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CUADERNOS 238

Del Sínodo al jubileo:


construyendo comunidad
en diálogo
Cristina Inogés Sanz
DEL SÍNODO AL JUBILEO:
CONSTRUYENDO COMUNIDAD EN DIÁLOGO
Cristina Inogés Sanz

CUADERNOS
CONTENIDO

Sinodalidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 5
Todo empezó con un «¡buenas noches!» . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 6
Una referencia, no el centro . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 7
El sentido humano de la sinodalidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 8
¡Todos, todos, todos! . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 10
Hoy, ¿hay excluidos en la Iglesia? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 12
Efectividad y eficacia con amor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 13
La Mesa de todos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 13
Entre habitantes de Samaria anda nuestro futuro . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 14
Importante para sacerdotes (y para todos) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 18
Escuchar . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 19
Las personas más excluidas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 20
La plaza de la Esperanza . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 24
Hacia la plaza . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 25
En la Plaza de la Esperanza . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 25
Indicaciones para llegar a la plaza . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 26
Desde la Plaza de la Esperanza . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 26
Notas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 29

Preguntas para la reflexión . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 30


Cristina Inogés Sanz. Laica, teóloga por la Facultad de Teología Protestante de
Madrid, SEUT. Miembro de la XVI Asamblea del Sínodo 2021-2024, con voz y
derecho a voto, por decisión del papa Francisco.

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Imprime: Ediciones Rondas S.L. Depósito Legal: B 13204-2024
ISBN: 978-84-9730-554-9 , ISSN: 0214-6509, ISSN (virtual): 2014-6574

Dibujo de la portada: Roger Torres. Edición: Santi Torres


Corrección del texto: Cristina Illamola. Maquetación: Pilar Rubio Tugas
Impreso en papel y cartulina ecológicos. Septiembre del 2024
SINODALIDAD

«Empieza por hacer lo que es necesario, después lo que es posible,


y de repente estarás haciendo lo imposible» (Atribuido a Francisco de
Asís).

La Iglesia sinodal nos llama a un cam- acorde con el Evangelio, pero, lejos de
bio profundo como institución, pero, darnos todo hecho, ha ido utilizando su
sobre todo, a un cambio personal. El sabía pedagogía para hacernos ver, por
cambio, la conversión personal, no va nosotros mismos, el camino a seguir.
a afectar solamente a nuestra forma La apuesta más fuerte, sin duda
de ser Iglesia, sino que va a afectar alguna, ha sido el Sínodo de la sino-
más directa y primariamente a nuestra dalidad donde por primera vez todo el
forma de vivir el cristianismo, o, si lo pueblo de Dios ha podido participar.
queremos precisar más, a nuestra for- Esta invitación a la participación de
ma de ser cristianos. La sinodalidad todos –que incluso se hizo para los no
es una realidad eclesial, pero tiene un creyentes– nos ha permitido descubrir
sentido humano que, muchas veces, se una realidad que, estando presente y de
nos pasa por alto. No es algo abstracto. forma evidente, nos había pasado des-
Francisco ha ido, a lo largo de su apercibida: que sabemos pensar, que
pontificado, diseñando unas líneas cla- sabemos articular nuestros pensamien-
ras de actuación que siempre han te- tos y que sabemos escucharnos bajo la
nido a las personas como eje central. guía del Espíritu. Tan increíble como
Nos ha ido mostrando una forma de ser cierto.

5
La neurosis de Freud, el opio del sor de Pedro; no hubo gestos de triun-
pueblo de Marx, el desencanto de We- fo; pidió que los presentes en la plaza
ber o el superhombre de Nietzsche y de san Pedro rezaran y lo bendijeran a
muchas teorías sobre la religión han él. ¡Asombroso!
fracasado. Pero hay que reconocer que Sin saberlo, sin ser conscientes
la religión en Europa ha cambiado; so- en aquel momento, asistíamos a la
bre todo el cristianismo y su práctica. presentación de un papa –obispo de
La sociedad ha cambiado la forma de Roma– que había elegido el profético
mirar y ver el fenómeno religioso. Y nombre de Francisco por primera vez
no hay que tenerle miedo. en la historia de la Iglesia y que, como
Lo importante hoy es no perder la hemos podido comprobar después, re-
ocasión de ver la crisis de la religión unía en su persona tres características
como una gran oportunidad de profun- de tres santos de la Iglesia: la sencilla
dizar en la fe para ver a un Dios que forma de ser de Francisco de Asís, la
cree en mí, que cree en nosotros y que, capacidad de decir, de expresarse con
por eso mismo, supone un desafío, un palabras que todo el mundo entiende
desafío para nuevos espacios, tiempos, de Domingo de Guzmán y la persisten-
modos y maneras de dar forma a la fra- cia misionera de Francisco de Javier.2
ternidad universal que no puede que- Su primer viaje mostró su priori-
darse en utopía. Es el tiempo de matar dad: Lampedusa, la pequeña isla ita-
a los dioses que nos rodean para dejar liana que acoge las pateras de quienes
paso a Dios, al Dios de la paz.1 llegan tras una peligrosa travesía en
busca de una vida mejor, se convirtió
en el primer destino de un papa que no
Todo empezó con un «¡buenas dejaba de reclamar la atención de pro-
noches!» pios –los católicos– y extraños –el res-
to– (así los veíamos, como extraños,
El proceso sinodal que estamos vivien- hasta entonces).
do –y que ha venido para quedarse, Para quien tuviera la idea de que
aunque no sea rápido– no comenzó las sorpresas iban a quedar ahí, la su-
en octubre de 2021. Siendo precisos, cesión de acontecimientos demostró lo
en realidad comenzó el 13 de marzo contrario. Teníamos un papa que, ade-
de 2013, cuando Francisco salió a la más de venir del fin del mundo –como
loggia central y pronunció el saludo él mismo dijo–, venía de la tierra que
menos esperado, más sorprendente y había permitido germinar una teología
más humilde que alguien pudo pensar: diferente, tan apasionante como dis-
«¡Buenas noches!». cutida, pero que ya daba muestras de
No fue el único gesto aquella no- posibilitar algunos cambios importan-
che: se refirió a sí mismo como obispo tes desde la V Conferencia del Epis-
de Roma –sinodalidad sin nombrarla, copado Latinoamericano y del Caribe,
hecha de la comunión de las Iglesias conocida como Conferencia de Apare-
locales en comunión con el obispo de cida, celebrada entre el 13 y el 31 de
Roma– y dejando claro que el centro mayo de 2007. ¿Sería posible otra teo-
de la Iglesia era y es Cristo, no el suce- logía para toda la Iglesia? Es evidente

6
que, a estas alturas, la teología como sinfonía. En definitiva, nos recordó
tal no es el problema, sino la libertad que la cabeza –y el corazón, ante todo–
para hacerla, para crearla y las conse- piensa a partir de donde pisan los pies.
cuencias de hacerlo, porque… «el au-
téntico teólogo tiene que ser humilde y
admitir que la realidad va cambiando»3 Una referencia, no el centro
y porque «corresponde a la tarea del
teólogo asumir elementos de la cultura La Iglesia, que nació en un contexto
de su ambiente que le permitan eviden- de conflicto y persecución, creció en-
ciar uno u otro aspecto de los misterios tre divisiones y tensiones, y su histo-
de la fe». Dicha tarea es ciertamente ria muestra un itinerario donde se dan
ardua y comporta riesgos, pero en sí avances y retrocesos. Puede ser un po-
misma es legítima y debe ser impulsa- der que acaba cegando a muchos, pero
da. […] El teólogo, sin olvidar jamás también está donde nadie quiere estar
que también es un miembro del pueblo y cuando nadie quiere estar. Tiene una
de Dios, debe respetarlo y compro- historia negra de abusos donde las su-
meterse a darle una enseñanza que no cesivas peticiones de perdón no mues-
lesione en lo más mínimo la doctrina tran avances en esa lacra, ya que sigue
de la fe. La libertad propia de la inves- habiendo casos actuales y el abuso de
tigación teológica se ejerce dentro de poder está mucho más arraigado de lo
la fe de la iglesia. Por tanto, la audacia que parece. Y parece mucho.
que se impone a menudo a la concien- Francisco quiere alejar a la Iglesia
cia del teólogo no puede dar frutos y de la autorreferencialidad y colocar en
«edifica» si no está acompañada por la su centro a Jesucristo y su Evangelio,
paciencia de la maduración. Las nue- para ser una referencia para creyentes
vas propuestas presentadas por la inte- y no creyentes. Aprovecha cualquier
ligencia de la fe «no son más que una oportunidad tanto para denunciar el
oferta a toda la Iglesia. Muchas cosas clericalismo y el carrerismo, como
deben ser corregidas y ampliadas en un para llamar nuestra atención sobre
diálogo fraterno hasta que toda la Igle- quienes habitan los márgenes y las pe-
sia pueda aceptarlas. La teología, en el riferias de la Iglesia y de la vida.
fondo, debe ser un servicio desintere- Esto, que es una realidad en la Igle-
sado a la comunidad de los creyentes. sia al denunciarse de forma tan con-
Por ese motivo, de su esencia forman tundente por Francisco, tiene el riesgo
parte la discusión imparcial y objetiva, de que algunos la califiquen de popu-
el diálogo fraterno, la apertura y la dis- lismo o de demagogia sin resultados.
posición de cambio sobre las propias Sin embargo, Francisco no tiene miedo
opiniones».4 al riesgo (ni a la realidad) de sentirse
Este papa humilde, a partir de aquel insultado. Y es el papa más insultado y
saludo (sigue resultando divertido ver maltratado en la historia de la Iglesia.
cómo quienes le rodeaban no sabían Ahora, a eso cabe sumarle los deseos
qué hacer), nos invitó a soñar con un públicos de algunos –y los silencios
tiempo nuevo con olor a fresco, crea- cómplices de otros– de que llegue
tivas formas de acogida, y sonido de pronto al cielo.

7
Nuestro papa sabe de las diferen- de ser una persona con ideas propias,
cias y de la diversidad de nuestra Igle- que no se cierra al diálogo con quien
sia. De hecho, la ha definido como un sea, nos está enseñando que es posible
poliedro.5 Un poliedro que no es de dialogar unos con otros, conocernos,
ahora, sino de siempre, y lo vemos en escucharnos, respetarnos fuera de toda
el Libro de los Hechos de los Apósto- moda, por simple coherencia evangé-
les cuando se nos relata el Concilio de lica.
Jerusalén. Pedro y los cristianos que Lo más cercano a la esperanza que
venían del judaísmo querían imponer estamos viviendo ahora fue el Concilio
sus reglas y sus formas a los que se Vaticano II. Los tiempos, los momen-
incorporaban desde el paganismo; por tos, los ciclos de cambio son tiempos
otro lado, estos recién llegados venían de oportunidad que tienen que convi-
guiados por Pablo, judío, y catequi- vir con profetas de calamidades. Ahora
zados por Lucas, que reclamaba para está pasando lo mismo: toca ser cata-
estos últimos los mismos derechos que lizadores de esperanza, como Iglesia
tenían los judíos que reconocían a Je- e individualmente. El Concilio Vati-
sús de Nazaret como el Mesías. cano II asumió y proclamó una nueva
Y aquí llega Lucas, pensando en su misión en la Iglesia. Lo hizo con Lu-
comunidad que sobre todo tiene miedo men Gentium y Gaudium et Spes que
de Dios, con la parábola del hijo pródi- son, ya por el título, una misión y un
go o del padre bueno; Dios como padre compromiso. Esta tenía que ser la ta-
que acoge, que espera el regreso del rea primordial: «Ser luz de las gentes»
hijo y que, cuando lo ve, va corriendo anunciando la «alegría y la esperanza».
para abrazarlo sin preguntas, para ves- Las actitudes para hacer realidad
tirlo y calzarlo, y para festejar. No ol- esto son la escucha, el diálogo y el
videmos el anillo –pieza fundamental servicio. Si las actitudes son las con-
aunque olvidada– que vuelve a conver- trarias, es decir, oídos tapados, imposi-
tirlo en heredero con los mismos dere- ción y poder, nunca llegaremos a nin-
chos hereditarios que tiene el hermano guna parte. No estamos en un mundo
mayor. Es a este Dios a quien Lucas sin religión, sino en un mundo que ha
necesita anunciar tanto a su asustada entrado en otros caminos espirituales
comunidad como a la comunidad que y que hay que explorar sin miedo, con
llegaba del judaísmo –representada en métodos, técnicas y formas pastorales
el hermano mayor– para dejar muy cla- nuevas. ¿Iglesia de referencia? De no-
ro que para Dios todos somos iguales. sotros depende.
Pablo, a quien acompañó un tiem-
po Lucas, dirá a los Gálatas (Gal 3,26-
28): «En Cristo ya no hay judío ni El sentido humano
griego, esclavo ni libre, ni hombre ni de la sinodalidad
mujer, todos somos uno en un mismo
Señor». El cristianismo no debió convertirse
La Iglesia nunca ha ido tras las mo- nunca en una religión6 en el sentido
das que se imponen en la sociedad y de separar a una parte, mínima, de los
Francisco, que ha dado claras muestras demás, los sacerdotes –el clero–, aun-

8
que con influencia, mucha influencia, diversidad humana, era también plena-
sobre el resto. En realidad, Jesús nos mente humano y vino para entregarnos
dejó una forma de vida que es mucho esa humanidad y esa forma concreta
más comprometida, aunque de manera de ser humanos: la humanidad frater-
menos rígida que una religión. na del Hijo único de Dios para que
Jesús llevó a cabo su misión en la también nosotros podamos vivir en
vida cotidiana, en la realidad de cada la fraternidad de ser y sabernos hijas
día y alejado del templo, donde solo se e hijos de Dios, y ser, así, plenamente
acerca para protagonizar el único en- humanos.
fado monumental que tiene en todo el El Sínodo de la sinodalidad, que, re-
Evangelio: un episodio ligado al abu- cordemos, significa «caminar juntos»,
so de poder y que tuvo como conse- nos ha mostrado lo importante que es
cuencia la expulsión de los mercaderes escucharnos dejando los prejuicios a
(Mt 21,12-17; Mc 11,15-18; Lc 19,45; un lado; por eso, si desde ya no somos
Jn 2,13.25). Él dijo que venía para que capaces de incorporar a la práctica de
tuviéramos vida y la tuviéramos en nuestra vida eclesial la presencia y las
abundancia (Jn 10,10). Más todavía: voces de quienes durante siglos y si-
dijo que él era la Vida (Jn 14,6) y que glos han estado en los márgenes, las
había venido para comunicarnos esa periferias y hasta la frontera de la Igle-
Vida. sia, ¿de qué sinodalidad hablaremos?,
Él, que era el «Verbo hecho carne» ¿qué habremos aprendido?, ¿cómo
(Jn 1,14), es decir, Dios hecho carne y sentirnos hermanos y hermanas, y vi-
que en esa carne asumió toda realidad vir la fraternidad?, ¿cómo ser prójimos
humana, toda condición humana, toda de los otros?

9
¡TODOS, TODOS, TODOS!

En la JMJ de Lisboa, en agosto de 2023, Francisco insistió en que en


la Iglesia caben «¡todos, todos, todos!». No dejaba de ser otra forma
más de insistir en que nadie debe estar –y menos permanecer– en
los márgenes, las periferias o, incluso, las fronteras. Esos espacios
fríos que muestran un comportamiento nada fraterno existen porque
nosotros los hemos creado o, cuanto menos, permitido que existieran,
y ahora toca preguntarse: ¿Quién habita en cada una de esas reali-
dades?

En los márgenes, sobre todo, viven los países en el margen de la vida–; las co-
jóvenes, ávidos de compartir sus sue- munidades LGTBIQ+ –que nadie crea
ños y esperanzas, frustraciones y des- que las bendiciones los hace estar ple-
ilusiones, que tienen miedo a una vida namente admitidos–; los divorciados
que intuyen solitaria y que optan por que han iniciado una nueva vida en
la muerte (la realidad de los suicidios pareja –tampoco ellos, siendo bendeci-
entre los jóvenes no se puede ocultar dos, son admitidos sin problemas–; sa-
más) porque les da menos miedo que cerdotes secularizados a los que se ha
la vida; también los migrantes, muchas hecho vivir como si fueran apestados;
veces llegados a nuestras ciudades des- teólogos y teólogas señalados por sus
de muy lejos, pero algunas veces des- reflexiones…
de nuestro propio país; los literalmente Las periferias son habitadas por al-
pobres económicos, que no pueden gunos de los anteriores que se ven to-
llegar a fin de mes; las mujeres –pese davía más desplazados del centro, a los
a los avances, seguimos en el margen que se suman los pobres espirituales
de la Iglesia y, en muchas ocasiones y que, curiosamente, siendo una catego-

10
ría bíblica y teológica, no son bienve- previamente». Son perversas porque,
nidos. Humildes con voz profética que en realidad, se estaba acotando la aco-
denuncian insistentemente, sin mucho gida de Jesús.
alboroto, con un mensaje que llega ¿Cuántas veces exigió Jesús un
con pocas palabras y, por lo general, certificado de pureza para que alguien
apuntando hacia la dirección correcta se acercara a él? ¿Cuántas veces re-
y aportando alguna solución. chazó Jesús a alguien que se acercaba
También andan por aquí los que se a él? Las preguntas que aparecen en
mueven por los alrededores de la Igle- el Génesis –«Adán, ¿dónde estás?»
sia (como en su día hicieron Simone (Gn 3,9), «Caín, ¿qué has hecho con tu
Weil o Gandhi) y que no se acercan hermano?» (Gn 4,9)– siguen resonan-
más porque ven mucha incoherencia do hoy, pues son esas mismas pregun-
entre lo que decimos y lo que hacemos tas las que Dios nos sigue formulando.
los cristianos. «Adán, ¿dónde estás?» hoy podría ser
Y, por último, los que no se han «Humanidad, ¿dónde estás?». Y la
reconciliado después de vivencias de vergüenza de la desnudez frente a la
mucho dolor porque no han encontra- situación de los otros nos hace escon-
do lugares de acogida ni personas con dernos, porque los otros son el espejo
capacidad para escuchar sin convertir de mi ser, de cómo soy yo frente a sus
el momento en un interrogatorio o en necesidades, pobrezas y maltratos. La
un juicio, y que, además, no han creído vergüenza sentida por la desnudez en
su relato. Junto a ellos, también están el Génesis se ha transformado en una
los que se acaban de ir y saltan directa- sinvergüenza que desnuda de manera
mente a la periferia buscando el lugar continuada a las víctimas. Adán –que
más lejano como espacio seguro. somos cada miembro de la humani-
Después del margen y la periferia, dad–, que fue quien dio nombre a todas
aparece la frontera, que es ese territo- las criaturas, está obligado hoy a dar
rio casi inexplorado, compuesto en su nombre a toda la descreación que su
mayoría por intelectuales que, en bue- ceguera está llevando a cabo.
na parte, son creyentes que necesitan Al cielo se llega cuando se llega a
un lenguaje diferente. Curiosamente, la tierra, cuando conseguimos llegar
algunos de ellos son creyentes que, en hasta los demás descalzos, sin barre-
el fondo, no saben que creen porque ras, desnudos y sin vergüenza. Ahí es-
no han encontrado al interlocutor ade- tará el paraíso de verdad.
cuado. Cristo se va a transformar –aunque
Ese «¡todos, todos, todos!» de siempre debió serlo– en la clave de lec-
Francisco –que no es más que la expre- tura de las relaciones de Dios con no-
sión resumida de la acogida de Jesús a sotros y en el desafío de las relaciones
cuantos se le acercaban– rápidamente, entre nosotros, que es lo que posibili-
allí mismo en Lisboa, encontró matiza- ta la relación con Dios. Nadie puede
ciones perversas como estas: «La Igle- pretender tener una relación con Dios
sia es de todos, pero no para todos», si no tiene una relación con los otros.
«en la Iglesia no todo vale», «todos, Una relación de corazón, de intimidad,
todos, todos, pero todos convertidos de empatía, de ser con y para los otros.

11
No obstante, me temo que el «¡to- autonomía (por lo menos a algunas
dos, todos, todos!» está un poco lejos personas) para hacer opciones perso-
de ser una realidad, por parte de algu- nales que muestren y nos demuestren
nos. Tenemos que aprender a tener un que somos adultos en la fe. ¿Cómo
corazón capaz de latir al ritmo del co- decir que somos Iglesia si no estamos
razón de Dios. Un corazón apasionado todos? ¿Acaso el pueblo de Dios so-
y no solitario. Un corazón casado con mos «los de siempre»? Y, en este caso,
la vida, con el mundo y con ¡todos, to- ¿quiénes son, somos, los de siempre?
dos, todos! No podemos caer en el error de
convertirnos en «los de arriba de los
excluidos», es decir, en ser nosotros
Hoy, ¿hay excluidos en la Iglesia? quienes hablemos e interpretemos lo
que ellos tengan que decirnos, porque
Sí. Puede sonar a paradoja, pero esa entre otras cosas lo bueno de este Sí-
realidad existe. Dentro de la propia nodo y de la sinodalidad es que hay
Iglesia hay personas excluidas y, lo una pregunta que lo envuelve todo y
que es peor, que viven en la más abso- que no está formulada explícitamente:
luta soledad. Contrariamente a lo que Iglesia, ¿qué estas dispuesta a escuchar
siempre se dice, para algunas personas de ti misma?
la comunidad no es el lugar de acogi- Nosotros tenemos que ser cauce,
da, de encuentro, de cuidado. Es más vía para que la voz, el sentir y las pro-
bien el lugar donde menos seguridad puestas de quienes están marginados
encuentran, donde la crítica se con- (en buena medida por nuestras actitu-
vierte en más mordaz, donde el insulto des) tengan la posibilidad real de se-
o la indiferencia son lo habitual. Por guir hablando en nuestra Iglesia. Y hay
supuesto que no todos los excluidos que reconocer que esto debe ser solo
están sistemáticamente en el margen, el principio, porque lo deseable es que
la periferia o la frontera. sus voces se escuchen directamente.
Dentro de la Iglesia hay personas Se ha demostrado en la fase diocesana
excluidas por su forma de pensar, por que la voz de esos que tan alegremente
la forma de vivir su espiritualidad, por llamamos «alejados» ha hecho aporta-
su posicionamiento ante ciertas reali- ciones valiosísimas porque su aparente
dades pastorales, morales… Uniendo distancia les permite ver con más clari-
todo esto, obtenemos el perfil de per- dad y sin ningún rencor.
sonas que nos ponen en «modo cues- Por tanto, desde el Sínodo, y al
tionamiento». Son personas que están referirnos a los excluidos, más que
sometidas a un grado de indiferencia cuestionarnos qué podemos decir de-
tremendo, cuando no a una gran hos- beríamos preguntarnos qué podemos
tilidad. Tienen visibilidad porque hoy aprender, cómo cambiar nuestras ac-
las redes sociales –bien tratadas– nos titudes, cómo aprender a escuchar y,
dan muchas posibilidades, pero no deja sobre todo, cómo aprender a ser más
de haber una indiferencia institucional humildes y evangélicos en nuestra vida
que es una forma de silenciarlas, por- cotidiana eclesial y no eclesial. El gran
que todavía falta –nos falta– bastante cambio llegará gracias a los pequeños

12
y personales cambios cotidianos que Porque ser pobre no es no tener. No
fomentarán cambios comunitarios. tener es miseria y en ese estado viven
muchas personas. Ser pobre es poner
a disposición de todos lo que se tiene.
Efectividad y eficacia con amor Hacer eso nos convierte en solidarios,
en hermanos de estado de vida. María
Efectividad y eficacia no pasan a ser Dolores puso a disposición de todos,
parámetros válidos si no van articu- todo lo que tenía: su experiencia, su
lados por el amor. No se trata de bus- sentir, su vida.
car fórmulas empresariales para ser Todos somos Iglesia, todos somos
efectivos y alcanzar nichos de mer- iguales en la Iglesia en virtud del bau-
cado –pastorales para nosotros– que tismo recibido. También, quienes aho-
ahora no tocamos ni de lejos (aunque ra nos miran desde los límites creados
algunas prácticas empresariales nos por nosotros. Es responsabilidad nues-
podrían servir perfectamente). Se tra- tra poner a trabajar la vocación perso-
ta de hacer realidad la forma de vida nal que cada uno recibió en su bautis-
de Jesús de Nazaret que, como he di- mo, porque la tenemos al servicio de
cho anteriormente y dije también en todos y, especialmente, al servicio de
la meditación de apertura del Sínodo,7 quienes empujamos alegre y rígida-
no nos dejó una estructura de Iglesia mente fuera de la Iglesia.
diseñada, sino una forma de vida. Las Solo desde ahí seremos capaces
soluciones deberán venir de un proce- no de dar soluciones precisas, sino de
so de conversión muy fuerte, diría que hacernos las preguntas necesarias para
radical, porque solo así seremos capa- reflexionar sobre la actitud mantenida
ces de reflexionar con la mente y con hasta ahora con los excluidos y decidir
el corazón. si debe o no cambiar. Personalmente,
En el año 2022, participé en el apuesto por el cambio y un cambio que
Congreso Hipona de los Agustinos. En vaya preñado de cariño, de afecto, de
él, invitaron a un matrimonio de los amor. En definitiva, sumar efectividad
que llamamos sin techo a compartir y amor.
el tiempo con nosotros y a participar
activamente. En un momento de su
intervención, María Dolores, que así La Mesa de todos
se llama ella, dijo literalmente: «En la
Iglesia hay muchas personas que nos Porque todos somos invitados. Re-
ayudan, pero no nos quieren». Escu- sulta curioso, tristemente curioso, la
char esto directamente de una mujer cantidad de leyes y normas que hemos
sin techo no es lo mismo que escuchár- elaborado para crear el perfil adecuado
selo contar a otra persona, porque si lo para acercarse a participar a la Mesa, a
cuenta un tercero se guarda en la me- la que todos somos invitados, porque
moria; si lo cuenta alguien en primera su único Señor es Jesucristo.
persona, alguien que lo vive, se graba En el relato de la fiesta de la Pascua
en la memoria del corazón. Y eso per- que Jesús celebró con todos quienes le
manece para siempre. acompañaban –aunque los evangelios

13
solo hablen de los Doce– y que no- viamente lo habían acogido en el ca-
sotros hemos convertido en la Última mino. A Jesús resucitado, dueño de la
Cena, vemos que lo nuclear de la cele- Mesa, solo se le descubre en la misión,
bración no está centrado en el cuerpo y la misión es movimiento y entrega.
y la sangre. Lo más importante es que La misión, tan importante siempre y
quien va a entregar su carne y su san- más en el proceso sinodal, es donde se
gre se abaja una vez más para mostrar descubre realmente al resucitado y los
que su lógica es la del servicio y no la ministerios necesarios para seguir ex-
del poder. pandiendo su mensaje.
Cuando Jesús resucita, el abaja- La misión tiene muchos escenarios
miento sigue presente. No hay nada y cada uno necesita una aproximación
espectacular en la forma en la que al- especial. La misión pasa por Jericó y
gunas personas lo perciben resucitado. el hombre herido al que los funciona-
La resurrección es silenciosa. El caso rios de lo religioso dejan de lado para
de Emaús es paradigmático. Jesús ca- no contaminarse. También pasa por las
mina con ellos –caminan juntos– y la tentaciones que todos y cada uno de
pregunta que plantea es una pregunta nosotros viviremos en algún momento
por la persona, por cómo se encuentran de nuestra vida. Aquellos de nosotros
ellos, qué les pasa: «¿Por qué estáis que descubrimos nuestra misión tam-
tristes?» (Lc 24,13-35). bién necesitaremos, en algún momen-
Nuestra aproximación a la expe- to, que alguien nos acompañe y dejar-
riencia que está viviendo alguien no nos acompañar.
puede ser la de quien lo sabe todo, La Mesa es para todos. El único
sino que debe ser como la de quien que podría crear normas y leyes para
acompaña a otro en su situación, por- que alguien se acercara a ella es Jesús,
que, la mayoría de las veces, suele ser su dueño. Y no lo hizo. Y no lo hace.
la mejor muestra de compasión y una Y no lo hará.
de las mayores muestras de amor. Eso
es lo que hace Jesús: acompañó a es-
tos dos pobres y tristes caminantes que Entre habitantes de Samaria anda
habían perdido toda esperanza, y ellos nuestro futuro
experimentan el amor al sentir que –al-
guien– los acompaña en su tristeza, y Francisco nos habla con mucha fre-
es en esa compañía donde descubren al cuencia de la Iglesia samaritana y,
resucitado. ¿Es Emaús la primera eu- algunas veces, creo que diluimos esa
caristía de la historia de la humanidad? imagen y nos perdemos en la parábo-
Si recordamos el significado de euca- la. Hoy, los heridos en el camino son
ristía –«acción de gracias»–, induda- muchos. Los márgenes del camino, las
blemente es la primera eucaristía. Una periferias de la vida y las fronteras de
pequeñísima comunidad que termina la experiencia vital son espacios pobla-
celebrando porque se había encontra- dos de seres heridos, hambrientos de
do, no porque haya una decisión previa cuidado, de escucha y, sobre todo, de
de juntarse para celebrar. Descubren al amor, que reclaman nuestra atención y
resucitado al partir el pan, porque pre- a quienes hemos intentado callar con

14
una palabra, una respuesta cerrada y que esa es la pregunta final de Jesús:
única sin ser conscientes de que, aún «¿Quién de los tres te parece que fue
en la misma situación, cada ser huma- prójimo del que cayó en manos de los
no es un mundo al que hay que escu- salteadores?».
char, atender y amar de forma única, En este momento, la sinodalidad
personal. nos aporta la posibilidad de ser y hacer.
Ser prójimo es algo optativo, no esta-
La parábola de El buen samaritano mos obligados. Jesús no obliga como
(Lc 10, 25-37) los diez mandamientos; Jesús presenta
un programa en las Bienaventuranzas,
Esta parábola nos aporta algunas cues- que leemos en el capítulo cinco de Ma-
tiones para considerar: teo y en el capítulo seis de Lucas. Si
a) Considerar el desafío de la na- vives así, según ese plan de vida, serás
rración. Cuando alguien se acerca a feliz; si no, puede que también lo seas,
Jesús, en muchas ocasiones responde pero así serás más feliz. En todo caso
contando, narrando una historia que le la decisión es de quien escucha las pa-
da a la persona que pregunta la posibi- rábolas, las propuestas de Jesús. Si no
lidad de pensar por sí misma, de elegir lo hacemos, si no somos prójimos, nos
cómo afrontar su vida. No podemos perderemos una buena oportunidad de
olvidar que quiere que seamos libres experimentar en propia piel la forma
–como su Padre Dios nos creó– y ca- de vida que nos enseña Jesús. Pero
paces de pensar y obrar por nuestros si lo hacemos, la experiencia va a ser
propios medios. única y, todavía hoy, a contracorriente,
Hay veces que, de tanto escuchar el porque va a ser ponernos en la piel de
Evangelio, nos volvemos un poco in- muchas personas que pasan por expe-
sensibles a lo que dice, a los detalles. riencias, no buenas, que tal vez noso-
Por ejemplo, las parábolas de Jesús tros no vivamos nunca.
no suelen ser relatos religiosos; puede b) Situarnos ante la misericordia.
haber personajes que sí lo sean, pero En el Diccionario de la lengua espa-
más bien hablan de actitudes, de ges- ñola de la Real Academia Española
tos humanos y de situaciones de lo más se define la misericordia como esa
habituales. Tampoco sabemos cómo «virtud que inclina el ánimo a compa-
acaban las parábolas de Jesús. No sa- decerse de los sufrimientos y miserias
bemos si el hijo mayor entró o no en la ajenas». Y se establecen como sinó-
fiesta y ni si llegó a entender que todo nimos: compasión, piedad, compren-
había sido siempre tan suyo como de sión, benevolencia, bondad, lástima…
su hermano: o qué hizo el posadero con entre otras.
el encargo del samaritano de cuidar al El samaritano, que no se conside-
herido. Tampoco sabemos si quien las ra a sí mismo bueno, nos muestra que
escucha las lleva a la práctica o no. ser prójimo es convertirse en impuro,
En El buen samaritano la clave pa- que es lo mismo que hacía Jesús cuan-
rece estar en «¿quién es mi prójimo?»; do tocaba a quien se le acercaba. Por
sin embargo, Jesús responde más bien lo tanto, ser prójimo nos convierte en
a «¿cómo te haces tú prójimo?». Por- «misericordiosos impuros», aunque

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unos «misericordiosos impuros» que tienen la protección de las costillas.
cuidan y, por lo tanto, integran, porque Sin embargo, las entrañas no tienen
cuidar lleva a integrar. Así que, si la protección y es ahí donde habita la
misericordia nos convierte en impuros, misericordia, en lo más desprotegido,
significa que nos sitúa ante nuestra fra- en lo más frágil. Tenemos un Dios que
gilidad. Jesús no temió abrazar su fra- «hace de tripas corazón» y nos enseña
gilidad, hecho que queda clarísimo al a hacer lo mismo.
final de su vida. d) Fuertes en la fragilidad. Hay una
c) Entrenar la mirada. El samari- realidad que es evidente, pero que a
tano ve. Dice el texto: «Al llegar junto muchas personas –por extraño que pa-
a él y verlo sintió lástima». La mirada rezca– les sorprende que todas las per-
profunda es la que no juzga, es la que sonas a las que Jesús curó terminaron
sitúa los contextos a nivel más profun- por morir. Eso pasaba porque la cura
do. La forma de mirar tiene consecuen- de Jesús era biográfica, no biológica.
cias. Optar libremente por la misericordia,
Mirar y ver no son lo mismo. Todos convertirnos en «misericordiosos im-
vieron: el sacerdote, el levita y el sa- puros», saber que entramos en la fra-
maritano, pero este último, además de gilidad, nos hace mucho más fuertes;
ver, miró con compasión. Entrenar la aunque me atrevería a decir que, ade-
mirada es ver y mirar. Y es necesario más de fuertes, la fragilidad nos hace
entrenar la mirada porque la realidad más valiosos.
es más compleja que la visión dual que Cuando hemos experimentado la
tenemos: blanco/negro, cuerpo/alma, fragilidad y, con ayuda, nuestra perso-
sagrado/profano. La complejidad y la na se ha recompuesto, restaurado, cu-
ambivalencia no caben en la dualidad rado en definitiva, nos pasa lo mismo
en la que nos movemos. Por eso, este que a esas piezas japonesas de porcela-
proceso sinodal es una gran oportuni- na, tan frágiles como caras, que, cuan-
dad para ampliar la tienda (Is 54,2) y do se rompen, las recomponen con la
la mirada… Cuando miramos ciertas técnica llamada kintsugi, que consiste
realidades con las que nos topamos o en reconstruir la pieza con oro. Pero,
nos rodean, esa forma de ver tan con- aun conservando visibles las cicatri-
creta y consciente conmueve nuestras ces, al estar reparadas con oro, la pieza
entrañas. resulta ser mucho más valiosa que an-
Todos tenemos la experiencia de tes de romperse.
sentir cómo nuestras entrañas se con- Experimentar la fragilidad nos da
mueven cuando recibimos una mala más valor porque nos permite ver que
noticia o cuando vemos sufrir a alguien no somos mejores que nadie, que no
cercano. Curiosamente, hablamos de estamos libres de vivir ni de padecer
las entrañas de misericordia de Dios y lo mismo que otras personas. Por lo
lo relacionada que está esa misericor- tanto, la sinodalidad desde El buen sa-
dia con la fragilidad que citaba antes. maritano nos enseña que no podemos
Fijémonos en una cosa. Nuestro ce- ser prójimos «asépticos», que ser pró-
rebro está superprotegido por el duro jimos tiene consecuencias para nuestra
cráneo. Los pulmones y el corazón vida –para nosotros–, pues podemos

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rompernos, pero la fragilidad nos hace riosamente, no va a estar centrada en
más fuertes y valiosos. ningún protagonismo de Jesús. Quien
Sin embargo, también debemos nos va a indicar el desafío para la sino-
preguntarnos: ¿Qué aportamos noso- dalidad va a ser ella, la samaritana, de
tros? Hay que tener siempre presente nuevo una mujer sin nombre.
que la persona más fácil de defraudar La samaritana regresa al pueblo,
es uno mismo. Hay que tener mucho pero no como ha salido de él. El amor
cuidado con los desfondamientos. Te- de Jesús por esta mujer sin nombre la
ner muy claro el presente no significa libera, la hace sentirse persona y mu-
que vayamos a conseguirlo todo ya. jer. Se convierte en la primera evange-
El proceso de descubrir, de encajar, lizadora, la primera predicadora, pero
de aportar lleva su tiempo. Aquí, el nunca volvemos a saber de ella. Podía
cuidado debe tomarse como cuidado haberse convertido en una «estrella»
de prestar atención para con nosotros en su pueblo y decir y contar hasta ser
mismos porque afectará al cuidado con el punto central de la predicación. Po-
y para los otros. día haberse convertido en el centro de
Y si todo esto es parte de lo que nos la noticia que llevó al pueblo, pero no,
aporta la sinodalidad desde la parábola desaparece. Ella se quita de en medio,
de un hombre que no pasó de largo es abre camino, indica la dirección para
porque quiere entrenarnos y llevarnos que, si quieren saber más sobre quien le
al desafío. ha contado todo lo que ha hecho, sean
ellos mismos quienes vayan a hablar
El encuentro de Jesús con Él, a encontrarse con Él. Dicho en
con la samaritana (Jn 4,5-42) un lenguaje más de hoy: la samaritana
no se sacraliza. La samaritana lanza
Este encuentro entre Jesús y esta habi- el desafío de resituarnos a todos, pero
tante de Samaria también señala nues- especialmente de resituar la figura del
tro futuro: es una manifestación de la sacerdote en la Iglesia sinodal.
humanidad, de la fragilidad de Jesús. Dijo T. Radcliff en la Asamblea
Estamos asistiendo a una manifesta- sinodal de octubre de 2023 que «una
ción de lo más sencilla y, a la vez, con- Iglesia sinodal será aquella en la que
tundente, que expresa en tres palabras: nos formemos para un amor sin pose-
«Dame de beber». Su divinidad no siones: un amor que ni huye de la otra
necesitará mucha más presentación y persona ni se apodera de ella; un amor
será dicha en dos palabras: «Yo soy». que no es ni abusivo ni frío».8
Superada en algunas homilías, aun- Ya no vale la Iglesia de las etique-
que no del todo, la sucesión de maridos tas abstractas. Todo eso que se ha ca-
que no resultaron tales, vamos a olvi- talogado, etiquetado así, en realidad
darnos de lo que casi siempre habla- son personas con nombre que, en su
mos o escuchamos de este texto para mayoría, esperan una conversación
ver el desafío que nos lanza en nuestro tranquila, personal como la de Jesús
aprendizaje sinodal. Sin dejar de reco- con la samaritana. Esas personas espe-
nocer la belleza y hondura del encuen- ran acercarse a una comunidad porque
tro y del diálogo, nuestra atención, cu- casi siempre se han encontrado ya con

17
ese que dice «dame de beber» que se y desarrollar eso que «no pueden de-
llama «Yo soy». Desde este punto de jar de ser», acabarán viviendo en una
encuentro, ¿por qué crear tantos in- frustración permanente entre el deseo
convenientes? ¿Por qué no aprender a de ser lo que no pueden dejar de ser y
quitarnos de en medio y dejar que la no saber cómo vivirlo en algunos mo-
persona que se nos acerca siga su con- mentos concretos de sus vidas. Y no
versación con Él? podemos olvidar que lo más importan-
Este texto evangélico nos desafía te es siempre la persona, más que cual-
a una cultura del cuidado más que ne- quier estructura o institución, e incluso
cesaria. Y Francisco hace muy bien ministerio.
cuando habla de «cultura de» porque Estamos asistiendo a espectáculos
es necesario crear una forma de vida de lo más insultantes e hirientes por
sana en la Iglesia. parte de algunos clérigos cuya identi-
dad sacerdotal no anda precisamente
afinada. Esa confundida identidad hace
Importante para sacerdotes que una porción del pueblo de Dios sea
(y para todos) manipulada a su antojo porque, en de-
finitiva, lo que hacen es colocarse ellos
La sinodalidad lo que nos está mos- en el centro, no a Jesucristo y su men-
trando es la oportunidad de revisar saje. También estamos asistiendo, por
nuestros comportamientos, nuestras «no» extraño que parezca, al silencio
carencias como comunidad, nues- de los obispos de sus diócesis, quienes
tros miedos, porque lo que nos apor- con su silencio, lejos de ocuparse de
ta el proceso sinodal es el desafío de ellos y de las situaciones que provo-
aprender una cultura del encuentro, de can, les dan un aire que algún día será
escucha activa (en el Espíritu), de des- irrespirable.
aprender para poder aprender, como El ser humano es el único ser vivo
decía Fernando Pessoa. capaz de elaborar un pensamiento re-
Esta cultura del cuidado que es co- flexivo –tener consciencia de sí mis-
mún a todos es especialmente necesa- mo–, pero también es capaz de ir más
ria en los sacerdotes y en los futuros allá de sus límites y de pretender sus-
sacerdotes. Sinceramente creo que to- tituir a Dios. Esto, en una sociedad e
dos debemos contribuir a ese cambio. Iglesia tan polarizadas, es jugar a ser
En este momento, el proceso sino- más dios que Dios.
dal y la sinodalidad nos desafían a re- La persona es prioritaria –y los sa-
conocer abiertamente que la vocación cerdotes son personas antes que nada–
no es lo que uno quiere vivir, sino lo porque, si la persona no está bien, nada
que uno no puede dejar de ser.9 Esto, a su alrededor estará bien, afectará a
que afecta a todas las vocaciones a las todo cuando haga; y no podemos ol-
que las personas estamos llamadas en vidar que todos los bautizados, pero
el bautismo, cobra especial relevancia todavía más los sacerdotes, están lla-
en la formación de los futuros sacerdo- mados a proclamar noticias liberado-
tes porque, de no formarlos con todas ras y no conjuntos de reglas y prohibi-
las herramientas necesarias para vivir ciones.10 Y, si quien proclama no está

18
bien, la Palabra terminará siendo ter- Escuchar
giversada; y, tergiversada ¿qué sentido
tiene? Sin la más mínima duda, la sinodali-
En la formación inicial de los futu- dad nos desafía a aprender a ser Iglesia
ros sacerdotes y en la formación per- de otra manera y de nuevo todos jun-
manente de después, se intenta que el tos. Y eso pasa por aprender también
hombre interior sea capaz de actuar a ser cristianos de otra manera y, por
uniendo profundidad, autonomía, co- encima de todo, pasa por la escucha.
munión eclesial y conciencia moral. Es Evidentemente por la escucha mutua,
decir, necesita vida de oración, espiri- que se ha manifestado como un buen
tualidad, mística, experiencia de Dios. método –no el único ni perfecto– para
Durante toda su vida, se dice que conocernos y saber más unos de otros,
el sacerdote debe seguir configurándo- de nuestras maneras de enfocar temas
se a Cristo siervo, Cristo pastor, Cris- y asuntos, de ver nuestras realidades
to sacerdote y Cristo cabeza. Cuando y, en muchos casos, de ponernos en la
escucho y leo esto, me pregunto: ¿Y piel de los demás cuando comparten
el Jesús hombre? ¿Dónde queda el Je- sus experiencias de vida y como esas
sús hombre? Porque da la sensación experiencias de vida han influido en
de que la figura y el ser del sacerdo- su fe y en su relación con la Iglesia.
te tiende a estar muy espiritualizada y Pero también en la escucha, en peque-
señalada hacia lo cultual, corriendo el ños grupos –como discípulos– de la
riesgo de terminar siendo funcionarios Palabra porque ayudará a desarrollar y
sacramentales y hombres de reuniones perfeccionar esa escucha mutua de los
para tener más reuniones. hermanos de la comunidad. Porque la
Sí, la sinodalidad nos está guiando verdad es que, cuando las personas se
–y desafiando porque, viendo los ata- juntan en torno al Verbo, se sueltan pa-
ques a Francisco, esto es un verdadero labras que están escondidas en nuestra
desafío– a recuperar la centralidad de vida y aprisionadas por mil historias.
Cristo en la Iglesia; ese Verbo hecho El ejercicio de acoger y escuchar que
carne (Jn 1,14) nos llama, más bien ayuda a sanarnos no está reñido ni en
nos grita, a ocuparnos de la persona oposición con la convivencia comuni-
y, repito, los sacerdotes son personas, taria ni con la Palabra de Dios.
no una versión eclesial de Superman. La escucha debe convertirse en un
Por lo que veo, y últimamente lo veo modo de estilo eclesial para que todos
mucho, me da la sensación de que una podamos tomar parte en los procesos
vez ordenados están bastante solos de decisión. Este Sínodo nos habla de
en muchos aspectos. ¿Apoyarse unos «comunión, misión y participación»;
a otros? Está muy bien, pero alguna pues bien, un gran desafío misionario
vez necesitaréis un apoyo que la ins- es afirmar la escucha como una mane-
titución no os da. Cuidarnos todos, los ra de servir a la Palabra y, por tanto, a
unos a los otros, como comunidad es los hombres. Porque escuchar es una
nuestro deber. Vosotros, sacerdotes, forma de evangelizar y tenemos ante
debéis aprender a dejaros cuidar. Será nosotros el desafío de crear tiempos y
bueno aprender a hacerlo todos juntos. espacios para el diálogo.

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Transformar los púlpitos en es- dalidad perdida, incluso habrá que crear
pacio de diálogo y los confesionarios nuevas, no para cargarnos con más, sino
en espacio de acogida no es algo que para que la sinodalidad funcione. En
solo os desafía a vosotros como sacer- todo caso, no serán muchas porque aho-
dotes, sino que debe tocar a todos los ra hay estructuras suficientes.
espacios de nuestros templos, todos los Cuando Jesús arremete contra los
espacios parroquiales. Estamos ante el mercaderes, lo hace hacia la figura
desafío de construir nuevas arquitec- del último o de los últimos eslabones
turas de relaciones. Eso significa que de una cadena de abuso de poder y de
tenemos que conocernos. Sin miedo. corrupción; esto es, el templo: anima-
Se nos presenta un gran desafío que es les que solamente se podían comprar
conocernos, estar juntos, decidir juntos allí, con las monedas allí acuñadas, y a
y, además, que nadie destaque sobre saber qué cambios hacían. Un sistema
nadie. Resumiendo, llegar a ser una abusivo.
Iglesia comunidad circular cuyo único Jesús no arremete contra el templo,
centro sea Cristo. sino contra el abuso que ejercen las
personas que gestionan el templo. En
definitiva, lo que venimos llamando
Las personas más excluidas últimamente «una estructura de abuso
de poder» en nuestra Iglesia.
La transformación pasa, evidentemen- Si hemos llegado a la situación que
te, por asemejarnos lo máximo posible tenemos –y hemos llegado todos por
a la forma de vida que nos dejó Jesús. acción o por omisión– , no es para que
Pero esa vida es sorprendente siempre ahora la solución venga solo por parte
y un hombre que acogía, consolaba, de algunos. Por eso creo sinceramente
curaba, era ternura y compasión tam- que repensar y transformar es algo que
bién tenía su genio cuando la ocasión tenemos que hacer juntos, en comuni-
lo requería. dad, que es lo nuclear de la vida sino-
La sinodalidad nos ayuda a repen- dal en la Iglesia.
sar, y repensar cuando lo hacemos La realidad de los abusos convier-
desde la fe nos llama a transformar y te a las víctimas en las personas más
a transformarnos. A Jesús podían pare- descartadas y marginadas en la Iglesia
cerle mal muchas situaciones injustas y por la Iglesia. Todos estamos en la
que veía cada día cuando las personas posibilidad de ser víctimas y victima-
se acercaban a él con su sufrimiento. rios. Nadie se libra de esta realidad.
Sin embargo, enfadarse de forma ve- Por eso digo que todos estamos im-
hemente como para no dejar dudas plicados en el repensar y transformar.
lo hace solo una vez: cuando arreme- Y por eso voy a enunciar una serie de
te contra los mercaderes del templo puntos comunes a todos los que tene-
(Jn 2,13-25). mos conciencia de ser Iglesia, porque,
Cuando en sinodalidad hablamos como dice Francisco, o nos salvamos
de repensar las estructuras, hablamos de todos o nos hundimos todos.
transformación. Algunas habrá que aban- La actitud que mantengamos con
donarlas, otras podrán recuperar la sino- las víctimas de cualquier tipo de abu-

20
sos en la Iglesia, marcará en buena me- vocación, la que sea, el centro de su
dida nuestro avance en la sinodalidad, existencia. El centro es una persona:
porque, como decía San Cipriano en Cristo. Desde ahí, hay que darle a la
el siglo iii, «lo que a todos afecta en persona el valor que realmente tiene.
la Iglesia, por todos debe ser decidido Si la persona es una víctima, los cauces
y aprobado». Y me pregunto: ¿acaso de escucha deben ser ambientes segu-
las víctimas, su sufrimiento y su dolor ros y fiables para ella.
no nos afectan a todos?, ¿acaso cree- d) Preguntarse personal y comuni-
mos que la realidad de los abusos es tariamente qué vida eclesial queremos:
solo cosa de otros?, ¿acaso seguimos ¿la que ve la vida como una montaña
creyendo, pese a las evidencias, que de problemas insuperables o la que ve
quienes denuncian haber sufrido abu- cada amanecer como una insuperable
sos –repito que de cualquier tipo– lo montaña de oportunidades? Tenemos
hacen para atacar a la Iglesia?, ¿acaso opciones. La cuestión es elegir el mie-
todavía no nos hemos dado cuenta de do que paraliza o la decisión de querer
que la erradicación de esta barbaridad cambiar a mejor. El problema es que
y de estos delitos –porque son delitos– muchas veces queremos pasar de lo
pasa por el compromiso de todos y que real a lo ideal. Ahí aparecen nuestras
ese compromiso puede darse desde el depresiones y nuestros desequilibrios.
lugar que cada uno tiene en la Iglesia? Es intentar un salto que nadie ha sido
Algunas cuestiones que debemos capaz de dar. La Iglesia, como institu-
tener en cuenta para que todos juntos ción, deberá tener un papel que abra el
vayamos en la buena dirección de ayu- desafío, es decir, al final debe señalar
dar a las víctimas: de forma permanente el desafío.
a) Cambiar de actitud. El progre- La Iglesia debe ser un lugar para
so es imposible sin el cambio, y aque- la profecía y la denuncia, pero, como
llos que no pueden cambiar su mente estructura hecha por hombres, también
será muy difícil que ayuden a cambiar tiene incoherencias y traiciones, pega-
nada. Para nosotros, ese cambio de da en muchas ocasiones al poder más
mentalidad va precedido de un deseo que al servicio. Son fragilidades que
de conversión, que es cambiar el cora- están ahí y que emborronan su imagen.
zón, y de una conversión tan personal Por eso es importante mantener, ayu-
como comunitaria. dar, proteger y acompañar a quienes
b) Escuchar de otra forma. La Igle- mantienen esas voces proféticas –den-
sia tiene que escuchar a todos, inclui- tro y fuera de la Iglesia–, y que no se
das las víctimas –y creerlas–, pero, con quede el acompañamiento en voces
lo que estamos viendo, parece que esto susurrantes, sino en voces que acom-
cuesta. Y hay que hacerlo con una es- pañen en la acción.
cucha activa, ¡con lo que implica creer La humanidad vive un drama de
a quien habla, que está contando algo timidez que la lleva a verse incapaz.
que le ha costado décadas poder ver- Estamos acostumbrados a mirarnos a
balizar! nosotros mismos sin miramos por den-
c) Romper inercias. Ni la Iglesia tro y, así, es como dejamos de ver a los
es el centro de sí misma ni nuestra otros. Tenemos miedo de mirar hacia

21
dentro porque no nos gusta ver nues- libertad. Y ese será el mejor testimonio
tros miedos –y menos enfrentarnos a para las próximas generaciones. Ellos
ellos–. Donde están nuestros miedos, tienen que abrir sus sendas y también
curiosamente está nuestro asustado recorrerán sus caminos. Lo único que
corazón, y no podemos olvidar que el tienen que ver es que es posible.
miedo paraliza y es lo contrario a la fe g) Equidad. No mires a los demás
que vemos en la biblia. desde arriba ni desde abajo. Todos
No hablar de los problemas que estamos a la misma altura. «El único
tenemos no hace que desaparezcan. momento en que un ser humano pue-
Ocultar a las víctimas, tampoco. Tene- de mirar a otro desde arriba es cuando
mos que dejar de creernos el ombligo lo ve caído y se inclina para ayudarle
de la Iglesia, es decir, de nosotros mis- a levantarse».11 Hay un aspecto de la
mos, del mundo. Debemos hablar con vivencia de la sinodalidad que algunas
valentía porque nuestro silencio será veces se nos escapa, y es la compa-
un retroceder. Nunca más el «porque sión. Y hay que vivirla sin explicarla
siempre se ha hecho así» porque se ha mucho, sobre todo con aquellos que
cambiado muchas veces y sin miedo. son más resistentes al cambio, porque
Pese a su mala prensa, un ejemplo de no escuchan y habrá que probar suerte
cambio es el Concilio de Trento, que con las imágenes.
afrontó la realidad que se le presentó e h) Aprender de los que no se alejan.
hizo cambios oportunos. Fue un buen Resulta tremendamente impactante
concilio pastoralista ¡del siglo xvi! comprobar como la mayoría de las víc-
Ahora estamos en el xxi. timas, después de los abusos y después
e) Ser o aparentar. En la vida, o de verse revictimizadas al no ser creí-
seguimos caminos o abrimos sendas. das, no abandonan la Iglesia. Son para
¡Hay que volver a despertarse y re- nosotros una lección de vida, una lec-
cuperar esa creatividad perdida! No ción de testimonio. Acercarnos a ellas
es un tópico, es una realidad que nos nos convierte en prójimos más cerca-
tenemos que creer. Podemos cambiar. nos. Todos estamos en la misma vida
Sin idolatrar a nadie (que luego vienen y en la misma Iglesia, y todos, alejados
las decepciones: Marko Rupnik, Javier de algún punto concreto. Borremos dis-
Garrido, Tony Anatrella…). Todos tancias. Si me lo permitís, en este punto
debemos ser para la Iglesia y en ella en el que soy particularmente sensible,
agentes de compromiso evangélico, de ya se ha dicho que este Sínodo no es
pastoral contextual en el aquí y en el un Sínodo para sacar documentos, sino
ahora, en nuestra realidad vital. Parte para hacerlo vida. Esto es muy impor-
del compromiso evangélico está en es- tante. Y no significa que no se vaya a
cuchar a las víctimas. hacer teología. Significa que la teolo-
f) Generosidad. No tenemos que gía que emane de este Sínodo debe ser
solucionarle la Iglesia a la próxima ge- encarnada como toda buena teología,
neración, pero sí mostrarle que es po- y muy enraizada en los márgenes de
sible el cambio. Tenemos que recupe- la Iglesia e incluso fuera de esos már-
rar la libertad de ser, porque desde esa genes, y también de los marginados
libertad será posible hacer y actuar en dentro de la Iglesia. De lo contrario, no

22
servirá de mucho porque seguiremos muy inferiores en comparación con
teniendo un horizonte muy limitado de otras instituciones, pero tienen un ma-
lo que es ser «pueblo de Dios». tiz que los hacen únicos. En la Iglesia
i) Coherencia. Si las religiones se abusa –en cualquier tipo de abuso–
muestran la coherencia entre lo que en nombre de Dios. Ahí está la dife-
dicen y lo que hacen en el trato a las rencia por la que nosotros –cristianos y
mujeres, no es menos verdad que lo católicos– debemos tener una coheren-
mismo pasa con las víctimas. No to- cia que no deje dudas en esta nausea-
marse en serio a las víctimas ni la rea- bunda realidad.
lidad de los abusos afecta a la misión, He querido dejar un espacio espe-
a la evangelización y a la imagen de cial y único para las víctimas. Se me-
Dios que queremos compartir. Porque recen que pensemos y actuemos como
no podemos olvidar que los abusos en seguidores de quien fue la víctima por
la Iglesia pueden ser, y de hecho son, excelencia: Jesús de Nazaret.

23
LA PLAZA DE LA ESPERANZA

El clericalismo galopante que se viene sintiendo por parte de aquellos


de los que se suele esperar cercanía y entrega es hoy una llamada de
atención importante. Por eso, Francisco nos regala este encuentro,
para hacer realidad todo lo vivido. Y, desde dicho encuentro, lanzarnos
a un mundo que no sabe qué nos espera, pero que nos irá descu-
briendo.

En la Iglesia todos somos tierra sagra- viendo, compartiendo, soñando. Creer


da y, así, debemos aceptarnos. Acep- que todo ha terminado y que el Sínodo
tarnos es reconocernos como tales, de la sinodalidad ya es historia de la
como tierra sagrada, con la misma Iglesia –y, por tanto, nuestra– sería
dignidad y con los mismos derechos y más que un error.
deberes que nos concede el bautismo. Francisco, que piensa en todo y ha
Si todos somos tierra sagrada, ¿por qué caminado a nuestro lado durante todo
hay personas que se sienten margina- este tiempo, es consciente de que los
das en el Iglesia? Nosotros, cristianos corredores de fondo –y el Sínodo ha
católicos, somos quienes en muchas sido y seguirá siendo una carrera de
ocasiones marginalizamos. Hay quien fondo– no pueden parar de correr de
vive en uno márgenes y en unas perife- repente, sino que necesitan un poco
rias que no están dibujadas. de espacio para parar. Por eso, para no
Llevamos tres años aprendiendo a frenar en seco, ha querido regalarnos
caminar juntos y ¡no podemos abando- un poco de espacio, para asentar lo que
nar la práctica ahora! En este momento ha sido este tiempo; y nos ofrece la ma-
es cuando vamos a tener que hacer rea- ravilla de la «Plaza de la Esperanza»
lidad todo aquello que hemos ido vi- en forma de Jubileo, para que sigamos

24
disfrutando de la reconstrucción de esa En la Plaza de la Esperanza
Iglesia que tan bien diseñó el Concilio
Vaticano II, aunque pronto se fue difu- Reunirnos en la Plaza de la Esperanza
minando para terminar irreconocible y, no es reunirnos solo los cristianos ca-
en muchas ocasiones, contraria al pro- tólicos. Es abrir el espacio para todos,
pio Concilio. porque también eso lo hemos descu-
bierto en el camino precedente.
Algunas personas se preguntarán
Hacia la plaza cómo tender un puente entre quienes
nos vamos a encontrar en esta plaza.
La clave está en «ser con» para que el No será complicado. Por ejemplo,
camino compartido sea ya encuentro. Fratelli tutti, que no es un texto con-
Vivimos en la dictadura de lo políti- fesional, está dirigido a todos. Con
camente correcto, un camino que no este texto, la comunión eclesial, que
deja lugar a lo diferente, a lo creativo, ya no tendrá que ser pura uniformidad,
y que da lugar a todo tipo de boberías puede pasar a ser la común-unión que
que conforman un modelo de compor- necesita la sociedad. Una sociedad que
tamiento prácticamente único y, por lo tiene los mismos problemas en todas
tanto, pobre. las partes del mundo, y las mismas an-
El camino hacia la plaza nos ha sias de esperanza.
mostrado la riqueza de la diversidad de Laudato Si’ y Laudato Deum son
todo tipo, el colorido que eso aporta, un marco de referencia del grito de la
y nos ha permitido descubrir que las tierra y de la humanidad oprimida. No
opiniones son cerradas y las ideas son son ecología «verde», son ecología hu-
abiertas y están abiertas a otras, y así mana que también nos afecta a todos.
se crece. Durante este trayecto hacia la Las limitaciones autoimpuestas, bien
Plaza de la Esperanza, hemos descu- asentadas con la formación-deforma-
bierto que el Sínodo de la Sinodalidad ción recibida, nos hacen vivir marca-
puede ser –de hecho será– el gran tes- dos por la geografía del pecado, cuyo
tamento de Francisco. límite está marcado al norte por el om-
Hemos descubierto que la sinoda- bligo y por las rodillas al sur. Y no nos
lidad, además de caminar juntos hacia damos cuenta de que todo pecado se
Cristo– que es meta y camino–, es tam- comete del cuello para arriba.
bién una forma de gobierno eclesial También en la Plaza de la Esperan-
ciertamente impactante, una forma de za podremos ayudarnos todos a supe-
entender y hacer la pastoral, de estar rar esas limitaciones que nos liberarán
en el mundo, en diálogo con todos, en de mucho lastre sin sentido. Defender
el respeto a las diferencias y con la in- la vida es tarea de todos y, entre todos,
tención verdadera de no dejar a nadie en ese encuentro esperanzado, podre-
fuera. Escuchar a los de dentro y a los mos aunar esfuerzos para conseguirlo.
de fuera, como dice Francisco. Vernos, Creyentes, no creyentes, personas sin
estar y hacer juntos, marginados, po- religión...
bres llenos de nada; todos rebosando Llega el tiempo de la posibilidad de
esperanza. comenzar a dar forma al sueño conci-

25
liar del Vaticano II. La generación que chella antes citada, dice el papa Fran-
protagonizó ese concilio está en sus cisco: «Me alegra pensar que el año
últimos días. Si perdemos su memoria, 2024, que precede al acontecimien-
perderemos realmente nuestra memo- to del Jubileo, pueda dedicarse a una
ria y podremos repetir los errores co- gran “sinfonía” de oración; ante todo,
metidos. ¿Cuántas experiencias reli- para recuperar el deseo de estar en la
giosas no continúan con la marca de la presencia del Señor, de escucharlo y
arrogancia y prepotencia que las hace adorarlo». Por lo tanto, en preparación
decidir quiénes son dignos de amor y para el Jubileo, las Diócesis están invi-
quiénes dignos de condenación? tadas a «promover la centralidad de la
Por eso, encontrarnos en la Plaza oración individual y comunitaria».
de la Esperanza nos permitirá afrontar Ambas son importantes señales que
el futuro juntos, en igualdad de con- nos indican que el Jubileo está íntima-
diciones y seguir reafirmando que la mente ligado con el Sínodo de la sino-
diversidad cultural es parte de la rique- dalidad, que es un proceso espiritual de
za de la humanidad, porque todas las gran hondura.
manifestaciones culturales y religiosas
humanas son portadoras de verdad.
Todas las tradiciones espirituales son Desde la Plaza de la Esperanza
fragmentos de verdad y de disposición
amorosa de Dios en su autorrevelación. En la carta que el papa Francisco escri-
La diversidad se vuelve un lugar de en- be al cardenal Fisichella, encargado de
cuentro a partir del cual se anuncia a la preparación del Jubileo, dice:
Dios y Dios se anuncia. La hospitali-
dad es un valor espiritual y una bendi- Debemos mantener encendida la llama
ción. Recibir a otros es recibir a Dios. de la esperanza que nos ha sido dada,
y hacer todo lo posible para que cada
uno recupere la fuerza y la certeza de
Indicaciones para llegar a la plaza mirar al futuro con mente abierta, co-
razón confiado y amplitud de miras. El
Hay dos señales que, a modo de brúju- próximo Jubileo puede ayudar mucho
la, nos guían hacia nuestro encuentro a restablecer un clima de esperanza y
en la Plaza de la Esperanza. confianza, como signo de un nuevo re-
La primera es el año dedicado al nacimiento que todos percibimos como
Concilio Vaticano II. Durante todo el urgente. Por esa razón elegí el lema
año 2023, tuvimos la oportunidad de Peregrinos de la Esperanza. Todo esto
prepararnos. Las comunidades cristia- será posible si somos capaces de recu-
nas de todo el mundo han propuesto iti- perar el sentido de la fraternidad uni-
nerarios y momentos de reflexión sobre versal, si no cerramos los ojos ante la
las cuatro constituciones conciliares: tragedia de la pobreza galopante que
Dei Verbum, Sacrosanctum Concilium, impide a millones de hombres, mujeres,
Lumen Gentium y Gaudium et Spes.12 jóvenes y niños vivir de manera huma-
La segunda es el año dedicado a la namente digna. Pienso especialmente
oración. En la carta al cardenal Fisi- en los numerosos refugiados que se ven

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obligados a abandonar sus tierras. Ojalá manera más segura de captar el movi-
que las voces de los pobres sean escu- miento de Dios en la historia.
chadas en este tiempo de preparación al Existencialmente, también el Jubi-
Jubileo que, según el mandato bíblico, leo de la Esperanza nos puede ayudar
devuelve a cada uno el acceso a los fru- a pensar que el ser humano está en
tos de la tierra: «Podrán comer todo lo permanente movimiento de cambio en
que la tierra produzca durante su des- busca de la plenitud de vida, de la me-
canso, tú, tu esclavo, tu esclava y tu jor- jor expresión de su creatividad, de su
nalero, así como el huésped que resida ser más real e íntimo.
contigo; y también el ganado y los ani- En la Solemnidad de la Epifanía del
males que estén en la tierra, podrán co- Señor del año 2022, dijo Francisco:
mer todos sus productos» (Lv 25,6-7).
Por lo tanto, la dimensión espiritual del ¿Dónde nace esta sana inquietud que
Jubileo, que nos invita a la conversión, los ha llevado a peregrinar? Nace del
debe unirse a estos aspectos fundamen- deseo. Este es su secreto interior: saber
tales de la vida social, para formar un desear. Meditemos esto. Desear signifi-
conjunto coherente. Sintiéndonos todos ca mantener vivo el fuego que arde den-
peregrinos en la tierra en la que el Señor tro de nosotros y que nos impulsa a bus-
nos ha puesto para que la cultivemos y car más allá de lo inmediato, más allá
la cuidemos (cf. Gn 2,15), no descuide- de lo visible. Desear es acoger la vida
mos, a lo largo del camino, la contem- como un misterio que nos supera, como
plación de la belleza de la creación y el una hendidura siempre abierta que in-
cuidado de nuestra casa común. Espero vita a mirar más allá, porque la vida no
que el próximo Año Jubilar se celebre y está «toda aquí», está también «más
se viva también con esta intención. De allá». Es como una tela blanca que ne-
hecho, un número cada vez mayor de cesita recibir color. […] Porque son los
personas, incluidos muchos jóvenes y deseos los que ensanchan nuestra mira-
adolescentes, reconocen que el cuidado da e impulsan la vida a ir más allá: más
de la creación es expresión esencial de allá de las barreras de la rutina, más allá
la fe en Dios y de la obediencia a su de una vida embotada en el consumo,
voluntad.13 más allá de una fe repetitiva y cansada,
más allá del miedo de arriesgarnos, de
Desde esta plaza deberemos salir comprometernos por los demás y por el
al mundo más unidos, más capaces de bien. «Ésta es nuestra vida “decía san
afrontar los desafíos bajo la forma de Agustín”: ejercitarnos mediante el de-
vida de Jesús de Nazaret. Para Jesús, la seo» (Tratados sobre la primera carta de
verdad era el amor; fuera del amor no san Juan, IV, 6). […] Y al ir así, día tras
hay verdad. El amor es siempre liber- día, tendremos la certeza, como los ma-
tador. Si nos dejamos guiar, veremos gos, de que incluso en las noches más
que Dios no es estático ni manipulador oscuras brilla una estrella. Es la estrella
de destinos. del Señor, que viene a hacerse cargo de
Considerando la tradición bíblica y nuestra frágil humanidad. Caminemos
en la trayectoria de Jesús de Nazaret, a su encuentro. No le demos a la apatía
la experiencia de los oprimidos es la y a la resignación el poder de clavar-

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nos en la tristeza de una vida mediocre. rio. Habrá que mudar formas, lengua-
Abracemos la inquietud del Espíritu, jes, símbolos, formas de mirar. Habrá
tengamos corazones inquietos. El mun- que cambiar por amor a los hombres y
do espera de los creyentes un impulso a la Iglesia. Habrá que cambiar porque
renovado hacia el Cielo. Como los ma- en este momento se nos pide permane-
gos, alcemos la cabeza, escuchemos el cer cambiando. Solo eso.
deseo del corazón, sigamos la estrella Expreso un deseo para terminar.
que Dios hace resplandecer sobre noso- Ayúdanos, Señor, a aprender a ser una
tros. Y como buscadores inquietos, per- Iglesia de gente en un mundo de gen-
manezcamos abiertos a las sorpresas de te, con gente, para gente. Con todos
Dios. Hermanos y hermanas, soñemos, sin excepción alguna. Ojalá en nues-
busquemos, adoremos.14 tra confesión de fe pudiésemos decir:
«Creo en una Iglesia santa, católica,
Habrá que hacer cambios en lo hon- apostólica, y para todos, todos, todos.
do de nuestro ser personal y comunita- Amén».

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NOTAS

1 Agradezco a Frei Fernando Ventura y a Joa- 7 Para más información, véase https://www.
quim Franco sus tres libros Do eu solitario ao synod.va/content/dam/synod/document/
nós solidario, Lisboa 2011, Verso de Kapa; common/opening/3.-MEDITAZIONE_
Somos pobres más somos muitos, Lisboa Inoges-Sans_SP_EN_FR_IT.pdf
2013, Verso de Kapa; y Todos nós somos sen- 8 Intervención del día 9 de octubre de 2023,
do, Lisboa 2022, Contraponto, en los que vi disponible en: https://www.synod.va/es/xvi-
reflejado todo lo que quería contar en este tex- asamblea-general-ordinaria-del-sinodo-de-los-
to y que han sido la base para elaborarlo. obispos.html
2 F. Ventura y J. Franco (2013), Somos pobres 9 María Zambrano (1989), Hacia un saber del
mas somos muitos, Lisboa: Verso de Kapa. alma, Madrid: Alianza, p. 94.
3 A. Marujo (2011), Dios viene a Público (en- 10 Jean Claude, cardenal Hollercih, «La Chiesa
trevista a J. Masiá), Lisboa: Pedra Angular, deve cambiare, rischiamo di parlare a un
p. 388. uomo che non c’è più», Vatican News (2022).
4 Congregación para la Doctrina de la Fe, Ins- Disponible en: https://www.vaticannews.va/
trucción Donum Veritatis sobre la vocación it/vaticano/news/2022-10/cardinale-hollerich-
eclesial del teólogo, marzo de 1990, núms. 10 intervista-osservatore-pastorale-sinodo.html
y 11. 11 Comentario del papa Francisco en la Asam-
5 Cuerpo geométrico cuyas caras son planas y blea sinodal celebrada en octubre de 2023 en
encierran un volumen infinito. Simbólicamen- el Vaticano.
te es la figura geométrica en la que confluyen 12 Para más información, veáse https://www.
todas las parcialidades que conservan su propia iubilaeum2025.va/es/giubileo-2025/verso-il-
originalidad, de modo que la identidad peculiar giubileo/2023-anno-del-concilio.html
se integra cordialmente en la comunidad y la 13 Para más información, veáse https://www.
enriquece, sin quedar aislada ni esterilizada. iubilaeum2025.va/es/giubileo-2025/lettera-di-
6 Sobre este tema, recomiendo leer el libro de T. papa-francesco.html
Halík (2023), La tarde del cristianismo, Bar- 14 Para más información, véase: https://
celona: Herder, donde profundiza sobre esta www.vatican.va/content/francesco/es/
realidad. homilies/2022/documents/20220106_omelia-
epifania.html

29
PREGUNTAS PARA LA REFLEXIÓN

1. ¿En qué sentido la sinodalidad además de un cambio/conversión institucional


supone también un cambio/conversión personal?

2. ¿Cómo definirías esa «cultura del cuidado» que debería caracterizar a una
Iglesia samaritana? ¿Por qué dice la autora que esa cultura es «especialmen-
te necesaria» para los sacerdotes y futuros sacerdotes?

3. En las páginas 20-22 la autora, al referirse a los abusos, enumera una serie
de acciones a realizar para que «todos juntos vayamos en la buena dirección
de ayudar a las víctimas». ¿Subrayarías alguna de ellas? ¿Añadirías alguna
otra que consideras importante?

4. Y al final un ejercicio de imaginación... ¿Cómo te imaginas que es o podría


ser esa Plaza de la Esperanza de la que habla Cristina?

* Si lo deseas puedes enviarnos tus respuestas, reflexiones y opiniones al correo


[email protected]

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Cristianisme i Justícia (Fundació Lluís Espinal) es un centro de estudios
creado en Barcelona el año 1981. Agrupa un equipo de voluntariado in-
telectual que tiene por objetivo promover la reflexión social y teológica
para contribuir a la transformación de las estructuras sociales y eclesia-
les. Forma parte de la red de centros Fe-Cultura-Justicia de España y
de los Centros Sociales Europeos de la Compañía de Jesús.

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