergéticas, para leña, carbón, producción de alcohol.
7. Industriales: aromáticas, cosméticas, oleaginosas, textiles, tintóreas,
papeleras, curtientes, productoras de resinas, ceras, lacas, gomas o
látex.
8. Ornamentales, de jardinería, setos y cercas vivas o muertas, usadas
contra la erosión hídrica o eólica.
Pero la clasificación de las plantas en grupos sistemáticos o según su
grado de parentesco siempre ha sido en mayor o menor medida una
preocupación de las sociedades humanas, bien de forma popular, bien en
medios científicos. Ello se ha puesto de manifiesto en las denominaciones.
Atendiendo a las nomenclaturas populares, se pueden obtener datos del
uso que de las plantas se hace en las correspondientes sociedades y de
la concepción que tienen éstas del mundo vegetal que les rodea. Ciertos
grupos étnicos conocen y nombran con extraordinaria precisión las plantas
del medio en que viven. Los guaraníes, que habitan en el norte de Ar-
gentina, Paraguay, sur de Brasil y de Bolivia, utilizan una nomenclatura
binomial para denominar las plantas en su lengua. Por ejemplo, el género
Ocotea tenía su nombre guaraní y dentro de él se distinguían diferentes
especies. Por ello, el jesuita expulso de Paraguay, José Sánchez Labrador,
en su obra inédita El Paraguay Natural, usa los nombres guaraníes para
las plantas. Según Bertone, ingeniero suizo que vivió en aquel país muchos
años, el conocimiento botánico de los guaraníes era extensísimo.
Se define la tasa de etnobotanicidad de una región determinada como
el cociente entre el número de plantas utilizadas y conocidas popularmente
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y el número de especies existentes en su flora. Si se tiene en cuenta la
riqueza florística de ciertas zonas tropicales o de determinadas regiones
áridas, este índice, que suele darse en porcentaje, indica el conocimiento
que la población humana de esa región tiene de su propia flora. Normal-
mente, cuando la población humana utiliza una determinada planta, le
asigna un nombre que es empleado por una proporción relativamente alta
de la población.
Los nombres populares se incluyen en general dentro de la cultura oral
y se transmiten de padres a hijos. En las diferentes lenguas los nombres
de las plantas pueden aludir al uso que se les da (hierba jabonera), a las
condiciones ecológicas en que viven (hierba roquera), a determinadas
características (hediondo, lechetrezna, corregüela), a su parecido con algún
objeto (campanilla, coronilla, pasionaria) o a los nombres de los san~os ~e
los días en que florecen (tomillo sanjuanero). Las fitonimias han dado
origen a gran número de nombres geográficos (toponimias) o de otro tipo.
En cuanto a la etimología, es muy diversa en nuestra lengua, ya que se
encuentran voces de origen preíbero, íbero, celta, cartaginés, griego, latino,
árabe, nahuatl y otros idiomas americanos precolombinos.
2. LÍNEAS FUNDAMENTALES DE INVESTIGACIÓN EN LA COMUNIDAD CIENTÍFICA
INTERNACIONAL
Si se considera globalmente el uso de plantas en el mundo, de las
250.000 especies de vegetales superiores se calcula que son usadas unas
20.000 y de éstas sólo unas 5.000 cultivadas. De ellas sólo unas 700 son
cultivos habituales y 160 se cultivan universalmente. Para alimentación se
usan entre 3.000 y 12.000 especies según diferentes autores.
La investigación botánica en las regiones tropicales, en donde conti-
nuamente aparecen nuevas especies vegetales, y el conocimiento del uso
que hacen las poblaciones nativas de su mundo vegetal, tiene una gran
importancia, ya que proporciona indicios de la existencia de nuevos
compuestos químicos, utilizados contra enfermedades antiguas o mo-
dernas, o de acciones farmacológicas conocidas por dichos nativos de
antiguo. De ahí la gran importancia de la recopilación de todos estos
conocimientos, que dan lugar al uso y experimentación de nuevos
fármacos, o que sirven simplemente como modelos para la síntesis de
nuevas sustancias.
También se ensaya la puesta en cultivo extensivo de antiguas especies
vegetales usadas tradicionalmente en alimentación o la introducción de
nuevos frutos, generalmente de origen tropical, lo que exige un conocí-
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ETNOBOTÁNICA RDTP, XLIX, 2, 1994 209
miento previo. Lo mismo ocurre con productos industriales de origen
vegetal.
En cuanto a investigaciones de tipo histórico, tiene gran interés el
origen de la agricultura. Desde las culturas que basaban su subsistencia
en la recolección de plantas silvestres a las agrícolas debió de producirse
una transición continua difícil de reconstruir. Cuando la actividad humana
resultó suficientemente notable, ciertas plantas que vivían alrededor de los
poblados humanos se fueron seleccionando por sí solas. Fueron surgiendo
las comunidades vegetales nitrófilas actuales, con un número elevado de
especies de gramíneas.
La agricultura supuso la adopción de un modo de vida sedentario por
parte del hombre, disponibilidad de terrenos apropiados, que fueron a la
vez evolucionando con el perfeccionamiento de las labores y el esterco-
lado, adquisición de tecnologías con el invento de útiles agrícolas para
manejo de la tierra, siembra, recolección y obtención posterior del grano,
conservación de éste para ser utilizado como alimento y mantenido como
semilla para sembrar al año siguiente, etc. Si este modelo de agricultura
que presentamos es el que se ajusta a los países de clima templado, otra
agricultura diferente se lleva a cabo en el trópico. En el caso de la esper-
macultura de zonas templadas, de manera sencilla se puede afirmar que
el hombre se hizo agricultor cuando dominó la semilla y aprendió el ciclo
de la vida de las plantas anuales. Los procesos de selección biológica
guiados por los intereses humanos y la evolución paralela de la tecnología
agraria han hecho lo demás hasta llegar a la agricultura extensiva de
nuestros días.
Los hábitos alimenticios dependen en gran medida de las especies que
se cultivan y la existencia de la cocina tradicional, o sea, la elaboración
para su consumo de esos alimentos disponibles en cada época del año,
está ligada en cada cultura a la disponibilidad de materias primas vegetales
y animales. La estacionalidad, los festejos relacionados con las labores de
siembra y recolección configuran el quehacer de los pueblos agrícolas.
La conservación de los alimentos vegetales obtenidos de la cosecha se
realiza de diversas maneras: grano en graneros, secado, procesos de ela-
boración de conservas, dulces, mermeladas, uso de conservantes, uso del
calor para deshidratar y fijar ciertas sustancias alimenticias o uso del frío
(cuevas, fresqueras, neveras, cámaras frigoríficas, congelados).
La domesticación de plantas lleva consigo una serie de procesos adi-
cionales en las características de la especie o variedad domesticada. Según
Harlan (1987), la domesticación representa o supone una invención. Es
frecuente el incremento de tamaño de frutos o semillas, la pérdida de
mecanismos de dispersión, frutos sin semillas, imposibilidad de superviven-
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cía fuera de la domesticación, pérdida de adaptaciones defensivas o de
cubiertas protectoras, adquisición de reproducción vegetativa. En los pro-
cesos de domesticación, los humanos han aprovechado características de
cada especie vegetal en su beneficio, de manera que se establece una
simbiosis entre hombre y planta cultivada. En el caso de los cereales, el
llamado síndrome de domesticación implica número reducido de espigas
que alcanzan la madurez sincrónicamente , indispensable para una fácil
recolección y sincronismo en la germinación por pérdida de envolturas.
Al desarrollarse la agricultura surgió también el concepto de •mala
hierba•, sujeto puramente antropológico con el que se denomina genéri-
camente a todas las hierbas no deseadas que crecen entre los cultivos e
impiden un buen desarrollo de éstos. Las malas hierbas son eliminadas
mediante escarda o con la utilización de herbicidas.
La evolución de plantas cultivadas se basa en la mejora genética
mediante selección de caracteres, hibridación y poliploidía. El origen de
las plantas cultivadas es diverso. Se pueden considerar dos coordenadas:
la temporal y la espacial. Datos sobre la antigüedad de uso se obtienen
a partir de restos arqueológicos ( paleoetnobotán ica) o datos históricos de
archivos. Por análisis de restos arqueológicos se llega a saber que ciertas
civilizaciones o culturas cultivaban determinadas plantas. Datos históricos
de crónicas de viajes, archivos, análisis de obras literarias son importantes
para determinar la introducción de ciertas especies de otras tierras y la
vulgarización de su cultivo. Como ejemplo valga el Quijote, en el que no
se cita ni el té, ni el chocolate, ni el café, lo que es prueba de que ninguna
de estas bebidas eran comunes en la España del siglo XVI y parte del XVII.
Lo mismo ocurre con el maíz.
La historia de la difusión de las plantas es a veces difícil de reconstruir,
pero hay datos sobre la gran mayoría de ellas. Los cereales característicos
de cada continente, maíz de América, trigo de Europa, arroz de Asia y
sorgo de África, son cultivados hoy universalmente. Plantas del trópico del
Viejo Mundo pasaron a América y cultivos tropicales americanos se difun-
dieron rápidamente por África y Asia. El desarrollo de la navegación y de
los viajes al estilo occidental tuvo mucho que ver en estos procesos, así
como hoy día el consumo de productos vegetales tropicales en países
templados ha sido propiciado por el rápido transporte aéreo y marítimo
de nuestro tiempo y por los cultivos en invernadero.
Según Vavilov (1951), centros de origen de plantas cultivadas han sido:
1. China (regiones montañosas de China central y occidental): mijo,
pepino, litchi, adormidera y cáñamo.
2. India: arroz, garbanzo, berenjena, mango e índigo.
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ETNOBOTÁNICA RD1P, XLIX, 2, 1994 211
3. Indochina: plátano, pomelo, clavo, nuez moscada, pimienta negra.
4. Asia central: sésamo, vid, cebolla y ajo.
5. Cercano Oriente: trigo, cebada, centeno, alfalfa, higo, granada,
membrillo.
6. Mediterráneo: trigo, alpiste, guisante, lino, remolacha, achicoria,
lúpulo.
7. Abisinia: trigo, cebada, ricino, café.
8. Centroamérica: maíz, judía, pimiento, papaya, cacao.
9. Sudamérica: patata, tomate, guayaba, quina, tabaco, cacahuete,
piña, yuca o mandioca, caucho.
En todos los períodos históricos y regiones se encuentran ejemplos de
cultivos emblemáticos, de los que dependen en gran parte las poblaciones
humanas para su subsistencia. Ellos condicionan casi totalmente el modo
de vida e inciden en la cultura de los pueblos, por lo que se ha dado
en denominar •cultura del olivo, del esparto, etc•. Vamos a poner algunos
ejemplos.
El esparto es una planta frecuente en España, llamada también atocha.
Los espartales o atochares naturales han sido mejorados por acción huma-
na y en general son manipulados cuando de ellos se quiere obtener
rendimiento (regeneración mediante quema, plantación de brotes). El uso
de esta planta por la población ibérica data de tiempos prehistóricos. En
la cueva de los Murciélagos (Granada) se han encontrado restos de san-
dalias, cestos y túnicas de esparto del 3.500 a.c. Los fenicios (480 a.C.)
intensifican la producción (espuertas para minería) en el Campus Spar-
taríus, alrededor de Cartagena. Han sido centros esparteros importantes
Hellín (Albacete), Cieza (Murcia), Jódar Qaén) y Campanario (Badajoz).
Se trata de una planta que se ha utilizado sobre todo para cordelería,
cestería, pero también para extracción de cera y confección de papel de
calidad, y en otros tiempos como combustible y para pienso de ganado.
Las labores de recolección y todos los procesos posteriores tuvieron gran
importancia como trabajo de gran número de personas hasta los años
sesenta.
El olivo, cuya variedad silvestre es conocida con el nombre vulgar de
acebuche, con unas 35 variedades cultivadas, ha ido modelando un paisaje
tradicional en la Península. Cultivado desde tiempo de los fenicios, sobre
todo en Andalucía, el olivar ocupa el 4 por 100 de la superficie total de
España y el 10 por 100 de la cultivada (Jaén tiene una superficie de
350.000 ha. de olivar). España es el primer productor mundial de aceite
(534.000 t.) y aceituna (2.539.000 t.) (datos de 1987). De esta planta,
además de aceite, se obtiene aceituna, alimento de ganado, leña, madera
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para construcción de útiles y varetas para cestería. El aceite no sólo se usa
en alimentación, sino también en la industria farmacéutica, en cosmética,
para hacer jabón, en medicina tradicional, para alumbrar y conservar. La
recogida de la aceituna se realiza aún según el método tradicional del
vareo y da lugar sobre todo en Andalucía a una diversidad de costumbres
y tradiciones hondamente enraizadas en el pueblo.
La palmera datilera es una palma de hasta 30 m. y con 30 a 40 grandes
hojas pinnadas de 4 m. en el extremo. Planta dioica, que requiere mucha
agua (según Plinio tiene que tener los pies en el agua y la cabeza en el
fuego), al parecer, oriunda del golfo Pérsico, cultivada en Babilonia
(3.000 a.C.) y en el antiguo Egipto, extendida por todas las regiones áridas
y desérticas del Viejo Continente al norte del ecuador; los fenicios iniciaron
su cultivo en España. Desde entonces hay palmerales en el sudeste árido
(Elche, Orihuela, Alicante), que se siguen cultivando al modo tradicional.
El fruto de esta planta, llamado dátil, es un alimento muy completo por
su contenido en principios inmediatos y vitaminas. Es la base de la ali-
mentación junto con leche de cabra o camella de los pueblos que habitan
el desierto del Sahara y de Arabia. Las hojas se usan en cestería y aspectos
ceremoniales (palmas del Domingo de Ramos). Es el árbol cultivado en
los oasis y la base de la vida en el desierto (alimento, sombra, construc-
ción, leña) y de la muerte (el paraíso será un palmeral).
La vid es una planta trepadora de hasta 30 m. (parras). El cultivo de
la vid y el vino es tan vi~jo como las culturas mediterráneas y del oeste
de Asia. Cultivada por los judíos y en el antiguo Egipto. Se conocen unas
4.000 variedades de vid en Europa, donde también existe la variedad
silvestre. Actualmente extendida por todas las regiones de clima medite-
rráneo del mundo. De esta planta se obtienen uvas como fruta fresca o
pasas como fruto seco, vino, alcohol pa·ra elaboración de licores, uso
químico o farmacéutico, vinagre. España es el tercer productor mundial de
vino. La vendimia es un trabajo que ha dado lugar a numerosas fiestas
populares, ya desde tiempos grecorromanos (dios Baco, bacanales).
Los cítricos (naranja, limón, mandarina) son plantas cultivadas en China
desde antiguo, que llegaron a Europa en el siglo xv. Aunque se trata de
un cultivo moderno, que comenzó a mitad del siglo XVIII en la región
levantina, tiene hoy gran importancia. Las variedades obtenidas desde
entonces son de gran calidad. España fue el cuarto productor del mundo
de naranjas en 1988 (2,2 mill. t.).
Otros cultivos con gran dependencia cultural son los cereales en ge-
neral; patata, chile, café o coca en América, cacao en África y monocultivos
como la caña de azúcar en Cuba o la platanera en Canarias.
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ETNOBOTÁNICA RDTP. XLIX, 2, 1994 213
PIJi\ }\TTitS FOTO 1.-Portada del conocido
libro de Pío Font Quer,
Ml4JDI(;_fS~t_(;J~S obra de referencia básica
SI l>iusnínih•,, n. 11111;111!1
1
de la etnobotánica española.
FOTO 2.-Plantas
tint6reas:
cáscara de cebolla,
helecho, rubia
y liquen <Evernia).
Foro 3.-Escoba elaborada
con Chondrilla juncea
en Navalmanzano, Segovia.
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214 RDTP, XLIX, 2, 1994 EMILIO BLANCO/RAMÓN MORALES
3. ETNOBOTÁNICA EN EL ÁMBITO ESPAÑOL: GENERALIDADES, ANTECEDENTES,
TEORÍA Y METODOLOGÍA
La etnobotánica como ciencia en España no tiene un gran desarrollo
en relación a otros países. Esto contrasta con la riqueza y diversidad
vegetal y cultural con que se cuenta. La flora y la vegetación son de las
más ricas y diversas de Europa, sólo comparables a las de Grecia. Los
factores responsables de esto son la variada geología, topografía y clima,
así como la latitud y la historia geológica.
Dejando aparte las islas Baleares y Canarias, y las altas montañas,
refiriéndonos a la vegetación podemos hablar de tres Españas: la siempre
verde, la seca y la siempre seca. Los bosques autóctonos debieron cubrir
más del 95 por 100 de los ecosistemas terrestres en época prehistórica.
Hoy día la situación es muy distinta, siendo la característica más notable
del paisaje las alteraciones debidas a la intensa acción humana a lo largo
de la historia, de manera que ya es muy difícil encontrar paisajes naturales
o seminaturales. Se distinguen actualmente más de 25 tipos de bosque
diferentes con sus variantes, siendo el encinar el más extendido y repre-
sentativo. La existencia de paisajes áridos seminaturales en el sureste
ibérico y valle del Ebro es un rasgo muy original y único en Europa. En
cuanto a la flora se calcula que viven unas 7. 500 especies vegetales de
fanerógamas en nuestro país, de las cuales aproximadamente un 20 por
100 de las de la Península y Baleares, y un 40 por 100 de las de Canarias
son exclusivas de las correspondientes regiones; son los llamados
endemismos.
La flora de un país como España está constituida por la suma de las
plantas que crecen espontáneamente o autóctonas y aquellas introducidas
o alóctonas (cultivos, ornamentales, invasoras). De ambas el hombre hace
uso, en mayor o menor grado, para su beneficio. Estas plantas constituyen
la flora útil de un país y es el campo de estudio de la etnobotánica, como
ya se dijo ( es importante hacer notar que el concepto de «útil• puede ser
aplicado tanto al mundo material como al espiritual, como en el caso de
las plantas de uso religioso o supersticioso).
A partir de nuestros trabajos de campo podemos afirmar sin duda
alguna, que nuestro país es rico en lo que se refiere al uso de las plantas
silvestres y cultivadas tradicionalmente. El conocimiento de estos usos está
disminuyendo y desapareciendo con gran rapidez e irreversiblemente, ante
el enorme cambio social que se ha producido y se está produciendo, y
urge ser recogido al menos sobre el papel.
Como antecedentes, se puede citar a muchos cronistas, etnólogos y
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ETNOBOTÁNICA RD1P, XLIX, 2, 1994 215
farmacéuticos, que se han ocupado parcialmente de este tema en nuestro
país. Sin embargo, la información se encuentra muy dispersa y es incom-
pleta. Entre los más puros etnobotánicos, aunque no hayan sido denomi-
nados con este calificativo, figuran en primer lugar los cronistas de Indias
y los naturalistas de las expediciones americanas. Los más importantes,
entre los cronistas, son fray Bernardino de Sahagún, el padre Acosta y
Francisco Hemández, sin olvidar a Cieza de León, Femández de Oviedo
o Bemabé Cobo. En esta misma época, en España, destacan las figuras de
Andrés Laguna en el siglo XVI y Bernardo Cienfuegos en el XVII. De este
último estamos estudiando sus manuscritos inéditos existentes en la Biblio-
teca Nacional. En el siglo XVIII merece citarse sobre todo a José Quer y
A. J. Cavanilles, cuyas obras están llenas de jugosos comentarios
etnobotánicos.
Ya en nuestros días encontramos un buen número de autores, la
mayoría de formación farmacéutica, que se han ocupado de los usos de
las plantas, y cuya obra podría ser analizada desde este punto de vista.
Citaremos sólo los más importantes: Laza Palacios, Mas Guindal, Lázaro
Ibiza, Dantín Cereceda, Reyes Prosper, Cámara Niño, Rivas Goday y Font
Quer. Entre todos, destaca la figura de Pío Font Quer, verdadero padre
de la etnobotánica y etnofarmacología en nuestro país. Su obra Plantas
medicinales. El Dioscorides renovado, cuya primera edición data de 1961,
es la única labor de síntesis y recopilación que se ha realizado, sin que,
hasta el momento, haya tenido continuidad.
En la bibliografía etnológica y etnográfica encontramos un buen nú-
mero de trabajos y datos sueltos que tienen como protagonistas a las
plantas, de gran valor para el etnobotánico, pero faltos de rigor en cuanto
a la identificación de las plantas citadas. En el campo de la lexicografía
se ha trabajado también bastante en todo lo referente a las plantas y existe
un gran número de contribuciones.
En la actualidad se asiste a un resurgimiento importante de estos
estudios tras una época de gran vacío. Varios grupos de trabajo ubicados
en las Universidades de Murcia, Granada, Valencia, Barcelona, Jaén, Sala-
manca, el Instituto de Estudios Pirenaicos del CSIC en Jaca y los Jardines
Botánicos de Córdoba y Madrid están trabajando en diversas zonas, y se
han leído recientemente varías tesis doctorales sobre estos temas.
La metodología utilizada en la investigacion etnobotánica es intermedia
entre los métodos etnológicos y los botánicos de campo. Se realizan en-
trevistas concertadas, grabadas si es posible, se elaboran las fichas de
campo, se recogen muestras elaboradas con material vegetal (hierbas secas,
artesanía, etc.), y lo que es muy importante, se deben recoger pliegos
testigos de las plantas útiles para elaborar un herbario que servirá de base
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216 RDTP, XLIX, 2, 1994 EMILIO BLANCO/RAMÓN MORALES
para la determinación segura de las especies utilizadas. Todo ello se ha
de etiquetar y conservar adecuadamente. El material gráfico obtenido es
también muy importante: diapositivas, videos, dibujos. Los datos del infor-
mante deben ser lo más minuciosos posible, incluyendo opiniones del
entrevistador sobre su personalidad y psicología, medio social, etc. Los
botánicos adolecen de poca formación en cuanto a la recogida de datos
etnológicos en el campo, mientras que los trabajos etnobotánicos desde
un enfoque etnológico adolecen de falta de precisión en la diferenciación
de especies vegetales y la recogida de pliegos testigo; así por ejemplo las
plantas denominadas vulgarmente •tomillo• o •hierba del cuajo•, ¿de qué
planta hemos de suponer que se trata? La colaboración entre etnólogos y
botánicos es necesaria, así como la formación de equipos interdisciplinares.
Los datos básicos a tomar al elaborar una ficha de campo no deben
olvidar lo siguiente: el nombre científico de la especie, el nombre verná-
culo, localidad exacta, datos de autoecología de la especie, uso dado,
especificando lo más posible y con las palabras más parecidas al testimo-
nio del informante; nombre del informante, su edad y profesión, nombre
del colector y del que determina la especie. Naturalmente no hay que
olvidar la muestra testigo, para confirmar por determinación su nombre
científico.
El tipo de informantes idóneos son aquellas personas buenas conoce-
doras de su tierra con mucha experiencia y horas en el campo, corno
pastores, guardas forestales, campesinos, personas ancianas. La edad es
variable, no siempre son las personas mayores las más adecuadas; a veces
personas de mediana edad muestran una gran inquietud por estos temas,
y un gran conocimiento heredado de sus antepasados.
4. INVESTIGACIONES ETNOBOTÁNICAS A EMPRENDER EN ESPAÑA: REGIONES GEO-
GRÁFICAS Y ÁREAS DE ESTUDIO
Cualquier lugar puede ser un importante filón de hallazgos etnobo-
tánicos, aunque algunas zonas son especialmente ricas. Se puede realizar
un breve repaso regional, apuntando en cada caso lo que hemos creído
detectar.
Galicia es una fuente inagotable de estudio; su medio rural está aún
fuertemente unido a la naturaleza y las plantas ocupan un lugar impor-
tante. La Comisa Cantábrica reserva en sus montañas una gran riqueza
etnobotánica, con pervivencia de atavismos, destacando la supervivencia
del trabajo tradicional de la madera. Las dos Castillas y Aragón representan
regiones olvidadas con gran despoblamiento donde urgen este tipo de
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investigaciones. El Pirineo y Cataluña son, junto con el País Vasco las
zonas que cuentan con más estudios. El Levante es muy rico en tradiciones
respecto a uso de plantas, pero las regiones cercanas a la costa han
perdido su personalidad, lo que contrasta con el interior, rico y sorpren-
dente. Andalucía reserva en sus abundantes sierras una riqueza enorme de
conocimientos populares, como lo constatan algunos trabajos realizados en
las provincias de Granada, Jaén y también en la vecina Comunidad
Murciana. Extremadura es una región de gran contraste: en Cáceres hemos
constatado que todo el norte es zona de gran riqueza para realizar estudios
etnobotánicos y toda la región cumple los requisitos para emprender estu-
dios locales monográficos. La unidad que se debe considerar a la hora de
emprender un estudio local es la región natural, que normalmente recibe
una denominación particular: Sierra de Gata, Campo de Calatrava, Tierra
de Campos, etc.
Las áreas o campos de estudio de esta disciplina son abundantes, ya
que en España aún se encuentran vivos numerosos usos tradicionales de
plantas, y otros han desaparecido muy recientemente; por ello es posible
todavía reconstruir procesos, técnicas y plantas implicadas. A continuación
enumeraremos los campos de estudio agrupados por usos de plantas,
citando algunos ejemplos concretos.
1. Plantas alimenticias y cultivos tradicionales. Estudios referidos a
plantas silvestres comestibles y a las variedades de cultivos tradicionales
que se pierden rápidamente, como por ejemplo las razas de trigos vestidos
o escandas asturianas, o las variedades de frutales tradicionales en ex-
tinción.
2. Plantas aromáticas y aceites esenciales. España es un país muy rico
en plantas aromáticas; es tradicional por ejemplo la destilación de espliego
para esencia, que todavía se practica en La Alcarria, habiéndose perdido
en otras regiones.
3. Bebidas tradicionales y licores elaborados con plantas. Cada región
tiene sus licores propios, obtenidos por maceración en aguardiente u orujo
de plantas enteras o frutos. Destacan Levante y Baleares, con sus licores
de yerbas muy diversas, como por ejemplo el licor de gítam o el licor de
pebre/la.
4. Curtientes vegetales y taninos. Hasta hace poco subsistía en al-
gunos pueblos el curtido tradicional de pieles con corteza de encina,
coscoja o alcornoque; también el zumaque, que se encuentra asilvestrado
procedente de antiguos cultivos, se usó como tintóreo y curtiente. En
Lanzarote subsiste el antiguo cultivo de cochinilla para tinte sobre chum-
bera.
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5. Especias y condimentos. Entre los cultivos, el más importante es
el azafrán en La Mancha. También citaremos la recogida de la alcaparra
para encurtidos en Andalucía, o el uso y cultivo del cilantro en la misma
región.
6. La fibra vegetal: cordelería, cestería, construcciones y techumbres
vegetales. Capítulo muy importante y rico en nuestro país que agrupa
desde los perdidos cultivos de cáñamo o lino, hasta la elaboración de
cestos con tiras de madera de castaño, avellano o roble, tradicionales en
Asturias, Cantabria, Galicia, Salamanca y Cáceres. Destacable es también la
diversidad de materiales y técnicas para la construcción de techumbres y
chozos, casi perdida en España.
7. Explotacion forestal y productos secundarios forestales. Agrupa
todos los estudios en torno a la explotación tradicional de la madera y su
folklore asociado. Destacan en nuestro país la explotación de la resina,
sobre todo en Tierra de Pinares (Segovia); el corcho en Extremadura y
Andalucía Occidental; o la producción de carbón vegetal y cisco a partir
de árboles y arbustos diversos.
8. Plantas medicinales y tóxicas. Estudios de recopilación del saber
popular por trasmisión oral referido a las plantas de uso medicinal y
veterinario. Por ejemplo, los estudios que se pueden emprender sobre
curanderos que utilizan plantas, sobre yerberas o manzanilleros. Incluye
la flora tóxica y las supersticiones populares.
9. Maderas tradicionales. Utilización de maderas autóctonas para ca-
rros, aperos, madreñas, cucharas y artesanía en general, así como en
carpintería tradicional; por ejemplo, la que se practica todavía con madera
de sabina en la provincia de Segovia.
10. Las plantas en la religión, la fiesta, el folklore y la superstición.
Muchas se encuentran asociadas a festividades religiosas o profanas, como
por ejemplo los Mayos, el Domingo de Ramos, o el día de San Juan. Son
algunas de estas plantas la albahaca, el romero, el olivo, la palmera y el
cantueso. A caballo entre las plantas medicinales y las de uso religioso se
encuentran las plantas con carácter supersticioso, como por ejemplo el uso
tan extendido de la retama o el de las semillas de sabina para curar las
verrugas.
11. Plantas tintóreas. La utilización de plantas como colorantes na-
turales tradicionales está perdida en España, aunque hay algunas expe-
riencias actuales que nada o poco tienen que ver con lo tradicional.
Destacan las publicaciones realizadas en este sentido por C. Córdoba y A.
Roquero.
12. Otros temas. Existen otros muchos temas abordables, de ámbito
menos general, pero igualmente interesantes, que sólo nombraremos por
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no alargar la lista: plantas barrilleras, utilizadas para fabricar jabones y
lejías; plantas insecticidas; para cuajar la leche, todavía utilizadas en la
cultura pastoril; plantas melíferas; plantas yesqueras, para encender fuego;
plantas ornamentales. Otros estudios etnobotánicos en España se pueden
referir a: etnobotánica histórica, es decir a la investigación bibliográfica del
pasado o de la obra de otros autores; estudios comparativos entre culturas
o regiones; etnomicología o utilización tradicional de los hongos; neoetno-
botánica, con lo que nos referimos a aquellos estudios que se pueden
emprender sobre plantas y usos no tradicionales, como son por ejemplo
las plantas alergógenas o productoras de alergias, las maderas de impor-
tación utilizadas modernamente, el consumo de nuevos productos dieté-
ticos o cosméticos de origen vegetal, el uso de drogas vegetales en el
medio urbano, etc. Todo ello nos hace damos cuenta de la amplitud del
tema si, como es la tendencia actual, consideramos la etnobotánica como
la relación entre el hombre o la cultura humana con la planta en sentido
amplio.
Como conclusión se puede decir que la etnobotánica es una ciencia
joven en España que está experimentando en la actualidad un gran auge.
Hasta ahora ha ocupado una posición ambigua en el contexto de la
antropología, pero creemos que tiene mucho que aportar a la misma en
el futuro. Estos estudios son afrontados por farmacéuticos y botánicos
principalmente, que adolecen de una falta de formación antropológica, por
lo que sería muy importante la colaboración estrecha con etnólogos y
antropólogos, así como la formación de equipos interdisciplinares.
EMILIO BLANCO y RAMÓN MORALES
Real Jardín Botánico
CSIC. Madrid
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222 RD1P, XLIX, 2, 1994 EMILIO BLANCO/RAMÓN MORALES
Se define el concepto de etnobotánica y se discute su origen y desarrollo histórico.
Se incluye una clasificación de las plantas según sus usos, con comentarios sobre el
origen y el interés de los nombres populares. Las líneas fundamentales de investigación
siguen siendo la importancia cultural de determinados cultivos, el origen de las plantas
cultivadas, la puesta en cultivo de nuevas especies vegetales y la utilización de vegeta-
les como fuente de nuevos compuestos químicos, sobre todo para fines terapéuticos. Se
comenta la riqueza de usos de plantas en España, relacionada con la variedad etnológica
y florística, la frecuencia de dichos usos detectada en las diferentes regiones hasta el
momento, y las áreas y campos de estudio. Se resume también la metodología seguida
en la obtención de datos.
In this paper the term Ethnobotany is defined and its origin as well as the evolution
of its meaning discussed. A classification is provided of the plants according to their
uses, together with comments on the origin and importance of the vemacular names.
The main research lines within this field continue to be: (1) the origin of cultivated plants
and the introduction of new crops; (2) the cultural importance of certain crops in the
different a reas; and (3) the search of new chemical components from plants mainly for
therapeutical uses. The variety in plant uses in Spain is oudined in accordance with the
ethnological and floristic diversity. The methodology followed in collecting the field data
is briefly mentioned. Finally, the different geographical areas surveyed are indicated with
special emphasis on its ethnobotanical interest.
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