Escritura
La Novela: Tipos de Personajes
Los personajes son los actores literarios que desarrollan la
acción de la novela. Pueden ser reales (aquellos basado en
personas que viven o han vivido realmente) o ficticios
(surgidos de la imaginación del escritor) y suelen presentarse
mediante una descripción o caracterización. Esta descripción
puede ser:
Física. Se describe al personaje por su aspecto físico,
constitución y atuendo. Psicológica. Se realiza una descripción
emocional y sicológica del personaje atendiendo a su
comportamiento y opiniones. Mixta. Se trata de una mezcla
de las dos anteriores que suele denominarse retrato.
Importancia de los personajes distintos personajes, pueden
clasificarse como:
Principales o protagonistas. Son aquellos sobre los que recae
el peso de la trama Atendiendo al nivel de intervención o
importancia en la narración de los
. Los personajes protagónicos o también llamados personajes
principales tienen la característica de que su evolución y lo
que le sucede a ellos marcará la historia y el desarrollo de la
misma. Es por eso que pueden haber distintos tipos de
personajes protagónicos ya que pueden caer bien o mal al
espectador dependiendo de lo que se quiera generar. Por
otro lado, son quienes están a cargo del conflicto, con lo cual,
aparecen y resuelven el conflicto en el final. Es por ese motivo
que deben estar bien desarrollados y se debe conocer al
personaje tanto física como psicológicamente para darle un
arco y mayor humanidad.
Secundarios. Son personajes que sustentan a los principales,
pero que no aportan nada fundamental a la trama. Los
personajes secundarios, a diferencia de los protagónicos no
llevan el peso del conflicto aunque pueden participar de él.
Generalmente están allí como parte de la "función" y son
útiles para todo aquello que debe pasarle (o no) al
protagonista. Tienen un arco de transformación un poco más
estático que el protagonista y aparecen en menor cantidad.
Personajes tipo: Son los personajes que representan a una
clase de persona en el aspecto físico o en el psicológico. Se
suele hablar de "estereotipo" para marcar la diferencia y para
comprender un poco sobre ellos. Muchas veces, para que se
comprenda se llevan al extremo.
Personajes característicos: Este tipo de personajes nace como
si fuera un personaje tipo pero con el paso del tiempo
evolucionan y tienen características propias que los hacen
únicos y diferentes a los estereotipos.
Portavoz. Es el personaje sobre el que recae la narración de la
acción. Puede ser el protagonista, un personaje secundario, o
un narrador impersonal y omnipresente que no participa de la
acción.
Estático: Personaje que no presenta ninguna evolución a lo
largo de la narración. Presentan las mismas características en
el principio y final de la historia. El personaje estático o
también llamado personaje plano se mantiene así por
diversas razones como por ejemplo puede ser debido a la
desconexión con el entorno en el cual está presente o porque
se han rendido y no sienten emoción por la vida.
Dinámico: Personaje que sí presenta una transformación a lo
largo de la narración. Esta, puede ser tanto negativa como
positiva y generalmente la sufren los personajes principales.
Personajes simples: Tienen una cualidad inalterable que
domina su carácter al máximo y hacen que no sean capaces
de entrar en el conflicto por su personalidad más allá de todo
lo que suceda a su alrededor.
Personajes complejos: A diferencia de los anteriores, cuentan
con distintos tipos de características que hacen que tengan un
debate interno constante sobre si mismos y sobre las
decisiones que deben tomar.
También podemos definir a los personajes dependiendo de la
imagen que transmiten y así encontramos dos tipos
Personaje arquetipo: personifican alguna virtud o defecto de
forma idealizada.
Personaje estereotipo: también definidos como personajes
clichés porque son predecibles y representan
comportamientos o ideas muy conocidas.
Por último, si atendemos al tipo de caracterización, podemos
encontrar una clasificación diferente que dividiría los
personajes en:
Personajes planos. Son aquellos descritos mediante una
característica básica que se comportan de la misma manera a
lo largo de todo el relato.
Personajes redondos. Son aquellos que van caracterizándose
a medida que transcurre la acción, evolucionando de forma
natural a lo largo del relato.
Tipos de personajes de una novela | Aprende a
comprenderlos
Hemos hecho un gran repaso de los tipos de personajes que
podemos encontrar en cada historia, pues en función del
objetivo de la misma, se irán sucediendo unos u otros. A la
hora de escribir una novela, pensaremos en qué tipo de
protagonistas queremos que lleven los actos de la trama y
qué personalidad pueden soportar cada uno de ellos. Por
ejemplo, no tendría sentido que un militar tuviera miedo a la
supervivencia, pues si ya ha sido entrenado, no podrá tener
cualquiera de los miedos por los que puede sufrir otra
persona, una como nosotros.
Si lo pensamos, quienes hemos sido educados en un entorno
civilizado y al margen de la necesidad de tener una
preparación más allá de la que nos vendrá bien en nuestro día
a día, no tendremos por qué saber de caza, por ejemplo, si
nunca nos han enseñado a disparar un arma, o no tendremos
por qué saber manejar una radio o transmisor, si nunca nos
hemos visto en la tesitura de necesitar ayuda. Sí, puede que,
llegado el momento, supiésemos o no hacerlo, no está en el
"guion" que debamos saber.
Por ello, cuando le damos vida a un personaje, le ponemos un
nombre, contamos su historia y le añadimos rasgos de
personalidad y psicología, debemos pensar en que todo lo
que hace debe tener un sentido lógico. Sí, cualquier persona
en una historia puede hacer lo que quiera el autor que haga,
siempre y cuando no sea absurdo. Es decir, los personajes de
una novela deben ser creíbles.
Tanto si tu intención es crear nuevos personajes como
analizar cómo son y por qué se comportan como lo hacen,
esto es lo primero que debes tener claro.
Para que encajen los acontecimientos de una novela los
personajes deben poder hacer lo que hacen, reaccionar como
reaccionan y actuar según su lógica.
También es cierto que no hay que confundir la lógica de la
psicología de los personajes con lo estereotipado. Vamos a
explicar esto mejor para que el concepto no os líe.
Por un lado tenemos al personaje estereotipado, por poner
un ejemplo, la ama de casa que todo lo sabe acerca del
cuidado de los hijos, que cocina mejor que ningún otro
personaje y que actúa con los demás como si fuera la madre
de todos. Bien, esto sería un estereotipo, es decir, es lo que se
espera de ella porque entra dentro de un cliché.
A la hora de desarrollar un personaje que queramos que sea
ama de casa, pero que no caiga en el estereotipo y así pueda
sorprender al lector, podemos decir que su afición no es la
cocina, incluso podemos hacer hincapié en que, a pesar de ser
ama de casa, domina lo justo para dar de comer a su familia.
Como aficiones, podríamos decir que le encanta el boxeo, que
incluso lo practica en casa, que en una de las habitaciones hay
uno de esos sacos enormes con los que entrenar.
Acción de la novela
Ya definimos la acción de una novela como la serie de sucesos
que se desarrollan durante el relato.
Sin embargo, dentro de la estructura de la acción se
distinguen tres claros elementos, en los que vamos a
detenernos para que podáis entender la importancia de
estructurar una historia, primero para que el propio escritor
pueda tener constancia de cómo va naciendo y
desarrollándose el relato, para que le sea más fácil seguir
creando; segundo, porque esto también os ayudará a tramar
la acción de la forma en que más os guste para tener
enganchados a vuestros lectores. Planteamiento
El planteamiento o la Exposición es la parte inicial de la
novela. Éste será el momento en el que el autor plantea la
situación antes de desatarse la acción principal, es una
especie de prólogo narrativo, en el que se presentan los
personajes y el marco escénico en que se desarrolla la trama.
Utilizando una metáfora sencilla, es como poner la base para
después poder construir el edificio, si no tenemos el
planteamiento no habrá acción que pueda entenderse por
muy bien escrita que esté.
En estas primeras páginas es prioritario darle nuestra máxima
atención y prestar todo el cuidado a las expresiones, porque
muchos lectores juzgarán la novela por estas primeras hojas y
pueden abandonar el libro antes de haber empezado la acción
porque no han sentido que se enganchaban o, incluso
podemos irnos unos pasos atrás, muchas editoriales pueden
descartar las novelas porque las primeras páginas no les
resultan atractivas.
Nudo
Una novela es siempre la narración de una crisis, de un
conflicto que alcanza un momento crucial. El nudo supone el
desarrollo natural de la acción hasta alcanzar ese punto
culminante o elemento central de toda la narración.
Pueden existir distintos puntos o nudos de la trama durante el
desarrollo de la acción de una novela, pero siempre debe
establecerse claramente cuál es el punto culminante de la
acción o clímax. Debe ser el momento a partir del cual cambia
la historia y comienza el desarrollo del último elemento de la
acción: el desenlace.
Desenlace
Supone la conclusión de la acción, alcanzándose la solución
del conflicto que da vida a la trama. El desenlace supone la
restitución del equilibrio y la presentación de las
consecuencias de la acción.
Las páginas finales, al igual que ocurre con las primeras
páginas suele ser un elemento decisorio en la toma de
decisiones de las editoriales. De hecho, es habitual que
muchos editores se limiten a leer las primeras páginas,
algunas del centro y las últimas páginas, para decidir si una
obra les interesa para su publicación o no. De forma que,
cuidar el adecuado desarrollo de la estructura de una novela
es algo fundamental si se quiere llegar a publicar.
Con el final que escojamos para nuestra novela
conseguiremos que nuestros lectores quieran repetir o no el
libro, es tan importante cómo empezamos como cómo
terminamos el libro, el sabor de boca que dejamos en ellos. Es
bueno que uno pueda contar con un lector crítico que le
ayude a darse cuenta de los detalles que pueden faltar o
cómo conseguir un buen final.
Un detalle que me he dado cuenta leyendo a muchos autores
es que, hay algunos libros que dan la sensación de que han
acabado abruptamente, como sino supieran ya que decir o no
supieran dar más detalles del final, cuando creo que ahí es
cuando hay que terminar de poner la guinda al pastel y
conseguir que el lector se sienta saciado, pleno, con la
sensación de que ese libro le ha podido llenar de alguna
manera.
La novela y los elementos que la componen
Dentro de la literatura podemos encontrar distintos
movimientos literarios que se han dado a lo largo de los siglos
y de la historia. Dependiendo de cuando se escribió una
novela o libro, su estilo puede variar pero lo cierto es que
pocas veces cambiar las partes en las que se divide o los
elementos que la componen y que vamos a tratar a
continuación. A continuación en Espaciolibros, La Novela y los
elementos que la componen.
La novela y su definición:
Dentro de la narrativa existen dos grandes géneros: el Cuento
(relatos de corta extensión) y la Novela (relatos de larga
extensión), así que vamos a ver ahora cuáles son las
características principales de ambos géneros. Hoy
empezaremos con la novela, abordando cada uno de los
elementos principales que la componen.
Ante todo, deberíamos definir qué se entiende por una novela
para comprender mejor sus elementos. Suele definirse a la
novela como un relato en prosa que sucede a unos
personajes, enmarcado en una época y ambiente
determinados. De esta definición es fácil extraer los
elementos principales que componen toda novela.
La Novela y los elementos que la componen
1. Acción:
Se entiende por acción la serie de sucesos que se desarrollan
durante el relato. La acción suele construirse mediante la
narración de un conflicto que se plantea, alcanza su punto
crítico y finalmente se resuelve, a lo largo del relato. La
manera de conseguir dotar a una novela de una acción
adecuada es cuidar el ritmo (la velocidad y cadencia con que
suceden los hechos) y la coherencia (adecuación de los
elementos de la acción evitando contradicciones en la trama).
La novela tiene una estructura narrativa que se basa en el
planteamiento, nudo y desenlace. En el planteamiento de la
historia se nos presentan los personajes, la situación, se
comienza a vislumbrar la historia y el conflicto.
El nudo es la parte central, la más extensa, en la que se lleva a
cabo la acción que se plantea en la primera parte. Es decir, en
el inicio se plantea una situación y en el nudo se pasa a la
acción, en vista de resolver la trama plantada.
La última fase es el desenlace, en el que la trama se resuelve
de una forma u otra, normalmente en forma de clímax. En el
desenlace, los personajes y las situaciones se suelen ver
sometidos a cambios visibles debido a la intensidad de los
hechos vividos a lo largo de la narración.
Dependiendo de la acción que se desarrolle en la novela
podemos encontrar numerosos géneros. Desde la novela
caballeresca a la de ciencia ficción, de la romántica a la de
terror, de la de espionaje a la novela negra.
El tiempo en el que se desarrolla la acción que estamos
narrando es también importante ya que marcará el desarrollo
de la novela ya sea porque se trata de un tiempo lineal, en el
que la historia se narra a través de sucesos que se desarrollan
en un mismo tiempo (o época) o podemos también explicar
nuestra historia con saltos de tiempo, o desarrollando
acciones en el pasado, presente y futuro.
2. Caracteres o personajes:
Son los personajes que participan de los sucesos narrados.
Suele hablarse de la caracterización de los personajes,
refiriéndose a la capacidad del escritor de realizar una
adecuada descripción física y emocional de éstos durante la
narración. Una buena caracterización, capaz de dotar de vida
propia a los personajes de una novela, es un punto
fundamental a cuidar para dotar de realismo y de empatía
con el lector a la novela.
Los personajes son uno de los pilares centrales sobre los que
se construye una novela. Los personajes son los que viven e,
incluso en ocasiones, los que narran los hechos que suceden
en la novela, es decir, son el hilo conductor de la historia. Los
personajes sufren una evolución a lo largo de la novela. Es
decir, toda la acción, todo el argumento, provoca en ellos
algún tipo de cambio o evolución.
Podemos encontrar diferentes tipos de personajes según su
importancia en la historia. Por una parte están los personajes
principales, que son sobre los que se sustenta la trama de la
novela. Otros serían los personajes secundarios, aquellos que
tienen menos importancia pero que, de una forma u otra,
contribuyen a que la historia avance. En ocasiones, los
secundarios pueden llegar a tener gran importancia en la
historia, mientras que otras veces apenas aparecen en la
narración.
Teniendo en cuenta sus intenciones o el lugar que ocupa
dentro de la historia también podemos hablar de protagonista
o antagonista. El protagonista sería el personaje en torno al
cual se desarrolla la historia. Él es quien tiene el conflicto, es
su historia la que se está contando. El protagonista suele
tener unas características que le hagan agradable o
interesante a la vista del lector (aunque no siempre sucede
así, he ahí la figura del antihéroe) para crear empatía. Sería,
por así decirlo, el bueno de la historia. Por su parte, el
antagonista es la parte contrapuesta, el que intenta que los
planes del protagonista no salgan bien. Suele ser el creador
del conflicto y normalmente también es un personaje
pensado para crear reacciones negativas en el lector.
También hay otros tipos de personajes, como por ejemplo el
ausente, que es aquel personaje que no aparece casi nunca (o
nunca) pero que es el que realmente mueve las motivaciones
del personaje. Asimismo, se puede hablar de personaje
colectivo (cuando el protagonismo recae sobre un grupo de
personas) o de comparsas (que sirven como meros elementos
presenciales o descriptivos).
3. Marco Escénico:
El marco escénico se refiere al ambiente físico y temporal en
que se desarrolla la acción. En este apartado, cobran especial
importancia el lenguaje descriptivo, que debe ser capaz de
transportar la mente del lector al marco escénico de la
novela, sin importar lo ajeno, disparatado o extraño que
pueda resultar.
Una conjunción adecuada de estos tres elementos son
garantía de una buena realización técnica literaria, aunque
para alcanzar el grado de obra de arte se requiere de algo
más, algo indefinible que escapa de toda clasificación.
Recursos literarios
Seguimos viendo en Espaciolibros los que son distintas partes
de la novela y sus elementos así como los distintos tipos de
géneros y subgéneros literarios que podemos encontrar a la
hora de narrar una historia. En esta ocasión queremos
centrarnos a los que son recursos literarios y que
necesitaremos para poder expresar el lenguaje de una
manera determinada y aportando así el valor que deseamos o
necesitamos para nuestra narración.
Los Recursos Literarios, también llamados figuras Literarias,
hacen referencia a un modo especial del uso del lenguaje que
hace que determinadas palabras tengan un valor connotativo
distinto al valor denotativo que tienen las mismas.
Estas palabras con valor connotativo van unidas a
peculiaridades fónicas, gramaticales y semánticas que hacen
que esas palabras pierdan su significado normal.
Normalmente por la complejidad formal que tienen estos
recursos literarios son utilizados casi en exclusiva en los textos
literarios.
Los recursos literarios, unidos a los tropos, se encuentran
incluidos dentro de lo que se ha llamado Retórica. Los
recursos literarios se encuentran organizados en dos grandes
grupos. Estos grupos no son otros que las figuras de dicción y
las figuras de pensamiento.
Grupos de los recursos literarios
Las figuras de dicción tienen que ver con la forma y la
elocución de las palabras. En determinadas ocasiones estas
figuras de dicción pueden acabar transformando el significado
de las palabras. Dentro de las figuras de dicción nos
encontramos con: figuras de transformación, figuras de
repetición, figuras de omisión y figuras de posición.
Las figuras de pensamiento lo que modifican es el significado
de las palabras y dentro de este grupo se encuentran: figuras
de amplificación, figuras de acumulación, figuras lógicas,
figuras de definición, figuras oblicuas, figuras de diálogo,
figuras dialécticas y figuras de ficción.
El uso de los recursos literarios implica, ante todo, un
conocimiento profundo de la lengua materna, en nuestro caso
el castellano. La mejor manera de aprender a utilizar estos
recursos literarios es empapándonos con la literatura del
idioma en el cual queremos aprender esos recursos literarios.
Subgéneros literarios.
Tras haberos hablado en una entrada anterior de los que son
los diferentes elementos que componen una novela,
queremos explicaros a continuación qué son los subgéneros
literarios y que se producen cuando encontramos una novela
o libro que no se puede incluir del todo dentro de los distintos
géneros literarios que clasificamos entre obras líricas, épicas y
dramáticas.
Denominamos géneros literarios a los grupos en los cuales
podemos englobar una obra literaria concreta. Desde una
óptica de retórica clásica ya hemos dicho que las obras
literarias se pueden clasificar de la siguiente manera: obras
líricas, obras épicas y obras dramáticas.
La lírica habitualmente tiene que ver con la sensibilidad y la
estética. La épica normalmente narra los hechos acaecidos a
héroes o también a antihéroes. Las obras dramáticas son
aquellas que tiene por fin que el libreto sea representado
encima de un escenario.
Aunque casi todas las obras literarias se pueden clasificar
dentro de los tres grandes géneros citados en el párrafo
anterior hay que tener en cuenta que toda obra literaria se
gesta en un determinado periodo histórico al cual se
encuentra indisolublemente unido lo cual puede provocar que
la obra no se adscriba a pies juntillas a un determinado
género literario.
Cuáles son los subgéneros literarios:
Los subgéneros literarios líricos son:
La oda, la elegía, la égloga, la sátira,
épica y la canción Más en
profundidad:
–Cantares de gesta: Generalmente no suelen tener material
histórico verídico y no pasan a ser leyendas. Es el caso por
ejemplo de "Los caballeros de la mesa redonda".
–Oda: Un poema o similar que va diciendo elogio o
admiración y que debe ser pronunciado o narrado.
Épica: Se tratan de historias o hazañas que han sido realizadas
por héroes históricos en un momento puntual y que queda
expresado eso mismo en el texto.
-Sátira: Se escribe en prosa o en verso y cuentan con un toque
de humor muy importante que toca el absurdo y que
generalmente habla de los abusos o deficiencias de la
sociedad.
Los subgéneros literarios épicos son:
La epopeya, fábula el poema épico y
el romance.
Más profundamente sobre ellos:
-Romance: es un relato extenso de ficción en donde todo es
insólito y maravilloso, de ahí su nombre.
-Poema épico; es un tipo de narración en verso donde se
cuenta la historia de un héroe que salva una ciudad.
Epopeya: De carácter mítico, proviene de los griegos, los
cuales adoraban a los dioses por ese motivo muchas veces
este subgénero literario se pone en duda.
–Fábula: Cuentos cortos que generalmente dejan una
moraleja o reflexión en el final.
Los subgéneros literarios dentro de la prosa son:
El cuento y la novela.
Más profundamente sobre ellos:
–Cuento: Se trata de la narración por excelencia. Es donde se
ven los subgéneros más marcado independientemente del
estilo que se utilice.
-Novela: Como "Romeo y Julieta", las novelas son de las obras
literarias más importantes que se pueden narrar en prosa.
Los subgéneros literarios dramáticos son:
La tragedia, la comedia, el drama, la
ópera y la zarzuela.
Más en profundidad:
–Tragedia: Es un tipo de narración en donde los personajes se
enfrentan entre si. Generalmente terminan en una odisea,
muerte o similar de los personajes protagonistas.
–Comedia: Los protagonistas tienen que enfrentarse a
situaciones de la vida diaria lo cual lo hacen con humor
aunque la situación no sea graciosa.
–Drama: Proviene de la palabra "Teatro". Es un subgénero
literario un poco amplio en donde se mezcla la comedia con la
tragedia dando un punto un poco más realista.
-Zarzuela: Espectáculo musical teatral proveniente de España
que cuenta una historia con partes habladas y partes
cantadas.
Podríamos decir, como ya hemos apuntado anteriormente,
que al gestarse y publicarse la obra dentro de un contexto
histórico determinado esto provoca que el género literario
que ampara a la obra se esté desarrollando con unas
determinadas variaciones que han influido al autor a la hora
de pergeñar el texto literario. Cuando muchos autores caen
bajo la influencia de una manera de tratar un género literario
en un tiempo determinado, esto hace que nazca el subgénero
literario.
Los subgéneros de la épica
Vamos a profundizar un poco más sobre el género de la épica,
en especial sobre los subgéneros que son redactados en
prosa. En la siguiente imagen podemos ver cuál es la
clasificación:
Novela. Cuento. Leyenda. Fábula.
Estos cuatro subgéneros pertenecen al narrativo (épico) y
cumplen con una serie de características.
Vemos entonces que la novela hace referencia a una
redacción narrativa extensa en la que se incluyen
descripciones y diálogos. Como ejemplos de novelas podemos
observar los escaparates de las distintas librerías de la ciudad;
la mayoría de esos libros son novelas.
Aunque no todos, también encontraremos cuentos y
recopilaciones de fábulas, especialmente dedicados al público
infantil, ya que suelen encerrar en su objetivo el enseñar
algunas lecciones importantes siempre en un entorno
dinámico y controlado, a la par que fantasioso. Así, los
protagonistas serán siempre inventados, imaginados, y a
menudo responderán a características de animales
ciertamente personificados.
Las imágenes o ilustraciones son importantes para este tipo
de libros, ya que captan la atención del lector al mismo
tiempo que lo ayudan a imaginar esa historia (moralizante y
fantástica) que está leyendo.
Por último, podemos encontrar otros muchos libros sobre
leyendas. Muchas de las novelas están inspirados en ellos,
sobre todo por el misticismo que envuelve a la leyenda, esa
explicación fantástica y a veces increíble sobre ciertos
acontecimientos reales vistos desde un punto de vista
diferente.
Siempre empezará con un: «cuenta la leyenda...».
Las fábulas son historias cuyo objetivo principal es ofrecer una
moraleja al lector para que comprenda una lección
importante sin que le resulte demasiado complicado. En esta
que hemos podido leer, por ejemplo, el autor quiere decirnos
que no debemos fiarnos de quien nos "dora la píldora", quien
nos alaba y piropeo sin motivo aparente. Algo quiere de
nosotros.
¿Cómo si no empiezan siempre los vendedores a puerta fría?
Intentando establecer una conexión con el cliente potencial:
«¿es usted del Atleti? — pregunta al ver una jarra en el
recibidor—, ¡yo soy del Atleti! Qué casualidad..., ¿puedo
pasar?». E inician una conversación para después enlazarla
con lo que está intentando venderte. «Qué cocina más
grande, tiene usted de todo..., pero estoy seguro de que aún
no disfruta de nuestro magnífico robot [...]» y todo lo demás.
Esta fábula nos enseña que muchas de las personas que
acuden a nuestra casa son zorros intentando conseguir que
soltemos el queso, es decir, nuestro dinero.
Pero podemos encontrar otros ejemplos en la vida real, como
algunos timadores que, sin conocerte de nada, empiezan con
adulaciones sobre lo interesante que es tu nombre, te
comentan lo grande que serás si confías en su empresa
porque velará por tus intereses, y después, te encuentras con
que debes pagar una cuota que no mencionó en la
conversación. ¡Hay tantas historias así!
La novela romántica
La novela romántica se podría definir, en pocas palabras,
como una historia con final feliz. El argumento de la novela
romántica normalmente suele ser el amor, ya sean amores
imposibles o amantes que vencen todas las dificultades que
se interponen entre ellos.
La novela romántica se atiene a una serie de normas. Entre
ellas se encuentra que normalmente la trama trata una
relación sentimental y el amor que se presenta es el amor
romántico. Este rasgo ha sufrido variaciones con el tiempo.
En la actualidad la Asociación de Escritoras de Novelas
Románticas de Estados
Unidos considera que las novelas románticas no son aquellas
que hablan exclusivamente de amor romántico heterosexual,
sino que también pueden tratar del amor romántico
homosexual.
A medida que se va desarrollando la trama a lo largo de la
novela es posible que aparezcan otro tipo de subtramas que
no necesariamente tienen que por qué ser de temática
amorosa. Lo que siempre debe suceder es que la trama
principal obligatoriamente sea de tema amoroso.
Las novelas románticas siempre acaban teniendo final feliz o
casi siempre. El lector, después de haber terminado la novela
romántica, se queda con la sensación de que los dos amantes
que han protagonizado la trama seguirán juntos por el resto
de su vida, aunque Romeo y Julieta está considerada por
ejemplo, una novela romántica y su final no podemos decir
que sea feliz.
El sustrato de todas las novelas románticas es la justicia
emocional innata. Esto en las tramas de las novelas
románticas se resuelve mostrando una imagen maniquea de
la realidad. En las novelas románticas la gente buena acaba
siendo recompensada y la mala castigada. Los amantes en la
novela romántica arriesgan lo que sea necesario para luchar
por su amor.
Títulos de conocidas novelas románticas:
Hay autores de novelas románticas muy reconocidas en el
mundo de la literatura:
Desayuno en Tiffany's, de Truman CapoteLa edad de la
inocencia, de Edith Wharton<Cumbres borrascosas, de Emily
BrontëAnna Karenina, de Leon TolstoiMadame Bovary, de
Gustave FlaubertLos puentes de Madison, de Robert James
WallerEl Gran Gatsby, de Francis Scott Fitzgerald
También encontraréis en el blog sinopsis y críticas que hemos
hecho de algunas novelas románticas actuales que os pueden
resultar interesantes.
20 CLICHÉS QUE DEBES EVITAR EN TU HISTORIA
Hay situaciones o escenas que se han repetido una y otra vez
hasta la saciedad, los llamados clichés. Algunos opinan que
son efectivos, aún a costa de contar una historia predecible.
Para otros, son aberraciones narrativas; es lo que diferencia
una buena historia de una mala historia.
En mi humilde opinión, considero que algo predecible es,
inevitablemente, aburrido. Y un libro o una película aburridos
no pueden contener buenas historias. No creo que aderezar
una película con efectos especiales para mitigar un pésimo
guión o recurrir a clichés por miedo a que la novedad no guste
al público, sean decisiones acertadas. Aún así, el cine y la
literatura están llenos de clichés.
Ojo, ten especial cuidado a la hora de identificar repeticiones
en una historia, porque no siempre conllevan un valor
negativo. No confundas un cliché con un elemento distintivo.
Por ejemplo, la capa de Superman ondeando sobre una
puesta de Sol, las escenas de seducción de 007, las
explosiones en Rambo, o la actitud sosegada de los elfos.
Todo esto es intencionado, pues aporta un valor característico
y personal, que hacen de ese libro, cómic, serie o película algo
cercano y familiar.
El listado que sigue presenta 20 escenas que son típicas de las
películas de Hollywood, pero no creas que tus relatos están a
salvo de estos clichés, porque también se presentan en
multitud de novelas de todos los géneros. Ya seas escritor o
guionista, cuídate de estas malas compañías en tus trabajos,
porque aunque la fórmula funcione a nivel comercial, no
quiere decir que sea lo correcto a nivel creativo.
Como dato adicional para complementar el listado: existen
varios Este tipo de personajes puede divertir a la audiencia
menos exigente, pero quienes realmente saben valorar una
historia, levantarán una ceja cuando les plantes delante
minutos de metraje o un puñado de páginas que están de
más.
20 SITUACIONES Y ESCENAS PARA LLENAR TU HISTORIA DE
CLICHÉS:
1. Los esbirros del villano siempre atacan al héroe de uno en
uno.
2. El villano deja al héroe al borde de la muerte justo antes
de irse, no sin antes contarle su plan maestro.
3. Hay una chica inusualmente atractiva en el grupo, y está
enamorada del protagonista.
4. En los tiroteos, los buenos pueden darle a una mosca en el
entrecejo con un tirachinas. Y los malos, tienen tan pésima
puntería que no podrían hacer blanco en un elefante a diez
metros.
5. Cuando algo terrible y mortal esté persiguiendo al
protagonista y sus amigos, la chica guapa tiene que llevar
tacones.
6. Los protagonistas llevan semanas atrapados en la
mazmorra del villano. Menos mal que la celda incluye
peluquería y set de maquillaje, porque nadie es tan
malvado como para retener al prota sin su estupendo
peinado y su piel de adonis.
7. Las pistolas siempre se encasquillan si están apuntando
directamente a la cabeza del protagonista.
8. Los policías simpáticos siempre mueren en un tiroteo el día
antes de su jubilación.
9. Se ha cometido un crimen. El culpable es el mayordomo.
10. Si los buenos están intentando desactivar una bomba
con una cuenta atrás, la desactivarán exactamente en el
último segundo.
11. El chico regordete y simpático que cae bien a todos
morirá en una trágica escena, esto motivará al
protagonista a vencer cualquier adversidad que antes era
imposible.
12. Si hay una puerta cerrada que se interpone entre el
protagonista y su grupo, siempre habrá alguien con una
horquilla en el pelo y una gran experiencia abriendo
cerraduras.
13. Los personajes no tienen necesidades fisiológicas.
Estos jamás insinuarán que tienen que ir al baño, ni
tendrán hambre aunque lleven varios días de viaje sin
comer ni beber.
14. Los personajes pueden atravesar una ventana
rompiendo los cristales y salir ilesos.
15. En una película de miedo, los teléfonos móviles se
quedarán sin cobertura en el momento menos oportuno.
16. El héroe nunca se da la vuelta para ver una explosión.
La onda expansiva tampoco le afecta.
17. El villano es tan malvado que matará a un
subordinado solamente para mostrar lo malvado que es.
18. Parece que es muy fácil dejar a alguien inconsciente,
basta con darle un golpe en la cabeza.
19. Si un personaje muestra una foto de sus seres
queridos en una guerra, ese personaje morirá.
20. La policía siempre aparece cuando el héroe ya ha
reducido completamente al villano.
EL NOMBRE.
El nombre; un aspecto del personaje que pasa desapercibido,
pero que es de gran importancia. Elegir un buen nombre para
los personajes no es fácil, no vale cualquier cosa. Los nombres
están sometidos a una opinión subjetiva muy arraigada al
individuo; un nombre genial para ti puede sonar horrible en
oídos ajenos. ¿Qué hacer entonces? ¿Qué determina la
calidad de un nombre? El Naming.
¿QUÉ ES EL NAMING?
Naming, en inglés, significa literalmente nombrar. Y se refiere
a las técnicas para la creación de nombres que se utilizan en
Marketing. Y aunque, por regla general, estas técnicas van
enfocadas a marcas de empresas, algunas de sus nociones
pueden ser usadas para nombrar a nuestros propios
personajes.
La mera existencia del Naming nos hace comprender la
importancia y el poder de un nombre. Y en muchos casos, el
nombre de un protagonista termina convirtiéndose en una
marca. Un buen ejemplo: Harry Potter.
En este post aplicaré las normas más esenciales del Naming
para aconsejarte sobre cómo deberías nombrar a tu elenco,
de manera que cumplan las expectativas y sean lo más
acertados posible a su propósito.
LA AMBIGÜEDAD DE LOS NOMBRES.
Antes de nada, para poder ser objetivo en este asunto, debes
de ser consciente de la ambigüedad que existe en los
nombres. Cada lector va a revivir un recuerdo diferente con
según qué nombre. El nombre de Susana, por ejemplo, podría
hacer que un lector rememorase a su cariñosa abuela.
Mientras que a otro podría recordarle a una chica muy sexy
con la que compartía pupitre en el instituto. Susana también
pudo haber sido el nombre de una chica abusona, que
oscureció los años escolares de cierto lector y para quien
dicho nombre suscita un recuerdo terrible. Este tipo de
asociaciones son inconscientesy aunque en la mayoría de las
personas no cobran un valor relevante, hay demasiados
nombres contaminados con ideas subjetivas asociadas. Este
hecho no debe ser un inconveniente para el escritor, ya que
su trabajo consistirá en dotar a los personajes de un carisma
tan fuerte y marcado que hará que cada nombre tenga
personalidad propia. Ante estos recuerdos asociados a
nombres, el escritor debe hacer caso omiso a los prejuicios,
pues no existe una forma de saber qué nombre va a
incomodar a según qué lector.
Utiliza el nombre adecuado y punto. Si dejas que alguien lea
tu manuscrito y te dice: "no llames Javier al protagonista,
porque Javier me suena a nombre de vagabundo." Tú ni caso.
Porque a otra persona, Javier le sonará a nombre de abogado.
Cada loco con su tema, y tu a lo tuyo. Si a ti te gusta y el
nombre cumple su función en la obra, entonces perfecto.
Pero cuidado, todo esto no quiere decir que sea
estrictamente necesario que cada personaje deba tener
necesariamente un nombre y apellido justificados. Pero sí
debe haber una manera de denominarle.
MIL FORMAS DE LLAMAR A UN PERSONAJE.
Puede ser a través de la actividad que desempeña: el policía,
el chef, el detective, el capo... O con algún apelativo
relacionado con su físico, características o capacidades: el
bruto, el caballero, el buen hombre, el gafe... O usando un
apodo, con el que es conocido por el resto de personajes.
Aunque tenga un nombre propio, el cómo se le llamará
durante la historia es determinante, tanto en sí mismo, como
en su personalidad y en cómo será percibido por el lector. Si
un personaje de dos metros, con unos brazos como troncos y
una fuerza sobrehumana es apodado "El osito" por sus
compañeros, de ahí podemos deducir una información
adicional muy valiosa; Podría ser que el personaje, a pesar de
su porte, es incapaz de hacerse respetar, o quizá en el fondo
es un bonachón. Si en vez de "El osito" su apodo fuese "El
rompehuesos", el concepto de personaje cambia
drásticamente. Y simplemente hemos cambiado el apodo.
Un apodo o seudónimo puede tener mucha más fuerza que el
propio nombre real del personaje. Y si no que se lo digan a
Heisenberg, de Breaking Bad. La clave está en conseguir que
el apodo elegido transmita las emociones adecuadas, cuando
cualquier personaje lo pronuncia. El escritor debe jugar con
las reacciones de los personajes al escuchar dicho apodo, de
manera que la mera presencia del mote le está aportando al
lector una información esencial sobre el susodicho personaje,
sin ni siquiera haberlo personificado en la escena. Otro gran
ejemplo: Voldemort. Cuyo nombre ni siquiera se atreven a
pronunciar los mejores magos de Hogwarts, en Harry Potter.
EL ESCRITOR NO TIENE POR QUÉ UTILIZAR UN FORMATO
IMPERSONAL HACIA SUS PERSONAJES.
El propio escritor también puede hablar de sus propios
personajes mediante un mote o apodo, no tiene por qué
utilizar un formato impersonal donde únicamente utiliza el
nombre propio de cada personaje. Este recurso es útil para
dotar a estos con ciertas características sin necesidad de
mencionarlas. Si un personaje nuevo entra en escena, y el
narrador se refiere a él como "el místico" o "el druida", por
ejemplo, el narrador lo está envolviendo con un halo
misterioso y extraño, y unas características que van implícitas
con esa denominación. El lector deducirá esto, y percibirá al
nuevo personaje como lo que el escritor pretende: alguien
misterioso y extraño. Y sin necesidad de descripción alguna.
Con frecuencia, los escritores en sus inicios utilizan nombres
demasiado simples para sus personajes. Por ejemplo: José,
María, Antonio, Ana... El hecho de usar un nombre más
atípico no implica que el propio personaje pierda realismo, y
al utilizar un nombre tan común (más si aún va acompañado
de un apellido común) no consigue captar favorablemente al
lector. A modo de ejemplo, el nombre de Diego Alatriste es
mucho más memorable y llamativo que Juan Muñoz. Y no por
ello Diego Alatriste es un nombre extraño o poco realista.
Una solución recurrente a este problema consiste en utilizar
nombres comunes pero poco usuales. A la vez deben de ser
agradables al oído, pues el lector va a leerlos y pronunciarlos
multitud de veces a lo largo de la obra. Busca una
combinación de nombre y apellido que sea sonora y elegante,
a la vez que realista. Conviene tener cuidado con no forzar
demasiado el nombre, o no quedará convincente que pueda
existir alguien con ese nombre.
Un buen ejemplo sería Daniel Sempere, protagonista de la
famosa saga de Carlos Ruiz Zafón: La sombra del viento.
Daniel es un nombre común, pero no tan extremadamente
común como José, por ejemplo. Mientras que Sempere es un
apellido sonoro y memorable. El resultado es un nombre
mucho más agradable de pronunciar y más fácil de recordar
de lo que sería, por ejemplo: José García. Tan simple y austero
que parece privar al personaje de una identidad especial.
Y por favor, si alguien con un nombre demasiado común está
leyendo esto, que no se ofenda. Nosotros no elegimos
nuestro nombre y apellidos. El escritor sí tiene esa opción, y
es responsable directo del nombre de sus personajes.
RESPETA LA NOMENCLATURA DE CADA REGIÓN.
Tanto el nombre como los apellidos deben ser coherentes con
el país de origen del personaje. Si un personaje tiene padres y
abuelos rusos, no tiene ningún sentido que se llame Edward
Smith, por muchos años que lleve viviendo en Londres. Ten
siempre en cuenta la descendencia y el país de origen de cada
personaje antes de decidir su nombre.
Y en el caso de que se trate de un mundo de ficción, sé
consecuente y coherente contigo mismo. No tendría sentido
que dos personajes del mismo reino tuviesen nombres
extremadamente distintos. O, en el caso de la cienciaficción,
que una criaturas alienígena de un planeta tenga un nombre
parecido a otra de otro planeta distinto.
Diálogos
3 TIPOS DE DIÁLOGOS
Es innegable que la mejor manera de aprender y mejorar con
la escritura de diálogos es observando y prestando atención a
los grandes autores. La composición de diálogos depende del
escritor; los hay que se apoyan mucho en estos para
transmitir y avanzar en la trama y otros, simplemente, solo
incluyen diálogo cuando es estrictamente necesario,
relegando las palabras a un plano meramente decorativo y
dejando que sean las acciones las que hablen por sí solas.
Es crucial entender que un diálogo es una comunicación oral,
por lo que dar por sentados aspectos externos, como los
gestos, es un gran error. Un diálogo debe transmitir en
resonancia a cómo esté gesticulando o lo que esté haciendo
en ese momento el personaje. La coherencia es esencial para
que un diálogo resulte creíble.
Si, por ejemplo, el personaje está cortando leña mientras
habla, éste tendrá la voz jadeante y hará pausas con cada
corte. No basta con que el narrador lo cuente, debe plasmarse
también en el diálogo verbalizándose. La imaginación del
lector es muy poderosa y le molestará visualizar escenas
incoherentes, como al leer el diálogo de un personaje que
está haciendo un intenso esfuerzo físico mientras se comunica
con total parsimonia, como si en lugar de cortar leña
estuviese tomando el sol en la playa. Son detalles
insignificantes que marcan la diferencia.
A continuación os muestro tres modelos de diálogos: visuales,
cegados y teatrales.
DIÁLOGOS VISUALES
Cuando los gestos dicen más que las palabras, hablamos de
diálogos visuales. Son aquellos donde un personaje utiliza su
lenguaje corporal más que sus palabras como vía para
comunicarse, ya sea porque carece de voz, se desconocen sus
intenciones, miente o se contradice. En definitiva, su cuerpo
transmite más información que sus palabras. Los diálogos
visuales se caracterizan por el uso de pocas palabras. Podría
decirse que es como el diálogo indirecto, y utilizando la voz de
los personajes exclusivamente para reforzar ciertos gestos y
acciones.
Fragmento de Un Mago de Terramar, Ursula K. Le Guin, 1968.
Había otros viajeros sentados a las mesas de la taberna, dos o
tres mercaderes del Confín Este, pero la mayor parte de los
parroquianos eran lugareños que iban en busca de buena
cerveza, noticias y conversación. No eran tímidos y rústicos
como los humildes pescadores de las Manos; eran verdadera
gente de ciudad, alerta y reposada. Sin duda reconocieron en
Ged al hechicero, mas nadie dijo una sola palabra excepto el
posadero, quien en medio de la conversación (y era por cierto
un hombre muy locuaz) mencionó que ese burgo, Ismay, tenía
la suerte de compartir con otros burgos de la isla el
inestimable tesoro de un hechicero consumado, de la Escuela
de Roke, que había recibido la vara de manos del Archimago
en persona, y que si bien por el momento estaba ausente,
vivía en Ismay, en una casa solariega, de modo que no les
hacía falta ningún otro practicante de las Altas Artes.
—Como bien dicen, dos regidores en la misma ciudad
terminan a los palos. ¿No es así, Señor? —dijo el posadero
con una sonrisa maliciosa.
Así fue informado Ged de que si era un hechicero
trashumante, que buscaba ganarse la vida obrando
sortilegios, allí no lo necesitaban. Despedido de Vemish sin
miramientos, y ahora de aquí con frases algo más
circunspectas, recordaba con extrañeza lo que le habían
contado de la cordialidad de las gentes e este Confín del
Levante. Porque esta isla era Iffish, donde había nacido su
amigo Algarrobo. No parecía tan hospitalaria como él había
dicho.
Eran caras amables sin duda las que veía alrededor. Sin
embargo, era también evidente que adivinaban la verdad, que
algo lo separaba, lo aislaba de ellos, que sobre él pesaba una
maldición y que iba en pos de una cosa siniestra. En aquel
salón iluminado por las llamas, la presencia de Ged era como
una ráfaga de viento frío, como un pájaro negro que una
tempestad había traído de tierras extrañas. Cuanto antes se
fuera, llevando a cuestas aquel destino maldito, tanto mejor
sería para las gentes del burgo.
DIÁLOGOS CEGADOS
Es conveniente que el buen escritor se acostumbre a escribir
diálogos que expresan por sí mismos desde la voz y el
sonido.Aún cuando el lenguaje corporal de los personajes es
un instrumento de gran utilidad para reflejar emociones y
segundas intenciones, no conviene caer en la necesidad de
tener siempre una descripción para cada diálogo.
Al principio de Luces del Norte, de la saga La Materia Oscura
de Philip Pullman, se presenta un tipo de diálogo muy
peculiar, que ejemplifica perfectamente este concepto de
diálogo. La protagonista, Lyra, se mantiene oculta en un
mueble y lo único que percibe de la conversación son las
voces. Podría decirse que ella percibe la conversación
prácticamente igual que el lector, pues él, del mismo modo
que Lyra, está completamente cegado hasta donde su
imaginación le permite ver. Al carecer de visión para hacer
descripciones físicas, es muy interesante el tipo de diálogo
que se muestra y cómo Philip Pullman resuelve la escena de
un modo magistral.
FragmentoFragmento de Luces del Norte, de Philip Pullman,
1995.
—Pero qué...
—... apenas humano...
—... ha sido...
— ¿... qué le ha sucedido?
La voz del rector los hizo callar a todos.
—Lord Asriel, en nombre de Dios, ¿pero qué nos trae aquí?
—La cabeza de Stanislaus Grumman —respondió la voz de
lord Asriel.
En medio de aquella confusión de voces, Lyra oyó que alguien
se dirigía dando traspiés a la puerta profiriendo al mismo
tiempo sonidos incoherentes de desagrado. Lyra habría
querido ver lo que veían ellos.
Lord Asriel explicó:
—Encontré su cuerpo conservado en el hielo a poca distancia
de Svalbard. Este es el trato que sus asesinos dieron a su
cabeza. Observarán el esquema característico del cuero
cabelludo arrancado. Supongo que usted lo conocerá bien,
vicerrector.
La voz del anciano sonó firme al responder:
—He visto hacerlo a los tártaros. Es una técnica que se
practica entre los aborígenes de Siberia y del Tungusk. De allí
se difundió, como es lógico, a las tierras de los Skraelings,
aunque creo que actualmente ha sido prohibida en Nueva
Dinamarca. ¿Me permite examinarla más de cerca, lord
Asriel?
Después de un breve silencio, volvió a hablar.
—No tengo muy buena vista y el hielo está sucio, pero yo diría
que hay un agujero en la parte superior del cráneo. ¿Estoy en
lo cierto?
—Lo está.
—¿Trepanación?
—Exactamente.
Esto provocó un murmullo de excitación. El rector se apartó y
Lyra pudo ver de nuevo lo que sucedía. El viejo vicerrector,
situado en el círculo de luz del proyector, sostenía un pesado
bloque de hielo muy cerca de los ojos, en cuyo interior se
encontraba encerrado un objeto que ahora Lyra distinguía
muy bien: una masa informe y sanguinolenta que difícilmente
habría podido identificarse como una cabeza humana.
Pantalaimon revoloteó alrededor de Lyra, la inquietud del
daimonion la afectó.
—¡Sssss! —le dijo en un murmullo—. ¡Escucha!
—El doctor Grumman fue en cierta ocasión alumno de este
college — puntualizó el decano con voz encendida.
—Y acabó en manos de los tártaros...
—¿Tan al norte?
—¡Deben de haber llegado más allá de lo que se cree!
—¿No ha dicho usted que lo encontró cerca de Svalbard? —
preguntó el decano.
—Exactamente.
—¿Debemos deducir que los panserbjyrne tienen algo que ver
con esto?
A Lyra la palabreja no le decía nada, pero resultaba evidente
que era reveladora para los licenciados.
—Imposible —afirmó con decisión el licenciado Cassington—,
jamás se han comportado de esta manera.
—Entonces quiere decir que usted no conoce a Iofur Raknison
—intervino el profesor Palmerian, que había protagonizado
varias expediciones a las regiones árticas—. No me
sorprendería lo más mínimo que le hubiera dado por arrancar
cueros cabelludos humanos a la manera tártara.
Lyra volvió a mirar a su tío, que observaba atentamente a los
licenciados con una cierta ironía sardónica, aunque sin hacer
comentario alguno.
—¿Quién es Iofur Raknison? —preguntó alguien.
—El rey de Svalbard —respondió el profesor Palmerian—. Sí,
en efecto, uno de los panserbjyrne. En cierto modo, un
usurpador, porque se abrió subrepticiamente camino hacia el
trono... o eso me han dicho, aunque no por ello deja de ser un
personaje importante y que no tiene un pelo de tonto, pese a
sus ridículas extravagancias, ya que se ha hecho construir un
palacio de mármol importado y ha fundado lo que él llama
una universidad...
—¿Para quién? ¿Para los osos? —soltó uno, provocando la
carcajada de toda la concurrencia.
Pero el profesor Palmerian prosiguió:
—Debido a todo ello, puedo asegurarles que Iofur Raknison
sería capaz de haberle hecho esto a Grumman. Al mismo
tiempo, le complacería comportarse de forma totalmente
diferente si se presentase la ocasión.
—Ya sabe usted cómo, ¿verdad, Trelawney? —preguntó el
decano con ironía.
—Por supuesto que sí. ¿Sabe qué le gustaría por encima de
todo? ¿Más aún que un título honorífico? ¡Pues querría tener
un daimonion! Si encuentran la manera de proporcionárselo,
se lo habrán metido en el bolsillo para lo que haga falta.
Los licenciados soltaron una risotada.
DIÁLOGOS TEATRALES
El escritor Andrzej Sapkowski es uno de los mejores escritores
de diálogos que existen. En El Último Deseo, de la saga de
Geralt de Rivia, podemos deleitarnos con diálogos
increíblemente vívidos y reales. Es alucinante el modo en que
Sapkowski desarrolla una escena omitiendo todo tipo de
descripción posible. En lugar de ser él quien describe lo que
está ocurriendo, son sus propios personajes quienes ejecutan
las acciones a través de sus diálogos. Es un diálogo teatral,
que facilita enormemente la inmersión del lector y dota a la
escena de una viveza asombrosa.
Fragmento de El Último Deseo, Andrzej Sapkowski, 1993
Junto a la casa del alcalde, como siempre, había muchos
carros. Geralt saltó de la silla, arregló
la espada de su espalda, echó las riendas a la cerca de
madera. La muchedumbre que le había seguido abrió un
semicírculo en torno al asno.
Se podían oír los gritos del alcalde ya desde la puerta.
—¡Que está prohibido, digo! ¡Está prohibido, cojones! ¿No
entiendes el cristiano, canalla?
Geralt entró. Delante del alcalde había un aldeano sujetando
por el cuello un ganso que se
agitaba violentamente. El aldeano era pequeño y rechoncho y
estaba colorado de la rabia.
—De qué... ¡Por todos los dioses! ¿Eres tú, Geralt? ¿No me
engaña la vista? — Y de nuevo,
volviéndose al campesino—: ¡Llévate esto de aquí,
sinvergüenza! ¿Estás sordo?
—M'han dicho —tartamudeó el aldeano, mirando de soslayo
al ganso— qu'hay que dar algo al señor, que si no...
—¿Quién te ha dicho eso? —gritó el alcalde—. ¿Quién? ¿Que
yo qué, que acepto mordidas?
¡Esto no lo permito, digo! ¡Largo de aquí, digo! Bienvenido,
Geralt.
—Hola, Caldemeyn.
El alcalde, apretando la mano del brujo, le palmeó los
hombros con la otra mano.
—Hace ya dos años, creo, que no pasabas por aquí, Geralt.
¿Eh? Eres un culo de mal asiento.
¿De dónde vienes? Ah, su puta madre, qué más da de dónde.
¡Chacho, tráenos un par de cervezas!
Siéntate, Geralt, siéntate. Todo está muy liado, porque
mañana es la feria. ¿Qué tal te va? ¡Cuenta!
—Luego. Primero salgamos.
En el exterior la multitud se había hecho dos veces mayor,
pero el espacio libre alrededor del
asno no se había reducido. Geralt retiró la gualdrapa. La masa
gritó y retrocedió. Caldemeyn se quedó boquiabierto.
—¡Por todos los dioses, Geralt! ¿Qué es eso?
—Una kikimora. ¿No hay alguna recompensa por ella, señor
alcalde?
Caldemeyn se apoyó en un pie y luego en el otro, mientras
miraba la figura con aspecto de
araña, la marchita piel negra, los ojos vidriosos con pupilas
verticales, los dientes de aguja dentro de una boca
ensangrentada.
—Dónde... de dónde...
—En el paredón, a cuatro leguas de la villa. En las ciénagas.
Caldemeyn, allí debe de haber muerto gente. Niños.
—¡Y toma, es cierto! Pero nadie... Quién podía pensar... Eh,
vecinos, ¡a casa, a trabajar! ¡Esto no es un circo! Tapa eso,
Geralt. Se está llenando de moscas.
En la isba, el alcalde, sin decir una palabra, agarró una jarra de
cerveza y la apuró hasta las heces, sin apartarla de la boca.
Suspiró pesadamente, se sonó la nariz.
—No hay recompensa —dijo sombrío—. Nadie se había
imaginado siquiera que algo como
eso podía esconderse en las marismas. Verdad que unas
cuantas personas habían desaparecido por
los alrededores, pero... Pocos son los que vagabundean por
esos lodazales. ¿Y cómo apareciste tú por allí? ¿Por qué no
ibas por el camino real?
—Por los caminos reales no me es fácil ganarme un jornal,
Caldemeyn.
—Lo había olvidado. —El alcalde apagó un eructo, inflando los
carrillos—. Y tan tranquilos
que eran estos pagos. Si hasta los duendes sólo se les mean
en la leche a las viejas muy de tarde en tarde. Y va y te sale
por ande menos te lo esperas una kochiomora de ésas. Parece
que tengo que darte las gracias. Porque pagarte, yo no te
pago. No tengo un duro.
—Mala suerte. Me vendrían bien unas perras para pasar el
invierno. —El brujo dio un sorbo
de la jarra, rozó la boca con la espuma—. Pienso irme a
Yspaden, pero no sé si voy poder antes de
que la nieve cierre los caminos. Me puedo quedar atrapado
en cualquier villorrio del camino de Lutonski.
—¿Te vas a entretener mucho en Blaviken?
—Poco. No tengo tiempo para entretenerme. Se acerca el
invierno.
—¿Dónde te vas a quedar? ¿Quizás en mi casa? Hay un cuarto
libre en la troje, por qué vas a tener que dejarte despellejar
por los posaderos, menudos ladrones. Hablaremos un rato,
me puedes contar qué pasa por el mundo.
—Con gusto. Pero, ¿que dirá a esto tu Libusza? La última vez
se notaba que no me apreciaba demasiado.
—En mi casa las hembras no tienen voz. Pero, entre nosotros,
no vuelvas a hacer delante de ella lo que hiciste la última vez,
durante la cena.
—¿Te refieres a que le tiré un tenedor a una rata?
—No. Me refiero a que le acertaste, y eso que estaba oscuro.
—Pensé que sería gracioso.
—Y lo fue. Pero no lo hagas delante de Libusza. Escucha, y
esa... como se... kiki...
—Kikimora.
—¿La necesitas para algo?
—¿Y para qué? Si no hay recompensa, puedes mandar que la
tiren al estercolero.
—No es mala idea. ¡Eh, Karelka, Borg, Nosikamyk! ¿Hay
alguno de vosotros por ahí?
Entró un guardia con una alabarda sobre los hombros,
rozando con estrépito la hoja en el marco de la puerta.
—Nosikamyk —dijo Caldemeyn—. Toma a alguien que te
ayude, coge el asno con la
guarrería ésa envuelta en la gualdrapa que está delante de la
choza, llévatelo a las pocilgas y entierra eso en el muladar.
¿Entendido?
—Como usted mande. Pero... Señor alcalde...
—¿Qué?
—Puede que antes de enterrar esa porquería...
—¿Qué?
—Podríamos mostrársela al Maestro Irion. A lo mismo se le
ocurre algo.
Caldemeyn se dio una palmada en la cabeza con la mano
abierta.
—No es ninguna tontería, Nosikamyk. Escucha, Geralt, puede
que nuestro hechicero local te
afloje algo por esa carroña. Los pescadores le traen los peces
raros, octópodos, klavatres y arenques, más de uno se ha
sacado unos cuartos con ello. Venga, vamos a la torre.
—¿Os habéis hecho con un hechicero? ¿Fijo o de vez en
cuando?
—Fijo. El Maestro Irion. Vive en Blaviken desde hace un año.
Un mago poderoso, Geralt, con sólo mirarlo ya te das cuenta.
—Dudo que un mago poderoso dé algo por una kikimora —se
enfadó Geralt—
. Por lo que sé,
no es necesaria para la producción de ningún elixir. Seguro
que vuestro Irion tan sólo me insulta.
Nosotros, los brujos, no nos llevamos bien con los hechiceros.
—Jamás he oído que el Maestro Irion haya insultado a nadie.
No puedo jurar que pague algo,
pero por probar, nada se pierde. Puede que haya más de los
kikimores ésos en las ciénagas, ¿y
entonces qué? Que el hechicero eche un vistazo al monstruo y
si acaso que eche algún encantamiento al lodazal o así.
El brujo se lo pensó por un instante.
—Un punto para ti, Caldemeyn. Qué más da, arriesguémonos
a un encuentro con el Maestro
Irion. ¿Nos vamos?
—Nos vamos. Nosikamyk, echa a esos críos y coge al burro del
ramal. ¿Dónde está mi sombrero?
CÓMO SABER SI UNA IDEA MERECE LA PENA
Todo empieza con una idea. No necesitas que tu idea sea algo
genial y revolucionario, te basta y te sobra con el simple
hecho de que a ti te guste. Y si compartes con alguien tu idea,
y dice que no le gusta, no le des ninguna importancia.
Infinidad de grandes ideas fueron rechazadas por la crítica en
sus inicios y no fue hasta su fase final de desarrollo cuando
éstas florecieron como grandes historias que encantaron y se
hicieron inmortales en el recuerdo de sus lectores.
"Lo mío no es una poesía espontánea, que burbujea y sale por
inspiración. Para mí, escribir es escuchar algo que no se
presenta de una manera clara y ver cómo eso -hermoso o
terrible- se puede convertir en lenguaje...Y eso viene de muy
adentro, porque los dioses, los monstruos, los demonios,
habitan en lo profundo, en uno está colocarlos, ponerlos en
su puesto..."
Hanni Ossott
PROPICIANDO IDEAS
Es muy normal sentir frustración si tras mucho esfuerzo y
dedicación ninguna idea decente sale a flote. En situaciones
así te sentirás deprimido, impotente y desearás abandonar tu
propósito. No te preocupes, ese sentimiento es normal. No
eres ningún inútil por no tener grandes ideas, lo raro sería que
tuvieses muchas ideas geniales en cortos periodos de tiempo.
Las ideas son algo que valen más de lo que sospechamos,
porque son de las pocas cosas que existen en el mundo que
no se pueden producir en masa en una fábrica. Por eso son
tan valiosas, porque nunca sabes cuando surgirán ni qué
repercusión tendrán. Cuando J. K. Rowling tuvo la idea que
dio pie a la saga de Harry Potter, ¿acaso alguien sospechaba lo
más mínimo lo que esa simple idea iba a repercutir en el
mundo entero? De un modo similar, aunque contrario, ha
habido libros que se vaticinaron como un éxito en ventas,
siendo más tarde un fracaso total. Es imposible saber si una
idea será revolucionaria y cambiará el mundo o pasará
desapercibida, nadie puede saber eso con total certeza. Lo
único que podemos hacer nosotros, como escritores, es
aprender a diferenciar las buenas ideas de las malas ideas. Así
al menos las probabilidades de éxito aumentarán
considerablemente. Es preferible seguir buscando nuevas
ideas antes que perder el tiempo con una idea sin futuro.
CÓMO SABER CON QUÉ IDEA EMPEZAR A TRABAJAR
Quizá tu problema no es que no tienes ideas, sino que tienes
demasiadas y por consiguiente te cuesta discernir entre ellas
cuales merecen la pena. O quizá has tenido una idea y estás
barajando si desarrollarla y crear una historia en torno a ella,
pero no sabes si es una idea que merece la pena. Hay varias
formas de discriminar ideas:
Que no esté explotada. Hay conceptos y tópicos que se han
explotado hasta la saciedad porque siempre han tenido una
buena acogida. Muchas veces el tópico puede ayudarte a
ganar lectores, pero estarás sacrificando tu calidad como
escritor. Si ves que tu idea es poco original y ya se ha escrito
mucho sobre el tema en cuestión, quizá deberías seguir
buscando. No es imposible que una idea tópica dé lugar a una
obra que se haga mundialmente famosa, pero será mucho
más difícil que lograrlo con una idea totalmente novedosa.
Que te guste tu idea. Si la idea te parece genial, pero te da
pereza solo de pensar en escribir un libro sobre ella,
descártala. Aunque creas que tu idea comercialmente será la
bomba, no te molestes en desarrollarla si no vas a disfrutar
con ello. Si no estás curtido en esto de escribir libros, no es
aconsejable empezar por algo que te desagrada.
Que sea sobre un tema que dominas. Aunque no es un factor
decisivo, si es cierto que trabajar sobre una temática conocida
es mucho más cómodo que hacerlo sobre un tema
desconocido. Esto no quiere decir que no puedas escribir
sobre algo que desconoces, ya que siempre puedes
documentarte a fondo. De hecho, uno de los encantos de
crear historias es aprender mientras te documentas.
Pero, ¿qué es para ti una buena idea? Es complicado. Aquí
entramos en cuestiones de gustos y opiniones personales,
pues lo que para mí puede ser una idea genial para otra
persona puede ser una idea horrible, y viceversa. Por esto, la
definición de "buena idea" debes imponértela tú mismo
atendiendo a los puntos mencionados anteriormente.
Pero lo más importante es que tu idea te haga disfrutar, te
apetezca escribir sobre ello y confíes en que tiene potencial,
lo demás es aderezo.
7 TRUCOS PARA REDACTAR Y EXPRESARSE MEJOR
Ya he hablado con anterioridad de . Pero respetar las normas
ortográficas y gramaticales es sólo el principio. La buena
escritura se sostiene por una buena redacción. Expresarse
claramente, con frases precisas y acertadas, es vital para
mantener la coherencia y facilitar la lectura. Un texto puede
estar exento de faltas ortográficas y tener una caligrafía
magnífica, pero con una mala redacción la lectura se hará
insufrible y confusa. Es la forma más directa para quitarse a
los lectores de encima. Si quieres mejorar tu redacción, he
aquí 7 consejos para redactar y expresarse mejor y no morir
en el intento:
1. ENCUENTRA LA VOZ ADECUADA.
No se escribe del mismo modo que se habla. Incluso un texto
que pretende ser cercano y coloquial debe respetar una serie
de normas de estilo y seguir una estructura determinada.
Respeta siempre la gramática, recuerda que cada frase debe
expresar algo coherente por sí misma. Tampoco seas
pretencioso, Si no eres especialmente bueno en el análisis
sintáctico, utiliza este truco: cuando escribas una frase, léela
ignorando lo que haya escrito antes o después. Si aún estando
sola tiene sentido, es una frase correcta. Si por el contrario no
tiene sentido, no puedes hallar el sujeto o queda inconclusa,
algo falla.
2. EVITA LOS CLICHÉS LINGÜÍSTICOS O MULETILLAS.
Si recurres a expresiones tan machacadas como , evidenciarás
una falta de creatividad narrativa. Es recomendable revisar
varias veces los textos en busca de estas muletillas y
eliminarlas. Y si te cuesta hallar una alternativa de lo que
quieres expresar, hay multitud de en la red que te pueden
facilitar enormemente la tarea.
3. ESCRIBE CON FRASES CORTAS.
Cuanto más subordines una oración, más enrevesado harás el
texto. Y aunque a veces es necesario, has de intentar
prescindir de todas las frases largas que puedas. Resume las
ideas y no abuses de los adjetivos. Simplifica lo que quieres
expresar recurriendo a las palabras adecuadas, en lugar de
dar rodeos que lo único que consiguen es desviar la atención
de lector.
4. TEN CLARO EL OBJETIVO DEL TEXTO Y UTILIZA LOS
PÁRRAFOS.
No escribas al tuntún, empezando una frase sin saber cómo
va a terminar. Y más importante aún: no pierdas de vista la
intención del texto. Si estás escribiendo un párrafo para
hablar sobre algo, habla sobre ese algo. No empieces a
escribir con una finalidad que luego no cumples. Asegúrate
también de dar buen uso de los párrafos. Cada párrafo debe
expresar un concepto o idea determinado por sí mismo. Haz
también buen uso de puntos y comas, cuya función es
idéntica.
5. NO TRATES AL LECTOR COMO SI FUERA TONTO.
No repitas una idea hasta la saciedad. Ni uses ejemplos para
explicar algo que es obvio. En un formato de narrativa infantil,
puede ser aceptable, pero a ningún joven o adulto le gusta
que duden de su perspicacia y pongan en duda su intelecto en
cada página. Evita ser redundante, pero sé claro y directo en
las explicaciones; Una cosa es no tomar por tonto al lector y
otra muy distinta, tomarlo por un genio.
6. NO REPITAS PALABRAS O EXPRESIONES RECIENTES.
No repitas una palabra dos veces en una misma frase. Ni
tampoco abuses de su uso a lo largo del mismo párrafo. Si
necesitas expresar algo y nombrarlo para que quede claro,
puedes utilizar un si te ves en esta disyuntiva. Hay muchas
formas de hacer mención a "eso" de lo que estás hablando sin
necesidad de estar nombrándolo constantemente. Del mismo
modo, el nombre propio de un personaje no debería repetirse
más allá de lo habitual.
Especialmente en la escritura de diálogos, es típico mencionar
el nombre del sujeto que acaba de hablar cada vez que dice
algo,
7. HAZ LA PRUEBA DE FUEGO.
Una vez terminado, revisa el texto y léelo en voz alta. Cuando
no se es muy ducho en esto de escribir, damos por sentadas
ideas o conceptos que el lector ni siquiera sospecha.
Escribimos más despacio de lo que pensamos y por ello
tendemos a comernos palabras u omitir conceptos
importantes para la comprensión óptima del texto. Por eso,
revisándolo y prestando atención a lo que estamos
expresado, podremos dar con este tipo de irregularidades.
También, si tienes la opción, dáselo a un amigo y que te diga
si lo ha entendido todo correctamente.
3 consejos para empezar a escribir tu novela.
Aunque el título hace referencia a una novela, es importante
señalar que los consejos aquí dados pueden resultar útiles
tanto para la elaboración de un cuento, un relato breve, o
incluso para un guión cinematográfico. Nunca pienses en la
extensión que va a tener tu historia como un factor limitante.
Ya sea breve o extensa, eso es algo que debe darte
absolutamente igual. Si quieres contar algo, cuéntalo,
independientemente de lo que te ocupe. Muchas veces
empezamos a escribir algo y pensamos que en pocas páginas
estará todo dicho, pero conforme avanzamos nos llevamos la
sorpresa de que necesitamos diez veces más de lo previsto.
Dicho esto, limítate a seguir las pautas y no pienses en cuánto
te va a ocupar, sino en qué quieres contar y cómo quieres
hacerlo. Escribir una novela es un proceso creativo muy duro,
que requiere de constancia y perseverancia. Pero lo más
importante es la inventiva: tu capacidad para crear y tener
ideas. Debes aprender a manipular los conceptos que
navegan por tu mente, deformarlos y combinarlos para
obtener nuevas ideas a partir de ellos. Pero, para poder
trabajar con ideas y conceptos, primero necesitas tenerlas.
¿CÓMO INSPIRARSE?
Es bien conocida la cita de Pablo Picasso que reza así: "La
inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando." Y
esto es algo totalmente cierto. No esperes que te llegue la
inspiración mientras ves tonterías en la televisión, o estando
de fiesta con los amigos. No utilices la excusa de "no puedo
escribir porque no me viene la inspiración." Procrastinar,
dejar que el tiempo pase, no te servirá de nada. Tienes que
sentarte con ganas y paciencia, y esforzarte por sacar a flote
esas ideas enterradas que tanto se resisten.
La inspiración hay que buscarla, no esperarla. Y la mejor
forma de conseguirlo es leyendo, viendo series, películas,
documentales, visitando museos, viajando y viviendo
experiencias diferentes. Todo aquello que rompa con tu
rutina hará que, en algún momento, algo haga click en tu
cabeza y descubras una gran idea con la que empezar a
trabajar.
1. TEN CLARA TU IDEA PRINCIPAL
Si te has planteado escribir algo, seguro que por lo menos
tienes una buena idea. Te felicito, porque tienes un tesoro.
Una buena idea es la semilla de una gran historia digna de ser
contada. No es necesario que tu mente esté abarrotada de
grandes ideas (de eso ya te preocuparás más adelante), ahora
mismo nos basta con tener una idea. Un concepto. Un punto
de partida. Retén esa idea principal, pues será la semilla que
utilizarás para plantar tu historia.
2. DETERMINA LOS ELEMENTOS DE TU HISTORIA
Una vez tengas tu idea clara, por simple que esta sea, el
siguiente paso es desarrollarla. Darle forma para que se
convierta en una historia compacta y entretenida. No
obstante, un bloqueo muy común ocurre ante la falta de
comunión entre nuestros conceptos iniciales. Normalmente,
cuando quieres contar una historia, sabes lo que quieres
contar, pero no sabes ni en qué orden ni cómo relacionar los
distintos eventos y personajes.
Es decir, tienes personajes y situaciones que quieres
implementar en tu historia, pero no sabes cómo hacerlo.
Imagina que cada uno de esos conceptos individuales son un
ladrillo y tu objetivo en este paso será construir un muro. Lo
primero es ordenar bien esas ideas, del mismo modo que
unos ladrillos deben estar bien alineados para conformar un
muro firme y sólido. La argamasa serán los lazos conectores
que deberás usar entre los distintos ladrillos para que exista
cohesión entre ellos. Para lograrlo coge una hoja de papel en
blanco, y escribe de manera caótica y desordenada los
conceptos e ideas que quieres que existan en tu obra.
3. DALE FORMA A TU HISTORIA
Lee y relee cada una de las palabras que has escrito. Tu
objetivo es encontrar una relación entre ellas, por ínfima que
sea. Busca un patrón, y si no existe, invéntatelo. Intentar unir
dos ideas totalmente opuestas muchas veces puede dar lugar
a una nueva idea totalmente única y genial. Dicho de un modo
metafórico, las ideas que has escrito en el papel son piezas de
un puzzle que debes colocar en su sitio, encajarlas y
ordenarlas hasta tener una única forma totalmente coherente
y conexa. Para saber de qué debes componer tu historia, es
altamente recomendable que le eches un ojo a . Todo un
ejemplo a seguir.
Si tienes en cuenta estos tres puntos los cimientos de tu
historia serán sólidos. Lo suficiente para soportar todo lo que
le quieras poner encima. Recuerda que aprender a trabajar
una idea es sólo el primer paso de todo un largo proceso de
creación literaria. Pero es un paso imprescindible, si lo omites
corres el riesgo de arrepentirte cuando ya sea demasiado
tarde.
Cómo ser escritor.
Mucha gente me ha comentado el mismo problema que se les
presenta cuando, incitados por un espíritu creativo, buscan
una respuesta a las siguientes preguntas: ¿cómo ser escritor?,
¿cómo escribir un libro y tener éxito?, ¿cómo vivir de la
escritura? o cuestiones similares. El resultado de la búsqueda
es desalentador en la inmensa mayoría de los casos, ya sea
navegando por internet, leyendo ciertos libros, o
preguntándole a personas que saben menos de lo que creen
saber.
Al parecer un gran número de opiniones coinciden en que,
para ser escritor, tienes que tener un don, ser un genio, o
como mínimo haber sacado matrícula en las clases de Lengua
y Literatura en el colegio. Otra creencia muy extendida
consiste en que si no has leído mucho, no puedes ser escritor.
Como si los escritores fuesen seres que nacen, viven y mueren
rodeados de libros. Todo eso es mentira.
Decir que una persona necesita haber leído montones de
libros para ser escritor es tan osado como decir que una
persona necesita haber visto montones de cuadros para ser
pintor. Son aspectos diferentes y aunque bien es cierto que se
influyen mutuamente, no son decisivos. Una persona que se
ha pasado la vida de museo en museo y que se conoce al
detalle toda la teoría pictórica, puede estar toda su vida
intentando pintar un buen cuadro y no conseguirlo nunca. Del
mismo modo que una persona que no sepa ni quién fue
Velázquez sería capaz de pintar obras asombrosas que
pasasen a formar parte de la Historia del Arte. Hay casos
reales de ambos ejemplos, y de un modo idéntico se puede
plasmar en el ámbito literario. Al fin y al cabo, ambos géneros
son arte.
Hay personas que se han pasado la vida leyendo libros,
viviendo en la biblioteca y con una torre de libros sobre su
mesita de noche. Luego, esa misma persona, es incapaz de
inventarse una buena historia y menos aún, de plasmarla
correctamente sobre un papel. El caso inverso, el de alguien
que ha leído un par de libros en toda su vida y es un narrador
nato capaz de inventar historias que ni los mejores guionistas,
también se ha dado.
No obstante, es absolutamente innegable que leer favorece a
la escritura. Que leer no sea determinante para escribir no
quiere decir que no sea altamente recomendable. La idea que
quiero trasmitir con todo esto no es "no leas, no te hace falta
para ser escritor", lo que pretendo es que todos comprendan
que nunca es tarde para empezar a leer y nunca es tarde para
empezar a escribir. Si tú eres un lector nato, enhorabuena,
pero has de entender que existe mucha gente que no tiene
esa facilidad para enamorarse de la lectura. Y muchos de
ellos, con talento para las palabras, desisten en el oficio de ser
escritores por el inconveniente de no ser lectores acérrimos.
Ahora, que quede muy claro: alguien puede escribir historias
maravillosas con escasa cultura literaria y en estos casos,
precisamente por esa capacidad innata para la escritura, es
cuando más hay que leer. Pero no te preocupes, nunca es
tarde para empezar.
Recapitulando: ¿quieres ser escritor? Pues escribe. Así de
fácil. Cuanto más escribas y aprendas de los errores, mejor
escritor serás. Cuanto más leas, más creativo y mejor escritor
serás. No hay ningún truco, no hay una fórmula secreta para
convertir un libro en best seller, y quien te diga lo contrario te
está mintiendo. Si existiese una fórmula mágica, todo el
mundo vendería best sellers y todo aquel capaz de sostener
una pluma sería un escritor rico y famoso. Que no te vendan
humo. Detrás del oficio de escritor hay mucho esfuerzo e
incontables horas de dedicación, incluso mientras no se está
escribiendo. ¿Qué puedes sacar en positivo de todo esto? Que
no necesitas un don para serlo. Escribe, escribe y escribe.
Pasión, esfuerzo y conocimiento, es todo cuanto necesitas.
La guía del escritor.
¿Entonces ya lo has decidido? Pues empecemos por el
principio. En este post encontrarás todos esos aspectos que
debes conocer antes de embarcarte en el oficio de escritor. Sí,
esta es La Guía del Escritor que te permitirá conocer los
entresijos de la profesión y acercarte, un poco más, al
maravilloso mundo de la escritura.
Antes de nada, del mismo modo que un carpintero debe
familiarizar con sus herramientas antes de empezar a tallar, tú
debes conocer las tuyas antes de empezar a escribir. En
Internet tienes todas las herramientas que necesitas, desde
hasta Además, los escritores del Siglo XXI contamos con la
maravillosa ayuda del omnisciente Google, que nos facilita
inmensamente el proceso de escritura y la búsqueda de
información. Es una ventaja que estamos obligados a
aprovechar, por mucho que nos seduzcan las clásicas
enciclopedias. Una vez seas consciente de todas las
herramientas de las que dispones, ya estás listo para
emprender este viaje.
EL VIAJE DEL ESCRITOR
En primer lugar, no cometas los clásicos errores del
principiante. Apunta: No tengas miedo a la hora de escribir,
las musas siempre llegan. Tampoco adelantes el momento
robando ideas. , aunque no es algo que deba intimidarte a la
hora de inspirarte con otras historias. El proceso de creación
de una historia es tremendamente complejo y un par de
similitudes las encuentras en cualquier sitio.
Para emprender esta aventura, que puedan darte quienes ya
han alcanzado las metas que anhelas. Estas te serán de gran
ayuda en tu empeño.
¿NO TE SALEN LAS IDEAS?
No te asustes, las ideas no se generan espontáneamente por
arte de magia, sino que forman parte de un proceso. Por
poner un ejemplo, . Cada escritor tiene su método y tú
puedes tener el tuyo propio, no existe un modelo oficial y
definitivo. No tengas miedo a experimentar. Aunque al
principio a nadie le guste lo que escribes, no desistas, No te
equivoques, es algo muy personal y, como suele decirse, cada
maestrillo tiene su librillo. Si no te funciona el método de otro
escritor para inspirarte, no quiere decir que seas un mal
escritor o que tengas malas ideas, simplemente aún no has
encontrado un mecanismo que te funcione.
LA ELECCIÓN DEL GÉNERO
Otra forma de conocerse mejor como escritor, es dar con tu
género. Los géneros son una guía para que los lectores
encuentren el libro dentro de las temáticas que les gusta leer.
De este modo, puedes escribir sobre algo que te apasiona y
dirigirte al mismo tiempo a lectores que también sienten
atracción por ese género.
¿Qué te parece la fantasía? Es un género maravilloso, pero
que requiere de mucha dedicación e inventiva. ¿En qué
subgénero vas a trabajar? No es tarea fácil. Hazte estas Es
fundamental tener claro cómo es el mundo fantástico que
vamos a crear y También puedes fijarte en cómo lo hacen
otros autores en sus novelas, leer el mismo género del que
vas a escribir es un realmente útil. Si vas a escribir fantasía,
entonces puedes leer Si ya tienes un género en mente, hay
que pensar en aquello en torno a lo que gira una trama: los
personajes.
LOS PERSONAJES
Los personajes son construcciones textuales, compuestos por
características físicas, psíquicas y morales, que adquieren una
identidad y una consciencia sobre el papel. Es un ente con la
capacidad de actuar y de ejecutar interacciones dentro de una
historia.
Como bien sabrás, Es la piedra angular de la historia. Y
precisamente por esto debes tener especial cuidado a la hora
de crear tus propios personajes. Huye de los clichés y los
personajes unidimensionales como la . En su lugar, te sugiero
que optes por Si tienes alguna duda sobre si tu personaje
tiene un buen desarrollo, hazte estas . Dale un buen , un buen
trasfondo y una gran personalidad.
Necesitarás definir la personalidad y el carácter de cada
personaje, para luego Y ante todo no descuides , ya que son el
medio directo de interacción entre los personajes y el lector.
LA CRUZADA DEL ESCRITOR
Antes de planificar una historia, hazte a la idea de que . Una
buena preparación es tan necesaria como un buen acabado.
Sin un buen comienzo y un buen final,
Ya tienes tus ideas, has creado un mapa mental de todo lo
que quieres que ocurra y . Ya sabes lo que pasará en cada
capítulo y qué personajes serán partícipes de cada acto. Pero
aún te queda lo principal: escribir. Y es que Es muy difícil
empezar, transmitir y, pero no hay nada que no pueda
lograrse con práctica y constancia.
Ser escritor va más allá de rellenar páginas en blanco con
montones de letras, cuando eres escritor lo eres las 24 horas
del día. Para habituarte a ello pon en práctica estos consejos:
Es muy importante redactar bien, pues una buena redacción
es vital para transmitir adecuadamente una historia sobre el
papel. Otro aspecto a tener en cuenta: , y No solo debes
preocuparte por tu ortografía y gramática, sino que debes
mejorarla concienzudamente hasta que todos tus textos sean
impecables. Un escritor que comete graves faltas de
ortografía ni es escritor ni es nada. Además, necesitas un
vocabulario extenso que te permita expresarte de la mejor
manera posible. Para ello, Aunque una buena forma de
descubrir palabras, que a su vez es otro requisito
imprescindible para ser escritor,
Familiarízate con la jerga del escritor, términos con los que te
toparás en incontables ocasiones, como por ejemplo: , , ...
elementos narrativos que tienes que conocer y dominar.
¡Ah! y una última cosa: una vez tengas escrito un buen libro, .
Después de toda esta sobredosis de información quizá se te
hayan quitado las ganas de escribir, ¡todo lo contrario a lo que
pretendía conseguir! Pero oye, tranquilidad, esto no es algo
que deba asimilarse de golpe. Tómate tu tiempo para asimilar
todo esto y avanzar, sin prisa pero sin pausa, hacia la meta
que te hayas propuesto alcanzar como escritor o escritora. Y
para cerrar, dejo una cita de Richard Bach que me encanta y
que viene muy a cuento con todo esto.
“Un escritor profesional es un amateur que no se rinde."
Richard Bach
25 cosas que pensar antes de crear un personaje.
A la hora de escribir, crear un personaje convincente es
probablemente la parte más difícil y más importante.
Si los personajes fallan, la historia se desmorona, por bien que
hayas trabajado su trama.
Los personajes son uno de los elementos claves de toda
novela. En el Curso de Novela aprenderás cómo desarrollarlos
y hacerlos evolucionar para que sean la encarnación de tu
historia y para que el lector se enamore de ellos.
Por tanto, antes de empezar a concebir tus personajes hay
veinticinco cosas en las que debes pensar.
Vamos a verlas.
1. Piensa un conflicto
Los personajes que tienen todo lo que necesitan y logran todo
lo que quieren son aburridos.
¿Dónde está el conflicto? ¿Dónde la lucha por superarse a sí
mismos o las circunstancias y alcanzar sus objetivos?
Al crear un personaje, asegúrate de poner piedras en su
camino, de hacerle sufrir un poquito. De lo contrario el lector
se va aburrir a las pocas páginas.
2. Dale objetivos
Tu personaje necesita objetivos, una meta que alcanzar, algo
que lograr.
Incluso si no los nombras específicamente. Incluso si solo al
final el personaje descubre que eso, y no otra cosa, era lo que
había querido durante toda su vida, los objetivos deben estar
ahí. Latentes.
Porque alcanzar sus objetivos (aunque tal vez ignorados) es lo
que debe impulsar cada cosa que tus personajes hagan.
3. No le llames personaje femenino fuerte, llámalo mujer
En la vida real las mujeres son fuertes: trabajan, cuidan de su
familia y cuidan de sí mismas. Es precisamente la tradición
literaria (y cinematográfica) la que las ha convertido en seres
pusilánimes, siempre a la espera de que otro resuelva sus
problemas.
A la hora de crear un personaje femenino, fíjate en las
mujeres reales de tu entorno. Verás que la fortaleza es
intrínseca a ellas.
Y ten cuidado de no hacerlas resaltar a ellas a costa de otros
personajes, como vimos cuando hablábamos de personajes
estereotipados.
4. Elige el sexo al final
¿De verdad importa tanto si tu personaje es hombre o mujer?
En la mayoría de las novelas este detalle no es tan relevante.
Piensa bien cómo quieres que sea tu personaje, qué
cualidades va a tener, cuáles serán sus defectos, cuáles sus
virtudes. Imagina cuáles serán los problemas a los que se
tiene que enfrentar y con qué talante lo hará.
Solo al final decide si será un personaje masculino o
femenino.
Hacerlo antes puede hacer que descartes ideas interesantes
porque estarás imbuido por prejuicios y estereotipos.
La historia de una niña que quiere ser bailarina es interesante.
Pero ¿y la de un niño que quiere ser bailarín? Ahí está Billy
Elliot.
5. Cuidado con los traumas
Al crear un personaje, no es necesario que arrastre un trauma
desde su infancia para ser interesante.
Como en la vida real, lo que importa no es nuestro pasado,
sino la manera en que afrontamos el futuro.
Más importante que las heridas del pasado son las metas que
plantees para tu personaje, porque las metas serán lo que le
haga avanzar y evolucionar.
6. Cuidado con las caricaturas
Puedes necesitar en tu novela o relato un personaje
arquetípico, como el avaro o la chica guapa. Pero al hacerlo,
ten cuidado de no convertirlo en una caricatura.
Hay solo un paso entre uno y otro, pero el efecto sobre el
conjunto de la historia es enorme. La creación de personajes
es un proceso complejo, como ves.
7. Cuidado con los arquetipos
Los personajes arquetípicos demuestran falta de imaginación.
Pueden estar bien como personajes secundarios, pero no los
conviertas en protagonistas.
Y si te basas en un personaje arquetípico para construir tu
protagonista, dale cuantos rasgos de originalidad puedas.
De lo contrario el lector tendrá la sensación de que ya ha
conocido antes a tu personaje en algún lugar.
8. No tengas miedo al fracaso
No tengas miedo al crear un personaje de hacer que fracase.
De hecho, ver a un personaje fracasar suele resultar más
interesante para el lector que verlo triunfar.
Será porque aprendemos más de los fracasos que de los
éxitos.
Así que, al crear un personaje, aunque al final lo logre,
pónselo difícil. Haz que sus propósitos naufraguen alguna vez.
Recuerda el punto uno.
9. No juzgues
No juzgues a tus personajes. Ni siquiera a los antagonistas.
Limítate a dar las claves de por qué son como son y por qué
actúan como actúan. Así los harás humanos y, por tanto, más
reales.
Deja que sea el lector quien juzgue a tu personaje y no al
revés.
10. Cuida las relaciones
Un personaje también muestra mucho de sí mismo por cómo
interactúa con el resto de los personajes.
¿Cómo se relaciona tu personaje con su madre? ¿Y con su
novio? ¿Y con sus compañeros de trabajo? ¿Quiénes son sus
amigos?
Construir una relación coherente con el entorno, o un buen
entramado de relaciones, puede ayudarte a contar más de tu
personaje que largas descripciones e incluso que un
monólogo interior.
11. No somos perfectos
Las personas reales no somos perfectas.
Eructamos, tenemos michelines, nos salen pelos en las orejas.
Son imperfecciones cotidianas con las que lidiamos día a día.
Forman parte de nuestra condición de seres humanos.
¿Por qué entonces las hurtamos al escribir?
No hace falta que llenes tu novela de cosas escatológicas,
pero a tu personaje pueden sentarle mal unos pantalones o
apretarle las gomas de los calcetines.
Esas cosas pasan.
12. La muerte también es una opción Todos tenemos que
morir un día.
¿Por qué no un personaje?
La muerte forma parte de la vida. Contémplala como opción.
Es muy duro matar a un personaje, pero puede ser un destino
grandioso. Piensa si no en Anna Karénina.
Aquí te contamos cuándo es buena idea matar a un personaje
y cuándo no.
13. Elige bien los nombres
El nombre de un personaje puede pervivir para siempre,
puede ser un referente lleno de significados. Piensa de nuevo
en Anna Karénina. O piensa en Harry Potter.
Elige el nombre de tus personajes con atención. Y ten cuidado
de no ser demasiado original, a no ser que estés escribiendo
ciencia ficción.
Al elaborar una ficha de personaje puedes añadir este
elemento para que te sea más fácil recordarlo.
14. Menos es más
No hay una receta que puedas seguir para crear grandes
personajes.
Pero si te fijas en los mejores chefs verás que trabajan con
pocos pero bien elegidos ingredientes.
La complejidad de un personaje no viene dada por una
biografía farragosa, sumada a un trauma del pasado y su
deseo de ser luchador de sumo.
Al crear un personaje, identifica bien su meta y su conflicto,
céntrate en ellos y trabaja a partir de ahí. Es una regla vital de
escritura.
15. Busca la empatía
Tienes que buscar que el lector empatice con tus personajes.
(En el Curso de Novela hacemos mucho hincapié en cómo
lograrlo.)
Incluso tus villanos deben tener cualidades redentoras que
permitan que el lector pueda ponerse en su lugar.
Busca esas cualidades y desarróllalas en tu personaje. La
creación será más creíble.
16. Instintos básicos
Nuestros instintos primarios nos empujan a conseguir comida,
abrigo y sexo.
Puedes darle una vuelta de tuerca a estos instintos básicos
relacionándolos con el ego y te encontrarás con infinitas
posibilidades.
La necesidad de abrigo puede transformarse en la obsesión de
una fashion victim y la de sexo en una compulsión que
necesite ayuda psiquiátrica.
Al crear personajes explora las posibilidades. Todas.
17. Ambientación, no estereotipación
Si decides ambientar tu novela en el pasado deberás
documentarte bien para lograr una buena ambientación: qué
vehículos se usaban, cómo vestía la gente, cómo se
relacionaban entre sí, etc.
Sin embargo, eso no significa que tus personajes deban
ceñirse a los convencionalismos de la época. O al menos no
del todo.
El hecho de que un personaje viva en el pasado no significa
que tenga que ajustarse a estereotipos anticuados. Su
conflicto puede provenir, de hecho, de su deseo de superar
los convencionalismos con los que su época trata de lastrarle.
18. Di no a la perfección al crear un personaje
Con los personajes perfectos sucede lo mismo que con los que
logran todo lo que quieren sin esfuerzo y todo les sale bien:
cansan.
Es imposible que el lector se identifique con ellos porque las
personas de carne y hueso tenemos defectos.
Así que al crear un personaje asegúrate de darle debilidades,
miedos, manías, inseguridades.
De esta manera el lector sí podrá reconocerse en ellos. Los
tipos de personaje son infinitos.
19. Fomenta el conflicto
Venimos recomendándote que hagas a tus personajes
humanos.
Hazlo, menos en una cosa: no copies nuestra tendencia a huir
del conflicto.
A nadie le gusta pelear y por lo general rehuimos los retos. No
nos gusta salir de nuestra zona de confort.
Pero eso no vale para escribir una novela. Porque en una
novela el conflicto es el motor de la acción.
Así que tienes que hacer que el personaje afronte retos,
acepte discusiones, busque enfrentamientos.
Puede titubear y desear no tener que hacerlo, eso lo
humanizará. Pero al final tendrás que hacer que tome el toro
por los cuernos cuantas veces haga falta.
20. Olvídate del pasado
No te obsesiones con crear todo un pasado para tu personaje.
No hace falta.
Como hemos dicho al hablar de los traumas, el pasado no
importa, importa el futuro.
No necesitas inventar una biografía pormenorizada de tu
personaje, basta con que te centres en aquellos aspectos de
su pasado (si los hay) que afectan a su presente y a su manera
de afrontar el futuro.
Qué importa si se cayó en el patio del colegio y tiene una
cicatriz en la rodilla derecha. Ese detalle solo es relevante si
esa cicatriz hace que le confundan con un sicario ruso y que la
Interpol le detenga.
No pierdas el tiempo construyendo un pasado para tu
personaje. Ocúpate de su futuro.
Y muestra el desarrollo que tu personaje sufrirá a lo largo de
la historia, tal como te mostramos aquí.
21. A veces pasa
No te sorprendas cuando tu personaje hace algo que no te
esperas.
Es la magia de la escritura.
Deja que la historia siga su camino, puede que te lleve a un
lugar inesperado. La creación de personajes tiene estos
imprevistos.
Si no te convence, siempre puedes pulsar la tecla “Suprimir”.
22. Inspírate, pero crea
Las personas reales rara vez son lo suficientemente
interesantes como para convertirse en grandes personajes.
Tal vez por esa manía de eludir el conflicto.
Así que puedes buscar inspiración a tu alrededor, fijándote en
las personas de tu entorno.
Pero al crear un personaje, imagina, inventa, pon de tu
cosecha. Crea tu propio personaje.
La gente normal es maravillosa, pero no suele servir como
personajes de novela. Toma elementos de su vida, pero no
copies.
23. Haz que tus personajes mientan
Ya lo sabes: la perfección no es atractiva.
No nos podemos reconocer en ella.
Todos mentimos alguna vez, aunque sean mentiras de las
llamadas piadosas.
Copia ese rasgo de la realidad y trasplántalo a tus personajes.
No solo los villanos, también tu virtuoso protagonista puede
mentir,
24. Haz que tus personajes no digan todo lo que piensan
Al crear personajes estos pueden reservarse su opinión y no ir
pregonando por ahí todo lo que piensan.
Todavía más interesante: puede haber cosas que no se dicen
ni a sí mismos.
25. Todo encaja
Cuando perfilas el conflicto, asientas las metas y haces que
tus personajes tengan imperfecciones humanas con las que
cualquiera se pueda identificar, todo lo demás encaja.
Así de fácil. Y si quieres tenerlo todo claro, te puede interesar
saber cómo crear fichas de personajes para no olvidarte
ningún detalle.
Personajes de novela romántica.
Una historia romántica siempre cuenta con una pareja
protagonista.
Lo que tal vez no resulte tan obvio es que toda historia
necesita apoyarse en un único personaje.
Siempre habrá un personaje que esté (aunque sea
ligeramente) en un primer plano con respecto al otro
protagonista.
¿Él o Ella?
Esta es la primera decisión importante que debemos tomar.
En otras palabras: ¿Cuál será el PUNTO DE VISTA DOMINANTE
de la historia?
El PVD (punto de vista dominante) será el personaje que
pondrá la historia en perspectiva.
Este no es un capricho, es una necesidad estructural que hará
de tu novela una experiencia mucho más para el lector.
La percepción tiende a fijarse en un solo punto, y a partir de
allí construye la realidad. Una novela funciona exactamente
de la misma manera (después de todo, cuando escribimos una
historia no hacemos otra cosa que construir una realidad
ficticia)
Reconocerás a tu protagonista porque será el personaje que
más cambios sufra durante la historia. Será el personaje más
afectado por la acción dramática.
Además, es con quien el lector hará su primera identificación,
y con quien se comprometerá emocionalmente durante el
transcurso de la historia.
Recapitulando, podríamos decir que la primera clave para
desarrollar una historia es definir los cambios que sufrirá tu
protagonista en un determinado plazo de tiempo.
Comenzaremos con el personaje PVD instalado en su MUNDO
NORMAL, es decir, su vida cotidiana. Sin embargo, durante el
primer cuarto de la historia un evento extraordinario deberá
obligarlo a abandonar esa comodidad para internarse en
terreno desconocido.
A partir de allí, el personaje se verá envuelto en la acción
dramática, yendo en pos de aquello que desea lograr,
enfrentando desafío tras desafío, siempre con un nivel de
dificultad creciente.
Enfrentarse una y otra vez a estos desafíos constituye el
aprendizaje del personaje, es aquello que hará que tome
conciencia de sus debilidades y, por consiguiente, que crezca
emocionalmente.
Cuando tu protagonista alcance el CLÍMAX DE LA HISTORIA,
deberá enfrentar el mayor y más difícil de los desafíos,
aquello que más teme y que ha postergado durante todo su
viaje.
Finalmente, en la resolución de la historia, tu protagonista
habrá alcanzado (o no) su meta de largo plazo y se habrá
convertido en una persona mejor de aquella que era al
comienzo de la historia.
Habrá superado, de una u otra forma, los obstáculos del
camino, habiendo enfrentado sus miedos y debilidades más
profundos.
Lo que acabo de describir en unos pocos pasos es lo que llamo
el ARCO DRAMÁTICO DEL PERSONAJE.
Y no solo tu protagonista deberá cumplir con el recorrido de
este arco, sino que cada uno de los personajes de la historia,
en mayor o menor medida, también deberán transitar su
propio arco dramático.
A modo de guía práctica, aquí te presento una clasificación de
personajes según su peso y significación dentro de la historia:
Clasificación Práctica de Personajes
Primarios: En el caso de una novela romántica son los
protagonistas indispensables: la heroína y el héroe, y, si
decides que lo haya, un antagonista. Sus historias son
centrales y acaban absorbiendo a las historias secundarias.
El antagonista puede ser una persona, un grupo de personas,
una fuerza de la naturaleza o sobrenatural. Aunque el
antagonista puede tener aliados, debemos elegir un único
personaje para que se convierta en el foco de la acción, de la
misma manera que lo hemos hecho con el protagonista.
De esta manera estrechamos el enfoque de la acción.
Secundarios: Entorno familiar íntimo (hijos, padres,
hermanos), amigos, parientes, vecinos.
Pueden tener sus propias historias, aunque sus arcos
dramáticos deberán estar estrechamente relacionados con la
historia central.
Terciarios: Personajes con roles funcionales, apariciones
aisladas o rutinarias que ayudan a dar a la historia una mayor
profundidad o apariencia de realidad.
A menudo aparecen solo una vez, cumplen su misión y
desaparecen.
Rara vez tienen sus propios arcos dramáticos.
Los pasos para escribir una novela romántica.
1. Las ideas
Desechar una idea es como abrir un paquete con semilllas de
flores y tirarlas porque no son lo suficientemente bonitas.
Arthur VanGundy
Las ideas para crear historias son diferentes de las ideas
prácticas para resolver problemas. Una idea semilla es aquella
idea que contiene la potencialidad de generar una historia de
ficción. Para que una idea semilla germine, debe plantarse en
terreno fértil y dejarla en paz para que complete su ciclo de
incubación.
La idea para crear una historia siempre será el resultado de un
proceso. Los ansiosos siempre tenemos problemas con esta
fase del proceso creativo que me gusta llamar “incubación de
la idea”.
A mí, por ejemplo, me cuesta muchísimo esperar a que una
idea se expanda naturalmente. Mi primer impulso siempre es
comenzar a planear la trama de la historia, no importa si solo
tengo un personaje y una idea muy general de lo que podría
llegar a sucederle.
Con el tiempo y la práctica aprendí a respetar los tiempos de
mi imaginación. Una idea (o un conjunto de ideas
relacionadas) debe expandirse libremente hasta cierto punto
antes de poder recogerlas y organizarlas lógicamente en un
plan.
Estoy bastante acostumbrada a recibir consultas sobre temas
de creatividad.
Una de las preguntas que nunca dejan de surgir en cada
conversación es: ¿cómo hacer para que lleguen las ideas o, a
la inversa, cuál es el camino para llegar a las grandes ideas?
Algo que aprendí de un gran maestro, y que ha sido
fundamental en mi vida como lectora profesional y escritora,
es el siguiente concepto:
Para tener ideas antes hay que cultivar la voluntad de tener
ideas.
Con la voluntad de tener ideas tú puedes elegir qué material
le envías al subconsciente para que éste se ponga a trabajar
de inmediato. ¿Y de qué manera trabaja nuestro
subconsciente? Imagina una coctelera que mezcla y relaciona
imágenes y estímulos de múltiples maneras, y cuyo resultado
es un brebaje cuyo sabor un momento antes no existía.
El mundo está lleno de estímulos. Nuestra vida cotidiana nos
brinda cientos de oportunidades para ejercitar la creatividad y
generar nuevas historias. Pero si no ejercitamos
conscientemente la voluntad de captar esos estímulos para
transformarlos en algo nuevo, si no entramos en un estado de
ánimo creativo, la mayor parte de las oportunidades nos
pasarán inadvertidas.
La imaginación es una habilidad que debe ejercitarse
constantemente. Si eres lectora, ya tienes una gran ventaja
sobre quienes no lo son que puedes explotar a la hora de
captar nuevos estímulos y generar ideas.
Sin embargo, para entrar en ese estado de ánimo creativo que
hace florecer las historias hay que hacer un esfuerzo
adicional. Si ya tienes el hábito de leer libros y la capacidad
excepcional de disfrutar y emocionarte con historias y
personajes de ficción, ¿por qué no hacer la prueba de llevar
esa capacidad un paso más allá y leer el mundo de la misma
manera que lees un libro?
Comienza a observar la realidad que te rodea con ojos de
lectora y te llevarás una gran sorpresa. Intenta expandir tus
intereses a todos los órdenes de la vida, no le pongas límites a
tu curiosidad. Métete donde no te llaman y ejercita
diariamente tu capacidad de asombro.
Mi herramienta preferida para entrar en el estado de ánimo
creativo es hacer preguntas. Cada vez que algo me llama la
atención, por más trivial que pueda parecer a primera vista,
me detengo un minuto para hacerme ciertas preguntas.
Las preguntas que puedes hacer son ilimitadas y cada uno
tendrá las suyas, pero yo personalmente he obtenido los
mejores resultados con las siguientes:
¿Por qué?
¿Quién o qué?
¿Qué tal si...?
¿Qué sucedería entonces?
Por ejemplo, ayer martes bajé a la playa muy temprano por la
mañana. Mi hijo se levanta antes de las siete a.m., y para las
ocho ya está tan aburrido que no quiere otra cosa que ir la
playa.
Generalmente la gente no llega a la playa hasta las nueve de
la mañana, de modo que la playa estaba casi desierta.
Mientras desayunaba divisé un coche que se acercaba por la
orilla del mar. Venía muy despacio, dejando marcas profundas
en la arena mojada, y lo conducía una mujer.
Me llamó la atención que se atreviera a bordear el mar con
ese coche. No era un jeep, era un automóvil de lo más
corriente. Pasó frente a nosotros y siguió camino hasta
perderse a lo lejos.
Entonces me quedé pensando en la escena que acababa de
ver y apliqué la primera de las preguntas:
¿Por qué estaba esa mujer conduciendo por el medio de la
playa un día martes a esas horas?
Lo primero que se me ocurrió fue que podría estar huyendo
de alguien. O tal vez podría estar buscando algo que había
perdido por la noche.
Ahora podríamos tomar la respuesta que dimos y
transformarla a su vez en pregunta: ¿Podría estar la mujer
huyendo de alguien? Si respondo afirmativamente, puedo
continuar con el proceso volviendo a preguntar:
¿Por qué necesita huir?
Porque hay alguien que se ha propuesto darle caza.
O porque acaba de hacer algo que no debía.
O porque hay algo en esta ciudad que la agobia y la impulsa a
cambiar de vida.
Como ves, cada respuesta tiene la capacidad de generar más
preguntas que, a su vez, son ideas potenciales de nuevas
historias.
Sigamos adelante con las restantes preguntas:
¿Quién es la mujer?
Después de pensarlo un momento, se me ocurrió que aquella
mujer podría ser la ex mujer o la amante del guardavidas del
balneario. Eso podría explicar que estuviera recorriendo la
playa en su vehículo.
En pocos minutos ya hemos dado con un personaje y con su
motivación inmediata. ¿Cuál es el paso siguiente? Ampliar y
proyectar la situación con las siguientes preguntas:
¿Qué tal si necesitara encontrar al guardavidas para salvarle la
vida a su ex marido o amante?
Tal vez necesitara darle el aviso de que su vida corre peligro
antes de marcharse definitivamente de la ciudad. O tal vez su
idea ha sido desde un principio llevárselo con ella lejos de allí.
Muy bien, supongamos que aceptamos esta última opción...
¿Qué sucedería entonces?
De aquí en más, solo necesitaría proyectar la línea que he
trazado y seguir la dirección hasta el siguiente punto.
Se me ocurre que podría aplicar un giro de ironía dramática y
que, luego de recorrer un buen trecho con su automóvil, la
mujer finalmente encuentre a su ex marido envuelto en la
espuma de la orilla, sin conciencia, tal vez ahogado.
Estos elementos, generados gracias al poder de unas pocas
preguntas precisas, podrían constituir el disparador de una
historia romántica de suspense.
Imagina las historias que te esperan detrás de las
circunstancias más triviales de la vida cotidiana. Sal a dar un
paseo por los alrededores de tu casa y prueba a ejercitar estas
preguntas sobre algunas escenas o imágenes que llamen tu
atención.
Quizás a la vuelta de la esquina encuentres la historia que
tanto tiempo has estado buscando.
En dónde no es recomendable buscar una historia de amor...
Tu experiencia personal y tu intimidad, por más tentadoras
que puedan parecer a primera vista, no son una fuente
confiable de ideas. Tu experiencia amorosa es demasiado
importante para ti para someterla a las manipulaciones de la
ficción.
Siempre estamos demasiado cerca de la experiencia vivida y
nuestras emociones están demasiado expuestas para
permitirnos hacer de ella una historia objetivamente
interesante. Al contrario de lo que suele creerse, usar
anécdotas de la propia vida no vuelve más fácil la escritura, ni
siquiera la vuelve más auténtica. Para escribir una buena
historia necesitas cierta distancia para apreciar sus puntos
dramáticos y ser capaz de especular fríamente sobre ella.
En cambio, la historia de amor de tus abuelos, o de alguna tía
lejana, que suele contarse una y otra vez en las reuniones
familiares, sí podría convertirse en un material interesante
para trabajar en una novela. ¿Por qué? Porque es una historia
que circula, que se cuenta y vuelve a contar, que está
enriquecida por más de una voz y de la que tienes la distancia
suficiente para analizar objetivamente sus partes y
transformarla a tu gusto. Esta es la manera más eficaz de
apropiarse de una historia real.
Por supuesto que esto no significa que la historia que cuentes
no será profundamente personal ni refleje algunas de tus
ideas y sentimientos más profundos. De hecho, cualquier
historia que cuentes inevitablemente pasará por el filtro de
tus intereses y emociones. La diferencia reside en que, de
este modo, tus emociones entran en juego solo de forma
indirecta, dándote la libertad plena de escribir únicamente
bajo el dictado tu imaginación.
En la guía que estoy escribiendo explicaré qué hacer
exactamente con estas ideas, cómo hacer que la idea incial
crezca y se ramifique rápidamente. Aunque para eso falta
todavía algunas semanas.
Por el momento te obsequio esta presentación del biólogo,
profesor e investigador Estanislao Bachrach para que
continúes explorando el mundo de las ideas creativas.
Cómo crear la tensión sexual.
La tensión sexual en una novela romántica debe estar
presente desde la escena del encuentro inicial de los
protagonistas. No podemos introducirla a mitad de la historia,
pues perderíamos la efectividad del chispazo inicial.
¿Qué es el chispazo inicial?
Es esa sensación inconfundible de que el mundo se ha
detenido y las personas a nuestro alrededor se han esfumado.
Solo queda un pequeño espacio en el universo. Apenas lo
justo para que quepan dos.
Cuando el chispazo inicial se produce siempre es intenso. Pero
se trata de una intensidad que arde y se consume en el
momento.
Si no existe un segundo encuentro, es probable que tanto él
como ella se olviden completamente y para siempre el uno
del otro.
¿Cuántos de estos chispazos habremos experimentado en
nuestra vida sin siquiera detenernos a pensarlo?
Solo dejan marca aquellos chispazos que acaban en fuego.
En una novela romántica, a diferencia de la vida, tenemos la
garantía de que habrá un segundo encuentro (tal vez por eso
nos gustan tanto).
Pero debemos dejar en claro que ese primer chispazo
efectivamente se ha producido. Mostrárselo al lector con
pelos y señales.
Usar las palabras para crear un aura alrededor de los
personajes. Emplear cada verbo para enredarlos y cada
adjetivo para amplificar sus sentidos.
Porque lo que estamos describiendo no es una certeza
racional, es un reconocimiento fugaz pero muy profundo.
Presta mucha atención a las señales del cuerpo.
La respiración, los colores y temperaturas de la piel, el brillo
de los ojos, la sequedad o humedad excesiva de la boca y los
labios. Los temblores, los aromas, los sonidos.
Todo cuenta.
Cada sensación es absorbida por nuestros protagonistas en
ese momento de extremo reconocimiento.
La tensión se ha establecido.
Pero no podemos detenernos en ese primer chispazo.
Debemos ser capaces de crear tensión a lo largo de toda la
novela.
Aquí nos enfrentamos a una dificultad mayor. Ya no podemos
limitarnos a explorar las sensaciones iniciales, pues ahora
éstas se dan por sentadas.
Ya no son una novedad para el lector.
Para que vuelvan a saltar las chispas, esta vez debemos echar
mano a una herramienta más sofisticada.
Pero eso lo veremos en el próximo artículo.
Mientras tanto puedes ver el siguiente vídeo con algunas
ideas para crear tensión sexual en tu novela romántica.
Tartamudeo.
¿Cómo se escribe el diálogo de un personaje tartamudo?
Mi primera pregunta y creo que una de las más importantes
del proceso. ¿Puntos suspensivos? ¿Guión?
Puntos suspensivos
Esta metodología para el tartamudeo se usó en el tango La
Milonga del tartamudo:
Echegoyen echó fama en la gran
ocupación, cuando un juez y un coronel
le exigieron rendición. Dele… dele…
dele… delegado no… no se deje chi...
chicanear, si la gente está a su lado
tiene todo por ganar. En medio de su
discurso, el tarta tartamudeó, y entre
risas y cargadas, la gente le canturreó:
mi… mi… mi... milonga ta… ta… tartamudeada, milonga para
olvidar, cuando calla el tartamudo, seguro que va a pelear.
No usar nada
Juan Rulfo escribe de esta manera el diálogo de un personaje
tartamudo de su novela Pedro Páramo:
A mí ni me totomaron en cuenta. Pero a don Fulgor le
mandaron soltar la bestia. Le dijeron que eran
revolucionarios. Que venían por las tierras de usté.
“¡Cocórrale!” —le dijeron a don Fulgor—. “¡Vaya y dígale a su
patrón que allá nos Veremos!”. Y él soltó la cacalda,
despavorido. No muy de prisa por lo pepesado que era; pero
corrió. Lo mataron cocorriendo. Murió cocon una pata arriba
y otra abajo.
Guion
Encontramos el uso del guion en la novela It de Stephen King
con el personaje
Bill:
Incorporado en la cama, con las mejillas aún sonrojadas (pero
con la fiebre retirándose finalmente), Bill había terminado el
bote, pero cuando George intentó cogerlo, Bill lo puso fuera
de su alcance.
--Ahora t-t-tráeme la p-p-parafina.
--¿Qué es eso? ¿Dónde está?
--Está en el es-t-t-tante del s-ssótano, al bajar -dijo Bill-. En
una caja que dice Ggu-Gulf. Tráeme eso, junto con un cuchillo
y un c-c-cuenco. Y una c-c-caja de ffósforos.
Aunque como escritor novato podría usar cualquier de los tres
estilos basándome en los ejemplos, era consciente de que el
asunto iba más allá de gustos, por lo que busqué en la fuente
más confiable.
Ortografía de la lengua española 2010
De acuerdo a la búsqueda realizada, para reflejar el
tartamudeo en los diálogos se debe usar el guión.
Página 423: el guion se utiliza también cuando se trata de
reflejar por escrito la pronunciación entrecortada y con
repetición de segmentos ─no necesariamente coincidentes
con sus sílabas─ de una palabra, rasgo característico del
tartamudeo.
Para escribir el diálogo de mi personaje debía usar el guión.
Punto.
Una vez claro el asunto pasé a la siguiente duda: cómo crear y
caracterizar a un personaje con tartamudez.
Aclaro que el 90% de la información plasmada fue extraída de
diversas fuentes por Internet. Agradezco especialmente a The
American Speech-LanguageHearing Association (ASHA).
1. No subestimes al lector
Si ya dejaste claro que el personaje presenta tartamudez al
hablar no siempre es necesario plasmarlo en los diálogos,
menos cuando deba dar discursos largos o participe con
frecuencia. Omítelo y recuérdalo de vez en cuando. El lector
lo entenderá y llenará los vacíos.
El siguiente es un ejemplo de lo que No se debe hacer.
─P-pedro, y-yo siempre he, he, quise decirte q-q-que eres mi,
mi gran amigo p-pero l-l-lo que sucede es q-q-que estoy e-e-
enamorado d-de t-t-tu hermana.
2. Tipos de tartamudez
Las repeticiones
─¿D-D-D-Dónde vas?
Repetición parcial de la palabra: La persona tiene dificultad en
pasar de la "d" de "dónde" al resto de los sonidos de la
palabra. Se logra completar con éxito la palabra al cuarto
intento.
Las
pr
olo
ng
aci
on
es
─¿
SS
SS
ab
es
qu
é?
Prolongación del sonido: La persona tiene dificultad en pasar
de la "s" en "sabes" a los sonidos restantes de la palabra.
Continúa diciendo y arrastrando el sonido "s" hasta ser capaz
de completar la palabra.
Los bloqueos
Nos vemos... este... alrededor de las seis.
Una serie de interjecciones: La persona espera tener dificultad
en hacer la transición de "vemos" a "alrededor". Como
resultado de ello, produce varias interjecciones hasta que
puede decir la palabra "alrededor" con soltura.
El bloqueo del discurso se manifiesta cuando la boca está en
posición para emitir un sonido, algunas veces durante varios
segundos, llegando a emitir sólo un sonido parcial o sin emitir
sonido alguno. Después de un esfuerzo es posible que la
persona complete la palabra. También pueden ocurrir
interjecciones como "hum" o "este", en particular cuando
incluyen sonidos repetidos ("hu- um- um") o prolongados
("huuuum") o cuando se las usa con la intención de demorar
el inicio de una palabra con la que el hablante espera
"trabarse".
Reglas de la tartamudez
Estas reglas son autoría de Gabrielle Massman en su blog
Write for the King. Me sirvieron un montón.
1. La tartamudez ocurre en el primer sonido de la
palabra: el tartamudeo no ocurrirá en la mitad de la palabra.
2. No escribas un tartamudeo más de una vez en una
sola oración o tres veces en un solo párrafo (en una situación
de mucho estrés, es posible que puedas salirte con la tuya con
dos tartamudeos en una oraciones y hasta cinco en un
párrafo, pero no no hagas esto a menudo, puede ser pesado
para el lector).
3. Elije de 3 a 7 sonidos en los que tu personaje tenga
problemas: las personas que tartamudean tienden a tener
bloqueos en sonidos determinados (por ejemplo, para x
personaje los sonidos particulares pueden ser la b, p, k, w, y la
g)
4. Las personas que tartamudean a menudo retroceden
y empiezan de nuevo cuando llegan a un bloqueo (por
ejemplo: "Me gustaría que fueras... ¿quiere ir al parque?").
5. Otra estrategia para tartamudear es utilizar otro
sinónimo de la palabra con la que están luchando (por
ejemplo: "Te ves g... g... realmente bonita esta noche").
6. Bajo mayor estrés el tartamudeo será más frecuente;
en cambio, si no hay estrés, muchos no tartamudean en
absoluto, así que no te sientas obligado a que tu personaje
tartamudee en cada conversación. Algunas personas
tartamudean frente a muchas personas pero pueden sostener
una conversación fluida en privado.
7. Si usas el inciso de diálogo "tartamudeó," no escribas
el tartamudeo en la cita. De nuevo, si escribes el tartamudeo
en el diálogo, no digas "tartamudeó". Nuestro lector es
inteligente, no necesitamos darles un puñetazo al rostro para
que entiendan que el personaje tartamudea.
8. Aunque parezca extraño no escribas el tartamudeo en
sus pensamientos: las personas que tartamudean piensan
normalmente y muchas son extremadamente inteligentes.
Algunas personas asumen automáticamente que el habla
lenta significa una mente lenta. Esto no es cierto, pero el
malentendido es algo con lo que muchas personas que
tartamudean tienen que lidiar, y es extremadamente
insultante.
Volviendo al personaje de mi novela, que es conocido como El
patrón del fuego (sí, así le dicen. Y es el líder de la Legión del
fuego), al ser secundario y su participación reducida a un par
de escenas específicas, su tartamudeo me ayudó a hacerlo
distinto del resto de secundarios.
Lo mejor en estos casos es asesorarse con personas que
presenten tartamudez o con profesionales del tema.
Para terminar, es un placer estar de regreso en este nuevo
año. Si deseas saber cómo caractericé al personaje en mi
novela, puedes descargarla en este enlace. Solo me resta
desearles lo mejor del mundo, muchas bendiciones y éxitos.
Descripciones de personajes.
Escribir buenas descripciones de personajes es una de las
cosas más complicadas para un escritor, especialmente en lo
que se refiere a los protagonistas. Si has hecho un buen
trabajo previo (como uno de estos ejercicios para conocer
mejor a un personaje), sabrás mucho sobre ellos. Pero ¿cómo
hacer que lo sepa también el lector?
A continuación vamos a ver cinco maneras de describir a
nuestros personajes con sutileza, de manera que logremos
que el lector los vea con claridad, sin necesidad de escribir
pesadas y minuciosas descripciones de personajes.
Además, te ponemos algunos ejemplos para que veas más
claramente las mejores formas de abordar la descripción de
un personaje.
Pero no olvides que la descripción de tus personajes no debe
tener más peso que el desarrollo de su arco dramático, tal
como puedes aprender en el Curso de Novela. No importa lo
bien trabajadas que sean tus descripciones si no has cuidado
apropiadamente la evolución de tus personajes.
1. Ropa
A menos que la moda sea muy importante en el desarrollo de
la trama, no conviene detenerse a describir de forma prolija lo
que visten nuestros personajes. En lugar de ello, podemos
incluir pequeños detalles sobre su vestuario durante el
desarrollo de la acción o en las acotaciones de los diálogos.
Ejemplo: en vez de «Para asistir a la cena, Ana llevaba una
blusa azul de seda y una falda ajustada negra», podemos
incluir ese detalle dentro de la acción: «La salsa, servida sin
cuidado, salpicó la blusa azul de seda de Ana y se deslizo hasta
su falda.»
2. Rasgos físicos
A la hora de hacer descripciones de personajes, no es
necesario describir de arriba abajo su cuerpo o su aspecto, ni
siquiera de los protagonistas. Basta con incluir un par de
rasgos físicos relevantes que proporcionen al lector los datos
necesarios para saber quién es el personaje.
Ejemplo: un par de rasgos bien elegidos pueden decir mucho
sobre la personalidad del personaje que describen.
La frase «Ana recogió su cabello bien cuidado en una coleta
que dejaba al descubierto las pequeñas perlas de sus
pendientes», describe a una mujer sofisticada,
probablemente profesional y madre de familia.
Mientras «Ana se enfundó en unos estrechísimos pantalones
y añadió más fijador a su pelo para asegurarse de que se
mantenía de punta», nos describe a una mujer absolutamente
diferente: joven, rebelde, iconoclasta.
3. Carácter
Mejor que especificar en una larga relación cómo es el
carácter de nuestros personajes, enseñémoselo al lector
mediante sus actitudes, gestos, palabras y acciones a lo largo
de la narración.
Ejemplo: en vez de «Ana era una mujer nerviosa», démosle al
lector señales de ello a lo largo de la narración: «Mientras
esperaba el autobús, Ana se mordía las uñas».
Más adelante: «A Ana le costaba conciliar el sueño, en cuanto
se tumbaba en la cama empezaba a darle mil vueltas a los
acontecimientos del día y programar lo que debía hacer al día
siguiente».
Después: «Ana había empezado a fumar de muy joven y, en
situaciones de estrés, encendía un cigarrillo tras otro sin
pausa.»
4. Diálogos
El vocabulario que emplean nuestros personajes les define.
Debemos tener presente su lugar de origen, su nivel cultural e
incluso su profesión cada vez que les hagamos hablar en los
diálogos. Aquí enumeramos algunas cosas que debemos tener
presentes al escribir diálogos.
Ejemplo: si Ana es una hija de españoles nacida en Inglaterra
probablemente no hablará de forma correcta el castellano y
eso debe reflejarse en sus diálogos. «—Hay towallas en el
armario —me advirtió con su fuerte acento.»
5. Contexto
Al escribir descripciones de personajes, debemos recordar
que nuestro personaje tiene aficiones, familia, y amigos,
debemos servirnos de ellos también para revelar detalles de
su carácter.
Ejemplo: Ana, inspectora de policía, acude cada tarde a la
piscina porque desde niña iba a nadar con su madre, ya
fallecida. Al aportar esa información, no solo señalamos que a
Ana le gusta la natación y que está en forma para
desempeñarse en su trabajo. Además estamos dando detalles
de su relación con su madre, de su particular forma de rendir
culto a la memoria de la muerta.
Como vemos, hay muchas maneras de plantear las
descripciones de personajes sin caer en el manido recurso de
situarle delante de un espejo y describir de forma minuciosa,
a lo largo de dos páginas densas y aburridas, hasta el último
detalle de su anatomía, su carácter y sus manías.
También puedes ir más allá de la mera descripción y
caracterizar a tus personajes con tiento a lo largo de la novela,
sirviéndote de recursos como los que te contamos en esta
otra entrada.
De dónde sacar ideas para escribir, por Neil Gaiman.
Neil Gaiman es probablemente uno de los escritores que más
admiro, por no decir el que más. Ha sido mi ídolo desde que
leí The Sandman, esa maravillosa obra maestra que debería
ser obligatorio por ley leerla al menos una vez en la vida. Pero
las maravillas de Gaiman son muchas más: Stardust, American
Gods, Coraline, Los hijos de Anansi, El Libro del Cementerio,
Buenos Presagios (escrito junto al grande e irreemplazable
Terry Pratchett), entre otros muchos trabajos, tanto para
cómics, novelas gráficas, como libros y colaboraciones. Toda
su bibliografía es una auténtica joya.
Neil Gaiman destaca por su diversidad y originalidad a la hora
de contar historias; no permanece estancado en un mismo
género, ni recurre a los mismos conceptos una y otra vez en
todas sus obras (un pecado que cometen demasiados
escritores). Es más, Gaiman es una de las mentes más
creativas del mundo y todo un referente para cualquier
guionista o escritor que se precie.
revela de dónde saca las ideas para escribir, y quién mejor
que el guionista de The Sandman para dar lecciones sobre
guión e inspiración.
Tienes ideas mientras sueñas despierto. Mientras te estás
aburriendo. La única diferencia entre escritores y otras
personas es que nosotros nos damos cuenta cuando lo
hacemos".
Ante la pregunta: ¿de dónde sacas las ideas? Gaiman
desmiente la concepción de que existe una gran idea que se
presenta ante el escritor como una musa y que le brinda toda
la inspiración que necesita para escribir un libro. No es una
gran y única idea lo que debe buscar el escritor, sino muchas
buenas y pequeñas ideas que conformen algo maravilloso.
Gaiman lo explica así:
Las ideas son un pequeño componente del conjunto. Crear
personajes creíbles que hagan más o menos lo que les dices
ya de por sí es complicado. Y mucho más difícil aún, de lejos,
es el proceso de simplemente sentarse y poner una palabra
tras otra, para construir lo que sea que se está tratando de
construir:
y encima, hacer que esto sea interesante y único.
Mucha gente se pregunta si consigo mis ideas de mis sueños...
(Respuesta: No. La lógica de un sueño no es la lógica de una
historia. Transcribe un sueño, y lo comprobarás tú mismo. O
mejor aún, cuéntale a alguien tu sueño y verás lo absurdo que
suena.)"
LA FÁBRICA DE IDEAS
Para profundizar en las claves esenciales que constituyen la
aparición y construcción de toda idea es imprescindible
conocer y diferenciar entre Distracción y Abstracción.
Aprendiendo estas dos disciplinas del subconsciente serás
capaz de convertir a tu cerebro en una fábrica de ideas
motorizada.
DISTRACCIÓN
A menudo se les aconseja a los escritores que la mejor forma
de tener ideas para escribir es aprendiendo a distraerse. Y es
que cuando se es escritor, no se es únicamente cuando
estamos sentados delante de una hoja en blanco, un escritor
es escritor las 24 horas del día, los 365 días del año. Con una
mente flexible y receptiva, el escritor puede llegar a ser un
imán de ideas, sólo necesita estar atento a cuanto le rodea,
porque en cualquier momento puede manifestarte una idea.
Sobre todo, como bien señala Gaiman, cuando estamos
aburridos o divagando.
ABSTRACCIÓN
Aprender a abstraerse es aprender a concentrarse tanto, en el
tema que nos atañe, que las ideas surgen solas por pura
necesidad del pensamiento. Los productos que van surgiendo
de nuestra imaginación, aunque a veces sean inoportunos o
inesperados, como lo suelen ser, caen en nuestra red
consciente del pensamiento y de ahí pasan a formar parte de
nuestra historia. Cuando estés centrado en crear tu mundo, tu
historia, tus personas... no pienses en nada más. Una simple
distracción puede romper el hilo que sostenía una de las
mejores ideas de tu vida.
TODO ES POSIBLE DENTRO DE TU CABEZA
Neil Gaiman ofrece dos preguntas, o divagaciones, que nos
permiten transformar una simple cuestión en todo un
horizonte de infinitas posibilidades. Atiende a estas dos frases
preestablecidas y crea las tuyas propias a raíz de ellas.
Descubrirás con asombro lo fácil es tener una idea magnífica.
¿QUÉ PASARÍA SI...?
Las ideas surgen de preguntas simples. La más utilizada es
¿Qué pasaría si...? (¿Qué pasaría si un día despertaras con
alas? ¿Qué pasaría si tu hermana se convirtiera en un
ratón?...)"
En los cómics se ha extendido mucho una modalidad conocida
como What If. Se trata de plantear universos alternativos,
cambiando ligeramente un aspecto o evento del universo
original. What If... se traduce del inglés como Y si..., que viene
a ser lo mismo que plantea Gaiman para sus historias. Esta
herramienta es muy usada por escritores y guionistas, y es
que realmente hace maravillas.
¿Qué pasaría si Blancanieves nunca hubiese sido la más bella
del reino? ¿Qué pasaría si Wolverine fuese el Señor de los
Vampiros? ¿Qué pasaría si Hulk declarara la guerra al mundo?
¿Qué pasaría si mi cocina cobrara vida? ¿Qué pasaría si mi
perro pudiese hablar? ¿Qué pasaría si mi mejor amigo fuese
un zombie?...
SI TAN SÓLO...
Otra divagación importante es "Si tan sólo..." (Si tan sólo
pudiera encogerme al tamaño de un botón. Si tan sólo un
fantasma hiciera mis deberes...)"
Basta con alterar ligeramente un elemento, eliminarlo o
sustituirlo, para construir una idea magnífica para cualquier
historia. No necesitas realizar un esfuerzo imaginativo
sobrehumano, pues hasta el concepto más simple y básico
puede servirte para crear una idea.
Si aún te preguntas , recuerda que cada pluma es un mundo y
cada escritor tiene una valoración subjetiva propia de cada
idea. Lo que para ti puede ser genial, para otro puede ser una
pésima idea.
LA CHISPA
Obviamente, estas preguntas . Hay otras vías que pueden
utilizarse como punto de partida para comenzar a crear.
A menudo las tramas se generan cuando uno empieza a
hacerse preguntas acerca del punto de partida."
Lo que yo llamo la Chispa. Ese algo que detona todo un
universo en tu cabeza. ¿Pero qué necesitas realmente para
que algo así tenga lugar en tu cabeza? Es más sencillo de lo
que crees.
A veces una idea es una persona (Hay un niño que quiere
aprender magia)."
Puedes levantar todo un universo a partir de un protagonista
que se te ha ocurrido. Ojo, esto no quiere decir que toda la
historia gire en torno a una persona, o que la presencia de ese
personaje sea imprescindible para la existencia del universo.
Una cosa es que gracias a la idea de esa persona has
concebido un mundo, otra muy distinta es que todo tu mundo
sea un personaje. Recuerda que, la Chispa, sólo es el principio.
A veces es un lugar (Hay un castillo al final del tiempo, que es
el único lugar que existe...)."
¿Cuántos lugares mágicos hemos visitado gracias a la
literatura? Estoy convencido de que Narnia fue la Chispa que
detonó la obra de C. S. Lewis. Lo mismo te puede ocurrir a ti si
eres capaz de imaginar un espacio en el que ocurra todo
aquello que deseas contar.
A veces es una imagen (Una mujer en un cuarto oscuro lleno
de rostros vacíos)."
No necesitas más, una imagen basta. Incluso me atrevería a
decir que las mejores historias han surgido de una imagen
borrosa y abstracta en la mente del escritor. Algo inconcluso
que pide a gritos ser concluido. Hay veces que incluso una
ilustración o fotografía nos invita a imaginar la historia que
puede haber detrás.
COMBINACIONES DISPARATADAS
Utilizando dos piedras puedes crear una chispa. Lo mismo
puede ocurrir si utilizas dos conceptos totalmente diferentes y
haces que choquen entre sí. Imagina cosas disparatadas y
extrañas y haz que sean memorables.
A menudo las ideas vienen de dos cosas que se unen que
nunca antes se han unido. (Si una persona mordida por un
hombre lobo se convierte en lobo, ¿qué pasaría si un pez
fuera mordido por un hombre lobo? ¿Qué pasaría si una silla
fuera mordida por un hombre lobo?).
Toda ficción es un proceso de imaginar: lo que sea que
escribas, en cualquier género o medio, tu tarea es inventar
cosas creíbles e interesantes y nuevas. Y cuando tienen una
idea –lo cual es, después de todo, sólo algo de qué agarrarte
mientras comienzas– ¿qué pasa después?
Bien, luego escribes. Pones una palabra después de otra hasta
que esté terminado, lo que quiera que sea.
Todos estos sencillos y magistrales consejos no son más que
parte del camino de la imaginación que debemos recorrer.
Pregunta, duda y presta atención al mundo. Si crees que las
ideas te han abandonado, es porque no te has fijado lo
suficiente en el mundo que te rodea.
¿Aún así no encuentras ideas? ¿No sabes de dónde sacarlas?
Míralo de esta forma: A pesar de todo, Neil Gaiman tiene una
respuesta muy simple ante la pregunta: ¿De dónde sacas tus
ideas? Él simplemente sonríe y responde: Las invento."
Cómo escribir las primeras líneas de una novela.
"QUÉ IMPORTANTE ES LA PRIMERA FRASE DE UNA NOVELA"
dijo el peruano Mario Vargas Llosa, mucho antes de ser
galardonado con el Nobel de
Literatura. Y no le falta razón. Estás más que demostrado por
numerosos experimentos que, a un posible comprador, le
bastan diez líneas de texto para convencerse de si le gusta ese
libro o no. Por no hablar de los editores, mucho más exigentes
en ese aspecto. Por este motivo y más, aquí encontrarás las
claves para escribir las primeras frases de una novela y no
morir en el intento.
¿Pero qué se puede considerar una buena frase de apertura?
No se me ocurre mejor ejemplo que Gabriel García Márquez
en sus Cien años de soledad: "Muchos años después, frente al
pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había
de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a
conocer el hielo". Si después de leer esto no te apetece leer el
libro, tu vida es excesivamente interesante.
Pero no sólo basta con llamar la atención del lector con la
primera frase, hay que atraparlo con la primera situación
descrita. Engancharlo con una cadena de principio a fin,
donde cada eslabón sea un párrafo.
CÓMO EMPEZAR LAS PRIMERAS FRASES DE UNA NOVELA.
Para captar la atención total del lector es necesario que la
escena en sí sea sugerente y lo suficientemente potente como
para seducir a unos ojos curiosos. Debes invitar al lector a
entrar en tu libro, pero sé cuidadoso; una introducción
demasiado "impresionante" o sospechosamente emocionante
podría delatar tus intenciones.
Si no sabes por dónde empezar la narración de tu novela, ten
muy en cuenta los siguientes puntos. Si respetas y consideras
estos consejos, no importa de qué trate tu novela, la apertura
la harás bien.
PLANTEA UNA SITUACIÓN QUE GENERE INTERÉS.
Nunca sueltes en tu novela un montón de información sin
antes haber captado la atención total del lector. Si empiezas
tu novela de fantasía épica explicando el sistema sociopolítico
que rige el país, las dieciséis dinastías que han gobernado (con
nombres de reyes y reinas incluidos) y haciendo un análisis
topográfico de los distintos reinos, ten por seguro que nadie
va a seguir leyendo tu libro. Y esto no te lo digo como un
probable, sino que te lo garantizo. A no ser que hayas
alcanzado una fama a nivel mundial y tus lectores sepan que
todo lo que sale de tu pluma es oro, de lo contrario te estás
privando de la posibilidad de ser leído.
LAS CAJAS DE ATENCIÓN.
Empieza con algo interesante, algo que despierte la curiosidad
del lector, o que le haga permanecer expectante. Pero ojo,
debes darle al lector lo que está esperando más pronto que
tarde, o lo perderás. Debes de darle pequeñas recompensas
por su paciencia, al mismo tiempo que presentas y conservas
nuevos puntos de interés a corto y largo plazo. Dicho de otro
modo; tienes una caja grande y diez cajas pequeñas. Cada caja
son los puntos de interés de tu historia. Por lo tanto, si lo
haces bien, el lector sentirá curiosidad por conocer el
contenido de todas las cajas. Pero debes ser inteligente a la
hora de revelarlas. Si en el primer capítulo le das nueve cajas
pequeñas y la caja grande, tendrás el capítulo más intenso e
interesante del mundo y la novela más aburrida. Si lo haces al
contrario, y dejas todas las cajas para el final, nadie será capaz
de terminar tu novela sin dormirse. Sin punto de interés, no
hay nada que motive al lector a seguir leyendo. Dicho esto, la
mejor opción es la más obvia: deja la caja grande para el final,
cuando el clímax de la historia esté en su punto álgido. Y en
cada capítulo, desvela una caja. De este modo el lector tendrá
recompensas a corto plazo, y una recompensa mayor al final.
Ahora que sabes cómo despertar interés, sólo tienes que
lanzar el anzuelo en la primera página. Muestrale una caja al
lector y revela su contenido al final del capítulo. De este
modo, habrás captado su atención para el resto de capítulos y
él habrá quedado satisfecho al recibir una recompensa a corto
plazo. También debes insinuarle la existencia de la caja grande
en las primeras páginas y a lo largo de toda la obra, para que
esa sensación de "algo gordo pasa al final" se mantenga
durante toda la novela.
MUESTRA LOS VALORES CLAVE DE TU HISTORIA.
Ten cuidado con no excederte a la hora de plantear esa
escena, no la alargues demasiado. Di lo que tengas que decir y
no des ningún rodeo. Si en tu mundo existe la magia, no
esperes al capítulo 6 para que el lector descubra que existe de
la mano de un Y con más inri aún si es un mundo inventado.
Déjale claro desde el minuto uno los aspectos fundamentales
que componen tu mundo.
Por ejemplo, en la saga La Materia Oscura, en la primera frase
te enteras de que existen los daimonion, pues son el factor
más importante y característico de dicho mundo fantástico.
Hablaré de esto en profundidad más adelante.
Otro caso similar e igual de válido es el primer párrafo del
primer libro de la famosa saga de Terramar. Con un único
párrafo el lector sabe que se trata de un archipiélago y que
existe la magia. Habría sido absurdo revelar esta información
tan esencial más adelante.
COMIENZA DE FORMA DIRECTA Y BREVE.
No te enrolles. No hagas descripciones de más de una frase.
Cuenta algo directo y rápido. En serio, no trates de convencer
al lector de lo muy variado que es tu vocabulario y de lo
mucho que te gustan las metáforas, en la primera página.
Podrás lucir tus descripciones más adelante, cuando dejen de
suponer un repelente para el lector.
UN POCO DE MOVIMIENTO SIEMPRE AYUDA.
Está comprobado que un inicio con algo de movimientoes
mucho más atractivo que un inicio donde no ocurre nada. Una
escena donde los personajes están en movimiento, o a punto
de moverse, es mucho más "adictiva" e interesante que una
donde permanecen estáticos. Es mucho más llamativo una
persecución a caballo sobre un puente que se cae a pedazos
que una conversación en un bar donde no está ocurriendo
nada interesante.
Tampoco es estrictamente necesario que se trate de una
acción intensa, no tiene por qué ser una persecución a todos
gas por San Francisco mientras llueven meteoritos, te basta
con que alguien esté yendo a algún sitio. El hecho de que
alguien o algo se esté moviendo implica que algo va a ocurrir
inmediatamente. Sin embargo, si describimos algo que
permanece inmovil, no generamos interés alguno.
FÍJATE EN LOS MEJORES.ALGUNOS BUENOS EJEMPLOS DE
INICIO DE NOVELAS FAMOSAS SON:
"En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero
acordarme, no hace mucho tiempo que vivía un hidalgo de los
de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo
corredor."
Miguel de Cervantes Saavedra, Don Quijote de la Mancha
(1605)
"Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el
coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde
remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo."
Gabriel García Márquez, Cien años de soledad (1967)
"Un grito viene a través del cielo."
Thomas Pynchon, El arcoiris de la gravedad (1973)
"Es una verdad universalmente reconocida que un hombre
soltero, poseedor de una gran fortuna, necesita una esposa."
Jane Austen, Orgullo y prejuicio (1813)
"Llámenme Ismael."
Herman Melville, Moby Dick (1851)
"Todas las familias felices se parecen unas a otras; pero cada
familia infeliz tiene un motivo especial para sentirse
desgraciada."
Leon Tolstoi, Anna Karenina (1877)
"Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la
edad de la sabiduría y, también, de la locura; la época de las
creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las
tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la
desesperación."
Charles Dickens, Cuento de dos ciudades (1859)
"Soy un hombre invisible."
Ralph Ellison, El hombre invisible (1952)
"Mamá murió hoy."
Albert Camus, El extranjero (1942)
"Soy un enfermo... soy un hombre desagradable."
Fiodor Dostoyevski, Memorias del subsuelo (1864)
"Era estupendo quemar."
Ray Bradbury, Fahrenheit 451 (1953)
"Era un día luminoso y frío de abril y los relojes daban las
trece horas."
George Orwell, 1984 (1949)
"Si soy yo el héroe de mi propia vida o si otro cualquiera me
reemplazará, lo dirán estas páginas."
Charles Dickens, David Copperfield (1850)
"Alguien tenía que haber calumniado a Josef K, pues fue
detenido una mañana sin haber hecho algo malo."
Franz Kafka, El proceso (1925)
ATRAPAR AL LECTORCÓMO INTRODUCIR UN MUNDO
FANTÁSTICO EN EL PRIMER PÁRRAFO.
Muchos me habéis planteado esta duda: ¿Cómo introduzco al
lector a un mundo fantástico que desconoce por completo?
Cuando leemos algo que nos suena a chino y no entendemos
la mitad de los conceptos que se mencionan (algo muy común
al principio de la lectura de un mundo fantástico), es muy fácil
ofuscarse y dar el libro por terminado antes del segundo
capítulo. Para evitar esto, fíjate en los siguientes ejemplos y
observa cómo lo hacen los grandes escritores de ciencia
ficción y fantasía.
INTRODUCE LA INFORMACIÓN DEL MUNDO DISCRETAMENTE.
Debes contar algo referente a la historia, y adicionalmente
mencionar de pasada aspectos de dicho mundo. Pero
únicamente aquello que encaje en lo que estás diciendo. Lo
que no tenga cabida deberá quedarse fuera. Un ejemplo
perfecto es el primer párrafo de la saga Terramar, del libro Un
Mago de Terramar, escrito por Ursula K. LeGuin:
La Isla de Gont, una montaña solitaria que se alza más de mil
metros por encima del tormentoso Mar del Nordeste, es una
famosa comarca de magos. De los poblados de los valles altos
y los puertos de calas sombrías y estrechas más de un
gontesco ha partido a servir como hechicero o mago en las
cortes, o en busca de aventuras, haciendo magias a los
Señores del Archipiélago y yendo de isla en isla por toda
Terramar. De entre ellos, hay quien dice que el más grande, y
con seguridad el más viajero, fue el hombre llamado Gavilán,
que en su época llegó a ser Señor de Dragones y Archimago.
La vida de Gavilán ha sido narrada en la Gesta de Ged y en
numerosos cantares, pero éste es un relato del tiempo en que
aún no era famoso, anterior a las canciones.
¿Qué saca el lector en claro del mundo que acaba de
conocer? Partiendo desde cero, y con la única información
aportada por este párrafo, la información que hemos sacado
de un simple párrafo es inmensa:
La magia existe. Los magos existen. La historia se desarrolla en
un archipiélago. Algunos magos colaboran en las cortes, otros
viajan en busca de aventuras. Y probablemente existieron o
existen dragones.
Ya está. Lo más importante de ese mundo ya está dicho. El
lector tiene una vaga pero precisa idea del sitio en el que se
encuentra. Ya tiene un punto de partida.
MENCIONA CUANTO ANTES AQUELLO QUE HACE QUE TU MUNDO SEA
ESPECIAL.
Luces del Norte de la saga La Materia Oscura, del escritor
británico Philip Pullman presenta a los daimonion en la cuarta
palabra de su saga. ¿Hay un ejemplo mejor? Cuantos antes
reveles la esencia principal de tu mundo, mejor.
Lyra y su daimonion atravesaron el comedor, cuya luz se iba
atenuando por momentos, procurando mantenerse a un lado
del mismo, fuera del campo de visión de la cocina. Ya estaban
puestas las tres grandes mesas que lo recorrían en toda su
longitud, la plata y el cristal destellaban pese a la poca luz y
los largos bancos habían sido retirados un poco con el fin de
recibir a los comensales. La oscuridad dejaba entrever los
retratos de antiguos rectores colgados de las paredes. Lyra se
acercó al estrado y, volviéndose para observar la puerta
abierta de la cocina, como no viera a nadie, subió a él y se
acercó a la mesa principal, la más alta. El servicio en ella era
de oro, no de plata, y los catorce asientos no eran bancos de
roble sino sillones de caoba con cojines de terciopelo.
CUALQUIER EXCUSA ES BUENA PARA HABLAR DE TU MUNDO.
El Hobbit, del legendario escritor J. R. R. Tolkien ejemplifica a
la perfección esto. Las primeras palabras de su obra le dan al
autor la excusa perfecta para hablar de los Hobbits.
En un agujero en el suelo, vivía un hobbit. No un agujero
húmedo, sucio, repugnante, con restos de gusanos y olor a
fango, ni tampoco un agujero seco, desnudo y arenoso, sin
nada en que sentarse o que comer: era un agujerohobbit, y
eso significa comodidad.
Cómo escribir el borrador de una historia a partir de una idea
El proceso creativo que conlleva escribir una historia puede
volverte loco si no sabes cómo estructurarlo. Para que puedas
entender mejor esta fase y qué sistema debes seguir, voy a
comparar el desarrollo de una historia, desde el surgimiento
de la idea hasta el acabado final, con la elaboración de una
escultura.
Al principio de todo del proceso lo primero que tienes es una
piedra enorme y amorfa. No representa nada. Lo único que
tienes es la intención de convertirla en algo que está en tu
cabeza. Y ahí es donde entra en juego la idea. Esa idea es lo
que te hará visualizar ese gran bloque de mármol como una
maravillosa escultura de Apolo. El bloque sigue siendo una
piedra, pero en tu mente ya es algo más.
El primer paso será dibujar en un papel la forma resultante
que quieres obtener. Un boceto, pero que indique claramente
la forma total y detallada que buscas obtener. Esto equivale al
borrador de una novela. Por lo general, tener el borrador
terminado y detallado, con todos los hilos argumentales
conectados y la trama cerrada es, con diferencia, la parte más
difícil de todas. El resto consiste en plasmarlo en el papel de la
mejor forma posible. Pero el auténtico trabajo está al
principio, cuando la obra no es más que una maraña de
conceptos desordenados en tu cabeza. Poner en orden esas
ideas y crear una buena historia es francamente difícil, pero
con paciencia, esfuerzo y constancia conseguirás construir tu
historia. Con esas tres virtudes transformarás el bloque de
mármol en la escultura que retienes en tu cabeza.
Vale, tienes en tu cabeza a algunos personajes, sus momentos
más emotivos y conflictos más determinantes. También
visualizas cuáles van a ser tus partes favoritas y aquellas que
conformarán el clímax de la historia. Todo es un batiburrillo
de ideas y conceptos en tu cabeza. Y necesitas ordenarlos
antes de empezar a picar sobre la piedra. Es decir, antes de
ponerte a escribir.
En esta fase del proceso creativo es donde entra en juego la
escaleta.
QUÉ ES Y CÓMO SE HACE UNA ESCALETA
Esta herramienta se puede elaborar de muchas formas, desde
haciendo un hasta ordenando cuidadosamente cada uno de
los elementos de la historia mediante tablas y esquemas. El
modelo más estandarizado es el cinematográfico, pues la
escaleta es un recurso imprescindible para cualquier guionista
y todo guión que se precie ha pasado antes por una. En cine,
existen dos tipos de escaletas: la técnica y la narrativa. La
primera atañe a los detalles técnicos de realización, mientras
que la segunda es la que incumbe directamente a la trama.
Esta última es la que nos interesa a nosotros como escritores.
Las escaletas se desarrollan por escenas y su aspecto
aproximado es tal que así:
Escena: Aquí se indica el número que corresponde a esta
escena.
Fecha: El momento en el que se sitúa dentro de la historia.
Ubicación: El lugar en el que transcurre la acción.
Personajes: Aquí se indican todos los personajes que
aparecen en la escena.
Acción: Lo que ocurre en la escena.
Objetivo: Lo que quieres contarle al lector con esta escena,
qué información se destapa y cuál permanece oculta.
Escena: 23
Fecha: 5 de Abril de 1920.
Ubicación: Una pequeña cafetería parisina.
Personajes: Jean y Clarise.
Acción: Los protagonistas discuten sobre el paradero de la
obra robada en el museo la pasada noche. Llegan a la
conclusión de que uno de los testigos miente, pues nada
explica cómo un lienzo tan grande y pesado pudo desaparecer
así como así. Deciden sospechar de todos los testigos e
investigar en torno a ellos.
Objetivo: El punto de interés cambia, ahora se centra en
investigar a los testigos y en la nueva estrategia de los
protagonistas para conseguir pruebas.
DESPACITO Y CON BUENA LETRA
Hecha la escaleta, volvemos a la analogía de la escultura.
Si ya tienes el borrador con la visión clara de lo que quieres
lograr, el siguiente paso es crear una forma muy general del
proyecto sobre la piedra. Primero imaginas la postura y te
dedicas a quitar los grandes trozos que te estorban, hasta que
se pueda insinuar ligeramente la forma. No obstante sigue
siendo una piedra, un poco más cerca de lo que pretende ser,
pero lejos de serlo. Esto equivale al proceso de centralizar los
puntos importantes y omitir la información irrelevante.
Deberás sacrificar mucha información para construir tu
historia, pero no olvides que esa información ha sido
necesaria para la construcción de la misma. Todas las grandes
historias cuentan con una ingente cantidad de información
que no aparece en la historia en sí, pero que existe y es
necesaria. Véase la teoría del Iceberg de .
Pero hey, no confundas un borrador con un manuscrito. El
borrador está sujeto a cambios y solo es un esbozo de lo que
vas a contar. No desarrolles nada más allá de lo necesario.
Ten en cuenta que, una vez terminada la primera versión de
tu manuscrito, vas a cambiar muchas cosas; añadirás y
quitarás personajes, eliminarás escenas o capítulos enteros y
los reemplazarás por otros con los que no contabas,
reescribirás partes enteras porque algo no encaja, etc.
Después viene la parte que pone a prueba nuestra paciencia:
el trabajo en sí, esculpir la estatua. Aquí es cuando dependes
de tu esfuerzo y tu constancia, virtudes que deberás curtir si
quieres que todo salga como esperabas. Debes trabajar poco
a poco, organizando el trabajo como mejor te resulte,
empezando por las manos y terminando por la cabeza, o
empezando por la cabeza y terminando por los pies. No hay
un patrón preestablecido, ni en la escultura, ni a la hora de
escribir. Lo normal es empezar por el principio y acabar por el
final, pero infinidad de autores lo hacen al revés. O
simplemente escriben la parte que les apetece según el día.
Lo importante es que al terminar el trabajo todo esté
perfectamente conectado, sin fisuras.
Como paso final queda pulir los detalles. Esos pequeños e
insignificantes aspectos que ni siquiera están recogidos en el
borrador, pero que dotan a la figura de vida propia. En una
novela será definir las manías más irrelevantes de los
personajes, ahondar en sus emociones más íntimas y pulir
todos y cada uno de los detalles de cada escenario. Deberás
leer y releer tu novela mil veces, para ir quitando y añadiendo
detalles, incluso cambiando las partes que no te gusten, o
suprimiéndolas completamente.
Esta metáfora pretende que te hagas una ligera idea del
proceso que debes seguir, pero de un modo muy
generalizado. Sigas el método que sigas a la hora de escribir
una novela, la última palabra la tienes tú. Lo único que no
permite licencias en la escritura es la planificación. Sin
planificación no hay historia que valga.
Qué es el realismo mágico y como escribir este género único.
A menudo me sorprendo al comprobar lo poco que sabemos
de nuestra propia literatura, siendo más conscientes de la
extranjera que de aquella que forma parte de nosotros. Hace
unos días, unos amigos con me hablaban de todo lo que
nuestra literatura ha aportado al mundo de las letras y de
toda la riqueza que yace en ella.
La literatura siempre ha sido un reflejo cultural del lugar
donde nace. Cada novela y ensayo contiene una impronta
social heredada de su autor, que nos deja entrever cómo
piensa y siente el mundo que le rodea. Y no es casual que la
literatura española e hispanoamericana vayan siempre de la
mano. Es una prueba más de cómo una lengua y un pasado en
común es capaz de unir diferentes continentes y hermanarnos
a todos bajo una misma forma de entender el mundo.
LITERATURA ESPAÑOLA E HISPANOAMERICANA Y EL
REALISMO MÁGICO
Un sacerdote que levita mientras celebra la misa. Una madre
que vive en Ohio después de la Guerra Civil con el niño que
asesinó. Un camino que solo conduce a su destino cuando vas
silbando una canción en concreto. Un niño nigeriano pobre,
que es también un abiku (un espíritu infantil) que lucha contra
políticos corruptos para permanecer en la tierra de los vivos.
Bienvenido al realismo mágico: un tipo de narrativa donde la
magia surge de forma maravillosa e inesperada en un
contexto realista. El contraste entre lo fantástico y los
elementos reales se convierte en algo exquisito cuando la
magia se presenta como un elemento cotidiano pero cargado
de significado.
El término "realismo mágico" fue utilizado por primera vez
por el crítico de arte alemán Franz Roh en 1925 para describir
un nuevo estilo de pintura europea. Estas pinturas, a
diferencia de las obras de arte surrealistas típicas de la época,
no estaban enfocadas en la fantasía. Representaban los
paisajes urbanos europeos tradicionales, creando una
sensación de misterio a través de detalles estilizados y una
atmósfera estéril. Tales pinturas ahora se conocen
comúnmente por otros términos tales como hiperrealismo o
pintura metafísica. Es decir, la primera vez que se acuñó el
término, el significado distaba mucho de ser lo que a día de
hoy entendemos por realismo mágico.
Y es que este género solo cobró realmente fuerza cuando se
manifestó en la literatura.
La etiqueta se utilizó por primera vez en América Latina para
describir la fantasía mundana y metafísica de escritores como
el argentino Jorge Luis Borges y el europeo Franz Kafka. Estos
textos usaban la magia para proclamar una identidad
independiente para América Latina, aunque las auténticas
novelas de realismo mágico utilizan esa magia de manera más
irónica o satírica.
La archiconocida publicación de 1967, Cien años de soledad,
está considerada como el texto realista mágico arquetípico.
Escrita por el novelista colombiano y Premio Nobel, Gabriel
García Márquez, Cien años de soledad desencadenó un
"boom" sin precedentes en la literatura latinoamericana. No
es descabellado decir que García Márquez es el auténtico
padre del realismo mágico. No solo por haber sido el
detonante del género, sino por su magistral forma de
emplearlo a través de la ironía y la sátira.
En la década de 1980, el éxito del libro había provocado una
avalancha de novelas realistas mágicas a nivel internacional.
Los Niños de Medianoche de Salman Rushdie (1981) ganaron
el Premio Booker en 1981 y fueron adaptados para la gran
pantalla. La Casa de los Espíritus (1982), de la escritora chilena
Isabel Allende, fue un bestseller aclamado por la crítica y
también tuvo su propia película.
A día de hoy, tal es la abundancia de novelas de este estilo,
que el realismo mágico se ha convertido en un género
literario.
Con sus raíces en las pinturas de las ciudades europeas
después de la Primera Guerra Mundial, el realismo mágico ha
evolucionado hasta convertirse en una forma literaria política
e irónica, que mezcla la fantasía de un modo nunca antes
visto. Y es que por mucho que pensemos que ya todo está
escrito y que los géneros son los que son, siempre habrá
alguien que hallará la forma de crear algo totalmente nuevo,
valiéndose de los ingredientes más clásicos de la literatura.
Así es como funciona el arte, y por eso nos encanta.
Cómo elegir un buen
seudónimo de escritor
¿QUÉ ES UN SEUDÓNIMO?
Un seudónimo de escritor es un apodo, un nombre alternativo
que utiliza el escritor para firmar sus obras. No hay reglas que
determinen cómo debe ser un seudónimo, ya que es algo que
queda enteramente a elección del escritor. Aún así, es
conveniente tener en cuenta una serie de aspectos estéticos y
prácticos, antes de decantarse por un seudónimo.
¿PARA QUÉ SE UTILIZA? ¿POR QUÉ ELEGIR UN SEUDÓNIMO?
Los seudónimos pueden cubrir muchas y distintas funciones:
PARA MANTENER EN EL ANONIMATO AL ESCRITOR.
Este uso se extendió mucho en la Edad Media, sobretodo si se
escribía algo que contrariaba la palabra de Dios. Si no querías
terminar en la hoguera, te convenía ser un enigma para el
mundo. A día de hoy también hay escritores que se ocultan
detrás de un seudónimo, por motivos personales. No
obstante, vivimos en la era de los medios de comunicación, y
con tantas redes sociales y tanta presión mediática, es
absurdo pretender que un nombre falso nos alejará de los
focos. Si tienes pensado recurrir a un seudónimo porque no
quieres que te conozcan públicamente, me temo que tarde o
temprano la gente dará contigo y con tu auténtico nombre.
Nadie puede huir de los fans desde que existe Internet.
PARA BENEFICIAR AL GÉNERO.
Si te has especializado en un género concreto, o trabajas con
dos géneros muy distintos, a veces es conveniente sopesar la
posibilidad de tener dos seudónimos. Por ejemplo, si escribes
terror, firmar como Doom Raven podría ser una buena idea.
Pero cuidado, porque si a Doom Raven luego le da por escribir
novelas románticas, quizá su apodo no guste tanto a sus
nuevos lectores.
PORQUE TU NOMBRE O APELLIDOS REALES SON FEOS,
DIFÍCILES DE PRONUNCIAR O DEMASIADO COMUNES.
Imagínate que te llamas José García, y decides firmar tus
novelas con dicho nombre. ¿Sabes lo divertido que va a ser
cuando un fan intente seguir tu trayectoria buscándote en
Google? Entre los 133 millones de resultados con tu nombre y
apellido, estarás tú. Por ahí, por la página 24 o 25. La mejor
forma de ser invisible para tus lectores no es ocultándote
detrás de un seudónimo falso, sino usando un nombre
demasiado común.
PORQUE TE APETECE.
¿Quién no tiene un nick o un apodo en Internet? En esta era
digital es muy común utilizar nombres alternativos en las
comunidades 2.0, y no es raro que te guste tanto tu nickname
que te gustaría usarlo como seudónimo. Es más, mucha gente
es conocida por su nickname antes que por su nombre propio
y no es mala idea utilizar dicho apodo como algo oficial. Si
crees que tu nick funcionaría bien como seudónimo, adelante.
También puedes inventarte un seudónimo simplemente
porque te apetece, tu nombre real te resulta aburrido y
quieres algo más dinámico. Todo vale.
UN SEUDÓNIMO ES COMO UN TATUAJE: ES PARA TODA LA
VIDA
Nunca, jamás, bajo ningún concepto, elijas tu seudónimo sin
meditarlo profundamente durante un buen periodo de
tiempo. Es como un tatuaje, algo por lo que serás conocido
hoy y siempre. Será la marca por la que reconocerán tu obra y
por más que quieras, no podrás cambiarlo una vez sea
conocido. Ten mucho cuidado con qué firmas, del mismo
modo que tendrías mucho cuidado con lo que te tatuarías.
Recuerda que todos crecemos y evolucionamos y lo que hoy
te parece genial mañana podría parecerte penoso. Con
dieciséis años te puede parecer una idea genial firmar como
Unicornio Arcoiris, pero si te conviertes en una celebridad,
cuando tengas cuarenta años no creo que te haga mucha
gracia firmar los libros bajo ese nombre.
HAZ QUE SUENE BIEN
La aliteración (repetir uno o varios sonidos dentro de una
misma palabra o frase) en los nombres es una idea estupenda
para hacer que tu seudónimo sea melódico y fácil de recordar.
Por ejemplo:
Isabelle Sanders
Jordan Jones
Daniel Dean
Amy Moore
Lucy Sinclair
Marley Temple
O seudónimos cuyos nombre y apellido rimen:
Alan Wagner
Jack Cadwell
Amy James
James Kade
LA PRIMERA LETRA DEL APELLIDO PUEDE SER MÁS
IMPORTANTE DE LO QUE CREES
En las librerías, la mayoría de los libros que se encuentran a la
vista fueron escritos por autores cuya primera letra de su
apellido va de la F a la N. Es decir, que tu apellido empiece por
F, G, H, I, J, K, L, M, o N te dará una ligera ventaja, siendo tus
libros más fáciles de encontrar tus en las librerías. Este
método no siempre es exacto, pues depende de la librería y
de su forma de organizar las estanterías, además del número
de anaqueles. También influye el tipo de autores y el género
que predominan. Pero por regla general en casi todas las
librerías la disposición es similar.
CODÉATE CON LOS GRANDES EN LAS ESTANTERÍAS
Este truco es más efectivo de lo que parece, pues que tu libro
esté lomo con lomo con algún bestseller ayuda notablemente.
Para poner este método en práctica, elige un autor célebre y
toma como referencia las dos primeras letras de su apellido.
Aunque ten en cuenta que debe pertenecer a tu mismo
género, ya sea terror, ciencia ficción, fantasía... De lo
contrario os tocará ir en distintas estanterías.
SÉ ORIGINAL Y ÚNICO
Ten cuidado con no escoger un seudónimo que se parezca
demasiado al nombre de alguien famoso. Huelga decir que,
tener el mismo nombre que una celebridad tampoco es nada
aconsejable. Por ejemplo, si te llamas Arturo Pérez (un
nombre bastante común) y decides que ese sea tu
seudónimo, cuando alguien pregunte por tu libro en una
librería va a ser imposible encontrarlo entre toda la
bibliografía de Arturo Pérez-Reverte. Y no busques
únicamente competencia dentro de tu oficio, porque el
nombre de un futbolista famoso o un pintor también podría
llevar a la confusión a más de uno. Cuanto más claro y único
sea tu seudónimo, mejor.
NO TE LIMITES A NOMBRES DE PERSONAS PARA INSPIRARTE
Si buscas un seudónimo original, no lo vas a encontrar
mirando nombres y apellidos que ya existen. Sé creativo y
opta por fuentes de inspiración alternativas. Busca nombres
de ciudades, calles, montañas, ríos, lagos... las personas no
somos los únicos seres con nombre propio, recuérdalo.
RELACIÓNATE CON TU GÉNERO
No es buena idea encasillarse en un género, porque nunca
sabes cuando te apetecerá dar el salto y cambiar. Aún así, si
tienes un estilo peculiar y unas preferencias claras, puedes
utilizar tu género como inspiración para tu seudónimo. Si
escribes terror, tu apellido podría ser Cuervo. O cualquier
palabra en otro idioma que signifique algo aterrador. Si
escribes ciencia ficción, un apellido "futurista" podría ser una
opción acertada. Todo depende del público al que te vayas a
dirigir.
TIENE QUE GUSTARTE (Y MUCHO)
Ten en cuenta lo que un seudónimo representa: Si alcanzas un
gran éxito como escritor todo el mundo te conocerá por ese
nombre. Es imprescindible que te guste, que te sientas
cómodo con él. Todos los consejos anteriores son
prescindibles, éste no. Di el seudónimo en voz alta, repítelo
una y mil veces, ¿te gusta? No, tiene que encantarte. Tómate
el tiempo que necesites hasta dar con el nombre indicado, vas
a tener que llevarlo contigo el resto de tu vida.
Ojo: Todos estos tips son sugerencias. No quiere decir que si
tu seudónimo como escritor no cumple alguna o ninguna de
estas características sea necesariamente malo. Estos consejos
pretenden servirte de guía para facilitarte un poco más la
vida, pero si estás firmando como José García, oye, no te
preocupes, hay un montón de escritores famosos con
nombres y apellidos comunes.
Cómo usar el punto, la coma y el punto y coma.
Antes de nada debes de tener muy claro el significado y el por
qué del uso de los signos de puntuación. No se trata de algo
caprichoso, ni de unas normas establecidas que se cumplen
porque sí. Su aplicación atiende a una serie de razones muy
sólidas:
1. SON PAUSAS.
Los signos de puntuación detienen la lectura por un instante.
Son indicaciones para el lector que le guían y le permiten
entender el texto con mayor facilidad. 2. FAVORECEN LA
LECTURA EN VOZ ALTA.
Están ahí para que el lector pueda tomar aire. Un párrafo sin
puntos ni comas terminaría matando por asfixia a todo aquel
que lo leyese.
3. ORDENAN LAS IDEAS.
Los signos de puntuación sirven para ordenar las ideas de
acuerdo a su valor, pues constituyen la jerarquía del texto.
Esto es de vital importancia, pues entender bien este
concepto es esencial para dominar el uso de estos signos.
4. INFLUYEN EN EL RITMO NARRATIVO.
Al ser pausas, afectan directamente al ritmo de las acciones
que transcurren en el texto. Las acciones descritas resultan
más dinámicas a mayor brevedad. Los puntos y comas marcan
el ritmo narrativo.
5. APORTAN CLARIDAD AL TEXTO.
Un texto, donde el uso de los signos de puntuación es
correcto, será infinitamente más claro que uno con ausencia
de puntos y comas. Es muy común encontrarse con frases
ambiguas y con ideas malinterpretables cuando se carece de
estos signos.
TIPOS DE SIGNOS DE PUNTUACIÓN
Los signos de puntuación principales son:
LA COMA (,)EL PUNTO (.)EL PUNTO Y
COMA (;)
Hay otros, como los signos de interrogación (¿?), los dos
puntos (:), los signos de exclamación (!¡), etcétera. Todos ellos
operan sobre la misma base y existen para hacer de la
escritura un lenguaje mucho más rico y preciso. Otro signo de
puntuación muy habitual son los puntos suspensivos, estos
tienen múltiples usos que puedes conocer con mayor detalle
en Aquí vamos a centrarnos únicamente en los tres
principales: el punto, la coma y el punto y coma.
Un símil que me encanta para explicar la diferencia entre
estos tres elementos es el lenguaje musical. La coma
equivaldría a una corchea, que equivale a medio tiempo, el
punto y coma equivaldría a una negra, pues equivale a un
tiempo. Mientras que el punto sería una blanca, que equivale
a dos tiempos.
LA COMA
La coma se usa para separar y hacer pequeñas pausas en un
texto, párrafo u oración, salvo los que vengan precedidos por
alguna de las conjunciones y, e, o, u o ni. Es una forma de
aislar las ideas. Por ejemplo:
Tengo manzanas, plátanos, melocotones y kiwis.
Hay excepciones que admiten su uso previo a una conjunción,
como por ejemplo:
Compró cerveza, queso, patatas fritas y nachos, y llamó a sus
amigos.
Otro de los usos más comunes de la coma es para especificar.
Por ejemplo:
En Whitechapel cuando cae la noche el legendario asesino
comienza su cacería.
Esta frase es correcta aún careciendo de comas, pero
podemos ayudar al lector y ordenar la información con el uso
de comas. Este uso es totalmente opcional, pero favorece la
lectura, por lo que es muy aconsejable llevarlo a cabo. En el
ejemplo anterior, podría realizarse la acotación del siguiente
modo.
En Whitechapel, cuando cae la noche, el legendario asesino
comienza su cacería.
Todo lo que está entre las comas es una acotación, una
oración subordinada. Un truco muy útil para entender esto:
puedes omitir lo que está entre las comas, leer la frase y aún
así sigue teniendo sentido.
Yo, sintiéndolo mucho, no puedo aceptar la invitación.
Yo no puedo aceptar la invitación.
EL PUNTO Y COMA
Se usa en oraciones compuestas o enumeraciones complejas.
En general, para separar los elementos de una enumeración
cuando se trata de expresiones complejas que incluyen
comas. Es tremendamente útil a la hora de hacer
descripciones detalladas. Por ejemplo:
La chaqueta es azul; los pantalones, grises; la camisa, blanca;
y el abrigo, negro.
Otro uso consiste en separar oraciones sintácticamente
independientes entre las que existe una estrecha relación
semántica:
Era necesario que el hospital permaneciese abierto toda la
noche; hubo que establecer turnos.
Todo el mundo a casa; ya no hay nada más que hacer.
EL PUNTO
Existen tres clases de puntos: el punto y seguido, el punto y
aparte y el punto final.
El punto y seguido separa enunciados que integran un
párrafo. Después de un punto y seguido se continúa
escribiendo en la misma línea. Por ejemplo:
Diego y Clara estaban dando un paseo por el parque. El Sol
brillaba con fuerza en el cielo. El otoño cubría el paseo con sus
hojas.
El punto y aparte separa dos párrafos. Es decir, separa dos
ideas totalmente distintas. Dentro de la unidad del texto,
aportan contenidos diferentes. En una novela, cada párrafo
describiría una acción diferente. Por ejemplo:
Aquel día, la mañana estaba espesa. El barco, perdido en
mitad del océano y rodeado por la niebla, aguardaba por un
atisbo de esperanza. Entonces llegaron los piratas.
Incluso a día de hoy, todavía tengo pesadillas sobre lo que
ocurrió aquel día.
El punto final cierra el texto. Es simple, pone fin al texto.
¿Primera o tercera persona? ¿Cuál elegir?
Para contar una historia, el narrador es imprescindible. Ya sea
oral o escrita, toda narración implica una voz que hace de
unión entre la historia y el receptor de la misma. Este
narrador dispone el enfoque y el tono de la historia, por lo
que es de suma importancia tenerlo muy presente antes de
iniciar cualquier tipo de narración. Existen dos formas de
narrar una historia: en primera persona y en tercera persona.
Está además la segunda persona, pero es tan inusual que no
representa una auténtica competencia ante las otras dos.
Aquí vamos a hablar exclusivamente de las dos primeras.
Básicamente, la primera persona es aquella que sitúa al
narrador como personaje y es contada desde el "yo",
recayendo la acción directamente sobre el propio narrador.
Por otro lado, la tercera persona, constituye una voz
omnisciente que cuenta algo que le ha ocurrido a un tercero y
que, en la mayoría de ocasiones, no tiene nada que ver con la
historia.
¿CUÁL ELEGIR?
Ante la pregunta: ¿Qué es mejor, escribir en primera persona
o en tercera persona? La respuesta es simple y compleja a la
vez: Depende de lo que vayas a contar. Si esperabas una
respuesta que se decantase por una de las dos formas, vas
muy desencaminado en lo que a narrativa se refiere. No
importa el género o el estilo de la novela, sino lo que quieres
contar. Es decir, la historia en sí.
Una novela donde el personaje es un detective que investiga
un asesinato paseándose por los barrios bajos de una ciudad,
muy probablemente funcione mejor en primera persona. Las
reflexiones del protagonista serán más profundas y sus
deducciones podrán ser cotejadas por el propio lector.
Una novela con diversos personajes que se desarrolla en
lugares muy distintos o en momentos de tiempo paralelos,
invita más a un narrador en tercera persona. Especialmente
en aquellas historias que necesitan mostrar muchas vivencias
de distintos personajes para poder comprender la totalidad
de la obra.
Pero vamos paso a paso.
ESCRIBIR EN PRIMERA PERSONA
La primera persona es una narración subjetiva donde el
narrador no es omnisciente. El narrador se equivoca y se
arrepiente; sus pasos son inciertos y es incapaz de predecir lo
que va a ocurrir a continuación. Con el uso de la primera
persona gramatical, lo que se está indicando es que el
narrador es testigo en esa primera forma gramatical.
Pongamos un ejemplo de narración en primera persona:
PROS DE ESCRIBIR EN PRIMERA PERSONAMAYOR
CREDIBILIDAD
La primera persona aporta una mayor credibilidad a la
historia. Esto puede resultar difícil de entender, ¿por qué iba
a resultar más veraz algo contado en primera o en tercera
persona? Por el mismo motivo por el que resulta más veraz
una historia que nos cuenta alguien que lo ha vivido
directamente, a contar una versión de un tercero. La mera
forma de decirlo podría hacernos pensar que hay ligeros
cambios o que estamos escuchando una versión
distorsionada.
MAYOR PROFUNDIZACIÓN DEL PERSONAJE
Si el protagonista es un personaje interesante, complejo, con
múltiples aristas y bien construido, merece la pena que sea él
quien narre la historia. Al lector le resultará más interesante
lo que éste está contando si puede sentir cómo el
protagonista se va transformando en cada escena, mientras
revela qué piensa u opina de todo cuando hace y todo cuanto
ocurre a su alrededor.
MAYOR INTIMIDAD
Es más fácil conseguir que el lector se sienta identificado y
empatice más con alguien que no guarda ningún secreto ante
él. Todo lo que piensa, el personaje lo narra sin tapujos. En
cierto modo, estamos invadiendo la intimidad más absoluta
del personaje protagonista. Es como si leyesemos su diario y
esto nos convierte en complices de todo lo que hace. En
cierto modo, el lector es el confidente del narrador.
MAYOR SUSPENSE
Es más fácil sorprender al lector haciendo pasar por
verdadera información falsa. Un narrador no puede mentir,
pero sí puede equivocarse. Es decir, no tendría sentido que un
narrador omnisciente mintiese sobre algo que está contando,
pues su punto de vista es totalmente objetivo. Pero en
primera persona, al ser un nivel subjetivo, el autor puede
engañar a su protagonista y hacerle narrar algo falso, para
engañar al lector y sorprenderle aprovechando sus . Recuerda
que incluso los errores que comete el protagonista tienen
sentido para el narrador,
CONTRAS DE ESCRIBIR EN PRIMERA PERSONALA NARRACIÓN
ES MUY LIMITADA
Narrando en primera persona, expresar ideas profundas de
personajes secundarios resulta extremadamente difícil sin
que quede forzado. Por mucha confianza que tenga en sus
amigos, el protagonista no puede leer las mentes de quienes
le rodean para garantizar qué es lo que sienten y piensan en
cada momento.
EL PROTAGONISTA MONOPOLIZA LA ACCIÓN
Por muy interesante que sea aquello que no está contando el
protagonista, puede llegar a un punto en el que resulte
exasperante pasar tanto rato en su compañía. Este punto es
especialmente fuerte si el prota tiene la mala costumbre de
saltarse todas las escenas de acción. Supongamos que, en un
momento determinado de la historia, se está llevando a cabo
una batalla épica. Mientras, nuestro protagonista se prepara
unas salchichas. A nosotros, por desgracia, nos tocará leer la
parte de las salchichas y enterarnos luego de qué ha pasado
en la batalla.
EL PROTAGONISTA PUEDE ARRUINAR LA HISTORIA
Puede que la historia que se cuenta sea genial, pero si el
protagonista que cuenta la historia no es agradable para el
lector, todo se irá por la borda. Imagínate que alguien que te
cae mal te cuenta una historia de 400 páginas, ¿acaso
disfrutarías del relato?
ESCRIBIR EN TERCERA PERSONA
La tercera persona cuenta desde fuera la acción, mediante un
narrador oculto y omnisciente (lo sabe todo de todos). Aquí,
el autor impone su autoridad. Él conoce tanto la acción como
las sensaciones y pensamientos de cada personaje. Es el
modelo más cómodo, aunque también tiene grandes
desventajas.
Una narración en tercera persona:
PROS DE ESCRIBIR EN TERCERA PERSONAEL NARRADOR ES
AJENO A LA HISTORIA
Ofrecer al lector una visión objetiva de la historia es, sin lugar
a duda, la mayor ventaja de escribir en tercera persona. No
importa lo que hagan los personajes, el narrador no juzgará
sus actos y esto permitirá al lector crear su propio juicio y
tener su propia opinión sobre el elenco sin la menor
contaminación.
EL NARRADOR LO SABE TODO
Escribir desde los zapatos de una entidad omnisciente es la
mayor comodidad a la hora de narrar. No hay que marearse
para expresar ideas o acontecimientos sin que queden
forzados, simplemente basta con ubicar al lector en un sitio y
en un momento determinado y decir lo que tengamos que
decir. Pueden estar ocurriendo dos eventos de gran
relevancia para la historia al mismo tiempo, que el narrador
omnisciente sabrá lo que ha acontecido en ambos lugares y
podrá narrarlo con todo lujo de detalles. Para conseguir esto
último con un texto en primera persona, habrá que romperse
la cabeza para hallar la forma menos retorcida de aportar esa
información al lector.
PUEDES EXPRESAR PENSAMIENTOS DE TODOS LOS
PERSONAJES
Narrando con una voz en tercera persona, también es posible
expresar, no solo acciones, sino sentimientos o pensamientos
que los personajes se guardan para sí mismos. Aquí no es el
protagonista el único que revela al lector lo que siente, sino
que cualquier miembro del elenco puede manifestar sus
emociones y pensamientos a través del narrador. Esta ventaja
facilita muchísimo la tarea de hacer que hasta el personaje
más secundario tenga una profundidad reseñable.
PUEDE APORTARSE MUCHA INFORMACIÓN,
INCLUSO DETALLES
INSIGNIFICANTES
No importa la intensidad de la escena, el narrador lo ve todo y
en todo momento. Esto es inadmisible en una escena de
acción narrada en primera persona, pues si al protagonista lo
persigue un coche lleno de gánsteres armados hasta los
dientes, no tiene sentido que éste se fije en el color del
vestido de la vecina que está asomada a la ventana. Por otro
lado, un narrador omnisciente podría describir la textura del
vestido y el olor del perfume de la señora.
CONTRAS DE ESCRIBIR EN TERCERA PERSONALA NARRACIÓN
PUEDE PERDER FUERZA SI NOS PERDEMOS EN LOS DETALLES
El último pro mencionado es un arma de doble filo, pues
detallar demasiado una escena puede ser contraproducente.
El ritmo narrativo sufre muchísimo con las largas
descripciones y un narrador con demasiado tiempo libre como
para perderse en aspectos insignificantes e irrelevantes puede
ser un
REQUIERE UNA MAYOR COMPLEJIDAD ARGUMENTAL
Un inconveniente de la tercera persona es la necesidad de
pluriemplerar al narrador. Es decir, que se deben sostener
uniformemente todas las tramas. No basta con contar aquello
que nos interesa, también deben de respetarse esas
subtramas y darles una continuidad y seguimiento activo.
Para un escritor inexperto, incluir demasiados personajes en
su historia, y con una voz en tercera persona, puede
convertirse en un auténtico calvario.
ES DIFÍCIL PROFUNDIZAR OBJETIVAMENTE EN LOS
PERSONAJES
La voz en tercera persona no puede pecar de subjetividad, al
menos no demasiado. Si el narrador se implica activamente
en las vivencias de los personajes, deja de ser un narrador
fiable. Por otro lado, al no hacerlo, es francamente difícil
mostrar la vida interior de cada uno de ellos sin caer en en
personajes bidimensionales.
Si ninguna de estas dos opciones te convence, existe una
alternativa híbrida que está muy de moda últimamente: Es
una forma muy creativa de contar, tanto en primera como en
tercera persona, las vivencias de distintos personajes y en
lugares y momentos completamente diferentes.
Mujeres guerreras y cómo crear personajes femeninos
fuertes.
Estoy harto del estereotipo de doncella frágil y delicada como
personaje femenino recurrente de los cuentos clásicos, como
los escritos por los Hermanos Grimm y similares. Un tópico
que se ha extendido como la pólvora y ha infectado gran
parte de la Literatura Universal y el cine que hoy conocemos.
Aunque su presencia es más evidente en series de televisión y
películas, muchos libros tampoco están exentos de pecado.
Tres palabras: doncella en apuros. Una vez tiene su encanto.
Dos tiene gracia. ¿Pero cuántas van ya? ¿Cuántos libros y
películas existen donde hay un personaje femenino que
necesita ser rescatado? La típica jovencita inocente y cándida,
con una belleza y fragilidad de porcelana y con menos
personalidad que un ladrillo. Cuya existencia se reduce a
esperar a que la rescaten, mientras se pasa el día llorando
desconsoladamente, rezando, cantando o durmiendo.
Pero es que para colmo eso no es lo peor que le puede pasar
a un personaje femenino. Cuando no es una doncella en
apuros, es un reclamo sexual. Sobretodo en el cine, la figura
del personaje femenino queda reducida a una cara bonita con
un cuerpo despampanante, que hace cosas sin valor para la
trama, como enamorarse del protagonista o reafirmar la
condición de héroe del mismo. Seguro que se te ocurre algún
ejemplo. Ya sabes, la típica chica guapa que va en tacones en
pleno apocalipsis zombie. O la que enseña más carne de la
que esconde a pesar de que la historia se desarrolla en las
calles de Rusia. A veces, da la sensación de que son
personajes creados con la única finalidad de captar
espectadores masculinos. Y una seductora mueca de la actriz
en el cartel promocional delata dicha intención. ¿Puede existir
un personaje más comercial que eso?. Y un personaje
comercial difícilmente puede ser un buen personaje.
LA "DONCELLA EN APUROS" QUE TE DA UNA PALIZA.
No me parece mal que el villano se encapriche de la chica y la
secuestre. Es una trama aceptable como otra cualquiera. Pero
que, en cuanto la mujer cae en manos del villano, quede
totalmente inválida y a la espera de que aparezca el héroe de
turno a salvarla me resulta ofensivo. Una mujer cualquiera (y
ojo, digo cualquiera, ya no estoy hablando de una heroína
curtida en mil batallas) intentaría escapar, resistirse y
sobrevivir como sea. No veo realista que una chica encerrada
en una torre se acurruque en una esquina a llorar y a esperar
un milagro, sin ni siquiera comprobar posibles salidas. Ni un
hombre, ni una mujer. Cualquier persona con dos dedos de
frente en una situación de princesa Disney intentaría fugarse
de mil formas, en vez de resignarse al cautiverio a la primera
de cambio.
Me gustaría ver una princesa Aurora (La Bella Durmiente) que,
en vez de pasarse toda la historia durmiendo, se despierta del
maleficio tras una lucha interna y una fuerte voluntad. Derriba
la puerta de un puñetazo, coge una espada de la vaina de una
vieja armadura y se abalanza contra la bruja. Y aunque ésta se
convierta en dragón, ella no se achanta y sigue lanzando
espadazos a diestro y siniestro, hasta trozear a la bestia y salir
victoriosa. ¿A qué suena bien? ¿Qué clase de "protagonista"
(que hasta el título del libro y de la película hacen referencia a
ella) se pasa todo el tiempo durmiendo?
El personaje tipo de doncella en apuros es un recurso
narrativo como otro cualquiera. Hasta ahí estamos de
acuerdo. Pero poco a poco hemos convertido a cualquier
personaje femenino en una doncella desvalida que necesita
ayuda del protagonista. Y a no ser que ella sea la
protagonista, difícilmente es capaz de lograr hazañas que no
queden eclipsadas por cualquier acción del protagonista.
Pero tampoco basta con darle un par de responsabilidades,
alguna que otra acción relevante en la historia y una
palmadita en la espalda. Esta sería la clásica co-protagonista
que acompaña al protagonista a todas partes y que hace lo
posible por serle de utilidad (que a menudo es una chica muy
sexy que está enamorada de él). No deja de ser un
complemento del héroe, un recurso narrativo de apoyo, pero
que no tiene fuerza por sí mismo. A todos esos personajes, si
intentamos ver la historia desde una perspectiva donde el
protagonsita no existe, el villano vence y todos mueren.
Porque la chica por sí sola no puede hacerle frente a los
mismos desafíos que el prota. Esto es así. Camúflalo como
quieras. Dale superpoderes y una personalidad feroz a la
chica, pero si es incapaz de brillar por sí misma, sin necesidad
de reflejar la luz de otros personajes, entonces no es un
personaje femenino digno.
Luego están las de turno, que no son precisamente doncellas
en apuros sino todo lo contrario. Pero en estos casos es peor
el remedio que la enfermedad. La Mary Sue es un recurso
narrativo terrible, tan pobre y malogrado como repetir la
doncella en apuros hasta la saciedad. No deja de ser otro
cliché más. ¿CÓMO COMBATIR ESTO?
En primer lugar, no cometas el error de hacer que el
personaje femenino sea una figura subyugada al protagonista.
Dale un valor independiente. Debe ser una amenaza para la
fuerza antagonista por sí sola. Y si ella es la protagonista, no le
quites potencial apoyándola demasiado en sus aliados. Una
cosa es conseguir grandes logros gracias al trabajo en equipo,
y otra muy distinta es ser completamente inútil en solitario.
Olvida la creencia de que los hombres son más fuertes que las
mujeres. Puede que lo hayas visto así en una gráfica, pero no
tiene por qué ser igual en tu historia. La chica puede darle una
paliza al musculoso villano, simplemente porque ha sido bien
entrenada.
Pero la fuerza tampoco lo es todo. La inteligencia y la astucia
pueden llegar a ser letales. Y estos son rasgos que cualquier
personaje puede tener, independientemente de su sexo y
edad. Lo único que tienes que hacer es elegir unos aspectos
de tu personaje femenino y potenciarlos, dándoles un valor
único en la historia. Puede que el protagonista sea más ágil y
diestro con la espada, pero la chica puede ser más inteligente,
más sabia y toda una experta en el tiro con arco. No permitas
que el chico supere a la chica en absolutamente todos los
aspectos. Este tipo de error, además de no ser nada realista,
es denigrante para ella.
No obstante, puedes aprovecharte de los prejuicios del
género para definir mejor (o al menos de un modo más
creíble) a tus personajes, desarrollándolos a partir de un
canon generalizado.
LOS PREJUICIOS DEL GÉNERO.
Tanto a hombres como a mujeres se les atribuyen ciertos
rasgos genéricos que les definen, pero que en ningún caso son
determinantes.
¿EXISTE ALGÚN RASGO DE PERSONALIDAD O CARÁCTER QUE
COMPARTAN TODOS LOS HOMBRES DEL MUNDO? ¿Y TODAS
LAS MUJERES?
Definitivamente no. Puede que haya aspectos que posean casi
el 99% de los hombres o mujeres, pero nunca en su totalidad.
No puedes definir a tus personajes basándote en el sexo,
porque te estarás basando en un cliché sin más fundamento
que la estadística. Sería como decir que un caballo no puede
ser blanco porque la mayoría de los caballos son marrones.
¿Y QUÉ RASGOS COMPARTEN LA MAYORÍA DE HOMBRES? ¿Y
DE MUJERES?
Esto que voy a plantear es desde una perspectiva cultural, no
personal. Pero si hubiese que categorizar en un mismo bloque
a todos los hombres y mujeres, sería más o menos así:
Los hombres son fuertes, orgullosos y competitivos. Les
seduce el poder y son territoriales. Temerarios a veces, pues
la valentía se asocia a la masculinidad. La virilidad es su
característica más poderosa. Son protectores con los suyos,
agresivos ante la adversidad. Rudos, toscos y menos sensibles
que la mujer.
Las mujeres son perspicaces y diligentes. Compensan su falta
de fuerza respecto al hombre con flexibilidad y agilidad. Son
sensibles, curiosas, orgullosas y astutas. Prefieren solucionar
los problemas mediante la vía diplomática, y no les faltan
recursos para salirse con la suya a toda costa. Protegen con
uñas y dientes lo que es suyo, a veces incluso más que los
hombres.
Podría decirse que esto es una "plantilla de personaje" de
sexo masculino y femenino respectivamente. Aludiendo a la
generalización cultural que se le atribuye a cada género.
Puedes tomar como punto de partida estas características, las
que mejor representan a cada género en su conjunto. A partir
de ahí, añade y elimina aspectos, según cómo quieras que sea
el personaje. De esta manera quizá te resulte más fácil
construir personajes masculinos y femeninos según la
percepción cultural que todos tenemos.
No obstante, si crees que puedes crear un buen personaje sin
necesidad de una "plantilla", te insto a que lo hagas. Tu
personaje debe cumplir una función en la historia, pero
"recordarle al lector lo guay que es el protagonista" no es una
función digna para ningún personaje. Los personajes
principales, ya sean femeninos o masculinos, funcionan mejor
como fuerzas individuales aliadas, que como complementos
del protagonista. Y si tu protagonista es del sexo femenino, no
crees una figura tan dependiente de sus aliados. Una chica no
necesita un compañero musculoso para suplir su poca fuerza.
Ella puede ser fuerte y musculosa. Esto puede parecer obvio,
pero estoy tan harto de verlo en cine y televisión que
considero necesario decirlo.
He realizado una lista con personajes femeninos que huyen
del estereotipo de doncella en apuros y que además están
maravillosamente desarrollados. La mayoría son
protagonistas, pero también hay personajes principales y
secundarios. Todas ellas muy diferentes entre sí, para que
puedas apreciar que no hay que reunir unas características
concretas para construir un buen personaje femenino.
10 EJEMPLOS DE BUENOS PERSONAJES FEMENINOS.
Esta lista que recoge ejemplos de diez personajes femeninos
maravillosos y totalmente autosuficientes a nivel narrativo. En
la lista he recopilado personajes tanto de la literatura como
del cine.
ELLEN RIPLEY (ALIEN)
Probablemente la protagonista más icónica del cine de ciencia
ficción. La teniente Ripley es todo un referente; una mujer
fuerte, astuta, inteligente y valiente, que se enfrenta cara a
cara a una de las formas de vida extraterrestre más mortífera
del universo.
ELIZABETH BENETT (ORGULLO Y PREJUICIO)
La Srta. Elizabeth Bennet no sólo es admirable como
personaje dentro de la historia, sino dentro del contexto
sociocultural en el que se expuso. Una mujer que nadó a
contracorriente y siempre tuvo claro su propósito. Con una
personalidad fuerte pero sin ser dominante y segura de si
misma pero sin ser arrogante.
SCARLETT O'HARA (LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ)
Maravillosamente interpretado por Vivien Leigh, Scarlett
O'Hara es un personaje perfectamente imperfecto. Tiene sus
defectos, pero en su fuero interno es una superviviente que
logra sobreponerse a la guerra y recupera su vida contra todo
pronóstico. Se enfrenta a las penurias de la guerra y sale
airosa de toda adversidad.
NINA SAYERS (CISNE NEGRO)
La aparentemente frágil Nina Sayers es una prometedora
bailarina, pero la presión que ejerce su madre y su coreógrafo
la conducen a una espiral de caos y demencia. Durante la
cinta sobrelleva una carga y una presión indecible, que
desemboca en una magistral danza de transformación
personal donde los límites de la realidad se destejen al ritmo
de la música.
PENÉLOPE (LA ODISEA DE HOMERO)
Si eres de los que piensan que los personajes femeninos solo
han sido poderosos en las últimas décadas, te equivocas. La
esposa de Homero, Penélope, es una mujer inteligente y con
una voluntad a prueba de bombas. Sin perder la esperanza, se
mantiene firme ante la presión de sus pretendientes y confía
en el regreso de su marido a pesar de tener el mundo en
contra.
LYRA BELACQUA (LA MATERIA OSCURA)
La edad tampoco es un requisito para ser una mujer fuerte y
valiente. Lyra Belacqua sólo es una niña, pero eso no le
impide viajar a través del mundo a lomos de un oso con
armadura para evitar un conflicto interdimensional.
AMELIE POULAIN (AMELIE)
¿Quién no conoce a Amelie? ¿Existe un mejor ejemplo de
cómo un personaje puede ser magnífico y sencillo a la vez?
Amelie es inocente, dulce, excéntrica y un poco cotilla. No es
ninguna heroína, incluso tiene un peculiar sentido de la
justicia. Tampoco hace grandes hazañas como para ganarse
una escultura de oro. Pero aún así está rodeada por un halo
mágico que impregna todo aquello que dice y hace. La
importancia de las cosas pequeñas hacen de este personaje
una obra maestra.
CLARICE STARLING (EL SILENCIO DE LOS CORDEROS)
Clarice Starling es la detective que va tras las pista de
Hannibal Lecter, el genio psicópata y caníbal. Un trabajo tan
peligroso como difícil, que requiere de inteligencia,
dedicación y astucia. Clarice y Hannibal comparten una
química y una relación que solo sería posible si ambas partes
poseyeran una presencia y una inteligencia equiparable.
DAENERYS TARGARYEN (CANCIÓN DE HIELO Y FUEGO)
No se me ocurre un mejor ejemplo de ascensión que
Daenerys. Empieza la historia siendo una insignificante pieza
en el tablero de su hermano, pero por su determinación de
hierro y azares del destino se convierte en reina y madre de
tres dragones, somiéndo a sus enemigos bajo su fuego e
imponiéndose triunfante ante cualquier adversidad.
SARAH CONNOR (TERMINATOR)
El mundo entero creía que Sarah Connor estaba loca, pero
aún así ella se mantuvo firme. Con todo en su contra y sin
recursos se enfrenta a una amenaza del futuro diseñada para
aniquilar. De los mejores ejemplos de mujer superviviente
que se me vienen a la cabeza.
Esto son 10 personajes, pero la lista podría extenderse mucho
más. Por suerte hay escritores que saben utilizar debidamente
a la mujer como el concepto narrativo que se merece. Gracias
a ellos tenemos personajes tan magníficos como los
anteriormente listados. Y para que tus personajes femeninos
sean así de auténticos y geniales, inspírate con buenos
ejemplos, no con estereotipos. No veas a las mujeres, chicas,
incluso niñas de tu obra como doncellas indefensas. Ellas
también pueden dar tanta guerra (o más) que un hombre.
Si con todo esto ya tienes una idea clara sobre cómo crear
personajes femeninos, me doy por satisfecho. Pon lo
aprendido en práctica desde ya y no tardarás en ser un
auténtico experto en desarrollo de personajes femeninos.
100 clichés lingüísticos que deberías evitar.
Cuando se habla de clichés lingüísticos, nos referimos a
expresiones orales o escritas que se han repetido en exceso
en la lengua castellana, hasta tal punto de haber generado
una expresión en sí misma. El problema de esto radica en que,
las palabras que componen dicha expresión, carecen de un
valor semántico real, pues se utilizan por pura inercia.
Recurrir a este tipo de clichés con demasiada frecuencia
delata la ausencia de vocabulario. Y como consecuencia, usar
estas muletillas porque sí, independientemente de si tienen o
no cabida en el texto, denota una falta terrible de
imaginación.
Muchos de estos clichés, además de ser repetidos, tienen un
defecto a nivel lingüístico. Siendo la mayoría de ellos
redundantes en su expresión. Por ejemplo, tanto "Horizontes
lejanos" como "Persona humana" son redundantes en sí
mismos. Un horizonte siempre va a estar lejos, pues la propia
definición lo evalúa así. Del mismo modo, una persona sólo
puede ser humana, por lo tanto es absurdo e innecesario
especificar su condición.
NO DEBES CONFUNDIR CLICHÉ LINGÜÍSTICO CON FRASE
HECHA.
Una frase hecha es una expresión con sentido figurado y de
uso extendido en la comunidad hispanohablante. A diferencia
del cliché lingüística ésta constituye un valor social y cultural,
y un significado aceptado por la Real Academia. Dicho de otro
modo: se utilizan para expresar algo concreto, mientras que
los clichés pueden ser sustituidos por numerosas expresiones.
Algunos ejemplos de frases hechas son:
A bocajarro. Bajar la guardia. Quien avisa no es traidor. Mala
hierba nunca muere. Meter la pata. Tener mala uva. La gota
que colma el vaso.
100 CLICHÉS LINGÜÍSTICOS QUE DEBERÍAS EVITAR.
Aquí te dejo una lista con los 100 clichés lingüísticos que
deberías evitar. Ten en cuenta que su uso puntual no es algo
que esté necesariamente mal, el problema empieza cuando la
presencia de estos clichés es demasiado frecuente. Es más, un
escritor tiene que meditar cada palabra que escribe, y este
tipo de atajos lingüísticos te privan de ello. Sé consciente de
cada palabra que pones en tus escritos y no escribas por
inercia.
1. Accidente fortuito.
2. Acelerar a tope.
3. Acostarse muy tarde.
4. A grito pelado.
5. Amarga derrota.
6. Amarga despedida. 7. Amasijo de hierros.
8. Ambos dos.
9. Amistad inquebrantable.
10. Amor a primera vista.
11. Amplio abanico de posibilidades.
12. Aparatoso vendaje.
13. Aprovechar el tiempo.
14. Asesino sanguinario.
15. Atasco monumental.
16. A toda velocidad.
17. Baño de masas.
18. Baño de sangre.
19. Belleza exquisita.
20. Belleza sublime.
21. Blanco como la nieve.
22. Blanco inmaculado.
23. Breves minutos.
24. Brillar con luz propia.
25. Brilló por su ausencia.
26. Brutal agresión.
27. Brutal paliza.
28. Calor abrasador.
29. Cobrarse una vida.
30. Comida exquisita.
31. Cortina de humo.
32. Criando malvas.
33. Deambular sin rumbo.
34. Dentro de lo que cabe.
35. Dientes como perlas.
36. Dilatada trayectoria.
37. Dimisión irrevocable.
38. Disfrutar plenamente.
39. Dolor insoportable.
40. Emotivas imágenes.
41. En base a...
42. Entrañable familia.
43. Escalada de violencia.
44. Escenas dantescas.
45. Espiral de violencia.
46. Está demostrado.
47. Estricta disciplina.
48. Fe inquebrantable.
49. Hasta altas horas de la madrugada.
50. Horizontes lejanos.
51. Hoy en día.
52. Incumplimiento flagrante.
53. Instinto asesino.
54. Isla paradisíaca.
55. Jugarse la vida.
56. Lealtad inquebrantable.
57. Llegados a este punto.
58. Llegar a buen puerto.
59. Llover a cántaros.
60. Mala fortuna.
61. Mano de hierro.
62. Merecidas vacaciones.
63. Mascar la tensión.
64. Mascar la tragedia.
65. Modales exquisitos.
66. Mostrarse consternado.
67. Negro azabache.
68. Nevada copiosa.
69. Nexo de unión.
70. No pudo ser.
71. Ola de calor.
72. Parece ser que...
73. Pasar olímpicamente.
74. Perder la vida.
75. Persona humana.
76. Pies en polvorosa.
77. Piso de lujo.
78. Pistoletazo de salida.
79. Puños de acero.
80. Rascarse la barriga.
81. Refugio seguro.
82. Residencia de la tercera edad.
83. Rubia de bote.
84. Rubia platino.
85. Saltaron todas las alarmas.
86. Secreto mejor guardado.
87. Segar la vida.
88.Ser bien conocido.
89. Serpiente multicolor.
90. Situación límite.
91. Sol de justicia.
92. Sudar la gota negra.
93. Sudar tinta.
94. Sueño reparador.
95. Tiempo inclemente.
96. Valer la pena.
97. Verano caluroso.
98. Verdades como puños.
99. Virtud heroica.
100. Volverse loco.
Cómo hacer descripciones de personajes.
Uno de los pilares esenciales de la narrativa consiste en saber
cómo hacer descripciones de personajes. Esto es tan
importante como , o . Existen diversos recursos que, bien
sabidos, facilitan muchísimo la construcción de descripciones
y hacen que una parrafada soporífera se convierta en una
forma de ver al personaje con total naturalidad.
¿QUÉ ES EXACTAMENTE UNA DESCRIPCIÓN LITERARIA?
Se llama descripción literaria al conjunto de caracteres que
definen seres, objetos y paisajes dentro de una narración. Es
un modelo de definición del que se vale el escritor para
transportar las imágenes de su cabeza al papel, a través de
palabras que intentan concretar, con la mayor precisión
posible, la visión del autor sobre su propia historia. En las
descripciones se utiliza un lenguaje connotativo donde
abunda el uso de adjetivos, metáforas y de figuras retóricas.
TIPOS DE DESCRIPCIONES
Las descripciones pueden referirse a personas, animales,
objetos, lugares... Pero dentro de cada una existen una serie
de categorías diferentes, cada una centrada en un aspecto
descriptivo diferente.
PROSOPOGRAFÍA
La palabra prosop viene del griego y significa "aspecto".
Sabiendo esto es bastante fácil deducir a qué se refiere esta
disciplina. Es la descripción de los rasgos físicos del personaje,
es decir, de su aspecto. Incluye únicamente aquellos
elementos apreciables a simple vista, según su apariencia
externa. Su ropa, su peinado, su constitución, su imagen...
ETOPEYA
Es la descripción de los rasgos psicológicos y morales del
personaje. Engloba todo lo que es como individuo y como ser,
desde su comportamiento hasta su carácter, pasando por su
personalidad, moralidad, etcétera. Dicho de otro modo, la
etopeya describe la apariencia interna del personaje.
RETRATO
El retrato es una descripción que combina tanto las
características físicas como las morales. En otras palabras, es
una mezcla de la prosopografía y la etopeya.
CARICATURA
La caricatura se utiliza generalmente en el ámbito
humorístico, consiste en una descripción de los rasgos
exagerada donde se acentúan los defectos y se presenta al
personaje como un individuo cómico.
LO BUENO, SI ES BREVE, DOS VECES BUENO
Aunque este apunte es muy subjetivo, sí es cierto que el buen
lector agradece una descripción clara y concisa. No obstante,
las descripciones más o menos extensas ya son cosa de cada
uno. Hay escritores que necesitan treinta páginas para
describir el rostro de un personaje secundario y luego están
los que ni mencionan de qué color es el pelo de su propio
protagonista. Cada escritor es un mundo y todos ellos son tan
válidos como cualquiera.
Aún dicho esto, es muy importante prestar atención a lo que
se describe para no reiterar información.
Independientemente de la extensión, ser redundante en una
descripción no es aceptable. Se puede describir
perfectamente a un personaje con una frase, al igual que se
puede indagar en los detalles del mismo a lo largo de varias
páginas. Mas es inadmisible repetir con distintos sinónimos
algo que ya se ha expresado con anterioridad. Algo así hace
que la lectura se vuelva insufrible y aburrida.
UNA EXCUSA PARA CADA DESCRIPCIÓN
Una narración ha de ser consecuente y fluida para no aburrir
al lector, por lo que añadir información que nadie ha pedido
es un claro síntoma de falta de práctica. Esto precisamente
ocurre mucho con las descripciones. Nunca se debe describir
a alguien con la única excusa de que está ahí. Por esa regla de
tres habría que describir hasta el más mínimo detalle de todo
transeúnte con el que se cruzara nuestro protagonista por la
calle. Por no mencionar lo tedioso que resulta leer una larga
descripción de alguien a quien se acaba de presentar. Incluso
el protagonista es un desconocido al inicio de la novela.
Aunque sea un personaje esencial en la trama, no conviene
hacer un despliegue de detalles físicos cuando el lector ni
siquiera ha tenido tiempo de encariñarse con el personaje. Es
como si un desconocido nos parase por la calle para
contarnos algo que no nos interesa.
Cuando el escritor entiende esto le es mucho más fácil
encontrar el momento adecuado para hacer una descripción.
Debe buscar y propiciar el momento adecuado, nunca
forzarlo. Es innecesario explicar que el protagonista tiene los
ojos azules y una cicatriz en la mejilla, si no hay nadie más que
el lector delante de ese personaje. Sería mucho mejor esperar
algún otro momento, por ejemplo, cuando este personaje se
está mirando al espejo después de haber tenido una pelea
que le ha dejado un ojo morado. Cuando este o alguien presta
atención a su rostro, es una excusa perfecta para contarle al
lector cómo es su cara. Ni antes ni después.
EL ORDEN DE LA DESCRIPCIÓN
Más importante incluso que el cuándo es el cómo. Una
descripción caótica resulta incoherente y confusa, y hace que
la narración sea tediosa y abrumadora. Empezar describiendo
un personaje por los pies, seguir por el pelo, luego las manos
y finalmente la cara, hace parecer que estamos describiendo a
una especie de Frankenstein hecho pedazos, o algún tipo de
quimera deforme. A esto, precisamente, en literatura se le
llama complejo de Frankenstein. Este complejo consiste en
escribir erráticamente, sin mantener un orden, como si
construyésemos al personaje por trozos, sin respetar los
rasgos más destacables y dándole prioridad a los menos
relevantes.
¿Qué orden hay que seguir entonces? Si miramos un paisaje y
hacemos una vista panorámica del conjunto, ¿qué veríamos
primero? Imaginemos un bonito prado verde con algunos
almendros al fondo y unas altas cordilleras en la lejanía. Y en
ese escenario idílico, en mitad del prado, hay una cabina
telefónica roja.
Si alguien fuese a ese prado, ¿qué vería primero? ¿o qué le
llamaría más la atención? Obviamente la cabina telefónica
sería lo primero que llamaría su atención por lo surrealista de
la situación. Luego, quizás, la extensión del prado sería digna
de mención. Y después, la altura de las montañas. Pero
hacerlo al revés sería francamente raro, pues daría la
impresión de que para ese personaje es habitual encontrarse
cabinas telefónicas en mitad de la naturaleza.
Con las personas ocurre exactamente lo mismo. Si nos
presentan a un señor con un parche en el ojo, a no ser que
seamos piratas y estemos habituados a algo así, lo primero
que nos llamará la atención será el parche. No obstante, si esa
persona tiene el pelo verde, ese hecho eclipsará el parche. Y si
es una persona normal y corriente, resaltarán los rasgos más
característicos del individuo, como puede ser una piel ajada,
una calva incipiente o una mirada penetrante.
En resumen, el orden que se ha de llevar en las descripciones
de personajes ha de ser enumerando los rasgos de más a
menos destacables. Es conveniente dejar en primer lugar
aquellos aspectos más característicos, que más chocan y que
son lo primero que se ve a simple vista. Los aspectos y
detalles más comunes e irrelevantes pueden omitirse o
mencionarse de pasada como algo circunstancial.
EL PUNTO DE VISTA ES FUNDAMENTAL
Las descripciones son subjetivas, pues siempre están atadas a
un punto de vista determinado. Los dos modelos narrativos
más usados son la tercera y la primera persona, afectando
cada uno de manera diferente a las descripciones.
EN TERCERA PERSONA
Cuando el narrador es omnisciente y narra en tercera
persona, no debe ser él quien describe según su punto de
vista hacia el personaje descrito, sino que debe ser a través de
la percepción de los demás personajes que están presentes
en la escena, de todos ellos o de uno en concreto. La
narración tiene que transmitir la sensación que produce ese
personaje en el ambiente y cómo afecta esto a los demás
personajes. No sería muy lógico describir a alguien como un
fornido matón con porte terrible y amenazador, cuando
quienes le rodean son colosos que le sacan tres cabezas y el
doble de músculo. Como ya se ha dicho, las descripciones son
totalmente subjetivas.
EN PRIMERA PERSONA
Del mismo modo que ocurre con la tercera persona, salvo que
el punto de vista siempre se aplicará al personaje que narra la
historia. Esto se refleja a la perfección y de un modo magistral
en El niño con el pijama de rayas, de John Boyne. El
protagonista es un niño que percibe el mundo desde la
inocencia y la ignorancia, y cuando ve a un grupo de personas
con ropa de prisionero, el autor los describe como personas
en pijama, porque así es como el pequeño los percibe. Es
demasiado inocente como para identificarlo de otra manera y
así ocurre con todos los elementos de la novela.
EJEMPLOS DE DESCRIPCIONES
Aún dicho todo esto, la mejor manera de aprender a escribir
buenas descripciones es leyéndolas. Cualquier novela que se
precie tiene entre sus páginas una cantidad considerable de
descripciones, algunas más extensas que otras. Algo tan
simple como tomar conciencia de lo que se está leyendo en
cada momento nos hará mejorar nuestra escritura casi sin
darnos cuenta. Y dicho esto, aquí van tres buenos ejemplos de
descripciones en distintas obras literarias:
«Comienzo por los cabellos. ¿Ves tú las madejas de oro
delgado que hilan en Arabia? Más lindos son, y no
resplandecen menos. Son tan largos que le llegan hasta sus
pies; después, trenzados y atados con la delgada cuerda, como
ella se los pone, que no hace más para convertir los hombres
en piedras. [...] Los ojos verdes, rasgados; las pestañas
luengas; las cejas delgadas y alzadas; la nariz mediana; la
boca pequeña; los dientes menudos y blancos; los labios,
colorados y gordezuelos; el torno del rostro poco más luengo
que redondo; el pecho alto; la redondez y forma de las
pequeños senos, ¿quién te la podría figurar?, que se despereza
el hombre cuando las mira. La tez lisa, lustrosa; el cuero suyo
oscurece la nieve, la color mezclada, cual ella la escogió para
sí. [...] Las manos pequeñas en mediana manera, de dulce
carne acompañadas; los dedos luengos; las uñas en ellos
largas y coloradas, que parecen rubíes entre perlas.»
La Celestina, de Fernando de Rojas
«Un hombre apareció en la esquina que el gato había estado
observando, y lo hizo tan súbita y silenciosamente que se
podría pensar que había surgido de la tierra. La cola del gato
se agitó y sus ojos se entornaron. En Privet Drive nunca se
había visto un hombre así. Era alto, delgado y muy anciano, a
juzgar por su pelo y barba plateados, tan largos que podría
sujetarlos con el cinturón. Llevaba una túnica larga, una capa
color púrpura que barría el suelo y botas con tacón alto y
hebillas. Sus ojos azules eran claros, brillantes y centelleaban
detrás de unas gafas de cristales de media luna. Tenía una
nariz muy larga y torcida, como si se la hubiera fracturado
alguna vez. El nombre de aquel hombre era Albus
Dumbledore.»
Harry Potter y la Piedra Filosofal, de J. K.
Rowling
«Mientras hablaba, los caballos comenzaron a piafar y a
relinchar, y a encabritarse tan salvajemente que el cochero
tuvo que sujetarlos con firmeza. Entonces, en medio de un
coro de alaridos de los campesinos que se persignaban
apresuradamente, apareció detrás de nosotros una calesa,
nos pasó y se detuvo al lado de nuestro coche. Por la luz que
despedían nuestras lámparas, al caer los rayos sobre ellos,
pude ver que los caballos eran unos espléndidos animales,
negros como el carbón. Estaban conducidos por un hombre
alto, con una larga barba grisácea y un gran sombrero negro,
que parecía ocultar su rostro de nosotros. Sólo pude ver el
destello de un par de ojos muy brillantes, que parecieron rojos
al resplandor de la lámpara, en los instantes en que el hombre
se volvió a nosotros. Se dirigió al cochero: "Llega usted muy
temprano hoy, mi amigo".»
Drácula, de Bram Stoker
Cómo escribir una escena en 11 pasos.
Alguien dijo una vez que las escenas son ladrillos y la película
un muro, pues son éstas las que conforman poco a poco el
argumento y las que determinan el conjunto total. John
August es un guionista y director de cine, muy conocido por
sus frecuentes colaboraciones en guiones junto al
archiconocido Tim Burton, en películas como Dark Shadows,
Corpse Bride, Big Fish, Charlie and the Chocolate Factory, y
Frankenweenie, entre otras muchas. En , August ofrece una
serie de lecciones orientativas sobre su manera de contar una
historia. Estas lecciones se resumen en 11 pasos, 11 pasos
sobre cómo escribir una escena.
1. ¿QUÉ DEBE OCURRIR EN LA ESCENA?
Esto no lo deciden los personajes, lo decide el escritor. Tú.
¿Qué necesitas que ocurra? ¿Qué quieres que ocurra? Haz un
boceto mental muy básico, y que pueda resumirse en pocas
palabras, sobre lo que debe ocurrir en la escena que vas a
desarrollar. Al menos necesitas una idea aproximada de lo
que vas a contar. No respondas a las demás preguntas hasta
que no tengas claro este punto.
2. ¿QUÉ OCURRIRÍA SI LA ESCENA FUESE OMITIDA?
Si te has planteado incluir una escena concreta en tu historia
tiene que tener un motivo de peso. No incluyas algo
simplemente porque te parece divertido, o porque te gusta
cómo funciona como escena independiente. Recuerda que
estás trabajando con ladrillos, e intentas construir un muro. Si
en ese muro de ladrillos rojos colocas un ladrillo blanco
porque sí, porque te gusta el color blanco, el resultado final va
a ser incómodo para la vista. El espectador notará fácilmente
que esa escena está de más, pues no existe cohesión con el
resto de la historia.
3. ¿QUIÉN DEBERÍA ESTAR EN LA ESCENA?
Echa un ojo atrás a tus personajes y haz un repaso. A veces
tenemos muy clara una escena, tanto que pasamos por alto
qué tal sería meter a un personaje inesperado en ella. Haz un
ejercicio mental e imagina qué pasaría si personajes con los
que no contabas apareciesen y le diesen un giro interesante a
la trama. Para pasar a la siguiente pregunta primero debes
tener muy claro qué personajes son clave en la escena que
vas a narrar.
4. ¿DÓNDE PODRÍA TENER LUGAR LA ESCENA?
Nunca te aferres a un único escenario, baraja y medita todas
las opciones posibles. No ancles una escena a un lugar antes
de tener todo lo demás desarrollado. Del teatro hemos
aprendido que lo más importante de una escena son los
personajes y sus diálogos. El decorado es secundario. Decide
cuál sería el lugar idóneo para dicha escena una vez hayas
concretado los acontecimientos que van a ocurrir, nunca lo
hagas al revés.
5. ¿QUÉ ES LO MÁS SORPRENDENTE QUE PODRÍA OCURRIR
EN LA ESCENA?
Una de las herramientas más poderosas del escritor es su
imaginación, por no decir la más poderosa. Utilízala para
imaginar infinitas posibilidades y eventos que harían de la
escena algo maravilloso. Algo sorprendente no tiene por qué
ser necesariamente la aparición de un personaje, o una acción
en concreto. A veces basta con una frase del personaje menos
esperado para ponerlo todo patas arriba.
6. ¿ES UNA ESCENA LARGA O UNA ESCENA CORTA?
Sé consciente del tiempo que va a llevar esta escena desde el
principio. No empieces a amontonar acontecimientos sin
venir a cuento, alargarás una escena que ya de por sí era
perfecta hace un buen rato. Sintetiza todo lo que puedas:
aunque este método es válido para escribir una novela, está
enfocado principalmente al cine. Y a la hora de montar una
película cada segundo es crucial. Debes prescindir de toda la
información obvia e innecesaria.
7. HAZ UNA TORMENTA DE IDEAS PARA OBTENER AL
MENOS TRES POSIBLES DESENLACES DE DICHA ESCENA.
Todo proceso creativo requiere una montaña de ideas. Un
brainstorming, o tormenta de ideas, consiste en exprimir
todas las ideas que se te pasen por la cabeza y anotarlas. Por
muy absurda que sea, esa idea puede transformarse en algo
genial. O quizá dos malas ideas sin sentido pueden unirse y
dar como resultado algo magnífico. Elige tres posibles
desenlaces para la escena a partir de un brainstorming y
selecciona la que consideres más adecuada para el conjunto
final.
8. REPRODUCE LA ESCENA EN TU CABEZA.
Imagina que vas al cine a ver la escena que quieres escribir.
Visualiza una pantalla donde se sucede la secuencia tal y
como te gustaría. Cuando hayas visto claramente lo que
quieres ver, pasa al siguiente paso y reprodúcelo sobre el
papel.
9. HAZ UN BORRADOR.
Escribe un borrador del guión. No profundices en detalles,
limítate a captar la esencia de la escena. Aunque en tu mente
ya sea algo sólido, necesitas verlo plasmado en una hoja.
Muchos errores sólo se manifiestan cuando nos ponemos a
escribir.
10. ESCRIBE LA ESCENA COMPLETA.
Llegados a este punto ya sabes lo que tiene que ocurrir,
dónde tiene que ocurrir y a quienes les tiene que ocurrir. Ya
sabes la duración de la escena. Ya has barajado todas las
opciones y te has decantado por las mejores. Además tienes
un borrador que te ha permitido encontrar los últimos fallos
de tu guión. Ahora sólo queda plasmarlo todo en un papel,
esta vez definitivamente y con todo lujo de detalles.
11. REPITE 200 VECES.
Cuando nos decantamos por el oficio de escritor, ya sea para
prensa, editorial, guión, etcétera, sabemos dónde nos
estamos metiendo. Es un trabajo que consiste en repetir una
y mil veces, hasta que todo quede tal y como queremos. Una
película tiene aproximadamente 200 escenas, 200 ladrillos, así
que acostúmbrate a repetir este proceso sin frustrarte.
Necesitarás tiempo y paciencia para conseguir buenos
resultados, pero merece la pena.
¿De dónde saca la inspiración un escritor?
Alguna que otra vez, bastante a menudo, artistas y escritores
buscan la quintaesencia que alimenta su creatividad: la
inspiración.
EN BUSCA DE LA INSPIRACIÓN.
La inspiración es la savia de los creadores. Un escritor puede
tener una gran prosa, una prodigiosa habilidad para la
descripción, un don para la creación de personajes, una
suerte para la narración de eventos, o una capacidad
extraordinaria para conectar líneas argumentales. Sin
embargo, de la misma manera que no se puede construir una
casa sin los materiales requeridos, toda esa habilidad queda
reducida a cero sin la inspiración. Digámoslo así: ¿en qué
trabajaría un médico en un mundo en el que las
enfermedades no existen? ¿De qué serviría la seguridad en un
mundo en paz? O dicho de otro modo, ¿de qué le sirve a un
escritor su habilidad si no tiene sobre qué escribir?
Para tener ideas podemos recurrir a casi cualquier cosa. A
medida que vivimos nos vamos topando con pequeñas
historias que siempre son buen material de escritura, desde
vivencias personales hasta las noticias del telediario. Y ya
puestos, siempre podemos recurrir a la Historia Universal, una
mina de oro que ofrece infinitas posibilidades narrativas;
podemos tratar hitos históricos o utilizar determinados
periodos históricos como ambientación; la época victoriana,
los años pre-revolucionarios en Francia, los largos meses en
Estados Unidos de América con la Ley Seca. Las opciones son
innumerables.
Hasta ahí todo bien: la Historia nos ha dado gran parte del
trabajo hecho. No hay que crear nada relativamente nuevo;
un buen libro que podamos rescatar de la biblioteca o un par
de artículos de Internet pueden ser más que suficientes para
tener el boceto inicial de una historia. Le añadimos temas
recurrentes como el amor, los crímenes, la lucha de igualdad
de clases o cualquier ingrediente similar con el fin de darle
algún aliciente a la historia. A eso le sumamos una trama
interesante y ya tenemos una base relativamente sólida para
escribir una historia.
Sin embargo, si nos adentramos en el género fantástico o en
la ciencia ficción, la situación cambia drásticamente. Estamos
hablando de un mundo que el escritor conoce, pero que nadie
más ha visto. Ante esto el escritor tiene la responsabilidad de
mostrar su mundo al lector de un modo claro y con un
lenguaje que el propio lector conozca.
Dando otro breve repaso histórico, desde siempre ha sido
supersticiosa y ha creído en cosas por entonces inexplicables.
Poco a poco crearon uno de los primeros conceptos
abstractos de la humanidad, que era lo sobrenatural, lo divino
y lo mágico. Siglos y milenios después tenemos un buen filón
de creencias e ideas que han servido de combustible para
muchas historias; la mitología, los fantasmas, las hadas, las
brujas, el mundo espiritual y un largo etcétera. Algunas de las
obras de terror y ficción más populares de la Historia de la
Literatura beben de estas creencias, como es el caso de
Drácula de Bram Stoker. Él ha sabido aprovechar
maravillosamente la figura mitológica del vampiro, hasta tal
punto de convertirlo en un arquetipo de la cultura universal
de nuestro tiempo.
Hemos visto como de los upiros polacos se ha saltado al
vampiro de Stoker, y más adelante encontramos este modelo
de vampiro en las novelas de Anna Rice y en otras muchas
obras que han hecho género. Lo mismo ha ocurrido con otras
criaturas como demonios, ángeles o dioses, y hemos llegado a
una encrucijada un tanto extraña: en la literatura fantástica
casi siempre pecamos volviendo a utilizar modelos de
criaturas y personajes que ya existen para añadirlos en un
contexto nuevo. Para muchos escritores novel, la originalidad
ha sido coger estos individuos y darles un empujón en su
cadena evolutiva y colocarlos en la actualidad, obligar a estos
seres a ir al instituto, conducir coches y frecuentar discotecas.
¿Original? Bueno, hablaremos más delante de ello.
Y AQUÍ ES DONDE ENTRA LA ORIGINALIDAD.
De la forma más sincera posible puedo asegurar que ser
original es algo terriblemente difícil. Para mí ser original no
significa únicamente crear una historia con un argumento
interesante: también dependen cómo sean los personajes, las
circunstancias, el contexto o las criaturas, enemigos y
adversidades (no es obligatorio que tengáis que crearlo todo).
Pondré un ejemplo: Laura Gallego García se subió al podio
tras escribir Memorias de Idhún, obra aclamada como pocas
dentro del ámbito de literatura juvenil española. Pero, ¿es
realmente para tanto? Laura no ha inventado el concepto de
dragón. No ha inventado el concepto de unicornio. Tampoco
es que mezclar una serpiente con alas sea una gran
innovación (de hecho existen tipos de dragones similares). No
hablemos ya de magia, reinos enfrentados, otros mundos,
dioses y profecías, triángulos amorosos, razas y
enfrentamientos. Laura no ha creado todo eso. Ella recogió
esos elementos y los dispuso de una manera que le parecían
idóneos para una historia.
Ahora, ¿es Memorias de Idhún una historia original? Desde mi
punto de vista, no lo es. Tampoco lo es, visto así, Eragon, ni
Harry Potter. No han creado nada nuevo, pero han sabido
mezclar elementos que han funcionado, han creado platos
que han gustado al paladar. No han creado nada desde cero
pero han sabido sumar porcentajes correctos, algunos más
que otros, para crear fórmulas que los han llevado al éxito.
Resumiendo: el ser humano no es original, el escritor en este
caso tampoco lo es. La creación más exótica del mundo de
una novela de fantasía puede ser producto de la mezcla bien
hecha de muchas referencias del mundo real. Así pues, más
que creadores, podríamos decir que el escritor es un
mezclador, una figura que busca su propia fórmula de la
piedra filosofal literaria.
Sin embargo, conseguir una buena mezcla de elementos es
difícil, muy difícil. Si echamos una ojeada al libro Morfología
del cuento de Vladimir Propp, podemos ver el estudio y
reflexión de elementos como la organización de la historia, las
características de los personajes auxiliares, las vueltas de
guión del antagonista, temas recurrentes, etc. Y si un escritor
novel de literatura fantástica lo lee detenidamente puede
descubrir que sus escritos nunca han sido muy originales
después de todo.
HABLEMOS DE LAS MUSAS...
El escritor posee esa musa que nos visita cuando quiere, y
muchas veces se aleja durante mucho tiempo, pero su regreso
es aún más dulce y provechoso.
Pero aquí mi consejo: no tengas musas.
"No me apetece escribir" no es una excusa para decir que tu
musa no está. Puedes no tener ganas, pero reconócelo y ya.
No es un crimen.
Recuerdo cuando me obligaba a escribir, sin ninguna musa
mirándome ni nadie suplicando que lo hiciera. La historia
estaba tan clara en mi cabeza que cuando empezaba a escribir
un párrafo salían cinco páginas. Mejor o peor escritas, con
repeticiones o faltas de ortografía que harían que un
analfabeto se enojara conmigo, pero ahí estaban. Podía seguir
el hilo con más facilidad, recordar mejor los detalles, y más
aún: tenía tantas ganas de continuar y dejar que fluyera todo
lo que quería contar. No necesitaba inspirarme, buscar ideas
nuevas: a medida que escribía y me encontraba con algún
bache, me veía con la necesidad de idear rápidamente
posibles salidas, posibles rumbos.
Una vez Piotr Tchaikovsky dijo:
La inspiración es un huésped que no visita de buena
gana al perezoso.
Esa frase fue la que me impulsó a seguir escribiendo o seguir
buscando ideas. Un escritor que se sienta a esperar que
aparezca de la nada la idea correcta para su novela, es un
escritor que pierde tiempo, pierde posibles mejores ideas y se
arriesga a que esa "solución" no traiga sino otro bache o
problema por el cual tenga que repetir esa misma meditación.
No lo aconsejo.
Yo siempre he sido muy de soñar despierta. Ahora que soy
una adulta y sigo soñando despierta, intento no pasar por
algo ninguna idea, ningún detalle, por alocado que sea. Un
pensamiento sobre algo que has estudiado y al que le das
cuerda puede ser el primer escalón para una gran historia.
Una reflexión sobre algo que hayas vivido y al que le hayas
dado una vuelta de tuerca puede ser un hilo con el que
enredar y coser tu historia. Una discusión, una imagen,
cualquier cosa que te plantees desde un punto de vista
distinto puede ser el eje mismo de tu historia. He leído
bastantes libros de cultura, arte e historia, y no pocas ideas y
detalles he sacado de esos volúmenes al preguntarme un "¿Y
si...?". Y ya si los logras mezclar bien todo eso que se te ha
pasado por la mente como un buen mezclador, puedes lograr
algo terriblemente interesante. Y es entonces cuando la musa
estará siempre contigo.
Plantéatelo así: la inspiración es la típica chica caprichosa que
se acerca por interés. Si prefieres quejarte de las pocas ideas
que se te ocurren, esa chica nunca te prestará atención. Si por
el contrario, aprendes a ser constante, a escribir un par de
líneas cada día con lo primero que se te pase, a pensar en un
párrafo, en juntar ideas, en darle aceite a los engranajes de tu
imaginación, pues esa chica irá detrás de ti como si la vida le
fuera en ello. Y deja de buscar esa quintaesencia. Quizás aún
no lo sepas pero la inspiración está dentro de ti. Tipos de
relaciones entre personajes.
Es inevitable que, cuando disponemos una serie de
personajes sobre el tablero, creen relaciones y vínculos entre
sí. Les guste o no forma parte de su naturaleza y hasta el
personaje más independiente termina por crear un vínculo
con alguien o algo.
En ningún momento hay que perder de vista el propósito
inicial de una conexión, ni mucho menos el por qué esos
personajes han llegado a ser lo que son. Sería incoherente y
absurdo que dos personajes que han sido amigos toda la vida,
desde niños, no fuesen lo suficientemente comprensivos el
uno con el otro. Si les une una amistad de treinta años, hará
falta algo terrible para separarlos o deberá ocurrir algo que
les cambie las vidas para llegar a sustituir esa relación por otra
distinta.
En el caso de los dos buenos amigos, en el supuesto de que el
escritor necesitase que rompiese su amistad, necesitará un
motivo de una gravedad equivalente al grado de amistad que
pretende destruir. Lo mismo ocurre con cualquier tipo de
relación sentimental. Incluso con relaciones negativas, dos
enemigos acérrimos necesitarán de un gran cambio o un gran
motivo para replantearse su enemistad mutua y convertirse
en aliados o amigos.
Este tipo de lazos son combinables entre sí. Dos eternos
rivales pueden ser amantes y estar unidos a la vez por una
causa común. Un escritor siempre debe justificar el porqué de
cada relación relevante de la historia, pero mientras exista
una justificación válida, todo es posible.
LOS AMANTES
Probablemente el vínculo más fuerte entre dos personajes
sea el amor. Dos enamorados son capaces de hacer cualquier
cosa por el ser amado, incluso sacrificar su propia vida.
Obviamente existen distintos grados de amor, desde un
simple capricho amoroso hasta un intenso idilio que roza la
obsesión y la locura. El ejemplo perfecto y más representativo
de Los Amantes es Romeo y Julieta, de la obra teatral
homónima de William Shakespeare.
LOS BUENOS AMIGOS
No, no se trata de amigos y ya está. El término "amistad" se
ha desvirtuado mucho a lo largo del tiempo y ahora la
condición de amigo ha quedado relegada a lo que antes se
denominaba como conocido. Un buen amigo, en referencia a
este concepto literario, habla de alguien que estará ahí hoy y
siempre, cubriendo el hombro de su compañero, siendo leal y
defendiéndose mutuamente en todo momento. Es una
relación tan fuerte y poderosa como podría ser el vínculo
entre dos hermanos, o incluso más.
LA DEUDA
Algo externo conecta a los personajes y no tiene nada que ver
con lo que sienten el uno por el otro. Quizá uno tiene una
deuda de juego que saldar, por lo que se crea un vínculo
económico entre ellos. O puede que uno le salvara la vida al
otro, creando un vínculo de favor, donde el otro personaje se
ve en la obligación moral de devolverle el favor. Las
posibilidades son casi infinitas, limitándose únicamente al
hecho de que dicha relación no puede despertar (al menos al
principio), ningún interés personal o emocional entre ambos.
LOS ETERNOS RIVALES
Este tipo de relación no siempre es necesariamente nociva.
Puede existir una relación de rivalidad sana, donde los dos
compiten por algún objetivo que ambos anhelan y no se
puede compartir. Esto crea una relación de amor-odio muy
interesante, que deja al escritor un amplio abanico de
posibilidades, pues posibilita cualquier reacción por parte de
los rivales, por extrema que sea. Si la parte del rival cobra más
fuerza que la del amigo, la situación podría ofrecer a un
valiosísimo antagonista. A la inversa las posibilidades también
son muy jugosas, donde la amistad prevalece sobre la
rivalidad y desencadena un giro inesperado en la trama.
LOS FAMILIARES
Simple y llanamente: los personajes comparten lazos de
sangre. Aunque no necesariamente tiene que existir una
conexión biológica, también es válido que éste sea adoptado,
acogido, o que tenga una relación de primo lejano... cualquier
parentesco es válido para conectar a dos personajes. Aunque
es un lazo demasiado externo, por lo que siempre suele ir
acompañado de alguno de los siguientes. Por ejemplo, dos
hermanos que son muy buenos amigos. Aún así, a veces basta
con ser familia de alguien para cubrir una función narrativa
fundamental. El ejemplo más claro de esto: El Padrino.
EL HUÉRFANO ASISTIDO
Todos los personajes sufren pérdidas y a menudo encuentran
en otros una forma de llenar ese hueco. Aunque el concepto
hace referencia principalmente a una madre o padre que han
perdido un hijo y cooperan con alguien porque les recuerda a
él, existen multitud de formas de cubrir esto. Estas
alternativas reúnen a alguien que se parece al hermano
difunto, al amigo perdido, a la exnovia que nunca se llegó a
olvidar, etcétera. Una frase muy típica que se suele oír en este
tipo de relaciones es eso de: "Mi hijo tendría tu misma edad",
"Te parece mucho a alguien que conocí una vez...". En tramas
dramáticas es un modelo de relación muy recurrente por el
trasfondo que conlleva.
EL MENTOR Y EL APRENDIZ
El tutor y el alumno es un modelo de relación donde uno de
los personajes es un experto y avezado conocedor del mundo,
mientras que el otro es inexperto. No es obligatorio, pero
suele existir una diferencia de edad entre ambos, siendo el
adulto o anciano quien da lecciones al joven. Es la clásica
relación entre Arturo y Merlín.
UNIDOS POR UNA CAUSA COMÚN
Hay grupos de personajes que cooperan y a muchos nos
extraña. Un objetivo común donde además es necesario
cooperar para alcanzarlo, brinda al escritor la posibilidad de
formar un lazo de unión y hermandad entre personajes que
no tienen absolutamente nada que ver. Incluso pueden ser
enemigos acérrimos que, en pos de un fin mayor, deciden
dejar de lado sus diferencias. En estos casos, cada personaje
tiene unos intereses propios, totalmente independientes del
resto de personajes.
10 características que convierten a un personaje en una
Mary Sue.
¿Te suena este nombre? Mary Sue hace referencia a un
arquetipo de personaje (generalmente protagonista) que, en
el mundo de la crítica literaria y cinematográfica, es
cuestionado y criticado por ser un recurso pobre y malogrado,
que ningún escritor que se precie debería usar bajo ningún
concepto.
Podría decirse que un personaje Mary Sue reúne todos los
requisitos para que tu obra sea un desastre total. Por eso he
considerado de gran utilidad diseccionar dicho arquetipo para
hacer entender qué aspectos hacen de un personaje un mal
personaje.
Es más, en muchos de los casos el simple hecho de hacer que
nuestros personajes sean todo lo contrario a una Mary Sue
sirve como recurso para construir un buen personaje.
El concepto que responde al nombre de Mary Sue es un
personaje del sexo femenino, aunque también existen Mary
Sues masculinos, que se suelen llamar Gary Stu (o Marty Stu).
Aquí voy a referirme al arquetipo como Mary Sue, pues fue
como se acuñó por primera vez. Pero que quede claro: tanto
la Mary Sue como el Gary Stu son exactamente lo mismo, sólo
cambia el sexo.
A continuación se presentarán las características principales
que definen a este tipo tan discutible de personaje. Recuerda,
debes huir de estos aspectos si pretendes que tus personajes
sean memorables (aunque también pueden ser memorables
siendo Mary Sues, pero no en el buen sentido de la palabra).
No obstante, es conveniente matizar que es el conjunto de
varias de estas características lo que conforma a una Mary
Sue, pero no necesariamente una o dos características
aisladas. Si has creado un personaje y tiene algunas de las
características que leerás a continuación, no hay por qué
alarmarse. Analízalo objetivamente y determina tú mismo si
estás ante una auténtica Mary Sue, o simplemente te
coinciden un par de rasgos que no son definitorios.
1. ES UN ALTER EGO CLARAMENTE IDENTIFICABLE DEL
AUTOR O DEL LECTOR.
Al igual que en la pintura, donde los artistas se
autorretrataban dentro de su creación, en el ámbito literario
ocurre exactamente lo mismo. A muchos escritores (o a casi
todos) les gusta meterse a ellos mismos en su obra, ya sea
mediante un personaje secundario e irrelevante (como
ocurría con los autorretratos de los grandes pintores) o a
través de facetas personales cuidadosamente distribuidas
entre todo su elenco de personajes. No es criticable hacer
algo así, es un guiño, una firma, está bien. El escritor no le
está robando protagonismo a nadie, simplemente se quiere
sentir como parte de su obra, es un deseo bastante frecuente
en los artistas y muy respetable. Ahora, cuando el
protagonista es un alter ego del escritor con quien comparte
personalidad, físico (o físico deseado) y ambiciones, ese
personaje corre el riesgo de ganarse el odio del público y
convertirse en una Mary Sue.
Como detalle curioso: casi siempre la Mary Sue o el Gary Stu y
el autor comparten "casualmente" el mismo sexo.
Obviamente esta no es una regla absoluta. Más bien, si
muchas de las demás se cumplen, puede ser interesante
aplicar ésta, ya que casi siempre acierta.
En menor medida, la Mary Sue también busca convertirse en
un personaje admirado por el lector convirtiéndose en un
alter ego del mismo. Esto suele ser una maniobra
intencionada en la que el autor, conociendo perfectamente el
nicho al que van dirigidas sus obras, plantea un protagonista
que reúna por regla general todas las características que
tendría el alter ego de su público. Es una estrategia comercial
pero efectiva.
2. EL PERSONAJE NO SE MUEVE EN FUNCIÓN DEL MUNDO,
SINO QUE EL MUNDO SE MUEVE EN FUNCIÓN DEL
PERSONAJE.
La Mary Sue acapara toda la atención de la historia y se
convierte en un objeto intocable y mimado. Por los
acontecimientos de la historia podría parecer que es el propio
Mary Sue quien está escribiendo su propia historia, ya que el
destino la favorece desmesuradamente.
Este defecto se aprecia mucho en historias donde y sólo para
favorecer siempre al mismo personaje.
Es también muy típico encontrar un mundo diseñado
exclusivamente para ese personaje que, por los motivos que
sean, es el ombligo del universo. En casos así resulta evidente
la desfachatez del autor al plantear primero el personaje y
luego el mundo. No es cuestión de gustos, un mundo que ha
sido creado a partir de un molde impuesto por ciertos
personajes es, en el mejor de los casos, un concepto estúpido
y repleto de fisuras.
3. PRÁCTICAMENTE CARECE DE DEFECTOS APRECIABLES.
Carece de defectos. Ni físicos ni mentales. Y no solo eso, el
personaje Mary Sue además está lleno de virtudes y es
excepcionalmente bueno en todo lo que hace. Éste es uno de
los rasgos más distintivos del Mary Sue, por no decir el que
más. Al ser el alter ego del autor esto provoca que sean
geniales en absolutamente todo. Hasta tal punto que resultan
desagradables y poco creíbles.
Un protagonista debe ser un personaje que, en mayor o
menor medida, tenga algo en común con el lector. Esto
facilita la inmersión del último en la historia. Pero si el
protagonista es un humano idealizado y divino en todas sus
facetas difícilmente se va a ganar la empatía de alguien.
A veces encontramos una Mary Sue con algún que otro
defecto para camuflar su condición de Mary Sue. Pero
siempre se delata cuando tales defectos son aprovechados a
su favor. Por ejemplo: si es un poco despistada eso la hace ser
más adorable a ojos de los demás.
4. LA MARY SUE ES EL CENTRO DE ATENCIÓN DEL RESTO
DE PERSONAJES. Y ES EXAGERADAMENTE ADMIRADA.
Es normal que un autor le coja cariño a sus personajes, y en
especial a su protagonista. Lo que no es normal es que toda
criatura viva de la historia ame, admire, y adore al
protagonista. Esta es una de esas características que convierte
al personaje en un Mary Sue automáticamente. Obviamente
hay grados, algunos solo son admirados por sus amigos y
allegados, pero los hay que incluso son envidiados por sus
enemigos.
Por muy genial que sea nuestro protagonista, convertirlo en el
pilar que sostiene las vidas del resto de personajes es un error
garrafal.
Por regla general la admiración además es injustificada. Es
inexplicable por qué despierta tantas pasiones, simplemente
por existir. En ningún momento se explica el por qué de tanta
fascinación hacia él o ella. Ni siquiera resulta razonable. La
Mary Sue es adorada porque sí, porque lo pone en el guión.
5. LA MARY SUE TIENE ALGÚN TIPO DE PODER MÁGICO
O SUPERPODER QUE LA HACE ESPECIAL.
Si en la historia es común que los personajes tengan poderes
sobrenaturales, el de la Mary Sue será el mejor de todos. Esto
va ligado al hecho de que la Mary Sue es especial en su
mundo y sus acciones nunca pasan desapercibidas. Si ya de
por sí es asombrosa como ser humano, si hablamos de tener
poderes la ecuación crece exponencialmente.
Si es una bruja en un mundo fantástico donde existe la magia,
ella será la mejor bruja (o potencialmente la mejor). Si la
historia trata de soldados espaciales, ella será la que mejor
hace su trabajo y la que nunca falla un solo disparo. Sea cual
sea la temática, ella es la mejor del mundo.
6. TIENE UNA GRAN HABILIDAD EN ALGÚN CAMPO
ARTÍSTICO (EN CIERTOS CASOS INCLUSO EN VARIOS CAMPOS
A LA VEZ) QUE DESEMPEÑA CON UNA MAESTRÍA
ASOMBROSA PARA SU EDAD.
La Mary Sue no sólo es especial a ojos del Universo, sino que
también posee un talento innato para las artes. Como un
burdo intento de darle personalidad, ésta tiene una faceta
artística excesivamente desarrollada pero que pasa
desapercibida la mayor parte del entramado. El personaje
toca un instrumento musical (o varios) con una maestría que
ni las mejores orquestas del mundo, o quizá tiene un talento
dibujando que ni el mismísmo Leonardo Da Vinci. Estos dones
siempre son tan exagerados que van en disonancia con su
edad. En muchas ocasiones ni siquiera han tenido tiempo
físico de aprender dicha disciplina dada su prematura edad.
7. MUY A MENUDO LA MARY SUE TIENE RASGOS FÍSICOS
POCO COMUNES Y EXÓTICOS.
A la Mary Sue no le basta con ser genial en todo e
increíblemente bella. También tiene que ser única. ¿Cómo
consigue eso el escritor? ignorando completamente toda
estadística y haciendo que en su genial personaje confluyan
todo tipo de rasgos genéticos atípicos.
Por ejemplo, pelo y ojos de colores atípicos. O simplemente
diferentes al resto. Si en su mundo la mayoría de los
personajes tienen el pelo castaño u oscuro, ella tendrá una
imponente melena pelirroja o unos divertidos rizos rubios. Si
por el contrario todo el mundo es rubio, ella será una
imponente chica castaña con un mechón azul de nacimiento.
Sí, de nacimiento. Puestos a jugar con la genética...
Pero ahí no queda la cosa. La heterocromía (un ojo de cada
color) es el rasgo favorito de los escritores de Mary Sues. O
una marca de nacimiento con alguna forma original. Cuanto
menor sea la probabilidad genética de que ocurra, más común
será en una Mary Sue dicho rasgo.
8. LA MARY SUE TIENE UN PASADO TRÁGICO O
EXTREMADAMENTE ATÍPICO.
Las excentricidades no sólo se manifiestan en el físico de la
Mary Sue, sino también en su vida. No esperes que haya
nacido en un lugar típico, que sus padres sean personas
típicas, que su relación con los compañeros en el colegio haya
sido normal y que nunca le haya ocurrido nada extraordinario
en su vida.
La Mary Sue tendrá ascendencia cherokee, o habrá nacido en
Hawaii, Japón, Tailandia, o cualquier lugar exótico que se te
pase por la cabeza. Eso sí, creció y se crió en el país donde se
desarrolla la historia. Realmente el dato de que nació en otro
continente solo existe porque es más "molón", pero a parte
de ponerlo en el Carnet de Identidad no sirve para nada más.
Su familia también es muy especial: Su madre probablemente
sea una famosa actriz, o quizá su padre es inspector de
policía. Si en la historia hay personas con poderes
sobrenaturales entonces uno de sus padres será un gran
hechicero, un mutante o un superhéroe pero que ha decidido
ocultarle al mundo sus poderes para criar a su amada hija. Al
final de la historia nos desvelará a modo de sus asombrosos
poderes y tendremos que hacer como que nos sorprende.
Y ya, por descontado, no puede haber tenido un pasado
normal. El pasado de las Mary Sues es trágico, muy trágico. Lo
suficiente para que sintamos lástima del personaje, pero sin
olvidar lo guay y emocionante que es su vida.
9. AL MENOS UNO DE LOS PERSONAJES SE ENAMORARÁ DE
LA MARY SUE Y AL FINAL DE LA HISTORIA ELLA TERMINARÁ
CON EL PERSONAJE FAVORITO DEL AUTOR.
Esto nunca falla. Y más si la Mary Sue se presenta en una
novela adolescente, donde el amor casi siempre está en el
aire. En este caso la Mary Sue tiene mucho que decir al
respecto. Prácticamente todo el elenco de personajes (los
guapos y atléticos preferentemente) están enamorados de
ella consciente o inconscientemente.
A lo largo de la historia los sentimientos saldrán a flote para
exigir su minuto de fama en la historia y así meter algún que
otro momento romántico cliché. Curiosamente, casi siempre
los amantes de las Mary Sues son Gary Stus. Y francamente,
una escena de un Gary Stu intentando conquistar a una Mary
Sue en un escenario cliché con diálogos cliché no tiene
desperdicio.
10. TIENE UNA PERSONALIDAD POCO DEFINIDA Y
CAMBIANTE.
Cuando intentas construir una mente perfecta, sin defectos, el
resultado es una figura poco creíble. Como se suele decir,
errar es humano. Si tenemos una Mary Sue incapaz de errar,
sus propiedades humanas se vuelven difusas. ¿Y si es una elfa
bendecida con el don de la perfección? Ni aún así podría ser
totalmente perfecta. La perfección
absoluta es una propiedad divinainconcebible
para un cuerpo físico y una mente consciente. Puede que tu
personaje sea meticuloso, de gran decoro, con una
inteligencia y un pensamiento que le hagan parecer un
androide con cuerpo humano, que aún así seguiría siendo
imperfecto. Dicho de un modo sencillo: si tu personaje vive en
un mundo imperfecto, por ende él debe ser imperfecto.
Aunque sus imperfecciones sean prácticamente inapreciables.
Además, ¿qué tiene de divertida la perfección? el encanto de
un personaje son sus defectos, un personaje sólo alcanza la
perfección a través de sus imperfecciones. Y de esto la Mary
Sue no tiene ni idea. Ella se limita a actuar según las
circunstancias, pero nunca mediante una reflexión interna.
Hace lo que dice el guión que debe hacer, punto. Es un
personaje tremendamente plano.
Otra propiedad muy frecuente en ella es su actitud
cambiante. A menudo actúa según cómo se haya levantado el
escritor ese día, independientemente de la incoherencia que
pueda suscitar a la historia. ¿Suena ridículo, verdad? Pues me
temo que es tan real como común. He leído en cuantiosas
ocasiones relatos donde la Mary Sue o el Gary Stu de turno
están de buen humor y cargados de optimismo. Y al párrafo
siguiente se aprecia un enfado irracional causado por ningún
motivo aparente. Supongo que el lector empezó a escribir eso
con un buen enfado encima, y lo plasmó con su personaje
bipolar. Un aplauso para el Nº1 de los Worst-Sellers.
50 PREGUNTAS QUE TIENES QUE HACERTE DURANTE LA
CREACIÓN DE UN MUNDO FANTÁSTICO
Gracias a la somos conscientes de la importancia de elaborar
una historia al detalle, aunque todos esos detalles no
aparezcan nunca en la obra. Este consejo es aún más valioso
si hablamos de construir una novela fantástica o un mundo
fantástico. Si trabajamos una historia en nuestro mundo,
aunque se ambiente en el pasado o en un hipotético futuro,
siempre será infinitamente más fácil desarrollar ese mundo
conocido que inventarse uno desde cero, por el hecho de que
al crear algo completamente nuevo debemos pensar hasta en
el más insignificante detalle. Cuando contamos una historia
ambientada en el mundo que todos conocemos, todo ese
conocimiento que el ser humano comparte hace que sea
irrelevante explicar infinidad de cosas que, en una novela
fantástica, pueden resultar claves para la historia.
Por ejemplo, en una historia que se desarrollase en el Siglo
XXI que todos conocemos, sería estúpido explicarle al lector
qué es una silla la primera vez que el protagonista se sienta en
una. Pero, ¿y si en nuestro mundo fantástico un rey loco
prohibió a la gente sentarse en sillas de madera, bajo pena de
muerte? Como es obvio, es un detalle que el lector querrá
saber.
Para facilitarte la creación de tu mundo fantástico y no
dejarte ningún cabo suelto, hazte estas cincuenta preguntas:
1) ¿Qué etnias existen en el mundo?
2) ¿Qué comportamiento social muestran las distintas
etnias entre sí? ¿Hasta qué punto existe el racismo?
3) En el caso de que existan razas fantásticas ¿cuáles son?
¿Qué relación tienen entre sí? ¿Qué características
culturales posee cada raza?
4) ¿Qué nivel tecnológico poseen las distintas
civilizaciones?
5) ¿Qué tipo de iluminación usan los habitantes? ¿Se ha
inventado la bombilla? ¿Existe el alumbrado público?
6) ¿Qué territorios existen y cómo están divididos?
7) ¿Qué política se da en cada reino?
8) ¿Quienes son los máximos mandatarios en cada región?
¿Qué sistema de gobierno aplican?
9) ¿Qué guerras hubo, hay o habrá?
10) ¿Qué tipo de transportes existen? ¿Cuál es el más usado?
11) ¿Qué religión o religiones profesan los habitantes?
12) ¿Hay fanatismo religioso? ¿Existen las sectas?
13) ¿En qué se basa la economía de cada territorio?
14) ¿Qué tipo de moneda utilizan las distintas regiones?
15) ¿Es importante el dinero hasta el punto de regir el
mundo?
16) ¿Qué tipo de comercio existe en cada territorio?
17) ¿Qué clase de relaciones comerciales existen entre los
distintos territorios?
18) ¿Qué se considera socialmente un oficio respetable? ¿Y
un oficio despreciable?
19) ¿Existe la magia? ¿Qué tipo de magia? ¿Qué o quién hace
posible su existencia?
20) ¿Qué lengua (o lenguas) hablan sus habitantes?
21) ¿Qué estructura de poder rige en la sociedad? ¿Qué
estamentos sociales hay?
22) ¿Qué festividades hay?
23) ¿Cómo se divierte la gente de la clase baja? ¿Y la
nobleza?
24) ¿Qué tradiciones tiene cada cultura?
25) ¿Qué comportamiento es aceptable e inaceptable en
cada cultura?
26) ¿Qué filosofía comparten los habitantes de cada región?
27) ¿Qué nivel han alcanzado en las ciencias?
28) ¿Cómo de avanzada está la medicina? ¿Existe la
penicilina? ¿Y las vacunas?
29) ¿Qué fauna hay en el mundo?
30) ¿Qué flora hay en el mundo?
31) ¿De qué manera el ser humano ha interferido en los
ecosistemas?
32) ¿Qué calendario usan?
33) ¿Cómo es el mundo más allá del planeta? ¿Qué ha
descubierto la astronomía? ¿Hay un Sol y una Luna?
34) ¿En qué momento histórico se sitúa la historia?
35) ¿Qué ocurrió antes?
36) ¿Qué puede ocurrir después?
37) ¿Existen vicios como el alcohol, las drogas y la
prostitución? De ser así, ¿La gente acostumbra a recurrir
a ellos?
38) ¿Qué clase de ética rige la sociedad?
39) ¿Existe la imprenta?
40) ¿Qué medio de comunicación se utiliza?
41) ¿Cómo funciona la educación? ¿Hay escuelas y
universidades?
42) ¿Cómo de fácil o difícil es acceder a una buena
educación?
43) ¿Qué clase de riqueza cultural posee cada país?
44) ¿Qué cultura general tiene la gente corriente?
45) ¿Qué grandes hallazgos arqueológicos han tenido lugar?
¿Existieron civilizaciones antiguas desconocidas?
46) ¿Qué mentalidad tiene la gente común? ¿Son tolerantes
o de mente cerrada?
47) ¿Qué grandes figuras históricas son veneradas u odiadas
en cada región?
48) ¿Qué países tienen el mayor poder militar? ¿Y el mayor
poder económico?
49) ¿Qué relación con todo lo anterior tienen los
protagonistas de la historia? ¿En qué trabajan? ¿Tienen
un dios? ¿En qué clase social se encuentran? ¿Qué
conducta social comparten?
50) ¿Te gusta el mundo que has creado?
Atiende a cada pregunta y asegúrate de tener una respuesta
para todas antes de empezar a escribir la historia. Aunque la
información de 49 de las preguntas jamás aparezca en la
historia, créeme que aun así es imprescindible conocer la
respuesta. Así evitarás lagunas y contradicciones en la trama.
Además, una vez conoces a la perfección tu mundo, te será
infinitamente más fácil trabajar sobre él. Ten muy en cuenta
que, cuanto más realista es un mundo, más fácil le resultará al
lector sumergirse en tu historia.
Novela romántica juvenil.
Escribir una novela juvenil
Primero, enlistemos los elementos indispensables en una
novela juvenil:
Protagonista adolescente. Si el lector es mujer, será una
historia con una carga mayor de romance y análisis
(introspección / interior).Si el lector es hombre, será una
historia con una carga mayor de acción e indagación
(investigación / exterior).Los adultos suelen ser obstáculos en
los objetivos del/la Protagonista. Debe haber romance,
relaciones de amistad y familiares. Todo se vive con
intensidad, por primera vez. Adentrarse en los aspectos
emocionales de la vida de tus personajes. La historia progresa
en cada página, hacia su clímax. Sexo (sí, porque los
adolescentes son seres humanos)
Hay más características, pero la mayoría dependen del género
literario en el que se inscriba la historia.
El punto acerca del lector hombre o mujer no es obligatorio.
Se pueden hacer historias con protagonista varón que sean
también súper románticas e introspectivas, o protagonista
mujer con mucha acción.
Antes de lanzarte a escribir novelas de ficción juvenil, dedica
tiempo a leer y analizar novelas exitosas. Al final del artículo
hay una lista de novelas juveniles recomendadas, algunas son
el primer volumen de una saga, otras son autoconclusivas. Lee
mucho, para que comprendas el mundo en el que te estás
metiendo (porque no basta que hayas visto las películas).
Temas para novelas juveniles
Cualquier tema de la vida cotidiana, cualquiera, puede ser
profundizado, expuesto y desmenuzado a través de los ojos
de personas jóvenes. La literatura juvenil no es solo distopías
y aventuras, también hay temas difíciles, como el abuso, la
enfermedad y la muerte.
El problema sin solución: piensa en tu adolescencia y en esa
vez que pensaste que era tu fin, literalmente tu fin, porque
cometiste un error o porque sentías que tu vida estaba
amenazada o porque el dolor o la tristeza eran demasiado
grandes. Aísla ese problema, sus causas y cómo lo
solucionaste. Redúcelo a un párrafo. Y ahora decide si el
problema le ocurre a tu Protagonista o a alguien muy cercano
al Protagonista.
El momento más feliz: recuerda ese momento súper cargado
de emoción, un momento de tu pasado que te pone siempre
de buen humor. Aísla ese momento y conviértelo en el clímax
en la historia de tu protagonista. ¿Es lo suficiente excitante?
Exagéralo, pero lo justo y necesario para que sean fuegos
artificiales.
La distopía: escoge una característica deplorable de nuestro
mundo, algo que desearías cambiar porque sabes que está
mal y que al parecer las autoridades no están dispuestas a
solucionar. Ahora imagina un mundo reducido, una ciudad
aislada por el tiempo o la guerra o el genocidio; y haz que esa
característica deplorable de nuestro mundo sea la principal
característica de este mundo, a todo volumen. Las
autoridades necesitan que esta característica se mantenga
para que el status-quo no sea cuestionado. Pon a tu
Protagonista en un momento de la historia, cuando la
situación ya no puede tolerarse más, y haz que sea el
personaje central de la revolución o un testigo de primera fila.
La ucronía: también se parece a la distopía, pero no es tan
extremo. ¿Cómo sería nuestro mundo si los Aliados hubieran
perdido en la Segunda Guerra Mundial? ¿Cómo sería tu vida si
la religión principal del país fuera otra? Busca un momento
importante de la historia reciente y cámbialo. Ahora pon a tu
Protagonista en esta nueva realidad y dale pensamiento
crítico y disconformidad.
A propósito del SEXO en la literatura de ficción juvenil
Hablo en serio cuando digo que los adolescentes, que son el
público objetivo de estos libros, son seres humanos. ¿Alguien
lo podría cuestionar? El tema radica en que los seres
humanos, a partir de cierta edad, adoptamos una dimensión
extra en nuestras vidas, la dimensión sexual. Por lo tanto, si tu
historia es acerca de adolescentes, que están en el fulgor de
su despertar sexual, sería conveniente que incluyas en el
relato algo de esta dimensión; incluso si se trata de porno de
abstinencia, como es el caso de la saga Crepúsculo.
Esto no significa que la historia que vas a escribir deba tener
sexo explícito, porque en ese momento tu novela deja de ser
young adult o juvenil, y pasa a ser una novela para adultos.
Dicho de una manera simple: debe haber sexo, pero no puede
ser explícito. ¿Leíste ? [SPOILER]La protagonista tiene sexo
con el novio a la mitad del libro[/SPOILER], pero en ningún
momento el texto explicita cómo lo hacen. Esto es escribir
una novela juvenil con tacto. 1313
Los 7 pecados capitales del WORLDBUILDING.
Worldbuilding es un término en inglés que puede traducirse
como "creación de mundos" y es que, en el ámbito literario,
hace referencia precisamente a eso, a la creación de un
mundo ficticio. Toda obra de ficción tiene una ambientación y
precisa de un proceso de worldbuilding, pero es
especialmente en la fantasía y en la ciencia ficción donde el
worldbuilding es un ejercicio vital para que el resultado sea
una buena obra que no abuse del pacto ficcional, ni genere
incongruencias narrativas.
No soy el primero que escribe sobre los 7 pecados capitales
del Worldbuilding, muchos han escrito ya su propia versión y
han hablado de los que, para ellos, son los 7 pecados capitales
de este proceso. Ahora me toca a mí mostrar mi versión
(personal) y los pecados que considero más imperdonables a
la hora de construir un mundo. La idea de este post pertenece
a , podéis encontrar su versión aquí: . No obstante, está en
inglés. Si no sois muy duchos con la lengua de Shakespeare,
en el podéis encontrar una traducción excelente del artículo.
Y ya de paso, , porque son una auténtica maravilla y tienen
gran afinidad con el contenido de Inteligencia Narrativa.
Y sin más preámbulos y como diría Dross: estos son... los 7
pecados capitales más perturbadores del worldbuilding.
LOS 7 PECADOS CAPITALES DEL WORLDBUILDING
1. CREAR UN MUNDO A PARTIR DE LOS PERSONAJES
Antes incluso que los personajes, va la historia que quieres
contar. Esa historia ocurre en un mundo, un mundo a su vez
habitado por unos personajes que desencadenan los
acontecimientos que conforman la historia. El orden es claro:
historia > mundo > personajes. Si cambiamos esta ecuación, el
desastre está servido. No es posible diseñar un protagonista
cocinero o médico, cuando ni siquiera sabemos qué alimentos
se consumen en ese mundo o cuán avanzada está la medicina.
Asimismo, sería absurdo desarrollar un mundo con todo un
elenco de personajes cuando ni siquiera tengo una historia
que contar. 2. INSPIRARSE DEMASIADO EN UN MUNDO
FICTICIO YA EXISTENTE
Esto es un tópico, y precisamente por eso es un pecado. No
permitas que otros universos de ficción contaminen tu
creatividad. No utilices una base irreal para crear tu mundo,
porque esa base irreal solo funciona en el mundo que estás
copiando. Toma siempre como referencia algo real y
transfórmalo, adáptalo a lo que tu historia necesita, pero
nunca construyas una aventura sobre un escenario que ya
existe (la Tierra Media, Terramar, Narnia, Westeros...). No te
confundas: el género medieval fantástico no quiere decir que
tengas que partir de la Tierra Media. No cometes un error de
principiante tan grave. Crea tu propia fantasía en la época que
consideres más indicada para la historia que quieres contar,
pero no ambientes una historia en la Edad Media
simplemente porque quieres que se parezca al Señor de los
Anillos o a Canción de Hielo y Fuego.
3. NO PARARSE A PENSAR EN LOS PEQUEÑOS DETALLES QUE
CONFORMAN EL MUNDO
Cuando hablamos de un mundo ficticio, no estamos
refiriéndonos únicamente a lo que concierne a los personajes.
De hecho, la Teoría del Iceberg expone claramente la
importancia de pensar en todos y cada uno de los detalles que
conciernen a tu mundo de ficción. Por ello, es imperativo que
te hagas , antes de darlo por terminado. Hay multitud de
detalles que se te escaparán. ¿Qué hace la gente corriente en
su día a día? ¿A dónde van cuando quieren divertirse? ¿Qué
festividades tienen? ¿Cómo es su cosmogonía? ¿Cómo
administra la sociedad los deshechos? ¿Es una sociedad
comprometida con el medio ambiente? Cuando creas una
civilización, no solo estás creando una sociedad; estás
creando una economía, un comercio, una religión, una
cultura, unas costumbres, unos intereses políticos...
4. INVENTAR CIVILIZACIONES DE ESPECIES INTELIGENTES
PORQUE SÍ
Me faltan dedos en las manos para contar las novelas de
fantasía y ciencia ficción con cierta reputación que introducen
razas simplemente por el componente exótico. Y con raza me
refiero a una especie inteligente similar, pero genéticamente
diferente, al ser humano. Por ejemplo: elfos, orcos, hombres-
lagarto, hombres-bestia, cualquier raza inventada, etc. Es
sorprendente la costumbre que tienen muchos escritores de
introducir varias especies dominantes en un mismo mundo,
sin tan siquiera justificar cómo ha sido esa convivencia a lo
largo de los siglos.
Si tenías pensado añadir otra especie dominante a tu mundo,
además del ser humano, ponte en las botas de un biólogo y
analiza cómo ha podido ocurrir semejante milagro evolutivo.
Ten en cuenta cómo funciona la evolución: los fuertes y
astutos sobreviven y evolucionan, los débiles y torpes
mueren. Es francamente difícil que dos especies en igualdad
de condiciones evolucionen paralelamente, sin haber tenido
ningún roce o intento de subyugación mutuo. Piénsalo y
medítalo en profundidad, antes de iniciar algo que podría
derrumbar toda la coherencia de tu mundo. Y es que antes de
nada, deberías hacerte una serie de preguntas muy sencillas:
¿Por qué necesita razas fantásticas tu mundo? ¿Te lo está
pidiendo el mundo, o simplemente te apetece a ti porque
"mola"? Nunca metas "elfos", simplemente porque te gusta la
gente con orejas puntiagudas. Tu historia necesita un motivo
de peso para que, durante el worldbuilding, realmente te
plantees introducir una raza de este tipo.
5. INVENTAR UNA TECNOLOGÍA O MAGIA SUPERAVANZADA
SIN PENSAR EN CÓMO AFECTARÍA AL MUNDO
Similar al caso anterior, el error que se comete aquí responde
al mismo patrón: no prestar atención a la lógica interna del
propio universo. Si en tu mundo existe un elemento
anacrónico que no es coherente con el tiempo histórico,
asegúrate de que esto no genere incoherencias narrativas.
Por ejemplo: Imaginemos donde Nikola Tesla, en pleno Siglo
XIX, inventó un arma láser capaz de desintegrar ciudades
enteras. La historia presente transcurre un siglo después de la
invención de este arma. ¿Cómo habría cambiado el mundo en
torno a este hito? Obviamente el país que comprase el arma
ahora sería el dueño del mundo. Probablemente la Primera
Guerra Mundial se habría adelantado, ¿o quizá nunca llegó
por miedo al arma? Todos los países del mundo invertirían
tiempo y dinero en desarrollar las ideas de Tesla, buscando
formas, cada vez más rebuscadas, de perfeccionar el arma
láser. Las guerras ya no serían con balas y pólvora, sino con
electricidad y plasma. Lo que no puedes pretender es que tu
mundo tenga un cañón láser destruyeciudades inventado por
Tesla, en el que nadie ha reparado durante un siglo entero.
Podrías pasar horas intentando comprender como este
artefacto cambiaría el mundo y sólo estarías arañando la
superficie.
6. NO DAR VIDA AL MUNDO
¿A qué huele el aire de la ciudad? ¿Qué sonidos son
frecuentes? ¿Qué se siente al levantar la mirada hacia los
edificios que tocan el cielo? ¿A qué sabe el café que venden
en la esquina? Si no reflejas el mundo , de nada te sirve todo
lo que hayas escrito y desarrollado sobre él. Recuerda que
estás transportando al lector a un mundo ficticio, totalmente
nuevo e imposible, tienes que esforzarte en que se sienta
parte de él. No des por sentado lo que siente al estar en la
ciudad, díselo con palabras a través de los cinco sentidos.
Necesitas que el lector se sienta cómodo en tu mundo, que
sienta que es un ciudadano más. La razón del worldbuilding
no es simplemente crear algo chulo por crearlo, sino
transmitir la sensación de que estás allí y de que ese lugar
realmente podría existir.
7. INVENTAR UNA HISTORIA MUNDIAL QUE SEA LINEAL E
INVARIABLE
En muchos universos ficticios que desoyen esta premisa, toda
la historia del mundo podría aprenderse en una tarde. Pero si
observamos nuestro mundo, ¿cuántos años necesitaría una
persona para aprender y conocer todos y cada uno de los
eventos que han acontecido en nuestra historia desde la
prehistoria hasta nuestros días? Un mundo realista debe
poseer una historia rica y llena de enseñanzas que, a su vez,
han repercutido en acontecimientos futuros.
La historia es impredecible. Escribir un trasfondo de 2.000
años para un mundo donde no ha ocurrido nada relevante en
todo ese tiempo es, por decir algo elegante, penoso. ¿Qué
clase de civilización se mantiene en perfecto equilibrio
durante miles de años? Ni en el Antiguo Egipcio (la civilización
más duradera de nuestra Historia), existió una estabilidad, ni
social, ni política, ni religiosa. Nadie es perfecto, hasta los
mejores reyes cometen errores que cambian el rumbo de la
historia. Construye un futuro que responda a tu presente y
haz que el presente responda en armonía con el pasado. La
historia es como una cadena, donde cada acontecimiento
importante es un eslabón. Todo está conectado.
Qué es y cómo escribir una distopía.
Si quieres desarrollar una distopía decente para una novela, o
comprender el auténtico significado de este término, te insto
a que no pienses en títulos modernos y juveniles como Los
Juegos del Hambre, el Corredor del Laberinto, o Divergente. Si
eres fan de este tipo de novelas, lo respeto, no hay nada de
malo en que te gusten. Pero seamos realistas; el universo
distópico planteado en este tipo de novelas es infantil e
insustancial. En este post voy a hablar de auténticas distopías,
que distan mucho de parecerse a lo que nos tiene
últimamente acostumbrados la literatura.
¿QUÉ ES UNA DISTOPÍA?"UNA
DICTADURA PERFECTA TENDRÍA LA
APARIENCIA
DE UNA DEMOCRACIA, UNA CÁRCEL SIN
MUROS EN LA CUAL LOS PRISIONEROS
NO SOÑARÍAN EN EVADIRSE. UN SISTEMA
DE ESCLAVITUD DONDE, GRACIAS AL
SISTEMA DE CONSUMO Y EL
ENTRETENIMIENTO, LOS ESCLAVOS
TENDRÍAN EL
AMOR DE SU SERVITUD"
Una cita de Un Mundo Feliz.
Si una utopía es una sociedad ideal y perfecta, donde la
inmensa mayoría son felices y la humanidad brilla con luz
propia, una distopía es todo "lo contrario". Las distopías,
también llamadas antiutopías, son sociedades ficticias muy
presentes en la literatura y el cine (catalogadas como ciencia-
ficción), que muestran un futuro desalentador y apocalíptico,
con sociedades totalitarias de pensamiento único, con el
ciudadano aborregado totalmente controlado por el poder
político-económico, sin libertad de decisión y sin acceso a una
cultura que vaya más allá de los principios totalitarios
definidos por el régimen.
UNA DISTOPÍA NO ES LO QUE ESTÁS PENSANDO
No te confundas, una distopía no tiene nada que ver con
ciudades en ruinas devastadas y zombis merodeando por las
calles. La destrucción está erróneamente asociada a la
distopía, sobretodo si interpretamos incorrectamente el
hecho de que una distopía es "lo contrario" a una utopía. Esto
no quiere decir que todo sea muerte y desolación, en
absoluto. Tanto la utopía como la distopía hacen referencia a
una sociedad, no a las circunstancias que tenga el mundo que
la rodea. Una utopía puede existir en una ciudad devastada
por bombas atómicas, mientras que una distopía puede surgir
bajo la apariencia de un lugar impoluto, futurista, perfecto y
maravilloso. Lo que determina la distopía no está fuera, sino
dentro de las mentes de los ciudadanos.
CÓMO CREAR UNA DISTOPÍA REALISTA Y COHERENTE
Toda distopía que se precie tiene dos componentes
definitorios: una naturaleza real y otra irreal. Por un lado,
poseen una naturaleza real: una sociedad plausible (o
existente), que deformada o evolucionada detona en una
distopía. Y por otro, una naturaleza irreal, con aspectos de
una sociedad y sistema político ficticios. En este caso, la
ficción supera a la realidad, dando lugar a una distopía con los
fragmentos de una utopía destruida. Por eso es tan terrible,
porque tiene un gran componente real, extraído del mundo
en el que vivimos. La mayor parte de las distopías describen
sociedades que son consecuencia de tendencias sociales
actuales y que llevan a situaciones totalmente indeseables.
Surgen como obras de advertencia, o como sátiras, que
muestran las tendencias actuales extrapoladas en finales
apocalípticos.
"LA LIBERTAD ES PODER DECIR
LIBREMENTE QUE DOS Y DOS SON
CUATRO. SI SE CONCEDE ESTO, TODO LO
DEMÁS VENDRÁ POR SÍ SOLO."
Una cita de 1984.
1984
No puedo hablar de distopías sin hablar de mi novela favorita,
1984 de George Orwell.
Aquellos que sois lectores asiduos sabéis lo mucho que puede
afectarnos un libro. Nuestra empatía nos traslada hasta los
zapatos de los personajes y nos hace experimentar sus
emociones, tanto las buenas como las malas. Hay
descripciones tan acertadas, que si cierras los ojos puedes
estar allí. 1984 te hace prisionero de esas emociones, en una
distopía tan real que estremece. Sientes la angustia, la
presión, la decrepitud y la decadencia como si la estuvieses
experimentando en tu propia carne. No puedes hablar de
distopías hasta que no hayas leído 1984. Para mí, 1984 podría
considerarse la novela distópica por excelencia.
"NADA HAY QUE TEMER DE LOS
PROLETARIOS. DEJADOS APARTE,
CONTINUARÁN, DE GENERACIÓN EN
GENERACIÓN Y DE SIGLO EN SIGLO,
TRABAJANDO, PROCREANDO Y
MURIENDO, NO SÓLO SIN SENTIR
IMPULSOS DE
REBELARSE, SINO SIN LA FACULTAD DE
COMPRENDER QUE EL MUNDO PODRÍA
SER DIFERENTE DE LO QUE ES."
Una cita de 1984.
ARGUMENTO
En un año 1984 distópico y ucrónico, Winston Smith soporta
una abyecta existencia bajo la continua vigilancia de las
autoridades de una Oceanía totalitaria, bajo el régimen
despótico de su líder, el Gran Hermano. No obstante, su vida
se convierte en una pesadilla cuando prueba el amor
prohibido y comete el crimen de pensar libremente.
“LO QUE ES Y LO QUE NO ES UNA
DISTOPÍA"SABER Y NO SABER, HALLARSE
CONSCIENTE DE LO QUE ES REALMENTE
VERDAD MIENTRAS SE DICEN
MENTIRAS CUIDADOSAMENTE
ELABORADAS, SOSTENER
SIMULTÁNEAMENTE
DOS OPINIONES SABIENDO QUE SON
CONTRADICTORIAS Y CREER SIN
EMBARGO EN AMBAS."
Una cita de 1984.
Una distopía donde la explotación humana y el sufrimiento
son evidentes, es una pésima distopía. No se trata de hacer
del mundo una dictadura de magnitud mundial donde los
líderes hacen lo que les da la gana con los ciudadanos y todos
viven un infierno del que no pueden escapar. Un mundo así es
insostenible, porque tarde o temprano una rebelión
terminaría por consumir el sistema. ¿Por qué funciona una
distopía? Porque crean una ilusión de bienestar. Esta es la
clave.
EL FALSO BIENESTAR
Nadie quiere vivir en un país que explota, maltrata, humilla y
roba al ciudadano. Pero si el ciudadano tiene la sensación de
que todo va bien, de que su vida no es diferente a la del resto
y su país es el mal menor, entonces la cosa ya cambia. Si a eso
le sumamos la Falsa Seguridad, tenemos la jaula perfecta.
LA FALSA SEGURIDAD
El miedo puede utilizarse de muchas formas para gobernar.
No hay que amenazar ni extorsionar al ciudadano. A veces
basta con hacerle sentirse inseguro. Un ciudadano inseguro
renunciaría a muchas comodidades por sentirse un poco más
protegido.
LA FALSA ESPERANZA
La esperanza de que algún día todo cambiará, una esperanza
que la propia dictadura alimenta, es esencial en cualquier
distopía. La esperanza es el arma perfecta contra las mentes
más despiertas y rebeldes. Una persona que no se adapte a la
distopía es capaz de soportar un sufrimiento indecible si
tienes esperanza. Lo que ignora es que esa esperanza también
forma parte del sistema de control.
LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN
Todas las ilusiones anteriores no serían posibles sin la ayuda
de los medios de comunicación. El pueblo se alimenta de
información, una información que el gobierno controla y que,
por lo tanto, elige. Si la gente no tiene acceso a fuentes
fidedignas de información, todo lo que llegue a sus oídos no
serán más que mentiras o verdades a medias que favorecerán
al sistema. Los medios de comunicación son la mejor
herramienta de sometimiento de la humanidad. Si se
bombardea a un pueblo con noticias con el propósito de
asustar o fomentar el odio entre la gente, tarde o temprano el
pueblo creerá esas mentiras. Hasta los más escépticas
terminarán cediendo ante el aluvión de información. Y es que
cuando toda tu realidad es una farsa, ¿cómo distingues entre
la verdad y la mentira?
UN EJEMPLO DE CÓMO NACE UNA DISTOPÍA
Si un gobernador llega y dice que a partir de mañana los
ciudadanos dejarán de tener intimidad porque se instalarán
cámaras en todos los rincones, hasta dentro de las viviendas,
la reacción del pueblo sería atroz. Se desataría una revolución
"a la francesa".
¿Pero y si este hipotético Gobierno cocinase algo así a fuego
lento? Primero, se utilizan los medios de comunicación para
hacerle al pueblo sentirse inseguro. Se emiten noticias sobre
sucesos cada vez peores, de un modo gradual y esparcido en
el tiempo. Poco a poco, se va cocinando la intranquilidad en
los hogares. Una intranquilidad que nace de una ilusión. Y
después, se desatan altercados que hagan que la mayoría se
sienta en peligro. "Un hombre entra en una casa armado y
asesina a una familia" "Un grupo de radicales asaltaron y
asesinaron a una pareja mientras paseaban por el parque".
No tienen ni que ser noticias reales, incluso pueden utilizarse
casos aislados como si fuesen frecuentes. Y cuando los
ciudadanos estén al borde del pánico, el Gobierno propone
una normativa por la seguridad y el bienestar que consiste en
colocar cámaras por todos lados. El propósito que todos
creen, es que las cámaras velan por su seguridad. La realidad
es muy distinta; las cámaras son el primer paso hacia una
distopía donde el Gobierno tenga el control absoluto y total
de la vida de los ciudadanos.
¿Conoces la analogía de la rana hervida?
Si quisieras cocinar una rana, ¿cómo lo harías? Si la pusieras
en una cazuela con agua caliente, saltaría fuera y
desaparecería de tu vista antes de que te dieras cuenta.
Sin embargo, existe una forma mucho más retorcida. Consiste
en poner una cazuela con agua tibia, un entorno cómodo para
la rana, y poco a poco ir elevando la temperatura del agua (a
fuego muy lento) para que la rana no se percate de la subida
de temperatura... hasta que ésta acaba hervida. ¿Ves la
analogía?
El papel y la importancia del protagonista en una historia.
TODO HÉROE TIENE UNA HISTORIA
El protagonista es el personaje principal de la historia, quien
sostiene la trama y, generalmente, es el centro de atención de
la misma. Están mejor caracterizados que el resto de
personajes y se da a conocer una mayor cantidad de
información sobre él respecto al resto del elenco. El
protagonista participa en los eventos más relevantes de la
historia y por regla general son sus actos los que hacen que la
trama avance.
En una historia puede haber varios protagonistas, en cuyo
caso todos son igual de relevantes y todos desencadenan
acontecimientos fundamentales en la trama. A menudo,
cuando en la historia participan personajes secundarios con
mucha frecuencia (como los inseparables amigos del
protagonista) es muy común confundir a estos con
protagonistas. Es importante que el escritor tenga clara la
diferencia entre llevar en su historia a tres protagonistas o a
un protagonista y a sus dos amigos. De lo contrario el lector
puede terminar confundiéndose y ser incapaz de seguir
adecuadamente el argumento central.
Como consejo, si tienes poca experiencia como escritor, es
recomendable trabajar únicamente con un protagonista. Y
considerar al resto de personajes como personajes
secundarios. Salvo en casos excepcionales, como podría ser
en una , o una historia donde existen distintas tramas
separadas en el tiempo y en el espacio y donde es obligatorio
que haya varios protagonistas, por lo demás es más cómodo
dejar que haya un único protagonista.
¿UN MUNDO A MEDIDA?
Uno de los mayores fallos que puede cometer un escritor es
convertir a su protagonista en el ombligo del universo en el
que vive. Es un error muy común y generalmente ocasionado
por la falta de planificación o por un exceso de aprecio hacia
ese personaje. Un paso siempre previo a la labor de crear los
personajes de tu historia es crear el mundo donde vivirán.
Recuerda que NO es el mundo el que se adapta a los
personajes, sino que son los personajes quienes se adaptan al
mundo. Ten esto muy presente antes de empezar a crear
personajes. Aunque tu idea inicial haya sido en torno al héroe
y aparentemente no importe el mundo en el que viva, y lo
único relevante sea lo que le ocurre o lo que hace, aún así
debes empezar por el mundo.
Un personaje no puede definirse si no tiene un entorno que lo
defina. No puedes decir que tu personaje es un ferviente
creyente y temeroso de Dios, si ni siquiera sabes si existe la
religión en tu mundo. Tampoco puedes adjudicarle una
profesión, sin antes haberte parado a pensar si lo vas a ubicar
en un mundo donde existe esa profesión y no es incompatible
con otros aspectos del mundo. Si no lo planificas como es
debido, tu historia terminará generando múltiples
incongruencias y sinsentidos. Y lo peor de todo es que el
lector lo notará. Se percatará de que tu personaje es el
ombligo del cosmos y que el universo ha sido creado a partir
de él. Créeme, se nota, y mucho.
Ningún personaje realista tiene un mundo hecho a su medida.
El mundo real es un lugar donde nadie puede elegir dónde ni
cómo nacer. La vida está llena de obstáculos impuestos por la
propia existencia que muy a menudo nos superan. Un
personaje que se precie debe toparse y enfrentarse a este
tipo de obstáculos en algún momento de su vida. Por ello
debe vivir en un mundo donde haya encontrado dificultades,
aunque sean simples trivialidades cotidianas. La magnitud de
estas dificultades ya es cosa del autor. Pero ten cuidado, si te
pasas de benévolo
Qué es y cómo escribir una ucronía.
OTRA FORMA DE VER LA HISTORIA
La ucronía es un género literario que consiste en plantear un
universo alternativo a partir de un punto histórico de la
realidad que conocemos. Dicho de otro modo, un universo
ucrónico plantea cómo sería el mundo si el resultado de un
determinado evento histórico hubiese sido diferente. Según la
RAE: es la Reconstrucción lógica, aplicada a la historia, dando
por supuestos acontecimientos no sucedidos, pero que
habrían podido suceder.
Por ejemplo, que Hitler hubiese ganado la Segunda Guerra
Mundial, que la Revolución Francesa hubiese fracasado, o que
los hunos hubiesen conquistado todo el Imperio Romano. Hay
infinitas posibilidades, ya que nuestra Historia está llena de
hitos importantes que influyeron enormemente en el
desarrollo del mundo que hoy conocemos. En la ciencia
ficción, una situación muy recurrente es aquella donde un
personaje viaja al pasado para cambiar algo ya ocurrido en su
presente.
El consecuente cambio crea una nueva línea temporal con un
universo totalmente distinto, a veces sin prácticamente nada
en común con la primera línea temporal, salvo el pasado. Si
imaginamos esto podemos entender más fácilmente el uso y
el resultado de una ucronía. Pero esto es más que un género
literario, el concepto de ucronía es una fuente de ideas.
Puede convertirse en un ejercicio de imaginación que ayuda a
incentivar la creatividad a la hora de inventar historias.
CÓMO CREAR UNA UCRONÍA
Para crear nuestra propia historia ucrónica, las dos opciones
más viables son:
1. CAMBIAR EL RESULTADO DE UN ACONTECIMIENTO
HISTÓRICO
La primera opción es alterar el resultado de algún
acontecimiento decisivo para la humanidad. Por poner
algunos ejemplos de acontecimientos que cambiaron el curso
de la Historia: el incendio de la Biblioteca de Alejandría,
donde se perdió la mayor parte de todo el saber antiguo.
Imagínate cómo sería el mundo a día de hoy si todo ese
conocimiento se hubiese salvado. Otra opción muy viable es
cambiar el resultado de una guerra y, por desgracia, hay
mucho donde elegir.
2. OMITIR EL NACIMIENTO DE PERSONAJES HISTÓRICOS
La segunda opción, omitir la existencia de personajes
relevantes. Es la más sencilla y compleja al mismo tiempo. ¿Y
si Cristobal Colón nunca hubiese existido? América se habría
descubierto muchísimo después y obviamente el destino de
ese nuevo continente no habría sido el mismo. ¿Y si Alejandro
Magno nunca hubiese nacido? El crisol cultural que rodeó el
Mediterráneo en la antigüedad no habría tenido lugar y, como
consiguiente, multitud de culturas habrían tomado un rumbo
totalmente distinto.
UCRONÍAS EN TODOS LOS FORMATOS
Existen multitud de novelas, cómics, series y películas que
abordan este tema. Algunos ejemplos de cada género son: la
novela Pavana, de Keith Roberts
(donde trata la victoria de la Armada Invencible sobre
Inglaterra); la película Malditos Bastardos, de Quentin
Tarantino (donde se plantea un final alternativo para los
nazis); y la novela gráfica Watchmen de Alan Moore, Dave
Gibbons y John Higgins (donde justicieros enmascarados salen
a las calles a combatir el crimen de Nueva York en plena
Guerra Fría, después de que EEUU ganase la Guerra de
Vietnam). Hay montones de obras que narran historias
ucrónicas, la inmensa mayoría de ellas tan interesantes como
recomendables. Sabiendo esto, no está de más indagar un
poco, buscar obras sobre los temas históricos de mayor
interés personal y echarles un ojo a esas ucronías tan
creativas.
Estoy seguro de que ya has empezado a imaginar tu propio
universo alternativo. Y por eso precisamente he decidido
escribir sobre esto, porque es un incentivo a la inspiración. Es
muy fácil tener ideas cuando estás ocupado pensando en las
infinitas posibilidades que derivan de cambiar drásticamente
el curso de la Historia. Y como dato adicional, imaginar una
ucronía de nuestro mundo no sólo te sirve para escribir una
novela ucrónica, también te puede ayudarte a imaginar un
mundo fantástico totalmente propio. Basta con alterar
muchos acontecimientos y la geografía, y llegará un punto en
el que habrás creado un mundo totalmente nuevo y
fantástico a partir de la propia realidad.
Existen infinitas posibilidades.
70 preguntas que tienes que hacerte para crear un
personaje.
Anteriormente os invité a responder las . Pues ahora, ni corto
ni perezoso, os traigo las 70 preguntas que tienes que hacerte
durante la creación de un personaje. Responde a estas
cuestiones poniéndote en la piel de tu personaje, ampliando
su vida y su mundo con cada respuesta.
Con este cuestionario lograrás que tus personajes sean
profundos y estés detallados. Pero ojo, tu personaje no está
exento de ser surrealista y poco original con esto. Depende de
ti que las respuestas a estas preguntas sean coherentes,
realistas y que den forma a un personaje original y carente de
clichés. Ten especial cuidado con las contradicciones, son más
comunes de lo que se suele pensar.
Puedes partir de una idea aproximada de lo que quieres que
sea el personaje, o puedes utilizar las preguntas para
complementar a uno que ya hayas definido. Es muy común
que se nos pasen ciertos detalles cuando se trata de construir
una vida, generalmente aquellos que no suponen nada para la
trama en sí, pero que son necesarios pues aportan realismo y
solidez. El ejemplo más común es el dinero. ¿Cómo se gana la
vida el personaje? Hay multitud de novelas y películas donde
nos presentan a un aventurero que recorre el mundo en
busca de emociones y experiencias nuevas, pero en ningún
momento nos explican de dónde saca el dinero para pagarse
sus viajes y alimentarse.
Responde a estas preguntas para que tus personajes sean
consecuentes y haz las modificaciones que sean necesarias
hasta conseguirlo. ¡Buena suerte!
LO MAS BÁSICO
1. ¿Cuál es su nombre completo?
2. ¿Tiene algún apodo?
3. ¿Cómo es físicamente?
4. ¿Dónde y cuándo ha nacido?
5. ¿Quienes son (o fueron) sus padres?
6. ¿Tiene hermanos? ¿Cómo son?
7. ¿Dónde vive actualmente?
8. ¿A qué se dedica? ¿Cómo se gana la vida?
9. ¿A qué clase social pertenece?
10. ¿Tiene alergias, debilidades físicas, miembros atrofiados
o enfermedades?
11. ¿Qué transmite a la gente cuando habla? ¿Cómo suena
su voz?
12. ¿Tiene alguna frase o coletilla característica al hablar?
13. ¿Qué lleva en los bolsillos normalmente?
14. ¿Tiene tics, manías, hábitos extraños u otras
características que le definan?
15. ¿Tiene algún objeto, herramienta o instrumento que
lleve consigo a todas partes?
RELACIONES
16. ¿Por quién fue educado y criado?
17. ¿Qué vínculos fuertes creó durante su infancia? ¿Aún se
mantienen?
18. ¿Qué relación tuvo y tiene con su padres y familia?
19. ¿Quienes son sus seres más queridos?
20. ¿Odia o desprecia a alguien? ¿A quién y por qué?
21. ¿Cuándo y de quién se enamoró por primera vez?
22. ¿Es virgen? ¿Con quién perdió la virginidad?
23. ¿Está actualmente enamorado de alguien?
24. ¿Qué clase de personas le simpatizan más?
25. ¿Qué clase de personas aborrece?
CRECIMIENTO
26. ¿Cuál es su recuerdo más temprano?
27. ¿En qué se ha curtido? ¿Qué estudios tiene?
28. ¿Cómo fue su infancia? ¿Fue feliz? ¿Qué le gustaba
hacer?
29. ¿Y su juventud?
30. ¿Qué eventos fueron determinantes en su crecimiento?
CONFESIONES
31. ¿Cuál ha sido su mayor logro en la vida?
32. ¿Qué es de lo que más se arrepiente?
33. ¿Qué es lo más cruel que ha hecho en su vida?
34. ¿En qué momento de su vida sintió más miedo?
35. ¿Qué es lo más embarazoso que ha hecho?
36. ¿Qué cambiaría de su vida si pudiera?
37. ¿Cuál es su mejor recuerdo?
38. ¿Y su peor recuerdo?
39. ¿Qué es lo que más ambiciona?
40. ¿Quién ha tenido mayor influencia en él o ella?
CONDUCTA Y MORAL
41. ¿Cuál es su mayor temor? ¿Tiene alguna fobia?
42. ¿Es religioso o practica alguna fe?
43. ¿Cuáles son sus ideales políticos?
44. ¿Es un ser moral? ¿Qué ética sigue?
45. ¿Es emocionalmente abierto o le cuesta expresar sus
sentimientos?
46. ¿Discrimina o tiene prejuicios?
47. ¿Se guía por la pasión o por la razón?
48. ¿Moriría por alguna persona o causa?
49. ¿Tiene algún código de conducta autoimpuesto?
50. ¿Prefiere el orden o el caos?
51. ¿Cómo se comporta en público?
52. ¿Y con gente de confianza?
53. ¿Le importa lo que los demás piensen de él o ella?
54. ¿Es una persona culta?
55. ¿Qué valores aprecia en sí mismo y en los demás?
PREFERENCIAS Y CUALIDADES
56. ¿Qué le gusta hacer en su tiempo libre?
57. ¿Cuál es su color favorito?
58. ¿Y su comida favorita?
59. ¿Qué libro o película le define mejor?
60. ¿Qué es lo que mejor sabe hacer?
61. ¿Y lo que peor se le da?
62. ¿Qué tres palabras le definen mejor?
63. ¿Qué tres palabras describen mejor su personalidad?
64. ¿Con qué tres palabras le describirían quienes le
conocen?
65. ¿Cómo le gustaría morir?
OBJETIVOS
66. ¿Qué le mueve y motiva cada día?
67. ¿Qué objetivos tiene a corto plazo?
68. ¿Y a largo plazo?
69. ¿Que le impide conseguir sus objetivos?
70. ¿Cuál es el motivo de su existencia según él o ella?
Si te cuesta responder alguna de estas preguntas visualízate a
ti mismo enfrente de tu personaje. Eres tú quien le hace las
preguntas y él quien las responde. Intenta imaginar qué te
respondería, como si tuviese vida propia.
Hay muchas más preguntas que puedes hacerte sobre tu
personaje, todo depende de cuánto quieras profundizar en él.
Estas son las básicas, las que evitarán que te olvides de
aspectos importantes de su personalidad y de su vida. Cuanta
mayor importancia tenga el personaje, mayor será el número
de preguntas que deberás responder. El protagonista, como
mínimo debería darte las respuestas de las 70 preguntas.
Cómo construir un mundo de ficción.
CÓMO CONSTRUIR UN MUNDO DE FICCIÓN, POR KATE
MESSNER
Kate Messner es una escritora de cuentos infantiles que se ha
ganado una intachable reputación en los últimos años con la
obtención de una serie de prestigiosos premios literarios. Kate
ha cautivado a un público internacional con sus libros, entre
los que cabe destacar Capture the Flag, Eye of the Storm,
Sugar and Ice y la serie de libros de Marty McGuire, entre
otros.
Aunque cautivar con sus libros no es la única virtud de la
joven escritora, también destaca por sus útiles consejos para
crear mundos solo con palabras, donde aplica su experiencia
personal para explicar de un modo claro y sencillo el complejo
proceso que conlleva componer una historia y diseñar un
universo entero. El siguiente video es un prodigio que todo
escritor amante de la fantasía y de la ciencia ficción sabrá
apreciar debidamente.
Acudiendo a los consejos dados por Kate Messner, el primer
paso es determinar el espacio y el tiempo de nuestra historia.
Es decir, dónde se desarrollará, ya sea en un mundo fantástico
totalmente nuevo, el mundo que ya conoces, o quizá una
mezcla de ambos.
EL TIEMPO Y EL ESPACIO
El tiempo alude al momento histórico presente de nuestra
historia. ¿Qué pasó antes? ¿Qué pasará después? Es
importante puntualizar qué evolución ha tenido el mundo y
qué grandes acontecimientos han tenido lugar para que el
mundo sea tal y como lo presentamos en nuestra historia.
¿Qué leyes existen? Tanto leyes impuestas por la naturaleza
como las impuestas por la sociedad. A raíz de esto hazte todas
aquellas preguntas que necesitas responder para dar forma al
detalle a ese nuevo mundo. Una vez tu mundo es una idea
sólida y viable, para crear tu historia solo necesitas poner
sobre el tablero a los personajes y crear los conflictos que
guiarán la historia.
Recuerda que cuando se trata de crear mundos y contar
historias, no hay reglas. Tú pones los límites. No permitas que
tu imaginación se contamine con ideas preconcebidas de
otras historias, en lugar de eso aplica las tuyas propias. Evita
pensar en un mundo ya conocido si lo que pretendes es crear
algo completamente nuevo. Si tu universo bebe de otro, estás
limitando a tu propia imaginación. Por último, recuerda: haz
que lo imposible resulte coherente y el mundo más
inverosímil dejará de serlo.
Cómo escribir una historia de fantasía épica.
¿Te has planteado escribir una novela o relato de fantasía
épica? ¿Sí? Pues te felicito, porque has elegido un género
maravilloso. Este género es, junto a la ciencia ficción, el que
mayor inventiva requiere por parte del escritor, y quizá por
ello es de los más divertidos de desarrollar. Ofrece además
muchísimas posibilidades narrativas y es, en lo personal, mi
género favorito y el que evidencia toda la capacidad creativa
del autor.
Pero para aprender a desarrollar una historia de fantasía
épica primero hay que entender y conocer el concepto y
suscaracterísticas.
¿QUÉ ES LA FANTASÍA ÉPICA?
También conocida como fantasía heroica, la fantasía épica es
un género narrativo perteneciente al subgénero fantástico.
Algunas de las novelas y sagas más célebres de este tipo son:
El Señor de los Anillos, de J.R.R. Tolkien y El hobbit, también
de Tolkien, Canción de Hielo y Fuego, de George R.R. Martin,
Willow, de Wayland Drew, La historia Interminable,
deMichael Ende, Las crónicas de Elric de Melniboné, de
Michael Moorcock, El Nombre del Viento, de Patrick
Rothfuss,y Las crónicas de Narnia, de C.S. Lewis.
Al ser un subgénero tan amplio en su temática y polivalente,
es difícil encajar todas estas historias en una misma
descripción. No obstante, en la introducción de un libro de
Conan el Bárbaro se le da una definición bastante acertada. El
género ha evolucionado con el tiempo y ahora serían
necesarias otras palabras para plasmarlo mejor. Aún así, es
una definición clara que capta la esencia y el origen de dicho
subgénero:
Se trata de un tipo de relato fantástico cuya acción transcurre
en un mundo imaginario -a veces nuestro planeta como en
otros tiempos se supuso que era o como acaso sea en un
futuro remoto, a veces otro universo u otra dimensión- donde
la magia es eficaz y todos los hombres son poderosos, todas
las mujeres bellas, todos los problemas simples y todas las
vidas aventureras.
El escritor Fritz Leiber acuñó la definición "de espada y
brujería" muy acertadamente para referirse a un subgénero
derivado de la propia fantasía épica. Estas dos palabras
resumen bastante bien el concepto, pero no en su totalidad.
¿Entendemos realmente lo que implica añadir la palabra
"épica" al género fantástico?
¿ÉPICA?
A menudo se confunde el género de fantasía moderna con
fantasía épica, o directamente a cualquier historia
perteneciente al género de la literatura fantástica se le añade
la coletilla de "épica". Esto es erróneo. Es difícil definir lo que
la épica representa a día de hoy en la fantasía, pues el
término ha derivado mucho desde que fue acuñado en los
texto clásicos.
La fantasía es una alteración de la realidad que conocemos,
pero es necesario que existan personajes y eventos
increíblemente excepcionales que encajen en ese mundo sin
tambalear el realismo.
Es un buen momento para rescatar una frase de Julio Cortázar
sobre la diferencia entre fantasía y fantasía épica.
Sólo la alteración momentánea dentro de la regularidad
delata lo fantástico, pero es necesario que lo excepcional pase
también a ser regla sin desplazar las estructuras ordinarias en
las cuales se ha insertado.
Julio Cortázar
Para comprenderlo es conveniente saber qué características
conforman al susodicho subgénero.
CARACTERÍSTICAS DE LA FANTASÍA ÉPICA.
Si hay algo que abunda y que comparten la inmensa mayoría
de historias de fantasía épica son los siguientes elementos:
LOS PROTAGONISTAS FUERON, SON, O SERÁN HÉROES DE
LEYENDA.
Esta característica tiene su origen en la literatura islandesa y
escandinava, donde los protagonistas son casi siempre
jóvenes, incluso niños, con unas dotes sobrehumanas. Ya de
nacimiento tienen una estrella que les marca como héroes.
Este tipo de personajes legendarios son la piedra angular de
toda fantasía épica, pues son sus acciones épicas las que
conforman la magnitud de la historia.
A menudo se asocia la figura del héroe con la del guerrero,
como casi todos los héroes grecorromanos: Aquiles, Hércules,
Ulises, Perseo... En dicha cultura se relacionan las
heroicidades con matar monstruos, gigantes y bestias. Pero
no siempre es así. Existe otra clase de héroes no menos
válidos que los que portan lanza y escudo. Y no se me ocurre
mejor ejemplo que los dos protagonistas hobbits de El Señor
de los Anillos. La determinación de Frodo Bolsón y la lealtad y
el coraje deSamsagaz Gamyi, a pesar de no ser bravos
guerreros, los convierten a ambos en auténticos héroes de
leyenda. Pues son estas virtudes, y no su fuerza o sus armas,
las que les llevan a lograr grandes hazañas.
PRESENCIA DE SERES FANTÁSTICOS Y CRIATURAS
MITOLÓGICAS.
Dándole un buen uso literal a la fantasía, todo mundo
fantástico que se precie debe contar con unos cuantos seres
extraordinarios y sobrenaturales. Desde razas exóticas como
elfos, hasta monstruosas criaturas gigantes y con tres
cabezas. La mitología antigua es la fuente de inspiración
principal.
ACCIDENTES GEOGRÁFICOS IMPOSIBLES Y ARQUITECTURA
SOBRECOGEDORA.
No es suficiente con torres altas, castillos con foso y puentes
de piedra. Las torres tocan el cielo, los castillos se construyen
flanqueados por acantilados por los tres lados y los puentes
son colosales construcciones que atraviesan mares enteros.
Donde puede haber una estatua, se construye un coloso de
veinte metros. Y donde pueda haber un muro, se levanta una
muralla que bloquea al Sol. Las construcciones son
exageradas y en muchas ocasiones se dejan de lado las leyes
de la física, sólo si con ello se consigue impresionar al lector.
Los accidentes geográficos, al igual que los ecosistemas,
también se exageran, dándoles esas pinceladas de leyenda
que tienen todas las figuras del género. Los bosques abarcan
continentes enteros, las altas cascadas atraviesan las nubes al
caer, las montañas arañan la estratosfera... Casi todo vale con
tal de sobrecoger al lector. Eso sí, con cuidado. Exagerar
demasiado, hasta abarcar el surrealismo, puede desmontar
nuestro mundo de ficción por completo.
EL ETERNO VIAJE COMO RECURSO NARRATIVO PARA LA
AVENTURA.
La forma más directa de vivir aventuras es viajando. Por ello
los héroes de este género siempre van de un lado para otros
en pos de una causa u otra. No hay historia épica que se
precie sin un largo viaje lleno de peligros.
LA MAGIA NO SÓLO EXISTE, SINO QUE SE IMPONE A LA
TECNOLOGÍA.
A menudo la ambientación ficticia responde a un carácter
medieval y antiguo, en un plano de tiempo indefinido y poco
desarrollado. La tecnología queda relegada por la magia.
Siendo el mundo un lugar tecnológicamente atrasado pero
con una fuerte influencia y desarrollo mágico. Puede que no
existan los barcos a vapor, pero los magos son capaces de
manipular los vientos a su antojo y lograr que soplen de
manera favorable, como ocurre en Terramar.
OBJETOS MÁGICOS A TUTIPLÉN.
Si existe la magia existen los objetos mágicos. Es un recurso
muy frecuente en este tipo de literatura y que generalmente
da buen resultado. Se trata de artefactos, gemas o abalorios
que encierran un gran poder mágico y son capaces de obrar
maravillas con un uso acertado. La existencia de este tipo de
objetos le da un valor añadido al trasfondo, haciendo del
mundo un lugar más misterioso y elegante.
DONDE NACEN LAS LEYENDAS.
Si todo en el mundo es excepcional, los héroes y sus hazañas
tendrán dificultades para destacar. Hay que mantener la
credibilidad del mundo, aportando la dosis adecuada de
fantasía. Asombrar al lector con un mundo imposible, pero
creíble, a la vez que los héroes logran hazañas legendarias sin
que la historia pierda un atisbo de credibilidad. Eso es
épico.Desde la literatura de Tolkien ha existido una tendencia
a convertir los mundos imaginarios en mundos posibles,
gracias a un trasfondo extremadamente detallado. En El Señor
de los Anillos la lengua élfica fue diseñada y desarrollada por
el propio escritor como una lengua real, además de muchos
apéndices y datos históricos concretos de su mundo. Este
empeño adicional añade una gran coherencia narrativa y
enriquece de sobremanera la historia en sí. Lo que nos lleva a
pensar que, los mundos que creamos, cuanto más perfilados y
detallados estén, mejor.Aunque haya montañas de
información que no aparecen en la historia principal, su mera
existencia añade un realismo y una solidez narrativa que se
refleja en cada rincón del mundo.Respecto a los personajes, el
quid son los héroes. Todos los personajes de la ambientación
que les rodean están subyugadas a su presencia. Por muy
trabajador que sea el herrero, o por muy honrado que sea el
panadero, estas virtudes quedarán eclipsadas por los héroes
que cabalgan hasta el fin del mundo para enfrentarse a
criaturas imposibles y darles muerte con una espada mágica.
Por mucho que intentes enaltecer el esfuerzo cotidiano no
será nada en comparación al esfuerzo heroico.
¿QUIERES ESCRIBIR FANTASÍA ÉPICA? PUES RECUERDA...
El mundo debe ser un lugar realista y convincente, donde
habitan criaturas imposibles y seres extraordinarios.
Aderezado con magia y objetos de poder. Aunque suene
contradictorio, la clave está en hacer que un dragón sea algo
convincente, viable.
Te sorprendería que de repente apareciese un dragón en La
Isla del Tesoro de Louis Stevenson (una novela de piratas),
quedaría poco convincente y fuera de lugar. Pero si aparece
un dragón en los mares de Terramar, donde estas fabulosas
criaturas forman parte del mundo casi tanto o más que los
humanos, ¿a qué ni siquiera te pararías a pensar si es o no
coherente su existencia? ¡Porque claro que lo es!
Los habitantes de ese mundo deben de ser conscientes de
qué clase de prodigios puede hacer la magia, aunque sólo sea
de oídas. Del mismo modo que un biólogo puede tener
escamas de dragón y plumas de harpía en su laboratorio. Esos
pequeños detalles ayudan al espectador a familiarizarse con
su entorno y hacen que lo imposible sea posible.
La imaginación no tiene límites. Y si escribes algo convincente
con inteligencia, romperás los límites de lo convencional y
habrás creado tu propio mundo fantástico. El escenario
perfecto para que dé comienzo esa historia de fantasía épica
que dejará a tus lectores boquiabiertos.
Cómo crear y utilizar la atmósfera en una historia.
De poco le sirve al escritor contar una historia si no consigue
plasmar sobre el papel lo que tiene en su cabeza. En cierto
modo, los libros son mensajes. Son "cartas" escritas por un
emisor (el escritor) y destinadas a ser recibidas por un
receptor (el lector). Quienquiera que escribe un libro lo hace
para contar algo, para expresar algo y transmitir algo. Pero
hay veces donde las palabras no son suficientes, no basta con
una buena descripción o una buena historia para expresar
algo que es estrictamente sensorial. ¿Qué hacer en estos
casos? ¿Cómo consigue un escritor que el lector vea esa
puesta de sol, huela esas flores y sienta esas emociones que
se arremolinan en los personajes? Los consigue gracias a la
atmósfera.
ENTORNO, ESCENARIO, AMBIENTACIÓN Y
ATMÓSFERA¿EN QUÉ SE DIFERENCIAN?
Tanto el entorno, el escenario, la ambientación, como la
atmósfera, tienen una cosa en común: son el envoltorio de los
personajes. Son elementos tan indispensables para la
narración que, sin ellos, sería imposible transmitir aquello que
se pretende. La obra quedaría hueca, insustancial, como un
postre sin azúcar. Pero para entender su función en conjunto
primero hay que entenderlos por separado.
EL ENTORNO
Es todo lo que envuelve a la trama en sí, no es solo la
ubicación física. Dentro del entorno entraría tanto el periodo
histórico, la situación política, social, cultural, etc.
Normalmente el entorno se presenta en los primero capítulos
de la novela y ayudan al lector a ubicarse dentro de la obra. Si
el lector no fuese informado del entorno en el que se
encuentran los personajes, éste se pasaría toda la novela
perdido y desorientado.
EL ESCENARIO
Si vemos una novela como si fuese una obra de teatro, el
escenario sería el lugar físico donde se desarrolla la historia.
Es decir, el escenario literalmente. Es donde se encuentran los
personajes en cada escena. Suele ser meramente decorativo y
cambiante, incluso en una misma escena puede haber varios
escenarios.
LA AMBIENTACIÓN
Proporcionar a un lugar un ambiente adecuado, mediante
decoración, luces, objetos La ambientación es, sencillamente,
la acción y el efecto de ambientar. Sugerir, mediante
pormenores verosímiles, los rasgos históricos, locales
osociales del medio en que ocurre la acción de una obra
literaria, de cine, de radio ode televisión.
LA ATMÓSFERA
La atmósfera no es solo aquello que envuelve el aire dentro
de cada escena, tiene un significado mucho más profundo que
va más allá de lo meramente visual. La atmósfera atiende a las
emociones, pues refleja todo lo que sienten los personajes.
Dicho de otro modo, la atmósfera es "el escenario de las
emociones", es el vial que conecta emocionalmente al lector
con los personajes.
En cine, se denomina atmósfera al espacio de influencia de
una película, al ambiente favorable o adverso que se pretende
crear en determinadas escenas. En el cine, la atmósfera se
planifica con cuidado con el fin de lograr la comunicación
interactiva entre lo que hay en la pantalla y el espectador.
Para ello, toda la trastienda del cine se vuelve operativa, los
decorados, la música, los movimientos de cámara, el ritmo, la
puesta en escena, los sonidos ambientales... En narrativa
ocurre exactamente lo mismo. Toda la novela gira en torno a
una atmósfera concreta.
CÓMO ENVOLVER AL LECTOR CON LA ATMÓSFERALA
IMPORTANCIA DEL CLIMA
A menudo encontramos el clima como sinónimo de
atmósfera, y no es para menos. El tiempo atmosférico no solo
influye en nuestras emociones, sino que también distorsiona
el mundo que nos rodea y nos hace percibirlo de un modo
muy distinto.
En el cine, la lluvia es un recurso que se utiliza
constantemente para intensificar el dramatismo de una
escena. Ya sea para darse un apasionado beso bajo la lluvia,
como hicieron Audrey Hepburn y George Peppard en
Desayuno con diamantes, o para hacer más terrorífico a ese
Tyrannosaurius Rex husmeando detrás del coche. Todas esas
escenas, sin lluvia, perderían muchísimo, quedarían
desprovistas de magia.
Lo mismo ocurre con un día soleado, que transmite unos
sentimientos muy distintos, más positivos y sosegados. Un
cielo encapotado sugiere misterio, expectación... Una suave
nevada puede ser relajante y a la vez inquietante.
¿Y cuántas películas y libros de miedo tienen lugar en una
casa mientras fuera se desarrolla una fuerte tormenta? Si se
repite tanto, será porque funciona, ¿no?
La legendaria frase de Roy Batty, el beso de Spiderman con
Mary Jane Watson, la paliza al último samurái, todas esas
escenas no serían lo mismo sin lluvia. Sin lugar a duda, el
efecto que el clima ejerce sobre el escenario es
inmensamente efectivo, sobretodo cuando se trata de
acrecentar emociones. Es un elemento muy poderoso, úsalo
sabiamente.
LA UBICACIÓN ES DETERMINANTE
El dónde se va a desarrollar la historia es vital para crear la
ambientación deseada correctamente. Si pretendemos contar
una historia de terror, lo tendremos más fácil utilizando de
escenario una vieja mansión abandonada, los suburbios de
una peligrosa ciudad, una vieja y oxidada fábrica, o una
cabaña en mitad de un tenebroso bosque. Esto no quiere
decir que sea inadmisible contar una historia de terror en un
bonito y tranquilo vecindario, un campo de golf, o en una
fiesta de cumpleaños. Pero sí es cierto que, en algún
momento, habrá que distorsionar esa ambientación para
tornarla tétrica y oscura, hasta que se convierta en algo
verdaderamente terrorífico. Como el clásico payaso asesino
que persigue a sus victimas en un parque de atracciones...
LAS PEQUEÑAS COSAS, A VECES, SON LAS MÁS IMPORTANTES
A menudo, los detalles son una herramienta muy útil para
intensificar una emoción o subrayar un aspecto que queremos
resaltar ante el lector. Por ejemplo, en una escena romántica,
exagerar el rojo de las rosas en la descripción o hacer hincapié
en lo sensual que resulta la chica cuando se muerde el labio,
son efectos que, en un contexto romántico, funcionan de
maravilla.
LAS DESCRIPCIONES
Todo lo anterior es en vano si no se describe adecuadamente.
Una descripción también tiene una pinceladas de
sentimientos en ella, si esta emoción no es compatible con
aquello que se pretende escribir, el mensaje no será efectivo.
Podemos pretender que en una escena esté lloviendo, pues al
protagonista le acaba de dejar su novia, pero si somos
incapaces de transmitir la tristeza que invade al personaje, de
nada nos sirve que esté lloviendo, nevando, o haciendo sol.
Si te ha interesado especialmente este artículo, te
recomiendo que leas: . Ahí revelo algunos secretos para
transmitir con palabras aquello que no se puede expresar
normalmente. Confío de corazón en que todo esto te ayude a
mejorar tu escritura y a hacerte ver el poder de las palabras.
Cómo escribir para los cinco sentidos.
Es fácil describir cuando se trata de formas. Todos podemos
imaginar fácilmente unos labios esbozando una sonrisa, un
bonito prado de amapolas o un árbol mecido por el viento.
¿Pero qué pasa cuando vamos un paso más allá? ¿Cómo
describirías el tacto de esos labios al besarlos, el olor del
campo de amapolas y el sonido que produce el viento al
atravesar la maraña de hojas? Ahí es donde el buen escritor
marca la diferencia. La diferencia entre ESCRIBIR PARA LOS
CINCO SENTIDOS.
Y es que cuando se trata de usar la imaginación, los cinco
sentidos son partícipes innegables de la lectura. ¿Alguna vez
te ha pasado que, mientras leías una descripción de un olor,
has llegado a olfatear dicho olor durante una milésima de
segundo? No es magia, es psicología.
Los recuerdos se codifican mediante varios elementos: visual,
auditivo, emocional, etc. Si evocamos un recuerdo por el
componente visual, las otras vertientes y elementos del
recuerdo se manifiestan, pues están asociadas. Por ejemplo, si
olemos una rosa, en nuestro cerebro se llevan a cabo una
serie de conexiones neuronales. Estas conexiones conectan el
elemento visual de la rosa con el olfativo. De manera que,
cuando veamos una rosa en una foto, existe la posibilidad de
que nuestro cerebro, al rescatar dicha conexión, nos evoque
el olor de las rosas.
Cuanto mayor sea la fidelidad de la reproducción respecto a la
fuente original, más fácil será suscitar esta sensación. Por ello,
el escritor, tiene que conocer bien aquello que pretende
evocar. Lo ideal es que experimente él mismo esas
sensaciones y conserve esos recuerdos asociados, de manera
que pueda traspasarlos al lector a través de las páginas. Por
ejemplo: Si tienes la posibilidad, recurre al objeto cuyo olor
quieres describir y olfatéalo bien. Huélelo repetidas veces e
intenta imaginar qué te sugiere. Dale un significado con
palabras.
No dudes en experimentar las mismas sensaciones que
quieres describir en tu obra. Por eso muchos escritores viajan
continuamente en busca de vivencias que alimenten su
inspiración y aporten realismo a sus descripciones. Un escritor
no se puede pasar la vida encerrado entre cuatro paredes,
necesita vivir experiencias si quiere que sus descripciones
sean fieles a la realidad.
Escribir para los cinco sentidos es un ejercicio que requiere de
experiencia; sólo con la práctica asidua conseguirás sumergir
completamente al lector y hacer que sus cinco sentidos se
activen.
Las metáforas también juegan un papel muy importante a la
hora de transmitir sensaciones. Esta valiosísima herramienta
de escritor te puede ayudar a plasmar sobre el papel
emociones y sensaciones que creías imposibles de transmitir.
Además de ser un embellecedor natural para la narración.
ADJETIVOS PARA LOS CINCO SENTIDOS.
Normalmente, a la hora de describir, solemos utilizar siempre
los mismos adjetivos. A continuación, tienes una lista de
adjetivos poco usuales que pueden servir para hacer
descripciones más certeras y originales.
Más que en la interacción de personajes, el uso de adjetivos
es esencial en las descripciones de paisajes. Pues cada sentido
se ve afectado por la presencia del entorno, y del mismo
modo que el personaje lo está sintiendo, es menester del
escritor trasmitir estas emociones al lector. Aportando
adjetivos valorativos, sugerentes y precisos se pueden
plasmar estas sensaciones sobre el papel, como se muestra en
los siguientes ejemplos:
Vista: El prado verdeante dejaba entrever algunas amapolas.
Gusto: El humo de la hoguera dejaba un sabor amargo en la
garganta.
Tacto: Sus dedos resbalaron por el cristal frío y sudado de la
cerveza.
Oído: El barullo del mercado penetraba punzante a través de
los oídos.
Olfato: El aroma dulce de las fresas del huerto llenó sus
pulmones.
Cada adjetivo, por regla general, hace referencia a uno de los
cinco sentidos. Puedes utilizar todos estos como recurso para
tus propias descripciones. Así te será más fácil darle realismo
al entorno y hacer que los cinco sentidos sean partícipes de tu
obra.
ADJETIVOS PARA LA VISTA.
Amarillo, anguloso, azul, blanco, circular, cuadrado, grande,
minúsculo, negro, pequeño, redondo, verde, violeta, rojo,
triangular, lívido, turquesa, índigo, añil, azulgrana, colorado,
bronceado, albo, púrpura, nacarado, encarnado, rubio,
dorado, verdinegro, pajizo, pardo, oliváceo, castaño, tabaco,
avellanado, parduzco, trigueño, fucsia, cobrizo, marengo,
ceniciento, grana, magenta.
ADJETIVOS PARA EL OÍDO.
Atronador, penetrante, estridente, rumoroso, martilleante,
cavernoso, retumbante, crujiente, destemplado, susurrante,
vibrante, insistente, chirriante, bronco, agudo, alto,
atronador, bajo, bullicioso, cadencioso, cascabelero,
chirriante, clamoroso, crujiente, estrepitoso, estridente,
estruendoso, fragoso, fuerte, gangoso, martilleante, metálico,
mugidor, rechinante, resonante, ronroneante, ruidoso,
silbante, sostenido, susurrador, ululante, vibrante, zumbador.
ADJETIVOS PARA EL OLFATO.
Embriagador, sofocante, penetrante, refrescante, fétido,
apestoso, espeso, maloliente, viciado, excitante, aromático,
fragante, concentrado, mareante, agradable, apestoso,
aromático, asqueroso, delicioso, desagradable, embriagador,
excitante, fétido, fragante, hediondo, hediente, maloliente,
mefítico, oloroso, odorífero, penetrante, pestilente, pestífero,
refrescante, subyugante, etéreo, rancio, aireado, mohoso,
viciado, fresco, putrefacto, tenue, ligero, floral, y acre.
ADJETIVOS PARA EL GUSTO.
Apetitoso, insípido, dulce, afrutado, amargo, jugoso, insulso,
dulzón, semidulce, agridulce, picante, empalagoso, rancio,
ácido, podrido, salobre, amargo, ácido, agridulce, ahumado,
delicioso, dulce, fresco, insípido, picante, rancio, sabroso,
salado, soso, suave.
ADJETIVOS PARA EL TACTO.
Granuloso, gélido, templado, bochornoso, tibio, caldeado,
quemado, espinoso, calloso, escamoso, nudoso, arenoso, fino,
terso, viscoso, basto, blando, duro, tupido, estropajoso,
tierno, hueco, dúctil, fláccido, maleable, flexible, áspero,
aterciopelado, blando, caluroso, deformado, delicado,
flexible, frío, húmedo, liso, macizo, pastoso, pegajoso, pesado,
pulimentado, refrescante, rígido, rugoso, seco, sedoso, suave,
tibio, untuoso.
¿Te ha sido útil esta información? ¿Sueles utilizar los cinco
sentidos en tus narraciones, o te limitas simplemente a uno?
Utiliza este conocimiento a tu favor y haz que tus
descripciones sean intensas e inmejorables.
Novela policial.
1) El lector y el detective deben estar en igualdad de
condiciones para resolver el problema.
2) El autor no tiene el derecho de emplear recursos distintos
de los que el culpable emplea con relación al detective.
3) Laverdadera novela policial debe estar libre de intrigas
amorosas. Si se introdujera el amor se perturbaría el
mecanismo puramente intelectual del problema.
4) El culpable nunca debe ser el mismo detective.
5) El culpable debe ser identificado por medio de una
sucesión de deducciones, nunca por accidente, por
casualidad o por confesión espontánea.
6) En toda novela policial debe haber un policía. Y ese policía
debe hacer su trabajo y hacerlo bien. Su misión consiste en
reunir las huellas que nos llevarán al descubrimiento
criminal que cometió su fechoría en el primer capítulo. Si
el detective no llega a ninguna conclusión satisfactoria por
medio del análisis significa que no logró su cometido.
7) No puede existir una novela policial sin un cadáver. Me
permito añadir además que cuanto más muerto esté el
cadáver, mejor. Ofrecer al lector trescientas páginas sin
presentar un solo asesinato es un abuso.
8) La resolución del problema debe abordarse con recursos
estrictamente realistas.
9) En una novela policial no debe haber más de un detective.
Reunir el talento de tres o cuatro policías para poder
atrapar al bandido equivaldría no sólo a dispersar el
interés y a perturbar la claridad del razonamiento, sino a
tomar una ventaja desleal con respecto al lector.
10) El culpable debe ser siempre un personaje que
desempeña un papel más o menos importante en la
historia, es decir, alguien a quien el lector conoce. Si en el
último capítulo se adjudica el crimen a un personaje que
se acaba de introducir o que desempeñó un papel
insignificante, ello demostraría la incapacidad del autor
para medirse de igual a igual con el lector.
11) El autor nunca debe elegir al criminal entre el
personal doméstico: mayordomo, lacayo, cocinero, etc.
Esto debe evitarse porque ofrece una solución demasiado
fácil. El culpable debe ser alguien que valga la pena en la
trama de la historia.
12) El culpable debe ser uno solo, no importa la cantidad
de crímenes que haya cometido. El lector debe poder
concentrarse en la búsqueda de una sola alma sórdida.
13) Las sociedades secretas y las mafias, no tienen cabida
en la novela policial. El autor que las incluya pasará al
terreno de la novela de aventuras o de la novela de
espionaje.
14) El modo en que se comete el crimen y los medios que
llevan al descubrimiento del culpable deben ser racionales
y científicos. La pseudociencia, con aparatos puramente
imaginarios, es inadmisible si queremos escribir una
novela policial .
15) La solución final del enigma debe resultar visible a
todo lo largo de la novela, siempre que el lector sea lo
suficientemente perspicaz como para descubrirla. Con esto
quiero decir que si el lector releyera el libro, advertiría que
la solución estaba a mano desde el principio, y que si él
hubiera sido tan perspicaz como el detective habría podido
descubrir el secreto sin necesidad de leer el libro hasta el
final. Está de más decir que esto ocurre, en efecto, con
mucha frecuencia. Hasta me atrevo a afirmar que es
imposible ocultar el secreto a los lectores hasta el final si la
novela policial está construida lealmente. Por eso siempre
habrá cierto número de lectores que demostrarán ser tan
sagaces como el autor. Y en esto reside el valor del juego.
16) A la hora de escribir una novela policial no debemos
hacer largas descripciones, análisis sutiles o
preocupaciones de "atmósfera", porque perturban el
motivo central que es exponer un crimen y buscar al
culpable. Todo lo que retarda la acción también dispersa la
atención y distrae al lector del asunto principal. Cuando el
autor ha logrado dar una imagen de la realidad y captar,
para los personajes y para el problema, el interés y la
simpatía del lector, no tiene necesidad de hacer más
concesiones a la técnica puramente literaria. Hacerlo no
sería legítimo ni compatible con las exigencias del género.
La novela policial es un género bien definido; el lector no
busca en él adornos literarios, sino una excitación de la
mente o una especie de actividad intelectual.
17) El escritor debe evitar elegir al culpable entre los
profesionales del crimen. Corresponde a la policía
ocuparse de las fechorías de los asaltantes y bandidos, no
a los autores y a los detectives aficionados más o menos
brillantes. Forman parte de la tarea diaria de las comisarías
mientras que lo realmente fascinante son los crímenes
cometidos por un hombre piadoso o por una mujer
anciana conocida por su gran caridad.
18) Lo que desde el principio de la novela se presentó
como un crimen no puede resultar ser, al final del relato,
un accidente o un suicidio. Capitular una investigación
larga y complicada de ese modo sería jugarle al lector una
mala pasada imperdonable.
19) El motivo del crimen siempre debe ser estrictamente
personal. Los complots internacionales y las oscuras
maquinaciones de la política corresponden a la novela de
espionaje. Escribir una novela policial es reflejar las
experiencias y las preocupaciones cotidianas del lector y
dar una posibilidad de escape a sus aspiraciones y
sentimientos reprimidos.
20) Para finalizar, voy a enumerar algunos recursos a los
que nunca debe recurrir ningún escritor de novelas
policiales. Son recursos que hemos encontrado con
frecuencia y que son familiares a los verdaderos
aficionados al crimen literario. Por eso todo autor que los
utilizara demostraría con eso su incapacidad y su falta de
originalidad.
a) Descubrir la identidad del culpable comparando la colilla
del cigarrillo encontrado en el lugar del crimen con el que
fuma el sospechoso.
b) El criminal que durante una sesión de espiritismo se
delata, presa del terror.
c) Las falsas impresiones digitales.
d) El empleo de un maniquí para fabricar una coartada.
e) El perro que, por no ladrar ante el intruso, demuestra que
este le es familiar.
f) El culpable es mellizo o pariente del sospechoso, por lo
que surge un equívoco.
g) La jeringa hipodérmica y el suero de la verdad.
h) El asesinato cometido en una habitación cerrada y en
presencia del representante de la policía.
i) El empleo de asociaciones de palabras para descubrir al
culpable.
j) El desciframiento de un criptograma por el detective o el
descubrimiento de un código cifrado.
Cómo hacer tu propio mundo de fantasía
Crea una cultura
1.Decide cómo son los habitantes.
Empieza imaginando qué tipo de mundo es, y cómo son sus
vidas. Esto te ayudará a moldear el "sentimiento" de tu
mundo.
¿Es un mundo pacífico, sin guerras, enojos o violencia? ¿O es
un mundo que se está desmoronando, con crímenes,
violencia y guerras?
Sabiendo eso, puedes empezar a describir a tus habitantes.
Créalos, escribe sus historias, culturas, formas de vida, armas,
comida, educación, gobierno, transporte, y demás. ¿Hay
múltiples razas caminando por ahí? ¿Qué conflictos ocurren
entre las diferentes razas?
Define el alcance de la cultura. Puedes ser una sola cultura
que domine todo el imperio, o puede ser un número de
diferentes culturas y costumbres.
2.Piensa en nombre para tu mundo.
Puedes cambiarlo después, si quieres, pero es mejor empezar
con algo. Una forma de hacerlo es usar tu propio nombre
como base.
Por ejemplo, Lilitopia suena bien, especialmente si es un
mundo bonito, lleno de flores. Zachtopia no suena también.
Pero si le quitas el "topia" y lo llamas "Zachan" o incluso solo
"Zakh", tendrás un buen comienzo.Puedes simplemente decir
algo al azar que suene divertido (Kaiu, Mikvar, etc.). E incluso
jugar con las palabras.
3. Los nombres de las ciudades en países extranjeros también
pueden servir.
Por ejemplo, Ravonik o Turan, de Albania.
Haz que el nombre refleje a los habitantes. Por ejemplo, si es
un mundo de guerras, llamarlo "Bliss" no será muy bueno. Por
lo contrario, si es un mundo lleno de unicornios y elfos,
llamarlo "Kzrakh" puede que tampoco funcione.Crea
diferentes países. Diseña banderas para cada país, y dales
nombres únicos, culturas, tradiciones, etc.
4. Decide cómo será el mundo.
Decide que paisajes tendrá. ¿Dónde estarán los desiertos, las
montañas y los bosques?
Piensa sobre cuánta parte del mundo está cubierta en los
varios ambientes. Por ejemplo, puede ser un planeta
desértico, un cinturón de asteroides de hielo, o una luna de
bosques. O puede tener más temperaturas, como la Tierra,
pero con diferentes criaturas y plantas.
5. Crea la vida salvaje.
Puedes usar mucha de la vida salvaje de la Tierra, pero si te
sientes valiente, invéntala. ¿Son vertebrados o invertebrados?
Puedes agregarles dientes, colmillos, garras, escamas, alas,
ojos, extremidades y baba.
Busca libros sobre bichos inusuales o animales de las
profundidades del océano. Ahí encontrarás las criaturas más
inusuales en el mundo – como aliens en tu propio jardín.¿Qué
tipo de animales usan tus habitantes? Averigua que animal se
come cada animal y qué se come a los animales.Construir el
ecosistema es una buena forma de aprender sobre el mundo
que estás creando. ¿Dónde viven esas criaturas? Pueden vivir
en el cielo o debajo de la lava. Puede que sean gusanos de
hielo enterrados en metano sólido, o seres con energía que
pueden ser sólidos y ligeros al mismo tiempo.6Crea la historia
de tu mundo. Una vez que empieces con la idea de quiénes
son tus habitantes, y lo que hacen, es tiempo de darles un
pasado.Describe cómo evolucionaron o si fueron parte de un
experimento.¿Quién o qué creo la vida en el planeta "xy"?
¿Qué eventos cambiaron el curso del mundo?¿Hay dioses en
el mundo, la evolución cambió las cosas, o hay una
combinación de ambos? Describe la cultura del planeta a
través de la historia. ¿Han habido guerras, anarquías,
rebeliones, etc.? ¿O siempre ha sido un mundo pacífico?
7. Decide la religión de tu mundo.
Esto es a menudo un tema delicado para aquellos que tienen
una fe increíble sobre su religión. Sólo recuerda que seguirás
creyendo en tu deidad, y no estás transfiriendo tu fe de
cualquier manera. Así como escribir una historia de un
asesinato no te convierte en un asesino.
¿Tiene la religión dominante muchos dioses, un sólo dios o
ningún dios? Debes definir si los dioses lucen como los
habitantes sólo que más grandes y morados, o como
pequeñas ardillas con colmillos. Es tu elección.¿Los dioses son
animales? ¿Tienen un poder en específico? ¿Existen
realmente o son inventados? ¿Existió algo antes de esos
dioses?
8. Decide si crear un idioma que las personas hablen.
¿Hablan español, inglés, francés o un idioma completamente
nuevo?
Recuerda, si planeas escribir un libro sobre ello, lo cual podría
ser, no crees un idioma nuevo y hagas que tus personajes lo
hablen todo el tiempo. La mayoría tirará el libro si no
entiende nada de lo que dice.
Para ver cómo se logró esto por un maestro, lee El Señor de
los Anillos. Tolkien creo lenguajes completos para que los
personajes tuvieran una historia, pero sólo usaba el lenguaje
en cosas importantes. Esto le da al mundo un aire de
autenticidad que habría faltado de no tenerlo.9Crea el
folklore. ¿Cuáles son los mitos de cada país? Crea cuentos de
hadas, imagina leyendas que "tengan más verdad que
leyenda" o profecías.
10. Indica la vida diaria de las personas.
¿A qué juegan los niños? ¿Qué países son pobres? ¿Qué
países son ricos? ¿Se trabaja mucho o se juega mucho?
Hacer un mapa
1.Haz un mapa.
Primero dibuja la tierra, los continentes y los cuerpos de agua
u otras características geográficas que tenga tu mundo.Agrega
los límites y fronteras. Como Europa y Asia, son continentes
separados de los cuales sus fronteras están delimitadas por la
naturaleza.Agrega fronteras políticas: estas son los países,
estados y ciudades. Ve Google Maps para ver cómo se
manejan esas, y úsalo como guía.
2.Empieza a nombrar los lugares.
Una vez que tengas las fronteras, puedes empezar a agregar
los nombres. Empieza desde el más grande al más
pequeño.Nombre las cosas más grandes primero:
continentes, océanos, desiertos, bosques, etc.Dale a cada país
una capital. Ubica y nombra las ciudades más grandes, luego
los nombres de los países, provincias, continentes, océanos,
desiertos, bosques, etc.Esto puede parecer abrumador, pero
con solo relajarte y no pensar en nada, hará que las ideas
fluyan. No hay prisa. Puedes poner todo en una caja
imaginaria de tu mente, o escribir tus ideas en papel.Busca en
Google algún "generador de nombres de fantasía" si crees
que te pueda servir.
3.Dibuja un boceto de tu mapa.
Excluye las islas pequeñas. Asegúrate de que los bordes de la
tierra estén dentados (como la costa).Ayuda tener una
computadora porque es mucho más fácil editarlo que en
papel.Agrega pequeñas islas. Recuerda estas islas pueden ser
importantes, tanto económicamente como estratégicamente.
4.Agrega las claves del mapa.
Usa símbolos como triángulos para las montañas y puntos
para las ciudades (a menos que seas un artista, y puedas
dibujar montañas y pequeñas casas/castillos para las
ciudades).Ahora agrega los nombres. Asegúrate de que los
nombres de los continentes sean de un tamaño mayor al de
los países, y el de los países mayor al de las ciudades, etc.No
se te olvide ajustar el tamaño de los símbolos para las
capitales, ciudades y provincias.
5.Colorea tu mapa.
Esto puede hacerse como tú quieras. ¡Y listo! Ya tienes tu
mapa
6.Crea mapas individuales para cada país.
Para hacer esto querrás que los países de alrededor estén de
color gris o sepia. Luego colorea cada provincia de un color
diferente y brillante. Claro está, si no tiene países (si tienes un
mundo que apenas está creciendo, uno que está en ruinas por
la guerra, o uno pacífico tipo "John Lennon – Imagine"),
entonces no tienes que hacer este paso:
HAZLO REAL
1.Teclea todo e imprime el libro.
Puedes escribir una introducción como si fueras un profesor
estudiando eso, y escribe el resto como si no fuera ficción.
Publica la información en Internet si quieres que todos la
vean.Estudia escritos antropológicos de indígenas, plantas o
animales, y ve cómo los describen. O ve National Geographic.
Adapta ese estilo a tus descripciones.ConsejosSé creativo. No
pienses sobre lo que los otros disfrutaran sólo sobre lo que a
ti te guste.No temas en hacer algo que la guía diga o saltarte
un paso. Esto es sólo una guía para tu creación.Cuando
escribas en tu libreta, sáltate líneas.No empieces con el
detalle extremo, empieza con el boceto y parte desde
ahí.Evita usar clichés como hadas y duendes, dos niños y una
niña como equipo, un personaje huérfano, etc. Entre más
única sea tu historia, más interesante será.La historia es un
lugar sorprendente para encontrar ideas. Encuentra un tema
en el que estés interesado, como la milicia o las maravillas
antiguas y haz una búsqueda rápida en el Internet para ver
qué puedes encontrar.Si imprimes una copia, imprime a doble
espacio para poder anotar ideas.Los libros de fantasía y los
sitios web pueden servirte, sólo evita las demandas y no
copies las ideas originales de otros autores.Cuando teclees el
borrador, usa un corrector de gramática, imprímelo y léelo de
la forma más crítica que puedas y piensa sobre él, haz los
cambios que se te hagan necesarios. Si te sientes cómodo con
el resultado, déjalo como está.No te preocupes sobre los
errores. Si, mientras estás haciendo el mapa, encuentras que
tu ciudad se convirtió en lago, por ejemplo, no lo borres. Si tu
ciudad no era importante, puedes decir que esa ciudad se
hundió (como Atlantis).Piensa en tu cerebro como en un lago.
Deja que los pensamientos fluyan en tu mente como un ría.
Aunque tengas buena memoria, escribe todo, o se empezará
a bloquear el río.AdvertenciasNo compartas tu mapa con
personas en quien no confíes, podían robar tus ideas.Evita
compartir tu país con otras personas. Pueden creer que estás
loco.Cosas que necesitarásUna libreta.Lápiz o pluma.La
computadora puede ser útil, sólo ten cuidado de no borrar
todo tu trabajo. Guarda respaldos y/o copias físicas.
Cómo crear buenas personalidades para tus personajes.
1 Empieza con un perfil básico que incluya estas categorías:
Nombre, Edad, Género, y Ocupación. Estas categorías
afectarán las decisiones de tus personajes. Empieza por tu
personaje principal. Por ejemplo, usaremos a Jack, 15 años,
hombre, miembro de una pandilla. La edad de Jack, el género
y su ocupación afectan su personalidad. Y ve como asumimos
rápidamente que es un alborotador, que solo bebe y toma
drogas.
2 Escoge un buen nombre.
Los nombres afectan la personalidad de tu personaje y Jack
probablemente tenga un apodo. Digamos que se llama
Tweezer (pronunciado tuiser). ¿Cómo crees que Tweezer el
pandillero se compara con Jack el pandillero? Por ejemplo,
una historia de fantasía usa nombres de la mitología griega
como "Demetrio". Historias de ciencia ficción tienen
personajes con nombres Tecno. Sin embargo, se creativo y no
solo copia las costumbres del género del cual estas
escribiendo.
3 Crea un perfil más amplio.
Crea una historia para Tweezer. ¿Cuánto tiempo ha estado en
la pandilla? ¿Por qué se unió? ¿Qué desea, cuáles son sus
metas? ¿Cuáles son sus miedos? El ambiente y los eventos
moldean la personalidad, usando estas herramientas podrás
hacer eso.
4 Crea una personalidad más desarrollada.
¿Cómo ha afectado su historia su personalidad? ¿La perdida
de un ser amado hizo que se uniera a la pandilla? O puede
que se haya unido para volverse más fuerte, y proteger a sus
seres amados. Memorable, único y que te puedas relacionar.
Esas son las características clave para crear un buen
personaje. Esto se puede desarrollar junto con la historia.
5 Añade a Jack a la trama.
Piensa en un principio y en un final. Piensa de algún
antagonista que pueda ir con Jack, y hazlo lo más similar que
puedas, con diferencias claves. Desarrolla más personajes
conforme avanzas la historia. Hazlos lo más humanamente
posible. El juego aquí es que hagas que las personas se
relacionen con los personajes.
6 Sigue desarrollando personajes hasta que termines la
historia.
Sigue con este proceso hasta que hayas creado, por ejemplo,
al líder de Jack, mejor amigo, interés romántico, y otros
miembros importantes de la pandilla. También crea rivales, y
a los padres de Jack (No seas tan específico si no es un
personaje importante).
Recuerda que el balance de personajes es importante. Crear
diferentes tipos de personajes permitirá que Jack interactúe
con ellos y así, cambiaras el tono de la historia. El balance de
personajes quiere decir que no tengas a un personaje en
lugares o situaciones específicas. Y por ejemplo, no le vas a
poner la misma personalidad a una niña que viene de una
familia muy rica a una niña de familia pobre. Siéntete libre de
experimentar con esto.ConsejosLos nombres son
"extremadamente" importantes, así que trata de reflejar la
personalidad del personaje en el nombre.Mantén a los
personajes fieles a sí mismos. Asegúrate de que todo lo s
avances que hagan sean tanto del trama como de su propia
historia. La historia debe de ser el resultado de las acciones de
los personajes, no al revés.Finge que tu personaje se
encuentra con un problema en la historia. ¿Cómo
reaccionaría? ¿Que pensaría? Etc.Ten en mente poner algo
malo que haya hecho algún personaje, como Jack que podría
haber matado a alguien una vez y haberse salido con la suya,
enviándo a alguien inocente a la cárcel. Nadie es ni muy
bueno ni muy malo, incluso los antagonistas.Si tienes
problemas creando la personalidad de tus personajes, los
signos zodiacales son muy útiles. Hay muchaos libros y sitios
web sobre astrología. Además, el test de personalidad de Jung
(los tipos de personalidad y otras cosas) pueden ser una
fuente de ideas. Para los caracteres básicos, encuentra una
manera de hacer que cada personaje se destaque. Tal vez
haciendo que siempre termine una frase con '¿sabes?' o,
posiblemente, proporcionándole una tendencia a toser o a
aclararse la garganta justo antes de hablar.AdvertenciasTrata
de no copiar personajes de otros libros muy conocidos, como
Harry Potter. De lo contrario, te puedes meter en graves
problemas.No te robes nombres de personajes de otros
libros, aún si el personajes completamente diferente al tuyo.
Si la gente reconoce el nombre, te pueden acusar de copiar y
aun asi te puedes meter en problemas, no solo con los
lectores sino que también con la
ley.Cosas que
necesitarásLápizPapelImaginaciónInternet (si fuera necesario)
3 maneras de combinar un mundo fantástico con el mundo
real.
3 MANERAS DE ENFOCAR UNA HISTORIA DE FANTASÍA
La fantasía es uno de los géneros literarios más populares, y
con razón. Las posibilidades que ofrece son casi infinitas y es
muy fácil sorprender al lector con historias de este calibre. No
obstante, como todo, tiene sus limitaciones e imposiciones.
No hay que olvidar que, por mucha imaginación que tenga un
escritor, somos seres humanos con una percepción humana.
Cuando creamos un mundo fantástico, aunque esté
ambientado en otra dimensión ajena a la del hombre,
estamos utilizando nuestra concepción del mundo (una
concepción humana) para concebir ese mundo alternativo.
Sería francamente difícil meterse en la piel de una criatura
ficticia para intentar asimilar cómo percibiría su propio
mundo y cómo debería comportarse acorde a la influencia del
mismo.
Es muy común que en una historia de fantasía ambientada en
otro mundo existan seres humanos, aunque convivan con
otras razas o tengan características que los distinguen de lo
que nosotros entendemos por humanos. Un elfo o un orco no
deja de ser una derivación de nuestra concepción de raza
inteligente. A fin de cuentas, un elfo es un humano alto, con
orejas puntiagudas, rasgos delicados y poderes mágicos. Mire
como se mire, la inventiva que les dio vida partió de la base
de un ser humano.
Incluso en un mundo ficticio sin seres humanos, habitado por
seres fantásticos y animales parlantes, sigue estando presente
ese "factor humano", ya sea en la arquitectura que utiliza las
medidas del hombre aún sin él, o en las criaturas míticas
derivadas de la figura humana, como el sátiro, la ninfa o el
centauro. Hasta la flora y la fauna de ese mundo son seres
que existen en el mundo real, aunque posean ciertos
atributos o características sobrenaturales. El origen de todo
ello subyace en nuestro mundo, por muy mágico e increíble
que sea ese otro universo inventado.
¿A dónde quiero llegar con todo esto? A que incluso cuando
creamos un mundo fantástico hay evidencias de la existencia
del nuestro. A veces es más evidente que otras, pero siempre
está presente, ya sea en el comportamiento de las razas, en
las leyes físicas de ese otro universo, en la arquitectura
(curiosamente adecuada para seres humanos), en la flora, en
la fauna, o en cualquier otro detalle.
Esto no es necesariamente malo, pues al fin y al cabo somos
personas que escribimos para otras personas. No tendría
mucho sentido desarrollar un lenguaje o un mundo para
dirigirnos a una especie ficticia, por muy realista que eso haga
nuestra interpretación de ese otro mundo.
Dicho esto, ya deberías entender que, sea como sea un
mundo fantástico, va a tener aspectos del nuestro que no
podrás evitar por mucho que te esfuerces. Sencillamente
porque no puedes luchar contra la percepción del mundo que
tienes como ser humano. Así pues, hasta un mundo fantástico
independiente tendrá grandes dosis del mundo real, aunque a
nivel narrativo se presente como algo totalmente nuevo para
el lector.
Esta relación entre el mundo fantástico creado por el escritor
y el mundo real genera tres divisiones: Mundo Fantástico
Compartido, Mundo Fantástico Cruzado y Mundo Fantástico
Independiente.
MUNDO FANTÁSTICO COMPARTIDO
Este tipo de mundos fantásticos se caracterizan por existir en
nuestro mundo, aunque su existencia permanece de algún
modo oculta, de manera que el mundo real pueda seguir
existiendo tal y como lo conocemos, sin que la existencia de
magia o seres fantásticos lo altere. Un buen ejemplo serían
Los Incursores de Mary Norton, esas criaturas diminutas que
viven escondiéndose de los humanos, y que existen dentro de
su propio (y diminuto) mundo, al mismo tiempo que habitan
el nuestro.
Otro ejemplo ideal que representa este modelo: Harry Potter
de J. K. Rowling. El mundo de los magos y de los muggles
coexisten sin demasiados roces en un mismo plano
existencial. Tanto la existencia de la magia como la condición
de mago son un secreto para la mayoría de los muggles, lo
que permite esta convivencia pacífica. Por ello, el mundo,
nuestro mundo, puede existir tal y como lo conocemos, aún
albergando todas las maravillas imposibles que aparecen en
las novelas de Harry Potter.
En Las Brumas de Avalón, de Marion Zimmer Bradley, la
historia se sitúa en nuestro mundo, pero en la época de las
leyendas artúricas, añadiendo mágica y otros componentes
fantásticos. Mas no deja de ser un pasaje de nuestra historia
medieval, pues está ambientada en nuestro mundo, aunque
sea otra época.
En el momento en el que los seres y criaturas que viven en
nuestro mundo vengan de otra dimensión o universo
accesible, este pasa de ser un mundo compartido a un mundo
cruzado. Por la sencilla razón de que tales criaturas NO
pertenecen ni habitan en nuestro mundo.
Obviamente este fenómeno no solo se presenta en novelas,
también ocurre en el cine. Por ejemplo, la película Mi Vecino
Totoro del Studio Ghibli ejemplifica muy bien la relación y
convivencia entre criaturas sobrenaturales y humanos en el
mundo real.
MUNDO FANTÁSTICO CRUZADO
El mundo que conocemos y el mundo fantástico están
conectados de algún modo entre sí, lo que permite los viajes
entre ambos planos de realidad. Esto es lo que se conoce
como Mundo Fantástico Cruzado. El ejemplo más evidente de
esto sería la trilogía de Las Crónicas de Narnia de C. S. Lewis,
donde un armario hace de portal a Narnia, un mundo
totalmente fantástico y diferente.
Otro mundo fantástico al que se puede acceder desde nuestro
mundo es Neverland (El País de Nunca Jamás). Peter Pan
puede saltar entre ambos mundos gracias a su capacidad para
volar.
Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carroll también
presenta un claro ejemplo de mundos conectados a través del
agujero de conejo.
Otras novelas similares serían El Maravilloso Mago de Oz de
Lyman Frank Baum y La Historia Interminable de Michael
Ende.
Y volviendo al cine, una película con una historia que cumple
estas características sería Dentro del Laberinto.
¿Pero cómo diferenciamos un mundo fantástico compartido
de uno cruzado cuando los elemento fantásticos son muy
abundantes? Por ejemplo, en Harry Potter, Hogwarts y el
mundo mágico tienen una poderosa presencia en el mundo
real. ¿Cómo cerciorarse de que ambos mundos comparten el
espacio y no son dimensiones aisladas? Porque ambos están
bajo el mismo cielo, el mismo Sol, pertenecen al mismo
Universo y están en el mismo planeta. Por mucho que difieran
de los humanos, por muy mágicos que sean, si viven en el
planeta Tierra, es un mundo compartido.
MUNDO FANTÁSTICO INDEPENDIENTE
Este es el modelo más fácil de identificar y de los más
recurrentes en fantasía. Se trata de un mundo fantástico
independiente al mundo que nosotros conocemos. No
obstante, siempre existen elementos de nuestro mundo,
como ya mencioné al principio. La existencia de humanos en
El Señor de los Anillos de J. R. R. Tolkien ya es un motivo más
que suficiente para comparar ambos mundos. Y huelga decir
que toda ambientación medieval fantástica se inspira en la
Edad Media.
La gran mayoría de historias ambientadas en mundos
fantásticos independientes beben de fragmentos de nuestra
historia, como es el caso de la Guerra de las Rosas y Canción
de Hielo y Fuego de George R. R. Martin. Lo que demuestra
que, aunque la geografía cambie, los actos de los hombres
siguen siendo los mismos, independientemente del mundo en
el que estén.
Otros muchos ejemplos de mundos fantásticos
independientes son: El Ciclo de Terramar de Ursula K. Le Guin,
Conan de Robert E. Howard, las Crónicas del Asesino de Reyes
de Patrick Rothfuss, Geralt de Rivia de Andrzej Sapkowski o el
Mundodisco de Terry Pratchett.
¿Y QUÉ PASA CON LOS MUNDOS PARALELOS?
Quizá algunos os hayáis hecho esta pregunta al haber descrito
los tres modelos. Universos alternativos como el de
Coralinede Neil Gaiman, o los otros mundos de la saga de La
Materia Oscura, ¿dónde encajarían? Este tipo de mundos
paralelos pertenecen al grupo de mundos cruzados, pues no
dejan de ser mundos independientes aislados del nuestro,
pero que mantienen una relación a nivel existencial. No voy a
entrar en temas metafísicos, en resumidas cuentas: si existe
una barrera existencial que separa ambos mundos, están
precisamente así, separados.
Cómo escribir diálogos: 10 claves para escribir diálogos
eficaces.
Después de las entradas sobre las diferentes formas de
diálogo y las funciones que tienen en la historia, por fin la
tercera entrega de este tema para hablar de las claves para
escribir un buen diálogo.
Si escuchamos una conversación real e intentamos llevarla al
papel, en seguida nos damos cuenta de que ese diálogo no
funciona a nivel narrativo. Las conversaciones reales están
llenas de interrupciones, frases sin terminar e incoherencias.
La clave está en mantener esa verosimilitud de una
conversación real, aunque sin tantos tropiezos. Pero, ¿cómo
lo hacemos?
1. Conoce a tu personaje
Es fundamental para ponerle voz a un personaje saber todo lo
posible sobre él. Su personalidad, procedencia, edad,
educación, profesión, época en la que vive... Son datos que
nos darán las pistas necesarias para entender cómo ha de
hablar.
Eso sí, ojo con los dialectos o defectos en la dicción de los
personajes, porque puede cansar al lector encontrarse
páginas llenas de frases mal escritas o difíciles de descifrar.
2. Interpreta su papel
Cuando tengas que dialogar, intenta ponerte en la piel de los
personajes, interpretar su actuación. Hazlo en voz alta, no te
cortes (ése es el motivo por el que, desde hace años, sólo
puedo escribir en la intimidad).
Si te conviertes en el actor de tus propias obras y las
interpretas mientras escribes, no sólo te resultará más
sencillo crear diálogos que funcionan, sino que incluso
descubrirás los gestos y las acciones que el diálogo te está
pidiendo.
3. Dinamismo
Utiliza, en general, frases cortas, omite los verbos en algún
caso, sé conciso, dinámico, no pierdas el ritmo y el diálogo
fluirá mejor. Esto no quiere decir que no puedas añadir
intervenciones de diálogo más largas o complejas, pero mejor
que no sea la tónica habitual.
Tomemos como ejemplo un fragmento del diálogo que os
puse en el post anterior sobre los diálogos.
—No se asuste.
—¡No estoy asustado!
—Sí, lo estás.
—Muy bien, estoy asustado, ¿qué otra cosa puedo hacer?
—Nada más que venir conmigo y pasarlo bien. La Galaxia es
un sitio muy divertido. Necesitarás este pez en la oreja.
4. No expliques, avanza
No uses los diálogos para explicar lo que debería haberse
entendido con la acción. El malo que expone su plan diabólico
al héroe punto por punto sólo funciona en las parodias. Si
tienes que explicar toda la historia a un lector al final para que
se entienda, puede que tengas que revisarlo.
Tampoco uses el diálogo para decir cosas que todos los
personajes del diálogo ya conocen o que nadie ha
preguntado. Plantéate siempre si la frase que se pronuncia en
cada diálogo tiene sentido, si alguien podría realmente
pronunciarla.
Como ejemplo, tomando un fragmento del diálogo de Douglas
Adams, está claro que no es lo mismo esto...:
—Lamentablemente, me he quedado en la tierra por mucho
más tiempo del que pretendía —dijo Ford—. Fui por una
semana y me quedé quince años. Hasta allí me llevó un
pesado, uno de esos niños ricos sin nada que hacer y que van
por ahí, buscando planetas que aún no hayan hecho contacto
interestelar para anunciarles su llegada. Primero buscan un
lugar aislado donde no haya mucha gente, aterrizan junto a
algún pobrecillo inocente a quien nadie va a creer jamás, y
luego se pavonean delante de él llevando unas estúpidas
antenas en la cabeza y haciendo ¡bip!, ¡bip!, ¡bip! Realmente
es algo muy infantil.
... que esto otro:
—Lamentablemente, me he quedado en la tierra por mucho
más tiempo del que pretendía —dijo Ford—. Fui por una
semana y me quedé quince años.
—Pero, ¿cómo fuiste a parar allí?
—Fácil, me llevó un pesado.
—¿Un pesado?
—Sí.
—¿Y qué es...?
—¿Un pesado? Los pesados suelen ser niños ricos sin nada
que hacer. Van por ahí, buscando planetas que aún no hayan
hecho contacto interestelar y les anuncian su llegada.
—¿Les anuncian su llegada? —Arthur empezó a sospechar
que Ford disfrutaba haciéndole la vida imposible.
—Sí —contestó Ford—, les anuncian su llegada. Buscan un
lugar aislado donde no haya mucha gente, aterrizan junto a
algún pobrecillo inocente a quien nadie va a creer jamás, y
luego se pavonean delante de él llevando unas estúpidas
antenas en la cabeza y haciendo ¡bip!, ¡bip!, ¡bip! Realmente
es algo muy infantil.
5. Interrumpe de vez en cuando
También tomando como ejemplo el diálogo anterior, una
buena forma de hacer verosímil el diálogo y darle ritmo es a
través de las interrupciones. Añade cortes, preguntas y
comentarios para hacer la conversación más fluida.
6. Enfádalos, hazlos dudar
Los personajes tienen que vivir a través del diálogo, mostrar
sus estados de ánimo, cambiar de opinión, estar alegres,
dudar, enfadarse o mosquearse. De nuevo, interpreta y fíjate
en cómo ha de decirlo, en cómo se siente el personaje cuando
pronuncia esa frase. Así descubrirás qué palabras debe
emplear y cómo las dirá.
7. Haz que importe
Como cualquier otro elemento de la narrativa, cuando hay un
diálogo debería ser porque es la mejor forma de contar ese
fragmento, porque tiene que haberlo. Así que, si escribes un
diálogo, intenta que sea por algo, porque haga evolucionar la
historia, porque al menos uno de los personajes cambie de
estado de ánimo, porque pasarán cosas mientras hablan.
En el diálogo de Douglas Adams del ejemplo del post anterior,
Arthur pasa por distintos estados de ánimo. Primero está en
shock, no acaba de asimilar que la
Tierra haya desaparecido. Se enfada luego, se asusta y,
finalmente, se resigna.
8. Rómpelo con acción
No olvides que, mientras hablamos, no solemos estarnos
quietos. Mientras hablamos, también pasan cosas y detener
en ocasiones el diálogo para explicar lo que ocurre también
aporta realismo a la escena, además de que nos ayuda a
hacerla avanzar.
9. No te pases con los "dijo"
Este tipo de acotaciones han de hacerse notar lo menos
posible. Sobre este punto escribí hace tiempo un post llamado
el narrador en los diálogos, donde explico más
detalladamente cómo usar las acotaciones mientras hablan
los personajes.
10. Lee
Como en todas las técnicas narrativas, la mejor forma de
aprender es escribiendo y leyendo. Fijarse en como lo hacen
los maestros es fundamental para mejorar nuestra escritura.
Cuando leas una novela o un relato y encuentres un diálogo
que funcione bien, subráyalo, fotocópialo, anótalo o márcalo
de alguna manera. Luego vuelve sobre él y desmenúzalo hasta
que entiendas su mecanismo. Pocas cosas te ayudarán más
que ésta.
El narrador en los diálogos.
El diálogo pertenece a los personajes y cualquier intromisión
por parte del narrador puede romper el ritmo o la magia del
mismo. Sin embargo, omitir la explicación de quién habla en
cada momento puede hacer que el lector se pierda
(especialmente si es un diálogo largo o si hay muchos
personajes) y esto puede resultar aún peor para la historia.
Ante todo, creo que como lectores nos hemos acostumbrado
a ese tipo de acotaciones "dijo, respondió, preguntó..." y,
siempre que estén usadas con moderación, las leemos de
manera rápida, casi inconsciente. Son una marca que nos
indica por dónde va el diálogo, nada más.
En consecuencia, he creado una pequeña lista de técnicas o
"trucos" que pueden sernos de ayuda a la hora de emplear el
narrador en un diálogo:
1. Lo bueno, si breve...
Ante todo, hay que tener en mente evitar todo lo posible el
"dijo María", "afirmó Miguel" o "preguntó él". Es mejor
usarlos lo estrictamente necesario.
Y lo mismo ocurre con los adverbios o las explicaciones
innecesarias. ¿Por qué? Bueno, imaginad un diálogo tal que
así:
—Pásame la sal —dijo el padre secamente.
—Toma —dijo la niña pasándole la sal.
—¿Qué tal hoy en la escuela? —preguntó la madre
mecánicamente.
—Ha venido un escritor a darnos una charla —respondió la
niña con entusiasmo.
Como veis, el diálogo se hace mecánico y pesado. No tiene
ritmo y el lector no podrá meterse bien en la historia. Si el
personaje está hablando, deja que se exprese con su propia
voz.
2. Es sólo una explicación
La palabra del narrador en el interior de un diálogo sirve sólo
a título explicativo, no hay que crear un catálogo de
sinónimos y palabras bien sonantes para evitar la repetición
del "dijo". En realidad es menos molesto que otras palabras,
especialmente verbos complicados que el lector no
comprenda a la primera.
En palabras del mismo Elmore Leonard: "Una vez me encontré
en un libro de Mary McCarthy una línea de diálogo que
terminaba con un 'ella aseveró' y tuve que dejar de leer para
coger el diccionario". Supongo que no queremos que pase eso
mientras alguien lee nuestra historia.
3. Ayúdate de los vocativos
También con moderación, por supuesto, pero los vocativos
pueden servirnos para indicar quién está hablando o a quién
se dirige un personaje sin necesidad de añadir un "ella le dijo
a él". Por ejemplo, cogiendo el diálogo de antes:
—Pásame la sal.
—Toma, papá.
—¿Qué tal hoy en la escuela? —preguntó la madre.
—¡Ha venido un escritor a darnos una charla!
Como veis, he reducido la intervención del narrador a una
sola ocasión gracias a un vocativo, cuando antes era necesario
incluirlo en todas las líneas para entender la situación.
4. Cada oveja con su pareja
Y cada personaje con su forma de hablar. Esto es obvio. Una
de las cosas más importantes a la hora de construir un diálogo
es que cada personaje hable como debe hablar. Si lo
logramos, el uso del narrador se hace menos necesario.
En ocasiones, de hecho, puede haber algún personaje que
tenga una coletilla o una forma de expresarse más peculiar.
Esto también puede ser útil para omitir el "dijo" porque su
frase o expresión nos permiten identificarlo directamente. Eso
sí, hay que usarlo con moderación, como todo.
5. Detente a contemplar la escena
Si el diálogo es muy largo, también podemos pararnos un
instante y añadir una pequeña descripción de lo que ocurre
para situar a los personajes en la escena. De otra forma, al
final se convierten en simples voces.
Estas acciones de los personajes sirven también para
introducir sus líneas de diálogo. Eso sí, hay que tener en
cuenta que este recurso ralentiza el ritmo de la narración,
aunque puede ser que, en ocasiones, nos venga mejor para la
historia.
Volvamos al diálogo anterior que, aunque no es muy largo,
nos puede servir como ejemplo también en este caso:
—Pásame la sal.
—Toma, papá.
La madre evitó la mirada del padre y miró a su hija, que
disfrutaba de la comida ajena a la tensión que flotaba en el
aire.
—¿Qué tal hoy en la escuela?
—¡Ha venido un escritor a darnos una charla!
Es un ejemplo un poco sencillo y hecho algo a prisas, pero
creo que sirve para ilustrar lo que os comentaba.
Recursos para escritores, el guion largo y las comillas.
Ya hemos hablado en otras ocasiones sobre los tipos de
diálogo que existen, para qué sirven los diálogos o las claves
para escribir diálogos efectivos. Ahora le toca el turno a la
forma en la que escribimos esos diálogos.
Leyendo los textos y los comentarios de los participantes del
taller de escritura a lo largo de sus diferentes ediciones, me
he dado cuenta de que los escritores nos encontramos a
veces con un pequeño problema en cuanto a ciertos símbolos
se refiere: las comillas latinas y el guión largo de los diálogos.
En esta entrada no voy a hablar de cómo y cuándo usar estos
símbolos, pero si tenéis alguna duda al respecto, en los
enlaces al comienzo de esta entrada encontraréis más
información sobre el tema.
De lo que quiero hablar aquí es de lo siguiente: supongamos
que ya tenemos claro cuándo tenemos que usar cada uno de
estos símbolos, nos sentamos delante del ordenador para
escribir nuestra historia, comenzamos a teclear y... ¿Dónde
encuentro el guión largo? ¿Y las comillas? ¡No están en el
teclado!
Porque, para que conste en acta: no es lo mismo el guión (-)
que la raya de diálogo (—); ni tampoco es lo mismo poner dos
símbolos de menor que (<<) que unas comillas latinas («). Así
que, ¿de dónde los sacamos?
Una solución puede ser abrir el programa "mapa de
caracteres" o, si estamos trabajando en un procesador de
textos, ir a "herramientas>insertar caracteres especiales" y
buscar por el símbolo en cuestión. Pero la verdad es que
cualquiera de estas dos opciones consume un tiempo
precioso que nos puede distraer del proceso creativo.
Existe una alternativa más rápida: un atajo que consiste en
pulsar unas combinaciones de teclas para cada uno de estos
símbolos. Lo mejor es anotarlas en un post-it y dejarlo junto a
la pantalla del ordenador para recordarlo cuando lo necesites.
Ahora vemos cuáles son estos atajos:
Si tienes un PC
Para obtener el guión largo necesario en los diálogos, pulsa
Alt mientras escribes 0151 en el teclado numérico. ¡Tu
símbolo — aparecerá automáticamente! Para las comillas
latinas, lo mismo: pulsamos Alt y escribiendo 174 y 175
respectivamente. Resumiendo:
Alt0151: guión largo (—)
Alt174: comillas de apertura («)
Alt175: comillas de cierre (»)
Si tienes un Mac
La combinación de teclas para este sistema operativo es
distinta. En este caso tenemos que pulsar las teclas ALT y
mayúsculas (también llamada SHIFT) junto con una tercera,
que os indico a continuación:
Alt + Mayúsculas + guión corto (-): guión
largo (—) Alt + Mayúsculas + tilde: comillas
de apertura («)
Alt + Mayúsculas + ç : comillas de cierre (»)
Así de sencillo. Además, a poco que usemos estas teclas
rápidas, seguro que nos las acabamos aprendiendo y ya no
hace falta ni el post-it para recordarlas, ¿a que sí?
Y vosotros, ¿conocíais el truco? ¿Tenéis algún otro atajo
parecido?
El uso correcto de las comillas según la RAE.
comillas. Signo ortográfico doble del cual se usan diferentes
tipos en español: las comillas angulares, también llamadas
latinas o españolas (« »), las inglesas (" ") y las simples (' '). Las
comillas inglesas y las simples se escriben en la parte alta del
renglón, mientras que las angulares se escriben centradas. En
los textos impresos, se recomienda utilizar en primera
instancia las comillas angulares, reservando los otros tipos
para cuando deban entrecomillarse partes de un texto ya
entrecomillado. En este caso, las comillas simples se
emplearán en último lugar: «Antonio me dijo: "Vaya
'cacharro' que se ha comprado Julián"». Las comillas se
escriben pegadas a la primera y la última palabra del período
que enmarcan, y separadas por un espacio de las palabras o
signos que las preceden o las siguen; pero si lo que sigue a las
comillas de cierre es un signo de puntuación, no se deja
espacio entre ambos.
Usos
Para enmarcar la reproducción de citas textuales. Si el texto
que se reproduce consta de varios párrafos, antes era
costumbre colocar comillas de cierre al comienzo de cada uno
de ellos (salvo, claro está, en el primero, que se inicia con
comillas de apertura):
Dice Rafael Lapesa en su obra Historia de la lengua española,
a propósito de los germanos:
«En el año 409 un conglomerado de pueblos germánicos —
vándalos, suevos y alanos— atravesaba el Pirineo y caía sobre
España [...].
»Así quedó cumplida la amenaza que secularmente venía
pesando desde el Rhin y el Danubio».
Hoy, lo normal es reproducir la cita con sangrado respecto del
resto del texto y generalmente en un cuerpo menor. En ese
caso, ya no son necesarias las comillas:
Dice Rafael Lapesa en su obra Historia de la lengua española,
a propósito de los germanos:
En el año 409 un conglomerado de pueblos germánicos —
vándalos, suevos y alanos— atravesaba el Pirineo y caía sobre
España [...].
Así quedó cumplida la amenaza que secularmente venía
pesando desde el Rhin y el Danubio.
Cuando se intercala un comentario del transcriptor de la cita,
este debe enmarcarse entre rayas (→ , ), sin necesidad de
cerrar las comillas para volverlas a abrir después del inciso:
«Es imprescindible —señaló el ministro— que se refuercen los
controles sanitarios en las fronteras».
Para encerrar, en las obras literarias de carácter narrativo, los
textos que reproducen de forma directa los pensamientos de
los personajes: «"¡Hasta en latín sabía maldecir el pillastre!",
pensó el padre» (Clarín Regenta [Esp. 188485]). Cuando los
pensamientos del personaje ocupan varios párrafos, se
colocan comillas de cierre al comienzo de cada uno de ellos
(salvo, claro está, en el primero, que se inicia con comillas de
apertura):
«"¡Oh, a él, a don Álvaro Mesía le pasaba aquello! ¿Y el
ridículo? ¡Qué diría Visita, [...] qué diría el mundo entero!
"Dirían que un cura le había derrotado. ¡Aquello pedía sangre!
Sí, pero esta era otra". Si don Álvaro se figuraba al Magistral
vestido de levita, acudiendo a un duelo a que él le retaba...
sentía escalofríos» (Clarín Regenta [Esp. 1884-85]).
Para indicar que una palabra o expresión es impropia, vulgar,
procede de otra lengua o se utiliza irónicamente o con un
sentido especial: Dijo que la comida llevaba muchas
«especies»; En el salón han puesto una «boiserie» que les ha
costado un dineral; Parece que últimamente le va muy bien
en sus «negocios». En textos impresos en letra redonda es
más frecuente y recomendable reproducir los extranjerismos
crudos en letra cursiva que escribirlos entrecomillados.
Cuando en un texto manuscrito se comenta un término desde
el punto de vista lingüístico, este se escribe entrecomillado: La
palabra «cándido» es esdrújula. En los textos impresos, en
lugar de usar las comillas, se escribe el término en un tipo de
letra diferente al de la frase en que va inserto (en cursiva si el
texto normal va en redonda, o en redonda si el texto normal
va en cursiva).
En obras de carácter lingüístico, las comillas simples se utilizan
para enmarcar los significados: La voz apicultura está formada
a partir de los términos latinos apis 'abeja' y cultura 'cultivo,
crianza'.
Se usan las comillas para citar el título de un artículo, un
poema, un capítulo de un libro, un reportaje o, en general,
cualquier parte dependiente dentro de una publicación; los
títulos de los libros, por el contrario, se escriben en cursiva
cuando aparecen en textos impresos en letra redonda (o
viceversa, en redonda si el texto normal va en cursiva): Ha
publicado un interesante artículo titulado «El léxico de hoy»
en el libro El lenguaje en los medios de comunicación, libro en
el que han participado varios autores.
Combinación con otros signos
Los signos de puntuación correspondientes al período en el
que va inserto el texto entre comillas se colocan siempre
después de las comillas de cierre:
Sus palabras fueron: «No lo haré»; pero al final nos ayudó.
¿De verdad ha dicho «hasta nunca»?
El texto que va dentro de las comillas tiene una puntuación
independiente y lleva sus propios signos ortográficos. Por eso,
si el enunciado entre comillas es interrogativo o exclamativo,
los signos de interrogación y exclamación se escriben dentro
de las comillas:
Le preguntó al conserje: «¿Dónde están los baños, por
favor?».
«¡Qué ganas tengo de que lleguen las vacaciones!», exclamó.
De esta regla debe excluirse el punto, que se escribirá detrás
de las comillas de cierre cuando el texto entrecomillado
ocupe la parte final de un enunciado o de un texto (→ ).
Cuando lo que va entrecomillado constituye el final de un
enunciado o de un texto, debe colocarse punto detrás de las
comillas de cierre, incluso si delante de las comillas va un
signo de cierre de interrogación o de exclamación, o puntos
suspensivos:
«No está el horno para bollos». Con estas palabras zanjó la
discusión y se marchó.
«¿Dónde te crees que vas?». Esa pregunta lo detuvo en seco.
«Si pudiera decirle lo que pienso realmente...». A Pedro no le
resultaba fácil hablar con sinceridad.
En el caso de que deba colocarse una llamada de nota que
afecte a todo el texto entrecomillado, esta debe colocarse
entre las comillas de cierre y el punto:
Rafael Lapesa señalaba que «es muy discutido el posible
influjo de las lenguas indígenas en la pronunciación del
español de América»1.
1 Historia de la lengua española, p. 545.
Si la nota solo hace referencia a la última palabra del texto
entrecomillado, la llamada debe colocarse delante de las
comillas de cierre:
Rodolfo Lenz llegó a afirmar que el habla vulgar de Chile era
«principalmente español con sonidos araucanos1».
Los guiones y los signos de puntuación en los diálogos.
Dónde colocar los guiones de los diálogos, ¿antes o después
de los signos de puntuación del diálogo?
Esa duda me asaltó nada más empezar a escribir mi novela, y
lo cierto es que nunca le había prestado demasiada atención,
y aunque no es importante en este primer borrador, es algo
que necesitaré tener en cuenta desde la primera revisión.
Según el Diccionario panhispánico de dudas de la RAE, lo
primero que hay que aclarar es que los diálogos en un texto
narrativo no van precedidos de guiones, sino de una Raya,
que es ligeramente más larga que un guión.
La mayoría de los procesadores de texto convierten
automáticamente un guión normal en una raya cuando inicia
una frase, pero si el programa que usamos no lo hace así, el
atajo de teclado para Mac es Alt+shift+- y en Windows es ALT
+ 0151 y
Esta raya antecede a los diálogos, tras una sangría, y sin dejar
espacio entre la raya y el comienzo del parlamento.
La raya también enmarca las acotaciones del narrador, y debe
cerrarse sólo si el diálogo continúa tras el comentario del
narrador.
—Hola, ¿cómo estás? —dijo ella tras verle entrar—. ¿Vas a
salir?
—No, no saldré —dijo él sin mirarla.
Cuando se utiliza un verbo de habla para el comentario del
narrador (decir, exclamar, afirmar, responder, etc.), éste va en
minúscula, aunque el diálogo haya terminado con un signo de
puntuación del mismo valor que un punto, como un signo de
exclamación o de interrogación.
—¿Eso es todo? —preguntó ella.
Si el diálogo del personaje continúa tras la acotación, y la
primera parte termina con coma, punto, punto y coma o dos
puntos, este signo de puntuación se coloca tras la raya del
cierre.
—Todo —respondió él—. Y tanto que es todo.
Cuando el comentario del narrador no lleva un verbo de
habla, la primera parte del diálogo se cierra con un punto, y la
acotación comienza con mayúscula. Si el diálogo continúa
después, se escribe un punto tras la raya de cierre.
—Estupendo. —Ella se volvió para que no viera su sonrisa—.
Me llevo la llave.
Cómo representar un diálogo gráficamente.
En el artículo de hoy (primero de la nueva sección del blog
sobre reglas de escritura) quiero hablaros de cómo
representar gráficamente el diálogo ya que los escritores no
solo tienen que ser profesionales, también han de parecerlo, y
este tipo de detalles marcan la diferencia.
A continuación, os mostraremos un breve resumen del
capítulo más técnico del libro Cómo escribir diálogos. Sin
duda, es una parte algo tediosa de la escritura de diálogos,
pero fundamental si queremos hacerlo correctamente.
Además, veréis como cuando le pilléis el truco, no es tan
complicado.
Si queréis indagar más en el tema, en el libro Cómo escribir
diálogos encontraréis mucha más información (por ejemplo,
cómo encontrar la voz para cada personaje, cómo hacer que
un diálogo suene natural y coherente, cómo crear esquemas
para construir diálogos, etc.).
Los símbolos que abren y cierran los diálogos directos
Al contrario de lo que mucha gente cree, es incorrecto usar el
guión corto (-) para abrir un diálogo. En su lugar, hay que
emplear la raya o guión largo (—) o bien las comillas latinas («
»). El problema es que la mayoría de los teclados no nos
muestran estos símbolos por defecto, pero no os preocupéis,
se pueden conseguir de otras formas: Cómo se escriben el
guión largo y las comillas latinas.
Diferencias entre diálogo directo y diálogo indirecto
Se llama diálogo directo a aquel en el que los personajes
hablan directamente, sin intervención del narrador. Es decir,
el típico diálogo que nos encontramos en una novela o un
relato y que tiene esta forma:
—Hola —dijo Pedro.
—¿Cómo te encuentras? —preguntó María.
En cambio, en el diálogo indirecto es el narrador el que habla
por los personajes, tal que así:
Pedro dijo hola a María y ella le preguntó cómo se
encontraba.
Representación gráfica del diálogo directo tradicional
Como hemos visto en el punto anterior, el diálogo directo
suele representarse con las rayas o guiones largos en la forma
tradicional española y la manera correcta es la siguiente:
1. Cada intervención en un párrafo. Es decir, cada vez
que un personaje habla, se hace un punto y aparte de
comienzo y de final:
FORMA INCORRECTA:
Los niños se encontraron por la calle y comenzaron a hablar:
—Me gustaría que vinieses a jugar a mi casa —comentó
Martín. —Vale, pero tengo que preguntarle a mi madre si me
deja —dijo Ana.
FORMA CORRECTA:
Los niños se encontraron por la calle y comenzaron a hablar:
—Me gustaría que vinieses a jugar a mi casa —comentó
Martín—. ¿Te apetece?
—Vale, pero tengo que preguntarle a mi madre si me deja —
dijo Ana.
2. Los espacios donde tocan. Al comenzar el diálogo, no
hay separación entre la raya y el comienzo de la frase.
Además, los incisos o intervenciones del narrador van
siempre entre rayas y sin espacios, ya que funcionan como si
fueran paréntesis. Es decir:
FORMA INCORRECTA:
— Me gustaría que vinieses a jugar a mi casa— comentó
Martín—. ¿Te apetece?
— Vale, pero tengo que preguntarle a mi madre si me deja—
dijo Ana.
FORMA CORRECTA:
—Me gustaría que vinieses a jugar a mi casa —comentó
Martín—. ¿Te apetece?
—Vale, pero tengo que preguntarle a mi madre si me deja —
dijo Ana.
Fijaos en que al final de una línea de diálogo que termina con
el narrador (dijo Ana) no se coloca raya de cierre. Basta con el
punto.
3. Los signos de puntuación con los verbos dicendi. Por
norma general, los signos de puntuación se colocan siempre
después del inciso, cuando el verbo principal de la frase es un
verbo dicendi o verbo del habla (dijo, comentó, susurró,
preguntó, exclamó...):
—Me gustaría que vinieses a jugar a mi casa —comentó
Martín—. ¿Te apetece?
—Vale, pero tengo que preguntarle a mi madre si me deja —
dijo Ana.
Tomando de nuevo el ejemplo anterior, fijaos en que tanto en
la intervención de Martín como en la de Ana el inciso
comienza en minúscula y sin puntos ni comas. El signo se
pone al final del inciso. Ocurriría lo mismo para otros signos
de puntuación:
—Me gustaría que vinieses a jugar a mi casa. ¿Te apetece? —
dijo Martín.
—Vale —respondió Ana—, pero tengo que preguntarle a mi
madre si me deja.
4. Los signos de puntuación cuando el verbo NO es
dicendi. Cuando nos encontramos un verbo distinto a los
comentados en el punto anterior (es decir, un verbo que no
sea de habla), la representación se realiza de otra forma. En
este caso, el punto se coloca antes del inciso y este
comenzará con mayúscula o minúscula según corresponda,
como en el caso de los siguientes ejemplos:
—Déjame verlo. —Abrió la caja.
—Déjame verlo. —Abrió la caja—. No lo romperé.
—¿Puedo verlo? —Abrió la caja—. No lo romperé.
—Déjame verlo —abrió la caja— o me pondré a gritar.
Representación gráfica del diálogo directo con comillas
Además de la forma anterior, el diálogo directo también
puede representarse con comillas latinas, ya sea en su forma
mixta o en la forma anglosajona. Veamos cómo funciona la
puntuación en estos casos:
FORMA MIXTA. Extraído del libro "Santuario", de William
Faulkner:
«No lo saque —respondió Popeye—. Dígame qué es».
«Es un libro».
«¿Qué libro?» —dijo Popeye.
FORMA MIXTA con comillas latinas:
«No lo saque», respondió Popeye. «Dígame qué es».
«Es un libro».
«¿Qué libro?», dijo Popeye.
FORMA MIXTA con comillas inglesas:
"No lo saque", respondió Popeye. "Dígame qué es".
"Es un libro".
"¿Qué libro?", dijo Popeye.
FORMA MIXTA con comillas simples:
'No lo saque', respondió Popeye. 'Dígame qué es'.
'Es un libro'.
'¿Qué libro?', dijo Popeye.
Representación del diálogo dentro del diálogo
Otra duda frecuente es cómo escribir un diálogo dentro de un
diálogo. Es decir, ¿qué pasa si un personaje imita la voz de
otro? Pues algo tal que así:
Extraído del libro "Pedro Páramo", de Juan Rulfo:
—Estás segura de que él fue, ¿verdad?
—Segura no, tío. No le vi la cara. Me agarró de noche y en lo
oscuro.
—¿Entonces cómo supiste que era Miguel Páramo?
—Porque él me lo dijo: «Soy Miguel Páramo, Ana. No te
asustes». Eso me dijo.
Representación de pensamientos
A veces, las voces de un personaje en la historia no son
habladas, sino pensadas. En este caso, la representación
correcta es siempre con comillas (latinas preferiblemente),
nunca entre rayas:
«Qué sueño tengo», pensó Lucas. «Debería irme a la cama».
Cómo señalar cuando piensa un personaje
Hace un tiempo hablamos en el blog sobre cómo escribir y
puntuar diálogos correctamente, así que la parte referente al
habla de los personajes ya está cubierta, pero ¿qué ocurre
cuándo piensan?
Sois muchos los que nos habéis escrito planteándonos esta
duda, así que vamos a intentar resolverla con esta entrada.
Esperamos que os sirva de ayuda.
Estilo directo vs. estilo indirecto
Antes de explicaros cómo se representan gráficamente los
pensamientos de los personajes, me gustaría hacer una
pequeña diferenciación entre los dos estilos posibles para
hacerlo: el directo y el indirecto.
El estilo directo es aquel que muestra las palabras del
personaje tal cual éste las ha pronunciado, ya sea
verbalmente, ya sea en su cabeza. En el estilo indirecto, en
cambio, es el narrador el que nos dice qué ha pensado el
personaje.
Estilo directo: Estuvieron caminando más de dos horas y
todos comenzaban a inquietarse. «El pueblo está más lejos de
lo que habíamos previsto», pensó Maite.
Estilo indirecto: Estuvieron caminando más de dos horas y
todos comenzaban a inquietarse. Maite comenzó a pensar
que el pueblo estaba más lejos de lo que habían previsto.
Estilo directo. Siempre entre comillas
Al contrario que el diálogo normal (que puede ir con rayas —
o comillas «»), el pensamiento del personaje, cuando va en
estilo directo, lleva siempre comillas, preferiblemente latinas:
❌MAL: Todas las luces de la mansión estaban apagadas. —
¿No estarán en casa?—, se preguntó Jaime.
BIEN: Todas las luces de la mansión estaban apagadas. «¿No
estarán en casa?», se preguntó Jaime.
Como veis, la puntuación en este caso es la misma que para
los diálogos normales. Se cierran las comillas, se coloca la
coma después y el texto del narrador (se preguntó Jaime) va
fuera de las comillas.
Estilo indirecto
En el estilo indirecto, al ser el narrador el que habla, no es
necesario añadir comillas ni ninguna otra diferenciación.
❌MAL: Todas las luces de la mansión estaban apagadas.
Jaime pensó «que no parecía haber nadie en casa».
BIEN: Todas las luces de la mansión estaban apagadas. Jaime
pensó que no parecía haber nadie en casa.
Pensamientos dentro de diálogos
Por último, aunque no es lo más habitual, podemos
encontrarnos el caso de un pensamiento que se ha de
mostrar dentro de un diálogo. Por ejemplo, si un personaje
está contando un cuento a otro. ¿Cómo representarlo en este
caso?
Si la conversación está escrita con rayas de diálogo, el
pensamiento se escribe entre comillas:
—¿Y qué pasó después, abuelo? —preguntó el niño.
—Después, los tres chicos se acercaron sigilosamente a la
mansión, pero vieron que las luces estaban apagadas. «No
debe de haber nadie en casa», pensó Jaime, pero no se
atrevió a decirlo en voz alta.
En cambio, para los diálogos que ya están escritos con
comillas latinas, hemos de usar otro recurso, que consiste en
emplear las comillas anglosajonas:
«¿Y qué pasó después, abuelo?», preguntó el niño.
«Después, los tres chicos se acercaron sigilosamente a la
mansión, pero vieron que las luces estaban apagadas. "No
debe de haber nadie en casa", pensó Jaime, pero no se
atrevió a decirlo en voz alta».
Cómo escribir un diálogo coral.
Hace unos días hablábamos de las claves para escribir una
novela coral. Hoy vamos a concretar un poco más y hablaros
sobre las claves para escribir un diálogo en el que participen
más de tres personajes, lo cual conlleva unas dificultades
extra que no siempre son fáciles de manejar.
Los consejos que os mostraremos a continuación están
extraídos del capítulo siete del libro Cómo escribir diálogos,
que podéis conseguir en la sección "Libros" de nuestra web.
Esperamos que os sirvan de ayuda:
Ojo con los nombres
Esto es algo que tienes que tener en cuenta tanto para los
diálogos como para la planificación general de cualquier
historia: procura que los nombres de los personajes no sean
demasiado parecidos entre sí.
Por ejemplo, si en un diálogo entre cinco o seis personajes
nos encontramos con que varios de ellos tienen nombres muy
similares, podríamos llegar a confundirnos y no saber quién
está hablando en cada momento.
Los incisos pueden ayudarte a guiar al lector
Si en un diálogo entre dos personajes puedes llegar a
prescindir por completo de los incisos del narrador, en un
diálogo con más de tres, lo tendrás difícil. No importa. No
abuses de ellos, claro está, pero tenlos presentes como guía
para recordar al lector, de vez en cuando, lo que ocurre y
quién habla.
Sin embargo, no siempre es necesario incluir los incisos. Al
contrario de lo que ocurre en un diálogo convencional entre
dos o tres personajes, cuando lo que tenemos en escena es
un elenco numeroso, podemos permitirnos el lujo de dejar
que algún parlamento quede sin definir cuando lo que
queremos es dar sensación de que todos corean al unísono.
Como ejemplo, veremos este fragmento de Diez negritos, de
Agatha Christie:
La cena había terminado. Los platos habían sido excelentes,
los vinos exquisitos. Rogers había servido la mesa
admirablemente. Todos estaban de buen humor y habían
empezado a hablar con más libertad e intimidad.
El juez Wargrave, dulcificado por el excelente oporto, hacía
comentarios mordaces; el doctor Amstrong y Tony Martson le
escuchaban. Miss Brent hablaba con el general Macarthur:
habían descubierto que tenían amigos comunes. Vera
Clarythorne hacía preguntas inteligentes a Mr. Davis sobre
África del Sur, tema que éste conocía a fondo. Lombard seguía
esta conversación. Una o dos veces alzó la mirada
bruscamente y sus párpados se encogieron. De vez en cuando
miraba alrededor de la mesa y estudiaba a los otros
comensales.
De repente Anthony Martson exclamó:
—Curiosas esas figurillas, ¿verdad?
En el centro de la mesa redonda, sobre una bandeja de cristal,
estaban colocadas unas figurillas de porcelana.
—Negros —dijo Tony—. La isla del Negro. Supongo que
esa es la idea Vera se inclinó hacia delante.
—¿Cuántos hay? ¿Diez?
—Sí, hay diez.
—Es gracioso —exclamó Vera—. Son los diez negritos de la
canción infantil que he visto en un cuadro colgado encima de
la chimenea de mi habitación.
—En mi cuarto también está —dijo Lombard.
—En el mío también.
—Y en el mío.
Todo el mundo lo coreó.
—La idea es divertida, ¿verdad? —manifestó Vera.
—Digan mejor que es infantil —gruñó el juez Wargrave.
Después se sirvió más oporto.
Recurre a los mejores trucos
Cuando tienes que escribir un diálogo en el que intervienen
muchos personajes, es el mejor momento para recurrir a esos
pequeños trucos que definen al personaje en el diálogo:
vocativos, formas de hablar características, datos concretos
del personaje o de la historia...
Un magnífico ejemplo de ello es el siguiente diálogo de la
novela El corazón helado, de Almudena Grandes, donde
podemos ver la discusión que se crea en una comida familiar.
Aunque la autora apenas usa incisos durante el diálogo, no
nos cuesta distinguir las voces de los personajes:
—¿Tú que quieres, mamá?
—Nada, hijo.
—Mamá, tienes que comer...
—Ahora no, Julio.
—Pues yo creo que voy a pedir fabada, y de segundo...
—¡Clara!
—¿Qué pasa? Estoy embarazada. Tengo hambre.
—Dejadla que coma lo que quiera. Hoy no es un día normal,
cada uno tiene que hacer el duelo a su manera.
—¿Sí? Pues yo quiero angulas.
—¡Ni hablar!
—¡Pero papá! La tía Angélica acaba de decir...
—Me da igual lo que haya dicho la tía Angélica. Tú no pides
angulas y se acabó.
—Vale, pues bogavante.
—¿Tú qué quieres, llevarte un bofetón?
—Y yo lo mismo que Guille...
—O sea, para Enrique otro bofetón.
—Bueno, ¿habéis decidido o no?
—Sí, chuletas de cordero para todos los niños —mis dos
sobrinos bufaron a la vez, pero ninguno se atrevió a
protestar—. De las entradas me encargo yo, y mamá que se
tome una sopa, por lo menos.
—Que no quiero, Rafa.
—Pues un puré de verduras.
—Que no.
—Angélica, díselo tú.
—Es verdad, mamá, tienes que comer algo.
—¡Una cosa, una cosa, una...! ¡Jo, que tengo la mano
levantada!
—Vamos a ver, Julia, ¿y a ti qué te pasa?
—Pues que yo soy niña y prefiero pollo al ajillo.
—A ver, los que quieran pollo que levanten la mano...
No te olvides de nadie
Por último, lo más importante: cuando vayas a escribir un
diálogo entre muchos personajes, no te olvides de ninguno. Si
quieres crear una escena realista, deberás dibujar en el lector
un cuadro completo de la misma.
Para ello, intenta equilibrar las intervenciones de los
personajes según el peso que deben tener (por carácter del
propio personaje, implicación en la conversación, etc.) e
intenta que todos participen de vez en cuando, aunque sea
con una reacción o un gesto, para que el lector recuerde que
siguen ahí.
Si es necesario, puedes crear un esquema con todos los
personajes participantes y crear de antemano el guión del
diálogo, dejando claro lo que va a decir, pensar y hacer cada
uno de ellos durante la conversación. Luego elige qué partes
quieres mostrar al lector.
Cómo crear fichas de personajes.
Está claro que no existe una única forma de enfrentarse a un
texto y cada escritor deberá ir haciéndose con un sistema
propio que se adapte a su modo de trabajar. Hay quien
necesita escribir con un itinerario definido y hay a quien le
basta una brújula para no perderse en el camino, dejando un
cierto margen para la aventura.
Sin embargo, independientemente del tipo de escritor que
seas, hay algo muy importante a la hora de narrar una
historia: debes conocer a tus personajes lo mejor posible.
Para ello, una buena solución es emplear las llamadas fichas
de personaje.
Las fichas de personaje son una especie de biografía en forma
de currículum y hay muchas maneras de desarrollarlas. Como
en todo a la hora de escribir, no existe un estándar en esto de
las fichas de personaje, pero sí se pueden diferenciar dos
tipos diferentes dependiendo de su finalidad:
Fichas completas de personaje:
Son fichas largas que contienen una gran cantidad de
información sobre el personaje en cuestión y su relación con
el resto de participantes en la historia. Se usan para definir a
los personajes principales en la fase previa a la escritura,
cuando estamos preparando todos los elementos necesarios
antes de lanzarnos a escribir la obra.
Gracias a esta ficha tendremos claro cómo es la apariencia del
personaje, cómo habla, viste, y se comporta, conoceremos su
pasado, todos sus rasgos característicos y, lo que es más
importante, podremos entender cómo reaccionará ante las
circunstancias de la historia.
Mini-fichas de personaje:
Son fichas breves y sencillas con una serie de datos mínimos
para hacernos una idea general de cómo es el personaje. Se
pueden usar para definir a los personajes secundarios de una
historia cuando nos preparamos para escribirla, pero también
sirven como disparadores creativos.
Puede ser interesante guardar mini-fichas de personaje en
una carpeta y recurrir a ellas cuando necesitemos inspiración
para escribir. Georges Simenon solía hacerlo así: escogía a dos
personajes -un hombre y una mujer, por ejemplo- y se
preguntaba qué circunstancias los harían llegar a los límites
de sí mismos. Con la respuesta, tenía el comienzo de su
historia.
En las siguientes entradas sobre el tema hablaré un poco más
sobre qué información es esencial en las fichas de personaje y
cómo puedes desarrollarlas tú mismo
Tal y como comenté en el post Cómo crear fichas de
personaje (1 de 3), existen dos tipos de ficha de personaje
según el uso que queramos darle: las fichas completas (o
biblia de personaje) y las mini-fichas. Hoy os hablaré sobre
estas últimas.
Las mini-fichas de personaje se pueden emplear tanto en la
fase de preparación de una obra con el fin de organizar a los
personajes secundarios, como a modo de colección para
recurrir a ella cuando busquemos ideas.
Por tanto, en estas fichas no es necesario describir al detalle
todas las características del personaje, basta con una serie de
datos que lo definan a grandes rasgos. La idea es que, de un
solo vistazo, podamos hacernos una idea general de cómo son
el personaje y su mundo.
Para ilustrar mejor esto, os he dejado al final del post el
modelo que suelo emplear yo. Si queréis, podéis
descargároslo para usarlo en vuestros trabajos de escritura.
Pero antes os explicaré cómo se rellena:
—Para empezar, me gusta llevar un registro de mis fichas con
su número y la fecha en que la he creado. Además, también
ayuda indicar el nombre de la historia para el que lo estamos
usando o una nota explicando el tipo de historia en la que
encajaría.
–Nombre o apodo del personaje. Si quieres leer un poco más
acerca de cómo poner el nombre correcto a un personaje,
puedes leer el post dime cómo te llamas y te diré cómo eres.
–Tipo de personaje. Esto es más fácil de rellenar si el
personaje forma parte de una historia porque sabes bien que
puesto ocupa. Puede ser un protagonista o un antagonista, el
ayudante de alguno de los anteriores, un personaje de
impacto (su intervención hace que un personaje principal
modifique su conducta), un personaje obstáculo (su
intervención pone trabas en el avance de un personaje
principal hacia su objetivo)... Sin embargo, en el caso de que
la ficha no se haya asignado a ninguna historia, no es tan
sencillo posicionar a nuestro personaje. En este caso, cabe
preguntarnos: ¿de qué tiene alma? ¿Es un personaje principal
o secundario? ¿Héroe o antihéroe? ¿Un arquetipo? Aquí la
lista de posibilidades se vuelve bastante extensa.
-A continuación, suelo añadir una serie de datos generales del
tipo fecha de nacimiento, edad al inicio del relato, género del
personaje, dónde ha nacido y dónde vive...
–Apariencia. No es necesario entrar en detalles en este
apartado, sólo hay que indicar los rasgos característicos que le
diferencian del resto de los personajes. Puede ser, por
ejemplo, una cicatriz, una cojera, vestirse siempre de negro,
una complexión llamativa, una forma de caminar, un seseo
pronunciado...
Además, a mí me gusta incluir la estatura, el color de ojos y el
cabello. –Carácter. Al igual que en el punto anterior, se trata
de indicar una serie de rasgos particulares que definan al
personaje a grandes rasgos y lo distingan de los otros. ¿Es una
persona casera y familiar?¿Es independiente, social,
aventurero? Busca los principales adjetivos que puedan
mostrarnos su personalidad. Para completar el apartado del
carácter, me gusta añadir sus principales virtudes o talentos y
defectos o carencias, así como sus aficiones, miedos, sueños y
objetivos (pueden ser importantes para definir en la historia
las motivaciones del personaje).
-En el apartado profesión/estudios hay que explicar a qué se
dedica el personaje. Aunque también puede encontrarse
estudiando o ser un animal o un personaje fantástico, en cuyo
caso este apartado se dejaría en rellenaría de otra forma. Se
trata de explicar qué hace su personaje para vivir, a qué
dedica su tiempo. También incluyo en este apartado un
pequeño espacio para una vocación frustrada porque
considero que, a veces, las cosas a las que hemos renunciado
en el camino también pueden servir para definirnos.
-En familia y otras relaciones puede ser interesante indicar el
tipo de relación que le une a los suyos, así como también
algún personaje fundamental en su vida.
-El lema personal es una frase o un concepto que resuma la
filosofía del personaje, uno de sus valores principales. Para
rellenar este apartado puede ser útil recurrir a refranes, frases
hechas o citas famosas del tipo "más vale pájaro en mano que
ciento volando" o "No lo intentes. Hazlo o no lo hagas".
-Para terminar, dejo siempre un espacio para las notas u
observaciones, para alguna otra información relevante que
haya que remarcar, como una relación destacable, la función
que tendrá en la historia, una anécdota, una breve biografía...
Cualquier dato fundamental que nos ayude a hacernos una
mejor composición del personaje.
Y eso es todo. Aquí os dejo por fin el modelo de mini-ficha
descargable. Es un PDF editable. Esto significa que podéis
usarlo para rellenarlo directamente desde el ordenador y
trabajar siempre digitalmente o para imprimirlo y trabajar con
las fichas en papel. Como siempre, espero que os sea útil este
recurso. En el próximo post sobre las fichas de personaje os
hablaré de las fichas completas y os dejaré también un
modelo para descargar.
Hemos llegado por fin a la tercera entrega sobre las fichas de
personaje, donde os hablaré de las fichas completas. En este
post encontraréis un modelo de ficha descargable para que la
uséis en vuestros trabajos. Sirve para que la rellenéis
directamente en el ordenador o la imprimáis y la uséis en
papel.
Como ya os comenté anteriormente, las fichas completas de
personaje se usan para definir a los personajes principales de
una historia en la fase previa a la escritura. Estas fichas tienen
que ser lo más completas que se pueda para que nos
hagamos una idea clara y precisa de cómo es nuestro
personaje, su aspecto, manías, virtudes, defectos,
costumbres, forma de vida, relaciones, etcétera. Pensad en
los actores que para interpretar bien a un personaje han de
conocer todos sus antecedentes y circunstancias. Un escritor
que se enfrenta al desarrollo de un personaje en una historia
debe realizar un trabajo parecido.
Cada escritor puede crear una ficha de personaje a su estilo,
tan larga y completa como quiera. Yo os dejo aquí la ficha tipo
que suelo emplear y que cubre los aspectos mínimos de una
ficha de personaje. Para rellenarla, debéis tener en cuenta los
siguientes puntos:
1. Características generales
-El número y fecha de la ficha, así como la historia para la que
se está usando, con el fin de llevar un registro del trabajo.
-El nombre o apodo del personaje con su consecuente origen
y significado. Si quieres saber más sobre el tema, puedes leer
el post dime cómo te llamas y te diré cómo eres.
-La función en la historia (protagonista, antagonista, héroe,
ayudante del protagonista... y cómo afecta su intervención a
la trama), género, edad, estado civil, estudios y profesión (o
profesiones que ha desarrollado), dónde vive, con quién, es
un hogar alquilado o en propiedad, etc.
2. Apariencia
-Qué pinta tiene el personaje, cómo viste, camina, se mueve y
habla, ¿lleva gafas o tiene una cicatriz en la mejilla? Todos los
datos relevantes que definan al personaje y lo diferencien del
resto.
3. Carácter
-Cuáles son las principales características de su personalidad,
qué adjetivos le definen, cómo se ve a sí mismo y cómo le ven
los otros. Cuáles son sus aficiones, sus miedos, fobias, manías,
sueños y objetivos.
4. Familia y amigos
-Padre y madre. Nombre, profesión, edad al nacer el
personaje y la relación que mantienen con el mismo. También
se puede incluir cualquier otro dato relevante como un
hobbie o un hábito que haya marcado de por vida al
personaje.
-Hermanos, matrimonio, hijos y otros amigos o familiares
importantes. Al igual que en el punto anterior, hay que incluir
los nombres, edades, la relación que mantienen con el
personaje y cualquier otro dato de relevancia.
5. Biografía
-Pasado. Un pequeño resumen de los momentos más
importantes de su vida antes del comienzo de la historia.
-Presente. Situación general de su vida al comienzo de la
historia.
-Futuro. Breve resumen de cómo afectará la historia a su vida,
qué será de él.
6. Cuadro de relaciones y otras notas
-Relaciones con el resto de personajes. En este apartado cabe
incluir al resto de personajes de la historia y cómo conocen al
personaje de la ficha, qué relación les une y cómo afectan
estos a su vida y acciones.
-Por último, siempre es bueno dejar un pequeño apartado
para notas y observaciones particulares, si las hubiese.
Decálogo para crear personajes protagonistas.
En el post anterior os hablaba sobre cómo dar a conocer a
nuestros personajes. Como es un tema que me gusta mucho y
me parece interesante para desarrollar cualquier historia,
quiero seguir hablando un poquito más sobre él a través de
este decálogo que he preparado sobre la creación de
personajes: cómo crear protagonistas multidimensionales y
que gusten al lector.
El protagonista es el personaje principal de una historia, el
que da el impulso a la acción y a través del cual se viven los
hechos. En una misma historia puede haber uno o varios
protagonistas (incluso existen casos donde se cambia de
protagonista en medio de la historia, como ocurre en
Psicosis). En el caso de haber varios protagonistas en una
narración, existen dos formas de clasificarla:
Historia con protagonistas plurales: todos los personajes
protagonistas comparten un mismo objetivo y sufren las
mismas consecuencias y beneficios en la lucha por alcanzarlo.
Es el caso por ejemplo, de la serie El Equipo A, Los doce del
patíbulo o la saga de historias juveniles de Los Cinco.
Historia con múltiples protagonistas: todos los personajes
protagonistas de la historia tienen objetivos individuales y
sufren consecuencias y beneficios de forma individual, a veces
incluso el beneficio de uno es el sufrimiento de otro. Este tipo
de protagonistas se da, por ejemplo, en la tan de moda Juego
de Tronos o en la serie de ciencia ficción Battlestar Galáctica,
donde, a pesar de tener todos un objetivo general de alcanzar
la Tierra, cada personaje tiene sus propios objetivos en una
trama mucho más compleja.
Al margen del número de protagonistas en una historia, hay
una serie de puntos que nos ayudarán a construirlos y a partir
de ellos he desarrollado el decálogo que os comentaba con
los diez aspectos que debe tener todo personaje protagonista
para gustar al lector. Los protagonistas deben ser...
1. Diferentes y únicos
Todos los personajes de la historia han de ser diferentes,
distintos entre sí, tanto en las historias con varios
protagonistas como las de uno solo. A través de los distintos
personajes hay que buscar el complemento (personajes que
se complementan entre sí y forman un equipo, un todo) o el
contraste y la confrontación (las tensiones entre personajes
generan conflictos, y ya sabéis que CONFLICTO es igual a
HISTORIA).
2. Coherentes
Todo personaje ha de ser, además de coherente con la
historia a la que pertenece, coherente consigo mismo y su
forma de ser. Nada chirría más que ver a un personaje al que
conoces actuar de una manera que no le corresponde sin
justificación alguna. Por ejemplo: un personaje que es
altruista y desprendido, caritativo, de pronto le contesta de
forma desagradable a un anciano que le pide que le ceda su
asiento en el autobús. También podemos ver como ejemplo el
caso opuesto: un personaje avaro, egoísta, mezquino y ruin
que, sin un detonante o una justificación dentro de la historia,
se muestra de repente generoso con sus semejantes.
3. Sorprendentes
Sin dejar de lado la coherencia que comentaba en el punto
anterior, el personaje ha de sorprender con sus acciones. Es
decir, actuando siempre dentro de una forma lógica,
esperable según su carácter o su bagaje, no debe resultar
previsible o será aburrido.
4. Contradictorios
También es bueno que el personaje tenga contradicciones,
conflictos internos. Nos gusta (y nos sorprende, en relación
con el punto 3 del decálogo) que un personaje dude o se
plantee sus objetivos por un problema moral. Como lectores,
esto nos ayuda a ponernos en su lugar y nos hace la
experiencia de la lectura más gratificante y enriquecedora.
Por ejemplo (ojo spoilers!! Si no has leído el El conde de
Montecristo salta directamente al punto número 5 o deja este
post y vete a leerlo inmediatamente porque te estás
perdiendo una gran obra). Bueno, y aquí va el spoiler: cuando
Edmond Dantés conoce al hijo de su enemigo y empieza a
tomarle afecto, surge un fuerte conflicto interno entre sus
deseos de venganza y sus sentimientos. Es una de las partes
con más fuerza de toda la novela.
5. Activos
Al igual que el conflicto, la acción es fundamental para la
historia. Si el protagonista es un ser pasivo, no hace nada, no
nos interesa en absoluto. El protagonista tiene que hacer
cosas, aunque sea por obligación o sólo de manera
psicológica, el conflicto y los hechos lo empujan a la acción.
6. Motivados
Un protagonista puede provenir de ámbitos muy distintos que
resulten desconocidos para el lector, pero tiene que tener una
motivación, un objetivo, sueño, deseo o meta universal, que sí
sea comprensible e identificable para el lector (amor, poder,
venganza, lealtad, supervivencia...). Además, sin motivación,
tampoco hay motivo para la acción.
En este punto también cabe distinguir dos tipos de
motivaciones: la superficial (que el personaje sabe de forma
consciente que persigue) y la profunda (que el personaje
desconoce pero persigue de forma inconsciente y le hace
evolucionar mucho más que la consciente).
Por ejemplo, el personaje de Star Wars Han Solo tiene unas
motivaciones conscientes, que son egoístas (el dinero y salvar
el propio pellejo). Sin embargo, a la hora de la verdad (y esto
es otro punto importante a tener en cuenta: bajo presión es
cuando se muestra la verdadera naturaleza de un personaje)
le traiciona su motivación inconsciente (el compañerismo) y
se arriesga por salvar a sus compañeros. Esta motivación es la
que le hace evolucionar y acabar convertido en un héroe de la
rebelión.
7. Morales
Los personajes protagonistas deben regirse por un código
moral o ético. Esto no quiere decir que tengan que ser santos
ya que no todos los códigos morales son iguales y lo que para
mí es ético para otra persona puede no serlo.
Lo que significa eso es que, como escritores, debemos
conocer los límites y el código moral de nuestros personajes
principales y hacer que se rijan por ellos. Esto nos ayudará
también a desarrollar posibles conflictos internos y a
mantener la coherencia de la que hablábamos antes.
8. Imperfectos
No sé a vosotros, pero a mí nada me repatea más que la
perfección. Me gustan las personas con defectos, manías,
cicatrices, debilidades o traumas. Sin pasarse, claro, pero con
sus cosillas. Eso es lo que hace a un personaje más humano y
nos ayuda a identificarnos con él.
Por ejemplo, Superman es un personaje que sería perfecto de
no ser por esas historias que han escrito algunos autores en
las que se nos muestra como un ser frágil y vulnerable
emocionalmente. No tanto por la kriptonita, que también es
una debilidad pero mucho menos intensa si lo pensamos bien,
como por su sensación de soledad (siempre será un ser único,
extraño, diferente), sus ganas de encajar y el peso que tiene
en su conciencia la responsabilidad, el miedo a no ser capaz
de llegar a tiempo o a no lograr estar en todas partes a la vez.
Estas vulnerabilidades son lo que hacen que el personaje me
guste, que lo entienda. Tal vez no sepamos lo que es ser un
extraterrestre con superpoderes, pero todos podemos
identificarnos con sus emociones humanas y entender cómo
se siente.
9. Ingeniosos
Esto no quiere decir que tengan que ser la bomba de agudos,
siempre con la respuesta graciosa a punto, ni que sean
súperinteligentes y lo sepan todo (eso de hecho suele
provocar el efecto contrario y se hacen personajes
repelentes). Pero sí es bueno que tengan una cierta
inteligencia o, al menos, ingenio. Que nos haga sonreír. Un
tipo que te hace sonreír es un tipo que te cae bien.
10. Misteriosos
Y por último pero quizá de lo más importante: nada enamora
más que el misterio. Saberlo todo del personaje desde el
inicio puede ser como encontrarse con ese tipo que te cuenta
toda su vida nada más conocerlo. Lo que queremos cuando
nos interesa alguien es descubrirlo poco a poco, intrigarnos,
preguntarnos qué hay detrás de ese silencio, de esa mirada
triste que se instala durante un brevísimo instante en sus
ojos. Ahí reside la magia.
Cómo dar a conocer a nuestros personajes.
Si algo tienen en común todas las historias que leemos y
contamos es que están protagonizadas por personajes. Estos
pueden ser seres fantásticos o realistas, animales o humanos,
pero siempre limitados por las palabras, por el contexto y por
las historias que protagonizan.
Así pues, cuando contamos una historia tenemos que
representar a esos seres a través de las palabras hasta que
parezcan reales, tenemos que darles vida y tenemos que
hacerlo bien. Pero, ¿cómo?
Podemos usar al narrador para que nos explique cómo es
nuestro personaje, está claro, pero esto solo no basta y el
lector necesita siempre algo más. Si queremos crear
personajes en tres dimensiones, hay seis formas mucho más
creíbles y eficaces de presentárselos al lector:
1. ¿Qué piensa?
Una de las maneras más sencillas de presentar un personaje
es hacerlo a través de sus pensamientos y emociones. Lo que
hay en el interior de su cabeza puede ser revelador,
especialmente si se contradice con lo que dice y hace o si
aporta una información a mayores.
2. ¿Qué dice?
O "Por la boca muere el pez", que dice el refrán. Al personaje
también se le define a través de los diálogos, de lo que dice y
cómo lo dice.
3. ¿Qué hace?
Nuestras acciones no engañan, eso está claro. Poco importa
que el narrador (o incluso el propio personaje) insista en que
un personaje es valiente si no lo demuestra con su
comportamiento.
4. ¿Cuáles son sus atributos?
Hay rasgos, emblemas o símbolos que ayudan a hacernos una
idea de cómo es alguien. Por ejemplo, un personaje que se
sonroja fácilmente, otro que viste siempre colores chillones y
alegres, una persona que siempre lleva un reloj y lo mira
constantemente... En la película Amélie el personaje de Nino
colecciona fotografías que otras personas desechan en
fotomatones. No se sabe mucho más de él, pero tampoco
hace falta.
5. ¿Cómo se llama?
El nombre o la forma de llamar a alguien nos cuenta también
cosas sobre su personalidad. No es lo mismo llamar a alguien
por un nombre determinado
(los nombres, además, pueden tener significado de por sí,
como ya os comenté hace tiempo en el post cómo elegir el
nombre de tus personajes) que por un apodo o no nombrarlo
en absoluto. Éstas son decisiones que deben tomarse siempre
para ayudar a la caracterización del personaje y, sobre todo, a
la historia.
6. ¿Qué piensan y dicen los demás?
La opinión del resto de los personajes y su relación con ellos
es importante para que entendamos cómo es. En la película
"Centauros del desierto" el personaje interpretado por John
Wayne no habla mucho de sí mismo y sus acciones tampoco
nos cuentan demasiado sobre él salvo que es un hombre duro
y amargado. Casi todo lo descubrimos a través de lo que otros
dicen y de sus relaciones con los demás. Sabemos así que hay
algo turbio en su pasado, que ha matado a hombres, que está
enamorado de la mujer de su hermano y que, pese a su
rudeza, es un tipo vulnerable (este último dato se ve por la
relación con sus sobrinas y su cuñada).
Si lo pensamos bien, estos seis puntos son también lo que nos
ayuda a definir a las personas que nos rodean, así es cómo
vamos conociendo a nuestros allegados. Al fin y al cabo, la
ficción es, al igual que un personaje, una representación de la
realidad.
Los diez mandamientos del personaje.
Hace tiempo leí en algún número de la revista de Escribir y
Publicar un curioso decálogo sobre la creación de personajes
que, por supuesto, no tardé en apuntar en mi cuaderno. Ayer
por la noche, hojeándolo (me encanta echarle un vistazo de
vez en cuando a viejas notas y apuntes, por lo que puede
surgir) me lo encontré y hoy quiero compartirlo con vosotros:
1. Los crearás tú mismo/a:
Tú y sólo tú debes crear a tus personajes. Nadie puede
hacerlo por ti.
2. Saldrán de tu cabeza:
La propiedad intelectual de tus personajes es tuya y
solamente tuya.
3. Serán tu responsabilidad:
La responsabilidad civil, criminal, mercantil o emocional
también es solamente tuya.
4. Serán únicos:
Procura que tus personajes sean originales, irrepetidos e
irrepetibles.
5. Tendrán sus límites:
Procura que tus personajes sean transgresores hasta donde
deban, nunca hasta donde puedan.
6. Serán creíbles:
Procura que tus personajes sean creíbles dentra de la lógica y
creíbles también dentro de la fantasía más ilógica.
7. No copies:
Puedes inspirarte en la vida misma, en tu propia experiencia,
en algo que te contaron, en fantasías, ensoñaciones... Pero
intenta crear tus propios personajes, no los copies.
8. ...a no ser que:
Excepcionalmente puedes inspirarte en otra obra si tu
intención es parodiarla o reescribirla contraviniendo el
sentido original.
9. Tendrás que soportarlos:
Si no estás preparado para convivir con tu personaje a lo largo
de 300 líneas o 300 páginas, entonces no es tu personaje.
Transfórmalo o metabolízalo, o ambas cosas.
10. Estarás orgulloso:
Puedes avergonzarte de las acciones y talantes de tus
personajes, pero nunca de ellos mismos. Anda por la vida con
ellos y la cabeza muy alta.
Cómo elegir el nombre para tus personajes.
En muchas culturas se creía o se cree que los nombres no
son solamente algo que sirve para que otros nos llamen, sino
que contienen la esencia misma de la persona. Tal vez desde
un punto de vista pragmático esta afirmación pueda
considerarse exagerada, pero ya no lo es tanto si de lo que
hablamos es de personajes. ¿O no sería distinto Sherlock
Holmes si se llamase Sherrinford Holmes, como pretendía
Conan Doyle en un comienzo?
Sabemos que los nombres tienen unas connotaciones
diferentes para cada uno de nosotros porque nos recuerdan a
gente que hemos conocido y es imposible saber de antemano
el significado que le pueden aportar un lector determinado.
Sin embargo, hay una serie de consejos útiles a la hora de
bautizar a tus personajes correctamente:
1. Dales una intencionalidad:
Para empezar, no escojas el nombre sólo porque te gusta, te
parece bonito o tu novia/o del instituto se llamaba así. Dale
una intencionalidad y reforzarás tu historia.
2. No subestimes lo común:
Esto no implica que todos tus personajes tengan que llamarse
de forma extraña o rocambolesca. No deseches un nombre
porque sea demasiado común. María o Juan son muy
habituales y poco significativos, pero esto puede ser también
una intención buscada para destacar, por ejemplo, que tu
personaje es una persona normal y corriente.
3. No te limites:
No todos los personajes tienen porque llevar un nombre en la
historia, también pueden reconocerse por un apodo (como la
Maga de Cortázar en Rayuela), por su profesión, por una
característica (como el tuerto o el viejo), etc.
4. No te compliques:
Evita los nombres largos, complicados o difíciles de recordar
(especialmente si es una obra coral), e intenta referirte al
personaje siempre de la misma forma para no confundir al
lector. Es decir, si a Francisco le llaman "el tuerto", pero
también aparece en el libro como Fran y como Paco, al final
será un lío saber de quién estás hablando.
En la novela Crimen y castigo todos los personajes llevan un
montón de nombres (Rodion, por ejemplo, también aparece a
veces como Rodka, Rodia, Romanovich o Raskolnikov).
Mientras la leía, tuve que hacer un verdadero esfuerzo para
diferenciar a los personajes y, al final, opté por asignarles una
letra y en lugar de Rodia, R era el protagonista para mí. Este
esfuerzo se hace por un autor como el ruso que escribió
novelas como Crimen y Castigo. Pero si no eres Dostoyevski,
mi sugerencia es que intentes no confundir al lector, porque
puede que se canse y deje tu libro antes de llegar a la mitad.
5. Usa nombres diferentes para personajes diferentes:
Por el mismo motivo que en el punto anterior, no uses
nombres muy parecidos para los personajes secundarios si
quieres que el lector recuerde de quién le estás hablando.
En el primer borrador de mi novela Santa Matriuska, había un
Fermín y un Felipe con cuyos nombres me liaba yo misma.
Ellos no tenían nada que ver entre sí como personajes, pero
también los confundieron quienes leyeron esa primera
versión de la novela, así que decidí cambiar el nombre de uno
de ellos y el problema quedó resuelto.
6. Piensa en conjunto:
Cuando se hace el casting para una película se busca que haya
cierta química o sintonía entre los actores. Los nombres de
tus personajes también funcionan en conjunto y esto te
puede ayudar a reforzar una idea.
En la película Lucía y el sexo hay toda una apuesta simbólica
con los elementos de la luz, el sol y la luna. Sus personajes
principales se llaman Lucía (luz), Lorenzo (nombre coloquial
para el sol en castellano) y Luna: los tres nombres inciden en
la idea principal y funcionan como un todo. Cada uno de ellos
hace que los otros dos tengan sentido.
7. Sé coherente:
Los nombres deben ser coherentes con las circunstancias del
personaje, su edad, la época (nombres habituales hoy no lo
eran tanto hace cien años) y el lugar donde vive, su estrato
social, la ideología de sus padres...
Piensa en tu propio nombre: te lo pusieron por una razón,
porque naciste en un lugar concreto, en una época concreta y
en un contexto concreto, ¿no es cierto? Así que si intentas
mantener cierta lógica en los nombres que elijas, le darás más
credibilidad al relato.
8. Usa el diccionario:
Por si os sirve de ayuda, aquí os dejo la dirección de un
diccionario online de nombres que, además, incluye una
reseña con el significado, cosa que puede sernos útil a la hora
de decidirnos:
Cómo dar profundidad a un personaje.
Con frecuencia se dice que los personajes de tal obra son
redondos o que los de aquella otra son planos pero, ¿qué
significa esto exactamente? ¿Cómo podemos saber si
nuestros personajes son planos o redondos? ¿Debemos crear
siempre personajes redondos y dinámicos? ¿Cómo podemos
hacer que nuestros personajes sean más creíbles?
Para responder a estas preguntas, empecemos por definir en
qué consiste cada una de estas características y cuándo
suelen aplicarse:
Personajes planos
Son personajes que se caracterizan con muy pocos rasgos,
recurriendo a clichés o estereotipos (si quieres leer más sobre
este tema, puedes visitar la entrada del blog clichés en la
ficción: cuándo evitarlos y cuándo emplearlos). Están al
servicio de la historia y, por lo general, son estáticos, no
evolucionan.
¿Cuándo usar personajes planos y por qué? Los personajes
planos se suelen usar en comedias televisivas (las llamadas
sitcom de 30 minutos con risas enlatadas) porque son
historias que se centran en las anécdotas, en el chiste y
buscan la sensación de familiaridad, sin complicaciones,
recurriendo a patrones comunes que el espectador reconoce
al momento.
También se pueden usar personajes planos como secundarios
de una historia para lograr uno de los siguientes efectos:
Reconocimiento rápido: Necesitamos que el lector-espectador
reconozca al instante el tipo de personaje ante el que nos
encontramos.
Contraste: Un personaje plano y/o sin evolución de su
personalidad puede funcionar como contraste para resaltar la
personalidad o la evolución de otro de los personajes de la
historia.
¿Cuándo evitarlos? En el resto de los casos. A no ser que
busquemos específicamente uno de los efectos anteriores, es
mejor intentar que nuestros personajes sean redondos
(especialmente los protagonistas) para que el lector pueda
identificarse con ellos.
Personajes redondos
Un personaje redondo es el que tiene profundidad, el que
tiene virtudes, defectos, fortalezas, debilidades, miedos,
sueños... Es un personaje bien caracterizado, tanto que
parece real. Además, no es un personaje inconsistente ni
estático, sino que es dinámico, evoluciona. A los personajes
redondos les afectan los acontecimientos de la historia,
sufren las consecuencias y cambian. Esto los hace más
realistas y creíbles.
¿Cómo se construyen personajes redondos y profundos?
La mejor forma de saber si estamos ante un personaje plano o
redondo es respondiendo a las siguientes preguntas:
1. ¿Sufre algún cambio interno a lo largo de la historia?
Piensa en el estado del personaje al inicio. ¿Es el mismo que
cuando termina? Haz que no lo sea, que evolucione, para
mejor o para peor, pero la acción ha de afectarle de alguna
forma.
2. ¿Sufre algún cambio externo a lo largo de la historia?
De la misma forma que cambia su personalidad, también
debería cambiar su situación externa. Por ejemplo: Luke
Skywalker, en La Guerra de las Galaxias, cambia mucho
emocionalmente a lo largo de la historia, pero también no es
lo único que evoluciona, ya que empieza siendo un granjero y
termina convertido en caballero jedi.
3. ¿Qué quiere? Tu personaje debe desear algo a nivel
consciente, algo que le incite a actuar.
4. ¿Qué necesita? Al margen de lo que crea que quiere,
hay otra cosa que el personaje necesita a nivel inconsciente,
sin darse cuenta o sin atreverse a admitirlo, y es diferente a lo
que quiere. Esta contradicción aporta profundidad al
personaje.
5. ¿Qué consigue? Al final de la historia, ¿logra alguno
de sus objetivos? ¿Cómo le afecta? Con la respuesta a esta
pregunta puedes saber mejor cómo enfocar la evolución del
personaje. Por ejemplo, si logra lo que quería en un principio
pero no lo que necesitaba de verdad, puede darse cuenta de
que estaba equivocado. Por lo tanto, aprende y mejora. Es
una evolución.
6. ¿Cuáles son sus defectos, sus debilidades? Todo el
mundo tiene fallos, miedos y puntos flacos. Si quieres que tu
personaje sea creíble, más vale que los tenga también y, a ser
posible, que tenga que enfrentarse a ellos. Que los supere o
no ya depende de la historia que quieras contar y de cómo
sea la evolución que quieras darle a tu personaje.
Por ejemplo, en la serie norteamericana The Wire (por cierto,
MUY recomendable; de las mejores series que he visto en
cuanto a caracterización de personajes) hay varios personajes
que han de enfrentarse a sus debilidades. Algunos las superan
y mejoran, otros no lo hacen y fracasan. A veces, el contraste
entre ellos sirve también para reflejar mejor lo que se nos
está contando y hacer la historia más creíble.
7. ¿Cuáles son sus fortalezas? Además de puntos
débiles, el personaje también debe tener puntos fuertes que
puede conocer o no. A veces los descubre y aprende a
usarlos, a veces no y, de nuevo, fracasa. Pero tú como escritor
sí tienes que saber cuáles son y es bueno que el lector los
conozca también para que comprenda mejor al personaje.
8. ¿Cuál es su conflicto interior? He dejado esta
pregunta para el final pero no porque sea menos importante,
sino porque al responder a las anteriores será más fácil
saberla. Todo buen personaje ha de sufrir un conflicto interior
en algún momento de la historia; por ejemplo, un debate
entre lo que quiere y lo que necesita, o una cuestión moral
entre lo que persigue y lo que considera correcto. Este tipo de
dilemas o de luchas con uno mismo son las que hacen a un
personaje interesante, porque a través de su experiencia
vivimos y aprendemos.
¿Qué os parece? ¿Se os ocurren otros aspectos a tener en
cuenta a la hora de darle profundidad a los personajes?
¿Recordáis algún personaje que os haya marcado o con el que
os hayáis identificado gracias a su caracterización?
Yo, a bote pronto, recuerdo al Conde de Montecristo, que
me enganchó gracias a sus contradicciones, sus debilidades y
sus fortalezas. Uno de esos personajes inolvidables que a
todos nos gustaría escribir.
Tipos de personajes: la importancia de los secundarios.
Como ya sabéis, para narrar una historia necesitamos
personajes. Son un elemento imprescindible. Pero, ¿cuántos
personajes necesitamos y de qué tipo?
En el cuento solamente se suele incluir a los personajes
principales y cuantos menos haya, mejor. Pero si nos vamos a
la novela u otras formas largas, añadir personajes secundarios
a la ecuación le dará mayor profundidad a la historia. Por no
hablar de lo útiles que resultan para conducir la trama hasta
su desenlace.
Como en cualquier otro aspecto de la escritura, la
construcción de personajes tiene infinitas posibilidades, pero
existen una serie de roles habituales que nos pueden dar
pistas cuando tengamos que construir nuestras historias:
El escudero y el ayudante del protagonista
También podríamos referirnos a él como "el Sancho Panza", el
fiel escudero o amigo que sigue al protagonista en sus
aventuras y le ayuda a conseguir sus objetivos. Es también el
caso de Sam en El señor de los anillos o de Hermione y Ron en
Harry Potter.
El ayudante del antagonista
Si el protagonista tiene sus ayudantes, por qué no el
antagonista. Este secundario nos puede ayudar a crear nuevas
tramas y obstáculos para que el protagonista crezca en su
camino hacia el desenlace de la historia.
Un ejemplo de ayudante del antagonista lo encontramos
también en Harry Potter en el personaje de Peter Pettigrew,
apodado Colagusano, quien trabaja bajo las órdenes de
Voldemort.
El personaje obstáculo
Aunque el personaje obstáculo suele ser el ayudante del
antagonista, no siempre tiene por qué ser así. A veces hay
personajes que, sin conocer al antagonista o sin tener relación
con él, le resultan de ayuda porque obstaculizan el camino del
personaje hacia su meta.
Por ejemplo, tomando otra vez el caso de Harry Potter, sus
tíos y su primo, aunque no tienen relación con el antagonista
Voldemort, se comportan como personajes obstáculo al
intentar que Potter no logre sus objetivos.
El personaje de impacto
Este rol es uno de mis favoritos y me gusta llamarlo "el Obi-
Wan" porque, por supuesto, Obi Wan Kenobi es también uno
de mis personajes favoritos de la saga de Star Wars (ojo, de
las pelis antiguas. Las nuevas prefiero ni mencionarlas!! :P)
El papel del personaje de impacto es el de empujar al
protagonista para que se ponga en marcha la trama. Cuando
un personaje tiene dudas a cerca de si emprender un camino
o no (como en el caso de Luke Skywalker al principio del
Episodio IV) o se queda estancado porque no sabe qué
decisión tomar, es el momento perfecto para introducir a un
personaje de impacto.
Eso sí, no es necesario que este personaje le dé la solución
directamente al protagonista. Es mucho más interesante si le
da las pistas o la clave que le sirvan de ayuda para descubrir
por sí mismo qué camino tomar. Es solamente un pequeño
empujón; mejor que el mérito de la decisión recaiga sobre el
protagonista para demostrar que está aprendiendo y
evolucionando.
Por cierto, en muchas ocasiones el personaje de impacto
recae en el arquetipo del sabio, un personaje con experiencia,
edad y conocimiento que le da la pista al protagonista. Sin
embargo, no tiene por qué ser así. A veces incluso suena la
flauta de otra forma y un personaje secundario algo tonto
puede hacer un comentario inocente que dé la clave al
protagonista para dar con la solución al dilema o tomar su
decisión.
El mentor
Aunque se podría incluir en los personajes de impacto, el
mentor requiere una mención aparte por sus peculiaridades,
ya que su tarea no consiste solamente en darle la pista para
resolver un conflicto concreto.
El mentor es un personaje que guía al protagonista durante
un período mayor de tiempo y le transmite sus conocimientos
en un momento crucial con la intención de devolver al
protagonista a su camino correcto. Es el caso claro de Yoda en
Star Wars.
La mezcla
No todo es blanco o negro y estos personajes que hemos
mencionado no han de ceñirse a su rol exclusivamente. Es
decir, a veces podemos mezclar diferentes tipos de
personajes para crear nuevos papeles y añadir profundidad a
la historia.
Un caso claro de mezcla de roles lo vemos por ejemplo en el
seudovillano: el ayudante del antagonista o el personaje
obstáculo que hacia el final de la historia se redime y se
convierte en un personaje de impacto o en un ayudante que
le echa una mano al protagonista para lograr su objetivo.
Por supuesto, esto solamente es una lista con algunos de los
roles más usados para personajes secundarios, pero hay
muchos más y cada historia requerirá los suyos.
¿Y vosotros? ¿Qué roles de personaje soléis incluir en
vuestras narraciones?
¿Cuáles son los que más os gustan?
¿Qué es un arco dramático de personaje?
Perdonad la imagen de esta entrada, pero es que no he
podido evitar el chiste fácil. Aunque no, no os preocupéis: el
arco del personaje no es un arma para que tire flechas en plan
Legolas, sino la evolución de un personaje en una historia.
Me explico: el arco de un personaje es la transformación de
punto de vista que sufre desde el comienzo hasta el final de la
historia, los estadios por los que atraviesa y el crecimiento
psicológico o emocional que experimenta.
Para entenderlo mejor, ahora veremos cómo funciona y cómo
podemos crear nuestros propios arcos de personaje:
Tipos de arco de personaje
Subjetivo: puede ser una evolución moral, de valores,
ideológica, psicológica... Tiene que ser una transformación a
nivel interno.
Por poner un ejemplo conocido, tomemos al personaje de
Chandler de la telecomedia Friends: al principio, es un tipo
inmaduro, algo cínico y con miedo al compromiso, pero poco
a poco evoluciona hasta convertirse en un padre de familia
comprometido, sensible y responsable.
Objetivo: se trata de la evolución exterior del personaje, las
cosas que cambian en su vida a raíz de la historia.
Tomando el mismo ejemplo de antes, Chandler comienza la
serie como un tipo soltero que vive con un amigo y tiene un
trabajo aburrido. Al final, sin embargo, está casado, con hijos
y tiene un trabajo creativo.
Progresión en el arco de personaje
Todo arco de personaje, ya sea objetivo o subjetivo, tiene una
progresión en una de las tres formas siguientes:
Positivo: el personaje evoluciona de una situación mala a una
buena (o simplemente a una situación mejor que la inicial). Es
el arco de las historias con final feliz. (El caso de Chandler en
Friends sería un caso de arco positivo).
Negativo: justo al revés que en el anterior. En el arco
negativo, el personaje evoluciona hacia una situación peor
que la inicial y la historia tiene un final trágico.
Neutro: el personaje permanece igual y su situación no
cambia aunque haya aprendido alguna cosa durante la
historia. Ojo, este tipo de personaje ha de tener una
personalidad muy fuerte (como, por ejemplo, Sherlock
Holmes o James Bond). De no ser así, puede provocar una
sensación de final trágico, ya que como lectores y
espectadores queremos que el personaje evolucione.
¡Ojo! A veces un personaje puede tener distintos tipos de arco
en una historia. Por ejemplo, podemos encontrarnos un arco
objetivo negativo (un personaje empieza la historia vivo y
acaba muriendo a causa de una enfermedad terminal)
mezclado con un arco subjetivo positivo (a causa de la
enfermedad, el personaje ha de enfrentarse a muchas cosas y
aprende una lección que le lleva a mejorar a nivel
psicológico).
Cómo se muestra un arco de personaje
Un personaje no cambia porque sí, de golpe. O bien sufre una
transformación paulatina debida a los acontecimientos de la
historia, o bien le ocurre algo con la fuerza suficiente como
para hacerle cambiar (un punto de inflexión). El cambio
siempre ha de ser creíble y estar justificado.
Los cambios del personaje pueden mostrarse de formas muy
distintas y cuando son cambios sutiles es interesante no
explicarlos demasiado, sino dejar que sea el propio lector el
que analice y se dé cuenta de ellos. Eso hace la lectura más
interesante (no sé a vosotros, pero a mí me repatea que me lo
den todo mascado).
Las formas de mostrar los cambios de un personaje pueden
ser a través de sus acciones, sus palabras, su actitud, sus
valores, sus prendas de vestir, sus hábitos...
Por ejemplo, en mi novela Niña de Cristal, hay un personaje
que (ojo, spoilers a continuación!) va sufriendo una
transformación paulatina que eclosiona hacia el final del libro
y, además de otros cambios en su ánimo y su actitud, se
demuestra a través de un cambio de hábitos: después de
pasarse toda la novela fumando a lo loco, alguien le ofrece un
cigarro y lo rechaza. No fuma más en el resto de la historia.
Obviamente, esto no es apología contra el tabaco, sino un
símbolo de un mayor control del personaje sobre sus
emociones y sobre sí mismo.
Y vosotros, ¿cómo soléis mostrar la evolución de vuestros
personajes? ¿Y qué os ha parecido esta entrada? Espero que
os haya gustado y que tengáis un feliz fin de semana lleno de
libros e inspiración!
Cómo hacer que nuestros personajes gusten al lector.
Hemos hablado en ocasiones de cómo dar profundidad a un
personaje o cómo construir el arco dramático de nuestros
personajes. Hoy quiero ir un paso más allá y hablaros de cómo
conseguir que el lector se enganche a nuestros personajes.
Con esto no quiero decir que exista una fórmula mágica e
infalible para la construcción de personajes que gusten a todo
el mundo. Ni mucho menos. Si esto fuese posible, a todos nos
gustarían los mismos libros y los mismos personajes, pero no
es así.
Lo que sí existen son una serie de trucos o recetas a los que
podemos echar mano cuando estamos dando forma a los
protagonistas de nuestras historias para conseguir que
nuestros lectores se enganchen a ellos.
La empatía del lector
Por norma general, suele decirse que la clave para que un
personaje guste es lograr que el lector sienta empatía por él
(o ella). Seguro que tú también lo has experimentado alguna
vez al leer un libro o ver una película: te gusta ese personaje y
lo comprendes porque es una "persona normal", como tú. Te
preocupa lo que le ocurre porque te identificas con él.
En principio, la meta parece clara: tenemos que conseguir que
el personaje guste tanto a los lectores que sientan una
empatía inmediata por él. Pero, ¿cómo lo hacemos? Porque
no todos los seres humanos nos identificamos con lo mismo.
Lo que a mí me causa empatía, a ti te puede dejar indiferente.
La clave está en buscar la simpatía del lector, no su empatía.
Así te asegurarás de que pueda gustarle a todos (o al menos a
casi todos, que siempre hay excepciones).
La simpatía del lector
En un plano diferente al de la empatía, tenemos la simpatía,
mucho más amplia porque podemos sentirla incluso por
personajes antagonistas o con cualidades negativas. Darth
Vader, sin ir más lejos, cuenta con millones de admiradores en
todo el mundo. Y no es el único malo que nos atrapa.
Está demostrado que cuando sentimos simpatía por el
personaje nuestra implicación emocional en la historia es
mayor. Si intentamos que nuestros personajes causen esta
sensación en el lector, haremos que su lectura sea una
experiencia más profunda y, por supuesto, el libro les gustará
más.
«¿Y cómo consigo yo eso?», te estarás preguntando. No te
preocupes. No es tan difícil porque hay una serie de trucos o
recursos que podemos usar para conseguirlo:
1. Dale un don. O una cualidad excepcional. En este caso
la simpatía se despierta a través de la admiración. Nos gusta
la gente que es buena en lo que hace. Mejor aún: que sea el
mejor.
Sherlock Holmes entraría dentro de este caso. Como ser
humano, es de lo peor. No es la clase de persona que caiga
bien, eso desde luego, pero nos fascina por lo bueno que es
en su trabajo.
2. Ponle límites morales. Cualquier personaje, por cínico
que nos parezca, por malo malísimo que sea, puede regirse
por un código ético. ¿Cuáles son sus límites? ¿Qué es lo que
no haría jamás? Si ese código se ajusta a unos valores que
comprendemos o incluso que admiramos (por ejemplo,
alguien que siempre hace lo correcto), simpatizaremos mejor
con él.
3. Que padezca una injusticia. Si las cosas le van muy
mal aunque no se lo merezca, el personaje ganará puntos a
ojos de cualquier lector. No nos gustan las injusticias y
simpatizamos enseguida con quien las sufre.
Eso sí, cuidado con que el personaje se pase todo el tiempo
quejándose de su mala suerte porque puede provocar el
efecto contrario: a nadie le gusta un quejicas. Suele gustarnos
más alguien que se sobrepone y lucha, aunque no tenga
posibilidades de ganar.
4. Haz que sea vulnerable. Aunque el personaje no lo
sepa, si el lector ve que el personaje es vulnerable y en
cualquier momento todo puede torcerse, se sentirá más
atraído por él.
5. Haz que esté en peligro. Nada como la sensación de
peligro inminente como para atraer la simpatía del lector.
Este peligro puede ser físico o emocional, pero cuanto más
graves sean las posibles consecuencias, más simpatía
sentiremos por él.
6. Pica de aquí y de allá. No te limites solo a uno de los
puntos anteriores. Si mezclas un par de ellos y, en algún
momento de la historia, añades otro, tendrás un cóctel más
interesante para lograr la simpatía del lector.
Por ejemplo, para mí el paradigma de personaje que causa
simpatía es Dexter, un psicópata asesino en serie que miente
a todo el mundo para conservar su identidad en secreto. En
principio, no tendría por qué gustarnos un personaje así.
Ciertamente es imposible que empaticemos con él de buenas
a primeras porque es todo menos una persona normal.
Sin embargo Dexter tiene un código moral muy claro: él solo
mata a los "malos". Punto para él. Además, es muy bueno en
su trabajo, el mejor; y fue víctima de una terrible injusticia en
su infancia que nos ayuda a comprender su situación actual.
Por todo esto, logra captar nuestra simpatía desde el
comienzo y, posteriormente, cuando se encuentra en peligro
porque alguien está a punto de descubrir su oscuro secreto,
nos sorprendemos a nosotros mismos deseando que no lo
descubran. Queremos que ese asesino en serie siga libre. ¿Por
qué? Porque simpatizamos con él.
¿Qué os han parecido estos trucos? Y a vosotros, ¿qué
características os gustan más en un personaje?
Da forma a tus personajes según su función en la historia.
El cine, las novelas, los cuentos, el teatro y cualquier otro
género de ficción tienen en común dos cosas: por un lado,
que narran una historia, y por otro, que esas historias están
protagonizadas por personajes.
Estos personajes pueden ser humanos, alienígenas, animales,
objetos que se personifican... No importa. El caso es que son
los que dan vida a las historias y todos ellos cumplen una
función concreta en la narración.
A continuación encontraréis una lista con los personajes más
habituales que podemos encontrarnos en una obra de ficción,
junto con sus principales características:
Protagonista
Es el personaje principal de la trama, al que le ocurren las
cosas, el que conduce la acción desde el comienzo al final del
libro o de la película, por ejemplo. Todas las historias tienen al
menos un personaje protagonista y, por lo general, este actúa
movido por un objetivo o meta.
El protagonista puede ser el héroe de la historia con el que el
lector se identifica o al que admira, pero también puede
tratarse de un antihéroe o de un villano. No hay límites para
construir a nuestro personaje protagonista (más adelante
publicaré una entrada con algunos trucos para conseguir que
el lector se enganche a nuestros personajes), la única regla es
que los acontecimientos principales de la narración estén
estrechamente vinculados a él o ella (o ellos si se trata de una
obra de protagonistas múltiples).
Escudero
Si bien no aparece en todas las historias, el escudero es
habitual en obras de géneros muy variados. Se trata del
personaje que acompaña al protagonista en sus aventuras o
derroteros, ayudándolo siempre que lo necesite y
ofreciéndole apoyo moral. El escudero, además, suele tener
devoción por el protagonista y haría lo que fuese por él.
Aunque la primera imagen que se nos viene a la cabeza al leer
el nombre de este tipo de personaje es la de Sancho Panza, el
escudero no ha de tener esta ocupación literalmente. Por
ejemplo, Ron Weasley y Hermione Granger son los escuderos
de Harry Potter, mientras que el Doctor Watson lo es de
Sherlock Holmes.
Ayudante del protagonista
Aunque a priori pueda parecer lo mismo que el anterior (el
escudero es un subtipo de ayudante de protagonista), el
ayudante no siempre tiene tanto peso como el escudero y su
función es la de ofrecer ayuda al protagonista para conseguir
sus objetivos en la historia, nada más (el escudero, en cambio,
le ofrece protección y fidelidad más allá de la trama principal).
Esta ayuda puede ser voluntaria o involuntaria (lo ayuda sin
darse cuenta, por ejemplo), y altruista o egoísta.
Antagonista
En el lado opuesto de la baraja nos encontramos con un
personaje principal cuyos objetivos son diametralmente
opuestos a los del protagonista: el antagonista o villano de la
historia. Esto no quiere decir que el antagonista haya de ser
malo por la fuerza, en absoluto. Lo que ocurre es que estos
personajes tienen objetivos distintos y cada uno de ellos
luchará con todas sus fuerzas por alcanzarlos. Con este
choque de objetivos surge el conflicto principal de la historia.
Al igual que el protagonista, el personaje antagonista es uno
de los principales y tiene que haber uno en todas las historias,
ya sea como un personaje en sí, ya sea como una fuerza más
abstracta. Ahora bien, si me permitís un par de consejos sobre
el personaje antagonista: intentad siempre que sea más
poderoso que el protagonista, que parezca que tiene las de
ganar. Esto hace que el conflicto se vuelva más interesante y
que la lucha del protagonista tenga más mérito.
Además, siempre que podáis, haced que la fuerza antagonista
esté centrada en una sola persona. Si se trata de un
antagonista múltiple (una congregación, por ejemplo), es
mejor que haya un líder o un representante de esa fuerza
para que el lector pueda identificarlo con alguien.
Lo mismo ocurre si el protagonista lucha contra algo más
etéreo, como la burocracia o el sistema. Por ejemplo, si el
protagonista es un hombre que intenta demostrar su
inocencia y el Estado es la fuerza que se le opone, podéis
representarla en la figura de un abogado que lucha contra él.
Ayudante del antagonista
Al igual que el protagonista, el antagonista también puede
tener sus ayudantes. Es decir, personajes que sirven al
antagonista para lograr su objetivo, en contraposición con el
objetivo del protagonista. No son personajes obligatorios, por
supuesto, pero pueden resultar muy útiles a la hora de
montar una trama.
Obstáculo
Estos personajes son similares a los ayudantes del antagonista
pero con algunas variantes: para empezar, más que
personajes son comodines, figuras que aparecen brevemente
en la historia para poner trabas al personaje en su busca por
alcanzar la meta.
Además, los personajes obstáculo no están relacionados con
el antagonista (no lo conocen ni trabajan para ayudarle), sino
que se comportan por su cuenta y riesgo como pequeños
escollos en el camino del protagonista.
Por ejemplo, el protagonista tiene que presentar unos
documentos a tiempo para que el antagonista no se salga con
la suya, pero al ir al juzgado se encuentra con una funcionaria
que no hace más que ponerle trabas. Esta funcionaria no
tiene nada que ver con el antagonista, pero se interpone
entre el protagonista y su objetivo, por lo que sería un
personaje obstáculo.
De impacto
El personaje de impacto es un personaje secundario (no
obligatorio) con una aparición breve en escena, pero
determinante. Se trata de un personaje que, en un momento
concreto de la historia, da al protagonista el empujoncito que
necesita para seguir adelante; o bien le ofrece una clave que
usará después (en el clímax, por ejemplo) para resolver algo,
para encontrar el valor que necesita, etc.
Guardián
Tampoco es un personaje obligatorio ni principal, pero
aparece en muchas obras literarias. Se trata de aquel ser que
custodia algo (generalmente algo importante, relacionado con
el objetivo del protagonista en la historia) y se comporta
como un obstáculo a vencer para alcanzar la meta.
Mentor
Otro personaje no obligatorio pero con mucha fuerza para
una historia. Es
Yoda en La Guerra de las Galaxias, o el Abate Faria en El
Conde de Montecristo. Un personaje que guía y transforma al
protagonista (el héroe) para que esté más preparado en la
batalla final en la que tendrá que luchar por sus objetivos.
A veces el mentor puede ser, al mismo tiempo, un personaje
de impacto al que el protagonista recurre en busca de
consejo.
Escéptico
El personaje escéptico es aquel que no cree en los objetivos
del protagonista y está convencido de su fracaso. Es lo
opuesto al escudero, aunque tampoco pone trabas al
protagonista; solo lo desmoraliza con su actitud.
Meta
A veces la meta perseguida en la trama puede tratarse de otro
personaje. Por ejemplo, alguien ha sido secuestrado y el
protagonista tiene que encontrarlo a toda costa. Este
personaje desaparecido, si no cumple otra función, podría
considerarse un personaje meta.
Otros personajes secundarios
Por supuesto, los de la relación anterior no son todos los
personajes que podemos encontrarnos en una historia.
Siempre puede haber otros porque, como ya he dicho en más
de una ocasión, los únicos límites que existen a la hora de
crear son los que nos ponemos nosotros mismos.
A veces incluso podríamos crear personajes que fuesen
mezcla de varios puntos de la lista anterior para crear nuevos
papeles y añadir profundidad a la historia. Pero al menos es
una lista bastante completa para ir empezando. Con esta lista
de personajes, seguro que podréis construir un buen elenco
para cualquier historia.
Lleva a tus personajes por la senda del héroe.
Una de las estructuras más usadas en la ficción, tanto
narrativa como cinematográfica, es aquella que tiene como
base la llamada "senda del héroe". Se trata de un viaje o
recorrido (que puede ser tambíén físico, pero siempre es
emocional) que realiza el protagonista de una historia hasta
convertirse en un héroe.
Hércules, Frodo, Neo o Luke Skywalker... desde los grandes
mitos de la antiguedad hasta las historias épicas del presente,
infinidad de personajes han recorrido esta senda. Pero no es
necesario formar parte de una novela de fantasía o aventuras
para recorrerla. La idea de esta suerte de camino iniciático en
el que el protagonista regresa a casa tras haber aprendido y
mejorado como persona puede sernos útil para escribir
cualquier tipo de historia, desde una comedia romántica hasta
una novela negra.
Sea cual sea nuestra historia, podemos tomar como punto de
partida la estructura de la senda del héroe y adaptarla a las
necesidades de lo que estemos escribiendo, al fin y al cabo el
viaje del héroe no tiene por qué ser un viaje como tal, sino
una lucha (externa pero sobre todo interna) contra los
obstáculos hacia su objetivo. Y cada obstáculo superado es un
paso más en su evolución.
Para realizar una historia basada en esta estructura hay que
definir primero una serie de parámetros. También se pueden
añadir otros personajes y elementos que ayudarán a dar una
mayor dimensión al conjunto de la historia, pero digamos que
esto es lo mínimo que se necesita:
–Un protagonista (personaje principal que recorrerá la senda
en busca de un objetivo hasta convertirse en un héroe o
persona mejorada por la aventura).
–Un objetivo (la meta final que persigue el héroe cuando al fin
se decide a partir. Pensad que siempre ha de ser algo digno
del esfuerzo y sacrificio que tenga que hacer durante el viaje)
–Un antagonista (su objetivo principal es evitar que el
protagonista alcance su meta)
–Un personaje de impacto (o personajes de impacto, porque
puede haber más de uno; son aquellos que logran con su
intervención que el personaje principal modifique su
conducta o sus decisiones)
Una vez definidos estos elementos, veamos cuáles son los
puntos a recorrer en la senda del héroe:
1. Presentación del protagonista:
En la introducción de la historia se nos presenta al
protagonista, que es una persona normal viviendo una vida
rutinaria con bastante resignación. La presentación no ha de
ser muy larga, sólo ha de quedarnos claro a grandes rasgos
que se trata de una persona ordinaria en una vida aburrida.
2. Invitación al viaje:
Para que el lector (o espectador si se trata de un guión) se
enganche a la historia, es importante no demorar demasiado
este segundo punto que es el de la invitación al viaje, a la
aventura, al cambio en esa vida rutinaria ofreciéndole una
nueva meta, un objetivo. Pero el protagonista, como todo hijo
de vecino, es reacio a los cambios y se niega a aceptarlo,
rechazando la invitación.
3. El impacto:
Un acontecimiento inesperado en el que generalmente
también interviene un personaje de impacto (como Obi-Wan
en StarWars o Gandalf en El Señor de los Anillos) cambia la
decisión del protagonista.
4. La partida:
El protagonista comienza su viaje, acepta el cambio en su vida
y parte en dirección a un objetivo, a la aventura. Esto no tiene
por qué ser necesariamente alistarse en la Alianza Rebelde
para luchar contra el Imperio; puede ser que el protagonista
decida investigar ese crimen complejo, o que se sumerja en la
historia de su familia, o que acepte la arriesgada apuesta de
un compañero de trabajo. Se trata de una partida simbólica
hacia la aventura, hacia el conflicto.
5. Las pruebas:
El camino del protagonista hacia su objetivo no será fácil.
Tendrá que atravesar una serie de obstáculos y su antagonista
le pondrá todas las trabas posibles. Cada prueba será un poco
más difícil que la anterior, pero el protagonista irá
aprendiendo y las superará.
6. El gran obstáculo:
El antagonista decide lanzar toda su artillería y el protagonista
se enfrenta a la prueba definitiva, la más dura de todas.
7. El clímax:
En lo que equivale al clímax de la historia, el protagonista está
a punto de ser vencido, parece imposible que vaya a superar
esta prueba pero, finalmente, hace acopio de toda su fuerza,
así como de lo que ha ido aprendiendo en el viaje, y vence el
obstáculo alcanzando el objetivo.
8. El regreso del héroe:
En el desenlace de la historia (que tampoco ha de ser muy
largo si no queréis provocar en el lector una sensación de
anticlímax) el protagonista regresa a casa convertido ya en un
héroe. No importa si su vida es rutinaria o no, porque ya no es
la misma persona. Ha cambiado y, además, puede que lleve
consigo un premio obtenido al alcanzar su meta, aunque tal
vez no sea lo que buscaba en un principio. Por ejemplo, el
protagonista partió en busca de un tesoro pero al final no se
quedó el oro, sino a la chica.