CLASE 12 – ANTROPOLOGÍA TEOLÓGICA
Introducción a la Antropología Sistemática Problema del Sobrenatural (I)
Concepto de persona (I)
Paritarias parcial – Una semana más de prórroga 4/10
Llama de amor viva – San Juan de la Cruz
Proceso de purificación del alma en el amor de Dios.
El leño está en el fuego y eso lleva a que sucedan cosas dentro del leño.
Viene a transformarlo en sí y a ponerlo hermoso en el mismo fuego.
Concilio de Calcedonia 45I – Concilio cristológico
Perfecto hombre – perfecto Dios
Dos naturalezas en una persona
Inconfuse
Indivise
Inseparabiliter
Inmutabiliter
Tomás de Aquino – Deseo natural de ver a Dios: el hombre reclama
trascendencia porque no se puede entender a sí mismo sin referirse a un
Absoluto.
Potencia obediencial Compatibilidad con Él. Potencia especial para
escuchar a Dios.
Un solo fin: la visio beatifica curiosamente, solo se alcanza por gracia.
“El destino es parte de la identidad”.
Para Santo Tomás el deseo natural del hombre, no es inane, es decir, inútil.
Cayetano El deseo natural de ver a Dios compromete la gratuidad de la
gracia.
Hay que pensar en dos fines para el hombre. El natural con sus medios
disponibles para alcanzarlo y el sobrenatural con sus medios
correspondientes otorgados por la gracia.
Dios es Dios y la gracia tiene que ser gratuita, entonces el hombre no puede
reclamar nada. El deseo natural de ver a Dios compromete la gratuidad de
la gracia porque obliga a Dios a que tenga que agraciar al hombre. Y un
Dios “obligado por contrato” por el hombre, no es Dios.
Un doble fin del hombre: natural y sobrenatural.
Natural alcanzable por las potencias naturales: voluntad, entendimiento,
memoria…
Sobrenatural Visio beatifica: el cara a cara con Dios. Que solo se logra
con la vida de gracia.
Felicidad limitada: natural
Felicidad plena: sobrenatural.
Lo sobre natural está por encima de lo natural.
Para salvar la gratuidad de la gracia se la vuelve prescindible. El hombre
puede ser feliz sin Dios.
A más Dios, menos hombre – González Fauss.
Si uno quiere aspirar a fines sobrenaturales, necesita medios
sobrenaturales. Y estos medios sobrenaturales son las virtudes teologales:
fe, esperanza y caridad.
Entendimiento transformado en fe. Memoria transformada en esperanza.
Voluntad transformada en caridad.
GRACIA SOBRENATURAL IGLESIA
NATURALEZA NATURAL MUNDO
Para defender la gratuidad de la gracia, había que separarla de lo humano.
La proeza que abrió caminos – El debate del sobrenatural en el corazón del
siglo XX.
Henri de Lubac – El hombre posee una apertura congénita a lo universal.
Está paradójicamente constituido: debe ser sujeto de una acción (visión de
Dios) para la cual no está naturalmente equipado. Nada finito puede apagar
su deseo, y sin embargo, no puede por sus propias fuerzas alcanzar el
infinito. El hombre es un ser para el misterio, desea naturalmente ver a
Dios.
“El hombre está rasgado de infinito”.
El deseo natural de ver a Dios tiene estas características: es inmanente y
constitutivo, indeliberado, ineficaz (porque por sí mismo no puede llevar al
hombre a ver a Dios) y absoluto (porque lo define y lo mueve).
El principio de finalización – El fin último de una criatura determina su
estructura interna.
“La creatura sin el creador se esfuma” Concilio Vaticano II
El hombre no puede tener fines, tiene que tener uno. Lo sobrenatural es
para lo natural, y lo natural es para lo sobrenatural. Porque el hombre es
para Dios y Dios es para el hombre.
Reemplazo de la soteriología de dos fines y la recuperación de un solo fin
para el hombre: ver a Dios.
Para que la gracia no parezca necesaria, hay dos gratuidades: la creación
del hombre ya es gracia, pero es una gracia contingente. Y la redención,
que es más contingente.
“Todo intelecto desea naturalmente la visión de la substancia divina”.
Hipótesis de la naturaleza pura En el paraíso, Adán gozaba de los dones
preternaturales que eran los que le permitían estar en sintonía con Dios de
un modo integral y que se rompe con el pecado original. Mira más a Adán
que a Cristo, mira todo lo que el hombre podría haber sido de no haber
pecado.
Mira más al paraíso del Edén que a la escatología.
¿Cómo puede un espíritu consciente ser otra cosa que un deseo absoluto de
Dios?