Machado, Juan Carlos vs.
Superintendencia de Riesgos del
Trabajo y otros s. Accidente - Ley especial
CSJN; 15/10/2024; Rubinzal Online; RC J 11164/24
Sumarios de la sentencia
Presupuestos. Responsabilidad por omisión de controles
La Cámara hizo lugar a la acción con fundamento en el derecho civil entablada
por el actor a fin de obtener la reparación integral de los daños ocasionados por
las lesiones que sufrió en su espalda como consecuencia de un accidente
laboral cuando recibió el impacto de un compresor. Así, condenó a la ART a
abonar una suma en concepto de daño material y moral, con más sus intereses
desde la fecha del hecho. La Cámara señaló que existía una presunción de
incumplimiento por el hecho mismo del daño; corroboró dicha presunción al
constatar que no había ninguna prueba en la causa de que la ART demandada
hubiera desplegado actividad preventiva alguna, y enumeró actividades
preventivas necesarias para evitar el accidente, que no surgían realizadas por la
obligada (capacitaciones, visitas, informe de riesgos etc.). De tal modo, la alzada
identificó la omisión ilícita imputable a la ART y el nexo causal entre el daño y las
acciones preventivas preteridas. La aseguradora afirmó haber cumplido con las
obligaciones de control, asesoramiento y denuncia pero durante el proceso no
presentó ningún elemento de juicio que avale lo afirmado, a pesar de que estaba
a su cargo demostrar el presupuesto fáctico de su defensa. Para más, no sólo no
refutó los incumplimientos detallados por el a quo, sino que afirmó que el
mantenimiento de las máquinas e instalaciones -como la que lesionó al actor-
corresponde al empleador y que la ART no posee la facultad de inspeccionar el
establecimiento, argumentos que importan, en esencia, una admisión de lo
considerado por la alzada en el sentido de que no realizó visitas periódicas al
lugar de trabajo y una discrepancia con el criterio sentado en el precedente
“Torrillo”. Se desestima la presentación directa.
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Presupuestos. Responsabilidad por omisión de controles - Improcedencia
La Cámara no ha proporcionado ningún fundamento para atribuir
responsabilidad civil a la ART demandada. No ha señalado ningún elemento o
constancia obrante en el expediente que acreditase su incumplimiento de los
deberes legales en materia de control y prevención de riesgos. Cabe mencionar
que el actor desistió de la realización del peritaje técnico ofrecido como prueba a
la par que se le dio por decaído el derecho a producir la testifical, material que
hubiera podido respaldar la alegada responsabilidad civil de la ART sobre la
base de los arts. 1109 y 1113, Código Civil vigente al momento de los hechos.
Así, el tribunal de alzada solo sustentó la responsabilidad de la ART en “el
resultado” adverso a la salud del trabajador, extremo que atribuyó
dogmáticamente a presuntas inobservancias pero sin examinar la existencia de
vinculación causal con el siniestro denunciado. Atento a que lo normado en el
art. 1074, Código Civil, no se trata de un supuesto de responsabilidad objetiva,
no puede prescindirse de la prueba del adecuado nexo causal entre los
supuestos incumplimientos y el evento dañoso, ni de su examen por el juzgador
en punto a los factores de atribución de responsabilidad, extremo que tampoco
se verifica en la especie. En tales condiciones, corresponde habilitar la instancia
extraordinaria para dejar sin efecto la sentencia impugnada, circunstancia que
torna innecesario el tratamiento del resto de los agravios de la apelante. Se hace
lugar a la queja, se declara procedente el recurso extraordinario y se deja sin
efecto la sentencia apelada. (Voto en disidencia del Dr. Rosatti.)
Texto completo de la sentencia.-
Vistos los autos: "Recurso de hecho deducido por La Segunda ART S.A. en la
causa Machado, Juan Carlos c/ Superintendencia de Riesgos del Trabajo y otros
s/ accidente - ley especial", para decidir sobre su procedencia.
Considerando:
1°) Que la Sala VII de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo revocó la
sentencia de la anterior instancia y, en consecuencia, hizo lugar a la acción que,
con fundamento en el derecho civil, entabló el actor a fin de obtener la
reparación integral de los daños que padece a raíz de las lesiones que sufrió en
su espalda como consecuencia de un accidente laboral ocurrido el 15 de febrero
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de 2012. Así, condenó a La Segunda ART S.A. a abonar la suma de $ 960.000
($ 800.000 por daño material y $ 160.000 por daño moral), con más sus
intereses desde la fecha del hecho.
Para decidir de ese modo el a quo estimó que el resultado disvalioso en la salud
del trabajador permitía colegir que la aseguradora no había dado cumplimiento a
los deberes que en materia de seguridad e higiene laboral le impone la Ley
24557 de Riesgos del Trabajo y, por tanto, resultaba responsable civilmente en
los términos del art. 1074 del entonces vigente Código Civil ([Link]. 483/490 de los
autos principales, foliatura a la que se aludirá en lo sucesivo).
2°) Que contra dicha decisión La Segunda ART S.A. dedujo el recurso
extraordinario, cuya denegación originó la queja bajo examen ([Link]. 498/510 y
522/523).
Sobre la base de la doctrina de la arbitrariedad, la apelante impugna la atribución
de responsabilidad en los términos del art. 1074 del Código Civil efectuada por el
a quo. Aduce que no se han demostrado ni identificado los incumplimientos a los
deberes que en materia de seguridad y prevención de riesgos le impone la Ley
24557, ni analizado su posible nexo de causalidad con el daño que sufre el
actor. Alega que no se probó la omisión culposa de tales obligaciones; que su
condena solo fue fundada en afirmaciones dogmáticas, estableciendo a su
respecto una responsabilidad "cuasi objetiva" basada exclusivamente en la
propia ocurrencia del siniestro.
Además, señala que sus agravios relativos al porcentaje de incapacidad del
reclamante y a los intereses no fueron tratados por el a quo.
3°) Que si bien la apreciación de elementos de hecho y prueba constituye, como
principio, facultad propia de los jueces de la causa y no es susceptible de
revisión en la instancia extraordinaria, esta regla no es óbice para que el Tribunal
conozca en los casos cuyas particularidades hacen excepción a ella cuando,
como ocurre en el presente, la decisión impugnada no se ajusta al principio que
exige que las sentencias sean fundadas y constituyan una derivación razonada
del derecho vigente con aplicación a las circunstancias comprobadas de la
causa (Fallos: 321:2131, entre muchos otros).
4°) Que en efecto, la cámara no ha proporcionado ningún fundamento para
atribuir responsabilidad civil a la ART demandada. No ha señalado ningún
elemento o constancia obrante en el expediente que acreditase el
incumplimiento de la aseguradora de los deberes legales en materia de control y
prevención de riesgos. Sobre el particular, es menester destacar que el actor
desistió de la realización del peritaje técnico ofrecido como prueba a la par que
se le dio por decaído el derecho a producir la testifical (v. fs. 12 y 310), material
que hubiera podido respaldar la alegada responsabilidad civil de la aseguradora
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sobre la base de los arts. 1109 y 1113 del Código Civil vigente al momento de
los hechos.
5°) Que el tribunal de alzada solo sustentó la responsabilidad de la ART en "el
resultado" adverso a la salud del trabajador, extremo que atribuyó
dogmáticamente a presuntas inobservancias pero sin examinar la existencia de
vinculación causal con el siniestro denunciado. Sobre el particular cabe recordar
que esta Corte ha señalado que la sola circunstancia de que el trabajador haya
sufrido daños como consecuencia de su labor no autoriza a concluir sin más que
la aseguradora de riesgos del trabajo ha incumplido con los deberes de
prevención y vigilancia a su cargo a los efectos de la eventual imputación de
responsabilidad en los términos del art. 1074 del Código Civil (Fallos: 342:250).
Es que, a la par de que no se trata de un supuesto de responsabilidad objetiva,
no puede prescindirse de la prueba, a cargo del demandante, del adecuado nexo
causal entre los supuestos incumplimientos y el evento dañoso, ni de su examen
por el juzgador en punto a los factores de atribución de responsabilidad, extremo
que tampoco se verifica en la especie.
En tales condiciones, corresponde habilitar la instancia extraordinaria para dejar
sin efecto la sentencia impugnada, circunstancia que torna innecesario el
tratamiento del resto de los agravios de la apelante.
Por ello, se hace lugar a la queja, se declara procedente el recurso
extraordinario y se deja sin efecto la sentencia apelada. Con costas por su orden
en atención a la índole de los derechos en juego. Reintégrese el depósito
efectuado. Agréguese la queja al expediente principal y devuélvase a fin de que,
por quien corresponda, se dicte un nuevo pronunciamiento con arreglo al
presente. Notifíquese y, oportunamente, remítase.
DISIDENCIA DEL SEÑOR PRESIDENTE DOCTOR DON HORACIO ROSATTI
Considerando:
1°) Que la Sala VII de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo revocó la
sentencia de la anterior instancia y, en consecuencia, hizo lugar a la acción que,
con fundamento en el derecho civil, entabló el actor a fin de obtener la
reparación integral de los daños que padece a raíz de las lesiones que sufrió en
su espalda como consecuencia de un accidente laboral ocurrido el 15 de febrero
de 2012, cuando recibió el impacto de un compresor.
Así, condenó a La Segunda ART S.A. a abonar la sumade $ 960.000 ($ 800.000
por daño material y $ 160.000 por daño moral), con más sus intereses desde la
fecha del hecho.
2°) Que para decidir de ese modo, el a quo recordó que el Estado delegó en las
aseguradoras de riesgos de trabajo todo lo relativo al control y sujeción de los
empleadores a las normas de higiene y seguridad, imponiéndoles a estos
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gestores privados del sistema, diversas obligaciones de control y supervisión
(art. 18 decreto 170/96), generando una ampliación de los sujetos responsables.
De tal modo, evocó que el empleador dejó ser el único obligado en materia de
prevención de riesgos laborales, por lo cual la omisión o cumplimiento deficiente
de aquella función "cuasi-estatal" generaba la responsabilidad de la A.R.T.,
cuando -como en el caso- se comprobaba un nexo de causalidad adecuada con
el daño sufrido por el trabajador (art. 901, 902 y 904 Cód. Civil de Vélez
Sarsfield).
Tuvo en cuenta que el resultado disvalioso en la salud del trabajador permitía
colegir que la aseguradora no había dado cumplimiento a los deberes que, en
materia de seguridad e higiene laboral, le impone la Ley 24557 de Riesgos del
Trabajo y, por tanto, resultaba responsable civilmente en los términos del
art.1074 del entonces vigente Código Civil (v .fs.483/490 de los autos
principales, foliatura a la que se aludirá en lo sucesivo).
A renglón seguido, el tribunal destacó que no había prueba en la causa que
diera cuenta de eventuales acciones que hubiera desarrollado la aseguradora en
el establecimiento "Coníferas SRL". No obraban constancias de capacitaciones
impartidas en el lugar, y mucho menos vinculadas específicamente con el puesto
de trabajo del actor, así como tampoco se verificaba la confección de un informe
de riesgos o incumplimientos patronales sobre ese puesto en particular, ni
siquiera que se hubieran efectuado visitas periódicas a las instalaciones.
Sobre la base de estos incumplimientos específicos, la alzada justificó la
responsabilidad de La Segunda ART, en los términos del derecho común.
3°) Que contra dicha decisión, La Segunda ART S.A. dedujo el recurso
extraordinario, cuya denegación originó la queja bajo examen ([Link].498/510 y
522/523). Invocando la doctrina de la arbitrariedad, la apelante impugna la
atribución de responsabilidad en los términos del art.1074 del Código Civil
efectuada por el a quo. Refiere que la alzada creó en forma pretoriana una
responsabilidad "cuasi objetiva", al concluir que el accidente demuestra la
omisión legal. Aduce que la imputación se basó en "presuntos incumplimientos
de sus deberes de prevención", pero señala que las omisiones no aparecen
como determinantes de la afección del trabajador. Entiende que es la actora la
que debe demostrar que la ART omitió satisfacer su deber legal y alega que es
la empleadora la responsable primaria por la seguridad e higiene de sus
trabajadores (fs. 14 vta. y 15 del recurso de hecho). En suma, plantea que no se
han invocado pruebas que demuestren el abandono de sus obligaciones de
prevenir los accidentes.
4°) Que los agravios del apelante resultan ineficaces para habilitar la vía
intentada, ya que remiten a cuestiones de hecho, prueba y derecho común,
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materia propia de los jueces de la causa y ajena -como regla y por su
naturalezaal remedio del art. 14 de la ley 48, máxime cuando la sentencia cuenta
con motivaciones suficientes, que -más allá de su acierto o error- no han sido
adecuadamente refutadas por el apelante, que realiza una lectura sesgada del
fallo.
5°) Que en efecto, no se debate en esta instancia que el impacto del compresor
en la espalda del trabajador provocó la fractura de la vértebra L3, que constituye
la pieza palanca determinante de la estabilidad de la región lumbar y el centro de
gravedad del cuerpo, sobre el que pivotea la motilidad lumbar y el movimiento de
las vísceras de la zona abdominal. La lesión dejó signos de impotencia,
trastornos del equilibrio, dolor y limitación en las inclinaciones laterales. El
examen neurológico estableció que los reflejos osteotendinosos son anormales,
al igual que la sensibilidad; que el accidentado presenta parestesia y que en
distintos momentos debió valerse de muletas, andador y en oportunidad del
reconocimiento médico, de un bastón.
Sobre esa base fáctica, la cámara señaló que existía una presunción de
incumplimiento por el hecho mismo del daño; corroboró dicha presunción al
constatar que no había ninguna prueba en la causa de que la ART demandada
(con póliza vigente al momento del accidente) hubiera desplegado actividad
preventiva alguna, y enumeró actividades preventivas necesarias para evitar el
accidente, que no surgían realizadas por la obligada (capacitaciones, visitas,
informe de riesgos etc.). De tal modo, la alzada ha identificado la omisión ilícita
imputable a la ART y el nexo causal entre el daño y las acciones preventivas
preteridas, que detalló.
Las conclusiones a las que llegó el tribunal no quedan enervadas por los
planteos del apelante en el sentido de que el onus probandi de sus
incumplimientos correspondía al actor.
En efecto, al contestar la demanda la ART afirmó haber cumplido con las
obligaciones de control, asesoramiento y denuncia que la Ley de Riesgos del
Trabajo pone en cabeza de las ART (fs. 164 vuelta y 165). Sin embargo, a lo
largo del proceso no presentó ningún elemento de juicio que avale dicha
afirmación, a pesar de que estaba a su cargo demostrar el presupuesto fáctico
de su defensa (art. 377 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación y
Fallos: 342:633; 331:1701 y causa CSJ 1435/2003 (49-F)/CS1 "Franco, Ignacio
c/ ANSeS s/ reajustes varios", sentencia del 11 de julio de 2006).
En esta instancia, no sólo no refuta los incumplimientos detallados por el a quo,
sino que afirma que el mantenimiento de las máquinas e instalaciones -como la
que lesionó al actor- corresponde al empleador y que la ART no posee la
facultad de inspeccionar el establecimiento laboral (fs. 17 de la queja),
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argumentos que importan, en esencia, una admisión de lo considerado por la
alzada en el sentido de que no realizó visitas periódicas al lugar de trabajo y una
discrepancia con el criterio sentado por la Corte en la causa "Torrillo" de Fallos:
332:709, invocado por la cámara como fundamento de su decisión.
6°) Que los restantes agravios de la ART, relacionados con los intereses fijados
en la sentencia y el grado de incapacidad determinado, son inadmisibles (art.
280 del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación).
Por ello, se desestima la presentación directa y se da por perdido el depósito de
fs. 40. Notifíquese, devuélvanse los autos principales y oportunamente,
archívese.
Rosatti Horacio Daniel - Rosenkrantz Carlos Fernando - Maqueda Juan Carlos -
Lorenzetti Ricardo Luis.
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