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Sacramentos de la Iglesia: Significado y Función

Linda explicación del bautismo

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Los Sacramentos

 EL BAUTISMO: es el sacramento del nacimiento en la fe.


 LA CONFESIÓN O PENITENCIA: reconciliación con Dios y con los hermanos.
 LA COMUNIÓN O EUCARISTÍA: sacramento del pan de vida y celebración de la Pascua del Señor.
 LA CONFIRMACIÓN: el sacramento del testimonio de la fe.
 LA UNCIÓN DE LOS ENFERMOS: sacramento de la esperanza cristiana.
 EL ORDEN SAGRADO: el sacramento del servicio a la comunidad eclesial.
 EL MATRIMONIO: sacramento del amor humano y del misterio de unidad entre Cristo y la Iglesia (cfr
Vaticano II, LG. 11)

El Bautismo:
Es el sacramento de nuestro renacer en Cristo; “en verdad te digo: el que no nazca del agua y de Espíritu no
puede entrar en el Reino de Dios” (Jn 3,5).
- La vida cristiana inicia en el bautismo, este primer sacramento nos introduce en una vida nueva de relación
filial con Dios.
- El bautismo incorpora al bautizado a la Iglesia que Cristo ha instituido como signo e instrumento de
salvación.
- En la celebración litúrgica del sacramento su momento central es cuando el ministro derramando el agua
sobre la cabeza, pronuncia las palabras: “yo te bautizo en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu
Santo”.
- El agua bautismal nos comunica la vida de Dios como signo visible de la vida nueva. Por ella quedamos
purificados y libres de toda culpa.
- Por este sacramento somos incorporados a Cristo muerto y resucitado, o sea que nos hace participes del
Misterio Pascual de Cristo (Rm 6,4-5).
- La gracia bautismal imprime en nosotros el sello indeleble (que no se borra) de los discípulos de Cristo y
quedamos vinculados indisolublemente al compromiso de la fe, no como una imposición sino como una
vida nueva.

La Penitencia:
Es el sacramento de la reconciliación con Dios y con la Iglesia; “Recibid el Espíritu Santo. A quienes
perdonéis los pecados, les quedan perdonados” (Jn 20,22-23).

- La conversión es una gracia de Dios. Dios siempre toma la iniciativa para invitarnos a volver al camino,
porque su voluntad es que nadie se pierda. Dios muestra su ternura de Padre, sobre todo por la manera
como acoge al pecador.
- Cristo resucitado dejó a la Iglesia su propio poder de perdonar los pecados, mediante el sacramento de la
penitencia: “como el padre me envió, también Yo los envió. Dicho esto sopló sobre ellos y les dijo:
Reciban el Espíritu Santo; a quienes perdonen los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los
retengan, les quedan retenidos”
(Jn 20, 21-22).
- El sacramento de la penitencia es el camino ordinario para obtener el perdón y la remisión de los pecados
graves cometidos después del bautismo.

1
- Sería insensato y presuntuoso querer prescindir de este medio que Cristo dejó como para nosotros que
somos pecadores.
- Para recibir válidamente el Sacramento de la penitencia son necesarias cinco condiciones:
1. Examen de conciencia: por el cual el penitente hace una confrontación sincera y serena con la ley
moral interior, con las normas evangélicas propuestas por la Iglesia, con el mismo Cristo Jesús, que
es maestro y modelo de vida.
2. Contrición de corazón y conversión: que consiste en el rechazo claro y decidido del pecado
cometido.
3. propósito de enmienda: de no volver a cometerlo, por el amor que se tiene a Dios y que renace con
el arrepentimiento.
4. Confesión de boca y absolución de los pecados: que consiste en manifestar sinceramente al
sacerdote al menos todos los pecados graves cometidos desde la última confesión bien hecha y la
absolución del Sacerdote: que incluye la formula sacramental y la imposición de las manos,
manifiesta que en ese momento el pecador arrepentido, entra en contacto con el poder y la
misericordia de Dios, que borra su pecado.
5. La satisfacción de obra o penitencia: significa que el pecador perdonado asume ante Dios el
compromiso de comenzar una existencia nueva frente a Dios y ante los hermanos.

LA EUCARISTÍA:
La sagrada Eucaristía es el Sacramento en el que Jesús entrega por nosotros su Cuerpo y su Sangre: así
mismo, para que también nosotros nos entreguemos a él con amor y nos unamos a él en la Sagrada
Comunión. Así nos unimos al único Cuerpo de Cristo: que es la Iglesia.

 Eucaristía (del griego eucharistia = acción de gracias); Eucaristía se denominaba originalmente la


oración de acción de gracias, que en la celebración eucarística de la iglesia primitiva precedía a la
trasformación del pan y del vino en el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Posteriormente se aplicó la
palabra a toda la celebración de la Santa Misa.
 Después del bautismo, la Eucaristía es el segundo sacramento de Iniciación cristiana.
 La Eucaristía es el centro misterioso de todos los sacramentos, porque el sacrificio histórico de Jesús
en la cruz se hace presente durante la transubstanciación de un modo oculto e incruento.

 La celebración Eucarística es la fuente y cima de toda la vida cristiana (Concilio Vaticano II, Lumen
Gentium, 11)
 La Eucaristía está orientado todo, más allá de ella no hay nada mayor que se pueda alcanzar
 Cuando comemos el “pan partido” = “pan consagrado” nos unimos con el amor de Jesús, que entrego
por nosotros su cuerpo en la Cruz; cuando bebemos del Cáliz nos unimos con aquel que en su
entrega derramó incluso su Sangre.
 Nosotros no hemos inventado este rito. Jesús mismo celebró con sus discípulos la “Última Cena” y
anticipó en ella su muerte; se dio a sus discípulos bajo los signos de pan y vino y exhortó a que, desde
entonces, y después de su muerte, celebrada la Eucaristía: “Haced esto en memoria mía” (1Cor 11,24)
(Tomado del YOUCAT / Español)

LA CONFIRMACIÓN:

 Sacramento del testimonio cristiano; “Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros y
seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y en Samaria, y hasta los confines de la tierra” (Hch 1,8).
2
 La confirmación consolida y perfecciona el germen recibido en el bautismo. El mismo Espíritu que en el
bautismo ha renovado completamente la vida de una persona, en el sacramento de la confirmación la
enriquece con dones especiales.
 El creyente fortalecido en la fe, esperanza y caridad, asumirá con seriedad y responsabilidad las tareas de
testimonio y de servicio en la Iglesia y en el mundo.
El sacramento de la confirmación es, para cada fiel, lo que Pentecostés fue para la Iglesia, en cada
celebración de este sacramento vuelve a abrirse para toda la Iglesia la
 novedad del Espíritu Santo que une a los creyentes en la comunión, en el servicio y en el testimonio.
 Este don, está al servicio y a la misión de la Iglesia, el cristiano está en la capacidad de poner sus dones al
servicio de los demás, por eso todo creyente bautizado y confirmado es MISIONERO, enviado por Dios
para anunciar la salvación a todos los confines de la tierra, esta misión es universal = católica, se concreta
en la familia, en la escuela, en el trabajo en el barrio y en la ciudad.

Con la confirmación recibimos los siete Dones del Espíritu Santo:

Los siete dones del Espíritu Santo pertenecen en plenitud a Cristo, Hijo de David. Completan y llevan
a su perfección las virtudes de quienes los reciben. Hacen a los fieles dóciles para obedecer con
prontitud a las inspiraciones divinas.

Don de temor Don de sabiduría


Nos hace comprender la maravilla insondable de Dios y nos impulsa a buscarle sobre todas las
cosas, en medio de nuestro trabajo y de nuestras obligaciones.

Don de inteligencia
Nos descubre con mayor claridad las riquezas de la fe.

Don de consejo
Nos señala los caminos de la santidad, el querer de Dios en nuestra vida diaria, nos anima a seguir
la solución que más concuerda con la gloria de Dios y el bien de los demás.

Don de fortaleza
Nos alienta continuamente y nos ayuda a superar las dificultades que sin duda encontramos en
nuestro caminar hacia Dios.

Don de ciencia
Nos lleva a juzgar con rectitud las cosas creadas y a mantener nuestro corazón en Dios y en lo
creado en la medida en que nos lleve a Él.

Don de piedad
Nos mueve a tratar a Dios con la confianza con la que un hijo trata a su Padre.

Don de Temor de Dios


Nos induce a huir de las ocasiones de pecar, a no ceder a la tentación, a evitar todo mal que pueda
contristar al Espíritu Santo, a temer radicalmente separarnos de Aquel a quien amamos y constituye
nuestra razón de ser y de vivir.

La Unción de los Enfermos:


Es el sacramento de la fortaleza y esperanza en el Señor; “Los apóstoles salieron a predicar la conversión,
ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban” (Mc 6,13).
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- Los evangelios muestran claramente el cuidado corporal y espiritual con que el Señor atendió a los
enfermos. Las curaciones que Jesús realiza significan, a su vez, el triunfo sobre el mal y la presencia del
Reino entre nosotros.
- Jesús instituyó para la humanidad sufriente por la enfermedad, el sacramento de la Unción de los
Enfermos.
- La Iglesia, fiel a su maestro, siempre ha realizado este sacramento para acompañar al cristiano en sus
últimos momentos.
- “La unción de los enfermos no es solo el sacramento de quienes se encuentran en los últimos momentos
de su vida. Por tanto, el tiempo oportuno para recibirlo comienza cuando el cristiano ya empieza a estar
en peligro de muerte por enfermedad o por vejez. También cuando la persona afronta una cirugía.

El Orden Sagrado:
Sacramento para la edificación y servicio del Pueblo de Dios; “porque todo sumo sacerdote es tomado de
entre los hombres y está puesto a favor de los hombres en lo que se refiere a Dios para ofrecer dones y
sacrificios por los pecados” (Hb 5,1).
- El Concilio Vaticano II enseña que Cristo, a quien el Padre santificó y envió al mundo, ha hecho participes
de su consagración y de su misión a los Apóstoles y a los sucesores de estos, o sea a los Obispos.
- A su vez los presbíteros, o sea los sacerdotes, por estar unido con el Orden Episcopal, participan de la
autoridad con que Cristo mismo edifica, santifica y gobierna a su pueblo. Los obispos en cada comunidad
de fieles representa a Cristo y en colaboración con los presbíteros guían a los fieles desde la parroquia.

El matrimonio:
Comunidad sacramental de vida y de amor, “¿No habéis leído que el Creador, desde el comienzo, los hizo
hombre y mujer, y dijo: por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer y los dos se
harán una sola carne? Pues bien, lo que Dios unió no lo separa el hombre” (Mt 19,4-6).
- El concilio Vaticano II, hablando del matrimonio, dice que es la “intima comunidad conyugal de vida y de
amor” (GS. 48).
- La alianza matrimonial, por la que un hombre y una mujer constituyen una íntima comunidad de vida y de
amor, fue fundada y dotada de sus leyes propias por el Creador. Por su naturaleza está ordenada al bien
de los cónyuges así como a la generación y educación de los hijos. Entre bautizados, el matrimonio ha
sido elevado por Cristo Señor a la dignidad de sacramento

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