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Apelación sobre Régimen de Gananciales

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-ANTECEDENTES

Suben a ésta Alzada las presentes actuaciones procedentes del Juzgado Primero de
Primera Instancia en lo Civil y Mercantil de la Circunscripción Judicial del Estado
Aragua, y las mismas se relacionan con el recurso de apelación que fuese formulado
por el Abogado OSCAR ENRIQUE BOHÓRQUEZ HURTADO, inscrito en el
Inpreabogado bajo el N° 16.067, en su carácter de apoderado judicial de la parte
actora, ciudadana BELEN MENESES RODRÍGUEZ, venezolana, mayor de edad,
titular de la Cédula de Identidad N° V-3.840.471, contra la decisión proferida por
dicho Juzgado, de fecha de 02 de agosto de 2010. Dichas actuaciones fueron
recibidas en esta Alzada el 21 de diciembre de 2010, constante de una (01) pieza,
contentiva de setenta y cinco (75) folios útiles, tal como se evidencia de actuación
que riela inserta en el folio setenta y seis (76) del presente expediente.
En fecha 11 de enero de 2011, se le dio entrada y de conformidad con lo dispuesto
en el Artículo 517 del Código de Procedimiento Civil, se fijó el décimo (10) día de
despacho siguiente, para que las partes presentaren sus escritos de informes, y
vencido esté, comenzaría a correr un lapso de treinta (30) días consecutivos, para
que el Tribunal dictaré sentencia en la presente causa, de conformidad con el
Artículo 521 del Código de Procedimiento Civil (Folio 77). Asimismo, la parte
actora y recurrente consignó en fecha 28 de enero de 2011 escrito de informes
(Folios 78 al 96).
III. DE LA SENTENCIA RECURRIDA Ahora bien, la Juez Primero de Primera
Instancia en lo Civil y Mercantil de la Circunscripción Judicial del Estado Aragua,
en Sentencia de fecha 02 de agosto de 2010 (Folios 44 al 68), sostuvo lo siguiente, a
saber:
“(...)Ahora bien, a los fines de resolver la oposición planteada se hace necesario
hacer unas breves consideraciones al respecto: En el régimen legal supletorio
venezolano de comunidad de gananciales, cada cónyuge conserva la exclusiva
titularidad sobre los bienes y derechos que ya le pertenecían antes de la celebración
del matrimonio, tanto de los muebles como de los inmuebles, independientemente
de que hubieran sido adquiridos por actos onerosos o gratuitos. Es así, como nuestro
Código Civil, en su artículo 151, expresa: “Son bienes propios de los cónyuges los
que pertenecen al marido y a la mujer al tiempo de contraer matrimonio”.
Dicho artículo tiene su origen en el Código Civil Italiano, y fue incorporado por vez
primera a nuestro Código Civil de 1862, conservándose también, en las reformas
realizadas al citado Código en los años: 1867; 1873; 1880; 1896; 1904; 1916; 1922
y 1942. Asumiendo pues, el legislador en este sentido, que el patrimonio de cada
cónyuge está formado por la totalidad de los bienes de que es dueño al tiempo de
celebrar el matrimonio. Pero, sino consta a los autos, la anterior procedencia de los
bienes al matrimonio o su adquisición durante éste por donación, herencia o legado,
éstos pertenecen de por mitad a los esposos en el concepto de bienes de la
comunidad de gananciales.
En este orden de ideas, el autor EMILIO CALVO BACA, en su obra Código Civil
Venezolano comentado y concordado, año 2002, páginas 137 y 138, en relación con
la comunidad de bienes, expresa:
“Para Escriche, es la ‘sociedad que por disposición expresa de la Ley, existe entre
marido y mujer desde el momento de la celebración del matrimonio hasta su
disolución, en virtud del cual se hacen comunes de ambos los bienes gananciales, de
modo que después se partan por mitad entre ellos o sus herederos, aunque el uno
hubiese traído más capital que el otro’.
Esta definición ha sido criticada porque viene a equiparar la sociedad conyugal con
la sociedad de gananciales, y si bien es cierto que están íntimamente relacionadas al
punto que de no existir sociedad conyugal no existiría sociedad de gananciales, se
diferencian lógicamente en que la sociedad de gananciales sólo regula el aspecto
económico o patrimonial de la sociedad conyugal, mientras que esta comprende
también las relaciones personales.
‘La comunidad conyugal es una sociedad universal de ganancias’, éste es el
concepto de nuestro legislador, puesto que el Código Civil en su Art. 1650 al
prohibir expresamente toda sociedad a título universal exceptúa de este prohibición
de la sociedad de ganancias entre cónyuges. La comunidad de bienes o comunidad
conyugal es régimen supletorio de la voluntad de los contrayentes, por disposición
del Art. 148.
Régimen de Gananciales. Indicamos que entre los ‘efectos del matrimonio’ está
también su régimen patrimonial, o sea el conjunto de normas referentes al
patrimonio de cada cónyuge, anterior a la celebración del matrimonio; el destino de
los bienes adquiridos durante el matrimonio o los adquiridos en ese mismo periodo
por uno solo de los esposos; con cuales bienes se han de solventar las cargas del
matrimonio y el destino de dichos bienes, una vez disuelta la sociedad conyugal.
En doctrina se han planteado diferentes sistemas y el adoptado por nuestra ley se
llama régimen de gananciales o comunidad de gananciales, o sea que por la
celebración del matrimonio se constituye entre marido y mujer una sociedad en que
puede haber bienes propios de cada cónyuge y bienes comunes. Ninguno de los
cónyuges puede renunciar a esta sociedad ni a sus efectos.
Los esposos no pueden convenir un régimen distinto al fijado por la ley, por ser éste
de orden público…”

En consecuencia, es forzoso para esta Sentenciadora acoger, que en el sistema de


comunidad de gananciales, existen bienes propios de cada uno de los cónyuges y
bienes comunes de ambos. En general son bienes propios de los cónyuges, los que
tenga para el momento del matrimonio y los que adquieran a título gratuito cada uno
de ellos durante el mismo, mientras que son considerados bienes comunes, los que
adquieran a título oneroso durante el matrimonio y los obtenidos por razón de su
profesión, oficio o trabajo por cualesquiera de los cónyuges.
Así, tenemos que el artículo 152 del Código Civil, establece: (…)

Acerca de esta Comunidad Conyugal o Patrimonio Común la doctrina compilada en


la obra Código Civil de Venezuela, editada por la Universidad Central de Venezuela
(p.355; 1996), expresa:

“En el régimen patrimonial matrimonial de la comunidad de gananciales, al lado de


los bienes propios o exclusivos del respectivo cónyuge adquiriente, existen otros
que pertenecen en común de por mitad a ambos esposos, independiente de cual de
ellos los haya habido. Son esos los bienes gananciales”.

“Se consideran comunes en principio y por regla general, todos los bienes que los
esposos adquieren conjunta o separadamente durante el matrimonio, por actos a
titulo oneroso…Existe como consecuencia del Matrimonio una comunidad de
gananciales y en virtud de esta, una presunción de existencia de ella sobre los bienes
adquiridos por los cónyuges a título oneroso, ya sea de forma conjunta o
separadamente, al respecto observamos que la citada obra precisa que (p.355):

“A falta de toda convención rige la comunidad legal; los bienes adquiridos durante
el matrimonio se presumen que pertenecen a la sociedad conyugal y ésta es una
presunción legal de copropiedad. De modo, que si no consta la anterior procedencia
de los bienes al matrimonio o su adquisición durante éste, pro donación, herencia o
legado, éstos pertenecen de por mitad a los esposos en el concepto de bienes
comunes o gananciales (López Herrera, Tratado de Derecho de Familia, páginas 355
y 465)”.
Resulta forzoso concluir entonces, que si no se demuestra que los bienes adquiridos
durante el matrimonio son propios del respectivo cónyuge, por algunos de los
supuestos consagrados en el artículo 152 del Código Civil, debe prevalecer la
presunción contenida en el artículo 164 eiusdem y en consecuencia se deben
considerar como bienes de la comunidad conyugal.
En razón de lo expuesto, cuando la parte actora afirma que el inmueble de marras es
un bien propio pues se trata de una especie de liberalidad que hizo el Municipio a
favor de la parte actora, ello no es suficiente para desvirtuar que se trata de un bien
de la comunidad, tal y como lo prevé el artículo 164 del Código Civil, que dispone:
“Se presume que pertenecen a la comunidad todos los bienes existentes mientras no
se pruebe que son propios de alguno de los cónyuges”.
Por su parte el artículo 1.397 del Código Civil, establece: …

Aún más, el ordinal 1º del artículo 165 del Código Civil, dispone: “Son de cargo de
la comunidad: 1°. Todas las deudas y obligaciones contraídas por cualquiera de los
cónyuges en los casos en que pueda obligar a la comunidad.”
Por su parte el artículo 168 del Código Civil, señala: “Cada uno de los cónyuges
podrá administrar por sí solo los bienes de la comunidad que hubiere adquirido con
su trabajo personal o por cualquier otro título legítimo; la legitimación en juicio,
para los actos relativos a la misma corresponderá al que los haya realizado. Se
requerirá del consentimiento de ambos para enajenar a título gratuito u oneroso o
para gravar los bienes gananciales, cuando se trata de inmuebles, derechos o bienes
muebles sometidos a régimen de publicidad, acciones, obligaciones y cuotas de
compañías , fondos de comercio, así como aportes de dichos bienes a sociedades…”

Entonces, todo bien que adquiera uno de los cónyuges durante la vigencia de la
comunidad de gananciales, es un bien de la comunidad y si bien lo correcto era que
la parte actora lo adquiriera conjuntamente con su esposo, pues no le era dable
señalar que era soltera, como se evidencia del documento traslativo de propiedad, la
adquisición de un bien incluso inmueble que acrecienta la comunidad es
perfectamente válido, aun más cuando la propia accionante reconoce que el precio
fue irrisorio, por lo cual queda evidenciado que no se requería el consentimiento del
otro cónyuge, a pesar de considerar al respecto que ese “…hecho que desnaturaliza
que estemos en presencia de una venta en el sentido estricto y material de la
palabra…”, lo que la conllevó a sostener que se trata de una donación, pues es de
carácter gratuito para una de las partes y lucrativo para la otra, dado “…Que en este
caso lo que hace el estado venezolano a través del proceso de regularización de la
tenencia de la tierra, en los asentamientos campesinos populares urbanos no es otra
cosa que una donación, ya que el Estado no recibe a cambio, ni remotamente, el
valor de la tierra urbana, sino que tiene por norte, por objeto, por principio y por
finalidad, transferir al más bajo costo, prácticamente gratuito, la propiedad de la
tierra…”
Al respecto, debe esta Juzgadora establecer que es incongruente lo afirmado por la
parte accionante, pues un bien para ser propio requiere de una liberalidad de un
tercero a favor de uno de los cónyuges (donación o legado) o que le pertenezca por
la compra del bien con dinero propio del cónyuge adquirente, condición que no se
cumple pues no prevé la ley la posibilidad de hacer una mixtura entre estos dos
supuestos, excluyentes uno del otro, aun más cuando la propia actora afirma que en
el documento de compra, que la adquisición se hizo por un precio irrisorio y admite
asimismo que dicha compra se hizo durante la comunidad conyugal.
Como quiera que existen elementos de juicio que demuestran que el inmueble fue
adquirido por la ciudadana BELÉN MENESSES RODRÍGUEZ estando casada, y
no se hizo constar en el documento de compraventa la procedencia del dinero y que
la adquisición la hizo para sí, lo que hace procedente la presunción de que el bien
inmueble pertenece a la comunidad conyugal; lo que hace deducir que las
obligaciones derivadas de tal acto son a cargo de la comunidad conyugal, conforme
lo dispone el ordinal 1º del artículo 165 del Código Civil, resulta forzoso para esta
Sentenciadora declarar con lugar la oposición formulada por la ciudadana
CARMEN FRANCISCA MARTÍNEZ DE GARCÍA, dado que el bien inmueble sí
pertenece a la comunidad conyugal existente entre la ciudadana BELÉN
MENESSES RODRÍGUEZ y el ciudadano ARMANDO JOSÉ COROMOTO
GARCÍA MARTÍNEZ, Y ASI SE DECIDE.
Por todos los argumentos explanados este Tribunal debe forzosamente declarar que
el bien objeto de la presente controversia deben ser incluido en el acervo hereditario.

En fuerza de las consideraciones antes expuesto, este Juzgado Primero de Primera


Instancia en lo Civil y Mercantil de la Circunscripción Judicial del Estado Aragua,
administrando justicia emanada de los ciudadanos y ciudadanas, en nombre de la
República Bolivariana de Venezuela y por Autoridad de la Ley, DECLARA:
PRIMERO: CON LUGAR la Pretensión de Partición Del siguiente inmueble: una
parcela de terreno con una superficie de 978.93 metros cuadrados con 93
decímetros, cuyos linderos y medidas indica en ese escrito, son: ubicado en el
Primer Callejón Agustín Codazzi, N° 1, Sector Las Mayas, El Limón, Municipio
Mario Briceño Iragorry del Estado Aragua y que esta identificado con el numero
catastral 05-08-0-U-10-19-25, que se trata de un bien inmueble que adquirido por la
parte actora en fecha 21 de noviembre de 2006 y quedó registrado bajo el N° 44,
folio 243 al folio 247, Protocolo Primero, Tomo 29 en la Oficina de Registro
Inmobiliario del Segundo Circuito de los Municipios Girardot, Mario Briceño
Iragorry y Costa de Oro del Estado Aragua.
SEGUNDO: Se emplaza a las partes para el nombramiento del Partidor para el
Décimo (10°) día siguiente, conforme a lo establecido en el Artículo 778 del Código
de Procedimiento Civil.
TERCERO: No hay condenatoria en costas debido a la naturaleza de la partición…”
(sic)”

III.-DE LA APELACION
En fecha 03 de agosto de 2010, mediante diligencia presentada por el abogado
OSCAR BOHORQUEZ HURTADO, inscrito en el Inpreabogado bajo el N° 16.067,
apoderado judicial de la parte demandante, apeló de la decisión dictada por el
Tribunal Primero de Primera Instancia en lo Civil, y Mercantil de la Circunscripción
Judicial del Estado Aragua en fecha 02 de agosto de 2010 (Folio 69), en los
términos siguientes:
“…Como quiera que la Juzgadora pareciera que no tuvo oportunidad de leer con
atención las razones y pruebas alegadas y aportadas para sostener que el bien
señalado es un bien propio de la cónyuge, y como quiera que la misma no pudo
tomar en cuenta que existen varias razones jurídicas establecidas en el Código Civil,
por las cuales un bien adquirido durante el matrimonio, puede ser un bien propio de
uno de los cónyuges, aún cuando en el documento de adquisición no se haga constar
la procedencia del dinero y que la adquisición la hace para si el cónyuge
adquiriente, y por ello tomó la decisión que tomó, con lo cual no estoy de acuerdo
en ninguna de sus partes, en nombre de mi poderdante, APELO de la decisión
dictada, para que el Tribunal de alzada conozca de la misma…” (sic)

IV. DE LOS INFORMES


En fecha de enero de 2011, el abogado OSCAR BOHORQUEZ HURTADO,
inscrito en el Inpreabogado bajo el N° 16.067, apoderado judicial de la parte
demandante, presentó ante ésta Alzada escrito de informes (Folios 79 al 96), en el
cual señaló:
“…Primera: que Belén Meneses Rodríguez adquirió las construcciones y amplió las
mismas mucho antes de contraer matrimonio.
Segunda: que Belén Meneses Rodríguez, obtuvo sus derechos de arrendamiento y
de posesión sobre la tierra municipal ya indicada mucho antes de contraer
matrimonio.
Tercera: que Belén Meneses Rodríguez obtuvo el derecho de ocupante de la
mencionada tierra municipal antes de contraer matrimonio y,
Cuarta: que ese derecho como ocupante de la tierra que obtuvo antes de contraer
matrimonio, fue el que posteriormente le sirvió de base para obtener la propiedad de
la tierra a través del titulo de adjudicación conforme a la legislación de
regularización de la tenencia la tierra en las asentamientos populares urbanos,

De manera que, como lo dispone el Código Civil en su artículo 152, si un bien se


adquiere durante el matrimonio, a titulo oneroso, si alguien considerase que esta
adquisición fue hecha a titulo oneroso (…) de todas formas, ese bien seria un bien
propio del respectivo cónyuge que lo adquirió para sí, aun cuando lo haya adquirido
durante el matrimonio, en virtud de que la causa de la adquisición ha precedido al
casamiento.
Textualmente el artículo 152 del Código Civil establece lo siguiente:
(…) 4. Los que adquiera durante el matrimonio a titulo oneroso, cuando la causa de
adquisición ha precedido al casamiento…
Yo digo que la causa ha precedido el casamiento porque la causa que le dio derecho
a convertirse en adjudicataria de la propiedad de la tierra, pagando el precio de un
bolívar por metro cuadrado, fue la tenencia de una vivienda en propiedad,
construida en un terreno publico en un asentamiento popular urbano, ya que todas
las personas que tenían bienhechurías o viviendas construidas en terrenos públicos,
siempre que calificaran conforme a la ley, adquirieron ese derecho de ser
adjudicatarios de la propiedad de la tierra…
Queda demostrado que el bien constituido por la parcela de terreno tantas veces
mencionada, no fue un bien de la comunidad de gananciales que hubo entre mi
poderdante y su difunto esposo, sino que se trató de un bien propio. Por ello no
formó parte de la comunidad sucesoral y no debe ser objeto de la partición…”(sic)

V. CONSIDERACIONES PARA DECIDIR


Analizadas todas y cada una de las actuaciones que integran el presente expediente
y, siendo la oportunidad legal para decidir la apelación, este Tribunal lo hace con
base a las siguientes consideraciones:
Observa esta Juzgadora, que el presente juicio se refiere a una partición de la
comunidad hereditaria interpuesta por la ciudadana BELEN MENESES
RODRÍGUEZ, venezolana, mayor de edad, titular de la Cédula de Identidad N° V-
3.840.471, representada por su apoderado judicial, Abogado OSCAR ENRIQUE
BOHÓRQUEZ HURTADO, inscrito en el Inpreabogado bajo el N° 16.067, en
contra de la ciudadana CARMEN FRANCISCA MARTÍNEZ DE GARCÍA,
venezolana, mayor de edad, de este domicilio y titular de la Cédula de Identidad N°
V- 1.468.227.
Luego en fecha 29 de septiembre de 2008, el Tribunal de la causa admitió la
demanda.
En este sentido, la parte demandada en fecha 29 de abril de 2009, dio contestación a
la demanda y aceptó la partición en los porcentajes manejados e hizo contradicción
en cuanto a que fuera incluido un bien inmueble constituido por una parcela de
terreno que también forma parte de la comunidad de gananciales (folios 02 y 03).
En 18 de mayo de 2009, la representación judicial de la parte actora consignó ante el
A Quo escrito explicativo sobre la adquisición del bien contradicho (folios 09 al 18).

Por auto de fecha 2 de junio de 2010, el Tribunal de la causa aperturó Cuaderno


Separado a los fines de tramitar la oposición efectuada por la parte demandada, en
conformidad con el artículo 778 del Código de Procedimiento Civil; y se agregó a
los autos copia certificada del escrito de contestación y sus anexos, de la diligencia
de fecha 18 de mayo de 2009 y los anexos cursantes a los folios 81 al 103, cursantes
en el Cuaderno Principal (folio 01).
En fecha 02 de junio de 2010, el tribunal de la causa, fijó oportunidad para dictar
sentencia (folio 33).
Mediante diligencia de fecha 29 de julio de 2010, la representación judicial de la
parte actora consigno escrito explicativo (folios 34 al 42).
Ahora bien, de la revisión de las actas que conforman la presente causa, se puede
apreciar que en fecha 02 de agosto de 2010, el Juez A Quo dictó decisión mediante
la cual declaró lo siguiente:
“…Como quiera que existen elementos de juicio que demuestran que el inmueble
fue adquirido por la ciudadana BELÉN MENESSES RODRÍGUEZ estando casada,
y no se hizo constar en el documento de compraventa la procedencia del dinero y
que la adquisición la hizo para sí, lo que hace procedente la presunción de que el
bien inmueble pertenece a la comunidad conyugal; lo que hace deducir que las
obligaciones derivadas de tal acto son a cargo de la comunidad conyugal, conforme
lo dispone el ordinal 1º del artículo 165 del Código Civil, resulta forzoso para esta
Sentenciadora declarar con lugar la oposición formulada por la ciudadana
CARMEN FRANCISCA MARTÍNEZ DE GARCÍA, dado que el bien inmueble sí
pertenece a la comunidad conyugal existente entre la ciudadana BELÉN
MENESSES RODRÍGUEZ y el ciudadano ARMANDO JOSÉ COROMOTO
GARCÍA MARTÍNEZ, Y ASI SE DECIDE…
(…) DECLARA: PRIMERO: CON LUGAR la Pretensión de Partición Del
siguiente inmueble: una parcela de terreno con una superficie de 978.93 metros
cuadrados con 93 decímetros, cuyos linderos y medidas indica en ese escrito, son:
ubicado en el Primer Callejón Agustín Codazzi, N° 1, Sector Las Mayas, El Limón,
Municipio Mario Briceño Iragorry del Estado Aragua y que esta identificado con el
numero catastral 05-08-0-U-10-19-25, que se trata de un bien inmueble que
adquirido por la parte actora en fecha 21 de noviembre de 2006 y quedó registrado
bajo el N° 44, folio 243 al folio 247, Protocolo Primero, Tomo 29 en la Oficina de
Registro Inmobiliario del Segundo Circuito de los Municipios Girardot, Mario
Briceño Iragorry y Costa de Oro del Estado Aragua.
SEGUNDO: Se emplaza a las partes para el nombramiento del Partidor para el
Décimo (10°) día siguiente, conforme a lo establecido en el Artículo 778 del Código
de Procedimiento Civil.
TERCERO: No hay condenatoria en costas debido a la naturaleza de la partición…”
(…)”. (Sic)

En razón de lo anterior, la parte actora mediante diligencia de fecha 03 de agosto de


2010, apeló de la decisión de fecha 02 de agosto de 2010, dictada por el Tribunal
Primero de Primera Instancia en lo Civil y Mercantil de la Circunscripción Judicial
del Estado Aragua, en los siguientes términos (folio 69):
“…Como quiera que la Juzgadora pareciera que no tuvo oportunidad de leer con
atención las razones y pruebas alegadas y aportadas para sostener que el bien
señalado es un bien propio de la cónyuge, y como quiera que la misma no pudo
tomar en cuenta que existen varias razones jurídicas establecidas en el Código Civil,
por las cuales un bien adquirido durante el matrimonio, puede ser un bien propio de
uno de los cónyuges, aún cuando en el documento de adquisición no se haga constar
la procedencia del dinero y que la adquisición la hace para si el cónyuge
adquiriente, y por ello tomó la decisión que tomó, con lo cual no estoy de acuerdo
en ninguna de sus partes, en nombre de mi poderdante, APELO de la decisión
dictada, para que el Tribunal de alzada conozca de la misma…” (sic)

Ahora bien, la parte actora en fecha 28 de enero de 2011, presentó ante ésta Alzada,
escrito de informes, donde alegó lo siguiente:
“…Primera: que Belén Meneses Rodríguez adquirió las construcciones y amplió las
mismas mucho antes de contraer matrimonio.
Segunda: que Belén Meneses Rodríguez, obtuvo sus derechos de arrendamiento y
de posesión sobre la tierra municipal ya indicada mucho antes de contraer
matrimonio.
Tercera: que Belén Meneses Rodríguez obtuvo el derecho de ocupante de la
mencionada tierra municipal antes de contraer matrimonio y,
Cuarta: que ese derecho como ocupante de la tierra que obtuvo antes de contraer
matrimonio, fue el que posteriormente le sirvió de base para obtener la propiedad de
la tierra a través del titulo de adjudicación conforme a la legislación de
regularización de la tenencia la tierra en las asentamientos populares urbanos,

De manera que, como lo dispone el Código Civil en su artículo 152, si un bien se


adquiere durante el matrimonio, a titulo oneroso, si alguien considerase que esta
adquisición fue hecha a titulo oneroso (…) de todas formas, ese bien seria un bien
propio del respectivo cónyuge que lo adquirió para sí, aun cuando lo haya adquirido
durante el matrimonio, en virtud de que la causa de la adquisición ha precedido al
casamiento…” (sic)

En razón de lo antes expuesto, es por lo que, ésta Alzada considera que la presente
apelación fue formulada de forma genérica, por lo que entrará a revisar la legalidad
del fallo recurrido.
En este orden de ideas, el artículo 777 del Código de Procedimiento Civil, dispone
lo siguiente:
“La demanda de partición o división de bienes comunes se promoverá por los
trámites del procedimiento ordinario y en ella se expresará especialmente el titulo
que origina la comunidad, los nombres de los condóminos y la proporción en que
deben dividirse los bienes.
Si de los recaudos presentados el Juez deduce la existencia de otro y otros
condóminos, ordenará de oficio su citación”.

De lo anterior, se evidencia que en el juicio de partición, pueden presentarse dos


situaciones diferentes, a saber: 1. Que en el acto de la contestación de la demanda
no se haga oposición a los términos en que se planteó la partición en el
correspondiente libelo. En tal supuesto, no existe controversia y el juez declarará
procedente la partición y ordenará a las partes nombrar un partidor y 2. Que los
interesados realicen oposición a la partición, la cual puede ser total o parcial, en tal
supuesto el proceso se tramitará por el procedimiento ordinario, hasta que se dicte la
decisión declarando con lugar o no la partición. Ese ha sido el criterio imperante del
Tribunal Supremo de Justicia y así lo ha dejado sentado en su reiterada
jurisprudencia, entre otras, sentencia de fecha 2 de junio de 1999, en el juicio
seguido por Antonio Contreras, en la cual estableció:
“...El juicio de partición está conformado por dos fases o etapas: una, que se tramita
por el procedimiento del juicio ordinario y, la otra, que es la partición propiamente
dicha.
Aun cuando este proceso debe promoverse por los trámites del juicio ordinario, sin
embargo, esta vía sólo se abre si hubiere oposición a la partición o se discutiere el
carácter o la cuota de los interesados. En el caso de que se contradiga la demanda, el
proceso continuará su curso hasta dictarse sentencia definitiva y en el supuesto de
que ello no ocurriera comenzarán a practicarse las actuaciones necesarias para el
nombramiento del partidor, fase esta en la que se ejecutarán las diligencias de
determinación, valoración y distribución de los bienes...”(sic)

En este orden de ideas de ideas, el artículo 780 del Código Civil, señala:
“La contradicción relativa al dominio común respecto de alguno o alguno de los
bienes se sustanciará por los trámites del procedimiento ordinario en cuaderno
separado, sin impedir la división de los demás bienes cuyo condominio no sea
contradicho y a éste último efecto se emplazará a las partes para el nombramiento
del partidor.
Si no hubiere discusión sobre el carácter o cuota de los interesados, se sustanciará y
decidirá por los trámites del procedimiento ordinario y resuelto el juicio que
embarace la partición se emplazará a las partes para el nombramiento del partidor”.

Ahora bien, del caso de marras, se observa que la parte demandada en su escrito de
contestación de la demanda (folios 02 y 03), señala que la ciudadana Belén Meneses
Rodríguez, no incluyó un bien inmueble “…perteneciente también a la comunidad
de gananciales previamente enunciada, conformada por una parcela de terreno con
una superficie de 978.93 metros cuadrados con 93 decímetros, (…) ubicado en el
Primer Callejón Agustín Codazzi, N° 1, Sector Las Mayas, El Limón, Municipio
Mario Briceño Iragorry del Estado Aragua y que esta identificado con el numero
catastral 05-08-0-U-10-19-25, bien inmueble que fue adquirido por la parte actora
de este procedimiento en fecha 21 de noviembre de 2006 y quedó registrado bajo el
N° 44, folio 243 al folio 247, Protocolo Primero, Tomo 29 en la Oficina de Registro
Inmobiliario del Segundo Circuito de los Municipios Girardot, Mario Briceño
Iragorry y Costa de Oro del Estado Aragua …” (sic)
Por otra parte, pudo evidenciar ésta Alzada que la parte actora, hoy recurrente,
señaló que el referido inmueble no es un bien de la comunidad de gananciales y en
este sentido, el apoderado judicial del actor, alegó lo siguiente (folios 09 al 18):
“…Primero: que Belén Meneses Rodríguez adquirió las construcciones y amplio las
mismas mucho antes del matrimonio.
Segundo: que Belén Meneses Rodríguez, obtuvo sus derechos de arrendamiento y
posesión sobre la tierra municipal ya indicadas mucho antes de contraer matrimonio.

Tercero: que Belén Meneses Rodríguez, obtuvo sus derechos de ocupante de la


mencionada tierra municipal antes de contraer matrimonio.
Cuarto: que ese derecho como ocupante de la tierra que obtuvo antes de contraer
matrimonio, fue el que posteriormente le sirvió de base para obtener la propiedad de
la tierra a través del título de adjudicación conforme a la legislación de
regularización de la tenencia de la tierra en las asentamientos populares urbanos…”
(sic)

Ahora bien, a los fines de resolver la oposición planteada por la parte demandada en
el presente caso, deberá determinar si el bien inmueble arriba identificado, es un
bien propio o un bien de la comunidad conyugal que deba ser objeto de partición, a
tal efecto, ésta Alzada procederá a valorar el acervo probatorio aportado por las
partes en el proceso: PRUEBAS DE LA PARTE ACTORA: En este sentido, la
parte actora promovió los siguientes medios probatorios:

1. Copia Simple de documento de compra venta de unas bienhechurías constante de


una casa ubicada en el Primer Callejón Agustín Codazzi N° 1 de la Urbanización
Maya, Sector el Limón, Municipio Mario Briceño Iragorry de la ciudad de Maracay,
debidamente autenticado por ante la Notaria Pública Tercera del Estado Aragua en
fecha 12 de julio de 1993, bajo el N° 67, Tomo 120 (folios 19 y 20).
Al respecto, observa que el anterior documento se trata de un instrumento público y
por cuanto no fue tachado en la oportunidad legal correspondiente, se le otorga valor
probatorio de conformidad con lo establecido en los artículos 1.357, 1.359 y 1.360
del Código Civil, en concordancia con el artículo 429 del Código de Procedimiento
Civil, quedando demostrado que la parte actora, ciudadana Belén Meneses
Rodríguez, adquirió en fecha 12 de julio de 1993, unas bienhechurías constante de
una casa construida sobre un terreno cuya propiedad era Municipal, ubicada en el
Primer Callejón Agustín Codazzi N° 1 de la Urbanización Maya, Sector el Limón,
Municipio Mario Briceño Iragorry de la ciudad de Maracay, Estado Aragua. Y así
se establece.
2. Copia simple de la Resolución Nº 096-96 de fecha 25 de octubre de 1996,
mediante el cual se declara resuelto de pleno derecho el contrato de arrendamiento
número 14.691, de fecha 12 de noviembre de 1973, celebrado entre el Municipio
Girardot y Luciano Oscar Quintero Calles, cursante a los folios 21 y 25 del presente
Cuaderno, ahora bien, observa esta juzgadora que esta instrumental constituye un
documento, celebrado entre personas ajenas al presente juicio, es por lo que, ésta
Juzgadora no le otorga valor probatorio por ser inconducente y lo desecha del
proceso. Así se establece.
3. Copia simple del Contrato de Arrendamiento N° 10.737, celebrado entre la
Alcaldía del Municipio Mario Briceño Iragorry del Estado Aragua, y la ciudadana
Belén Meneses Rodríguez de fecha 27 de octubre de 1997, registrado con el número
3, tomo 07, folio 37, de los registros de esa Alcaldía (folios 26 y 27). Al respecto,
observa ésta Alzada que el anterior documento constituye un documento público
administrativo, el cual no fue impugnado en la oportunidad legal correspondiente
por el adversario, ni presentó prueba en contrario, por lo que, se le otorga valor
probatorio de conformidad con lo establecido en los artículos 429 del Código de
Procedimiento Civil y 1.357, 1.359 del Código Civil, en concordancia con el
artículo 8 de la Ley Orgánica de Procedimiento Administrativo, quedando
demostrado que fue dado en arrendamiento una parcela de terreno ejido a la
ciudadana Belén Meneses Rodríguez, ubicado en el Primer Callejo Codazzi N° 1, de
la Urbanización Maya, Sector el Limón, Municipio Mario Briceño Iragorry de la
ciudad de Maracay, Estado Aragua. Así se declara. 4. Copia simple de Título
Supletorio evacuado por ante el Juzgado Primero de Primera Instancia en lo Civil y
Mercantil del Estado Aragua, en fecha 21 de Junio de 1995 (folios 30 y 31).
Observa esta Alzada que el anterior documento constituye un documento público, el
cual no fue tachado en su oportunidad legal correspondiente por lo que, se le otorga
valor probatorio de conformidad con lo establecido en los artículos 1357 y 1359 del
Código Civil, en concordancia con lo establecido en el articulo 429 del Código de
Procedimiento Civil, quedando demostrado que la parte la parte actora realizó unas
mejoras a las bienhechurías ubicadas en el Primer Callejón Agustín Codazzi, N° 1,
Sector Las Mayas, El Limón, Municipio Autónomo Mario Briceño Iragorry del
Estado Aragua. Y así se establece.
En otro orden de ideas, observa ésta Superioridad que la parte actora, hoy
recurrente, consignó ante ésta Alzada, documentos que rielan a los folios 97 al 100,
contentivo de comprobante de pago de Impuestos sobre propiedad inmobiliaria
Urbana correspondiente a los Trimestres 1° al 4° del año 1995 y 2° al 4° del año
1994 de fecha 14 de junio de 1995, comprobante de pago de Impuestos sobre
propiedad inmobiliaria Urbana correspondiente a los Trimestres 1° al 4° del año
1996, de fecha 16 de septiembre de 1996, comprobante de pago de Impuestos sobre
propiedad inmobiliaria Urbana correspondiente a los Trimestres1° al 4° del año
1992 y 1° al 4° del año 1993, de fecha 13 de octubre de 1993 y Recibo de ingresos
N° 31123 de fecha 17 de noviembre de 1993, los cuales constituyen documentos
públicos administrativos, siendo que tales documentos no son de los contemplados
en el articulo 520 del Código de Procedimiento Civil, vale decir, instrumentos
públicos, entendidos éstos, como aquellos que no admiten prueba en contrario y
cuyo único medio de impugnación es la tacha, razón por la cual y quedando
evidenciado que los documentos traídos a los autos ante esta Alzada constituyen
documentos administrativos que admiten prueba en contrario, es por lo que, ésta
Alzada no puede entrar a valorar dichos documentos. Y así se decide.
Asimismo, se observa que la actora consignó ante esta Alzada, copia simple de un
documento que no contiene autoría (folio 101), y siendo tal documento no es de los
permitidos por el artículo 520 del Código de Procedimiento Civil, es por lo que, este
Tribunal Superior lo desecha del proceso. Y así se decide.

PRUEBAS APORTADAS POR LA PARTE DEMANDADA OPOSITORA:


En este sentido, la parte demandada promovió copia simple de documento de
compra venta debidamente protocolizado por ante el Registro Público de los
Municipios Girardot, Mario Briceño Iragorry y Costa de Oro del Estado Aragua en
fecha 21 de noviembre de 2006, bajo el N° 44, Folio 243 al 247, Protocolo Primero,
Tomo 29 (folios 04 al 08).
Al respecto, observa ésta Superioridad que el anterior documento constituye un
documento público el cual no fue tachado en la oportunidad legal, por lo que, ésta
Alzada le otorga valor probatorio de conformidad con lo establecido en los artículos
1357, 1359 del Código Civil, en concordancia con lo establecido en el artículo 429
del Código de Procedimiento Civil, quedando demostrado que la ciudadana Belén
Meneses Rodríguez, adquirió en fecha 21 de noviembre de 2006, la propiedad de un
inmueble ubicado en el Primer Callejón Agustín Codazzi, N° 1, Sector Las Mayas,
El Limón, Municipio Autónomo Mario Briceño Iragorry del Estado Aragua. Y así
se decide.
Ahora bien, una vez valorado todo el acervo probatorio presentado por las partes,
éste Tribunal Superior deberá hacer las siguientes consideraciones:
El artículo 148 del Código Civil, dispone: “Entre marido y mujer, si no hubiere
convención en contrario, son comunes, de por mitad, las ganancias o beneficios que
se obtengan durante el matrimonio”. En este sentido, de conformidad con lo
establecido en el artículo 148 del Código Civil Venezolano Vigente, son comunes
de por mitad las ganancias o beneficios obtenidos durante el matrimonio, siempre y
cuando no haya habido capitulaciones matrimoniales, comunidad esta que se inicia
con la celebración del matrimonio, tal como lo establece el artículo 149 eiusdem, y
que finaliza con la disolución del mismo, de conformidad con lo establecido en el
artículo 173 del Código Civil.
La doctrina, en la obra Código Civil de Venezuela, editada por la Universidad
Central de Venezuela en 1996, pag. 355, expresa: “En el régimen patrimonial
matrimonial de la comunidad de gananciales, al lado de los bienes propios o
exclusivos del respectivo cónyuge adquiriente, existen otros que pertenecen en
común de por mitad a ambos esposos, independiente de cual de ellos los haya
habido. Son esos los bienes gananciales”. “Se consideran comunes en principio y
por regla general, todos los bienes que los esposos adquieren conjunta o
separadamente durante el matrimonio, por actos a titulo oneroso (López Herrera,
supra 34, p.465)”. Existe como consecuencia del matrimonio una comunidad de
gananciales y en virtud de esta, una presunción de existencia de ella sobre los bienes
adquiridos por los cónyuges a título oneroso, ya sea de forma conjunta o
separadamente, al respecto observamos que la citada obra precisa que (p.355): A
falta de toda convención rige la comunidad legal; los bienes adquiridos durante el
matrimonio se presumen que pertenecen a la sociedad conyugal y ésta es una
presunción legal de copropiedad. De modo, que si no consta la anterior procedencia
de los bienes al matrimonio o su adquisición durante éste, pro donación, herencia o
legado, éstos pertenecen de por mitad a los esposos en el concepto de bienes
comunes o gananciales (Castillo Amengual, supra 26, p. 235)” En el presente caso
conforme a la sentencia de fecha 02 de agosto de 2010, dictada por el Tribunal A
Quo, se demuestra que el matrimonio se celebró el día 10 de julio de 1998, por lo
que, todos los bienes obtenidos después de tal fecha se presumen de la comunidad
conyugal, salvo que se demuestre que son bienes propios de alguno de los
có[Link] este sentido, el Código Civil en su artículo 151, establece: “Son bienes
propios de los cónyuges los que pertenecen al marido y a la mujer al tiempo de
contraer matrimonio, y los que durante éste adquieran por donación, herencia,
legado o por cualquier otro Título lucrativo. Son también propios los bienes
derivados de las acciones naturales y la plusvalía de dichos bienes, los tesoros,
bienes muebles abandonados que hallare alguno de los cónyuges, así como los
vestidos, joyas y otros enseres u objetos de uso personal o exclusivo de la mujer o el
marido”
En este orden de ideas, la comunidad patrimonial conyugal, se inicia con la
celebración del matrimonio y existe un régimen de bienes independientes de esa
comunidad, que son los bienes propios de cada cónyuge, entre los cuales figuran los
adquiridos con anterioridad. En efecto, como expresa el Maestro Nacional
FRANCISCO LÓPEZ HERRERA (Derecho de Familia. Ed. UCAB, Caracas 2006,
Tomo II, Pag 30), por ser el régimen de la comunidad de gananciales un sistema
matrimonial de comunidad limitada, a cada uno de los esposos corresponde además,
dentro del mismo, la exclusiva titularidad de determinados bienes y derechos: éstos
son los bienes propios de cada có[Link] consecuencia, es forzoso para esta
Sentenciadora acoger, que en el sistema de comunidad de gananciales, existen
bienes propios de cada uno de los cónyuges y bienes comunes de ambos. En general
son bienes propios de los cónyuges, los que tenga para el momento del matrimonio
y los que adquieran a título gratuito cada uno de ellos durante el mismo, mientras
que son considerados bienes comunes, los que adquieran a título oneroso durante el
matrimonio y los obtenidos por razón de su profesión, oficio o trabajo por
cualesquiera de los có[Link], el artículo 152, ordinal 4 ejusdem, señala:
“Se hacen propios del respectivo cónyuge los bienes adquiridos durante el
matrimonio: (…) 4.- Los que adquiera durante el matrimonio o a título oneroso,
cuando la causa de adquisición ha precedido al casamiento...” Dejando claro, que no
forman parte de la comunidad de gananciales, y que por ende son propios del
conyugue, los bienes que se adquieran antes del matrimonio y los que se adquieran
dentro del mismo, siempre y cuando la causa de adquisición preceda al matrimonio.
En el caso subjúdice, observa esta sentenciadora, que el bien objeto de la presente
oposición, constituye un bien inmueble ubicado en el Primer Callejón Agustín
Codazzi, N° 1, Sector Las Mayas, El Limón, Municipio Autónomo Mario Briceño
Iragorry del Estado Aragua, el cual fue adquirido en fecha 21 de noviembre de
2006, según consta del documento de propiedad que riela a los folios 04 al 08 y que
ésta Superioridad valoró anteriormente, es decir, que fue adquirido por la actora,
con posterioridad a la celebración del matrimonio, el cual se efectuó en fecha 10 de
julio de 1998, por lo que, en principio pareciera que dicho inmueble forma parte de
la comunidad conyugal entre la ciudadana Belén Meneses Rodríguez y el ciudadano
Armando José Garcia, sin embargo, ésta Alzada una vez analizados los alegatos y
pruebas aportadas por las partes deberá determinar si la actora logró demostrar o no
que el bien inmueble objeto de la oposición constituye un bien propio y no un bien
de la comunidad conyugal, tal como lo alegó en su escrito de fecha 18 de mayo de
2009 el cual riela a los folios 10 al 18. En este sentido, se aprecia del contrato de
arrendamiento N° 10.737, celebrado en fecha 27 de octubre de 1997, registrado con
el número 3, tomo 07, folio 37, de los registros de esa Alcaldía (folios 26 y 27), el
cual fue valorado con anterioridad, que la Alcaldía del Municipio Mario Briceño
Iragorry del Estado Aragua, dio en arrendamiento a la actora ciudadana Belen
Meneses Rodríguez, un inmueble ubicado en el Primer Callejón Agustín Codazzi,
N° 1, Sector Las Mayas, El Limón, Municipio Autónomo Mario Briceño Iragorry
del Estado Aragua. Asimismo, quedó demostrado con el Titulo supletorio evacuado
por ante el Juzgado Primero de Primera Instancia en lo Civil y Mercantil del Estado
Aragua, en fecha 21 de Junio de 1995 (folios 30 y 31), que la ciudadana Belén
Meneses Rodríguez, es la propietaria de la bienhechurías construidas en el inmueble
ubicado en el Primer Callejón Agustín Codazzi, N° 1, Sector Las Mayas, El Limón,
Municipio Autónomo Mario Briceño Iragorry del Estado Aragua, es decir, que
adquirió la propiedad sobre las bienhechurías construidas en el inmueble objeto de
la presente oposición de partición, con anterioridad a la celebración del matrimonio,
por lo que, posterior a esto, en fecha 21 de noviembre de 2006, la Alcaldía del
Municipio Mario Briceño Iragorry del Estado Aragua, dando cumplimiento al
Decreto N° 1666 de fecha 4 de febrero de 2002, dictado por el Presidente de la
Republica y publicado en Gaceta Oficial N° 37.378, mediante el cual se inicia el
Proceso de Regulación de la Tenencia de la Tierra en los Asentamientos Urbanos
Populares, dio en venta pura y simple a la actora el inmueble sobre el cual estaban
construidas las bienhechurías propiedad de la misma demandante, todo lo cual, se
adecua perfectamente, a lo establecido en el articulo 152, ordinal 4, del Código
Civil, y así se [Link] ello se encuentra apoyado y fundamentado en la
Doctrina Nacional, de las cuales se señala: “…la comunidad limitada de
gananciales: “… es una especie de comunidad limitada en la cual integran la masa
común de los bienes las adquisiciones a título oneroso; es decir, las ganancias
obtenidas por los cónyuges durante el matrimonio por su trabajo y las rentas o
productos de los bienes propios o comunes, conservando cada uno de los esposos la
propiedad exclusiva de los bienes que le pertenecían al tiempo del matrimonio…”
ISABÉL GRISANTI AVELEDO DE LUIGI (Lecciones de Derecho de Familia. Ed.
Vadell, Undécima Edición, Pág 236). Al respecto, la Sala de Casación Civil,
mediante sentencia de fecha 29 de octubre de 2004, expediente Nº 03050, señaló:
“…dejó sentado la recurrida que el apartamento en cuestión fue adquirido por la
cónyuge estando soltera, que existen pruebas de que se le descontaba por nómina el
pago de las cuotas restantes del precio del mismo; lo que concatenado con lo
preceptuado en el ordinal 4º del artículo 152 que establece que son propios de cada
cónyuge los que adquiera durante el matrimonio a título oneroso, cuando la causa de
adquisición ha precedido al matrimonio, queda suficientemente evidenciado que la
propiedad del apartamento en litigio corresponde sólo a la demandada…” El
artículo 149 del Código Civil establece que la comunidad de bienes gananciales
entre cónyuges nace o empieza a tener vigencia a partir de la celebración del
matrimonio, no obstante a ello, los esposos pueden pactar en sentido diferente y en
esos casos cada uno de ellos conservará la propiedad sobre los bienes que adquiera,
aun estando casados. Ahora bien, la norma señalada en concordancia con los
artículos 148 y 150 del Código Civil, regulan a esa comunidad de bienes y
presumen su existencia a partir de la fecha de celebración del matrimonio; sin
embargo, de la lectura e interpretación de los artículos subsiguientes se evidencia la
posibilidad de que cada cónyuge conserve para sí, como propietario exclusivo,
algunos bienes que hubiese obtenido tanto antes de casarse y aun otros que se
adquieran estando vigente el vínculo. Esto es así y se demuestra palmariamente del
texto del artículo 152 eiusdem, el cual encabeza expresando “Se hacen propios del
respectivo cónyuge los bienes adquiridos durante el matrimonio... ...4º los que
adquiera durante el matrimonio a título oneroso, cuando la causa de adquisición ha
precedido al casamiento...”. (Sentencia de la Sala de Casación Civil 29-10-04, Exp.
03050).

Resulta forzoso concluir entonces que, como regla general, todos los bienes
adquiridos durante el matrimonio forman parte de la comunidad conyugal, sin
embargo; como excepción, pueden los cónyuges, demostrar que los bienes
adquiridos durante el matrimonio son propios del respectivo cónyuge, por algunos
de los supuestos consagrados en el artículo 152 del Código Civil,.
Lo anterior quedó demostrado en autos, toda vez que, la actora trajo elementos
probatorios suficientes, como lo es, el contrato de arrendamiento N° 10.737 de fecha
27 de octubre de 1997 (folios 26 y 27) y el Titulo supletorio de fecha 21 de junio de
1995 (folios 30 y 31), a los fines de demostrar que el lote de terreno ubicado en el
Primer Callejón Agustín Codazzi, N° 1, Sector Las Mayas, El Limón, Municipio
Autónomo Mario Briceño Iragorry del Estado Aragua, el cual tiene una superficie
de 978.93 metros cuadrados con 93 decímetros, aunque fue adquirido durante el
matrimonio, la causa de adquisición le precedió a éste, por cuanto, la ciudadana
Belén Meneses Rodríguez, con anterioridad a la compra del inmueble, tenia un
contrato de arrendamiento con la Alcaldía, quien era la propietaria del referido lote
de terreno, por lo que, al verificarse la posesión por parte de la actora sobre el lote
del terreno antes identificado y las bienhechurias allí construidas, quedaron
plenamente demostradas las causas que precedieron la adquisición por parte de la
actora del referido inmueble. Y así se decide. En conclusión, todas las personas que
tenían bienhechurías construidas en terrenos Municipales, siempre y cuando
calificaran conforme a la ley, adquirieron el derecho de ser adjudicatario de la
propiedad de la tierra, razón por la cual, la Alcaldía del Municipio Mario Briceño
Iragorry del Estado Aragua, dando cumplimiento al Decreto N° 1666 de fecha 4 de
febrero de 2002, dictado por el Presidente de la República y publicado en Gaceta
Oficial N° 37.378, mediante el cual se inicia el Proceso de Regulación de la
Tenencia de la Tierra en los Asentamientos Urbanos Populares, dio en venta pura y
simple el inmueble objeto de la presente oposición en fecha 21 de noviembre de
2006. Y así se [Link] todos los razonamientos de hecho, derecho y
jurisprudenciales antes transcritos, ésta Alzada determinó que el inmueble ubicado
en el Primer Callejón Agustín Codazzi, N° 1, Sector Las Mayas, El Limón,
Municipio Autónomo Mario Briceño Iragorry del Estado Aragua, es un bien propio
de la ciudadana BELEN MENESES RODRÍGUEZ, venezolana, mayor de edad,
titular de la Cédula de Identidad N° V-3.840.471, por lo que, al no formar parte de
la comunidad conyugal, dicho bien, no puede ser objeto de partición. Y así se
decide. Por lo tanto, esta Alzada considera que lo ajustado a derecho será declarar
CON LUGAR, el recurso de Apelación que fuere interpuesto por el abogado
OSCAR BOHORQUEZ HURTADO, inscrito en el Inpreabogado bajo el N° 16.067,
apoderado judicial de la parte demandante, ciudadana BELEN MENESES
RODRÍGUEZ, venezolana, mayor de edad, titular de la Cédula de Identidad N° V-
3.840.471 contra la decisión dictada por el Tribunal Primero de Primera Instancia en
lo Civil, y Mercantil de la Circunscripción Judicial del Estado Aragua en fecha 02
de agosto de 2010; en tal sentido, se REVOCA la sentencia en los términos
expuestos por esta Alzada. Y así se establece.

VI. DISPOSITIVA

Con fundamento en las consideraciones de hecho y de derecho, este Tribunal


Superior en lo Civil, Mercantil, Bancario y de Tránsito de la Circunscripción
Judicial del Estado Aragua, Administrando Justicia en Nombre de la República
Bolivariana de Venezuela y por Autoridad de la Ley, DECLARA: PRIMERO: CON
LUGAR el Recurso de Apelación interpuesto por el abogado OSCAR
BOHORQUEZ HURTADO, inscrito en el Inpreabogado bajo el N° 16.067,
apoderado judicial de la parte demandante, ciudadana BELEN MENESES
RODRÍGUEZ, venezolana, mayor de edad, titular de la Cédula de Identidad N° V-
3.840.471 contra la decisión dictada por el Tribunal Primero de Primera Instancia en
lo Civil, y Mercantil de la Circunscripción Judicial del Estado Aragua en fecha 02
de agosto de 2010.
SEGUNDO: SE REVOCA, la sentencia dictada en fecha 02 de agosto de 2010, por
el Juzgado Primero de Primera Instancia en lo Civil y Mercantil de la
Circunscripción Judicial del Estado Aragua. En consecuencia: TERCERO: SIN
LUGAR la oposición planteada por la parte demandada, ciudadana CARMEN
FRANCISCA MARTÍNEZ DE GARCÍA, venezolana, mayor de edad, de este
domicilio y titular de la Cédula de Identidad N° V- [Link] consecuencia:
CUARTO: SIN LUGAR la partición del inmueble constituido por una parcela de
terreno con una superficie de 978.93 metros cuadrados con 93 decímetros, ubicado
en el Primer Callejón Agustín Codazzi, N° 1, Sector Las Mayas, El Limón,
Municipio Mario Briceño Iragorry del Estado Aragua y que esta identificado con el
numero catastral 05-08-0-U-10-19-25, cuyos linderos son: NORTE: Con Daniel
Maraima, en veintitrés metros con diecisiete centímetros (23,17 Mts); SUR: Con
callejón de Servicio en veintiún metros con noventa y cinco centímetros (21,95
Mts); ESTE: Con Luisa Cordero de Colmenares en cincuenta y tres metros con
cuarenta y cinco centímetros ( 53, 45 Mts); OESTE: Con Ricardo Hernández y
Susana Quintero, en cincuenta y cinco metros con cuarenta y cuatro centímetros
(55,44 Mts), por cuanto constituye un bien propio de la ciudadana BELEN
MENESES RODRÍGUEZ, venezolana, mayor de edad, titular de la Cédula de
Identidad N° V-3.840.471, según se evidencia de documento registrado por ante el
Registro Inmobiliario del Segundo Circuito de los Municipios Girardot, Mario
Briceño Iragorry y Costa de Oro del Estado Aragua, en fecha 21 de noviembre de
2006, bajo el N° 44, Tomo 29, de conformidad con lo establecido en el articulo 152
ordinal 4° del Código de Procedimiento Civil. QUINTO: Se condena en costas a la
parte demandada opositora, ciudadana CARMEN FRANCISCA MARTÍNEZ DE
GARCÍA, venezolana, mayor de edad, de este domicilio y titular de la Cédula de
Identidad N° V- 1.468.227, por resultar vencida en la oposición, de conformidad
con lo establecido en el artículo 274 del Código de Procedimiento Civil. SEXTO:
No hay condenatoria en costas, por la interposición del recurso de apelación.
Publíquese, regístrese y déjese copia certificada. Remítase a su Tribunal de origen
una vez concluidos los lapsos correspondientes. Dada, firmada y sellada en la sala
de despacho del Juzgado Superior en lo Civil, Mercantil, Bancario y de Tránsito de
la Circunscripción Judicial del Estado Aragua, en Maracay, a los catorce (14) días
del mes de marzo de 2011, Años: 200º de la Independencia y 152º de la Federación.

LA JUEZ SUPERIOR TITULAR,

DRA. CARMEN ESTHER GOMEZ CABRERA


LA SECRETARIA TITULAR,

ABG. JUAISEL GARCÍA

En esta misma fecha se publicó la anterior sentencia siendo las 3:00 pm de la tarde.

LA SECRETARIA TITULAR,

ABG. JUAISEL GARCÍA

CEGC/FCZ
Exp. C-16.792-10

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