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Sesión 1: devolución de información-psicoeducación con padres y niño

T: Buenos días María, ¿qué tal Andrés? Pasad, sentaos donde queráis por favor. ¿Andrés, has
visto alguna película este finde?

A: Sí, he visto “La historia interminable” y ¡me ha encantado! Había un dragón que vuela
que se llama Fuyu y es una pasada.

T: A mi también me gusta mucho esa peli, me parece súper emocionante. ¿Qué tal has
estado, María?

M: Muy contenta, ayer fue mi cumple y Andrés me regaló un dibujo chulísimo.

T: ¿De verdad Andrés? Que gran detalle por tu parte. Hablando de dibujos, ¿me habéis traído
el registro de la hora de dormir? El que le mandé a papá por correo.

A: Síiii, lo tiene mi mamá.

Madre entrega el autorregistro completado.

T: Muchas gracias María.

Le dedica tiempo a observar.

T: A ver… En primer lugar muchas gracias por haber dedicado tiempo a rellenarlo, os lo
agradezco mucho. También os agradezco enormemente que os hayáis desplazado hasta aquí
con el esfuerzo que eso os conlleva por la distancia.

Volviendo al registro, veo que habéis puesto todas las situaciones en las que Andrés ha tenido
miedo, y cómo habéis actuado… Para la siguiente sesión me gustaría que siguiéramos
haciéndolo tan bien como hasta ahora, ¿vale?

M: Vale, así lo haremos.

PARTE DE LA MADRE

T: Perfecto entonces. Ahora… Andrés, mamá y yo vamos a hablar de unas cosas un poco
aburridas, así que ¿qué te parece si vas a jugar un ratito con Alan?

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A: Sii vale

M: ¡Qué bien cielo, que te vas con Alan!

A: ¡Adiós mamá!

El niño sale y se va con Alan

T: Bueno María, vamos a hablar de las cosas que he estado viendo y de los resultados de la
evaluación que hemos obtenido en las sesiones anteriores, ¿te parece?

M: Sí, me parece.

T: En primer lugar, pasamos la escala de miedo a la oscuridad, que nos indica que Andrés
cumpliría los criterios para tener una fobia específica a la oscuridad. También se le han
pasado otras pruebas complementarias alrededor del mismo tema, como pueden ser la escala
de miedo imaginario o pruebas de aproximación conductual. El resultado de estas ha sido
que Andrés tiene una pobre actuación en la oscuridad por miedo, así como que tiene poca
capacidad de permanencia en ella. Es decir, que como le asusta la oscuridad, no aguanta
demasiado tiempo a oscuras y por eso le cuesta acostarse o necesita compañía para ello. Que
Andrés tenga miedo a la oscuridad es algo que ya sabíamos, pero tener los resultados de las
pruebas nos da un buen punto de partida objetivo para ir midiendo los avances. Además, nos
dicen los puntos en los que tenemos que trabajar para que Andrés supere su miedo.

M: Entiendo el punto de partida, pero ¿por qué ha cogido ese miedo? si nunca le ha pasado
nada malo a oscuras.

T: No tiene por qué haberle pasado nada malo, ya que hay más motivos por los que un niño
puede desarrollar una fobia aparte de una mala experiencia. La mayoría de niños pasan por el
miedo a la oscuridad, y terminan aprendiendo solos a tolerarlo. A pesar de ello hay un
pequeño porcentaje de niños que necesitan algo de ayuda para que no se alargue hasta la
adultez. Por ejemplo, el propio Andrés puede estar predispuesto a adquirir ese miedo por su
propia personalidad o sus características personales. En los niños también son muy
importantes los otros niños de su entorno, por lo que si algún compañero de clase le ha
contado una mala experiencia que ha tenido, puede haber ayudado a generar el miedo. Esto es
lo que llamaríamos de forma técnica “aprendizaje cognitivo”. También podría haber sido por
lo que llamaríamos “condicionamiento operante”, que se da cuando el niño empieza a

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manifestar quejas y estas se refuerzan con atención. Es decir, que se levante por la noche
diciendo que tiene miedo y vosotros accedeis a que se meta con vosotros a la cama. En este
caso le estaríais premiando con atención el hecho de que se queje o manifieste el miedo,
haciendo que se repita esto en el futuro.

M: Entonces, ¿podría ser causa nuestra el que mi niño tenga estos miedos?

T: No, no es que sea culpa vuestra ni de nadie. Hay muchos factores por los que un niño
puede desarrollar una fobia, incluso más de los que te he comentado. Vosotros tampoco estáis
actuando mal, ya que buscáis lo mejor para Andrés e intentáis ayudarle de la mejor manera
posible. De hecho ya estais aqui, y eso ya es un gran apoyo para él.

M: Pero, ¿Qué podríamos hacer para no influir negativamente a nuestro Andrés? Porque
como dices, nosotros solo queremos lo mejor para él, no es nuestra intención que esos miedos
continúen.

T: Para saber cómo intervenir, primero debemos entender que es lo que lo mantiene. En el
caso de Andrés es probable que el miedo se esté manteniendo por reforzar las conductas de
miedo a la oscuridad. Por ejemplo, cuando Andrés se desvela por el miedo, te quedas con él.
Es decir, cuando manifiesta miedo, no llega a exponerse a la situación que le asusta y no
puede comprobar que no le sucederá nada malo. De la misma manera, también utiliza lo que
podríamos llamar “señales de seguridad”, como pueden ser la lucecita de la mesilla o el oso
de peluche. Estos elementos mantienen el miedo porque Andrés cree que ha podido estar a
oscuras gracias a la presencia de estos en lugar de sus habilidades de afrontamiento.

M: No lo había visto de esa forma… Si lo llego a saber quizá no habría actuado de esa
forma… Entonces, lo que hay que hacer es quitarle el miedo y ya estaría, ¿no? Así no tendría
que irme a su cama, por ejemplo.

T: No es tan simple como eso. El objetivo de la intervención será que Andrés sea capaz de
manejar ese miedo por él mismo y que no interfiera con su vida. Para ello, también tenemos
que entender la importancia que tienen los miedos, por lo que no hay que quitarlos del todo.
Al final, le previene de que haga cosas peligrosas. Estos miedos son igual de importantes que
las emociones en el desarrollo infantil.

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M: Sí… Yo soy consciente de que es algo importante que hay que tener en cuenta, pero a
veces en casa no reaccionamos tan bien como deberíamos. Es que es agotador después de
todo el día intentar acostar al niño y que se ponga a llorar y ver que lo pasa tan mal…

T: Precisamente el miedo a la oscuridad es uno de los problemas más frustrantes para los
padres, porque el miedo se manifiesta en el momento en el que todos buscamos descansar y
estar tranquilos. Y claro, puede resultar incómodo tener que retrasar el momento de acostarse
porque Andrés ponga excusas para no irse a dormir a oscuras.

M: Es que al final no descansamos bien ninguno… Así que, ¿qué es lo que podemos hacer?

T: Teniendo en cuenta vuestro caso, el hecho de que es muy costoso acudir a sesión,
utilizaremos un tratamiento que podáis seguir desde casa y lo alternaremos con sesiones
periódicas aquí en consulta.

M: Gracias por entenderlo.

T: No te preocupes, todos queremos lo mejor para él. Este tratamiento se llama “biblioterapia
conductual”, y está basado en un cuento, Tío Pies Ligeros. Andrés se sentirá identificado con
el protagonista de este cuento, quien también tiene miedo a la oscuridad. Este protagonista irá
superando el miedo capítulo a capítulo, por lo que le servirá de modelo. A la par, incluye
juegos a través de los que Andrés se irá exponiendo a la oscuridad. De esta forma, Andrés
se irá relacionando en imaginación (a través del cuento) y en vivo (a través de los juegos) con
los elementos que le generan el miedo. En resumen, Andrés tendrá al protagonista del cuento
como modelo, lo que le ayudará a exponerse a la oscuridad y superar su miedo. De esta
manera, será posible aplicar el tratamiento en casa.

M: ¿Con un simple cuento bastará? Es que no sé hasta qué punto con eso será suficiente.

T: Entiendo que dicho así parece que no sea nada. Sin embargo, no se trata de un cuento
infantil como todos los demás. Se trata de un cuento basado en los tratamientos para las
fobias utilizados en adultos. Si en adultos utilizamos la desensibilización sistemática, es decir,
que el adulto se vaya exponiendo de forma progresiva al estímulo que le da miedo, para niños
aplicamos este tratamiento en imaginación, en formato cuento. Esto facilita la motivación que
presentará Andrés frente al tratamiento, porque le resultará más divertido seguir el cuento que
simplemente ir imaginando situaciones o exponerse directamente a estar a oscuras sin que sea

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un juego. Es decir, a pesar de que parezca un cuento, es un tratamiento efectivo adaptado a
niños.

M: No sabía que un cuento podría ser tan efectivo… A mi Andrés le encantan los cuentos, así
que seguro que le va genial.

T: Me alegro de ello, eso facilitará mucho el seguimiento del tratamiento. De todos modos,
también utilizaremos otra herramienta, las autoinstrucciones, para facilitar la exposición de
Andrés a la oscuridad, de forma paralela al cuento. Así aumentaremos las posibilidades de
que Andrés sepa manejar sus reacciones de miedo cuando lo sienta. Cuando Andrés siente
miedo, su respuesta tiene tres componentes, como si fuese un triángulo. En uno de los lados
estaría la respuesta fisiológica, que se le acelere el corazón, o que empiece a sudar, por
ejemplo. En otro, estaría el vértice conductual,es decir, el escape, para no enfrentarse con el
estímulo temido. En la tercera punta estaría el lado cognitivo, basado en pensamientos, que es
todo aquello que Andrés piensa y se dice cuando tiene miedo. Ahí es donde entran las
autoinstrucciones, que le enseñarán a Andrés a decirse cosas que faciliten la exposición en
lugar de mensajes negativos como “no soy capaz”. Los detalles de cómo pondremos en
práctica las autoinstrucciones los veremos en la siguiente sesión.

M: Vale… Entiendo entonces que juntando las dos cosas será más efectivo, ¿No?

T: Eso es. Por un lado facilitaremos que Andrés se exponga con el cuento, y por el otro, con
las autoinstrucciones, le ayudaremos a soportar mejor la exposición en vivo, tanto con los
juegos como en el día a día. De esa forma, Andrés podrá exponerse poco a poco para poder
superar su miedo si todos trabajamos en equipo. ¿Tienes alguna dudilla de todo esto? Se que
es mucha información, en la siguiente sesión ahondaremos un poco más.

M: De las autoinstrucciones no tengo ninguna duda. Lo que me propones parece bastante


razonable, espero que con esto Andrés pueda superar su miedo.

T: Perfecto, pues ¿qué te parece si empezamos esta semana con el libro? Te voy a mandar por
correo electrónico todas las instrucciones para empezar a aplicarlo. Si tenéis cualquier duda,
tenéis mi teléfono y mi horario de oficina.

M: Perfecto, ya no me queda ninguna pregunta más. La verdad que tengo bastantes ganas de
empezar a ponerlo en práctica.

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T: Genial, pues entonces paso a explicarselo a Andrés, que conozca las técnicas que vamos a
aplicar y las entienda bien. ¿Te parece si esperas fuera mientras lo hago? A veces los niños
están más pendientes de sus papás que de la explicación, así que esto facilitaría que Andrés
esté más atento.

M: Si, yo creo que lo entenderá rápido. Y sí, sin ningún problema, me espero fuera a que
terminéis.

T: Muchas gracias por entenderlo. Voy a buscar a Andrés entonces.

Sale la madre y entra Andrés

T: Hola Andrés, ¿Qué tal con Alan?

A: Pues super bien, hemos estado jugando a los bloques de construcción.

T: Anda pero que guay, seguro que habéis creado cosas muy chulas

A: Siii

T: He estado hablando con tu mama y ahora tengo que cortarte unas cosillas. Mamá te
esperará fuera, de forma que hablaremos los dos solitos, ¿vale?

A: Tomaaa, como los mayores

PARTE DEL NIÑO

T: Eso es Andrés. ¿De qué crees que vamos a hablar entonces?

A: De que me da miedo estar a oscuras, ¿no? Por eso hemos venido a verte.

T: ¡Sí! En la última sesión hablamos de todas las cosas que te daban miedo, y de cuánto
tiempo aguantas en la oscuridad. Pues hoy voy a enseñarte cómo puedes dominar a ese
miedo. De esa forma, no lo pasarás tan mal en la oscuridad, y podrás hacer un montón de
cosas que ahora igual te resultan un poco complicadas. ¿Te parece bien?

A: Sii, que no quiero que me de miedo, no me gusta molestar a mis papas y quiero poder
irme a dormir a casa de mis abuelos…

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T: Si trabajamos juntos como un equipo, ya verás cómo podremos conseguir poco a poco
hacer el miedo más pequeño. Para eso, hoy vamos a hacer una serie de cosas para empezar a
trabajar en contra del miedo. En primer lugar, lo que quiero que sepas es que es totalmente
normal tener miedo. ¿Tú crees que el miedo sirve para algo?

A:Pues… Yo creo que no, porque solo hace que no quiera acostarme, y que no quiera estar a
oscuras. Además que a veces hago que mis papás se enfaden por eso… Yo creo que es algo
malo.

T: Verás Andrés, a veces el miedo es algo bueno, incluso necesario. Imagínate que estás en
un acantilado, mirando hacia el mar. ¿Serías capaz de acercarte al borde?

A: ¡Yo creo que no! No me acercaría mucho, porque me daría miedo caerme. Y yo no quiero
caerme que seguro que me haría una pupa muy grande.

T: Eso es. En ese caso el tener miedo te ayudaría a no caerte, ¿no?

A: Sí… Entonces ¿el miedo hace que no me haga daño?

T: A veces sí. Cuando nos impide hacer cosas peligrosas el miedo puede protegernos. Pero
hay veces que algunos miedos se hacen demasiado grandes, que ese miedo coge demasiado
poder. Entonces, cuando el miedo es super grande y super fuerte, lo que quiere es que lo
pasemos muy mal con cosas que en realidad no van a hacernos daño, como es el caso de la
oscuridad.

A: Claro… Eso es lo que dice mi mamá, que aunque esté a oscuras no va a pasar nada.

T: ¡Y mamá tiene razón! Pero el miedo, que es muy capullo, nos hace pasarlo mal aunque no
haya peligro, ¿verdad? Dime una cosa, Andrés. Cuando tienes miedo, ¿qué es lo que sientes?

A: Siento que el corazón va super rápido… que sé que se me mojan mucho las manos, y
¡pienso cosas muy feas! Que me va a pasar algo malo… Y me meto corriendo debajo de la
manta o llamo a mamá.

T: Me lo has explicado perfecto. El miedo nos hace tres cosas, como si fuese un triángulo. En
una de las puntas del triángulo, está lo que sentimos y lo que hace el cuerpo. Es decir, el
sudar, respirar muy rápido… Todo eso. En otra de las puntas está lo que hacemos, lo que me
has contado de meterte debajo de la manta, o llamar a mamá. Y en la última punta del

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triángulo, está lo que pensamos o lo que nos decimos a nosotros mismos. ¿Y sabes qué? ¡Que
esas tres cosas son los puntos débiles del miedo! Si atacamos a uno de esos tres lados, el
miedo se hará más chiquitito y será más fácil que podamos con él. Para atacar a la punta de
los pensamientos, vamos a aprender una técnica muy chula, que se llama autoinstrucciones.

A: ¿Y eso qué es? ¿Es como uno de los ataques que tiene Superman?

T: ¡Eso es! Nosotros también tenemos el superpoder de atacar al miedo. Y las


autoinstrucciones son una de las maneras que tenemos para hacerlo, para defendernos del
miedo. ¿Qué te parece? ¿Estás preparado para aprender a utilizar tus superpoderes contra el
miedo?

A: ¡Me parece super bien!

T: ¡Genial! Además de los superpoderes que vamos a aprender en la próxima sesión, le he


enseñado a mamá un cuento chulísimo, que también nos va a ayudar a pelear contra el miedo,
y además ¡tiene un montón de juegos!

A: ¡Me encantan los cuentos! Seguro que este también me gusta mucho.

T: Seguro que sí. La semana que viene te explicaré en más detalle cómo empezar a utilizar
los superpoderes ¿vale? Ahora le vamos a pedir a mamá que entre.

A: ¡Vale!

Sale el terapeuta a por la madre

A: ¡Hola mamá!

M: ¡Hola cielo!

T: Andrés, ¿quieres contarle a mamá lo que hemos hablado?

A: ¡Sí! Mamá, el terapeuta me va a enseñar a tener superpoderes. Cuando tengo miedo en la


oscuridad, me hace sudar y me aumenta el corazón, hace que me den ganas de llamarte y me
hace pensar cosas feas, y eso son los tres lados del triángulo del miedo. Así que voy a
aprender superpoderes ¡para que el miedo se haga cada vez más pequeño! Porque con los
superpoderes, podemos atacar al miedo, en el punto débil del pensamiento. ¡Aprenderé la
semana que viene cuando volvamos!

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M: ¡Qué bien cielo! Tiene muy buena pinta. También tenemos un cuento, ¿sabes?

A: Sii ya lo sé. Es un cuento que también vale para pelear contra el miedo, que me váis a
contar papá y tú. ¡Además tiene juegos!

T: Lo has explicado super bien. ¿Te queda alguna pregunta, Andrés?

A: Noooo, me he enterado de todo.

T: Genial, entonces, ¿nos vemos la semana que viene con el registro completo? Y ya sabéis,
podéis consultar cualquier duda por teléfono.

M: Sí, ¡nos vemos!

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Sesión 2: se trabajan las autoinstrucciones con el niño

T: Buenos días María, ¿qué tal Andrés? Pasad, sentaos donde queráis por favor. ¿Andrés, qué
tal el finde?

A: Bieeeenn, ¡he estado jugando con un nuevo juego de mesa y me ha encantado! ¡Y lo


hemos jugado de noche con solo una luz encendida!

T: Oye pero que plan mas guay, me encantan los juegos de mesa, ¿y lo has estado jugando tu
solo o con alguien más?

A: Con mamá y papá, nos lo hemos pasado muy bien y siempre ganaba yo.

T: ¡Menudo campeón estás hecho eh Andrés! Pero deja a papá y a mamá ganar alguna vez
chiquillo ¿Tú qué tal María? ¿Cómo estás?

M: Muy bien, contenta de haber pasado un rato muy apañado en familia. Además, como ha
dicho Andrés lo hemos jugado casi a oscuras, y aún así se lo pasó genial.

T: Eso está muy bien, que paseis tiempo en familia y asocie también la semi oscuridad a esos
ratos divertidos. Por cierto, ¿me habéis traído el registro? Que así le echo un ojo, a ver como
ha ido la lectura del cuento y cómo han ido estos días.

M: Sí, aquí lo tienes.

La madre le da el autorregistro. El terapeuta lo revisa.

T: A ver… ¡Ya veo avances, eh Andrés! Como siempre, muchísimas gracias por haberme
traído el autorregistro tan bien hecho, se puede ver que le habéis echado tiempo y esfuerzo y
eso es fundamental para el tratamiento. El veros tan comprometidos con el registro y con
haberos pegado el viaje hasta aquí es una buena señal.

A: Eso ha sido gracias a mi, que todas las mañanas les decía a mis papis que no se olvidaran
de rellenarlo.

T: Gracias por hacerlo Andrés, eso está genial, me gustaría mucho que siguieras así. Bueno
María, ahora me gustaría hablar un ratito con Andrés, para explicarle cómo poner en práctica
los superpoderes de los que hablamos la semana pasada. ¿Podrías esperarnos fuera? Y cuando
terminemos te cuento a ti.

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M: Claro, sin problema. Que os vaya muy bien. ¡Portarte bien Andrés!

A: Sí mamáaaaaa, ¡como siempre!

La madre sale y se quedan el terapeuta y Andrés

T: Bueno Andres, ¿recuerdas lo que hablamos en la última sesión?

A: ¡Sí! Hablamos de las auto… algo. Que son superpoderes para poder atacar al miedo y que
pueda estar a oscuras.

T: Eso es, las autoinstrucciones ¿Te acuerdas para que servían?

A: Pueeeeess… es una forma de atacar al miedo en uno de los lados del triángulo. Sirven
para cambiar lo que pienso cuando tengo miedo, para que el miedo no se haga tan grande y
fuerte!

T: ¡Pero si te acuerdas genial! Como hablamos en la sesión anterior, al igual que Superman,
nosotros también tenemos un gran súper poder, que son las palabras que nos decimos. Por eso
los adultos tenemos mucho cuidado en el momento de decir alguna de estas palabras.

A: ¿Y qué palabras son esas?

T: Pues mira, esas palabras son las palabras negativas, las que quieren decir cosas malas o
que nos generan miedos. Por ejemplo cuando decimos: Uy eso es muy peligroso, que miedo
me da aquello, me van a pasar cosas malas si… Cuando estamos haciendo algo y nos
decimos eso, el corazón nos va más rápido, y queremos dejar de hacer lo que estemos
haciendo, lo mismo que te pasa a ti cuando estás a oscuras. Y claro, si le decimos palabras
que le gustan al miedo, este se hace más grande.

A: ¡Se hace enorme! Cuando me quedo sin luz y pienso eso, siempre se hace más grande. Y
yo no quiero que eso pase…

T: ¿Sí? ¿A ti también te pasa? Dime una cosa, cuando estás en la oscuridad, ¿qué cosas
piensas o sueles decir tú?

A: Lo que pienso es que va a venir un monstruo a comerme, que a saber que hay en los sitios
super oscuros, que me van a hacer daño o que me va a pasar algo… ¡Igual hasta me
secuestran!

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T: Y cuando dices esas cosas, el miedo se hace aún mayor, ¿verdad?

A: Mmmm…. pues la verdad es que sí

T: Eso pasa porque las palabras son superpoderosas. E igual que pueden hacer que el miedo,
que es un capullo, se haga enorme, también puede hacer que se haga muuuuy pequeño. Así
que para poder hacer que el miedo se haga muy chiquitito lo que hay que decir son cosas que
nos hagan más valientes. Es decir, ¡tenemos que utilizar nuestro súper poder de las
autoinstrucciones!

A: ¿Y qué puedo decir para poder ser más valiente?

T: Pues al igual que lo que hacía más grande al miedo eran las palabras negativas, ahora
tenemos que aprender a decir palabras positivas como por ejemplo, si usamos tu frase de "es
que va a venir un monstruo a comerme" ¿qué puedes decir tú que te haga mas valiente?

A: Pues que hay un monstruo tonto que quiere comerme pero que no va a poder porque soy
más fuerte y no le voy a dejar hacerlo.

T: ¡Eso eso! Y ¿Qué decimos en vez de que no sabemos que hay en la oscuridad?

A: Mmm… ¿Que haya lo que haya puedo estar tranquilo?

T: Genial Andrés, eso está estupendo, ¿a que si te dices esas cosas te vas a sentir mucho más
confiado y valiente?¿Que guay usar este superpoder eh? Pues quiero que siempre que esté
oscuro y te empieces a asustar, antes de que el miedo se haga grande tienes que decirte las
cosas que hemos dicho hoy para que se haga muy muy pequeño y puedas vencerlo como todo
un campeón.

A: Siii, el tonto del miedo no va poder conmigo.

T: Toma este papel y apunta todas las autoinstrucciones que hemos dicho, así puedes ponerlas
en cartulinas bonitas con mamá y papá, para que no se te olviden nunca. Y así podrás leerlas
siempre que tengas miedo para recordarte que eres capaz de enfrentarte a ello. Y si alguna
vez no eres capaz de hacerlo y llamas a mamá por ejemplo, también podemos utilizar ahí
nuestro súper poder.

A: ¿Ah sí?

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T: ¡Claro! Normalmente, cuando vas a la cama de papá y mamá o se queda papá contigo
hasta que te duermes, ¿qué sueles pensar?

A: Que menos mal que está papá conmigo… Y que nunca se me va a quitar el miedo.

T: Y ¿por qué frase crees que podríamos cambiarlo para poder enfrentarte mejor la próxima
vez?

A: Pues… ¡Que la próxima vez lo conseguiré seguro!

T: ¡Eso es! Porque para la siguiente, ya sabrás lo que hacer, ¿verdad?

A: Siiiii, repetiré las frases para atacar al miedo.

T: ¡Qué contentx estoy de verte tan decidido! Oye, ¿qué te ha parecido el cuento y los juegos
en la oscuridad?

A: La verdad que me lo he pasado muy bien con mis papas aunque… A veces me sigue
dando miedo y no soy capaz de terminar de jugar

T: Pues la próxima vez que te de mucho miedo, puedes practicar lo que hemos estado
haciendo ahora. Repitete las frases del súper poder para vencer al miedo, y ¡seguro que hasta
ganas a papá y mamá en el juego!

A: ¡Siii yo puedo!

T: Me alegra muchísimo verte con tanto entusiasmo, una actitud positiva es super importante.
¿Qué te parece si cuando las apuntes, las pegas en un sitio de tu habitación donde las puedas
ver todos los días? Así también si se te ocurren nuevas frases puedes ir añadiéndolas.

A: ¿Y puedo hacerle dibujos?

T: Claro, todo lo que te ayude a recordarlas y a ponerlas en práctica. ¿Te parece si llamamos
a mamá y le contamos qué hemos hecho?

A: Sí, ¡seguro que le encantan todas las frases!

Va el terapeuta a buscar a la madre y entra

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T: María, pasa por favor. Creo que Andrés tiene muchas ganas de contarte lo que hemos
estado haciendo.

A: Mamá, ¿tú sabías que tengo un super poder?

M: ¿Sí? ¿y cuál es?

A: Mi super poder son las palabras que puedo decir cuando tengo miedo, para que en vez de
hacerse enoooooorme y que pueda conmigo, hacerlo super chiquitito y que no me de tanto
miedo. Al decirme y pensar esas palabras, ¡ataco a un punto débil del miedo!

M: ¿Y qué palabras son esas?

A: Las que me dicen que soy valiente y puedo con él. Por ejemplo, en vez de pensar que va a
venir un monstruo a comerme, ¡puedo pensar que el monstruo es tonto y no puede conmigo!
O que si me da miedo lo que hay en la oscuridad, puedo decirme que soy super valiente y que
puedo estar tranquilo aunque esté oscuro. Las quiero apuntar en tarjetas para ponerlas en la
pared de mi cuarto para verlas siempre y usarlas un montón! Siempre que tenga miedo.

M: Si es que mi niño es todo un superhéroe, estoy muy orgullosa de ti. En cuanto lleguemos
a casa vamos a hacer las mejores tarjetas del mundo mundial ¿qué te parece?

T: Que hagáis ese tipo de actividades me parece una idea genial, ya que ayudará a todo el
proceso. Bueno familia, ¿tenéis alguna pregunta por ahí que me queráis hacer?

M: Creo que no. De todos modos, si nos surge podemos llamar como hasta ahora, ¿no?

T: Eso es. Recordar que para casa nos tocaría seguir con los capítulos y los juegos del cuento
como hasta ahora. Con lo que hemos aprendido hoy será un pequeño paso para que Andrés
pueda manejar mejor el quedarse a oscuras, por lo que si veis que lo pone en práctica sería
una buena idea decirle que lo ha hecho genial, para intentar que eso se repita. Y por supuesto,
seguid rellenando el registro tan bien como hasta ahora.

M: Perfecto, así lo haremos.

T: Genial, pues nos vemos la próxima sesión.

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