"DULZURA DE DIOS"
Introducción:
Vivimos en un mundo lleno de distracciones y retos. A menudo, enfrentamos
situaciones que nos apartan de la paz, el gozo y la esperanza que Dios ofrece.
Sin embargo, a lo largo de la Escritura, encontramos una invitación
constante: "Venid y gustad". Esta invitación no es solo a conocer a Dios de
manera intelectual, sino a experimentar Su bondad, Su gracia y Su amor en
nuestras vidas.
Hoy Dios nos hablará de algo profundo y hermoso: la dulzura de Dios. No
es una dulzura pasajera como la que ofrecen los placeres de este mundo, sino
una dulzura eterna y transformadora. Cuando experimentamos esta dulzura,
nuestros corazones encuentran el reposo que anhelan y nuestras almas se
llenan de una paz incomparable. Nos lleva a una relación tan íntima con Él
que no querríamos apartarnos de Su presencia.
Así como un dulce nos deleita y nos hace desear más, la dulzura de Dios
actúa de manera similar en nuestra vida espiritual: cuanto más lo conocemos,
más deseamos estar cerca de Él. Hoy veremos cómo esta dulzura de Dios se
manifiesta en Su bondad, en Su Palabra y en Su presencia, y cómo este
deleite profundo nos mantiene firmes en la fe y nos aleja de la tentación de
apartarnos de Su camino.
¿Qué hace que esta dulzura sea tan irresistible? ¿Por qué, cuando realmente
la experimentamos, no queremos buscar fuera de Dios lo que solo Él puede
ofrecer? Acompáñenme mientras exploramos juntos estas preguntas y
descubrimos el gozo de permanecer en la dulzura de nuestro Dios.
1. La Dulzura de Dios en Su Bondad y Misericordia
Salmo 34:8 (RVR1960) – "Gustad, y ved que es bueno Jehová; Dichoso el
hombre que confía en él."
Este versículo nos invita a "gustar" la bondad de Dios, es decir, experimentar
personalmente lo dulce que es estar bajo su cuidado. La dulzura de Dios se
revela en su misericordia hacia nosotros, perdonando nuestras faltas y
guiándonos con paciencia. No se trata solo de saber que Dios es bueno, sino
de experimentar esa bondad en nuestras vidas, lo que genera una relación de
amor y confianza que nos mantiene cerca de Él.
• Aplicación teológica: La misericordia de Dios es infinita y siempre
está disponible para nosotros. En Lamentaciones 3:22-23, leemos que
"por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos." Este amor
inmerecido que experimentamos constantemente es una muestra de su
dulzura.
22
• Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, nunca
decayeron sus misericordias.
23
• Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.
Sé que no hemos sido destruidos porque Dios nos tiene compasión.
Sé que cada mañana se renuevan su gran amor y su fidelidad.
2. La Dulzura de Su Palabra
Base de texto: Salmo 119:103 (RVR1960) – "¡Cuán dulces son a mi
paladar tus palabras! Más que la miel a mi boca."
La Palabra de Dios es descrita como más dulce que la miel, porque ofrece
consuelo, dirección, y sabiduría. En medio de las pruebas y dificultades, Su
Palabra se convierte en nuestra fortaleza. Así como algo dulce atrae nuestros
sentidos, la verdad de Dios atrae nuestro corazón. La dulzura de la Palabra
de Dios nos transforma, renovando nuestra mente y guiándonos a una vida
de rectitud.
• Aplicación teológica: En Juan 6:68, Pedro reconoce que Jesús tiene
"palabras de vida eterna". Las enseñanzas de Cristo no solo nos
instruyen, sino que nos llenan de esperanza y gozo, alimentando
nuestra alma. Su Palabra es inmutable y siempre nos llevará de vuelta
a Su presencia.
3. La Dulzura de Su Presencia
Salmo 16:11 (RVR1960) – "Me mostrarás la senda de la vida; En tu
presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre."
Dios nos ofrece la dulzura de Su presencia. No hay mayor deleite que estar
en comunión con Él. La plenitud de gozo que experimentamos en Su
presencia es incomparable con cualquier otra cosa. Este gozo es lo que nos
fortalece, tal como lo dice Nehemías 8:10, "el gozo de Jehová es vuestra
fuerza."
• Aplicación teológica: La vida cristiana no se trata solo de obedecer
reglas, sino de experimentar una relación cercana y personal con Dios.
Como enseña 1 Juan 4:19, "Nosotros le amamos a él, porque él nos
amó primero." Este amor mutuo es dulce y eterno, y nos invita a
permanecer en Su presencia, saboreando las delicias de estar junto a
Él.
Conclusión y Desafío:
Alguien podría mostrarme en el libro de Hechos si la iglesia primitiva pidió
por milagros, por prosperidad? Noooo, la iglesia de hoy solo se pasa
pidiendo por milagros y no vemos ni el 2% de milagros que en la iglesia
primitiva se dio. Porque no entendemos la dulzura de Dios. La iglesia
primitiva tenía como su enfoque el ganar almas, ganar almas, ganar almas y
Dios los respaldaba con milagros, milagros, milagros. La generación de
hoy solo quiere milagros y no ganar almas por eso estamos escasos de
disfrutar la dulzura de Dios y ver la mano poderosa. (Testimonio del Pastor
Satirio Dosantos en Cucuta)
Invita a la congregación a reflexionar sobre la dulzura de Dios en sus vidas.
La bondad, la Palabra y la presencia de Dios son como un imán que nos
atrae, impidiendo que nos alejemos de Él. Cuando experimentamos la
dulzura de Dios, no hay razón para buscar otro camino, porque solo en Él
encontramos el verdadero gozo y la plenitud de la vida.
Final de Desafío: Que cada día busquemos más de la dulzura de Dios en
Su Palabra, en Su bondad y en Su presencia. Así, podremos mantenernos
firmes y nunca apartarnos de Su amor.