Introducción
El cáncer de páncreas (CP) es una enfermedad particularmente devastadora
debido a su rápido desarrollo y alta mortalidad. Aunque representa una proporción
relativamente baja de todos los casos de cáncer, la mayoría de los pacientes
experimentan una tasa de supervivencia a 5 años de entre el 2% y el 9%. El
adenocarcinoma ductal pancreático (PDAC) es el subtipo más común,
responsable de más del 90% de los casos. Debido a la falta de síntomas
tempranos y al crecimiento agresivo del tumor, el CP suele detectarse en etapas
avanzadas, lo que limita las opciones de tratamiento y agrava el pronóstico. Este
artículo revisa los avances recientes en la identificación de factores de riesgo, el
diagnóstico precoz y las opciones de tratamiento para el CP, subrayando la
necesidad urgente de estrategias más eficaces para su control.
Factores de Riesgo
Los factores de riesgo del cáncer de páncreas pueden dividirse en no modificables
y modificables. En los modificables entran:
Edad: El CP es extremadamente raro en personas menores de 30 años y su
prevalencia aumenta drásticamente con la edad. Aproximadamente el 90% de los
pacientes tienen más de 55 años, siendo la mayoría entre los 70 y 80 años.
Sexo: El CP es más común en hombres que en mujeres. Este fenómeno puede
estar relacionado con diferencias en los niveles de esteroides entre géneros, que
podrían tener un efecto protector en las mujeres.
Genética y antecedentes familiares: Las personas con antecedentes familiares de
CP tienen un riesgo significativamente mayor de desarrollar la enfermedad.
Diabetes: Las personas con diabetes tipo 1 o tipo 2 tienen un riesgo mayor. En
aquellos diagnosticados recientemente con diabetes, el riesgo de CP puede ser
hasta siete veces mayor.
Después de haber abarcado los factores de riesgo no modificables podemos
observar cuales si pueden presentárseles a una modificación.
Tabaquismo: Fumar es el principal factor de riesgo modificable para el CP,
aumentando el riesgo hasta en un 74%.
Alcohol y dieta: El consumo excesivo de alcohol y la obesidad se asocian
fuertemente con el CP. Además, la dieta alta en grasas también puede contribuir al
desarrollo del cáncer.
Microbiota intestinal: La disbiosis microbiana ha sido implicada en el desarrollo del
CP, afectando el sistema inmunitario e induciendo respuestas inflamatorias que
pueden acelerar la progresión tumoral.
Diagnóstico
El diagnóstico del cáncer de páncreas es uno de los principales desafíos debido a
la falta de síntomas claros en las primeras etapas. Sin embargo, poseemos
medios los cuales permiten identificar el diagnostico oportuno de la enfermedad
tales como:
Biomarcadores tumorales:
El marcador tumoral más comúnmente utilizado para el diagnóstico y seguimiento
del CP es el “CA19-9”, aunque también se han identificado otros como “CA125”,
“CEA”, y “microARN”. Sin embargo, ninguno de estos marcadores es altamente
específico, lo que subraya la necesidad de mejores herramientas de detección
precoz.
Técnicas de imagen
Las técnicas de imagen, como la tomografía computarizada (TCMD), la resonancia
magnética (IRM) y la tomografía por emisión de positrones (PET), son
herramientas clave en la evaluación del CP. La combinación de PET y TAC puede
detectar lesiones microscópicas antes de que se produzcan cambios anatómicos.
Examen histológico
El análisis de muestras de tejido mediante biopsia sigue siendo el "patrón oro"
como según menciona el articulo para el diagnóstico confirmatorio del CP. Estas
muestras se obtienen a través de métodos como la ultrasonografía endoscópica
(USE) o la laparoscopia.
Tratamiento
Cirugía:
La cirugía es el único tratamiento potencialmente curativo para el CP, pero solo es
viable en pacientes con enfermedad localizada y sin metástasis. Los
procedimientos incluyen la pancreatectomía y la pancreaticoduodenectomía. La
quimioterapia neoadyuvante puede utilizarse para reducir el tamaño del tumor
antes de la cirugía, mejorando las tasas de resección.
Quimioterapia
Los regímenes de quimioterapia más utilizados incluyen “FOLFIRINOX” y
combinaciones de “gemcitabina” con “NAB-paclitaxel”. Estos tratamientos son
estándar tanto para el CP localmente avanzado como para la enfermedad
metastásica. En casos inoperables, se ha explorado la quimioterapia
neoadyuvante para aumentar las posibilidades de resección quirúrgica.
Radioterapia
La radioterapia se utiliza principalmente en pacientes con CP localmente
avanzado. La radioterapia externa y la braquiterapia son las formas más comunes,
aunque suelen estar limitadas por el daño a los tejidos circundantes.
Nuevas terapias
Las investigaciones en inmunoterapia y terapias dirigidas están avanzando,
aunque con resultados limitados hasta la fecha. El uso de inhibidores de puntos de
control inmunitarios como el “pembrolizumab” ha mostrado promesas iniciales,
pero no ha logrado resultados consistentes en el tratamiento del CP.
Terapia microbiana
Estudios recientes han explorado el uso de la microbiota en el tratamiento del CP.
La disbiosis microbiana podría ser un objetivo para mejorar la respuesta a la
quimioterapia y la inmunoterapia, abriendo nuevas vías para el tratamiento
combinado.
Conclusión
El cáncer de páncreas sigue siendo una de las neoplasias malignas más difíciles
de tratar debido a su diagnóstico tardío y la falta de tratamientos efectivos en
etapas avanzadas. El futuro de la investigación sobre el CP debe centrarse en
identificar biomarcadores más específicos para el diagnóstico temprano, así como
en el desarrollo de tratamientos personalizados, incluidas terapias dirigidas y
microbioterapias combinadas.
Referencia:
Klein A. P. (2021). Pancreatic cancer epidemiology: understanding the role
of lifestyle and inherited risk factors. Nature reviews. Gastroenterology &
hepatology, 18(7), 493–502. [Link]