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TOROPI

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Para ubicar históricamente a los animales que vivieron en la región de Toropí hay

que remontarse a más de30 mil años atrás. Los fósiles que allí se encuentran datan
del Pleistoceno, que fue la penúltima época del periodo Cuaternario de la era
Cenozoica, previa al Holoceno, que es la última etapa en la que se divide la historia
de la tierra y se extiende hasta la actualidad.
“Aunque en términos evolutivos está muy alejada, la forma y el tamaño de la fauna
que habitó esta región de Sudamérica hasta hace 10 mil años atrás –que es
cuando se produjo la extinción-, es similar a la de África en la actualidad”, señala
Alfredo Zurita, investigador independiente del CONICET en el CECOAL. Por sus
características sedimentológicas, cada lluvia cambia el paisaje de Toropí y permite
que aparezcan, con una extraordinaria frecuencia, los restos de estos animales.
Todas estas características configuran un magnífico escenario para el desarrollo de
distintas líneas de investigación. “Es un yacimiento que desde el punto de vista
científico tiene un valor enorme. Actualmente tenemos en el grupo de investigación
una becaria doctoral y una postdoctoral del CONICET trabajando específicamente
temas vinculados a Toropí y estamos intentando sumar estudios desde otras
perspectivas”, menciona Zurita, quien comenzó a trabajar en este emplazamiento
hace unos 15 años junto a la paleontóloga Alicia Lutz, una de las pioneras de los
estudios en este lugar.
Ambos fueron parte del equipo de científicos que en 2015 impulsó la fundación
del primer Museo Paleontológico de la provincia de Corrientes, que está en la
ciudad de Bella Vista y fue creado con el objetivo de mostrar la gran diversidad
de la fauna que habitó la zona. Con la colaboración de distintos organismos
locales y nacionales, el proyecto aspira a seguir creciendo y convertirse en un
parque paleontológico.
“El museo fue una consecuencia de nuestro trabajo y es un buen ejemplo de cómo
la actividad diaria de los científicos puede transformarse en algo tangible para la
sociedad”, resalta el investigador. Las tareas de extensión que realizan los
investigadores, becarios y técnicos también incluyen capacitaciones a la
comunidad para valorizar Toropí y evitar daños y saqueos de fósiles, un problema
que preocupa a los grupos que trabajan en la zona.
Para Zurita, un fósil es casi un milagro. En este caso, explica, el proceso de
fosilización ocurre cuando el mineral circundante reemplaza lo que fue el hueso del
animal y lo transforma en una réplica en roca. “Cada fósil tiene un valor incalculable
porque probablemente no aparezca otro igual. La pérdida de cualquier fósil es
irreparable para la ciencia y para el patrimonio cultural del país”, advierte.
Nuevo hallazgo
Hace pocas semanas, durante una campaña organizada para extraer restos de un
mastodonte, el hallazgo de fósiles de un animal carnívoro –presuntamente, un
felino-, sorprendió a los paleontólogos. De confirmarse las estimaciones, se trataría
del tercer ejemplar de este orden hallado en cuatro décadas de exploraciones en
Toropí.
“Está muy bien conservado, lo que nos va a permitir identificar la especie a la que
pertenece y ayudarnos a conocer más acerca de cómo funcionaba este
ecosistema. Hasta ahora, la gran mayoría de los registros que tenemos
corresponden a animales herbívoros”, explica Zurita.
Luego de la extracción en el yacimiento de Bella Vista, los fósiles fueron
trasladados a Corrientes para empezar a ser procesados para el estudio. Carlos
Luna, técnico de la Carrera de Personal de Apoyo del CONICET, es el encargado
de realizar estas tareas en el Laboratorio de Paleontología de Vertebrados del
CECOAL. “El trabajo posterior no sólo consiste en retirar los sedimentos que
cubren al fósil, sino que también evaluamos el estado de fragilidad del material y
aplicamos distintas metodologías para consolidarlo y permitir que pueda ser
manipulado durante su análisis”, detalla.
Además de los restos del animal carnívoro, en la última campaña se obtuvieron
mandíbulas de un perezoso y de un mastodonte. “Todos estos materiales nos
permiten ampliar los horizontes de los estudios. Tenemos las puertas abiertas para
un montón de investigaciones”, concluyó.

Especies halladas
En Toropí se han hallado fósiles de más de 35 especies que revelan que en esta
zona de Corrientes existían mastodontes, que fueron grandes elefantes
sudamericanos de más de 4 toneladas; gliptodontes, enormes armadillos de hasta
800 kilos y toxodontes, otro género extinto con características similares a las de los
hipopótamos. También se encontraron restos de perezosos terrestres de más de
700 kilos y de tortugas gigantes, con un tamaño similar a las que actualmente se
encuentran en las Islas Galápagos, en Ecuador.
“La diversidad es muy grande no solamente en lo que hace al número de especies,
sino también en cuanto a las formas. Hemos hallado registros de pequeños
roedores, de 600 o 700 gramos, hasta de enormes mastodontes, de 4 o 5
toneladas”, destaca el paleontólogo.

Hallan restos fósiles de 50.000 años en el Toropí

Bella Vista vuelve a ser noticia en toda la región por los hallazgos de restos fósiles
en las cárcavas del arroyo Toropí. Un grupo de investigadores del Conicet y la
Universidad Nacional del Nordeste encontraron una gran variedad de restos fósiles
de entre 30 mil y 50 mil años de antigüedad.
El hallazgo corresponde a tres especies de animales extintos, que vivieron durante
el periodo del Pleistoceno. El paleontólogo Alfredo Zurita, líder de la investigación,
resaltó que estaban en un estado de conservación “muy bueno” y que es la tercera
vez en casi 40 años que descubren rastros de carnívoros en ese lugar.
Las piezas son partes de las mandíbulas de un mastodonte y un perezoso gigante,
así como también un diente y el cráneo de un felino chico. Los investigadores, que
forman parte del Centro de Ecología Aplicada del Litoral del Conicet, detallaron que
estos animales vivieron durante el periodo del Pleistoceno Tardío.
“La gran variedad de especies halladas y la extraordinaria frecuencia con la que se
producen hallazgos en Toropí la dimensionan como una de las reservas
paleontológicas más importantes a nivel continental”, remarcó Zurita a Télam. “Se
encontraron cientos de restos, en su mayoría mamíferos, que van desde pequeños
roedores hasta enormes criaturas que pudieron pesar hasta seis toneladas”,
agregó.
El encuentro académico, que reunirá a investigadores, docentes y estudiantes de
todo el país, tendrá lugar en la Facultad de Ciencias Exactas Naturales y de
Agrimensura de la Universidad Nacional del Nordeste. En simultáneo con esta
actividad, se realizarán las V Jornadas Técnicas en Paleontología. Además, se
presentará una muestra de Paleoarte, en las que se expondrán trabajos de los
participantes.

Hallaron restos de un perezoso gigante de entre 30 y 50 mil años de antigüedad

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