Universidad de San Carlos de Guatemala.
Centro Universitario de Totonicapán
Derecho Romano
Lic. Byron Samuel Monroy Barrios
LAS SUCESIONES
Thelma Sofía Méndez Zapeta. 202443057
Anyelin Gicell Poncio Ajpacajá. 202441724
Ana Gabriela Julissa Yax Puac. 202440862
Erick Nery Alberto Caniz Tzul. 202444826
Jesús Manuel Roderico Sapón Tzunún. 202444308
Lesly Yanet Tzic Lacan. 202442995
Selvin Estuardo Batz Orón. 202446732
Jaime Casimiro Rafael Paz. 202447433
Iberton Gabriel Antonio Ixcaquic Alvarado. 202444814
Camila Rosaura Tzul de León. 202443668
Totonicapán, 13 de septiembre del 2024
INTRODUCCIÓN
La rama del derecho que se llama derecho hereditario, sucesorio o simplemente
sucesiones, regula las consecuencias que se producen con la muerte; entre otras,
la designación de herederos, la transmisión del patrimonio y la manera en que ésta
puede hacerse. Los derechos y deberes de las personas no se extinguen con la
muerte y. aun- que hay excepciones a la regla, éstas son muy pocas. No se
transmiten los derechos políticos, ni aquellos derivados del derecho de familia, como
los que provienen del matrimonio, In patria potestad o la tutela; en cambio, casi
todos los derechos patrimoniales son transmisibles por herencia. En Roma se
podían transmitir los derechos reales salvo los de usufructo, uso y habitación y casi
todos los derechos personales o de crédito, con excepción de los que hubieran
nacido de los contratos de mandato, sociedad y locatio conductio operarum, así
como las obligaciones derivadas de delito.
Concepto De Sucesión Universal Mortis Causa
Es un concepto fundamental en el derecho sucesorio, particularmente en el contexto
del derecho romano. A continuación, se presenta la definición y una breve
explicación del concepto en el marco del derecho romano.
La “sucesión universal mortis causa” se refiere al conjunto de efectos jurídicos que
se producen por la muerte de una persona (causa) en virtud de la cual sus bienes,
derechos y obligaciones no extinguibles se transmiten a otra persona o personas
(herederos). Es decir, implica que los herederos adquieren la totalidad del
patrimonio del fallecido (de cujus), incluyendo tanto activos como pasivos.
Al difunto, autor o causante de la herencia se le ha designado como el de cuius, por
abreviatura de la frase latina, de cuius hereditate agitur, o sea, “de cuya herencia se
trata” (Inst. 3, 2, 6). La herencia es una transmisión universal, porque el heredero
no recibe cosas particulares sino la totalidad del patrimonio o una cuota de éste; por
ello, debía responder de las deudas de la misma manera que respondía su
antecesor. Gayo (2, 97) trata de la herencia al hablar de las transmisiones a título
universal y la concibe como una unidad, al clasificarla como una cosa incorpórea
(Gayo, 2, 14).
Características de la Sucesión Universal Mortis Causa:
1. Universalidad: La sucesión es universal porque comprende todo el
patrimonio del fallecido en su totalidad, no solo ciertos bienes. Esto incluye
derechos, obligaciones y, en general, todos los aspectos del patrimonio.
2. Ocurrencia por Muerte: Este tipo de sucesión se produce exclusivamente a
causa de la muerte, es decir, es una consecuencia directa de la pérdida de
vida del causante.
3. Transmisión Automática: La sucesión se lleva a cabo de manera automática
en el momento de la muerte, aunque en el derecho romano existen
formalidades específicas y condiciones que pueden influir en el proceso
sucesorio.
4. Herencia: Los herederos no solo adquieren los bienes, sino que también
asumen las deudas y obligaciones del difunto, lo que implica un principio de
“herencia pura”.
En el derecho romano, la sucesión universal se iba a diferenciar de la “sucesión
singular”, que se refiere al modo en que se transmiten bienes específicos de una
persona fallecida.
La “sucesión universal” tenía una gran relevancia, ya que se consideraba un
mecanismo de continuación de la vida jurídica del difunto a través de sus herederos.
Este concepto también está vinculado a la figura del “testamento”, ya que el testador
podía determinar cómo se debía llevar a cabo la sucesión de sus bienes tras su
muerte, eligiendo a sus herederos y especificando cómo se dividirían los bienes.
La “sucesión universal mortis causa” es un principio esencial del derecho sucesorio
que permite la transmisión de bienes y obligaciones de una persona fallecida a sus
herederos, asegurando así la continuidad del patrimonio y del orden jurídico tras la
muerte del causante. Este concepto, que tiene raíces en el derecho romano, sigue
siendo fundamental en muchas jurisdicciones contemporáneas en lo que respecta
a la regulación de las sucesiones.
Los herederos pasan a ocupar el lugar del autor de la sucesión; esto es, lo suceden
en su situación jurídica. La palabra sucesión, que proviene del latín sucesivo, se usa
precisamente para designar la transmisión que tiene lugar a la muerte de una
persona. Conforme al derecho hereditario romano, la sucesión universal mortis
causa se puede definir como la transmisión a uno o varios herederos, de un
patrimonio perteneciente a un difunto.
Deleción de la herencia. Vías sucesorias
La delegación de la herencia o llamamiento a los herederos se podía efectuar de
diferentes maneras, siguiendo la voluntad del causante conforme a lo que hubiera
dispuesto en su testamento o en defecto de este, la ley suplía la voluntad
estableciendo quienes eran los herederos y cómo debía repartirse la herencia.
En el primer caso hablamos de sucesión o vía testamentaria, en el segundo, de
sucesión o vía legitima o ab intestato. Ambas se excluían no podían aplicarse al
mismo tiempo, principio que se expresó con la frase latina: nemo pro parte testatus,
pro parte intestatus decedere potest, que literalmente significa: “nadie puede morir
en parte testado y en parte intestado”
Por lo anterior, si el causante en su testamento al instituir heredero o herederos sólo
lo hiciera para una parte de sus bienes, no se abriría la sucesión legitima para el
resto, si no que los herederos testamentarios verían acrecentadas sus cuotas en la
misma proporción en que hubiera sido instituidos. El acrecimiento o ius adcrescendi
tenía lugar que siempre que alguno de los herederos no adquiriera la herencia, en
cuyo caso su cuota venía a aumentar la de los demás
El principio que analizamos fue suavizado por el derecho clásico que sifrio algunas
excepciones, como en el caso del testamento militar o cuando era impugnado en un
testamento y caía la institución de heredero, repartiendo la herencia por vía legitima,
pero conservándose otras disposiciones testamentarias.
En lo tocante a las vías sucesorias encontramos que junto a la reglamentación del
ius civile apareció complementándola, la reglamentación del iuss honorarium que
fue muy importante en esta materia. De esta manera, junto a la hereditas del
derecho civil tenemos la bonurum possession, o sea la sucesión del derecho
honorario creada por el pretor, y juto al heres del ius civile, al bonorum possessor
del ius honorarium, a quien el pretor reconocía como titular del patrimonio
hereditario.
La bonorum possessio podía ser testamentaria, en cuyo caso hablamos de bonurum
possessio secundom Tabulas; también podía ser legitimada o intestada, bonurum
possessio sine tabulis o ad intestato; y finalmente, la bunorum possessio también
se podía otorgar en contra de lo dispuesto en un testamento, o sea, la bonorum.
Delación de la herencia: La delación de la herencia es el acto de llamar a los
herederos para que acepten o rechacen la herencia tras la muerte del causante
(quien ha fallecido). La delación puede ocurrir de dos maneras:
Por voluntad del testado: (persona que ha hecho un testamento), donde se
establecen los herederos en el documento.
Por disposición de la ley: en los casos en que no exista testamento, aplicándose la
sucesión intestada o legítima.
La delación es el momento en el cual el derecho del heredero a recibir la herencia
se activa, pero no implica la adquisición inmediata de la herencia, ya que el heredero
tiene la opción de aceptarla o repudiarla.
Vías sucesorias: Existen dos formas de delación o vías sucesorias:
➢ Vía testamentaria: Es la sucesión que sigue la voluntad del causante
expresado en un testamento. El testador nombra a sus herederos y puede
establecer cómo repartir su patrimonio tras su muerte. Si el testamento es
válido, los herederos reciben los bienes conforme a lo estipulado en el
mismo.
➢ Vía legítima o intestada: Cuando una persona fallece sin haber dejado
testamento, o cuando el testamento es declarado nulo o inválido, se recurre
a la sucesión intestada, donde la ley determina quiénes son los herederos.
En estos casos, la herencia se reparte entre los parientes más cercanos del
causante de acuerdo con el orden sucesorio establecido por la ley.
➢ Relación entre ambas vías: Estas dos vías sucesorias se excluyen
mutuamente, es decir, no pueden aplicarse al mismo tiempo. En otras
palabras, si hay un testamento válido, la sucesión intestada no se aplica. Sin
embargo, si el testamento no es válido, entra en juego la sucesión legítima o
intestada. possessio contra tabulas.
➢ Bonorum Possessio: La bonorum possessio es un concepto del derecho
pretoriano, que complementaba el derecho civil clásico romano. En términos
simples, es el derecho de poseer los bienes de una herencia concedido por
el pretor (magistrado encargado de la justicia) a quienes no eran reconocidos
como herederos legítimos en el derecho civil (ius civile).
En el derecho romano había dos tipos de herederos:
• Heres del *ius civile: Eran los herederos legales establecidos por el derecho
civil romano. Estos herederos tenían prioridad en la sucesión y recibían el
patrimonio del causante de acuerdo con las normas tradicionales.
• Bonorum possessor del ius honorarium: Eran los herederos reconocidos por
el derecho pretoriano, quienes recibían la bonorum possessio otorgada por
el pretor, aunque no fueran herederos conforme al derecho civil.
La bonorum possessio podía tener distintas modalidades:
• Bonorum possessio secundum tabulas: Se otorgaba cuando el testamento
era válido y conforme a la ley.
• Bonorum possessio sine tabulis o ab intestato: Aplicaba cuando no existía un
testamento válido, otorgándose la sucesión conforme a las reglas de la
sucesión intestada.
• Bonorum possessio contra tabulas: En este caso, el pretor otorgaba la
posesión de los bienes de manera contraria a lo dispuesto en el testamento,
usualmente para proteger los derechos de los descendientes legítimos que
hubieran sido excluidos.
Sucesión Legitima
Tenía lugar cuando no había testamento: cuando, habiéndolo no fuera valido o el
heredero testamentario ni quisiera, no pudiera aceptar la herencia, como en el caso
de que hubiera muerto antes que el testador y quedó consagrada en el Derecho
romano antiguo en la legislación de las XII Tablas; fue corregida por el pretor y por
el derecho imperial y para terminar con la reglamentación que hizo Justiniano
Sucesión Legítima En El Derecho Antiguo
Las XII Tablas disponían que si el causante moría intestado se llamara a los
siguientes herederos:
Primero a los heredes sui, ósea los descendientes que estuvieran bajo su potestad
incluyendo a los póstumos; los nacidos después de muerto el causante; la mujer del
difunto que hubiere entrado a su familia ocupaba el lugar de una hija, la nuera, la
nieta, la división del patrimonio se hacía por cabezas y cuanto, al grado de distinto,
se repartía primero por estirpes y por cada estirpe por cabezas
Segundo Lugar, cuando no había herederos la herencia se ofrecía a los próximos
agnados, excluyendo el más cercano al más remoto Si el agnado más próximo no
acepta la herencia, esta no era ofrecida a los ulterior sino en tercer lugar se llamaba
a la gens
Sucesion Legítima En El Derecho Honorario, Bonorum Possessio Sine Tabulis
O Ab Intestado
Ordenada por el pretor llamaba a los siguientes herederos:
Primero a los liberi, los descendientes del difunto, tanto como los que lo hubieran
sido siempre de no haber salido de la familia y que no estuvieran bajo la potestad
de otro de esta manera también eran incluidos los emancipados, la concurrencia de
los emancipados creaba una situación injusta para los heredes sui que no podían
tener un patrimonio propio ya que todo lo adquirido era para el pater, el derecho
honorario creo una institución especial, colocación de bienes, el emancipado que
concurriera a la herencia, debía aportar parte de su propio patrimonio para
compensar al suus Segundo el pretor llamaba a los legitimi, eran los agnados del
segundo orden de las XII Tablas Tercer lugar, a los cognados. Finalmente, en cuarto
lugar, el cónyuge superviviente
Sucesión Legítima En El Derecho Imperial
Dos senadoconsultos el Tertuliano y Orficiano, del siglo II de nuestra era junto con
dos constituciones posteriores, una Valentiniana y Anastasiana continuaron la
tendencia iniciada por el pretor, de incluir a los cognados, tomando en cuenta el
parentesco de sangre
El Senadoconsulto Tertuliano dio derechos a la madre en la sucesión de los hijos
El Orficiano otorgó esta misma facultad a los hijos en la sucesión de la madre. La
Constitución Valentiniana admitió la concurrencia de nietos nacidos de una hija
premuerta, la Constitución Anastasiana llamaba a hermanas y hermanos
emancipados a sucesión de hermana fallecido
Sucesion Legitima En El Derecho Justinianeo
Justiniano reglamentó casi todo en su Novelas 118 y 127 de forma definitiva a la
agnación por cognación, equiparando a hombres y mujeres estableció cuatro
órdenes de herederos: Primero los descendientes, segundo al padre o madre, o
demás descendientes o hermanos carnales, tercero a medios hermanos y por ultimo
a demás colaterales, la viuda o viudo quedan incluidos en la novela 53, siempre no
hubiera divorcio, hijos naturales y la concubina concediéndoles una sexta parte de
la herencia.
Sucesion Legítima Del Liberto
Fue objeto de reglamentación especial, las XII Tablas disponían que, si el liberto
moría intestado, la herencia pasara a los herede sui, de no tenerlos al patrono, a
sus descendientes, a agnados más próximos a los gentiles del patrono
El pretor dispuso que la herencia se ofreciera primero a descendientes, segundo a
patrono, asignados y gentiles, tercero a cognados, cuarto demás familiares del
patrono, quinto lugar al patrono del patrono, sexto viuda o viudo, séptimo a
cognados del patrono con Justiniano en primer lugar descendientes del liberto,
segundo el patrono y parientes, terceros cognados del liberto, cuarto el cónyuge.
Sucesión Testamentaria: El Testamento
Hemos dicho que la sucesión también se podía deferir siguiendo la voluntad del
causante, de acuerdo con lo que hubiera dispuesto en su testamento, que se puede
definir como el acto jurídico solemne, de última voluntad, por el cual una persona
instituía heredero o herederos, disponía de sus bienes para después de su muer-
te, y también podía incluir otras disposiciones, tales como legados, fideicomisos,
manumisiones y nombramientos de tutores y de curadores (Modestino, D. 28, 1, 1).
Para los romanos el testamento constituyó un acto muy importante; se di- ce, por
ejemplo, que Catón el Censor alguna vez expresó que se arrepentía de tres cosas
en su vida: de haber compartido un secreto con su mujer, de haber hecho un viaje
por barco pudiéndolo hacer por tierra y de haber permanecido intestado un día
entero.
El heredero testamentario no sólo sucedía al de cuius en sus derechos, sino que de
algún modo lo sucedía también en sus relaciones sociales y religiosas. Por eso la
sucesión testamentaria prevaleció siempre sobre la legítima, y la doctrina aconsejó
siempre la interpretación favorable a favor testamenti de la voluntad del testador en
caso de duda acerca de las disposiciones testamentarias, para no restarle validez
al testamento.
En Roma el testamento revistió diversas formas, que fueron variando según las
distintas fases de evolución del derecho. Por eso, después del testamento el
derecho antiguo, estudiaremos la bonorum possessio del derecho honorario, para
terminar con las formas testamentarias del derecho imperial y justinianeo.
1. Sucesión testamentaria en el derecho antiguo
El derecho antiguo reconoció tres formas testamentarias, el testamento calatis
comitiis, realizado ante los comicios; el testamento in procinctu, frente al ejérci- to,
y el testamento per aes et libram o testamento mancipatorio (Gayo, 2, 101-102; Inst.,
2, 10, 1).
A) Testamento calatis comitiis: Es el testamento que el paterfamilias hacía en
tiempo de paz, frente al comicio curiado, cuando la asamblea se reunía para
ese fin, dos veces al año, siempre presidida por el pontífice máximo.
B) Testamento in procinctu: Se realizaba en tiempo de guerra, frente al ejército.
C) Testamento per aes et libram: Como ninguno de los dos testamentos
anteriores podía otorgarse en cualquier momento, fue necesario buscar una
nueva forma testamentaria; apareció entonces el testamento per aes et
libram o testamento mancipatorio, que consistía en una venta ficticia,
efectuada por medio de la mancipatio, frente al libripens y los cinco testigos.
El testador mancipaba sus bienes a un tercero, llamado familiae emptor, o sea
comprador del patrimonio, al tiempo que designaba a su o sus herederos, y daba
instrucciones al familiae emptor sobre la forma en que debía repartir su herencia.
El familiae emptor, figura semejante a la del actual ejecutor testamentario o albacea,
recibía los bienes en calidad de custodio, para disponer después de ellos conforme
a la voluntad del testador.
2. Sucesión testamentaria en el derecho honorario, bonorum possessio
secundum tabulas
El pretor redujo las formalidades exigidas por el derecho civil, y así apareció el
testamento pretorio, que debía constar en un documento que contuviera la de-
asignación del heredero y los sellos de siete testigos, sin exigirse ya el rito de la
mancipatio.
El bonorum possessor tenía una exceptio doli frente al heredero civil intestado que
reclamara la herencia.
3. Sucesión testamentaria en el derecho imperial y en el justinianeo
En el derecho imperial apareció un testamento redactado por escrito, que debe- ría
llevar la firma del testador y la de siete testigos, junto con sus sellos, que, además,
debía realizarse el mismo día y en un solo acto.
a) Testamento tripertitum: Justiniano reconoció esta forma testamentaria y le
llamó testamento tripertitum, por su triple origen, ya que tomó del derecho
antiguo la necesidad de los testigos y su presencia en un solo acto; del
derecho honorario, los sellos y el no- mero de testigos; y de las constituciones
imperiales, el requisito de las firmas del testador y de los testigos (Inst. 2, 10,
3).
b) Testamento nuncupativo: Este era un testamento oral que se otorgaba frente
a siete testigos, que debían oír la voluntad del testador (Inst. 2, 10, 14).
c) Testamentos públicos: El derecho posclásico también conoció el testamento
público bajo dos formas distintas: El testamento apud acta conditum,
realizado de forma oral frente a la autoridad, que luego levantaba el acta
correspondiente, y el testamento principi oblatum, que se hacía por escrito y
era depositado en los archivos imperiales.
d) Testamentos especiales: En la época que estudiamos aparecieron también
los testamentos especiales o extraordinarios, que atendiendo a determinadas
circunstancias aumentaron en algunos casos, o disminuyeron en otros, las
formalidades requeridas para este acto.
Entre los que aumentaron las formalidades, figuran los testamentos otorgados por
el analfabeto y por el ciego. En el primer caso, además de los siete testigos debía
firmar una octava persona, cuya firma suplía a la del testador; mientras que el ciego,
acompañado de los siete testigos, debía dictar su testa- mento a un oficial público
llamado tabularius (Inst. 2, 12, 4).
Entre los testamentos que disminuyeron los requisitos formales, está el rea- lizado
en tiempos de peste, para el que no se exigía la presencia simultánea de los
testigos, con el propósito de evitar el contagio, y el confeccionado en el campo, para
el que sólo se requería de cinco testigos.
También tenemos el testamento del padre a favor de sus hijos, que podía hacerse
de forma oral ante dos testigos o constar en documento ológrafo del testador.
Finalmente hablaremos del testamento militar que ya desde épocas anteriores
estuvo regido también por normas de excepción relativas tanto a la for- ma como al
contenido.
En primer lugar, no se exigía forma alguna; era suficiente que la voluntad del
testador se manifestara de manera clara (Gayo, 2, 109),
Por lo que respecta al contenido, el testamento militar fue una excepción al principio
que ya conocemos de que "nadie puede morir en parte testado y en parte intestado",
puesto que, si el soldado sólo disponía de una parte de sus bienes, se podía abrir
para el resto la sucesión legítima o ab intestato (Inst. 2, 11).
4. Capacidad para testar y para ser instituido en un testamento
La capacidad para testar y para ser instituido en un testamento se llama en latín
testamenti factio. Como formaba parte del ius commercii sólo la tenían los
ciudadanos romanos.
La expresión se usó de forma genérica para designar tanto a la capacidad para
hacer testamento como a la de ser instituido como heredero o legatario. La
diferenciación entre testamenti factio activa refiriéndose al primer caso, y testamenti
factio passiva para aludir a los demás, no procede del Derecho romano, sino que
apareció más tarde y es de derecho común.
La testamenti factio activa sólo la poseían los ciudadanos romanos sui iuris que
gozaran de plena capacidad jurídica, no así los impúberes, ni los pródigos Los locos
sólo la tenían en los momentos de lucidez16 (Inst. 12, 1-2).
La mujer sui iuris necesitaba de la autorización de su tutor para hacer testamento.
Los alieni iuris no podían hacer testamento ya que estaban sometidos a potestad y
no tenían patrimonio propio, pero se les permitió hacer testamento en relación con
sus peculios castrense y cuasicastrense (Inst. 2, 12 pr.).
La testamenti factio activa debería existir desde el momento en que se otor- gaba el
testamento hasta aquel en que ocurría la muerte. Para el testamento del ciudadano
romano cautivo de guerra operaba el postliminium, y si moría en cautiverio, la Ley
Cornelia introdujo la ficción de que el testamento se había hecho en el último
momento de libertad, reconociéndolo como válido.
La testamenti factio passiva la tenían todos los ciudadanos romanos. Sin embargo,
la Lex Voconia de 169 a.C., limitó la capacidad de las mujeres, al prohibir que fueran
instituidas como herederas por los ciudadanos de la primera clase del censo, que
eran los más ricos; esta ley cayó en desuso en la época imperial. No se permitió la
institución de personas inciertas; es decir, de aquellas de. que el testador no se
hubiera hecho una idea precisa, como si el testador ins- tituyera al "primero que
pase por mi casa", por ejemplo.
En el derecho antiguo tampoco se permitió la institución de personas jurí- dicas,
salvo el Estado romano, y no fue sino hasta el cristianismo cuando se permitió la
institución de la Iglesia, de los "pobres", de comunidades religiosas, de fundaciones
pías y de municipios.
Se podía instituir como herederos a los esclavos, a los propios, -si al mis- mo tiempo
se les manumitía-y a los ajenos, siempre y cuando su dominus que, por otro lado,
era quien adquiría la herencia, tuviera la testamenti factio passiva. La testamenti
factip passiva debería existir en tres momentos distintos: al otor- garse el
testamento, cuando ocurría la muerte y al aceptarse la herencia.
5. Contenido del testamento
En primer lugar, hay que mencionar la institución de heredero, elemento esen- cial
del testamento romano, tan importante que Gayo (2, 229) la llamó "base Las
sucesiones y fundamento" del testamento (caput et fundamentum). A ella nos
referiremos en los siguientes párrafos.
También sabemos que el testamento podía contener otras disposiciones, tales
como manumisiones y nombramientos de tutores y curadores.
Además, podía incluir legados y fideicomisos, figuras que estudiaremos más
adelante.
A. Institución de heredero
En el derecho antiguo la institución de heredero debía hacerse de forma solemne y
usando determinadas palabras (Gayo, 2, 117); con el tiempo, sin embargo, esta
exigencia desapareció y en el posclásico se permitió que la institución de heredero
se hiciera libremente.
Como sabemos, el heredero debería ser instituido por la totalidad de la herencia o
por una cuota de ella, y no en relación con cosas determinadas.
Sin embargo, si se instituía a alguien en relación con un objeto determinado (heres
ex re certa), la institución era válida; pero si se trataba de un solo heredero, se le
consideraba como heredero universal y si concurría con otros coherede- ros se
consideraba que adquiría una cuota de la herencia (Papiniano, D. 28, 6, 41, 8).
La institución de heredero podía sujetarse a condición o a término suspensivos; por
ejemplo, Tito será mi heredero si no hay guerra con Tracia; o bien, Mario será mi
heredero cuando Ticio fallezca; sin embargo, la condición y el término resolutorios
no se permitieron, pues contrariaban el principio de que "el heredero una vez
instituido es siempre heredero" (semel heres, semper heres). Por tanto, no se
admitía ninguna disposición que lo privara de tal calidad y en caso de que el testador
la hubiera incluido, se tenía por no puesta.
Además, hay que agregar que no era necesario que el testador instituyera como
herederos a los miembros de su familia.
Desde época muy antigua el Derecho romano reconoció la libertad testamentaria, y
así, se podía instituir como heredero a un extraño y a los parientes -aún los más
cercanos, como los hijos-se les podía desheredar.
Sin embargo, y en atención a la protección de esos parientes, es cierto que también
desde muy temprano aparecieron restricciones que limitaron la libertad de
disposición del testador.
Estas limitaciones se refirieron en un principio sólo a la forma en que deberían
hacerse las desheredaciones, pero posteriormente exigieron que el testador
reservara una porción de sus bienes para sus parientes más próximos.
B. Sustituciones
La sustitución es una institución de heredero sujeta a condición suspensiva en que
se nombraba a un heredero sustituto para el caso de que el primeramente instituido
no llegara a heredar. En el derecho clásico se conocieron dos clases de sustitución:
la vulgar y la pupilar; más tarde, en la época justinianea se agregó una tercera: la
cuasipupilar.
a. Sustitución vulgar
La sustitución vulgar era aquella en la que se nombraba un sustituto previendo que
el primeramente instituido por alguna circunstancia no llegara a herederar.
b. Sustitución pupilar
En este tipo de sustitución, al instituir como heredero a su hijo impúber, el padre
también designaba al heredero de éste, para el caso de que el hijo muriera antes
de llegar a la pubertad y por tanto, sin poder hacer testamento.
c. Sustitución cuasipupilar
En este caso se nombraba sustituto para el hijo loco que, aunque púber, muriera sin
otorgar testamento por no haber recobrado la razón.
6. Nulidad del testamento
El testamento podía ser nulo desde un principio (testamentum nullum) cuando no
se tuviera la testamenti factio, cuando no se hubiera observado la forma exigida o
cuando adoleciera de algún defecto en su contenido: si faltaba la institución de
heredero o si al hacerla se hubiera pasado por alto a un hijo, sin instituirlo o
desheredarlo de forma expresa (Gayo, 2, 114, 116, 123).
Un testamento válido en su origen, podía ser invalidado posteriormente por las
siguientes causas:
A. Por la capitis deminutio del testador (testamentum irritum) (Gayo, 2, 145).
B. Porque ninguno de los herederos instituidos llegara a adquirir la herencia
(testamentum destitutum) (Paulo, D. 50, 17, 81).
C. Por nacimiento de un postumus suus17 que no hubiera sido tomado en
cuenta, ya fuera para instituirlo o para desheredarlo (testamentum rup- tum)
(Papiniano, D. 28, 3, 1).
7. Revocación del testamento
El autor de un testamento podía revocarlo en cualquier momento antes de su muerte
y para hacerlo se establecieron distintas formas. El derecho civil consi tuderó que el
otorgamiento de un nuevo testamento revocaba al anterior (Gayo, 2, 144). La
destrucción intencional del testamento hecha por su autor fue con- siderada como
revocación por el derecho honorario (Ulpiano, D. 38, 6, 1, 8); fi- nalmente, con
Justiniano, se aceptó que el testador revocara expresamente el testamento frente a
tres testigos.
El Codicilio
Derecho Romano es un conjunto de disposiciones de última voluntad salvo la
institución de heredero o la desheredación es una especie de sinónimo de
testamento.
El codicilo es un escrito que hace el testador después de otorgar el testamento, con
el fin de aclarar o mudar algunas de las disposiciones en el contenidas. De esta
definición se infiere que el testamento debe proceder, pues el codicilo no es más
que una especie de apéndice que lo aclara o rectifica. Sin embargo, la ley de Partida
reconocer también por codicilo el que se otorga antes del testamento, en cuyo caso
es válido cuando así lo expresa el ultimo: más si no se hiciere mención en el del tal
codicilo, quedará enteramente revocado.
Cuando se otorgó el codicilo, y después no se hizo ningún testamento, será válido
aquel, a menos que se revoque por otro codicilo posterior. El que es capaz de testar
puede hacer codicilo, con tal que intervenga en su otorgamiento el número de
testigos que se expresará más adelante. El codicilo es una herramienta útil para
adicionar disposiciones testamentarias a un testamento existente, disponer legados,
o establecer alguna disposición con relación a la última voluntad del testador.
Junto al testamento, que es el acto de disposición mortis causa más importante,
existió en Roma otro acto menos solemne y que también se usó para hacer
disposiciones por causa de muerte: el codicilo, que igualmente requería de la
testamenti factio. El codicilo se hacía por escrito, muchas veces en forma de carta,
El nombre proviene de codicilo, que eran las tablillas utilizadas para escribir cartas.
El codicilo podía existir anexo a un testamento o sin éste; al primero ge le dio el
nombre de codicilo confirmado y podía contener legados, manumisiones,
fideicomisos y nombramientos de tutores y curadores; el segundo sólo podía
contener fideicomisos, Ninguno podía contener ola institución de herederos o
consignar desheredaciones.
El codicilo apareció en la época de Augusto, cuando un famoso general que murió
en el extranjero le pidió al emperador que si su testamento no valía como tal, se
cumplieran de cualquier forma las disposiciones fideicomisarias ahí consignadas, El
emperador autorizó la medida y así apareció el codicilo, en donde frecuentemente
se consignaban los fideicomisos, Desde entonces fue muy frecuente también que
las personas agregaran a su testamento la cláusula codicilar, por la cual pedían que
si el testamento no era eficaz se le considerara como codicilo y así los fideicomisos
conservarían su eficacia.
¿Qué es un codicilo y para qué sirve?
Se puede utilizar después de testar es una buena solución para cambios muy
diminutos en el testamento. Es un documento que sirve de complemento a un
testamento otorgado anteriormente, se puede utilizar para añadir o modificar alguna
cosa condicionada principalmente a que no haya cambios de herederos
Sucesión contra el testamento
También llamada Herencia Contra el Testamento, se presenta en aquellas
situaciones donde la ley establece algo distinto a la voluntad del testador, en cuanto
a sus herederos, dando así preferencia a los herederos o descendientes legítimos,
aunque esta no sea precisamente la voluntad del testador. Se da necesariamente
por el hecho de existir los descendientes, para evitar que estos queden
desamparados.
Estudiaremos la sucesión contra el testamento en su evolución a lo largo de la
historia del Derecho romano; así, veremos esta institución en las siguientes épocas:
1. En el derecho antiguo, que exigió una forma determinada para hacer las
desheredaciones.
2. En la bonorum possessio contra tabulas del derecho honorario.
3. En la evolución de la sucesión forzosa en el derecho imperial.
4. En el derecho justinianeo, fundamentalmente en la Novela 115.
Sucesión contra el testamento en el derecho antiguo
En la antigüedad, el derecho civil establecía que el testador podía tener libertad
testamentaria conforme a las reglas que se establecían en esa época, es decir, que
si se quería desheredar a un suus debería seguir ciertas reglas o normas para poder
hacerlo. Para desheredar, debía hacerse de forma expresa y directa, nombrar así a
la persona a quien se desheredaría o al conjunto de personas que se desheredaría
(desheredación global), dejando solo a un heredero, sin embargo, se consideró
contrario al deber paterno dejar por fuera del testamento a un hijo varón, ya que
estos tenían la condición de herederos legítimos (sui heredes).
Si se quería desheredar a un hijo sus, el deber del Pater Familia era hacerlo
nominalmente, mientras que si este era un hijo sui se haría con una disposición
conjunta. En la antigüedad se acostumbraba a dejar a un solo heredero universal,
que casi siempre era el hijo mayor. La preterición de los demás Sui, no anulaba el
testamento, sin embargo, la preterición de un postumi sui, ya sea hombre o mujer,
de cualquier grado, acerraba la nulidad del testamento.
Sucesión contra el testamento en el derecho honorario, bonorum possessio
contra tabulas
En esta época el pretor ensancha el circulo de aquellas personas a quienes se
quería o se debía
desheredar por decisión del Pater Familia, y se incluían los sui y los emancipados.
Para desheredar a un liberi varón debía hacerse de forma individual, es decir por
medio de la nominación, mientras que, en el caso de las mujeres, el Pater Familia
tenía la posibilidad de desheredarlas globalmente, es decir, nombrándolas en
conjunto.
Una de las normas importantes que surgió en esta época, fue que el testador debía
obligatoriamente dejarle la mitad de su herencia a su patrono a los hijos, de tal
manera que si este no lo hacía se podría pedir la "Bonorum Possessio Contra
Tabulas".
Sucesión contra testamento en el derecho imperial
En esta época, el testamento se quiso controlar de tal forma que, aquel no
contuviera en él a los parientes más próximos, seria declarado inoficioso, porque no
estaría cumpliendo con el Officium Pietatis (Deber Familiar). Esta idea llego a la
práctica judicial entrando así en los tribunales de la época, declarando así, como
inoficioso a todo aquel testamento que no favoreciera a los parientes más cercanos,
pero el ulterior desarrollo lo encontramos en la jurisprudencia clásica y la legislación
imperial, que crearon un verdadero derecho de legítimas que se podían pedir a
través de la querella inofficiosi testamenti, acción que podrían ejercer los parientes
a quienes hubieren desheredado sin causa justificada, es decir, injustamente.
Quienes podían ejercer esta figura para impugnar el testamento, serían los
descendientes, ascendientes, y los hermanos y hermanas, solo si se les había
dejado menos que una cuarta parte de la herencia.
Esta Querella no procedería si el testador por causas justificadas, no les hubiere
dejado nada (los desheredo), o simplemente hubiere dejado menos que una cuarta
parte de la herencia. Si el testamento era declarado como Inoficioso, el árbitro
judicial podía declararlo nulo o anular solamente la institución del heredero, sin
embargo en ambos casos, la persona que lo impugnara no llegaba a lograr solo la
cuarta parte sino la porción interesada completa, pero para evitar que siguiera
ocurriendo esto, se creó otra importante figura que fue la "laactio ad supplenda,
legitimam", la cual lograba que se redistribuyera nuevamente la herencia, para
otorgar a cada quien solo la parte que por ley, le correspondía.
Sucesión contra el testamento ene l derecho justiniano
Justiniano, desde el inicio introdujo cambios, que modificarían la "legitima", uno de
los cambios más importantes fue, establecer que las desheredaciones se hicieran
individualmente, e incrementar la cuota a un tercio de la porción intestada, solo si
los herederos forzosos no pasaban de cuatro, y se incrementaría la mitad, si los
herederos eran más. En cuanto a la porción que se le dejaba al patrono, esta se
redujo, es decir, paso de ser la mitad de la herencia, a solo un tercio de ella. A su
vez, hizo varias reformas no menos importantes, como lo son:
• Suprimió el sistema formal de pretericiones, estableciendo que los
descendientes y ascendientes que tuvieran derecho a la sucesión intestada
no podían quedar excluidos.
• Si el heredero era privado de la "legitima", tenía la Querella para poder
impugnar el testamento, y lograr la caída de la institución del heredero; si
hubiera recibido menos, sin que existiera una causa justa para ellos, tenía la
facultad de usar la figura "Actio as supplendam legitimum".
Adquisición de la herencia. Diferentes clases de herederos
La adquisición de la herencia era distinta según la clase de herederos.
Los herederos domésticos, que eran los sui y los esclavos propios manumitidos e
instituidos en el testamento, adquirían la herencia de forma automática, sin
necesidad de expresar su voluntad y aun en contra de ella, ya que no podían
rechazarla o repudiarla; es por eso que también se les designaba como herede-ros
necesarios.
Lo anterior podía acarrearles consecuencias perjudiciales, pues si la herencia
estuviera cargada de deudas (hereditas damnosa) tenían que hacerles frente aun
con su propio patrimonio; sin embargo, tratándose de los sui, el pretor les concedía
el beneficium abstinendi, para abstenerse de la herencia y no responder de las
deudas del causante (Gayo, 2, 156-160).
Al esclavo, en su calidad de heredero necesario y con la finalidad de protegerlo, se
le otorgó el beneficium separationis, para lograr la separación de los bienes
hereditarios de los que él mismo llegara a adquirir después de su manu-misión (Inst.
2, 19, 1), pero no podía abstenerse de la herencia. La costumbre de instituir como
heredero al esclavo propio, pudo obedecer no sólo al "horror" de morir intestado y
sin heredero, sino también a la posibilidad de que teniéndola herencia muchas
deudas hubiera que vender el patrimonio hereditario (bo-norum venditio) para poder
satisfacerlas; venta que, como medio de ejecución a favor de los acreedores, traería
una tacha de infamia para el de cuius, lo que podía evitarse instituyendo al esclavo.
Es lógico suponer que éste prefiriera la infamia a la esclavitud. Todos los demás
herederos, llamados herederos extraños, podían aceptar o rechazar la herencia
libremente, por eso se les llamó también herederos voluntarios.
Adquirían la herencia a través de un acto de aceptación llamado adición de la
herencia. La adición se podía hacer de dos formas distintas: por medio de la pro
herede gestio o por la cretio. La pro herede gestio es una aceptación tácita que
consistía en que el he-redero actuara como tal usando, por ejemplo, los bienes de
la herencia o bien pagando las deudas de la misma.
La cretio apareció primero en la sucesión testamentaria, cuando el testador exigía
una aceptación formal e incluso establecía el plazo para realizarla. En la sucesión
ab intestato que también la conoció, la cretio era lo mismo: una declaración formal
de aceptación (Gayo, 2, 167).
En caso de que no se hubiera fijado plazo o tratándose de una sucesión intestada,
el momento en que debía el heredero realizar la adición era, en principio, cuando él
quisiera, con la circunstancia de que, si tardaba mucho, su retraso podía traer
consecuencias desagradables. Por un lado, mientras no se decidiera quedaba
interrumpido el culto familiar, que el heredero debía continuar; por el otro, estaban
pendientes las deudas de la herencia, de las que el sucesor también era
responsable.
De forma indirecta, sirvió para agilizar ese trámite, lo que se conoció
En el derecho romano, la adquisición de la herencia variaba según el tipo de
heredero:
1. Herederos Necesarios:
-Sui iuris: Eran los herederos domésticos que estaban bajo la autoridad del
paterfamilias, como los hijos y nietos. Estos herederos adquirían automáticamente
la herencia sin necesidad de manifestar su voluntad. No podían rechazarla, incluso
si la herencia estaba cargada de deudas. Para proteger a los sui iuris, el pretor les
otorgaba el beneficium abstinendi, permitiéndoles abstenerse de la herencia y no
responder de las deudas del difunto.
-Esclavos Manumitidos: También podían ser herederos necesarios si así lo
disponía el testador. Se les concedía el beneficium separationis, que separaba sus
bienes heredados de los que adquirirían tras la manumisión, evitando así que su
patrimonio personal se mezclara con las deudas hereditarias. Aunque no podían
rechazar la herencia, la inclusión del esclavo en el testamento a menudo respondía
a evitar la venta del patrimonio hereditario para saldar deudas, que resultaría en una
"tacha de infamia" para el testador.
2. Herederos Voluntarios:
- Herederos Extraños: A diferencia de los herederos necesarios, estos podían
aceptar o rechazar la herencia según su voluntad. Su aceptación se formalizaba a
través de dos métodos principales:
-Pro Herede Gestio: Una aceptación tácita donde el heredero actuaba como tal,
utilizando los bienes hereditarios o pagando las deudas.
- Cretio: Una aceptación formal que inicialmente se requería en la sucesión
testamentaria, pero también se aplicaba en la sucesión ab intestato. Consistía en
una declaración formal de aceptación que debía realizarse dentro del plazo
estipulado por el testador o, en ausencia de un plazo, en un momento razonable. La
demora en la aceptación podía interrumpir el culto familiar y dejar las deudas sin
saldar, afectando negativamente al heredero.
En resumen, la adquisición de la herencia en Roma estaba condicionada por la
categoría del heredero y el proceso de aceptación, protegiendo a ciertos herederos
de las deudas hereditarias y permitiendo a otros aceptar o rechazar la herencia de
manera voluntaria.
Protección procesal del heredero.
El Derecho Romano proveía al heredero civil de una acción real, que fue designada
como hereditatis petitio, para exigir que se le reconociera como heredero o se le
entregara la herencia. Esta acción se ejercita contra cualquier persona que dijera
que tenía el título de heredero, o bien conservara todos o algunos de los bienes que
formaban parte del patrimonio del difunto. esto era para proteger los derechos
hereditarios, algunos medios de protección procesal amparaban al heredero civil, y
otros, al bonorum possessor.
El heredero civil podía ejercer las "acciones singulares" que correspondían al
difunto respecto de los derechos trasmisibles que componían la herencia. Si el
causante era propietario, acreedor, etc. El heredero lo era también y, como tal,
disponía de la reivindicativo o de la particular acción ejercible para cada caso
concreto.
Pero, aparte de estas acciones, el ius civile conoció la hereditatis petitio, mediante
la cual el heredero podía reclamar la totalidad del haber hereditario, partes o cosas
concretas de él, obtener el cobro de créditos y, en general, cualquier petición unida
a su calidad de heredero, invocando no su condición de titular de los derechos
singulares sobre las cosas de la herencia.
El heredero pretorio, o exista, la persona que había obtenido el honorum posessio,
refería con un interdicto, el interdictum quórum bonorum para requerir la herencia.
Se debe distinguir los siguientes casos:
a) Si el heredero era un heres sus del de cuius, adquiría la herencia por la mera
apertura del testamento y no podía rechazarla. El pretor concedía, al iniciarse
la época clásica, al heres sus el beneficium abstinendi, si éste lo reclamaba
expresamente.
b) Si el heredero instituido era esclavo del testador, se le calificaba de heredero
necesario; no tenía ninguna posibilidad de sustraerse a la herencia, aunque
ésta se compusiera de más deudas que bienes y créditos.
c) Si el heredero instituido era un extraño se necesitaba su aceptación expresa
(aditio) o tácita (gestio pro herede) para que adquiera la herencia.
d)
Principales mecanismos de protección procesal:
✓ Aceptación de la herencia a veneficio del inventario.
✓ Acción de petición de herencia.
✓ Medidas cautelares.
✓ Protección de la legitima.
✓ Acción de colación.
En la mayoría de sistemas legales, los herederos pueden ser nombrados por
testamentos o designados por la ley.
La Herencia Yacente
La herencia yacente surgía cuando había un patrimonio hereditario, sin es un
intervalo que llegaba entre la muerte, el causante y la adquisición de la herencia por
el heredero, la herencia quedaba temporalmente sin titular se decía que dormía o
yacía debido a ello se llamó yacente. Se llama así porque durante la expectativa de
un tiempo prudencial, determinado legalmente, la herencia se percibe como
"acostada", el patrimonio está en espera de que aparezca su dueño. Si no aparece
el dueño el fisco se encarga de que no se pierda, por la falta de un titular legal
definido y ausencia de protección inmediata de la propiedad, la herencia yacente
fue considerada como “res nulluis”
La herencia yacente podía incrementarse por producción de frutos adquisiciones
hechas por un esclavo y prescripción iniciada por el causante donde podría sufrir
gravemente, como en el supuesto de los delitos cometidos por los esclavos, en
estos casos era necesario encontrar un titular que adquiera o se hiciera
responsables de las cargas de dicho problema, se le buscan diversas soluciones;
una de ellas era que se consideraba que hecha la adición sus efectos se retrotraían
a la muerte del causante y el heredero adquiría con efectos retroactivos todos lo
derechos nacidos entre tantos así como también hacían responsables de las
cargas; consideraron que la personalidad del difunto continuaba hasta que los
herederos hicieran la adición y recogieran los bienes .
En la actualidad la Herencia Yacente a la situación transitoria que se produce entre
la apertura de la sucesión mortis causa tras el fallecimiento del causante hasta la
aceptación de la herencia por parte de los herederos. Se produce indistintamente si
el causante ha realizado testamento (sucesión testada) como si no ha realizado
testamento (sucesión intestada o ab intestato). (La herencia yacente carece de
personalidad jurídica.)
Características de la herencia yacente
a) Composición de la herencia yacente
Cuando la herencia se encuentra yacente, el patrimonio del difunto carece de titular
a la espera de la aceptación de la herencia por parte de los herederos, que incluyen
todos los bienes que integran el patrimonio del difunto, esto es, los bienes muebles,
los inmuebles, los derechos, las obligaciones y las deudas que permanezcan
vigentes a la fecha de la defunción.
b) Duración de la herencia yacente
La herencia yacente empieza con el fallecimiento y finaliza al aceptar la herencia, la
duración de ésta dependerá del tiempo que transcurra entre una y otra.
La Ley no determina el tiempo de duración de una herencia yacente, pero sí que
establece un plazo de prescripción para reclamar la herencia. Dicho plazo es de 30
años. Es decir que el heredero tiene un plazo de 30 años para reclamar su herencia
frente a quién disfruta de los bienes hereditarios como heredero.
c) Administración de la herencia yacente
La administración de la herencia yacente corresponde a los albaceas o a los
administradores de la herencia nombrados en el testamento. En el caso de que no
haya un albacea o un administrador nombrado, serán los propios herederos los que
administren los bienes dichos herederos pueden solicitar al juez a que nombre un
administrador de la herencia en el caso de ser necesario.
La aceptación de la herencia yacente puede ser:
• Expresa. - La que se realiza mediante un documento público o privado de
aceptación de herencia.
• Tácita. - Se produce cuando el heredero realiza actos que suponen la
voluntad de aceptar la herencia.
Derechos y Obligaciones durante la Herencia Yacente*
- Derechos de los potenciales herederos sobre los bienes de la herencia.
- Obligaciones de los posibles herederos respecto a las deudas y cargas de la
herencia.
- Casos de *aceptación a beneficio de inventario*, que limita la responsabilidad
de los herederos sobre las deudas del causante.
Efectos Jurídicos de la Herencia Yacente
- Durante el estado de yacencia, los bienes del causante están protegidos y
no pueden ser objeto de venta o disposición hasta que se determine el
heredero.
- Implicaciones para los acreedores del difunto y el procedimiento para el cobro
de las deudas.
Finalización de la Herencia Yacente
La herencia yacente concluye cuando:
▪ El llamado a suceder acepta formalmente la herencia.
▪ El llamado a suceder repudia la herencia y se determina otro
heredero.
▪ En algunos casos, la herencia puede pasar al Estado si no hay
herederos.
Herencia vacante
En roma la institución de heredero era como el eje alrededor de toda la mecánica
de sucesión ya que se debía buscarse la raíz sagrada y después familiar del
llamamiento de los herederos pues el aspecto humano era de gran importancia, por
el vínculo existente entre personas. Sin la institución de un heredero “no había
testamento de la misma manera si el heredero nombrado no aceptaba no aceptaba
la herencia, perdía todas las fuerzas el testamento”
Las herencias vacantes en todos los tiempos han pasado al Estado a veces
identificando con la persona del rey, y otras veces representando por una entidad
del derecho público como el tesoro, el físico y ahora el estado, considerando que
este cumple una función social y beneficios de todos los ciudadanos.
En su adquisición el físico adquiere estos vienes en virtud en que el estado hace un
dominio propio de todos los mismos o cosas aquellas que no tengan un dueño, el
cual los bienes no se adjudican a un solo estado, si no que a varios.
Requiere un término de 10 a 20 años aproximadamente:
No necesariamente debe faltar heredero legitimo o de testamentario, basta con ese
heredero que existe deje de reclamar o que renuncie a ella para que tenga lugar la
herencia de vacante.
Etapas de la sucesión vacante.
El juicio de la sucesión vacante se desarrolla en dos periodos:
▪ Se repudia el vacante la sucesión.
▪ Se declara vacante: el Código Civil regula los tramites de dicho juicio, el
Código Procesal civil en su Capitulo VII.
La herencia vacante según el derecho romano se podría adquirir bien sea; Porque
el causante no hubiera dejado herederos testamentarios o legítimos debido a la
incapacidad de los herederos para suceder. En razón de que el heredero voluntario
hubiera repudiado la herencia.
En la actualidad la Herencia Vacante Es la situación que se produce cuando
fallece el causante y no existen parientes dentro de la ley que tienen el derecho a
suceder o no puedan heredar por indignidad. La herencia vacante se encuentra
regulada en el decreto ley 106, en el artículo1031, establece que pasado el término
de la aceptación de la herencia (6 meses o 1 año según el caso) y nadie reclama
la herencia, ni hay herederos a quien manifiestamente pertenezca o renuncian
los que tengan derecho a ella, se declarará vacante, arreglándose a las
prescripciones del Código Procesal. Este artículo se encuentra limitado por el
artículo 1074 del Código Civil que en el primer párrafo dice. “son llamados a la
sucesión intestada, según las reglas que más adelante se determinan, los parientes
del difunto y, a falta de estos, el Estado y las Universidades de Guatemala por partes
iguales” Ley Del Impuesto Sobre Herencias, Legados Y Donaciones Decreto
431 Del Congreso Lo referente a las herencias vacantes lo regula esta ley en los
artículos.
El legado
Se denomina legado a demanda al acto a través del cual una persona decide repartir
una parte muy concreta de sus bienes en su testamento, a favor de una persona
determinada, el legatario concediéndole ciertas cosas o derechos. El legado puede
estar sujeto a condiciones, términos o modos.
La persona que recibe un legado es denominada legatario y, normalmente, tiene
menos derechos que un heredero a la hora de la administración y defensa del
caudal hereditario.
El punto de arranque de esta evolución hay que buscarlo en la misma procedencia
etimológica de la palabra legado, del verbo <<, por efecto de la cual el < se obligaba
a transmitir al heredero su herencia; pero, como simultáneamente, podía el
disponente imponer al heredero detracciones de la herencia en favor de personas
determinadas, según.
En caso de un pleito, por ejemplo, los herederos pueden representar al patrimonio
hereditario en juicio, pero no los legatarios. Otra limitación del legatario es que no
tiene derecho a crecer.
Diferentes clases de legado
Las cuatro formas del legado son: per vindicationern, per dammnationem, sinendi
modo, per praeceptionem tenían también de común el que su existencia estaba
indisolublemente unida a la institución de heredero, que es, precisamente, lo que
justifica su descripción en los textos como prestación del heredero. Estatutario, la
figura del legado evolucionó, incluso con la aportación del Derecho consuetudinario.
1) Legado per vindicationem
Legado per vindicationem. En este tipo de legado el patrimonio debía encontraste
todavía dentro de los bienes del difunto al momento de abrir la sucesión, redactado
de la forma “doy y lego, transfería al legatario la propiedad quiritaria del objeto ya
que el legatario se convertía en titular de un derecho real sobre los bien o cosas.
Podía legar por vindicación el usufructo o una servidumbre.
2) Legado per dammationem.
Legado per dammationem. Este legado no se limitaba a bienes que estuvieran
dentro del patrimonio inmobiliario, ya que el legatario debía adquirir el legado al
momento de abrir la sucesión, siendo de manera personal y particular, cuya forma
que mi heredero este obligado a transmitir, obligaciones al heredero frente al
legatario dando lugar a un derecho de crédito tutela por una acción personal, la
acción ex testamento. Podían ser objeto de este legado no solo las cosas
pertenecientes al testador sino también al heredero o a un tercero, que el heredero
debía adquirir.
3) Legado sinendi modo
En el derecho romano era una variedad de legado por el cual el testador indicaba al
heredero que debía permitir que el legatario se llevara lo que quisiera en la sucesión,
aunque se vieran afectados los bienes del heredero. Permisión se hacía diciendo
que mi heredero quede obligado a permitir, también otorgaba un derecho de crédito
al legatario y el heredero tenía la obligación de permitir que aquel dispusiera de la
cosa legada. Tenían efectos `personales y se podía exigir con la acción ex
testamentaria. Posterior mente fue asimilada al legado damnatorio.
4) Legado per praeceptionem
Per praeceptionem. Este tipo de legado consistía en el derecho de preferencia que
tenía el legatario para elegir un bien de la masa hereditaria del cual quisiera
apropiarse, antes que el resto de los herederos, para poder ejercer este derecho
contaba con una acción real.
Adquisición del legado
La adquisición de legado dependía de la adquisición de la herencia. El legatario
deviene titular del legado ipso iure en el momento de la muerte del causante.
El legatario adquiere el derecho, sin necesidad de aceptación, a diferencia de lo que
sucede en la adquisición de la herencia en que, siguiendo el sistema romano de
adquisición, se adquiere por la aceptación de la misma.
Pero nadie puede ser legatario contra su voluntad, por lo que el legatario aceptará
expresa o tácitamente (por la propia reclamación del legado) el legado al que, en
todo caso, puede renunciar. Dicta el Código civil diversas normas, no sobre la
aceptación del legado, en general, sino sobre su aceptación parcial.
Pero tratando de herederos extraños que debían hacer la adición, el legatario con
la delación solo adquiría una expectativa de derecho. Se habla entonces e dos
momentos o plazos (diez) distintos para la adquisición del legado: El dies cedens,
que coincidía con la delación y otorgaba al legado un derecho condicional y el dies
veniens, cuando el legatario adquiría el legado, a cumplirse la condición, que era
precisamente la aceptación de la herencia por parte del heredero.
Invalides del legado
El legado puede ser inválido, ante todo, por vicio de forma o vicio de la voluntad en
el testador, o por defecto de capacidad en los sujetos, si esto no era efectivo tempo
el legado.
El legado podía ser inválido por sí mismo en los siguientes casos:
La invalidez se presentaba desde un principio cuando no se respetaban las
formalidades exigidas, el legatario no tenía la testamentaria factio passiva el legado
era imposible o inmoral o se legara una cosa fuera del comercio.
Un legado valido en su inicio ser invalido posteriormente, cuando el testador lo
revocaba o el legatario fallecía antes del dies cedens.
Restricciones a los legados
Los legados en varias ocasiones era una carga para los herederos, por lo cual, se
dieron en varias leyes las siguientes restricciones encaminadas a limitar la libertad
del testador a la hora de disponer por legado.
La cual dispuso que, exceptuados los parientes consanguíneos más próximos,
ninguno pudiese adquirir a título de legado más de 100 ases. Esta ley no logró su
fin. La ley voconia prohibió que el legatario recibiera en total. Sin embargo, ninguna
de estas disposiciones impedía que el testador hiciera tantos legados pequeños
como quisiera, agravando excesivamente la herencia.
Una tercera ley, Falcidia, reglamento esta materia de manera definitiva,
estableciendo que nadie podía disponer por legado de más de las tres cuartas
partes de la herencia, reservado de esta manera cuando menos una parte para el
heredero.
Si no se respetaban la cuarta parte, los herederos debían reducirse de forma
proporcional y si había varios herederos todos tenían derecho a su cuarta parte,
respetándole de esta manera la porción de cada uno.
El Fideicomiso en la Antigua Roma
El fideicomiso era una disposición legal utilizada en la Antigua Roma para transmitir
bienes de una persona a otra, pero con algunas diferencias respecto a otras formas
de herencia como el legado. El fideicomiso no era tan formal como el legado, ya que
no requería cumplir con tantas reglas específicas o complicadas. Básicamente, era
una solicitud o "súplica" que hacía una persona, llamada fideicomitente, a otra
persona, llamada fiduciario, para que este último entregara algo (dinero, bienes,
propiedades) a una tercera persona, conocida como fideicomisario. Es decir, se
confiaba en la buena voluntad del fiduciario para cumplir con los deseos del
fideicomitente.
Formalidades del Fideicomiso
El fideicomiso podía ser hecho de manera escrita o incluso de forma oral, lo cual le
daba mucha flexibilidad. Podía ser establecido dentro de un testamento, pero no era
obligatorio que así fuera. También era común que se mencionara en un codicilo,
que es un documento adicional al testamento donde se añadían disposiciones
adicionales.
Evolución Legal del Fideicomiso
En sus inicios, el fideicomiso no tenía respaldo legal estricto. Eso significa que si el
fiduciario decidía no cumplir con la voluntad del fideicomitente, no había una manera
formal de obligarlo. Sin embargo, esto cambió con el emperador Augusto, quien
comenzó a darle fuerza legal al fideicomiso. Se autorizó a los magistrados (jueces
romanos) a intervenir para asegurar que los fideicomisos se cumplieran.
Con el tiempo, se establecieron procedimientos legales especiales para hacer
cumplir los fideicomisos. Había magistrados específicos llamados pretores
fideicomisarios que se encargaban de estos casos, lo que le daba al fideicomiso
una base legal más sólida y protegía los derechos del fideicomisario.
Tipos de Fideicomiso
Existen dos tipos principales de fideicomisos en el derecho romano:
1. Fideicomiso Particular: Se refería a bienes específicos, como un
objeto, una propiedad o una suma de dinero en particular.
2. Fideicomiso Universal: Involucraba toda la herencia o una gran parte
de ella. Era común que se usara para beneficiar a personas que no
podían ser herederos directos por las leyes romanas, como los
extranjeros o ciertos esclavos liberados.
Flexibilidad del Fideicomiso
Una característica importante del fideicomiso era que podía ser flexible en cuanto a
tiempo y beneficiarios. Por ejemplo, podía establecerse un plazo para que el
fideicomisario recibiera los bienes, o incluso que los bienes pasaran primero a una
persona y luego, después de un cierto tiempo, a otra. Esto se llamaba sustitución
fideicomisaria. Esta flexibilidad permitía a los fideicomitentes planificar de manera
más detallada cómo querían distribuir sus bienes a lo largo del tiempo.
Similitud con el Legado
El fideicomiso particular, que involucraba bienes específicos, era muy parecido al
legado, que también era una disposición hereditaria para entregar bienes
específicos a un heredero. Debido a esta similitud, muchas de las reglas aplicadas
al legado también se aplicaron al fideicomiso. Por ejemplo, las leyes que limitaban
cuánto podía darse en legados, como la Ley Falcidia, también se extendieron al
fideicomiso a través del Senadoconsulto Pegasiano. Esta ley garantizaba que los
herederos directos no se quedaran sin una parte mínima de la herencia.
Donación Mortis Causa
La donación mortis causa es una figura legal utilizada en la Antigua Roma para
transmitir bienes bajo ciertas condiciones específicas. Esta donación, como su
nombre lo indica, está ligada a un acto relacionado con la muerte, ya que se otorga
con la expectativa o el temor de que el donante podría morir en un futuro cercano.
Características de la Donación Mortis Causa
A diferencia de las donaciones ordinarias (que son entregadas entre vivos), la
donación mortis causa estaba sujeta a una condición: solo cobraba efecto si el
donante realmente fallecía. Si el donante, después de haber realizado la donación,
eludía el peligro o la circunstancia que lo hacía temer por su vida, la donación
quedaba sin efecto y los bienes no se transferían al donatario. De igual forma, si el
donatario (la persona que recibiría los bienes) fallecía antes que el donante, la
donación se anulaba. Esta disposición está documentada en los textos de Ulpiano
(D. 39, 6, 2), un destacado jurista romano, quien dejó claro que la donación mortis
causa dependía de la supervivencia del donatario respecto al donante.
Esta donación no requería de ninguna formalidad específica para su validez, lo que
la hacía accesible y sencilla en su aplicación. No era necesario incluirla en un
testamento, lo que le daba una flexibilidad notable en comparación con otras formas
de disposición patrimonial.
Diferencias entre Donación Mortis Causa y Donación Inter Vivos
Una de las principales diferencias entre la donación mortis causa y la donación inter
vivos (donaciones realizadas entre personas vivas) radicaba en su condición de
efectividad. Mientras que las donaciones inter vivos se hacen de manera inmediata
y definitiva, la donación mortis causa dependía de la muerte del donante. Es decir,
los bienes no pasaban al donatario hasta que la muerte del donante se confirmaba,
lo que la hacía similar a un acto de última voluntad, como un testamento o un legado.
Similitud con el Legado
La donación mortis causa tiene muchas similitudes con el legado, ya que en ambos
casos la intención es otorgar un beneficio a una persona tras la muerte del donante
o testador. Sin embargo, la diferencia clave es que el legado está formalmente
establecido dentro de un testamento y sigue procedimientos legales específicos
para su ejecución. En cambio, la donación mortis causa es un acto más informal
que no necesariamente necesita constar en un testamento para ser válida.
Aunque la donación mortis causa era un acto flexible y sin requisitos formales
estrictos, con el tiempo, algunas disposiciones legales que regulaban los legados
también se aplicaron a este tipo de donaciones. Por ejemplo, las limitaciones
impuestas por la Ley Falcidia, que garantizaban que al menos una cuarta parte de
la herencia quedara para los herederos, también afectaban las donaciones mortis
causa. Además, existía la posibilidad de utilizar la querella (una acción legal) para
pedir la anulación de donaciones consideradas excesivas, si perjudicaban a los
herederos legales.
CONCLUSIONES
Conclusión Tema 1
La sucesión universal mortis causa es un concepto que refleja la complejidad y la
profundización de las relaciones humanas en el marco del derecho. Al garantizar
una transferencia integral y continua de bienes y obligaciones, esta figura legal
asegura que, a través de la muerte, la vida jurídica de una persona no se detenga,
sino que se transforme y evolucione, contribuyendo a la cohesión social y al
desarrollo de la propiedad en un contexto legal. La comprensión adecuada de este
concepto es esencial para quienes participan en procesos sucesorios, así como
para los profesionales del derecho que abordan temas de herencia y patrimonio.
Conclusión Tema 2
El derecho por vía sucesorio en Roma fue un sistema complejo que combinaba
elementos del derecho civil tradicional con las innovaciones del derecho pretoriano.
Mientras que el ius civile se basaba en la formalidad y el cumplimiento de los
testamentos, el ius honorarium a través de la bonorum possessio ofrecía soluciones
más flexibles, protegiendo a ciertos individuos que no estaban contemplados en el
derecho civil; Este mecanismo buscaba evitar que parte de la herencia quede sin
dueño.
Conclusión Tema 3
Podemos comprender que la sucesión legítima tenía lugar cuando no había
testamento, o cuando no fuera válido, quedó consagrada en el Derecho Romano
Antiguo en la legislación de las XII Tablas, en este disponía que se llamara primero
a los descendientes que estuvieren bajo su potestad y segundo se ofrecía a los
próximos agnados de igual manera sucedía en el derecho honorario con la única
diferencia que en el segundo lugar eran los aunados del segundo orden, en el
Derecho Imperial se tomaba en cuenta el parentesco de sangre donde se dio
derechos a la madre en la sucesión de los hijos, y de los hijos en la sucesión de la
madre, contando juntamente la sucesión de los Derechos , Justinianeo. Libertad y
Testamentaria en estos entran tanto padres madres hermanos, hermanos carnales,
concubinas e inclusive los patronos en el Liberto, en la Testamentaria se podía
diferir siguiendo la voluntad del causante.
Conclusión Tema 4
En conclusion la sucesión testamentaria era la sucesión que reconoce los deseos
de la persona fallecida porque los describe en su testamento.
De todo lo anterior podemos decir que la sucesión testamemtaria era un proceso
por el cual se obtenían beneficios por medío del testador para el testamento.
Conclusión Tema 5
Con este instrumento se facilita al testador la modificación de su voluntad
manteniendo lo principal de lo decidido en el testamento. El codicilo no contiene
institución de heredero.
Conclusión Tema 6
Esta investigación se ha realizado con el fin de profundizar más acerca de algunos
de los aspectos que los romanos consideraban fundamentales para proteger los
intereses de las personas en cuanto a su herencia.
Tanto (Derecho antiguo) en roma como en la actualidad, se busca dicha protección,
por tal motivo, un testador no podía ni puede desheredar a sus herederos legítimos
injustamente, es decir, sin causas justificadas para ello, que pudieren darle la razón
al testador. Sin embargo, hubo un tiempo en roma en el que las personas (Pater
Familia), tenían más libertad a la hora de testar, y no se tomaban tanto en cuenta
los abusos que el testador, pudiere cometer en las cláusulas fijadas, bajo su
voluntad. De allí, viene el origen de esas importantes figuras o instrumentos legales,
los cuales han ido evolucionando con el pasar de los años, dentro de las distintas
épocas, y esas fueron quienes empezaron a regir desde entonces dicho
comportamiento, el de la persona a la hora de testar.
Conclusión Tema 7
En el contexto de la adquisición de la herencia en el derecho romano, la distinción
entre las distintas clases de herederos era fundamental. Los herederos domésticos,
como los sui y los esclavos manumitidos, adquirían la herencia automáticamente y
sin posibilidad de rechazo, lo que a menudo les imponía la responsabilidad de las
deudas del causante, aunque se les ofrecían mecanismos como el beneficium
abstinendi o el beneficium separationis para mitigar estas consecuencias. En
contraste, los herederos extraños, que no estaban sujetos a la herencia de forma
obligatoria, podían aceptar o rechazar la herencia a través de actos formales como
la pro herede gestio o la cretio. Estos procedimientos no solo regulaban la forma en
que se aceptaba la herencia, sino que también buscaban equilibrar la carga y los
beneficios asociados con ella, asegurando tanto la protección de los herederos
como el cumplimiento de las obligaciones fiscales y deudas. La regulación
meticulosa de estos procedimientos refleja la importancia que el derecho romano
otorgaba a la administración adecuada del patrimonio y la prevención de conflictos
o injusticias en el proceso sucesorio.
Conclusión Tema 8
El heredero cuenta con múltiples mecanismos procesales para defender sus
derechos, como la aceptación de la herencia a beneficio de inventario, la acción de
petición de herencia y las medidas cautelares que garantizan que los herederos no
se vean perjudicados por deudas o conflictos que puedan surgir en torno a la
herencia. La herencia yacente es el estado en el que se encuentra el patrimonio del
causante antes de que los herederos acepten la herencia. Durante esta etapa, la
protección de los bienes del difunto es crucial, ya que la herencia está en una
situación de incertidumbre. La herencia vacante se da cuando no hay herederos
identificados o cuando estos renuncian a la herencia. En estos casos, el Estado
suele intervenir y tomar posesión de los bienes para evitar que queden sin dueño.
Este mecanismo busca proteger el orden jurídico y asegurar que el patrimonio no
quede sin administración ni control.
Conclusión Tema 9
Ahora que hemos visto todo lo anterior, sobre el legado podemos decir y hablar de
sus diferentes clases de legados las cuales son: legado per vindicationem, legado
per damnationem, legado sinendi modo y legado per praeceptionem. Las cuales se
diferencian a través de sus características y de sus funciones derivado a esto de la
forma de su adquisición de legado, su validez de legado y restricciones a los legados
todo esto con el fin de que la persona que se los otorgue queda satisfactoria antes
de fallecer.
Conclusión Tema 10
En conclusión, tanto el fideicomiso como la donación mortis causa en la Antigua
Roma fueron mecanismos legales flexibles para la transmisión de bienes, pero con
diferencias clave. El fideicomiso se basaba en la confianza y, con el tiempo, ganó
respaldo legal, permitiendo cumplir la voluntad del fideicomitente mediante la
intervención de magistrados. La donación mortis causa, por su parte, solo era
efectiva si el donante fallecía, lo que la hacía menos formal que el legado, pero
igualmente importante para la distribución de bienes. Ambos conceptos reflejan la
necesidad de adaptarse a diferentes circunstancias en la herencia, ofreciendo
opciones accesibles y personalizadas para la transmisión de patrimonio.
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