0 calificaciones0% encontró este documento útil (0 votos) 38 vistas12 páginas2 Concepto de Poder
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PODER
1190
toen estos afios hay que considerar algunas
que han tenido como mira Se Ede :
er Sy cece
oder de C. Wrig] i
Pa msnba pluralism de Be
El hombre unidimensional de Herbert Mar
cuse (1964), Las teorias pluralistas reciben |
Scusacién de continuar considerando verda-
dera una imagen de la sociedad norteameri-
cana que, en la mejor de las hipotesis, ee
ponde a una fase superada del desarrollo eco-
hémico, social y politico de Estados Unidos,
yen consecuencia de continuar presentando-
Se como teorfas cientificas mientras tiene ya
s6lo tuna funci6n ideolégica, que es aquella de
hacer,creer a los controlados de ser todavia
controladores, a los desposefdos de poseer
por lo menos una parte de poder, al hombre
unidimensional de tener, participando en dis-
tintos grupos todos mas 0 menos influyentes
de la misma manera, muchas dimensiones.
En lo que se refiere a la critica de la ideolo-
gia pluralista, es decir al p. como propuesta
de solucién del problema tradicional de los
limites del poder, puede realizarse desde dos
Angulos diferentes, dependiendo de si del aso-
ciacionismo pluralista se considera la facha-
da dirigida contra el individualismo 0 aque-
Ila dirigida contra el estatalismo. Desde el
punto de vista del individuo el p. es acusado
de no tener en cuenta que cada grupo social
tiene una tendencia natural al endurecimien-
to de sus estructuras a medida que crece el
niimero de sus miembros y se extiende el
espacio de sus actividades. Una sociedad apa-
rentemente pluralista es en realidad policra-
ta, vale decir con varios centros de poder, de
los cuales cada uno hace valer sus exigencias
sobre sus miembros, con la consecuencia de
que el individuo en el momento en el que cree
haberse liberado del estado patron se convier-
te en siervo de muchos patrones. Desde el
punto de vista del estado, las sociedades par-
ciales, por lo menos desde que Rousseau pro-
nuneié la condena de las mismas, son consi-
deradas culpables de impedir la formacién de
enone acl Por lo tanto de condu-
; si no son frenadas, a la disgregacin
Ja tnidad del estado, Ei fendmeno ace ee
do positivamente recibe la denominacién de
P., juzgado negativamente recibe el nombr:
denuevo feudalismo, es decir carencia de un
verdadero centro de pod aap ae
poder, predominio de los
intereses sectoriales 0 corporativos
interés general, de las tendencias cen," ¢l
sobre las centripetas: no p. sing parce
rismo. rticula,
BILIOGRAFIA: W.E. Connolly (comp),
pluratism, Nueva York, Atherton Press t
RA. Dahl, Pluralist democracy in the Unite, ted
tes: conflict and consent, Chicago, Rand ee
1967; R. Eisfeld, 1! pluralismo tra liberate
socialismo (1972), Bolonia, 11 Mulino, 1976 4.
Kornhauser, The politics of mass society, Ny
va York, Free Press, 1959; Kung Chuan Hoja
Political pluralism: a study in contemporary pf,
tical society, Londres, Kegan Paul, 1927, 4
MacFarland, Power and leadership in plural
systems, Stanford, Stanford University Press
1969; R.A. Nisbet, La conunita e to stao (1953),
Milan, Edizioni di Comunita, 1957; LC. Webb
(comp), Legal personality and political pluralism,
Melbourne, Melbourne University Press, 1958,
Para la discusion del pluralismo en Italia es
fundamental P. Rescigno, Persona e comunitt,
Bolonia, II Mulino, 1966.
The bias op
[NORBERTO BORBIO]
poder
LDEFINICION. En su significado més general, la
palabra p. designa la capacidad 0 posibilidad
de obrar, de producir efectos, y puede ser
referida tanto a individuos o grupos hume-
nos como a objetos o fenémenos de la nat:
raleza (como en la expresién “p. calérico” 0
““p. absorbente”). Entendido en sentido.esP=
cfficamente social, esto es en relacién com le
vida del hombre en sociedad, el p. se precis?
y-se convierte de genérica capacidad de obr
en capacidad del hombre para determina!
conducta del hombre: p. del hombre sobre ©
hombre. El hombre no es sélo el sujeto sin?
también el objeto del p. social. Es p. Soci ©
capacidad de un padre de impartir drdenc®
a los hijos, o la de un gobierno de impatt?
Ordenes a los ciudadanos; mientras 10 |0
la capacidad del hombre de controlar lanat”
raleza y servirse de sus recursos. Natu
mente, existen relaciones significativas
el p. sobre el hombre y el p. sobre la nat
leza y las cosas inanimadas: frecuente™PODER
mero es condicion del segundo, 0 vice-
r ejemplo, una empresa puede
elsger petroleo de una determinada porcién
Si uelo terrestre porque tiene el p. de impe-
ge que otros se apropien 0 usen aquella por-
dign de suelo, y un gobierno esté en condicio-
re de obtener ciertas concesiones de otros
fobiernos porque tiene en su poder determi-
oodos recursos materiales, que se convierten
eninstrumentos de presién econémica o mili-
tar. Sin embargo, en principio, el p. sobre el
hombre es siempre distinguible del p. sobre
Jas cosas. Y este ultimo, en el estudio del p.
social, es relevante solo en cuanto se convier-
{a en un recurso para ejercitar p. sobre el
hombre.
Por ello no pueden aceptarse aquellas defi-
niciones que, partiendo de una que se remon-
taa Hobbes, omiten este cardcter relativo e
identifican el p. social con la posesi6n de ins-
trumentos aptos para alcanzar los fines
deseados. La definicién de Hobbes, tal como
se lee al principio del capitulo décimo del
Leviatén, es la siguiente: “El poder de un hom-
bre. . . consiste en los medios para obtener
determinada ventaja futura.'’ No de otro
modo, por ejemplo, afirmé Gumplowicz que
laesencia del p. “consiste en la posesién de
los medios para satisfacer las necesidades
humanas y disponer libremente de tales
medios”. En definiciones como éstas se con-
cibe al p. como algo que se posee: un objeto
una sustancia, como ha sido observado, que
se conserva en un recipiente. Pero no hay p.
sino hay, junto al individuo (0 grupo) que lo
ejerce, otro individuo (o grupo) que se ve indu-
cido a comportarse del modo deseado por el
primero. Ciertamente, como se acaba de sefia-
lar, el p. puede ser ejercido por medio de ins-
trumentos ode cosas. Si tengo dinero, puedo
inducir a otro a tener determinada conducta
que yo deseo, a cambio de dinero. Pero si me
encuentro solo o si el otro no est dispuesto
a tener aquel comportamiento por ninguna
cifra de dinero, mi p. desaparece. Ello
demuestra que mi p. no reside en ninguna
cosa (en este caso dinero), sino en el hecho de
que hay otro y que éste se ve inducido por mi
a comportarse segtin mis deseos. El p. social
No es una cosa, o su posesion: es una relacién
entre hombres.
_Debemos observar también que la expre-
sién empleada antes, “p. del hombre sobre el
1191
hombre”, se entiende con mayor precisién
como “p. de un hombre sobre otro hombre”.
Con esta especificacion se excluye de nuestro
campo de indagacién el p. que un hombre pue-
de ejercer sobre si mismo. Si acaso, como
ejemplo, una sefiora se impone determinada
dicta para adelgazar y, a pesar de las tenta-
ciones, mantiene su préposito, podemos decir
que aquella sefiora ejerce un p. sobre si mis-
ma. En este caso, como en casos analogos, al
menos considerados por si mismos, no se tra-
ta de una relacién de p. entre hombres, sino
de un ejercicio de p. que empieza y termina
enel Ambito, por asi decirlo, de una sola per-
jientras que el p. que aqui importa ana-
lizar, en relacion con el estudio de la politi-
ca, es aquel que un hombre (0 grupo) tiene o
ejerce sobre otro hombre (0 grupo).
Como fenémeno social el p. es pues una
relacién entre hombres. Y se debe inmedia-
tamente afiadir que se trata de una relacion
triddica. Para definir un cierto p., no basta
especificar la persona o el grupo que lo retie-
ne y la persona o el grupo al que estan some-
tidos: hay que determinar también la esfera
de actividades a la cual el p. se refiere, es
decir la esfera del p. La misma persona o el
mismo grupo pueden ser sometidos a varios
tipos de p. relacionados con diversos campos.
E] p. del médico se refiere a la salud; el del
maestro se refiere principalmente al apren-
dizaje del saber; el empresario influye la con-
ducta de los subordinados, sobre todo en la
esfera econémica y en la de la actividad pro-
fesional, y un superior militar en tiempo de
guerra imparte ordenes que comportan el uso
de la violencia y la probabilidad de dar o reci-
bir la muerte. En el ambito de una comuni-
dad politica, el p. de A (por ejemplo un cierto
organismo publico o un cierto grupo de pre-
sion) puede referirse a la politica urbana, el
p. de Ba la politica exterior en relacién con
una determinada area geografica, el de Ca
Ja politica de la educacion publica, y asi suce-
sivamente, La esfera del p. puede ser mas o
menos amplia y mas o menos claramente deli-
mitada. El p. fundado en una competencia
particular esta limitado al campo de la com-
petencia, mientras que el p. politico y el del
padre sobre el hijo se refieren generalmente
auna esfera muy amplia,y la esfera de p. de
Ja persona que ocupa un cargo en el ambito
de una organizacién formal (por ejemplo el1192
exo de una asociacién) se
as bi i taxativo,
‘mas bien preciso ¥ :
do mera del p. de un lider caris:
4 precisada de antemano tere
presidente ol tes0r
define de mo
mientras que
matico no est
de a ser ilimitada.
idad de
en acruat, Cuando la capacidad
as mom Cae oe ua
fuego, elp. de simple posibilidad s¢ 120% for:
sie en accion, en ejercicio del p- Asi oo.
podemos distinguir entre el p. come postiay
iia, op. potencial, y el p. efectivaments €/7
oto. orp, actual El p. actual es una relaciOn
cate comportamientos. Consiste en cl com:
portamiento de A (individuo o grupo) que tra-
povde modificar Ia conducta de B (individuo
‘© grupo); en el comportamiento de B, en el
eusl se concreta la modificacién de la conduc-
ta querida por A, asi como en el nexo que une
‘estos dos comportamientos. Un examen més
detallado del p. actual comporta por eso un
anélisis de estos tres aspectos del fenémeno.
=n un primer sentido se puede decir que
elcomportamiento de A trata de modificar la
conducta de B: A ejerce p. cuando provoca
Jintencionalmente un comportamiento de B.
En Ia literatura sociolégica y politologica
sobre el p. se acepta ampliamente el requisi-
to de a intencién. Sin embargo, algunos auto-
res no lo acogen y sostienen que se puede
hablar de p. siempre que un comportamien-
todado provoca otro, aunque no sea de modo
intencional, Tal definicién de p. parece, no
obstante, demasiado amplia. Es correcto
decir que el padre ejerce p. sobre el hijo cuan-
do le da con éxito cierta orden, pero no pare-
ce correcto decir lo mismo cuando el hijo no
obedece, sino que al contrario
‘bandona la familia despues de ln orden dt
padre. fe
En sste segundo caso, sigue siendo
cierto: is
ee rtamiento del padre pro-
o'sea como estado de la mente de qu;
ce p. Diremos entonces que el comport sit
to de A, que ejerce p., Puede estar aegis
antes que a la intencién de determinar
portamiento de B, objeto del p., al interes ™
walimenta por tal comportamiento, Po gt
plo, las relaciones de imitacién, en oe
[es falta la intencién del imitado de propos”
lesiemo modelo, vuelven a ser p. lo
Sion corresponde aun interés del imi
(como en determinadas relaciones. ent
padre e hijo), pero no si la imitacién no he
ponde a un interés del imitado (come pueds
Paceder en el caso de una sefiora que ve,
copiada por una amiga su forma de vest,
El comportamiento de B, que soporta el p
esta dotado de al menos un minimo de volun-
tariedad; pero nadie puede asegurar que B
esté consciente de actuar en la manera desea.
da por A. Por una parte, pues, se trata de un
compromiso voluntario. Ello no comporta
necesariamente que el comportamiento sea
también “libre”, Por ejemplo, en el caso del
p. coercivo B tiene el comportamiento desea-
do por A solamente para evitar un mal enun-
ciado: el comportamiento no es libre, pero
todavia lo cumple B y, por tanto, esta dotado
de un minimo de voluntariedad. Ello permi-
te la distincion entre el ejercicio del p. coer
citivo y el empleo directo de la fuerza 0 vie
lencia (v.). En este ultimo caso A no modifica
la conducta de B sino que altera directamer-
te suestado fisico: lo mata, lo hiere, lo inmo-
viliza, lo recluye dentro de un cierto espacio,
ete, Es bien conocido que en las relaciones
sociales y politicas se recurre frecuenteme?”
te a la fuerza cuando no se llega a ejercet P
Por otra parte, para que se tenga p. noes Pa
nada necesario que B tenga intencional men:
te el comportamiento querido por 4. 4 pur
de provocar un determinado comportamien’
to de B sin pedirlo explicitamente, ¢ incluso
ocultando a B que él desea tal comportamie
toy, ademés, sin que B se dé cuenta de tener
Ee comportamiento deseado por A. Ello pue
Gs verificarse, por ejemplo, en cies cunt
ee Propaganda disfrazada. Este tipo de rele
Teetgttesentemente conocida como manify
Tt phot ciertamente en el ambito
le poder.
Hegamos finalmente a la relacion 44° *)
establece entre e] iento de
HeBloucent comportamiento :
que, si hay p., el primer compo)iat nadia dian
——— ll
PODER
jo determinar4 al segundo: lo cual pue-
arse también diciendo que el com-
Preento de A es la causa del comporta-
porta de B. Sin embargo, es necesario acla-
mie Gentido segtin el cual es licito aqué uti-
at fjg cin de “causa”. Ante todo, cuando
lua ere a las relaciones de p. social, la
se Fete causa No trae consigo una perspec-
ide determinismo mecanicista. Las rela-
‘entre comportamientos son relaciones
no relaciones “necesarias”. Por
jista”. En segundo lugar, por lo menos en
Ios de los casos, la nociGn de p. social sir
mpara describir una determinada relacion
reblecida entre dos comportamientos par-
fioulares, sin que esto implique que la rela-
Mon descrita sea un caso particular de una
fey universal 0 general. En muchos casos,
decir que el comportamiento a de A es causa
del comportamiento b de B no implica que
todas las veces en que A tenga un comporta-
miento del tipo a éste sera seguido por un
comportamiento del tipo b de B, ni que todas
Jas-veces que B tiene un comportamiento del
tipo b éste ser precedido por un comporta-
miento del tipo a de A. B es inducido por A,
por ejemplo, a votar por el Partido Socialis-
taen una cierta contienda electoral; pero en
las elecciones sucesivas B puede votar por el
Partido Liberal, a pesar de que A busque toda-
acirlo a votar por los socialistas, o bien
puede votar por el Partido Socialista sin que
aya habido intervencion de A directa en este
si, pues, decir que en un ejercicio
portamiento de A es causa del de
‘solo afirmar, por lo menos en
, de relaciones, que a es causa de
jinado. Sin embargo, otras
tado ejercicio de p. puede
de una ley o uniformi-
ecirse, por ejemplo,
, de una relacion
liencia que liga a
politica con el
1193
seal ee pcesiticcleoss que acabamos de
niece afirmar que la
Teen de Ps un tipo de causacién: en par-
todavia ables i sansaeion social Queda
tcitcodetve gant, asinine testeae ain
coaeoae deeeee ehee aige
Tee oar cane Pearman
cee eee
Semamnte ches condicion necesaria
tdew sols the igor AGE eee
s e lugar si tiene lugar el com-
Portamiento de A), Oiros, considerando dema-
siado rigida la primera interpretacién, entien-
den el nexo causal en el sentido de que el com-
portamiento de A es condicién suficiente para
el comportamiento de B (si tiene lugar el com-
portamiento de A, tiene lugar el de B). otros
mas van en direccién opuesta, y consideran
que deberia reformularse el concepto de p.
de manera que se equiparara con la nocién
de condicion necesaria y suficiente (el compor-
tamiento de B tiene lugar si, y s6lo si, tiene
lugar el de A).
Considero, con Oppenheim, que entre estas
tres nociones de causa convendria escoger la
de condicion suficiente, que esta mayormen-
te de acuerdo con la mencionada perspecti-
va probabilista. Por una parte, un comporta-
miento a que sea condicién necesaria (pero
no suficiente) de un comportamiento b suce-
sivo puede no ser un ejercicio de p. Por ejem-
plo, que el funcionario municipal propuesto
para ello inchuya mi nombre en las listas elec-
torales es una condicién necesaria para que
yo vote, e incluso para que yo vote por un
determinado partido. Pero no puede decirse
en verdad que el funcionario municipal haya
ejercido p. sobre mi, y esto —obsérvese bien—
gun en el caso de que estuviera interesado en
Ja victoria electoral de aquel partido: de
hecho, yo podria votar por otro partido a abs-
tenerme de ello, Por otra parte, cuando un
comportamiento a es condicion suficiente de
tun comportamiento b sucesivo, es razonable
talificar esta relacion de ejercicio de p., aun-
gue a no sea condicién necesaria de b, Con las
{ombas atomicas de Hiroshima y Nagasaki
Petados Unidos ejercié un indudable p. sobre
Japon, en el sentido de que lo indujo a ren-
dice (condicién suficiente); pero no puede
timarse sin mas que, sin aquellas bombas,
él Japon no se habria rendido, ya que no esPODEK
1194
6 bria
posible excluir del todo ae 7 Liane at
Mt rerminado a rendirse de man a
fo que lo habria inducido & ello un posit
movimiento de otro actor (por ejemplo,
‘URSS). Concluyendo sobre el punto, pase?
de por ello afirmar que en. ‘un ejercici cae
Gf comportamiento a es la causa deter”
te, pragmaticamente decisiva, del ore cil
miento b; esto es que &S Ja condici6n * ne
Gente”, no la condicion “necesaria YU
Siquiera, con mayor raz6n, la condicion ‘nec:
ia y suficiente”. 5
sane hecho de que entre los comportamien-
tos haya un nexo causal algunos estudiosos
Yeriven también la consecuencia de que la
felaion de p. es asimétrica, en el sentido de
Ggue, si el comportamiento de A es causa del
Ge B, cl comportamiento de B noes causa del
de A. Ahora bien, es cierto que muchas rela-
ciones de p. tienen esta caracteristica, y por
Jo tanto son unidireccionales: pero existen
relaciones de p. singularizadas por un grado
mayor o menor de reciprocidad. Por ejemplo,
pignsese en las relaciones de p. que median
entre dos partidos durante la negociacion
para la formacién de un gobierno de coali-
cién. Cada partido usa diversos medios para
influir en la conducta del otro y en el éxito
de las negociaciones, pero es claro que no pue-
de menos que hacer ciertas concesiones (y en
consecuencia sufrir el p. del otro partido)
para arrancar, a su vez, otras concesiones (y
entonces ejercer p. sobre el otro partido).
IM FL poner roreNciat. El p. potencial es la
capacidad de determinar los comportamien-
10S ajenos, Mientras el p. actual es una rela.
cién entre comportamientos, el potencial es
una relacion entre actitudes para actuar: por
tuna parte A tiene la posibilidad de tener un
amportamlentotendiente a maficar la con
; Por otra, si esta posibilidad es
que B tenga el
puesta en juego es probable
ae ejercerlo,
social es la
general el p.
linacion inten.
cional o interesada de comporta,
ajenos.
‘Ahora bien, gcudndo podem:
existe una capacidad tal? Ante
sita que A tenga a su disposici
gos que pueden llegar a ser empleagy
ejercer p. Los recursos de este tipo song ®
Gheplesttalriqeza, la fuera lame
y el conocimiento, el prestigio,lalegiimge?
je popularidad, la amistad y otras rela!
cercanas con personas que tienen ung
Gién alta de p., y ast sucesivamente. poh
pasta. La susodicha capacidad de 4 depends
también de la habilidad con la cual estaes
Goadisiones dé‘convertir en p. los recuse
que tiene a su disposicidn. No todos los oe
bres ricos tienen la misma habilidad de
emplear los recursos econémicos para ejer.
cer p., y una favorita puede mostrar habil-
Gad para emplear con fines de p. su relacién
intima con el monarca, que no encuentra
parang6n con otras figuras femeninas que
han gozado de posicion andloga. Esta habili
dad puede referirse no sdlo a la utilizacién
de un solo recurso sino también a la combi
nacién del empleo de varios de ellos, y, enel
caso de que A sea un grupo, la cohesién y la
coordinacién del grupo mismo. Asi, en les
relaciones internacionales los poderes rec
procos de dos gobiernos pueden no ser pro-
porcionales a los recursos (humanos, econo
micos, militares, etc.) que los dos gobiernos
tienen, respectivamente, a disposiciOn, ya se
porque uno de los dos gobiernos est4 dotade
de mayor habilidad en la utilizacion de u
recurso muy importante o en el empleo com
binado de varios recursos, o bien porque U™?
de los dos gobiernos se caracteriza por une
do mayor de cohesién y por una coordinacio®
mis eficaz.
Por otra parte el hecho de que A esté dots
do de recursos y de habilidades aun en maxk
mo grado no es suficiente para hacer We
tenga p. sobre B. A puede ser riquisimeY pe
embargo no tener p. sobre el paupérim™? 5
Tespecto de ciertos comportamientos oe
segundo no esta dispuesto a sostenet Hy,
comportamientos por ningiin precio. A
gamente, un hombre que dispone de 10s ™
acct medios de violencia no Hert
sobretun hombre inerme respecto de U2 Ia
iportamiento si el undo prefie!
muerte ant Ricca jent©
les que tener tal ‘comportam
Hientog
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todo att tte
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tLP AERELELILLS
ee a Ss oer es
PODER,
| martir que rechaza renegar de
psel <0 cnspirador que rechaza la reve-
fsi080 te. nombres de sus compafieros. Se
Otjudablemente, de casos excepciona-
we tienen el valor de poner en evi-
pero a1 p, potencial, como el actual, es
dencie U6 entre hombre: una relacién que
una Tela, sia los recursos de A ya su habi-
learlos no corresponde la dispo-
ip de dejarse influir. Esta disposi-
toes, Ia probabilidad de que B ten-
ion —2810 © miento querido por A— depen-
et! ‘ima instancia de la escala de valo-
i i 'B. Si los instrumentos usados para
es (6 “_| p. tienen un empleo generalizado
diem jerto 4mbito social, como puede ser
tio del dinero, en aquel ambito habré tam-
lg una disposicion més o menos generali-
ita adejarse influir respecto de ciertas esfe-
yas de actividad. Segtin esta suposicion, si
obtener sus fines A no tiene necesidad
Jemodo especifico del comportamiento de B
(camo ocurreen el caso del martir 0 del cons-
pirador) sino del cofnportamiento de B o de
CodeDode E..., su probabilidad de tener
éxito dependera de la escala de valores pre-
suleciente en el ambito social en el que se
mueve.
Sobre la base de los conceptos desarrolla-
dos en el andlisis del p. potencial se pueden
individualizar las relaciones de p. estabiliza-
do, que son particularmente importantes en
Ha arotial y politica. El p. esta estabiliza-
cuando a una alta probabilidad de que B
cumpla con continuidad los comportamien-
tosdeseados por A corresponde una alta pro-
babilidad de que A cumpla con continuidad
acciones dirigidas a ejercer p. sobre B. El p.
? se traduce frecuentemente en
tmarelacion de mando y obediencia, y puede
Vato no estar acompafiado por un aparato
trativo encargado de llevar a térmi-
Aolos
peccstos de} detentador del p. (como
AAAS tespectivamente, en el caso del p. de
mee yen el del p. del padre sobre el hijo).
lisensr £1. estabilizado puede basarse en
jo stasteristicas personales del detentador
ng SomPetencia, Ia fascinacién, el caris-
Sc) osino puede basarse en el papel del
ine PX
Pesabilsace Poder. Cuando la relacion de
de se articula en una pluralidad
Pareles clay
Mente Rene ramente definidos y estable-
los entre ellos, se habla de
1195
seguro de p. institucionalizado. Un gobierno,
un partido politico, una administracion publi-
ca, un ejército, acttian siempre, en la socie-
dad actual, con base en una mas 0 menos com-
pleja institucionalizacién del poder.
IV. EL PAPEL DEAS PERCEFCIONES SOCIALES ¥ DE LAS.
ExPECTATIVAS, De todo lo que se ha dicho has-
ta ahora resulta evidente que el p. no deriva
simplemente de la posesion o del uso de cier-
tos recursos sino también de la existencia de
determinadas actitudes de los sujetos impli-
cados en la relacién: actitudes que se refie-
rena los recursos y su empleo, y mds en gene-
ral al p. Entre estas actitudes estan las per-
cepciones y las expectativas que se refieren
al p. Las percepciones o immdgenes sociales del
p. ejercen una influencia sobre los fenomenos,
del p. real. La imagen que un individao 0 un
grupo se hacen de Ja distribucién del p. en el
Ambito social al que pertenecen, contribuye
a determinar su comportamiento con relacion
al p. En esta perspectiva la reputacién del p.
constituye un posible recurso del p. efectivo.
A puede ejercitar un p. que excede los recur-
sos efectivos que tiene a disposicion (y su
voluntad y habilidad de transformarlas en p.)
si los que sufren su p. estiman que A tenga
mas p. de cuanto lo justifiquen sus recursos
(y de su voluntad y habilidad de transformar-
las en p.). En una confrontacién o en una
negociacién internacional, si el gobierno A
cree que el gobierno B tiene un p. mayor que
el propio, tendra la tendencia a sufrir, de
hecho, un mayor p. por parte del gobierno B,
aunque una estimacion correcta de los recur-
sos disponibles repectivamente por ambos
gobiernos podria llevar a un resultado mas
favorable para el gobierno A.
En lo que se refiere a las expectativas se
debe decir, en general, que en un determina-
do ambito de p. el comportamiento de cada
actor (partido, grupo de presion, gobierno,
etc.) es determinado en parte por las previ-
siones del actor relativas a las acciones futu-
ras de los otros actores y a la evolucién de
a situacion en su conjunto. Pero el fenéme-
no en el cual el papel de las expectativas es
mas claramente evidente esta dado por las
telaciones de p. que obran a través del meca-
nismo de las reacciones previstas. El p. acttia
de este modo cuando B modifica su conduc-
ta, en el sentido deseado por A, sin una inter-vencién directa de A sino porque B prevé que
A adoptaria reacciones desagradables para él
sino modificase su conducta. Naturalmente,
para que haya p. se necesita que 4, aun no
provocando intencionalmente el comporta-
miento de B, alimente un interés hacia tal
comportamiento. Por ejemplo, un gobierno
sufre el p. de ciertos sectores agricolas influ-
yentes, aun sin la intervencidn directa de
estos ultimos, si al adoptar la propia politica
agricola tiene en cuenta las reacciones de
aquellos agricultores y formula un programa
que no daha sus intereses. Como ha observa-
do Carl J. Friedrich, que fue el primero en dar
relevancia a este aspecto del p., el mecanis-
mo de las reacciones previstas constituye un
potente factor de conservacién, puesto que es
mucho més facil “valorar y por tanto cono-
cer las preferencias de un individuo o de un
‘grupo con relacién al estado de cosas existen-
te que conocer sus preferencias con relacion
aun posible estado de cosas futuro y por ello
eventual’. Este modo de obrar del p. hace
ambiguas muchas situaciones concretas. Por
ejemplo, el hecho de que las disposiciones
tomadas por un gobierno en materia indus-
trial encuentren notable eco en los compor-
tamientos de los empresarios de esa sociedad
politica puede querer decir que el gobierno
tiene un gran p. sobre ellos, pero puede tam-
bién significar, por el contrario, que los
empresarios tienen un gran p. sobre el gobier-
no, consistente en la capacidad de impedir —a
través del mecanismo de las reacciones pre-
vistas— que sean tomadas disposiciones que
pongan en peligro sus intereses. No estamos,
sin embargo, privados de instrumentos para
desembrollar la madeja. En primer lugar
podemos hacer un mapa de los intereses de
Jos actores del sistema y buscar la individua-
lizacion por este camino de las conductas a
las cuales se pueden anclar las previsiones de
Jas reacciones y las consecuentes relaciones
de p. En segundo lugar, debe tenerse presen-
te que la ambigiiedad depende del estado de
equilibrio de la situacién: si surgen conflic.
tos relevantes entre los actores se hace Posi-
ble averiguar la orientacién fundamental de
su voluntad y, por tanto, la direccién preva.
leciente en la que actiia el poder.
V. MODOS DE ETERCICIO Y CoNFLICTIVIDAD DEL PODER
Los modos especificos en que los recursos
pueden ser usados para ejercer
modos de ejercicio del p., son nui" Slog
de la persuasion hasta la manipyite dee
de la amenaza de un castigo haste ¢) dey
sa de una recompensa. Algunos gai P'Ome
fieren hablar de p. s6lo cuando la ders Pe
cién de los comportamientos leuen
daen la coercion. En este sentidose fies
a veces entre p. ¢ “influencia”. pery tue
bra influencia es empleada con uci?
nificados.diversos, ya sea en o>
comtin o bien en el lenguaje técnica E
rnumerosos los casos en los que se en}
término p. para denotar relaciones no oe a
citivas: se puede hablar por ejemplo deo
basado en la persuasion. La verdad es que
este punto, el problema definitorio cacc")
riesgo de convertirse en tna simple cuesig,
de palabras. Mas alla de los términos empl
dos, lo que importa es formular una fla
nocién de la determinacion intencional ing
resada de la conducta ajena e individualizar
dentro de este genus la species particularmen
te importante de la determinacion de la con
ducta ajena basada en la coercién, La coer.
cién puede ser definida como un alto grado
de constriccién (0 amenaza de privaciones)
Ella implica que las alternativas de compor-
tamiento a las que se enfrenta B (que la sure)
son alteradas por las amenazas de sanciones
de A (que la ejerce) de tal modo que el com-
Portamiento que este ultimo desea del prime
ro termina por aparecer delante de B como
Ia alternativa menos penosa. Es el caso del
asaltado que cede la bolsa para salvar la vida.
En el concepto de coercidn se puede hacer
entrar también un alto grado de incentivacién
(0 promesa de ventajas). En este sentido sufre
coercién, por ejemplo, el individuo que, para
salir de un estado de extrema indigencis,
acepta cumplir un trabajo peligroso 0 degr=-
dante, Mas alla de la etiqueta terminologice
hay, sin embargo, una diferencia entre el
mero y el segundo caso, pues es el ladrén e
que pone al asaltado en la situacién de cedet
ala amenaza, mientras que no se puede ase
Surar que el instigador sea el que ponga al ins-
tigado en el estado de inferioridad que lo fuer
za a ceder a la promesa. e
El problema de la conflictividad del p. He
ne que ver, al menos en parte, con los mode
especificos a través de los cuales se deter™
na la conducta ajena. ¢Las relaciones d€ P:
fun,PODER
jamente relaciones de antagoni
sonneeerede hablar de conflicto ensre Ia
muntad de A y la de B refiriéndose al mo-
wrioen el que inicia la tentativa de ejer-
mp. sobre BO oo al momento en
. B tiene el comportamiento desead.
oeaen el momento inicial o en el momen.
{o final del ejercicio del p. Ahora bien, que
fgyaun conflicto inicial entre la voluntad de
mia voluntad de Besta implicito en la defi-
‘vin del pB habria actuado de otra mane-
diferente a la que esta obligado a seguir
vA. Bl problema que interesa es el de saber
F pay necesariamente un conflicto entre la
deAyla Ba también en el momen-
yofinal. Planteada de esta manera, la pregun-
Bee Mexarrexpricsta neyativa: la con.
flictividad 0 no conflictividad depende del
modo de ejercicio del p. Consideremos por
ejemplo un ejercicio de p. basado en la per-
suasin por un lado, y un ejercicio de p. basa-
doen la amenaza de castigo por el otro. En
oo. re Seen Bhabria tenido
en intervencién de A— un
comportamiento (que llamamos a) diferente
pn aed (b) que tiene como con-
seouencia de tal intervencién. Pero en el caso
del p. de persuasion, B, después de la inter-
vencién de A, prefiere él mismo b en vez de
4,y, teniendo b, se comporta como desea com-
bs En otras palabras, B atribuye mayor
‘Ber al comportamiento que tiene después
(Gleinteryencién de A que al comportamien-
quehabria tenido en ausencia de tal inter-
Yencién: en consecuencia podemos decir que
thay eonflicto de voluntad entre A y B. Por
, en el caso del p. basado en la
= +s lun castigo, B, después de la inter-
ene contintia prefiriendo a en lugar
rm hen el segundo comportamiento
ne fiere no tanto al primero, sino
A(@e) En Menos el castigo amenazado por
hi otras palabras, B atribuye menor
cs meen que tiene después
tg aintervencién de A que al comportamien-
mioeria tenido en ausencia de tal inter-
© egy St Consecuencia, podemos decir que
eg tn de p. hay un conflicto de
re Ay B,
stg dee de antagonismo de las rela-
nflictos He wede derivar, antes que de los
Voluntad que he enumerado ape-
'@spectos del p. Por ejemplo, en
1197
la relacion de “manipulaci
diatamen te og etiUlaciéano surge inme
un conflicto potencial on nay Por regia,
cuando Hoe oeteit, que se hace actual
sido manipure guetta de que su conducta ha
de derivar del simple heche ato Pu
Ci6n: del juicio nee note de la manipula-
de B delenit Reeativo y del esentimiento
$e arate de Ia operscign manipulaoria
de instigacion que he seco del grado extremo
Actividad de la relacion acdc nace an
hecho de que B se siente herido y mutre resen
nech ido y nutre resen-
Pie Cee entre sus
eatisthetde quesd anc ventaja de estas
Gelhecho de que d sac venta de esta situ
eee Oe — El resentimiento fruto
de Ia desigualdad de recursos es, junto con
gonismo de las voluntades, la segun-
da y principal matriz de la conflictividad del
p. Puede hallarse también en las relaciones
de manipulacién y de instigacién moderada
y en general en todas las relaciones de p.,
especialmente las estabilizadas, puesto que
toda forma de p. es regularmente la expresion
de una desigualdad de recursos. Y en cuanto
ésta es sentida mayormente por el sujeto pasi-
vo como un peso molesto 0 como un ultraje
infame, tanto més la relacién de p. tiende a
crear un antagonismo de actitudes y a prepa-
rar un conflicto abierto.
Sin embargo, debemos subrayar que esta
segunda matriz de la conflictividad del p.
~que consiste en la desigualdad de recursos
y en el consiguiente resentimiento social—
constituye una causa s6lo potencial de con-
flicto, En primer lugar, en efecto, la desigual-
dad de recursos, que esta en la base de una
relacién de p. continuado y asimétrico, pue-
de no ser vista por quienes estan sometidos
Sip_ En segundo lugar, puede suceder que se
gon cuenta de la desigualdad de recursos,
Gero que al mismo tiempo la acepten como
Per ¥legitima sobre la base de una deter-
Justa ¥ idectrina polttica 0 social. En tercer
Tegar, aungue la desigualdad de recursos se
Heerba de hecho y seconsidere injusta, pe
perciba thibuida a sujetos 0 a entidades dis-
oe ete de los que detentan el p. Y, finalmen-
tints de suceder queel sentido de injusticia
te Paesentimiento social —aunque dirigidos
ode restos detentadores de p.— resulten
Conte dos por los oprimides 0 por lo menos
suprimymboguen en un conflicto abierto.1198
‘VILA MEDICION DEL PopER. Una vez peacaip el
concepto de p. podemos aplicarlo a la reali-
dadeacialy Yer cudndo existe, de hecho, una
relacion de p. Pero, con relacién a los fen6-
menos reales, tenemos tambien necesidad de
comparar entre sus diversas relaciones de p.
y de saber si una relaci6n de p. es, al menos
grosso modo, mayor o menor que otra. Se
plantea asi el problema de la medicion de p-
Un modo de medir el p. es el de determinar
las diferentes dimensiones que puede tener
Ta conducta que es su objeto. En este sentido
una primera dimension del p. esta dada por
la probabilidad de que el comportamiento
deseado se verifique: cuanto mas es probable
que B reaccione positivamente a los manda-
tos y alas directivas de A, tanto mayor es el
p.de A sobre B, Una segunda dimension esta
constituida por el numero de hombres some-
tidos al p. Hay poderes que se dirigen a una
sola persona y poderes que conciernen a
millares o millones de hombres. Una tercera
dimension consiste en la que he llamado la
esfera del p. Con base en la escala de valores
prevaleciente en una cierta cultura se puede
decir que un p. que concierne a una cierta
‘esfera tiene un peso mayor o menor que otro
concerniente a una esfera diferente: por ejem-
plo, en nuestra cultura el p. de un gran modis-
to sobre el modo de vestir es ciertamente
menor que el p. que concierne a la vida y la
muerte, como puede ser en ciertas situacio-
nes el p. politico. Una cuarta dimension del
p. esta dada por el grado de modificacién de
Ja conducta de B (0 de B, C, D...) que A pue-
de provocar dentro de una cierta esfera de
actividades. Por ejemplo, dos grupos de pre-
sion tienen ambos un cierto p. sobre el gobier-
noenel campo de la educacion publica, pero
uno de ellos tiene la capacidad de influir
mayormente que el otro. Una quinta dimen-
sin puede estar constituida, ademas, por el
grado en el que el p. de A restringe las alter-
nativas de comportamiento que quedan abier-
tas para B.
A este acercamiento para la medicién del
P., que concentra la atencién sobre la entidad
de los efectos provocados en B, se le ha obje-
tado que, para medir el p. de modo adecua-
do, hay que tener en cuenta también sus “‘cos-
tos’ (los costos en los cuales incurre A para
tratar de ejercer p. sobre B), asi como su
“fuerza” (los costos en los cuales incurriria
PODER
B si rechazare seguir ¢|
deseado por A). Y no in setPoRan
otro planteamiento del probjen “ due “ta
las posibilidades de medicign qey™Gues
dimensiones del p. mencionada, ‘adas Dorie
te, Se debe agregar, en fin, S 20tetionm
hechas también pruebas de’, si,
métodos para la medicién de la aeacion de
del p. entre los miembros de un tin
votacion cuando la decision depos mlté de
sivamente de la votacién misma nt® Sh
el grado de concentracion del (att
actores que forman parte de vq wt!
politico. Sistema
VII. EL, PODER EN EL ESTUDIO DE LA Po
p. es uno de los fendmenos més dine
ena vida social. Se puede decir que noe:
te practicamente relacién social en la cual se
esté presente, de alguna manera, la influen
cia voluntaria de un individuo o de un grup
sobre la conducta de otro individuo o grupo
Por ello no debe causar sorpresa el hecho de
que el concepto de p. haya sido empleado para
interpretar los mas diversos aspectos de la
sociedad: desde los pequetios grupos hastala
empresa productiva, desde la familia hasia
las relaciones entre las clases sociales. Sin
‘embargo, el campo en el cual el p. adquiere
el papel mas importante es el de la politica,
y en relacion con los fenémenos politicos el
p. ha sido investigado y analizado con le
mayor continuidad y con la mayor riquezade
métodos y de resultados. Esto es valido pat
la larga tradicion de la filosofia politica, com>
lo es también para las ciencias sociales co”
temporéneas, a partir del andlisis ya cési
que del p. hizo Max Weber.
Para Weber, las relaciones 4 MS
obediencia mas o menos continuas e061
po, que se hallan tipicamente en la ret,
politica, tienden a basarse no solamet
fundamentos materiales o en la Pure SP,
bre de obedecer que tienen los someney tn
también y principalmente en un eset veg
fundamento de legitimidad. De step Ne
mo, que es frecuentemente design jin6
palabra autoridad (y.), Weber indi fig,
tres tipos ‘“‘puros”: el p. legal, el P. as
nal y el p. carismatico. El p. legal 4M edad
cialmente caracteristico de |8 % jegiti
moderna, se funda en la creenci®.°P deft
midad de ordenamientos estatuidos @
le mandato ¥adguiere
1 politica,
liticose
fo con le
. PODER
nexpresamenteel Pape del d
ae ter inca
ienes pre: Deacoe.
aie reudadanos" o los Masociader nc
(os pien el due manda. El aparato admin
t es el de la bi Lacon
ta del p. es olde la burocracia,
watieeara jerérauica de superiosés ye
dos, en la cual las 6
saartidas POF “funcionarios” deity cae
especificas. El p. tradicional s¢
pasa en la creencia del cardcter sacro del p.
qristente “desde siempre”. La fuente dale
gs pues, la “tradicion”, que impone tambien
tinculos al contenido de los mandatos eel
Ncefior” imparte a los “stibditos”. En el mabe
jomés puro de p. tradicional el aparato adm.
nistrativo es de tipo patriarcal, y esta ee
puesto de “servidores” ligados personalmente
alsenor. El p. carismdtico, en fin, se basa en
jasumisi6n afectiva a la persona del jefe y al
cardcter sacro, la fuerza heroica, el valor
tjemplar 0 la potencia del espiritu y del dis-
curso que lo distinguen de manera excepcio-
nal. La fuente del p. se conecta con lo que es
nuevo, que no ha existido jamas y por ello el
pitiende a no soportar vinculos predetermi-
nados. El que manda es tipicamente el “guia”
por ejemplo, el profeta, el héroe guerrero, el
gran demagogo) y aquellos que le prestan obe-
diencia son los “discfpulos”. E] aparato admi-
es escogido sobre la base del caris-
y de la entrega personal, y no constituye
‘ni una burocracia ni un aparato de
servidores.
Después de Weber, el interés de los estu-
diosos por el p. se ha acentuado cada vez més.
Hacia el concepto de p. se ha dirigido en par-
: de las principales corrientes que
lado vida a la ciencia politica. Esta
ri it¢, que ha tenido su mayor represen-
ld Lasswell, se contrapuso a las
ites teorfas juridicas y filosdficas
sra el concepto de estado, y se con-
| andlisis de la politica en el estudio
como fenémeno empiricamente obser
tuna parte, Lasswell vio en el p. el
ento caracteristico del aspecto politico
| Sociedad, y construyd un elaborado
‘conceptual para el estudio de los
Social. de p. en el cuadro de toda Ia vida
al. Por otro Jado, utilizando conceptos Ps
hee, de origen freudiano, Lasswell
6 las relaciones que existen entre P-
1199)
que le parecié funda-
erate ia sobre objetos pili
- eae términos de Soteree pb
2d Ia sere og? privados reprimidos,y ana-
cos de la pers “jada por los aspectos neuréti-
Tavide aietsonalidad ena participacion en
Come: litiea y sobre sus diferentes formas,
cotos Cine atitadoro a de organizador. De
tds catidios lasswelianos tomaron el pun-
Boecrtida ls posteriores investigaciones
ited malidad autoritaria (v. autori-
Bintrecs
ral ee Na un importante intento
cd eatelieos eoria politica general basa-
ncepto de p. ha sido Ievado a cabo
get lea Parsons. Determinando en la
eee
vos, la funcién proy iad tsi ance ad
el Ambito del fereranansiento cod Seen
‘ iento complejo de la
sociedad, Parsons define el p., en el sentido
Fee one a cack
to de las obligaciones “ lad ee eae
Fe dee aeaTc clei. orl cues
obligaciones estan legitimadas por su coesen-
cialidad con los fines colectivos, y por lo tan-
to pueden ser impuestas con sanciones nega-
tivas, sea cual fuere el agente social que las
aplica”’. En esta perspectiva, el p., aun con-
servando su fundamental connotacion rela-
cional, se convierte no obstante en una pro-
piedad del sistema; se vuelve, precisamente,
en el “medio circulante” politico, andlogo a
Ia moneda en economia, anclado por una par-
teen la institucionalizaci6n y en la legitima-
{i6n de la autoridad, y por la otra en la post-
bilidad efectiva del recurso a la amenaza y,
por lo menos como recurso extremo, al uso
de la violencia
-Actualmente el pes considerado como una
de as variables fundamentales en todos los
de ores de estudio dela politica. Ello es vali
see ior ejemplo, para cl andlisis de las buro-
do Pes y.mas en general, de las organizacio-
cracifonde [a estructura jerdrquica més 0
mes ve acentuada y las diversas formas que
bila puede asumir pone” naturalmente en pri-
ever plano el fendmeno del p.i en el estudio
metas relaciones internacionales, donde elPODER
1200
‘oncep' ., cuando no es considerado
eae cone tie interpretativo privilegia-
do, aporta de todos modos un criterio de ene
lisis del cual no se puede prescindit, y en ©
estudio de los sistemas politicos nacionales
y locales, en donde el estudio del p. desert
foca en el de la naturaleza y composicion de
ae élites politicas (v. élites, teoria de las) y
de las relaciones que median entre las élites
y los otros sectores de la poblacidn. En este
‘altimo campo hay s6lo poquisimas investiga-
ciones empiricas dirigidas a estudiar la dis-
tribucién del p. en el nivel del sistema politi-
co nacional. Existen, en cambio, numerosas
investigaciones orientadas al estudio de la dis-
tribucién del p. en el nivel de la comunidad
politica local. Socidlogos y politdlogos, espe-
cialmente en Estados Unidos, han elaborado
técnicas de investigacion mas o menos com-
plejas para especificar donde reside predom
nantemente el p., quién manda en esta 0 aque-
la ciudad. ¥ a estos estudios debemos refe-
rirnos para examinar los principales métodos
de investigacion empirica del p. que han sido
adoptados hasta el presente.
‘VIL METODOS DE INVESTIGACION EmpiRica. Un. pri-
mer método de investigacién usado, sin
embargo, sélo como instrumento secundario
en las investigaciones més recientes, es el
metodo posicional. Este consiste en identifi-
car las personas mas importantes en aquellos
gue tienen una posicion formal de vértice en
Jas jerarquias publicas y privadas mas impor-
tantes de la comunidad, El mayor valor de
esta técnica es su gran simplicidad: basta ave-
riguar quién ocupa formalmente ciertas posi-
ae pee establecer quién detenta el mayor
a isamente en esta sit licic i-
detambien el fundamental defer dal eee
do: no es para nada seguro que el p. efecti
corresponda a la posici ee
Posicion ocupada formal.
mente. Junto a las estructuras de p. formal
mente reconocidas puede haber, y normal.
mentehay, estructuras de p. infornlon ns
Suen ra moma de
ayor © menor. Por ello el método no eecae
ocupantes de los cargos ms
diversas organizaciones " Slevado,
diversos sectores instituciong
Otro método de investigacign »
usado preferentemente por Jog US ha
el estimativo. Este se funda ese, 040s
el juicio de algunos miembrocnclieg
dad estudiada que, por las hase
nes que desempefian, son consign’ oi
nos conocedores dela vida poli st°S bie
comunidad misma. En otrae paiat
investigador que adopta este mans
fia en las “estimaciones” expresadca <<"
cierto numero de “jueces” que el af
particularmenteconfiables: los podcnn
la comunidad son las personas que lo...”
ces” consideran como tales. Este método
relativamente econémico y de facil aplicas:
Ha sido sometido a numerosas y imiltiples
criticas, pero la mas importante y mas radi.
cal objeta que el método no indaga el pete
tivo sino solamente el p. estimado. Este lt.
mo puede o no corresponder al p. real y, mien
tras se mantiene en el 4mbito de la técnica
estimativa, no es posible establecer la medi
da de tal correspondencia, Mas bien, éesée
el momento en que las estimaciones o perce>
ciones sociales del p. son un posible recurso
del p., el método puede ser wtilizado parals
averiguacion de este recurso, y, en tal cas,
Este se endereza no hacia las “estimacionss
de un cierto numero de “jueces”, sino hats
las de individuos y grupos que participan ms
© menos activamente en el proceso éel P
Como técnica general hallar Ia distribucioe
del p. en la comunidad, el método estima
debe en cambio dar lugar a otros instrune?
tos més pertinentes que sean caPre
investigar el p. de una manera mas 7%
La estimativa desciende, asi, al 7a"€0
ica de refuerzoy de integracion. Ene
tido se ha mostrado particularment® oe iE a
especificar si y en qué medida x80",
comunidad fenémenos de p- ct! na
relaciones de p. que no son visibles Tay
Manera abierta puesto que se delavil®
“detras de bastidores” de la escen2 °°
publi ee
Un tercer método de investi8aeiOn Jogo
sido empleado sobre todo por los PO! xs
es el decisional. Este se basa et 18° rie:
ion o en la reconstruccion de los
mientos efectivos que se manifies!
tica ¢;
aces
ulto, €s!°
en élPODER
proceso decisional pablico, Para determinar
Pigles son las Personas importantes algunos
Givestigadores se limitan a considerar la par-
Heipacién activa en el proceso de decision;
pero mas frecuentemente se procede a la
Petecificacion de los hombres que prevalecen
‘enel proceso decisional, o bien porque obtie-
que sea tomada una decision apreciada
bien porque impiden que sca tomada una
Gecisiom inapreciada. Se trata, obviamente, de
én metodo mucho menos simple y econémi-
ti que los precedentes, y por ello puede ser
Snpleado solamente para estudiar algunas
decisiones 0 algunos sectores decisionales
gue el investigador juzga “importantes” o
‘aves. El grandisimo valor de esta técni
caesté/en investigar al p. en su efectivo desen-
yolvimiento, Sin embargo también se han di
gido numerosas criticas al método decisio-
tual, dos de las cuales son particularmente
incisivas. La primera critica afirma que el
estudio de pocos sectores decisionales, por
cuanto son considerados “importantes” por
él investigador, no se puede reconstruir en
modo confiable la distribucién general del p.
onla comunidad. Ello es tanto mas cierto si,
como sostiene la segunda critica, el proceso
decisional piblico es la sede no de todo el p.
sino solamente de una parte. Ejerce p., en
efecto, quien propugna con éxito una cierta
decision, y ejerce p. quien impide que sea
tomada una decision propuesta; pero también
ejerce p. quien condiciona desde el exterior
todo el proceso decisional ¢ impide, por ejem-
plo, que ciertas decisiones no sélo no sean
tomadas sino que ni siquiera sean propues-
tas. En otras palabras, el proceso decisional
no tiene lugar en el vacio sino dentro de un
determinado contexto organizativo, hecho de
instituciones, reglas del juego y valores domi-
hantes, que preseleccionan las propuestas
dmisibles en el proceso de decision ¢ impri-
‘men una orientacion general a la accién publi-
a. Y la delimitacién y la orientacion general
I proceso decisional, a su vez, se apoyan en.
una Cae de otros centros de p. te
», religioso, etc.) que condicionan de
‘modo relativamente estable al gobierno local.
ra bien, estos condicionamientos estruc-
iatales, que son una parte decisiva del p. en
dg gmunidad, escapan por completo al méto-
decisional. Estas criticas dan indudable-
mente en el blanco y Ilevan a la conclusion
1201
de que el método decisional, aun constituyen-
do una técnica indispensable para estudiar el
P. que se manifiesta en el proceso de dec
no puede hallar por sf solo la distribuc
general del poder.
Por tanto, si bien su fertilidad relativa es
muy diversa, ninguno de los métodos de
investigacién hasta ahora adoptados es capaz
de especificar de modo suficientemente con-
fiable la distribucién conjunta del p. en la
comunidad (0, en general, en un sistema poli-
tico). Ello parece indicar que, para estudiar
empiricamente el p., no es necesario utilizar
simplemente cualesquiera de los métodos
mencionados sino usar un arco articulado de
técnicas de investigacién orientadas al reco-
nocimiento no sélo de los dinamismos del pro-
ceso decisional sino también de los poderes
estructurales que condicionan tales dinamis-
mos en mayor o menor medida.
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