¿Y QUÉ HAY DEL AMBIENTE EN NUESTRAS MENTES?
MANIFIESTO
La Voz de Antioquia, un llamado a la acción por la Biodiversidad de los territorios en
Colombia y el mundo-COP16
Estamos frente a un panorama desolador desde la mirada ambiental, por eso es urgente pensarnos, reflexionar
y dialogar con un pensamiento crítico, para no considerar el desarrollo de los países como un asunto
netamente económico; debe imperar la vida y para sostenerla deben existir verdaderos escenarios
democráticos para construir caminos de esperanza en la soberanía de todos los pueblos.
Arden las amazonas, el pulmón del Planeta Tierra, se privatiza el agua, se extinguen especies fundamentales
para el equilibrio de los ecosistemas, se fragmentan, erosionan y omiten los riesgos de suelos, favoreciendo el
crecimiento industrial, urbanístico, extractivista u otras prácticas, que hoy los modelos de desarrollo mundial
imponen por encima de las comunidades nativas de cada territorio, la falta de autoridad por parte de las
Autoridades Ambientales y entes territoriales, y con la impotencia más grande; la muerte y desaparición
sistemática que hace muchos años se viene dando en contra de hombres y mujeres defensoras de la vida.
Hoy desde las montañas antioqueñas, bosques y mares, surge el clamor por un futuro más sostenible. Nuestra
región, rica en biodiversidad y cultura, enfrenta los desafíos del cambio climático y la degradación ambiental,
sin embargo, también es un territorio de esperanza, donde comunidades organizadas trabajan por un futuro
mejor.
El accionar actual de las entidades públicas, autoridades administrativas y ambientales no puede quedarse
solamente en realizar “sembratones”, sin garantizar seguimiento en el tiempo del material plantado, estas
deben ir más allá del protagonismo en medios de comunicación, convirtiendo lo ambiental en anuncios y
discursos “por la sostenibilidad de las generaciones futuras” cuándo simultáneamente otorgan licencias y
permisos a la deforestación, no existe un control real sobre los impactos, ecocidios y daños irreversibles en
ecosistemas estratégicos, en territorios tanto urbanos y rurales, nada de vigilancia y sobre todo, la poca
voluntad real y consciente para ejercer de manera decidida la protección y la conservación son fundamentales
para la vida como las zonas de recarga hídrica, los humedales, los bosques y nuestros páramos.
Hoy como ciudadanía ambiental organizada y con una convicción ambiental, social, consciente y permanente,
hacemos un llamado a estar informados frente a las realidades y sobre lo que pasa con nuestro ambiente; el
sistema político no puede seguir simplemente ejerciendo poder solo al servicio del desarrollo territorial y
grandes inversionistas de en los diversos sectores económicos, empresariales y/o extractivos.
Agua: fuente de vida y motor del desarrollo
En Colombia, 1,3 millones de personas carecen de acceso a agua potable cerca de sus hogares. Desde los
picos andinos y las costas del Caribe hasta en la selva amazónica, el país es uno de los países con mayor
biodiversidad del mundo. Pero conseguir agua para todos es un problema. (fuente: Banco Mundial 2023).
Gestión comunitaria: Fortalecimiento de la gestión comunitaria del agua, como determinante ambiental en el
ordenamiento territorial, asegurando a las comunidades su tenencia, cuidado y protección.
Ríos como sujetos de derecho: Reconocimiento de los ríos como ser vivo de derechos, garantizando su
protección y restauración.
Acceso universal: Garantizar el acceso a agua potable y saneamiento básico para todas las comunidades,
especialmente las más vulnerables.
Zonas de recarga hídrica: conservación de cuerpos de agua como ciénagas, humedales, pantanos ya que son
el hábitat de los diversos ecosistemas acuáticos de importancia y equilibrio para la humanidad y la
biodiversidad del planeta.
Ecosistemas sanos, planeta sano
Aunque en los últimos años en el país se han declarado más áreas protegidas que en cualquier otro momento,
su aporte a la representatividad de ecosistemas es cada vez más limitado. Al principio del Sistema Nacional
de Áreas Protegidas (SINAP), en la década de 1930, cada hectárea creada como área protegida representaba
más de 100 ha de los diferentes tipos de ecosistemas. Hoy, cada hectárea creada representa apenas 2 o 3 ha.
(Fuente: Reporte Bio-16-04-2024 PRENSA HUMBOLDT)
Delimitación de las áreas protegidas: Promover las diversas figuras de protección y de usos de los suelos en
las zonas que ofrecen los diversos servicios ecosistémicos, prohibiendo la sustracción de áreas que terminan
al servicio de la explotación del patrimonio ambiental.
Restauración de ecosistemas: Recuperación de los ecosistemas degradados, priorizando bosques,
humedales, páramos y necesidad urgente de la restauración de estos suelos desde los procesos regenerativos
entendiendo la naturaleza en sus diversas formas con agroecología y saberes milenarios de producción de los
alimentos.
Soluciones basadas en la naturaleza: Implementación de soluciones que aprovechen la naturaleza para
enfrentar el cambio climático, como la restauración de manglares y la creación de corredores biológicos.
Protección de la biodiversidad: Creación de nuevas áreas protegidas y fortalecimiento de la vigilancia y
control para proteger nuestra rica biodiversidad, garantizando la conservación efectiva y permanente de todos
los estuarios de vida de las especies en peligro de extinción y la pérdida sucesiva de biodiversidad por tráfico.
Reconversión de Ecosistemas con la Vida Humana: implementación de estrategias regenerativas en los
suelos degradados por la deforestación para la recuperación de la biomasa.
Especies en peligro de extinción: implementación de acciones efectivas desde el lugar in situ para la
conservación efectiva y permanente de todos los estuarios de vida.
Cultura y conocimiento tradicional
Es fundamental el reconocimiento territorial de las tradiciones entre las comunidades para mantener los
conocimientos en las áreas de biodiversidad como ecosistemas para mantener la identidad de las comunidades
locales.
Saberes ancestrales: Rescate y valoración de los conocimientos tradicionales de las comunidades
campesinas, indígenas y afrodescendientes para la gestión sostenible del patrimonio natural.
Humanidad y Hambruna: Sostener la custodia de las semillas por medio de las comunidades nativas, como
garantía de derecho a la labor principal de soberanía y seguridad alimentaria.
Economías locales: Fomento de las economías locales sostenibles basadas en la agricultura familiar como
sustento comunitario, implementación del turismo comunitario, gastronomía y artesanía.
Gestión del conocimiento por lo ambiental: inversión económica y multidisciplinar para la recuperación de
especies que contribuyan a la transición energética, la productividad genética y procesos de eco-manejo con
las comunidades, garantizando la tenencia de la tierra para este fin.
Desarrollo de tecnologías apropiadas frente al manejo de los residuos sólidos: fortalecimiento a las
diversas comunidades, organizaciones y procesos que desarrollan proyectos desde la economía circular que
ayudan a minimizar el volumen de residuos, en busca del aprovechamiento y disposición final efectivo y sin
perjuicio a los ecosistemas estratégicos de cada región.
Rellenos sanitarios: repensar el sistema de rellenos sanitarios en el país, reduciendo su vida útil desde los
procesos pre-consumo y posconsumo. ¿de dónde vienen y a dónde van las cosas?
Educación Ambiental
“Ciencia transformadora del pensamiento” y de caracteres unificados al servicio de lo comunitario a través de
las “Escuelas Sociales y Ambientales Populares”.
“Nada es más importante para los seres humanos que la existencia de una biosfera terrestre que funcione
ecológicamente y sostenga la vida. Este es el único lugar habitable que conocemos en un universo
intimidante. todos dependemos de él para vivir y estamos obligados a compartirlo; es nuestro único hogar. La
biosfera de la Tierra parece casi mágicamente adecuada para la vida humana, y en efecto lo es, pues los seres
humanos hemos evolucionado durante millones de años de íntima inmersión en ella. No podemos vivir una
vida larga o buena sin una biosfera que funcione bien, y en consecuencia, ella vale todo lo que tenemos”.
(Guth, 2010, # La Historia de las Cosas).
La educación ambiental como eje fundamental y transversal: entendiendo la educación ambiental como
un proceso para la formación y trasnformacion de sociedades, se requiere la implementación de metodologías
que garanticen la articulación interinstitucional con la ciudadanía desde la formación permanente de todos los
actores comunitarios, públicos y privados, pedagogías que se apliquen a los diferentes contextos territoriales y
establecer el seguimiento cualitativo que dé cuenta de una verdadera transformación en el tiempo.
Niñas, niños y adolescentes como dinamizadores de la protección y cuidado de la Madre Tierra y su
diversidad: implementación de las estrategias de la Política Pública de Educación Ambiental-PNEA,
entendiendo que esta política tiene como misión la cualificación de procesos Educativo-Ambiental desde las
instituciones educativas del país.
Consumo sostenible y consciente: desde la base de la sociedad como lo son nuestras niñas y niños se deben
fomentar la educación alrededor de las relaciones que se va teniendo con el alimento, con la ropa, con lo que
supuestamente se “necesita a diario para vivir”, la educación desde las relaciones que vamos teniendo con lo
que realmente necesitamos,
Educación y conocimiento de nuestra biodiversidad: se requiere con urgencia ejercer educación ambiental
de puertas abiertas a la naturaleza, sin considerar que los mejores métodos son inmersos en cuatro paredes
frías que limitan el asombro, la reflexión y la acción sobre nuestro papel como un ser vivo más en el planeta.
Gobernanza ambiental y participación ciudadana
Entendiendo que la ciudadanía es un sujeto solidario y parte integral del Estado Social de Derecho unitario en
la lucha de desestabilización ambiental y para que se convierta entonces en un elemento vital de la
permanencia de la biodiversidad deben existir las garantías suficientes para ejercer una gobernanza ambiental
segura donde prime la vida y se garantice las disponibilidades presupuestales del Estado por parte de los
liderazgos Socio-Ambientales representados en las diversas expresiones organizativas existentes en el país.
Justicia ambiental: Garantizar la participación incidente de las comunidades en la toma de decisiones
ambientales, en las garantías del cuidado y protección de los ríos, bosques, mares, páramos, donde exista la
Justicia Ambiental desde la función pública de los entes territoriales.
Instituciones fuertes: Fortalecimiento al control y vigilancia de las Autoridades Ambientales para garantizar
una gestión efectiva y decidida al cumplimiento de sus acciones misionales frente a la administración del
patrimonio natural.
Respeto por lo ambiental: respeto por los territorios y su vocación, Rechazo al otorgamiento de licencias de
concesión mineras y extractivistas en zonas de páramos, territorios campesinos, afro e indígenas, zonas de alta
riqueza ambiental.
Acuerdo Escazú: necesitamos sacar del conflicto a los líderes socioambientales defensores de la madre tierra
y garantizar el respeto y aplicación veraz y efectiva de la “Constitución Ecológica”.
Ordenamiento territorial para un futuro sostenible
El modelo de ordenamiento territorial siempre se ha basado desde las estructuras colonizadoras que lo que
buscan siempre es dominar los territorios incluyendo la explotación de sus patrimonios naturales y de esta
forma se ha fortalecido el poder político, provocando un desequilibrio de lo natural que garantice un futuro en
Paz con la Naturaleza. para garantizar un futuro sostenible contamos con herramientas como los
determinantes ambientales para la permanencia de las estructuras ecológicas que son la base para garantizar
un verdadero ordenamiento territorial.
Planificación integral: Implementación de planes de ordenamiento territorial que integren la conservación de
la biodiversidad, la producción sostenible y el desarrollo social desde el patrimonio hídrico.
Uso racional del suelo: Prohibición de la expansión de la frontera agrícola y la urbanización descontrolada.
Gestión del riesgo: Desde los procesos de prevención y mitigación del riesgo desde la planificación se debe
garantizar la actualización de toda la cartografía que se requiere para establecer planes eficientes y eficaces
que den cuenta de la prevención más allá de la atención de desastres que deja pérdida de vidas, pérdida y
modificación de ecosistemas e incremento de hechos corruptos por los gastos incontrolados de recursos
públicos.
Políticas públicas: pensadas, construidas y debatidas garantizando la participación ciudadana, garantizando
que su reglamentación permita salvaguardar el patrimonio ambiental y asegurar los recursos económicos
necesarios para su implementación efectiva en el tiempo.
Transición hacia una economía sostenible
Entendiendo que la sostenibilidad ambiental es la base del verdadero desarrollo, es urgente repensar el actual
modelo económico, que lo único que ha garantizado son las brechas sociales y el agotamiento de la base
natural.
Energías renovables: impulsar el desarrollo de fuentes de energía limpia y renovable, con medidas de fondo,
inversiones reales y permanentes en tecnologías apropiadas que permitan un verdadero avance en la
mitigación de la contaminación del aire, el agua y el suelo en las áreas urbanas y periurbanas.
Economía circular: Garantizar la producción y el consumo sostenibles, reduciendo los residuos, apoyando
ideas y proyectos con tecnologías apropiadas para la reducción del volumen de residuos, en busca del
aprovechamiento y disposición final efectivo y sin perjuicio a los ecosistemas estratégicos de regiones donde
se encuentran ubicados los rellenos sanitarios.
¡¡¡Un llamado a la acción!!!
Dado el 01 de septiembre de 2024. Antioquia-Colombia.
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