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Denarius

E-ISSN: 2448-5403
[email protected]
Universidad Autónoma Metropolitana
México

Valenzuela Feijóo, José C.


Tasa de plusvalía: significación e impacto
Denarius, núm. 29, julio-diciembre, 2015, pp. 163-189
Universidad Autónoma Metropolitana

Disponible en: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=695676758003

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denarius
revista de economía y administración

Tasa de plusvalía: significación e impacto


José C. Valenzuela Feijóo1
I. Propósitos
En el funcionamiento y desarrollo de una economía capitalista existen
pocas variables más importantes que la tasa de plusvalía, si es que
existe alguna. Ésta afecta directa o indirectamente los aspectos más re-
levantes de la vida económica y social. A pesar de esto, la teoría eco-
nómica le presta muy poca atención a dicha variable “reina”. En esta
situación influye fuertemente el tradicional ostracismo (y hasta repre-
sión) que sufre la teoría económica marxiana en los medios académi-
cos y oficiales. Curiosamente, cuando se trata de examinar problemas
concretos, muchas aproximaciones que se declaran marxistas también
dejan a un lado esa categoría. En lo que sigue tratamos de señalar por
qué la plusvalía es tan importante y, en consecuencia, por qué debería
manejarse con especial cuidado y atención.

II. Definiciones
Marx entiende la tasa de plusvalía (p) como un cociente donde el di-
visor lo constituye la masa de plusvalía anual (P) y el dividendo es el
monto del capital variable consumido en el año (V). O sea, tenemos que
p= P/V. Conviene remarcar que en esta operación se manejan magnitu-
des anuales, tanto para la plusvalía como para el capital variable gasta-
do; a su vez, no es obligatorio manejar un período anual, pero sí resulta
bastante más cómodo.
La plusvalía y el capital variable se miden en unidades de valor; es
decir, en horas de trabajo social. ¿Qué se entiende por trabajo social?
En un sentido muy genérico, se entiende como el trabajo útil para otros.

1 Profesor-Investigador del Departamento de Economía de la Universidad Autónoma Metropolitana, Uni-


dad Iztapalapa.

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Tasa de plusvalía: significación e impacto
José C. Valenzuela Feijóo

En una economía de mercado, como la capitalista, el trabajo social asu-


me características más específicas: funciona como sustrato del valor de
las mercancías, lo que supone los siguientes rasgos: i) es trabajo vivo
gastado; ii) tal trabajo debe funcionar como trabajo socialmente nece-
sario, lo que significa que el trabajo opere en condiciones de medias de
productividad, de intensidad y de complejidad, y iii) adicionalmente,
la rama donde se ejecuta tal trabajo debe ser una rama en equilibrio; es
decir, el precio de mercado debe coincidir con el precio de oferta y, de
este modo, la cantidad demandada debe igualar a la cantidad ofertada.2
Cuando los trabajadores se ponen a trabajar en la fábrica capitalista,
si se supone que su trabajo funciona como trabajo social, generan nue-
vos valores. Es decir, producen lo que se denomina “valor agregado”
o “producto de valor”, que es la expresión usualmente manejada por
Marx. Cuando los capitalistas llevan la producción al mercado y la ven-
den, reciben cierta cantidad de dinero. Con una parte de estos ingresos
reponen lo que han gastado en materias primas y medios de trabajo, o
sea, sus gastos en capital constante. La otra parte de su ingreso equivale
a la expresión monetaria del valor agregado (WA). Una parte de este
valor agregado lo usan para financiar sus compras de fuerza de trabajo
(V= gasto en capital variable), mientras que el excedente es la parte del
valor agregado que queda en manos de los capitalistas (plusvalía).
En consecuencia, el valor agregado se puede desglosar en la parte
que va a los trabajadores (o capital variable) y la que permanece con
los capitalistas (plusvalía). O sea, WA= V+P. Los grandes economistas
clásicos tenían bastante clara esta situación. Mill, por ejemplo, escribía
que “los dos únicos elementos de los que dependen las ganancias [leáse
plusvalía] de los capitalistas son: primero, la magnitud del producto, o
en otros términos, la fuerza productiva del trabajo; y segundo, la parte

2 Para detalles, ver: José Valenzuela Feijóo, Teoría general de las economías de mercado, libro primero,
segunda parte, Caracas: Banco Central de Venezuela, 2012.

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de esa producción obtenida por los mismos trabajadores; esto es, la pro-
porción que guarda la remuneración de los trabajadores con la cantidad
que producen.”3
Marx, al examinar el concepto de tasa de plusvalía, habla de “la pro-
porción en que se ha valorizado el capital variable.”4 También la define
como “valorización proporcional del capital variable.”5 Tratemos de
explicar esta aproximación.
Ya hemos indicado que, al ponerse en acción, los trabajadores ge-
neran un determinado valor agregado (WA), pero para que este proceso
pueda ocurrir el capitalista debe comprar fuerza de trabajo y pagarla.
Este costo es igual al valor del capital variable que desembolsa el ca-
pitalista (V). Luego, la diferencia entre el valor agregado y el capital
variable gastado, es igual a la plusvalía (P= WA – V), que es el ingreso
apropiado por el capitalista. A partir de ello se puede sostener que, para
apropiarse de la plusvalía (plus-producto) el empresario debe invertir
en la compra de fuerza de trabajo. En consecuencia, si dividimos la
plusvalía por el capital variable y el resultado lo expresamos como un
porcentaje, obtenemos el grado de valorización del capital variable, o
bien, en palabras de Marx, la “valorización proporcional del capital va-
riable”. Por ejemplo, si se invierten 4 unidades de valor en comprar
fuerza de trabajo y se ganan 6 unidades de valor (como plusvalía), la
valorización de la inversión será igual a un 150%. Es decir, una tasa de
plusvalía igual a 1.5 = 6/4.
Marx maneja algunas expresiones equivalentes para la tasa de plus-
valía. Una de ellas es la que deriva de asimilar el capital variable (o va-
lor de la fuerza de trabajo) al trabajo necesario y la plusvalía al trabajo
excedente. Por consiguiente, en este caso, la tasa de plusvalía es igual

3 John S. Mill, Principios de economía política, México: FCE, 1978, p. 371.


4 Karl Marx, El capital, tomo I, México: FCE, 1974, p. 163.
5 Ibid., p. 162.

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al resultado de dividir el trabajo excedente por el trabajo necesario.


Una expresión semejante divide el tiempo de trabajo no pagado (apro-
piado por el capitalista) por el tiempo de trabajo para sí (el recibido por
el obrero). Otra alternativa surge de considerar los resultados: produc-
to excedente (PE) dividido por el producto necesario (PN), expresado
como: p= (PE) / (PN).
Basta una mirada rápida para pensar que la tasa de plusvalía es una
variable de distribución; después de todo, en la cuota aparece como
numerador la porción del ingreso apropiada por los capitalistas y, en la
posición de denominador, la porción que corresponde a los asalariados
productivos. En ese sentido, sería absurdo negar este aspecto inherente
a la categoría en análisis. El problema no radica en ello sino en olvidar
algo previo y fundamental: el proceso de explotación transcurre en el
espacio de la producción. Es en este lugar donde se genera el valor
agregado y, por consiguiente, la plusvalía, siempre y cuando se satisfa-
ga una condición clave: que el valor agregado sea mayor que el valor de
la fuerza de trabajo. Eso a su vez exige cumplir una condición previa:
para producir valores no basta gastar trabajo, es necesario hacerlo res-
petando lo que se entiende como “trabajo socialmente necesario”.
¿Qué se persigue con esa actividad? En un sentido amplio, el hombre
produce para poder vivir: “ganarás el pan con el sudor de tu frente” dice
el precepto bíblico. Luego, en una economñia de tipo capitalista, el obrero
debe generar por lo menos un valor equivalente a lo que necesita para vivir
o “valor de la canasta salarial”. ¿Cuándo lo logra? Cuando ha gastado lo que
Marx denomina “trabajo necesario”, pero si hasta el esfuerzo productivo se
detuviera en ese punto, la plusvalía sería igual a cero. Supongamos que el
trabajo necesario es igual a 4 horas. En esa circunstancia podemos sostener
que entre las ocho de la mañana y las doce del día el obrero “trabaja para
sí”; si trabaja más ya no lo haría para sí, sino para el capitalista, trabajará a
cambio de nada. Por lo tanto, podemos suponer que el eventual gasto de
trabajo adicional tendrá lugar sólo si el obrero es obligado a ejecutarlo.

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¿Cómo opera esta obligación? La respuesta es conocida: si los ca-


pitalistas no obtienen beneficios, dejan de llevar adelante el proceso de
producción;6 si no hay producción, no hay empleo. En otras palabras,
el capital contrata fuerza de trabajo de acuerdo con las ganancias (plus-
valía o sobretrabajo) que espera obtener: si sus pronósticos son pesi-
mistas, comprará poca fuerza de trabajo, como consecuencia, crece la
desocupación, caen los salarios y también suele alargarse la jornada de
trabajo. En general, se debilita el poder de regateo de los trabajadores
y, por lo mismo, se fortalecen las fuerzas que pugnan a favor del sobre-
trabajo: “los beneficios sólo son posibles si los capitalistas tienen un
cierto grado de poder sobre los trabajadores. Este poder suele basarse
en la existencia de desempleo en la sociedad capitalista.”7 En el mismo
sentido, Marx escribe que el capital obtiene sus ganancias solo “en la
medida en que es una fuerza coercitiva sobre el trabajo asalariado, que
lo obliga a ejecutar un sobretrabajo.”8
El punto a subrayar sería que más allá de las usuales fluctuaciones
cíclicas, existe un desequilibrio estructural en contra de los trabaja-
dores. Baste preguntar: si la producción se paraliza, ¿cuánto tiempo
pueden resistir los trabajadores?, ¿cuánto los capitalistas? Con base en
ello, desde el mismo nacimiento del capitalismo, la disciplina fabril se
instaura con cargo a la coacción más brutal y, al transcurrir el tiempo, el
trabajo excedente y no pagado se transforma en algo que parece natu-
ral e inmutable.9 De modo análogo, la gestión despótica que tipifica al

6 “La causa normal de un amplio paro estriba en el nivel excesivamente alto de los salarios reales.” Cf. F.
A. Hayek, Los fundamentos de la libertad, tomo II, Barcelona: Folio, 1997, p. 346. Hay pocos autores
más conservadores que Hayek y, en este sentido, uno podría decir que “a confesión de partes, relevo de
pruebas”.
7 S. Bowles y R. Edwards, Introducción a la economía: competencia, autoritarismo y cambio en las eco-
nomías capitalistas, Madrid: Alianza Universidad, 1990, p.96.
8 Karl Marx, Teorías sobre la plusvalía, tomo I, Buenos Aires: Cartago, 1974, p. 79.
9 Por ejemplo, se le atribuye a los medios de producción una especie de propiedad mágica: generar ese
excedente.

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capital (sometimiento coactivo de la voluntad obrera a la voluntad del


capital) es un rasgo que se percibe tan absolutamente “normal” que ni
siquiera se advierte su carácter despótico.
En este contexto llama la atención la aproximación neoclásica al
problema. Marshall, por ejemplo, escribe que “el capital y el trabajo en
general cooperan en la producción del dividendo nacional y retiran de
éste sus ganancias en la medida de sus respectivas eficiencias margina-
les (…) La cooperación del capital y el trabajo es tan esencial como la
del hilandero y el tejedor; existe una pequeña prioridad por parte del
primero, pero ella no le otorga preeminencia alguna.”10 Podemos ver
que la postura neoclásica se sitúa en las antípodas de la visión que ma-
neja Marx. Donde éste ve explotación y conflictos, el bando neoclásico
visualiza cooperación y armonía.

III. La tasa de plusvalía: impacto en variables centrales


La tasa de plusvalía es una variables que deja su huella en prácticamen-
te todos los espacios de la economía y, en general, de la sociedad. En lo
que sigue, tratando de ser selectivos, examinaremos el impacto de esta
variable en los siguientes aspectos: a) la relación conflictiva entre las
dos clases fundamentales del sistema: burguesía y proletariado; b) en la
distribución del ingreso; c) en los niveles de vida y su disparidad; d) re-
lación con la tasa de ganancia; e) en los niveles de actividad económica
o del ingreso nacional; f) relación con niveles de desempleo o “ejército
de reserva industrial”, y g) impacto en los ritmos de crecimiento. Para
lograr el objetivo nos concentramos en el espacio de la economía y
dejamos a un lado, el impacto de la variable en aspectos tales como los
estilos de vida, los patrones culturales e ideológicos, etcétera.

10 Alfred Marshall, Principios de economía, Madrid: Aguilar, 1963, p. 447.

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IV. Tasa de plusvalía y conflicto clasista de base


En un sistema capitalista encontramos dos clases fundamentales: la bur-
guesía o capitalistas, y el proletariado o trabajadores asalariados. Entre
estas dos clases se establecen relaciones de explotación en lo económi-
co, y de dominio-subordinación en lo político. La explotación significa
que una clase —la capitalista— se apropia del excedente sin participar
en su producción mientras que la clase productora del excedente no
accede a él. O sea, apropiación sin quid pro quo. La relación que se
establece entre las dos clases fundamentales del sistema es, en conse-
cuencia, una relación contradictoria: lo que beneficia a unos, perjudica
a los otros, y vice-versa. Como apuntaba David Ricardo: “siempre que
se aumente el salario, se reducirán necesariamente las utilidades (…) lo
único que puede afectar a las utilidades es un aumento en los salarios.”11
Mill sostiene el mismo punto de vista: “la tasa de ganancia depende de
los salarios; sube cuando los salarios bajan, y baja cuando los salarios
suben.”12
Toda relación contradictoria es conflictiva de hecho o en potencia,
en mayor o en menor grado, y es el contexto socio-histórico lo que va
marcando el grado de agudeza que alcanza el conflicto. En ocasiones, la
lucha clasista alcanza niveles muy altos, entonces se suele hablar de si-
tuación y crisis revolucionaria. En otras, los contendientes, en especial
la clase obrera, parecen adormilados y el conflicto abierto es parcial,
mínimo y casi imperceptible.
La relación contradictoria y el conflicto que de ella se deriva, en
el caso específico que nos preocupa, también funciona como una con-
tradicción antagónica. Esto significa que sólo se puede resolver si la
base estructural que la determina desaparece. Es decir, si se anulan las
relaciones de propiedad capitalista y todo lo que de ella se deriva. En

11 David Ricardo, “Principios de economía política y tributación”, México: FCE, 1973, p. 91.
12 John S. Mill, op. cit., p. 371.

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otras palabras, los fundamentos del conflicto radican en las mismas re-
laciones de propiedad y, por ello, se sostiene que se trata de una con-
tradicción inherente (o esencial) al sistema. Para que ella desaparezca,
también lo debe hacer el régimen al que le da sustento.
Tendríamos entonces:
Relación Relación Contradicción
Explotación
contradictoria conflictiva antagónica

Tasa de plusvalía

Lo que el diagrama plantea es que la tasa de plusvalía opera como un


reflejo o expresión, en sus términos, del conflicto clasista básico. Pero
la magnitud de la tasa de plusvalía no solamente funciona como conse-
cuencia, también provoca una determinada reacción de los actores cla-
ves; es decir, es consecuencia y a la vez causa de determinados procesos
sociopolíticos.
Conviene agregar que una alta tasa de plusvalía en un país con un in-
greso per-cápita bajo implica que los asalariados se mantienen con muy
bajos niveles de vida, que apuntan a la llamada extrema pobreza. Por
otro lado, en un país altamente desarrollado es menos probable que exista
la extrema pobreza, pero sí opera la pobreza relativa; es decir, una gran
distancia económica entre los “de abajo” y los “de arriba”, lo que puede
generar conflictos de orden mayor. En realidad, valga la acotación, la
pobreza per se no suele engendrar grandes conflictos (a veces, ni siquiera
menores), es la desigualdad de ingresos y riqueza la que sí es bien visible,
genera cierta propensión al descontento y a los conflictos que de éste se
pudieran desarrollar. En el capitalismo la clase obrera suele operar con
un ingreso medio bastante superior al de los campesinos dependientes del
feudalismo; no obstante, el conflicto social (o lucha de clases) es mucho
más agudo y frecuente en el régimen capitalista que en el feudal.

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V. Tasa de plusvalía y distribución del ingreso

1. Tasa de plusvalía y participación salarial


El valor agregado o “producto de valor” como a veces lo denomina
Marx, equivale al ingreso nacional de las cuentas nacionales. En con-
secuencia, se entiende que Marx trata de señalar los términos en que
el valor agregado (o ingreso nacional) se reparte entre las dos clases
fundamentales del sistema. La división entre las dos partes pudiera no
ser la más clara y directa, por lo mismo, se pueden manejar expresiones
alternativas. Por ejemplo, la que podemos denominar “participación del
capital” (k), en la cual el ingreso de los capitalistas (o plusvalía) se re-
fiere al valor agregado. En ese caso se observaría:
(1) k = P /WA = P / V (1 + p) = p / (1 + p)
P = plusvalía anual; V= capital variable gastado en el año; p = P/V =
tasa de plusvalía; WA =valor agregado o ingreso nacional.
Si la tasa de plusvalía es igual a uno, el coeficiente k será igual a ½ =
0.50, o sea, el 50% del ingreso nacional es apropiado por los capitalis-
tas. Si la tasa de plusvalía es igual 4.0, el coeficiente k será igual a 4/5 =
0.80; es decir, el 80% del ingreso nacional pertenecerá a los capitalistas.
De manera análoga, para la participación de los asalariados (w) po-
demos escribir:
(2) w = V / WA = V / V(1 + p ) = 1 / (1 + p) = 1 - k
Si la tasa de plusvalía es uno, la participación salarial será igual a ½ =
0.50. Si la tasa de plusvalía es igual a 4.0, el coeficiente w será igual a
1/5 = 0.20. Ciertamente, si se conoce la participación del capital, la par-
ticipación del trabajo se puede conocer en automático pues opera como
su complemento. O sea, w = 1 – k.
La expresión manejada para la participación salarial es válida si no
hay asalariados improductivos; si éstos existen, una parte de los salarios

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Tasa de plusvalía: significación e impacto
José C. Valenzuela Feijóo

funciona como plusvalía disfrazada. Si ajustamos la expresión (2) para


tomar en cuenta la existencia de salarios pagados a trabajadores impro-
ductivos obtenemos:13
(2 a) w' = 1 / (1 + p) ( 1 - si)
si = salarios improductivos sobre salarios totales
En (2 a) podemos ver que la participación salarial sube si disminuye
la tasa de plusvalía, algo ya dicho, pero también aumenta si se eleva el
peso de los asalariados improductivos, lo que puede provocar espejis-
mos peligrosos. Supongamos que p=2.0 y que (si)=0.2. En este caso,
w’ = 0.417; si la tasa de plusvalía no se mueve y el coeficiente (si) se
eleva a 0.50, la participación salarial sube a 0.667. Este cambio, aparen-
temente progresivo, se puede calificar como “igualitarismo espurio”.

2. Tasa de plusvalía y coeficiente de Gini


La distribución del ingreso no siempre se mide con cargo a la participa-
ción salarial. Este indicador a veces no entrega toda la información que
se necesita para tener una imagen cabal del fenómeno, por esta razón se
suelen manejar diversos indicadores que apuntan a una medición más
completa del problema. Uno de los más usados y conocidos es el de-
nominado coeficiente de Gini. Este coeficiente asume valores extremos
iguales a cero (igualdad perfecta) o iguales a uno (desigualdad extrema
o máxima).
¿Cómo se construye este coeficiente? Primero se divide la población
entre diversos grupos (p.ej. centiles) que se ordenan según su nivel de
ingreso, desde los más pobres (el uno por ciento más pobre) hasta los
más ricos (el último uno por ciento). Con esta información se constru-
ye un gráfico acumulativo (denominado curva de Lorenz) donde el eje

13 Detalles y estimaciones para México en Jorge Isaac y José Valenzuela (eds.), México: explotación y
despilfarro, México: Plaza y Valdés, 1999.

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horizontal va acumulando los centiles de la población y el eje vertical


acumula los puntos porcentuales del ingreso apropiado. El gráfico, por
ejemplo, nos señalará qué porcentaje del ingreso nacional percibe el
40% de la población más pobre. Si la distribución resulta perfectamen-
te igualitaria (cada uno por ciento de la población recibiría un uno por
ciento del ingreso), la curva de Lorenz sería una recta de 45%. Luego
de conocer la curva de Lorenz, se divide la superficie que se ubica entre
ésta y la recta de 45% por la superficie que queda debajo de la recta de
45 grados. La igualdad perfecta supone un cociente igual a cero y la
desigualdad máxima un cociente igual a uno. En suma, el coeficiente
de Gini se eleva y acerca a uno en la medida que la desigualdad se
acrecienta.
Al respecto, la pregunta que nos ocupa es sobre la relación que pu-
diera existir entre la tasa de plusvalía y el coeficiente de Gini. La res-
puesta no presenta grandes problemas: podemos postular que a mayor
tasa de plusvalía, mayor será el coeficiente de Gini y viceversa.

3. Heterogeneidad estructural
En los países subdesarrollados, como los de América Latina, es muy
importante la denominada “heterogeneidad estructural”. Esta implica
que existen fuertes disparidades de productividad e ingresos entre los
diversos sectores y estratos económicos de un país. Para nuestros pro-
pósitos, el punto a subrayar sería que: al existir heterogeneidad estruc-
tural, podemos esperar que: i) exista una alta desigualdad de ingresos
al interior de la misma clase capitalista; ii) que también tenga lugar una
gran desigualdad entre diversas capas de la clase obrera, y iii) que en
tales países exista una alta tasa de plusvalía.

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Tasa de plusvalía: significación e impacto
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VI. Tasa de plusvalía y niveles de vida


En este aspecto nos limitaremos a presentar los aspectos básicos, lo que
nos permitirá realizar un análisis bastante simplificado.
Los niveles de vida los medimos según el ingreso por habitante con
que operan las dos clases fundamentales. Sabemos que la relación entre
ingreso y nivel de vida no es estricta pero el supuesto evita complica-
ciones que, en este nivel del análisis, son innecesarias. También supo-
nemos que, al interior de cada clase hay una estricta homogeneidad en
términos del ingreso per cápita. Una vez más, se trata de un supuesto
extremo: sabemos que hay diferenciales de ingreso, a veces significa-
tivos, entre los diferentes estratos de una clase, pero es un rasgo que
podemos considerar cuando se ejecute una investigación empírica. En
este momento, para nuestros propósitos, podemos manejar el supuesto
ya señalado.
Podemos empezar el análisis con la clase obrera o proletariado. Del
valor agregado o ingreso nacional, la parte que va a manos de los traba-
jadores asalariados y productivos es igual a la masa del capital variable
gastado en el año. Para encontrar el ingreso per cápita real (en volumen
o quantum) dividimos el capital variable total entre la población ocu-
pada productiva. Con ello obtenemos el capital variable por ocupado.
Luego, ajustamos la población ocupada agregando los dependientes
(personas que no trabajan) de la población ocupada. De este modo arri-
bamos a un “capital variable per cápita”. Finalmente, transformamos
las magnitudes en valor (de trabajo social) a magnitudes en volúme-
nes, para lo cual hacemos intervenir la productividad del trabajo. O sea,
arribamos al ingreso real (quantum) por habitante, el que usamos como
indicador del nivel de vida. Claro está, se trata de ver cuál es el impacto
de la tasa de plusvalía en este ingreso real por habitante.
Al dividir el variable total (V) por la población ocupada productiva
(POP), obtenemos el capital variable por ocupado (Vm= V/POP). Cada
ocupado se mantiene a sí mismo y a los que dependen de él, la cantidad

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de los últimos está dada por el valor del coeficiente de dependientes (d).
Por consiguiente, el capital variable por persona (en el mundo de los
trabajadores), se puede escribir como sigue:
(3) Vh = V / POP (1 + d )
El variable por persona o Vh indica el monto de horas de trabajo social
que consume, en promedio, cada integrante de la familia obrera (niños,
ancianos, mujer, obrero). Por supuesto, no se consumen las horas sino
los productos o bienes de consumo que han costado esa cantidad de
trabajo social.
Ahora bien, para medir el bienestar lo que más interesa es el quan-
tum del consumo obrero. Para ello ajustamos la expresión anterior en el
nivel de productividad del trabajo en las ramas que producen la canasta
salarial (F2). De este modo, obtenemos lo que se puede denominar in-
greso real per-cápita del mundo obrero (Yhr); o sea:
(4) Yhr = ( F2 ) ( Vh ) = ( F2 ) [ V / (1 + d ) (POP) ]
Como se tiene que:
V = WA / (1 + p)
Reemplazamos y obtenemos:
(5) Yhr = (WA) (F2) / [ (1 + p ) ( 1 + d ) (POP) ] = (F2) ( JTa) / [ (1 + d ) ( 1 + p ) ]
WA = (POP) ( JTa ) = Tv
WA / POP = JTa
( WA ) ( F ) = PAq F = PAq / Tv = PAq / WA
( PAq ) / ( POP ) = F’ F’ = ( F ) ( JTa )

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Tasa de plusvalía: significación e impacto
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Para simplificar, suponemos que F = F2; también tenemos que la


productividad por hombre ocupado (F’), es igual a la productividad por
hora multiplicada por la jornada de trabajo. Por consiguiente:
(6) Yhr = F’ / (1 + p ) ( 1 + d )
Podemos ver que el ingreso real per cápita (Yhr), que es el indicador
que usamos para medir el bienestar, depende de tres factores: a) la pro-
ductividad del trabajo (por hombre ocupado) en las ramas que producen
la canasta salarial; b) la tasa de plusvalía, y c) el coeficiente de depen-
dientes. En consecuencia, el bienestar obrero se eleva si: i) aumenta la
productividad del trabajo; ii) baja la tasa de plusvalía, o iii) se reduce el
coeficiente de dependientes. Ocurre lo contrario cuando las variables se
mueven en sentido opuesto. En suma:
(7) Yhr = f [ F’, d, p, ]
(+) (-) (-)

¿Qué sucede con los capitalistas?


La parte del valor agregado que reciben es la plusvalía; de esta, una
parte la aplican al consumo personal. Podemos escribir:
(8) P = (k) ( WA )
(9) Ck = P - GI - Ak = P [ 1 - (gi + ak ) ]
gi = GI/P = coeficiente de gastos improductivos
ak = Ak / P = tasa de acumulación
En las expresiones previas medimos en horas de trabajo social, para
pasar a volúmenes, multiplicamos por la productividad-hora:
(10) (Ck) (F) = (k) (WA) (F) [ 1 - (gi + ak ) ]

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Para el ingreso per-cápita real (o consumo real per-cápita) de los capi-


talistas, tenemos:
(11) Ykhr = (Ck) (F) / (POk)(1 + d) = (k) (WA) (F) [ 1 - (gi + ak )] / POk (1 + d)

POk / POP = β = población ocupada capitalista sobre población ocupa-


da total
PAq/POP = F’ = productividad por ocupado
F = PAq / (POP) (JTa) = F’ (JTa) = productividad por hora trabajada
PAq = producto agregado (ingreso nacional) en volumen; JTa = jornada
de trabajo anual; POP = población ocupada productiva
(12) Yk hr = (WA) (F) [ 1 - (gi + ak) ] k / (POP) ( β ) (1 + d)
= (POP) (JTA) (F ) [1 - (gi + ak) ] k / (POP) (β) (1 + d)
= PAq [ 1 - (gi + ak) k ] / (POP) (β) (1 + d )
(13 a) = F’ [1 - (gi + ak )] (p) / (1 + d) (1 + p) β
En suma:
(14) Ykhr = f { F’, β, d, p, ak, gi }
(+) (-) (-) (+) (-) (+)
El nivel de vida de los capitalistas —medido en los términos expues-
tos— se eleva si suben la productividad por ocupado y la tasa de plus-
valía, y cae si se eleva la propensión a acumular y sube el coeficiente
de gastos improductivos. También cae si sube el coeficiente beta (po-
blación ocupada capitalista como porcentaje del total) y el coeficiente
de dependientes.

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José C. Valenzuela Feijóo

Examinemos ahora el diferencial en los niveles del consumo real


per cápita entre capitalistas y trabajadores asalariados. Dividiendo la
expresión (13 a) por la (6) , obtenemos:
(15) Yh,k / Yh,t = { p [ 1 - (ak + gi ) ] } / β
Podemos ver que el diferencial (o desigualdad) se eleva si: 1) aumenta
la tasa de plusvalía; 2) disminuye la suma de la tasa de acumulación y el
coeficiente de gastos improductivos, o 3) se reduce el coeficiente beta.
En la evolución del capitalismo, ¿qué sucede con estos factores? En
lo que se refiere a la tasa de plusvalía, su tendencia de largo plazo es as-
cendente. El ritmo de crecimiento resulta más o menos lento, aunque se
dispara con el advenimiento del estilo neoliberal. La tasa de acumula-
ción (acumulación sobre plusvalía) disminuye y el coeficiente de gastos
improductivos se eleva bastante. En conjunto, se puede sostener que (ak
+ gi ) se eleva. Finalmente, observamos una tendencia que es muy clara:
cae el peso de los grupos de capitalistas en la población total, fenómeno
que ocurre asociado a los crecientes procesos de concentración y cen-
tralización de capitales.
Resulta interesante comparar la situación actual con la existente en
los primeros tiempos del capitalismo, digamos Inglaterra hacia el 1800.
En esta época, el capitalista dirigía personalmente el proceso de pro-
ducción y los establecimientos fabriles eran relativamente pequeños
(comparados con los tamaños actuales). En términos generales se espe-
raría un coeficiente beta bastante más elevado que el actual. En cuanto a
la tasa de plusvalía, es muy probable que fuera bastante más baja —del
orden de uno o solo un poco más— que las magnitudes, hoy conocidas,
que van de dos a tres en los países más desarrollados. En cuanto al coe-
ficiente de gastos improductivos, por esos tiempos era muy bajo; por el
contrario, la tasa de acumulación parece haber sido elevadísima. Es la
época del burgués puritano, casi asceta, el que vive sólo para acumular

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denarius
revista de economía y administración

y expandir su negocio. El conjunto de todos los factores considerados


generaba diferenciales en los niveles de vida (de consumo) que no pa-
recen haber sido muy desiguales.
Conviene indicar que como indicador de los niveles de vida hemos
elegido el nivel del consumo per cápita del grupo social correspondien-
te. Con certeza, el indicador puede suscitar críticas diversas y, como
ahora se hace en algunos estudios sobre el tema, resulta más adecuado
utilizar una gama de indicadores para luego arribar a un índice com-
puesto, pero ya hemos señalado que en estas notas nos limitamos a una
aproximación muy general.
El punto central que nos interesa recoger apunta a otro aspecto: al
cotejar capitalistas y asalariados no basta comparar niveles de consumo
y los ingresos que operan detrás de esos gastos, hay algo más decisi-
vo y que apunta a los niveles del patrimonio productivo (a veces se
habla de riqueza) que manejan una y otra clase. En esta dimensión, la
desigualdad desde siempre ha sido elevada y, en la actualidad, resulta
descomunal.14

VII. Tasa de plusvalía y tasa de ganancia


La tasa de ganancia se define como un cociente de la plusvalía y el ca-
pital total adelantado por la empresa (o rama, o región, o país, etc.). Por
lo mismo, mide la rentabilidad del capital o las ganancias que obtiene
por unidad de inversión. A partir de eso se sostiene que es el motivante
básico que regula las actividades del capital. En el numerador de la tasa
de ganancia aparece la masa de plusvalía anual y en el denominador, el
capital total adelantado, que aproximadamente se corresponde con los
activos totales de la empresa. El capital total (K), se puede desglosar en

14 Información excelente y actualizada sobre el problema se encuentra en el artículo de Edward Wolff,


“Recent trends in Household Wealth in the United States: Rising debt and the Middle Class Squeeza”, en
Working Papers n° 502, junio del 2007.

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José C. Valenzuela Feijóo

capital constante adelantado (Ca) y capital variable adelantado (Va). El


primero nos muestra la inversión en medios de producción y el segundo
la que se aplica en la compra de fuerza de trabajo. Para la tasa de ganan-
cia (g), podemos escribir:
(16) g = P / K = P / ( Ca + Va )
Esta expresión la podemos dividir, arriba y abajo, entre el capital varia-
ble adelantado. Obtenemos:
(17) g = ( P / Va ) / [ Ca/Va + Va / Va ] = (p) (nv) / ( 1 + Ov )
Ov = Ca/Va = composición de valor del capital
pa = P / Va = tasa de plusvalía anual = (p) (nv)
p = P/V = pa / nv = tasa de plusvalía simple
nv = velocidad de rotación del capital variable
Como se puede observar en la expresión anterior (16), en esta pri-
mera aproximación la tasa de ganancia depende de tres factores: la tasa
de plusvalía, la composición de valor del capital y la velocidad de ro-
tación del capital.15 La relación entre la tasa de ganancia y la tasa de
plusvalía es directa, si esta se eleva, también lo hace la tasa de ganancia
y viceversa. Además, si suponemos constante la velocidad de rotación
del capital variable y la composición de valor del capital,16 se puede
demostrar que la tasa de variación de la tasa de ganancia resulta similar
a la tasa de variación de la tasa de plusvalía.

15 A muchos autores se les escapa la incidencia de esta variable. Tal vez porque Marx, en El capital, para
simplificar el análisis la supone igual a la unidad; es decir, gasto anual igual al avance anual. Pero suponer
que una variable asume un valor igual a uno no implica que la variable desaparezca.
16 Este supuesto no es correcto, pues si la tasa de plusvalía sube, la composición de valor se eleva:
una mayor tasa de plusvalía equivale a un menor valor de la fuerza de trabajo; o sea, al emplear la misma
fuerza de trabajo cae V y, en consecuencia, se eleva C/V. El aumento en la composición de valor per-
judica a la tasa de ganancia, pero el impacto no supera al impacto positivo directo que provoca la mayor
tasa de plusvalía.

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La misma expresión (16) de la tasa de ganancia es una primera apro-


ximación. Se debe ajustar introduciendo el impacto de otros factores
muy importantes, como: i) el nivel de la demanda global y su impacto
en las ventas y los márgenes de utilización de las capacidades producti-
vas; ii) el impacto de los niveles de endeudamiento y de la tasa de inte-
rés; iii) el impacto de la política tributaria; iv) el impacto de los gastos
improductivos, y v) el impacto del grado de monopolio, etc. Cuando se
busca examinar una situación concreta, estos ajustes son imprescindi-
bles, aunque para los propósitos de esta nota nos basta su simple seña-
lización.
En una economía capitalista, la tasa de ganancia es el indicador que
regula el comportamiento de la inversión y, por esta vía, incide en los
niveles de la actividad económica y en los ritmos de crecimiento de la
economía. En lo que sigue nos disponemos al análisis de ese factor.

VIII. Tasa de plusvalía y niveles de actividad económica17


El nivel de actividad económica lo podemos medir usando como indi-
cador el ingreso nacional (YN), o producto interno neto. En este aspecto
nos interesa el ingreso nacional de equilibrio (YNe). En una economía
capitalista, la condición de equilibrio macroeconómico está dada por la
igualdad entre “plusvalía potencial” (Pg) y la “plusvalía realizada” (Pr).
Dadas ciertas condiciones, el sistema genera cierto producto excedente
(o “plusvalía potencial”), el cual, al ser vendido y transformado en di-
nero, determina el nivel de la “plusvalía realizada”. En el capitalismo,
recordemos el abecé, no se produce para satisfacer el consumo sino
para obtener ganancias: “la producción de plusvalía o extracción de
trabajo excedente, constituye el contenido específico y el fin concreto
de la producción capitalista.”18

17 Para un examen detallado de este aspecto ver: José Valenzuela Feijóo, “Determinantes del Ingreso Na-
cional. Hacia una macroeconomía marxista”, en: Ensayos de economía marxista, México: UAM-I, 2006.
18 Karl Marx, op. cit. p. 237.

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En principio nada asegura que la plusvalía realizada coincida con


la generada o potencial. La realizada, en un sentido general, puede ser
mayor (inflación), igual (equilibrio) o inferior (crisis de realización) a la
plusvalía potencial que genera el sistema. ¿De qué dependen estas posi-
bles situaciones? La respuesta nos conduce a examinar los factores que,
por el lado de la demanda, pueden comprar los productos que confor-
man el excedente económico. A estos gastos los denominamos “gastos
que realizan el excedente” (GRE) y, dentro de ellos, distinguimos: 1) la
acumulación (Ak); 2) el consumo de los capitalistas (Ck); 3) los gastos
improductivos (GI), y 4) las exportaciones netas o exportaciones menos
importaciones ( X – M ). En suma, podemos escribir:
(18) Pr = GRE = Ak + Ck + GI + ( X – M )
Para el Ingreso Nacional generado (YNg), escribimos:
(19) YNg = V + Pg = Pg [ 1/p + 1 ] = Pg [ ( p) / (1 + p ) ]
(20) Pg = YNg [ p / (1 + g ) ]
La condición de equilibro, recordemos, exige que Pg = Pr = GRE. Lo
cual también da lugar a que YNe = YNg. De aquí podemos deducir que:
(21) YNe = GRE [ ( 1 + p ) / p ] = [ Ak + Ck + GI + (X – M ) ] [ ( 1 + p ) / p ]

Dado el nivel que alcanzan los gastos que constituyen el excedente,


la magnitud del ingreso nacional de equilibrio pasa a depender de un
“multiplicador” que, podemos apreciar, depende de la tasa de plusvalía.
Para una tasa de plusvalía muy baja, el multiplicador será muy alto y,
como consecuencia, el ingreso nacional será elevado. De manera in-
versa, si la tasa de plusvalía es muy elevada, el multiplicador será muy
bajo, lo que arrastrará hacia abajo al ingreso nacional.
Supongamos que GRE= 100 y que la tasa de plusvalía es igual a 1.
En este caso, el ingreso nacional será igual a 200. Si mantenemos GRE=

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100 y elevamos la tasa de plusvalía a 6, el multiplicador será igual a


7/6 y el ingreso nacional de equilibrio llegará a (100) (7/6) = 116.7. De
esta manera, se observa una reducción muy grande en los niveles de la
actividad económica.
Los gastos que producen el excedente no son del todo independientes
de la tasa de plusvalía, pero podemos descartar, por ahora, este aspecto.
Lo que sí es muy claro es que el multiplicador que hemos derivado de-
pende completamente de la tasa de plusvalía.

IX. Tasa de plusvalía y desempleo


El nivel de desempleo lo podemos relacionar con lo que Marx deno-
mina “ejército de reserva industrial”(ERI). Luego, podemos suponer
que este desempleo es igual a la diferencia entre la oferta de fuerza de
trabajo que opera en el período (Ls) y la ocupación efectiva (Ld). Para
proponer una respuesta muy sencilla, nos preguntamos por los factores
que determinan el nivel que alcanza el ERI.
Podemos recordar que el ingreso nacional efectivo o “generado”
(YNg) es igual al resultado de multiplicar la ocupación efectiva (Ld) por
la productividad del trabajo por hombre ocupado (F’), o sea, YNg = (Ld)
( F’ ). Por consiguiente:
Ld = ( YNg ) ( 1 / F’ )
En cuanto al (ERI) podemos escribir:
ERI = Ls - Ld = Ls - (YNg) ( 1/F’ )
En términos más generales, para una oferta dada, podemos señalar:
ERI = f [ p, GRE, F’ ]
(+) (-) (+)

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En otras palabras, para una oferta dada, el nivel absoluto de la des-


ocupación depende de tres factores: a) la tasa de plusvalía, si ésta se
eleva, el desempleo crece; b) viceversa, los gastos que generan el exce-
dente: si suben, crece el ingreso nacional y el desempleo disminuye, y
c) la productividad, si se eleva, al igual que en otras circunstancias, el
sistema demanda menos trabajadores; por lo tanto, el ERI se eleva.
Para la tasa de desocupación (eri), tenemos:
eri = ERI / Ls = ( Ls - Ld ) / Ls = 1 - [ YNg / (F’) ] [ 1 /Ls ]
eri = 1 - YNg / YNp
YNp = ( Ls ) ( F’ ) = ingreso nacional de pleno empleo
El ingreso nacional de pleno empleo (YNp) pocas veces se alcanza
en un régimen capitalista. Si llega a ocurrir, tendríamos que YNg = YNp;
por ende, que eri = 0. Lo normal es la existencia de una tasa de desocu-
pación positiva (eri > 0 ), la que será suficiente para “domesticar” a la
clase trabajadora. Se trata de que el ingreso nacional efectivo se ubique
bastante por debajo del potencial. Sólo cabe recordar: para gastos de
realización (GRE) dados, mientras menor sea la tasa de plusvalía, ma-
yor será el ingreso de equilibrio y, en consecuencia, menor será la tasa
de desempleo. En otras palabras, al trabajador le conviene una tasa de
plusvalía baja no solamente porque ello eleva su nivel de vida, también
le conviene porque aumenta el nivel de ocupación.

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X. Tasa de plusvalía y crecimiento


Para examinar el problema del crecimiento es necesario manejar las ci-
fras involucradas en términos de volúmenes o quantum, así como utili-
zar valores unitarios constantes; o bien, si se está trabajando con precios
—que es lo más usual— operar con precios constantes. La contabilidad
económica en términos de quantum presenta diversos y, a veces, no
menores problemas. Por el tenor introductorio de estas notas, aquí no
examinaremos estos problemas y solo señalamos su existencia. Para
advertir que se manejan volúmenes, utilizamos el subíndice q.
El producto agregado en volumen (PAq) lo podemos equiparar con
el resultado de multiplicar el acervo de activos fijos (KF) por la relación
producto a capital fijo o coeficiente alfa (α = PAq / KF). Por consiguien-
te, para el nivel del producto agregado podemos escribir: PAq = (KF)
(α). De manera análoga, para el incremento en el producto agregado,
tendríamos: ∆ PAq = (∆KF) (α’). De este modo, para la tasa de creci-
miento (rg), escribimos:
rg = ∆ PAq / PAq = [ (∆ KF) (α’) ] / PAq = (in) (α’)
in = ∆KF / PAq = coeficiente de inversión.
Esta expresión es manejada por Domar y, de sobremanera, en los aná-
lisis de la CEPAL sobre las economías latinoamericanas. Con una muy
leve transformación la podemos encajar en la perspectiva de Marx y
conseguir lo que hemos denominado “ecuación clásica del crecimien-
to”. Para ello multiplicamos arriba y abajo por el producto excedente (o
plusvalía) en volumen (PEq). Con ello obtenemos:
rg = (PEq / PAq) ( ∆KF / PEq ) (∆PAq/∆KF) = (pra) (ak ) ( α’ )
PEq / PAq = (pra) = potencial de reproducción ampliada del sistema
∆KF / PEq = ak = tasa de acumulación
α’ = ∆PAq / ∆ KF = alfa marginal

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Según podemos ver en la última expresión, la tasa de crecimiento


del producto (o ingreso nacional en volumen) pasa a depender de tres
factores: a) el potencial de reproducción ampliada, que nos señala qué
parte del producto funciona como excedente (también equivalente a la
relación plusvalía sobre valor agregado); b) la tasa de acumulación, que
nos indica qué parte del excedente se aplica a la acumulación de acer-
vos de capital fijo, y c) finalmente, el coeficiente producto a capital fijo
incremental, que mide la eficiencia de la inversión neta en términos de
aumento del producto.
El potencial de reproducción ampliada está determinado por el nivel
de la tasa de plusvalía, si esta se eleva, también lo hace el potencial,
aunque en términos menos que proporcionales. La relación precisa es:
pra = p / (1 + p )
Si la tasa de plusvalía es igual a uno, el potencial es igual a 0.50; si es
igual a 2.0, el potencial sube 0.67; si es igual a 4.0, el potencial llega a
0.80. En otras palabras, hay una respuesta relativamente inelástica del
potencial de reproducción ampliada al aumento de la tasa de plusvalía.
De la manera que sea, si los demás factores permanecen constantes, te-
nemos que a mayor tasa de plusvalía, mayor será la tasa de crecimiento;
no obstante, esta relación no siempre se cumple. En ocasiones la tasa
de plusvalía es “demasiado alta” y genera problemas por el lado de la
demanda, lo cual, nos indica que una tasa de plusvalía demasiado alta
puede impactar negativamente en la tasa de acumulación.
El segundo factor que incide en los ritmos de crecimiento es la tasa
de acumulación. Esta nos indica qué parte del excedente se utiliza como
acumulación y es un factor que está fuertemente influenciado por la tasa
de ganancia que pueden pronosticar los capitalistas, la cual, a su vez,
depende básicamente de la tasa de ganancia efectiva que logren en los
últimos períodos. Ya hemos indicado que en la conformación de la tasa
de ganancia, la tasa de plusvalía juega un papel fundamental.

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XI. Breve recuento


En las secciones previas hemos examinado el impacto de la tasa de
plusvalía en diversos y decisivos aspectos del sistema económico. El
crecimiento de la economía, los niveles de la actividad económica y
el empleo, la distribución del ingreso y el conflicto clasista, son todos
ellos aspectos en que aparece esta variable central. Y para terminar es-
tas notas podemos intentar sintetizar lo que ya examinamos a través de
los diagramas que siguen.

Diagrama 1

1) INGRESO NACIONAL

TASA DE TASA DE 2) POBLACIÓN OCUPADA Y DESOCUPADA

PLUSVALÍA GANANCIA

3) TASA DE CRECIMIENTO DEL PAq (oPIB)

Diagrama 2

1) DISTRIBUCIÓN DEL INGRESO

TASA DE CONFLICTO

PLUSVALÍA DE CLASES

2) NIVELES Y ESTILOS
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