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Ensayo Parcial 1-Humanismo S1

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CULTURA

PARCIAL No.1 HUMANISMO Y CULTURA CIUDADANA

SANTIAGO ANDRÉS LOPERA SÁNCHEZ

HUMANISMO Y CULTURA CIUDADANA


SEMESTRE 1
UNIVERSIDAD PONTIFICIA BOLIVARIANA
2024
Es bien sabido que definir términos de gran repercusión es una tarea exhaustiva, por
más de que a simple vista, en un primer intento, parezcan evidentes o simples. Uno
de estos términos, es “cultura”, término que, a la luz de la cotidianidad, está más que
integrado en la jerga común, no obstante, su significado dentro del coloquialismo es
algo inexacto, y en algunos casos, hasta equívoco. Es por esto que, en este ensayo,
abordaremos la cultura desde el punto de vista conceptual y práctico, intentando
percibir un panorama general, e intentando llevarlo a su repercusión actual mediante
fenómenos como la pandemia por COVID-19 o las manifestaciones a partir del
reclamo social; a la luz de los documentos proporcionados durante el proceso
formativo del curso y el desarrollo de este.
Para comenzar, es de suma importancia señalar el concepto de cultura y su
contraparte, sus variantes según objetividad o subjetividad, las relaciones que existen
entre la cultura misma y el desarrollo de una sociedad, entre otros aspectos de interés
que facilitarán la comprensión del ensayo y el desenvolvimiento argumentativo del
mismo. A lo largo de la historia, la cultura como concepto y el entorno que abordaba
ha mutado de forma evidente. En la antigüedad, la palabra cultura presentaba una
denotación muy particular e interesante, puesto que, etimológicamente hablando,
proviene de la raíz latina que se refiere a cultivar y el arte de la agricultura, por cuanto,
con el pasar de los años, tomó una forma metafórica, de modo que aludía a cultivar
la mente y el espíritu. Esta concepción ha repercutido hasta la actualidad, dando
sentido a lo que se dijo anteriormente respecto a la mutación de esta, pues, hace ver
la cultura como un proceso activo de desarrollo, crecimiento y transformación,
haciendo de esta una actividad humana esencial, ligada irremediablemente al
desarrollo personal y social del individuo. La cultura es un fenómeno universal ligado
e inherente a la sociedad. Tanto así, que es imposible abordar la sociedad como
objeto de estudio sin hablar de cultura y viceversa, puesto que, la cultura no es más
que la expresión de la capacidad humana de transformar su entorno. Sin embargo,
cabe recalcar la pertinencia que reside en la distinción de la cultura en dos sentidos,
uno amplio, absoluto, universal, que encierra todas las manifestaciones de la vida
humana, y otro, bastante más restringido, que hace referencia a las producciones
intelectuales y artísticas. Esta distinción cobra relevancia en cuanto se entiende que,
la cultura no es exclusivamente el arte, la ciencia o la filosofía, sino que también se
compone del conjunto de costumbres, tradiciones, normas, creencias y métodos que
cumplen el rol de idiosincrasia de una sociedad o civilización (término que
desgajaremos más adelante). Por ende, la cultura no pertenece únicamente a una
élite intelectual como mucha gente cree, sino que es un rasgo que todo miembro de
una sociedad comparte.
Es allí donde entra a tener sentido la relación existente entre sociedad, cultura y
civilización, y es que, viéndolo muy superficialmente, una no puede ser sin la otra. La
vía por la que este ligamento se manifiesta reposa en el hecho de que se requiere
interacción y comunidad, mediante el lenguaje, la política y las diversas formas de
reunión, para que la idea de cultura pueda concebirse, es decir, sin relación alguna
entre individuos, no es posible que la cultura, como objetivo de identidad común,
pueda darse. Siguiendo la cadena relacional, la cultura no puede darse si no existe
primero la civilización, y, de igual manera, la civilización no puede ser sin cultura, en
síntesis, cultura y civilización son conceptos con una relación de mutualismo
indiscutible, ahora veremos cómo. Civilización, distinta a cultura, es una concepción
más biológica que biográfica, de modo que, la civilización se relaciona con el
desarrollo técnico y material dentro de una sociedad o comunidad, comportamiento
que podemos ver muy similar al animal. Por otro lado, la cultura hace referencia a las
producciones simbólicas y espirituales dentro de dicha sociedad. En la práctica, una
civilización se compone de lo material, en cuanto la civilización otorga las bases
estatutarias y principios fundamentales para que se dé la cultura, esta, no tendría
trascendencia en el tiempo y en la sociedad misma sin la cultura, pues es la forma en
que se transmiten dichas bases que ofrece la civilización. Teniendo claro esto, aquí
es donde entra uno de los principales retos de la civilización y la cultura en la
actualidad, reto que reside en la diversidad cultural.
A la hora de cuestionar la cultura vista desde la filosofía, nos encontramos con el
problema del relativismo cultural, por tanto, en cuanto todas las culturas son
expresiones válidas de la humanidad ¿qué sentido tiene entonces juzgar o comparar
una cultura con otra? Es trascendental reconocer el valor que tiene el relativismo
cultural, ya que a este debemos el enriquecimiento que está implícito en la
humanidad, sin embargo, un relativismo extremo, tranquilamente puede cerrar la
puerta a la existencia de un juicio universal, sin importar su índole. Continuando con
el hilo argumentativo, proponer una visión centrada en el equilibrio, que respete y
tolere la diversidad cultural, es un factor que juega un papel crucial en el intento
constante de búsqueda de armonía; así y todo, es igual de importante reconocer la
existencia de valores universales que nacen, o, encuentran su origen, en la facultad
humana de razonar, buscar la verdad, el conocimiento y la aspiración a la justicia que
son inherentes al individuo. Por esto, aunque distintas posiciones culturales, sin duda
alguna, desembocan en disparidades de pensamiento (que son el origen de todo
conflicto), o bien, solo diferir en la concepción de diversos aspectos puestos en tela
de juicio, la existencia de fundamentos compartidos que permitan un diálogo cultural
con alta significancia es una tarea de suma importancia dentro de estas cuestiones
filosóficas frente a la cultura.
Es así como abrimos la puerta a enumerar los distintos retos que presentan la
civilización y la cultura. Uno de ellos, reside en las condiciones globales de la
actualidad, puesto que, es evidente la tensión existente por cuanto estamos en un
mundo totalmente globalizado y tecnificado, por esto, existe el riesgo inminente de
que la civilización, con claro énfasis en el progreso material, desemboque en eclipsar
y homogeneizar las culturas locales, por ello es trascendental, fundamental, esencial
e indiscutiblemente irrefutable el preservar la diversidad cultural como riqueza
irrenunciable e irremplazable de la humanidad, aspecto que, es sin indubitablemente
uno de los más grandes retos dentro de estas dos concepciones. Mencionamos en
párrafos anteriores que la cultura es la forma en la que el ser humano manipula su
entorno, y es allí donde descansa otro de los retos presentes en este concepto, y es
que, al depender tanto de su entorno, ciertas tendencias culturales pueden llegar a
abusar de la mayordomía que poseemos sobre los recursos y acabar por destruir los
mismos. La educación, claramente, es otro aspecto a controlar y tener en cuenta, ya
que, viendo la cultura como un transmisor de un mensaje o de unas bases que se dan
en función de las condiciones de la civilización, se debe equilibrar dicha transmisión
de la cultura con fomentar un pensamiento crítico y racional. Demás retos pueden
surgir a partir de todas las ramas que se desprenden de la cultura y la civilización,
tales como la innovación, la religión, la política, la función de la cultura misma en la
sociedad, y demás aspectos cuya solución, fácil de mencionar, pero sumamente
abstracta en la práctica, es intentar mantener la coherencia y la cohesión entre cada
uno de estos elementos.
Como producto de todos estos retos, encontramos vías para intentar hallar una
solución a la incógnita que implican dichos desafíos. Una de estas vías, que fue
asignada dentro del planteamiento de la actividad parcial, es el reclamo social. Este,
en un Estado social de Derecho puede darse de múltiples formas, como las
democráticas, o bien, en las que quiero detenerme, las que implican manifestaciones.
Es importante, antes de abordar este tema, comprender los múltiples factores que
pueden provocar un reclamo social. Bien sea por desigualdades, económicas,
políticas, de derechos, discriminatorias, como por asuntos del medio ambiente,
guerras, opresiones, corrupción, abusos de poder, entre otras. Sin perjuicio de ello,
considero que, por actualidad, aún podemos dilucidar uno de los estallidos sociales
más recordados de la historia moderna de Colombia, y fue provocada no sólo por la
pandemia por el COVID-16, sino también, por los abusos de poder que se venían
dando por parte del gobierno de ese entonces, abusos y medidas que, por la situación
tan crítica en cuanto a economía de ese entonces, eran impensables en las familias
colombianas. Como testimonio personal, durante dos años, el salario de mi padre
estuvo recortado a la mitad, como medida de subsistencia de la empresa de la cual
era empleado durante esos años, esta situación desembocó en diversas alternativas
financieras que como familia tuvimos que tomar para intentar mantenernos a flote
durante esta época. Como la mía, muchas otras familias tuvieron que solventar la
situación de la forma en que les era posible, y al enterarse de las medidas que
pensaba imponer el actual gobierno, como los grabados de impuestos, la salida que
vieron residía en el artículo 37 de nuestra Constitución, la manifestación, la protesta,
un movimiento contracultural que iba nadando incesablemente en contra de las
corrientes y pseudo-opresiones en la que el pueblo quería hacer oír su voz y hacer
valer su soberanía. Es este un claro ejemplo de protesta a partir de las condiciones,
ya sean de carácter político, económico, social, de salud pública, o simplemente, en
contra de la voluntad el soberano, el pueblo.
Es así como podemos cerrar parcialmente uno de los ámbitos filosóficos más
complejos, que forma parte del desarrollo del ser humano como ser social, y que trae
consigo múltiples expresiones de cualquier índole, componiendo así, la idiosincrasia
de las sociedades, mediante cada aspecto que compone la cultura como resultado de
transformaciones y mutaciones a lo largo de la historia. Considero que aún nos queda
mucho por elucubrar y entender, conceptos que siguen siendo vagas galimatías
dentro del inmenso espectro del ser, del hombre, pero en lo que respecta a la actividad
pertinente, pudimos observar, aunque someramente y contra el tiempo, una visión
diferente a la que tenemos de cultura, a partir de la ignorancia o del soslayo presente
en las percepciones coloquiales, logrando así entender un poco más a profundidad lo
que nos hace lo que somos, la cultura.

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