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Virtud de la Magnanimidad y Sus Desafíos

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Magnanimidad

● Definición y Presentación:
Hoy hablaré sobre la virtud de la magnanimidad, entendida como el "gran ánimo" que
nos impulsa a buscar lo más elevado y noble. Santo Tomás de Aquino la describe como
una disposición interior que nos lleva a aspirar a grandes metas y a cumplir con nuestro
propósito divino. Abordaré su naturaleza, los actos principales que la componen, y cómo
nos llama a despreciar lo pequeño y mundano en favor de lo trascendente.También
hablaré de los pecados que se oponen a esta virtud, como la vanagloria, la presunción, la
ambición desordenada y la pusilanimidad. A lo largo de esta charla, reflexionaremos
sobre cómo esta virtud puede transformar nuestra vida y orientarnos hacia lo que
realmente importa.

● Aristoteles:
Decía Aristóteles que la magnanimidad es la característica de las almas que aspiran a lo
óptimo, a las cosas superiores . Su objeto es “lo grande”, y más propiamente, “lo más
grande”, lo “óptimo”

● Santo Tomas:
Santo Tomás define la magnanimidad como la capacidad del alma para aspirar a grandes
ideales. Es un deseo genuino de grandeza, pero a diferencia de la soberbia, que busca
una grandeza superficial basada en el reconocimiento público, la magnanimidad busca
la verdadera grandeza que proviene de la virtud. Es una aspiración a lo más elevado a
través de acciones nobles. Por ello, solo una persona verdaderamente virtuosa puede ser
magnánima. Aunque toda virtud tiene su belleza particular, la magnanimidad enriquece
esa belleza.
El magnánimo busca la grandeza interior, es decir, la satisfacción que proviene de la
virtud misma, sin necesidad de reconocimiento externo. Aunque en algunas ocasiones
puede desear honor público, lo hace solo si contribuye al bien de la virtud. Según Santo
Tomás, el magnánimo persigue el honor por tres razones: para su propio bien, para el
bien del prójimo, y para glorificar a Dios, la fuente de toda virtud. Además, para
comprender la magnanimidad, es esencial verla en relación con tres virtudes clave: la
fortaleza, la esperanza y la humildad.
La magnanimidad se vincula principalmente con la fortaleza, que es la virtud del deseo
de superación y de enfrentarse con valentía a la adversidad, tanto material como
espiritual. La magnanimidad amplía la fortaleza, no permitiendo que se limite a los
pequeños desafíos de la vida, sino impulsando a la persona hacia grandes logros.
● Esperanza:
La esperanza, en el plano natural, se define como la virtud que impulsa al hombre a
alcanzar un bien arduo pero posible, generando en él el deseo de lucha y conquista. La
magnanimidad, en este contexto, dota a quien la posee de una inclinación especial hacia
la esperanza y el emprendimiento espiritual. Según Pieper, en el ámbito de la esperanza
teologal, la magnanimidad y la humildad son pilares esenciales. La pérdida de la
esperanza, vista como un pecado, puede tener su origen en la falta de magnanimidad o
de humildad

● Doble Vertiente de la Magnanimidad:


1. Magnanimidad y Menosprecio del mundo:
El magnánimo no busca el reconocimiento del mundo, ya que entiende que la verdadera
virtud no puede ser recompensada adecuadamente. Su carácter se destaca por su
capacidad de sacrificio y renuncia a los bienes materiales en favor de la virtud. Además,
muestra una disposición al perdón, olvida las ofensas y actúa con benevolencia incluso
hacia quienes le han hecho mal.
2. Magnanimidad y Empuje a la acción:
La magnanimidad es una virtud activa que impulsa a la persona hacia lo grande, basada
en el apetito irascible, que busca superación, conquista y lucha frente a los desafíos.
Contribuyen a la magnanimidad actuosa tres ingredientes :
-El primero es la confianza. El hombre que sabe llamado a grandes cosas tiene confianza
en Sí en su capacidad de poder realizar aquellas cosas grandes y cree en algo y en
alguien
-El segundo ingrediente es la seguridad.el magnánimo es sereno y seguro frente a los
peligros.
-El último ingrediente son los bienes de fortuna, son importantes porque ayudan a
obtener honores y a lograr grandes obras. No solo son valorados por personas
inteligentes, sino también por la multitud, que tiende a honrar a quienes los poseen.

● Pecados contra la Magnanimidad:


La magnanimidad, como virtud moral, tiene dos extremos: por defecto, está la
pusilanimidad, que implica renunciar a la grandeza del alma; por exceso, se encuentra
la búsqueda desordenada del honor, que se manifiesta en tres vicios: vanagloria,
presunción y ambición.
1. La Vanagloria:
La vanagloria se define como la búsqueda de una gloria superficial y efímera. La
verdadera gloria radica en el bien interior y la virtud, que no pueden ser valorados
auténticamente por los demás. La vanagloria es una burla de la magnanimidad, ya que el
vanidoso busca pequeños honores y los exagera, mientras que el magnánimo desprecia
esos reconocimientos superficiales y aspira a cosas verdaderamente grandes.
2. La Presunción:
La presunción, que proviene de "presumir" , puede referirse a un juicio arrogante sobre
la propia excelencia o a una evaluación temeraria de situaciones ajenas. En su sentido
más específico, es un vicio que implica una esperanza desordenada, nacida de una
confianza excesiva en las propias capacidades.El presuntuoso aspira a grandes bienes,
pero se cree capaz de alcanzarlos solo por sus propias fuerzas.
3. La ambición:
La ambición se caracteriza por un deseo desmedido de honor, a menudo acompañado
del uso de medios ilícitos para obtenerlo. A diferencia del presuntuoso, que busca
grandes logros apoyándose en sus insuficientes capacidades, el ambicioso se enfoca en
el honor que sigue a esas grandes obras sin querer afrontar las dificultades que implican
4. Pusilanimidad:
Por defecto, a la magnanimidad se opone la pusilanimidad. El término viene de “pusilla
anima”, alma pequeña. Se denomina así a la timidez o mezquindad espiritual
A veces es un vicio culpable, un verdadero pecado. Es el caso de quienes se cierran a la
grandeza siendo capaces de alcanzarla: 1) ṕor la ignorancia de las propias capacidades
o de la auténtica vocación por el vicio de la pereza. Es el pecado de renunciar a
“intentar” hacer algo grande. 2) por el temor al fracaso, la cobardía ante el peligro o la
falta de determinación para renunciar a ciertos apegos naturales.

● Magnanimidad y Humildad:
La magnanimidad es una virtud que se basa en la humildad. El magnánimo aspira a
grandes logros, pero reconoce que ese deseo es un don divino y que no puede
alcanzarlos solo con sus propias fuerzas. Su grandeza radica en esta conciencia de su
dependencia de algo más grande que él mismo.
La magnanimidad lleva a considerarse digna de grandes honores por los dones divinos
recibidos, mientras que la humildad impulsa a reconocerse con defectos. La
magnanimidad puede menospreciar a quienes no tienen estos dones, pero la humildad,
al contrario, valora en los demás los bienes divinos. Aunque parecen opuestas, ambas
virtudes parten de consideraciones diferentes y no se contraponen.
El magnánimo rechaza la adulación y no recurre a actitudes deshonestas. No se queja
ante dificultades, ya que su fortaleza interna lo protege. La magnanimidad se caracteriza
por una esperanza firme, una confianza que desafía, y la serenidad absoluta de un
corazón libre de miedo. No se rinde ante la confusión y solo se somete a Dios.
● Conclusión:
En definitiva, la magnanimidad es clave para alcanzar una felicidad verdadera y
duradera. Al aspirar a lo grande y noble. Esta virtud nos invita a enfrentar los retos con
generosidad y valentía, buscando siempre el bien más elevado
Cultivar la magnanimidad nos permite vivir de manera más plena, conectados con un
propósito trascendente que nos lleva a una felicidad más profunda, basada en lo que
realmente importa.

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