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1 Cold Sleep

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Si alguien pasara una aspiradora por cada rincón de mi cabeza/, pensó

Tooru Takahisa, /me pregunto si es así como se sentiría. ¿Quién soy?…


¿Qué soy? No importa lo mucho que lo piense, nada viene a mi mente. Es
como si el interior de mi cabeza fuera un pedazo de lienzo en blanco,
sin nada sobre el/.

El lugar estaba vacío. Era una sala, pero tenía el aire desolado de una
bodega gracias a las cajas de cartón apiladas en el rincón. Parecían
confirmar las palabras de un hombre que aseguraba se acababa de mudar.

Tooru podía ver el cielo oscuro a través de las ventanas descubiertas.


La calefacción se encendió con un zumbido débil y la brisa fresca, no
cálida todavía, soplo sobre sus mejillas haciendo que un escalofrió
recorriera su espalda. El hombre puso las maletas con las cosas de Tooru
por la pared, luego desapareció en la cocina frente a él. Sobre la
alfombra, incapaz de quitarse el abrigo, Tooru siguió desinteresadamente
la figura desvanecida del hombre; callado como siempre. Antes de llegar
allí, habían cenado en un restaurante familiar, pero incluso en ese
entonces, un silencio opresivo había flotado en el aire, como si
hubieran estado en un velorio. Ya que había habido ruido alrededor de
ellos, Tooru había encontrado su silencio el más preocupante. Pero tal
vez a él era al único que le había importado; porque como siempre la
cara del hombre había sido inexpresiva, y no había podido adivinar qué
es lo que él pensaba. Tooru había juzgado a varia gente como habladora o
no, pero incluso comparado con gente que él había considerado “callada”,
este hombre hablaba extremadamente pocas palabras.

** * **

Dos horas atrás, Tooru había salido del hospital. Su salida se había
retrasado para que coincidiera con el tiempo de salida del hombre. Al
principio espero por el hombre en su habitación, pero por la tarde se
retiró a la sala de espera. Estaba mirando televisión para matar el
tiempo, cuando la cara conocida de la enfermera apareció por la entrada
y dijo, “Oh, Takahisa-kun. Me preguntaba si ya había sido dado de alta
he ido a casa.”

“No vendrán a recogerme hasta después de las siete. Pero parece que
habían más pacientes, por lo que me pidieron salir de la habitación,”
respondió Tooru sonriendo tímidamente.

A las 6:00 p.m. Tooru capto los deliciosos aromas de las cenas que
estaban siendo servidas en el hospital, haciendo que su estómago
rugiera. Mientras ansiosamente se preguntaba si el hombre llegaría
pronto, la enfermera —ahora sin uniforme, tal vez en su camino de
regreso a casa— asomo la cabeza, “Tome, no le diga a nadie,” dijo
dándole un bollo.

“No será lo mismo sin usted, Takahisa-san. El viejo Ikegami-san está muy
triste. Lo consideraba un nieto.”

El viejo Ikegami-san, que había sido hospitalizado por una cadera


dislocada, era un cínico charlatán, secretamente conocido entre las
enfermeras como “el viejo”. Teniendo la suficiente mala suerte como para
conseguir la cama frente a él, Tooru había sido un público prisionero,
forzado a escuchar historias sobre los “turbulentos años de la Era
Showa^[1] <#footnote-5-1>”. Gracias a esto, Tooru podía decir todos los
nombres de la unidad aérea del anciano y los nombres de los nietos de su
segundo hijo.

“Pero cuando estaba saliendo del cuarto, me dijo ‘Ahora voy a tener
mejor ventilación aquí.’”

Tooru media más de un metro setenta, y cada vez que había pasado por
enfrente del anciano había recibido varias quejas, “Deja de bloquear la
luz” o “Ya se puso opaco aquí”. La enfermera le reprocharía chasqueando
la lengua y sacudiendo su dedo índice.

“Sé que era grosero, pero usted le agradaba. Varia gente ha pedido ser
cambiada de habitación porque no soporta las viejas historias del viejo
Ikegami-san, pero usted las escucho todas.”

De hecho, Tooru no había podido negociar por otra habitación.

La enfermera sonrió y le dio una palmada en el hombro.

“Lo más difícil está por delante, pero usted es un buen muchacho, así
que pienso que estará bien. No se vaya a dar por vencido.”

Tooru pensó que la enfermera le daba demasiado crédito, pero aprecio sus
palabras de aliento. Sin embargo, la ansiedad que cubría su corazón como
una capa no desaparecería. Si era dado de alta del hospital, las
ventajas de ser un paciente desaparecerían. Incluso si su cabeza nunca
volvía a la normalidad, él tendría que integrarse a la sociedad. Incluso
si no sabía nada o no podía hacer nada.

El estruendo de una bocina lo trajo de vuelta al presente. Mientras


estaba perdido en sus pensamientos, el cuarto se había calentado. De la
cocina frente a él, Tooru pudo escuchar el silbido del agua al hervir.

Se asomó por la ventana, preguntándose si podría encontrar la fuente del


ruido, pero estaba demasiado oscuro como para ver algo. En lugar de eso,
reflejado en el cristal, donde la noche se proyectaba, estaba el rostro
de un hombre joven que Tooru no conocía. Ya habían pasado tres meses, y
Tooru todavía no se acostumbraba a ese rostro; la cara de un hombre de
22 años llamado Tooru Takahisa. Su rostro. Sin embargo, al mirarlo,
Tooru sentía una distancia fría, como si estuviera mirando la fotografía
de alguien más.

El crujido del piso de madera hizo que Tooru se volteara, el hombre se


acercaba con dos tazas en las manos. El fragante aroma del café se
esparció por la triste habitación. “Toma,” dijo el hombre, ofreciéndole
una de las tazas.

“Gracias…”

Estaba suave y delicioso, tan distinto del de las máquinas expendedoras


del hospital. El hombre se acercó a la ventana y miro afuera, al
escenario completamente oscuro bajo él, ocasionalmente llevándose la
taza de café a la boca.

** * **

Su nombre era Keishi Fujishima. Tenía 28 años y era cuatro pulgadas más
bajo que Tooru. Era delgado con una cara fina de facciones pequeñas
regulares pero ordinarias, casi inexpresivas, que no ofrecían ninguna
pista sobre lo que pensaba. Su cabello siempre estaba perfectamente
peinado y su camisa nítida. Unido a su rostro inexpresivo, estos le
daban una impresión de alguien frió y pedante. Sin embargo, uno para
nada obtenía esa impresión de sus palabras o trato para con esos
alrededor de él. Para ser francos, Fujishima era antisocial, pero uno
podía fácilmente ver que esto no era por frialdad.

En el momento en que Fujishima dejo de mirar afuera, sus ojos se


encontraron con los de Tooru, quien aparto la vista rápidamente.

“He preparado lo que puedas necesitar en tu cuarto. Por favor no dudes


en hacerme saber si falta algo.”
“Um… gracias por todo, en serio.”

Frente al agradecido Tooru, Fujishima bebió su café inexpresivamente.


/Me sentiría más cómodo si hubiera dicho algo como, ‘No te preocupes por
eso,’ o ‘Ya me devolverás el favor/,’ pensó Tooru. Por así decirlo,
Tooru a menudo sentía como sus palabras flotaban en el aire a ningún
lado cuando hablaba con Fujishima.

** * **

Sus memorias con Fujishima habían comenzado tres meses atrás, pero Tooru
todavía sentía algunas reservas sobre el hombre. Incluso Fujishima daba
una sensación de mirarse a sí mismo desde lejos. Tooru era incapaz de
recordar si alguna vez había tenido alguna pequeña charla informal con
él. Sabía que Fujishima era mayor, y que cuando no había podido entender
el vació en su cabeza, Fujishima le había dicho, “Tú y yo somos amigos.”

“Luces cansado. Deberías ir a descansar.”

Tooru no había hecho nada en particular en todo el día. No creía estar


cansado, pero de repente se dio cuenta de que ir a descansar significaba
que podría estar solo, y de repente quería salir de ese lugar incómodo.

“Está bien. Entonces iré a la cama.”

Tooru asintió brevemente, y Fujishima le asintió ligeramente de regreso.


Antes de ir a su habitación, llevo las tazas vacías a la cocina. No
sabía cómo usar el grifo, así que las lavo con agua helada en lugar de
caliente. Pensó que sus dedos se congelarían.

Deslizo su maleta sobre su hombro, y camino frotándose las manos hacia


la puerta donde le habían dicho seria su habitación cuando lo guiaron
alrededor del lugar. Al entrar, calor como el del principio de la
primavera llenaba la habitación. De pie en la sombría habitación de 6
esteras^[2] <#footnote-5-2>, que solo tenía una cama, Tooru podía oír el
zumbido de la calefacción trabajando.

** * **

/¿Quién soy?/ Tooru comenzó a preguntarse, pero la respuesta no estaba


en ninguno de los cajones de su mente.

Tres meses atrás, cerca del final de Agosto, había habido un accidente.
Aparentemente uno de tránsito. Ya que Tooru no podía recordar nada, las
historias que había escuchado de otros comenzaban a tornarse vagas
expresiones. Recordaba despertar en la Unidad de Cuidados Intensivos,
rodeado de varias máquinas, y todo lo demás desde entonces, pero nada
antes de eso.

Cuando despertó después del accidente, la enfermera le pregunto su


nombre. Tooru sabía que le estaban preguntando “su nombre,” pero el
“nombre” crucial no venía, y no pudo responder. Lo mismo sucedió con su
edad, dirección, trabajo, y los nombres de su familia. El interior de su
cabeza estaba en blanco, como si hubieran borrado todo.

También había estado confundido, pero la atmósfera alrededor de él había


estado aún más cargada de confusión de los doctores y enfermeras.
Después de un tiempo, un hombre entró en su habitación. Tooru no
reconocía su rostro. El hombre lo miro con una expresión fija, giro
hacia el doctor y dijo, “No hay error. Este hombre es Tooru Takahisa.”
Tooru Takahisa… Tooru Takahisa… incluso después de haber oído su nombre,
nada le venía. Era como si el nombre perteneciera a alguien más.
Tenía lesiones craneales y el pulmón derecho dañado. Sus costillas y
clavícula estaban fracturadas y su brazo derecho dislocado. Encima de
todo eso, las lesiones craneales habían resultado en amnesia. Ese era el
diagnostico que se había quedado con él. Tooru podía ver que las
lesiones y huesos rotos habían sanado casi completamente durante esos
tres meses, pero sus recuerdos permanecían en el lugar del accidente
donde los había perdido. A pesar de todo el tiempo que había pasado no
habían regresado.

Tooru estaba asustado de su memoria en blanco. ¿Dónde había nacido? ¿Qué


clase de padres lo habían criado? ¿Qué clase de amigos había tenido?
¿Cómo había sido su vida escolar? ¿Que había estado haciendo, y que
había estado planeando hacer…? No miraba un camino para él, ni antes ni
después, y eso lo asustaba. Su ansiedad creció, y comenzó a desquitarse
con otros, “Duele no saber nada.”

Luego el joven doctor que lo había llevado a emergencias hablo con él,
sus ojos parpadeando lentamente tras sus lentes, “Basados en casos
pasados de amnesia, no hay evidencia clara y definitiva de cuando sus
recuerdos regresaran. Para ponerlo en términos extremos, podría ser
mañana, o podría ser dentro de veinte años. Pero en lugar de preocuparse
acerca del pasado, ¿Por qué no piensa en el futuro? Todavía es joven,
Takahisa-san…”

/Vete al diablo/, había pensado. /Fácil para ti de decir —no has perdido
tus recuerdos. No sé qué me gusta o no, o cuáles son mis intereses…
¿Cómo se supone que voy a tener una visión de mi futuro? No es como si
algo vendrá de la nada/… Eso era lo que había querido decir, pero en su
lugar solo bajo la cabeza y mordió su labio.

Ni siquiera estuvo una semana en el hospital al cual había sido llevado.


Fujishima decidió transferirlo a otro hospital porque, “Hay un doctor
que conozco ahí.” No consulto con Tooru, pero ya que él no tenía razón
para objetar, hizo como el hombre decía.

Todo el tiempo que estuvo interno, solo Fujishima fue a verlo.

Otra que escuchar historias sobre su pasado de Fujishima, que iba a


visitarlo una vez al día como un reloj, Tooru no tuvo otras opciones
para averiguar acerca de sí mismo. Sin embargo, el hombre en el que
dependía se volvió más taciturno, y construir su pasado tomo un largo
tiempo.

De acuerdo con la historia de Fujishima de su historia personal, Tooru


había perdido a sus padres a una edad temprana, no tenía hermanos o
parientes cercanos —en corto, Tooru estaba completamente solo en el
mundo. Se había graduado del colegio y trabajaba como chófer de
entregas. Había sido despedido de ese trabajo en el momento del
accidente y desalojado del apartamento donde había estado viviendo por
falta de pago. Tooru escucho el pasado hablado tan indiferentemente por
Fujishima, las desgracias que desfilaban como con previo aviso, como si
estuviera escuchando los asuntos de alguien completamente diferente. No
sintió que eso fuera todo sobre él, a tal punto que solo pensaba, “Ya
veo.” Sin embargo, cuando su cuerpo sano y fue dado de alta del
hospital, él abruptamente se preocupó sobre su vida futura. El seguro
del auto cubriría su hospitalización y el costo de los tratamientos,
había dicho Fujishima. Sin embargo, no quedaba nada para pagar algo más,
como el depósito para un nuevo apartamento. Fujishima entonces le dio un
sobre, diciendo que era valioso. Contenía un sello personal^[3]
<#footnote-5-3>, un certificado de seguro, y 30,000 yenes. No había un
celular, lo que era extraño. “¿No tenía celular?” le pregunto a Fujishima.

“Era un teléfono de la compañía, así que fue regresado cuando dejaste tu


trabajo,” le dijo. Parecía que no había tenido un teléfono privado.
Tampoco había una libreta de ahorro entre las cosas, así que parecía que
no tenía ahorros. Incluyendo los 3,650 yenes que tenía en su billetera
al momento del accidente más los contenidos del sobre, el capital total
de Tooru eran 33,650 yenes^[4] <#footnote-5-4>.

Tooru considero pedirle prestado dinero a Fujishima, pero era difícil


para él sacar el tema del dinero. Tooru tenía un amigo que no recordaba.
Este amigo se había hecho cargo de los procedimientos del seguro, pagado
el hospital, etc por su bien, además había ido a verlo todos los días,
así que Tooru pensaba se habían hecho cercanos. Y aun así, él estaba
bien consciente de marcar la distancia entre él y este hombre navegando
a la deriva.

Una semana después de dejar el hospital, Fujishima sugirió, “¿Qué te


parece quedarte en mi apartamento por un tiempo después de que te den de
alta?” Al principio Tooru pensó que estaba salvado, pero después empezó
a preguntarse si estaba bien, así que no fue capaz de regocijarse
honestamente. Tooru sabía que Fujishima no era un hombre malo. Al
contrario, era casi demasiado gentil. Y aun así, la sensación de
incongruencia que sentía en momentos le turbaba grandemente.

Tooru se preguntó si no podrían ser más cercanos. “¿Dónde nos conocimos?”

Después de un silencio tan largo que Tooru pensó estaba siendo ignorado,
Fujishima respondió, “Trabajamos en el mismo lugar de medio tiempo.”
Intento preguntar qué clase de trabajo, pero Fujishima dejo la
habitación antes de que pudiera hablar, y así la historia termino ahí.
Tooru se preguntó que podría tener en común con un hombre seis años
mayor, incluso si habían trabajado juntos… y ahora tres meses habían
pasado, y él todavía no tenía idea.

** * **

La estadía de Tooru en el hospital había durado tanto tiempo, que al


parecer su reloj interno se había fijado para despertarlo a las 6:30
a.m. cuando la enfermera comenzaba sus rondas para la extracción de
sangre. Incluso allí, se despertó a la misma hora. Miro el reloj en la
pared y sonrió. La habitación estaba cálida y agradable, y no quería
dejar la acogedora cama, pero mientras se perdía en las sabanas y
dormitaba, se oyó un golpe seco en la puerta de la habitación. Eran las
7:30 a.m. Tooru recordó entonces que estaba en la casa de alguien más,
no en el hospital, y corrió hacia la puerta, lamentando su desordenado
estado.

Fujishima estaba allí, sereno, en un traje gris, y su cabello


perfectamente arreglado. Tooru inconscientemente trato de arreglar su
aspecto. Estaba avergonzado de acabar de levantarse y de todavía llevar
puesta su pijama arrugada.

“Me voy a trabajar. Debería estar de vuelta a las 7:30,” diciendo esto,
Fujishima le dio un billete doblado de 10,000 yenes^[5] <#footnote-5-5>
y una llave. “Esta es la llave de la casa. Y si tienes hambre, consigue
algo para comer con esto.”

Tooru inconscientemente se hizo para atrás. “No puedo aceptar eso. ¡Es
demasiado!”

“Si sobra algo, puedes comprar comestibles.”

Presionando el dinero en su mano, Fujishima se marchó. Pero incluso


después de que cualquier signo de él hubo desaparecido, una muda
incomodidad permaneció. Solo comprando un jugo o un sándwich, cuando sus
comidas en el hospital habían sido poco, reduciría el dinero a casi a la
mitad. El dinero sobrante lo alimentaria por un mes en el mejor de los
casos. Tooru sabía que podría llegar a esto tarde o temprano, pero…
aceptando dinero como este hería su orgullo como hombre.

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1. Era Showa (1925 - 1989): Fue un periodo de gran sufrimiento para los
japoneses. La depresión económica se esparció, las exportaciones
declinaron y la bancarrota se volvió frecuente. ↵ <#return-footnote-5-1>
2. 6 Esteras (6 畳): 畳 (Jyoo) es una unidad de medida utilizada para
indicar la dimensión de una habitación. 1 畳 corresponde a la
dimensión de una estera de tatami que es aproximadamente 180 x 90
cm. ↵ <#return-footnote-5-2>
3. Sello Personal (判子): 判子 (hanko) es un sello que se utiliza a
manera de firma en Japón y algunas otras áreas de Asia. ↵
<#return-footnote-5-3>
4. 33, 650 yenes aprox. 409 dólares. ↵ <#return-footnote-5-4>
5. 10,000 yenes aprox. 121 dólares. ↵ <#return-footnote-5-5>

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