U n a historia diferente de la literatura europea*
Una
Armando Gnisci
Universidade de Roma-La Sapienza
Nos hemos acostumbrado a usar el concepto y la expresión de “literatura
europea”
europea" sin pensar que éste no se corresponde más que con un mito, tai tal y como
ha mostrado mi amigo de El Cairo Magdi Youssef, quien inspiró a Franca Sinopoli
para escribir el libro El mito de la literatura europea (Roma, Metelmi, 1999). Un
mito que a su vez ha generado otro, a modo de auto-imagen reflejada y difundida
en todas las direcciones, el mito de la “literatura mundial y/o
y/o universal”. Éste se ha
comportado del mismo modo en que las naciones europeas se han apropiado de
los "mundos
“mundos del mundo" (como dice Camóes en Os Lusíadas, II, 45) a partir del
siglo XVI. Un proceso que se cerró en la segunda postguerra mundial del siglo XX,
con el crepúsculo del imperialismo colonial y el inicio de esa época -todavía “con
fusa", como sostiene Edward Said- del imperialismo de la denominada
fusa”,
“globalización", guiado por los Estados Unidos.
Más que una "literatura
“literatura europea”,
europea", existen las literaturas europeas de los paí
ses imperiales, que han invadido los otros mundos también a través de sus len
guas. Hoy tenemos una Literatura Global, que es aquella unificada por la
mercantilización planetaria y por la industria cultural de masas, y una Literatura
de los Mundos, que es la toma de palabra y de posición común y traductora por
Traducción dende o italiano de Ángeles Huerta.
182 Bases
Bases metodolóxicas
metodolóxicas para
para uunha
n h a hhistoria
i s t o r i a comparada
comparada das
das lliteraturas
i t e r a t u r a s da
d a península Ibérica
Ibérica
parte de los diversos mundos. Éstos son los que no quieren ser asimilados por el
mercado único de todas las mercancías y por su lengua única, en la que todas las
demás están condenadas a perderse.
¿Qué sucede en nuestra época, cuando lo que se globaliza es el dominio del
poder económico transnacional y de la comunicación mundial simultánea? ¿En
nuestra época, en la que el 12 % de la humanidad vive explotando y derrochando
una riqueza finita, mientras el 88% vive luchando contra un paro, una pobreza y
literatura 7 ¿Todavía podemos plantear
una opresión infinitas? ¿Qué le sucede a la literatura?
la, obviamente a escala mundial, como la mejor maestra de finesse humanista,
como pretendía Josif
josif Brodskji en 1987? ¿Y como la única fuerza capaz de oponerse
y de temperar los excesos de las democracias capitalistas, tras el derrumbamiento
del comunismo, como pretendía en 1990 Salman Rushdie?
Veamos: la Weltliteratur (es decir, la idea de una literatura mundial que une
a todos los pueblos por medio del reconocimiento de unos valores comunes) ha
dejado de ser un “sueño", como pretendían Goethe (1827) y los poetas románticos,
y se ha convertido -ya lo afirmaban Marx y Engels en el Manifiesto de 1848- en el
mercado mundial de las letras, que la cultura de masas vende presentándolo como
la fachada noble y espiritual de sí misma. Junto a esta nueva Weltliteratur, más o
menos silenciada por el mercado y sus leyes, pero a la vez entrelazada con ésta,
hay también una nueva Literatura de los Mundos que empieza a formar una red
planetaria de conocimientos y de re-conocimientos, de traducciones y de recipro
cidad múltiple. Esta Literatura de ¡os
los Mundos de la que hablo intenta oponerse a la
globalización de la cultura de masas y al mercado único euro-norteamericano: es
alternativa y utópica. Su intención es la de convertirse en la zona móvil e incontro
lable, imprevisible como diría Édouard Glissant, del coloquio de los mundos, y en
sujeto expresivo y evolutivo de la comunicación "de“de sentido", así como de la “nive
lación” mutua y no violenta de las culturas. Al mismo tiempo, esta literatura huye
de las teorizaciones esencialistas y paradigmáticas, típicas de la tradición euro
pea: es más, parece más bien querer entregarse a un tipo de conocimiento
historiográfico que ella misma contribuye a constituir y a alimentar. Se trata, en
cualquier caso, de una historia diferentey que se encuentra aún en sus inicios. Esta
Literatura de los mundos tiene el mismo proyecto de aventura que el “Movimiento
de Seattle", el mismo que lucha y afirma que "otro
“otro mundo es posible”.
La literatura europea, en cambio, parece que se ha quedado en un puro obje
to académico o, en el mejor de los casos, en objeto didáctico. La literatura europea,
de hecho, es un concepto abstracto: en síntesis, es la idea de que las naciones
Una historia diferente de la literatura europea 183
Armando Gnisci
Armando Gnisci
mayores"
mayores” de Europa -como pretendía F. Brunetiére a principios de este siglo- han
.do dominando paulatinamente a las demás: Italia, España, Francia,
Francia, Alemania
Alemania e
Inglaterra, a partir de una "matiére commune"; aquella que Frantz Fanón
“matiére commune”; Fanón denomi
nase "el
“el pedestal greco-latino".
[Link], en su obra monumental, la que estudia justamente el tránsito
[Link],
hereditario entre la antigüedad “clásica"
“clásica" greco-latina y la modernidad ddee las nacio
nes occidentales, critica las ideas ddee literatura europea ddee Brunetiére y ddee P. Van
Van
Tieghem,
Tieghem, convirtiendo en propia la visión más "cosmopolita” Valery
“cosmopolita” del poeta Valery
Larbaud, la ddee un “triple dominio central fraco-germano-tialiano y un cinturón de
Larbaud,
areas
áreas externas, auténticas "marcas
“marcas ddee frontera”: escandinavas, eslavas, rumana,
griega, española, catalana, portuguesa e inglesa, de entre las cuales las más impor
tantes, por antigüedad y por suss u s enormes prolongaciones ultramarinas son la es es
pañola y la inglesa".
A Curtius también le gustaba el modelo centro-periferia, propuesto por
Larbaud, porque dibujaba un mapa imperial de ]a la historia intelectual europea des
ligándola
ligándola de la historia política, defecto éste -según Curtius- ddee la línea comparatista
de van Tieghem.
En todo caso, parece que la idea de literatura europea siempre ha tenido que
ver con : a) las relaciones entre las literatura nacionales b) ddee las naciones occiden
tales del continente c) consideradas y calificadas como "mayores”;
“mayores"; y que éstas d)
son las mismas que han colonizado los mundos (también dentro de la propia Euro Euro
pa, que era la primera tierra ddee conquista) llevando a todas partes la luz de una
“universal": llevando la luz a su poniente.
civilización “superior" y "universal":
Tanto si se prefiere el tiovivo occidentalista de Brunetiére como si se elige el
mapa centro-periferia de Larbaud-Curtius, en cualquier caso es e s preciso reflexionar
sobre el hecho de que ambos modelos -así como sus otras variantes- han sido
construidos alrededor ddee la ideología implícita de un paradigma "euroccidental"
“euroccidental"
hegemónico y universal. Y que de ambos han sido excluidas, o resultan fuertemen
te marginadas, la literatura portuguesa y la rusa. LasLas literaturas de dos naciones
que han conquistado grandes imperios mundiales partiendo ddee dos situaciones
iniciales paradójicas a la par que extremas. Una
Una de ellas, siendo la más pequeña de
las naciones imperiales; la otra, la más grande, que ha querido ser siempre más y
más grande. El extremo oeste y el extremo este.
¿En
¿En qué consiste esta “historia diferente”
diferente" que tengo la intención de propo
ner? Sobretodo, entiendo que eess necesario aproximar la historia política a la histo
ria literaria, de manera que se pueda dar vida a un verdadero “estudio cultural",
184 Bases metodolóxicas
metodolóxicas para unha
u n h a historia comparada das literaturas
literaturas da
d a península Ibérica
plural y complejo. En este ambiente conceptual resulta posible aplicar la poética
que he llamado desde hace tiempo: "poética de
d e la descolonización europea".
En términos prácticos, vuelvo a insistir: la mundialización de d e la literatura
europea se ha concretado -tal y como habían intuido los jóvenes Marx y Engels Engels en
1848 -no
-no en el sueño de
d e Goethe y de d e Federico Schlegel
Schlegel de “poesía universal” desen
cadenado a partir del corazón alemán de Europa,Europa, sino en la conquista progresiva
del mundo por parte ded e las potencias del imperialismo colonial maduro del siglo
XIX. Quien ha mostrado con claridad el vínculo entre las literaturas europeas y el
colonialismo ha sido Edward
Edward Said, especialmente en su trabajo de 1993, Culture
and Imperialism. Pero también es e s cierto que las literaturas occidentales han dado
impulso al nacimiento ded e las literaturas extra-europeas en lenguas europeas, que a
su vez ha interactuado con las literaturas de las metrópolis, y las han convertido y
criollizado desde dentro de sus propias lenguas.
Desde el mismo momento en que se forman las nuevas literaturas "criollo- "criollo-
mestizas" se forma también, por decirlo así, un "nodo
“nodo interliterario" entre sus obras,
sus autores, y las obras y autores de las literaturas susceptibles de ser denomianadas
“literaturas madre” o “metropolitanas”: textos, temas y escritores que "se corres
ponden"
ponden” y se contaminan, hasta formar una verdadera “zona de mutua recepción" recepción”
diseminada y contaminante de todos los mundos a su alrededor.
Este proceso debería ser evidente para todos, pero no estoy convencido de
que sea así. De
De todas formas, es e s posible pensar en modo sintético la modernidad
como un “system of 500 years"years” de acuerdo con la definición de Noam Chomsky,
d e Noam Chomsky, que
corresponde a la conquista y posesión del planeta por parte del capitalismo euro
peo a través de sus
s u s naciones coloniales: las más avanzadas y civilizadas, las más
ricas y bien armadas, las más importantes y cristianas, las más espirituales y uni
versales, y justamente por estos motivos dotadas de d e una misión mundial: en resu
men, de una "cultura
“cultura imperial".
imperial”. Así,
Así, en todos los mundos ses e ha asistido a un impe
rialismo territorial al que
q u e poquísimas civilizaciones han podido realmente resistir
se: algunas fortalezas del Islam, China, Japón. Este Este imperialismo ha exterminado
culturas y ha provocado que otras perdiesen sus raíces, y ha explotado tierras,
hombres y mujeres, niños. Ahora el imperialismo, ya retirado de d e la ocupación di
recta de los territorios, los controla military
militar y económicamente “desde lejos". Este Este
inédito régimen imperial constituye el “nuevo orden mundial",mundial”, o “la globalización"
globalización”
de
d e la que hoy tanto se habla, también entre los literatos. DichoDicho régimen está siem
pre preparado para poner orden manu militari-en los Balcanes o en el Golfo Golfo Pérsi
co, en Nicaragua
Nicaragua o en el Pacífico- cuando sus intereses así se s e lo imponen, y deja
Una historia diferente de la literatura europea 185
Armando Gnisci
que los doctos se devanen los sesos con los juguetes académicos d e lo “post-mo-
derno", del “fin d e la historia" y de la propia globalización como tema d e congre
sos.
Si éste e s el theatrum mundi de nuestro tiempo, creo que las literaturas
metropolitanas pueden, e s más, deben ser contadas también desde la perspectiva
invertida del recorrido d e su descolonización: escribiendo una historia literaria
política. Me explico: sabemos que la colonización europea del mundo (del siglo XVI
al XVIII) y el sucesivo colonialismo imperialista son las fases que han precedido a
la actual “globalización general” d e los mundos. Sostengo que ésta última debe
reconocer justamente en el curso colonial mundial su propia corriente histórica. Si
vemos así el desarrollo de la modernidad, la historia literaria política que propon
go podría mostrar una corriente diferente respecto al Main Stream imperial y des
pués global: una corriente de descolonización espiritual. Y también política: no
sólo desde un punto de vista metodológico, sino precisamente por su valor anti
imperialista.
Qué extrañas suenan estas palabras... n’est-ce pas? Parecen arneses lingüísticos
absolutamente indecentes y vergonzantes, o al menos pasados d e moda, despojos
sin sentido d e los tiempos de Che Guevara y de Fanón, de Sartre y d e Lumumba.
¿Para qué sirven hoy, en la época de internet, de las “guerras humanitarias” y d e la
liberalización d e los mercados? Sostengo que justamente hoy, la ausencia de un
lenguaje y de una praxis d e la rebelión intelectual y civil e s la forma de sufrimiento
más aguda para quien está oprimido y querría encontrar una salida, o por lo me
nos un destello de luz e n las paredes d e la caverna. Como decía el joven presidente
d e Burkina Faso, Thomas Sankara, asesinado por alguien que lo consideraba in
oportuno e incómodo e n 1987: “África debe inventarse su futuro". Ésta e s también
la tarea que espera a todos aquellos que combaten en el bando d e África, d e los
“pobres”, como decía Simone Weil, de los oprimidos por la “globalización", del 88%
d e los mundos, incluso si viven en el mundo y en los “días felices” del 12%.
Volvamos ahora al carril literario d e nuestro discurso: ¿cuál sería el valor
político y anti-imperialista d e una historia literaria europea desde el punto d e vista
d e la descolonización? El hecho d e q u e dicha historia recorra u n c a m i n o
historiográfico inaudito y especial, que presente y proponga una especie d e jerar
quía descendente d e la descolonización: desde los primeros imperios coloniales
ibéricos, los primeros también en descolonizarse, hasta los “monstruos” imperia
les d e nuestros días: los Estados Unidos y la Rusia euro-asiática. Esta hipótesis
historiográfica diferente propone la propia descolonización como un valor que
1 86 ___________Bases metodolóxicas
186 mefodoló.xicas para u n h a historia
h i s t o r i a comparada das literaturas
l i t e r a t u r a s da península Ibérica
nos concierne en cuanto europeos. Un valor que sólo e s reivindicable desde el manuscrr
punto ddee vista de una historia de las culturas metropolitanas europeas en la que la historia
éstas lleguen a evolucionar conjuntamente con las culturas colonizadas, a través
de la creación de lo que hemos definido antes como un “nodo interliterario” virtuo
so y valeroso. Una historia que se halla forzosamente entrelazada con la historia
del exterminio y la explotación, del capitalismo y después de la globali zación,
globalización,
pero que también e s una historia diferente respecto a lo ya contado en las historias
de las literaturas nacionales, o también en historias “comparadas” y "europeístas"
“europeístas"
(¡Hoy hay incluso quien escribe la historia ddee las literaturas ddee la Europa de
Maastricht y de Schengen!).
Intentaré, consiguientemente, rastrear una suerte de perfil temporal, toda
vía enmarañado y confuso, aunque puede que (demasiado) simple y lineal, de esta
"historia
“historia diferente". Pero antes eess necesario recordar que s u s tiempos son los de la
cronología oficial, y que los valores ddee los que he estado hablando no derivan de
“esencias" o “caracteres originarios” no declarados de las naciones coloniales, ni de
modelos d e colonización más o menos violentos o masivos: en esto, los portugue
ses han sido tan deshonestos como los ingleses o los italianos. Esto e s algo que
tenía que decir con claridad, y sobre lo que no creo nutrir ninguna confusión.
Los dos primero imperios creados por las naciones europeas han sido el
portugués y el español. Y por tanto allí los encontramos, en cabeza d e la escala
temporal decreciente de la descolonización. Éstos se afirman inmediatamente como
imperios, ya con el regreso ddee Cristóbal Colón del Nuevo Mundo. En 1493 el papa
Alejandro VI de Borgia hace ddee mediador entre las dos naciones ibéricas, emanan
d o la Bula Inter Coetera con la cual traza una línea planetaria meridiana sobre el
eje central del Atlántico, que sirve para dividir la tierra en dos secciones perpendi
culares: al oeste el territorio ddee las venideras conquistas ddee España, al este las de
Portugal (más interesado en Asia que en el Nuevo Mundo). Las dos naciones cristia
nas aceptarán el dictado papal (trasladando la rayaraya algunos kilómetros más allá de
las Azores), firmando el año sucesivo el Tratado de Tordesillas que asignaba Brasil
a Portugal, aunque éste estuviese colocado al oeste de la [Link].
La literatura portuguesa experimentará un progreso formidable a raíz de los
descubrimientos-conquistas de nuevos mundos lejanos, entrelazando desde el
principio su destino con el ddee la aventura oceánica y de las tierras extra-europeas
La literatura lusa crea con Luis de Camoes su poema nacional, Os Lusíadas, com
puesto entre 1545 y 1570. Dicho poema no se escribe entre los cojines y las coci
nas de la corte de Lisboa, sino entre la India y Camboya. La leyenda cuenta que su
Una historia diferente de la literatura europea 187
Armando Gnisci
manuscrito se salvó, junto con su autor, de un naufragio en el Mekong; parece más
la historia de Rambo que la de un literato europeo de hace casi medio milenio.
Os Lusíadas no canta ni narra viajes al más allá cristiano, ni al interior de La
Mancha, ni a la isla alegórica de Próspero, mago-Duque de Milán, sino que ilustra la
aventura transoceánica de Vasco da Gama y de sus naves a La India, costeando el
continente africano y llevando aún más allá la empresa de Bartolomeo Díaz. Con
Os Lusíadas la literatura portuguesa se vuelve y se propone como propiamente
nacional: gloria poética de la aventura ‘‘verdadera y audaz” (V, 89) (y no de ficcio
nes y de maravillas inventadas sobre una mesa) de un entero pueblo, que habita
una “pequeñísima” nación (Vil, 2), situada en el borde atlántico de Europa, y que
por tanto conquistará el más desproporcionado de los imperios: se trata de un
poema nacional que es, al mismo tiempo, un mapa de los mundos (X, 92 y siguien
tes).
El mito o auto-imagen lusa de la Saudade, que atraviesa la literatura y la
cultura portuguesa a partir del romanticismo, ha sido interpretado por literatos e
historiadores como “nostalgia del imperio perdido". A mí me parece que este mito
se lee mejor si se entiende la saudade como nostalgia del indium imperii: del stato
nascente de todas las aventuras y de la animosidad total; de una vida, todavía y de
nuevo posible, que debe ser inventada completamente sobre los océanos y con las
velas desplegadas hacia los mundos lejanos y desconocidos. Nostalgia del activismo
inaugural y sin límites que trae consigo una gloria inaudita y nunca vista (justa
mente porque es “desproporcionada”), pero que se extinguirá en la melancólica
administración de lo existente, en la mirada llena de “todos os sonhos do mundo'
que contempla la “Tabacaria de enfrente, como en la poesía de Alvaro de Campos-
Fernando Pessoa (Pessoa se definió a sí mismo, entre las muchas formas de
autodefinición que practicó, como “um sebastianista raciona!').
La saudade es la nostalgia de la absoluta y despreocupada juventud que
intenta perseguir la totalidad de los propios impulsos-sueños, pero que es prema
turamente interrumpida, como se interrumpe la vida del joven rey Don Sebastián
en la derrota de Alcázar Kebir contra los moros en 1578. El poema de Camóes está
dedicado precisamente a este rey, en aquella época aún menor de edad. Un rey
cuya muerte provocará poco tiempo después la caída de Portugal en manos de la
corona española de Felipe i!, y que produce otro mito nacional luso: elSebastianismo.
La leyenda-creencia de que el joven monarca no había muerto en la batalla marro
quí, y de que antes o después iba a volver a retomar el hilo interrumpido de la
propia juventud y de la de su pueblo, a renovar el estado naciente con todas las
aventuras nuevamente posibles.
188 Bases metodolóxicas para unha historia comparada das
das literaturas da península
península Ibérica
Saudade y Sebastianismo se anudan así en el fondo del cuerpo ddee la cultura
lusa y de ssus
u s siglos.
Las dos naciones imperiales ibéricas vienen mano a mano, a través ddee los
500 años de la modernidad, acompañadas y surcadas por las nuevas literaturas
lusófonas e hispanófonas hasta formar con ellas unas comunidades literarias co
nectadas e integradas, que sitúan a las respectivas literaturas metropolitanas en el
interior de la lusofonía o la hispanofonía, pero ya no en su cabeza. Basta conside
rar las poéticas del modernismo brasileño: desde el Manifesto antropófago de
Oswaldo ddee Andrade de 1928 al "lusotropicalismo"
"lusotropicalísmo" del antropólogo Gilberto Freire
ddee inicios de los años cuarenta.
El discurso que concierne a España es un tanto diferente, pero acaba desem
barcando en el mismo muelle. El de la inversión (más o menos caníbal: aquí es
preciso recordar la fortuna en la cultura crítica latinoamericana d e la figura
shakespiriana de Caliban) del centro-cabeza europea y d e su engullimiento por
parte ddee una comunidad plural y mestiza. El así llamado “boom"
“boom” ddee las literaturas
hispanoamericanas en los años 50 y 60 del siglo XX significa precisamente la salida
a la luz de este largo proceso de mutua descolonización. Gracilaso d e la Vega,
nacido en Cuzco, indio mestizo, escribe -a -a caballo entre los siglos XVI y XVII-
obras históricas y épicas que abren e instituyen esta comunidad hispánica y ame
ricana. Garcilaso muere en la hispanísima ciudad de Córdoba en 1616, e n el mismo
año e n el que mueren Cervantes y Shakespeare. Y ya antes que él, Alvaro Núñez
Cabeza de Vaca había contado en ssus u s Naufragios de 1542 cómo un español se
podía convertir en indio, vagando de Florida a México.
Uno ddee los padres “iluminados" de la (más) grande democracia del mundo,
los Estados Unidos ddee América, Benjamin Franklin, escribía en 1751: “el número de
personas realmente blancas en el mundo es comparativamente muy pequeño. Toda
África e s negra o oscura; (...) también lo e s América por entero (dejando aparte los
recién llegados). Y en Europa los españoles, los italianos, los franceses, los rusos y
los suecos tienen los que normalmente definimos como una piel oscura. Así mis
mo, también los alemanes son oscuros, con excepción de los sajones que constitu
yen con los ingleses el cuerpo principal d e la población blanca sobre la faz de la
tierra. Quisiera que su número aumentase”.
Mister Franklin escribía estas reflexiones antes de inventar el pararrayos
pero en cualquier caso tenía ya 45 años. Con Mr. Franklin hemos pasado al segun
do momento ddee nuestra escala cronológica: el ddee la colonización británica, a la que
se debe añadir la francesa. Ambas comenzaron después de las ibéricas, pero cons- cons
Una historia diferente d e la literatura europea 189
Armando Gnisci
truyeron los d o s grandes imperios “modernos"
fruyeron “modernos” y maduros, completados en el siglo
XIX. Tenemos ante nosotros a las dos grandes naciones europeas que se han consi
derado a sí mismas y s e han impuesto como las culturas realmente "civilizadoras":
Gran Bretaña, que ha fundado una "cultura imperial"
imperial” moderna, y Francia. Los inte
lectuales imperiales del Reino Unido -tal y como nos ha demostrado Said- han
pensado y han hecho pensar que el Nuevo Imperio había superado a Roma y a
todos los grandes imperios de la historia, bárbaros y raptores, arrojando sobre sus
espaldas “el fardo del hombre blanco”: llevar la civilización a los pueblos salvajes
y primitivos. Y que después se lo había cedido (en 1898, con ocasión de la guerra
contra España por la conquista de Filipinas) a los yanquis: los ex -colonizados que
habían de dominar el siglo sucesivo, como dice Kipling. Y Francia, la cristianísima
tierra del teórico del "verdadero”
“verdadero” dominio colonial: Su Majestad, Francisco 1, I, quien
iba a desatar el nudo borgiano del infame Tratado de Tordesil las . La Francia d e la
Tordesi 1las.
Ilustración y de la Revolución burguesa.
Los imperios británico y francés fueron liquidados en los años 50 y 6 0 del
siglo XX, con las últimas guerras mediterráneas ddee Argelia, Chipre y Suez (en la que
las dos ilustradísimas naciones europeas estaban juntas contra Nasser y contra
eso que en Europa era denominado “nacionalismo árabe").
árabe”).
De la misma manera que estas naciones han construido los más modernos y
extensos imperios coloniales -el colonialismo belga y el holandés son ampliamen
te asimilables a éstos-, dichos imperios han producido también una gran cantidad
de “teoría post-colonial”,
post-colonial", que ocupa hoy las mentes ddee tantos intelectuales y aca
démicos europeos, americanos, africanos, asiáticos y australianos. Se trata de un
vasto y honorable debate civil in fieri que sin embargo oscurece, tal y como recuer
da el cubano R.F. Retamar, las formas ddee la descolonización de los ex -imperios
ibéricos, y que al mismo tiempo testimonia cómo la descolonización británica y
francesa se mueve sobre una trayectoria diferente, y cómo ésta e s una cuestión
aún abierta en nuestro tiempo.
Es importante subrayar que las dos literaturas metropolitanas más impor
tantes de la modernidad no parecen haberse integrado comunitariamente con sus
culturas “hijas”,
“hijas", como en el caso luso y en el castellano. Con la llegada del imperia
lismo planetario estadounidense, de la globalización ddee los mercados y d e la frac
tura cada vez más clara entre el Norte y el Sur del mundo, los escritores de la
descolonización africana y asiática, y los escritores y artistas negros y ddee las otras
minorías no-yanquis norteamericanas parecen más bien interpretar un papel de
resistencia y de oposición política, e incluso en ciertos casos de oposición lingüís-
190 Bases metodolóxicas
metodoióxícas para
p a r a unha
u n h a historia
h i s t o r i a ccomparada
o m p a r a d a ddas
a s literaturas da península
l i t e r a t u r a s da p e n í n s u l a Ibérica
Ibérica
tica, como en la “opción árabe”
árabe" de algunos escritores magrebíes (francófonos) o en
la “opción kikuyu” del keniata Ngugi wa Thiong’o (anglófono).
Las literaturas del Caribe, por su parte, son expresión hoy por hoy de la más
aguda sensibilidad hacia una “civilización criolla”, una nueva cultura mundial que
parece querer descolgarse del imperio cultural de origen europeo y marca norte
americana, que tiene la intención de globalizar de manera "no-criolla”
“no-criolla” todos los
mundos en uno solo.
La tercera pareja, tardía y distraída, de naciones europeas coloniales es la
formada por Italia y Alemania, que llegaron con retraso a las conquistas imperia
les, pero que aún así las persiguieron incluso dentro de Europa: de Albania a Gre
cia, de Austria a Polonia y a toda la zona centroeuropea.
Italia y Alemania han borrado su pasado colonial, e incluso ignoran el hecho
de que tienen una cuestión colonial propia que resolver. Los escritores de otros
mundos que se expresan en italiano o alemán son los inmigrados de los últimos
“minorías 1’ de los viejos imperios centrales de lengua germánica.
decenios y las "minorías"
En la parte más baja de esta escala de los imperios coloniales europeos en
contramos a dos verdaderos “monstruos” (en el sentido latino de la palabra, aun
que también en el moderno). El destino de ambos, si bien de manera muy diferen
tes, pertenece más al futuro que al pasado. Hablo de los Estados Unidos de Améri
ca: la ex -colonia inglesa que en el intervalo de dos siglos se ha convertido en la
metrópolis mundial. Estado Unidos lleva en su seno desgarro post-colonial a tra
vés de la vivencia multi -étnica y la constitución inmigratoria de su propia existen
cia, vivencia nunca diluida con el tiempo en el muy esperado y vanagloriado
modelo del melting pot. Y hablo de Rusia, que es todavía un imperio territorial
euro-asiático. La nación no-nación más grande del mundo, de San Petersburgo a
Vladivostok. Un imperio en demolición, pero que desde el Kremlin, su cabeza, se
niega a reconocerse como imperio y afirma ser una nación, si bien una nación
confederada.
Para los Estados Unidos de América, el presente y el futuro parecen ser los
de super-policía imperial-planetario, al servicio de las potencias económico-finan
cieras transnacionales. Para [Link]
Rusia .parecen ser los de un imperio que se sobrevive
a sí mismo, con un atraso histórico respecto a la trayectoria de los mundos: una
nación europea inabarcable con un inmenso territorio asiático: ajeno y mudo, concor.
excepción de!
del Cáucaso rebelde e islamizado.
Una historia diferente d e la literatura europea 191
Armando Gnisci
¿Y las otras naciones de Europa, os preguntaréis, llegados a este punto?
Pequeñas como Portugal, o incluso puede que aún más pequeñas, pero que nunca
han tenido (o querido tener) imperios coloniales? ¿Cómo encajan en esta “historia
diferente”?
Creo que el destino de estas naciones fue bien el de afirmarse como peque
ños imperios coloniales regionales intra-europeos -la Gran Hungría, la Gran Serbia,
la Gran Albania-, o bien el de luchar para no convertirse en víctimas de los mismos:
de Irlanda a Malta, de Finlandia a Grecia, de Islandia a Eslovaquia. En cualquier
caso, todo parece indicar que éstas siempre cultivaron una imagen propia de “na
ción europea", sobre todo a través de la lengua y la literatura. Nación quiere decir:
identidad independiente. Europea quiere decir: dentro de una civilización común
más amplia y entrelazada.
Quizás la historia de Europa pueda ser concebida como la historia de los
conflictos coloniales internos y externos, así como de las utopías humanistas e
idealistas, en ocasiones dignas, en ocasiones incluso concretas: las de las peque
ñas naciones no-coloniales, precisamente en los momentos excitantes y liberatorios
en los que han debido luchar por su independencia. Pero sobre todo la historia de
las conquistas territoriales y de control sobre otros pueblos: desde las invasiones
de los pueblos Kurgan (que el academicismo europeo ha preferido llamar
indoeuropeos y/o arios, como nos han mostrado M. Bernal y M. Gimbutas) a partir
del quinto milenio antes de Cristo hasta hoy.
Este esbozo de una “historia diferente” de las culturas literarias europeas en
sus diferentes relaciones con los mundos anteriormente colonizados, dibuja tam
bién el marco de lo que he llamado la nueva Literatura de ¡os Mundos, que fluye
desde las Américas hasta África y Australia. Parece que se quedan fuera los gran
des centros de resistencia asiática: las naciones islámicas, China y Japón. Estas
dos últimas, han empezado a plantearse -y a plantear- la cuestión del significado
y del valor de sus relaciones con la denominada civilización occidental en la se
gunda mitad del siglo XX, así como con el régimen rampante del capitalismo “de
mocrático”. Mientras que Japón ha desafiado a Occidente en la carrera económica,
China se ha quedado atrás en una larga transición de alejamiento del maoísmo,
pero a la vez ha desarrollado una reflexión muy importante alrededor del proble
ma de las relaciones con el imperialismo occidental. Los ensayistas y los literatos
chinos (especialmente los comparatistas) hablan de modernización para China, como
significado y valor del encuentro con Europa, mientras que con relación a otras
civilizaciones se habla del trauma de la descolonización.
192 Bases metodolóxicas para uunha
n h a historia
historia comparada
comparada das literaturas
literaturas da península Ibérica
La Literatura de los Mundos, por tanto, ya no se puede representar mediante
el concepto romático de Weltliteratur, pero tampoco con el actual Global Literature,
impuesto por el control planetario en manos del nuevo capitalismo telemático,
que trata los títulos de los libros como los de la bolsa. Ésta es la nueva “Literatura
mundial",
mundial”, existente a través de los mecanismos del beneficio, del poder y de la
comunicación de masas, y que a sólo ésta corresponde.
A su lado y en su contra -si bien existe una amplia zona (más o menos) móvil
en la que ambas se solapan y trabajan en conjunto, funciona una Literatura de los
Mundos,que ha comenzado el debate plural continuo e infinito de quien inventa el
futuro. Y lo hace a favor del 100% del género humano, sin que esta tarea derive de
imposición ideológica (metafísica) ni pretensión de recompensa (laica) alguna: lo
hace porque alguien debe hacerlo. Porque tiene que haber alguien que trabaje por
la mejora y la salvación de los otros: a ser posible, de todos los otros.
Creo que hablar hoy de "Literatura mundial”
mundial" significa la obligación de tener
en cuenta este mapa: una Literatura global, que es precisamente la que correspon
de a la globalización
globaiización y a la mercantilización, al dominio cultural del mercado-
pensamiento único, y una Literatura de los Mundos, que va en singular no porque
esté unificada, sino porque expresa la capacidad de la literatura de traducirse y de
traducir los mundos, la pluralidad de los discursos y de las culturas que se alian
traducirlos
globaiización y que se mantienen en un debate abierto entre ellas a tra
contra la globalización
vés de las migraciones, las hibridaciones, los mestizajes: lo que Glissant llama la
mundo".
“criollización del mundo’’.