1. Las lenguas de España. El bilingüismo.
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TEMA 2. LAS LENGUAS DE ESPAÑA. EL BILINGÜISMO.
A partir de 1978, la Constitución Española declaró a España como un estado plurilingüe y estableció en
su artículo tercero las normas básicas de las diferentes lenguas del Estado Español, que se presenta
como una realidad lingüística fragmentada en diversas lenguas que comparten, en sus respectivas
comunidades, el rango de cooficialidad con el castellano, y que son gallego, catalán y vasco. Además de
la Constitución, algunos estatutos de autonomía otorgan especial protección a otras lenguas: el bable,
en Asturias y las fablas en Aragón.
Con todo ello, en España, actualmente, se hablan cuatro lenguas: el castellano, el catalán, el gallego y el
vasco; las tres primeras son románicas, derivadas del latín, la última se hablaba ya cuando los romanos
ocuparon la Península Ibérica.
1. El castellano.
El castellano tuvo su origen en Cantabria, en un conjunto de condados que dependían del reino leonés.
Se difundió con la Reconquista por el sur. Se extiende por tierras leonesas, riojanas, navarras y
aragonesas, que, poco a poco, van adoptándolas a expensas de sus propias hablas. Los conquistadores y
colonizadores la implantan en América y Filipinas. En el Siglo XVI y XVII, el castellano alcanza su máximo
apogeo literario, y con la unificación política de los reinos peninsulares empieza a denominarse español,
en una visión nacionalista del Imperio que debía poseer su lengua unitaria. Hoy en día ese nombre
alterna con el de castellano. Actualmente lo hablan más de 400 millones de personas y es considerada
la lengua oficial de nuestro país. Es una de las lenguas más uniformes del mundo, a pesar de los
variados dialectos con los que cuenta.
Rasgos propios del castellano son:
- Diptongación de la e y o tónicas: septe> siete.
- Palatalización de los grupos cl/ pl/ fl>ll: flama> llama.
- Ampliar con todo lo visto en el tema 1.
2. El catalán.
El catalán resultó de la evolución del latín en la región nordeste de la península. Cuenta con más de
siete millones de hablantes y es la segunda lengua en importancia en España, tanto por el número de
hablantes como por su tradición escrita. Su territorio comprende Cataluña, los valles de Andorra, el
departamento francés de los Pirineos Occidentales, una estrecha franja limítrofe de Aragón, unas tres
cuartas partes de la Comunidad Valenciana, las islas Baleares y la ciudad de Alger, en Cerdeña. Ha dado
lugar a dialectos, al extenderse fuera de su territorio originario como consecuencia de la Reconquista.
El primer texto conocido escrito en catalán data de fines del siglo XII y es una traducción del Liber
Juiciorum. A partir del siglo XIII se extiende como consecuencia de la unión de la Corona de Aragón y por
la labor de autores como Ramón LLull y Ausias March. Dejó de contar con cultivo literario importante
entre los siglos XV y XVII, eclipsado por la brillante literatura castellana, pero el Romanticismo
desencadenó un nuevo auge.
El gran problema que se planteó fue el de establecer una norma idiomática y ortográfica común. A esto
ha contribuido la normalización lingüística, labor reflejada en la enseñanza, medios de comunicación,
administración y en producciones culturales. La política de la Generalitat ha conseguido que el catalán
sea una lengua de uso normal en todos los aspectos de la vida social.
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Algunos rasgos del catalán son:
- Pierde la vocal final en muchas palabras: vent (viento); sort (suerte); nit (noche).
- No diptongación de la e y o tónicas en ie, ue: terra (tierra); porta (puerta)
- El grupo cl, pl, fl se mantienen: clamar
- Se mantiene la f inicial: filiu> fill.
- Palatalización de la l- inicial: lluna, llum.
- Mantiene la g- inicial latina ante e, i: germanor (hermandad).
El catalán presenta variedades dialectales que se pueden agrupar en dos: el catalán oriental (dialectos
central, rosellonés, balear y alguerés), caracterizado porque la a y la e átonas se confunden en un solo
sonido neutro; y el catalán occidental (pallarés, ribagorzano, tortosino y las modalidades del
valenciano), donde la a y la e átonas se distinguen claramente.
El valenciano y el balear son el resultado de la implantación del catalán en sus respectivos territorios,
como consecuencia de la Reconquista. Presentan, no obstante, características fonéticas, morfológicas y
léxicas propias (conservan abundantes mozarabismos y arabismos), que les confieren personalidades
muy definidas, si bien no se puede decir que sean lenguas propiamente dichas; son dialectos del
catalán.
En la actualidad, el catalán es una lengua de prestigio, está implantada en el sistema educativo, en los
medios de comunicación, en la vida pública… Nunca dejó de hablarse, aunque tuvo épocas en las que
fue reducido al ámbito familiar y coloquial, en el XIX, la Renaixença lo recuperó como lengua de cultura
e impulsó su proceso de normativización en el XX. El Instituto de Estudios Catalanes protege la lengua.
3. El gallego.
El gallego es el resultado de la evolución del latín vulgar en el noroeste de la Península. Es la lengua más
cercana al latín y más conservadora de las lenguas romances. Lo hablan más de dos millones y medio de
españoles, en gran mayoría bilingües (85% de la población gallega). Las grandes ciudades como La
Coruña, Lugo, Santiago, son focos de castellanización y sólo minorías cultivan el gallego. Pese a ello, se
encuentra bastante consolidado como lengua oficial y de cultura y empieza a extenderse por las
ciudades y las clases medias, elevando poco a poco su prestigio.
En la Edad Media, la lírica galaico-portuguesa alcanzó su gran esplendor gracias a las cantigas de amigo,
cantigas de amor, de escarnio y las Cantigas de Santa María de Alfonso X, el Sabio. Su proceso
normativo es reciente (1970), aunque al igual que ocurre con el catalán, el Rexurdimento surgido en el
XIX lo impulsó como lengua de cultura. Escritores como Rosalía de Castro, Curros Enríquez, Castelao,
Celso Ferreiro o Álvaro Cunquiero lo utilizan en sus obras.
Las características de Galicia en el momento en que esta se declara comunidad autónoma no son las
más apropiadas para la lengua: la sociedad era principalmente agrícola, alta tasa de analfabetismo y de
inmigración, donde el gallego era un signo de pobreza y baja clase social. La política de normalización
lingüística ha conseguido introducir el gallego en la Administración, en la enseñanza, medios de
comunicación, etc. A pesar de eso, sus resultados son distintos según las zonas (mínimo en la Coruña,
máximo en Santiago). De creación reciente es la Academia de la Lengua Gallega.
Rasgos del gallego son:
- Mantiene la f inicial latina: fijo, ferro, farina, fabla.
- Mantiene los diptongos del latín ei, oi, ou: noite, cousa, outro.
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- Mantiene la –e final latina: mitade, saudade.
- No diptonga las vocales breves tónicas latinas (porta).
- Mantiene el grupo – mb: palomba
- Los grupos pl, fl, cl, palatalizan en ch: chover.
- El grupo latino li+vocal evoluciona a ll: muliere>muller.
- Anteposición del artículo al posesivo: o meu veciño.
- Uso del diminutivo –iño: riquiño, poquiño.
Se habla en la comunidad de Galicia, en algunas zonas del norte de Asturias (al oeste del río Nava), León
(la comarca del Bierzo) y Zamora y zonas limítrofes de Portugal. Son las variedades dialectales del
gallego mezcladas con rasgos propios de estas regiones (por ejemplo el uso del diminutivo –ino es
propio del leonés y del asturiano).
4. El vasco.
El vasco tiene un origen indudablemente ajeno al latín, pues es la heredera actual de una lengua que ya
existía en el territorio peninsular antes de la dominación romana. La lengua más antigua se habla en las
provincias de Vizcaya y Guipúzcoa. La razón de que esta lengua se salvase del naufragio general fue la
independencia y aislamiento que sus hablantes consiguieron mantener durante largos siglos frente a
todos los pueblos que fueron adueñándose de la península. Se desconoce su origen, pero no es
indoeuropeo. Es una lengua aglutinante, es decir, cada significado se corresponde con un morfema, y
ergativa, marca con un morfema especial al agente, no al objeto
Hay hasta veinticinco variedades del vasco. Hoy se habla en la parte central y oriental de Vizcaya, zonas
de Álava, Navarra y Guipúzcoa y sus dialectos son el vizcaíno, el guipuzcoano, el alto navarro, el bajo
navarro oriental y el labortano. El vocabulario vascuence contiene un alto porcentaje de voces
procedentes de las lenguas que durante mucho tiempo han sido sus vecinas: el latín y el castellano;
pero mantiene intactas sus características gramaticales.
El aislamiento entre las diferentes hablas vascas y la ausencia de una norma escrita son las causas
históricas de su disgregación. En esta situación, fue necesario crear una modalidad estándar, el euskera
batua (vasco unido) tomando como base el dialecto guipuzcoano. El número de hablantes bilingües
crece lentamente (ya es del 25% en el País Vasco y del 13% en Navarra)
El desarrollo literario vasco ha sido escaso hasta época reciente. La Academia de la lengua vasca fue
fundada en 1918 para velas por la conservación y difusión de esta lengua. En las ikastolas (escuelas) se
enseña el vasco, se utiliza también en los medios escritos, en la literatura (Bernardo Atxaga).
Sus rasgos lingüísticos más característicos son:
- Desconoce la distinción de género.
- Tiene una compleja declinación nominal y verbal.
- El orden morfosintáctico es diferente al resto de lenguas romances.
- Su sistema vocálico y consonántico se asemeja al castellano: cinco vocales, oclusivas sordas (p, t, k),
sonoras (b, d, g), aspiran la h.
- En el léxico abundan las palabras de raíz latina: arbola, papera, liburu, erlojo.
5. El bilingüismo.
En la actualidad, España es uno de tantos países que presentan una situación de bilingüismo:
caracterizado como el uso alternativo de dos lenguas, hecho que se verifica en las personas bilingües,
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que, además de en su primera lengua, la materna, tienen una competencia parecida en otra lengua y
son capaces de usar una y otra en cualquier circunstancia con parecida eficacia. Al tratar con dos
lenguas se manejan dos códigos distintos y, en consecuencia, dos culturas y dos visiones del mundo. Un
bilingüe ideal sería el que conociera a la perfección dos lenguas, con dominio de sus niveles fonológicos
y morfosintácticos, sin que en ninguno de ellos hubiera deslizamientos de la otra lengua, ya sea de
vocabulario o rasgos de pronunciación.
Existen varios tipos básicos de bilingüismo:
a) Bilingüismo individual: se produce cuando un solo individuo habla y entiende suficientemente
dos idiomas tanto oralmente como por escrito; o bilingüismo social: se produce cuando en una
sociedad se hablan dos lenguas o más de forma generalizada.
b) Natural, si el hablante ha adquirido ambas lenguas desde la infancia o adaptado, si la segunda
lengua se ha aprendido posteriormente.
c) Activo, si el hablante entiende y usa ambas lenguas; o pasivo, si es capaz de entender la segunda
lengua pero no de hablarla.
En cualquiera de los casos, ambas lenguas están en contacto y esto implica interferencias entre los
sistemas lingüísticos dando lugar a transferencias (elementos o estructura de una lengua se pasan a
otra). En este concepto se basa la teoría de los estratos lingüísticos. Históricamente, si en un mismo
territorio coinciden durante cierto tiempo dos lenguas, una autóctona y otra impuesta, se producen
transferencias entre ellas que dan lugar a alteraciones en sus sistemas. Una de las dos desplaza a la otra
hasta que desaparece, pero siempre permanecen en la otra, elementos o estructuras de la
desaparecida. Se habla entonces de sustrato, pues un conjunto de rasgos de la lengua autóctona queda
en la invasora (sustrato prerromano, rasgos de los pueblos invasores antes de la romanización).
Superestrato sería el conjunto de rasgos que una lengua invasora deja en la autóctona, antes de
desaparecer (superestrato germánico y árabe). Y el adstrato correspondería a aquellos rasgos que se
transfieren entre lenguas vecinas (rasgos del francés, del portugués, del catalán…).
También cabe la posibilidad del intercambio de códigos, así ocurre con las lenguas pidgins (mezcla de
lenguas para comunicarse grupos de hablas distintas sin que se conviertan en lenguas maternas), las
lenguas criollas o las variedades fronterizas. Un ejemplo de este fenómeno sería el spanglish, mezcla de
inglés y de español entre los hispanos de Norteamérica.
Por su parte, la diglosia se refiere al distinto papel que dos o más lenguas representan en el grupo social
que las utiliza así como el ámbito en que lo hacen. La diglosia analiza el uso desequilibrado de dos
lenguas en una comunidad bilingüe, y los rasgos que la definen son su función, su prestigio social, su
herencia literaria, su forma de adquisición, existencia de una gramática, etc.
Esta situación de desequilibrio es la que se ha producido en España entre las variedades lingüísticas
habladas en comunidades bilingües. En Cataluña, País Vasco, Baleares, Valencia y Galicia, una lengua
dominante o variedad alta, el castellano, margina a la lengua vernácula, secundaria o variedad baja
(catalán, gallego y vasco). Esta situación de diglosia prácticamente ya está corregida en la actualidad,
pues las comunidades con lengua propia iniciaron procesos de normalización lingüística, impuestos ya
en los distintos órdenes sociales como ya se ha visto.
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