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Universidad Dominicana O&M

Extensión Puerto Plata, R.D Saber- Pensar-Trabajar


PRESENTACION:
NOMBRE:

VICTOR JUNIOR MUESES

MATRICULA:

21-SDRN-3-009

FECHA:

03/ junio /2023

MATERIA:

DERECHO ROMANO II

MAESTRO:

LIC. FRANCISCO CAPELLAN

TEMA:

LOS CUASI CONTRATO.

DE LOS CUASI CONTRATO:


Los cuasicontratos presentan, en general, analogía con los contratos. Así, la
gestión de negocios se parece al mandato; la indivisión, a la sociedad; el pago
de lo indebido, al mutuum. Unos son sinalagmáticos perfectos. Con la
indivisión o imperfectos, como la gestión de negocios, la tutela o la curatela: las
obligaciones que de ellos nacen son sancionadas por acciones de buena fe.
Los otros son unilaterales, como el pago de lo indebido, y producen una
obligación sancionada por una acción de derecho estricto.
De la Gestión De Negocio: Hay gestión de negocios cuando una persona
administra voluntariamente los negocios ajenos sin habérselo encargado.
Resulta de ello una relación obligatoria análoga al mandato. El gerente
negotiorum gestor, debe rendir cuenta de su gestión al dueño, dominus; por su
parte, puede hacerse indemnizar por sus gastos.
Elementos y la gestión de negocios: Es preciso que el gerente haya obrado
en interés del dueño.
Efecto de la gestión de negocios: Como el mandato, la gestión de negocios
crea una obligación a cargo del gerente, y puede también nacer otra a cargo
del dueño.
De la obligación del gerente: El gerente debe ejecutar completamente el
negocio de que se ha encargado, y dar cuenta de su gestión al dueño por los
mismos procedimientos que el mandatario.
De la obligación del dueño: El dueño está obligado a indemnizar al gerente
de sus gastos, pero sólo si eran útiles en el momento en que se hicieron. El
dueño debe también descargar al gerente de todas las obligaciones que ha
podido contraer con ocasión de la gestión. El gerente tiene contra e1, para
obligarle, la acción negotiorum gesturom contraria.
De la tutela y de la curatela: La tutela y la curatela se acercan más a la
gestión de negocios, y son, como ella, la imagen del mandato. El tutor que
gestiona los negocios del pupilo no ha contratado con él. Su obligación de
administrar resulta de ras funciones que le han sido impuestas, ora por el
testamento del jefe de familia, ora por la ley, bien por la decisión del
magistrado. Sin embargo, su gestión le obliga a dar cuenta al pupilo, quien, por
su parte, debe indemnizarle de sus gastos.
De la indivisión: Cuando varias personas son copropietarias por indiviso de
cosas determinada, o, de un conjunto de bienes, como una sucesión, este
estado de indivisión o de comunidad crea entre ellas obligaciones que nacen
quasi ex contractu fuera de toda convención. La obligación que resulta de la
comunidad es la dividir. Ninguna esta, en efecto, obligado a permanecer en la
indivisión. La obligación de dividir puede ser ejecutada amistosamente. El juez
de esta acción puede usar del derecho de adjudicatio para hacer los límites
más claros y adjudicar a uno parcelas del terreno perteneciente al otro.
De la adquisición de una herencia: El heredero testamentario que adquiere
una sucesión de pleno derecho, si es heredero necesario, o haciendo adición,
si es heredero voluntario, se encuentra obligado a cumplir los legados
contenidos en el testamento. Es sancionada por una acción de derecho
estricto, la acción ex testamento.
Del pago de los indebidos: Cuando una persona paga por error lo que no
debe, es justo que el que ha recibido el pago no se enriquezca a su costa, y
que esté obligado a devolver lo que le ha sido pagado.
Condiciones Se resumen en esta fórmula: indebitum per errorem solutum; es
decir, que es preciso que se haya pagado lo indebido y que se haya pagado
por error.
Efectos. La obligación nacida del pago de lo indebido tiene por objeto la
restitución de lo que se ha pagado indebidamente, ya se trate de cantidades de
dinero, o de cosas determinadas, o de un hecho realizado por el cual el solvens
reclama una indemnización.
De las otras obligaciones nacidas de quiasi ex contractu: Las hipótesis que
acabamos de estudiar no son las únicas en que nada una obligación en
derecho Romano quasi ex contractu. He aquí otros ejemplos:
De la obligación fundada sobre un enriquecimiento sin causa: El principio
de equidad, que había hecho sancionar muy pronto la obligación nacida del
pago de lo indebido recibió otras aplicaciones, y en la época clásica se admite
frecuentemente la existencia de una obligación, nacida quasi ex contractu a
cargo de la persona que se ha enriquecido sin causa a costa de otra.
De la obligación de exhibir una cosa que se obtiene: Una persona puede tener
interés pecuniario en que le sea exhibida una cosa a fin de reivindicarla o hacer
valer sobre esta cosa un derecho de otra naturaleza.
De la obligación de restituir la dote. -Si la restitución de la dote ha sido
estipulada por el constituyente, la obligación del marido o de sus herederos
nace del contrato de estipulación.
De la obligación nacida de ex delicto:El delito es un hecho ilícito, una
infracción castigada por la ley. Los romanos han considerado el delito como
una fuente de obligación civil; pero las consecuencias no han sido nunca las
mismas que en nuestro Derecho moderno. Hay que hacer, a este respecto, una
distinción, que parece remontarse a los primeros siglos de Roma, entre los
delicta privada y los delicta pública.
Los delitos privados consistían en hechos ilícitos que causaban un daño a la
propiedad o a la persona de los particulares, pero sin turbar directamente el
orden público.
Los delitos públicos era que atacaban directa o indirectamente al orden público,
o a la organización política, o a la seguridad del Estado.
El Derecho clásico, la obligación nacida del delito tiene por objeto el pago de
una pena pecuniaria, que solo es algunas veces el equivalente del perjuicio
causado, pero que con frecuencia le es superior y enriquece entonces al
demandante.
Se forma siempre re, es decir, por la realización de un hecho material.
a) La intención no es nunca suficiente para que haya delito;
b) Las únicas personas que no pueden obligarse por delito son las que no son
responsables de sus actos. Son, primero, los locos: no se obligan por sus
delitos mi que si han obrado en un momento lucido; luego, los impúberos en
infancia, cuya inteligencia no está aún desarrollado
. c) EL objeto de una obligación nacida de un delito consiste siempre en la datio
de una cantidad de dinero determinada.
d) En fin, las obligaciones nacidas de los delitos se extinguen en principio por
la muerte del deudor; los herederos del culpable no están obligados. Pero
aquellas sobreviven a la capitis deminutio del autor del delito.
Las Instituciones de Gayo y las de Justiniano no citan más que cuatro delitos
privados:
1.El furtum. o hurto.
2. El daño causado injustamente y castigado por la ley Aquilia, damnun injuria
datum.
3. El robo y el daño acompañados de violencia, bona vi rapta. 4. La injuria,
injuria.
Del furtum o hurto: Noción y elementos del hurto. El hurto era, en Derecho
Romano, el manejo fraudulento de una cosa contra la voluntad del propietario,
con intención de sacar beneficio de la cosa misma, de su uso o de su posesión.
Del objeto del hurto. Pueden ser objeto de un hurto los muebles corporales
susceptibles de propiedad privada. No podría haber delito de hurto:
a) Ni para los inmuebles. La cuestión habla sido controvertida, y los sabinianos
eran de parecer contrario; pero su opinión no ha prevalecido;
b) Ni para las cosas no susceptibles de propiedad privada, como las cosas
divini juris, las cosas públicas. Su protección estaba asegurada por otros
medios.
c) Ni para las cosas incorporales, que repugnan por su naturaleza misma a la
idea del hurto.
De las consecuencias del hurto. El efecto directo del hurto es crear a cargo del
ladrón una obligación nacida del delito, y que tiene por objeto, en el derecho
clásico, el pago de una multa más o menos grande.
De la obligación nacida del hurto y de la acción furti: La ley de las XII tablas
castigaba rigurosamente el hurto. Para el hurto manifestó, es decir, cuando el
ladrón era cogido en el hecho, pronunciaba a una pena capital.
De la restitución de la cosa hurtada. Para hacer regresar a su patrimonio la
cosa robada o su valor, la víctima del hurto tiene tres acciones: la rei vindicatio,
la acción ad exhibendum y la condictio furtiva.
Del daño causado injustamente: Cuando una persona causa sin derecho un
perjuicio a otra atacando su propiedad, la equidad quiere que haya reparación
en provecho de la víctima. Los romanos sólo Llegaron a e1 progresivamente.
Del delito previsto por la ley Aguilia: El primer capítulo de la ley Aquilia
decide que el que ha matado al esclavo ajeno, o un animal vivo en rebaño,
pecus, y perteneciente a otro, debe pagar el valor más elevado que haya
alcanzado el esclavo o el animal el año que ha precedido al delito.
Elementos del delito:
a) Es preciso que el daño consista en la destrucción o degradación material de
una cosa corporal, Corpus loesum, y que sea causado corpore, es decir, por el
cuerpo, el contacto mismo del autor del delito.
b) Es preciso que el daño haya sido causado sin derecho, injuria. Es lo que
sucede, no solo cuando el autor de1 daño ha obrado por dolo, sino también
cuando ha simplemente cometido una falta, aunque fuera ligera; basta que se
haya apartado de la línea de conducta que debe seguir un hombre honrado y
prudente.
c) En fin, es preciso que el daño provenga de un hecho del hombre.
De las consecuencias del delito y de la acción legis aquilea: El autor de un
daño que reúna los caracteres exigidos por la ley Aquilia está obligado ex
delicto en virtud de la ley Aquilia.
De la extensión de la ley Aquilia: La acción de la ley Aquilia no era dada mis
que al propietario de la cosa destruida o deteriorada.
Del robo y del daño con violencia: Hacia la Época de las guerras civiles, los
hurtos y los actos de destrucción cometidos por las bandas armadas se hablan
hecho muy frecuentes, y los culpables, rara vez cogidos en el hecho, no
incurrían más que en la acción furti ne manifesti al duplo, o la acción de la ley
Aquilia.
La acción vi bonorum raptorum ejercitada, durante un año útil a partir del delito,
arrastraba contra el culpable una condena al cuádruplo, bien que el culpable
hubiera sido o no cogido en el hecho.
La acción vi bonorum raptorum no era dada para el caso de ocupación violenta
de un inmueble perteneciente a otro.
De la injuria: La palabra injuria, tomada en sentido lato, significa todo acto
contrario a derecho.
Caracteres de la injuria. Según la ley de las XII tablas, la injuria no comprendía
más que los ataques a la persona física, golpes, heridas más o menos graves,
pero sin distinguir si habla intención culpable o simple imprudencia.
Consecuencias del delito de injurias:
a) La ley de las XII tablas establecía la pena del talión para la injuria más grave:
la pérdida de un miembro membrum raptum, al menos de una composición
pecuniaria entre las partes, lo que, de hecho, sucedía siempre.
b) La acción injuriarum es dada a la persona injuriada. Pero la injuria hecha a
una persona aleni juris recae sobre el jefe de familia, que puede entonces
ejercer una doble acción: una en su nombre, otra en nombre de la persona que
ha sido víctima de la injuria.
La acción se ejercita contra el culpable y sus cómplices. Pero es intransmisible.
Se extingue por la muerte del ofensor y por la del ofendido. Se extingue
también por el perdón de la injuria sin manifestar ningún resentimiento.
De las obligaciones nacidas de quisi ex delicto: Fuera de los delitos, otros
hechos ilícitos y perjudiciales podían también engendrar obligaciones, que
nacen quasi ex delicto. Es una cuestión difícil de resolver, y además sin interés,
pues las reglas generales que hemos expuesto para unas son igualmente
aplicables a las otras.
De effusis et desjetis: Si objetos sólidos, o materias liquidas, han sido arrojados
de una habitación a un lugar en que el público tiene costumbre de pasar, y han
causado un daño, el autor del hecho puede caer bajo la aplicaci6n de la ley
Aquilia.
De epositi ve suspesis. Si se han colgado o colocado objetos en el alero o en el
tejado de una casa, o encima de un paso público, y amenazan causar un daño
con su calda, el habitante principal de la casa es también responsable y este
obligado al pago de una multa. La acción es popular; puede ser ejercitada por
el primero que llega.
El efecto natural de las obligaciones, cuyas fuentes hemos estudiado, es
obligar al deudor a pagar lo que debe. Si la ejecución de la obligación se realiza
de una manera completa y en la época en que el acreedor tiene el derecho de
exigirla. La deuda extingue y el deudor queda libre.

De la obligación de la inejecución: Las consecuencias de la inejecución de


las obligaciones varían primeramente según el objeto. Si consiste en una
cantidad de dinero, o cualquier otra cosa in genere, el deudor queda obligado,
cualquiera que sea el acontecimiento que le haya impedido pagar lo que debe.
Suponiendo, en efecto, que las monedas o las cosas que destinaba al pago
hayan perecido, debe procurarse otras, pues todas las cosas de la misma
especie pueden servir al pago de la deuda. Siempre es así en las obligaciones
que resultan del mutuum o del contrato literis, y en aquellas que nace del ex
delicto y quasi ex delicto.
Del caso fortuito: El caso fortuito es un acontecimiento al que la voluntad del
deudor queda completamente extraña, y no puede serle imputado.
Del dolo: Hay dolo cuando la inejecución de la obligación proviene de un
hecho o de una omisión imputable al deudor, que ha tenido intención de dañar
al acreedor.
De la falta: La falta, la culpa, consiste en un hecho o en una omisión imputable
al deudor, pero sin que haya habido Por su parte intención de perjudicar al
acreedor.
La culpa grave, culpa lata, es aquella que no comete un hombre dotado de la
inteligencia más vulgar; así que es una falta grave abandonar la casa dejando
la puerta abierta cuando hay en ella objeto precioso.
La culpa leve, culpa levis, es un principio al que no comete un buen
administrador. Pero no siempre apreciada por la misma severidad.
Responsabilidad del deudor en las obligaciones de buena fe. - Las soluciones
admitidas en Derecho Romano dimanan de esta regla: El deudor es solo
responsable de culpa leve si saca una ventaja de la obligación que le liga al
acreedor.
Responsabilidad del deudor en las obligaciones de derecho estricto.
a) Cuando la obligación tiene por objeto un hecho, el deudor es responsable
de toda culpa; sólo el caso fortuito puede liberarle;
b) Cuando el objeto de la obligación consiste en la datio de un cuerpo cierto, el
deudor no es nunca responsable de sus omisiones o de sus negligencias,
aunque tengan por consecuencia la perdida de la cosa debida y la inejecución
de la obligación, pues ha prometido dar, no hacer.
Del retraso de la ejecución de las obligaciones: En toda obligación, sea
debido a su naturaleza, sea en virtud de una cláusula especial, hay un
momento a partir del cual el acreedor puede exigir el pago. Si el deudor no
paga cuando debe hacerlo, se dice que hay retraso, mara. Lo mismo sucede
para el acreedor, si no acepta el pago que le es ofrecido regularmente; por su
parte, también hay mora.
Elementos de la demora del deudor. -Para que el deudor está en demora, no
basta que est6, por su dolo o culpa, en retraso de ejecutar la obligación; es
preciso también que este retraso haya sido legalmente comprobado.
Efectos de la demora del deudor.
a) Cuando la cosa debida es un cuerpo cierto, está a riesgo del deudor desde
el instante en que está en demora. Es responsable de la perdida fortuita, sea
total o parcial;
b) Si la deuda es una cantidad de dinero, el deudor debe, desde la puesta en
demora, los intereses al tipo legal. Se supone, en efecto, que el acreedor sufre
un perjuicio igual al interés que hubiera ganado colocando el dinero. Si hubiera
sido pagado cuando debía serlo.
De los daños e intereses y de lo ''stipulatio poenae: Cuando, por dolo o a
consecuencia de una culpa de la que es responsable, el deudor no ha
ejecutado su obligación, o cuando la ejecución no se ha verificado en la época
convenida, el acreedor puede exigir de los daños e intereses, es decir, la
reparación del perjuicio que ha sufrido.
De la etipulatio poenaes La etipulatio poenae tiene por objeto obligar al deudor
a pagar al acreedor una cantidad determinada para el caso en que la
prestación debida no fuera ejecutada al vencimiento.
Utilidad: La etipulatio poenae presentaba las ventajas siguientes:
a) Cuando la obligación tiene por objeto un hecho o cualquier otra cosa distinta
de dinero, el acreedor ganaba el no tener que probar el perjuicio que le había
causado la inejecución de la obligación; además, estando fijados de antemano
daños e intereses, no estaba ya expuesto, así como el deudor, a una decisión
arbitraria del juez;
b) Unida a un simple pacto que no es civilmente obligatorio y no da acción al
acreedor, la stipulatio poenae aseguraba su ejecución pues si el deudor no
ejecutaba voluntariamente lo que había prometido, incurría en la pena
estipulada.
Naturaleza y efectos: Aunque la stipulatio poenae ha sido algunas veces
considerada como una estipulación accesoria, es más bien una estipulación
condicional. Su eficacia está subordinada a esta condición: si el deudor no
ejecuta su obligación.
a) Si es pura y simple, tan pronto como el deudor ha tenido tiempo de ejecutar
y no lo ha hecho, ha incurrido en la pena;
b) Si la obligación es a término, se incurre en la pena sólo porque el plazo ha
expirado sin que haya habido ejecución: el simple vencimiento produce este
efecto de una manera irrevocable.

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