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Sol

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Para otros usos de este término, véanse Sol


(desambiguación) y Disco solar (desambiguación).

Sol
Primera imagen: fotografía de la luz
visible del Sol con un filtro solar en
2013
Segunda imagen: fotografía
ultravioleta retocada de la NASA en
2020

Datos derivados de la
observación terrestre

149 597 870 700


Distancia media
m (~ 1,5 × 1011
desde la Tierra
m)

Brillo visual (V) −26,8

Diám. angular en
32′35,64″
el perihelio

Diám. angular en
31′31,34″
el afelio

Índice color (U-B) +0,10

Índice color (B-V) +0,63

Características físicas

Diámetro 1 391 016 km


(~1,4 × 109 m)

Diámetro relativo
109
(dS/dT)

6,0877 × 1012 k
Superficie

1,4123 × 1018 k
Volumen

Masa relativa a la
332 946 X
de la Tierra

Masa 1,9891 × 1030 kg

Densidad 1411 kg/m³

Densidad relativa
0,255x
a la de la Tierra

Densidad relativa
1,41x
al agua

Gravedad en la 274 m/s² (27,96


superficie g)

Velocidad de
617,8 km/s
escape

Temperatura
efectiva de la 5778 K (5505 °C)
superficie

Temperatura
máxima de 1-2×105 K1
la corona

Temperatura del
~ 1,36 × 107 K
núcleo

Luminosidad (LS) 3,827 × 1026 W

Periodo de
rotación
En el ecuador: 27d 6h 36min

A 30° de latitud: 28d 4h 48min

A 60° de latitud: 30d 19h 12min

A 75° de latitud: 31d 19h 12min

Características orbitales

Distancia máxima
~2.5×1017 km
al centro de
~26 000 años luz
la Galaxia

Periodo orbital
2,25 -
alrededor del
2,50 × 108 años2
centro galáctico

Velocidad orbital
~251 km/s3
máxima

Inclinación
axial con la 7,25°
eclíptica

Inclinación axial
con el plano de la 67,23°
galaxia

Composición de la fotosfera

Hidrógeno 73,46 %

Helio 24,85 %

Oxígeno 0,78 %

Carbono 0,30 %

Hierro 0,16 %

Neón 0,12 %

Nitrógeno 0,09 %

Silicio 0,07 %
Magnesio 0,06 %

Azufre 0,05 %

El Sol (del latín sol, solis, ‘dios Sol invictus’ o ‘sol’, a su vez de la
raíz protoindoeuropea sauel, ‘luz’)4 es una estrella de tipo-G de la
secuencia principal y clase de luminosidad V que se encuentra en el
centro del sistema solar y constituye la mayor fuente de radiación
electromagnética de este sistema planetario.5 Es una esfera casi
perfecta de plasma, con un movimiento convectivo interno que
genera un campo magnético a través de un proceso de dinamo. Cerca
de tres cuartas partes de la masa del Sol constan de gases como
el hidrógeno; el resto es principalmente helio, con cantidades mucho
más pequeñas de elementos, incluyendo
el oxígeno, carbono, neón y hierro.

Se formó hace aproximadamente 4600 millones de años a partir


del colapso gravitacional de la materia dentro de una región de una
gran nube molecular. La mayor parte de esta materia se acumuló en
el centro, mientras que el resto se aplanó en un disco en órbita que
se convirtió en el sistema solar. La masa central se volvió cada vez
más densa y caliente, dando lugar con el tiempo al inicio de la fusión
nuclear en su núcleo. Se cree que casi todas las estrellas se forman
por este proceso. El Sol es más o menos de edad intermedia y no ha
cambiado drásticamente desde hace más de cuatro mil millones de
años, y seguirá siendo bastante estable durante otros 5000 millones
de años más. Sin embargo, después de que la fusión del hidrógeno en
su núcleo se haya detenido, el Sol sufrirá cambios importantes y se
convertirá en una gigante roja. Se estima que el Sol se volverá
entonces lo suficientemente grande como para engullir las órbitas
actuales de Mercurio, Venus y posiblemente la Tierra.67

La Tierra y otros cuerpos (incluidos


otros planetas, asteroides, meteoroides, cometas y polvo) orbitan alre
dedor del Sol.5 Por sí solo, representa alrededor del 99,86 % de la
masa del sistema solar.8 La distancia media del Sol a la Tierra fue
definida exactamente por la Unión Astronómica Internacional en 149
597 870 700 metros9 (aproximadamente 150 millones de kilómetros).
Su luz recorre esta distancia en 8 minutos y 20 segundos.

La energía del Sol, en forma de luz solar, sustenta a casi todas las
formas de vida en la Tierra a través de la fotosíntesis, y determina el
clima de la Tierra y la meteorología.

Es la estrella del sistema planetario en el que se encuentra la Tierra;


por lo tanto, es el astro con mayor brillo aparente. Su visibilidad en
el cielo local determina, respectivamente, el día y la noche en
diferentes regiones de diferentes planetas. En la Tierra,
la energía radiada por el Sol es aprovechada por los
seres fotosintéticos que constituyen la base de la cadena trófica,
siendo así la principal fuente de energía de la vida. También aporta la
energía que mantiene en funcionamiento los procesos climáticos.10

El Sol es una estrella que se encuentra en la fase


denominada secuencia principal, con un tipo espectral G2 y clase de
luminosidad V, por tanto, también es denominada como enana
amarilla. Se formó hace entre 4567,9 y 4570,1 millones de años y
permanecerá en la secuencia principal aproximadamente
5000 millones de años más. El Sol, junto con todos los cuerpos
celestes que orbitan a su alrededor, incluida la Tierra, forman
el sistema solar.

A pesar de ser una estrella enana, es la única cuya forma se puede


apreciar a simple vista, con un diámetro angular de 32′35″ de arco en
el perihelio y 31′31″ en el afelio, lo que da un diámetro medio de
32′03″. La combinación de tamaños y distancias del Sol y la Luna son
tales que se ven, aproximadamente, con el mismo tamaño aparente
en el cielo. Esto permite una amplia gama de eclipses
solares distintos (totales, anulares o parciales).11

El vasto efecto del Sol sobre la Tierra ha sido reconocido


desde tiempos prehistóricos y el astro ha sido considerado por
algunas culturas como una deidad. El movimiento de la Tierra
alrededor del Sol es la base del calendario solar, el cual es el
calendario predominante en uso hoy en día.

La disciplina científica que se encarga del estudio del Sol en su


totalidad es la física solar.

Características

[editar]

El Sol es una estrella de tipo-G de la secuencia principal que abarca


aproximadamente el 99,86 % de la masa del sistema solar. Éste tiene
una magnitud absoluta de +4,83, estimada como más brillante que el
85 % de las estrellas de la Vía Láctea, la mayoría de las cuales
son enanas rojas. Pertenece a la Población I, o a las estrellas ricas en
elementos pesados. La formación del Sol pudo haber sido provocada
por ondas de choque de una o más supernovas próximas. Esto fue
planteado debido a la gran abundancia de elementos pesados en el
sistema solar, como el oro y el uranio, en relación con las
abundancias de estos elementos en la llamada Población II de
estrellas, siendo estas pobres en elementos pesados. Estos elementos
podrían haberse producido por reacciones
nucleares endotérmicas durante una supernova, o por transmutación
a través de la absorción neutrónica dentro de una estrella masiva de
segunda generación.12

GIF, hecho por la NASA, abril 2008.

El Sol es, con diferencia, el objeto más brillante en el cielo,


con magnitud aparente de −26,74. Es unos 13 000 millones de veces
más brillante que la segunda estrella más luminosa, Sirio, que tiene
una magnitud aparente de −1.46. La distancia media del centro del
Sol al centro de la Tierra es de aproximadamente 1 unidad
astronómica (alrededor de 150 millones de kilómetros), aunque la
distancia varía a medida que la Tierra se mueve desde el perihelio en
enero hasta el afelio en julio. En esta distancia media, la luz viaja
desde el horizonte del Sol hasta el horizonte de la Tierra en unos 8
minutos y 19 segundos, mientras que la luz desde los puntos más
cercanos del Sol y de la Tierra tarda aproximadamente dos segundos
menos.

El Sol no tiene un límite definido y en sus partes externas su densidad


disminuye exponencialmente al aumentar la distancia a su centro. No
obstante, a efectos de medición, se considera el radio solar como la
distancia que engloba desde su centro hasta el borde de la fotosfera,
la superficie visible aparente del Sol. Con base en esta medida, el Sol
es una esfera casi perfecta con un achatamiento estimado de
9 millonésimas, lo que significa que su diámetro polar difiere de su
diámetro ecuatorial por tan solo 10 kilómetros. El efecto mareal de los
planetas es débil y no afecta significativamente a la forma del Sol. El
Sol rota más deprisa por su ecuador que por sus polos. Esta rotación
diferencial está causada por el movimiento de convección debido al
transporte de calor y al efecto Coriolis producido por la rotación del
Sol. En un marco de referencia definido por las estrellas, el periodo de
rotación es de aproximadamente 25,6 días en el ecuador y de
33,5 días en los polos. Visto desde la Tierra en su órbita alrededor del
Sol, el período de rotación aparente del Sol en su ecuador es de unos
28 días.

Luz solar
[editar]

Artículo principal: Luz solar

Amanecer desde el mirador del


Garbí en Valencia (España)

La constante solar es la cantidad de energía que el Sol deposita por


unidad de tiempo y superficie y que es directamente expuesta como
luz solar. La constante solar es igual a aproximadamente a 1361 W/m²
(vatios por metro cuadrado) a una distancia de una unidad
astronómica (ua) del Sol (es decir, en la Tierra o a la misma distancia
del Sol que ella).13 La luz del Sol en la superficie de la Tierra es
atenuada por la atmósfera terrestre, de modo que, llega menos
energía a la superficie (cerca de 1000 W/m²) en condiciones claras
cuando el Sol está cerca del cenit. La luz del Sol en la parte superior
de la atmósfera terrestre está compuesta (por energía total) de
aproximadamente un 50 % de luz infrarroja, un 40 % por luz visible y
un 10 % de luz ultravioleta. La atmósfera terrestre filtra más del 70 %
de la radiación ultravioleta solar, especialmente en las longitudes de
onda más cortas. La radiación ultravioleta solar ioniza la parte
superior de la atmósfera en el lado diurno de la Tierra, volviendo a
la ionosfera conductora de electricidad.

El color del Sol es blanco con un índice de color-espacio (CIE) cercano


al (0,3; 0,3) cuando se ve desde el espacio o desde lo alto del cielo;
en cambio, cuando se observa desde una zona baja del cielo
la dispersión atmosférica del Sol tiene un color amarillo, rojo, naranja
y magenta. A pesar de su blancura típica, la mayoría de la gente se
imagina el Sol como amarillo; las razones de ello son objeto de
debate. El Sol es una estrella G2V, con G2 se indica que
su temperatura superficial es de aproximadamente 5778 K (5505 °C),
y V que, como la mayoría de las estrellas, es una estrella enana de
la secuencia principal. La luminancia media del Sol es de
aproximadamente 1,88 Gcd/m² (gigacandelas por metro cuadrado),
pero como se ve a través de la atmósfera de la Tierra, esto se reduce
a aproximadamente 1,44 Gcd/m². Sin embargo, la luminancia no es
constante a través del disco del Sol (oscurecimiento del limbo). 14

Composición

[editar]

Capas internas del sol

El Sol está compuesto principalmente por los elementos


químicos hidrógeno y helio; que representan el 74,9 % y el 23,8 % de
la masa del Sol en la fotosfera, respectivamente. Todos los elementos
más pesados, llamados metales en astronomía, representan menos
del 2 % de la masa, con el oxígeno (más o menos el 1 % de la masa
del Sol), carbono (0,3 %), neón (0,2 %), y el hierro (0,2 %), que es el
más abundante.

El Sol heredó su composición química del medio interestelar a través


del cual se formó. El hidrógeno y el helio en el Sol fueron producidos
por nucleosíntesis del Big Bang, y los elementos más pesados se
crearon por nucleosíntesis estelar en generaciones de estrellas que
completaron su evolución estelar y devolvieron su material al medio
interestelar antes de la formación del Sol. La composición química de
la fotosfera se considera normalmente como representativa de la
composición del sistema solar primordial. Sin embargo, desde que se
formó el Sol, parte del helio y de elementos pesados se han asentado
gravitacionalmente desde la fotosfera. Por lo tanto, en la fotosfera de
hoy en día, la fracción de helio es reducida, y la metalicidad es
solamente el 84 % de lo que era en la fase protoestelar (antes de que
la fusión nuclear comenzara en el núcleo). Se cree que la composición
protoestelar del Sol ha sido de un 71,1 % de hidrógeno, 27,4 % de
helio, y de un 1,5 % de elementos más pesados.

Hoy en día la fusión nuclear en el núcleo del Sol ha modificado la


composición mediante la conversión del hidrógeno en helio, por lo
que ahora la parte más interna del Sol es más o menos un 60 % de
helio, junto con la abundancia de elementos más pesados que no han
sido alterados. Debido a que el calor se transfiere desde el centro del
Sol por radiación en vez de por convección, ninguno de los productos
de fusión del núcleo ha llegado a la fotosfera.

La zona reactiva del núcleo de «combustión del hidrógeno», donde el


hidrógeno se convierte en helio, está empezando a ser circundado por
un núcleo interno de «cenizas de helio». Este desarrollo continuará y
posteriormente tendrá lugar la salida del Sol de la secuencia
principal para llegar a convertirse así en una gigante roja.

La abundancia de elementos pesados solares descritos anteriormente


son medidos usando tanto espectroscopia de la fotosfera del Sol
como midiendo las abundancias en los meteoritos que nunca han sido
calentados a temperaturas de fusión. Se cree que estos meteoritos
retienen la composición del Sol protoestelar y, por lo tanto, no se ven
afectados por la sedimentación de elementos pesados. Por lo general,
los dos métodos concuerdan bien.15

Estructura del Sol

[editar]

Artículo principal: Estructura estelar

Imagen detallada de un
conjunto de manchas solares observadas en el espectro de luz visible.
La umbra y la penumbra son claramente discernibles, así como
la granulación solar.

Como toda estrella, el Sol posee una forma esférica, y a causa de su


lento movimiento de rotación, tiene también un leve achatamiento
polar. Como en cualquier cuerpo masivo, toda la materia que lo
constituye es atraída hacia el centro del objeto por su propia fuerza
gravitatoria. Sin embargo, el plasma que forma el Sol se encuentra en
equilibrio, ya que la creciente presión en el interior solar compensa la
atracción gravitatoria, lo que genera un equilibrio hidrostático. Estas
enormes presiones se producen debido a la densidad del material en
su núcleo y a las enormes temperaturas que se dan en él gracias a
las reacciones termonucleares que allí acontecen. Existe, además de
la contribución puramente térmica, una de origen fotónico. Se trata
de la presión de radiación, nada despreciable, que es causada por el
ingente flujo de fotones emitidos en el centro del Sol.

Casi todos los elementos químicos terrestres


(aluminio, azufre, bario, cadmio, calcio, carbono, cerio, cobalto, cobre,
cromo, estaño, estroncio, galio, germanio, helio, hidrógeno, hierro, ind
io, magnesio, manganeso, níquel, nitrógeno, oro, oxígeno, paladio, pla
ta, platino, plomo, potasio, rodio, silicio, sodio, talio, titanio, tungsteno
, vanadio, circonio y cinc) y diversos compuestos (como el cianógeno,
el óxido de carbono y el amoniaco) han sido identificados en la
constitución del astro rey, por lo que se ha concluido que, si nuestro
planeta se calentara hasta la temperatura solar, tendría un espectro
luminoso casi idéntico al Sol. Incluso el helio fue descubierto primero
en el Sol y luego se constató su presencia en nuestro planeta. 16

El Sol presenta una estructura en capas esféricas o en «capas de


cebolla». La frontera física y las diferencias químicas entre las
distintas capas son difíciles de establecer. Sin embargo, se puede
determinar una función física que es diferente para cada una de las
capas. En la actualidad, la astrofísica dispone de un modelo de
estructura solar que explica satisfactoriamente la mayor parte de los
fenómenos observados. Según este modelo, el Sol está formado por:
1) núcleo solar, 2) zona radiante, 3) zona convectiva, 4) fotosfera,
5) cromosfera, 6) corona, 7) manchas solares, 8) granulación y
9) viento solar.

Núcleo

[editar]

Artículos principales: Nucleosíntesis estelar, Cadena protón-


protón y Ciclo CNO.
Imagen que muestra las capas
del interior del Sol

Ocupa unos 139 000 km del radio solar, 1⁄5 del mismo, y es en esta
zona donde se verifican las reacciones termonucleares que
proporcionan toda la energía que el Sol produce. Esta energía
generada en el núcleo del Sol tarda un millón de años en alcanzar la
superficie solar.17 En su centro se calcula que existe un 49 % de
hidrógeno, 49 % de helio y un 2 % que se distribuye en otros
elementos que sirven como catalizadores en las reacciones
termonucleares. A comienzos de la década de los años 30 del
siglo XX, el físico austriaco Fritz Houtermans (1903-1966) y el
astrónomo inglés Robert d'Escourt Atkinson (1898-1982) unieron sus
esfuerzos para averiguar si la producción de energía en el interior del
Sol y en las estrellas se podía explicar por las transformaciones
nucleares. En 1938, Hans Albrecht Bethe (1906-2005), en los Estados
Unidos, y Carl Friedrich von Weizsäcker (1912-2007), en Alemania,
simultánea e independientemente, encontraron el hecho notable de
que un grupo de reacciones en las que intervienen el carbono y
el nitrógeno como catalizadores constituyen un ciclo, que se repite
una y otra vez, mientras dura el hidrógeno. A este grupo de
reacciones se le conoce como ciclo de Bethe o del carbono, y es
equivalente a la fusión de cuatro protones en un núcleo de helio. En
estas reacciones de fusión hay una pérdida de masa, esto es, el
hidrógeno consumido pesa más que el helio producido. Esa diferencia
de masa se transforma en energía, según la ecuación de Einstein (E =
mc²), donde E es la energía, m la masa y c la velocidad de la luz.
Estas reacciones nucleares transforman el 0,7 % de la masa afectada
en fotones, con una longitud de onda cortísima y, por lo tanto, muy
energéticos y penetrantes. La energía producida mantiene el
equilibrio térmico del núcleo solar a temperaturas aproximadamente
de 15 millones de kelvins.

El ciclo ocurre en las siguientes etapas:

H1 + 6C12 → 7N13
1

N13 → 6C13 + e+ + neutrino


7

H1 + 6C13 → 7N14
1

H1 + 7N14 → 8O15
1

O15 → 7N15 + e+ + neutrino


8

H1 + 7N15 → 6C12 + 2He4.


1

Sumando todas las reacciones y cancelando los términos


comunes, se tiene

4 1H1 → 2He4 + 2e+ + 2 neutrinos = 26,7 MeV.

La energía neta liberada en el proceso es 26,7 MeV, o sea cerca de


6,7·1014 J por kg de protones consumidos. El carbono actúa como
catalizador, pues se regenera al final del ciclo.

Otra reacción de fusión que ocurre en el Sol y en las estrellas es el


ciclo de Critchfield, más comúnmente conocido como cadena protón-
protón. Charles Critchfield (1910-1994) era en 1938 un joven físico,
alumno de George Gamow, (1904-1968) en la Universidad George
Washington, y tuvo una idea completamente diferente, al darse
cuenta de que en el choque entre dos protones a velocidades
próximas a la de la luz, puede ocurrir que uno de ellos pierda su carga
positiva (e+), se fusionen y se convierta en un neutrón, que
permanece unido al otro protón y forma un núcleo de deuterio, es
decir, un núcleo pesado formado por un isótopo estable
del hidrógeno. El positrón (e+) al ser liberado tiende a aniquilarse con
bastante rapidez, fusionándose con un electrón (e-), produciendo en
el proceso radiación fotónica. Al mismo tiempo, en esta segunda fase,
se libera un neutrino electrónico de baja energía, que no interactúa
con ningún átomo y se libera al espacio a velocidades próximas a la
de la luz sin colisionar con la materia.

Más tarde, la fusión de un protón (p+), o lo que es lo mismo, un


núcleo H1, con un núcleo de deuterio da lugar a un isótopo
del helio He³ y a la emisión de fotones gamma (γ). Finalmente, con un
97 % de probabilidad aproximadamente, dos núcleos del isótopo He³
dan lugar, al ser fusionados, en un núcleo estable de He 4 más dos
nuevos protones (p+), con lo que el ciclo se retroalimenta hasta la
primera fase inicial, al tiempo que pierde energía a razón de 26,7 MeV
netos.

La reacción puede producirse de dos maneras algo distintas:

H1 + 1H1 → 1H² + e+ + neutrino electrónico ;


1

H1 + 1H² → 2He³ + fotones gamma ;


1

He³ + 2He³ → 2He4 + 2 1H1.


2

también expresada con la notación:

p+ + p+ → H² + e+ + νe ;

H² + p+ → He³ + γ;

He³ + He³ → He4 + p+ + p+

El primer ciclo se da en estrellas más calientes y con mayor masa que


el Sol, y la cadena protón-protón en las estrellas similares al Sol. En
cuanto al Sol, hasta el año 1953 se creyó que su energía era
producida casi exclusivamente por el ciclo de Bethe, pero se
demostró durante estos últimos años que el calor solar proviene en su
mayor parte (~75 %) del ciclo protón-protón.

En los últimos estadios de su evolución, el Sol fusionará también el


helio producto de estos procesos para producir carbono y oxígeno
(véase proceso triple-alfa).

Zona radiante

[editar]

En la zona exterior al núcleo el transporte de la energía generada en


el interior se produce por radiación hasta el límite exterior de la zona
radiactiva. Esta zona está compuesta de plasma, es decir, grandes
cantidades de hidrógeno y helio ionizado. Como la temperatura del
Sol decrece del centro (15 MK) a la periferia (6 kK en la fotosfera), es
más fácil que un fotón cualquiera se mueva del centro a la periferia
que al revés. Sin embargo, los fotones deben avanzar por un medio
ionizado tremendamente denso siendo absorbidos y reemitidos
infinidad de veces en su camino. Se calcula que un fotón cualquiera
puede tardar un millón de años en alcanzar la superficie y
manifestarse como luz visible.18

Zona convectiva

[editar]

Esta región se extiende por encima de la zona radiante y en ella los


gases solares dejan de estar ionizados y los fotones son absorbidos
con facilidad y se convierten en un material opaco al transporte de
radiación. Por lo tanto, el transporte de energía se realiza
por convección, de modo que el calor se transporta de manera no
homogénea y turbulenta por el propio fluido. Los fluidos se dilatan al
ser calentados y disminuyen su densidad.19 Por lo cual se forman
corrientes ascendentes de material desde la zona caliente hasta la
zona superior, y simultáneamente se producen movimientos
descendentes de material desde las zonas exteriores menos
calientes. Así, a unos 200 000 km bajo la fotosfera del Sol, el gas se
vuelve opaco por efecto de la disminución de la temperatura; en
consecuencia, absorbe los fotones procedentes de las zonas inferiores
y se calienta a expensas de su energía. Se forman así secciones
convectivas turbulentas, en las que las parcelas de gas caliente y
ligero suben hasta la fotosfera, donde nuevamente la atmósfera solar
se vuelve transparente a la radiación y el gas caliente cede su
energía en forma de luz visible, y se enfría antes de volver a
descender a las profundidades. El análisis de las oscilaciones solares
ha permitido establecer que esta zona se extiende hasta estratos de
gas situados a la profundidad indicada anteriormente. La observación
y el estudio de estas oscilaciones solares constituyen el campo de
trabajo de la heliosismología.20

Fotosfera

[editar]

Artículo principal: Fotosfera

La fotosfera es la zona visible donde se emite luz visible del Sol. La


fotosfera se considera como la «superficie» solar y, vista a través de
un telescopio, se presenta formada por gránulos brillantes que se
proyectan sobre un fondo más oscuro. A causa de la agitación de
nuestra atmósfera, estos gránulos parecen estar siempre en
agitación. Puesto que el Sol es gaseoso, su fotosfera es algo
transparente: puede ser observada hasta una profundidad de unos
cientos de kilómetros antes de volverse completamente opaca.
Normalmente, se considera que la fotosfera solar tiene unos 100 o
200 km de profundidad.21

Esquema de la estructura de anillo de una


llamarada solar y su origen causado por la deformación de las líneas
del campo electromagnético

Aunque el borde o limbo del Sol aparece bastante nítido en una


fotografía o en la imagen solar proyectada con un telescopio, se
aprecia fácilmente que el brillo del disco solar disminuye hacia el
borde. Este fenómeno de oscurecimiento del centro al limbo es
consecuencia de que el Sol es un cuerpo gaseoso con una
temperatura que disminuye con la distancia al centro. La luz que se
ve en el centro procede en la mayor parte de las capas inferiores de
la fotosfera, más caliente y por tanto más luminosa. Al mirar hacia el
limbo, la dirección visual del observador es casi tangente al borde del
disco solar por lo que llega radiación procedente sobre todo de las
capas superiores de la fotosfera, menos calientes y emitiendo con
menor intensidad que las capas profundas en la base de la fotosfera.

Un fotón tarda un promedio de 10 días desde que surge de la fusión


de dos átomos de hidrógeno, en atravesar la zona radiante y un mes
en recorrer los 200 000 km de la zona convectiva, empleando tan solo
unos 8 minutos y medio en cruzar la distancia que separa la Tierra del
Sol. No se trata de que los fotones viajen más rápidamente ahora,
sino que en el exterior del Sol el camino de los fotones no se ve
obstaculizado por los continuos cambios, choques, quiebros y
turbulencias que experimentaban en el interior del Sol.

Los gránulos brillantes de la fotosfera tienen muchas veces forma


hexagonal y están separados por finas líneas oscuras. 22 Los gránulos
son la evidencia del movimiento convectivo y burbujeante de los
gases calientes en la parte exterior del Sol. En efecto, la fotosfera es
una masa en continua ebullición en el que las células convectivas se
aprecian como gránulos en movimiento cuya vida media es tan solo
de unos nueve minutos. El diámetro medio de los gránulos
individuales es de unos 700 a 1000 km y resultan particularmente
notorios en los períodos de mínima actividad solar. Hay también
movimientos turbulentos a una escala mayor, la
llamada «supergranulación», con diámetros típicos de unos 35 000
km. Cada supergranulación contiene cientos de gránulos individuales
y sobrevive entre 12 a 20 horas. Fue Richard Christopher
Carrington (1826-1875), cervecero y astrónomo aficionado, el primero
en observar la granulación fotosférica en el siglo XIX. En 1896 el
francés Pierre Jules César Janssen (1824-1907) consiguió fotografiar
por primera vez la granulación fotosférica.

El Sol con algunas manchas


solares visibles. Las dos manchas en el medio tienen casi el mismo
diámetro que la Tierra.

El signo más evidente de actividad en la fotosfera son las manchas


solares.23 En los tiempos antiguos se consideraba al Sol como un
fuego divino y, por consiguiente, perfecto e infalible. Del mismo modo
se sabía que la brillante cara del Sol estaba a veces nublada con unas
manchas oscuras, pero se imaginaba que era debido a objetos que
pasaban en el espacio entre el Sol y la Tierra. Cuando Galileo (1564-
1642) construyó el primer telescopio astronómico, dando origen a una
nueva etapa en el estudio del Universo, hizo la siguiente
afirmación: «Repetidas observaciones me han convencido, de que
estas manchas son sustancias en la superficie del Sol, en la que se
producen continuamente y en la que también se disuelven, unas más
pronto y otras más tarde». Una mancha solar típica consiste en una
región central oscura, llamada «umbra», rodeada por una
«penumbra» más clara. Una sola mancha puede llegar a medir
hasta 12 000 km (casi tan grande como el diámetro de la Tierra), pero
un grupo de manchas puede alcanzar 120 000 km de extensión e
incluso algunas veces más. La penumbra está constituida por una
estructura de filamentos claros y oscuros que se extienden más o
menos radialmente desde la umbra.

Imagen detallada de un conjunto de


manchas solares observadas en el visible. La umbra y la penumbra
son claramente discernibles así como la granulación solar.

Ambas (umbra y penumbra) parecen oscuras por contraste con la


fotosfera, simplemente porque están menos calientes que la
temperatura media de la fotosfera. Así, la umbra tiene una
temperatura de 4000 K, mientras que la penumbra alcanza los
5600 K, inferiores en ambos casos a los 6000 K que tienen los
gránulos de la fotosfera. Por la ley de Stefan-Boltzmann, en que la
energía total radiada por un cuerpo negro (como una estrella) es
proporcional a la cuarta potencia de su temperatura efectiva (E = σT 4,
donde σ = 5,67051·10−8 W/m²·K4), la umbra emite aproximadamente
un 32 % de la luz emitida por un área igual de la fotosfera y
análogamente la penumbra tiene un brillo de un 71 % de la fotosfera.
La oscuridad de una mancha solar está causada únicamente por un
efecto de contraste; si pudiéramos ver a una mancha tipo, con una
umbra del tamaño de la Tierra, aislada y a la misma distancia que el
Sol, brillaría una 50 veces más que la Luna llena. Las manchas están
relativamente inmóviles con respecto a la fotosfera y participan de la
rotación solar. El área de la superficie solar cubierta por las manchas
se mide en términos de millonésima del disco visible.

Cromosfera

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Artículo principal: Cromosfera


Eclipse solar del 3 de octubre de 2005.

La cromosfera es una capa exterior a la fotosfera visualmente mucho


más transparente. Su tamaño es de aproximadamente 10 000 km, y
es imposible observarla sin filtros especiales, pues es eclipsada por el
mayor brillo de la fotosfera. La cromosfera puede observarse durante
un eclipse solar en un tono rojizo característico y en longitudes de
onda específicas, notablemente en Hα, una longitud de onda
característica de la emisión por hidrógeno a muy alta temperatura. 24

Las prominencias solares ascienden ocasionalmente desde la


fotosfera, alcanzan alturas de hasta 150 000 km y producen
erupciones solares espectaculares.

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