Sor Juana Inés de la Cruz
Juana Inés de la Cruz, Sor. San Miguel de Nepantla (México), 12.XI.1648 – Ciudad de
México (México), 17.IV.1695. Religiosa, jerónima (OSH), escritora, poetisa, erudita,
bibliófila, compositora.
Juana de Asbaje y Ramírez de Santillana (sor Juana Inés de la Cruz) fue hija de Isabel
Ramírez de Santillana (fallecida en 1688), criolla, y del capitán español Pedro Manuel
de Asbaje (fallecido en 1669), quienes tuvieron otras dos hijas, María y Josefa María.
Su madre se unió posteriormente a Diego Ruiz Lozano. Su fecha de nacimiento aún se
discute, puesto que, a pesar del acta de bautismo de una niña del mismo nombre en
1648, el padre Diego Calleja, quien realizó la primera aproximación biográfica de la
monja (Fama y obras póstumas), ofrece como fecha 1651. El hecho de ser hija natural,
frecuente en la época, no parece haberle supuesto un serio problema, e incluso afirma
la fuerte personalidad de las mujeres de la familia. Su propia madre, a la muerte de su
abuelo, continuó llevando la hacienda, a pesar de ser analfabeta, así como una de sus
tías. Octavio Paz señala que la sociedad novohispana era bastante permisiva en las
relaciones ilícitas.
La mayoría de los datos relativos a su infancia nos los ofrece ella misma en
su Respuesta a sor Filotea. Destacaba en ella su obsesión por el saber, como
demuestra el hecho de convencer, con tres años, a la maestra de una de sus hermanas
para que la enseñara a leer. En 1656, tras la muerte de su abuelo, se trasladó a casa
de su tía María —hermana de su madre— y de Juan de la Mata. Hacia 1664 entró al
servicio de la virreina recién llegada (29 de junio), Leonor Carreto, marquesa de
Mancera. Aprendió en escasas lecciones Latín con Martín de Olivas (a quien dedicó su
poema, “Máquinas primas de su ingenio agudo”), gracias a su confesor —Núñez de
Miranda—, quien también la indujo a entrar en religión en 1667 en las carmelitas
descalzas de San José, aunque, por una grave enfermedad y el rigor de la Orden,
profesó en el convento de Santa Paula o San Jerónimo. En su Respuesta indicaba:
“Entréme religiosa porque para la total negación que tenía al matrimonio, era lo menos
desproporcionado y lo más decente que podía elegir”. Entre el abandono de las
carmelitas y la elección de las jerónimas, regresó a la Corte unos meses. Fue en ese
momento cuando tuvo lugar la anécdota que relató el marqués de Mancera y que
recoge Calleja (Fama y obras póstumas): el virrey reunió en 1668 a los cuarenta
hombres más sabios de Nueva España para que la examinaran y dictaminaran si su
sabiduría era adquirida o natural “y atestigua el señor Marqués [...] que a la manera que
un galeón real [...] se defendería de pocas chalupas, que le embistieran, así se
desembarazaba Juana Inés de las preguntas”.
En estos años fue clave la presencia del padre Núñez —confesor a su vez de los
virreyes— quien animó a Juana Inés a entrar religiosa e incluso corrió con los gastos de
la fiesta de su profesión (24 de febrero de 1669). Pedro Velázquez de la Cadena
proporcionó la dote y narra González Obregón (Méjico Viejo) que “recibió el velo de
manos del canónigo Don Antonio de Cárdenas y Salazar”. Una buena parte de la crítica
insiste en la vida relajada de los conventos. Josefina Muriel, en su estudio de la vida
conventual femenina, indica que la celda tenía a menudo dos pisos con una cocina y
una sala. Para su cuidado se les permitía tener esclavas, como lo indica un documento
en el que sor Juana vendió a una hermana su esclava mulata, Juana de San José,
entregada por su madre (1669). El provincial franciscano fray Mateo de Herrera quiso
limitar el número de sirvientas en los conventos y fracasó al oponerse las monjas, que
llegaron a acudir a la Real Audiencia.
Frida Kahlo
(Magdalena Carmen Frida Kahlo; Coyoacán, México, 1907 - id., 1954) Pintora
mexicana. Aunque se movió en el ambiente de los grandes muralistas mexicanos de su
tiempo y compartió sus ideales, Frida Kahlo creó una pintura absolutamente personal,
ingenua y profundamente metafórica al mismo tiempo, derivada de su exaltada
sensibilidad y de varios acontecimientos que marcaron su vida.
Frida Kahlo
A los dieciocho años Frida Kahlo sufrió un gravísimo accidente que la obligó a una larga
convalecencia, durante la cual aprendió a pintar, y que influyó con toda probabilidad en
la formación del complejo mundo psicológico que se refleja en sus obras. En 1929
contrajo matrimonio con el muralista Diego Rivera; tres años después sufrió un aborto
que afectó en lo más hondo su delicada sensibilidad y le inspiró dos de sus obras más
valoradas: Henry Ford Hospital y Frida y el aborto, cuya compleja simbología se conoce
por las explicaciones de la propia pintora.
También son muy apreciados sus autorretratos, asimismo de compleja
interpretación: Autorretrato con monos o Las dos Fridas. Cuando André Breton conoció
la obra de Frida Kahlo, afirmó que la mexicana era una surrealista espontánea y la
invitó a exponer en Nueva York y París, ciudad esta última en la que no tuvo una gran
acogida. Frida nunca se sintió cerca del surrealismo, y al final de sus días rechazó
abiertamente que su creación artística fuera encuadrada en esa tendencia.
En su búsqueda de las raíces estéticas de México, rasgo que compartió con Diego
Rivera y los muralistas (David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco), Frida Kahlo
realizó espléndidos retratos de niños y obras inspiradas en la iconografía mexicana
anterior a la conquista, pero son las telas que se centran en ella misma y en su azarosa
vida las que la han convertido en una figura destacada de la pintura mexicana del siglo
XX
Benito Juárez García
Benito Juárez García (21 de marzo de 1806 – 18 de julio de 1872) Nació en San Pablo
Guelatao, Oaxaca. Hijo de Marcelino Juárez y Brígida García. Aprendió el castellano,
estuvo al servicio doméstico del fraile lego Antonio de Salanueva, quien le patrocinó sus
estudios; en 1825 terminó los cursos de gramática latina, en 1827 los dé filosofía
escolástica y en 1828 los de teología moral, y en 1829 se inscribió en el Instituto de
Ciencias y Artes del Estado, recién establecido para seguir la carrera de Derecho. En
1830 se le confió la cátedra de física, siendo ya pasante. El 13 de enero de 1834 se
tituló de abogado. Integró el grupo de liberales oaxaqueños con Miguel Méndez, otro
indígena de la sierra. Participó en el Congreso federal (1846-1847) que decretó la
hipoteca de los bienes eclesiásticos, para financiar la guerra contra Estados Unidos, y a
su regreso a Oaxaca, una vez derrotados los polkos locales, se le nombró gobernador
interino (2 de octubre .de 1847 a 12 de agosto de 1849). El 25 de mayo de 1853,
habiendo asumido Santa Anna la presidencia por décima primera y última vez, fue
detenido por la tropa y enviado prisionero a Jalapa, luego a las tinajas (celdas
inundadas) de San Juan de UIúa y finalmente expulsado a La Habana. En 1854 (23 de
noviembre) se expidió la Ley sobre Administración de Justicia, y Orgánica de los
Tribunales de la Nación, del Distrito y Territorios, o Ley Juárez, que suprimió los fueros
eclesiásticos y militares. Esta disposición, primera propiamente de la Reforma, provocó
violentos pronunciamientos armados y verbales de los conservadores y el clero, la
renuncia del presidente Álvarez y el advenimiento de la administración moderada de
Ignacio Comonfort. El 11 de enero de 1858 los conservadores depusieron a Comonfort.
Juárez, por ministerio de ley asumió la Presidencia de la República. Es en Guanajuato
donde estableció su gobierno, lo apoyaba una coalición de Estados integrada por
Jalisco, Colima, Aguascalientes, Zacatecas, Querétaro, Michoacán, Guanajuato,
Veracruz y Oaxaca. El principal problema que se presentó al gobierno de Juárez en
Veracruz fue el de conseguir recursos económicos para sostener, por medio de la
guerra, la vigencia de la. Constitución. De una parte buscó el reconocimiento de los
Estados Unidos., pero éstos la condicionaron a la concesión de los derechos de tránsito
por el istmo de Tehuantepec y el permiso para construir un ferrocarril desde la frontera
de Texas hasta un puerto en el Golfo de California y aún llegaron a proponer la compra
de la península. La otra alternativa consistía en nacionalizar los bienes del clero.
Mientras Juárez examinaba con sus ministros los extremos de una u otra medida,
Miguel Miramón quitó a. Zuloaga la jefatura del gobierno conservador (31 de enero de
1859) y puso sitio a Veracruz (principios de marzo), aunque sin éxito. A principios de
julio, Juárez se decide por la expedición de las Leyes de Reforma; nacionalizó los
bienes del clero, separó la Iglesia del Estado, ordenó la exclaustración de monjas y
frailes y previó la extinción de las corporaciones eclesiásticas (12 de julio), implantó el
Registro Civil (23 de julio) y secularizó los cementerios (31 de julio) y las fiestas
públicas (11 de agosto). Los franceses entraron a Orizaba. El 12 de abril, Juárez expidió
un manifiesto en el cual invitaba a los mexicanos a unirse y defender la independencia
de nuestro país. El ejército francés fue rechazado en Puebla e15 de mayo de 1862,
pero el 17 de mayo del año siguiente tomó esa plaza después de un sitio de 30 días.
Juárez salió de la Ciudad de México el 31 de mayo, rumbo a San Luis Potosí donde
permaneció hasta el 22 de diciembre. Maximiliano, Miramón y Mejía fueron ejecutados
en Querétaro el 19 de junio de 1867. Juárez les negó el indulto, por oponerse a tal acto
de clemencia las más graves consideraciones de justicia y la necesidad de asegurar la
paz de la nación. El 21 siguiente capituló la guarnición de la Ciudad de México y el 27
se rindió Veracruz. El 1º de octubre de 1871, aún cuando la gran mayoría de los
diputados había votado por la reelección de Juárez, un grupo de oficiales porfiristas; se
apoderó de la Cárcel de Belén y de la Ciudadela; donde estaban depositados los
pertrechos de guerra y casi toda la artillería. Juárez confió el contraataque a los
generales Alejandro García., Sóstenes Rocha y Donato Guerra, que reprimieron casi
inmediatamente la asonada. Con motivo de estos sucesos, el Congreso concedió
facultades extraordinarias al presidente; El general Díaz proclamó entonces el Plan de
la Noria, oponiéndose a la reelección, que tuvo el efecto de provocar una poderosa
sublevación que el propio Juárez, al asumir nuevamente la presidencia el 1º de
diciembre, no vaciló en calificar de amenazadora. Cuatro meses después (10 de abril
de 1872), pudo informar al Congreso que gracias a1as victorias de Oaxaca y Zacatecas
y otras ventajas de orden militar, el gobierno había echado por tierra los proyectos de
los revoltosos. Díaz, sin embargo, empezó a reunir nuevos elementos para reanudar la
compañía; pero el 18 de julio de 1872 murió el presidente Juárez y ese hecho puso fin
al conflicto. ALFARO ANGUIANO, César Gabriel, Los beneméritos de Jalisco,
Guadalajara, 2003, Imprejal, 329 páginas. P.59-65.