CAPÍTULO 5
SEMIOLOGÍA PSIQUIÁTRICA
Manuel ZAMBRANO
La semiología, o semiótica, es la parte de la medicina que trata del estudio de los
síntomas y signos de las enfermedades; y, la propedéutica es la enseñanza preparatoria
a un determinado conocimiento. Así, pues, en este capítulo y, teniendo en cuenta estos
dos principios, no sólo se describirá el síntoma o signo sino que se indicará su forma de
exploración y su valor y frecuencia en la clínica psiquiátrica. De otro lado, aunque la vida
mental es una unidad, sólo con fines didácticos se la estudia dividida en las llamadas
funciones parciales.
CONCIENCIA
1. Definición
Es el conocimiento simultáneo, en la unidad del tiempo, de sí mismo (sujeto) y del
mundo circundante (objeto) y, por lo tanto, es el reflejo de la realidad.
2. Alteraciones
Las alteraciones de la conciencia comprenden:
2.1 Estrechamiento anormal. Consiste en la reducción del campo de la conciencia por
selección sistemática de los contenidos actuales y pasados (toma unos y deja de lado
otros). Pueden agregarse juicios falsos sobre la realidad y pseudopercepciones de tipo
alucinaciones negativas. Típicamente se presenta en pacientes en disociación histérica y
en sujetos normales bajo gran estimulación emocional.
2.2 Entorpecimiento. La característica fundamental es la mengua o pérdida de la
lucidez y de la vigilancia. De acuerdo a la duración puede variar desde las llamadas
ausencias, intermitencias brevísimas (segundos) de la conciencia sin recuerdo posterior,
presentes en la epilepsia de tipo pequeño mal o los desmayos, con su carga emocional y
neurovegetativa, hasta la que aparece en los traumatismos encefalocraneanos graves
que pueden durar horas, días, meses y, raramente, años. El embotamiento, la
somnolencia y el coma corresponden a la intensidad del compromiso de conciencia que
va de la respuesta a los estímulos leves, medianos e intensos hasta ausencia total de
ésta en el coma.
2.3 Anublamiento. Consiste en que, además del entorpecimiento en grado variable, se
agrega productividad anormal de otras funciones parciales (pseudopercepciones, ideas
delusivas, trastornos del afecto y de la cognición, entre otras). Las siguientes son sus
variedades:
a. Estado oniroide. Estado que con un leve compromiso de la conciencia se sufre
pasivamente, con predominancia del mundo de la fantasía e ilusiones, y del cual se
guarda recuerdo. Se presenta al comienzo de la esquizofrenia, en las intoxicaciones
medicamentosas, en la epilepsia psicomotora y por el uso de psicodislépticos.
b. Embriaguez. Tiene un mínimo de entorpecimiento, pero con una intensa actividad
psíquica sobrecargada con exaltación del ánimo, locuacidad y facilidad asociativa e
imaginativa. Hay pérdida de la autocrítica con exagerada valoración de las capacidades
físicas y mentales. La intensidad y calidad de la embriaguez está en relación a la calidad
y tipo de substancia tóxica utilizada (alcohol, marihuana, PBC, cocaína, mescalina, LSD,
opio, morfina y sus derivados, analgésicos).
c. Estado crepuscular (automatismo psicomotor). Es el estrechamiento del campo de la
conciencia de manera súbita y con una variación de minutos a horas, días y hasta meses,
de tal manera que en el sujeto se advierte el predominio de un sistema limitado de
móviles e ideas con desconexión mayor o menor del resto de la actividad ordinaria y que,
por lo tanto, puede aparentar una conducta normal. En oportunidades se agrega a este
entorpecimiento abundante productividad patológica del tipo de delirium. Se presenta,
especialmente, en los trastornos disociativos y en la epilepsia psicomotora (etiología
psicológica u orgánica, respectivamente). Tiene además, importancia en Medicina Legal
por que bajo este estado un sujeto puede realizar actos complicados como emprender
viajes, actos de violencia u otros extraños de los cuales, pasado el estado, no recordará o
lo hará sólo en forma borrosa o fragmentaria (Ver Capítulo 34).
d. Delirio (delirium). Antes que síntoma es un síndrome que consiste en un intenso
anublamiento y, por lo tanto, se acompaña de variada productividad psicopatológica
como ser la desorientación, el pensamiento incoherente, ilusiones y alucinaciones,
intranquilidad motora y labilidad emocional con exacerbación sintomatológica nocturna.
Significativa es la participación activa del sujeto en el mundo delirante que lo puede
llevar a cometer actos insensatos. La duración varía de horas a días con intermitencias.
Deja amnesia total o parcial. Generalmente se acompaña de fiebre. El más conocido de
todos es el delirium tremens, producido, especialmente, por el alcohol, en que aparte del
temblor característico están las pseudopercepciones zoomórficas y cenestésicas, el
humor patibulario y las representaciones visuales terroríficas o angustiosas. El delirio, en
general, se presenta en enfermedades febriles o infecciosas, estados tóxicos, trastornos
metabólicos (uremia, coma hepático), insuficiencia cardíaca, traumatismo
craneoencefálico, tumores cerebrales y otros (Ver Capítulo 15 de T.O.C.).
e. Alucinosis aguda. Aparte del leve compromiso de la conciencia tiene como
característica la presencia de alucinaciones auditivas como manifestaciones llamativas. El
contenido de éstas va de lo simple a lo complejo: de ruidos o palabras aisladas a voces
insultantes, amenazadoras o acusadoras que son interpretadas delusivamente y dando
como consecuencia un franco tema persecutorio acompañado de angustia e
intranquilidad, además de desorientación. Se presenta en el alcoholismo y en otras
adicciones crónicas como la cocaínica y barbitúrica. También en algunas infecciones
cerebrales.
f. Confusión mental (amencia). Es el anublamiento de la conciencia en el cual el
pensamiento se muestra incoherente con juicios falsos y fragmentarios, presencia de
alucinaciones e ilusiones con estado de ánimo variable e inestable. La vigilancia sufre
oscilaciones y la perplejidad es muy característica. La confusión mental acompaña a los
mismos procesos que producen delirium y alucinosis aguda.
Formas de exploración. El mismo paciente puede describir la alteración manifestando
dificultad en el pensar o en el recordar, en sentirse "aturdido" o "confundido" y
preguntar, por ejemplo: ¿Qué me pasa? ¿Dónde me encuentro?, en forma perpleja.
Se comprueba, también, por el fracaso de la comprensión ante las circunstancias
rutinarias y la situación inmediata, no entender el porqué del examen o no saber qué
hacer con un lápiz y un papel. Asimismo, la interpretación ilusoria de los estímulos como
los ruidos y las sombras; la desorientación en el tiempo, el lugar y las personas son otros
indicativos importantes. La tendencia al sueño cuando no se le estimula y la variabilidad
en el grado de la vigilancia que va de la fugaz intermitencia a la desconexión absoluta del
ambiente son, también, confirmatorias de trastornos de conciencia.
ATENCIÓN
1. Definición
Intimamente ligada a la conciencia (vigilancia), es la función psicológica que permite
seleccionar un estímulo o grupo de ellos del conjunto de una experiencia, y que implica,
generalmente, un esfuerzo del sujeto para conseguirlo.
2. Alteraciones
Las alteraciones de la atención comprenden:
2.1 Distraibilidad e inestabilidad de la atención. Es cuando la capacidad de
concentración no se mantiene lo suficiente y, por lo tanto, no existe la tenacidad
necesaria para sostener un adecuado examen del estímulo. Se presenta como signo
característico en el síndrome deficitario de la atención de los llamados niños
hiperquinéticos; asimismo, como componente importante del síndrome maníaco en
adultos.
2.2 Hiperprosexia. Opuesta a la anterior, es la concentración tenaz y constante de la
atención sobre un estímulo o grupo de ellos con exclusión casi total de los otros que
suceden alrededor de la persona. Se presenta en la depresión, en los obsesivos y en los
hipocondríacos.
2.3 Indiferencia anormal. Es la falta de interés (prestar atención) a los
acontecimientos del medio ambiente que normalmente interesarían a cualquier persona.
Se presenta cuando hay fatiga o elevación del umbral de la atención que acompaña a los
síndromes orgánico cerebrales; también, como signo muy característico de la
esquizofrenia.
2.4 Perplejidad anormal. Deriva de los contenidos extraños y sobreagregados que
impiden la determinación del problema actual y que pueden producir extrañeza o
ansiedad ante esta incapacidad. Se presenta, especialmente, en la depresión melancólica
y en la esquizofrenia en sus comienzos.
2.5 Frustración del objetivo. Es la falla en la culminación de la dirección de la
atención hacia el estímulo escogido (intencionalidad correcta) por la aparición de
experiencias ajenas que la desvían o interrumpen de la meta precisa. Es un síntoma
importante de la esquizofrenia que explicaría la disgregación en esta psicosis, y que ha
dado cuerpo a la denominada teoría del déficit psicológico para la esquizofrenia
sustentada por Chapman y McGhie.
3. Formas de exploración
Durante la entrevista, se observa la manera en la que el paciente presta atención a los
procedimientos del examen y la forma espontánea o meditada (concentrada) como
responde a las preguntas. Precisar la magnitud del estímulo que se requiere para
despertar su atención, el tiempo que la mantiene y la facilidad o dificultad con que se
desprende de ella. Pruebas sencillas pueden ayudar a cuantificar las alteraciones. Así, la
cancelación de ceros (prueba de Valdizán) es muy útil, pero puede ser reemplazada con
la de tachar una letra cualquiera en un escrito determinado. Asimismo, la substracción
seriada (restar, de 7 en 7, de 100). También la exposición brevísima (segundos) de una
lámina que contenga diez objetos. Se anota aquellos que capta, aprende o identifica en
ese tiempo.
ORIENTACIÓN
1. Definición
Es el conocimiento del medio ambiente y de sí mismo en un momento determinado, y
que permite al sujeto dirigir las actividades de acuerdo a sus intereses y necesidades.
2. Alteraciones. Las alteraciones comprenden:
2.1 Desorientación autopsíquica. Es aquella que se refiere a la persona (no saber
quién se es) y que puede estar relacionada con un trastorno de conciencia, de la
memoria o con una interpretación delusiva.
2.2 Desorientación alopsíquica. Cuando se refiere al tiempo (fecha) o lugar
(ubicación). Se presenta en similares condiciones que la anterior.
2.3 Desorientación en el cálculo del tiempo. Se presenta la lentificación o
aceleración del tiempo transcurrido, como sucede en los síndromes depresivos o
maníacos respectivamente. Otro tanto acontece con la doble cronología que se observa
en la esquizofrenia como una contabilidad peculiar del tiempo ajena a la ordinaria, pero
sin desconocer a ésta.
3. Formas de exploración
Generalmente, para la orientación autopsíquica basta, previo al conocimiento del
nombre, apellido, edad, profesión, preguntar por estas condiciones. El desconocimiento
de la identidad implica un severo desorden orgánico cerebral. En la exploración del
tiempo, preguntar por el día de la semana, el momento del día, el mes y el año. Si no
sabe, pedirle que estime aproximadamente o adivine. La desorientación puede ser
parcial; p. ej., saber el año pero no el mes; el mes, pero no el día de la semana. En
cuanto al lugar, preguntar por la calle, barrio o distrito de la institución o consultorio
donde se le atiende. La orientación con respecto a los lugares habituales no se pierde
sino en las desorientaciones graves. Una forma de explorar es pedirle que explique el
recorrido de su casa al lugar del examen. Tener en cuenta que la desorientación puede
acompañarse de una serie de condiciones que hay que considerar para precisarlas. Así, la
desorientación puede estar en relación a un trastorno de conciencia, un estado de ánimo
exaltado, de pánico o terror, un déficit de memoria, una interpretación delusiva, una
indiferencia o apatía y a una absurda desorientación en un simulador.
LENGUAJE
1. Definición
Es la expresión de ideas o pensamientos a través de la palabra o de sonidos articulados o
inarticulados (lenguaje oral), de signos gráficos convencionales (escritura), o mediante
ademanes y gestos (mímica) que permiten la relación y el entendimiento entre las
personas.
2. Alteraciones
2.1 Las alteraciones del lenguaje oral comprenden:
a) Disartria. Dificultad para la articulación de las palabras que contienen determinadas
letras; está en relación a lesiones o afección tóxica de los centros nerviosos o de los
nervios periféricos como sucede en la embriaguez alcohólica, en la intoxicación por
drogas y en la parálisis general progresiva.
b) Anartria. Es el grado mayor de la anterior. El paciente tan sólo puede emitir un
gorjeo. Se presenta en los accidentes cerebro-vasculares, sífilis del SNC y tumores
cerebrales.
c) Dislalia. Es un defecto de pronunciación de las palabras por dificultad en la emisión
del sonido correcto de determinada letra: rotacismo para la "erre", labdacismo para la
"ele" y sigmacismo para la "ese", entre las más frecuentes. Se presenta por insuficiente
inervación en el aparato fonador, malformaciones de la lengua o del velo del paladar,
tartamudez o disfemia que es la falta de coordinación en la pronunciación de
determinada sílaba de la palabra, generalmente la inicial al comienzo de la frase. Puede
deberse a lesiones de los sistemas pontocerebelosos, bulbares o trastornos congénitos
del desarrollo o a malos aprendizajes tempranamente adquiridos.
d) Afasia. Es la imposibilidad de expresarse por medio del lenguaje, oral o escrito, y de
entender las palabras que se le dirigen (se estudia in extenso en el curso de Neurología).
e) Verborrea. (logorrea o taquilalia). Es la exageración del lenguaje hablado por
aumento de su productividad (hablar incesante) y, frecuentemente, coincidente con una
aceleración del tempo psíquico; se presenta en las excitaciones psicomotrices y en las
crisis maníacas, también en la embriaguez alcohólica.
f) Mutismo. Es la ausencia del lenguaje hablado que se presenta en la inhibición grave
de la depresión melancólica, en la catatonia esquizofrénica y en la simulación; en los
delirantes, por temor o por otras razones igualmente delusivas.
g) Musitación. Se trata de movimientos de los labios sin expresión de sonidos o en los
que existe una murmuración constante, en voz muy baja, como si se hablara consigo
mismo. Se presenta en esquizofrénicos (autistas).
h) Soliloquio. El paciente habla en voz alta acompañándose de ademanes y gestos,
como dirigiéndose a un auditorio imaginario (generalmente coincide con contenidos
alucinatorios).
i) Neologismo. Es el uso de palabras inventadas o condensadas, comprensibles sólo
para el paciente. Se presenta en esquizofrénicos y es la expresión de conceptos
delusionales; también en deficientes mentales.
j) Ensalada de palabras. Se caracteriza por la emisión de palabras sin conexión alguna
y, por lo tanto, el discurso se torna incomprensible. Puede presentarse en deficientes
mentales graves. Se denomina esquizofasia en los esquizofrénicos.
k) Ecolalia. Repetición no intencionada por parte del paciente de la palabra o frase
dirigida por el interlocutor, generalmente, con la misma entonación. Se observa en los
catatónicos, en pacientes estuporosos y en algunos orgánico cerebrales. Entre sus
variedades tenemos: la metalalia, que es la repetición también no intencionada pero no
de lo pronunciado por el interlocutor, sino de lo oído de alguna persona del alrededor,
muy característico de los niños autistas; y la palilalia, que es la repetición múltiple de la
misma palabra o frase.
l) Logoclonía. Es la repetición múltiple y compulsiva de la última sílaba de las palabras.
La palilalia y la logoclonía indican organicidad.
m) Coprolalia. Es el empleo incontrolable de palabras obscenas, como se observa en la
enfermedad de Gilles de la Tourette y en algunos trastornos de personalidad.
n) Verbilocuencia. Es el uso innecesario de rebuscadas palabras y formas gramaticales
que tornan el discurso artificioso, formalista y hasta grotesco. Se presenta en pacientes
con ideas de grandeza, en hipomaníacos, en dementes incipientes y en personalidades
histriónicas.
o) Oligofasia. Consiste en la pobreza de la cantidad de palabras y formas gramaticales
utilizadas; muy característico de los deficientes mentales y dementes, especialmente en
aquellos casos incipientes. Debe distinguirse de la que depende del grado de desarrollo
cultural adquirido.
p) Verbigeración. Es la repetición frecuente y anormal de un vocablo o frase corta que
se intercala en el discurso. Presente en los esquizofrénicos y deficientes mentales.
2.2 Las alteraciones del lenguaje escrito comprenden:
a) Disgrafia. Es la dificultad de elegir las letras que han de formar las palabras debido,
generalmente, a alteraciones en los mecanismos motores.
b) Agrafia. Incapacidad de escribir por ausencia total de las imágenes gráficas.
c) Macrografia y micrografia. Son formas de disgrafia; la primera consiste en escribir
con trazos muy grandes, desiguales y con tendencia a dirigirse hacia arriba, tal como se
presenta en la fase maníaca de la enfermedad maníaco-depresiva; en la segunda, los
trazos son muy pequeños y con tendencia a dirigirse hacia abajo, como se observa en la
melancolía.
Modificaciones serias en los trazos de la escritura habitual se producen en los casos de
parálisis de origen central y periférico, y en el temblor que produce el alcoholismo, la
demencia senil o arteriosclerótica y la parálisis general progresiva, entre otras.
Actualmente se observan disgrafias como consecuencia de las impregnaciones
medicamentosas, particularmente de neurolépticos.
Los contenidos del lenguaje escrito guardan relación con el estado mental del paciente de
tal manera que pueden estar presentes las mismas alteraciones del lenguaje oral. En los
pacientes esquizofrénicos de larga data (crónicos), en sus escritos, son frecuentes los
subrayados, adornos, signos cabalísticos, dibujos y otros, con lo cual el sujeto destaca la
importancia de su ideación. También puede encontrarse microescritura y escritura en
espejo (escritura en forma inversa que para leerla debe ponerse frente a un espejo).
2.3. Las alteraciones en el lenguaje mímico comprenden:
a) Hipermimia. Es la exageración de los rasgos fisonómicos en relación o no al estado
afectivo dominante. La acentuación de las arrugas de la frente que forman la omega en
la depresión, las verticales del entrecejo que dan el signo de Veraguth y ambos, más las
comisuras labiales caídas y la cabeza inclinada, reciben el nombre de signo de Schule en
la melancolía. La perplejidad tiene también una expresión característica. En la agitación
maníaca el rostro es de alegría, satisfacción y euforia con risa estruendosa o
escandalosa. En estado de éxtasis, cólera, amor y miedo hay también marcada
hipermimia.
b) Hipomimia. Es la marcada disminución de la mímica. La expresión facial del paralítico
general con la desaparición de las arrugas y surcos nasogeniano y nasolabial es muy
característica. En la catatonía esquizofrénica también se la encuentra.
c) Amimia. Es la inmovilidad de la expresión facial que no traduce vida afectiva. Muy
característica es la facies parkinsoniana o fija (figé). También se encuentra en el estupor
melancólico o en el catatónico y en los síndromes confusionales.
d) Ecomimia. Es la ecolalia en relación a la mímica.
e) Paramimia. Es la gesticulación que no corresponde ni a las palabras expresadas ni al
estado afectivo dominante. Es un signo muy característico de la esquizofrenia. Puede
también estar presente en pacientes con deficiencia mental. Es un arma de los
simuladores.
3. Formas de exploración
Aparte de la atenta observación que se presta a la emisión del discurso en su
entonación, fluidez y contenido, a veces se requiere de estimulaciones especiales como
pedirle que lea en voz alta párrafos de un escrito o escriba un dictado en un momento
determinado. Asimismo, puede pedírsele que relate su último viaje, si lo ha hecho, o
discierna sobre su tierra natal, las actividades de su profesión u ocupación y así por el
estilo. Precisar si el discurso es espontáneo o si requiere de constante estimulación.
Recordar que existe normalmente una relación estrecha entre el afecto y el lenguaje.
AFECTIVIDAD
1. Definición
Es la experiencia afectiva total que comprende fundamentalmente los sentimientos, las
emociones y el ánimo (humor). Por sentimientos se entiende estados afectivos
complejos, duraderos y no intensos. Ejemplos: orgullo, celos, amor, vergüenza. En
cambio, las emociones son también estados afectivos que aparecen de manera brusca,
más o menos violenta, pero de pasajera duración. El miedo, la cólera y la angustia son
considerados como típicos ejemplos de emociones. Por último, el estado de ánimo es la
manifestación afectiva prevalente y subjetiva que domina y colorea la experiencia total
de un individuo en un momento dado, e indicaría el equilibrio que existe entre los
distintos sistemas funcionales del organismo y el grado en que las circunstancias
ambientales satisfacen las necesidades e intereses del sujeto.
2. Alteraciones
Las alteraciones de la afectividad comprenden:
2.1 Angustia o ansiedad. Es una respuesta emocional lógica del organismo ante lo
nuevo y lo no estructurado, muchas veces necesaria (mientras no desorganice la
conducta), como sucede durante el aprendizaje. Como respuesta global del organismo
tiene un correlato fisiológico, especialmente en relación al sistema nervioso autonómico,
que se traduce por tensión, aprensión, temor, excitabilidad neuromuscular y sensitivo
sensorial. En la vertiente psíquica se expresa como un miedo sin objeto actual y definido
con conciencia de peligro o amenaza inminente e insoportable asociada a un sentimiento
de desamparo o incertidumbre. El grado severo de la ansiedad -y sus concomitantes
somáticos- cuando se presenta en forma de crisis (ataque) se denomina pánico,
diferenciándose de la ansiedad generalizada. La selectividad limitada e intensa genera
la fobia. La angustia acompaña a una serie de procesos orgánicos como las arritmias
cardíacas, las valvulopatías, especialmente al prolapso mitral, al angor pectoris, a la
enfermedad obstructiva pulmonar crónica, a los tumores aminosecretantes, al
hipertiroidismo, a la enfermedad de Cushing, al síndrome menopáusico, al uso de
estimulantes, alucinógenos o al síndrome de abstinencia del alcohol y otros. Presente
también en la esquizofrenia, sobre todo al comienzo; frecuentemente complica la
depresión y se considera el eje dinámico de las antes llamadas neurosis.
2.2 Tristeza. Es un sentimiento desagradable, penoso y aflictivo que se acompaña de
relajación con pobreza de los gestos y movimientos y de un tono monótono, cansado,
lento o quejumbroso de la voz. Puede no existir llanto, pero cuando existe es muy
significativo, pese a que sea contenido por el sujeto. El grado máximo de la tristeza se
denomina melancolía y los intermedios distimias. La tristeza en sus diferentes
gradaciones y presentaciones es un síntoma casi obligado de los estados depresivos.
2.3 Depresión. Es un síndrome que tiene como síntomas cardinales a la tristeza o al
estado de ánimo venido a menos, a la dificultad para elaborar el pensamiento, a la
lentificación motora. El deprimido se siente desanimado, pesimista, desesperanzado y
desesperado. Además, se agrega a esta sintomatología la mengua o pérdida del interés
por los objetos del entorno, cansancio o fatiga, sentimiento de culpa, ideas de suicidio y
muerte, disminución del apetito, estreñimiento, insomnio, impotencia o frigidez como un
compromiso del estado vital. La angustia, en mayor o menor grado, siempre está
presente. En los casos graves se comprueba ideas delusivas, elaboraciones
pseudoperceptivas y estupor o agitación motoras. El síndrome depresivo es uno de los
más frecuentes de la clínica psiquiátrica, y en su etiología confluyen factores genéticos
neurobioquímicos, psicosociales y orgánicos (cáncer pancréatico, enfermedad de Addison
o uso de sustancias hipotensoras, contraceptivas, digitálicas).
2.4 Alegría. Es un sentimiento agradable de bienestar y satisfacción que se acompaña
de viveza y variabilidad de gestos y movimientos y de un tono de voz de sonoridad
cambiante interrumpido por sonrisas. El júbilo o euforia es el grado máximo de alegría, y
ésta es uno de los síntomas obligados del síndrome maníaco.
2.5 Manía o síndrome maníaco. Tiene como síntomas cardinales, a la manera de la
depresión, el estado anímico de inestable euforia con elación, la presión para verbalizar
que pueda llegar al pensamiento ideofugal (fuga de ideas) y el aumento de la actividad
motora que puede ascender hasta una solemne agitación. A esta sintomatología básica
se agregan con frecuencia, la distraibilidad de la atención y el optimismo con
sobrevaloración de las capacidades físicas y mentales acompañado de ideas
megalomaníacas. Cuando el síndrome se presenta atenuado se denomina hipomanía. El
síndrome maníaco no tiene la misma frecuencia de presentación que el depresivo, pero
los factores etiológicos son similares, especialmente en relación a la enfermedad bipolar
o enfermedad maníacodepresiva. Tampoco hay que dejar de mencionar los factores
orgánicos, como las endocrinopatías de tipo hipertiroidismo o la enfermedad de Cushing;
los neurológicos, como determinados tumores cercanos al diencéfalo, la esclerosis
múltiple o la epilepsia psicomotora; el uso de sustancias simpatomiméticas,
anticolinérgica o antidepresivas, entre otras.
2.6 Apatía. Es la incapacidad, más o menos prolongada, para experimentar sentimientos
con conservación de las funciones cognoscitivas. Existe una carencia de afecto o de su
expresividad. No hay capacidad de goce o de sufrimiento. Se presenta en neurosis
graves, en las diferentes formas clínicas de la psicosis esquizofrénica, en los estados
demenciales y como síntoma importante en el síndrome de estrés-post-traumático. Afín a
la apatía y confundiéndose con ella, se describe la frialdad afectiva, que es la falta de
afecto por las necesidades e intereses de las otras personas, pero no de las propias y que
se manifiesta en la ausencia de resonancia o empatía afectiva (indiferencia si los demás
están tristes o alegres, satisfechos o descontentos). Se presenta como rasgo de carácter
en las personalidades psicopáticas, como síntoma, en los síndromes delirantes
demenciales de tipo paranoico; en los melancólicos, con la denominada anestesia
dolorosa, en la cual el paciente se queja de no poder sentir el cariño y la comprensión
que le muestran y tienen las personas que lo rodean, a pesar que lo reconoce; como
aplanamiento afectivo constituye uno de los llamados signos negativos de la
esquizofrenia.
2.7 Ambitimia o ambivalencia afectiva. Es la adjudicación de sentimientos o
emociones opuestos, aparentemente irreconciliables, sobre un mismo sujeto, objeto o
situación en un mismo momento. Se presenta, a veces, cuando hay compromiso de la
conciencia (confusión), en la esquizofrenia (síntoma cardinal para Bleuler); también en
cuadros psicóticos leves. En las neurosis se presenta como sentimientos opuestos, pero
no en el mismo momento.
2.8 Paratimia, discordancia o incongruencia ideoafectivas. Es la falta de relación
entre lo expresado verbalmente y el vivenciar afectivo cuantitativa y cualitativamente.
Este síntoma es privativo de la esquizofrenia.
2.9 Labilidad emocional. Es la presencia de rápidos y a veces contradictorios cambios
emocionales (falta de resolución). Se nos impone como desproporcionado a los estímulos
de la situación. Consiste en accesos de risa o de llanto de variable intensidad por
estímulos estresantes o a veces inocuos. La incontinencia emocional, una forma extrema,
se presenta en los orgánico-cerebrales (síndrome pseudobulbar), pero también en las
psicosis y neurosis, personalidades anormales y hasta en sujetos normales en
determinadas circunstancias como en los velorios, por ejemplo.
2.10 Inversión de los afectos. Se refiere a la irrupción de sentimientos opuestos a los
que anteriormente manifestaba el paciente hacia otras personas. El cambio puede ser
gradual y comprensible o súbito e incomprensible. El valor clínico será más severo cuanto
más dramático sea el cambio afectivo. Así, la inversión de afectos manifiesta indica una
franca psicosis. Por este mismo mecanismo se llega a la negación de la paternidad que el
profesor Honorio Delgado consideraba privativo de la esquizofrenia.
2.11 Anhedonia. Consiste en la mengua o incapacidad de goce sin pérdida de las
funciones cognoscitivas. Se presenta en la esquizofrenia (S. Rado la consideraba como
patognómica de ésta); sin embargo, se manifiesta también en las depresiones. En éstas,
como una queja expresada por el paciente y sufrida por él; mientras que en el
esquizofrénico se comprueba por el observador clínico.
2.12 Alexitimia. Es la dificultad o incapacidad de describir con palabras los estados
afectivos. Estos estados afectivos se refieren especialmente a aquellos que subyacen en
los llamados trastornos psicosomáticos y en algunos síndromes organicocerebrales. (Se
comprueba más en la medicina interna que en la psiquiatría).
3. Formas de exploración
A través de la entrevista se puede comprobar si hay una concordancia de la afectividad
con la ideación y la actividad motora. Averiguar si existen fluctuaciones del ánimo:
diurnas, nocturnas, por períodos o durante la entrevista ¿Qué parte del día es más difícil?
¿Cuál es la más desagradable o temida? ¿Por qué?, (ritmo, horario). Partiendo del
pesimismo expresado verbalmente o a través de la actitud o mímica, establecer la
presencia de tendencias suicidas (profundizar al respecto). La comprobación de tristeza
expresada verbalmente o por respuesta a la pregunta de si es capaz de alegrarse,
permite explorar la depresión. En las facies del depresivo se encuentra el signo de la
omega (pliegues de la frente que simulan esta letra griega), las comisuras labiales caídas
y la profundización de los pliegues verticales del entrecejo que constituye el signo de la
Veraguth y, todos ellos en conjunto, más la cabeza inclinada, el de Schule. Además, la
actitud general es característica por la lentificación de los movimientos, la marcha casi
arrastrando los pies, encorvamiento del cuerpo y voz queda. Sugiere apatía la
indiferencia con ausencia de reacción a estímulos habituales, así como la falta de interés
por lo que hace o por lo que sucede a su alrededor. En la angustia, como en el miedo,
hay hipertonia muscular, dilatación pupilar, logoftalmus y sudor facial. Los movimientos
son rápidos (de pies y manos si están sentados) o hay inquietud motora de traslación.
Voz entrecortada. La cuantificación de los estados depresivos y de angustia puede
realizarse a través de cuestionarios especiales como los de Hamilton, Taylor, Beck, Zung,
subtest del MMPI, los diversos de la Tavistock Clinic de Londres, entre otros. (Ver anexo
Nº 89-94).
PERCEPCIÓN
1. Definición
Organización e interpretación de los estímulos que llegan al organismo a través de los
órganos de los sentidos. Constituye un proceso que requiere la integridad anatómica y
funcional del SNC y de los órganos sensoriales especializados. Este proceso implica la
relación entre la vida interior del sujeto y el mundo circundante y la concordancia entre
el estímulo y la significación del objeto.
2. Alteraciones
Las alteraciones en la percepción comprenden:
2.1 En cuanto a la intensidad, puede estar aumentada sin causa orgánica, lo que
significa que las experiencias perceptivas son mas vívidas, cromáticas, sensibles o
audibles (hiperestesia sensitivo-sensorial), como sucede eventualmente en la manía,
bajo la acción de psicodislépticos, en el trastorno de ansiedad generalizada y en algunos
estados de éxtasis. Puede estar disminuida, también sin causa orgánica, y por lo cual las
características de la percepción son menos vivaces o nítidas que lo normal
(hipoestesia), de tal manera que en la sensibilidad general llega hasta la analgesia; en
la esfera visual que todo aparezca pálido y gris.
2.2 En cuanto a la cualidad, se dan anormalidades por la generalización o falta de uno o
más de los caracteres perceptivos como sucede en la xantopia y cloropsia por altos
niveles de xantosina o bilirrubina circulante, o en la visión coloreada como consecuencia
del consumo de sustancias psicodislépticas, o en la ausencia de la visión de un color
como ocurre en la ceguera cromática o daltonismo; especial mención merece
la sinestesia que es la unión en un mismo órgano sensorial de la propia respuesta
perceptiva y de otra ajena, como sucede en la audición coloreada. Se presenta en
personalidades impresionables o artísticas o bajo el efecto de sustancias alucinógenas
como la mescalina. Se denominan alucinaciones funcionales o reflejas, generalmente
auditivas, las que aparecen en relación a determinados estímulos reales como ser el
ruido de un motor en funcionamiento, el canto de un ave, el ruido de una canilla que
gotea agua. Desaparecen al cesar el estímulo real. Se presentan en la esquizofrenia y en
la psicosis debida al alcohol con mayor frecuencia.
2.3 En cuanto a la forma espacial, están las dismegalopsias y sus variedades como las
micropsias, macropsias y metamorfopsias que se caracterizan porque los objetos se
perciben más pequeños, más grandes o con modificaciones simultáneas de la forma y el
tamaño en el mismo objeto, respectivamente; todos estos trastornos se producen
cuando hay lesión cerebral o en casos de delirium tremens o bajo el efecto de sustancias
psicodislépticas; la diplopia y la poliopia, en que el objeto visual se duplica o multiplica
en más de dos; son frecuentes cuando existen problemas retinianos, de acomodación y
convergencia o por lesiones del lóbulo temporal (epilepsia).
2.4 Pseudopercepciones. Son alteraciones que consisten en percibir objetos que no
existen en la realidad o, si existen, adquieren apariencia distinta o extraña. A las
primeras se les denomina alucinaciones, que pueden presentarse en cada órgano de los
sentidos, siendo las más frecuentes las auditivas, que varían desde sonidos elementales
hasta pseudoperceptos de contenidos melódicos, musicales o voces humanas
perfectamente organizadas; las voces que oyen los esquizofrénicos o las que se
presentan en la alucinosis aguda de los alcohólicos son ejemplos característicos. También
pueden estar presentes en los deprimidos y hasta en los maníacos. Los contenidos
alucinatorios auditivos son muy variables en contenido: persecutorios, denigrantes,
acusatorios, mandatorios, comentadores; raramente halagüeños.
Las alucinaciones visuales también van de las simples a las complejas: fotopsias o
fotomas a fantopsias hasta verdaderas escenificaciones. Las alucinaciones
extracámpicas son las que se presentan fuera del campo visual; próximas a éstas,
están las cogniciones corpóreas que consisten en la certidumbre de la existencia de
algo o alguien con carácter de percepción real detrás o arriba del sujeto. La convicción
puede tener carácter delusivo o no; las hipnagógicas y las hipno-pómpicas son las
que suceden antes de conciliar el sueño o al momento de despertar, respectivamente; las
negativas, que se refieren a la ausencia de visión de objetos presentes como sucede en
trastornos disociativos que antiguamente se calificaban de histeria (escotoma intencional
por factores psicógenos).
Las alucinaciones del gusto y olfato son menos frecuentes y diferenciadas; se presentan
en el aura de la epilepsia, especialmente la psicomotora, y en algunos esquizofrénicos
que relatan el envio de olores o sabores.
En la sensibilidad general se encuentran las alucinaciones táctiles (hápticas) que se
refieren a sensaciones cutáneas indiferenciables de las corporales en que los pacientes
informan que los tocan, los sujetan, los soplan, los queman, les pinchan, les hacen
cosquillas, los sierran, los estrangulan, los siegan, experimentándolas con dolor o sin él.
También la sensación de ser calentados y de ser enfriados (alucinaciones térmicas) o de
ser humedecidos (alucinaciones hígricas). Las primeras, frecuentes en esquizofrénicos
y, las segundas, en las psicosis orgánicas. Las denominadas
alucinaciones cenestésicas a partir de las táctiles que se refieren a la sensación de estar
petrificado, desecado, reducido de tamaño, vacío, hueco, de creerse por dentro de oro o
de piedra. El cuerpo recibe corrientes eléctricas, rayos o fluidos diversos. Con frecuencia
afectan a los órganos genitales y hay extracción del semen, masturbación y vivencias de
coito.
También, en esta esfera, se presentan alucinaciones del esquema corporal que van
desde considerar que el cuerpo crece de tamaño o disminuye, se desfigura se hace más
grueso, más pesado, más ligero hasta que sólo partes del cuerpo cambian de forma y
tamaño. La pseudolevitación, como la sensación de ingravidez que el paciente
interpreta como "capacidad de volar". La autoscopia, fenómeno ilusorio raro, consiste
en la visión del propio cuerpo o parte de él, interna o externa, como un doble o imagen
en espejo. Estas alteraciones están presentes en esquizofrénicos, en el síndrome de
Cotard y en depresivos melancólicos, también bajo el efecto de sustancias tóxicas para el
SNC.
Las ilusiones, la otra gran categoría de las pseudopercepciones, consisten en la errónea
percepción por deformación del estímulo y que puede ser fácilmente corregible por el
sujeto, pero que en el paciente, especialmente en el psicótico puede no suceder así. Las
alucinaciones pueden presentarse en cada uno de los órganos de los sentidos, siendo
más frecuentes las visuales, las auditivas y las cenestésicas. Las ilusiones no
necesariamente entrañan patología psíquica y suelen presentarse por fallas en la
atención o bajo tensión emocional; asimismo, cuando hay miedo, angustia o fatiga (oír
ruidos como voces o sombras como personas o animales amenazantes). Las ilusiones
pueden estar presentes en algunos síndromes depresivos, en estados confusionales y en
muchos complejos delirantes, pero su valor clínico es limitado. La paraidolia, afín al
fenómeno ilusorio, consiste en la percepción de figuras estáticas o móviles en campos
pobremente estructurados como sucede en las nubes, en viejas paredes, en alfombras o
en manchas en los muros. Otro tanto puede suceder con ruidos monótonos que se tornan
musicales. Estos fenómenos se viven con reconocimiento de su cualidad de erróneo; hay,
pues, conciencia de realidad. En el delirium febril, por ejemplo, pueden acentuarse las
paraidolias hasta hacer desaparecer al objeto real, es decir, la paraidolia se transforma
en ilusión.
3. Formas de exploración
Fundamentalmente a partir del comportamiento y del interrogatorio. La actitud de
escucha, las musitaciones, los gestos y ademanes cuando están a solas, acciones como
coger algo invisible, mirar con atención aquí y allá o la utilización de tapones en los
oídos, por ejemplo, son claros indicios de alteraciones perceptivas. Comprobadas estas
alteraciones, es conveniente precisar si se acompañan de compromiso del sensorio o
están en relación con determinado estado de ánimo o si ocurren en completa lucidez. Los
contenidos pseudoperceptivos son importantes determinarlos tanto en su aspecto formal
como en lo temático; así mismo, las circunstancias en que aparecen o desaparecen:
fatiga, silencio, oscuridad, distracción. Tener en cuenta la conciencia de anormalidad o no
de este tipo de fenómeno. En los pacientes reticentes muchas veces es necesario partir
asumiendo que existen pseudo-percepciones y en el interrogatorio afirmar: "las voces
que Ud. escucha..." Otro tanto sucede con los esquizofrénicos de larga data, o en el
agudo muy explorado, que tratan de disimularlas al percatarse del interés del
entrevistador.
PENSAMIENTO
1. Definición
Proceso complejo por el cual se aprehende un objeto o un aspecto de un objeto o
situación. Así, juzgar, abstraer, concebir, razonar y, en sentido amplio, imaginar,
recordar y anticipar son formas de pensar. Tener en cuenta que los procesos perceptivos
antes que antagónicos son suplementarios en un acto cognoscitivo dado. El pensamiento
se reconoce a través del lenguaje oral, escrito o mímico.
2. Alteraciones
Las alteraciones del pensamiento pueden ser en el contenido, en el curso o progresión y
en lo formal o intrínseco:
2.1 Contenido. El Pensamiento delusional o delirante es aquel que se relaciona,
especialmente, con la alteración del juicio, es decir, con la creencia o el saber erróneo e
inmodificable pese a los argumentos lógicos en contra. Cuando esta forma de
pensamiento se presenta sin antecedentes o precipitantes, inmediatamente reconocibles,
se denomina delusión o delirio y cuando deriva de una experiencia mórbida, perceptiva
o afectiva frecuentemente se designa como idea delusiva, delusión
secundaria o delirio secundario.
La convicción delusional puede aparecer de un modo súbito o desarrollarse
paulatinamente a partir de un temple o estado de ánimo delusional caracterizado por un
sentimiento de alarma, de que algo va a suceder sin saberse cómo ni cuándo, que existe
un significado no precisado en el mismo y en su entorno (amenaza, sospecha,
desconfianza, conmoción, horror, inseguridad, agobio, perplejidad, expectativa
angustiada) llamado Trema por Conrad. Cuando cristaliza la delusión y llega a constituir
una estructura coherente cerrada en sí misma, se trata entonces de un sistema
delusional. Los temas son muy variados y algunos caracterizan determinados síndromes
o entidades psicopatológicas; así, en los deprimidos aparecen ideas delusivas de ruina,
culpa, acusación, minusvalía; en los paranoides las de persecución, referencia, alusión,
daño; alcurnia, grandeza, megalomaníacas en general, en los episodios maníacos;
negación, nihilista, de enormidad, especialmente, en el síndrome Cotard y en algunas
esquizofrenias; místicas, religiosas, mesiánicas, eróticas, en los esquizofrénicos
hebefrénicos y paranoides; de reforma, de querella o reinvindicación y celotípicas, en los
paranoicos. Adquiere un valor clínico importante para el diagnóstico de esquizofrenia
cuando el tema es raro y extraño y la claridad de la conciencia está conservada. Puede
presentarse, también, en los trastornos orgánico cerebrales (Alzheimer) o en las psicosis
tóxicas, como sucede con el delirio dermatomórfico de la intoxicación cocaínica o en el
síndrome paranoide producido por la anfetamina. Asimismo, la interpretación delusiva es
frecuente en los trastornos de conciencia y en las psicosis afectivas.
Pensamiento obsesivo. Se refiere a pensamientos, representaciones o grupos de
pensamientos que ejercen un dominio sin motivo sobre la mente y que, en reaparición
constante e inoportuna, tienen tendencia a la repetición infinita y a la incoercibilidad, a
pesar del esfuerzo voluntario para desecharlos. La lid que se entabla entre las
representaciones o pensamientos y el normal fluir de éste provoca un tono afectivo
altamente angustioso. La obsesión como resultante es vivida con conciencia de falsedad
o, por lo menos, de inutilidad y siempre con la convicción de que no es sugerida del
exterior, padeciéndose, además, a plena lucidez de conciencia. Los temas obsesivos son
muy variados y estarán de acuerdo a la jerarquía de valores del sujeto y a su actividad
preeminente del momento.
Lo más valioso entra en conflicto obsesivo (antinomia); para unos, los de mayor valor
serán la salud, la moral, la religión, la sexualidad, la existencia, la filosofía; para otros, lo
absoluto, los números, el orden, la limpieza o la verificación. En todo caso son casi
siempre de tipo negativo: tristes, crueles, angustiantes, deprimentes, atormentadores,
odiosos, espantosos, penosos; nunca alegres ni felices. Estos temas se convierten en
preocupaciones exclusivas llevando a la duda que obliga a la repetición interminable que
en el caso del acto, se denomina compulsión, es decir, el pensar que no se ha ejecutado
bien un acto simple o complejo que obliga a recomenzarlo o repetirlo en su totalidad. El
lavado repetido de manos es una de las compulsiones más frecuentes. La duda
compulsiva conforma la famosa locura de la duda. En la clínica el fenómeno obsesivo se
presenta acompañando a la depresión melancólica, a la esquizofrenia, a algunos
síndromes orgánico cerebrales como el epiléptico y por sí solo, constituye la
anteriormente llamada neurosis obsesiva y ahora denominada trastorno obsesivo
compulsivo.
Pensamiento Fóbico. Es aquel que está constituido por ideas que aparejan temores
irracionales a objetos, situaciones o seres vivientes cuya presencia real, y a veces
imaginada, provoca angustia que puede llegar hasta el pánico. El sujeto reconoce como
anormal su respuesta. En la actualidad su clasificación se ha simplificado en tres grupos:
a) Agorafobia. Es el temor de estar o sentirse solo en lugares públicos y donde podría
tener dificultades para escapar o ser auxiliado en caso de súbita incapacidad. Ello motiva
una conducta evitativa. Por lo tanto, las muchedumbres, los grandes almacenes, los
cines, se tornan objetos fóbicos. Además, el agorafóbico puede tener miedo de estar solo
o de apartarse de su fuente de seguridad y, por ello, sentirse indefenso o incapaz de
huir.
b) Fobia Social. La característica fundamental es un miedo persistente e irracional a las
situaciones en que el sujeto puede verse expuesto a observación o evaluación por parte
de los demás, con un deseo apremiante de evitar tales situaciones. También existe miedo
a comportarse de una manera humillante o embarazosa. Los ejemplos incluyen hablar o
actuar en público, utilizar los urinarios o lavabos comunales, comer en público y escribir
en presencia de otras personas.
c) Las Fobias Simples. Constituyen una categoría residual una vez excluidas las dos
anteriores. Los objetos temidos son a menudo animales (insectos, reptiles, ratones) y
situaciones (claustrofobia o miedo a los espacios cerrados, aunándose una acrofobia o
temor a las alturas, por ejemplo).
Desde el punto de vista clínico las fobias son manifestaciones de los trastornos de
ansiedad en las clasificaciones actuales. La agorafobia es más frecuente en las mujeres.
La fobia social suele empezar al final de la infancia o al principio de la adolescencia.
(Muchos individuos normales tienen dificultades de hablar en público, pero sólo será fobia
social a menos que la ansiedad y el miedo provocado se considere excesivo e irracional,
con conducta de evitación). Como síntoma puede estar presente en la melancolía, en la
esquizofrenia y constituir por si sola la llamada anteriormente neurosis fóbica y ahora
trastorno fóbico.
Ideas sobrevaloradas. Son pensamientos en que el aspecto afectivo del
convencimiento predomina sobre el racional, de manera que éstos tienen un lugar
privilegiado en la vida del sujeto llegando a orientar unilateralmente su conducta.
Normalmente este tipo de ideas se encuentra entre los políticos, artistas, religiosos o los
partidarios de un club deportivo ("hinchas"). Cuando estos contenidos ideicos se
manifiestan como una prolongación de la personalidad se constituye la llamada
personalidad del fanático. Las ideas sobrevaloradas de tipo hipocondriaco son las más
comunes y acompañan con mucha frecuencia a los estados depresivos, en oportunidades
a la esquizofrenia, en su comienzo, y a la patología de la tercera edad.
2.2 Curso o progresión. La disgregación del pensamiento consiste en la asociación
laxa, distante o ilógica de pensamientos entre sí que tornan incomprensible su sentido
racional o emocional a pesar que el paciente elabore frases que, siendo adecuadas por
separado, no están relacionadas consecuentemente y, por lo tanto, el razonamiento no
llega a una conclusión veraz. Cuando la disgregación no es muy marcada puede pasar
inadvertida en el lenguaje hablado, pero fácilmente objetivable en el escrito. En otras
oportunidades puede ser tal que el discurso se componga de palabras aisladas o
fragmentarias, condensaciones de ellas, neologismos o solamente sílabas, constituyendo
una ensalada de palabras, como llaman algunos a esta alteración extrema.
Características similares se observan cuando hay trastornos de conciencia, especialmente
cuando ésta oscila entre el entorpecimiento y la lucidez, llamándose
entonces pensamiento incoherente. La disgregación está presente en la excitación
psicomotora y en sujetos normales bajo gran tensión emocional. En los procesos
esquizofrénicos tienen valor diagnóstico cuando no hay alteración en el nivel de la
conciencia.
Pensamiento inhibido o lentificado. Es manifestado por el paciente como una dificultad
en su fluidez; las asociaciones son escasas y existe una franca dificultad en la elaboración
mental con una pobre variedad ideacional que, sin embargo, con esfuerzo logra un
pensamiento completivo. Este trastorno es frecuente en las llamadas depresiones
inhibidas y se presenta, también, en los compromisos de conciencia, en los síndromes
psicorgánicos y en algunos esquizofrénicos preocupados y afligidos.
Aceleración del pensamiento y fuga de ideas (pensamiento ideofugal). Aquí la
asociación y la facilidad de pasar de un tema a otro se oponen a la alteración anterior, y
se transforma en fuga de ideas cuando pierde la dirección hacia la meta inicial que lo
originó, o se cambia con frecuencia hacia otras, por intercurrencias externas o internas
intercaladas, que la distraen constantemente o por la superficialidad y fugacidad de las
asociaciones, muchas veces sólo por asonancia o contiguidad que no permiten la
completividad del razonamiento. Esta alteración asociada a la verborrea y el ánimo
eufórico es muy característica de los episodios maníacos. Presente en cuantía menor en
los estados expansivos, hipomaníacos y en las diversas embriagueces de grado
moderado. La fuga de ideas extrema por un mecanismo inverso al pensamiento inhibido
y exceso de asociaciones, puede llegar, como éste, al mutismo.
Pensamiento prolijo o circunstancial. Tiene como fundamento la mengua de la
capacidad de síntesis y, por lo tanto, no distingue lo esencial de lo accesorio, elaborando
un discurso cargado de minuciosidades y detalles que intervienen en los acontecimientos,
pero que alargan innecesariamente el relato, aunque no se pierde el sentido principal,
llegando finalmente a conclusiones precisas y concordantes con la realidad. Presente en
los trastornos orgánico cerebrales como las demencias y las epilepsias deteriorantes, y
en las personalidades con rasgos pedantes.
Bloqueo o interceptación del pensamiento. La fluidez se detiene bruscamente por la
falta, en ese momento, de asociaciones consecuentes que le permitan continuar el
discurso que, pasado un breve lapso, puede ser reanudado con el mismo u otro tema. A
diferencia de la ausencia, este trastorno se produce con la conciencia clara y el sujeto
se percata y explica su dificultad. Presente, especialmente, en los esquizofrénicos
catatónicos; también, en los estados de perplejidad o de terror, y durante el sentimiento
de vacío de los deprimidos y esquizofrénicos en general.
2.3 Formales o intrínsecos. Pensamiento esquizofrénico. Se rige por una serie de
características como que el sujeto "piensa mayormente en términos más concretos,
realistas y factuales y como consecuencia las cosas tienen un valor más personal que
simbólico" (Kassanin). De otro lado, el pensamiento no tiene una organización lógica
normalmente sindética y sí utilización de metónimos y expresiones idiosincráticas con
interpenetración y sobreinclusión de temas. De esta manera se puede tipificar, entre
otras, las alteraciones siguientes:
Pensamiento autístico o dereístico, en el que el mundo subjetivo (recuerdos,
vivencias, ensueños o producciones anormales como las alucinaciones) se impone sobre
el objetivo, haciendo caso omiso de la realidad presente aunque la percibe
correctamente. Afines o derivadas de esta alteración están el simbolismo primitivo, el
poder mágico del pensamiento y la palabra, la reificación o concretismo de lo
mental y la participación en el alma ajena y en el ser de las cosas.
Enajenación del pensamiento. Implica que éste escapa al control del sujeto perdiendo
su autonomía y son sus variedades los pensamientos hechos o introducidos,
la substracción (robo), la publicación del pensamiento y el eco del pensamiento, entre
otras.
Ambivalencia. Consiste en referir juicios opuestos sobre un mismo sujeto, objeto o
situación en un mismo momento. Por ejemplo "José está vivo pero está muerto".
Adjudicación de significaciones adventicias. Las palabras y conceptos adquieren
denotación distinta de la habitualmente aceptada.
Otra alteración intrínseca es el pensamiento deficitario u oligofrénico, caracterizado
por una estructura rudimentaria donde los conceptos son escasos, la abstracción y
generalización, siempre difíciles, lo son aún más cuando se trata de lo que está
relacionado con sus propias y elementales necesidades. Precaria tanto la comprensión
cuanto la explicación de los hechos por la no distinción entre causa y efecto, todo y
partes, y realidad y fantasía.
Pensamiento demencial. Comparte muchas de las características del anterior, pero es
adquirido. No es homogéneo en su producción, pues al lado de fallas noto
rias se logran aciertos notables, indicando que en algún momento el funcionamiento fue
normal; sin embargo, estos aciertos no tienen mayor continuidad. Asimismo, al lado de
la pérdida de las capacidades mentales superiores se comprueba un menoscabo de la
memoria, atención y expresión verbal con una tendencia a la repetición.
Neologismos. Consisten en la formación de nuevas palabras a base de uniones, de una
parte de un vocablo con una parte de otro, y las cuales adquieren un significado especial.
Los neologismos son propios de los esquizofrénicos, pero pueden presentarse en
personalidades histriónicas o pedantes con el objeto de llamar la atención por una
supuesta originalidad; también en los deficientes mentales por mal uso de las palabras.
3. Formas de exploración
A través de la entrevista y de un ordenado, pero no incisivo interrogatorio, se logran los
mejores resultados. El discurso espontáneo permite valorar la riqueza asociativa y
conceptual, la consistencia y profundidad de los raciocinios o temas tratados, ordenados
y congruentemente en relación a los intereses, necesidades o el nivel cultural del sujeto.
Asimismo, a pesar de la dificultad o la facilidad de producción ideica, no hay que dejar
pasar por alto la ideación paranoide en pacientes recelosos, desconfiados o egocéntricos
con preguntas acerca de sus relaciones con la gente en general o los compañeros de
trabajo y estudio. Preguntar si considera que alguien o algunos tienen interés en
perjudicarlos, burlarse, criticarlos o envidiarlos; si son dueños de su pensamiento, o si
existen fuerzas o personas que se apoderan, sustraen o publican su pensamiento
(enajenación); asimismo, si se cree que lo observan, acosan o persiguen o si hay
personas que lo malquieren. No dejar de preguntar tampoco, en sujetos de ánimo alegre
o expansivo, acerca de la posesión de riquezas, abolengo, proyectos a ejecutar, aumento
de las capacidades intelectuales o físicas. Otro tanto hay que precisar en alguien de
humor triste, respecto a ideas de culpa, reproche, temor al castigo divino o de la justicia
por actos supuestamente deshonrosos o perjudiciales a terceros, por ejemplo. Tampoco
dejar de formular preguntas en relación a obsesiones y fobias en sujetos rígidos,
ordenados y escrupulosos, preguntándoles si hay ideas o pensamientos difíciles de
erradicar de la mente, tendencia a repetir actos para comprobar su exactitud o si existen
temores infundados a objetos o situaciones que se reconocen inofensivos.
La calidad final del pensamiento puede sopesarse a través de pruebas simples como
hallar diferencias y similitudes o dar el significado a refranes conocidos. De otro lado,
para el análisis funcional del pensamiento existen pruebas especialmente diseñadas como
las de Jung, Zucker, Hanfmann-Kassanin y la de Wechsler misma.
INTELIGENCIA
1. Definición
Capacidad para resolver con buen éxito situaciones nuevas por medio de respuestas
adaptativas. Esta capacidad implica la utilización de una serie de funciones psicológicas
con primacía del pensamiento.
2. Alteraciones
Las alteraciones de la inteligencia comprenden:
2.1 Retardo o deficiencia mental. Es el funcionamiento intelectual por debajo del
promedio general que se origina durante el período temprano del desarrollo. Para la OMS
existen dos categorías: el retardo mental propiamente dicho, debido fundamentalmente a
causas ambientales y sin alteración del SNC; y la deficiencia mental debida a
padecimientos del SNC. La clasificación del retardo mental se basa, especialmente, en los
resultados de la aplicación de pruebas psicométricas, para lo cual el concepto de cociente
intelectual (CI) es preponderante.
Entiéndese por CI a la relación entre la edad mental (EM) obtenida en la prueba aplicada,
y la edad cronológica (EC) en años de edad cumplidos por el examinado. El resultado se
multiplica por cien para obtener el porcentaje de donde se obtiene la fórmula de CI =
EM/EC X 100.
Se considera el CI de 100 como normal. La OMS preconiza, tomando este criterio, la
clasificación siguiente: retardo mental leve, cuando el CI varía entre 50-69; moderado,
entre 35-49; severo o grave, de 20-34; y profundo, cuando el CI es menor de 20.
Generalmente, los dos últimos se acompañan de padecimientos del SNC. De otro lado,
aunque la clasificación psicométrica es útil, el concepto de adaptabilidad social, pese a no
tener una medición precisa, es posiblemente más confiable, ya que muchos niños con CI
bajo funcionan bien como adultos debido a un buen ajuste social, mientras otros con CI
con menor menoscabo terminan en los hospitales u otras instituciones debido a su
conducta aberrante. Son, también, útiles la consideración de entrenables y educables.
Los primeros, están comprendidos entre los que poseen un CI entre 20 y 34, que se
benefician con programas especiales para que puedan cuidarse por sí mismos y realizar
tareas sencillas. Los retardos comprendidos entre los CI: 35-69 son educables, a través,
también, de programas especiales, llegando a participar en grado suficiente para adquirir
pericia vocacional en tareas necesarias para su automantenimiento. Los retardos con
menos de 20 de CI tendrán que depender por completo y ser cuidados durante toda su
vida.
El retardo mental puede ser consecuencia de lesión del SNC de diverso origen, y de un
aspecto muy especial y frecuente entre comunidades primitivas o estratos
económicamente desamparados, cual es la deprivación psicosocial. (Ver Capítulo 11).
2.2 Demencia. Es el deterioro de las funciones mentales previamente normales, que se
manifiesta principalmente en el menoscabo de la inteligencia, el pensamiento, la atención
y la memoria; secundariamente en la afectividad y la conducta. Este disturbio es
susceptible de comenzar en cualquier época de la vida: infancia, niñez, adolescencia,
adultez y con mucha mayor frecuencia en la senescencia. La distinción entre retardo
mental y demencia infantil no siempre es fácil; sin embargo, si se considera que el
retardo mental es congénito o adquirido precozmente (período natal o perinatal),
entonces todos los disturbios psíquicos deficitarios graves de naturaleza orgánica,
precedidos por una etapa de años, en el cual el niño desarrolló y se comportó de acuerdo
a su edad cronológica, debe incorporarse a los disturbios demenciales. En cambio, el
llamado síndrome deficitario de la atención o daño o disfunción cerebral mínima no se
acompaña de reducción o retardo intelectual y, en consecuencia, no es una demencia, a
pesar de las serias dificultades de aprendizaje exhibidas por estos pacientes. A la
esquizofrenia también se le achaca una forma demencial.
3. Formas de exploración
Una buena apreciación de la inteligencia se obtiene a través del estudio del pensamiento.
La llamada inteligencia medida es aquella que se obtiene por intermedio de pruebas
elaboradas especialmente con ese fin, que varían en complejidad, de acuerdo a la
conceptualización acerca de la noción de inteligencia. Así, el Raven o Prueba de Matrices
Progresivas está saturado del factor "g" de Spearman. La prueba de Weschler o Escala de
Bellevue (WAIS para adultos y WISC para niños) consta de una serie de subtests que
evalúan funciones como la memoria, la formación de conceptos verbales, la capacidad de
análisis y síntesis, la concentración, la atención, la anticipación, la coordinación
visomotora y la organización visual. La importancia de esta prueba radica no sólo en la
obtención de un nivel o de un CI de acuerdo a lo esperado para una edad determinada,
sino en el estudio funcional de la inteligencia por la discordancia o concordancia de los
diferentes subtests. Útil por lo tanto, también, para la exploración de las demencias.
MEMORIA
1. Definición
Función de recordar o revivir una experiencia pasada con conciencia más o menos
definida de que esa experiencia, denominada recuerdo, es reproducida. De otro lado, la
memoria comprende por lo menos cuatro procesos diferentes:
1.1 Memorización y fijación (memoria anterógrada).
1.2 Conservación de la información.
1.3 Recuerdo o evocación (memoria retrógrada).
1.4 Reconocimiento.
2. Alteraciones
2.1 Cuantitativas. Las hipermnesias consisten en un aumento extraordinario de la
capacidad recordatoria muchas veces cuajado de hechos triviales. Se presentan en las
psicosis agudas, en los estados excitatorios y febriles, en los estados crepusculares de
origen epiléptico o histérico (disociativo) y en los trances de muerte inminente.
Las amnesias se definen de manera general como la pérdida de la función memorística;
éstas pueden referirse a la evocación y estar en relación a la extensión y al contenido.
Así, habrá una amnesia masiva cuando compromete grandes porciones del pasado o de
todo él; otra, que sólo compromete grandes porciones limitadas y corresponden a la
amnesia lacunar; o selectiva, cuando el olvido se refiere a determinadas informaciones
relacionadas entre sí, aunque pertenezcan a diferentes épocas de la vida del sujeto. Si se
tiene en cuenta la evolución, la amnesia puede ser reversible, progresiva o irreversible.
La causa de la amnesia puede ser orgánica como sucede en los traumatismos
encefalocraneanos, las enfermedades infecciosas, vasculares, tumorales, tóxicas o
degenerativas cerebrales y que pueden tomar cualesquiera de los tipos descritos.
Como dismnesias, se conocen las hipomnesias que pueden estar en relación a la
dificultad de mantener nuevas informaciones: dismnesia de fijación o dificultad para
evocar de nuevo los hechos u objetos que antes se recordaban con facilidad. La de
fijación se comprueba en el paciente que no puede mantener en la memoria datos
sencillos como nombres, cifras, pequeños sucesos, inclusive a los pocos minutos de
haber recibido la información, pero los puede recordar pasadas unas horas o días. Se
presenta en los estados depresivos, en los síndromes ansiosos, en las demencias
incipientes, cuando hay disminución del nivel de vigilancia o de la atención y en los
síndromes donde predomina la apatía; la dismnesia de evocación es la dificultad para
recordar en el momento oportuno datos que antes se evocaban adecuadamente, pero
estos recuerdos pueden aparecer en otras circunstancias sin esfuerzo alguno. Se
presenta en similares situaciones que la anterior.
2.2 Cualitativas. Las paramnesias son fallas en el proceso de reconocimiento,
localización y evocación, pero desde el punto de vista de la calidad. Así, en cuanto al
reconocimiento están los fenómenos del déjà vu y déjà vécu que se caracterizan porque
el sujeto tiene la sensación de haber visto o haber experimentado respectivamente con
anterioridad el lugar o la situación en que se encuentra en ese momento, aunque no
categóricamente; la variante jamais vu, impresión de no haber visto o estado
anteriormente en el lugar, en que se encuentra y que de hecho le es harto conocido, se
comprueba como los anteriores en pacientes histéricos y en los momentos previos a la
crisis temporales. El falso reconocimiento es la atribución de la calidad de conocido con
certidumbre a un objeto o situación percibido o no por primera vez. En algunos pacientes
esquizofrénicos es posible comprobar que consideren a extraños como amigos o
parientes y negar firmemente que sus amigos o parientes sean tales y sí, más bien,
impostores o dobles. Este último síntoma corresponde al síndrome de Sosias o de
Capgras. Las confabulaciones son falsos recuerdos de sucesos verosímiles que el sujeto
considera que realizó o presenció, muchas veces a partir de la insinuación premeditada
del examinador, como sucede en los pacientes con trastornos globales de la memoria
evocativa o cuando predomina la alteración de la fijación en la presbiofrenia o el
síndrome de Korsakov, en el que las fantasías suplen los recuerdos.
3. Formas de exploración
Esta puede comenzarse preguntando directamente si se ha vuelto olvidadizo; de
contestar afirmativamente se confrontará luego con los resultados de los exámenes. Si
está presente un defecto de memoria se debe precisar si es difuso, circunscrito,
constante o variable. Si el compromiso es para la memoria reciente o remota y si se
acompaña de otros disturbios del funcionamiento intelectual. Si el defecto de memoria es
circunscrito, debe aclararse si está en relación a situaciones específicas personales como
el matrimonio o la identidad personal. Tener en cuenta que el paciente tiende a soslayar
el déficit recurriendo a la evasión, a generalizaciones o llenando los vacíos con material
fabricado como sucede en las confabulaciones. Buenos datos de memoria retrógrada se
obtienen en la revisión de los hechos cronológicos de la historia personal como los
aniversarios, comienzo y fin de los estudios y de los trabajos, lugares de residencia y
edades de los hijos, por ejemplo. Pruebas simples como la retención de un nombre, un
color y una dirección, inmediatamente y después de 5 a 10 minutos, permiten explorar la
memoria de fijación, retención o memorización. Para la memoria inmediata se puede
utilizar la repetición de series numéricas (series de dos a ocho dígitos a la velocidad de
uno por segundo) que deben ser repetidos por el sujeto en cuanto finaliza su enunciado;
los números escogidos no deben estar en su orden natural ni sugerir fechas históricas
conocidas.
ACCIÓN
1. Definición
Se refiere, especialmente, a la actividad exterior, visible y hasta cuantificable, pero en
íntima relación con la actividad interior del organismo. Comprende, fundamentalmente,
la conducta motora.
2. Alteraciones
Las alteraciones de la acción pueden ser:
2.1 Cuantitativas. Comprende la agitación y el estupor con sus estadios intermedios.
La agitación se refiere al aumento patológico de la actividad motriz, muchas veces
acompañada de la psíquica. Esta actividad puede ser más o menos organizada o
francamente desorganizada. El aumento patológico de la actividad motriz puede estar o
no acompañada de hiperactividad mental, como se presenta en la llamada inquietud
ansiosa; exaltación, cuando a un grado menor de actividad motriz se agregan síntomas
psíquicos como la euforia, las ideas megalomaníacas y el pensamiento ideofugal tal cual
se observa en la hipomanía; agitación propiamente dicha, cuando existe una
hiperactividad tanto motriz cuanto psíquica, pero mucho mayor que en las anteriores y
que obliga al empleo de medios de contención, especialmente, farmacológicos en la
actualidad; furor, que es el grado extremo de la agitación y se manifiesta con tendencias
destructivas y agresivas. Aunque esta alteración forma parte de diversos síndromes, las
características estarán en relación a la etiología; así, se puede distinguir la agitación
catatónica que puede sobrevenir después de un estado de estupor, presentándose
bruscamente con actos incoordinados, violentos, repetitivos e inconsecuentes entre ellos
mismos que el paciente realiza sin fin premeditado; los actos resultantes son peligrosos
para él y para los demás. Cuando es de etiología esquizofrénica se acompaña de los
síntomas fundamentales de esta enfermedad; la agitación delusional está constituida por
un tipo destructivo, agresivo o defensivo, conducta que se realiza sobre los objetos y
personas que rodean al paciente, pero en estrecha relación con la interpretación delusiva
de éste acerca de la realidad circundante. La violencia está en relación al contenido
delusional de daño o de persecución y la organización conductual al grado de claridad de
la conciencia; generalmente se presenta en forma de crisis; la agitación ansiosa se
caracteriza por los actos repetitivos, especialmente, de traslación u otros movimientos
del cuerpo y sin actuar sobre los objetos o personas que lo rodean. Esta actividad
improductiva la refiere el sujeto a su intranquilidad interior. La agitación tiene, también,
características especiales en las psicosis tóxicas y sintomáticas, en la epilepsia y en
trastornos disociativos en que se muestra por episodios dominados por una tendencia
precisa: fuga con terror, agresividad o erotismo, respectivamente, por ejemplo.
El estupor se refiere a la ausencia patológica de movimientos (inmovilidad patológica)
sin respuesta a los estímulos habituales y se acompaña o no de alteraciones del tono
muscular. Su duración es variable, entre horas, días o semanas. Un grado menor de
estupor se denomina inhibición. Aquí, como en la agitación, la etiología es muy variada.
Así, se describe el estupor orgánico producido por la encefalitis, el tumor cerebral u
otra condición similar y corresponde a un verdadero apagamiento de toda actividad
psíquica, amén de la correspondiente sintomatología neurológica. El estupor
disociativo (histérico), llamado, también, psicógeno o estado cataléptico, se caracteriza
porque junto con la inmovilidad patológica no se encuentra resistencia negativista ni
hipertonías musculares y cuando más una ligera hipotonía. Si se le impone al paciente
una posición forzada o incómoda, no la mantiene por largo rato, tomando
espontáneamente otra más habitual. Generalmente permanecen con los ojos cerrados.
La expresión facial es de indiferente placidez y conformidad o de asombro y extrañeza,
pero no de temor. Existe mutismo. El estupor melancólico, caracterizado por una
facies de profunda tristeza, mutismo completo y aunque la inmovilidad es extrema,
habitualmente el paciente se levanta para realizar sus necesidades elementales. El
rechazo a la ingestión de alimentos es también completo. Su comienzo no es súbito sino
que se instala después de un período más o menos prolongado en un paciente que ha
tenido un estado depresivo. El estupor maníaco llega a la inmovilidad consecutiva a
una fase de hiperactividad o de agitación. Se distingue la variabilidad de los estados
afectivos por los que atraviesa el sujeto aunque de manera fugaz, por su expresión
facial; otras veces por los movimientos oculares o los intentos de hablar (fuga de ideas
puramente psíquica). El estupor catatónico es el estupor por excelencia. La actividad
motora presenta grados diversos que van desde empobrecimiento y lentificación de los
movimientos hasta la pérdida total de ellos. En los grados más marcados se acompaña,
habitualmente de hipertonía muscular, o de pseudoflexibilitas cérea (el paciente
mantiene la postura en que se le ubique por incómoda que sea como si su cuerpo fuera
de cera). Las manifestaciones verbales espontáneas son escasas y lacónicas o faltan en
absoluto. El discurso reactivo tiene las mismas características, pero por la expresión
facial se aprecia que ha comprendido el lenguaje del interlocutor. En otras circunstancias
la facies del estuporoso puede denotar más bien un ánimo placentero indiferente y, al
mismo tiempo, de comprensión pasiva de los acontecimientos que se producen en su
alrededor. Otras veces concuerdan con los contenidos alucinatorios y delusionales,
especialmente si el estupor es de origen esquizofrénico. Éste tiene una gradación
creciente, desarrollándose con bastante rapidez (días o semanas) y su duración puede
ser hasta de meses. La recuperación es, también, gradual, aunque un poco más rápida.
Otras veces el curso es oscilante con períodos de exacerbación y disminución de
síntomas. En oportunidades, en plena fase estuporosa profunda aparecen cortos
períodos, casi siempre nocturnos, que duran minutos u horas, en el curso de los cuales
aminoran y hasta desaparecen los síntomas; luego vuelve a la fase estuporosa profunda.
De otro lado, es importante reconocer lo que se denomina abulia, que sería la
incapacidad absoluta para culminar un acto voluntario (no necesariamente de
movimientos) por falta de decisión, especialmente, para los actos voluntarios superiores;
puede ser transitoria o permanente. Como hipobulia, mas frecuente, se considera la
mengua o disminución de la capacidad resolutiva o la dificultad para la iniciativa motora.
Presente en sujetos normales cuando el trabajo ha sido excesivo o la fatiga es intensa.
En la patología mental se comprueba en los estados depresivos, al comienzo de la
esquizofrenia y en el curso de éstos, como uno de los signos negativos de la enfermedad;
en las intoxicaciones crónicas y en los síndromes ansiosos de larga data.
2.2 Cualitativos. Hay que considerar los denominados impulsos irresistibles que
consisten en la ejecución irrefrenable de algunos actos en forma muchas veces violenta y
que escapan a todo control; existe la cleptomanía, que es la apropiación de objetos
ajenos sin tener en cuenta el valor pecuniario de éstos; la dromomania o fuga, que es la
aparente necesidad imperiosa de cambiar de lugar o alejarse del medio habitual; la
piromanía que es el impulso a producir incendios; y, entre otros, el impulso homicida que
culturalmente corresponde al Amok de los malayos. La etiología de estas alteraciones
está en relación a desórdenes de tipo epiléptico o histérico como es en la fuga o
dromomanía, pero fundamentalmente a personalidades anormales de tipo psicopático.
De otro lado, en el síndrome catatónico se observa una serie de manifestaciones que H.
Delgado engloba como iteración anormal o repetición inmotivada, que va de la
perseveración a la catalepsia, en la cual se mantiene, por tiempo prolongado, una misma
posición o postura, ya sea porque el mismo sujeto la tomó o el examinador se la impuso.
Presenta asimismo negativismo, que varía de la abstención a la ejecución del acto
contrario de la indicación solicitada; al primero se le denomina pasivo, y activo al
segundo. En cambio, en la obediencia automática el paciente realiza pasiva e
inmediatamente las indicaciones, sugerencias u órdenes que se le nombren, llegando a
ejecutarlas, pese a que entrañen dolor o peligro.
En las reacciones de eco basta que el paciente observe u oiga determinados actos,
palabras o frases para que inmediatamente las repita; así, la ecopraxia, será la imitación
de los actos que ve ejecutar, especialmente del interlocutor o del sujeto cercano a él; la
ecomimia se refiere a la imitación de los gestos y ademanes, y, la ecolalia, a la del
lenguaje hablado.
3. Formas de exploración
Especialmente por la observación atenta. Para el efecto hay una serie de escalas,
llamadas de conducta, que sirven para ese fin, como la Fergus-Falls, por ejemplo. De
otro lado, es indispensable comprobar el tono muscular, la excitabilidad refleja y la
temperatura, entre otros, ante un estado estuporoso para descartar cualquier
compromiso neurológico.
CONCIENCIA DEL YO*
1. Definición. Saberse a sí mismo como viviente y actuante de manera coherente,
certera y autónoma en la realidad y en el tiempo.
2. Alteraciones
2.1 El transitivismo. Es la confusión entre el Yo propio y el ajeno, de tal manera que
los pacientes piensan que otros experimentan o hacen aquello que en la realidad sienten
o realizan ellos. En los esquizofrénicos se comprueba que sus propios síntomas se
atribuyen a una o varias personas sanas: también se observa en intoxicaciones por LSD
y otras drogas psicotomiméticas.
2.2 Transformación de la personalidad (o del modo de ser). Va desde la afirmación
con el sentimiento respectivo del cambio fundamental de la personalidad, llegando,
inclusive, a creer que la anterior ha sido vivida por alguien distinto, como sucede en
algunos esquizofrénicos, hasta sólo modificaciones caracterológicas, como ocurre al
comienzo de las psicosis y en los procesos psicoterapéuticos. Se observa
transitoriamente en las llamadas crisis de la adolescencia o cuando modificaciones en el
medio externo obligan a cambios en los roles y status, como sucede al alejarse de la
familia, al ingresar al servicio militar, durante el noviazgo, el matrimonio, los estudios
profesionales y su culminación.
2.3 Despersonalización. El sujeto se queja de no ser el mismo, pero sin ser una
persona distinta. La experiencia pierde su connotación emocional, predominando el
sentimiento de extrañeza o irrealidad o que ésta se ha paralizado. Manifiesta que sus
pensamientos y actos se suceden mecánicamente. Se acompaña de extrañeza de lo
percibido y cambios en la percepción del propio cuerpo. Se presenta en forma de crisis,
estados o períodos. Puede manifestarse, transitoria y esporádicamente, en sujetos
normales después de estrés o de agotamiento. Se encuentra en los trastornos de
angustia, trastornos disociativos, hipocondriacos, estados obsesivos, la melancolía, la
epilepsia y en la esquizofrenia, especialmente al comienzo.
3. Formas de exploración
Las modificaciones de la conciencia del Yo pueden ser verbalmente comunicadas por
desazón (despersonalización) o dudas (transformación de la personalidad) que producen
en el sujeto y, naturalmente, por el interrogatorio. De otro lado, se pueden deducir a
partir del comportamiento.
HAMBRE Y APETITO
1. Definición
Se entiende por hambre la necesidad de alimento como una urgencia fisiológica del
organismo para salvaguardar la homeostasis, y en relación a la cantidad de nutrientes;
en cambio, apetito es la necesidad selectiva de los alimentos, muchas veces más en
concordancia a los factores culturales que a los nutritivos.
2. Alteraciones
Las alteraciones del hambre y el apetito comprenden:
2.1 Anorexia. Es la pérdida del hambre o apetito. En la clínica psiquiátrica es más
frecuente la hiporexia, de común presentación en las depresiones en general,
especialmente en la llamada Mayor, donde es uno de los primeros síntomas en aparecer
en forma de fácil saciedad y uno de los últimos en eliminarse; también, en los estados
estuporosos o de perturbación de la conciencia; asimismo, en las enfermedades orgánico
cerebrales con lesión de la hipófisis o sin ella.
En los estados obsesivos el paciente se priva de comer por efecto de un temor anormal
denominado sitiofobia. A veces acompañada de enflaquecimiento y de repugnancia, se
comprueba en la hipocondría. El rechazo de alimentos se manifiesta en oportunidades
como una expresión de negativismo en catatónicos y en algunos esquizofrénicos que, por
el contenido anormal del pensamiento (temor a ser envenenados, por ejemplo), se
niegan a alimentarse.
La anorexia mental o nervosa es una entidad patológica caracterizada porque el sujeto
rehusa comer. Con mayor frecuencia se presenta en mujeres y se acompaña de
amenorrea. En el hombre es rara. La edad de presentación es entre los 12 y 21 años.
Algunos autores insisten en que no hay anorexia sino una reacción de disgusto al
alimento. Muchos tienen un hambre voraz y se resisten a comer, otros sólo ingieren
determinados alimentos. En oportunidades se alterna con episodios de bulimia.
El enflaquecimiento por restricción alimenticia puede alcanzar niveles caquécticos y llegar
por lo tanto a confundirse con la enfermedad de Simmonds o la de Sheehan con las
cuales hay que hacer el diagnóstico diferencial. En algunos casos la anorexia puede ser
tan severa que el paciente fallece (Ver Capítulo **)
2.2 Bulimia. Es el aumento desordenado e insaciable del hambre que se observa en el
síndrome de agitación y en la deficiencia mental, a veces en la demencia, la
esquizofrenia, y, en oportunidades, en los trastornos psicogenéticamente condicionados
de larga data; aisladamente, en personalidades psicopáticas.
Cuando en la psicosis el sujeto come con estas características, el síntoma se denomina
sitiomanía. La bulimia como entidad nosográfica se refiere a episodios recurrentes de
comilonas (consumo rápido de una gran cantidad de alimentos en un período de tiempo,
usualmente menor de dos horas) al lado de otras manifestaciones como autoinducción
del vómito, repetidos intentos para bajar de peso, uso de diuréticos o catárticos, ayunos
y aislamiento social. La bulimia hay que distinguirla de la hiperfagia hipotalámica
producida por tumores a ese nivel.
2.3 Pica o alotriofagia y malacia. La pica se puede definir como una anormalidad del
apetito en el sentido de la inclinación a comer sustancias inasimilables como tierra,
cenizas, madera, papel, jabón, parafina, sustancias en descomposición o excrementos
(coprofagia). Se observa especialmente en deficientes mentales profundos, dementes
seniles o paralíticos generales; de modo raro en esquizofrénicos y maníacos y,
excepcionalmente, en epilépticos, y personalidades anormales. En los esquizofrénicos se
puede observar, de otro lado, por la naturaleza de sus trastornos, engullir objetos que
entrañan peligro para su salud y vida como piedras, monedas, clavos, llaves, agujas y
demás. Todas estas desviaciones de la alimentación se consideran como perversiones en
el sentido de no cumplir con el fin de nutrir el organismo, pero la denominada malacia
"no siempre carece de sentido trófico", como dice H. Delgado; así, las comidas muy
condimentadas o con excesivo sabor ácido pueden servir para estimular el hambre o para
compensar una hipoclorhidria. La geofagia (comer tierra) en los niños puede estar de
acuerdo con la carencia de determinados elementos minerales. Asimismo, los
denominados antojos de las embarazadas pueden estar indicando insuficiencias
nutricionales. De otro lado, hay que tener en cuenta los aspectos culturales de la
alimentación y las normas de aprendizaje social y no tomar como alteración lo que para
el grupo es habitual y para los demás exótico. Hasta hace poco tiempo entre los
norteamericanos los tomates eran considerados como venenosos o incomibles; en el
Japón, la leche de vaca era considerada como un alimento de uso no humano. También
las creencias religiosas obligan a abstenerse de determinados alimentos, como sucede
con los mahometanos; la carne de cerdo entre los judíos, o en el caso de ciertas sectas
hindúes que, al considerar a la vaca como animal sagrado, no ingieren su carne y
llegarían a morirse de hambre antes de comerla. En el otro extremo, en muchos países y
algunos de ellos cercanos a nosotros, se come como plato exquisito hormigas, gusanos,
culebras, monos o cocodrilos, entre otros.
3. Forma de exploración
Fundamentalmente por el interrogatorio, donde hay que precisar la cantidad ingerida
asociada a satisfacción, ansiedad, frecuencia, rechazo con repugnancia o por fácil
llenura; asimismo, las preferencias alimenticias o los rechazos selectivos. También la
observación es importante o los informes de terceros porque muchas veces o niegan sus
excesos, sus preferencias, su insuficiencia, o no le dan importancia al considerarlos
normales.
SUEÑO
1. Definición
Es una función fisiológica cuya función y mecanismo aún no están bien precisados; sin
embargo, la distinción entre sueño normal o de onda larga, y sueño paradójico o sueño
MOR, derivada del estudio electroencefalográfico, electromiográfico y de los movimientos
oculares, es un buen aporte a la clínica.
2. Alteraciones
Las alteraciones del sueño comprenden:
2.1 Entre las hiposomnias está el insomnio, que no es solamente la agripnia (falta total
del sueño) sino que también se considera entre ellas la mengua de la duración, la
dificultad para conciliarlo, el sueño entrecortado o el despertar temprano. Debe
distinguírselo del pseudoinsomnio que consiste en la enorme diferencia de la queja
comunicada y la comprobada por la observación de los demás o por los hallazgos del
registro electroencefalográfico tomado mientras el paciente duerme. Ello ocurre en los
sujetos fatigados o con reposo incompleto, en el sueño superficial y cargado de ensueños
o como queja hipocondriaca (idea sobrevalorada). El insomnio puede
ser ocasional cuando se produce por emociones intensas, fatiga o ambiente no familiar,
o causado por enfermedades somáticas, especialmente por aquellas que cursan con
fiebre, dolores o contracturas (estimulación interoceptiva visceral que produce impulsos
aferentes nociceptivos). También por condiciones psicopatológicas como la angustia que
demora la aparición del sueño, tornándolo entrecortado y con presencia de pesadillas. En
otras oportunidades se instalará el temor a no poder conciliar el sueño, como un
mecanismo de retroalimentación; el no dormir acrecienta la angustia y la angustia impide
dormir. La depresión, especialmente la del trastorno depresivo mayor, se acompaña de
despertar precoz y tanto más temprano cuanto más intenso es el cuadro de fondo. En el
estudio EEG en estos casos se comprueba que el sueño de onda larga es el disminuido.
En general, el deprimido duerme menos horas totales que un sujeto sano. En la manía, el
insomnio es casi completo, y en la hipomanía la disminución de las horas de sueño tiene
las características de los depresivos. En los cuadros orgánico cerebrales crónicos es
asimismo frecuente el insomnio como ocurre en las demencias tipo Alzheimer, inclusive
con inversión del ciclo sueño/vigilia.
2.2 Hipersomnias. Es el aumento del tiempo diario de sueño que puede presentarse de
modo continuo o en forma de crisis. Así, la letargia o hipersomnia propiamente dicha,
es un trastorno cuantitativo opuesto al grupo anterior, de mucha menor frecuencia. Se
presenta en la enfermedad del sueño y en otras encefalitis de variada etiología; también
en aquellas condiciones que comprometen la región mesoencefálica, en la hemorragia
cerebral, en las intoxicaciones con narcóticos o alcohol, en determinadas infecciones y en
algunas afecciones endocrinas; sin causa orgánica demostrable en la letargia nerviosa,
como sucede en la histeria. En la narcolepsia o síndrome de Gelineau que se caracteriza
por accesos de sueño fulminante acompañados o no de cataplexia, que comienzan y
terminan en forma brusca, el EEG comprueba que el tipo de sueño es el MOR. En el
síndrome de Klein-Levin la crisis de sueño se asocia a bulimia y se presenta en forma
periódica. En el síndrome de Pickwick el acceso de sueño se acompaña de obesidad y
trastornos respiratorios.
2.3 Parasomnias. Son trastornos cualitativos del sueño, muchos de ellos sin mayor
significación clínica, como el somniloquio o hablar dormido que se presenta en la etapa
del sueño ligero, con mayor frecuencia. El sonambulismo, es decir, la presencia de una
actividad bien coordinada y compleja, pero no extraordinaria, que ejecuta el sujeto sin
despertar. El substrato neurofisiológico es similar al de la hipnosis.
Electroencefalográficamente se comprueba ondas largas del sueño que son sustituidas
por una norma similar a la encontrada en la vigilia relajada. La enuresis, en niños y
adolescentes, ocurre en un momento que se puede reconocer al despertar
espontáneamente del sueño de la etapa cuatro; y en los adultos ocurre
electroencefalográficamente durante una norma similar al sonambulismo. El pavor
nocturno es un episodio en el cual el sujeto despierta aterrorizado y confuso, pero
amnéstico en cuanto a la causa de la ansiedad; correspondería a la actividad paroxística
en estructuras límbicas del lóbulo temporal y es más frecuente en niños. Las pesadillas,
no como un mal sueño sino como sensación confusa y terrorífica de aprensión, parálisis y
ansiedad que es recordada al despertar. La jacatio capitis, como movimientos
pendulares de la cabeza, que algunos autores los extienden a todo el cuerpo y se
presentan al momento de conciliar el sueño; frecuente en niños. La cataplexia del
despertar, como falta de movilidad voluntaria en plena vigilia, se presenta al final del
sueño; electroencefalográficamente corresponde a una alteración del sueño MOR.
Las hipnalgias son dolores que aparecen durante la iniciación del sueño como
la topoparesia o la braquialgia parestésica nocturna.
2.4 Los trastornos de sueño vigilia como la demora progresiva de una hora al acostarse
y levantarse que produce una menor sensibilidad a los horarios sociales. El retraso o
desfase del sueño, que consiste en una dificultad para quedarse dormido al acostarse y
trae como consecuencia la somnolencia diurna y el sueño compensatorio de los fines de
semana, o el desfase temporal que está vinculado a los viajes en jet del este al oeste o
al que se produce en el trabajo por turnos (horarios múltiples o cambiantes del sueño),
que se acompaña de quejas gastrointestinales frecuentes y requiere de períodos
variables de adaptación entre turnos.
3. Formas de exploración
El interrogatorio es fundamental y debe estar vinculado a las quejas más frecuentes
respecto al sueño, como son la dificultad para dormirse o para mantenerse dormido (es
decir, despertar con frecuencia durante la noche) o despertarse prematuramente por la
mañana o la falta de sueño reparador. Determinar si el paciente está soñoliento durante
el día o tiene necesidad de hacer siesta y si su rendimiento en las tareas habituales es
normal. Precisar a qué hora se acuesta o si cambia de día en día. Cuánto tiempo le
parece que debe dormir; si se despierta a intervalos frecuentes durante la noche o
cuánto tiempo le lleva la siesta. Si se suman las horas de sueño es posible que el total
sea mayor de lo que el paciente pensaba. Distinguir, también, las horas en que está en
cama en otras actividades que no son el sexo o el sueño como, por ejemplo, las lecturas
o las conversaciones telefónicas. Tener en cuenta, asimismo, que la irritabilidad durante
el día, la fatiga física, la falta de eficiencia y la mengua en la capacidad de concentrarse
pueden ser síntomas vinculados a insomnio como se comprueba en la privación del sueño
en los laboratorios para tal fin.
CAPÍTULO 5: PRUEBA DE CONOCIMIENTOS
SEMIOLOGÍA PSIQUIÁTRICA
1. El estrechamiento anormal de la conciencia se presenta en:
( ) Disociación histérica
( ) Sujetos normales bajo gran estrés
( ) Fase maníaca
( ) Las dos primeras son válidas
( ) La primera y la tercera son válidas
2. Consiste en que, además del entorpecimiento de la conciencia en grado variable, se agrega productividad
anormal de otras funciones:
( ) Estrechamiento
( ) Despersonalización
( ) Anublamiento
( ) Las dos primeras son válidas
( ) Ninguna es válida
3. Tiene importancia médico-legal porque el sujeto no tiene pleno control de sus actos:
( ) Estado oniroide
( ) Estrechamiento de conciencia
( ) Estado crepuscular
( ) Anhedonia
( ) Ninguna es válida
4. Según Chapman y McGhie, es importante síntoma de la esquizofrenia que explicaría la disgregación:
( ) Indiferencia anormal
( ) Perplejidad anormal
( ) Frustración del objetivo
( ) Distraibilidad de la atención
( ) Hiperprosexia
5. Relacione:
(a) Desorientación alopsíquica ( ) En tiempo y espacio
(b) Desorientación autopsíquica ( ) Manía
(c) Lentificación del tiempo transcurrido ( ) Depresión
(d) Aceleración del tiempo transcurrido ( ) En cuanto a persona
6. La anartria se presenta en:
( ) Accidentes cerebro-vasculares
( ) Sífilis del SNC
( ) Tumores cerebrales
( ) Todas son válidas
( ) Ninguna es válida
7. En esquizofrénicos, suele coincidir con alucinaciones:
( ) Ensalada de palabras
( ) Soliloquio
( ) Pensamiento en tropel
( ) Apatía
( ) Bloqueo
8. Es la repetición múltiple compulsiva de la última sílaba de las palabras:
( ) Ecolalia
( ) Metafalia
( ) Palilalia
( ) Logoclonía
( ) Coprolalia
9. Las delusiones de grandeza se presentan en:
( ) Fase maníaca
( ) Trastornos paranoides
( ) Esquizofrenia
( ) Estados disociativos
( ) Ninguna es válida
10. La inversión de afectos sugiere :
( ) Depresión
( ) Trastorno de ansiedad generalizada
( ) Psicosis
( ) Síndrome orgánico-cerebral
( ) Trastorno de Estrés Post-traumático
11. Si un paciente afirma "ver cosas que otras personas que están con él no pueden ver, sin que haya estímulo
reconocible", presenta:
( ) Paraidolias
( ) Ilusiones
( ) Alucinaciones
( ) Extrañeza de lo percibido
( ) Sinestesia
12. Es síntoma importante en el trastorno orgánico cerebral:
( ) Alteración de memoria
( ) Desorientación
( ) Crisis de pánico
( ) Las dos primeras son válidas
( ) La primera y la tercera
13. Las dismegalopsias obligan a descartar:
( ) Esquizofrenia
( ) Trastorno bipolar
( ) Trastorno Disociativo
( ) Patología cerebral orgánica
( ) Trastorno de Estrés Post-traumático
14. Las alucinaciones auditivas en forma de voces dialogantes que comentan los actos del paciente, sugieren
fuertemente el diagnóstico de:
( ) Trastorno bipolar
( ) Trastorno esquizofrénico
( ) Trastorno de pánico
( ) Síndrome orgánico-cerebral
( ) Epilepsia
15. Relacione:
(a) Alucinación térmica ( ) Trastorno disociativo
(b) Alucinación hígrica ( ) Trastorno esquizofrénico
(c) Alteración de conciencia ( ) Trastorno de pánico
(d) Crisis episódicas ( ) Síndrome orgánico cerebral
(e) Fuga de ideas ( ) Fase maníaca
16. El pensamiento que muestra mengua de la capacidad de síntesis, no distingue lo esencial de lo accesorio,
pero no pierde su objetivo, se llama:
( ) Disgregado
( ) Inhibido
( ) Prolijo
( ) Fuga de ideas
( ) Obsesivo
17. La demencia se distingue del retardo mental en que:
( ) El Cl está más disminuido en el segundo
( ) El comportamiento está más afectado en el primero
( ) El pensamiento está más comprometido en el segundo
( ) El primero es adquirido y el segundo congénito
( ) No existen diferencias básicas
18. No comprende a las alteraciones de la Conciencia del Yo:
( ) Transitivismo
( ) Transformación de la personalidad o del modo de ser
( ) Sonambulismo
( ) Despersonalización
( ) Todas son válidas
19. Relacione:
(a) Rituales ( ) Bulimia
(b) Delusión ( ) Depresión
(c) Aumento insaciable de hambre ( ) Trastorno obsesivo
(d) Coprofagia ( ) Psicosis
(e) Baja autoestima ( ) Retardo mental
20. Parece corresponder a la actividad paroxística en estructuras límbicas del lóbulo temporal:
( ) Pesadillas
( ) Insomnio
( ) Cataplexia del despertar
( ) Pavor nocturno
( ) Hipnalgias