FACULTAD DE CIENCIAS POLÍTICAS Y JURÍDICAS
LICENCIATURA EN DERECHO
Asignatura:
Derecho Internacional Privado.
Tema
Informe III
DIP
Facilitador
Angela María Balbuena
Participante
MAT. 202100353 Luis Reyes
26 de septiembre, 2024
Santo Domingo, República Dominicana
Capítulo IV
RECONOCIMIENTO Y EJECUCIÓN DE DECISIONES Y ACTOS EXTRANJEROS
I. JUSTIFICACIÓN FORMAL Y FUNCIONAL DEL RECONOCIMIENTO
1. Superación de la dimensión procesal
El Derecho internacional privado tradicionalmente abarca la nacionalidad, la extranjería, los
conflictos de leyes y los conflictos de jurisdicciones. Los conflictos de leyes se refieren a la
determinación del Derecho aplicable, mientras que los conflictos de jurisdicciones se centran en
la competencia judicial internacional y se extienden al Derecho procesal civil internacional,
incluyendo la competencia judicial, el proceso con elementos extranjeros y el reconocimiento de
decisiones judiciales. Desde una perspectiva funcional, esta concepción del Derecho
internacional privado presenta diversas variaciones.
2. Actos públicos extranjeros de carácter no jurisdiccional
Los actos no jurisdiccionales son decisiones o sanciones de una autoridad pública que tienen un
efecto ejecutivo, diferenciándose de los actos jurisdiccionales por su falta de irrevocabilidad y la
ausencia de independencia del órgano emisor. Ambos son actos singulares y decisorios que se
agotan al ser pronunciados. Aunque tradicionalmente se ha rechazado el reconocimiento de estos
actos públicos administrativos, la resolución del Institut de Droit International de Oslo de 1977
sugiere la posibilidad de un eventual reconocimiento, considerando la diversidad de tipos de
actos públicos.
3. Reconocimiento de decisiones y actos extranjeros
A) Caracterización general
El reconocimiento de decisiones o actos extranjeros puede resolver de manera definitiva
cuestiones de tráfico externo al otorgarles eficacia ejecutiva u obligatoria. Este reconocimiento es
fundamental para proporcionar una respuesta clara y definitiva. Además, las decisiones judiciales
firmes tienen un efecto vinculante, evitando que se juzgue un mismo asunto más de una vez
(principio de non bis in idem). Asimismo, ciertos actos y decisiones pueden modificar o extinguir
relaciones jurídicas, independientemente de su efecto de cosa juzgada.
B) Cometidos del reconocimiento
Son misiones del reconocimiento:
El texto describe el proceso para obtener la fuerza ejecutiva de una sentencia extranjera según la
Ley 544-14. Este proceso se divide en dos fases: una fase inicial inaudita altera parte, donde se
busca la ejecución de la sentencia, y una segunda fase contenciosa, donde tanto el solicitante
como el ejecutado pueden apelar la decisión de la primera fase. Además, se menciona que contra
la sentencia de la Corte de Apelación del Distrito Nacional se puede interponer un recurso de
casación. También se aborda la posibilidad de invocar la obligatoriedad de la sentencia
extranjera, que vincula a las autoridades del foro y aplica el principio de non bis in idem,
evitando la repetición de procesos con las mismas partes y objeto.
C) Reconocimiento y ejecución
El texto aborda la confusión común entre los conceptos de "reconocimiento", "execuátur" y
"ejecución". Se plantean dos problemas: primero, si se asocia el execuátur únicamente con el
reconocimiento de decisiones judiciales firmes en procedimientos contenciosos, se limita su
aplicación; segundo, si se enfoca en la obtención de fuerza ejecutiva, se pierde de vista el
verdadero propósito del reconocimiento. Además, se enfatiza que la revisión de fondo contradice
la función del reconocimiento, que debe basarse en un proceso de reconocimiento y no en una
simple notificación o interiorización.
D) Efectos del reconocimiento
El reconocimiento de una decisión extranjera permite que sus efectos se reconozcan en el país
donde se solicita, siempre que no sean incompatibles con el sistema local. Este proceso no
convierte la decisión en nacional, sino que mantiene su carácter extranjero. En el contexto
dominicano, se requiere un procedimiento de homologación o execuátur para otorgar fuerza
ejecutiva a la sentencia extranjera, lo que implica un reconocimiento previo y la creación de un
título de ejecución. Además, la sentencia extranjera adquiere obligatoriedad y efecto de cosa
juzgada material, vinculando su contenido en el nuevo contexto.
II. EXECUÁTUR DE DECISIONES JUDICIALES Y DE LAUDOS ARBITRALES
EXTRANJEROS
1. Marco legal y diversidad de regímenes
A) Régimen común
El artículo 149 de la Constitución establece que la justicia en la República Dominicana es
administrada por el Poder Judicial, que tiene la exclusiva autoridad para juzgar y ejecutar
sentencias. Este poder jurisdiccional es una manifestación de la soberanía estatal. Las
resoluciones judiciales extranjeras son generalmente ineficaces en el país, lo que dificulta las
relaciones jurídicas internacionales. Para solucionar este problema, los sistemas jurídicos suelen
implementar mecanismos para el reconocimiento de decisiones y documentos extranjeros, y la
Ley de Derecho Internacional Privado (LDIPr) aborda este tema en sus artículos 89 a 91.
2. Decisiones judiciales extranjeras
El texto aborda la noción de "decisión judicial extranjera" en el contexto del reconocimiento de
sentencias en la República Dominicana. Se señala que el reconocimiento se limita a sentencias
declarativas de procedimientos contenciosos en materia de Derecho privado, y que solo se
pueden ejecutar a través de los procedimientos establecidos en la legislación interna. Se enfatiza
que, aunque generalmente se requiere que las sentencias sean firmes para su reconocimiento,
existen excepciones. La firmeza se refiere a la cosa juzgada, es decir, a la imposibilidad de
impugnar una sentencia dentro del mismo proceso. Finalmente, se menciona que corresponde al
Derecho procesal extranjero definir los procedimientos aplicables.
B) Ámbito de la oposición al execuátur
La ley establece de manera exhaustiva los motivos para denegar el reconocimiento y ejecución de
resoluciones extranjeras, limitando los controles a los especificados en el artículo 90 de la LDIPr.
Esto significa que no se puede realizar una revisión de fondo de la resolución extranjera ni aplicar
mecanismos tradicionales como el control de la ley del tribunal de origen o la reciprocidad. La
exclusión de la reciprocidad se justifica por su inadecuación en el contexto del reconocimiento y
ejecución en el ámbito del Derecho privado, a diferencia de su uso en la cooperación jurídica
internacional en el Derecho público, especialmente en el ámbito penal.
C) Causales de oposición al reconocimiento
El procedimiento de reconocimiento de sentencias extranjeras plantea cuestiones importantes,
entre ellas el concepto de orden público. Este principio busca proteger valores fundamentales de
carácter social o económico del foro en un contexto histórico específico, según lo establece el
artículo 7.3° de la LDIPr.
Su aplicación abarca todos los sectores del tráfico privado externo regulados por la ley y debe
considerarse en función de los valores actuales al momento del reconocimiento, no al momento
de la sentencia extranjera.
En el ámbito económico, el orden público puede ser utilizado para denegar el reconocimiento de
decisiones extranjeras relacionadas con propiedad industrial, participación en sociedades y pago
de divisas, tal como se menciona en el artículo 90.
3. Procedimiento para solicitar el reconocimiento y ejecución
El procedimiento para solicitar el reconocimiento y ejecución de sentencias extranjeras, según la
LDIPr, se divide en dos fases: una primera fase inaudita parte, que se realiza en jurisdicción
graciosa ante la Cámara Civil y Comercial de Primera Instancia del Distrito Nacional, y una
segunda fase contenciosa en apelación, que puede ser objeto de recurso de casación.
La Primera Sala de la Corte de Apelación del Distrito Nacional ha aclarado este procedimiento
en una sentencia del magistrado Edynson Alarcón, destacando las diferencias entre ambas etapas.
4. Laudos arbitrales
El reconocimiento de laudos arbitrales extranjeros en la República Dominicana se rige por los
artículos 41 al 45 de la Ley 489-08 sobre arbitraje comercial y por tratados internacionales. La
República Dominicana es parte de la Convención de Nueva York de 1958 y de la Convención
Interamericana de 1975, que establecen normas para el reconocimiento y ejecución de laudos
arbitrales. Además, la interacción entre la Convención de Nueva York y otros instrumentos se
regula en el artículo VII.1°.
C) Causales de oposición al reconocimiento
El artículo IV del CNY introduce un enfoque innovador en comparación con el sistema de
1927 en Ginebra, lo cual se refleja en su artículo V. Este artículo clasifica las causas para
denegar el execuátur en dos grupos: las que deben ser alegadas por las partes y las que el
juez debe considerar de oficio. Las causas de oficio también pueden ser alegadas por las
partes, que asumen la carga de la prueba en ese caso. Además, el apartado 1 del artículo V
se centra en la parte contra la que se invoca la sentencia arbitral, a diferencia del artículo
IV, que se refiere a la parte que solicita el reconocimiento y ejecución. Si se cumplen
todos los requisitos del artículo V, el tribunal debe reconocer la autoridad de cosa juzgada
de la sentencia arbitral.
b) Garantía de los derechos de las partes
El artículo V.1°.b) del CNY permite la denegación del reconocimiento de una sentencia arbitral si
se demuestra que la parte afectada no fue debidamente notificada sobre la designación del árbitro
o el procedimiento de arbitraje, o si no pudo ejercer su derecho de defensa por otras razones. Este
principio se basa en una regla general que impide la ejecución de decisiones cuando una parte no
ha podido defenderse adecuadamente. Además, se enfatiza que la garantía de los derechos de
defensa no depende de un orden nacional específico, y su violación puede resultar en sanciones
para la sentencia.
5. Procedimiento de execuátur
En el ámbito internacional, se observa una tendencia a no exigir un procedimiento especial para
el reconocimiento de resoluciones extranjeras, reservándolo solo para casos donde se busca su
ejecución. En algunos sistemas, se permite el reconocimiento incidental cuando se invoca la
excepción de cosa juzgada. Asimismo, si se busca el efecto constitutivo o registral de una
sentencia extranjera sin solicitar su ejecución, algunos sistemas permiten el reconocimiento
automático por parte de autoridades judiciales o administrativas. Sin embargo, la Ley de Derecho
Internacional Privado (LDIPr) no establece específicamente la posibilidad de reconocimiento
automático.
III. RECONOCIMIENTO DE ACTOS JURÍDICOS CONSTITUIDOS EN EL
EXTRANJERO
1. Decisiones extranjeras relativas a la capacidad, a las relaciones familiares y a los
derechos de la personalidad
El artículo 92 de la Ley de Derecho Internacional Privado (LDIPr) de la República Dominicana
establece que las decisiones extranjeras sobre la capacidad de las personas y relaciones familiares
son efectivas en el país si provienen de un Estado cuya ley es reconocida por esta ley, o si tienen
efectos en el ordenamiento jurídico de ese Estado, incluso si son emitidas por un tercer Estado.
Esto es válido siempre que no contravengan el orden público y se respeten los derechos de
defensa. Además, el artículo excluye la necesidad de execuátur para el reconocimiento de ciertas
decisiones judiciales en materia de persona y estado civil, enfocándose en efectos constitutivos y
registrales.
2. Actos de jurisdicción voluntaria o graciosa
A) Régimen general
En el sistema dominicano, el tribunal actúa en materia graciosa cuando se le presenta una acción
que la ley requiere que controle, sin que exista un conflicto. Los actos de jurisdicción voluntaria
incluyen situaciones como la adopción, el nombramiento de tutores y la declaración de ausencia,
y su naturaleza varía, con la autoridad interviniendo de manera constitutiva, protectora o como
fedatario.
Estos actos no generan cosa juzgada material ni, en su mayoría, efectos ejecutivos. Además, el
artículo 93 de la LDIPr establece que no se necesita execuátur para el reconocimiento de actos de
jurisdicción voluntaria extranjeros.
B) Situaciones particulares
a) Adopciones pronunciadas en el extranjero
El artículo 94 de la ley establece particularidades para el reconocimiento de adopciones
realizadas en el extranjero, considerándolas como actos de jurisdicción voluntaria o decisiones
contenciosas, según corresponda.
Este artículo complementa las condiciones generales de reconocimiento del artículo 92, que exige
el respeto al orden público y a los derechos de defensa.
Además, introduce una regla de competencia judicial indirecta, permitiendo el reconocimiento de
adopciones realizadas por autoridades del país de nacionalidad o domicilio de los adoptantes y
adoptados, alineándose con lo dispuesto en el artículo 15.5° LDIPr.
IV. EFICACIA PROBATORIA DE LOS DOCUMENTOS PÚBLICOS
EXTRANJEROS
1. Condiciones del reconocimiento
El texto aborda la complejidad de la eficacia probatoria de los documentos públicos,
distinguiendo tres aspectos clave. Primero, se menciona la autenticidad del documento, que se
refiere a su veracidad y fuerza probatoria extrínseca.
En segundo lugar, una vez confirmada la autenticidad, se evalúa su capacidad para probar la
existencia del acto jurídico que contiene, es decir, su fuerza probatoria intrínseca. Si se reconoce
esta eficacia, surge la necesidad de compararla con otros medios de prueba.
Finalmente, se señala que la prueba del acto es independiente de su validez. Se ilustra esta
complejidad con el ejemplo de un juicio sobre la validez y efectos de un matrimonio en un
juzgado dominicano.
A) Soluciones del Derecho internacional privado dominicano
En el Derecho internacional privado dominicano, la eficacia probatoria de los documentos
públicos extranjeros está regulada por los artículos 97 y 98 de la LDIPr. El artículo 97 establece
los requisitos que deben cumplir estos documentos para tener fuerza probatoria, diferenciando
entre fuerza probatoria intrínseca y extrínseca.
Los requisitos incluyen que el documento cumpla con las exigencias legales del país de origen y
que contenga la legalización o apostilla necesaria para su autenticidad en la República
Dominicana. Además, se menciona la validez del acto probado en un párrafo del mismo artículo.
2. Autenticidad del documento
A) Ámbito de la legalización
La autenticidad de los documentos públicos extranjeros se garantiza principalmente a través de la
legalización, un proceso que está siendo simplificado por la cooperación internacional. Este
proceso implica que un funcionario público certifique la autenticidad de la firma y la
cualificación de la autoridad que emite el documento. Los controles relacionados con la
autenticidad buscan verificar la regularidad externa del documento, lo cual puede hacerse de
manera oficial o a solicitud de parte.
B) Convenio de La Haya de 5 de octubre de 1961
La República Dominicana es parte del Convenio de La Haya de 1961, que elimina la necesidad
de legalización de documentos públicos entre los Estados firmantes.
Este convenio se aplica a documentos públicos autorizados en un Estado contratante que se
presenten en otro, excluyendo aquellos emitidos por autoridades diplomáticas y documentos
administrativos relacionados con operaciones mercantiles o aduaneras.
La legalización se sustituye por una apostilla que certifica la autenticidad del origen del
documento, aunque no garantiza la veracidad de su contenido.
3. Traducción y prevalencia del idioma español
El artículo 98 de la LDIPr establece que cualquier documento en un idioma distinto al español
debe ir acompañado de su traducción. Esta disposición es supletoria respecto a convenios
internacionales y no afecta a normas específicas de leyes sectoriales.
En el ámbito registral, se puede flexibilizar la exigencia de traducción si el encargado del registro
entiende el idioma del documento. Además, el artículo no requiere una traducción oficial, pero si
la traducción privada es impugnada por la otra parte, debe hacerse en un plazo de cinco días
desde la notificación.
4. Transacciones judiciales
La transacción es un contrato que permite a las partes evitar o resolver un pleito mediante el
intercambio de promesas o bienes. La transacción judicial, una variante de este concepto, se
realiza ante un juez que la autoriza, convirtiéndola en un título ejecutivo similar a una sentencia.
Aunque podría considerarse que las transacciones judiciales se rigen por el mismo régimen que
las decisiones judiciales, su sujeción a las causas de invalidez de los negocios jurídicos impide
que tengan efectos de cosa juzgada. Su fuerza ejecutiva las asemeja a los documentos públicos en
el régimen común.
En el Derecho internacional privado, muchas legislaciones incluyen las transacciones judiciales
de manera directa.
Capítulo V
PERSONA, FAMILIA Y SUCESIONES
1. DERECHOS DE LA PERSONA
1. Personas físicas
A) Determinación del Derecho aplicable: consolidación de la lex domicilii
La noción de "estatuto personal" en el Derecho internacional privado ha estado históricamente
relacionada con el Derecho de las personas físicas, caracterizándose por su extraterritorialidad y
por ser un conjunto de normas que acompañan a la persona independientemente de su ubicación.
Esta idea se refleja en el Código Civil napoleónico y en el dominicano, que establece que las
leyes sobre el estado y capacidad de las personas son aplicables a todos los dominicanos, incluso
en el extranjero. Sin embargo, en el siglo XIX, la doctrina de F. K. von Savigny y P. S. Mancini
transformó esta concepción, llevando a una visión conflictualista que ha limitado el alcance de la
noción original.
B) Comienzo de la personalidad
La determinación del inicio de la personalidad es crucial para que una persona física pueda
ejercer derechos y deberes. Este aspecto debería regirse por la ley personal del individuo, pero
esto genera un círculo vicioso, ya que no se puede establecer la ley personal de alguien cuya
personalidad es incierta.
Para resolver este problema, se propone el uso de una "ley personal hipotética", que se aplicaría
bajo la suposición de que el sujeto tiene personalidad. La relevancia de la ley personal varía en
diferentes sistemas jurídicos.
C) Extinción de la personalidad
El texto aborda la relación entre la extinción de la personalidad y la legislación aplicable en casos
de muerte. Aunque la ley personal del individuo podría determinar el fin de la personalidad, la
opción por la ley del foro es más adecuada debido a la cercanía entre los aspectos médicos y los
preceptos legales sobre la muerte. Generalmente, son los médicos quienes certifican la muerte,
siguiendo protocolos profesionales sin considerar la nacionalidad del fallecido. Sin embargo, se
plantea una cuestión diferente respecto a la ley aplicable en situaciones de conmoriencia o
premoriencia, es decir, en casos de muerte simultánea de personas que deben sucederse.
D) Derechos de la personalidad
Los derechos inherentes a la personalidad, como el derecho a la vida, integridad física, nombre,
propia imagen, honor e intimidad, son derechos humanos protegidos por normas convencionales
y constitucionales. Estos derechos son aplicables a todas las personas sin distinción. Su
protección se da en el ámbito de obligaciones legales o extracontractuales, especialmente en
casos de vulneración a través de medios de comunicación o el tratamiento de datos personales.
En la República Dominicana, el derecho a la intimidad y al honor personal está reconocido como
un derecho fundamental en la Constitución.
E) Nombre y apellidos
El derecho al nombre y a los apellidos ha adquirido un interés creciente en el ámbito de las
situaciones privadas internacionales. Históricamente, este derecho tenía un componente público,
utilizado para la identificación de personas. Sin embargo, en la actualidad, su función se ha
desplazado hacia un enfoque más privado, relacionado con los derechos de la personalidad y los
derechos humanos. Esto resalta la importancia del derecho de los individuos a tener un nombre, a
no ser despojados de él y a que su régimen garantice una identificación psicológica adecuada con
su nombre.
F) Declaración de desaparición y fallecimiento
a) Competencia judicial internacional
La declaración de desaparición y la declaración de fallecimiento son actos de jurisdicción
voluntaria relacionados con la protección de los bienes y los intereses de terceros, más que con la
personalidad jurídica del individuo. Existen diversas regulaciones en diferentes sistemas legales;
algunos solo reconocen una de estas figuras, mientras que otros, como el español, combinan
ambas. En el caso de la legislación dominicana, los tribunales son competentes para realizar estas
declaraciones si la persona tenía su última residencia habitual en el país, lo que se justifica por la
conexión entre el domicilio y los bienes del individuo.
6) Determinación del Derecho aplicable
Dispone el art. 35 LDIPr que La declaración de desaparición o de fallecimiento se rige por la ley
del Estado donde la persona tuviere su domicilio antes de su desaparición. La conexión utilizada
en esta norma coincide con la empleada con carácter general en materia de capacidad y estado
civil en el art. 31 de la referida ley, lo que se corresponde con el encuadramiento sistemático de la
ausencia y la declaración de fallecimiento entre las materias propias del estado civil.
La administración provisional de los bienes del desaparecido se regirá por la ley del Estado en
cuyo territorio el ausente tuviese su domicilio y, si esta no puede determinarse, por el derecho
dominicano (art. 36 LDIPr).
Reconocimiento de decisiones
La declaración de desaparición o de fallecimiento suscita los problemas comunes de
reconocimiento de los efectos constitutivos de ciertos actos de jurisdicción voluntaria, de forma
que cabe reproducir aquí los diversos argumentos relativos al reconocimiento material o a la
posibilidad de execuátur que fueron analizados en su momento. Se imponen, en todo caso, las
condiciones relativas al orden público, a la competencia judicial internacional de la autoridad de
origen y a la no contrariedad con una decisión o procedimiento pendiente en nuestro país. En
todo caso, al no producir efectos de cosa juzgada material, lis decisiones extranjeras que declaren
la ausencia o fallecimiento, y sean reconocidas en la República Dominicana, podrán los
tribunales dominicanos si no un cambio de circunstancias. ser modificadas por responden a la
realidad o se produce.
2. Personas jurídicas
El texto aborda la distinción entre la personalidad jurídica y la personalidad física, señalando que
los derechos de la personalidad son exclusivos de las personas físicas. La personalidad jurídica se
establece mediante un acto de constitución y está sujeta a la ley del contrato bajo el cual se crea.
En contextos transfronterizos, los problemas relacionados con las sociedades pueden ser
analizados desde la perspectiva del reconocimiento de la personalidad jurídica para el ejercicio de
actividades económicas. Finalmente, se menciona la necesidad de determinar la residencia
habitual de las personas jurídicas.
B) Determinación del Derecho aplicable
El artículo 37 de la Ley de Derecho Internacional Privado (LDIPr) establece que las sociedades
comerciales y las empresas individuales de responsabilidad limitada se rigen por la ley del Estado
donde se constituyen y tienen su sede social. Esta disposición busca equilibrar los intereses de los
diferentes actores en el tráfico comercial.
En general, la ley del Estado de constitución coincide con la de la sede social, que se refiere a la
sede formal o estatutaria, según lo indicado en la escritura de constitución o en los estatutos de la
sociedad, dependiendo de la legislación del país de constitución. En el caso de las sociedades de
capital, no surgen dudas sobre la determinación del Estado correspondiente.
C) Alcance de la ley aplicable
El artículo 38 de la Ley de Derecho Internacional Privado (LDIPr) define el ámbito de aplicación
de la ley que regula las sociedades comerciales y las empresas individuales de responsabilidad
limitada. Esta ley abarca aspectos como la existencia y capacidad jurídica de las sociedades, su
nombre y sede, los procesos de constitución, disolución y liquidación, así como la organización
interna, los derechos y obligaciones de los socios, y la responsabilidad por infracciones a la ley y
frente a terceros.
D) Traslado de la sede social
El artículo 39 de la LDIPr aborda el traslado de la sede estatutaria de una sociedad, mientras que
el traslado de la sede real no está regulado, ya que no influye en la determinación de la lex
societatis y carece de relevancia en el Derecho privado, aunque puede tener efectos fiscales o
administrativos.
El traslado de la sede estatutaria, en cambio, sí tiene implicaciones legales, ya que suele requerir
que la sede se mantenga en el Estado de constitución. Por lo tanto, este traslado implica una
transformación de la sociedad, que cambiará su regulación del Derecho del Estado de origen al
del nuevo Estado. Esta transformación debe ser regulada detalladamente.
II. CAPACIDAD Y PROTECCIÓN DE LOS INCAPACES
1. Capacidad
A) Determinación del Derecho aplicable
La capacidad jurídica y la capacidad de obrar de una persona se determinan según la ley personal
del individuo, ya sea la ley nacional o la del domicilio. Esta regulación busca garantizar la
autonomía y estabilidad en los derechos de las personas.
El artículo 31 establece que tanto la capacidad como el estado civil de las personas físicas se
rigen por la ley de su domicilio. Además, se mencionan condiciones especiales de capacidad que
pueden ser prescritas por la ley aplicable.
B) Excepción del interés nacional
La capacidad para contratar en situaciones internacionales se trata de manera diferenciada,
considerando la normativa de Derecho internacional privado. El artículo 32 menciona una
excepción relacionada con el "interés nacional", excluyendo ciertos casos de incapacidad
regulados en el artículo 67.
Según este último, en contratos entre personas en la República Dominicana, las personas con
capacidad según la ley dominicana solo pueden invocar la ley de otro país sobre su incapacidad si
la otra parte conocía dicha incapacidad o la ignoró por negligencia.
2. Protección de los incapaces
A) Protección de los incapaces mayores
La competencia judicial internacional establece que la mayoría de edad no garantiza la capacidad
de obrar si existe una enfermedad o deficiencia que justifique la interdicción. Para los mayores de
edad, la interdicción es necesaria para implementar medidas de protección, como la tutela,
mientras que, en el caso de los menores, estas medidas se aplican automáticamente sin necesidad
de interdicción. La protección internacional de los incapaces mayores es un desafío significativo
en la sociedad actual, donde el aumento de la esperanza de vida ha incrementado la población de
la "tercera edad" y de la "vejez avanzada".
3. Protección de menores
A) Ámbito constitucional, convencional y legal
El régimen de protección de menores en el Derecho internacional privado abarca diversas
situaciones que justifican la adopción de medidas de protección. Estas pueden surgir por la
ausencia de progenitores, lo que lleva a la tutela, o por un mal ejercicio de la patria potestad, que
puede requerir la suspensión de la misma. También incluye la custodia de menores en casos de
crisis familiares. Así, la protección de menores influye en la competencia judicial internacional.
B) Determinación de la condición de «menor» y delimitación de supuestos
La aplicación de las normas de Derecho internacional privado sobre protección de menores
requiere definir qué se entiende por "menores". La mayoría de edad se determina según la ley del
domicilio, lo que implica que las normas de protección deben considerar indirectamente al
beneficiario. Según el artículo 1 de la Convención de las Naciones Unidas sobre los derechos del
niño, un menor es cualquier ser humano menor de dieciocho años, a menos que la ley aplicable
indique lo contrario. La Convención de La Haya de 1996 se aplica a los niños desde su
nacimiento hasta que alcanzan la mayoría de edad.
C) Responsabilidad parental y medidas de protección
a) Competencia judicial internacional
El artículo 15.2° de la LDIPr establece que la competencia de los tribunales dominicanos en
asuntos de protección de menores se regirá por la Convención de La Haya de 1996. Este
instrumento internacional define varios criterios de competencia, incluyendo la residencia
habitual del menor, la competencia por necesidad, la competencia en casos de desplazamiento
ilícito, la posibilidad de remitir a un foro más conveniente, la competencia relacionada con causas
matrimoniales y la competencia cautelar. Además, se menciona la determinación del derecho
aplicable en estos casos.
D) Sustracción internacional de menores
La sustracción internacional de menores es un fenómeno común relacionado con conflictos entre
civilizaciones, aunque no siempre es el caso. A menudo, las decisiones de custodia en crisis
matrimoniales favorecen al nacional del país donde se juzga, lo que puede llevar al progenitor
extranjero a secuestrar al niño y llevarlo a su país de origen.
En otros casos, esto se utiliza para evadir decisiones de custodia. Para proteger el interés del
menor y evitar estas situaciones, se requieren mecanismos de cooperación internacional, como la
Convención de La Haya de 1980 sobre la sustracción internacional de menores.
E) La protección del menor en la adopción internacional
La adopción establece un vínculo de filiación y su regulación en el Derecho internacional privado
se basa en normas generales sobre filiación y reglas específicas para la adopción. Una vez
adoptado, el menor recibe la misma protección internacional que un hijo biológico. Sin embargo,
la protección del menor en los procedimientos de adopción tiene características particulares, que
dependen de la competencia judicial, la ley aplicable y el reconocimiento de decisiones. En los
países desarrollados, la adopción tiene un enfoque mayormente internacional debido a la baja
natalidad, lo que dificulta la adopción de menores locales.
III. MATRIMONIO Y UNIONES DE HECHO
1. Caracterización general
El matrimonio en el Derecho dominicano es un acto civil que establece obligaciones entre los
cónyuges, pero ha dejado de ser la base jurídica de la familia y un factor clave en la filiación.
Según el artículo 55 de la Constitución, la familia se forma por vínculos naturales o jurídicos,
incluyendo el matrimonio entre un hombre y una mujer. La Constitución también asigna al
Estado la responsabilidad de proteger la familia y reconoce la unión estable entre los cónyuges,
que genera derechos y deberes conforme a la ley. Además, se garantiza la protección social,
económica y jurídica de la familia.
2. Celebración del matrimonio
A) Consentimiento y capacidad
El consentimiento matrimonial es esencial para la validez del matrimonio, requiriendo una
declaración de voluntad genuina y sin vicios, según la Convención de Nueva York de 1962, de la
cual la República Dominicana es parte.
La falta de consentimiento o su afectación por error o coerción puede llevar a la nulidad del
matrimonio. Este aspecto es especialmente relevante en el Derecho internacional privado, donde
se presentan matrimonios simulados para eludir normas de extranjería. La ley aplicable al
consentimiento matrimonial está regulada en el artículo 40 de la LDIPr.
C) Reconocimiento de matrimonios celebrados en el extranjero
La validez del matrimonio depende del cumplimiento de sus condiciones, especialmente en lo
que respecta a su forma. La celebración del matrimonio debe ajustarse a la ley aplicable, y si se
realiza según la ley dominicana, se considera probada mediante la certificación y actas del
Registro del Estado Civil. Estos documentos generan una presunción de validez, ya que implican
un control por parte de las autoridades competentes sobre la capacidad y el consentimiento de las
partes, aunque esta validez puede ser impugnada judicialmente. Si el matrimonio se celebra bajo
una ley extranjera, la prueba de su validez se regirá por otras normativas.
3. Crisis matrimoniales
A) Caracterización general
La noción de «crisis matrimoniales es una categoría de carácter sociológico que engloba
diversas situaciones jurídicas cuya nota común es una fractura, inicial o sobrevenida, en el
proyecto de vida en común de los cónyuges. Dichas situaciones ofrecen causas de quiebra
y efectos de diverso alcance:
i) La ineficacia del matrimonio, derivada de la nulidad del acto matrimonial, por haberse
infringido en el momento de la celebración alguno de los requisitos o presupuestos de
fondo (consentimiento o capacidad matrimonial) o de forma. La nulidad requiere una
declaración judicial y se extiende a la totalidad del negocio jurídico de familia en el que
se basa la unión conyugal.
ii) La suspensión de la comunidad de vida entre los cónyuges ante la existencia de un
matrimonio válido y eficaz, que puede producirse por la propia voluntad de estos
mediante una simple separación de hecho u otra de mayor calado a través de una
resolución judicial a petición de ambos cónyuges o de uno de ellos. En estos casos
subsiste el vínculo matrimonial en función de que la suspensión de vida en común puede
modificarse en virtud de una reconciliación.
iii) La disolución del matrimonio válido y eficaz por el hecho de la muerte de uno de los
cónyuges (art. 77 Cc modificado por la Ley 654 del 18 de julio de 1921), por declarar
judicialmente su fallecimiento, así como mediante divorcio. Obviamente en estos casos se
produce la quiebra de la comunidad de vida en común de los cónyuges.
B) Competencia judicial internacional
Los tribunales dominicanos son competentes para casos de nulidad matrimonial,
separación y divorcio en tres situaciones:
1) cuando ambos cónyuges residen habitualmente en la República Dominicana al
momento de la demanda;
2) si no tienen residencia habitual común, pero la última residencia habitual fue en el país
y el demandante sigue residiendo allí; y
3) cuando ambos cónyuges son nacionales dominicanos.
C) La LDIPr vs. Ley núm. 142 que modifica la Ley núm. 1306 bis, de Divorcio («ley
de divorcio al vapor»)
La Ley 142 de 1971, conocida como "ley de divorcio al vapor", regula la competencia
judicial internacional en divorcios de extranjeros y dominicanos en el extranjero. Esto ha
generado un debate sobre si la Ley 544-14 ha derogado implícitamente la Ley 142 o si
esta última sigue vigente, dado su uso prolongado y relevante.
Las diferencias clave entre ambas leyes se centran en la autonomía de la voluntad en el
proceso de divorcio. La Ley 142 no impone restricciones a esta autonomía y ofrece un
proceso de divorcio ágil para dominicanos en el extranjero y extranjeros en el país,
mientras que la Ley 544-14 presenta un enfoque diferente.
D) Determinación de la ley aplicable
a) Nulidad del matrimonio
Si no se cumplen los requisitos de validez del matrimonio, se puede impugnar su eficacia
mediante la acción de nulidad.
Esto afecta al Derecho internacional privado, ya que la nulidad se rige por la ley que
determina la validez del matrimonio.
Según el artículo 46 de la LDIPr, la nulidad y sus efectos se regulan por la ley aplicable a
la celebración del matrimonio, la cual establece las consecuencias del incumplimiento de
los requisitos de validez.
4. Relaciones entre los cónyuges
A) Caracterización general
De un matrimonio válido surge un haz de relaciones variadas y heterogéneas. Algunas son
esencialmente patrimoniales, mientras que erras no pueden recibir tal calificación. Entre
estas las hay de distinta índole: efectos sobre los apellidos de los cónyuges o de alguno de
ellos, efectos sobre el régimen de la filiación de los hijos habidos con anterioridad (v. gr.,
legitimación por subsecuente matrimonio) o por haber presunciones de paternidad del
marido de la madre, obligaciones (al menos formales) de convivencia, respeto mutuo,
fidelidad, ayuda, etc. Alguno de estos efectos tiene su propio régimen jurídico en cuanto a
la normativa aplicable: así, v. gr., el régimen del nombre de las personas físicas se
regulará, como ya hemos visto, por la ley establecida en el art. 34 LDIPr de la ley;
mientras que la filiación se regirá por lo prescrito en el art. 49.
Tanto la norma de conflicto reguladora de la ley aplicable a las relaciones personales entre
cónyuges (art. 42) como la reguladora de las relaciones patrimoniales (art. 43) son
preceptos genéricos (el primero más que el segundo) que ceden frente a los más
específicos a que nos referimos.
En caso de optar por criterios de conexión concretos, debe poner se de manifiesto que en
los ordenamientos jurídicos modernos que conciben el matrimonio como directa
expresión de la voluntad de los cónyuges como personas autónomas y autor responsables,
siendo esta voluntad la determinante de su propia convivencia, la categoría de relaciones
personales del matrimonio, como comprensiva de derechos y obligaciones impuestos por
la ley, es ciertamente cuestionable. Mas no debe perderse de vista que una ley de Derecho
internacional privado ha de tener en cuenta todo un conjunto de situaciones y
concepciones distintas que puedan presentarse en el foro de no importa qué ordena miento
jurídico extranjero.
B) Relaciones personales entre cónyuges
El artículo 42 de la LDIPr establece que las relaciones personales entre cónyuges se rigen
por la ley del domicilio conyugal que tengan inmediatamente después del matrimonio. Si
no comparten un domicilio conyugal, se aplicará la ley de la nacionalidad común en el
momento de la celebración del matrimonio, y si no hay una nacionalidad común, se
aplicará la ley del lugar donde se celebró el matrimonio. Este precepto utiliza tres criterios
de proximidad, siendo el domicilio conyugal el más relevante, ya que coincide con la ley
personal de ambos cónyuges.
C) Relaciones patrimoniales en el matrimonio
El concepto de relaciones patrimoniales entre cónyuges abarca una amplia gama de
aspectos, incluyendo obligaciones de socorro y auxilio, régimen matrimonial primario,
derechos sucesorios y el régimen económico del matrimonio.
Estas relaciones incluyen obligaciones alimenticias durante el matrimonio o tras su
ruptura, contribuciones a las cargas del hogar, deber de asistencia mutua, solidaridad en
deudas comunes y reglas sobre la vivienda conyugal. Algunas de estas relaciones tienen
leyes específicas que las regulan, como es el caso de las obligaciones alimenticias y
derechos sucesorios.
5. Uniones de hecho
Las uniones de hecho presentan una realidad diversa en el Derecho comparado. Algunos
sistemas las consideran contrarias al orden público, otros las asimilan al matrimonio, y la
mayoría las reconoce como lícitas, pero sin el mismo estatus civil que el matrimonio,
limitándose a efectos patrimoniales.
Los efectos de estas uniones pueden variar según factores como la identidad de los sexos,
la posibilidad de matrimonio y la duración de la convivencia.
Además, el aumento de parejas registradas, donde el consentimiento es clave, introduce
una opción intermedia entre el matrimonio y la unión de facto. La distinción entre unión
de hecho y matrimonio limita su reconocimiento.
IV. FILIACIÓN
1. Caracterización general
La filiación se define como un vínculo natural entre una persona y sus progenitores,
constituyendo una realidad biológica. Jurídicamente, se refiere a la relación entre el hijo/a
y sus padres, estableciendo un "status filii" y un estatus correspondiente para los padres,
lo que genera derechos y deberes legales.
Es importante destacar que la filiación biológica no siempre confiere el status filii, y en el
pasado, algunos sistemas jurídicos discriminaban a los hijos nacidos fuera del
matrimonio, aunque esta práctica es poco común hoy en día.
2. Filiación por naturaleza
La competencia judicial internacional de los tribunales dominicanos en materia de filiación se
establece en el artículo 15.4° de la LDIPr, que indica que un tribunal dominicano es competente
si el hijo tiene su residencia habitual en el país al momento de la demanda, o si el demandante es
dominicano y ha residido en la República Dominicana al menos seis meses antes de presentar la
demanda. Este foro especial se suma a los foros generales que permiten la competencia de los
tribunales dominicanos, como el domicilio del demandado en el país o su sometimiento a la
jurisdicción dominicana. Además, el artículo 65 del Código del Menor determina que las
acciones relacionadas con conflictos de filiación son competencia de la sala de lo civil del
Tribunal de Niños, Niñas y Adolescentes.
3. Filiación adoptiva
La adopción internacional ha crecido significativamente en las últimas décadas, tanto en términos
cuantitativos como sociales. Este fenómeno implica el traslado de un niño o niña desde su país de
origen a otro, donde se integra en una nueva familia.
Además, existe otra forma de adopción internacional que no requiere desplazamiento, pero
involucra a adoptantes o adoptados de diferentes nacionalidades. Aunque la adopción puede
formalizarse en el país de origen o en el de acogida, generalmente se prefiere que se lleve a cabo
en el país de recepción.
B) Adopción de dominicanos por extranjeros en la República Dominicana
El artículo 115 establece que la adopción privilegiada puede ser nacional o internacional,
dependiendo de si los adoptantes son dominicanos residentes en el país o ciudadanos extranjeros.
La adopción nacional se regula en los artículos 117 a 163, mientras que la internacional lo hace
en los artículos 164 a 169. La adopción internacional implica que los adoptantes y el adoptado
son de diferentes nacionalidades o residencias.
Si los extranjeros han residido en el país por más de tres años o están casados con un nacional, su
adopción se regirá por las mismas disposiciones que la adopción nacional. Además, se deben
considerar ciertos procedimientos administrativos para la adopción de un dominicano por
extranjeros en la República Dominicana.
V. ALIMENTOS
1. Autonomía de la deuda alimenticia
El principal desafío en la regulación internacional de las obligaciones alimenticias es la
autonomía de estas deudas. A excepción de los alimentos entre parientes y cónyuges, las
obligaciones alimenticias están vinculadas a diversas instituciones jurídicas, cada una con su
propio régimen legal, como la responsabilidad extracontractual, el matrimonio, la separación, el
divorcio, la tutela, entre otros.
Por lo tanto, se deben aplicar las normas de Derecho internacional privado correspondientes a
estas instituciones, incluyendo foros de competencia y normas de conflicto relacionadas con
contratos y sucesiones.
2. Competencia judicial internacional y determinación de la ley aplicable
La competencia judicial internacional de los tribunales dominicanos en casos de alimentos está
influenciada por la naturaleza de la deuda alimenticia y la variedad de títulos que pueden
justificarla. Esto permite aplicar normas de competencia de otros sectores relacionados, como
contratos o responsabilidad extracontractual.
Es esencial identificar los criterios de competencia judicial internacional aplicables a las
reclamaciones de alimentos, especialmente aquellas basadas en relaciones de parentesco o
conyugales.
En este contexto, se deben considerar las reglas de la Ley de Derecho Internacional Privado
(LDIPr), específicamente el artículo 15.6°, que establece la competencia de los tribunales
dominicanos en materia de alimentos.
VI. SUCESIONES
La sucesión por causa de muerte presenta una notable diversidad legislativa y se
caracteriza por su autonomía, enfocándose en la consideración patrimonial de los bienes
sucesorios.
Esta perspectiva implica que las normas de Derecho internacional privado se rigen por un
principio de unidad y universalidad, lo que permite que el tribunal competente y la ley
aplicable abarquen todos los bienes del causante, sin importar su naturaleza o ubicación.
2. Competencia judicial internacional
La competencia judicial internacional de los tribunales dominicanos en materia sucesoria
se establece según la Ley de Derecho Internacional Privado (LDIPr). Además de los foros
generales basados en el domicilio del demandado y la sumisión, se contemplan dos foros
especiales: el último domicilio del causante en el país y la posesión de bienes inmuebles
en la República Dominicana.
El primer foro es considerado razonable, ya que indica la ubicación del patrimonio y es
relevante para los actos de última voluntad, facilitando el proceso judicial y la
administración de la herencia. La existencia de bienes inmuebles también se justifica por
su atractivo en la gestión sucesoria.
3. Determinación del Derecho aplicable
A) Ventajas de la solución unitaria
El Derecho sucesorio comparado se divide en dos grandes modelos: el monista, que
propone una solución unitaria para toda la sucesión, y el dualista, que distingue entre
sucesión mobiliaria e inmobiliaria.
El modelo monista plantea la elección entre la ley nacional del causante y la ley de su
domicilio al momento de su muerte. Por otro lado, el modelo dualista aplica la lex rei
sitae para la sucesión inmobiliaria y generalmente la ley del último domicilio del causante
para la sucesión mobiliaria, permitiendo así la existencia de múltiples masas hereditarias
bajo diferentes sistemas legales.
La opción por una única ley que gobierne toda la sucesión mortis causae:
El texto destaca las ventajas de optar por un modelo de sucesión basado en una única ley
en lugar de un modelo de fraccionamiento. Esta opción facilita la planificación sucesoria
del causante, especialmente si posee bienes en diferentes países, ya que evita la
complejidad de adaptar diversas legislaciones.
Además, se menciona que este enfoque ha sido adoptado en la codificación internacional
del Derecho privado, como se evidencia en el Convenio de La Haya de 1989 y el
Reglamento (UE) núm. 650/2012, que regulan la ley aplicable a las sucesiones y otros
aspectos relacionados.
B) Ámbito de la professio iuris
El legislador dominicano ha modernizado la ley de sucesiones al permitir que el testador elija la
ley aplicable a su sucesión mediante una declaración expresa en su testamento, según el artículo
54 de la LDIPr.
Esta opción, conocida como professio iuris, resalta la importancia de la autonomía de la voluntad
en el ámbito sucesorio, reconociendo que la voluntad del causante, expresada en un testamento o
pacto sucesorio, debe ser considerada como la ley de la sucesión.
La norma amplía esta autonomía más allá de la autorregulación, promoviendo una mayor libertad
en la elección de la ley aplicable.
C) Validez del testamento en cuanto a la forma
El artículo 55 de la LDIPr establece que un testamento es válido en cuanto a su forma si
cumple con la legislación del Estado donde se otorgó, o con la ley del Estado de
nacionalidad o domicilio del testador en el momento de la redacción o del fallecimiento.
Esta norma busca resolver situaciones en las que un testamento se elabora según la ley del
domicilio actual del testador, que puede no ser el último domicilio, lo que podría invalidar el
testamento si no se considera la ley sucesoria aplicable. Así, el artículo protege la planificación
sucesoria realizada conforme a la ley del testador.
D) Sucesión correspondiente al Estado
El problema de la atribución de bienes sucesorios al Estado o entidades públicas es complejo y
puede generar conflictos, como la reclamación concurrente de dos Estados sobre los mismos
bienes o el abandono de estos.
Esto se debe a las diferentes concepciones del rol del Estado en el proceso sucesorio: algunos
sistemas legales ven al Estado como heredero de última instancia, mientras que otros le otorgan
el derecho de apropiarse de bienes vacantes en su territorio. Esta discrepancia puede complicar la
gestión de los bienes del causante.
4. Reconocimiento y ejecución de resoluciones, documentos y actos
El art. 96 LDIPr da una respuesta directa a la cuestión al prescribir lo siguiente: Se
reconocen las decisiones o los documentos relativos a una sucesión y los derechos
derivados de una sucesión abierta en el extranjero, cuando se cumpla con lo siguiente:1)
Cuando hayan sido pronunciadas o expedidos en el Estado del último domicilio del
causante o en el Estado al amparo de cuya ley este último sometió su sucesión;
2) Cuando se refieran a bienes inmuebles y hayan sido pronunciadas o expedidos en el
Estado en el cual dichos bienes están situados.