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La Búsqueda del Sentido en la Vida

concepros visctor frank

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UNIVERSIDAD

TEC TEOTIHUACAN

MATERIA: TALLER DE
DESARROLLO PERSONAL II

ALUMNA: ARCOS PEREZ BRENDA


GUADALUPE

TEMA: CONCEPTOS QUE ABORDA


EL LIBRO “EL HOMBRE EN BUSCA
DEL SENTIDO”

La voluntad de sentido
La búsqueda, por parte del hombre, del sentido de su vida constituye una fuerza primaria y no
una racionalización secundaria.
Éste sentido es único y específico.

 El hombre es capaz de vivir e incluso de morir por sus ideales y valores.


 Nosotros no inventamos el sentido de nuestra vida, sino que lo descubrimos.
 El hombre es libre para elegir entre aceptar o rechazar una oportunidad que la vida le
plantea. Hay libertad para aceptar o rechazar el sentido de la vida.

La frustración existencial
El hombre es capaz de mal-lograr su voluntad de sentido en cuyo caso la Logoterapia habla
de frustración existencial.
El término existencial admite tres significados distintos:

1. Existencia misma: específicamente humana


2. Sentido de la existencia
3. Voluntad de sentido: el afán de encontrar un sentido concreto a la existencia personal

Neurosis
(Nuero y Osis, estado morboso). Forma de alteración de la conducta, distinta a la psicosis.
Incluye diferentes tipos casos de inadaptación, fobias, histerias y obsesiones. Neurosis y
psicosis poseen rasgos idénticos en cuanto a su evolución y a sus defensas dinámicas. Sin
embargo, se diferencian cualitativamente en sus sistemas dinámicos respectivos. El Neurótico
no deforma los hechos de su contorno; trata primero de elaborar sus conflictos dentro de él
mismo y sólo luego, secundariamente, los exterioriza.

La neurosis producto de la frustración existencial se le conoce como: Neurosis noógena.

Neurosis noógena
Las neurosis noógenas no surgen por conflictos entre impulsos e instintos, surgen por
problemas existenciales o espirituales. La frustración de la voluntad de sentido juega un papel
fundamental y primordial. Resulta obvio que la terapia apropiada para las neurosis noógenas
no es la psicoterapia tradicional, sino la Logoterapia: psicoterapia que se atreve a penetrar en
la dimensión espiritual, que es la dimensión genuina del ser humano.

Si un médico no acierta a distinguir la dimensión espiritual, como opuesta a la dimensión


instintiva, generará una tremenda confusión para explicar el comportamiento humano.

La logoterapia se diferencia del psicoanálisis porque concibe al hombre como un ser, cuyos
intereses primordiales se inscriben en la órbita de asumir un sentido a la existencia y realizar
un conjunto de valores y no en la mera gratificación y satisfacción de sus impulsos e instintos,
o en el mero ajuste del conflicto interior generado por exigencias del ello, del yo y del súper yo
o luchas de adaptación y ajuste al entorno circundante y sociedad.

Noodinámica
La búsqueda humana de sentido y valores puede crear una tensión interior en lugar de un
equilibrio interno. Esta tensión es un requisito indispensable de salud mental.

“El que tiene un por qué para vivir, puede soportar casi cualquier cómo”
(Palabras de Nietzsche) Palabras que son un motor de cualquier psicoterapia.

En los campos de concentración, los prisioneros más aptos para la supervivencia resultaron
ser los que esperaban a alguien afuera o los que tenían una tarea o misión por concluir.
Se debe luchar por las metas, a pesar de que existan tensiones. Las tensiones son necesarias
y, sin ellas, se crea un vació existencial.

El vacío existencial
Fenómeno muy extendido, desde el siglo XX, que se ha originado a partir de que el hombre se
convirtió en un ser humanamente civilizado, perdió las tradiciones y se vio forzado a elegir;
con lo que se crea un vació existencial. El hombre se ha vuelto conformista (hace lo que otras
personas hacen), o totalitarista (hace lo que otras personas quieren que haga). El vació
existencial se manifiesta en un estado de tedio (aburrimiento).

Schopenhauer afirmaba que la humanidad está condenada a oscilar eternamente entre los
extremos de la tensión y el aburrimiento.
Se puede observar el tedio en tiempos de ocio, en retirados, pensionados, en las
denominadas neurosis dominicales (cuando las personas se encuentran el fin de semana, a
solas con su intimidad vacía de sentido y dirección). Muchos suicidios se dan por éste vació
existencial.

A veces el vacío existencial tiene máscaras de poder, dinero, placer, pero el vació sigue.

El sentido de la vida
El sentido de vida difiere de un hombre a otro, de un día a otro y de una hora a otra hora. Por
lo tanto, lo que importa no es el sentido de vida en formulaciones abstractas, sino el sentido
concreto de la vida de un individuo en un momento determinado.

A cada persona le está reservado una precisa misión, un cometido a cumplir. No puede ser
reemplazado en su función, ni su vida puede repetirse, su tarea es única, como única es la
oportunidad de consumarla.

La noción del sentido de la vida también se entiende desde el ángulo inverso: “cualquier
situación plantea y reclama del hombre un reto o una respuesta a la que sólo él está en
condiciones de responder.

El hombre no debe cuestionarse sobre el sentido de vida, sino debe comprender que le
interroga la vida a él. La vida pregunta por el hombre, cuestiona al hombre, y éste contesta de
una única manera: Respondiendo de su propia vida y con su propia vida. Únicamente desde la
responsabilidad personal se puede contestar a la vida.

La esencia de la existencia consiste en la capacidad del ser humano para responder,


responsablemente, las demandas que la vida le plantea, en cada situación.
La esencia de la existencia
El énfasis en la fuerza de la responsabilidad humana se refleja en el imperativo categórico de
la Logoterapia.

“Obra así, como si vivieras por segunda vez y la primera vez lo hubieras hecho tan
desacertadamente, como estás a punto de hacerlo ahora”

Esta máxima estimula el sentido de la responsabilidad del hombre, invita a imaginar, en primer
lugar, que el presente ya es pasado, y en segundo lugar, que el pasado es posible de
enmendarse.

Este precepto enfrente al hombre con:

 La finitud de la vida
 La finalidad personal y existencial

Al paciente le corresponde decidir su existencia como responsabilidad social, ante su


consciencia y/o ante DIOS.

La Logoterapia, no es una labor docente, ni misionera; su labor es hacer ver al paciente su


espectro de valor, su horizonte existencial. No impone al paciente juicios de valor.

La verdad se impone por sí misma.

Autotrascendencia de la existencia: Ser hombre implica dirigirse hacia algo o alguien distinto
de uno mismo, bien sea realizar un valor, alcanzar un sentido, encontrar a otro ser humano.

Cuanto más se olvida uno de si mismo, más perfecciona sus capacidades; cuanto más se
afana el hombre en su autorrealización más se le escapa de sus manos.

En otras palabras, la autorrealización no es un fin sino el fruto legítimo de la propia


trascendencia. El sentido de la vida cambia continuamente, pero no cesa nunca de existir.

De acuerdo con la logoterapia, podemos descubrir o realizar el sentido de la vida según tres
modelos diferentes:

1. Realizando una acción significativa.


2. Acogiendo las donaciones de la existencia.
3. Por el sufrimiento, a través de la actitud.

El sentido del amor


El amor es el único camino para arribar lo más profundo de la personalidad de un hombre.
Nadie es conocedor de la esencia de otro ser humano si no lo ama. Mediante el amor, la
persona que ama posibilita al amado la actualización de sus potencialidades ocultas. El que
ama ve más allá y le urge al otro a consumar sus inadvertidas capacidades personales.

El sexo está justificado, incluso santificado, en la medida en que es vehículo del amor y sólo
en esa medida. El sexo es sólo un medio de la fusión absoluta y definitiva que es el amor.

El sentido del sufrimiento


El tercer cauce para encontrar un sentido a la vida es a través del sufrimiento. Cuando uno se
enfrenta con un destino ineludible, inapelable e irrevocable, entonces la vida ofrece una
oportunidad de realizar el valor supremo, de cumplir el sentido más profundo:

“Aceptar el sufrimiento”
El valor no reside en el sufrimiento en sí, sino en la actitud frente al sufrimiento, en nuestra
actitud para soportar ese sufrimiento. Uno de los axiomas básicos de la logoterapia mantiene
que: “La preocupación primordial del hombre no es gozar del placer, o evitar el dolor, sino
buscar un sentido a la vida”.

El sufrimiento no es en absoluto necesario para otorgarle un sentido a la vida. El sentido es


posible sin el sufrimiento o a pesar del sufrimiento. Para que el sufrimiento confiera un sentido
ha de ser un sufrimiento inevitable, absolutamente necesario.

El sufrimiento evitable debe combatirse con los remedios oportunos; el no hacerlo así sería
síntoma de masoquismo, no de heroísmo.

La psicoterapia tradicional tiende a restaurar en la persona la capacidad para el trabajo y para


disfrutar de la vida. Esos objetivos también son compartidos por la logoterapia, aunque avanza
un paso más al pretender que el paciente recupere su capacidad de sufrir.

La logoterapia busca que la persona encuentre un sentido siempre; pues para Viktor
Frankl “la vida tiene sentido aún en las peores circunstancias.”

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