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Capitulo 4

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Capituto 4 LA TERAPIA SISTEMICA BREVE COMO OPCION TERAPEUTICA PARA PERSONAS TRAUMATIZADAS 4.1. La Terapia SIsTEMICA BREVE Podemos ‘definir la Terapia Sistémica Breve (TSB) como un conjunto de procedimientos y técnicas de intervencién que pre- tenden ayudar a los consultantes (individuos, parejas, familias o grupos) a movilizar sus recursos para alcanzar sus objetivos en el menor tiempo posible, abordando el contexto interpersonal de los problemas y sus soluciones desde una posicién de colaboracién activa con los usuarios (Beyebach, 2006, 2009; Herrero de Vega y Beyebach, 2010; Falicov, 2016; Garcia, 2013). En este sentido, la TSB se inscribe en ¢l cambio de foco desde los déficits y los trastornos hacia los recursos y las fortalezas que se ha producido envlas tiltimas décadas en muchos campos diferentes, desde Ja psicologia (Seligman, 2002a, 2002b), al trabajo social (Saleebey, 2006), el desarrollo comunitario (Kretzmann y McKnight, 1993) © la terapia sistémica (Stratton, 2005). Se trata de un enfoque en el que convergen al menos tres modelos, con una base epistemolégica y tedrica comtin: i) la Terapia Breve Estratégica (TBE), creada originalmente en el Mental Research Institute (MRI) en Palo Alto, California; ii) la Terapia Breve Centrada en Soluciones (IBCS), creada por Steve de Shazer e Insoo Kim Berg, en Milwaukee, Wisconsin y iii) la terapia narrativa (TN), encabezada por Michael White en Australia y David Epston en Nueva. Zelanda. A ellos se suman -W- aportes que provienen de otros modelos tedricos o clinicos, como la Psicologia Positiva, las terapias sistémicas familiares y las terapias cognitivo-conductuales. Esta integracién de modelos se ha realizado con acentos ligeramente distintos en diferentes parte del mundo: en Estados Unidos (Metcalf, 2018; Quick, 1996 0 Selekman, 2005); en Latinoamérica (Garcia, 2013 o Charles, 2008) y en Europa (Beyebach, 2009; Beyebach y Rodriguez Morején, 1999; Rodriguez-Arias y Venero, 2006). La integracion de estos tres modelos se fundamenta tanto desde el punto de vista epistemolégico, como en el nivel de es- trategias de intervencién y en el nivel tecnico (Beyebach, 2015). Desde el punto de vista epistemolégico, los tres enfoques com- Parten una visién contextual, constructivista y construccionista de la terapia. En lo contextual, se nutren de los planteamientos del antropélogo Gregory Bateson, en especial de sus reflexiones sobre comunicacién y relacién, por lo que asumen una vision de los problemas y-de su resolucién que incluye él contexto en el que estos se producen, en especial la pareja y la familia. Respecto a la vision constructivista y construccionista, asumen que la realidad que el consultante expresa en una conversacion terapéutica esta construida de acuerdo con las posibilidades que le otorgan: a) Su sistema perceptivo, que le permite capturar una porcién de la realidad y excluir otras. Todos sabemos que nuestro sistema biolégico capta solo un margen del rango de luz o de las ondas Sonoras que nos rodean. Hay sonidos que no escuchamos, como aquellos que inquietan a los perros o permiten la geolocalizacion a los murciélagos, b) Sus experiencias personales, que contribuyen a la crea- cién de esquemas cognitivos que le permiten comprender y organizar el mundo que le rodea. De ese modo, es posible que interpretemos nuestras vivencias de acuerdo con cémo las hemos vivido en el pasado. Por ejemplo, si hemos sido criados en un contexto de apego inseguro en la nifiez, si en la vida adulta una pareja sexual no responde inmediatamente un mensaje de texto —118- por redes sociales es interpretado como desinterés 0 abandono (y reaccionamos con dolor, celos o furia). c) De su lenguaje, que permite la construccién social de la realidad que es posible asimilar y transmitir a otras personas 0 a si mismo. Tal como decia Wittgenstein, los limites de mi mundo son los limites de mi lenguaje. Es sabido que los esquimales tienen distintas formas de referirse a la nieve, pues tienen el léxico para hacer distinciones que un hombre occidental o de zonas calidas no posee. A pesar de esta confluencia epistemol6gica, cada uno de los modelos reclama un referente epistemoldgico diferente: por ejem- plo, Heinz Von Foerster para la TBE, Ludwig von Wittgenstein para la TBCS y Michel Foucault para la TN. En cualquier caso, el planteamiento constructivista y construccionista es perfecta- mente adecuado para entender el efecto de los eventos criticos ya que, como hemos sefialado en el capitulo 1, el trauma es siempre construido, es decir, depende en gran medida de cémo sea vivido e interpretado por quien lo experimenta. Desde el punto de vista psicoterapéutico, este planteamiento constructivista es entera- mente compatible con el de las terapias cognitivas centradas en el trauma, en la medida en que enfatizan el papel central de cémo la persona perciba y procese los eventos traumaticos (Ehlers, 2020; Ehlers y Clark, 2000; Ehlers et al., 2005; Resick et al., 2017). Desde el punto de vista de las estrategias de intervencién, los tres modelos que integran la TSB le otorgan un papel central a la alianza terapéutica y promueven el ajuste a la posicién de los consultantes, siguiendo en esto la influencia de Milton H. Erick- son y su concepto de la utilizaci6n: emplear a favor del cambio todo lo que aporta el consultante, incluso lo que pueda parecer problematico. Esto se traduce en la estratégica posicién one-down (por debajo) que adopta el terapeuta inspirado por la TBE y en la de «no-saber» 0 «no-entender» del terapeuta centrado en so- luciones, para poder entrar en la experiencia de sus consultantes desde su propia vision del mundo. -119- Por otro lado, los tres modelos estin decididamente orien- tados hacia el cambio y la brevedad de la intervencién. Como sefialan Garcia, Mardones et al. (2016), «breve» significa opti- mizar el trabajo terapéutico, de modo que su labor contribuya efectivamente a resolver los problemas de los consultantes. Por tal motivo, probablemente no se promuevan conversaciones que profundicen en las heridas causadas por los problemas, ni en los antepasados remotos de los problemas actuales, ni en la estruc- tura profunda que explica el comportamiento de las personas; tampoco se ocuparan largas e interminables sesiones en procesos psicodiagnésticos aplicando una prueba tras otra o tratando de encajar al consultante en una categoria nosoldgica, tipo DSM. En nuestra opini6n, la fuerza de la TSB para el abordaje de las secuelas de la traumatizaci6n radica en que cada uno de estos tres modelos subraya estrategias diferentes pero complementarias para conseguir el cambio terapéutico: la idea de bloquear patrones problematicos, central en la TBE, mantiene una relacién dialéctica con la de potenciar patrones positivos que caracteriza ala TBCS, y ambos planteamientos se ven enriquecidos por la conexién con los patrones biograficos y sociales mas amplios que aporta la TN. En el terreno de Ja intervencién con supervivientes de un trauma, el bloqueo estratégico de los patrones problemiticos (TBE) permite abordar diversos sintomas de estrés postraumati- co, como la rumiaci6n intrusiva, la ansiedad o las conductas de evitacin. La potenciacién de patrones positivos corresponde a ja activacién centrada en soluciones de los recursos de la persona y su red social. Y la TN mostrar su utilidad para resignificar los sucesos traumiaticos y conectar los avances de la persona con su biografia previa y sus planes de futuro. La TSB, al complementar y combinar los aportes de los tres modelos centrales, enriquece enormemente el rango de posibili- dades teéricas y practicas que se pueden alcanzar. A su vez, cada uno de estos tres modelos suplementa las posibles debilidades 0 insuficiencias técnicas de los otros dos (Beyebach, 2015). Asi, -120- el énfasis de la TBCS y la TBE en establecer objetivos claros y cuantificables, que puede por momentos parecer excesivamente reduccionista, se ve compensado por la apertura a lo emocional y simbélico de la TN: Por otro lado, la tendencia en la TBE a centrar la conversacién terapéutica sobre el presente se equilibra con la preferencia de la TBCS por conversar sobre el futuro, y se ve enriquecida por la incorporacién, desde la TN, de los elementos del pasado biografico. Ademas, la relativa parquedad de las maniobras de validacién y empatia en la TBCS y la TBE puede complementarse con la validacién expresa de historias de sufrimiento en la que son maestros los terapeutas narrativos. Finalmente, en el nivel técnico, los tres modelos coinciden en. que 'prestan una atencién exquisita al lenguaje, entendido como principal herramienta de intervencion. En este sentido, los tres aportan no solamente técnicas de entrevista y de disefio de tareas, los «qué» de la conversacién terapéutica, sino que también ofrecen detalles sobre los «cémo», las formas de usar el lenguaje para producir el maximo efecto terapéutico. Este interés por el lenguaje se ha plasmado en diversos manuiales clinicos (Beyebach, 2006; Nardone y Salvini, 2011; Prior, 2009) y en diversas lineas de investigacién sobre el uso del lenguaje en terapia breve (Choi, 2019; Herrero de Vega y Beyebach, 2004; Korman et al., 2013; McGee et al., 2005; Neipp et al., 2016, 2021; Sanchez-Prada y Beyebach, 2014). A continuacién describiremos algunas ideas centrales de los tres modelos que componen la TSB y de la Psicologia Positiva, siguiendo un orden histérico y cronolégico. Por eso, aunque el nacleo de nuestra forma de entender la TSB es el planteamiento centrado en soluciones, empezaremos por la TBE. -121- 4.2. Los TRES INGREDIENTES DE LA TSB 4.2.1, La Terapia Breve Estratégica del Mental Research Institute El modelo Influidos directamente por las: investigaciones sobre comuni- cacién de Gregory Bateson y la practica psicoterapéutica de Erickson, un grupo de profesionales liderados por el psiquiatra Don Jackson, y en el que participaron John Weakland y John Haley, entre otros, fundaron en 1958 en Palo Alto, California, el Mental Research Institute (MRI), con la objetivo de estudiar la comunicacién hurnana y la influencia del contexto interpersonal sobre la psicopatologia. Tras la incorporacién de Richard Fisch y Paul Watzlawick, convencidos de que la terapia se podia reali- zar en un tiempo mucho mis corto de lo habitual en esa época, iniciaron un proyecto de terapia breve, del que nacié la Terapia Breve Estratégica (TBE) tal y como la conocemos hoy en dia (Fisch et al., 1982). Para los terapeutas del MRI, las dificultades son inherentes ala vida humana, pero los problemas surgen cuando las personas persisten en utilizar soluciones que no son efectivas para resolver el problema, formando verdaderos circuitos de retroalimentacién © circulos viciosos. En otras palabras, el problema es el intento de solucién fracasado que insistentemente las personas siguen utili- zando, la solucién intentada ineficaz. Bloquear este patron de «més de lo mismo» es, entonces, en este modelo, el objetivo principal de la intervencién terapéutica, Para ello se parte de una evaluacion cuidadosa de cual es el denominador comin que caracteriza las soluciones intentadas ineficaces en un caso determinado, a fin de disefiar prescripciones ajustadas a ese caso en particular (es decir, «estratégicas»), En el contexto de la terapia sistémica en el que habia surgido inicialmente el MRI, esta forma de proceder -122- permitié que las terapias dejaran de ser necesariamente familiares y conjuntas, pues ya no se necesitaba contar con toda la familia en la sesién para producir el cambio. Se pasé asi del planteamiento «la familia es el problema» (caracteristico de las terapias sistémicas dominantes) al de «la solucién (intentada) es el problema». Esto permitié también renunciar al concepto de homeostasis familiar, ala idea de que la familia mantiene miembros sintomiticos y se resiste a la terapia para preservar su equilibrio interno, y proponer que la posible resistencia de los consultantes se debia tnicamente alas dificultades para romper la inercia del «mds de lo mismo». En la TBE vel secreto para sortear la resistencia al cambio radica en plantear cualquier propuesta terapéutica de una forma congruente con los valores y posicién de los consultantes, que se aprovechan a favor del cambio. El Centro de Terapia Breve del MRI, liderado por Dick Fisch, concluyé que una terapia podia durar diez sesiones y ge- nerar cambios duraderos y consolidados en las personas. El] MRI se convirtiéen una escuela que recibia a terapeutas de todo el mundo interesados en conocer sus propuestas, e influye fuerte- mente en la generacién de otros modelos, como la terapia del grupo de Milan (Selvini et al., 1978) 0 la Terapia Breve Centrada en Soluciones. A finales del siglo xx se actualizé en las sugerentes propuestas de Giorgio Nardone desde Arezzo, Italia (Nardone et al., 2002; Nardone y Watzlawick, 1990). Por desgracia, la creatividad clinica de los terapeutas del Cen- tro de Terapia Breve del MRI no vino acompafiada de una apuesta igualmente decidida por la investigacién cuantitativa, por lo que generaron escasa investigacién sobre los resultados terapéuticos de la TBE. Al otro lado del Atléntico, las propuestas de Giorgio Nardone tampoco se contrastaron en investigaciones rigurosas publicadas en revistas cientificas, por lo que en realidad la ‘base empirica mis sdlida para los planteamientos del MRI proviene de Jos estudios realizados por Varda Shoham y Michael Rohrbaugh. Aunque estos autores prefieren hablar de «procesos irnicos» para —123— referirse a las soluciones intentadas (Shoham y Rohrbaugh, 1997), han demostrado cémo la persistencia en intentos de solucién fallidos puede tener graves consecuencias sobre la salud fisica y mental de las personas y cémo revertirlos genera cambios dura- deros (Robbins et al., 2011; Rohrbaugh et al., 2001). Aportaciones de la TBE.a la intervencién con supervivientes de un trauma: bloqueando:patrones. problematicos Como abordaje exclusivo en el trabajo con personas que han sobrevivido a un trauma, la TBE presenta; en nuestra opinién, algunas carencias importantes. Por una parte, el énfasis sobre el mantenimiento de patrones problematicos en el presente propicia desatender los elementos pasados que a menudo los consultantes traumatizados necesitan tevisitar y ‘resignificar. Por otro lado, la confianza en que interrumpir los patrones problematicos seri suficiente para desbloquear la'situacién y que los consultantes liberen todo su potencial de-recuperacién nos parece ingenua- mente optimista, y lleva a desentenderse de ayudarles activamente en este proceso. Si resulta muy interesante para una psicoterapia con supervi- vientes de traumas la posicién no-normativa de la TBE, la idea de que «un problema es‘un problema» y no el reflejo de alguna disfuncién personal o familiar subyacente. De hecho, se entiende que, en buena medida, la persistencia en soluciones intentadas ineficaces es resultado del azar: la persona podria haber intenta- do otras soluciones.o podria haber desistido al comprobar que no funcionaban; incluso se asume que esas soluciones ineficaces pueden haber funcionado en otro tiempo o en otras circunstan- cias. Esto es precisamente lo que sucede con muchos sintomas postraumaticos: son estrategias de aftontamiento que inicialmente ayudaron y protegieron a la persona, pero que, una vez terminado el evento critico, ya no resultan adecuadas. Esta explicaci6n es muy reaseguradora para nuestros consultantes. —124- Por otro lado, la TBE nos invita a examinar, como profesio- nales, cémo podriamos estar tal vez contribuyendo nosotros mis- mos, involuntariamente, a mantener determinados circulos viciosos. Por ejemplo, es posible que estemos fomentando la evitacién si atendemos a la peticién de espaciar mis las sesiones; 0 quizds estemos propiciando inadvertidamente la rumiacién si propo- nemos a la consultante que haga todo lo posible por distraerse y no pensar en el evento critico. Desde el punto de vista practico, la TBE aporta diversas técnicas para la interrupcién de los circulos viciosos en torno a los sintomas postraumiticos: Las intervenciones paradéjicas, como por ejemplo pedir a uniconsultante que se obsesione deliberadamente, durante un tiempo prefijado'o que «lame ala ansiedad» cuando lo decida. Con ellas se consigue que el consultante deje de esforzarse por no tener ansiedad o por no pensar en el evento traumatic esfuerzos que en realidad consiguen todo lo contrario —el proverbial «no pienses en un oso blanco» de Tolstéi (Shoham. y Rohrbaugh, 1997)—. Laperturbacién de patrones problemiticos mediante peque- fios cambios en la secuencia problema (O’Hanlon y Weiner- Davis, 1990; O’Hanlon y Cade, 1995), ligeras modificaciones del orden de las conductas problemiticas, del lugar o del momento en’el que se producen; del modo en que se realizan, etc. Por ejemplo, sugerir a una paciente que a menudo se corta con una cuchilla para salir del embotamiento emocional que, en lugar de cortarse, se raye la piel con una tarjeta de crédito; 0 proponer a una persona que se siente muy tensa en la compajiia de ciertas personas, aun sabiendo que son inofensivas, que se imagine un gran elefante rosa defecando sobre su cabeza. Los reencuadres estratégicos, es decir, presentar los mismos hechos desde una perspectiva diferente, como cuando, por =i25- ejemplo, redefinimos el evento traumatico como una «opor- tunidad de crecer» o cuando preguntamos a un consultante que se siente débil y cobarde de dénde ha sacado la valentia para contarnos lo sucedido. 4.2.2. Terapia Breve Centrada en Soluciones El modelo Steve de Shazer e Insoo Kim Berg se formaron y se conocieron en el MRI, por mediacién de. John Weakland, uno de los miembros amis destacados del equipo de terapia breve. Tras su paso por Palo Allo, se casaron y se instalaron en Milwaukee, donde, en compaiifa de otros trabajadores sociales y psicdlogos, crearon el Brief Famity Therapy Center, Inicialmente trabajaron en la linea de la TBE, cen- trando sus terapias en bloquear las soluciones intentadas ineficaces de las familias con las que intervenfan, pero pronto descubrieron que sus consultantes también hacfan intentos de solucién que si funcionaban, aunque habitualmente pasaban desapercibidos bajo el peso del problema. Empezar a preguntar ya en primera sesion por las mejorias que se habian producido desde que se habia concertado esa cita, y dedicar tiempo a conversar sobre ellas (Wei- ner-Davis et al., 1987) llevé a que estos cambios pretratamiento, estas «excepciones» empezaran a pasar a un primer plano en su forma de entender la terapia (de Shazer et al., 1986). Unos afios mis tarde desarrollaron la técnica de la Pregunta del milagro, la invitacién a los consultantes a describir en detalle su futuro de- seado, lo que orienté la terapia cada vez mis hacia el futuro. # desarrollo de las preguntas de escala, y en especial de las escalas de avance hacia los objetivos, permitié combinar las conversaciones sobre el pasado reciente («3Qué esté mejor ahora que estas en este 4?», «:Qué dirfas que has puesto de tu parte para subir de 1 a Ais) con'las conversaciones sobre el futuro inmediato («Cual seria para ti la primera pequeiia sefial de que las cosas estan ya ut -126- poco mis arriba, en un 5?»). Con esto se terminé de configurar en lo esencial la Terapia Breve Centrada en Soluciones (TBCS; de Shazer, 1991, 1994; de Shazer et al., 2007). Si la TBE ponia un gran énfasis en el disefio de tareas, en la TBCS pas6 a tener un peso cada vez mayor la conversacién terapéutica, entendida como un proceso de co-construccién de soluciones mediante las preguntas del terapeuta y las respuestas de los consultantes. En este proceso se igualan la posicién del terapeuta y sus consultantes, de modo que se considera que estos tltimos, al fin y al cabo los expertos en sus propias vidas, son quienes deben establecer los objetivos de la terapia y valorar los avances. En este sentido, la terapeuta centrada en soluciones se posiciona «un paso por detras» (Cantwell y Holmes, 1994), [Link] actitud de curiosidad y cooperacién con sus consultantes como eje del proceso terapéutico (de Shazer et al., 1986). En este sentido, los autores centrados en soluciones dan un paso mas que Ja TBE: no se trata ya de aprovechar terapéuticamente la resis- tencia a favor del cambio, sino que directamente se sustituye el concepto de resistencia por el de «colaboracién». Esta forma de entender la intervencién centrada en soluciones ha Ilevado a que en sus interpretaciones actuales més radicales (Connie, 2013; Iveson y McKergow, 2016) se haya renunciado a hacer sugerencias a los consultantes y a que incluso se considere que el terapeuta debe mantenerse neutral ante el cambio (George, 2019): su misién serfa solamente abrir posibilidades en el didlogo, confiando en que el consultante elegir4 las opciones mas conve- nientes. Aunque valoramos la coherencia epistemolégica de este planteamiento, a nuestro modo de ver pasa por alto el cardcter estratégico que siempre tuvo la TBCS para Steve de Shazer e Insoo Kim Berg, es decir, la apuesta por un uso deliberado del lenguaje para generar pequefios cambios y para visibilizarlos ante el sistema relevante, la cuidadosa eleccién de qué preguntar o Parafrasear y cémo hacerlo. Nosotros entendemos que se puede combinar un respeto exquisito por los objetivos de los consultan- -127- tes, sus valores y sus visiones de mundo, con una postura activa de ayuda y de intervencién. La TBCS nacié en un contexto de investigacién clinica, en el que Steve de Shazer, Insoo Kim Berg y sus colegas en Milwaukee empleaban un proceso iterativo de observacién de entrevistas, identificacién de lo que funcionaba, utilizacién sistematica de los elementos exitosos y andlisis de sus resultados (Lipchik et al., 2012). Gracias al crecimiento exponencial de la investigacion sobre TBCS a partir del afio 2000, McDonald pudo constatar, en 2017, la publicacién de més de un centenar de estudios con- trolados sobre la efectividad de la TBCS (McDonald, 2017). De los 94 estudios que comparaban este tratamiento con otra modalidad de intervencién, 66 arrojaban resultados favorables a la TBCS y el resto encontraban resultados basicamente equiva- lentes, incluso en comparacién con tratamientos alternativos muy potentes (Creswell et al., 2017). Los estudios de resultados sobre la TBCS en solitario.o en comparacién con otros tratamientos se han reanalizado envuna veintena de revisiones sistemiticas (por ejemplo, Bond et al., 2013; Franklin et al., 2020) y metaanilisis (por ejemplo Carr et al., 2016; Kim, 2008; Kim et al., 2015;Kim et al., 2017), confirmando la tendencia positiva que acabamos de describir. En un estudio bibliométrico reciente pudimos iden- tificar 169 ensayos clinicos aleatorizados con TBCS realizados a escala global, tanto en paises desarrollados como en paises en vias de desarrollo (Beyebach et al., 2021). Este conjunto de investigaciones confirma que la TBCS es un tratamiento breve que permite obtener resultados positivos en un néimero reduci- do de sesiones, que la mayoria de las investigaciones publicadas sitda entre 3 y 6. Los datos existentes indican que el impacto de esta intervencién es entre moderado y grande: mientras que en los primeros metaanilisis se encontraron tamafios de efecto modestos, en los més recientes se estin estableciendo tamafios de efecto superiores a d = 1. Desde un punto de vista espafiol y latinoamericano es también relevante la existencia de un subgrupo —128- de estudios sobre poblacién latina (Suitt et al., 2016) que avalan la utilidad de la TBCS también en esta poblacién. En el terreno de intervencién con supervivientes de un trauma, han empezado también a publicarse algunas investiga- ciones controladas que comparan la TBCS con lista de espera © tratamientos alternativos. En su revision de 2019, Eads y Lee identifican cuatro estudios controlados y concluyen que la TBCS tuvo efectos pequeiios o moderados sobre la sintomatologia postraumatica y grandes sobre el crecimiento postraumitico, algo que coincide con los resultados de nuestras propias investi- gaciones en Chile (Concha et al., en revisién; Garcia y Concha, 2020; Garcia et al., en revisién). Eads y Leads destacan que esto se consiguié sin abordar directamente las experiencias traumiticas. Aportaciones de la TBCS a la intervencién con supervivientes de un trauma: la promocién de la esperanza. A nuestro entender, la: TBCS, especialmente en su version mas ortodoxa (George et al., 1995; Connie, 2013; Iveson y McKer- gow, 2016), presenta algunos «puntos ciegos» en el tratamiento del. trauma. Puesto que los terapeutas centrados en soluciones suelen focalizarse en los recursos y las posibilidades, corren el riesgo de minimizar o incluso de ignorar los eventos traumiti- cosy sus efectos. Ademés, es probable que no se encuentren del todo cémodos si el consultante desea.o necesita contar en detalle los sucesos traumiticos, lo que puede llevar a desaprovechar las posibilidades de generar cambios en la propia historia de trau- matizacién. Sin embargo, hay varias aportaciones conceptuales que nos parecen especialmente interesantes en su aplicacién al territorio de Ja traumatizacion (Bannink, 2014; Dolan, 1991; Froerer et al., 2018; Henden, 2020): * Laconfianza en los recursos y las capacidades de los consul- tantes entronca directamente con lo que las, investigaciones 7129- en psicologia muestran acerca de la resiliencia y la capacidad de superacién de quienes suften experiencias traumiticas, Ademis, la investigacién sobre TBCS confirma que, como plantea la teoria, es posible intervenir eficazmente con super- vivientes de un trauma sin necesidad de abordar directamente los eventos traumiticos. En este sentido, desde un plantea- miento centrado en soluciones reconceptualizamos la terapia con supervivientes de un trauma como una «terapia centrada en la recuperaciény» (recovery-focused therapy) en vez de como una «terapia centrada en el trauma» (trauma-focused therapy). * Lavisién dela relaci6n terapéutica desde la colaboraci6n activa con los usuarios y el respeto por su idiosincrasia nos parece es- pecialmente importante para evitar la posible retraumatizacion que pueden generar los planteamientos mis asistencialistas 0 paternalistas. En la TBCS el consultante «siempre tiene la ra- zén» (Beyebach, 2006) y'se sittia como «conductor del coche del cambio», y eso es especialmente empoderador para los su- pervivientes de un trauma, que habitualmente han sufido fuer- tes experiencias de falta de control y de desempoderamiento. * — Lavisién del cambio como un proceso gradual, de pequefios pasos, hace mas abarcable y menos atemorizante la empresa terapéutica. La nocién de que los consultantes dan pasos ha- cia la recuperacién practicamente desde el mismo momento en que sufren el evento traumatico (Furman, 2013) es una interesante redefinicién de la situacién. + El minimalismo en la intervenci6n, algo muy presente en el trabajo de Steve de Shazer (1994), nos recuerda la con- veniencia ‘de mantener el nivel de intervencién al minimo. De hecho, en la TSB el minimalismo es uno de los criterios basicos para ‘integrar estrategias y técnicas procedentes de otros modelos (Beyebach y Rodriguez-Morején, 1999): Desde el punto de vista técnico, la TBCS aporta numerosas herramientas de intervencién: —130- + La Pregunta del milagro y formas andlogas de proyeccién al futuro son un recurso muy ttil para fomentar la esperanza de los consultantes y su confianza en que podran tener una vida mejor. Su efecto se acentia cuando se emplea un len- guaje presuposicionalmente cargado, que da por supuesto que se produciran cambios positivos («Cuil serd la primera sefial para tide que has superado del todo esta situacién?»; «Entre tus familiares quién estaré mds orgulloso al ver que has conseguido retomar las riendas de tu vida?»). + La visibilizacién de los cambios pretratamiento y el trabajo con las excepciones al patrén problema apoya los recursos de los consultantes y les ayuda a reconstruir su sentido de agencia, su autoeficacia y un locus de control més interno. Este proceso de reempoderamiento de los consultantes también contribuye al restablecimiento de la esperanza. * La utilizacién de preguntas de escala construye el cambio como un proceso gradual, de pequefios pasos y hace mas abarcable y menos atemorizante la empresa terapéutica. Las preguntas de escala permiten obtener feedback sobre el proceso dela terapia e identificar pequefias metas interme- dias, cercanas y alcanzables, lo que aumenta la motivacién. 4.2.3. Terapia Narrativa El modelo David Epston, antropélogo de origen canadiense que utilizaba métodos narrativos para relacionarse con las personas, y Michael White, con su interés por los métodos interpretativos desarrolla- dos por Gregory Bateson, inspiraron el surgimiento de la Terapia Narrativa (TN). Epston desarrollé su trabajo desde Nueva Zelanda y White desde Australia, al margen de los centros de poder que constituian y. divulgaban el conocimiento oficial y legitimo en psicologia y. psicoterapia, y en contacto con las comunidades -131- aborigenes marginadas. Este hecho parecera secundario, pero marca de muchos modos a tin modelo que se destaca justamente por cuestionar las relaciones de poder y el conocimiento oficial y legitimo que se establecen en el contexto psicoterapéutico, White y Epston (1993) unieron sus esfuerzos para introducir en el proceso de la terapia la necesidad de desenmascarar, junto a las personas que consultan, las «verdades oficiales» que han sido contadas incuestionablemente y que restringen sus vidas. Esto permite poner de manifiesto las relaciones de poder en la vida de las personas y en la relaci6n terapéutica. Se valieron de la de- construcci6n para interrogar y observar los efectos que algunos discursos tenfan, por ejemplo, en el sostenimiento del rol pasivo de la mujer frente a la violencia de género, o que psicopatologizaban Jos comportamientos como forma de control social. LaTN recupera la relevancia del relato que las personas hacen de su vida y de sus problemas. De ese modo, la narracién del pasado vuelve a tener un espacio dentro de la conversacién tera- péutica, pero no porque importara conocer la historia «tal como ocurrié», pues entiende que existen multiples formas de contar una misma historia y que la que nos cuenta el consultante es una de ellas. Lo que les importa es el pasado tal y como es narrado en el presente, en una conversacién en la que inevitablemente influye el terapeuta con sus preguntas y sus respuestas. El pasado se construye y reconstruye en la medida en que se comparte con los demis, y por lo tanto, los terapeutas jams conoceran el pasado «real» de las personas, sino mis bien el relato de su pasado, un relato contado desde el presente y que se puede modificar. La introduccién de la voz del consultante en la psicoterapia desde una postura descentrada, pero con influencia del terapeuta, permite brindarle a él mismo la oportunidad de enfrentar sus pro- blemas con la colaboraci6n de un terapeuta entrenado en formular Preguntas apropiadas que lo conduzcan a nuevas formas de verse a si mismo, a los demés y al'mundo. Por ejemplo, David Epston preguntaba a los padres antes de iniciar una conversacién con un -182- nifio que venfa a terapia traido por ellos: «Diganme, cuando yo vaya conociendo' mejor a su hijo, :qué creen que es lo que mas me va a gustar de él?». Una de las pricticas narrativas més importantes en la TN es la externalizacién del problema, la creacién de distancia entre la persona y el problema por el que consulta: «El problema no es la persona, el problema es el problema». Asi, se inician conversa- ciones que sittan al problema como algo externo al consultante, como una especie de personajillo que se interpone en su vida y en sus relaciones, y se exploran sus efectos en diferentes areas de su vida, para pasar después a conversar sobre la forma en que el consultante también consigue tener efectos sobre el problema y reducir su influencia. De esta manera se inicia un proceso de activacién de la persona frente al problema externalizado (White y Epston, 1993). Los creadores de la TN tuvieron desde sus inicios una postura escéptica ante la investigacién cuantitativa. Esta desconfianza del paradigma cientifico tradicional ha llevado'a que se haya generado muy poca investigacién de resultados sobre la TN, aunque se han publicado algunas (por ejemplo, Lopes et al., 2014a, 2014b; McGuinty et al., 2017). En el terreno de las experiencias trau- miaticas, Chow (2018) trabaj6 con supervivientes de accidentes cerebrovasculares, quienes fueron asignados aleatoriamente ya sea‘a un grupo de intervencién narrativa 0 un grupo que reci- bid psicoeducacién. Se observé que los participantes del grupo narrativo mostraban mejoras significativas en las diversas medidas de resultado, entre ellas, autoestima, esperanza, significado en la vida y satisfaccién con la vida, mejoras que se mantuvieron cuatro meses después de la intervencién, a diferencia del grupo control, que no pudo mostrar mejoras similares. En un ensayo clinico cuasi-experimental realizado por Garcia yy Rincén (2011) se propuso una intervencién preventiva de cuatro sesiones, ba- sada én la TN, para mujeres que habian recibido un diagnéstico reciente de cancer de mama. Se observaron ‘menores sintomas =i = depresivos y postraumiticos y menor molestia fisica en el gru- po de intervencién que en el grupo control. Dichos cambios se mantuvieron tres meses después. Por fortuna, en los tiltimos afios se ha generado mucha investigacién sobre el uso de medios narrativos en la terapia con supervivientes de un trauma, aunque se haya hecho desde planteamientos tedricos diferentes a los de White y Epston. En este sentido, cabe destacar que la International Society for the Study of Traumatic Stress considera que la Narrative Exposure Therapy (Schauer et al., 2011), basada en que los pacientes escriban sobre su experiencia traumitica y que luego se expongan a la lectura de ese relato, tiene un buen apoyo empirico, y que metaanilisis como el de van Emmerik et al. (2013) documentan la eficacia de métodos terapéuticos como «Interapy», basadas precisamente en los ejercicios de escritura que se proponen a los consultantes. Aportaciones de la TN a'la intervencién con supervivientes de un trauma: la reconstrucciébn de la identidad y de la coherencia A nuestro modo de ver, las carencias de la TN como terapia para personas que han sobrevivido a un trauma residen en el tiesgo de’ que la terapia se quede en el nivel mas simbélico y cognitivo, sin descender a los detalles concretos y conductuales, ni en el anilisis y bloqueo de los habitos problemiticos ni en la descripcién y promocién de los pasos hacia la recuperacién. En este sentido, el énfasis pragmitico y conductual de la TBE y la TBCS complementan bien la riqueza de la TN. En cuanto a las aportaciones, desde el punto de vista con- ceptual el interés de la TN por las narrativas autobiogrificas y por el restablecimiento de su coherencia encaja bien con la necesidad de que los supervivientes de un trauma reconstruyan su sentido del self tras un evento que ha sacudido radicalmente su vision de si mismos, de los demas o del mundo. Ademis, laTN complementa el interés de la TBE por el presente y de la TBCS —134- por el futuro con una puesta en valor del pasado, en este caso, un pasado previo al incidente traumitico, que se convierte también en una fuente de recursos y posibilidades. En este sentido, la TN enlaza con los planteamientos narrativos en Psicologia de Ja Personalidad (McAdams, 2009), aportando un planteamien- to ms interesado por lo emocional y lo simbélico, que, como hemos sefialado mis arriba, complementa bien el énfasis mas conductual y cognitivo de la TBE y la TBCS. Desde el punto de vista practico, la TN aporta varias herra- mientas titiles para la superacién de traumas: + Laexternalizacién del problema es aplicable tanto a las secue- las del trauma como a la experiencia traumitica en si y se ajus- ta bien a la experiencia de los supervivientes de un trauma, que tienden a percibirlas como «objetos extrafios» que han aparecido en sus vidas. El caso Michelle, que presentaremos en el capitulo 6, ilustra las posibilidades que oftece esta téc- nica para generar didlogos con personas que han sobrevivido al trauma. + La recuperacién de narrativas empoderadoras mediante la apelacion al «verdadero self permite movilizar recursos del pasado y del presente: «;En qué ocasiones ha aparecido en estas semanas la Paula valiente para plantar cara a la culpa?», «Cuil es la historia de esta valentia?», «Cuando fue la pri- mera vez en que, tal vez de adolescente, tal vez de nifia, fuiste consciente de que eras tan valiente?». * Laescritura, entendida como una practica de documentaci6n © contradocumentacién, es un interesante recurso terapéutico desarrollado en su dia en la TN (White y Epston, 1993) y que ha reaparecido en algunas terapias focalizadas en el trau- ma (van Emmerik et al., 2013; Schauer et al., 2011), En la aplicacién de la TSB-T, la TN est4 en la base de propuestas para hacer en casa como la «carta de despedida del trauma», la «arta desde el futuro» o las «cartas terapéuticas» para con- 135 - frontar a los. agresores, que describiremos con mas detalle en el capitulo 5. * La TN offece también toda una serie de rituales y tareas me- taforicas que permiten activar los recursos de los consultantes de una forma simbdlica: el «amuleto de Ja verdad» (Dolan, 1991), hacer dibujos o esculturas del problema externalizado ode la persona empoderada, etc. * Dentro de las intervenciones clinicas mis especificas de laTN se destaca la propuesta del Arbol de la vida (Denborough, 2008; Ncube, 2006), que cuenta con numerosos articulos en los que se expone en forma didactica el proceso de trabajo y/o en los que se muestran anilisis cualitativos de sus resultados (por ejemplo, Hirschson et al., 2017; Randle-Phillips et al., 2016; Vitale et al., 2019), Este método consiste en el dibujo de un arbol que representa la propia vida del consultante, quien, en el proceso de dibujar, va integrando las personas, activi- dades y espacios que han sido relevantes en su pasado, los elementos relevantes de su vida actual, las fortalezas y virtudes con las que cuenta, sus expectativas hacia el futuro, las perso- nas con las que cuenta en el presente, los «regalos» recibidos por las personas con las que cuenta y las amenazas que debe enfrentar («tormentas deila vida), culminando generalmente con un ritual relacionado con su dibujo. Esta intervencién se ajusta muy bien a las necesidades de supervivientes de un trauma y resulta coherente con la TBCS, dado su énfasis en las fortalezas y recursos, la exploracién de sus expectativas futuras y la orientacién a la solucién de problemas presente. Su desarrollo en detalle se presenta en el apartado 6.5. 4.3. Pscotocia Posrtiva Se ha definido a la Psicologia Positiva como el estudio cientifi- co del bienestar, la felicidad y el funcionamiento éptimo de las personas (Vazquez, 2006). En un sentido quizis mis poético, —196- Peterson (2006) la definié como la ciencia de lo que hace que Ja vida valga la pena. Sus principales impulsores fueron Martin Seligman y Mijhail Csikszentmihalyi (2000). Entre los temas estudiados por la Psicologia Positiva se encuentran la felicidad, asociada a la idea de bienestar, y que clasifica en subjetiva, psicoldgica, social y de las naciones, entre otras. También se ha centrado en el optimismo, la gratitud, las fortalezas de cardcter, las emociones positivas, el humor, la resi- liencia y el crecimiento postraumiatico, las dos tltimas operando en momentos de adversidad 0 sufrimiento. Si bien la Psicologia Positiva es eminentemente cientifica, muchos de sus hallazgos, e incluso algunos procedimientos de investigacién experimental (por ejemplo, aquellos relacionados con el estudio del efecto de la gratitud en el bienestar), se pueden traducir en técnicas psicoterapéuticas que es posible integrar den- tro de modelos mAs amplios, como la terapia cognitivo conductual ola terapia sistémica breve. Por ejemplo, uno de los hallazgos ms interesantes de Ja inves- tigaci6n en psicoterapia es que gran parte del cambio terapéutico se debe a factores «extraterapéuticos», es decir, que no tienen que ver con lo que sucede en las sesiones. Y de estos factores «ex- traterapéuticos», los més importantes son aquellos derivados del ” mismo consultante (Hubble et al., 1999), en especial sus fortalezas, recursos, experiencias y relaciones previas 0 [Link] desarrollo de una psicoterapia. En tal sentido, la Psicologia Positiva nos puede ayudar a orientarnos hacia estos recursos con los que cuentan las personas y enfocarlos hacia la busqueda de soluciones para su problema actual. Seligman (2002a) ademis ha hablado de la importancia de la Psicologia Positiva para la prevencién, pues se ha observado que los mayores logros en cuanto a prevencién se han basado en perspectivas que promueven las competencias, no en las que intentan corregir las debilidades. Tarragona (2015) menciona cuatro. maneras de integrar la Psicologia Positiva con la psicoterapia: 1) como una postura o - 7 - actitud; 2) como una fuente de informacion til; 3) como «in tervenciones positivas»; y 4) como una autoayuda acompajiada, Actitud y postura positiva. Tiene relacin con una postura de aprecio y curiosidad por todo lo que funciona bien en la vida del consultante, por sus fortalezas, talentos, valores y metas. No requiere técnicas especiales sino mas bien orientar la atencién hacia los aspectos positivos en la vivencia de los consultantes. En este caso, hay que realizar una lucha consciente con la formacién récibida durante nuestra preparacién como psicoterapeutas, que nos ha entrenado a reconocer lo malo, lo que no funciona, el déficit y la enfermedad, dejando de lado estos aspectos positivos, Es comin que en nuestra labor de supervisores de terapeutas noveles les preguntemos al final de una entrevista, «y con qué recursos cuenta su consultante?», y que nos miren sorprendidos sin saber qué responder, simplemente no se han fijado en ello. Fuente de informaci6n util. Tiene relacion con poner al ser- vicio del consultante la informacién derivada de la investigacién sobre la felicidad y el bienestar. En este caso, el terapeuta puede transmitir hallazgos empiricos que pueden ser relevantes para el consultante, por ejemplo, lo que sabemos hoy acerca del rol de la gratitud, las emociones positivas, el optimismo o el apoyo social para el aftontamiento de situaciones de crisis 0 estrés. Intervenciones positivas. Son ejercicios disefiados para aumen- tar el bienestar, cuya efectividad ha sido probada empiricamente. Entre las intervenciones positivas mis conocidas estan el escribir un diario de gratitud, el saborear (disfrutar con atencién plena alguna experiencia o recuerdo agradable) y conocer y utilizar las fortalezas de cardcter. Las intervenciones positivas son probable- mente la forma ms conocida de aplicar la Psicologia Positiva en la psicoterapia. Autoayuda acompafiada. Es posible aprovechar los libros de divulgacién que se han escrito desde la Psicologia Positiva. Entre ellos estin Aprender a fluir, de Csikszentmihalyi (1997) y La autén- tica felicidad, de Seligman (2002a), entre muchos mis. Estos libros ~158- pueden considerarse como autoayuda de alta calidad y se pueden usar como complementos de la terapia, para que el consultante siga trabajando entre sesiones 0 incluso como medios terapéuticos en simismos. Una especie de biblioterapia, cuando no hay suficientes recursos para que los consultantes tengan una terapia completa. Joseph y Linley (2006) y Tarragona (2015) mencionan a Ja terapia centrada en soluciones (de Shazer et al., 1986) y a la terapia narrativa (White y Epston, 1993) como especialmente compatibles con la Psicologia Positiva. Si bien hay que reconocer que la TSB y la Psicologia Positiva provienen de tradiciones intelectuales distintas y se basan en epis- temologias diferentes, ambas critican la cultura del déficit que ha caracterizado a la psicologia tradicional. En tal sentido, Tarragona (2015) describe algunos puntos en comin entre estas corrientes: Una postura de aprecio. Muestran una postura de aprecio por las capacidades, fortalezas, intenciones y metas de las personas, por lo que funciona bien en sus vidas, por las soluciones que han encontrado para sus problemas y la resiliencia con la que se han sobrepuesto a la adversidad. Interés por las soluciones y las excepciones. Ambas corrientes se distancian del discurso y las practicas orientadas hacia lo psico- patolégico. Por ejemplo, en la TBCS casi todas las sesiones se dedican a explorar las soluciones, no tanto el problema, y en la TN los terapeutas se interesan por conocer a la persona separada del problema por el que viene a consulta, antes de obtener una descripcién de este y sus efectos. La Psicologia Positiva, a su vez, orienta sus esfuerzos por conocer y comprender aquellas cir- cunstancias que permiten que la persona lleve la vida que desea, incluyendo sus fortalezas y sus esperanzas. «Volver al futuro». Tanto la Psicologia Positiva como la TSB se interesan mis en el futuro que en el pasado. Seligman (2011) ha dicho que la psicologia del siglo Xx postulaba que las per- sonas estan «empujadas por el pasado», en lugar de qaladas por el futuro», algo que la Psicologia Positiva ha intentado corregir. —139- En la TSB se motiva al consultante para que establezca metas y luego se le ayuda a alcanzarlas. La orientacién al pasado dela TSB, inspirada por la TN, no apunta a descubrir el origen o la causa de los problemas, sino a encontrar en el pasado acontecimientos que sirvan como evidencia de posibles historias alternativas, di- ferentes de la historia dominante, saturada de problemas, con la que la persona llegé a terapia. La agencia personal e intencionalidad. Llamamos agencia per- sonal a la creencia de que somos capaces y competentes y que podemos influir sobre nuestro medio ambiente. El sentido de agencia personal es fundamental en la Psicologia Positiva, pues plantea que una parte de nuestra felicidad depende de las deci- siones que tomamos y de nuestra voluntad, especialmente ante circunstancias adversas. Ademis de ello, un sentido de agencia personal promueve el optimismo y la resiliencia (Walsh, 2006). Por su lado, la TSB ve al consultante como un agente en su propia vida, ubicando a las personas como quienes dan origen a los desarrollos preferidos de sus propias vidas (White, 2007). El sentido de agencia personal tiene que ver con la intencionalidad; por ello, en la TSB se hacen preguntas sobre los valores, suefios y compromisos de los consultantes. Al hacerlo, se exploran las intenciones y el sentido de agencia personal de nuestros consul- tantes y, posiblemente, se contribuye a fortalecerlos, al permitirles encontrar mis significado a través de la conversacién. Aportaciones de la Psicologia Positiva a la intervencién con supervivientes de un trauma Durante afios, se ha considerado que la tinica salida posible frente [Link] experiencia traumatica era la traumatizacién del afectado, Ievando.a que tanto la investigacién como las propuestas de intervenci6n se hayan orientado a comprender y tratar el dafio que estos eventos producian. En una psicologia que durante décadas se ha centrado en el déficit, se dejaron de lado otras po- -140- sibles respuestas, mas positivas, que también podian desarrollar los supervivientes. El advenimiento de la Psicologia Positiva haintentado corre- gir esa omisién, permitiendo descubrir finalmente que la gran mayoria de las personas expuestas a un evento potencialmente traumitico no desarrollaba ninguna psicopatologia, es decir, eran resilientes, y que un porcentaje no menor, siendo afectado por el evento, era capaz también de obtener algin aprendizaje a partir de esa mala experiencia que le permitiera cambiar para mejor de ahi en adelante, lo que se denomina crecimiento postraumitico. Elestudio cientifico riguroso de la resiliencia y el crecimiento ha permitido identifica diversas estrategias que las personas utilizan para afrontar las experiencias traumiticas 0 sus consecuencias, es- trategias que es posible promover, incorporando enla psicoterapia algunas técnicas que permiten que estas estrategias, como el opti- mismo, la gratitud y la bisqueda de apoyo social; se desplieguen. Ya presentamos el desarrollo de estas ideas en el capitulo 2. 4.4. COMPLEMENTARIEDAD DE LOS CUATRO INGREDIENTES PARA EL ABORDAJE DEL TRAUMA En la tabla 4.1 recogemos de qué forma los cuatro enfoques que acabamos de describir, aplicados en la psicoterapia con personas que han sobrevivido a un trauma, abordan Areas relevantes para la intervencién con esta poblacién. Los tres primeros (abordar cogniciones relacionadas con el trauma; activar y enfrentar las memorias traumaticas; abordar la evitaci6n experiencial) son los tres «factores comunes» que la International Society for Trau- matic Stress Studies (ISTSS) identifica en las cuatro terapias para trauma que considera mejor apoyadas por la investigacion (Olff et al., 2020). Los otros tres (psicoeducacién sobre el proceso de traumatizacién y sus secuelas; recuperar la vida anterior al trauma; activar recursos) son factores que aparecen también en algunas -141- de estas cuatro terapias y que nos parecen de gran importancia, aunque la ISTSS no los considere «factores comunes». Con esta figura pretendemos resumir qué aporta cada uno de los modelos que convergen en la TSB y la Psicologia Positiva para la interven- cién con supervivientes de un trauma. Se puede apreciar que todas las4reas de intervencién quedan cubiertas por la combinacién de los cuatro modelos, excepto en el caso de la psicoeducacién sobre la traumatizacin y sus posibles consecuencias. Este elemento falta en las terapias breves debido a su posici6n no-normativa, y en la Psicologia Positiva por su foco predominante sobre el crecimiento y la resiliencia. Sinembargo, como veremos en el capitulo 5, integrarlo con’los demis elementos de la TSB es relativamente facil, siempre que lo hagamos de forma interactiva y a través del didlogo. A partir ‘de ahora’ lamaremos a esta integracién de modelos'Terapia Sistémica Breve para supervivientes de un Trauma (TSB-T). Factores ‘a : 4 3 Bla g : 3 215 | 3 : ape} 2] Ss] eg Ba hdadudel € oS | 3 | i se] as /3]3) 3s] 8] 5 Fi] 82) 3/3) F) f] 2 Enfoques REP PEL RPS | S é & TBCS x x x TEB x x IN Se Kale Kolck Psicologia Positiva x) x Tabla 4,1. Aportaciones de cada tuno de los ingredientes de la Terapia Sistémica Breve y de la Psicologia Positiva en la intervencién psicoterapéutica con personas que han sobrevivido a un trauma. - 142- 4.5. ADAPTACIONES DE LA TSB PARA LA INTERVENCION CON SUPERVIVIENTES DE UN TRAUMA: LA TERAPIA SISTEMICA BREVE PARA SUPERVIVIENTES DE UN' TRAUMA Como para nosotros el ingrediente principal de la TSB es el en- foque centrado en soluciones, explicaremos sobre todo en qué puntos nuestra propuesta de una TSB-T se aparta de las practicas centradas en soluciones ortodoxas (de Shazer, 1994; George et al., 1995; Froerer et al., 2018). Una primera cuestién tiene que ver con que en la TSB-T damos més espacio que en la TBCS al trabajo con la parte pro- blema. Lo hacemos asi en varios sentidos: * Como veremos en el capitulo 5, exploramos explicitamente las posibles comorbilidades de los sintomas de traumatizaci6n con otros problemas, como el abuso de sustancias, la depre- sién, la ideacién suicida, los ataques de panico, las conductas autolesivas, los problemas de alimentacién o el dolor crénico. A la inversa, si un consultante acude por un problema de alimentacién, de autolesiones, abuso de sustancias, ansiedad o depresién, preguntaremos por la existencia de posibles experiencias traumaticas. * Dedicamos un tiempo a escuchar hablar sobre la experiencia traumatica. Aunque sea una escucha centrada en la deteccién de excepciones y recursos, tiene también el objetivo de resignificar y reencuadrar la experiencia, como veremos en el capitulo 5: * Trabajamos, si es necesario, sobre las memorias traumaticas, promoviendo su reprocesamiento en sesi6n mediante EMDR. © técnicas ericksonianas, (capitulo 5). * Reconocemos que la TBCS puede resultar insuficiente para la reduccién del malestar (Garcia y Concha, 2020), lo que leva a emplear procedimientos mas centrados en los proble- mas para [Link] [Link] estrés postraumitico, que describiremos [Link] capitulo 7. -143- * — Reconocemos la posibilidad de que se produzcan momentos de estancamiento e incluso de retroceso durante la terapia. En este sentido, la TBCS incorpora la prevencién y el manejo de recaidas como un elemento rutinario del trabajo terapéutico (Beyebach, 2006), como explicaremos en el capitulo 8. @= © Figura 4.1. La estrategia de los tratamientos'centrados en el trauma. Figura 4.2. La estrategia de los tratamientos centrados en soluciones. En términos graficos, dirfamos que, mientras que, por un lado, las psicoterapias clisicas centradas en el’ trauma, como la expo- sicién prolongada, trabajan para reducir el estrés postraumitico (figura 4.1) y, por otro, la TBCS ortodoxa se centra en ampliar la «parte sana», recontextualizando asi la «parte enferma» (Dolan, 1991; Gutiérrez Garcia, 1998) (figura 4.2), en la TSB tratamos de incidir en ambos procesos a'la vez (figura 4.3): Asi, en la TSB-T ampliamos lo que funciona movilizando los recursos del paciente y ayudando a que vaya recuperando su vida en positivo, mientras —144-

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