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Lenguaje Inclusivo

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El lenguaje inclusivo es una propuesta lingüística y social que busca visibilizar y respetar a

todas las personas, independientemente de su género, identidad, u orientación. Se trata de


una forma de hablar y escribir que intenta evitar la discriminación o la invisibilización de
ciertos grupos, especialmente en términos de género, promoviendo una comunicación más
equitativa y representativa.

En muchas lenguas, incluido el español, el género masculino ha sido tradicionalmente utilizado


como genérico para referirse a grupos mixtos o cuando el género es desconocido. Sin
embargo, este uso ha sido cuestionado, ya que se percibe que refuerza la idea de que el
hombre es la norma y lo demás es excepción. El lenguaje inclusivo nace con el propósito de
romper con esta convención y ofrecer alternativas que incluyan a todas las personas de
manera explícita.

Existen diversas formas de aplicar el lenguaje inclusivo. Una de las más comunes es el uso de
desdoblamientos, es decir, nombrar tanto el masculino como el femenino, como en "todos y
todas" o "niños y niñas". Sin embargo, este enfoque ha sido criticado por su extensión y
porque sigue excluyendo a personas que no se identifican con los géneros binarios. Otra
estrategia es el uso de formas neutrales, como "personas", "estudiantes" o "ciudadanía", que
evita el género por completo. En los últimos años, también han surgido propuestas como el
uso de la "e", la "x" o el "@" (por ejemplo, "todes", "todxs", "tod@s") para referirse a un grupo
de manera inclusiva, aunque estas formas generan debate debido a su adecuación a las reglas
gramaticales y su aceptación social.

El debate en torno al lenguaje inclusivo no se limita a lo lingüístico, sino que toca aspectos
culturales, políticos y sociales. Para quienes lo defienden, adoptar un lenguaje más inclusivo es
un paso hacia la igualdad, ya que el lenguaje moldea la realidad y afecta cómo percibimos el
mundo y a las personas que nos rodean. Por otro lado, quienes se oponen argumentan que
estas modificaciones distorsionan el idioma y que existen otras maneras de avanzar hacia la
igualdad sin alterar la estructura lingüística.

En cualquier caso, el lenguaje inclusivo ha ganado visibilidad en los últimos años, impulsado
por movimientos sociales y feministas que buscan una sociedad más justa y diversa. Aunque su
uso no es universal ni obligatorio, cada vez más instituciones, medios de comunicación y
personas lo están adoptando, reconociendo la importancia de reflejar la diversidad humana en
la manera en que nos comunicamos.

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