0% encontró este documento útil (0 votos)
37 vistas4 páginas

Oruga

Cargado por

Juan Carlos CR
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
37 vistas4 páginas

Oruga

Cargado por

Juan Carlos CR
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Había una vez, en un jardín lleno de flores de colores, una oruga llamada Oli.

Oli no era como las otras orugas que brillaban con colores
vivos. Oli se sentía triste porque las otras orugas no querían jugar con ella por su apariencia.

Un día, Oli estaba comiendo una hoja y escuchó a dos mariposas que volaban cerca. "Mira a esa oruga fea," dijo una. "Nunca será una
mariposa hermosa como nosotras," agregó la otra. Oli se sintió muy triste al escuchar eso, pero decidió seguir comiendo y viviendo su vida.

Con el tiempo, Oli notó que su cuerpo estaba cambiando. Sentía un gran sueño y decidió encontrar un lugar seguro para descansar. Encontró
una ramita acogedora y se envolvió en un capullo. Durante días y días, Oli durmió y soñó con volar alto en el cielo azul.

Finalmente, llegó el día en que Oli despertó. Sentía algo diferente y decidió salir de su capullo. Al principio, fue difícil romperlo, pero con
esfuerzo, lo logró. Cuando finalmente salió, no podía creer lo que veía: ¡tenía alas!

Oli se miró en el reflejo de una gota de rocío y vio que se había convertido en una hermosa mariposa de colores brillantes. Sus alas eran de un
azul profundo con manchas doradas, y brillaban bajo el sol. Voló por el jardín, sintiendo la brisa en sus alas por primera vez.

Las otras mariposas la vieron y se quedaron asombradas. "¿Eres tú, Oli?" preguntaron. Oli sonrió y dijo: "Sí, soy yo. Todos tenemos algo
especial dentro de nosotros, solo tenemos que darle tiempo para florecer."

Desde ese día, Oli voló felizmente por el jardín, y las otras mariposas aprendieron a no juzgar a los demás por su apariencia. Oli vivió muchas
aventuras y siempre recordaba que lo más importante es ser uno mismo y tener paciencia para descubrir la belleza que llevamos dentro.

Y así, Oli, la oruga que una vez fue fea, se convirtió en la mariposa más hermosa del jardín. Y todos vivieron felices para siempre.
“Oli”
La Oruga

También podría gustarte