TESTAMENTO OLÓGRAFO
Este testamento se caracteriza por ser completamente redactado y escrito a
mano por el testador, asimismo, se debe resaltar que este es un documento otorgado
en privado, siendo ello así, este documento deberá estar fechado como también
firmado y sobre todo escrito a puño y letra por el mismo causante o cujus.
Ahora nos toca hablar de este testamento como un acto jurídico, por lo que,
partiremos definiendo a este como un acto solemne, ¿Por qué solemne?, Esto se debe
a que este no consiste en la celebración de ceremonia alguna, sino que consistirá en
dar el respectivo cumplimiento a la forma y requisitos establecidos en nuestra norma,
ya que la inobservancia de alguno de estos podría dar como resultado la nulidad del
acto.
Siendo ello así, nos toca analizar el carácter privado de este documento, ya
que según nuestra doctrina el testamento ológrafo desde que se entrega por el
causante es considerado un instrumento netamente privado, empero, este podrá
volverse un instrumento público, ya que luego del fallecimiento del causante u
otorgante y posteriormente seguirse el procedimiento exigible por nuestra ley para su
correcta comprobación y por consiguiente su aprobación judicial pasará a ser
convertido en un instrumento público.
Adentrándonos a la doctrina lo que nos dice Ferrero, A en su libro de Tratado
de Derecho de Sucesiones: “Es el testamento que el testador escribe íntegramente de
su puño y letra, fechándolo y firmándolo, sin la intervención de testigos ni notarios”.
En tal sentido, podemos dilucidar que este testamento es relativamente simple,
ya que no hay mucha complejidad desde el momento en el que es entregado por el
testador o también la facilidad con la cual se puede reservar o revocar, asimismo,
enfatizar en la falta de testigos que puedan hablar y mucho menos los conflictos que
puedan llegar a ocurrir entre los miembros de la familia del causante.
Por último, analizaremos los requisitos necesarios para este tipo de
testamento, siendo estos últimos las razones por las cuales consideraríamos a este
como el testamento más simple y menos complejo de realizar.
Como primer requisito formal para este tipo de testamento tenemos que deberá
ser escrito a mano, siendo ello así, entenderemos que se ignorará cualquier medio que
no sea el puño y letra del testador, cabe resaltar que si existiese sospecha alguna se
podría acudir a un perito grafotécnico a fin de verificar la autenticidad de la letra y firma
del causante.
Como segundo requisito formal se tiene el fechado, esto quiere decir que el
causante deberá escribir la fecha en la cual esta realizando este documento para que
posteriormente se pueda verificar si al momento de hacer este documento no existiese
algún tipo de vicio que podría conllevar a la nulidad del acto, asimismo, se debe
resaltar que para la fecha será imprescindible que se mencione el día, mes y año en el
cual este es redactado.
Como tercer y último requisito tenemos la firma del causante, mismo que, ha
rasgos generales deberá ser suscrita por el testador, sin embargo, esta firma podrá ser
reemplazada por un seudónimo.
La presentación obligatoria del testamento ológrafo, nos basaremos en el
artículo 708 de nuestro Código Civil, que nos dice que la persona que conserve el
testamento ológrafo está obligado a presentarlo ante el juez competente, dentro de los
30 días de fallecido el testador, siendo que, de no realizar las diligencias protocolares
se dará la existencia de una dilación, asimismo, para que el testamento ológrafo surta
efectos este deberá estar protocolizado, lo que quiere decir que deberá estar
incorporado al registro notarial de escrituras públicas, previa comprobación judicial.
La comprobación judicial del testamento ológrafo, conforme a lo dispuesto en
nuestro Código Civil en su artículo 709, después de presentado el testamento ológrafo
conjuntamente con la copia certificada de la partida de defunción del testador o
también puede ser una declaración de muerte presunta, el juez encargado de
sobrellevar el caso, citará a los presuntos herederos y procederá a la apertura si
estuviese cerrado, para luego proceder a poner su firma completa y el sello del
juzgado en cada una de las páginas.
Traducción del testamento ológrafo, este es un caso especial en el que si el
testamento en cuestión se encontrase escrito en un idioma distinto al castellano, será
el juez quien disponga un traductor oficial y si el testador fuese extranjero el juez citará
la presencia del Cónsul del país del que es originario el testador.
Protocolización del testamento ológrafo, siendo que este tipo de testamento es
sencillo en cuanto a sus requisitos previstos en la ley, además, se tiene que el testador
es el único en intervenir excluyendo de este proceso a los terceros, siendo ello así,
nuestra ley exige un requisito adicional a este: Que sea protocolizado previa
comprobación judicial.
Esta protocolización persigue un triple propósito, siendo el primero de estos el
comprobar la autenticidad para que se confirme que el testamento realizado fue
redactado y escrito por el mismo testador; para tal fin se constata su caligrafía.
Segundo, tenemos que se certifica que el testamento cumple con lo
presupuestos necesarios y formales de carácter documental, siendo estos la fecha,
firma del testador y su nombre.
Tercero y último, siendo que, se convertirá al testamento ológrafo de privado a
público.
El testamento ológrafo es una figura testamentaria que resalta la libertad y
autonomía del testador, al permitir que este exprese su última voluntad de manera
personal, sin intermediarios y con la confidencialidad que ello implica. A través de esta
modalidad, se posibilita una solución sencilla y accesible para aquellos que desean
disponer de sus bienes de manera rápida, sin recurrir a procedimientos notariales.
Este carácter informal facilita su uso en situaciones de urgencia o cuando el testador
busca una forma discreta de otorgar su testamento.
No obstante, pese a sus ventajas, el testamento ológrafo presenta importantes
limitaciones que no deben subestimarse. Su validez está sujeta a estrictos requisitos
formales, como la necesidad de ser redactado íntegramente de puño y letra del
testador, la inclusión de la fecha y la firma al final del documento. Cualquier omisión o
error en estos aspectos puede conllevar a su nulidad, lo que podría desembocar en
conflictos legales y dificultades para los herederos en el momento de su ejecución. A
esto se suma la posible vulnerabilidad a fraudes o disputas sobre la autenticidad del
documento, lo que puede requerir pruebas periciales para verificar la autoría.
En muchos ordenamientos jurídicos, el testamento ológrafo está sujeto a
plazos y formalidades específicas para su presentación y protocolización, lo que puede
añadir una capa de complejidad al proceso. Además, es importante resaltar que en
ciertos contextos, los testamentos ológrafos son vistos con escepticismo por los
tribunales debido a su falta de formalidad en comparación con los testamentos
abiertos o notariales, lo que aumenta el riesgo de que sean impugnados.
En conclusión, el testamento ológrafo constituye una herramienta testamentaria
útil y accesible, especialmente en contextos de urgencia o cuando se desea mantener
discreción. Sin embargo, debe ser utilizado con pleno conocimiento de sus requisitos
formales y legales, y siempre con la conciencia de que una redacción poco clara o el
incumplimiento de las normas puede generar inconvenientes para los herederos. Por
esta razón, a pesar de su sencillez, es recomendable considerar la posibilidad de
asesorarse legalmente para garantizar que la voluntad del testador se respete en su
totalidad, minimizando el riesgo de nulidad o disputas familiares futuras.