Barthes Crítica y Verdad
Lo verosímil critico
La objetividad
El gusto
La claridad
Boaventura Dos Santos Dictablandas y Dictaduras.
Gillard El meollo del asunto
Pero antes algunos sueños: En todas las elecciones siempre hay incoherencias,
manipulación de números, y volvemos otra vez a las urnas como si tuviéramos
garantías. Las elecciones pueden robarse porque en el colectivo hay
subjetividades divididas que piensan que el más ladrón es posible que gane.
Olvidemos la mesiánica idea de elegir personas, o cada cuatro años tendremos un
reality de mala muerte. Elijamos ideas que se respeten y cumplan sin importar
quién esté en el gabinete. Si los debates son con bases científicas sobre ideas,
aunque controlen los tarjetones se podrá evidenciar un norte lógico.
Humanicemos a los policías y otros miembros de la fuerza pública que llevan una
vida de verdugos, ofreciéndoles voz a la resistencia moral que todavía exista.
Pero, que también puedan denunciar que los axiomas que pudren manzanas
vienen más de arriba que de abajo.
Queremos que pare el genocidio de líderes sociales pero el dinero está armado.
La lista de nombres se acumula y alarma cuando no hay una distracción activa.
Necesitamos ver por qué tomaron la decisión de asesinarlos. Así se acotan
motivos y ejecutores. ¿Que estaba tratando de recuperar un terreno que era suyo
y ahora está lleno de palma de cera? ¿Que estaba organizando a la comunidad
para el aprovecho de un distrito de riego que está acaparado por uno o dos
agroseñores? ¿Que querían proteger una reserva porque encontraban mercurio
en el río y casualmente se estaba sacando oro del corregimiento? Bien, ahora
sabemos de dónde sale la orden.
Luego de un laboratorio y un pronto retorno al aula, Barhes.
La noción de “ nueva crítica ” designa, a menudo de manera polémica, un
conjunto de orientaciones innovadoras que aparecieron en el campo universitario
francés de la crítica literaria con el breve ensayo de Roland Barthes Sur
Racine en 1963 . Este conjunto de nuevas vías tendió a suplantar la historia
literaria como método principal de interpretación de las obras 1 , por ejemplo
adoptando métodos inspirados en el estructuralismo o por la afirmación de que "el
tiempo de las obras" es independiente del "tiempo. De la historia" Fragmento
Wikipedia
Barthes recibe la postura de Picard que ataca su método critico con el vocabulario
de la ejecución y se pregunta si no es más que una minoría política reaccionaria,
con miedo a sentirse anacrónico. Resalta de la jerga violenta, la palabra peligrosa
por sus implicaciones inmediatas. También se pregunta por qué ahora, por qué
así, contra la llamada nueva crítica. Y considera que el hecho magno es el
desdoblamiento de la palabra, el lenguaje del lenguaje que las instituciones
prefieren comportada en un régimen.
La revisión del concepto de verosimilitud lo emplea para enmarcar el ataque como
un reclamo a lo que sale de lo establecido y convencional. Esta verosimilitud
colectiva que caía bien con la critica anterior por reflejar y continuarse (ordenarse),
más que por emplear lenguaje.
En cuanto a la objetividad plantea que la lengua escrita es ya una traducción y la
primerísima línea simbólica, que es en realidad la obra, no puede limitarse a un
sentido que otorgue bases concretas o evidencias para una lectura objetiva que
además resulta trivializada. El gusto funciona como mediación del objeto.
La claridad está acompañada de la pretensión de perfección en una lengua. EL
ablucionismo del lenguaje, retratado con el ejemplo de los papúes. La escritura es
claridad pero paradójicamente, es un reto de complicar nuestro lenguaje.
La asimbolia
Esos mandatos de la vieja 1 (claridad, gusto, objetividad) tienen una conformación histórica, una
genealogía. Los dos primeros en el siglo clásico, la objetividad en el XIX. Otro mandato es el
respeto de la literatura en su especificidad (otra tautología). La vieja crítica nada quiere decir de
una estructura metodológica de la obra literaria (la toma como un "en sí"). Para analizar la obra, se
debe, salir de ella, hacia otras disciplinas ya que su naturaleza, por simbólica, está atravesada de
otros códigos. Por ende, para Barthes, la vieja crítica va a parar a la charla. Y por todo ello
comprende Barthes que los escritores mismos fueron quienes tuvieron que hacer una crítica de la
literatura (Mallarmé, Blanchot), así como también, que la escritura literaria, a veces, muestra las
condiciones para el nacimiento de la crítica (caso de Proust) o la ausencia de la crítica (Blanchot).
Este síndrome de la vieja crítica es la asimbolia: no percibe el carácter simbólico de todo tipo de
escritura y entonces se apoya en la letra. "Es una singular lección de lectura la de discutir todos los
detalles de un libro sin dar a pensar un solo instante que hemos percibido el proyecto de conjunto,
es decir, el sentido".1 Siguiendo a J. M. G. Le Clézio Barthes entiende que los géneros son
aparentes y que solo queda la escritura.
La crisis del comentario
El escritor así se torna indiscernible del crítico en cuestión de valoración, "honor", y hasta de
escritura. Los ejemplos de este cruce, es decir de escritores-críticos que da Barthes son San Ignacio
de Loyola, Sade, Nietzsche, Lévi-Strauss, Lacan (este último exponiendo en sus famosas clases los
conceptos con el ejemplo), quienes "dramatizando" —en el sentido que entiende Bataille en
Loyola— el enunciado (la letra), lo ponen en duda. Esto constituye "la crisis del comentario" y su
consecuencia es la de tomar consciencia de lo simbólico del lenguaje o lo lingüístico del signo. La
palabra, antes decoración, pasa a primer plano.
S/Z
Categorías
Hermeneútico (HER) Conjunto de unidades cuya función es articular una pregunta, su respuesta, y
todas las dinámicas entre estas dos.
Sema (SEM)
Yo estaba sumido