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Proyecto Final Informática I

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Temas abordados

  • navegación global,
  • desarrollo sostenible,
  • ciencia y tecnología,
  • colonización de Marte,
  • SpaceX,
  • investigación y desarrollo,
  • sistemas de propulsión,
  • ciencia y educación,
  • navegación satelital,
  • ciencia aplicada
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  • ciencia y tecnología,
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  • SpaceX,
  • investigación y desarrollo,
  • sistemas de propulsión,
  • ciencia y educación,
  • navegación satelital,
  • ciencia aplicada

Prim

er Periodo, 2021

INT003 – 0700

INFORMÁTICA I

Catedrático
ING. RICARDO DEL CID FIGUEROA

Título:

PROYECTO FINAL (INDUSTRIA ESPACIAL)

Alumno:

CRISTOFER ALEJANDRO SANDOVAL BUSTILLO


N.º Cuenta:

202000908
Fecha: 18 de marzo, 2021
Honduras, Francisco Morazán, Tegucigalpa M.D.C.
CONTENIDO
INTRODUCCIÓN...........................................................................................................................1
INDUSTRIA ESPACIAL................................................................................................................2
Lanzamientos orbitales 1999-2019..............................................................................................2
Las cargas útiles...........................................................................................................................3
Acceso al espacio.........................................................................................................................4
Vuelos tripulados.........................................................................................................................5
Turismo espacial..........................................................................................................................6
Sistemas de navegación...............................................................................................................6
Misiones destacadas.....................................................................................................................7
Latinoamérica...............................................................................................................................8
Comunicaciones...........................................................................................................................9
Órbita geoestacionaria................................................................................................................10
Lanzamientos.............................................................................................................................11
Lanzamientos 2019 – aplicación................................................................................................12
Espacio exterior..........................................................................................................................12
HISTORIA Y GRANDES HITOS DE SPACEX, LA GRAN LOCURA ESPACIAL DE ELON
MUSK............................................................................................................................................14
Los orígenes de SpaceX.............................................................................................................14
El camino andado.......................................................................................................................14
Viajes de ida y vuelta.................................................................................................................15
Un paseo por el espacio.............................................................................................................15
Starlink vs. la comunidad astronómica......................................................................................16
El futuro: salida a bolsa y la colonización de Marte..................................................................16
Transporte interplanetario..........................................................................................................17
La constelación Starlink.............................................................................................................17
540 satélites en órbita buscando ofrecer internet de alta velocidad...........................................20
La primera misión "totalmente comercial" al espacio...............................................................21
CONCLUSIÓN..............................................................................................................................22
BIBLIOGRAFÍA...........................................................................................................................27
1

INTRODUCCIÓN
La exploración espacial ha sido un foco de atención para los científicos por diversos
aspectos incluyendo la adquisición de conocimientos, todo esto en busca de satisfacer la
necesidad del ser humano de controlar el entorno que nos rodea. Los humanos nos hemos visto
cautivados por lo desconocido que es el universo encontrando formas de poder salir de nuestro
planeta e incluso año poder alunizar.
El problema de estas exploraciones son el alto costo que conllevan y la poca utilidad que
genera, y sin contar los fracasos que se pueden enfrentar, debido a todo esto la industria espacial
no se ha presentado como un medio para generar ingresos sino de gastos, sin embargo; en las
últimas dos décadas hemos podido avanzar en esta industria con la aparición sorpresiva de
SpaceX quien ha reinventado la forma de lucrarse con las exploraciones espaciales.
Lo mas probable es que la Industria Espacial sea el futuro de la economía en países que
tengan el desarrollo requerido para su surgimiento, actualmente se están diseñando prototipos
que prometen alcanzar objetivos como ser la posibilidad del turismo espacial y el transporte de
astronautas e insumos a la Estación Espacial Internacional.
2

INDUSTRIA ESPACIAL
Lanzamientos orbitales 1999-2019
China fue el país que más lanzamientos realizó durante 2019 con 34 despegues desde su
territorio, seguido por Rusia con 22 y los Estados Unidos con 21. Es la segunda vez en la historia
de la actividad espacial que los dos históricos pioneros son relegados en la cantidad de
lanzamientos por otro país. Sin embargo, el país que más satélites colocó en órbita fue Estados
Unidos con 283 artefactos, seguido por China con 72 y Rusia con 29. La diferencia en estas
cantidades se debe a la numerosa cantidad de satélites del tipo cubesat que lanzaron empresas
privadas, instituciones educativas y agencias de gobierno norteamericanas, tanto civil como
militares, y al despliegue de la constelación Starlink de [Link] muchos los
acontecimientos destacados del año, pero entre ellos sobresalen el lanzamiento del programa
Artemisa para volver a pisar la Luna en 2024, el primer paseo espacial realizado por dos mujeres,
los primeros lanzamientos no tripulado de las naves Crew Dragon y Starliner, el lanzamiento de
los primeros satélites operativos de la constelación Starlink de SpaceX, el vuelo de prueba del
motor Raptor de SpaceX con el Starhopper, el alunizaje de Chang’E-4 en la cara oculta de la
Luna, el primer lanzamiento orbital de una empresa privada china (i-Space), el sobrevuelo del
objeto lejano Arrokoth (antes llamado Ultima Thule) por parte de la nave New Horizons de
NASA y la finalización del despliegue de la primera fase del sistema GNSS chino Beidou-3.
En cuanto a nuevos protagonistas de la actividad espacial, Etiopía, Nepal, Sri Lanka,
Ruanda y Sudán llevaron al Espacio sus primeros satélites. En la región latinoamericana hubo
pocas novedades en relación a la actividad espacial. La agencia espacial de la Argentina
(CONAE) finalizó la construcción y ensayos de su satélite de observación SAR SAOCOM-1B
que espera ser lanzado en la primera mitad de 2020. China lanzó con éxito el satélite de
observación de la Tierra CBERS-4A, misión conjunta entre Brasil y China. En el mismo
lanzamiento se puso en órbita un cubesat 1U de una universidad de Brasil. México lanzó al
Espacio 2 cubesats tecnológicos de 1U y 3U y Ecuador un cubesat 3U educativo. Industria
Espacial 2019, el segundo anuario de la industria espacial publicado por OiNK, compila toda la
información del año en materia de comunicaciones, navegación, observación, satélites militares y
de inteligencia, misiones de demostración tecnológica y acceso al [Link] el año 2019 se
llevaron adelante 103 lanzamientos orbitales, un 11% menos que en el año 2018 cuando 114
cohetes despegaron para transportar cargas útiles a la órbita de la Tierra. Seis lanzamientos
(5,8%) fallaron en su intento de llegar al Espacio.
El país que más lanzamientos realizó fue China con 34, de los cuales 32 fueron exitosos.
Este fue el segundo año en el que China se ubica en tope del podio de los lanzamientos orbitales
tras una extensa hegemonía de los Estados Unidos y Rusia. En el segundo lugar, se ubicaron la
empresa norteamericana SpaceX, liderada por Elon Musk, y Roscosmos, la agencia espacial de
Rusia, que realizaron 13 lanzamientos orbitales en el año cada una. Dos de los lanzamientos de
SpaceX correspondieron al lanzador pesado Falcon Heavy, en su segundo y tercer vuelo.
3

Arianespace llevó adelante 9 lanzamientos sumando los vehículos Ariane-5, Soyuz y Vega. La
agencia espacial de la India (ISRO) envió al Espacio 6 misiones con sus vehículos PSLV (Polar
Satellite Launch Vehicle) y GSLV (Geosynchronous Satellite Launch Vehicle). El PSLV realizó
5 misiones, 3 de las cuales fueron múltiples y sumaron un total de 54 satélites a la órbita
terrestre. El GSLV, diseñado para orbitar la flota de satélites geoestacionarios de comunicaciones
del operador satelital InSat, despegó en una ocasión enviando una misión científica a la Luna.
Rocket Lab, con origen y base de lanzamientos en Nueva Zelanda, pero en la actualidad
formalmente estadounidense, realizó 6 lanzamientos con los que situó 23 smallsats en la órbita
baja terrestre. United Launch Alliance (ULA) realizó 5 lanzamientos en el año y se posicionó así
en el séptimo lugar.
La empresa norteamericana conjunta entre Boeing y Lockheed Martin, fundada en el año
2006, opera los vehículos Altas-5 y Delta-IV y tiene al gobierno de los Estados Unidos como
principal cliente, aunque SpaceX le está disputando fuertemente ese lugar. El Ministerio de
Defensa de Rusia operó 5 lanzamientos con distintas versiones del lanzador Soyuz-2 y con el
cohete Proton-M. Otras organizaciones rusas que realizaron lanzamientos fueron ILS (2), GK
Launch (1) y las Fuerzas Aeroespaciales de Rusia (1), que utilizó el último cohete Rokot. La
empresa Expace, subsidiaria de CASC, realizó 5 lanzamientos con el cohete liviano Kuaizhou-
1A. A los 2 últimos lanzamientos realizados con este vehículo los separó un intervalo de tan solo
6 horas. Dos de los 3 lanzamientos de Northrop Grumman fueron realizados con el cohete
Antares-230, el restante correspondió al, probablemente, último vuelo del cohete Pegasus-XL.
La Agencia Espacial Iraní realizó 3 intentos de lanzamiento con sus vehículos Simorgh y Safir-
1B, todos fallidos.
El último intento, de acuerdo a las imágenes satelitales de inteligencia publicadas, no
pudo concretarse por alguna falla producida durante los preparativos del lanzamiento. JAXA, la
agencia espacial del Japón, realizó 2 lanzamientos en el año. Un vehículo H-IIB de Mitsubishi
Heavy Industries (MHI) lanzó la nave de carga HTV-8. La cápsula HTV (H-II Transfer Vehicle),
también conocido como “Kounotori”, se utiliza para el reabastecimiento de la Estación Espacial
Internacional. El otro vuelo lo realizó el lanzador Epsilon-2, que llevó adelante su cuarta misión
desde su vuelo inaugural en 2013. Los restantes lanzamientos del 2019 fueron realizados por
OneSpace (1), i-Space (1), compañías con participación privada de China, y China Rocket Co.
(1), subsidiaria de China Academy of Launch Vehicle Technology (CALVT), que realizó el
vuelo inaugural del lanzador Smart Dragon-1 (Jielong-1). El lanzamiento de i-Space se convirtió
en la primera misión orbital realizada por una empresa privada china. El lanzamiento del
vehículo OS-M1, de OneSpace, no logró alcanzar la órbita planificada y se perdió su carga útil.

Las cargas útiles


En los 103 lanzamientos que se llevaron adelante en el 2019 fueron transportados al
Espacio 492 objetos y 9 astronautas. Todas estas misiones satelitales, naves de carga y naves
tripuladas, suman 390 toneladas de cargas útiles, lo que arroja un promedio de 795 kg por objeto.
El peso total lanzado al Espacio en el año es aproximado, ya que la mayor parte de las misiones
4

militares o de inteligencia tienen características reservadas y solamente se puede estimar su peso


por el vehículo que utilizan y la órbita a la que son lanzadas, entre otros datos. Del total de
lanzamientos, 52 tuvieron un solo elemento como carga útil, mientras que en 51 la carga útil
estuvo compuesta por dos o más elementos. Esto arroja un promedio de 4,8 objetos por
lanzamiento durante 2019. Los lanzamientos con mayor cantidad de pasajeros fueron las 2
misiones Starlink de SpaceX con Falcon-9, que colocaron en órbita 60 satélites cada una. El
22,3% de los lanzamientos (23) llevaron a bordo cargas útiles para observar la Tierra, entre los
que están considerados también los satélites meteorológicos y científicos.
Otra de las aplicaciones con gran cantidad de despegues fueron las comunicaciones con
20 envíos, lo que representa el 19,4%. Los 15 lanzamientos destinados a la Estación Espacial
Internacional (ISS), tanto tripulados como no tripulados, captaron el 14,6% de los despegues del
año. Los 14 lanzamientos militares y de inteligencia representaron el 13,6% mientras que los de
sistemas de navegación el 9,7%. Los lanzamientos múltiples, considerados así por incluir
satélites para más de una aplicación, igualaron en cantidad a los de tecnología, con un 8,7%.
Solamente 2 lanzamientos (1,9%) con misiones para la exploración del Espacio Exterior se
realizaron durante 2019. Un solo lanzamiento fue destinado exclusivamente a una carga útil de
datos, representando el 1,0%. El 82,7% del total de 492 artefactos enviados al Espacio
corresponden a sólo 5 de las 40 naciones que han lanzado cargas a la órbita terrestre o más allá,
concentrando Estados Unidos el 57,55 % del total. La aplicación que más cargas demandó fue
Tecnología con un 34,4%, seguida de cerca por aquellos satélites utilizados para
Comunicaciones con un 33,1% y, en tercer lugar, los satélites de observación de la Tierra con un
17,3%.
Para llevar al Espacio 390 toneladas de cargas útiles se necesitaron 37.600 toneladas de
cohetes, lo que da un promedio de casi 100 toneladas de lanzador para cada tonelada de carga
útil en órbita, es decir, una razón de 100 kilos de cohete por cada kilo de satélite. Considerando
que la torre Eiffel en París, Francia, tiene un peso 7.300 toneladas, los vehículos que despegaron
de la Tierra llevando cargas útiles (y no tan útiles a veces) al Espacio son equivalentes a 5,2
torres Eiffel. También se puede tomar como referencia de peso el automóvil Volkswagen modelo
Gol, de casi una tonelada. Durante 2019, la humanidad lanzó al Espacio a razón de 100
Volkswagen Gol diariamente. Las 390 toneladas de cargas útiles podrían contrastarse con otras
referencias como las de un avión comercial Airbus A330-200 de 120 toneladas de peso (vacío) o
un elefante africano macho adulto de 7 toneladas. Por lo tanto, los satélites lanzados al Espacio
durante el 2019 equivalen a algo más de 3 aviones A330-200 o a 56 elefantes.

Acceso al espacio
En el marco del denominado New Space se está dando una revolución en la industria del
acceso al Espacio. Decenas de nuevas empresas están desarrollando sus propios lanzadores con
los que pretenden atender una creciente demanda de servicios de lanzamiento para situar, en gran
parte de los casos, pequeños satélites en la órbita baja terrestre (LEO). Esta tendencia forzó a las
empresas tradicionales a replantear sus soluciones de transporte espacial, que en gran parte de los
5

casos estaban consolidadas, ya que las nuevas tecnologías y sus costos asociados amenazaban
con dejarlos fuera del mercado de lanzamientos. En este capítulo se resumen las principales
novedades que destacaron en 2019 en el área del acceso al Espacio.

Vuelos tripulados
Desde noviembre del año 2000 la Estación Espacial Internacional se mantiene habitada
sin interrupciones. Tres vuelos tripulados fueron lanzados durante 2019 con 9 astronautas para
mantener la permanencia humana en el Espacio y así aprender a vivir fuera de la atmósfera en
vista de un futuro multiplanetario para la especie. Las misiones tripuladas programadas para el
2019 fueron todas lanzadas desde Rusia, tal como ocurre tras la cancelación del Programa de
Transbordador Espacial de la NASA, mediante el cohete Soyuz-Fregat (Soyuz-FG) con la
cápsula Soyuz. Las misiones fueron denominadas Soyuz MS-12, 13 y 15. La misión MS-14 no
fue tripulada y sirvió para probar el lanzador Soyuz-2.1a que servirá de reemplazo del Soyuz-FG,
cuyo último vuelo con tripulación fue el de la misión MS-15. Los 9 astronautas que viajaron al
Espacio pertenecen a 4 naciones: Estados Unidos (4), Rusia (3), Italia (1) y Emiratos Árabes
Unidos (1). Este último astronauta pertenece al Centro Espacial Mohammed bin Rashid y se
convirtió en la primera persona de los Emiratos Árabes Unidos en viajar al Espacio. Las mujeres
fueron protagonistas durante 2019 en la actividad espacial tripulada. Las astronautas
estadounidenses Jessica Meir y Christina Koch hicieron historia al realizar el primer paseo
espacial íntegramente femenino durante el cual reemplazaron un control de carga de baterías
solares en la Estación Espacial Internacional. Además, Christina Koch batió el récord de
permanencia en el Espacio de una mujer al superar el anterior récord de 289 días que mantenía la
astronauta retirada Peggy Whitson.
Se realizó en marzo el vuelo de prueba no tripulado de la cápsula Crew Dragon de
SpaceX, que voló exitosamente a la ISS mediante un Falcon-9. Un mes después, la misma nave
explotó durante un ensayo en tierra lo que introdujo demoras en el cronograma posponiendo la
primera misión tripulada. En diciembre Boeing lanzó su nave CST-100 Starliner mediante un
Atlas-V en un vuelo de prueba no tripulado. Una falla de software impidió que la cápsula se
acople a la ISS y produjo que la misión dure solo 2 días. Dado el avance de los dos proyectos,
2020 será el año en el que Estados Unidos volverá a enviar a sus astronautas a la órbita baja
terrestre mediante naves estadounidenses, con vehículos propios desde suelo norteamericano.
China dio a conocer imágenes de su nueva nave tripulada que tendrá 2 versiones, una para
misiones a la órbita baja terrestre y otra para misiones lunares o más allá. Por el momento se la
denomina Nave Tripulada de Nueva Generación y se espera que realice su primer vuelo de
prueba no tripulado durante 2020 transportada por el lanzador CZ-5B. India inauguró en enero el
Centro de Vuelo Espacial Humano (HSFC por sus siglas en inglés) de ISRO. El HSFC será
responsable de la implementación del Proyecto Gaganyaan, que implica la planificación de la
misión de extremo a extremo, el desarrollo de sistemas de ingeniería para la supervivencia de
tripulación en el Espacio, la selección y capacitación de la tripulación y también la realización de
actividades para misiones de vuelo espacial tripulado.
6

Turismo espacial
Blue Origin realizó 3 vuelos suborbitales con su vehículo New Shepard-3 que ya suma 6
misiones. Todos los vuelos superaron los 100 km de altitud y llevaron cargas útiles para realizar
experimentos en microgravedad de empresas privadas, la NASA y distintos centros educativos.
Aunque la empresa no confirmó la fecha del primer vuelo tripulado, se espera que esta misión se
complete en 2020 utilizando el nuevo vehículo New Shepard-4. El avión espacial VSS Unity de
Virgin Galactic voló en una oportunidad, lo que significó su quinto vuelo supersónico. Por
primera vez la nave transportó, además de los dos pilotos, a una tercera tripulante, la instructora
de astronautas de la empresa Beth Moses, alcanzando una altitud de 89,9km. La empresa no ha
confirmado la fecha del primer vuelo comercial.

Sistemas de navegación
El año 2019, en materia de sistemas de navegación y posicionamiento satelital, estuvo
nuevamente marcado por el despliegue de la red global china Beidou-3. Durante el año se
realizaron 10 lanzamientos dedicados a satélites de los distintos sistemas de navegación globales
y regionales, se colocaron en órbita 13 artefactos que sumados tuvieron un peso de alrededor de
31.000 kg, a un promedio de 2.400 kg por satélite. Los 10 lanzamientos dedicados a sistemas
GNSS representan el 9,7% de los 103 lanzamientos realizados durante 2019 y los 13 satélites
puestos en órbita sólo el 2,6% de los 492 enviados al Espacio en el año. De los 10 lanzamientos
con satélites GNSS, la mayoría (7 lanzamientos) fueron realizados por el gobierno de China para
el despliegue de Beidou-3. De los 3 restantes, 2 despegaron desde Rusia y 1 desde los Estados
Unidos. Los lanzamientos del sistema GNSS global chino se realizaron mediante los vehículos
CZ-3B y CZ-3C y en 3 de las 7 misiones cada vehículo desplegó dos satélites. Los 4 satélites
restantes fueron lanzados como única carga útil. Uno de ellos, el Beidou-2 G8, fue situado en la
órbita GEO mientras que los 3 restante, de la serie Beidou-3, quedaron ubicados en una posición
orbital geo sincrónica inclinada (IGSO). China, con 10 satélites puestos en órbita, lideró la
estadística en este segmento y está muy cerca de completar su sistema de posicionamiento
global, que ya está operativo, luego de 2 años de intenso despliegue de su constelación. Rusia
utilizó, para los 2 lanzamientos de su sistema GNSS realizados durante 2019, el vehículo Soyuz-
2.1b con etapa superior Fregat-M.
Ambos satélites son del tipo Uragan-M, la segunda generación de Glonass, siendo uno de
ellos utilizado para reemplazar un satélite que quedó fuera de servicio. La Fuerza Aérea de los
Estados Unidos lanzó el segundo satélite del sistema GPS III, lo que constituyó el único
lanzamiento del 2019. Los satélites GPS III proporcionan 3 veces más precisión y hasta 8 veces
mejores capacidades contra interferencias. El vehículo seleccionado fue el último Delta-IV
Medium de ULA, lanzador que ha quedado fuera de servicio. Durante 2019 no se realizaron
lanzamientos del sistema europeo Galileo ni del sistema IRNSS (NaviC) de la India. Los
fabricantes de los 13 satélites de navegación fueron CAST (China), ISS Reshetenev (Rusia), y
Lockheed Martin (Estados Unidos). Los países, o bloques, que operan un sistema GNSS lo hacen
con satélites fabricados en sus propios países.
7

Los satélites del sistema chino Beidou-3 que operan en la órbita MEO tienen un peso de
1.060 kilogramos y 12 años de vida útil estimada mientras que el satélite que se ubica en la
órbita GEO tiene 1.100 kilogramos de peso y 7 años de vida útil. Los satélites del sistema de
navegación ruso tienen 1.415 kilogramos y solo 7 años de vida útil. GPS III, con Lockheed
Martin como contratista principal, tiene el satélite por lejos más pesado con 4.400 kilogramos y
una vida útil extendida en un 25% respecto a sus antecesores que llega a 15 años en el Espacio.

Misiones destacadas
Varios cientos de satélites fueron enviados al Espacio utilizando diversos lanzadores
durante el 2019; es difícil hacer una valoración y determinar cuál es el puñado de misiones que
sobresale por sobre el resto. A continuación, 10 de las misiones del 2019 con mayor impacto:
1. La misión Demo-1 significó un paso más que acerca a la NASA a volver a llevar
astronautas al Espacio desde el territorio norteamericano tras la cancelación del Programa del
Transbordador Espacial. La nave de SpaceX, que en esta misión de prueba no llevó
tripulación, estuvo 6 días acoplada a la ISS y reingresó a la atmósfera terrestre concretando
una prueba exitosa.
2. La nave para tripulación CST-100 Starliner realizó su primera misión orbital sin
tripulación. Lamentablemente, la nave de Boeing presentó un error de software que le
impidió acoplarse a la ISS como estaba planeado. Si bien la Starliner logró aterrizar
exitosamente, Boeing deberá realizar revisiones de diseño antes de transportar astronautas a
la ISS.
3. El lander de Israel, a pesar de haberse destruido al impactar en la superficie lunar
debido una falla, se convirtió en la primera misión no gubernamental en alcanzar la Luna. El
costo de la misión, incluyendo el lanzamiento, fue de USD100 millones.
4. La misión de exploración lunar Chandrayaan-2 integrada por un orbitador, un
lander (Vikram) y un rover (Pragyan) dio continuidad a la primera sonda de exploración
lunar de la India, Chandrayaan-1, lanzada en el año 2008. El Lander Vikram impactó contra
la superficie lunar luego de un fallo en la fase de descenso.
5. SpaceX lanzó mediante un Falcon-9 los primeros 60 satélites Starlink con
capacidad de brindar servicios comerciales. La constelación Starlink completa fue
planificada para operar 2.800 satélites en una órbita a 1.150 km, 1.600 satélites a 550 km y
7.500 satélites a 340 km. Un total de 11.900 satélites para llevar banda ancha accesible a
cada rincón del planeta.
6. Iridium Communications finalizó la campaña de actualización de su constelación
satelital de USD3 mil millones, conocida como Iridium NEXT. La constelación de nueva
generación fabricada por Thales Alenia Space, compuesta por 75 satélites en órbita, fue
desplegada por SpaceX en 8 lanzamientos múltiples con Falcon-9.
7. Con el lanzamiento de los primeros 6 satélites se inició la puesta en órbita de la
constelación OneWeb integrada por 600 satélites de órbita baja para llevar banda ancha a
8

todo el planeta. Fabricados por Airbus, fueron lanzados en un vehículo Soyuz operado por
Arianespace.
8. En su segunda misión, la primera con una carga útil comercial, el Falcon Heavy
de SpaceX llevó a la órbita el satélite de comunicaciones ARABSAT-6A fabricado por
Lockheed Martin. SpaceX logró aterrizar de manera exitosa a los tres propulsores de la
primera etapa del su nuevo lanzador pesado.
9. La empresa i-Space lanzó con éxito el vehículo orbital Hyperbola-1,
convirtiéndose en el primer lanzador privado chino en alcanzar la órbita. El vehículo
desplegó en la órbita baja de la Tierra 3 cargas útiles experimentales.
10. China Rocket se sumó al mercado de servicios de lanzamientos gracias al éxito de
su primera misión orbital con el cohete Jielong-1 (Smart Dragon-1). La empresa, que es
subsidiaria de China Academy of Launch Vehicle Technology (CALVT), logró inyectar en la
órbita baja de la Tierra 3 satélites.

Latinoamérica
Durante 2019 la región envió al Espacio 5 satélites para aplicaciones de observación de la
Tierra y demostración tecnológica. Brasil, a través de la Agencia Espacial Brasileña (AEB) y del
Instituto Nacional de Investigación Espacial (INPE), lanzó CBERS-4A, el sexto satélite de
observación de la Tierra del programa CBERS de cooperación entre China y Brasil. La inversión
realizada por Brasil para desarrollar el satélite óptico de resolución media CBERS-4A, y parte
del segmento de Tierra para control, fue de 160 millones de Reales (USD40 millones). En el
mismo lanzamiento fue enviado al Espacio el satélite tecnológico Floripasat-1, construido por la
Universidad Federal de Santa Catarina (UFSC). El Floripasat-1 es un cubesat 1U tecnológico que
fue desarrollado por estudiantes y posee como carga útil un repetidor para radioaficionados.
México fue otro país latinoamericano que logró lanzar dos satélites al Espacio. El cubesat 1U
AztechSat-1 de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP), que contó con
el apoyo de AEM y NASA, fue desplegado en el Espacio desde la ISS.
Este satélite fue desarrollado por estudiantes y profesores universitarios y tiene como
objetivo intercomunicarse con la constelación satelital Globalstar. El otro satélite mexicano
puesto en órbita fue el Painani-1 de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA). Este
cubesat 3U posee 4 cámaras para tomar imágenes de la Tierra, fue construido por el Centro de
Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE) y tiene como objetivo
servir como plataforma de aprendizaje y de investigación para la Universidad del Ejército y la
Fuerza Aérea Mexicana. Ecuador volvió al Espacio con el 3U Ecuador-UTE para medición del
campo magnético de la Tierra, desarrollado por la Universidad UTE de Ecuador. Este es el
segundo satélite puesto en órbita por la casa de estudio en colaboración con la universidad rusa
UESOR. No hubo durante el año lanzamientos de satélites de comunicaciones de los operadores
privados (Eutelsat Américas, Star One e Hispamar) y estatales que tienen presencia en la región
(ARSAT, Telecomm, Visiona, ABAE y ABE). El operador satelital argentino estatal ARSAT,
que opera una flota de dos satélites de comunicaciones geoestacionarios fabricados localmente
9

por INVAP, tuvo que recurrir al arrendamiento temporal de un satélite con capacidad de
transmitir en banda Ka para proteger la prioridad de asignación en esa frecuencia en la posición
de 81 grados Oeste. Debido a la suspensión de la fabricación del tercer satélite planificado,
ARSAT contrató por 7 millones de euros el satélite en órbita inclinada ASTRA-1H de SES para
que durante tres meses transmitiera en la misma ubicación desde donde opera ARSAT-2, lanzado
en 2015.

Comunicaciones
El año 2019, en materia de comunicaciones satelitales, va quedar marcado por el inicio
del despliegue de la constelación de órbita baja Starlink de SpaceX. En mayo de 2019 fueron
desplegados los primeros 60 satélites para pruebas en órbita mediante un vehículo Falcon-9.
Posteriormente, en el mes de noviembre, comenzaron a lanzarse bloques de 60 satélites
operativos, también con Falcon-9. El peso total de la carga útil en cada lanzamiento múltiple
ascendió a 15.600 kg, el más elevado en la historia de SpaceX hasta ese momento. El despliegue
de Starlink constituye un hecho inédito en la industria espacial de comunicaciones. La
constelación proyectada de 12 mil satélites, número que posteriormente se amplió a varias
decenas de miles de satélites, despierta asombro y, al mismo tiempo, interrogantes sobre su
factibilidad, tanto técnica como comercial, y su impacto en el ambiente espacial. En total,
durante el año 2019 fueron lanzados al Espacio 163 satélites de comunicaciones, de los cuales
139 fueron inyectados en la órbita baja de la Tierra, perteneciendo 120 a la constelación Starlink.
Un año atrás, impulsado por la última etapa de despliegue de Iridium NEXT, habían sido
lanzados 25 satélites a la órbita baja de la Tierra, lo que deja en evidencia el carácter disruptivo
de Starlink. Al igual que en 2018, en 2019 fueron lanzados 19 satélites de comunicaciones
geoestacionarios, 4 satélites a la órbita media y un solo satélite a una órbita elíptica. A pesar de la
notable diferencia entre cantidad de satélites de comunicaciones lanzados en 2018 (48) y 2019
(163), la diferencia en el peso de la infraestructura desplegada en cada año no es tan marcada.
Los satélites lanzados durante 2018 sumaron un peso total de 115 toneladas y los
lanzados en 2019 143 mil toneladas. Los 21 lanzamientos para comunicaciones fueron realizados
bajo cuatro banderas: los Estados Unidos (7), la Unión Europea (6), Rusia (4) y China (4). Todos
los lanzamientos con bandera estadounidense fueron llevados adelante por SpaceX, 6 son
Falcon-9 y 1 con Falcon Heavy. Los de Europa fueron realizados en todos los casos por
Arianespace desde el puerto espacial europeo en Kourou, Guyana Francesa, en Sudamérica. El
vehículo orbital más utilizado en 2019 para desplegar infraestructura espacial de comunicaciones
fue nuevamente, al igual que en 2018, el Falcon-9 de SpaceX. La cantidad de lanzamientos del
Falcon-9 para misiones de comunicaciones en 2019 fue notablemente menor a los lanzamientos
realizados en 2018, pasando de 11 a 6. Ariane-5 realizó 4 misiones, la misma cantidad que el año
precedente, para transportar satélites de comunicaciones a la órbita de transferencia
geoestacionaria (GTO). El vehículo chino CZ-3B fue utilizado en 3 ocasiones mientras que el
poderoso CZ-5 volvió a realizar una misión, la tercera desde su debut en 2016, llevando al
10

Espacio un satélite de comunicaciones para CAST con un peso de alrededor de 8 toneladas.


Cinco vehículos rusos fueron utilizados en 2019 para misiones de comunicaciones.
El legendario Soyuz fue utilizado en 3 ocasiones, en 2 operado por Arianespace y en la
restante por Roscosmos. Las fuerzas aeroespaciales de Rusia operaron por última vez el vehículo
Rokot e International Launch Services (ILS) llevó adelante 2 lanzamientos con el vehículo
pesado ruso Proton.

Órbita geoestacionaria
Del total de 21 lanzamientos realizados para el segmento comunicaciones de la actividad
espacial, 14 estuvieron destinados a transportar 19 cargas útiles a la órbita de transferencia
geoestacionaria (GTO). En el año 2018 se lanzaron 48 satélites de comunicaciones con un peso
de 115 toneladas, de los cuales 19 (40%) fueron diseñados para operar desde la órbita
geoestacionaria. El peso acumulado de estos 19 satélites fue de 91 toneladas, representando el
79% del peso total de comunicaciones lanzado durante ese año. En 2019 también se desplegaron
en el Espacio 19 satélites geoestacionarios, pero representaron apenas un 12% del total de
satélites de comunicaciones lanzados. Sin embargo, el peso de estos 19 satélite sumado fue de
101 toneladas, un 71% del peso total lanzado durante el año. En los últimos 2 años, la cantidad
de satélites geoestacionarios con capacidad de alto rendimiento fue similar a la de satélites con
capacidad tradicional. En 2018, 12 de los 19 satélites geoestacionarios tuvieron capacidad de alto
rendimiento mientras que en 2019 esa cantidad bajó a 10. Si bien existe una clara tendencia en el
sector a desplegar infraestructura en el Espacio con capacidad de alto rendimiento, se continúa
poniendo en órbita capacidad tradicional en las bandas Ku y C para dar continuidad a los
servicios actuales.
El operador global francés Eutelsat lanzó dos nuevos satélites durante 2019. Eutelsat-7C,
fabricado por SSL, fue lanzado mediante un Ariane-5 de Arianespace y Eutelsat-5 West-B,
fabricado por Northrop Grumman, fue desplegado en órbita mediante un vehículo ruso Proton
operado por ILS. Eutelsat-5 West-B tuvo posteriormente un fallo en uno de los dos paneles
solares y el satélite opera con la mitad de la potencia inicialmente disponible. La carga útil
alojada GEO-3 para el sistema de aumentación europeo EGNOS en Eutelsat-5 West-B no se vio
afectada por el incidente. El operador de Arabia Saudita, de capitales nacionales, lanzó 2
potentes satélites durante el año, ambos fabricados por la norteamericana Lockheed Martin con
más de 6 toneladas de peso al lanzamiento. HellasSat-1/SaudioGeoSat-1 fue puesto en órbita
mediante un Ariane-5 de Arianespace y Arabsat-6A mediante la segunda misión del Falcon
Heavy de SpaceX, la primera con una carga útil comercial. El gigante de telecomunicaciones
estadounidense AT&T lanzó T-16 para servicios de broadcast de su subsidiaria Directv sobre los
Estados Unidos. Fabricado por Airbus, T-16 fue lanzado por Ariane-5.
El operador satelital estatal China Satcom, subsidiaria de CASC (China Aerospace and
Science Technology Corporation), llevó adelante 2 lanzamientos para ampliar y renovar su flota
de más de 15 satélites. Chinasat-6C fue puesto en órbita mediante un vehículo CZ-3B en el mes
11

de marzo y Chinasat-18 en agosto de 2019. Ambos satélites, fabricados por CAST, fueron
desplegados en órbita con éxito. Sin embargo, Chinasat-18, misión de alto rendimiento con carga
útil en banda Ka, sufrió una falla en su sistema de potencia y la misión fue dada por perdida
dando lugar al reclamo por el seguro de USD250 millones. La propia CAST, principal fabricante
de la industria espacial china, desplegó 3 satélites en la órbita geoestacionaria. Tianlian 2-01, con
la capacidad de operar como relay, a finales de marzo y TJSW-4 el 17 de octubre de 2019,
fueron ambos lanzados con CZ-3B. SJ-20, un potente satélite de alto rendimiento de más de 8
toneladas de peso, fue lanzado con éxito con el poderoso CZ-5. EDRS-C, el segundo nodo de la
red láser de la ESA SpaceDataHighway, fue lanzado el 6 de agosto mediante un vehículo Ariane-
5 de Arianespace. Esta misión, además, lleva a bordo una carga útil alojada HTS en banda Ka
denominada Hylas-3 para el operador británico Avanti. El operador ruso Gazprom Space
Systems, con participación de la empresa de hidrocarburos Gazprom y el gobierno de Rusia,
lanzó el satélite Yamal-601 fabricado por Thales Alenia Space mediante un vehículo Proton
operado por ILS.
Con 18 haces de alto rendimiento en banda Ka, Yamal-601 tiene la capacidad de traficar
hasta 30 Gbps. TIBA-1 fue inyectada en órbita con un Ariane-5 de Arianespace para el Gobierno
de Egipto. Fabricada por Airbus, la misión de alto rendimiento tuvo un peso al lanzamiento
superior a los 5.500 kg. Junto a TIBA-1 también fue transportado al Espacio el quinto satélite de
la flota de alto rendimiento Global Express del operador británico Inmarsat. GX-5, fabricado por
Thales Alenia Space, con un peso de 4 mil kg al lanzamiento, tiene la capacidad de traficar hasta
100 Gbps en 89 haces. Luego de un 2018 muy prolífico donde transportó a la órbita
geoestacionaria 5 satélites de comunicaciones, el operador satelital estatal de la India, InSat,
lanzó GSAT-31 en 2019. Fabricado por ISRO, el satélite de 2.500 kg de peso fue lanzado
mediante un Ariane-5 de Arianespace. GSAT-31, con cobertura sobre la India, reemplazó al
Insat-4C. Intelsat lanzó un solo satélite durante 2019. Intelsat-39, diseñado para reemplazar al
Intersat-902, fue lanzado en el mes de agosto mediante un Ariane-5. Fabricado por SSL (Maxar)
tuvo un peso al lanzamiento de 6.600 kg. Con capacidad tradicional en las bandas Ku y C,
Intelsat-39 da soporte al servicio FlexEntreprise de Intelsat.

Lanzamientos
Durante 2019 la región envió al Espacio 5 satélites para aplicaciones de observación de la
Tierra y demostración tecnológica. Brasil, a través de la Agencia Espacial Brasileña (AEB) y del
Instituto Nacional de Investigación Espacial (INPE), lanzó CBERS-4A, el sexto satélite de
observación de la Tierra del programa CBERS de cooperación entre China y Brasil. La inversión
realizada por Brasil para desarrollar el satélite óptico de resolución media CBERS-4A, y parte
del segmento de Tierra para control, fue de 160 millones de Reales (USD40 millones). En el
mismo lanzamiento fue enviado al Espacio el satélite tecnológico Floripasat-1, construido por la
Universidad Federal de Santa Catarina (UFSC). El Floripasat-1 es un cubesat 1U tecnológico que
fue desarrollado por estudiantes y posee como carga útil un repetidor para radioaficionados.
México fue otro país latinoamericano que logró lanzar dos satélites al Espacio. El cubesat 1U
12

AztechSat-1 de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP), que contó con
el apoyo de AEM y NASA, fue desplegado en el Espacio desde la ISS. Este satélite fue
desarrollado por estudiantes y profesores universitarios y tiene como objetivo intercomunicarse
con la constelación satelital Globalstar. El otro satélite mexicano puesto en órbita fue el Painani-
1 de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA).

Lanzamientos 2019 – aplicación


Los 15 lanzamientos destinados a la Estación Espacial Internacional (ISS), tanto
tripulados como no tripulados, captaron el 14,6% de los despegues del año. Los 14 lanzamientos
militares y de inteligencia representaron el 13,6% mientras que los de sistemas de navegación el
9,7%. Los lanzamientos múltiples, considerados así por incluir satélites para más de una
aplicación, igualaron en cantidad a los de tecnología, con un 8,7%. Solamente 2 lanzamientos
(1,9%) con misiones para la exploración del Espacio Exterior se realizaron durante 2019. Un
solo lanzamiento fue destinado exclusivamente a una carga útil de datos, representando el 1,0%.
El 82,7% del total de 492 artefactos enviados al Espacio corresponden a sólo 5 de las 40
naciones que han lanzado cargas a la órbita terrestre o más allá, concentrando Estados Unidos el
57,55 % del total. La aplicación que más cargas demandó fue Tecnología con un 34,4%, seguida
de cerca por aquellos satélites utilizados para Comunicaciones con un 33,1% y, en tercer lugar,
los satélites de observación de la Tierra con un 17,3%. Para llevar al Espacio 390 toneladas de
cargas útiles se necesitaron 37.600 toneladas de cohetes, lo que da un promedio de casi 100
toneladas de lanzador para cada tonelada de carga útil en órbita, es decir, una razón de 100 kilos
de cohete por cada kilo de satélite. Considerando que la torre Eiffel en París, Francia, tiene un
peso 7.300 toneladas, los vehículos que despegaron de la Tierra llevando cargas útiles (y no tan
útiles a veces) al Espacio son equivalentes a 5,2 torres Eiffel.
También se puede tomar como referencia de peso el automóvil Volkswagen modelo Gol,
de casi una tonelada. Durante 2019, la humanidad lanzó al Espacio a razón de 100 Volkswagen
Gol diariamente. Las 390 toneladas de cargas útiles podrían contrastarse con otras referencias
como las de un avión comercial Airbus A330-200 de 120 toneladas de peso (vacío) o un elefante
africano macho adulto de 7 toneladas. Por lo tanto, los satélites lanzados al Espacio durante el
2019 equivalen a algo más de 3 aviones A330-200 o a 56 elefantes.

Espacio exterior
2019 estuvo marcado por misiones y proyectos dedicados a la exploración de la Luna. La
administración Trump anunció el programa Artemisa que tiene como objetivo llevar a la primera
mujer y al siguiente hombre a la superficie de la Luna antes de que finalice el año 2024.
Artemisa pretende lograr una presencia humana permanente en la Luna de manera de poder
conseguir el aprendizaje y desarrollar la tecnología necesaria para dar el siguiente paso en la
exploración del Espacio, una misión tripulada al planeta Marte. Dos países, Israel e India,
fallaron al intentar realizar sus primeros alunizajes de sondas automáticas en la superficie lunar.
El Lander Beresheet, construido por la organización sin fines de lucro SpaceIL, ex participante
del Google Lunar XPrize, y por la empresa estatal Israel Aerospace Industries (IAI), se estrelló
13

contra la superficie del satélite natural de la Tierra debido a la falla de un giróscopo. La misión
Chandrayaan-2, de la India, logró orbitar la Luna, pero su Lander, Vikram, que transportaba a su
vez al pequeño rover Pragyan se estrelló a causa de una falla de software producida durante la
fase final de descenso. El observatorio espacial Spektr-RG, la esperada misión conjunta entre
Rusia y Alemania, finalmente fue lanzada al Espacio con destino al segundo punto de Lagrange
(L2) del sistema Tierra-Sol, a 1,5 millones de kilómetros de distancia de la Tierra, una zona
propicia para el estudio del Universo. Spektr-RG fue diseñado para estudiar el campo magnético
interplanetario, galaxias y agujeros negros. Este proyecto fue concebido en la URSS en el año
1987, cancelado en 2002 y retomado gracias a un acuerdo con Alemania firmado en 2007.
La ESA lanzó el satélite CHEOPS, un observatorio de exoplanetas, que orbitará la Tierra
en una órbita heliosincrónica de 700 km. CHEOPS es el segundo observatorio espacial europeo
dedicado al estudio de los exoplanetas que sigue a la misión COROT, aunque es la primera
misión completa de la ESA que lidera España. En total se lanzaron 19 misiones de Espacio
Exterior, donde se incluyen las naves de carga a la ISS, pero no los vuelos tripulados, de los
cuales 7 fueron realizados por los Estados Unidos, 7 por Rusia mientras que Israel, India, Japón,
Europa y Alemania (en cooperación con Rusia) llevaron adelante una misión. Estas 19 misiones
instalaron en el Espacio 122 toneladas de cargas útiles, lo que arroja un promedio de 6,4
toneladas por misión. La nave para tripulación Soyuz-MS-14 partió sin astronautas a bordo y
transportó a la ISS al robot humanoide Skybot F-850 “Fedor”. Este robot, al que se le agregaron
algunas funciones de inteligencia artificial para comunicarse con los astronautas, funcionó en
modo Avatar, imitando los movimientos de un operador, y realizó tareas dentro de la ISS. Se
espera que, en un futuro, alguna evolución de este robot humanoide pueda realizar caminatas
espaciales para tareas de mantenimiento y otras actividades que puedan representar riesgo para la
tripulación. El CIMON-2, una nueva versión con mejoras del asistente de inteligencia artificial
para astronautas, fue transportado con la misión Dragon CRS-19. CIMON es un demostrador
tecnológico con forma de bola, destinado al módulo europeo de investigación Columbus, que
vuela libremente y que cuenta con inteligencia artificial para la interacción persona-máquina.
La sonda china Chang’e-4 continúa su misión luego de realizar el primer descenso suave
en la cara oculta de la Luna a comienzos de año. El explorador Yutu-2 sigue realizando
mediciones en la superficie lunar en el lado oriental del cráter Von Karman de la cuenca Aitken
del Polo Sur. Luego de fallar en el intento de descender en la Luna, Israel anunció que buscará
completar la misión con Beresheet-2. Por su parte, Australia se comprometió a unirse a la
exploración lunar de la NASA y al programa Artemisa para lo cual triplicará el presupuesto de su
agencia espacial. Jeff Bezos, fundador de Blue Origin, presentó el modelo del lander lunar de
carga Blue Moon. La versión apta para transportar astronautas, que Bezos espera que la NASA
elija para el programa Artemisa, podría permitir a los Estados Unidos cumplir con la meta de
volver a la Luna en 2024. La misión de la NASA Mars 2020 está casi lista para ser lanzada con
destino a Marte. Este rover lunar, que incluye un pequeño helicóptero para ampliar el campo de
exploración, buscará signos de posible vida pasada además de servir de preparación para una
misión de retorno de muestras y para las futuras misiones tripuladas. La ESA y Roscosmos
14

avanzaron con los ensayos del rover ExoMars, que despegará con destino Marte en 2022. El
rover de la misión ExoMars será el primero de su categoría en perforar el suelo, hasta una
profundidad de 2 metros, para determinar si hay indicios de vida subterránea (Cavataio & Rus,
2019).

HISTORIA Y GRANDES HITOS DE SPACEX, LA GRAN LOCURA


ESPACIAL DE ELON MUSK
De una excentricidad a una de las empresas más relevantes de la industria espacial,
parece que a Elon Musk no se le resiste nada. Aunque los inicios siempre son difíciles, la
empresa y acumula más éxitos que fracasos. Al margen del caos que ha supuesto este terrorífico
2020, este año debería recordarse también por otros avances o grandes acontecimientos como el
protagonizado por SpaceX. La compañía quiere conseguir uno de sus mayores hitos, realizar un
vuelo tripulado por el espacio para llevar a dos astronautas a las Estación Espacial
Internacional. Puede que para algunas personas este hecho no sea muy significativo después de
llevar décadas viendo a los astronautas ir y volver de la Luna y la Estación Espacial en muchas
ocasiones. Sin embargo, lo conseguido por SpaceX tiene especial relevancia por tratarse de una
empresa privada, sus logros son parte del comienzo de una nueva era de exploración espacial. En
el panorama de la industria espacial ya no están únicamente las agencias nacionales como la
NASA, la ESA en Europa o la JAXA en Japón, por ejemplo; ahora estas agencias se apoyan en
empresas privadas como SpaceX para minimizar el presupuesto de sus misiones y agilizar su
puesta en marcha. El cohete de SpaceX que sirve a la NASA en un momento determinado, puede
servir a la JAXA unas semanas después. Es el inicio de un transporte espacial frenético que tarde
o temprano servirá también para un turismo a través del espacio.

Los orígenes de SpaceX


SpaceX no es la única empresa espacial privada, pero es la más conocida y la que más
lejos ha llegado. El camino recorrido por esta empresa y todo lo conseguido tiene su origen en
2002, pero mucho antes de materializarse era un sueño dentro de la cabeza de Elon Musk. El
empresario sudafricano ha demostrado una vez más que sus ideas no son una fantasía
imposible. Kimbal Musk, el hermano de Elon, lo describió en una entrevista como "un hombre
con una ambición ilimitada". "Su mente necesita nuevos retos constantemente, los problemas que
asume deben ser cada vez más complejos para mantener su interés" explicó en 2014. Así lo ha
demostrado todos estos años, apostando por empresas que para muchos eran un capricho propio
de la ciencia ficción. Su primera empresa, Zip2, fundada en 1995, fue un catálogo de direcciones
digitales que incluía mapas se la vendió por 300 millones en 1999 a Compaq Company. Tras ese
primer éxito le llegó su segunda idea, [Link], uno de los primeros servicios de pago online que
acabó cambiando de nombre por el de PayPal. Ebay le compró a Elon Musk la empresa en 2002
por 1,5 mil millones. Musk se quedó cerca de 160 millones con esa venta, lo que le proporcionó
la inversión necesaria para dar vida a su próximo sueño, Space Exploration Technologies, o
SpaceX. El propio Musk sabía que se estaba metiendo en arenas movedizas: "Al principio, en
15

realidad ni siquiera dejaba que mis amigos invirtieran porque todos perderían su dinero. Pensé
que prefería perder mi propio dinero" explicó en una conferencia en 2018.

El camino andado
Los inicios no fueron fáciles, su primer cohete o Falcon 1 no consiguió alcanzar la órbita
terrestre hasta el cuarto intento. Se convirtió en el primer cohete privado propulsado por
combustible líquido en lograr alcanzar la órbita, pero para entonces la empresa ya tenía serios
problemas de efectivo. Esta aventura tenía las horas contadas si no conseguía más financiación
rápido y aquí es cuando entró en juego la NASA. Musk ha reconocido en más de una entrevista
que de no haber contado con la ayuda de la agencia espacial estadounidense no hubiera llegado
mucho más lejos. Dos días antes de la Navidad de 2008, la NASA anunció que SpaceX había
recibido un contrato de 1.600 millones de dólares para transportar suministros a la Estación
Espacial Internacional, lo que se conoce como servicio de reabastecimiento comercial. Gracias a
este contrato pudieron seguir con sus proyectos y conseguir nuevos retos como los cohetes
reutilizables. En 2010 SpaceX se convertiría en la primera compañía privada en lanzar, poner en
órbita y recuperar con éxito una de sus naves, la Dragon 1. El cohete, por el contrario, se tuvo
que dar por perdido en esa ocasión por un fallo de los paracaídas.

Viajes de ida y vuelta


A base de prueba y error, los ingenieros de la compañía fueron aprendiendo y mejorando
sus cohetes, pero había una idea muy clara que debían conseguir. En 2015 uno de los Falcon 9
regresaba a tierra y aterrizaba sin mayores daños. Tras poner varios satélites en órbita, el Falcon
9 descendió de nuevo hacia la Tierra, y una vez que alcanzó la altura adecuada comenzó a
maniobrar para prepararse para el aterrizaje. Gracias a las condiciones atmosféricas, a la pericia
del centro de control y de todas las personas que habían trabajado en el cohete, el Falcon 9 llegó
a tierra sin problemas y se convirtió en el primer cohete orbital de la historia en lograr un
aterrizaje vertical con éxito. La NASA y Rusia ya habían enviado a astronautas y naves al
espacio, pero cada vez que se realizaba un lanzamiento, el cohete que se utilizaba se perdía y se
debía construir uno nuevo para la siguiente misión, gastando millones de dólares. Por eso los
Falcon 9 de SpaceX suponen un avance tan importante. Desde entonces, SpaceX ha llevado la
Dragon a la ISS más de 20 veces en cohetes Falcon 9. También han servido para poner en órbita
satélites GPS y militares de distintas agencias. Tras el final de la Guerra Fría, se han creado más
agencias interesadas en la exploración de nuestro planetas y satélites vecinos en Europa, China,
Japón, India y Emiratos Árabes Unidos. Cada año hay varias misiones a la Luna, se envían
nuevos satélites a la órbita o se depositan rovers en Marte. Las empresas privadas como SpaceX
pueden servir de apoyo y ceder sus cohetes, ayudando a reducir el coste de las misiones.

Un paseo por el espacio


Por supuesto otro de sus grandes hitos, ha sido realizar su primer viaje tripulado.
Transportar suministros o colocar satélites en la órbita terrestre ya son tareas complejas, pero
tener en tus manos la vida de dos astronautas ha sido un gran paso. Todo un éxito al que ha
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prestado atención gran parte del planeta. Robert Behnken y Douglas Hurley fueron y volvieron
de la Estación Espacial Internacional sin ningún problema en la cápsula Crew Dragon y vestidos
con el uniforme espacial más moderno hasta la fecha. La demostración perfecta de que SpaceX
está lista para transportar humanos y seguir adelante con más misiones. Este mes SpaceX ha
lanzado un satélite GPS, encargo de las Fuerzas Espaciales de EEUU. Hace un par de meses la
compañía se encargaba de poner en órbita un satélite militar para Corea del Sur. Y el siguiente
reto será mandar otro grupo de astronautas de la NASA a la Estación Espacial Internacional. Su
ritmo de trabajo es frenético siempre trayendo de vuelta a los cohetes para reutilizarlos.

Starlink vs. la comunidad astronómica


SpaceX no solo sirve de lanzadera para los satélites de otras agencias. Los cohetes de
Elon Musk también se encargan de otro de sus proyectos, los satélites Starlink. Los satélites con
los que pretenden llevar internet de alta velocidad a cada rincón del planeta ya están dando sus
frutos. Las primeras pruebas de rendimiento muestran en Reddit que la conexión llega en plena
zona rural de Montana a los 174,21 Mbps en descarga y 33,40 Mbps en subida de datos. Esta
puede ser una gran oportunidad comercial, pero, los astrónomos no están tan contentos. Los
expertos aseguran que los satélites interfieren en ángulo que se utiliza para la mayoría de las
observaciones astronómicas. Según la IAU, el problema no está solo en que veamos los satélites
con los telescopios, sino en el rastro que dejan, capaz de confundir a las herramientas de
observación. Esas estelas se pueden "evitar" reprogramando los telescopios y herramientas de
observación para que, automáticamente, las pasen por alto y no las tomen en consideración. No
obstante, esto supone un importante gasto de tiempo y recursos que no debería afrontarse si los
satélites no estuvieran entre medias. El objetivo es lanzar 42.000 satélites a los que se sumarían
otros miles de otras compañías que también han visto una oportunidad de negocio, junto a los
satélites GPS o militares. La órbita de la tierra empieza a atascarse y puede ser un peligro para la
exploración del espacio que tanto interesa a Elon Musk.

El futuro: salida a bolsa y la colonización de Marte


Al margen de los paseos espaciales de SpaceX, la empresa también está en boca de todos
actualmente por su posible salida a bolsa. Tesla ya cotiza en la bolsa desde 2010, y el furor por
sus acciones sigue muy presente con 429 dólares por acción. En el mundo de la inversión, los
proyectos de Elon Musk suelen captar todo el interés, el futuro OPV parece estar muy cerca,
aunque de momento es todo un misterio cuándo se realizará. Lo que sí tiene fecha programada,
es el próximo viaje tripulado de SpaceX y cuatro astronautas de la NASA hasta la Estación
Espacial Internacional. El sábado 14 de noviembre del 2020 a las 4:49 pm hora del Pacífico
(01:49 Hora Peninsular). Un pequeño paso de entre todos los que ya han dado y que les va
acercando a los próximos grandes retos para los que se están preparando en SpaceX. Porque
Musk no se conforma con llenar la órbita terrestre de nuevos satélites ni hacer visitas a la
Estación Espacial Internacional, el magnate nunca ha ocultado que su mayor motivación es llevar
a los seres humanos (astronautas o turistas) hasta Marte y allí crear la primera colonia. Ya
podemos ir ahorrando todo lo que podamos, según Musk el billete de ida al planeta rojo nos va a
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costar menos de 100.000 dólares y con billete de vuelta gratis, lo dijo como si fueran cantidades
muy asequibles. Starship con sus 50 metros de alto es la propuesta de SpaceX para llevar a los
primeros 100 astronautas al planeta vecino y después, volver a la Tierra listo para otra gran
misión. Este plan también forma parte de las intenciones de la NASA, pero habrá que esperar un
poco más para incluir esta nueva misión entre los grandes éxitos de SpaceX y la humanidad
(Romero, 2020).

Transporte interplanetario
Aunque los viajes comerciales al espacio han estado anunciados por décadas, y ninguna
empresa privada ha logrado hacerlos posibles, SpaceX podría ser quien lleve los primeros
humanos a Marte. Debido a los gigantes costos que implican, las misiones al espacio desde sus
comienzos (Sputnik y Apollo) han sido lideradas por organizaciones de los gobiernos (NASA,
Roscosmos, ESA, etc.). Pero el 7 de febrero de 2018 SpaceX se convirtió en la primera empresa
privada en conseguir reducción de costos y eficiencia en misiones espaciales, al lanzar de manera
exitosa -desde la plataforma del Apollo, en el Cabo Kennedy de Florida (Estados Unidos)- el
cohete Falcon Heavy. El cohete, que lograron traer de vuelta, es capaz de transportar más de 20
toneladas métricas por lo menos 160 km por encima de la superficie terrestre (equivalente a 50
veces la altura del Monte Everest) y de conseguir una velocidad de 8 kilómetros por segundo
(equivalente a 32 veces la velocidad crucero de un avión Boeing 747). De esta manera SpaceX
logra probar la reusabilidad de estos artefactos, uno de los retos de esta industria, en especial
para SpaceX y su interés de crear un sistema de transporte interplanetario. Con esto su fundador
y CEO, Elon Musk, busca lograr una misión tripulada con humanos a Marte y espera hacer la
primera prueba de la cápsula de pasajeros Dragón con 2 tripulantes antes del año 2019.
SpaceX diseña, fabrica y lanza cohetes y naves espaciales, y fue la primera compañía privada en
enviar naves a la estación espacial internacional (ISS) y devolverlas de manera exitosa a la Tierra
(SEMANA, 2020).

La constelación Starlink
La empresa SpaceX quiere llevar internet a todo el planeta por medio de un enjambre de
miles de satélites. Esta y otras constelaciones de satélites podrían afectar a la astronomía. ¿Son
más las ventajas que las desventajas? El 24 de mayo de 2019 despegaba de Cabo Cañaveral,
Florida, un cohete Falcon 9 con los primeros 60 satélites del sistema Starlink. Así se llama la
constelación de satélites de la empresa SpaceX, cuyo objetivo es ofrecer servicios de
telecomunicaciones de alta velocidad a todo el planeta. Los satélites fueron desplegados sin
contratiempos en una órbita a 440 kilómetros de altura, para luego usar su sistema de propulsión
eléctrico y alcanzar su órbita final a 550 kilómetros. Desde entonces se han realizado otros cinco
lanzamientos —el último el 18 de marzo de 2020— para sumar un total de 360 satélites en
órbita. Y es apenas el principio. Si en la actualidad hay unos 2000 satélites activos, SpaceX
quiere pulverizar esa marca... en apenas cinco años. Para 2024, Starlink estará formado por nada
menos que 12000 satélites, casi el doble de todos los que se han lanzado desde el comienzo de la
era espacial en 1957 (unos 7000).
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Un ambicioso proyecto que, sin embargo, también tiene sus detractores; entre ellos, la
mayoría de los astrónomos, tanto profesionales como aficionados, debido al impacto que tendrá
sobre el cielo nocturno la presencia de tantos satélites. Fundada en 2002 por el empresario Elon
Musk, SpaceX ha conseguido revolucionar en los últimos años la industria de los lanzamientos
espaciales gracias al desarrollo de cohetes reutilizables (Falcon 1, Falcon 9 y Falcon Heavy).
Esta idea, combinada con la producción propia de la mayoría de los materiales necesarios, ha
permitido a SpaceX reducir costos drásticamente y firmar diversos con- tratos lucrativos con la
NASA y el Departamento de Defensa de Estados Unidos. Pero SpaceX sabe que el negocio en el
sector aeroespacial no está en el mercado de lanzamientos, sino en la fabricación de satélites, y
particularmente en la gestión y comercialización de sus servicios (comunicaciones, navegación,
observación de la Tierra, etc.). Con esta idea en mente, SpaceX anunció en enero de 2015 la
construcción de Starlink, una red de comunicaciones que aspira a satisfacer la demanda global de
conexiones a internet.
Hay que tener en cuenta que actualmente más de la mitad de la población mundial no
tiene acceso a internet, una cuestión de difícil solución cuando se vive en regiones remotas o
poco desarrolladas. La idea no era nueva, aunque sí llamó la atención por la escala de la
propuesta (algo que, por otro lado, tampoco debería sorprender a quien conozca a Musk,
fundador también de PayPal y Tesla Motors). Según los ambiciosos planes de Musk, la
constelación Starlink incluirá en una primera fase 1 584 satélites en una órbita de 550 kilómetros
de altura. Luego se añadirán 2 825 satélites repartidos en di- versas órbitas comprendidas entre
los 1 110 y 1 325 kilómetros de altura. La segunda fase comprenderá el Lanzamiento de los
restantes 7 518 satélites en una órbita de 340 kilómetros. De esta manera, Starlink constará
finalmente de 11 927 satélites situados en órbita baja, como se llama a cualquier órbita entre los
200 y los 2 000 kilómetros de altura. El plan de SpaceX no solo se limita a dar acceso a internet a
todo el planeta. También aspira a hacerlo con baja latencia. En telecomunicaciones, la latencia es
el tiempo que tarda en enviarse un paquete —una unidad de información— dentro de la red, y es
un factor clave en la velocidad de las conexiones a internet. En resumen, baja latencia equivale a
transmisión rápida. Para usar el sistema Starlink el usuario necesitaría una antena relativamente
pequeña (del tamaño de una caja de pizza) que le proporcionaría SpaceX y que todavía no está a
la venta.
La antena enviaría información mediante ondas de radio al satélite más cercano. Una vez
recibida, dicha información iría pasando de satélite en satélite por medio de láseres hasta llegar al
satélite más cercano al destino, momento en que se enviaría de nuevo a tierra en forma de ondas
de radio a la antena receptora. Cada satélite dispone de cuatro antenas de comunicaciones para
recibir y enviar información a la superficie terrestre. ¿Cómo logra Starlink su baja latencia? La
clave está en que la velocidad de la luz no es la misma en todos los materiales. En concreto, la
luz viaja un 47% más lentamente en la fibra óptica que en el vacío. Esta diferencia es lo que le
permite a Starlink transmitir información en poco tiempo, pues la luz se mueve mucho más
rápido en el vacío del espacio exterior que en los cables de fibra óptica. Por ejemplo, de Nueva
York a Londres la latencia actual es de 76 microsegundos con fibra óptica. Con Starlink podría
19

reducirse a 57 microsegundos. Y cuanto mayor sea la distancia a recorrer, más ventaja da


Starlink con su comunicación láser entre satélites. En el caso de Nueva York y Londres, la
distancia es relativamente corta, unos 5 600 km. Si la transmisión fuera entre Nueva York y
Singapur, a más del doble de distancia, la latencia actual de 243 micro- segundos podría
quedarse en la mitad con Starlink.
De acuerdo con los planes de Starlink, los primeros 1 584 satélites se desplegarán en 24
planos orbitales de 66 satélites cada uno. Estos planos formarán una suerte de malla alrededor de
nuestro planeta parecida a los meridianos y paralelos terrestres, pero manteniendo un cierto
ángulo con estos. Eso implica que, para cubrir el trayecto Nueva York-Londres, el recorrido de
los láseres nunca será exactamente una línea recta. Hay que tener en cuenta que los satélites
estarán moviéndose cada uno en sus respectivos planos orbitales. Cuando la información llegue a
un satélite, este debe ser capaz de encontrar el satélite vecino que minimice la trayectoria hasta el
destino, además de tener luego la precisión para acertar con el láser al objetivo en movimiento.
Por eso cada satélite contará con cinco láseres para comunicarse con otros tantos satélites
vecinos. Los satélites incorporarán también un sistema de navegación, llamado Startracker, que
permitirá saber con precisión la posición de cada uno. Cada elemento de Starlink pesa entre 230
y 260 kg, y cuenta con un único panel solar, lo que simplifica notablemente el diseño.
Disponen también de un sistema de propulsión propio de motores iónicos para alcanzar
su órbita final. Estos motores consumen muy poco combustible y producen un impulso muy
suave, suficiente para una sonda ligera que se mueve sin fricción en el espacio exterior. La
novedad es que el sistema Starlink usará kriptón como combustible en lugar de xenón, otro gas
noble más pesado (y por lo tanto más eficiente como propulsor), pero también más caro. Además
de alcanzar su órbita y realizar pequeñas maniobras, cada satélite utilizará su sistema de
propulsión para reinsertarse en la atmósfera terrestre al final de su vida útil. El ancho de banda es
la cantidad de datos que puede transmitir un satélite por segundo. Si el objetivo de SpaceX es
conectar a internet a todas las personas del planeta, se requiere de un mínimo ancho de banda.
Cada satélite de Starlink tendrá un ancho de banda de 1 terabit por segundo (es decir, un millón
de megabits por segundo, Mbs). Dado que la velocidad promedio global es de unos 10 Mbs, eso
implica que cada satélite podría dar servicio al menos a 100 000 usuarios en buenas condiciones.
Se habla de banda ancha cuando la red tiene una elevada capacidad de transmitir información en
un instante dado, como sería el caso de Starlink.
Con todas sus luces el proyecto Starlink también tiene algunas sombras, relacionadas con
el impacto sobre la astronomía. La pregunta que preocupa a profesionales y aficionados es:
¿cuántos satélites serán visibles en el cielo y cuánto brillarán? Difícil de responder, pero las
primeras estimaciones arrojan datos inquietantes. Con respecto al brillo, observadores de todo el
mundo han informado que la magnitud de los satélites de Starlink en órbita se sitúa entre 4 y 5
(la magnitud es una medida del brillo aparente de los objetos celestes, con la particularidad de
que a menor magnitud corresponde más brillo). Esto significa que se pueden ver a simple vista
en lugares de poca contaminación lumínica, pero que solo se ven con prismáticos en la mayoría
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de las ciudades. Sin embargo, algunas unidades han alcanzado magnitud 2, un brillo mucho más
elevado del esperado, con algunos picos de magnitud cero. Esto los hace visibles a simple vista
desde cualquier lugar, aunque solo durante un instante. El problema se agudizará con los satélites
situados a más de 1 000 kilómetros, pues, aunque serán algo menos brillantes, permanecerán
iluminados por el Sol más tiempo y serán visibles desde un área mayor de la superficie terrestre.
En cuanto a la cantidad de satélites visibles, la Unión Astronómica Internacional (UAI)
ha realizado recientemente un estudio con la colaboración de diversos grupos de investigadores
internacionales. Considerando 25 000 satélites en órbita, la UAI calcula que podremos ver en
todo momento un mínimo de 1 500 satélites, aunque la mayoría estarán cerca del horizonte. De
estos, nos interesan los satélites visibles de noche y que se encuentren por encima de los 30 o
sobre el horizonte, que son los que podrían interferir directamente con las observaciones
astronómicas. Según los cálculos de la UAI, de estos habría 160 unidades, un número que
dependerá también de la estación y la latitud del lugar de observación. Teniendo en cuenta que el
brillo de estos nuevos satélites es mucho mayor que el de la inmensa mayoría de los satélites
actuales, el impacto de Starlink no es nada despreciable.
La primera víctima de las mega constelaciones será la fotografía astronómica. Hoy en
día, no hay muchas probabilidades de que un satélite atraviese el campo de visión de un
telescopio, pero con miles y miles de satélites surcando el cielo, será más difícil obtener
imágenes limpias. Se verán especial- mente afectadas las observaciones astronómicas de campo
amplio —las que abarcan una amplia sección del cielo nocturno y que suelen tener un tiempo de
exposición más largo—. En general, la UAI calcula que hasta el 30 % de las imágenes de al
menos 30 segundos de exposición que se tomen durante el ocaso o el amanecer sufrirán los
efectos del paso de algún satélite. Una posible solución a este problema sería interrumpir la
observación de forma automática cuando pase un satélite por el campo visual, aunque para eso se
requieren tablas confiables del movimiento de todos los satélites. La UAI promete también
estudiar el efecto de los satélites Starlink sobre la radioastronomía, otro asunto que preocupa a la
comunidad de astrónomos.
Uno de los últimos lanzamientos de SpaceX incluía un satélite con un recubrimiento
modificado para reducir su brillo. Las observaciones terrestres son esperanzadoras, pues el brillo
del DarkSat —como se le ha apodado— resulta ser un 55% más débil que el de sus hermanos.
Dejando de lado este problema, la propuesta de Starlink resulta atractiva. Su baja latencia será
muy apreciada en el sector financiero. Las empresas estarían dispuestas a lo que fuera por ser las
primeras en recibir la fluctuación de los valores de la bolsa al otro lado del Atlántico, por
ejemplo. La baja latencia también es fundamental en los juegos online que congregan a millones
de usuarios. Musk espera que la constelación empiece a operar en algunas zonas de Estados
Unidos este mismo año. Todavía estamos a tiempo de abrir un debate serio sobre esta cuestión,
con miras a implantar leyes internacionales que normen las constelaciones de satélites. ¿Estamos
dispuestos a perder el cielo nocturno para la astronomía? ¿O solo se trata de un paso más en la
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evolución tecnológica de una civilización como la nuestra? Si ese es el precio que hay que pagar,
quizá sea demasiado caro (Reina, 2021).

540 satélites en órbita buscando ofrecer internet de alta velocidad


Tras la primera misión tripulada por una empresa privada, SpaceX – la compañía de
transporte espacial de Elon Musk – en paralelo viene desarrollando su sistema de acceso global
de alta velocidad a Internet llamado Starlink. Para ello el día sábado 13 de junio puso en
órbita 58 satélites (junto con otros tres de SkySat de Planet Labs), la cual permitirá transmitir
Internet de alta velocidad a distintos puntos del mundo. Actualmente ya existen 540 satélites en
el espacio – contando los dos prototipos- un primer objetivo a mediano plazo es llegar a los 12
mil. El primer paso de la compañía es lograr una cobertura de banda ancha en la zona norte
de Estados Unidos y Canadá. Se espera que sea para fines del 2020. El proyecto buscará ponerse
en marcha – según la compañía – cuando orbiten los primeros 500 satélites sobre de las primeras
zonas que se busca dar cobertura. Los planes de Starlink son ambiciosos: según Musk, cada dos
semanas enviará sus satélites a lo largo del año. Espera que a fines del 2020 coloque 1,400
transmisores espaciales. El proyecto finalizará para el 2027 cuando se instalen unos 42 mil
satélites en el espacio.
Un satélite de esta compañía tiene un tamaño no mayor a una caja de zapatos, y opera en
un espectro de los 40GHz a los 75GHz para comunicarse entre ellos. No todos están muy de
acuerdo de enviar tantos satélites al espacio. Estos satélites pueden quitar visibilidad a los
telescopios. En noviembre del año pasado, el astrónomo James Lowenthal indicó en el New
York Times: «Si hay muchos objetos brillando en el cielo, nuestro trabajo se vuelve muy
complicado». La respuesta de SpaceX ha sido desarrollar un satélite de color negro que no
desprenda tanta luminosidad (las pruebas arrojan un 55% menos de brillo), aunque no eliminará
por completo las interferencias con los telescopios. A finales de mayo se lanzará el próximo
satélite junto a un cohete Falcon 9, el mismo que la compañía eligió para enviar a los astronautas
de la NASA. Una segunda etapa, que empezaría en el 2021, buscará expandir la cobertura a nivel
global. Una de las industrias más interesadas son los videojuegos pues se espera que tenga una
conexión perfecta a nivel competitivo (la red promete una latencia inferior a los 20
milisegundos), masificando este negocio (Robotitus, 2020).

La primera misión "totalmente comercial" al espacio


La compañía SpaceX anunció el lunes que a finales de este año lanzará desde Cabo
Cañaveral (Florida) el cohete Falcon 9 a cargo de la misión Inspiration4, "la primera de
astronauta totalmente comercial del mundo" en orbitar la Tierra durante "varios días". SpaceX
precisó en un comunicado que el lanzamiento, con una tripulación de cuatro civiles, será desde el
Centro Espacial Kennedy de la NASA en Florida. La compañía de Elon Musk subrayó que Jared
Isaacman, fundador y director ejecutivo de Shift4 Payments, uno de los cuatro tripulantes que
irán a bordo de Dragon, donará los otros tres asientos para personas del público en general que se
anunciarán en las próximas semanas. La tripulación de Inspiration4 recibirá entrenamiento de
astronauta comercial por parte de SpaceX sobre el vehículo de lanzamiento Falcon 9 y la nave
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espacial Dragon, mecánica orbital, operación en microgravedad, gravedad cero y otras pruebas.
Los civiles pasarán por "un entrenamiento de preparación para emergencias, ejercicios de entrada
y salida de naves espaciales y trajes espaciales, así como simulaciones de misiones parciales y
completas", precisa el comunicado.
Este viaje de varios días, orbitando la Tierra cada 90 minutos a lo largo de una ruta de
vuelo personalizada, será monitoreado cuidadosamente en cada paso por el control de la misión
SpaceX. Una vez concluida la misión, Dragon volverá a entrar en la atmósfera de la Tierra para
amerizar frente a la costa de Florida. La compañía precisó que la misión se realizará "no antes
del cuarto trimestre de este año" (Expansion, 2021).

CONCLUSIÓN
La humanidad esta llegando lejos con todas las herramientas que se crean con el
desarrollo de la tecnología, diariamente se buscan formas de reinventarse y promover la
búsqueda insaciable de descubrir lo oculto; el problema de esa curiosidad han sido por décadas el
costo y sin embargo se ha solucionado por medio de la globalización y la accesibilidad al
conocimiento.
Podemos deducir que la industria espacial es el futuro de la humanidad en economía,
investigación y nuevos descubrimientos que nos ayudaran a llegar a diferentes lugares del
universo, en las últimas décadas hemos presenciado los grandes avances en los viajes espaciales,
sin embargo; hemos visto en su plenitud los diferentes problemas que van surgiendo, la gran
desventaja ha sido la falta de utilidad que a nuestra percepción no existe, debido a eso desde el
surgimiento de las diferentes empresas internacionales interesas en incursar en carreras
espaciales, quienes han descubierto una forma de generar ingresos con este rubro. Esto nos
demuestra las grandes capacidades que tenemos de seguir desarrollando nuevas formas de
obtener utilidades multimillonarias con entes gubernamentales desde el sector privado orientado
a la exploración espacial.
Los procesos están llenos de dificultades y cada logro requiere un sacrificio, no todo lo
que hagamos como generación podrá generarse con la velocidad que buscamos y menos aun de
forma fácil, lo mas importante dentro de este sector es tener un equilibrio de lo que buscamos y
el provecho que debemos sacarles.
23

ANEXOS

Ilustración 1
24

Ilustración 2
25

Ilustración 3
26

Ilustración 4
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BIBLIOGRAFÍA
Cavataio, P., & Rus, G. (2019). INDUSTRIA ESPACIAL. En INDUSTRIA ESPACIAL. Buenos
Aires: OiNK.
Expansion. (02 de 02 de 2021). EXPANSION. Obtenido de EXPANSION:
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Reina, D. M. (2021). ¿Comoves? Obtenido de ¿Comoves?:
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Robotitus. (14 de 6 de 2020). Robotitus. Obtenido de Robotitus: [Link]
tiene-540-satelites-en-orbita-buscando-ofrecer-internet-de-alta-velocidad
Romero, M. (14 de 11 de 2020). ComputerHoy. Obtenido de ComputerHoy:
[Link]
locura-espacial-elon-musk-750177
SEMANA. (02 de 12 de 2020). [Link]. Obtenido de [Link]:
[Link]

Common questions

Con tecnología de IA

Key factors include the reusability of rockets, which significantly reduces costs, and the capability to conduct both satellite deployments and crewed missions with the same launch systems. Additionally, their strategic focus on commercial viability through projects like Starlink positions them uniquely compared to traditional government-driven agencies .

The trend continues because, while there's a clear move towards high-performance infrastructure, traditional capacity in Ku and C bands is maintained to ensure continuity of existing services .

In 2019, 22.3% of the launches had Earth observation as their main application. Other applications with high frequencies included Technology with 34.4% and Communications with 33.1% .

In 2019, the number of Falcon-9 launches for communication missions notably decreased from 11 in 2018 to 6. Meanwhile, Ariane-5 maintained its launch numbers with 4 missions each year .

SpaceX's Falcon Heavy holds the achievement of being the first private rocket to demonstrate reduced costs and increased efficiency for space missions through its reusability. This sets a precedent for future interplanetary missions by reducing costs significantly, making missions like potential human trips to Mars more feasible .

In 2019, the United States accounted for a dominant 57.55% of the 492 objects sent into space, highlighting a concentration of space activities in a small number of countries, with only 5 nations responsible for 82.7% of total launches .

The Starlink project raises concerns among astronomers due to the interference of satellites with astronomical observations, as they can leave traces that confuse observational tools. A proposed solution involves reprogramming telescopes to ignore these traces, although this requires significant time and resources .

The launch of GSAT-31 on an Ariane-5 indicates India's collaboration with international partners like Arianespace. GSAT-31, manufactured by ISRO and weighing 2,500 kg, was primarily meant to replace Insat-4C, continuing India's effort to maintain coverage over its region .

SpaceX's Falcon 9 is considered a significant advancement because it became the first orbital rocket in history to achieve a successful vertical landing, marking substantial progress towards reusability in space missions—a key factor in reducing the costs of space launches .

SpaceX demonstrated its capability for crewed missions by successfully transporting astronauts to and from the ISS using the Crew Dragon capsule, which featured modern spacesuits and demonstrated the potential for private entities to transport humans. Unlike previous missions by NASA and Russia that resulted in disposal of rockets after use, SpaceX's Falcon 9 could be reused, marking a significant shift from prior missions .

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